LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 14:18 AL 20. 18. Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; 19. pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida. 20. Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.
Introducción del tema: (14:15-20) Lenguas, don de ▬ Pablo: En estos seis versículos se analiza la adoración personal del propio Pablo y el uso de las lenguas. Él dice tres cosas diferentes:
▬ 1. Pablo adora orando y cantando tanto con el espíritu como con el entendimiento (vv. 15-17). Note un elemento crucial en todo este pasaje: Pablo no está negando ni prohibiendo el ejercicio del don de lenguas. Él insiste en el uso apropiado de los dones. Él dice que él mismo lo hará “también con el entendimiento”.
Se hace énfasis en que él no ora ni canta sin entender lo que él ora y canta. Él da dos razones para esto:
◘ a. Él desea que otros entiendan y confirmen lo que él ora y canta (v. 16). La ilustración es directa. Si usted bendice a Dios con el espíritu (es decir, con una lengua), ¿cómo el indocto (aquellos que no entienden las lenguas) dirán “Amén”, es decir, ¿confirmará lo que usted dice? Estar de acuerdo y participar en su oración y alabanza es imposible, porque nadie entiende lo que usted dice.
◘ b. Él desea que otros se edifiquen (v. 17). La acción de gracias y la oración no están equivocados; de hecho, son buenos. Pero si se hacen en una lengua, otros no se edifican.
Comentario general del contexto Bíblico: (14:18-20). ▬ 2. Pablo a menudo habla en lenguas, pero en la iglesia él siempre usa otro don (vv. 18-19). No hay otro versículo que pueda ser más claro sobre la práctica de las lenguas de Pablo que este:
=> Pablo tenía el don de lenguas y usaba el don más que “todos vosotros”.
=> Sin embargo, en la iglesia, él prefiere hablar cinco palabras claramente entendibles que diez mil palabras en una lengua. Al lector honesto y abierto, el planteamiento de Pablo queda claro: En la iglesia, él usaba otros dones para adorar y proclamar el evangelio. Él usaba su don de lenguas en la adoración privada.
▬ 3. Pablo insta a una cosa: Al entendimiento y la edificación. Esto es un imperativo fuerte, un planteamiento contundente: “no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar”. Parece que las “lenguas” habían dividido tanto la iglesia de Corinto que la amargura y la malicia se habían convertido en un problema entre algunos. Algunos de los creyentes sencillamente no entendían los dones, su importancia y propósito. Por consiguiente, actuaban como niños, golpeados por la experiencia espectacular, emocional y diferente. Necesitaban entender los dones desesperadamente y su lugar apropiado en la vida del creyente. Algo era cierto: No debía haber cabida para la división por los dones. Solo debía haber amor y entendimiento maduro. Los creyentes deben ser como hombres y mujeres maduros, no como hijos.
“De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía” (1 Co. 3:1, 2).
“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1 Co. 13:11).
“Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar” (1 Co. 14:20).
“hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,” (Ef. 4:13, 14).
“Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido… pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (He. 5:12, 14).
“desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 P. 2:2).
“Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno” (1 Jn. 2:14).
Pensamiento del expositor: «Pablo no era un neófito en el conocimiento de las cosas espirituales; basta observar cómo enseña, adoctrina y aconseja con la gracia de Dios. Su preparación intelectual queda en segundo plano frente a la gran riqueza obtenida en Cristo, pues no busca realzar sus conocimientos, sino que la Iglesia sea enriquecida con la sabiduría espiritual.»
1er TITULO: Virtud abundante que capacita al hijo de Dios para su obra. Versículo 18. Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; (Léase: Los Hechos 1:8. pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. ▬ 1ª a los Corintios 15:10. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.).
Virtud abundante que capacita al hijo de Dios para su obra. Versículo 18. (la explicación involucra los dos versículos 18 y 19. Título 1 y 2) [a.] Reconocimiento. Por lo menos una versión traduce «hablo en diferentes tipos de idiomas» (NCV) y, por cierto, Pablo era capaz de hablar en los idiomas semíticos e indoeuropeos. Esto le permitía servir a Jesucristo como un misionero cosmopolita. Lo cierto es que el griego usa el plural «lengua», no el singular, y no dice «diferentes tipos de lenguas» (12:10, 28) sino «lenguas». Parece que Pablo centra su atención más en la glosolalia que en su habilidad para hablar diferentes idiomas conocidos.
Pablo agradece a Dios50 por concederle la habilidad de hablar en lenguas y en mayor cantidad que la gente de la iglesia de Corinto. Su comparación no se refiere tanto a la frecuencia con la que habla en lenguas, sino más bien a la calidad de su hablar en lenguas. Suponemos que sorprendió a los creyentes de Corinto que Pablo reconociera poseer el don. Los más sorprendidos debieron ser precisamente los que tenían ese don. Aunque sabemos que Pedro y Pablo de vez en cuando cayeron en trance (Hch. 10:10; 22:17; cf. 2 Co. 12:1–6), no se nos dice en el Nuevo Testamento que alguna vez hablaran en lenguas.
¿Por qué entregó Pablo esta información personal? Me aventuro a decir que lo hizo para exhortar a los corintios a que lo imitaran usando sus dones sólo para edificar a la comunidad cristiana. El propósito que Pablo persigue al contar su experiencia personal es mostrar que no usará su don en público, a menos que sea de beneficio para los demás.
[b.] Uso. Pablo de inmediato corrige su afirmación de que es capaz de hablar en lenguas. Especifica claramente cuál sería su conducta en el contexto de servicio de adoración: «en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi mente». Las palabras en la iglesia identifican el lugar y deja en claro que Pablo no está hablando de la intimidad del hogar (véase el comentario al v. 4). La iglesia es el lugar donde el pueblo de Dios se reúne para adorar, alabar a Dios como comunidad y donde escuchan el evangelio. En la iglesia son edificados por medio de la enseñanza y la predicación de la Palabra de Dios, lo cual fortalece sus vidas en la fe. Pero el hablar en lenguas que no son interpretadas no contribuye a la edificación del pueblo y, por lo tanto, Pablo desaprueba esa práctica.
El número cinco en la expresión cinco palabras es un modismo, así como a veces usamos el número seis en dichos como: «deme seis de uno y media docena del otro». En el Nuevo Testamento, el número cinco se usa como un número redondo junto a sustantivos como gorriones (Lc. 12:6), familia (12:52), yuntas de bueyes (Lc. 14:19), hermanos (Lc. 16:28), talentos (Mt. 25:15) y las vírgenes sabias y necias (Mt. 25:2).52
«Con mi mente» denota la idea de hablar inteligiblemente y les recuerda a los lectores lo que Pablo había insistido hace poco sobre orar y cantar usando la mente (vv. 14, 15). La frase con mi mente también hace surgir un contraste entre hablar algo que se entiende y algo que nadie sabe qué quiere decir, esto es, la diferencia entre la profecía y la glosolalia.
«Para así enseñar a otros». El verbo griego katējeō (=enseñar) quiere decir que el maestro pronuncia palabras a estudiantes que están sentados a sus pies. En la iglesia antigua, el verbo connota la idea de un método de preguntas y respuestas que se asocia con la idea del catecismo. Pablo prefiere hablar cinco palabras para enseñar el evangelio de Cristo a otros, que diez mil que los corintios no entiendan. De hecho, Pablo descarta siquiera la posibilidad de que él alguna vez hablará en lenguas en público, especialmente en el culto de adoración. Implícitamente insta a los corintios a que lo imiten. Si quieren practicar la glosolalia, que lo hagan en privado. Si lo quieren hacer en público, debe haber un intérprete (v. 27).
Los Hechos 1:8: (1:8) Testificar, Gran Comisión, Espíritu Santo-Poder: segunda escena. Jesús le asignó la gran tarea de los creyentes, la gran comisión. Note tres puntos significativos.
▬ 1. El poder que equiparía a los creyentes sería el Espíritu Santo. Los discípulos habían preguntado acerca del reino y las posiciones de liderazgo y autoridad que Cristo había prometido. El punto es crítico y digno de prestársele atención con toda diligencia. Ellos recibirían poder, pero no el poder de esta tierra, no el poder de…
- la posición • el control • la riqueza • el reconocimiento • la fama • la política
Su poder iba a ser espiritual y sobrenatural. Iba a ser el poder…
- de Dios mismo,
- del Ser Supremo del universo,
- de su presencia,
- de su Espíritu
El propio Espíritu de Dios iba a morar dentro del corazón y la vida del creyente. Nadie podría jamás poseer un poder mayor. Esto se aprecia claramente en que: una vez que los primeros discípulos experimentaron la venida del Espíritu de Dios a sus vidas, nunca más preguntaron sobre el poder terrenal. El hecho de experimentar la presencia y el poder de Dios en sus vidas fue la cima, la experiencia suprema de sus vidas. No necesitaron nada más. Eso es lo que anhela el corazón humano, y una vez que el Espíritu de Dios mora verdaderamente en una persona, esa persona se haya completamente llena y satisfecha. Ninguna otra cosa puede satisfacer jamás, ni las posiciones o autoridad, ni el reconocimiento o la fama, no si la persona ha recibido verdaderamente el Espíritu de Dios en su vida y en su corazón.
Esta es la clave del asunto: Dios le ha dado una tarea al creyente, una misión a llevar a cabo en la tierra. El creyente no tiene poder para realizar esa tarea. Necesita el poder de Dios mismo, el poder de su Espíritu. Es por eso que Cristo promete: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”. Él promete tanto el Espíritu de Dios como su poder. Pero note algo fundamental: el Espíritu Santo viene sobre los creyentes como un poder que capacita. El propósito principal de su venida es equipar al creyente para realizar su tarea para Dios.
▬ 2. La tarea del creyente es la gran tarea de testificar acerca de Dios. Los discípulos habían preguntado sobre la venida del reino, acerca de cuando vendría. ¿Cuándo serian reunidos y congregados los creyentes en la comunión y adoración a Dios, libres de las injusticias mundanales y del pecado? Ya Cristo había prometido el reino, un día en que juntaría a todos los creyentes en perfecta comunión y servicio a Dios. Él prometió un día cuando los creyentes serían liberados del mundo, de su pecado y su vergüenza, de la muerte y el infierno. Pero note una vez más: ahora no es el momento de ser reunidos…
- en el cielo.
- en el reino eterno de Dios.
- en sociedades cristianas.
- en la iglesia.
Ahora no es el momento de que los creyentes sean manifestados en el amor y la comunión, el placer y el solaz de los unos con los otros. Esto es lo que Cristo está diciendo, algo ciertamente fundamental. Es el momento de…
- testificar
- ser testigos de Cristo
Testificar de Cristo, compartir la gloriosa salvación que tenemos en Él, es la gran tarea del creyente. Esto es perfectamente comprensible y claramente manifiesto pues no existe mayor verdad que está en todo el universo. Ahora el hombre puede vivir eternamente; ahora el hombre puede ser librado del pecado, la muerte y el infierno. ¡Piénselo! Ahora, existe, se conoce y está asegurada la cura perfecta…
- para el pecado.
- para la muerte.
- para el infierno.
No hay razón alguna para que el mundo, para que ninguna persona, siga sufriendo bajo el peso y las ataduras de…
- el egoísmo y el • la escasez y el hambre acaparamiento • el asesinato y la mutilación • la amargura y el odio • la inseguridad y la baja autoestima • la guerra y el poder • sensación de vacío • la culpa y la vergüenza y soledad ‘ la ignorancia y el desconocimiento • el miedo y la angustia
(Dios tenga misericordia de todo aquel que conozca la cura y guarde silencio. No existe algo mayor de que acusar a una persona).
Ahora fíjese en varios puntos.
◘ a. La palabra implícita “ustedes”. Es el creyente el que debe testificar. Es el creyente el que conoce la cura, la verdad de la salvación.
◘ b Las palabras “me seréis”. Cristo es el mensaje, no las ideas de un hombre, ni siquiera la idea de una religión. “Cristo crucificado” es el testimonio del creyente (l Co. 1:23. Cp. l Co. 1:18, 24; Gá. 6:14).
◘ c. La palabra “testigos” (griego, martures). Esta es la misma palabra que mártir. El creyente debe estar tan comprometido con la tarea de alcanzar a sus semejantes que debe estar dispuesto a morir como mártir si fuera necesario. (Véase Estudio a fondo, Hch. 1:8 para más pasajes sobre testificar).
◘ d. La palabra “testigo” no es un mandamiento, más bien es el resultado natural que produce el Espíritu Santo dentro de una persona. Igual sucede con el poder. El Señor dice con simples palabras que una persona llena del Espíritu tiene poder y se convierte en un testigo suyo en todo el mundo. Esto es algo muy importante, pues coloca al poder y el testimonio como las marcas distintivas de los creyentes en Cristo. Un verdadero creyente tiene en su vida tanto el Espíritu como el poder y se convierte, por naturaleza, en un testigo del Señor.
▬ 3. La metodología del creyente: Jesús explica el método que el creyente debe seguir al testificar y extender el evangelio.
◘ a. El creyente debe testificar en el lugar donde está (Jerusalén) y expandirse progresivamente (Judea y Samaria) hasta que llegue a alcanzar lo último de la tierra. Todo creyente…
- debe ir tan lejos como pueda.
- debe hacer el sacrificio de dar tanto como pueda para que otros vayan.
- debe emplear y apoyarse en todos los medios posibles para alcanzar al mundo.
◘ b. El creyente debe testificar primero donde se encuentra y cerciorarse de que Cristo sea bien conocido en su hogar y en su comunidad antes de seguir adelante. Una vez que Cristo es bien conocido, el creyente debe extenderse más allá, siempre avanzando hacia afuera a partir del punto donde se encuentra. Su primer testimonio debe ser…
- en Jerusalén: donde se encuentra, su hogar y su comunidad local. (Véase Estudio a fondo 1, Lc. 9:4 para mayor discusión del tema).
- en toda Judea: otras comunidades y áreas, ciudades y estados. Note las palabras “toda Judea”.
- en Samaria: otros estados y provincias donde las personas se oponen. Entre judíos y samaritanos había un odio encarnizado, no obstante Cristo les dice a sus testigos que lleven el mensaje de salvación incluso a sus enemigos. (Véase Lc. 10:33).
- hasta lo último de la tierra: a los países y regiones del mundo que no se conocen.
Un aspecto crucial es este: el creyente debe cerciorarse de que todas las áreas reciban el mensaje de Cristo. Debe permanecer allí antes de proseguir extendiéndose. Una vez que el área conoce el mensaje, debe llevarlo a otra área.
Pensamiento 1. Qué diferencia experimentaría la evangelización mundial si cada creyente hiciera simplemente lo que Cristo dice.
1ª a los Corintios 15:10. «Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que tuvo para conmigo no ha sido en vano. No obstante, he trabajado más que todos ellos, aunque no yo sino la gracia de Dios que ha estado conmigo.»
◘ a. «Pero por la gracia de Dios soy lo que soy». Cuando Pablo revisa el curso de su vida, desde sus días de estudiante en Jerusalén hasta su proceder como perseguidor de la iglesia y como apóstol a los gentiles, no puede más que exclamar que es lo que es por la gracia de Dios. La gracia de Dios es poder que fluye de Dios a los apóstoles. Por ejemplo, Pablo y Bernabé experimentaron la gracia divina cuando viajaron de Chipre a Asia Menor en el primer viaje misionero. La iglesia de Antioquía los comisionó y los apoyó en oración encomendándolos a la gracia de Dios (Hch. 14:26). La gracia de Dios los protege durante sus viajes, lo que hizo posible que volvieran a Antioquía e informaran lo que Dios hizo a través de ellos.
Pablo está convencido de que la gracia de Dios ha estado activa a lo largo de toda su vida, desde su nacimiento (Gá. 1:15) hasta su carrera como apóstol de Jesucristo (Ef. 3:7,8). Con libertad reconoce que sus logros se deben a la gracia de Dios. Nótese que escribe «soy lo que soy» y no «soy el que soy». Pablo se ve a sí mismo, no como una persona sino como un instrumento que Dios usa para promover la causa del evangelio (cf. Hch. 21:19).
◘ b. «Y la gracia que tuvo para conmigo no ha sido en vano». Pablo da gracias a Dios porque Dios le ha extendido su gracia. Tres veces en este versículo escribe la palabra gracia. Pablo vive, viaja y trabaja por la gracia de Dios. El Nuevo Testamento no nos da información del trabajo que otros apóstoles realizaron. Pero si consideramos las distancias que Pablo viajó para proclamar el evangelio, las iglesias que estableció y la forma en que cuidó de ellas, quedaremos asombrados de los notables resultados que pudo alcanzar en el corto período de dos décadas.
La expresión griega kenē, que he traducido por «en vano» quiere decir «sin efecto», «sin lograr su meta». Cuando Pablo dice que en su vida la gracia de Dios no ha sido en vano, lo que afirma es que ha dado resultados extraordinarios. En este versículo, es muy específico, ya que declara dos veces que Dios le concedió su gracia: «la gracia que tuvo para conmigo … la gracia de Dios que ha estado conmigo». Pablo sabía que Dios había bendecido sus esfuerzos.
◘ c. «No obstante, he trabajado más que todos ellos». El adversativo no obstante se refiere a lo que Pablo dijo de ser el más insignificante de los apóstoles. Bajo todo punto de vista es impresionante la lista de cosas que sufrió por amor a Cristo. Estando en Éfeso trabajó haciendo carpas para mantenerse (Hch. 20:34). En la escuela de Tirano instruía diariamente a sus discípulos (Hch. 19:9). El resto del tiempo lo pasó predicando y enseñando públicamente de casa en casa (Hch. 20:20). Además, escribía cartas a los miembros de la iglesia de Corinto y también los visitó (5:9; 2 Co. 2:1–4).
Tenemos una colección de trece cartas paulinas. Por consiguiente, en cuanto a la actividad literaria, Pablo sobresale entre los escritores epistolares del Nuevo Testamento. Pablo había sido entrenado en el arte de escribir cartas y sin temor predicaba el evangelio a judíos y gentiles. De hecho, Dios lo eligió como instrumento para llevar a cabo esta labor. Sin embargo, la cláusula «he trabajado más que todos ellos (=los apóstoles)» no debemos tomarla como queriendo apuntar a la labor combinada de los doce, sino a la labor de cualquiera de ellos.
◘ d. «Aunque no yo sino la gracia de Dios que ha estado conmigo». Que nadie se imagine que Pablo se arroga el crédito por la labor realizada. Rechaza toda gloria personal y agradece a Dios por sus dones. Glorifica a su Salvador y Señor. Lejos de ser indolente en su llamado, Pablo presenta los resultados de su trabajo a Dios. Con humildad reconoce que es por la gracia de Dios que ha podido realizar todo lo que ha hecho.
2° TITULO: Instrucción indispensable que debe practicarse en la Iglesia. Versículo 19. pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida. (Léase: Los Hechos 8:29 al 31. Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. y 35. Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. ▬ 1ª a los Corintios 2:4. y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder).
Los Hechos 8:29 al 31 y 35. (8:29) Espíritu Santo, dirección del: lo que Felipe sintió. Él sintió el impulso, el golpe, el movimiento, la dirección del Espíritu Santo para acercarse a este hombre en particular y percibió que el hombre necesitaba a Cristo.
Pensamiento 1. Al testificar hay una gran necesidad de ser guiados por el Espíritu, pero esto implica estar rendidos al Espíritu y controlados por él. La necesidad del momento es que los creyentes sean controlados por el Espíritu de Dios. Entonces y solo entonces podemos esperar ser guiados por el Espíritu. Advierta la clara afirmación de las Escrituras.
Pensamiento 2. ¿A quién debemos testificar? ¿A qué persona o personas en particular?
1) El Espíritu de Dios nos guiará y dirigirá.
2) El problema no está en la disposición del Espíritu a guiarnos y dirigirnos. El problema radica en que nosotros no nos rendimos y no nos dejamos controlar lo suficiente por el Espíritu como para conocer su dirección.
3) El Espíritu de Dios ha estado tratando de obtener el control en las vidas de las personas desde que Cristo caminó en esta tierra. Él ha necesitado vidas que alcancen al mundo, pero muy pocos han estado dispuestos a poner sus vidas bajo su control, muy pocos han estado dispuestos a “levantarse e ir”.
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro. 8:14).
“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Jn. 16:13).
“Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado” (Hch. 10:19-20).
“Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” (Hch. 13:2).
“Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia” (Hch. 16:6).
(8:30-34) Buscar a Dios: lo que Felipe hizo. Felipe hizo cuatro cosas significativas.
▬ 1. Felipe obedeció al Espíritu de Dios. Él corrió hacia el hombre. Cuando hizo lo que el Espíritu le instruyó, Felipe descubrió que el hombre estaba preparado para recibir al Señor. Él le escuchó leer en voz alta las Escrituras.
▬ 2. Felipe inició una conversación con el hombre. Fíjese que no esperó a que el hombre se percatara y le preguntara por qué corría junto al carro. Felipe tomó la iniciativa; él habló primero.
▬ 3. Felipe se unió al hombre. El hombre invitó a Felipe y le dio la bienvenida. El hombre era alguien a quien el creyente se acercaría, alguien que recibía la predicación. Los creyentes no deben acercarse a los que no reciben el mensaje. (Véase notes, Mt. 10:12-15; Lc. 10:5-6).
▬ 4. Se percató de cuál era la situación del hombre en su búsqueda de Dios. El hombre era sumamente fiel…
- al adorar a Dios. Había viajado muchos kilómetros para adorar en el templo de Jerusalén.
- al leer las Escrituras.
Pero el hombre tenía un problema, no entendía la verdad fundamental, la verdad de que Cristo había muerto por él. Él no sabía que Dios, el Mesías, ya había venido y había muerto por el hombre.
Advierta que el hombre estaba leyendo Isaias 53:7-8, que es una profecía acerca de la venida del Mesías… –
- de su muerte: al ser llevado como oveja al matadero.
- de su disposición a morir: sin abrir su boca como muestra de oposición.
- de su humillación y muerte: su juicio, la justicia que merecía le fue quitada y se le negó.
- de su generación, su semilla o seguidores: la generación de sus seguidores es innumerable. ¿Quién puede contarlos desde que Jesús fue quitado de la tierra (desde que murió)? (Cp. Sal. 22:30).
El hombre no solo no entendía las Escrituras, no entendía que Jesús de Nazaret había cumplido la profecía, que el Salvador ya había venido y había muerto por los pecados de los hombres.
Pensamiento 1. Hay muchos hoy que no conocen a Cristo. ¿por qué? Por la misma razón que el eunuco no lo conocía: nunca han escuchado acerca de él. Ningún creyente les ha contado.
“fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis” (Mt. 25:43).
“Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes” (Lc. 12:47).
“y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Stg. 4:17).
“El que cierra su oído al clamor del pobre, También él clamará, y no será oído” (Pr. 21:13).
“Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano. Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida” (Ez. 33:8-9).
“No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia” (Ez. 34:4).
(8:35) Testificar: lo que Felipe dijo y proclamó. Felipe predicó a Jesús. Él tomó la profecía de Isaías y respondió la pregunta del hombre. Felipe demostró como Jesús cumplió la profecía. Él predicó la muerte, resurrección y exaltación de Jesús.
1ª a los Corintios 2:4. No entregué mi discurso y mi predicación en palabras persuasivas de sabiduría, sino que en demostración del Espíritu y de poder.
◘ a. Declaración negativa. Jesús entrega al predicador la exigente tarea y obligación de predicar el evangelio, y ningún predicador debería confiar en que su propia inteligencia y habilidad le dará la victoria. Si lo hace, será como el confiado evangelista que durante un servicio de adoración predicó sin el poder del Espíritu Santo. Lo que consiguió en el púlpito fue un fracaso que lo humilló delante de la congregación. Después del culto, un anciano gobernante le dio un juicioso consejo: «Si hubieras entrado en el púlpito en la forma que lo dejaste, habrías salido del púlpito en la forma que entraste». Cuando el pastor conduce a la congregación en la adoración, debe dejarse guiar por la humildad.
Pablo afirma que ni su discurso ni su predicación fueron en palabras persuasivas de sabiduría. Repite lo que ya dijo en el versículo anterior (v. 1), sólo que ahora las palabras discurso y predicación adquieren un tono personal por medio del pronombre mí. Usa estas palabras para referirse al mensaje del evangelio (1:18) y a la predicación. Con todo, Pablo se abstiene de mencionar a los oradores que hablan persuasivamente y que predican en palabras de sabiduría.
¿Qué trata Pablo de comunicar? Porque cuando habló delante del rey Agripa (Hch. 26:27, 28) fue capaz de presentar el evangelio en una forma muy persuasiva y con palabras cuidadosamente escogidas. Sin embargo, en este contexto se niega a expresar su mensaje en persuasivas palabras de sabiduría, con lo cual sugiere que su sabiduría no tiene un origen humano, sino que viene de Dios.
◘ b. Texto. «No … en palabras persuasivas de sabiduría». En esta parte del versículo 4, el texto griego contiene algunas variantes que están ausentes en la mayoría de las traducciones, con excepción de: «palabras persuasivas de humana sabiduría» (RV60, la cursiva es mía, cf. LT, CI). Parece que el adjetivo que hemos presentado en cursiva es una glosa añadida por escribas que querían explicar el concepto de sabiduría. Se trata, entonces, de una lectura secundaria.
Donde el asunto se les complica a los traductores es con el adjetivo persuasivas, ya que no vuelve a ocurrir en todo el resto de la literatura griega. Parece que fue Pablo el que acuñó esta palabra. Uno de los manuscritos más antiguos, Pablo, le da su apoyo, y la mayoría
de los traductores aceptan el adjetivo. Otros eruditos creen que el adjetivo debería traducirse por el sustantivo singular persuasión. Esto va de la mano con sugerir una variante más corta del texto griego, la cual omite el término palabras, lo que resulta en la lectura no … con persuasión de sabiduría. Aunque se han dado fuertes argumentos en favor de esta última traducción, la lectura persuasión carece de adecuado apoyo manuscrito. Me parece que la traducción «No … en palabras persuasivas de sabiduría» todavía es la mejor alternativa. No importa qué camino tome el traductor, todavía quedarán algunas dificultades.
◘ c. Declaración positiva. Ahora viene la afirmación positiva de «sino que en demostración del Espíritu y de poder». Pablo escoge tres palabras claves para exhibir el poder espiritual que está a disposición de los predicadores de la Palabra de Dios. La primera palabra es «demostración», término que las cortes de justicia usaban para referirse a los testimonios. La palabra comunica la idea de que nadie es capaz de refutar las pruebas presentadas.
La segunda palabra es «Espíritu», la que ahora aparece por primera vez en esta epístola. Los corintios deberían saber que su nacimiento espiritual es la obra del Espíritu Santo (v. 13), que su cuerpo es el templo del Espíritu Santo (6:19) y que sus dones espirituales son la obra del Espíritu (12:11). Tienen la evidencia en ellos mismos.
La última palabra es «poder». El Nuevo Testamento asocia fuertemente esta palabra con la persona del Espíritu Santo. Por ejemplo, Jesús dijo a los apóstoles que recibirían poder cuando el Espíritu Santo descendiese sobre ellos en Pentecostés (Hch. 1:8; véase también Lc. 24:49). En una de sus epístolas, Pablo escribe: «Nuestro evangelio les llegó no sólo con palabras sino también con poder, es decir, con el Espíritu Santo y con profunda convicción» (1 Ts. 1:5). Aunque la expresión poder muchas veces apunta a milagros, aquí su sentido es mucho más amplio. La palabra denota «la mano de Dios que se extiende para actuar con poder y de maneras diversas a través del apóstol».
Pablo exhorta a los corintios a que abran sus ojos espirituales y que por sí mismos vean que Dios está obrando en su medio a través de su poder y Espíritu. Ellos gozaban de pruebas visibles e irrefutables mediante el poder del evangelio y la presencia del Espíritu Santo.
3er TITULO: Evidencia de la mente de Cristo en el joven cristiano. Versículo 20. Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar. (Léase: 1ª a los Corintios 13:11. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. ▬ 2ª a los Corintios 10:5. derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. ▬ Filipenses 4:8. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.).
Evidencia de la mente de Cristo en el joven cristiano. Versículo 20: versículo 20. Hermanos, no penséis como niños, sino sed niños en cuanto a lo malo. Sed maduros para pensar.
El término hermanos (que incluye a las hermanas) por lo general quiere decir que Pablo está por tocar un tema delicado (véase vv. 6, 26, 39). Con esta palabra se pone al nivel de los destinatarios y confiesa su comunión con ellos. Pablo entrega directrices y espera que los corintios las sigan. Así que, emite dos órdenes, una negativa y otra positiva.
«No penséis como niños, sino sed niños en cuanto a lo malo». Primero viene el mandato negativo, el que en el griego muestra que los corintios demostraban con persistencia que pensaban como niños. Seguro que algunos de ellos hacían alarde de su glosolalia y despreciaban a otros que no tenían este don. Pablo les dice que dejen de comportarse así y que actúen como adultos. Sin duda que está pensando en las palabras que Dios le dio a Jeremías, quien escribió acerca de la gente de su tiempo:
«Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron». (Jer. 4:22)
Los corintios estaban más interesados en el entretenimiento que en la educación. Preferían lo espectacular de hablar en lenguas que los problemas doctrinales específicos. Espiritualmente, se las daban de adultos, pero en la práctica se comportaban como niños.
Como padre espiritual de los creyentes de Corinto (4:15), Pablo les exhorta a que sean adultos en sus percepciones intelectuales y espirituales. Contrasta su exhortación negativa con una positiva («sino sed niños en cuanto a lo malo»), Sin embargo, estas dos exhortaciones no son verdaderamente paralelas. Esperábamos que escribiera algo como: «no penséis como niños, pensad como adultos maduros». No obstante, insta a los corintios a que sean un pueblo de Dios maduro y a que empleen su ser interior (corazón, alma y mente) para procurar aquello que es bueno (cf. Ro. 16:19). En cuanto a hacer el mal, les pide que sean tan ingenuos como los bebés. En forma vaga, Pablo hace eco de las palabras que Jesús dijo a sus discípulos antes que ellos empezaran su viaje misionero: «Sean astutos como serpientes y sencillos como palomas» (Mt. 10:16).
1ª a los Corintios 13: 11. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño y razonaba como niño. Pero cuando llegué a ser hombre, deseché las niñerías.
El presente versículo es una comparación entre la vida terrenal del creyente con la perfección que gozará en la presencia del Señor. La analogía (v. 11) que Pablo usa es la de un niño y un adulto. Notemos que Pablo usa la primera persona singular yo era, para describirse como un niño que habla, piensa y razona. Por lo general, un niño tiene un vocabulario limitado, pero en desarrollo. Con este vocabulario el niño se comunica. Los patrones de pensamiento de un niño son inmaduros e incompletos, y esto es exactamente lo que un adulto espera de un niño.
Pablo usa el tiempo pasado, cuando se refiere a su niñez y la entrada a su estado de adulto. Compara ambos períodos de su vida y después concluye que las cosas que le interesaban como niño perdieron su atractivo cuando se hizo hombre. No mira en menos la forma en que un niño habla, piensa y actúa, pues así es la niñez. Pero cuando el niño llega a adulto, todo toma las dimensiones correctas. Ilustrémoslo diciendo que para el niño la escuela primaria a la que asiste es inmensa y formidable. Pero cuando la visita de adulto le parecerá que se achicó.
En forma similar, en el presente hemos recibido la revelación de Dios que es suficiente para nuestra salvación. Sin embargo, nos damos cuenta que nuestro conocimiento se mantendrá parcial hasta que veamos a Cristo cara a cara. Cuando esto ocurra, entenderemos con claridad el designio y propósito de Dios.
2ª a los Corintios 10:5: Destruimos argumentos y toda estructura que es elevada contra el conocimiento de Dios. Y llevamos cautivo todo pensamiento para que obedezca a Cristo.
La puntuación de este texto es diferente a la que aparece en otras versiones. He insertado la cláusula «destruimos argumentos» en el versículo 5; otras versiones ubican dicha cláusula en el versículo anterior. Sin embargo, según el hilo de pensamiento de Pablo, la cláusula debe ir en el versículo 5.
◘ a. «Destruimos argumentos y toda estructura que es elevada contra el conocimiento de Dios». Pablo describe el conflicto usando terminología de guerra espiritual, es decir, no se lucha contra gente sino contra formas de pensar, filosofías, teorías, perspectivas y tácticas. Vemos aquí, según la descripción del apóstol Juan, la imagen de la bestia que asciende de la tierra para controlar el pensamiento y las actividades de todos los seres humanos. Los que no tengan la marca de la bestia en sus frentes (lo cual simboliza el pensamiento) y en sus manos derechas (lo cual simboliza el trabajo diario) no podrán comprar o vender (Ap. 13:16–17).
El tiempo presente del verbo destruir indica que, en esta guerra, el pueblo de Dios demuele las ciudades fortificadas de sus enemigos una tras otra. Para lograr este objetivo, deben entrar en estas fortalezas, que el apóstol describe como argumentos. Los intrusos en Corinto usan armas verbales en su ataque contra la verdad. Recurren a los argumentos, con los cuales pretenden convencer a los miembros de la iglesia. Pablo se ve en la obligación de destruir sus falsas doctrinas y desarmar sus argumentos. Una vez removidas estas teorías, el evangelio avanza, prospera y libera a pecadores. Esto ocurre no solo en Corinto, sino en todo lugar donde predicadores, evangelistas y misioneros proclamen la Palabra de Dios.
La terminología que Pablo usa, la ha tomado prestada del campo de batalla. Usa el término «jupsoma», lo cual he traducido como «estructura que se eleva», y que literalmente significa «cosa que se eleva». Se trata de la imagen de una muralla o torre, de la cual se lanzan proyectiles y se convierte en un blanco inmediato para las fuerzas de avance.
Pasando al área de la filosofía, esta forma de expresarse tiene que ver con cualquier teoría humana que se opone al conocimiento de la verdad. Se trata de aquella sabiduría humana que tiene su origen en el diablo (Stg. 3:15) y, por consiguiente, debe ser demolida por el conocimiento de Dios (1 Co. 1:19). Este conocimiento divino es un sinónimo del evangelio de Jesucristo. Se trata del conocimiento de la creación, el pecado, la redención, la restauración y la resurrección. Pablo no sólo enseñó y proclamó las Buenas Nuevas, sino que también entabló diálogo acerca de las enseñanzas del evangelio con judíos y gentiles. Demolió argumentos humanos para poder liberar a los seres humanos de las garras de Satanás. Su objetivo consistía en traer salvación a su pueblo.
En calidad de general de las fuerzas armadas, Pablo lleva a cabo su estrategia de ataque mientras se enfrenta a las fuerzas de la incredulidad. Observa el campo de batalla y presta atención a los flancos fuertes y débiles. La manera en que escribe muestra paralelismos: fortalezas y argumentos, estructuras que se elevan y el conocimiento de Dios, y el acto de llevar cautivos tanto objetos (todo pensamiento) como propósito (obediencia a Cristo).
◘ b. «Y llevamos cautivo todo pensamiento para que obedezca a Cristo». No hay otro texto en la epístola que hable más claramente de los triunfos de batalla de Pablo. El verbo llevar cautivo en tiempo presente indica que el acto de tomar prisioneros sigue ocurriendo, la batalla se está ganando y la victoria lo incluye todo.
El apóstol continúa usando imágenes literarias, dado que lo que se trata de derrotar son pensamientos y no personas. No se menciona derramamiento de sangre y muertes en este campo de batalla. Más bien, se captura y se trae toda teoría para que obedezca a Cristo. Toda cultura que se conquista para Cristo, permanece intacta, pero sus componentes su-fren una transformación para poder servirle a él. Éstos son los pensamientos cautivos que se sujetan a las enseñanzas del Señor.
La palabra clave en la última frase de este texto es «obedecer». Cuando la gente se arrepiente, experimentan un cambio radical en su forma de pensar, lo cual dirige sus actos para que obedezcan a Cristo. Sus antiguas creencias sufren un cambio de forma para que puedan servir no al maligno sino a Cristo. Estos cautivos juran lealtad no al general Pablo, sino a Jesús, jefe absoluto de las fuerzas armadas. Además, todo pensamiento cautivo muestra obediencia a Cristo como una manera de reconocer su autoridad suprema.
Filipenses 4:8: Por lo demás—véase lo dicho sobre 3:1—hermanos—véase lo dicho sobre 1:12, atended a lo que es verdadero. Muchos son los que creen que esta frase la copió el apóstol de algún libro pagano sobre moral, o de alguno de los Manuales de Disciplina que corrían entre las sectas esenias. Objeciones:
(1) El carácter genuinamente cristiano de esta exhortación es evidente por la referencia que se hace a la paz de Dios que lo precede y al Dios de paz que lo sigue.
(2) Es asimismo evidente por el hecho de que el apóstol dice que estas cosas han sido oídas y vistas en él. ¡En verdad, los filipenses eran testigos de las virtudes cristianas de Pablo!
(3) Siempre que sea posible, las palabras que el apóstol usa en cualquier pasaje, deben ser interpretadas a la luz de pasajes paralelos de la Escritura, especialmente de las epístolas propias de Pablo.
Es de notar las seis veces que aparece la frase lo que, seguidas por dos casos de alguna. Los creyentes no sólo deben mostrar tal o cual rasgo del carácter cristiano, sino “todas las gracias en orden armonioso y festivo” (Johnstone).
El apóstol exhorta a los filipenses a atender a lo que es verdadero. La verdad se alza contra la mentira (Ef. 4:25); tiene su norma en Dios (Ro. 3:4); camina de la mano de la bondad, de la justicia, y de la santidad (Ef. 4:24; 5:9), y alcanza su clímax en la palabra del evangelio (Ef. 1:13; 4:21; Col. 1:5, 6). La verdad es parte de la armadura del soldado cristiano (Ef. 6:14).
Pablo añade: a lo que (es) honorable. Los creyentes deben ser dignos y sinceros tanto en sus palabras como en su comportamiento. El decoro en la conversación, en los modales y en las costumbres, es muy importante. En un ambiente, tanto en aquel tiempo como en nuestros días, que se caracteriza por la frivolidad, todo lo que es honorable ciertamente es digno de sincera consideración. Véase también 1 Ti. 2:2; 3:4; Tit. 2:2, 7; 3:8.
Asimismo, a lo que (es) justo. Habiendo recibido de Dios la justicia imputada e impartida, los creyentes deben pensar rectamente. Deben meditar agradecidos en las obras justas de Dios (Ap. 15:3), apreciar la justicia en otros, y proceder justamente en palabras y hechos. Los amos, por ejemplo, han de hacer lo que es justo y derecho en el trato con sus siervos. Deben saber que también ellos tienen un Amo en los cielos (Col. 4:1). En todo cuanto el cristiano haya de hacer, debe preguntarse a sí mismo: “¿Está esto de acuerdo con la voluntad y la ley de Dios?”
Ahora, a lo que (es) puro. Los filipenses, a causa de lo que habían sido en otro tiempo (paganos, cf. Ef. 5:8) y del ambiente que los rodeaba (antinomiano, cf. Fil. 3:18, 19), eran continuamente tentados por la lujuria. Debían llenar, pues, sus almas de lo que es puro y santo. Véase también 2 Co. 11:2; 1 Ti. 5:22; Tit. 2:5. Cf. Stg. 3:17; 1 Jn. 3:3. Debían vencer con el bien el mal (Ro. 12:21). ¡Maravilloso consejo que aún no ha perdido actualidad!
Sigue a continuación: a lo que (es) amable. Aunque esta palabra, amable, ocurre aquí como único caso en el Nuevo Testamento, es, no obstante, muy corriente en los epitafios. Lo que es amable, bondadoso y afable, recuerda y evoca el amor. Mediten, pues, los creyentes y atiendan a tales cosas.
Esta lista termina con a lo que (es) de buena reputación (también ésta es la única mención neotestamentaria de este adjetivo; pero puede verse un nombre afín en 2 Co. 6:8). Estas cosas laudables son cosas atractivas, prometedoras, bien vistas, y que aun en los no cristianos causan buena impresión. La principal consideración es, sin embargo, que en su esencia estas cosas son dignas de causar tal impresión.
Pablo resume: Si (hay) alguna virtud, si (hay) alguna cosa digna de alabanza, a estas cosas estad atentos. Nada en que realmente valga la pena que los creyentes mediten y consideren, falta en esta frase compendiadora. Cualquier cosa que sea de valor moral y espiritual, de manera que sea digna de alabanza, es campo apropiado para el cristiano. Nada que no sea de esta naturaleza debe servir de alimento para su alma. Apenas es necesario repetir que la virtud de la que el apóstol habla es el fruto que nace del árbol de la salvación, cuyo tronco es la fe y cuyas raíces están profundamente arraigadas en el suelo de la gracia soberana y salvadora (Ef. 2:8–10; 2 P. 1:5). En verdad, el creyente no está ciego al hecho de que “después de la caída quedó aún en el hombre alguna luz de la naturaleza, mediante la cual conserva algún conocimiento de Dios, de las cosas naturales, de la distinción entre el bien y el mal, y también muestra cierta consideración por la virtud y por el buen comportamiento” (Cánones de Dort III y IV, artículo 4). En cierto sentido, aun los pecadores hacen el bien (Lc. 6:33), y aun los publicanos aman (Mt. 5:46). Negar esto, en interés de tal o cual presuposición teológica, es ignorar abiertamente la clara enseñanza de la Escritura y los hechos de la observación y experiencia de la vida diaria. Pero cuando Pablo decía a los filipenses que en todo momento estuvieran atentos a lo que fuera virtuoso y digno de alabanza, ciertamente él, gran idealista como era, no podía conformarse con menos que la virtud en su sentido más elevado y espiritual (lo cual procede de la fe, y es hecho conforme a la ley de Dios y para su gloria).
Amén, para la honra y gloria de Dios.


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