Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
DOMINGO 07 DE DICIEMBRE DE 2025. “DECLARACIÓN DE LA INALTERABLE VOLUNTAD DIVINA”.

   Lección: Números 24:10 al 13. Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dijo: Para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí los has bendecido ya tres veces. Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honraría, más he aquí que Jehová te ha privado de honra. Y Balaam le respondió: ¿No lo declaré yo también a tus mensajeros que me enviaste, diciendo Si Balac me diese su casa llena de plata y oro, yo no podré traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio, más lo que hable Jehová, eso diré yo? 

   Comentario general del contexto Bíblico: Al escuchar el tercer mensaje, Balac estaba enfurecido (10–11) y batió palmas con desdén. Ordenó a Balaam que regresara a casa e hizo alusión a la fortuna que se había perdido (“Yo dije que te colmaría de honores”), (11) por haberse negado a maldecir a la multitud de Israel. Balaam repitió que le era imposible traspasar el mandamiento del SEÑOR (13). Más tarde, volvería a su país natal, pero sorprendió al frustrado rey con la promesa de un mensaje final. La última profecía no había sido solicitada ni bienvenida y advertía a Balac sobre lo que este pueblo hará a tu pueblo en los días venideros (14).

   En el contexto bíblico, «inalterable» se refiere principalmente a la inmutabilidad de Dios, es decir, que Él es constante, permanente y no cambia en Su naturaleza, carácter o amor. También se aplica al amor de Dios, que es eterno e incondicional, y a la palabra de Dios, que es un fundamento que permanece para siempre. Finalmente, el concepto se extiende a los creyentes para describir la cualidad de ser fieles e inmutables en su compromiso con Cristo.

    Referencia Bíblica: «Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.» (Romanos 8:39-39).

   «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.» (Santiago 1:17).

   «quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos» (2ª Timoteo 1:9).

   Texto: «Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios». (Miqueas 6:8)

   Comentario del texto: Equivocaciones reveladas, 6:3-8. La premisa del argumento se presenta en los vv. 3 y 4. Hay un juego de palabras que engrandece el estilo: Las frases en qué te he agobiado (v. 3) (o molestado), que en heb. es helıtija 3811, y te hice subir (v, 4) que en heb. es heelƒtija 5927 suenan bastante parecidas. De manera tan poética les recuerda que la conducta de Dios había sido fiel y presenta ejemplos: su redención de Egipto en Éxodo y su protección contra Balac y Balaam en Números 22. Ahora los desafía ¡responde contra mí!, término judicial que demanda testimonio juramentado.

   Dios anticipa la respuesta de Israel, formulando la pregunta retórica del v. 6: ¿Con qué me presentaré? Jehovah ya sabía lo que diría Israel; diría que ya estaba cumpliendo con los deberes de la religión según la ley. Pero, postrarse, presentar holocaustos, o sacrificar becerros son ejercicios externos. Si no toman en cuenta la actitud del corazón, no adoran en espíritu y en verdad.

   Para Dios, el valor del acto de adorar va de acuerdo con el valor de la vida y actitud del adorador. Jesús dijo: “…los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (Juan 4:23). Algunos incluso pensaban que sacrificar a sus propios hijos (v. 7) sería lo más agradable a Dios, olvidándose que esto está prohibido por la ley (Deut. 12:31).

   Lo que sí demanda Dios se encuentra en el v. 8. Miqueas dice que se lo había declarado al pueblo de Israel mucho antes, no dice exactamente dónde, pero podemos verlo como resumen de Deuteronomio 10. Son tres cosas que figuran como composición perfecta y resumen cabal de los requisitos divinos (ver Prov. 21:21. El que sigue la justicia y la misericordia 
Hallará la vida, la justicia y la honra.
). Miqueas hace eco de lo que dice su contemporáneo Oseas en el 6:6 de su libro. Aunque este versículo no se cita palabra por palabra en el NT, parece que Jesús lo tiene claramente en mente en (Mateo 23:23. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.).

   Hacer justicia tiene que ver con nuestra relación para con otros, es decir, con nuestra conducta externa. Amar misericordia (o fiel amabilidad) tiene que ver con nuestra disposición interior; lo que sentimos y somos en nuestro interior. Andar humildemente obviamente tiene que ver con nuestra relación con Dios. Es interesante que esta palabra en particular (tsana6800) solo aparece aquí, aunque en su forma adjetiva se menciona en (Proverbios 11:2. Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría.) donde se traduce “humildes”, y quiere decir modesto, sumiso o sujeto. Estas son las cosas que requiere Dios del verdadero adorador.

¿Qué significa practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente (Miqueas 6:8, NBLA)?

   Uno de los versículos más populares entre judíos y cristianos que promueven la justicia social es Miqueas 6:8 (NBLA). Dice así: «Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el Señor de ti, sino solo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios?». Muchos desean saber más sobre lo que enseña este inspirador versículo sobre los temas de la justicia, la misericordia y la humildad.

   Miqueas 6 es una conversación imaginaria entre el Señor e Israel. En los versículos 1-5 el Señor presenta su caso contra el desobediente pueblo de Israel. Los versículos 6-7 registran la respuesta de Israel como una serie de preguntas que comienzan con: «¿Con qué me presentaré al Señor?» (Miqueas 6:6).

   Israel se centra en sus ritos religiosos externos, y sus preguntas muestran una progresión de menor a mayor. Primero, preguntan si Dios estaría satisfecho con holocaustos de becerros de un año (Miqueas 6:6b), ofrendas exigidas en la Ley de Moisés. En segundo lugar, preguntan si deberían traer «millares de carneros, de miríadas de ríos de aceite» (Miqueas 6: 7a). Se trata de la retórica de la hipérbole; semejante ofrenda solo podría hacerla alguien extremadamente rico o toda la comunidad del pueblo de Dios. En tercer lugar, preguntan si deberían ofrecer a sus hijos primogénitos como sacrificio para Dios. ¿Sería suficiente para cubrir su pecado? ¿Se alegraría entonces Dios de ellos?

    El versículo 8 (NBLA) sigue con la respuesta de Dios, fundada en la Ley de Moisés: «Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno». En otras palabras, Israel ya debería haber conocido la respuesta a sus preguntas. Dios dice entonces que no necesitaba ni deseaba sus ritos religiosos, sacrificios u oblaciones. En cambio, el Señor buscaba la justicia, la misericordia y la humildad de Israel.

   La respuesta al problema del pecado de Israel no eran más sacrificios o más dolorosos. La respuesta era algo mucho más profundo que cualquier observancia religiosa: necesitaban un cambio de corazón. Sin corazón, la conformidad de Israel con la Ley no era más que hipocresía. Otros profetas intentaron comunicar un mensaje similar (Isaías 1:14; Oseas 6:6; Amós 5:21). Lamentablemente, el pueblo de Dios tardó en escuchar el mensaje (Mateo 12:7).

   «Practicar la justicia» habría sido entendido por la audiencia de Miqueas como vivir con un sentido del bien y del mal. Sobre todo, los tribunales judiciales tenían la responsabilidad de garantizar la equidad y proteger a los inocentes. La injusticia era un problema en Israel en aquella época (Miqueas 2:1-2; 3:1-3; 6:11).

   «Amar la misericordia» contiene la palabra hebrea hesed, que significa “amor leal” o “bondad amorosa”. Junto con la justicia, Israel debía brindar misericordia. Tanto la justicia como la misericordia son fundamentales en el carácter de Dios (Salmo 89:14). Dios esperaba que Su pueblo mostrara amor a sus semejantes y fuera leal en su amor hacia Él, tal como Él había sido leal con ellos (Miqueas 2:8-9; 3:10-11; 6:12).

   «Andar humildemente» es una descripción de la actitud del corazón hacia Dios. El pueblo de Dios depende de Él más que de sus propias fuerzas (Miqueas 2:3). En lugar de sentirnos orgullosos de lo que aportamos a Dios, reconocemos con humildad que ningún sacrificio personal puede sustituir a un corazón comprometido con la justicia y el amor. Las preguntas retóricas de Israel tenían una progresión en tres partes, y el versículo 8 contiene una progresión similar. La respuesta de un corazón piadoso es hacia fuera (practicar la justicia), hacia dentro (amar la misericordia) y hacia arriba (andar humildemente).

   El mensaje de Miqueas sigue siendo pertinente hoy en día. Los ritos religiosos, por extravagantes que sean, nunca pueden compensar la falta de amor (1ª Corintios 13:3. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.). El cumplimiento externo de las normas no es tan valioso a los ojos de Dios como lo es un corazón humilde que simplemente hace lo que es correcto. El pueblo de Dios seguirá deseando hoy justicia, misericordia y humildad ante el Señor.

1er Titulo: Vano intento de maldecir a Israel. Versículo 10. Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dijo: Para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí los has bendecido ya tres veces.  (Léase: Génesis 12:3. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. ▬ Jeremías 20:11. Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.).

    Verso 10: Esta bendición repetida de Israel hizo que Balac se enfureciera con tanta violencia, que se golpeó las manos y aconsejó a Balaam que huyera a su casa: agregó: “Dije, te honraré mucho (cf. Números 22:17 y Números 22). :37); más he aquí, Jehová te ha privado de honra.” “Golpearse las manos” era una señal de horror (Lamentaciones 2:15) o de furia violenta; es en este último sentido que ocurre tanto aquí como en Job 27:23. En las palabras, “Jehová te ha privado de honra”, la ironía con la que Balac se burla de la confianza de Balaam en Jehová es inconfundible.

   Vano intento de maldecir a Israel: La frase se refiere a la historia bíblica de Balaam, quien fue contratado por el rey Balac para maldecir a Israel, pero sus intentos fueron inútiles porque Dios intervino para bendecir a su pueblo en lugar de maldecirlo. La historia ilustra cómo un poder superior (Dios) es soberano sobre los intentos de los hombres y cómo las promesas hechas a Israel se cumplieron a pesar de los intentos de maldecirlo.

   “Aunque Balaam intentó maldecir a Israel, no pudo hacerlo porque la bendición de Dios estaba sobre su pueblo.  Cuando Dios te bendice, ningún plan del enemigo puede prosperar contra ti. ¡Descansa en Su protección y promesas!

   Referencia bíblica: «Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.» (Gen. 12:3).

   «Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles: Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.» (Números 6:23 al 27).

   «He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre.» (Salmo 127:3).

2° Titulo: Los que toman el nombre de Jehová en vano son confundidos. Versículo 11. Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honraría, más he aquí que Jehová te ha privado de honra.  (Léase: Exodo 20:7. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.  ▬ Isaías 44:24 y 25. Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo; que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría.).

    Verso 11: Esta bendición repetida de Israel hizo que Balac se enfureciera con tanta violencia, que se golpeó las manos y aconsejó a Balaam que huyera a su casa: agregó: “Dije, te honraré mucho (cf. Números 22:17 y Números 22). :37); más he aquí, Jehová te ha privado de honra.” “Golpearse las manos” era una señal de horror (Lamentaciones 2:15) o de furia violenta; es en este último sentido que ocurre tanto aquí como en Job 27:23. En las palabras, “Jehová te ha privado de honra”, la ironía con la que Balac se burla de la confianza de Balaam en Jehová es inconfundible.

    ¿Qué significa tomar el nombre del señor en vano?

    Aunque muchas personas creen que tomar el nombre del señor en vano se refiere al uso del nombre del señor como una palabra grosera, abarca algo mucho más que un uso en vano del nombre de Dios. Para comprender la gravedad de tomar el nombre del señor en vano, primero tenemos que ver el nombre del señor desde su perspectiva como se describe en las escrituras. El Dios de Israel es conocido por muchos nombres y títulos, pero el concepto encarnado en el nombre de Dios, desempeña un papel importante y único en la Biblia. La naturaleza y los atributos de Dios, la totalidad de su ser, y especialmente su gloria, se reflejan en su nombre (Salmo 8:1). El Salmo 111:9 nos dice que su nombre es “santo y temible», y la oración del señor comienza dirigiéndose a Dios con la frase «santificado sea tu nombre» (Mateo 6:9), siendo esta una indicación de que en nuestra oración la reverencia hacia Dios y a su nombre, debe ser lo más importante. Con frecuencia entramos en la presencia de Dios con presuntuosas «listas de responsabilidades» para él, sin ser conscientes de su santidad, su grandeza, y el enorme abismo que separa nuestra naturaleza de la suya. El que se nos permita incluso venir delante de su trono, es por causa únicamente de su gracia y de su amor misericordioso para con su pueblo (Hebreos 4:16). Nunca debemos subestimar esa gracia.

   A causa de la grandeza del nombre de Dios, cualquier uso del nombre de Dios que lo deshonre o deshonre su carácter, es porque se está tomando su nombre en vano. El tercero de los diez mandamientos prohíbe tomar o usar el nombre del señor en una forma irreverente porque eso indicaría una falta de respeto a Dios mismo. Una persona que usa incorrectamente el nombre de Dios, el señor no lo dará por «inocente» (Éxodo 20:7). En el antiguo testamento, se deshonraba el nombre de Dios cuando no se cumplía con un juramento o una promesa hecha en su nombre (Levítico 19:12). El hombre que usaba el nombre de Dios para legitimar su juramento y, luego rompía su promesa, daba a entender su falta de reverencia hacia Dios, así como una falta de temor de su santo castigo. Era esencialmente lo mismo que negar la existencia de Dios. Sin embargo, para los creyentes no hay necesidad de usar el nombre de Dios para legitimar un juramento, ya que en primer lugar no estamos llamados para hacer juramentos; que nuestro hablar sea «sí» y nuestro no sea «no» (Mateo 5:33-37).

   Hay un sentido más amplio en el que la gente de hoy toma el nombre del señor en vano. Aquellos que mencionan el nombre de Cristo, que oran en su nombre, y que toman su nombre como parte de su identidad, pero que deliberada y continuamente desobedecen sus órdenes, están tomando su nombre en vano. A Jesucristo se le ha dado el nombre sobre todo nombre, ante quien toda rodilla se doblará (Filipenses 2:9-10), y cuando asumimos el nombre «cristiano», lo debemos hacer con la comprensión de lo que esto significa. Si profesamos ser cristianos, pero actuamos, pensamos y hablamos en una manera mundana o profana, estamos tomando su nombre en vano. Cuando representamos inadecuadamente a Cristo, ya sea intencionalmente o por ignorancia de la fe cristiana como se proclama en las sagradas escrituras, estamos tomando el nombre del señor en vano. Cuando decimos que lo amamos, pero no hacemos lo que él nos manda (Lucas 6:46), estamos tomando su nombre en vano y estamos en peligro de escucharle decir, «Nunca os conocí; apartaos de mí” en el día del juicio final (Mateo 7:21-23).

   El nombre del señor es santo, como él es santo. El nombre del señor es una representación de su gloria, su majestad, y su deidad suprema. Debemos estimar y honrar su nombre mientras lo reverenciamos y glorificamos. Hacer algo menos que eso, es tomar su nombre en vano.

3er Titulo: Balaam doblegado a reconocer la voluntad de Dios. Versículos 12 y 13. Y Balaam le respondió: ¿No lo declaré yo también a tus mensajeros que me enviaste, diciendo Si Balac me diese su casa llena de plata y oro, yo no podré traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio, más lo que hable Jehová, eso diré yo?  (Léase: Daniel 4:33 al 37. En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves. Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces? En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida. Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia. ▬ Jonás 2:1 al 10. Subió destruidor contra ti; guarda la fortaleza, vigila el camino, cíñete los lomos, refuerza mucho tu poder. Porque Jehová restaurará la gloria de Jacob como la gloria de Israel; porque saqueadores los saquearon, y estropearon sus mugrones. El escudo de sus valientes estará enrojecido, los varones de su ejército vestidos de grana; el carro como fuego de antorchas; el día que se prepare, temblarán las hayas. Los carros se precipitarán a las plazas, con estruendo rodarán por las calles; su aspecto será como antorchas encendidas, correrán como relámpagos. Se acordará él de sus valientes; se atropellarán en su marcha; se apresurarán a su muro, y la defensa se preparará. Las puertas de los ríos se abrirán, y el palacio será destruido. Y la reina será cautiva; mandarán que suba, y sus criadas la llevarán gimiendo como palomas, golpeándose sus pechos. Fue Nínive de tiempo antiguo como estanque de aguas; pero ellos huyen. Dicen: ¡Deteneos, deteneos!; pero ninguno mira. Saquead plata, saquead oro; no hay fin de las riquezas y suntuosidad de toda clase de efectos codiciables. Vacía, agotada y desolada está, y el corazón desfallecido; temblor de rodillas, dolor en las entrañas, rostros demudados.).

   Verso 12-13: Pero Balaam le recuerda, por otro lado, la declaración que hizo a los mensajeros desde el principio (Números 22:18), de que de ninguna manera podía hablar en contra del mandato de Jehová, y luego agrega: “Y ahora, he aquí, voy a mi pueblo. Ven, te diré deliberadamente lo que este pueblo hará con tu pueblo al final de los días”. יעץ, aconsejar; aquí denota un anuncio, que incluye consejos. El anuncio de lo que Israel haría con los moabitas en el futuro, contiene el consejo a Balac, qué actitud debería asumir hacia Israel, si este pueblo iba a traer una bendición sobre su propio pueblo y no una maldición. Sobre “el fin de los días”, véase Génesis 49:1.

  Balaam doblegado a reconocer la voluntad de Dios: Balaam no se dobló a reconocer la voluntad de Dios; por el contrario, su historia es un ejemplo de resistencia a la voluntad divina debido a la codicia, que finalmente le costó la vida. Dios le prohibió maldecir a Israel, pero Balaam insistió en su deseo por ganancia personal, y aunque eventualmente se vio obligado a bendecir, sus planes de engaño contra Israel se materializaron a través de otros medios, lo que resultó en un gran número de israelitas muertos y en la muerte de Balaam a manos de los israelitas.

   ¿La voluntad de Dios o la tuya?

   ¿Te das cuenta de lo que está sucediendo? Balaam prácticamente les deja ver que él sí quiere ir, pero es Dios quien no quiere que los acompañe. Es como decir: si quiero aceptar tu oferta, pero Dios dice que no vaya. Más adelante esos mensajeros vuelven con personas más distinguidas, como una forma de convencer a Balaam por medio de la avaricia, el reconocimiento y lo que pudiera obtener de parte de ellos.

   ¿No te suena a que algo similar puede estar ocurriendo en nuestros días? Tal vez no nos pidan que maldigamos a alguien, pero sí que vayamos en contra de la voluntad de Dios. Balaam consultó a Dios una vez más para saber si debía ir o no a maldecir a Israel. ¡Siguió preguntando a Dios cuando Él ya había dicho claramente que NO fuera!

   ¿Has estado en esa situación? En una situación en la que quieres hacer algo porque sabes que será bueno para ti, que traerá beneficios económicos, reconocimiento y quizá hasta es algo que de verdad deseas, pero Dios dice: No, no es mi voluntad. Y vuelves y preguntas, y vas de nueva cuenta y buscas la manera de convencer a Dios de que lo que harás será bueno para ti sin pensar en nada ni nadie más; de hecho, sin pensar en que Dios está cuidándote de lo que vendrá después.

   Pero no puedes ver lo que acontecerá, sigues pensando que todo será de bien para ti y sigues sin detenerte hasta que Dios diga que sí. Y quizás abrirá alguna puerta, una oportunidad, te dará lo que deseas. Pero no es porque cambió de opinión, sino porque ahora conocerás que la voluntad de Dios no es hacer tu voluntad y habrá consecuencias a la desobediencia e incredulidad que tuviste a su Palabra. Recuerda que, aunque Dios permita que hagamos algo que va en contra de su voluntad, no significa que lo apruebe o que sea bueno para nosotras.

   Referencias Bíblicas: «Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para hacer cosa chica ni grande.» (Numero 22:18.).

   «Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.» (Tito 2:15).

   «Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida.» (Hechos 5:20).

  «Palabra que vino de Jehová a Jeremías, diciendo: Oíd las palabras de este pacto, y hablad a todo varón de Judá, y a todo morador de Jerusalén. Y les dirás tú: Así dijo Jehová Dios de Israel: Maldito el varón que no obedeciere las palabras de este pacto, el cual mandé a vuestros padres el día que los saqué de la tierra de Egipto, del horno de hierro, diciéndoles: Oíd mi voz, y cumplid mis palabras, conforme a todo lo que os mando; y me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios; para que confirme el juramento que hice a vuestros padres, que les daría la tierra que fluye leche y miel, como en este día. Y respondí y dije: Amén, oh Jehová.» (Jeremías 1:1 al 5).

Domingo 08 de Diciembre de 2025

Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.

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