Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
DOMINGO 26 DE JULIO DE 2026. “DIOS NOS ENSEÑA A ADMINISTRAR SUS BENDICIONES”.

   Comentario general del contexto: Versículos 25-30: Reparto del Botín. – Dios ordenó a Moisés, con Eleazar y los jefes de las casas paternas («padres» por «casas paternas»: ver Éxodo 6:14) de la congregación, para tomar todo el botín en hombres y ganado, y dividirlo en dos mitades: una para los hombres de guerra (המּלחמה תּפשׂי, los que se aferraron a la guerra, los que se dedicaron a la guerra), la otra para la congregación, y para imponerle un tributo (מכס = מכסה, computatio, una cierta cantidad: véase Éxodo 12:4) para Jehová. De la mitad que llegaba a los guerreros, una persona y una cabeza de ganado debían ser entregadas al sacerdote Eleazar de cada 500 (es decir, un quinto por ciento), como ofrenda elevada para Jehová; y de la otra mitad que se apartaba para los hijos de Israel, es decir, para la congregación, uno de cada cincuenta (es decir, el 2 por ciento) debía tomarse para los levitas. אחז, asido de, es decir, arrebatado del número entero durante el proceso de contar; no agarrado o tocado por la suerte, como en 1 Crónicas 24:6, ya que no había razón para recurrir a la suerte en este caso. La división del botín en dos mitades iguales, una de las cuales se entregó a los guerreros y la otra a la congregación que no había tomado parte en la guerra, era perfectamente razonable y justa. Como los 12.000 guerreros habían sido elegidos de entre toda la congregación para llevar a cabo la guerra en su nombre, la congregación misma podía reclamar correctamente su parte del botín. Pero como los 12.000 habían tenido todos los problemas, penalidades y peligros de la guerra, podían muy bien contar con alguna recompensa por su servicio; y esto se les concedió al recibir tanto como toda la congregación que no había tomado parte en la guerra; de hecho, más, porque los guerreros solo dieron un quinto por ciento. de su parte como ofrenda de acción de gracias por la victoria que les había sido concedida, mientras que los que se quedaron en casa debían dar el 2 por ciento. de su parte a Jehová para beneficio de los sacerdotes y levitas. El arreglo, sin embargo, sólo se hizo para este caso particular, y no como ley para todos los tiempos, aunque era regla general que los que se quedaran en casa recibieran una parte del botín traído por los guerreros (cf. Josué 22). :8; 1 Samuel 30:24-25; 2 Mac. 8:28, 30).

   Definición de computatio (cálculo) en la antigua Grecia se basaba en el ábaco de piedra (como el Ábaco de Salamina) y sistemas numéricos alfabéticos. Su mayor logro fue el Mecanismo de Anticitera (siglo II a.C.), considerado la primera computadora analógica. Esta maravilla mecánica usaba engranajes de bronce para predecir eclipses, ciclos lunares y posiciones planetarias.

TEXTO: «Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios”. (1ª a los Corintios 4:1)

   Comentario del texto bíblico: (4:1-2). Ministros: Primero, considerar a los ministros por lo que son. Siempre se deberán tener en cuenta tres elementos acerca de los ministros:

▬ 1. Los ministros son servidores de Cristo. La palabra “servidor” (huperetes) significa sub-remero. Se refiere a los esclavos que se sentaban en la barriga de los grandes barcos y tiraban de los grandes remos para hacerlos navegar por el mar. Cristo es el capitán del barco y el ministro es uno de los esclavos de Cristo. Nota: Él solo es uno de tantos servidores sub-remeros. Recuerden también que los esclavos que estaban en la barriga del barco estaban atados con cadenas. No se les permitía hacer más que servir al capitán del barco. El ministro es un esclavo de Cristo que está atado: Solo existe para remar para el capitán. No puede ni sirve a nadie más.

   Pensamiento 1. Ningún ministro debe ser elevado por encima de otros ministros o servidores, ni su elocuencia, capacidad, personalidad, carisma, o cualquier otro rasgo. No importa cuánto haya significado el ministro para la vida de una persona, él solo es un sub-remeros, un esclavo del capitán del barco; y solo es uno de tantos otros sub-remeros y servidores. Los creyentes no deben juzgar ni elevar más a un ministro que a otro.

▬ 2. Los ministros son administradores de Dios. La palabra “administrador” (oikonomos) quiere decir capataz de una propiedad. El administrador siempre era un esclavo, sujeto a un amo, pero se le ponía a cargo de los otros esclavos en toda la casa o propiedad del amo. Controlaba al personal y dirigía toda la operación por el amo. Se le ponía por encima de otros, aun así, él era seguía siendo un esclavo del amo. Su obra no se le supervisaba detenidamente; por consiguiente, tenía que ser confiable y responsable. Observe de qué cosa al ministro se le hace administrador: “Los misterios de Dios”. Un misterio no es algo difícil de entender. Más bien, es algo que se ha ocultado y se ha mantenido en secreto. Es algo que el raciocinio humano no podía descubrir, pero que ahora Dios lo revela. Les queda bien claro a aquellos a quienes se les revela, pero les resulta totalmente extraño a los que no lo reciben. ¿Cuáles son los misterios de Dios? Son las verdades, las verdades gloriosas, de la Palabra de Dios. ¿Quiénes son aquellos a quienes se les revelan los misterios? Los administradores, los ministros, los servidores de Cristo que creen.

   Ya hay varios misterios revelados al creyente.

   Pensamiento 1. A todo ministro se le debe tener en muy alta estima por el bien de su obra. Él solo es un siervo de Dios, pero es el siervo al que Dios ha hecho administrador de su familia, de su iglesia y de su pueblo. Dios le ha honrado: Se le ha responsabilizado por los misterios imperecederos de Dios, las grandes verdades de la Palabra Santa de Dios. El ministro no lidia con cosas perecederas como el dinero y las posesiones, sino con las cosas eternas del propio Dios, las verdades eternas que Dios quiere proclamarle al mundo.

   “el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica” (2 Co. 3:6).

   “Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos” (2 Co. 4:1).

   “del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder” (Ef. 3:7).

▬ 3. Se requiere que los ministros sean fieles. Este es el requisito esencial del ministro. No hay requisito para él.

∎a. No se requiere que el ministro sea elocuente, brillante, inteligente, lleno de capacidad, o una persona de éxito. Se requiere que sea fiel.

∎b. Dios no exige que el ministro sea administrador, consejero, visitador, de los que saludan a la puerta, ni muy sociable, por importante que sean estos ministerios.

∎c. Se requiere que el ministro sea fiel al ministrar los misterios de Dios. Es responsable y será juzgado por lo bien que ministre los misterios de Dios:

=> No debe retener ni dejar de transmitir los misterios de Dios.

=> No debe sustituir los misterios de Dios por ningún otro mensaje.

=> No debe mezclar los misterios de Dios con ningún otro mensaje.

   El ministro de Dios debe ser fiel a su llamado. Él es el servidor de Cristo y el administrador de los misterios de Dios. Debe, absolutamente, proclamar esos misterios.

   “Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada” (1 Co. 9:17).

   “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gá. 1:6-9).

   “de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios” (Col. 1:25).

   Pensamiento 1. Los creyentes no deben juzgar a los ministros, considerando y hablando de los dones y las capacidades de uno más que de otros. No deben tener en muy alta ni muy baja estima a un ministro. Deben considerar a los ministros justamente por lo que son:

1) Los servidores de Dios.

2) Los administradores de los misterios de Dios.

3) El servidor al que se ha hecho administrador con solo un propósito: Ser fiel al amor, el Señor Jesucristo.

   Comentario de 2ª Corintios (8:19-21) Administración ▬ Ofrendas ▬ Ujieres: Los hombres que manejan las ofrendas (ujieres) son representantes escogidos por la iglesia a fin de evitar acusaciones de mala conducta contra el ministro. Este elemento es muy significativo, una lección a la que deben prestar atención igualmente los ministros y las iglesias. Si Pablo hubiera manejado la ofrenda él mismo, se podía haber dejado expuesto a la acusación de confiscar y robar dinero. El único procedimiento sensato era hacer que la iglesia eligiera a uno de sus propios hombres para que manejara las ofrendas.

   Note que a la ofrenda se le llamaba “esta gracia”. Como señala Charles Hodge, cualquier dádiva gratuita es una gracia

Por consiguiente, la ofrenda de una iglesia es una gracia; es el corazón de la iglesia que se derrama en una dádiva gratuita para salvar y ayudar a los desesperados del mundo. La iglesia debe derramar su alma en sus ofrendas por los perdidos y los necesitados del mundo. Ellos llevan a cuesta el peso del pecado, el hambre, la sed, la enfermedad, la ignorancia, la soledad, la indefensión, la falta de propósito, y la muerte. Esto solamente enfatiza la importancia formidable de los ujieres y los hombres que manejan las ofrendas.

   Note otro elemento significativo: ¿Por qué se ministraba la ofrenda? Por la gloria del Señor. Cuando las personas veían las ofrendas y sabían para qué se iban a usar, el corazón de cada uno de ellos glorificaba al Señor. El Señor recibiría más alabanza que de ninguna otra manera.

   “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:2).

   “para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Fil. 2:15).

   Nota: Pablo plantea claramente por qué había tenido tales precauciones. El quería que todos los hombres supieran que él era honrado, que nunca meterla su mano en la caja y sacaría dinero de las ofrendas. No quería que nadie cuestionara su conducta personal. La apariencia importaba, lo que las personas pensaban importaba, porque él había dedicado su vida a salvar y ayudar a las personas.

   (8:22) Administración ▬ Ofrendas ▬ Ujieres: Los hombres que manejan las ofrendas (ujieres) son diligentes en muchas cosas, pero fundamentalmente en las ofrendas. Quién era este hermano no nombrado se desconoce. Se plantean tres elementos significativos acerca de él, elementos que deben hablarle al corazón de todo ujier y persona que maneje las ofrendas:

▬ 1. Él era un hermano, un creyente verdadero que tenía comunión con otros creyentes y colaboraba con la iglesia en sus empresas misioneras.

▬ 2. Con frecuencia había demostrado su “diligencia” cuando se le habían asignado otros ministerios. La palabra “diligencia” (spoudaion) significa solicitud, celo, dedicación. Él se entregaba incondicionalmente a cualquier tarea que la iglesia le encomendara.

▬ 3. Él observaba y estaba pendiente del testimonio de las iglesias. Cuando Pablo le contó acerca de la iglesia de Corinto, acerca de la gran restauración de la iglesia, se emocionó mucho y se mostró más dispuesto que nunca a servir a Cristo en medio de la iglesia.

   “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (Ro. 12:11).

   “Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza” (He. 6:11).

   (8:23) Administración ▬ Ofrendas ▬ Ujieres: Los hombres que manejan las ofrendas (Usher) son compañeros de los ministros. Note que Pablo esperaba que las personas preguntaran quiénes eran estos hombres. Es una pregunta normal, porque los hombres manejan las ofrendas de la iglesia. Por consiguiente, resultaba extremadamente importante que las credenciales de estos hombres fueran de la más alta calidad.

▬ 1. Tito era el compañero y colaborador de Pablo, fundamentalmente al ministrar a la iglesia de Corinto. La mayoría de los corintios lo sabían, porque Tito había sido el instrumento principal de Dios para traer la restauración en la iglesia.

▬ 2. Los otros dos hombres eran mensajeros de la iglesia, hombres fundamentalmente escogidos por la iglesia para representar a la iglesia. Note también que eran los mensajeros de la gloria de Cristo. Debian reflejar y transmitir la gloria de Cristo mientras servían a la iglesia.

   Pensamiento 1. Ambos puntos deben cumplirse en todos los ujieres y los hombres que manejen las ofrendas de la iglesia:

1) Los ujieres deben ser los compañeros del ministro.

2) Los ujieres deben ser los mensajeros tanto de la iglesia como de la gloria de Dios.

   “así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros” (Ro. 12:5).

   “Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Co. 12:5-7).

   (8:24) Administración ▬ Ofrendas ▬ Ujieres: A los hombres que manejan las ofrendas (ujieres) la iglesia debe amarlos. Esto resulta esencial: La iglesia tenía que demostrarles su amor a los hombres que manejaban el dinero si estos iban a realizar con eficacia su ministerio. La iglesia debía demostrar su amor de dos maneras:

=> Primero, recibiendo a los hombres, aceptándolos a ellos y a su ministerio.

=> Segundo, ayudando a los hombres a realizar su ministerio. La iglesia tenía que dejar que los hombres presentaran el proyecto de misión y luego contribuir con él.

   “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5:16).

   San Mateo 20:12 al 16: (20:8-15) Recompensa-gracia-muerte: Dios paga el salario prometido a aquellos que han trabajado por Él. Pagará al tiempo señalado. ¿Cuándo es el tiempo señalado? A la noche, al morir, cuando el trabajo termina. Ese es el significado de cuando llegó la noche, de la hora señalada. Hay dos tipos de noche, dos tiempos señalados para el siervo de Dios. `

   Primero, la noche o el tiempo de la muerte cuando el siervo pasa de esta vida a la presencia de Dios. Entonces recibe la recompensa de la vida eterna. Dios lo transporta a la presencia del Señor y el creyente es transformado a la imagen de Cristo (véase nota-1 Jn. 3:2). Este es el pago del jornal referido en esta parábola.

   Segundo, la noche o tiempo señalado que es el juicio, cuando las obras del siervo son juzgadas (véase Estudio a fondo 1-2 Co. 5:10). La presente parábola no está referida a esa noche o juicio.

▬ 1. El mayordomo es Cristo, el Hijo de Dios, a quien Dios ha entregado todo juicio (Jn. 5:22; 2 Co. 5:10).

▬ 2. Dios paga a cada uno a partir de un corazón lleno de gracia y de cuidado. Es tan esencial entender esto; Dios es amor y nos cuida. Cuida a todos sus siervos, no importa su edad o cuánto tiempo hayan estado en su servicio. Él los cuida y quiere que sus labradores tengan lo suficiente para suplir sus necesidades. El pago de un día (la recompensa de vida eterna) era lo necesario para suplir su necesidad. No dejaría que ningún siervo se retirara sin al menos ese monto. Por eso, Dios paga incluso a los que llegaron tarde un jornal completo (vida eterna).

   Note otro asunto. Cuando hablamos de vida eterna y de perfección, es decir, de ser conformados a la naturaleza e imagen

de Cristo, Dios no muestra preferencias. Todos seremos hechos a la semejanza de Cristo, perfeccionados en nuestra naturaleza.

• Tendremos diferentes responsabilidades y, aparentemente, diferentes grados de gloria; pero todos seremos hechos perfectos.

   • Todos nos presentaremos ante el trono de juicio de Cristo. Todos recibiremos diferentes tareas en el cielo, en virtud del servicio bueno o malo aquí en la tierra, pero todos seremos perfectamente felices y gozosos en lo que hagamos.

   • Todos seremos juzgados por nuestra fidelidad aquí en la tierra. Algunos serán establecidos como vasijas grandes y otros como vasijas más pequeñas, pero todos seremos perfectamente completos, llenos hasta el borde (2 Ti. 2:20-21).

   • Todos daremos cuenta del capital y de los dones que fueron puestos a nuestro cuidado. Todos seremos correspondientemente recompensados, pero todos recibiremos perfecta llenura.

   • Todos nos presentaremos ante Cristo por el fruto que hayamos llevado en la tierra, pero todos recibiremos perfecta satisfacción y todos seremos hechos perfectamente fructíferos.

   «Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa» (Lc. 14:23).

   «Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos» (Mt. 8:11).

▬ 3 El pago (recompensa) de Dios no está basado en obras y energía Está basado en la gracia y justicia de Dios, y está basado en la preocupación y cuidado de Dios por todos.

∎a. Note que Dios es justo y lleno de gracia y cuidado. La gracia y cuidado de Dios no borra ni anula su justicia. Dios no es injusto (cp. Ro. 4:5-6).

• Cuando Dios le da trabajo a un hombre desesperado por trabajar, ello es una demostración de gracia y cuidado. Ese fue el caso con el llamado a primera hora a los labradores madrugadores. No aprovecharse de la desesperación de un hombre es un acto de gracia. Ofrecer y pagar un jornal completo y no aprovecharse del hombre no es injusto sino lo opuesto. Es un acto de justicia y de gracia, un acto que prodiga cuidado.

• De igual manera, cuando Dios paga a un hombre más de lo que ha ganado, porque Dios se preocupa de que el hombre tenga lo suficiente para vivir, ello es un acto de gracia y de cuidado. No es un acto de injusticia hacia el primero o el madrugador. Es sencillamente un acto de gracia que revela a Dios como una Persona de enorme preocupación.

• Si Dios nos da lo que nos ha prometido, no es injusto si al otro le da otra cosa. Ni siquiera es injusto hacia nosotros si a otra persona le da un don enorme. Él es justo y de enorme preocupación y protección llena de gracia al guardar su Palabra, al darnos a nosotros y a la otra persona.

 ∎ b. Note que la queja de los obreros madrugadores lleva a algunas personas a aplicar la parábola a la relación entre Dios y los judíos y los gentiles. Los obreros madrugadores representan a los judíos, que se quejan porque Dios da un pago igual (recompensa y posición en su reino) a los gentiles. Prácticamente cualquier comentario ofrece discernimiento al lector que quiera seguir esa línea de interpretación.

▬ 4. El pago de Dios (recompensa) no es como el hombre lo ve, sino conforme a la voluntad y conocimiento de Dios. Nuestros ojos son malos porque somos de un mundo malo. Por eso juzgamos y comprendemos desde un punto de vista imperfecto y egoísta. Dios es bueno; Él nos cuida y es lleno de gracia. Por eso, da la vida eterna a todos los que vienen a Él, no importa cuándo vienen, si al primer llamado o si al llamado de la hora undécima.

   «Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos» (Hch. 15:11).

   «Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús» (Ro. 3:24).

   «Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres» (Tit. 2:11).

   «Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos de la vida eterna» (Tít. 3:7).

(20: 16) Justicia-recompensa: esta declaración «pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros» (cp. Mt. 19:30; 20:16), es precisamente la declaración que llevó a Cristo a relatar esta parábola. Recuerde que los discípulos necesitaban seguridad de su salvación. Cristo les dio esa seguridad y les prometió la recompensa de gobernar y reinar con Él y de vivir eternamente (cp. Mt. 19:27-30; véase nota-Mt. 19:27-30). Pero Cristo quería que supieran que no pueden juzgar a otros, porque no sabían lo que había en el interior de los hombres, ciertamente, no lo sabían. Ellos no sabían quién sería recompensado en gran manera y quién no.

   Por ejemplo, ¿quién habría imaginado que los obreros madrugadores, ansiosos de trabajar, que respondieron inmediatamente al Señor, mostrarían un espíritu gruñón y celoso? Para prevenir a sus siervos de juzgar y mostrar preferencia entre ellos, Cristo cierra su discusión sobre la vida eterna y la salvación con dos advertencias.

▬ 1. Los postreros serán primeros. Es decir, muchos de los últimos (que llegaron tarde) nos excederán a menos que seamos fervientes y celosos sirviendo a Dios. Quizá hayamos proclamado a Cristo durante años sirviéndole antes que lo hicieran otros; sin embargo, podemos

• fallar en adorar a Cristo día tras día en forma tan consistente como los obreros tardíos.

• fallar en el crecimiento en el conocimiento de Cristo con el fervor de los obreros tardíos.

• fallar en estudiar las Escrituras y orar tanto como aquellos.

• fallar en usar nuestros dones con la fidelidad de los obreros tardíos.

• fallar en testificar con tanta osadía como aquellos obreros.

• fallar en dar todo lo que somos y tenemos con la misma disposición y tan sacrificialmente como aquellos.

• fallar en amar con la misma mansedumbre de esos obreros.

• fallar en responder con la amabilidad de los obreros tardíos.

• fallar en vivir tan desprendidamente como aquellos obreros.

• fallar en relacionamos con tanto amor como lo hacen aquellos.

• fallar en soportar con la misma paciencia de los que llegaron tarde.

• fallar en esperar el retorno de Cristo con la esperanza de aquellos.

   Note que aparentemente Cristo pasa de discutir el don de la vida eterna a la advertencia dirigida a sus siervos en cuanto al juicio venidero de las obras, un juicio que determinará grados de gloria y posiciones y responsabilidades.

   «Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes» (Lc. 1:52).

   «¡Ay de vosotros los que ahora estáis saciados! Porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis» (Lc. 6:25).

   «Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado» (Lc. 16:25).

▬ 2. Muchos son llamados, más pocos escogidos. El siervo no debe estar juzgando a otros (como hicieron los siervos madrugadores ansiosos de trabajar), porque tiene suficiente con asegurarse su propio llamamiento y elección (2 P. 1:10). El siervo de Dios tiene que ocuparse diligentemente de su propia salvación. Exteriormente puede parecer que una persona es un verdadero siervo, pero quizá interiormente no ha cambiado. Note que Cristo dice: «muchos son llamados, más pocos escogidos». Muchos son falsos, no están dispuestos a dar todo lo que son y tienen. Son como el joven rico, sencillamente no están dispuestos. El precio del discipulado es demasiado alto. En toda realidad, ¿cuántos están siguiendo honestamente a Cristo, tal como Él lo demanda en esta discusión? (Mt. 19:21, 29-30, 16. Véanse nota y Estudio a fondo 1-Lc. 9:23.)

   «Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido» (Mr. 10:28).

   «Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo» (Lc. 14:33).

   Comentario de San Mateo (22:18-22) Ciudadanía: la verdad acerca de la ciudadanía. Una persona tiene dos ciudadanías. Es ciudadana de este mundo; lo cual es evidente. Por eso le debe a los poderes terrenales los que les pertenece. Pero la persona también es ciudadana del cielo, del mundo espiritual; por eso, debe darle a Dios lo que es de Él.

   Note tres cosas.

▬ 1. Cristo percibió los conceptos falsos de estos hombres. Él era el Hijo de Dios, de modo que por naturaleza conocía el concepto falso que ellos tenían de la ciudadanía. Además, como Hijo de Dios, también supo que eran impulsados por motivaciones malas.

  Cristo fue específico y vigoroso: «¿Por qué me tentáis, hipócritas? ›› Conocía el corazón de ellos

• la ambición egoísta que los movía al compromiso y a la intriga.

• el engaño de sus adulaciones y la ponzoña destructora de sus lenguas.

• sus mentes cerradas y su obstinada incredulidad que los llevaba a rechazarlo y a condenarse ellos mismos.

   Note las palabras «la malicia de ellos» e «hipócritas» (v. 18). Eran malvados y eran hipócritas. Simulaban algo que no era.

• Simulaban ser algo que no eran.

• Simulaban buscar la verdad cuando realmente no la buscaban.

• Simulaban honrarlo cuando realmente no lo honraban.

▬ 2. Hay algo que le pertenece a César, y es la ciudadanía terrenal. Cristo fue brillante y breve al tratar con los fariseos y su falso concepto de ciudadanía. «Mostradme la moneda del tributo ¿De quién es esta imagen, y la inscripción? ›› preguntó con sencillez.

    Note dos cosas.

∎a. Obligó a los fariseos (con el concepto de que la religión es suprema) a admitir que algunas cosas pertenecen al poder terrenal. La imagen era de César; la inscripción era de César; y la moneda había sido hecha o acuñada por el gobierno de César. Por eso, la moneda era del César si él decía que era suya. El tema era claro: puesto que los religiosos, como ciudadanos, usaban lo que pertenecía y era provisto por César, ellos debían pagarle lo que era suyo. Cristo dijo enfáticamente: «Entonces den a César lo que es de César».

∎b. Reveló una verdad muy importante para los creyentes de todos los tiempos: los creyentes tienen una doble ciudadanía. Son ciudadanos del cielo, sí, pero también son ciudadanos de este mundo. Tienen una obligación con el gobierno bajo cuyo régimen viven. Reciben los beneficios del gobierno tal como lo hacen los de mentalidad mundana: por ejemplo, el beneficio de rutas, desagües, agua, protección etc. Por eso los creyentes tienen que pagar la parte que les corresponde. (Véase nota–Ro. 13: 1-7. Esta nota es una discusión completa del tema de la ciudadanía.)

   «Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas» (Ro. 13:1).

   «Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti» (Mt. 17:27).

   «Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra» (Tit. 3:1).

   «Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que, haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos» (1 P. 2:13-15).

   «Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey» (1 P. 2:17).

   «Y cualquiera que no cumpliere la ley de tu Dios, y la ley del rey, sea juzgado prontamente, sea a muerte, a destierro, a pena de multa, o prisión» (Esd. 7:26).

   «Te aconsejo que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios» (Ec. 8:2).

▬ 3. Hay algo que le pertenece a Dios, y es la ciudadanía celestial. Cristo fue igualmente brillante en su trato con los herodianos y su falso concepto de ciudadanía. Los herodianos no solamente sujetaban la religión al estado, sino que eran de mentalidad mundana y negaban mucho de lo sobrenatural, incluso negaban la vida después de la muerte, y la dimensión espiritual del ser.

   Note dos cosas.

∎a. Cristo les dijo de manera inequívoca, que hay un mundo espiritual. Dios es real; Dios existe, y hay algunas cosas que le pertenecen a Dios. «Por eso Dad a Dios las cosas que son de Dios». Nuevamente, el tema es claro. Puesto que los herodianos (con el concepto de que el estado es supremo), como ciudadanos del mundo y de la vida misma usaban lo que pertenecía y era provisto por Dios, debían pagarle a Dios lo que era suyo.

∎b. Cristo reveló una verdad muy importante a todos los hombres. Los hombres son seres de Dios y seres de este mundo, son seres espirituales y al mismo tiempo físicos. Por eso son responsables de vivir como ciudadanos de Dios, y son igualmente responsables de vivir como ciudadanos del mundo. Todos los hombres han recibido mucho de Dios:

• la vida, que tuvo su origen con Dios en la eternidad; por eso, el hombre le debe la vida a Dios.

• un espíritu que puede «nacer de nuevo» y vivir una vida de auto negación, de amor. gozo y paz por amor a todos los hombres en todas partes (Gá. 5:22-23).

• una mente y un cuerpo que tiene la capacidad de disfrutar la belleza de la tierra y aprender y razonar y producir para la

mejoría y el servicio de toda la humanidad.

   Los hombres reciben estos beneficios y muchos otros de Dios. Por eso deben pagar a Dios lo que corresponde.

   «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» (Mt. 6:33).

   «Y les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame» (Lc. 9:23).

   «Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Ro. 12:1-2).

   Pensamiento 1. Véanse notas-Ro. 13:1-7; 13:8-10; 1 P. 2:13-17. Estas notas alcanzan para impulsar nuestros pensamientos a encontrar una aplicación.

   Pensamiento 2. La verdad que Cristo cubre en este pasaje responde precisamente a lo que dice: existen dos

ciudadanías: una terrenal y otra celestial. La persona tiene que ser buen ciudadano en ambos reinos.

   «Temed a Dios. Honrad al rey» (1 P. 2:17).

   Comentarios de Los Hechos 5:3 y 4 (5:1-4) Mayordomía ▬ Pecado ▬ Hipocresía ▬ Engaño: Ananias y su esposa Safira eran creyentes que profesaban su fe, miembros de la iglesia primitiva. Ellos profesaban a Cristo, profesaban…

• negarse a sí mismos y todo lo que eran y tenían.

• tomar la cruz cada día.

• seguir a Cristo.

   Tenían cierta propiedad que no necesitaban para provecho personal. Ellos profesaban seguir a Cristo y hacerlo de acuerdo su palabra. Por lo tanto, vendieron su propiedad para ayudar a aquellos que tenían una necesidad urgente de alimento, abrigo, ropa y del evangelio. Pero su profesión era solo eso, profesión, una falsa profesión. Era una mentira, hipocresía, engaño. Trataron de fingir su compromiso. Trataron de engañar a la iglesia. Su pecado, el de retener, tenía cinco caras.

▬ 1. Retener es hacer un compromiso parcial. Ananías y Safira rehusaron dar más allá de sus propias necesidades. Ellos ocultaron parte del dinero que tantos necesitaban desesperadamente, ocultaron aquello que representaba una diferencia entra la vida y la muerte para muchos. Ellos acapararon, decidieron aferrarse a parte del mundo.

   “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. (Lc. 12:15).

   “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).

▬ 2. Retener es engaño: es engañar a la iglesia. Ananias y Safira querían que la iglesia pensara que ellos eran hermanos verdaderos. Querían privilegio y honor, querían ser aceptados y disfrutar de la comunión de creyentes sin pagar el precio del compromiso y la lealtad a Cristo y su iglesia. No querían quedarse fuera. Querían ser parte de la confraternidad de la iglesia, pero no al punto de comprometerse totalmente a Cristo y su misión. Así que trataron de engañar a la iglesia y se convirtieron en farsantes (hipócritas, mentirosos).

   “más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados (2 Ti. 3:13).

   “No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro” (Lev. 19:11).

   “Amontonar tesoros con lengua mentirosa es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte” (Pr. 21:6).

▬ 3. Retener es permitir que sea Satanás el que llene el corazón y no el Espíritu Santo. El Espíritu Santo no es una persona que se mueve en el pecado; no es alguien que estimula a otros para que acaparen y oculten. El Espíritu Santo estimula el amor -amor que cuida y ministra (Ro. 5:5; Ga. 5:22-23). El Espíritu Santo no es un asesino, ni aquel que tienta a los hombres para que oculten aquellos que podría salvar las vidas de otros (ya sea comida, protección del clima o una vida en Cristo). Retener es algo satánico, es permitir que el corazón se llene con las mentiras de Satanás. ._

• mentiras como que dar todo lo que uno es y tiene es pedir demasiado (Lc. 9:23).

• mentiras como que negarse a uno mismo completamente por causa de Cristo y renunciar al mundo es algo irracional.

• la mentira de que lo que es importante es asegurar más y más para ser aceptados, tener posición, ser promovidos, y tener la admiración y comodidades que el mundo ofrece.

• la mentira de que está justificado retener algo porque nadie conoce el futuro y, al fin y al cabo, todo el mundo lo hace.

• la mentira de que podemos dar algo y retener una parte y aun ser aceptables delante de Dios.

   Lo que debemos recordar es que Satanás es “padre de mentira” (Jn. 8:44). Su estrategia es hacernos creer que podemos retener y acaparan Su objetivo es evitar que se satisfagan las necesidades urgentes del mundo y que muchas personas mueran prematuramente sin que lleguen a experimentar la verdadera vida. Cristo refuta las palabras del diablo con las palabras más sencillas que el lenguaje puede expresar, lo hace con toda claridad y sin equivocación o excusas:

   “nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6).

   “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).

   “Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme” (Lc. 18:22).

▬ 4. Retener es mentirle al Espíritu Santo. Hay varias maneras en que esto es verdad.

=> Una persona dice que está rindiendo su vida y sus bienes a Cristo, pero no lo da todo.

=> Una persona dice que quiere la presencia del Espíritu y su poder, pero no está dispuesta a rendirlo todo.

=> Una persona dice que está dispuesta a caminar junto a otros creyentes (que tienen al Espíritu Santo) como un hermano, pero no está dispuesta a pagar todo el precio del discipulado.

=> Una persona que dice que quiera la plenitud del Espíritu de Dios, pero la aprobación de los hombres parece ser mucho más importante.

   “Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?” (Hch. 5:3).

   “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Ef. 4:30).

   “No apaguéis al Espíritu” (1 Ts. 5:19).

▬ 5. Retener es actuar en contra de Dios y mentirle. Esto, por supuesto, es algo serio.

∎a. Retener es burlarse de Dios. Una persona que dice que le da toda su vida a Dios (eso implica todo lo que es y lo que tiene) pero no lo hace, se burla de la Palabra de Dios. La persona que oculta está diciendo que no tiene que ser honesta con Dios, que puede mentirle. Fingir implicar burlarse de Dios y de su Palabra. Fingir daña el nombre de Dios y hace que el mundo haga burla de Él, negándole y negando su poder. De hecho, el farsante hace más daño al nombre de Cristo que el mayor de los pecadores. ¿Cómo? Un farsante demuestra y proclama algo, su vida le dice al mundo: “El poder del Hijo de Dios…

• no es lo suficientemente atractivo como para acercarme”.

• no es lo suficientemente estimulante como para cautivarme”.

• no es lo suficientemente importante como para que renuncie a todo”.

• no tiene poder suficiente para cambiarme”.

• no me ama tanto como para requerir mi lealtad”.

• no me beneficia tanto como para sacarme del mundo”.

∎b. Retener parte el corazón de Dios. Dios ama al farsante (al hipócrita, al engañador, al mentiroso). Mientras que haya en el corazón del farsante suficiente suavidad como para responder al evangelio, Dios se acerca a él. Él quiere que el farsante, al hombre que retiene, sea salvo. Mientras que esté perdido, el corazón de Dios se duele, anhela que ese hombre venga al hogar.

   El corazón de Dios también se duele con el sufrimiento y la muerte de tantos que pudieran ser ayudados por el hombre que retiene. Dios siente las dolencias y debilidades de toda la raza humana (He. 2:17-18; 4:15-16). Y tanto asique dio a su único Hijo para que el sufrimiento del hombre llegara al final. La razón por la cual todavía hay muchos sufriendo y en desesperación en el mundo es que hay muchos de nosotros que todavía retienen en lugar de dar todo lo que son y retienen a la misión de Cristo.

∎c. Retener es desconfiar de Dios.

=> Retener es no desprenderse de lo que uno tiene más allá de sus necesidades

=> Retener es sentir que hay que hacerlo por si acaso.

=> Retener es temer que lo que uno posee pueda no ser suficiente cuando se necesite.

=> Retener es creer que la vida consiste en asegurar mamón (confort, holgura, placer, abundancia, dinero, casas, tierras, inversiones).

=> Retener es confiar en mamón y en el mundo para la seguridad propia.

=> Retener es creer que uno puede servir a Dios (dándole una parte) y a mamón (reteniendo y acaparando la otra parte).

   Sencillamente no se confía en Dios, no completa y totalmente, no en la manera que Él tanto desea. No se cree en su Palabra ni se le da crédito. La persona que retiene está rechazando la clara enseñanza de Dios que dice…

=> que el hombre debe negarse completamente

   “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).

=> que Dios proveerá “todas estas cosas”, las necesidades de la vida, al hombre que le busca, ante todo.

   “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:33).

   “Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido” (Mr. 10:28).

Amén, para la honra y gloria de Dios.

Posted in ,

Deja un comentario