Lección: Números 24: 14 al 17. 14. He aquí, yo me voy ahora a mi pueblo; por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los postreros días. 15. Y tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, Dijo el varón de ojos abiertos; 16. Dijo el que oyó los dichos de Jehová, Y el que sabe la ciencia del Altísimo, El que vio la visión del Omnipotente; Caído, pero abiertos los ojos: 17. Lo veré, mas no ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Jacob. Y se levantará cetro de Israel. Y herirá las sienes de Moab. Y destruirá a todos los hijos de Set.
Comentario general del contexto Bíblico: Más tarde, volvería a su país natal, pero sorprendió al frustrado rey con la promesa de un mensaje final. La última profecía no había sido solicitada ni bienvenida y advertía a Balac sobre lo que este pueblo hará a tu pueblo en los días venideros (14).
Iluminado por el Espíritu Santo, el adivino vio horizontes más allá del Jordán y Canaán. Mirando hacia delante en el tiempo, distinguió las características de alguien que aparecería en la escena nacional (17a) e internacional (17b–24) y que cambiaría el curso de la historia: “Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no cerca” (17). El mensaje prendió una llama de esperanza en la vida del pueblo de Israel que fue atesorada por millones de personas: su Mesías vendría. La predicción se hizo cada vez más profética a lo largo de los siglos, pasó a la iglesia y, con nuevas dimensiones de entendimiento, llegó a cumplirse perfectamente con la venida de Cristo. Su mensaje de esperanza aún tiene varias dimensiones en esta última profecía.
En primer lugar, es una esperanza para el futuro. Inevitablemente, en ese tiempo, la mirada de Israel estaba centrada en la conquista de Canaán. El último mensaje de Balaam les hizo pensar en el futuro en lugar del presente, de lo inmediato a lo último. Ninguna comunidad que se precie puede vivir simplemente para el hoy. Necesita ambiciones nobles que le conduzcan a cosas mejores. Por muy buenas que parezcan las circunstancias, siempre hay algo infinitamente superior en el horizonte. El teólogo cristiano Emil Brunner escribió su exposición sobre la esperanza cristiana después de perder a dos hijos de veinte y pocos años, cuando un concepto teológico se convirtió para él en “un tema candente de mi vida personal”. A través de la esperanza, “lo que es meramente futuro y potencial cobra vida para el presente y se hace real para nosotros”. La esperanza es “la forma positiva de aguardar el futuro, así como la ansiedad es la forma negativa”. Como “el oxígeno para los pulmones, así es la esperanza para el sentido de la vida humana… quita la esperanza y la humanidad tendrá dificultades por falta de respiración”. No podemos sobrevivir sin ella.
Los viajeros israelitas, por supuesto, tenían la mira puesta en el horizonte de la conquista, pero este mensaje apuntaba hacia ideales mayores y mejores. Esa dimensión de “ahora no” era vital para ellos y para nosotros. Con demasiada facilidad nos ofuscamos reclamando lo inmediato, pero todos deben enfrentarse al reto de lo último. El apóstol Pablo recordó a las iglesias del primer siglo que no se obsesionaran con las preocupaciones del presente olvidando la realidad de lo que iba a venir. Cuando la vida se volvió difícil y peligrosa para él, estas certezas le mantuvieron con ánimos para seguir adelante.
En segundo lugar, es una esperanza segura. No había motivo para la incertidumbre. La profecía muestra que es una certeza y a ningún israelita podría quedarle duda alguna acerca de la intención manifiesta de Dios de cumplir sus propósitos. Nótese el tiempo verbal de futuro que se emplea: “una estrella saldrá… un cetro se levantará… aplastará… Edom será una posesión… Israel se conducirá con valor. De Jacob saldrá el que tendrá dominio… Amalec… su fin será destrucción… el ceneo será consumido… naves vendrán… afligirán… pero él también perecerá para siempre” (17–24). El futuro declarado de Dios se muestra tan claramente aquí como en la promesa original hecha a Abraham: “te bendeciré”. De la misma manera que las promesas del origen, la naturaleza y el propósito de Israel se habían realizado, así también se cumpliría esa clara promesa sobre su destino.
En tercer lugar, es una esperanza majestuosa. No se centra en las conquistas de una nación, sino en el carácter de un líder. Un rey surgiría: “una estrella saldrá de Jacob, y un cetro se levantará de Israel” (17), “De Jacob saldrá el que tendrá dominio” (19). En todo el mundo antiguo, la estrella simbolizaba la realeza y el cetro era una imagen reconocida de la misma. Israel podía anticipar que se asentaría en la tierra y que además sería una nación próspera bajo la soberanía de un rey bueno, fiable y poderoso.
Al principio, el pueblo de Israel, por supuesto, vio cómo se cumplía esta profecía (300 años después de asentarse en Canaán) con la llegada de David, su rey ideal. David se convirtió en un buen líder, que conquistó a muchos de los enemigos de Israel, tal y como se describe en la última parte de la profecía. Pero los maestros de Israel pronto vieron un significado mayor en esta profecía que la de anunciar la monarquía de David. Apuntaba a la venida del Mesías de Israel y los primeros rabinos utilizaban los versículos para centrar la atención en su esperanza mesiánica,665 una visión compartida por la conocida comunidad de los Manuscritos del Mar Muerto, en Qumrán. Los expositores bíblicos primitivos creían naturalmente que se referían a la venida del Hijo de Dios, el “lucero resplandeciente de la mañana”. Esta última predicción por parte de Balaam quizás se refiera “a los últimos triunfos de los reyes en el período de la antigua monarquía”, pero las victorias exactas descritas aquí “prefiguran las conquistas más grandes de Cristo en su primer y segundo adviento”.
En cuarto lugar, es una esperanza de victoria. La última profecía describe un tiempo en el que este rey prometido haría desaparecer a los enemigos de Israel en las naciones de alrededor. En las profecías más tardías, se solía juntar una serie de mensajes (o “endechas burlescas”, como se llaman algunas veces) que representan el juicio inevitable de otras naciones, especialmente aquellas que hubieran asumido el gobierno a causa de sus logros militares anteriores. Sus enseñanzas son extremadamente importantes en la tradición bíblica y son testigos de la soberanía de Dios sobre las naciones. Él no es una simple deidad territorial, como Quemos de Moab, que sólo estaba interesado en el bienestar de los que le reconocen. Él es el Dios de toda la tierra y todas las naciones están bajo su mano soberana. Un mensaje así habría reconfortado grandemente a los viajeros israelitas que estaban a punto de entrar en una tierra que ya se encontraba habitada por adoradores de otros dioses.
Referencias Bíblicas: «Así dice Jehová: Yo he restaurado a Sion, y moraré en medio de Jerusalén; y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad. ▬ Y sucederá que como fuisteis maldición entre las naciones, oh casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré y seréis bendición. No temáis, más esfuércense vuestras manos. ▬ Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén, y a implorar el favor de Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.» (Zacarias 8:3 y 13 – 22-23).
«Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración? ▬ Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?» (Romanos 11: 12 y 15).
«Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?» (2ª Tesalonicenses 2:1-5).
¿Qué dice la Biblia sobre el futuro de Israel?
Las promesas de Dios a Israel benefician no solo a su pueblo, sino a todas las naciones. Zacarías y Pablo afirman que la futura salvación de Israel y el reino del Mesías en Jerusalén traerán bendiciones al mundo (Zac. 8:13, 22-23; Romanos 11:12, 15). La visión de Juan en Apocalipsis describe además a personas de todas las naciones y lenguas adorando al Señor en la Nueva Jerusalén (Ap. 7:9-10). Aquellos de todos los grupos étnicos disfrutarán de la mayor bendición de todas: conocer al Mesías Jesús. De esta manera, la vocación de Israel de bendecir a “todas las familias de la tierra” se completará (Génesis 12:3). Creyentes judíos y gentiles, unidos en un solo Espíritu, exaltarán juntos al Salvador.
En anticipación de este día futuro, anhelamos la adoración unida de todas las naciones bajo el gobierno de Jesús el Mesías en la Nueva Jerusalén. Hasta entonces, nuestras oraciones persisten por la paz de Jerusalén y de todo Israel (Salmo 122:6).
Texto: «Y vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron, y a las pisadas de tus pies se encorvarán todos los que te escarnecían, y te llamarán Ciudad de Jehová, Sion del Santo de Israel.». (Isaías 60:14.).
Comentario del texto: El v. 13 vislumbra el esplendor del nuevo templo, que en los días del profeta estaría en proceso de construcción (comp. 1 Reyes. 5:1–18). Y de alguna manera relacionado con la reconstrucción del templo, el v. 14 parece vislumbrar el sometimiento de los samaritanos (comp. Neh. 4:2). Ellos también llamarían a Jerusalén: Ciudad de Jehovah, Sion del Santo de Israel.
El versículo de Isaías 60:14 es una profecía de restauración y honor para Sion (Israel/la iglesia), prometiendo una transformación radical de su estatus entre las naciones.
Significado e Interpretación
- Humillación de los opresores: El versículo profetiza que aquellos que anteriormente afligieron o despreciaron al pueblo de Dios vendrán y se inclinarán ante ellos en señal de sumisión y respeto. Esta es una reversión dramática de roles, donde los antiguos enemigos reconocen la autoridad divina.
- Reconocimiento de la santidad de Sion: Los opresores se referirán a la ciudad como «Ciudad de Jehová» y «Sion del Santo de Israel». Esto significa un reconocimiento universal de que Dios habita en medio de Su pueblo y que ellos le pertenecen, lo que les otorga un honor y una santidad especiales.
▬ La iglesia aparecerá verdaderamente grande y honorable (v. 14). Tras su regreso del cautiverio, el pueblo judío se hizo gradualmente más considerable y constituyó una figura mejor de lo que se hubiera esperado, tras haber sido tan reducido, y que cualquiera de las otras naciones recuperadas que habían sido igualmente humilladas por los caldeos. Es probable que muchos de quienes los oprimieron en Babilonia, cuando fueron expulsados por los persas, buscaran refugio y sustento en los judíos, y estuvieran dispuestos a entablar amistad con ellos. Esta profecía se cumple aún más cuando aquellos que han sido enemigos de la iglesia son inducidos por la gracia de Dios a reconocer su error y a unirse a él: «Los hijos de quienes te afligieron, si no ellos mismos, al menos sus hijos, se postrarán ante ti, te pedirán perdón por su insensatez y pedirán un interés en tu favor y en ser admitidos en tu familia» (1ª Samuel 2:36). Una promesa como esta se le hace a la iglesia de Filadelfia (Apocalipsis 3:9). Y se pretende que sea así.
» 1. Una mortificación para los orgullosos opresores de la iglesia, que la han afligido, la han despreciado y se han complacido en ello; serán abatidos; sus espíritus serán quebrantados, y su condición será tan miserable y miserable que se alegrarán de estar obligados con aquellos a quienes más se han esforzado en desobedecer. Nótese que, tarde o temprano, Dios derramará desprecio sobre quienes menosprecian a su pueblo.
» 2. Una exaltación para los pobres oprimidos de la iglesia; y este es el honor que se les rendirá: tendrán la oportunidad de hacer el bien a quienes les han hecho mal y de salvar la vida a quienes los han afligido y despreciado. Es un placer para una persona buena, y lo considera un honor, mostrar misericordia a quienes no la han hallado. Sin embargo, esto no es todo. «No solo te suplicarán por su propio bien, sino que te honrarán: te llamarán la ciudad del Señor; al fin se convencerán de que eres la favorita del cielo y el cuidado particular de la divina providencia». Esa ciudad es verdaderamente grande y honorable, es fuerte, es rica, es segura, es hermosa, es el lugar más deseable para vivir, que es la ciudad del Señor, que él posee, en la que mora, en la que la religión es primordial. Tal es Sión; es el lugar que Dios ha elegido para poner allí su nombre; Es la Sión del Santo de Israel; por lo tanto, podemos estar seguros de que es una ciudad santa, de lo contrario, el Santo de Israel nunca sería llamado su patrón.
1er Titulo: Revelación de eventos que acontecerán en tiempos postreros. Versículo 14. He aquí, yo me voy ahora a mi pueblo; por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los postreros días. (Léase: Génesis 49: 8 al 12. Judá, te alabarán tus hermanos; Tu mano en la cerviz de tus enemigos; Los hijos de tu padre se inclinarán a ti. Cachorro de león, Judá; De la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león. Así como león viejo: ¿quién lo despertará? No será quitado el cetro de Judá. Ni el legislador de entre sus pies. Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos. Atando a la vid su pollino. Y a la cepa el hijo de su asna. Lavó en el vino su vestido. Y en la sangre de uvas su manto. Sus ojos, rojos del vino. Y sus dientes blancos de la leche. ▬ Miqueas 6.5. Pueblo mío, acuérdate ahora qué aconsejó Balac rey de Moab, y qué le respondió Balaam hijo de Beor, desde Sitim hasta Gilgal, para que conozcas las justicias de Jehová.).
La revelación de eventos en los «tiempos postreros» o «últimos días» se refiere principalmente a las profecías bíblicas, especialmente en Daniel y Apocalipsis, que describen el regreso de Jesucristo, el establecimiento del reino de Dios, juicios finales, la batalla de Armagedón, y la restauración de Israel, culminando en el Milenio y un nuevo cielo y tierra, eventos vistos como cercanos por profetas y escritores bíblicos desde la era apostólica.
Conceptos Clave y Eventos Profetizados: La Segunda Venida de Cristo: El evento central, un retorno glorioso para juzgar y reinar.
El Arrebatamiento (Rapture): La iglesia siendo llevada al cielo.
- Las Señales de los Tiempos: Guerras, plagas, persecuciones, y la restauración de Israel, indicando la proximidad del fin.
- El Juicio Final: Dios juzgará a las naciones y a los muertos.
- El Milenio: Cristo reinará personalmente sobre la tierra por mil años.
- El Fin del Mal: Satanás será atado, y el mal será erradicado.
- La Restauración de Israel: Reconstrucción de Jerusalén y un nuevo templo (Ezequiel 40-48).
Referencias bíblicas: «Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.» (1ª Timoteo 4.1).
«De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares.» (Judas 14).
«Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo: Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y redimido a su pueblo, Y nos levantó un poderoso Salvador En la casa de David su siervo, Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio; Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron.» (Lucas 1:67 al 71).
«Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.» (Zacarias 37:7).
2° Titulo: Visión personal de la grandeza de Dios. Versículos 15 y 16. Y tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, Dijo el varón de ojos abiertos; Dijo el que oyó los dichos de Jehová, Y el que sabe la ciencia del Altísimo, El que vio la visión del Omnipotente; Caído, pero abiertos los ojos. (Léase: 2ª de Reyes 6:17. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo. ▬ Isaías 6:5. Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.).
Una visión personal de la grandeza de Dios: implica reconocer su poder, autoridad y recursos infinitos, pero también su llamado a la humildad y el servicio, contrastando con la grandeza mundana; se trata de alinearnos con Su propósito, enfocarnos en glorificarle en todo (no a nosotros mismos), y experimentar una fe renovada y una confianza total en Él, comprendiendo que somos llamados a servir a otros como Cristo sirvió, encontrando nuestra verdadera grandeza en la entrega y no en el dominio.
Referencias bíblicas: (Visión). «Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.» (Hebreos 11:27).
«Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios.». (Hechos 7:55).
(Grandeza). «Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.». (Filipenses 2:9-11).
3er Titulo: Estrella de Jacob: símbolo de la persona de Jesucristo. Versículo 17. Lo veré, mas no ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Jacob. Y se levantará cetro de Israel. Y herirá las sienes de Moab. Y destruirá a todos los hijos de Set. (Léase: Apocalipsis 22:16. Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.).
Comentario: (22:16) Apocalipsis, El: El mensaje de Apocalipsis es proclamado por Jesucristo mismo. Esta es una declaración fuerte y se la proclama enfáticamente para que no haya error sobre el hecho: “Yo Jesús… daros testimonio de estas cosas en las iglesias”. Él es el Autor del mensaje de Apocalipsis. Pero advierta: Él envió a su ángel personal para traer el mensaje a la tierra. ¿Cómo sabemos que Jesucristo hizo esto? ¿Cómo sabemos que Jesucristo en realidad envió el mensaje de Apocalipsis a la tierra? Debido a quién Él es.
=> Él es “la raíz y el linaje de David”. Esto significa que Él es la raíz de David, la raíz de la vida, el que le da vida al hombre. Por lo tanto, Él es el que le dio vida a David. Pero también es del linaje de David. Él es el Mesías prometido que iba a venir de la segunda semilla y línea de David. Él es el Salvador y Rey prometido que iba a venir a salvar al hombre y gobernar sobre el mundo, todo desde el trono de David.
=> Él es “la estrella resplandeciente de la mañana Esto significa dos cosas. La primera estrella que surge es la más brillante, la más resplandeciente de todas. Por lo tanto, Jesucristo es el más resplandeciente de todos los seres del universo. Él es el Hijo de Dios mismo. Segundo, esta es una profecía del Mesías: “Saldrá estrella de Jacob” (Nm. 24:17). Jesucristo está declarando que Él es el Mesías prometido, la Estrella entre las estrellas del hombre.
Esta es la razón por la cual sabemos que Jesucristo es al Autor de Apocalipsis. Él es el Hijo de Dios, el Mesías prometido que da vida y que tiene el derecho de juzgar la vida. Él es el que conoce el futuro y puede dar calidez al hombre y decirle cómo prepararse para los devastadores eventos del fin de los tiempos. Siendo el verdadero Mesías, Él nos declarará la verdad; Él nos declarará el mensaje de Apocalipsis.
“Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer” (Jn. 15:15)
“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1ª Co. 2:9-10)
“Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra” (Ef. 1:9-10)
“El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz” (Dn. 2:22)
“Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que reveles su secreto a sus siervos los profetas” (Am. 3:7).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
Domingo 14 de diciembre de 2025


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