Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
DOMINGO 28 DE DICIEMBRE DE 2025. “JUICIO DIVINO A CAUSA DEL PECADO”.

   Lección: Números 25:1 al 5. 1. Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, 2. las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. 3. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. 4. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel. 5. Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor.

   Introducción al capítulo 25. En este capítulo, vemos el furor de Jehová contra el pueblo de Israel y las graves consecuencias de su rebelión, que causó una gran mortandad.

   El pueblo de Israel comenzó a relacionarse con las hijas de Moab, participando en el sacrificio a sus dioses, lo que encendió la ira de Jehová y el furor de Jehová se encendió contra Israel” (versículo 3).

   Dios ordenó a Moisés matar a los príncipes del pueblo para calmar su furor. Moisés mandó a los jueces de Israel a matar a aquellos que se unieron a Baal-peor. El sacerdote Finees, al ver a un varón israelita con una mujer madianita, los mató con una lanza: “… y los alanceó a ambos (versículo 8), deteniendo la plaga que ya había matado a 24.000 personas.

El celo manifestado por Finees apartó el furor de Dios para con el pueblo de Israel, evitando que fueran completamente consumidos. Como resultado, estableció un pacto de paz y un sacerdocio perpetuo para y su descendencia: “…por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los hijos de Israel” (versículo 13).

   Dios también ordenó a Moisés hostigar y herir a los madianitas, ya que habían engañado y afligido a Israel con Baal-peor y Cozbi (la mujer madianita que fue muerta). El israelita muerto era Zimri, jefe de la tribu de Simeón, y la mujer madianita era Cozbi, hija de un príncipe de Madián.

   En la Biblia, Moab es un pueblo y un reino que desciende de Moab, el hijo incestuoso de Lot con su hija mayor, nacido tras la destrucción de Sodoma y Gomorra (Génesis 19). Los moabitas se convirtieron en un pueblo poderoso y enemigo recurrente de Israel, adoraban a dioses como Quemos y Baal-Peor, y se les menciona en varios libros como Números, Deuteronomio, Reyes e Isaías, a menudo en conflictos militares y proféticos

   Descendencia: Moab, hijo de Lot, engendró a los moabitas, un pueblo que vivía al este del Mar Muerto, en la actual Jordania.

   Enemistad: A pesar del parentesco lejano, Israel y Moab tuvieron una relación conflictiva. Los moabitas se negaron a ayudar a los israelitas en su salida de Egipto, y más tarde, sus reinos lucharon frecuentemente.

   Una trágica secuela: “Entonces se levantó Balaam y se marchó, y volvió a su lugar” (24:25). Pero, antes de hacerlo, el vidente se mostró tal cual era en realidad y le comunicó a Balac una estrategia diferente para desbaratar las filas de Israel. Lo que no se podía conseguir con la magia podía lograrse con la idolatría. Balaam sugirió que algunas mujeres moabitas (posiblemente, prostitutas del altar de Baal) visitaran el campamento de Israel e invitaran a los hombres a una de sus celebraciones religiosas orgiásticas. Después de toda una vida siguiendo una dieta muy estricta, algunos de los soldados israelitas estaban preparados para una buena comida y el jolgorio que la acompañaba. Balac siguió el consejo de Balaam (31:16). Participar en el festival y banquete de Moab implicaba la veneración de sus dioses. Después de esto, vino la tragedia, cuando Israel se unió a Baal de Peor (3). Vamos a ver de cerca a aquellas personas involucradas en la historia de la caída de Israel.

   El enemigo despiadado

   Detrás de la caída idólatra de Israel, había un enemigo más siniestro que Balac, uno que siempre está trabajando para contaminar y hacer daño al pueblo de Dios: el diablo. A lo largo del viaje por el desierto, había utilizado todas las artimañas posibles para crear problemas y estragos en el campamento israelita: descontento (11:1–6), relaciones dañadas dentro de una familia del liderazgo (12:1), envidia (12:2), miedo (14:31), rebelión (14:4, 10), desobediencia (14:40–45), rivalidad (16:1–3), deslealtad (16:41–17:5), peleas (20:3–5) e irreverencia (21:4–5). En la frontera moabita, había fracasado con su nociva estrategia de brujería, pero ahora estaba dispuesto a probar otra táctica: el atractivo de la inmoralidad sexual. Cuando el diablo fracasa en una empresa, crea otra rápidamente. Pedro describió al enemigo destructivo como “león rugiente”, constantemente al acecho “buscando a quién devorar”. En el campamento de Israel, encontró muchos “a quién” el día en el que llegaron las mujeres moabitas para invitar a los hombres a su fiesta local. Los cristianos deben estar alerta por si aparecen peligros por parte del diablo.

   Los hombres inestables

   Lo último que leemos acerca de los hombres de Israel fue que se estaban regocijando por lo que Dios había hecho al concederles la victoria sobre los reyes Sehón y Og (21:25, 35). Pero la capacidad de conquista en un área de la vida no garantiza la seguridad en otras. Estos soldados tenían la fuerza para luchar contra enemigos externos, pero carecían del poder para vencer a los internos. El pasaje identifica a tres enemigos ante los que se rindieron rápidamente.

   El primero fue la inmoralidad. En la sociedad de Israel, pocos de esos hombres no estarían casados. Sabían muy bien que prostituirse (1) iba en contra de los mandamientos. A menos que las mujeres moabitas fueran prostitutas de la secta que no estaban casadas (lo cual era bastante probable), también estarían casadas, así que los hombres israelitas habían codiciado a las mujeres de otros y habían cometido adulterio con ellas, rompiendo sus votos matrimoniales además de contaminar los de otros. Los matrimonios rotos no están limitados al mundo antiguo. Por desgracia, la infidelidad está también presente en nuestros tiempos. El sexo se ha convertido en el ídolo más venerado de nuestra época y la Biblia está llena de advertencias sobre sus poderes destructivos.

   A lo largo de la historia bíblica y desde entonces, el mal uso del apetito sexual ha corrompido a muchas personas prometedoras, ha roto familias enteras y destruido comunidades. El pecado sexual de Sodoma era tan “sumamente grave” para el Señor, que la ciudad tuvo que ser destruida. Las relaciones sexuales ilícitas provocaron que los hijos de Jacob tuvieran serios problemas con el pueblo de Siquem. Las personas manipuladas por apetitos sexuales incontrolables, pueden vivir dobles vidas, como uno de los hijos de Jacob, Judá, que ordenó la ejecución de una mujer que era culpable de prostitución, solamente unos meses después de haberle pagado él mismo para acostarse con ella.

   La tentación sexual no corrompió al joven José, pero sí hizo un daño enorme a Sansón, a David y a millones de personas que han caído en bancarrota moral por hacer mal uso del regalo físico que Dios ha dado para el matrimonio. Los cristianos

primitivos sabían, desde el principio, que podía destruir sus iglesias, así que sus maestros inspirados les advirtieron sobre los peligros y establecieron altos niveles de comportamiento cristiano en un mundo en el que la inmoralidad sexual estaba muy extendida. Cuando la joven iglesia debatió las tensiones entre los judíos y los cristianos gentiles, estableció que, fueran cuales fueran las prácticas específicas que se promovieran o no, la pureza sexual debía ser el distintivo de todos los verdaderos creyentes, sin importar su trasfondo étnico. Cuando Pablo instruyó a los creyentes de Corinto acerca de su comportamiento cristiano ejemplar, utilizó este incidente específico en Números 25 como advertencia para que no fornicaran, “como algunos de ellos fornicaron”. Algunos de los miembros de esa iglesia conocían muy bien estos peligros.

   La idolatría era el siguiente enemigo. Con sus estratagemas, las mujeres moabitas invitaron deliberadamente a aquellos hombres de poca voluntad a los sacrificios que hacían a sus dioses y el pueblo se postró ante sus dioses. De nuevo, incumplieron los mandamientos. Los conocían de memoria y los habían escuchado de los labios de padres dedicados y maestros levitas, pero una cosa es conocer las Escrituras y otra cosa distinta obedecerlas. Ezequiel dejó claro que este acto de idolatría en Baal de Peor no fue un acontecimiento aislado y expuso la frecuencia de las prácticas idólatras de la comunidad del desierto. Se les había dicho claramente que no debían aceptar ningún otro dios que no fuera el Señor, ni participar en la adoración de ídolos: “No tendrás otros dioses delante de mí”. Pero esas mismas palabras, postrarse ante los dioses, describen cómo estos hombres israelitas rechazaron trágicamente a Dios.

   Nosotros vivimos en una época idólatra. No debemos limitar nuestra percepción de la idolatría a las estatuas de la cultura pagana. En un mundo pecaminoso, todas las cosas, sean inocentes o no, tienen un potencial idolátrico. Cualquier cosa es un ídolo si se interpone entre nosotros y Dios. Lutero dijo que todo “lo que no carece del conocimiento de Cristo, necesariamente es idolatría”. En la sociedad contemporánea, las personas idolatran sus casas, trabajos, posesiones, sexualidad, relaciones, comida, bebida, ocio. Todas estas cosas, que son inofensivas o apropiadas si se encuentran en su contexto adecuado, se convierten en poderes que desplazan a Dios del pensamiento humano. Los cristianos de hoy tienen que escuchar la advertencia con la que concluye la primera carta de Juan: “Hijos, guardaos de los ídolos”. Cuando Pablo les recordó a los corintios este incidente de la inmoralidad idólatra de los moabitas, lo resumió todo con una advertencia similar: “Por tanto, amados míos, huid de la idolatría”. Estas exhortaciones apostólicas son tan relevantes para el principio de nuestro nuevo siglo como cuando se escribieron.

   El tercer enemigo no tiene una apariencia tan desagradable y obvia como los dos primeros y es fácil no darse cuenta de su participación en este episodio. Al principio, estos hombres fueron atraídos al campamento moabita con la idea de sentarse ante una mesa llena de comida. Después de pasar años con una dieta estricta, la visión de una celebración local moabita era demasiado tentadora para muchos de ellos. Al igual que sus antepasados con el desastre del becerro de oro, “el pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó a regocijarse”.

   Muchos de nuestros contemporáneos con gran apetito podrían oponerse a las acusaciones de gula, pero hoy en día hay demasiadas personas que desperdician la comida, compran más de lo que pueden comer o consumen demasiado alcohol, mientras que millones de personas que viven en el mismo planeta pasan hambre todos los días. Un lujo tan extravagante es vergonzoso en un mundo en el que hay multitudes de personas que carecen de las necesidades básicas para sobrevivir.

   El Señor agraviado

   Mientras tenían lugar estos sórdidos acontecimientos en el campamento moabita, se encendió la ira del SEÑOR contra Israel (3). Los hombres israelitas habían ofendido su santidad, ignorado su palabra, deshonrado su nombre, manchado su testimonio y provocado su ira. Le dijo a Moisés que castigara a los líderes de las tribus que hubieran participado en este escándalo, seguramente porque no habían detenido a sus hombres con su influencia como líderes. Aquellos de los suyos que se han unido a Baal de Peor (5) debían ser ejecutados. La ofensa era un acto público de apostasía tan grande, que no se podía pasar por alto. Junto al incidente del becerro de oro y los sucesos paralelos, la ofensa entró en los anales de la historia de Israel como uno de sus actos más idólatras, una fea mancha imposible de borrar de su memoria como pueblo.

   Los infractores descarados

   Al escuchar la transgresión de los infractores y la ira del Señor, el pueblo se congregó en la puerta de la tienda de reunión y lloró amargamente. Mientras los demás estaban en medio de un acto público de remordimiento, Zimri, uno de los israelitas, trajo una mujer moabita al campamento, así que contaminaron su pureza, y la llevó a la tienda de su familia para mantener relaciones con ella (6).

   En dos ocasiones en esta narrativa, se nos dice que esta mujer, Cozbi, era una persona de rango importante en el pueblo moabita. Provenía de la familia de un cabeza del pueblo (15) y era hija del jefe de Madián (18). ¿Podía ser que Zimri, el hijo de un líder de una tribu de Israel (14), considerara la idea de unirse a una familia moabita próspera, a pesar de que Dios había prohibido tales relaciones? Zimri ignoró por completo el dolor del pueblo y el liderazgo moral de Moisés, y actuó de manera desafiante, incumpliendo mandamientos en presencia de la congregación de Israel. Si el pecado de los demás ya era ofensivo hacia la comunidad, la inmoralidad descarada de este hombre simeonita era un acto de provocación insolente, que no se podía consentir de ninguna de las maneras. Tolerarlo habría sido ofensivo para Dios y el peor ejemplo posible para los jóvenes israelitas. Pero un hombre de la comunidad estaba decidido a hacer algo para restaurar el honor del Señor entre las personas que seguían venerándole.

   El sacerdote entusiasta

   En la narrativa de Baal de Peor, hay dos personajes que contrastan completamente. Ambos ocupan puestos de considerable influencia social. Uno era el hijo de un dirigente del pueblo, de la tribu de Simeón; el otro era el nieto de Aarón. Uno representa la insubordinación descarada; el otro, la obediencia incondicional. Los viajeros israelitas ya podían divisar la tierra prometida; estaban en el umbral del peligro religioso y moral. La adoración de Baal no se limitaba a la región de Peor. La tierra de Canaán estaba llena de altares; cada uno de ellos era escenario de ceremonias de fertilidad corruptas y pornográficas que incluían rituales inmorales, prostitución sectaria y sacrificios de niños. Ante tal tentación siniestra, ¿tendrían los israelitas la debilidad moral de Zimri o el compromiso espiritual de Finees?

   En medio de un vasto e inhóspito desierto, no existía la tentación de participar en decadentes rituales de fertilidad, pero ahora estaban a punto de entrar en un entorno agrícola y no podían minimizar la seriedad del pecado. Si cedían a la maldad, como acababan de hacer, provocarían la ira de Dios. Se enfrentaban a un futuro moralmente precario y necesitaban un ejemplo visual de lo que significaba obedecerle. En este trágico momento de su historia, el nieto de Aarón se convirtió en el ejemplo para Israel, obediente a la palabra de Dios, con celo por el honor del Señor y comprometido con su servicio.

   Finees era obediente a la palabra de Dios

   Prácticas como las de Baal de Peor estaban completamente prohibidas. Dios les dijo a los israelitas que destruyeran estos altares y devolvieran los pilares pornográficos de Asera. Si no lo hacían, sería un desastroso “tropezadero”. Después de dejar Sinaí, a los israelitas se les advirtió de que los rituales religiosos extranjeros representarían para ellos un peligro moral y espiritual. Tras el episodio del becerro de oro, se les había informado de lo que pasaría si se relacionaban estrechamente con personas de otras religiones. Esto anticipaba la tragedia de Baal de Peor a un escenario espantosamente idéntico: “no sea que… cuando se prostituyan [zānâ, la misma palabra utilizada para describir la apostasía de Baal de Peor, Nm. 25:1] con sus dioses y les ofrezcan sacrificios, alguien te invite y comas de su sacrificio”.

   Finees sabía que la aventura de Zimri con la mujer madianita, mientras la congregación estaba llorando por el pecado de Israel, era un rechazo público de la voluntad de Dios para su pueblo. Su ejemplo tan corrupto debía ser contrarrestado con uno bueno. Como era uno de los maestros de Israel, el sacerdote sabía que la paga de tal práctica idólatra e inmoral era la muerte, así que actuó rápidamente como juez de la comunidad. Aquí, vemos a un hombre que estaba dispuesto a hacer la voluntad de Dios, por muy impopular que pareciera. Gracias a su rápida intervención, cesó la plaga sobre los hijos de Israel (8). Era necesario que alguien hiciera algo, porque, cuando Finees tomó una lanza en su mano (7), ya habían muerto 24.000 personas a causa de la plaga (9).

   Finees tenía celo por el honor de Dios

   La intervención del sacerdote salvó la vida de miles de personas. Era un hombre dispuesto a poner a Dios en primer lugar, no importa el precio. No sólo se habían quebrantado mandamientos específicos, sino que el honor del nombre de Dios estaba en juego. Si el pecado se hubiera dejado pasar, ¿qué habrían pensado los moabitas sobre la espiritualidad exclusiva de Israel y sus altos niveles morales tanto para individuos como para comunidades? Quizás habrían concluido que se podía adorar al Dios de Israel y actuar también de manera tan corrupta. ¡Vaya testimonio para las naciones de cercanas! El honor público del nombre de Dios era aún más importante para los israelitas que para sus vecinos cananeos. El Señor dijo que Finees “demostró su celo por mí entre ellos” (11). Dios debía ser exaltado y adorado en la comunidad, no ignorado, deshonrado y despreciado, como lo era con las prácticas ofensivas en Baal de Peor y el comportamiento adúltero de la pareja en el campamento de Israel. Finees era la personificación del ideal sacerdotal: “él me reverenció, y estaba lleno de temor ante mi nombre”. Honrar el nombre de Dios es una prioridad crucial para el creyente contemporáneo, puesto que vivimos en una sociedad que tiene poca consideración por los valores espirituales y la pureza moral.

   Finees estaba comprometido con el servicio a Dios

   Todas las comunidades necesitan líderes ejemplares y guardianes morales. Era responsabilidad del sacerdocio aarónico y sus asistentes levitas defender los niveles espirituales en una época en la que la voluntad divina era desafiada constantemente por culturas extranjeras. Mientras los israelitas acampaban en su última parada en Abel-Sitim (33:49), aquí tenemos una prueba visible de que, por muy deteriorado que estuviera el ambiente moral, siempre había gente decidida a andar con Dios rectamente y a alejar a los demás del pecado. Finees representaba una nueva generación, personas dispuestas a comprometerse con el Señor, con su adoración, su palabra y su obra. Por intervención divina, en cada generación siempre habría personas que compartían el celo del hijo de Eleazar.

   El desastroso incidente de Abel-Sitim era un testimonio, para la comunidad del desierto, de la naturaleza de la santidad de Dios (no puede tolerar el pecado), su misericordia (su sacerdote escogido hizo expiación por los hijos de Israel para que no destruyera a los hijos de Israel, 13, 11) y su justicia. Zimri, Cozbi y sus secuaces morales no se escaparon del juicio divino. Las hordas moabitas y madianitas, que provocaron al pueblo del Señor, tampoco, pues “fueron la causa de que los hijos de Israel, por el consejo de Balaam, fueran infieles al SEÑOR” (31:16). Ellos también cayeron bajo el juicio de un Dios justo y recto (16–18; 31:1–24). En el umbral de una vida diferente en un entorno nuevo, los israelitas fueron severamente reprendidos y aprendieron que tratar el pecado con ligereza tiene consecuencias letales.

   Texto: «No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él». (1ª de Juan 2:15)

   Pensamiento del texto: (2:15) Mundo – Mundanalidad: la prueba está claramente enunciada: ¿amamos al mundo? Un creyente puede saber si conoce a Dios o no sometiéndose a esta prueba. Puede analizar su vida y ver si ama al mundo. ¿Qué se quiere significar por el mundo? ¿Esto significa que no debemos apreciar la belleza, el esplendor y los recursos de la tierra y los cielos? ¡No! Puesto que vivimos en la tierra, y Dios nos ha dado la tierra y los cielos en los cuales vivir, apreciar y disfrutar. Entonces, ¿qué quieren decir las Escrituras por el mundo y no amar el mundo?

=> El mundo significa la tierra y los cielos que se deterioran. El mundo es corruptible y se desgasta, y finalmente será destruido. Por lo tanto, los creyentes no deben apegarse al mundo; deben apegarse a Dios y al cielo. Los creyentes no deben amar el mundo tanto que deseen permanecer más aquí que lo que deseen estar con Dios en el cielo.

=> El mundo es un sistema de gobiernos y sociedades hechos por los hombres, algunos buenos y otros malos, pero ninguno perfecto. Por lo tanto, los creyentes deben respetar y ser leales a los buenos, pero rechazar y estar en contra de los malos. Los creyentes no deben amar a ninguno de ellos, no hasta el punto en que estén más apegados a los sistemas de las organizaciones del hombre que lo que lo estén a Dios y al cielo.

=> El mundo significa un sistema de pecado, lujuria, maldad, orgullo y rebelión contra Dios. El mundo está lleno de personas pecaminosas, personas que son malas y están llenas de lujuria y orgullo; está lleno de personas que se encuentran en rebeldía con Dios. Por lo tanto, los creyentes no deben amar este sistema pecaminoso del mundo.

   Una persona no debe amar este mundo ni las posesiones ni los placeres de este mundo, sino que debe amar a Dios. Por supuesto, debe apreciar y disfrutar la belleza y las buenas cosas tanto de la tierra como del cielo. Pero no debe volverse más apegado a este mundo que a Dios y al cielo. Los ojos del creyente deben posarse en Dios y estar apegados a Él, amando a Dios por encima de cualquier otra cosa.

   “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:2).

   “Y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa” (1 Co. 7:31).

   “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo” (Gá. 6:14).

   “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Ti. 2:4).

   “Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado” (He. 11:24-25).

   “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Jn. 2:15).

   “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” (Jn. 15:19).

1er Titulo: Extravío del pueblo de Dios por la fornicación e invitaciones paganos. Versículos 1 y 2. Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses.  (Léase: Jeremías 19:4. Porque me dejaron, y enajenaron este lugar, y ofrecieron en él incienso a dioses ajenos, los cuales no habían conocido ellos, ni sus padres, ni los reyes de Judá; y llenaron este lugar de sangre de inocentes. ▬ Los Hechos 15:28 y 29. Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien.).

   Jeremías 19:4: Empezando con la palabra porque los vv. 4 y 5 dan las razones por este castigo tan fuerte. Sigue una lista de los pecados graves que ha cometido el pueblo, encabezada con el abandono de Jehovah. Este es el pecado principal, porque los demás pecados vienen como consecuencia de este abandono del Dios verdadero. Aquí en este valle han levantado altares a Baal, y han quemado incienso a los dioses ajenos, desconocidos anteriormente por el pueblo. La apostasía del pueblo es flagrante.

   Han tomado la sangre de inocentes, o sea han oprimido en formas crueles e inhumanas a los pobres. Además, han seguido las prácticas de los seguidores de Baal para ofrecer en holocausto a sus propios hijos, cosa totalmente opuesta a la enseñanza del Señor. Había mucho sincretismo religioso en aquellos tiempos, y tal vez hubo quienes seguían esta práctica tan horrible pensando que podrían agradar a Baal y a Jehovah a la vez. Dios dice tres cosas muy importantes en cuanto a estas prácticas: cosa que no les mande, ni hablé [de ello], ni me vino a la mente. El concepto de la toma de la vida de los inocentes en holocausto al Señor es totalmente rechazado por él. Él ha dado la vida, y quiere que las personas le sigan en obediencia y en amor, no en formas tan paganas y crueles.

Los Hechos 15:28 y 29. (15:28-29) Espíritu Santo ▬ Pureza: Las pocas cosas necesarias. Nótense dos aspectos significativos.

▬ 1. El Espíritu Santo y la iglesia estuvieron involucrados en la decisión. El Espíritu Santo dirigió y guio a la iglesia para declarar la salvación “por la gracia del Señor Jesús” (v. 11).

   “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Jn. 16:13).

   “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro. 8:14).

▬ 2. Las reglas necesarias no fueron dadas con el objetivo de salvar a los hombres, sino por el bienestar de los creyentes. Al hacer esto los creyentes estarían “haciendo bien” (en praxete), es decir, les iría bien y lo experimentarían amor, gozo, paz, tanto en sus corazones y vidas, así como entre ellos y otros creyentes. (Véase, Hch. 15: 13-21 para discusión sobre el tema de las cuatro reglas necesarias).

   “No impongas con ligereza las manos a ninguno. ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro” (1 Ti. 5:22).

   “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Stg. 1:27).

   “Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén” (1 Jn. 5:21).

   “conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna” (Judas 21).

2° Titulo: Contaminación que despierta la ira de Dios. Versículo 3. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. (Léase: Romanos 1:18. Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. ▬ Hebreos 10:26 al 31. Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!).

   Léase: Romanos 1:18. La razón de la ira: obstruir la verdad (1:18): “Revelar” aquí podría verse en un sentido final, la venida del justo juicio de Dios al final de la historia. Pero está en tiempo presente aquí y probablemente se refiere a la ira continua de Dios contra el pecado en el mundo. La justa indignación de Dios es una realidad presente revelada “desde el cielo”, una declaración soberana de juicio desde el trono de Dios. La ira de Dios ahora se inaugura y es un presagio del juicio final venidero.

   La razón de la ira divina es “toda impiedad e injusticia de los seres humanos”. El primer término se refiere generalmente al pecado religioso y el segundo a los pecados morales. Posiblemente, Pablo se está refiriendo a las dos tablas de los Diez Mandamientos, donde los primeros cuatro son pecados contra Dios y los últimos seis pecados contra otras personas. Sin embargo, también es posible tomar los dos términos como sinónimos, ambos describiendo pecados contra Dios. Estoy más de acuerdo con la interpretación anterior, pero cualquiera es posible.

   El punto principal es que las personas pecaminosas “obstruyen la verdad en su maldad”. Conocen la verdad acerca de Dios (v. 19) y la ignoran deliberadamente. El verbo “obstruyen” significa obstaculizar algo ocultándolo o quitándolo de la vista. Las verdades de Dios están enterradas bajo una avalancha de racionalización y comportamiento perverso. Las personas suponen que su comportamiento pecaminoso no puede ser tan malo si pueden participar en él una y otra vez y salirse con la suya. ¡Nada más lejos de la verdad!

   Hebreos 10:26 al 31. Pecado, voluntario – Juicio: La advertencia es fuerte, si pecáremos voluntariamente, ya no hay sacrificio por nuestros pecados. No hay otro sacrificio que pueda eliminar nuestros pecados si continuamos pecando. Solo nos aguarda juicio.

   ¿Qué es el pecado voluntario? Es decidir llevar una vida de pecado en vez de llevar una vida de piedad. Es decidir deliberadamente vivir para este mundo y para uno mismo en vez de vivir para Cristo.

=> Es decidir vivir para el mundo y nunca volverse a Dios.

=> Es decidir pecar y nunca arrepentirse y volverse a Dios.

   El pecado voluntario es decidir continuar con una vida de pecado y nunca volverse a Dios. Esta persona, la persona que peca voluntariamente, no contará nunca con un sacrificio por el pecado. La única forma imaginable en la que esa persona puede ser acepta ante Dios es arrepintiéndose y volviendo a Cristo como el sacrificio por sus pecados. Debe confiar en que Jesucristo murió por sus pecados, en verdad sacrificó su vida por los pecados del hombre. Jesucristo es el único sacrificio por los pecados que es acepto ante Dios. Por tanto, si el pecador voluntario, continúa viviendo para este mundo y para el pecado, va a ser salvo en algún momento, tiene que dejar su pecado y volverse al sacrificio de Jesucristo para limpiarse.

   Pero note algo fundamental: Este pasaje no está escrito para el incrédulo que peca voluntariamente. Está escrito para la persona que ha recibido el conocimiento de la verdad y peca voluntariamente. Está escrito…

  • para aquellos que tienen “pleno conocimiento” (epignosin) de la verdad.
  • para aquellos que una vez adquirieron el conocimiento de la verdad (Nuevo Testamento Ampliado).
  • para aquellos que recibieron el conocimiento de la verdad, “la revelación mediante Cristo”.
  • para aquellos que “no carecen del entendimiento de la verdad”.

    La importancia y severidad de la advertencia se ve a través del hecho de que la mayoría de los cuatro escritores mencionados anteriormente, si no todos, se mantienen firmes en la seguridad del creyente. Aún así, reconocen la seriedad de la advertencia para todos los que profesan a Cristo. De hecho, todo intérprete honrado e inteligente (con qué frecuencia esto no se encuentra) de las Escrituras se ve forzado por este pasaje a realizar una advertencia a los creyentes: Preste atención. Existe el peligro de la apostasía, de alejarse de Cristo y de los otros creyentes.

    Esta es una advertencia severa para todas las generaciones. De hecho, probablemente Esta sea la advertencia más severa hecha en todas las Escrituras. El pasaje debe insertarse en contexto. El juicio cae sobre aquellos que pecan voluntariamente después de conocer la verdad. ¿Qué verdad? Los versículos 22-25 dicen que el pecado puede ser una de cuatro cosas que no se hagan:

=> No acercarse a Dios.

=> No mantenerse firme.

=> No estimular a otros cristianos a amarse unos a otros.

=> No congregarse.

   ¿Cuál es el juicio pronunciado? “ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio” (vv. 26-27). El versículo 30 dice: “El Señor juzgará a su pueblo”. Al parecer significa que desde el momento en el que continúa pecando voluntariamente hasta el momento del arrepentimiento 0 de ser llevado a casa, no hay sacrificio que pueda perdonar los pecados. No hay sacrificio de animales ni ningún otro sacrificio incluso el sacrificio de Cristo que pueda expiar el pecado. Como dicen las Escrituras, “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18). Aunque una persona pida perdón, Dios no puede perdonar si la persona no es sincera y continúa andando en el pecado. Ni siquiera el sacrificio de Cristo tiene efecto sin un acercamiento sincero y una petición seria de perdón. Aún así para aquellos que piden perdón verdaderamente, hay perdón completo y limpieza perfecta.

   Cuando se lee un pasaje como este, una persona siempre debe tener presente la enseñanza de todas las Escrituras. El juicio del creyente no quiere decir que se pierda la salvación del cristiano. El cristiano es salvo por la justicia de Cristo, todo mediante la vida y la eternidad, no por sus propios actos justos. Pero el pecado voluntario rompe la comunión del cristiano con Dios y hace que su servicio sea ineficaz y si continúa con el pecado voluntario, sufrirá una pérdida grande y horrenda en la silla del juicio de Cristo.

   Al parecer este es el significado: No importa lo que profese una persona.

=> Puede decir que ha confiado en Cristo como su Señor y Salvador…

=> Puede haber recibido el conocimiento de la verdad…

=> Puede haberse alejado del mundo y haberse vuelto a Cristo como la semilla que cayó sobre la piedra…

   …pero si decide regresar al mundo y llevar una vida de pecado, no hay sacrificio que pueda perdonar sus pecados. Ni siquiera el sacrificio de Cristo puede perdonar sus pecados.

   ¿Esto quiere decir que el hombre ha cometido el pecado imperdonable y nunca puede ser perdonado, aunque se arrepienta y se vuelva a Cristo? Note que este pasaje no dice esto, en ninguna parte. Lo que el pasaje está diciendo es lo siguiente: La muerte y el sacrificio de Jesucristo no tiene efecto en una persona que continúa pecando (pecando voluntariamente…

  • no importa cuánto conocimiento de la verdad tenga.
  • no importa cuánto pueda profesar la persona que conoce a Cristo.

   Dios no puede perdonar si la persona no es sincera y continúa andando en pecado. El sacrificio de Cristo no tiene efecto sin un acercamiento sincero y un andar piadoso tras Cristo. Como se planteó anteriormente, las Escrituras dicen, “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66: 18). Sin embargo, nunca debemos olvidar la enseñanza de las Escrituras sobre el perdón, porque si lo hacemos, no hay perdón para ninguno de nosotros. Las Escrituras declaran alto y claro que en Cristo tenemos “redención por su sangre, el perdón de pecados” (Ef. 1:7).

   Note un elemento final sobre la advertencia: Una persona que ha recibido el conocimiento de la verdad y regresa al pecado no esperará más que juicio y la furia de la ira.

=> Por juicio se entiende el día terrible en el que los pecados de los hombres serán juzgados. Y recuerden, no hay sacrificio que cubra los pecados de esta persona; por ende, esa misma persona debe cargar sus pecados y enfrentarse a Dios.

=> Por hervor de fuego se entiende un fuego violento (A.T. Robertson, Metáforas del Nuevo Testamento, vol. 5, p. 413); el hervor de la ira y la indignación; un fuego devorador y quemaduras perdurables.

   “Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?” (Mt. 3:7).

   “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Ro. 1:18.

   “Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios” (Ro. 2:5).

   “pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego” (Ro. 2:8-9).

   “Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre.) En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?” (Ro. 3:5-6).

   “Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (Ro. 5:9).

   “entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Ef. 2:3).

   “Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia” (Ef. 5:6; cp. Col. 3:6).

   “porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera” (1ª Ts. 1:9-10).

   “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1ª Ts. 5:9).

   “Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían” Sal. 2:12).

    “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).

   “Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo” (He. 3:11).

   (10:28-29) Juicio: Se puede ver fácilmente la certeza del juicio. Esta persona merece mucho mayor castigo que cualquier otro pecador. ¿Por qué? Porque ha recibido el conocimiento de la verdad y ha decidido volverse al mundo y a volver a vivir en pecado. ¿Qué quiere decir esto? Nota: este versículo explica en detalle lo que esta persona hace ante los ojos de Dios. La persona que conoce la verdad sobre Jesucristo y continúa llevando una vida de pecado comete tres de los pecados más terribles y atroces que se pueda imaginar.

▬ 1. Pisotea al propio Hijo de Dios. Esto es mucho peor que nada más ignorar y descuidar y desconocer a Cristo. Es saber que Cristo es el Hijo de Dios que vino a la tierra a revelar el amor de Dios y a salvar a los hombres, pero…

  • rechazar a Cristo para que todos lo vean.
  • rehusarse a obedecer a Cristo en presencia de otras personas.
  • negar a Cristo tanto con acciones como con palabras.
  • mostrar desprecio por Cristo al vivir en pecado, aunque conozca una mejor vida.
  • insultar a Cristo al profesar su nombre y aún así vivir en pecado y pensar que se está saliendo con la suya.

   Esta persona merece más castigo que cualquier otra en la tierra. Esta es la idea central de este pasaje. Sencillamente no hay sacrificio para una persona así.

▬ 2. Esa persona tiene la sangre de Cristo como algo inmundo. Esto quiere decir que la persona considera que la sangre de Cristo no vale la pena y no es útil para salvar a una persona. Conoce y entiende y quizás una vez haya profesado, exactamente lo que enseñan las Escrituras: Que Jesucristo sacrificó su vida y derramó su sangre por los pecados de los hombres. Pero la persona no acepta lo que dicen las Escrituras. Hay dos actitudes que son culpables de esto:

=> Las que rechazan la sangre de Cristo porque piensan que la manera de llegar a Dios es vivir lo mejor que puedan y dar lo mejor de si. Esas personas creen que Dios las aceptará si son suficientemente buenas y religiosas.

=> Las que rechazan la sangre de Cristo porque para ellas la sangre es desagradable y repulsiva. El cristianismo es a lo que denominan una religión sangrienta.

   Recuerden: Estas personas comprenden el sacrificio sustituidor de la sangre de Jesús por los pecados, pero lo rechazan como el camino hacia Dios. Deciden deliberadamente lo que denominarían una religión más agradable de buenas obras para llegar a Dios y ganar su aprobación.

   Nuevamente, estas personas merecen mucho más juicio que otros pecadores. ¿Por qué? Porque conocen el significado de la sangre de Cristo, aún así la tienen por inmunda, no se merecen a Dios. Y la gran tragedia es: La sangre de Jesucristo es el fundamento mismo del nuevo pacto de Dios, el pacto de amor, misericordia y gracia.

   Dios les declara a estas personas:

    “Miren el sacrificio de mi Hijo por ustedes. Él es la demostración de mi amor por ustedes, la demostración perfecta. No podría hacer nada más grande por ustedes que morir por ustedes, de la misma manera que ustedes no podrían hacer nada más grande que morir por alguien más. Los amo y les he demostrado mi amor de la manera más suprema posible: al dejar que mi propio Hijo cargue los pecados de ustedes sobre si y soporte la culpa de mi justicia e ira contra el pecado. Él soportó la ira y la condenación por ustedes. Ahora solo tienen que creer en Él y honrarlo confiándole la vida de ustedes a Él. Cuando hagan esto, los aceptare’ en su sacrificio. Créanlo, analícenlo, encomiéndenle su vida. ¿Por qué siguen teniendo por inmunda la sangre de mi Hijo?”

▬ 3. Él ha hecho afrenta al Espíritu de gracia, la misma persona que vierte la gracia de Dios sobre los hombres, es decir, el Espíritu Santo. La palabra afrenta significa insultar o ultrajar. ¿Cómo una persona hace afrenta al Espíritu Santo?

=> Al sentir la atracción interna del Espíritu a arrepentirse y cambiar y seguir a Cristo, y que aún así rechace e ignore la convicción del Espíritu. Esto lo insulta y demuestra que la persona le hace afrenta.

=> Al profesar que es un seguidor de Cristo, y que aun así continúe viviendo en pecado. Esto insulta al Espíritu y demuestra que le hace afrenta.

   Una vez más, la persona que conoce la verdad y aun así se vuelve al mundo y al pecado será castigada, no importa lo que profese. Y no debemos olvidarlo nunca: Aquellos que profesaron ser del pueblo de Dios bajo la ley de Moisés murieron sin misericordia. ¿De cuánto mayor castigo creen que seremos merecedores si nos alejamos de nuestra profesión?

   “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).

   “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Ro. 1:18).

   “pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego” (Ro. 2:8-9).

   “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?” (He. 10:29).

3er Titulo: Lamentable consecuencia por apartarse de Dios. Versículos 4 y 5. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel. Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor.  (Léase: Romanos 1:28 al 32 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.; Santiago 4:4. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.).

   Dios los entregó a una mente depravada (Romanos 1:28)

   Esta escena del juicio final resume los demás. En los tres, “estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios”. Esto recuerda los versículos 18–20, donde Pablo dice que Dios reveló el conocimiento de su poder y su deidad a través de su creación, lo que paralizaría el conocimiento del orden creado y cuestiones sexuales. En todas estas áreas, la humanidad pecadora tenía conocimiento de Dios, pero lo suprimió y prefirió adorar a la criatura (a ellos mismos) en lugar del Creador. Esto establece una correlación (“igual que”) entre el pecado y sus consecuencias. Los humanos han probado a Dios y lo han desestimado como indigno de su atención.

   Como sus mentes estaban empeñadas en el pecado y deliberadamente ignoraban a Dios, Él “los entregó a la depravación mental”. En los versículos 24 y 26, esta entrega tomó la forma de inmoralidad; querían el pecado, y Dios les permitió revolcarse en él. Aquí la retribución divina es más básica. La palabra “depravado” (adokimon) significa “sin valor” o “descalificado” (por Dios). Habían descalificado a Dios como indigno de su atención; ahora Dios los ha descalificado como sin valor en términos de eternidad. La locura de su pecado los ha hecho incapaces de discernir la verdad o cualquier cosa de valor. Todo lo que les queda es “hacer lo que no se debe hacer”. Fueron entregados a su locura, esto se demostrará en la lista de un vicio acumulado encima de otro en los próximos tres versículos.

   Su depravación explorada: la lista de vicios (1:29–31)

   Los filósofos griegos, especialmente los estoicos, fueron consumidos por una conducta “adecuada”. La mentalidad descrita anteriormente es incapaz de tal comportamiento, por lo que estas personas depravadas están “llenas de toda clase” de pecado que se ve en la siguiente lista. En estos versículos hay tres categorías de pecados:

(1) Los primeros cuatro son pecados generales que presentan a los demás. Las personas pecaminosas “se han llenado de todo tipo de maldad, perversidad, avaricia y depravación”. El lenguaje representa a estas personas como calderos hirviendo de inmundicia. Tres de los cuatro son prácticamente sinónimos, enfatizando la profundidad de su pecado. La otra característica, la “avaricia”, se une a esta lista porque llega al corazón del pecado. En Colosenses 3:5 y Efesios 5:5 Pablo habla de “la avaricia, que es idolatría”, porque la demanda de acumular posesiones se basa en la adoración de uno mismo por encima de Dios.

(2) Los siguientes cinco comienzan de manera similar con “repletos de”; estos son pecados sociales derivados de la tendencia a maltratar a los demás. El primero es el pecado básico del que se desprenden los demás, ya que “homicidios, disensiones, engaño y malicia” proceden de la “envidia”. La envidia y la avaricia unen las dos primeras listas. La avaricia produce envidia, porque los codiciosos quieren lo que otros tienen y fácilmente se vuelven envidiosos. Entonces, este deseo de tomar lo que pertenece a los demás conduce al asesinato y la disensión, tomando violentamente lo que pertenece a otro. En mi experiencia, muchas divisiones de iglesias han tenido lugar debido a líderes que se envidian unos a otros. Me sorprende la cantidad de veces que he visto iglesias o departamentos en un seminario que se niegan a contratar a alguien porque sus grandes dones amenazan a los que ya están en el poder.

   El engaño y la malicia, indicados por la voluntad de engañar a otros para quitarles cosas o hacerles creer una mentira, son pecados básicos. Los falsos maestros como los de Gálatas, Filipenses 3, las Cartas Pastorales o 1 Juan, todos usaron el engaño para burlar a las personas de seguir a Cristo.

(3) Los doce pecados finales pueden subdividirse en pecados de la lengua (“chismosos, calumniadores”), pecados de orgullo (“enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes”), pecados sumarios (“se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres “), y los pecados negativos (“insensatos, desleales, insensibles, despiadados “). Los dos primeros están estrechamente relacionados; el término para “chismosear” connota a una persona susurrando rumores y calumnias a otros. El chisme puede ser incluso peor que la calumnia porque el chismoso convierte la calumnia en entretenimiento, jugando descuidadamente con la reputación de otra persona.

   Los “enemigos de Dios” son aquellos que se han vuelto contra Dios. Es posible que esto pueda significar “odiado por Dios”, pero en una lista de vicios como esta probablemente se refiere a aquellos que están enojados con Dios y se oponen a todo lo que él representa, incluidos sus seguidores. Los siguientes tres términos están relacionados: “insolente” es un término fuerte para el orgullo que insinúa la violencia contra los demás, y los arrogantes están tan atrapados consigo mismos que jactarse es una consecuencia natural.

   Los dos pecados sumarios se agrupan no por tema sino porque son frases en lugar de palabras simples. Aquellos que “se ingenian maldades” están tan consumidos por el pecado que buscan la originalidad en sus actos de depravación. Idean formas de lastimar a otros y robarles. Los que “se rebelan contra sus padres” no son solo niños sino también adultos rebeldes. Ignoran los consejos y desafíos de sus padres para cometer actos malvados; Bajo el antiguo pacto, maldecir a los padres era castigado con la muerte (Levítico 20:9).

   Los últimos cuatro están conectados por el hecho de que en griego todos comienzan con la partícula negativa sin y se usan para resumir esta sección. Aquellos que “no tienen entendimiento” señalan los versículos 18–20, donde la humanidad depravada ignoró la revelación de Dios de sí mismo a través de la creación. Aquellos que no tienen “lealtad” rompen todas las promesas a Dios o a quienes les rodean y no se puede confiar en que hagan nada excepto vivir para ellos mismos (Jer 3:7–11). Quienes no tienen amor viven solo para sí mismos y no se preocupan por los demás. El término enfatiza la falta de amor incluso para la propia familia. Aquellos sin “piedad” pisotean a cualquiera que se interponga en su camino.

Juntos, todos estos, representan el pecado profundo que lleva a las personas a vivir solo para sí mismas y no se preocupan por las que los rodean.

   Ambos permiten el pecado y aprueban a los pecadores (1:32)

   En este último versículo de este pasaje, aquellos que cometen los pecados de los versículos 29–31, es decir, toda la humanidad en su depravación, son declarados culpables. Como en los versículos 18–20, no tienen excusa porque “conocen el justo decreto de Dios”, que incluye la justa condena del pecado. La conciencia de todas las personas los hace conscientes de su culpa. Pueden racionalizar sus pecados todo lo que quieran, pero en el fondo se dan cuenta de que “los que practican tales cosas merecen la muerte”. Recuerde que Pablo está describiendo a los gentiles aquí, así que no está hablando de la ley judía. En 2:14–15 describe cómo los gentiles “hacen por naturaleza las cosas requeridas por la ley” porque tienen “la ley … escrita en sus corazones, sus conciencias también dan testimonio de ello”.

   Sin embargo, a pesar de su conciencia de culpa, “no solo siguen practicándolas, sino que incluso aprueban a quienes las practican”. A primera vista, esto podría entenderse como que aprueban y se deleitan en la mala acción de otra persona. es peor que realmente cometer el mal usted mismo. Esto es parcialmente correcto, ya que alentar el pecado en otros, difunde el mal más ampliamente que practicar el mal usted mismo. Sin embargo, Pablo no dice que alentar el mal es peor. Más bien, está diciendo que al practicar el mal y alentar a otros a unirse a ellos, se hacen doblemente culpables ante Dios. La depravación total es la única descripción que se ajusta a la humanidad pecadora.

Romanos 1:18–32 no es solo una descripción de la pecaminosidad humana; es la prueba final de que no solo existe, sino que también tiene el control de nuestro mundo. Al mismo tiempo, es difícil ignorar la perfección de nuestro mundo y la evidencia de la mano de Dios detrás de cada detalle de la vida. Estas dos cosas, la perfección de la creación y su opuesto, el horror del mal en este mundo, exigen la existencia del Dios de la Biblia, quien se ha revelado en los mismos detalles de la creación.

   Pablo se centra especialmente en la inmoralidad sexual como prueba de la depravación total de la humanidad. La perversión sexual de cualquier tipo es una forma de idolatría, adorando el propio cuerpo y su placer por encima de Dios. Necesitamos más sermones sobre idolatría hoy, porque en Occidente queremos a nuestros ídolos tan preciadamente como cualquier otra nación. Nuestros ídolos incluyen nuestro deseo abrumador de placer, así como nuestras cuentas bancarias y listas de nuestros hechos y posesiones. Nuestras categorías son el burdel, el sitio web pornográfico, el centro comercial y la tienda en línea. Nuestro placer, nuestras posesiones y nuestro estatus en la sociedad son nuestros verdaderos dioses.

Pablo pasa de los pecados sexuales generales a un ejemplo específico, la práctica homosexual. Este es uno de los pasajes más importantes en las Escrituras para el tema de la homosexualidad, ya que este es el pasaje más claro que la iglesia primitiva consideraba que la práctica homosexual de cualquier tipo era un pecado. No hay forma de diluir lo que Pablo está diciendo aquí. El sexo homosexual no es peor que el adulterio, pero es otra forma de pecado sexual, porque Dios pretendía que el placer sexual se exhibiera solo en el matrimonio entre un hombre y una mujer.

   La única conclusión que se puede sacar de la representación poderosa de la depravación en este pasaje es que la humanidad es efectivamente consumida por el pecado y, por lo tanto, es culpable ante Dios. Todos cometemos los vicios de los versículos 29–31, demostrando que no tenemos esperanza aparte de Cristo. Pero esta locura, entregarnos cada vez más a las prácticas malvadas, incluso mientras la racionalizamos, es el corazón del evangelio.

La única respuesta para este mundo pecaminoso es el sacrificio expiatorio de Cristo, quien llevó nuestro pecado y culpa en la cruz para que podamos ser perdonados de nuestros pecados y declarados justos ante el tribunal de Dios. Este es el tema del resto de Romanos 1–8.

   Santiago 4:4 (4:4) Mundanalidad: ¿Cuál es la causa de la tentación y lo mal hecho? Cuarta, es la mundanalidad. Santiago usa un lenguaje fuerte. Llama a las personas adúlteras. Quiere decir dos cosas.

   ▬ 1. Ser adúltero quiere decir que una persona es culpable de adulterio espiritual. Jesucristo tiene en la más alta estima su relación con nosotros. Nuestra relación con Él debe ser cercana y solo se puede describir con la cercanía e intimidad del matrimonio. De hecho, nuestra relación con Cristo puede ser incluso más cercana y más significativa que el matrimonio. Debemos conocer, creer y comprender a Cristo tal como debemos conocer, creer y comprender a nuestro cónyuge. Pero con Cristo el lazo y la relación es mayor que los que podemos tener con cada uno de nosotros como hombres y mujeres de la tierra. Jesucristo realmente vive dentro de nuestro cuerpo en la persona del Espíritu Santo. Debemos vivir, movernos y tener nuestro ser en Cristo y a Él en nosotros. Esta es la razón por la que a los creyentes se les llama la novia de Cristo (2 Co. 11:1-2; Ef. 5:24-28; Ap. 19:7; 21:9). La relación matrimonial solo se acerca lo mayor posible a la descripción del lazo que Cristo tiene con nosotros.

   Sucede lo siguiente: Nuestro lazo con Cristo es tan cercano que cuando nos alejamos de Él y nos acercamos al mundo, es como cometer adulterio espiritual. El adulterio espiritual significa que nos alej amos de Dios y nos acercamos al mundo, que rompemos nuestro compromiso con Dios y nos acercamos a otras cosas; que seguimos las cosas del mundo en lugar de seguir las cosas de Dios, cosas como…

  • dinero • posesiones • tierras • viviendas • posición • poder • autos • ropas • popularidad • honor • reconocimiento • fama • muchachas • muchachos

   La ilustración del adulterio espiritual nos muestra sencillamente cuán significativa es para Dios nuestra relación con Cristo: Es una relación de amor, un lazo de amor que puede ser el lazo más cercano del mundo. Si nos alejamos de Cristo y nos acercamos al mundo, laceramos su corazón provocándole un dolor inmenso, un dolor indescriptible, porque Él es Dios y Él siente con sentimientos perfectos. Nunca debemos olvidar que nuestro Señor dio su vida y murió por nosotros. Él ha hecho todo cuanto ha podido para salvarnos y para crear una relación con nosotros. Y le costó un dolor increíble, el dolor de la cruz, el dolor de cargar todos los pecados de todo el mundo. El dolor de cargar la ira de Dios contra esos pecados, el dolor de saber que Dios Padre lo rechazó y lo abandonó cuando cargó nuestros pecados, un dolor tal que no tiene comparación y fue por todos nosotros. Por lo tanto, no debemos herirlo más. No debemos crucificar más a Cristo.

No debemos abandonarlo a Él por el mundo. No debemos cometer adulterio espiritual contra Él volviéndonos al mundo.

   “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron” (He. 2:3).

=> Adulterio espiritual es no obedecer el mandamiento del Señor.

   “pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron; se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los mandamientos de Jehová; ellos no hicieron así” (Jue. 2:17).

=> Adulterio espiritual es idolatría, la adoración de otros dioses.

   “Pero se rebelaron contra el Dios de sus padres, y se prostituyeron siguiendo a los dioses de los pueblos de la tierra, a los cuales Jehová había quitado de delante de ellos” (1 Cr. 5:25).

   “Y los que de vosotros escaparen se acordarán de mí entre las naciones en las cuales serán cautivos; porque yo me quebranté a causa de su corazón fornicario que se apartó de mí, y a causa de sus ojos que fornicaron tras sus ídolos; y se avergonzarán de sí mismos, a causa de los males que hicieron en todas sus abominaciones” (Ez. 6:9).

   “Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar” (Os. 4:12).

=> Adulterio espiritual es las obras inmundas y la conducta pecaminosa.

   “Se contaminaron así con sus obras, y se prostituyeron con sus hechos” (Sal. 106:39).

=> Adulterio espiritual es entregarse a cosas detestables y abominables.

   “Di, pues, a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿No os contamináis vosotros a la manera de vuestros padres, y fornicáis tras sus abominaciones?” (Ez. 20:30).

=> Adulterio espiritual es olvidar a Dios y darle la espalda a Dios.

   “Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto te has olvidado de mí, y me has echado tras tus espaldas, por eso, lleva tú también tu lujuria y tus fornicaciones” (Ez. 23:35).

=> Adulterio espiritual es rehusarse a acercarse a Dios y a no conocer al Señor.

  “No piensan en convertirse a su Dios, porque espíritu de fornicación está en medio de ellos, y no conocen a Jehová” (Os. 5:4).

=> Adulterio espiritual es abandonar a Dios.

   “El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová” (Os. 1:2).

   “El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová” (Os. 4:12).

   “No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartándote de tu Dios; amaste salario de ramera en todas las eras de trigo” (Os. 9:1).

=> Adulterio espiritual es descreer en Cristo.

   “La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue” (Mt. 16:4).

=> Adulterio espiritual es estar avergonzado de Cristo y su Palabra.

   “Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles” (Mr. 8:38).

   ▬ 2. Ser adúltero quiere decir que una persona en realidad comete adulterio. Las personas de esa época vivían en una generación similar a todas las otras generaciones, una generación donde la inmoralidad y todas las formas de vicios sexuales pululaban. Como dijo Jesús: “Esta es una generación adúltera”, una generación que está tan llena de inmoralidad sexual que se puede caracterizar como adúltera. Algunos creyentes habían quedado atrapados en la inmoralidad del mundo, llevando una vida impura. Se les llama adúlteros porque eso es lo que eran. Tenían una relación a puertas cerradas y en anonimato.

   ▬ 3. Note una tercera cosa, la pregunta hecha por las Escrituras: “¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?” ¿Qué quiere decir esto? Exactamente lo que dicen las Escrituras: La persona que es amiga del mundo es enemiga de Dios. ¿Qué quiere decir ser amigo del mundo?

=> Quiere decir vivir para este mundo y las cosas de este mundo: Viviendas, tierra, dinero, posición, poder, popularidad, ropas, reconocimiento y cualquier otra cosa de este mundo en el que las personas centren su atención y pongan delante de Dios.

=> Quiere decir buscar las cosas de este mundo de tal modo que engañes, mientas, traiciones y robes para conseguirlas.

=> Quiere decir buscar los placeres carnales y la diversión de este mundo.

   Todo en este mundo desaparece. Este mundo es físico y material; por lo tanto, tiene dentro de sí la simiente de la corrupción. Por eso se opone a Dios. No es eterno, ni santo, ni justo como Dios. Por consiguiente, cualquier persona que sea amiga de este mundo se opone a Dios. Se opone a todo cuanto es Dios.

=> Una persona impura es enemiga de la pureza de Dios.

=> Una persona profana es enemiga de la santidad de Dios.

=> Una persona mentirosa y engañadora es enemiga de la sinceridad de Dios.

=> Una persona acaparadora, acumuladora, y codiciosa es enemiga del corazón de Dios que da expiatoriamente.

=> Una persona de mentalidad mundana es enemiga de la voluntad de Dios para el hombre.

   La lista podría ser interminable, pero se ha esclarecido el planteamiento: La persona que es amiga de este mundo, que se centra en este mundo, es enemiga de Dios.

   “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, 0 estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mt. 6:24).

   “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mt. 16:26).

   “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lc. 21:34).

   “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).

   “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Col. 3:2).

   “enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente” (Tit. 2:12).

   “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Stg. 4:4).

   “Este pueblo de labios me honra; más su corazón está lejos de mí” (Mt. 15:8).

   “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Ro. 8:7-8).

   “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Ef. 2:12).

   “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.  Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15-16).

Domingo 28 de diciembre de 2025

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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2 respuestas a «DOMINGO 28 DE DICIEMBRE DE 2025. “JUICIO DIVINO A CAUSA DEL PECADO”.»

  1. Avatar de Estudio Biblico Tiquico

    […] DOMINGO 28 DE DICIEMBRE DE 2025. “JUICIO DIVINO A CAUSA DEL PECADO”. […]

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  2. Avatar de Roberto Saldias Roa

    Que Dios os bendiga a travez de nuestro Señor Jesucristo.

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