Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
LUNES 26 DE ENÉRO DE 2026. «DIOS PROTEGE A LA FAMILIA QUE LE SIRVE»

Lección: 1ª de samuel 30:1 al 5.1. Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. 2. Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino. 3. Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. 4. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. 5. Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel, también eran cautivas.

   Comentario general del contexto bíblico: David pierde Siclag, 30:1–8. Les llevó más de dos días a David y sus hombres completar el viaje de 90 km. desde Afec. Descubrieron que mientras estaban de viaje los amalequitas habían atacado a Siclag, dejando la ciudad en cenizas. David había estado combatiéndoles (27:8) como Saúl antes de él (15:2, 3). De la ley había quedado el mandamiento de combatirles (Deut. 25:17–19). Los amalequitas figuraban entre los acérrimos enemigos de Israel en el Salmo 83 que rugen y aborrecen a Dios. Un remanente de ellos existía hasta los días de Ezequías (ver 1 Crón. 4:41–43) y fueron destruidos por los hijos de Simeón. Quizás esta destrucción señala el fin de Siclag puesto que David la abandona pronto y sólo se menciona una vez de paso en Neh. 11:28. Esta referencia pertenece a una época casi 600 años después de David. No se ha descubierto con seguridad el sitio de la ciudad para poder confirmar las épocas de su ocupación habitada.

   El secuestro de las mujeres y niños produjo una aguda aflicción entre los hombres de David. No sólo lloraron sino hablaron de apedrear a David (v. 6). Hay una fábula que cuenta cómo el diablo una vez ofreció en venta algunas de sus herramientas. Ahí estaban la malicia, el odio, los celos, el engaño y algunas más, con los precios indicados para cada herramienta. Una, apartada de las demás, sin embargo, llevaba un precio muy alto. Y cuando se le preguntó al diablo por qué se consideraba de tanto valor replicó: “Porque es mi herramienta más eficaz; se llama la depresión. Con esta puedo superar y vencer a cualquiera.” David hubiera podido sentir la presión del desánimo y la desesperación en ese momento. Pero se fortaleció en Jehovah su Dios (v. 6) sin dejarse hundir en el pozo de la depresión.

  Este elemento es ese algo extra que tenía David como líder. Y en cambio, Saúl no lo tenía. La palabra fortalecer tiene también la idea de esforzarse o afirmarse. Se ve en los Salmos 18:1 y 27:14 como fortaleza y luego “esfuérzate”. En el NT es lo que dice Efesios 6:10: “fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza.” Y aunque es un mandamiento, no todos los cristianos lo obedecen. El poder de Dios está disponible, pero hay que tomarlo. Es como sentarse en un cuarto oscuro y lamentar no ver bien. La llave está a la mano, pero hay que extender la mano y prender la luz.

   David por lo tanto llama al sacerdote Abiatar (ver 22:20) y le pide que traiga el efod para consultar a Dios (ver comentario sobre 23:1–5). La respuesta fue muy contundente. Lit. la respuesta del v. 8 es: “Persigue para alcanzar y alcanzarás y al librar librarás.” La fuerza de estos infinitivos absolutos en heb. es como decir ciertamente o de cierto. Compare el dicho de Jesucristo: “De cierto, de cierto os digo” (Juan 6:47). Lit. dice: “Amén, Amén” y con esto afirma con gran certeza la verdad expresada. El creyente en el día de hoy no precisa el efod del sacerdote aarónico. Ya tenemos “un gran sumo sacerdote que ha traspasado los cielos, Jesús el Hijo de Dios (Heb. 4:14). Podemos acercarnos a él confiadamente. Como David pudo fortalecerse en Dios, nosotros tenemos segura y firme ancla del alma en él también. David es el líder más destacado del AT porque él sabía orar y alabar a Dios y obedecer las indicaciones divinas.

   Dios protege a la familia que le sirve: Sí, la Biblia enseña que Dios protege y bendice a la familia que le sirve, proveyendo refugio, ayuda y prosperidad, como se ve en el Salmo 128 y el Proverbios 14:26. Esta protección se manifiesta cuando la familia honra a Dios, se ama, cuida mutuamente y busca la unidad en Él, convirtiéndose en un hogar firme y una luz en el mundo, fortalecida por la obediencia y la fe en sus mandamientos, según Salmo 127 y Efesios 6:1-3.

   En resumen:   La protección divina para la familia se activa cuando esta se edifica sobre principios bíblicos, buscando la unidad, la adoración y la obediencia a Dios, permitiéndole ser su ayuda, escudo y fundamento.

  Referencia Bíblica: Efesios 6:1-3. Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

  1ª Timoteo 5:8. porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.

  Hechos 16:31. Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.

1er Titulo: Siempre el adversario ha procurado dividir a las familias. Versículos 1 y 2. Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino.  (Léase: Efesios 6:12. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. ▬ San Juan 10:10. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.).

   Nota: Siempre el adversario ha procurado dividir a las familias: Sí, la Biblia muestra consistentemente que el adversario (Satanás) busca dividir familias, tal como Jesús advirtió sobre divisiones dentro de hogares por causa de Él (Mateo 10:34-36, Lucas 12:51-53), y la propia Biblia relata ejemplos de disputas y falta de unidad familiar, lo que resalta cómo el conflicto y la desunión, a menudo originados por el egoísmo o la desobediencia a Dios, son herramientas para la destrucción, contrastando con el ideal de unidad y amor que Dios promueve.

  Él enemigo siempre busca dividir, y la familia es su blanco principal. La unidad familiar no es un accidente; es una lucha intencional que debemos librar.

  Las promesas de Dios no son individuales, son generacionales. Una familia que cree en las promesas de Dios nunca será esclava de las amenazas del mundo. Las promesas no son solo palabras bonitas, son juramentos eternos de Dios sobre nuestras casas. No termina con poseer la tierra sino con mantenerse fieles a Dios.

   Pensamiento: Los problemas familiares no son nada nuevo. En un mundo caído, a quienes debemos amar más, es decir a nuestras familias, a menudo se convierten en aquellos con quienes más peleamos. La Biblia no encubre el pecado, y registra una serie de problemas familiares, empezando con Adán cuando le echo la culpa a su esposa (Génesis 3:12). La rivalidad entre hermanos surge en las historias de Caín y Abel, Jacob y Esaú, y José y sus hermanos. Los celos entre las esposas, una de las consecuencias negativas de la poligamia, se encuentra en las historias de Ana, Lea y Raquel. Eli y Samuel trataron con hijos descarriados. Jonatán casi fue asesinado por su padre, Saúl. David fue quebrantado por la rebelión de su hijo Absalón. Oseas experimentó dificultades matrimoniales. En cada uno de estos casos, las relaciones se dañaron por el pecado.

   La Biblia tiene mucho que decir acerca de las relaciones, incluyendo la dinámica familiar. La familia fue la primera institución que Dios estableció para la interacción humana (Génesis 2:22-24). Él creó una esposa para Adán y los unió en matrimonio. Citando este suceso, Jesús dijo después, «lo que Dios juntó, no lo separe el hombre» (Mateo 19:6). El plan de Dios es que un hombre y una mujer permanezcan casados hasta que uno de ellos muera. Él quiere bendecir esa unión con los hijos que se van a criar «en disciplina y amonestación del Señor» (Efesios 6:4; véase también el Salmo 127:3). Muchos problemas familiares surgen cuando nos rebelamos contra el diseño de Dios; por ejemplo, la poligamia, el adulterio y el divorcio, causan problemas porque se apartan del plan original de Dios.

   La Biblia da instrucciones claras acerca de cómo los miembros de la familia deben tratarse entre ellos. El plan de Dios es que los maridos amen a sus esposas de la misma manera que Cristo ama a Su iglesia (Efesios 5:25, 33). Las esposas deben respetar a sus maridos y someterse a su liderazgo (Efesios 5:22-24, 33; 1 Pedro 3:1). Los hijos deben obedecer a sus padres (Efesios 6:1-4; Éxodo 20:12). ¿Cuántos problemas familiares se resolverían si los maridos, esposas e hijos simplemente siguieran esas reglas básicas?

   Primera de Timoteo 5:8 dice que las familias deben cuidar a sus miembros. Jesús tuvo palabras duras para quienes eludieron sus responsabilidades financieras con respecto a sus padres ancianos, afirmando que habían dado todo su dinero para el templo (Mateo 15:5-6).

   La clave para la armonía en las familias no es la que naturalmente queremos aplicar. Efesios 5:21 dice «Someteos unos a otros en el temor de Dios». La sujeción está en oposición directa al deseo de nuestra carne para gobernar y hacer su voluntad. Defendemos nuestros derechos, nuestras causas, nuestras opiniones, y hacemos valer nuestros propios intereses, siempre que sea posible. La forma de Dios es crucificar nuestra carne (Gálatas 5:24; Romanos 6:11) y sujetarnos a las necesidades y deseos de los demás siempre que podamos. Jesús es nuestro modelo para esa clase de sujeción a la voluntad de Dios. Primera de Pedro 2:23 dice, «quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente».

   La mayoría de los problemas de la familia podrían reducirse si todos siguiéramos las instrucciones que se encuentran en Filipenses 2:3-4: «Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros». Cuando adoptamos el espíritu de humildad y tratamos a los demás como Jesús los trataría, podemos resolver muchos de nuestros problemas familiares y de relaciones.

  Referencias Bíblicas: Romanos 12:10. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. 

   Mateo 10:37: El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí.

   Efesios 4:25 al 27. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. 

2° Titulo: Dolor y llanto por el daño familiar y material. Versículos 3 y 4. Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.  (Léanse: San Juan 16:20. De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrarán; pero, aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. ▬ Salmo 31:9. Ten misericordia de mí, oh, Jehová, porque estoy en angustia; Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo.).

   Dolor y llanto por el daño familiar y material. Bíblicamente, el dolor y el llanto por daño familiar y material son una respuesta humana válida, pero la Biblia ofrece guía para superarlos: reconocer el sufrimiento (Jesús también lloró, Isaías 53:3), buscar consuelo en Dios (Él sana corazones quebrantados), practicar el perdón (incluso ante familiares difíciles, Colosenses 3:13), no dejarse controlar por la ira (Efesios 4:26), buscar justicia y proteger al oprimido (Isaías 1:17), y confiar en que Dios transformará el lloro en gozo (Jeremías 31:13) y que el sufrimiento puede fortalecer la fe (Romanos 5:3-5).

   Referencias bíblicas:

   Colosenses 3:13. soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

   Jeremias 29:11. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. 

   Genesis 45:4 al 8. Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto. 

3er Titulo: La cautividad causa mucho dolor. Versículo 5. Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel, también eran cautivas. (Léase: Isaías 61:1. El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel. ▬ Salmo 137:1 al 4. Junto a los ríos de Babilonia, Allí nos sentábamos, y aun llorábamos, Acordándonos de Sion. Sobre los sauces en medio de ella Colgamos nuestras arpas. Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, Y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos algunos de los cánticos de Sion. ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová En tierra de extraños?)

La cautividad causa mucho dolor: Sí, bíblicamente la cautividad, tanto física como espiritual, causa profundo dolor, sufrimiento y separación de Dios, llevando a vergüenza, despojo y angustia, como se ve en los exilios de Israel, pero la Biblia también ofrece esperanza de liberación a través de Cristo y la restauración, implicando un llamado a consolar y liberar a los cautivos.

  Referencias bíblicas Jeremias 31:3. Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. 

   Salmo 142:7. Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; Me rodearán los justos, Porque tú me serás propicio.

   Lucas 4:18-19. El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.

   Salmo 34:17 al 20. Claman los justos, y Jehová oye, Y los libras de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová. El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado.

Lunes 26 de enero de 2026

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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