Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
Semana del 09 al 15 de febrero de 2026. “EJERCITANDO LA LIBERTAD EN CRISTO PARA LA GLORIA DE DIOS”.

Lectura Bíblica: 1ª a Los Corintios 10: 23 al 26. 23. Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 24. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. 25. De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia; 26. porque del Señor es la tierra y su plenitud.

Comentario general del contexto Bíblico: (10:23-28) La libertad cristiana ▬ Tropezadero: Segundo, ¿los actos lícitos son siempre permisibles? Recuerden el tema de este pasaje: Los límites de la libertad cristiana. El problema particular de la iglesia de Corinto estaba relacionado con las reuniones sociales y de fraternidad con sus vecinos y colegas (vea las notas – l Co. 8:1-13; 10:14-15 para un análisis). Se ha planteado que cuando una persona participa en una reunión se identifica con esa reunión. A la luz de esto, ¿quiere decir esto que un creyente no debe asistir nunca a una reunión social o de fraternidad celebrada por un incrédulo? Y qué hay de la pregunta más específica: ¿Qué puede comprar, comer, y beber un creyente (v. 31; cp. 1ª Co. 8:8; Ro. 14:21)?

Las Escrituras proporcionan cinco pruebas en estos versículos.

▬ 1. Prueba 1: ¿Nos conviene y nos edifica el acto (v. 23)? Puede ser lícito, legal, y estar permitido:

  • ¿Pero nos conviene?: Es beneficioso, práctico, útil?
  • ¿Pero nos edifica?: Proporciona crecimiento, construcción, madurez?

▬ 2. Prueba 2: ¿Busca el bienestar de otros (v. 24)? No debemos actuar para nosotros mismos, sino para otros.

▬ 3. Prueba 3: ¿El acto viola nuestra conciencia (vv. 25-26)? El versículo lidio específicamente con el problema de los corintios. Era una práctica común que los sacerdotes del templo tomaran la carne de los sacrificios animales y se la vendieran a los mercados al por mayor. Alguno creyentes se molestaban por el hecho de que pudieran estar comprando carne sacrificada a los ídolos. De un modo sencillo, Pablo dice que se compre la carne y que no se hagan preguntas acerca de su proveniencia, porque la tierra con todas sus criaturas y provisiones son del Señor. El animal fue creado por Dios para alimentamos; por lo tanto, si hay un error, lo cometieron los adoradores de los ídolos, no el creyente que usa el animal con el propósito que Dios le dio. Sucede lo siguiente: “El creyente no debe hacer nada que viole su conciencia”. No debe estar haciendo preguntas ni creando un problema de asuntos pequeños y minúsculos (escrúpulos). A las opiniones personales, los escrúpulos, las reglas y regulaciones que perturban la conciencia no se les debe forzar ni convertir en un problema.

▬ 4. Prueba 4: ¿Es cortés y amable (v. 27)? Si un incrédulo nos invita a una reunión social y tenemos deseos de ir, entonces debemos ir por cortesía y amabilidad. Sin embargo, luego de llegar allí no debemos hacer preguntas que nos perturben nuestra conciencia. Una conciencia clara ante Dios es mucho más importante que una reunión social. (Nota: Esto se aplica a las actividades específicas de las reuniones sociales también. Ningún creyente debe participar en una actividad:

  • Que viole su conciencia (vv. 25, 27, 28).
  • Que lo identifique como una persona mundana (vv. 16-18).

▬ 5. Prueba 5: ¿Hiere la conciencia de otra persona? El mensaje del versículo es claro: si participar de cualquier carne o bebida o si participar en cualquier reunión actividad ofende a un hermano, entonces no debemos participar. Su conciencia y su vida son mucho más importantes que cualquier comida o bebida o cualquier reunión o actividad social. Esta es la prueba que controla a todas las otras. Aunque nuestra conciencia no se perturbe, debemos actuar por el bien de otros. No debemos hacer las cosas si ofenden a otros, no importan cuán lícitas, legales, y aceptables sean.

“Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano” (Ro. 14:13).

“Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. No sea, pues, vituperado vuestro bien; porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Ro. 14:15-17).

“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).

“Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).

“Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles” (1 Co. 8:9).

“De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano” (1 Co. 8:12, 13).

“Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:22).

Nota del Expositor: «Cristo nos llamó a una libertad gloriosa, que debe buscar exaltación de Dios y la bendición del prójimo».

1er Titulo: Necesario discernimiento espiritual en el cristiano para decidir la que conviene y edifica Versículo 23. Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. (Léase: Efesios 1:17 y 18. para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. ▬ Hebreos 5:14. pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.).

Libertad de conciencia: Algunos corintios que habían visto cómo se conducía Pablo, ahora podían argumentar que se contradecía. Podían objetar que mientras él practicaba la libertad cristiana comiendo en casa de gentiles, a ellos les prohibía hacerlo. Pablo había dado su palabra de que no volvería a comer carne, para evitar de que su hermano cayese en pecado (8:13). Pablo necesitaba explicarse, a fin de no enseñar preceptos contradictorios. Tenía que hacer una distinción entre lo que es esencial y lo que es accidental. Su enseñanza más importante era que los corintios deberían vivir de una manera que promoviese el bien del prójimo (v. 24) y que glorificase a Dios (v. 30). Cualquier otra cosa era negociable. En una palabra, es idolatría comer carne sacrificada en el comedor de un templo pagano, pero no es malo comer la carne comprada en la carnicería. Por otra parte, si a un cristiano lo invitan a un hogar gentil y se entera de que la carne que se está sirviendo procede del templo de un ídolo, entonces debería abstenerse de comerla por consideración de la conciencia de su prójimo.

Comentario versículo [23]. «Todo está permitido», pero no todo es provechoso. «Todo está permitido», pero no todo edifica. 24. Que nadie busque su propio provecho, sino el del prójimo.

«‘Todo está permitido’, pero no todo es provechoso». Este lema de los corintios ya apareció anteriormente (6:12), pero en el contexto de la inmoralidad sexual: algunos cristianos de Corinto se tomaban libertades respecto a su vida social. En este versículo, Pablo vuelve a citar el lema, pero ahora lo aplica al asunto de comer carne de la carnicería (v.25).

Lo breve del lema todo está permitido oscurece lo que Pablo quiere decir. Aquí no ocurre el pronombre me (cf. 6:12; véase Eclesiástico 37:26–28), así que es improbable que hable sólo de sí mismo. El contexto sugiere una aplicación más amplia: hasta los filósofos en los círculos helénicos planteaban preguntas similares sobre la libertad, y los judíos eran expertos en preguntar qué era permitido y qué no. Por eso, los ministros judíos proveyeron de cientos de mandamientos y estipulaciones humanas. Creían que el hombre bueno era libre, porque su conducta era irreprochable. No obstante, dentro de la membresía de Corinto, al parecer algunos cristianos judíos cuestionaban la libertad cristiana de Pablo. En el capítulo 10, respecto al asunto de la idolatría, Pablo se dirige a los cristianos judíos. Pero el desafío de Pablo no sólo venía del sector judío, también surgía del sector gentil.

Pablo tiene una contra respuesta al lema de los corintios: «pero no todo es provechoso». Aludiendo implícitamente a los intereses egoístas de algunos, Pablo afirma que el egoísmo hace nula la posibilidad de recibir premios.

» b. «‘Todo está permitido’, pero no todo edifica». Pablo repite el lema, pero esta vez responde de otra forma, habla de lo que no edifica. La labor de edificar es siempre algo que uno hace por otros. Así que, es lo opuesto a lo que nos aprovecha, el beneficio no es para nosotros. Pablo enseñó a los corintios que el amor y la búsqueda de la paz llevan a la edificación mutua (8:1; Ro. 14:19).

Comentario de Efesios (1 17-18) Conocimiento, de Dios: La gran necesidad de los creyentes es la de crecer en el conocimiento de Dios. Advierta que el Dios que debemos conocer está claramente identificado. No es el dios de nuestras propias mentes ni pensamientos ~el dios que concebimos cuando imaginamos como es Dios- el dios hecho por las mentes y manos del hombre el dios de la religión.

[]. El Dios que debemos conocer es el Dios de Jesucristo: Es decir, el Dios al que adoro Jesucristo cuando estaba

en la tierra como Hombre; el Dios que Jesucristo vino a revelarle a los hombres. No hay otro Dios, no un Dios verdadero y vivo. Si realmente vamos a conocer a Dios, debemos llegar a conocer al Dios al que Cristo adoró y reveló.

[]. El Dios que debemos conocer es el Padre de la gloria, es decir, el único Dios verdadero y vivo, la Suprema Majestad y el Señor Soberano del universo -el que es la Suprema inteligencia y el poder del universo y quien ha creado todo y las reglas para todo- el que es omnipotente (todo poderoso), omnipresente (presente en todas partes) y tan expansivo que su solo ser y presencia va más allá de las estrellas y abarca todo lo que es o alguna vez será. El que declara que “has puesto tu gloria sobre los cielos” (Sal. 8:1).

[] Este es el Dios que debemos conocer. Como se ha dicho, Él es el único Dios vivo y verdadero, el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, y el Dios de la gloria. Los creyentes deben crecer cada vez más en el conocimiento de Él, deben obtener un conocimiento constantemente creciente de Él.

Si los creyentes van a crecer en el conocimiento de Dios, hay tres cosas esenciales a tener en cuenta. Y recuerde que estas cosas son tan importantes que Pablo oró incesantemente para que Dios se las diera al creyente.

▬ 1. En primer lugar, para crecer en el conocimiento de Dios, un creyente debe tener el espíritu de la sabiduría (sophia). (Ver nota, Sabiduría, Ef. 1:8 para su significado).

» a. Advierta la frase “el espíritu de la sabiduría”. Lo que el creyente necesita de Dios es un espíritu…

  • Un espíritu que busque y persiga el conocimiento.
  • Un espíritu que tenga hambre y sed de conocimiento.
  • Un espíritu que busque cada vez más el conocimiento.

» b. El conocimiento puede entenderse mejor por medio de las palabras qué y cómo. La sabiduría significa

conocer qué es algo, qué hay detrás de algo, y qué se puede hacer. Es saber cómo usar o asociar algo. Por lo tanto, el conocimiento espiritual significa…

  • Saber quién es Dios y cómo relacionarse con Él.
  • Conocer la verdad y cómo usarla.
  • Saber qué hacer y cómo hacerlo.
  • Saber cómo vivir vidas cada vez más fructíferas, por la gloria de Dios y por el bienestar de los hombres.

» c. La sabiduría difiere del conocimiento. El conocimiento es el aprehender hechos, pero con eso no basta. Se necesita mucho más: Una persona debe saber cómo utilizar los hechos. Allí es donde ingresa la sabiduría. La sabiduría sabe cómo utilizar los hechos. El punto es este: No basta con conocer los hechos sobre Dios, una persona debe conocer a Dios en forma personal. Debe saber cómo experimentar los hechos acerca de Dios. Debe utilizar los hechos para desarrollar una relación personal con Dios -una relación creciente- una relación que sea intima, que crezca cada vez con mayor profundidad. Este es el significado de la palabra “conocimiento” (epignosei): Una relación personal e íntima con Dios, una experiencia personal con Dios. No es un conocimiento intelectual de Dios, sino un conocimiento práctico de Dios.

Pensamiento 1: Si el creyente va a crecer en el conocimiento de Dios, debe buscar la sabiduría de Dios más que cualquier otra cosa en esta tierra. Es la persona que tiene hambre y sed de Dios y de su justicia la que se ve satisfecha.

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca” (Mt. 7:24).

“En quien [Cristo] están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Col. 2:3).

“Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Ti. 3:15).

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).

“Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Stg. 3:17).

▬ 2. En segundo lugar, para crecer en el conocimiento de Dios, un creyente debe tener el espíritu de revelación.

  1. Nuevamente, advierta la frase “espíritu de revelación”. Es el Espíritu Santo el que revela a Dios al creyente. Esto está sumamente claro en las Y Escrituras.

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Co. 2:9-12).

El creyente tiene dentro de sí al Espíritu Santo viviendo dentro de él (Jn. 14:16-17; 14:26; 16:12-15; l Co. 6:19-20; 2 Co. 6:16). El Espíritu Santo vive en él para enseñarle las cosas profundas de Dios. Pero advierta qué debe tener el creyente para crecer en el conocimiento de Dios: “el espíritu de la revelación” …

  • Un espíritu que va tras de Dios.
  • Un espíritu que busca conocer a Dios.
  • Un espíritu que tiene hambre y sed de Dios por encima de todo.

La palabra “revelación” (apokalupseos) significa manifestar, revelar, develar, descubrir, abrir. Es obra del Espíritu Santo revelar el conocimiento de Dios a los cristianos. De hecho, es obra del Espíritu Santo revelar el significado de toda verdad a los cristianos (Jn. 14:26; 16:12-15). Esto se ve claramente en 1 Co. 1:9-16 donde la sabiduría del mundo se contrasta con la sabiduría de Dios. Un cristiano espiritual ve (a través del Espíritu que se le revela) el significado que existe detrás de los eventos mundiales, así como también de las experiencias cotidianas. Él comprende quién y qué están detrás de los eventos de la historia y de la experiencia humana. Por lo tanto, obtiene un conocimiento creciente de Dios día tras día

Pensamiento 1: Si el creyente debe crecer en su conocimiento de Dios, la riqueza y las cosas profundas de Dios deben serle reveladas al creyente. Pero las cosas de Dios son como todas las cosas que valen la pena: no se entregan a los hombres en bandejas de plata. Un hombre debe buscar aprender cada vez más sobre Dios. Debe buscar tener la verdad de Dios revelada para él.

Pensamiento 2: Lehman Strauss señala que la filosofía humana dice “conócete a ti mismo” (Devotional Studies in Galatíans & Ephesians [Estudios devocionales en Gálatas y Efesios], p. 132). Sin embargo, Jesús dijo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3).

Conocerse a sí mismo es importante, muy, pero muy importante. Pero la cosa más grande de todo el mundo consiste en conocer a Dios personalmente y saber que uno vivirá con Dios para siempre. Dios y la vida eterna son la cumbre del conocimiento. Es mejor saber que uno nunca morirá que saber todo lo que hay respecto de uno mismo y perder ese conocimiento al morir.

▬ 3. En tercer lugar, para crecer en el conocimiento de Dios un creyente debe tener iluminados los ojos de su corazón. Esta es una hermosa descripción del corazón: “los ojos del corazón”.

El corazón debe estar abierto para que pueda verse la luz de Dios. Un corazón abierto es responsabilidad tanto del creyente como del Espíritu Santo.

[] El creyente debe abrir su corazón y focalizar su atención, inteligencia y voluntad en conocer a Dios.

[] El creyente debe buscar al Espíritu Santo para iluminar e inundar su corazón con las cosas de Dios.

“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Co. 4:6).

“Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Ef. 1:18).

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 P. 2:9).

“Tú encenderás mi lámpara; Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas” (Sal. 18:28).

“La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples” (Sal. 119:130).

(1:18) Conocimiento, de Dios: Los resultados de conocer a Dios son triples.

▬ 1. Un creyente llega a conocer la esperanza del llamado de Dios. ¿Cuál es la esperanza para el creyente? Es lo que ya se ha tratado en las grandes bendiciones espirituales de Dios (Ef. 1:13-14).

[] Que debemos ser santos y sin mancha, viviendo delante de Dios por los siglos de los siglos en amor (v. 4).

[] Que debemos experimentar lo que significa ser adoptados como hijos de Dios, por los siglos de los siglos (vv. 5-6).

[] Que debemos experimentar la redención eterna y el perdón de los pecados (v. 7).

[] Que debemos poseer la sabiduría y el entendimiento de Dios (v. 8).

[] Que debemos vivir en el cielo y la tierra perfectos donde no habrá más divisiones sino paz y unidad en Cristo Jesús (w. 9-10).

Dicho de manera sencilla, Dios nos ha llamado para que estemos de pie ante Él en el nombre y justicia de Jesucristo, estar delante de Él como lo hace Jesucristo: perfecto. Es evidente que no somos perfectos, no ahora, no todavía. Pero llegará el día en que lo seremos. En este momento experimentamos las bendiciones de Dios solo en parte, solo de manera imperfecta.

Pero cuando llegue el glorioso Día de la redención, seremos hechos justos al igual que nuestro Señor Jesucristo, justos y perfectos, con la posibilidad de vivir ante la presencia de Dios, adorándolo y sirviéndolo para siempre. Esta es la esperanza del creyente, este es el llamado del creyente.

“Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga” (Mt. 13:43).

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:16-17).

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó” (Ro. 8:29-30).

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a si mismo todas las cosas” (Fil. 3:20-21).

“Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Col. 3:4).

“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que

cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Jn. 3:2).

▬ 2. Un creyente llega a conocer la herencia de Dios, su herencia en los santos. Los creyentes mismos son la herencia, es decir, el legado y posesión de Dios. Cuando llegamos a conocer a Dios, aprendemos quiénes somos, la posición gloriosa que Dios no ha dado: Él nos ha convertido en su posesión y legado. (Véase nota, Herencia – Ef. 1:11-13 para una mayor discusión sobre este tema).

▬ 3. Un creyente llega a saber y a experimentar el enorme poder de Dios. Al tratar este glorioso resultado, Pablo explota en un tratamiento sobre el poder de Dios que fue claramente demostrado en lo que Él hizo por Cristo. Debido a su longitud, se lo trata como un tema separado en el siguiente bosquejo.

“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Ef. 3:20).

Comentario de Hebreos: (5:14) Madurez, espiritual: Una persona se vuelve inmadura porque no ejercita sus sentidos mentales y espirituales. Note estos elementos:

▬ 1. Note que es posible llegar a la “adultez” en la vida cristiana; es posible alcanzar la madurez en Cristo. Una persona puede crecer espiritualmente hasta que haya crecido y madurado completamente en Cristo. Esto es lo que Dios espera de todos nosotros.

▬ 2. Note lo que es una persona madura. Una persona madura y crecida es una persona que discierne entre el bien y el mal. Es una persona que lleva una vida justa y religiosa. Ha sobrepasado

  • el solo asistir a la adoración y estudios bíblicos
  • el solo cumplir con los rituales y ceremonias de la religión
  • el solo ofrendar dinero
  • el solo leer la Biblia
  • el solo orar

El creyente maduro hace todas estas cosas, sí, pero hace más, mucho más:

=> Estudia la Palabra de Dios.

=> Separa espacios de tiempo todos los días para la oración y la adoración.

=> Vive y se mueve y tiene su ser en oración; es decir, ora continuamente.

=> Mantiene sus pensamientos y su mente en Cristo y en la obediencia hacia Él.

=> Da testimonio de Cristo, transmite la salvación gloriosa del mal y de la muerte de este mundo.

=> Discierne tanto el bien como el mal, y hace el bien.

El creyente maduro puede discernir entre la religión verdadera y la falsa, argumentos verdaderos y falsos, pecados, y justicia. Él sabe…

  • cuándo mirar y cuando no mirar.
  • cuándo comer y cuándo no comer.
  • qué beber y qué no beber.
  • cuándo ir y cuándo no ir.
  • a cuáles eventos sociales asistir y a cuáles no asistir.
  • qué escuchar y qué no escuchar.
  • dónde se predica y se enseña realmente a Cristo y dónde no.
  • con quién confraternizar y con quién no.
  • cuándo hablar y cuándo no hablar.
  • quién enseña la verdad y quién no.

El creyente maduro vive para Cristo. Él discierne entre el bien y el mal.

▬ 3. Note cómo una persona madura alcanza la adultez en Cristo. Al ejercitar sus sentidos o facultades mentales y espirituales. Una persona tiene que ejercitar su mente y su espíritu. No puede ser haragana ni perezosa, cómoda y confiada; mentalmente; ni espiritualmente. Tiene que estar alerta para controlarse y disciplinarse a si misma. Tiene que poner su energía y esfuerzo, concentrarse y centrar su mente y vida en Jesucristo y en su salvación, misión y propósito.

“y renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Ef. 4:23).

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Fil. 4:8).

“derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Co. 10:5).

“Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor” (1 Co. 7:35).

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Is. 26:3).

“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Ro. 8:6).

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:1-2).

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:19-20).

“Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).

2° Titulo: Renuncia personal en favor de su prójimo. Versículo 24. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.  (Léase Romanos 15:1 y 2. Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación.  ▬ Filipenses 2: 3 y 4. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros ▬ 2ª a los Corintios 12:15. Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.).

Comentario del versículo 24 (viene del tema v.23)» c. «Que nadie busque su propio provecho, sino el del prójimo». Continuando su consejo pastoral para los creyentes de Corinto, Pablo añade una oración que nos recuerda exhortaciones de otras de sus cartas: «Cada uno debe agradar al prójimo para su bien, con el fin de edificarlo» (Ro. 15:2) y «Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás» (Fil. 2:4). El contenido de todas estas exhortaciones hace eco de la enseñanza de Jesús, cuando él resumió el Decálogo, diciendo: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mt. 22:39). Pablo nota que este resumen es el cumplimiento de la ley (Ro. 13:10) y Santiago lo llama la ley real (Stg. 2:7).

No es fácil velar por los intereses de otro. Por naturaleza estamos inclinados a buscar primero nuestro propio bien, y después, si queda tiempo y medios, pensamos en los demás. Jesús enseñó la parábola del buen Samaritano para mostrarles a los expertos en la ley del Antiguo Testamento cómo amar al prójimo (Lc. 10:25–37). El mandato de Pablo de buscar el bien de los demás refuerza su contra respuesta, pero no todo edifica. Edificar y buscar el bien de los demás son la misma cosa.

   Comentario de Filipenses 2: 3 y 4: (2 3) Humildad, Humildad de mente: Está el rasgo de humildad o de humildad de mente. Advierta dos puntos significativos.

▬ 1. Una iglesia fuerte y activa siempre enfrentará dos problemas para poder levantar cabeza: La rivalidad y la gloria vacía.

» a. Algunas personas simplemente se esfuerzan por otros. Ellos no han madurado en el Señor aún; por lo tanto, ellos se rinden ante los siguientes aspectos:

  • hablar sobre diferencias • deseo de posición • amar la adulación • celos • deseo de reconocimiento • formación de camarillas • envidia • oposición

Si no consiguen las cosas a su manera o lo que desean, luchan en contra de la iglesia o de otros miembros. El resultado es la desunión y la división, uno de los crímenes más terribles dentro de la iglesia de Dios.

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Fil. 2:3).

“Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes” (2 Ti. 2:14).

“Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido” (2 Ti. 2:24).

“Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad” (Stg. 3:14).

“No tengas pleito con nadie sin razón, si no te han hecho agravio” (Pr. 3:30).

“Honra es del hombre dejar la contienda; mas todo insensato se envolverá en ella” (Pr. 20:3).

“No entres apresuradamente en pleito, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya avergonzado” (Pr. 25:8).

“El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno es como el que toma al perro por las orejas” (Pr. 26:17).

» b. Algunas personas van a buscar gloria dentro de la iglesia. Pero advierta cómo lo llaman las Escrituras: Vanagloria, que significa gloria vacía. Algunas personas sólo quieren la atención, el reconocimiento, la posición, las adulaciones, las alabanzas, la honra. Quieren que la gente busque su consejo y opinión. Desean estar en los comités principales y ser reconocidos como un líder de la iglesia.

“Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mt. 23:12).

“Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos seria el mayor” (Lc. 22:24).

“¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?” (Jn. 5:44).

“El que ama la disputa, ama la transgresión; y el que abre demasiado la puerta busca su ruina” (Pr. 17:19).

“Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Is. 14:13-14).

“Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová” (Abd. 4).

▬ 2. El espíritu que debe prevalecer en una iglesia fuerte es el de la humildad y de la humildad de mente. De hecho, la única forma en que una iglesia puede permanecer fuerte y ser bendecida por Dios es que su gente ande en un espíritu de humildad (véase Estudio afondo I, Humildad, Fil. 2:3).

ESTUDIO A FONDO 1

   (2:3) Humildad (tapeinophrosune), Humildad de mente (tapeinos): Ofrecerse como sumiso; caminar en un espíritu de humildad; presentarse como humilde y humilde de mente; ser de bajo grado y bajo rango; no ser arrogante, orgulloso, altivo o afirmativo.

Advierta: Una persona humilde puede tener una alta posición, poder, riqueza, fama y mucho más, pero tiene en si un espíritu de humildad y sumisión. Se niega a si mismo en nombre de Cristo y a fin de ayudar a los demás.

Los hombres siempre han considerado a la humildad como a un vicio. Un hombre humilde es, con frecuencia, considerado como un cobarde, un tipo de persona servil, despreciable, esclavizada. Los hombres le temen a la humildad. Sienten que la humildad es una señal de debilidad y que los hará objeto de desdén y abuso y que los excluirá y hará que lo ignoren.

Debido a todo esto, los hombres ignoran y no toman en cuenta la enseñanza de Cristo sobre la humildad. Esto es trágico:

[] Puesto que se necesita un espíritu humilde para la salvación (Mt. 18:3-4).

[] Porque la idea de Dios sobre la humildad no es la de debilidad ni la de cobardía.

Dios hace fuerte a la gente, lo más fuerte que pueden llegar a ser. Dios no quiere significar por humildad lo que significa para los hombres. Dios infunde un espíritu nuevo y fuerte dentro de una persona y hace que esa persona lo conquiste todo a lo largo de la vida. Él no quiere que una persona camine en el sendero del orgullo. Él quiere que la persona haga lo que dice la definición: Ofrecerse en un espíritu de sumisión y humildad; no actuar con soberbia, orgullo, altivez, arrogancia ni afirmación.

La humildad es algo que debe desarrollarse. Las Escrituras nos dicen cómo hacerlo:

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mt. 11:29).

“Y dijo: De cierto os digo, que, si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos” (Mt. 18:3-4).

“Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mt. 23:12).

“Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión” (Ro. 12:16).

“Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor” (Ef. 4:1-2).

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:3-4).

“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Col. 3:12-13).

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” (1 P. 5:6).

Contrario a lo que el mundo cree, la humildad cosecha beneficios increíbles. Un estudio a fondo de los versículos anteriores lo demuestra.

▬ 1. La humildad se da en una persona que va hacia Cristo y aprende de Él. Conduce a la evaluación propia, una evaluación valiente y honesta. Cuando una persona mira a Jesucristo, ve lo que debería ser y esto lo motiva a convertirse en lo que debería ser. Ve dónde debe mejorar y es conducido a llenar las brechas.

▬ 2. La humildad deriva en la conversión, garantizando nuestra entrada al reino del cielo.

▬ 3. La humildad deriva en nuestra exaltación por parte de Cristo en ese día glorioso de redención.

▬ 4. La humildad deriva en relaciones sanas y en beneficios comunitarios y sociales (cp. Ro. 12: l6; Ef. 4: l-2; Fil. 2:3-4; Col. 3:12-13; l P. 5:6). Por ejemplo…

  • Reconoce y alaba a los demás.
  • Lleva a mejores relaciones.
  • Alienta y ayuda a los demás.
  • Motiva a los demás a crecer cada vez más.

Cristo exige que sus seguidores caminen en humildad. La práctica de la humildad exige dos cosas.

▬ 1. La humildad exige una evaluación sincera de uno mismo. Barclay señala esto. La humildad proviene de conocernos, tal como somos en realidad. Proviene de una apreciación sincera de nosotros mismos. Se necesita valor para mirar dentro de nosotros y se necesita sinceridad para vernos tal cual somos: Básicamente centrados en nosotros mismos, un manojo de admiración propia; y amor propio. Solemos dramatizamos.

Solemos vernos a través de cristales color de rosa. Nos vemos…

  • En el centro de la acción.
  • Como el héroe de un rescate espectacular.
  • Como el gran político que marcha hacia la victoria.
  • Como el famoso deportista que salva el juego en el último segundo o que realiza una jugada récord.
  • Como la reina de la belleza que embelesa a las multitudes.
  • Como el trabajador más brillante.
  • Como el Principe Encantado o Cenicienta barriendo a otros de sus pies.

Siempre estamos en el centro de la escena. La humildad comienza a llegar cuando honestamente nos enfrentamos a nosotros mismos y admitimos nuestra calidad de estar centrados en nosotros mismos. El hecho de estar centrados en nosotros mismos debilita y limita las relaciones y los logros. La humildad alcanza su peso cuando perdemos nuestras vidas en la causa de Cristo y el bienestar de los demás.

▬ 2. La humildad requiere valor. Se necesita valor para ser honesto respecto de la propia actitud de estar centrado en uno mismo, y valor para convertirse o cambiar yendo hacia Cristo como un niño pequeño (Mt. 18:3-4). Se requiere valor para centrarse en Cristo y en las personas y para entregamos a la causa de Cristo y de los demás.

“Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión” (Ro. 12:16).

“Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo” (1 Co. 8:2).

“Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, así mismo se engaña” (Gá. 6:3).

“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:16).

“Porque tú salvas al pueblo afligido, más tus ojos están sobre los altivos para abatirlos” (2 S. 22:28).

“Con arrogancia el malo persigue al pobre; será atrapado en los artificios que ha ideado” (Sal. 10:2).

“Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; más con los humildes está la sabiduría” (Pr. 11:2).

“Ciertamente la soberbia concebirá contienda; más con los avisados está la sabiduría” (Pr. 13:10).

“Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Pr. 16:18).

“Altivez de ojos, y orgullo de corazón, y pensamiento de impíos, son pecado” (Pr. 21:4).

“¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él” (Pr. 26:12).

“El altivo de ánimo suscita contiendas; más el que confía en Jehová prosperará” (Pr. 28:25).

“¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!” (Is. 5:21).

“Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra” (Is. 24:4).

“Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová” (Abd. 4).

“He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; más el justo por su fe vivirá” (Hab. 2:4).

“En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí; porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia, y nunca más te ensoberbecerás en mi santo monte” (Sof. 3:11).

    (2:4) Humildad: Está el rasgo de controlar el interés propio o lo que Barclay denomina concentración en el yo. Dicho de manera muy sencilla, un creyente cristiano debe olvidarse de sí. Debe dejar de mirar sus propias cosas, como…

  • ambición • ser rechazado • no ser reconocido • deseos • ser pasado por alto • no ser honrado • posición • ser desatendido • no haber recibido una posición • anhelos • ser ignorado

Los creyentes deben concentrarse en Cristo y su ministerio para la gente y alcanzar el mundo con el glorioso evangelio de la salvación. No deben concentrarse en sí mismos. El mundo está demasiado necesitado; y demasiado desesperado para que cualquier creyente se centre en sí mismo. Se necesita que todo creyente alcance a los perdidos y solos, a los introvertidos y desvalidos, a los hambrientos y a los que tienen frio, a los pecaminosos y destinados a juicio de su comunidad y ciudad, país y el mundo. Todo creyente no necesita estar pensando en sus propias cosas, sino en las cosas de los demás. Debe…

  • visitar • testificar • transmitir • ministrar • alimentar • escuchar • planificar • ayudar • vestir • aconsejar • enseñar

“Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mt. 19:21).

“Fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis” (Mt. 25:43).

“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará” (Lc. 9:23-24).

“Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).

“Como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos” (1 Co. 10:33).

“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Co. 8:9).

“No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).

2ª a los Corintios 12:15: Yo, con mucho placer gastaré [todo] y me gastaré por vosotros. Si os amo hasta

el extremo, ¿deberé acaso ser menos amado?

» a. «Yo, con mucho placer gastaré [todo] y me gastaré por vosotros». En esta oración Pablo enfatiza el pronombre yo, el cual posee la intensidad de «yo mismo». Se señala a sí mismo como el padre espiritual de ellos, quien ofrece liderazgo y determina las cosas. En segundo lugar, escribe una frase adverbial superlativa: «mucho placer»; es decir, sin reservas se ofrece a sí mismo por los corintios (compárese 6:11–12; 7:3; Fil. 2:17). Pablo no toma en cuenta las fallas y deficiencias de los cristianos en Corinto y les da a conocer que se ha sacrificado por ellos.

El texto griego contiene un juego de palabras que hemos podido duplicar en español: gastaré y me gastaré. En el caso de verbo transitivo gastar, le hemos suplido un complemento («todo»), el cual no existe en el texto griego. En otros casos donde aparece este verbo, se provee un complemento (p. ej., «[la mujer] había gastado todo lo que tenía» [Mr. 5:26]). Lo que Pablo está diciendo es que, sin ninguna duda de su parte, gastaría todo lo que posee (dinero, recursos, energía, tiempo y talentos) por el bienestar de los corintios. Les dijo a los ancianos de Éfeso que no había deseado poseer la plata, el oro o las ropas de nadie; trabajó con sus propias manos para suplir sus necesidades y las de sus compañeros (Hch. 20:33–34; véase también 1 Ts. 2:9). En Corinto, Pablo realizó labores manuales (fabricación de tiendas de campaña) para sustentarse económicamente, y de esta forma liberó a la iglesia de cualquier obligación financiera en cuanto a él. Entonces, en un sentido, Pablo gastó sus propios recursos en los corintios.

El apóstol voluntariamente decidió llevar la carga una milla más, para el beneficio de su pueblo en Corinto. Dijo que con mucho gusto se gastaría por ellos; que daría hasta lo último por ellos. Ambos verbos, «gastaré» y «me gastaré», controlan la conclusión del versículo 15a: «por vosotros». Pero el griego contiene más; dice literalmente: «por vuestras almas», lo cual significa: «por vuestras vidas temporales». El alma se compone de ser y existencia, y es «la sede y el centro de la vida que trasciende la vida terrenal». Pablo está dispuesto a sacrificarse a sí mismo con el propósito de proveer una vida genuina, es decir, una vida completa y total para los corintios.

» b. «Si os amo hasta el extremo, ¿deberé acaso ser menos amado?» Así como Pablo les dijo a los tesalonicenses que los amaba a tal extremo que compartía el evangelio y su vida con ellos (1 Ts. 2:8), así mismo les dijo a los corintios que los amaba profundamente (11:11). Como padre, amaba a los miembros de las iglesias al punto de engreírlos, especialmente a los corintios. Sin embargo, Pablo esperaba un amor recíproco (6:12–13) para edificar una relación saludable.

No existe ningún rastro de incertidumbre en la declaración de Pablo acerca del amor, cuando escribe: «Si os amo». Esto es un hecho y no un deseo irreal. Pablo ama a los corintios más que otras congregaciones. En total habían recibido cuatro epístolas (dos canónicas, una carta anterior [1 Co. 5:9] y una carta dolorosa [2:3]), dos visitas, y muchos enviados (Silas, Timoteo, Apolos y Tito). Los miembros de esa iglesia debieron haber respondido con afecto genuino y respeto. Sin embargo, sucedió lo opuesto, ya que recibió más amor de parte de otras iglesias que la congregación de Corinto. Algunas traducciones tratan al versículo 15b como una oración declarativa: «Aunque amándoos más, sea amado menos». Pero si hacemos de esta oración una pregunta, entonces el tono de voz de Pablo se tranquiliza. Concordamos con todas las versiones modernas que promueven una declaración retórica.

¿Debería acaso Pablo, debido a su abundante amor por la gente de Corinto, ser amado menos? Pudo haber exigido sus derechos e insistir en el amor recíproco. Pero se abstiene de exigencias extremas para que su amor pueda tocar los corazones y las vidas de los corintios. El amor no siempre es recíproco; en ciertas circunstancias significa que hay que amar lo que no se puede amar, que hay que gastar dinero, tiempo y energías sin recibir las gracias. James Denney escribe: «Gastar y ser gastado, y no dejar nada hasta que todo se haya acabado; la vida misma no es algo que sea demasiado para dar, con tal de que el amor triunfe sobre la injusticia».

3er Titulo: Generosa provisión de Dios sujeta a la conciencia viva del creyente. Versículos 25 y 26. De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. (Léase: Salmo 24:1. De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan. ▬ 1ª a los Corintios 8:7. Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina.).

Comentario del versículo [25]. Comed todo lo que vendan en la carnicería sin hacer preguntas por motivos de conciencia.

» a. «Comed todo lo que vendan en la carnicería». Pareciera un poco brusca la transición entre este versículo y el anterior. Por cierto, los editores del Nuevo Testamento griego empiezan aquí un nuevo párrafo, indicando con esto que Pablo se mueve a un nuevo asunto. Quizá podríamos decir que Pablo debió haber introducido sus ejemplos prácticos (vv. 25–27) de una forma más apropiada, pero también hay que reconocer que sigue con el mismo tema. Lo que hace es mezclar los principios del ejercicio de la libertad cristiana con aplicaciones a las circunstancias que encontrarán los destinatarios.

Una de esas circunstancias era el comprar en una carnicería (véase también el comentario al capítulo 8). En el antiguo Corinto a la carnicería se le llamaba makellon, un término que también aparece en el latín (macellum). Los rabinos permitían que los judíos de la dispersión comprasen carne en el makellon, pero estipulaban que no debía ser carne sacrificada a ídolos. Además, el carnicero debía declarar que sólo tenía carne kosher, esto es, acorde al ritual judío. ¿Pero qué del cristiano gentil que pertenecía a la iglesia de Corinto? Ellos no tenían problema. El ciudadano ordinario de Corinto compraba carne que a menudo no tenía conexión alguna con la idolatría. C. K. Barret comenta: «El problema de la eidōlothyta [=carne sacrificada a un ídolo] rara vez habría ocurrido, y es posible que nunca hubiera surgido en una iglesia gentil como la de Corinto, si los creyentes judíos no lo hubiesen levantado (quizá fueron los del grupo de Cefas)».

» b. «Comed … sin hacer preguntas por motivos de conciencia». Cuando Pablo aconseja a sus lectores a que coman carne sin preguntar por su procedencia, se dirige a los judíos cristianos, pues son ellos los que insistirían en comprar y consumir sólo comida kosher. Pero el consejo de Pablo contradice deliberadamente la enseñanza judía. Pablo pensaba que una vez que la carne llegaba a la carnicería, perdía su significado religioso.

De seguro que no es al cristiano fuerte que Pablo anima a comer, ya que eran ellos los que hacían caer a otros (véase el v. 32). Tampoco es probable que de repente quiera persuadir al débil (8:1) a que coma comida sacrificial.69 El apóstol más bien les habla a sus compatriotas. A los judíos les molestaba la conciencia si comían comida que pudiese no cumplir con las reglamentaciones judías. Los cristianos judíos le consultan a Pablo qué dice la Escritura al respecto.

[26]. Porque «Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella».

Cuando Pablo da un consejo pastoral, por lo general prevé de que tendrá oposición y, por tanto, establece lo que enseña apelando a la Escritura. En esta oportunidad cita las conocidas palabras del Salmo 24:1, que tienen un mensaje similar a otros salmos (Sal. 50:12; 89:11).

La literatura judía nos informa que la cita de este Salmo en particular se usaba al orar antes de las comidas. «El contenido y propósito principales de estas bendiciones eran alabar y agradecer a Dios por su abundante bondad, la que ha derramado sobre sus criaturas y, al mismo tiempo, pedirle permiso para gozar de los frutos de este mundo, porque ‘del Señor es la tierra y su plenitud’ [Sal. 24:1]». Es obvio que Pablo piensa en la hora de la comida, pues más adelante habla de participar en una comida y de dar gracias (v. 30).

Mientras que los rabinos empleaban las palabras del Salmo 24:1 a la hora de la comida, Pablo añade una interpretación adicional que acepta y agradece todo tipo de comidas. Aquí oímos el eco de la voz celestial que le dijo a Pedro «Lo que Dios ha purificado, tú no lo llames impuro» (Hch. 10:15; véase los vv. 9–16). Por implicación, los cristianos judíos podían comprar en la carnicería y no debían preguntar por el origen de la carne cuando comían. Aunque Pablo no añade una conclusión cuando cita el Salmo 24:1 para fundamentar su argumento, lo que intenta decir es claro. Aun si la carne fue ofrecida a un ídolo, no debe ser un asunto de conciencia para los corintos, porque Dios es el Señor de la creación.  El sentido del Salmo 24:1 se refleja en el comentario que Pablo hace sobre la creación: todas las cosas existen por Dios el Padre y el Señor Jesucristo (8:6). El Señor lo ha creado todo y es él quien santifica la comida. Por tanto, los cristianos deben de recibirla de su mano como una respuesta a la oración: «Danos hoy nuestro pan cotidiano» (Mt. 6:11).

   Salmo 24:1: SALMO LITURGICO. HIMNO DE PROCESION: EL REY DE GLORIA

Es muy posible que este Salmo surja del acontecimiento registrado en 2 Samuel 6, es decir, la ocasión de trasladar el arca de la casa de Obed-Edom hasta el monte Sion. El título en la LXX agrega: “para el primer día de la semana”. Más tarde llegó a ser un salmo de expectación de la venida del Señor a su templo: Malaquías 3:1.

Adoración al Rey creador, vv. 1, 2

Lo primero que hace el salmista es destacar la absoluta soberanía de Dios. El es dueño de todo; de toda la tierra y de todos sus habitantes.

El v. 2 usa lenguaje común en la mitología cananea, pues yam 3220 “mar” y nahar 5104 “rio” eran dioses rivales de Baal. Pero el salmista desmitifica este lenguaje; ahora “mar” y “río” no son dioses, son elementos que el único Dios Creador usó para hacer este mundo. Los hebreos y sus vecinos cananeos entendieron el contraste que quiso hacer el salmista.

   Comentario de 1ª a los Corintios 8:7: (8:4-8) La libertad cristiana ▬ Libertinaje: Segundo, saber que el alimento no hace a una persona espiritual.

▬ 1. El problema corintio era un problema crítico según ya se ha analizado (vea la nota introductoria l Co. 8: 1-13). Pablo estaba de acuerdo con aquellos que sabían que “un ídolo nada es en el mundo”. Los ídolos no son dioses, no importa lo que puedan pensar sus adoradores. No hay más Dios que uno. Es cierto que las personas invocan dioses, pero:

  • Son dioses de su propia mente e imaginaciones, ideas y conceptos.
  • Son dioses de madera y piedra.
  • Son dioses y señores de su propia creación.

Sin embargo, en comparación con los dioses de los hombres, observe la verdad.

» a. Hay solo un Dios, solo uno que es el ser majestuoso y supremo del universo.

=> Es el Padre del Señor Jesucristo y de todos los creyentes. (Se hace énfasis acá en que Él nos cuida como un padre cuida a sus propios hijos.)

=> Es aquel “del cual proceden todas las cosas”. Él es la Fuente de toda creación.

(Esto contrasta con los incrédulos que tienen sus propios dioses y permiten y dicen que todos los dioses son igualmente verdaderos.)

=> Nosotros estamos en Él. Él es nuestra vida, la fuente de todo bien y dádiva perfecta (Stg. 1:17).

» b. No hay más que un Señor Jesucristo, solo un Señor y administrador que media supremamente entre Dios y el hombre.

=> Por medio de Él son todas las cosas Él fue el Agente, la Persona que creó todas las cosas para el Padre (Jn. 1:1-3; Col. 1:15-17).

=> Nosotros somos por medio de Él: Él nos salvó y nos redimió. Solo Él es el Salvador del mundo.

▬ 2. Sucede lo siguiente: Algunos de los creyentes corintios eran inmaduros; tenían un conocimiento inmaduro y era probable que regresaran al pecado y profanaran la conciencia de cada uno de ellos (v. 7).

No habían crecido lo suficiente espiritualmente como para deshacerse del mundo y de sus falsas creencias. Por consiguiente, si participaban de los placeres cuestionables y las reuniones sociales, profanarían sus conciencias. No eran suficientemente fuertes en el plano espiritual como para controlar la mente y las creencias de ellos, todavía no, no del todo.

▬ 3. La realidad es que el alimento es irrelevante para Dios. No nos hace más ni menos espirituales. La palabra

“vianda” quiere decir alimento. Comer o abstenemos no nos hace aceptos ante Dios, ninguna de las dos opciones nos hace mejor (sobresalir, tener ventaja) ni peor (carecer o fracasar).

“Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres” (Hch. 24:16).

“Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia” (Ro. 13:5).

“Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que, con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros” (2 Co. 1:12).

“Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (1 Ti. 1:5).

“manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos” (1 Ti. 1:19).

“que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia” (1 Ti. 3:9).

“Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo” (He. 13:18).

“teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo” (1ª Pedro 3:16).

Semana del 09 al 15 de febrero de 2026.

Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.

 

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