Lección: Números 26:57 al 62. 57. Los contados de los levitas por sus familias son estos: de Gersón, la familia de los gersonitas; de Coat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de los meraritas. 58. Estas son las familias de los levitas: la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coreítas. Y Coat engendró a Amram. 59. La mujer de Amram se llamó Jocabed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto; ésta dio a luz de Amram a Aarón y a Moisés, y a María su hermana. 60. Y a Aarón le nacieron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. 61. Pero Nadab y Abiú murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante de Jehová. 62. De los levitas fueron contados veintitrés mil, todos varones de un mes arriba; porque no fueron contados entre los hijos de Israel, por cuanto no les había de ser dada heredad entre los hijos de Israel.
Comentario general del contexto bíblico: Versículos 57-59
Reunión de los levitas. – La enumeración de las diferentes familias levíticas en las que se dividieron las tres familias principales de Leví, que fueron fundadas por sus tres hijos Gersón, Coat y Merari, no está completa, pero se interrumpe en Números 26:58 después del aviso de cinco familias diferentes, con el propósito de rastrear una vez más la descendencia de Moisés y Aarón, los jefes no solo de esta tribu, sino de toda la nación, y también de dar los nombres de los hijos de estos últimos (Números 26:59 -61). Y después de esto, todo se concluye con un aviso del número total de los que fueron contados de la tribu de Leví (Números 26:62). – De las diferentes familias mencionadas, Libni pertenecía a Gershon (cf. Números 3:21), Hebroni a Coat (Números 3:27), Machli y Mushi a Merari (Números 3:33), y Korchi, es decir, la familia de Coré (según el cap. Núm. 16:1; cf. Éxodo 6:21 y Éxodo 6:24), a Coat. Moisés y Aarón eran descendientes de Coat (ver en Éxodo 6:20 y Éxodo 2:1). Algunas dificultades son causadas por la cláusula relativa, “a quien (uno) le había dado a luz a Leví en Egipto” (Números 26:59), debido a que el tema se deja indefinido. No puede ser la mujer de Levi, como suponen Jarchi, Abenezra y otros; porque Jocabed, la madre de Moisés no era hija de Leví en el sentido estricto de la palabra, sino solo levita o descendiente de Leví, que vivió unos 300 años después de Leví; así como su esposo Amram no era en realidad el hijo de Amram, quien llevaba ese nombre (Éxodo 6:18), sino un descendiente posterior de este Amram mayor. El sujeto faltante debe derivarse del verbo mismo, a saber, ya sea היּלדת o אמּהּ (su madre), como en 1 Reyes 1:6, otro pasaje en el que se debe suplir «su madre».
Verso 60-61
Hijos de Aarón: cf. Números 3:2 y Números 3:4; Éxodo 6:23; Levítico 10:1, Levítico 10:2.
Verso 62
Los levitas no fueron alistados junto con el resto de las tribus de Israel, porque el alistamiento se llevó a cabo con especial referencia a la conquista de Canaán, y los levitas no debían recibir ningún territorio como tribu (ver en Números 18:20).
Nota: Los levitas fueron honrados al ser escogidos por Dios de entre las tribus de Israel para administrar el culto, recibiendo como herencia divina no tierras, sino el privilegio de servir a Dios. Su sustento provenía de los diezmos y ofrendas del pueblo, consolidando la promesa de que Jehová mismo era su porción y heredad.
¿Cómo fue Dios mismo la herencia de los levitas?
Respuesta: Deuteronomio 18:1–2 dice que los levitas recibieron una herencia muy especial de parte de Dios: «Los sacerdotes levitas, toda la tribu de Leví, no tendrán porción ni heredad con el resto de Israel. Ellos comerán de las ofrendas encendidas al Señor y de Su porción. No tendrán heredad entre sus hermanos; el Señor es su heredad, como les ha prometido» (NBLA). Mientras que las otras tribus de Israel recibieron un territorio específico como herencia en la tierra de Canaán, los levitas no recibieron tierras propias. En lugar de eso, se les asignaron ciertas ciudades dentro de los territorios de las demás tribus.
La herencia de los levitas fue Dios mismo, en el sentido de que fueron escogidos para supervisar el culto de toda la nación de Israel. Eran responsables del cuidado del tabernáculo y de sus utensilios, además de encargarse de los sacrificios y las ofrendas del pueblo.
Los sacerdotes levitas eran sustentados a través de su servicio. Deuteronomio 18:3–4 resume las provisiones establecidas por la Ley: «Este será el derecho de los sacerdotes de parte del pueblo, de los que ofrecen como sacrificio buey u oveja: darán para el sacerdote la espaldilla, las quijadas y el cuajar. Le darás las primicias de tu grano, de tu vino nuevo, de tu aceite y del primer esquileo de tus ovejas» (NBLA).
Una explicación más amplia aparece en Números 18: «Yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, a cambio de su ministerio en el cual sirven, el ministerio de la tienda de reunión. Entre los israelitas no tendrán heredad. Porque el diezmo de los israelitas, el cual ofrecen como ofrenda al Señor, Yo lo he dado a los levitas por heredad; por tanto, en cuanto a ellos he dicho: «Entre los israelitas no tendrán heredad»» (vv. 21, 23–24, NBLA).
Dios fue una herencia única para los levitas. Era el centro de su servicio, la fuente de su sustento y el sentido de su vocación. Su herencia incluía ciudades, alimento diario y un llamado constante, pero no consistía en un terreno como el del resto de las tribus de Israel.
Referencias Bíblicas: «Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.» (Numero 18:20).
«para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.» (1 Pe. 1:4-5).
«Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos. No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.» (Hebreos 10:34-36).
Escogido:
«Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1 Pe. 2:9).
«Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia» (Colosenses 3:12).
Texto: «Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.» (Números 18:20).
Comentario del texto: Verso 20. Por esta razón, Aarón no había de recibir herencia en la tierra entre los hijos de Israel. Aarón, como cabeza de los sacerdotes, representa a todo el sacerdocio; y con respecto a la posesión, toda la tribu de Leví se coloca, en Números 18:23, en igualdad con los sacerdotes. Los levitas no recibirían parte de la tierra como herencia en Canaán (cf. Números 26:62; Deuteronomio 12:12; Deuteronomio 14:27; Josué 14:3). Jehová era la porción y herencia, no sólo de Aarón y sus hijos, sino de toda la tribu de Leví (cf. Deuteronomio 10:9; Deuteronomio 18:2; Josué 13:33); o, como se expresa en Josué 18:7, “el sacerdocio de Jehová era su herencia”, aunque no en el sentido que supone Knobel, es decir, “el sacerdocio con sus ingresos”, lo que haría que la expresión “Jehová, el Dios de Israel” (Josué 13:33), para ser metonímico de “ofrendas sacrificiales, primicias y décimas”. La posesión de los sacerdotes y levitas no consistía en los ingresos que Dios les asignaba, sino en la posesión de Jehová, el Dios de Israel. En el mismo sentido en que la tribu de Leví era la posesión peculiar de Jehová de todo el pueblo de la posesión, Jehová también era la posesión peculiar de Leví; y así como las otras tribus vivirían de lo que les proporcionara la tierra que se les asignó como posesión, Leví viviría de lo que Jehová les otorgara. Y puesto que no sólo toda la tierra de las doce tribus, con las cuales Jehová las había enfeudado, sino toda la tierra, pertenecía a Jehová (Éxodo 19:5), Él necesariamente debía ser considerado como la mayor posesión de todas, más allá de la cual nada más grande es concebible, y en comparación con lo cual cualquier otra posesión debe ser considerada como nada. Por lo tanto, era evidentemente el mayor privilegio; y el mayor honor tenerlo a Él como porción y posesión. “Porque verdaderamente”, como escribe Masius “el que posee a Dios posee todas las cosas; y la adoración (cultus) de Él es infinitamente más llena de deleite y mucho más productiva que el cultivo (cultus) de cualquier suelo”.
1er Titulo: El Dios fiel guardará el pacto y la misericordia hasta mil generaciones. Versículos 57 y 58. Los contados de los levitas por sus familias son estos: de Gersón, la familia de los gersonitas; de Coat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de los meraritas. Estas son las familias de los levitas: la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coreítas. Y Coat engendró a Amram (Léase: Números 1:47 al 50. Pero los levitas, según la tribu de sus padres, no fueron contados entre ellos; porque habló Jehová a Moisés, diciendo: Solamente no contarás la tribu de Leví, ni tomarás la cuenta de ellos entre los hijos de Israel, sino que pondrás a los levitas en el tabernáculo del testimonio, y sobre todos sus utensilios, y sobre todas las cosas que le pertenecen; ellos llevarán el tabernáculo y todos sus enseres, y ellos servirán en él, y acamparán alrededor del tabernáculo. ▬ Deuteronomio 7:9. Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones.).
Números 1: Versículos 17-47
Este mandato fue llevado a cabo por Moisés y Aarón. Con este fin, tomaron por nombre a los doce jefes de tribus que se señalan (ver Levítico 24:11), e hicieron reunir a toda la congregación y la inscribieron en tablas genealógicas. התילּד, anunciarse como nacidos, es decir, hacerse entrar en los registros genealógicos (libros de generaciones). Esta entrada se llama פּקד, reunión, en Números 1:19, etc. En los vv. 20-43 se da el número de los que fueron contados de todas las diferentes tribus, y en Números 1:44-47 el total de toda la nación, con excepción de la tribu de Leví. “Sus generaciones” (Números 1:20, Números 1:22, Números 1:24, etc.), es decir, aquellos que fueron engendrados por ellos, de modo que “los hijos de Rubén, Simeón”, etc., se mencionan como los padres de quienes (mishpachoth) antes de שׁמעון בּני en Números 1:22, y los siguientes nombres (en Números 1:24, Números 1:26, etc.), significa “con respecto a” (como en Isaías 32:1; Salmo 17:4, etc.).
Versículos 48-54: Moisés no debía reunir a la tribu de Leví junto con los hijos de Israel, es decir, con las otras tribus, ni contarlos, sino nombrar a los levitas para el servicio de la morada del testimonio (Éxodo 38:21), es decir, , del tabernáculo, para que acamparan alrededor de él, para que lo desmontaran cuando el campamento fuera levantado, y lo levantaran cuando Israel acampara de nuevo, y que ningún extranjero ((zar), no levita, como en Levítico 22: 10) podría acercarse a él y morir (ver Números 3:10). El resto de las tribus acamparían cada uno en su lugar de campamento, y junto a su estandarte (ver Números 2:2), en sus ejércitos (ver Números 2), para que la ira no cayera sobre la congregación, es decir, a través del acercamiento de un extraño. קצף , la ira de Jehová, rompiendo en juicio sobre los impíos que se acercaron a Su santuario en oposición a Su mandato (Números 8:19; Números 18:5, Números 18:22). Sobre la expresión “mantener el cargo” ((shamar) (mishmereth)), ver en Génesis 26:5 y Levítico 8:35.
Comentario de Deuteronomio 7:9: Jehovah rescató a Israel de Egipto por causa de su fidelidad y de su misericordia (v. 9). La palabra fiel procede de una palabra en heb. traducida en castellano por “amén”. Esta palabra significa “firme” y representa la fidelidad de Dios al cumplir sus promesas. La palabra misericordia (hesed 2617) significa una actitud de lealtad de una persona hacia otra que están unidas por medio de una relación especial. La hesed de Jehovah por Israel indica que la fidelidad de Jehovah hacia su pueblo emana de la relación establecida por medio del pacto. La declaración de la fidelidad de Jehovah está relacionada con la promesa del Decálogo (5:9, 10).
Jehovah recibe a los que le aman, pero rechaza al que le aborrece (v. 9). La palabra “aborrecer” es una expresión que aparece en el contexto del pacto y significa deslealtad a las demandas del mismo. Esta deslealtad merece juicio. La expresión en su misma cara (v. 10) solamente aparece aquí y significa “individual” o “personalmente”. El juicio de Jehovah vendrá inmediatamente sobre cada persona que viola las demandas del pacto y no a las futuras generaciones.
Referencias Bíblicas:
«elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.» (1 Pe. 1:2).
«Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros.» (Juan 15:15-17)
«Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.» (2 Pe. 1:10).
2° Titulo: Familia elegida, pero marcada por falta de temor a Dios de Nudad y Abiú. Versículos 59 al 61. La mujer de Amram se llamó Jocabed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto; ésta dio a luz de Amram a Aarón y a Moisés, y a María su hermana. Y a Aarón le nacieron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. Pero Nadab y Abiú murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante de Jehová. (Léase: Levítico 10:1 y 2. Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová. ▬ Proverbios 14:2. El que camina en su rectitud teme a Jehová; Mas el de caminos pervertidos lo menosprecia.).
Referencias Bíblicas: La familia elegida por Dios, basada en conceptos bíblicos, trasciende los lazos sanguíneos para formarse a través de la fe, el amor y la obediencia a Su voluntad, convirtiendo a los creyentes en hijos amados y linaje escogido. Se define por el compromiso comunitario, el cuidado mutuo y la unión con Cristo, formando una nueva comunidad de apoyo, amor y propósito «Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1 Pe. 2:9).
Familias de buen testimonio. «Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. Porque ellos salieron por amor del nombre de Él, sin aceptar nada de los gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad. (3 Juan 1:5-8).»
Familias de mal testimonio. «Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia» (3 Juan 1:9-10).
3er Titulo: La familia de Dios debe esperar una herencia eterna en los cielos. Versículo 62. De los levitas fueron contados veintitrés mil, todos varones de un mes arriba; porque no fueron contados entre los hijos de Israel, por cuanto no les había de ser dada heredad entre los hijos de Israel. (Léase: 2ª a los Corintios 4:18. no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. ▬ 1ª de Pedro 1:3 y 4. Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros).
La familia de Dios debe esperar una herencia eterna en los cielos. La familia de Dios, conformada por creyentes nacidos de nuevo, tiene asegurada una herencia eterna en los cielos, descrita como incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada por Dios. Esta promesa, basada en la resurrección de Jesús, motiva a los hijos de Dios a vivir con esperanza, santidad y gozo, esperando la salvación final a pesar de los padecimientos terrenales.
Referencias Bíblicas:
«El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.» (Apoc. 21:7).
«En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.» (Efesios 1:11).
«¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; más ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.» (1 Cor. 6:9-11).
Comentario de 2ª a los Corintios 4:18. (4: 17-18) Gloria ▬ Ministro: La esperanza de la gloria sostiene al ministro. Note dos elementos significativos:
▬ 1. Las tribulaciones del ministro son leves comparadas con la gloria que recibirán en el cielo. Note la frase “peso de gloria”. Todo ministro deberá tener siempre presente esta ilustración. La ilustración es la de una balanza puesta delante del ministro. Él pesa sus tribulaciones en un extremo y la gloria eterna que ha de recibir en el otro extremo. Las tribulaciones pueden ser pesadas y severas, pero cuando el ministro coloca la gloria eterna que ha de recibir en la balanza, las tribulaciones se vuelven ligeras. Es como si no pesaran nada. (Vea la nota, Recompensa _ Lc. 16:10-12 para una lista completa de las recompensas.)
▬ 2. Los ojos del ministro no están centrados en lo físico y lo temporal, sino en lo espiritual y lo eterno. La palabra “mirar” (scopeo) significa centrar los ojos y la atención de alguien en una meta o fin establecido. Desde luego, la meta es pasar la eternidad con Dios en los nuevos cielos y en la nueva tierra. El ministro no mira las cosas que se ven (lo físico y lo corruptible), sino las cosas que no se ven (lo espiritual y lo incorruptible).
La razón está sorprendentemente clara: Las cosas que se ven son temporales (breves, temporales, efímeras, pasantes, fugaces); pero las cosas que no se ven son eternas (duraderas, perdurables, permanentes, inmortales, gloriosas).
“Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mt. 25:23).
“Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga” (Mt. 13:43).
“Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Ro. 8:17, 18).
“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Co. 4:17).
“el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Fil. 3:21).
“Si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará” (2 Ti. 2:12).
“Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Col. 3:4).
“teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón” (He. 11:26).
“No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos” (Ap. 22:5).
Comentario de 1ª de Pedro 1:3 y 4 (1:3-5) Introducción ▬ Esperanza: este es un pasaje riquísimo de las Escrituras. Es uno de esos pasajes que son tan ricos que llevaría una eternidad entender todo lo que se enseña allí. Advierta algo maravilloso que tiene que ver con la gloriosa esperanza del creyente. ¿Cuál es la gloriosa esperanza del creyente? Es la vida eterna, el glorioso privilegio de vivir por siempre con Dios. ¡Imagine vivir rostro a rostro con Dios por siempre! El hombre no podría tener un privilegio mayor. Advierta que se dice que nuestra esperanza es una esperanza viva.
=> Una esperanza viva significa que no es una esperanza muerta, sin vida. No es el tipo de esperanza que utilizamos para motivar pensamientos positivos para el momento pero que no nos da ningún beneficio en la tumba; no es el tipo de esperanza que nos da significado y motivación para la vida pero que es muerta y sin vida más allá de esta vida. A pesar del beneficio terrenal que obtenemos de un pensamiento positivo y una esperanza que motiva, estas no tienen significado más allá de esta vida y de la tumba.
=> Una esperanza viva significa que no es una esperanza probable; no es el tipo de esperanza que puede o no suceder.
La esperanza que Dios da es una esperanza viva, una esperanza que es real y verdadera, que realmente existe. Una esperanza viva es activa y en funcionamiento, actúa y obra tanto dentro del corazón del creyente como dentro del cielo aparte del creyente. La vida eterna es una esperanza viva porque es realidad, es una vida que realmente existe en otro mundo, el mundo espiritual, que es más real que el mundo en el que vivimos. La esperanza del creyente de vida eterna vive, actúa y obra dentro del creyente ahora, incluso mientras está en la tierra. No es que el creyente vaya a recibir vida eterna, sino que ya la ha recibido. Su esperanza de vida eterna está viviendo, actuando y obrando dentro de él en este momento. Esta es la gloriosa esperanza del creyente, la esperanza viva de vivir por siempre cara a cara con Dios.
(1:3) Esperanza, del creyente ▬ Misericordia: existe la fuente de la esperanza. La fuente es el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Advierta quién es nuestro Señor Jesucristo.
=> Él es nuestro Señor, al que nos hemos entregado y a quien hemos sometido nuestras vidas, el que se sienta a la diestra de Dios el Padre en el mundo espiritual y celestial.
=> Él es Jesús, el carpintero de Nazaret, el hombre que sostuvo ser el Hijo de Dios y que fue enviado al mundo como el Salvador de los hombres.
=> Él es Cristo el Mesías, a quien Dios le prometió salvar a los hombres.
Esto significa algo maravilloso: si seguimos al Señor Jesucristo, entonces el Dios y Padre de Jesucristo se convierte en nuestro Dios y Padre. Advierta que Él es el Dios que da vida eterna. Esto también significa algo maravilloso: Dios no está en algún lugar del espacio exterior, alejado de nosotros; no es un Dios con poco o ningún interés en nuestro bienestar. Dios está cerca, alrededor de todos nosotros, viviendo dentro del mundo y la dimensión espiritual, ansiando relacionarse con nosotros, cuidarnos, ocuparse de nosotros y darnos vida eterna. Jesucristo lo demuestra. Así es como su Padre se ocupó de Él y, si nosotros seguimos a Cristo, esa es la forma en que Dios, también nuestro Padre, se ocupa de nosotros. Él nos da el más grande de los dones: la vida eterna, la esperanza viva de vivir por siempre con Él, así como Cristo, nuestro Señor, vive ahora con Él en el cielo.
Pensamiento 1. Nota: la vida eterna no existe en ningún otro lugar. Solo el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo posee la vida eterna. Por ende, si una persona quiere conocer a Dios y recibir la vida eterna, tiene que acudir al Señor Jesucristo. La persona tiene que confiar en Cristo si es que quiere que el Dios y Padre de Cristo le otorgue vida eterna. Y siempre debemos recordar: solo el Dios y Padre del Señor Jesucristo puede darle a una persona la esperanza viva de vivir por siempre.
Ahora bien, ¿cómo hace Dios para darnos la esperanza viva de la vida eterna? Esta es una pregunta muy importante, puesto que cuando miramos alrededor de nuestro mundo, todo lo que vemos es corrupción y muerte. Nacemos y luego, casi sin darnos cuenta, llega el momento de morir. Hay tan poco tiempo entre el nacimiento y la muerte. E incluso mientras estamos aquí en la tierra hay pecado, vergüenza, accidentes, enfermedades, sufrimiento, maldad, maldición, mentira, robo, engaño, ataques, asesinatos, guerras, tanta corrupción y muerte que parece cubrir la tierra. La persona pensante y honesta sabe que va camino a la muerte y, que todo lo demás, incluyendo el mundo mismo, se está muriendo. Entonces, ¿cómo detiene Dios este proceso de corrupción y muerte? ¿Qué hace Dios para darnos la esperanza viva de la vida eterna?
▬ 1. La esperanza viva proviene de la misericordia de Dios. Esta es la base de nuestra esperanza: no podria ser de otra manera. El hombre es tan pecaminoso que tiene una sola esperanza: la esperanza de que Dios tenga misericordia para con él. Solo piense en cómo tratamos a Dios.
- Lo hemos ignorado • Lo hemos rechazado • Hemos pecado en su contra • Lo hemos negado • Lo hemos maldecido • Hemos descreído en Él • Le hemos fallado • Le hemos desobedecido • Nos hemos alejado de Él • Nos hemos rebelado en su contra
La lista podría continuar indefinidamente, pero la cuestión se ve con claridad. Nuestra única esperanza es la misericordia de Dios. Si alguna vez vamos a ser aceptados y se nos va a otorgar la esperanza viva de vivir por siempre, entonces Dios debe ser misericordioso. Él tiene que tener misericordia para con nosotros.
La palabra “misericordia” (eleos) significa sentimientos de compasión, afecto y bondad. Es un deseo de socorrer, de acercarse a uno con ternura y cuidar. Hay dos elementos esenciales para tener misericordia: ver una necesidad y ser capaz de satisfacerla. Dios ve nuestra necesidad y siente por nosotros (Ef. 2:1-3). Por lo tanto, actúa. Tiene misericordia para con nosotros. ¿Cómo? Haciendo dos cosas:
=> Dios refrena su juicio.
=> Dios provee una manera para que seamos salvos.
Advierta que se dice que Dios tiene una misericordia abundante (grande, enorme, infinita, sin límite). Su misericordia simplemente sigue fluyendo. Siempre nos cubre y crea la esperanza viva y la presencia de la vida eterna dentro de nuestro corazón.
“Porque Dios sujetó a todos en desobediencia para tener misericordia de todos” (Ro. 11:32).
“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Ef. 2:4-5).
“Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” (Tit. 3:5).
“Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos” (Sal. 103:17).
“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias” (Lm. 3:22).
“¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia” (Mi. 7:18).
▬ 2. La esperanza viva viene por medio del nuevo nacimiento. Advierta las palabras engendrado nuevamente o nacido nuevamente. No existe esperanza de vida eterna, salvo que una persona nazca de nuevo por medio del Espíritu de Dios. Una persona debe ser regenerada y convertida en un hombre nuevo antes de poder vivir por siempre.
“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn. 3:3).
“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo” (Jn. 3:5-7).
“De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17).
“Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:24).
“Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:10).
“Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 P. 1:23).
“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él” (1 Jn. 5:1).
▬ 3. La esperanza viva proviene de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. Jesucristo fue resucitado de entre los muertos para vivir por siempre en el cielo con su Padre. ¿De qué manera su resurrección nos otorga la esperanza de vivir por siempre? Mediante tres cosas.
» a. En primer lugar, Dios ha demostrado que Él tiene poder para resucitar de entre los muertos. No debería haber duda alguna respecto de esto, dado que Dios, si es realmente Dios, tiene un poder ilimitado para hacer cualquier cosa. Pero su poder para resucitar de entre los muertos y para evitar que vuelvan a morirse está demostrado ahora más allá de cualquier cuestionamiento: está demostrado por el hecho de que Él ha resucitado a Jesucristo de entre los muertos y lo ha exaltado llevándolo al cielo, y ya nunca morirá.
» b. En segundo lugar, el hecho de que Dios resucitó a Jesucristo de entre los muertos demuestra que Jesucristo es exactamente quien sostuvo ser: el Hijo de Dios, que vino a este mundo para salvar a los hombres. Dios nunca hubiera resucitado a Cristo si hubiera sido un mentiroso y un timador. Jesucristo es el Salvador del mundo; por lo tanto, Dios lo resucitó de entre los muertos.
» c. En tercer lugar, Jesucristo es el Hijo de Dios, el hombre perfecto e ideal, que vivió una vida libre de pecado cuando estaba en la tierra. Por lo tanto, Él está frente a Dios como el hombre perfecto e ideal. Esto significa algo sumamente importante. Al ser el hombre perfecto e ideal, cualquier cosa que haga es aceptable ante Dios. Cuando Él resucitó de entre los muertos, su resurrección fue la resurrección perfecta e ideal. Por lo tanto, puede representar y cubrir la resurrección de cualquier hombre. Si estamos en Cristo _si realmente creemos en Cristo- entonces Dios puede incluirnos en la resurrección ideal de Cristo. Dios puede resucitarnos para que vivamos con Él para siempre tal como lo hizo con Cristo. Recuerde por qué: porque Jesucristo resucitó y nos ha dado la resurrección ideal y perfecta, y el Ideal puede representar y cubrir la resurrección de todos los demás.
(1:4) Esperanza, del creyente ▬ Herencia, espiritual: existe la herencia de la esperanza. La herencia es la vida eterna que Dios nos da, pero la herencia de la vida eterna incluye los dones más maravillosos que podamos imaginamos.
Advierta cómo se describe nuestra herencia en el versículo cuatro. Es sumamente descriptivo, un cuadro sorprendente de los nuevos cielos y tierra nueva que vendrán, y de nuestra vida en el mundo nuevo y eterno de Dios.
“Para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (v. 4).
▬ 1. Nuestra herencia es incorruptible (aphtharton). La palabra significa que no puede perecer, no envejece, no se deteriora ni muere, no tiene la semilla de la corrupción dentro de sí.
Pensamiento 1. Matthew Henry sostiene que todo lo que está en la tierra cambia de mejor a peor, excepto nuestra herencia. Es perfecta e incorruptible. Nunca cambia ni dejará de ser la herencia y el don más perfectos que podamos imaginar.
▬ 2. Nuestra herencia es incontaminada (amianton). La palabra significa que no puede ser contaminada, ensuciada ni infectada. Significa que nuestra herencia no tendrá ningún defecto ni ninguna falla. Será perfectamente libre de enfermedad, afección, infección, accidente, contaminación, suciedad, libre de toda impureza, cualquiera que sea. Jamás se verterá una lágrima por lo que le sucede a uno o por el daño o pérdida de alguna posesión.
▬ 3. Nuestra posesión es inmarcesible (amaranton). Durará por los siglos de los siglos. El esplendor y la belleza de todo eso -de la vida y de todas las posiciones y posesiones que Dios nos dará- nada del esplendor ni belleza se desvanecerá ni disminuirá. Nada, ni siquiera nuestra energía y nuestros cuerpos se desgastarán.
▬ 4. Nuestra herencia está en el cielo. Está reservada para nosotros allí. Realmente Dios la tiene guardada allí para nosotros. Dios simplemente está esperando que terminemos nuestra tarea aquí en la tierra y que vayamos hacia Él. Entonces, Él nos dará nuestra herencia.
Advierta una cuestión crucial: las personas que recibirán la herencia son aquellas que han recibido la misericordia de Dios, que han nacido de nuevo y que confían en que la resurrección de Jesucristo cubrirá su resurrección (v. 3).
Amén, para la honra y gloria de Dios.


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