Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
DOMINGO 22 DE FEBRERO DE 2026.  “ADVERSIDAD ENFRENTADA CON SABIDURÍA Y VALOR”.

Lección: Números 27:1 al 4. 1. Vinieron las hijas de Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de Manasés hijo de José, los nombres de las cuales eran Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa; 2. y se presentaron delante de Moisés y delante del sacerdote Eleazar, y delante de los príncipes y de toda la congregación, a la puerta del tabernáculo de reunión, y dijeron: 3. Nuestro padre murió en el desierto; y él no estuvo en la compañía de los que se juntaron contra Jehová en el grupo de Coré, sino que en su propio pecado murió, y no tuvo hijos. 4. ¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre. 

   Introducción al Capítulo 27: Este capítulo comienza con la solicitud de derechos de herencia o propiedad de tierras por parte de las cinco hijas de Zelofehad. quienes no estaban contempladas dentro de dicho derecho. Su padre no había participado en la rebelión de Core, por lo tanto, tenía derecho a heredad, pero había muerto, dejando solo sus hijas mujeres. Surgió entonces una situación que debía resolverse con dada la ausencia de herederos varones. Ante ello, Jehová respondió a Moisés respecto de esta apelación. otorgando a las hijas el derecho de heredar la posesión de su padre, con el fin de conservar de forma perpetua el patrimonio familiar y no perder su nombre entre las familias de las tribus de Israel (versículos 1 al 11).

   A continuación, Dios ordena a Moisés subir al monte Abarim. informándole que allí moriría (versículos 12 al 14). Moisés. aceptando el mandato divino, le pide a Jehová, por amor al pueblo, que designe un sucesor que reúna las condiciones necesarias para guiar a Israel hacia la tierra prometida. En respuesta, Jehová le indica que el elegido es Josué. hijo de Nun: «…varón en el cual hay espíritu Y pondrás tu mano sobre él»(versículo 18), a quien Dios conocía por su visión, sabiduría y discernimiento (inicio) Moisés, conforme a la instrucción divina, presenta a Josué ante el sacerdote Eleazar y ante el pueblo de Israel para que asuma el cargo, conforme a la ordenanza ceremonial (versículos 15 al 23). Es importante destacar que el traspaso de autoridad no se hizo a un hijo. sino a un siervo. mediante la imposición de manos, tal como Jehová lo había instruido: “Y pondrás de tu dignidad sobre él…» (versículo 20).

   Comentario de Número 27. Versículos 1-4. Reclamaciones de las Hijas de Zelofehad a una Herencia en la Tierra Prometida. – Números 27:1-4. Las instrucciones divinas que se dieron en la reunión de las tribus, en el sentido de que la tierra se dividiría entre las tribus en proporción al mayor o menor número de sus familias (Números 26:52-56), indujo a las hijas de Zelofehad manasita, de la familia de Galaad, hijo de Maquir, para presentarse ante los príncipes de la congregación, que estaban reunidos con Moisés y Eleazar en el tabernáculo, con el pedido de que les asignaran una herencia en la familia del padre , ya que había muerto en el desierto sin dejar hijos, y no había tomado parte en la rebelión de la compañía de Coré, lo que podría haber ocasionado su exclusión de cualquier participación en la tierra prometida, sino que simplemente había muerto “por su (propia ) pecado”, es decir, a causa de un pecado como el que cualquiera comete, y como todos los que murieron en el desierto habían cometido también como él. “¿Por qué ha de ser cortado (cesado) el nombre de nuestro padre de en medio de su familia?” Este habría sido el caso, por ejemplo, si no se le hubiera asignado herencia en la tierra porque no dejó hijo. En ese caso, su familia se habría extinguido si sus hijas se hubieran casado con otras familias o tribus. Por otra parte, si sus hijas recibieran una posesión propia entre los hermanos de su padre, el nombre de su padre sería preservado por ella, ya que entonces podrían casarse con maridos que entrarían en su propiedad de la tierra, y el nombre de su padre y la posesión se perpetuaría a través de sus hijos. Este deseo de parte de las hijas se basaba en una suposición que se basaba sin duda en una antigua costumbre, a saber, que en el caso de matrimonios en los que las esposas habían aportado tierras como dote, los hijos que heredaban la propiedad materna eran recibidos a través de esta herencia a la familia de su madre, es decir, de su abuelo por parte de madre. Tenemos un ejemplo de esto en el caso de Jarha, que pertenecía a los tiempos pre-mosaicos (1 Crónicas 2:34-35). Con toda probabilidad esto ocurría en todos los casos en que las hijas recibían una parte de las posesiones paternas como dote, aunque pudiera haber hijos vivos. Esto explicaría la introducción de Jair entre los manasitas en Números 32:41; Deuteronomio 3:14. Su padre Segub era hijo de Hezrón de la tribu de Judá, pero su madre era hija de Maquir manasita (1 Crónicas 2:21-22). Encontramos otro caso similar en Esdras 2:61 y Nehemías 7:63, donde los hijos de un sacerdote que se había casado con una de las hijas de Barzilai el rico galaadita, son llamados hijos de Barzilai.

Adversidad enfrentada con sabiduría y valor: Enfrentar la adversidad según la Biblia implica refugiarse en Dios, confiar en su soberanía y fortalecerse en la fe en lugar de temer. La Biblia enseña a ver los problemas como oportunidades para el crecimiento espiritual, mantener la oración constante, buscar sabiduría divina y descansar en la promesa de que Dios es fortaleza y ayuda incondicional.

Versículos claves incluyen Salmos 46:1 («Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza»), Isaías 41:10 («No temas, porque yo estoy contigo») y Mateo 11:28 («Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados»).

Versículos sobre como enfrentar la adversidad: «En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración.» (Ro. 12:11-12).

   «Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.» (2ª Corintios 4:7 al 10).

Con valor enfrentando la adversidad: «Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.» (Deut. 6:5).

«Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, Y que obtiene la inteligencia; Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, Y sus frutos más que el oro fino.» (Proverbios 3: 13-14).

Texto: «Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.» (Proverbios 31:10).

   Comentario del texto: La mujer anhelada, 31:10-12: El v. 10 empieza con una palabra con la primera letra del alfabeto hebreo, alef (es decir, mujer).

   El último versículo (v. 31) comienza con la palabra hebrea que tiene la letra tau, la última letra del alfabeto hebreo (es decir, dadle). El texto dado en la RVA empieza cada versículo con la palabra que tiene la letra hebrea correspondiente. Tal sistema sirve como una ayuda a la memoria. Por supuesto, la pregunta acerca del origen de esta sección puede contestarse como una extensión de las palabras de la madre de Lemuel (ver 31:1–9) o con un origen desconocido.

   El último ejemplo de la mujer en Proverbios destaca a la mujer virtuosa (ver 3:15; 8:11; 20:15). La pregunta retórica del v. 10 busca la respuesta “nadie”. De hecho, el maestro sabio ha mostrado que la esposa prudente es un don de Dios (ver 18:22; 19:14). El tema de la esposa es frecuente en Proverbios (ver 12:4; 18:22; 19:13, 14; 21:9, 19; 25:24; 27:15, 16; además de los pasajes acerca de la mujer adúltera en 2:16 ss.; 5:3 ss.; etc.). La mujer virtuosa de 31:10–31 es anhelada por muchos jóvenes.

   El v. 11 pone énfasis en la palabra confía (la letra hebrea es bet). Así la primera característica que se ve en ella es la confianza de parte de su marido. La confianza es algo que cuesta lograr, pero fácil de perder. Hay que cuidar la confianza que alguien ha puesto en uno. Por lo tanto, el v. 12 muestra cómo la esposa es una ayuda idónea para su marido y la edificación del hogar.

1er Titulo: Presentación prudente ante la autoridad para exponer su petición. Versículos 1 y 2. Vinieron las hijas de Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de Manasés hijo de José, los nombres de las cuales eran Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa; y se presentaron delante de Moisés y delante del sacerdote Eleazar, y delante de los príncipes y de toda la congregación, a la puerta del tabernáculo de reunión, y dijeron: (Léase: Ester 5:1 al 3. Aconteció que al tercer día se vistió Ester su vestido real, y entró en el patio interior de la casa del rey, enfrente del aposento del rey; y estaba el rey sentado en su trono en el aposento real, enfrente de la puerta del aposento. Y cuando vio a la reina Ester que estaba en el patio, ella obtuvo gracia ante sus ojos; y el rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces vino Ester y tocó la punta del cetro. Dijo el rey: ¿Qué tienes, reina Ester, y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará. ▬ Proverbios 19:14. La casa y las riquezas son herencia de los padres; Mas de Jehová la mujer prudente.).

   Presentación prudente ante la autoridad para exponer su petición: Una presentación prudente ante la autoridad, basada en principios bíblicos, requiere respeto, claridad y oración, reconociendo a Dios como soberano. Implica acercarse con humildad, exponiendo la petición con sinceridad y acción de gracias, confiando en su voluntad y tiempos, similar al enfoque de la viuda persistente. Esta aproximación busca alinear la petición con la voluntad de Dios, confiando en su cuidado.

   Referencias bíblicas: «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.» (Filipenses 4:6).

«Por eso yo me arrodillo delante del Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien recibe su nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que, por su Espíritu, y conforme a las riquezas de su gloria, los fortalezca interiormente con poder; para que por la fe Cristo habite en sus corazones, y para que, arraigados y cimentados en amor» (Efesios 3:14-17)

   Comentario del Banquete ofrecido por Ester, 5:1–5: Nuestra versión basada en el texto hebreo no describe las emociones de Ester al iniciar su peligrosa misión. Sin embargo, una descripción vívida de sus emociones y vestido se encuentra en la Septuaginta, donde se amplían sustancialmente los primeros dos versículos.

   “Al tercer día” (v. 1) se cuenta desde el día del acuerdo entre Ester y Mardoqueo (4:14), es decir, después del tercer día de ayuno de parte de los judíos en Susa. Como hemos aclarado arriba, aunque no se menciona específicamente en el texto, seguramente el ayuno incluía oración a Jehovah. La espera de tres días para entrar a la presencia del rey indica la confianza que Ester tenía en el poder de Dios para acompañarle en su proposición. Es interesante y digno de atención que Ester usó su vestido real para este encuentro con el rey (v. 1), como alguien con derecho de estar allí. El autor describe con detalle el arreglo del palacio real y dónde Asuero recibía visitas, indicando probablemente que había estado allí en algún momento.

   Los arqueólogos han descubierto en Persépolis una “sala real” de múltiples columnas, como la que se menciona aquí, donde el rey daba audiencia a los que venían a presentar sus pedidos o quejas (ver “Historia del Imperio persa” por Olmstead). “Ella obtuvo gracia ante sus ojos” (v. 2, comp. 2:9) significa que el rey encontró la hermosura de Ester irresistible. La Septuaginta interpreta esta expresión como que fue Dios quien operó en la actitud del rey. Nuestra versión dice que “Ester se acercó y tocó la punta del cetro” pero la Vulgata dice que ella “la besó”. La reacción del rey de extenderle su cetro no sólo significaba su agrado, sino la salvación de Ester, pues al no hacerlo ella hubiera sido matada (ver 4:11).

   El rey entendió que la presencia de la Reina, sin previo aviso y sin haber sido llamada, significaba que tenía un asunto urgente para comunicarle (v. 3). Él tomó la iniciativa en el intercambio, antes que ella dijera una sola palabra. Los estudiosos señalan que la promesa de darle la mitad de su reino era una costumbre de la época indicando favor y liberalidad, pero no para tomarse literalmente. Ester entendió que no debía aceptar su ofrecimiento. Un comentarista opina que esta breve expresión significa: “si tu pedido se relaciona con aun hasta la mitad del reino, será concedido”. En esta ocasión, lo único que ella pidió era que el rey y Amán vinieran a un banquete privado en ese mismo día que ella ya había preparado (v. 4). Llama la atención que Ester haya preparado un banquete antes de extender la invitación y antes de tener la seguridad de que el rey la aceptara. Es evidente que Ester estaba ya preparada para recibir una respuesta favorable por parte del rey.

   El rey no demora en mandar avisar a Amán de la invitación y que se apurara para llegar a la fiesta ya preparada (v. 5). Esta prisa de parte del rey es otra indicación de su agrado en la reina y en su invitación. El rey estaba de buen humor con la anticipación del banquete. Se refiere a la reina sólo con el nombre “Ester”, sin el título empleado antes (ver v. 3).

   En el curso del banquete, estando presente Amán con el rey Asuero, éste ofrece otra vez a Ester “hasta la mitad del reino” (v. 6). Ella sorpresivamente demora en revelar su plan hasta otra ocasión, otro banquete el día siguiente, cuando presentaría su solicitud (vv. 7–8). “Mañana haré conforme a la palabra del rey” es una promesa de contestar al rey y revelar su petición. Los rabíes han tratado de encontrar la razón por esta demora, considerando que ella estaba jugando, no sólo con su propio destino, sino con el de miles de judíos. Otros sugieren que es una consideración literaria diseñada para aumentar el suspenso en el drama que se iba desarrollando. Podía ser que Ester tuviera el sentimiento íntimo de que aún no había llegado el momento correcto para revelar su petición. Realmente la demora ayudó en su favor. 

   Comentario de Proverbios 19:14. El v. 14 subraya el gran valor de una mujer prudente (de criterio y de sentido común como el siervo en 17:2) como otros pasajes hablan de la mujer apreciada (ver 12:4; 18:22; 31:10–31). Mientras una familia puede guardar y entregar una casa y una riqueza al hijo, Dios es el dador de una esposa prudente, un valor inestimable. Se resalta la importancia de encontrar la mujer idónea (ver 18:22).

2° Titulo: Honrando la memoria del Padre que no participo en la rebelión de Core. Versículo 3. Nuestro padre murió en el desierto; y él no estuvo en la compañía de los que se juntaron contra Jehová en el grupo de Coré, sino que en su propio pecado murió, y no tuvo hijos. (Hombres). (Léase: Proverbios 23:22. Oye a tu padre, a aquel que te engendró; Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies. ▬ Efesios 6:2 y 3. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa. para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.).

   Comentario de La historia de la rebelión de Coré se registra en Números 16. La rebelión de Coré demuestra las nefastas consecuencias de usurpar la autoridad de Dios y de aquellos a quienes Él ha elegido líderes de Su pueblo.

   Coré era el hijo mayor de Izhar, que a su vez era hijo de Coat, de la tribu de Leví. Coré, pues, era de la misma tribu que Moisés y Aarón. Dirigió una rebelión contra Moisés y Aarón, acusándoles de exaltarse por encima de la congregación del Señor (Números 16:1-3). Coré no estaba solo en su acusación. Reunió a otros 250 hombres para desafiar también la autoridad de Moisés: «¡Basta ya de ustedes! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y el Señor está en medio de ellos. ¿Por qué, entonces, ustedes se levantan por encima de la asamblea del Señor?». (Números 16:3, NBLA).

   Evidentemente, Coré pensaba que podía dirigir al pueblo mejor de lo que lo estaba haciendo Moisés. Pero al encabezar esta revuelta contra los líderes divinamente designados por Dios, Coré se estaba rebelando en realidad contra Dios (Números 16:11). Moisés propuso una prueba para demostrar la fuente de su autoridad. Coré y sus seguidores no superaron la prueba, y Dios abrió la tierra y se tragó a los rebeldes, a sus familias y todas sus pertenencias. Además, «salió también fuego del Señor» y consumió a los otros 250 hombres que participaban en la rebelión de Coré. El resto de los israelitas se aterrorizaron y huyeron (Números 16:31-35, NBLA).

   Zelofehad, hijo de Hefer, fue un israelita de la tribu de Manasés que murió en el desierto sin tener hijos varones. Su caso fue histórico porque sus cinco hijas —Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá— reclamaron con éxito su herencia ante Moisés, cambiando la ley de propiedad para permitir que las mujeres heredaran si no había hijos varones.

   La alegría paternal y la prostitución traicionera, 23:22.  Otra vez, el v. 22 utiliza el llamado a escuchar (ver 1:8; 23:19). Se une la idea de los padres, desde el nacimiento del hijo hasta la vejez de los padres. Aquí hay una fuente honesta y válida de donde el hijo puede extraer el conocimiento.

    Comentario de Efesios 6:2 y 3: Niños, Obediencia: Los niños deben obedecer a sus padres La palabra “obedecer” (hupakouo) significa someterse, cumplir con, prestar atención, seguir, seguir las instrucciones o la guía de cierta instrucción. Cuando un padre guía y dirige a un niño, el niño debe obedecer al padre. Pero ¿qué sucede con los problemas que son tan repulsivamente obvios en la sociedad: ¿los problemas de abuso por parte de los padres, de abuso físico, de abuso sexual y de abuso mental? ¿Un niño debe obedecer a un padre cuando el padre está tan diabólicamente equivocado? ¡No! ¡Mil veces no!

▬ 1. En primer lugar, obedecer significa obedecer en el Señor. Advierta nuevamente el mandamiento: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres”. La frase “en el Señor” significa al menos dos cosas.

» a. Hay un límite para la obediencia de un niño. Cuando un padre no está actuando en el Señor, no se lo debe obedecer. El Señor no tiene absolutamente nada que ver con la inmundicia de la injusticia y abuso de los preciados niños. Si un niño puede romper y liberarse de tal corrupción de sus padres, tiene todo el derecho de ser liberado de su padre. El Señor vino a liberar a los hombres del abuso y la inmundicia del pecado, no para esclavizarlos a él, y en especial no para esclavizar a los niños.

   “Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Mr. 9:42-48).

   El padre abusador debe seguir al Señor, porque una de las cosas que Dios no tolera ~no tolera por completo* es el abuso de un niño. Debemos proclamar la Palabra de Dios: Los niños deben obedecer a sus padres, pero deben hacerlo solo si el deseo y las instrucciones de los padres están en el Señor. Si un padre o una madre le pega una y otra vez a su hijo o abusar sexualmente de él, el niño debería acudir a otro adulto que sienta cercano y pedir su ayuda. Y nosotros como ministros del Señor – ministros que son llamados para proclamar a Cristo y para hacer lo que podamos a fin de traer su justicia a la tierra- debemos enseñar la verdad desde los púlpitos del mundo.

» b. La frase “en el Señor” también dice por qué el niño debe obedecer a sus padres. “Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor”. Obedecer a vuestros padres es correcto, es del Señor, complace al Señor. Por lo tanto, obedézcanlos. Cuando guían e instruyen, síganlos (cp. Col. 3:20).

   Lehman Strauss señala que la obediencia es la primera ley del universo, que la obediencia regula todo en el mundo: las estrellas, los planetas, las estaciones. Incluso el hombre mismo trata de regir el mundo mediante la ley de la obediencia. Desea obediencia en el Estado, en el trabajo, en la recreación y en el hogar… El punto es simplemente este: La ley de la obediencia es la naturaleza misma de las cosas, está en el núcleo mismo del universo y de la vida y el comportamiento del hombre en la tierra. Por lo tanto, debe esperarse que Dios ordenaría a los niños que obedecieran a sus padres. Los niños deben obedecer, porque complace al Señor y es lo correcto.

   Advierta el énfasis aquí. Es increíble. No se les dice a los niños que obedezcan a sus padres porque le complace al padre o a la madre, sino porque le complace al Señor. Evidentemente, complacer a los padres es un motivo para obedecerles. Pero el primer motivo para obedecer a los padres es que lo complace al Señor. El niño debe conocer al Señor hasta tal grado que le haga pensar continuamente en el Señor y en cómo complacerlo. El niño debe caminar tan próximo al Señor que su mente esté siempre puesta en el Señor, en lo que él pueda hacer para complacer al Señor. Cuando el niño conoce al Señor de este modo, entonces obedecer a sus padres se volverá una respuesta automática.

   “Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente” (Mr. 7:10).

   “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo” (Ef. 6:1).

   “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo porque esto agrada al Señor” (Col. 3:20).

   “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre” (Pr. 1:8).

   “Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre” (Pr. 6:20).

   “Hijo mío, guarda mis razones, y atesora contigo mis mandamientos” (Pr. 7:1).

   “El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre” (Pr. 10:1).

   “Aun el muchacho es conocido por sus hechos, si su conducta fuere limpia y recta” (Pr. 20:11).

   “Oye a tu padre, a aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies’ (Pr. 23:22).

   “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Ec. 12:1).

▬ 2. En segundo lugar, obedecer a los padres significa honrar al padre y a la madre de uno. La palabra “honrar” (timao) significa “estimar y valorar como precioso”, mostrar respeto, reverencia, bondad, cortesía y obediencia. Las Escrituras no le están hablando a un niño de una edad determinada. Le está hablando a todos nosotros que somos niños cuyos padres todavía viven. Debemos honrar a nuestros padres y madres: estimarlos y valorarlos como preciosos, respetarlos y reverenciarlos. Lamentablemente, eso es una rareza hoy día. Con demasiada frecuencia la respuesta de un hijo a su padre es la de…

  • contestarle mal • hablarle irrespetuosamente • no prestarle atención • no escuchar • ignorar • actuar como un “sabelotodo” • refunfuñar • llamarlo con un apodo irrespetuoso • no obedecer la orden • posponer la orden

   Además de estos, está la deshonra de la delincuencia, el delito, las drogas, el alcohol y el abuso de la propiedad y la lista podría continuar infinitamente. Y cuando se trata de hijos adultos con padres ancianos, está la deshonra de la negación, de ignorar sus necesidades y de dejarlos de lado y no cuidarlos adecuadamente. Demasiados hijos adultos se olvidan cuánto han hecho sus padres por ellos, trayéndolos al mundo y ocupándose de ellos durante años. Demasiados hijos se olvidan de la rica experiencia y del conocimiento que sus padres han obtenido a lo largo de los años y que serían de gran utilidad para satisfacer las necesidades de la comunidad y del mundo. E incluso si los padres no lograron ser y hacer todo lo que hubieran debido, nosotros, como hijos cristianos, recibimos el mandato de honrarlos como seguidores del Señor Jesucristo.

   “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo” (Ef. 6:1).

   “Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, aprendan éstos primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios… porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (1 Ti. 5:4, 8).

   “Al que maldice a su padre o a su madre, se le apagará su lámpara en oscuridad tenebrosa” (Pr. 20:20).

   “El ojo que escarnece a su padre y menosprecia la enseñanza de la madre, los cuervos de la cañada lo saquen, y lo devoren los hijos del águila” (Pr. 30:17).

   “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” (Éx. 20:12).

   “Cada uno temerá a su madre y a su padre, y mis días de reposo guardaréis. Yo Jehová vuestro Dios” (Lv. 19:3).

   “Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová” (Lv. 19:32).

   “Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén” (Dt. 27:16).

   Advierta las dos promesas realizadas a los niños que obedecen a sus padres.

Las cosas le irán bien al niño. ¿Significa esto que el niño nunca tendrá problemas ni tendrá que sufrir? ¡No! Esto no es lo que quieren significar las Escrituras. Dios quiere significar que Él estará con el niño, lo fortalecerá y lo cuidará para que pueda atravesar las pruebas de la vida victoriosamente. El niño será fortalecido y reforzado donde cuenta, en el hombre interior. Será facultado para conquistar y ser victorioso sobre cualquier cosa que enfrente mientras viva.

Al niño se le garantiza que vivirá una vida prolongada en la tierra. Francamente, hay algtmos cuestionamientos respecto de lo que quiso decir Pablo con esto, pero debemos tomarlo como lo dijo. Si un niño obedece sinceramente y honra a sus padres fielmente -los obedece y honra verdaderamente desde el fondo de su corazón- Dios le dará una larga vida sobre la tierra.

   ¿Existe alguna excepción a esto? ¿Y qué ocurre con los bebés y niños que son llevados al cielo? ¿Esto viola la promesa? ¡No! Si un niño fue realmente obediente, entonces todo lo que podemos decir es que Dios sabe que es mejor, y por algún motivo, Dios quiso a esa preciosa pequeña vida junto a Él ahora. Dios no pudo esperar la fraternidad y el gozo que la preciosa y pequeña vida le traería.

3er Titulo: Justa petición para no perder la bendición Versículo 4. ¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre.  (Léase: San Lucas 18:7. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?; ▬ Filipenses 4:6. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.).

   Nota: Las hijas de Zelofehad (Mala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa) enseñan lecciones sobre fe, audacia y la búsqueda de justicia, desafiando normas sociales para asegurar su herencia. Su caso ante Moisés estableció un precedente legal que cambió las leyes de herencia en Israel, permitiendo a las mujeres heredar si no había hijos varones.

  • Fe y Valentía: Confianza en Dios para actuar correctamente, incluso cuando parecía imposible o contra las costumbres.
  • Defensa de la Justicia: No tuvieron temor de alzar la voz para pedir lo que consideraban justo ante los líderes.
  • Trabajo en Equipo: Unidas lograron un cambio duradero, demostrando el poder de la colaboración.
  • Respeto a la Tradición y el Amor a la Tierra: Su petición demostró pasión por la Tierra Prometida y el deseo de honrar la memoria de su padre.
  • Obediencia y Responsabilidad: Aceptaron restricciones matrimoniales para asegurar que la herencia permaneciera dentro de su tribu, mostrando obediencia a la voluntad divina.
  • Precedente para la Igualdad: Su historia legitima el derecho de las mujeres y demuestra que la preocupación por la equidad es fundamental.

La historia, narrada en Números 27 y 36, resalta cómo Dios respalda la búsqueda de equidad y la valentía.

   El coraje para desafiar el estado actual de la época:

   Uno de los elementos más impactantes de la historia de las hijas es su extraordinaria valentía. En una sociedad dominada por los hombres, era inaudito que las mujeres se acercaran a las más altas autoridades, y mucho menos desafiaran las leyes establecidas. Sin embargo, las hijas de Zelofehad no dudaron en presentar su caso directamente a Moisés y a los líderes de Israel.

   La palabra hebrea para valentía, azut (עֲזוּת), se refiere a la valentía y la intrepidez frente a la oposición. Estas mujeres exhibieron una valentía que surgió de comprender que su petición se basaba en la justicia y la equidad, y que coincidía con el deseo de Dios para su pueblo. Su valentía no solo buscaba el beneficio personal, sino la justicia, y, como vemos, allanó el camino para las futuras generaciones de mujeres.

   Esta lección es vital para quienes estamos llamados a defender la rectitud hoy. Ya sea en el trabajo, en la comunidad o incluso en la familia, a veces hacer lo correcto implica desafiar el statu quo. (Estado actual).

   Las hijas de Zelofehad nos inspiran a ser valientes al defender la justicia, especialmente cuando vemos sistemas o tradiciones que dañan o excluyen a otros.

   Comentarios de Lucas 18:6: Hacerle justicias a los Creyentes, ▬ juicio ▬ oración ▬ perseverante: enseñanza sobre la oración perseverante. La lección tiene cuatro puntos.

▬ 1. Oír la lección. El juez injusto encierra una gran enseñanza para los creyentes. Oigan, presten atención, y piensen en lo que enseña.

▬ 2. Dios hace justicia a sus escogidos que perseveran en oración.

» a. Los escogidos son «sus escogidos», los seguidores de su querido Hijo (véase Escogidos- Lc. 18:7).

» b. Dios hará justicia a sus escogidos. Esto indica que sus escogidos tienen problemas; necesitan que se les haga justicia y que sean librados de…

  • ser ridiculizados. • ignorados. • escarnecidos. • maldecidos. • criticados. • abusados. • pasados por alto. • perseguidos. • heridos.

» c. El motivo por el que Dios hace justicia a sus escogidos es que perseveran en oración. Oran de día y de noche.

  • Tienen gran necesidad.
  • Reconocen que solamente Dios puede suplir su necesidad.

   Por eso, se presentan ante Dios el Juez justo de todo el universo. Ellos pertenecen a sus escogidos, y claman de día y de noche por justicia ante sus adversarios (espirituales y humanos). Presentan una y otra vez su caso ante Dios. No dejan que Dios guarde silencio ni que les rehusé la administración de su poder

   «Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil» (Mt. 26:41).

   «Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre» (Lc. 21:36).

   «Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho» (Jn. 15:7).

   «Me invocará, y yo responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré» (Sal. 91:15).

   «Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído» (Is. 65:24).

   «Clama a mí y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces» (Jer. 33:3).

   «Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios» (Zac. 13:9).

▬ 3. Dios espera y se demora mucho tiempo; es paciente con los incrédulos. Esto es parte de su propósito: tener misericordia de cuantos puedan ser alcanzados, no queriendo que ninguno perezca (2 P. 3:9). Note algo significativo: el creyente que soporta en la prueba y persecución es un testigo dinámico de la fuerza de Cristo. Algunos incrédulos son alcanzados y eventualmente se vuelven a Cristo debido al poderoso testimonio de creyentes que sufren. El tema es este: Dios no responde siempre de inmediato al clamor de un creyente. Dios permite que el creyente sufra la prueba.

» a. Dios permite que el creyente sufra para ser un testimonio dinámico a otros. La presencia y el poder de Cristo son suficientes para ayudar al creyente a permanecer fiel.

   «El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca. sino que todos procedan al arrepentimiento» (2 P. 3:9).

    «Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo» (1 P. 1:7).

   «El cual [Dios] nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros soma; consolados por Dios» (2 Co. 1:4).

   «Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa» (1 P. 3:2).

» b. Dios permite que el creyente sufra para que sea cada vez más fuerte confiando y esperando en Dios (véase nota-Ro. 5:3-5).

   «Y no solamente esto, sino que nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia prueba; y la prueba esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado» (Ro. 5:3-5).

   «Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna» (Stg. 1:2-4).

▬ 4 Dios prontamente hará justicia a sus escogidos; es decir. en su tiempo Dios obrará rápidamente, súbitamente, y sin vacilación. Hará justicia a sus escogidos. Su ira vendrá sobre el

   «No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, situ hermano tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza» (Ro. 12:19-20).

  «El cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan grande muerte; cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos» (2 Co. 1:10-11).

   «Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A Él sea gloria por los siglos de los siglos» (2 Ti. 4:18).

   «Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo» (2 Ts. 1:7-8).

   «Librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre» (He. 2:15).

   «Clamaron a ti, y fueron librados; confiaron en ti, y no fueron avergonzados» (Sal. 22:5).

   «En ti, oh, Jehová, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás» (Sal. 71:1).

   «La esperanza de los justos es alegría; más la esperanza de los impíos perecerá» (Pr. 10:28).

   «Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré» (Is. 46:4).

   «No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová» (Jer. 1:8).

   Comentario de Filipenses (4:6) Paz, Oración, Ansiedad: La paz viene a través de la oración. Advierta tres puntos significativos.

▬ 1. Está la indicación: Estar ansioso (merimnate) acerca de nada. La idea es que el creyente no debe preocuparse ni molestarse por nada. La palabra “nada” (meden) significa ni una sola cosa. Hablando en términos humanos, los filipenses tenían toda la razón para estar preocupados y ansiosos.

=» Estaban sufriendo una severa persecución (Fil. 1:18-19).

=» Estaban enfrentando perturbaciones en la iglesia, cierta desunión y peleas (Fil. 1:27, 42).

=» Contaban con determinados miembros camales dentro de su comunidad, algunos miembros que eran orgullosos, muy espirituales y centrados en si mismos (Fil. 2:3-4; 3:12).

=» Estaban enfrentando a algunos falsos maestros que se habían unido a su comunidad, y los maestros eran feroces al atacar la cruz de Cristo (Fil. 3:2-3, 18-19).

=» Algunos de los creyentes tenían que luchar por las necesidades básicas de la vida: alimentos, vestimenta y techo (Fil. 4: 19).

   Poco quedaba para que enfrentaran estos queridos creyentes. Estaban enfrentando casi todas las pruebas y tentaciones imaginables, el tipo de problemas que generan ansiedad y preocupación. Desde el punto de vista humano, una persona sentirá molestia, preocupación y ansiedad…

  • Cuando está por perder o carece de alimentos, vestimenta o techo.
  • Cuando es perseguido, ridiculizado, abusado o amenazado.
  • Cuando está rodeado de peleas, perturbaciones, carnalidad o falsas enseñanzas.

   En medio de tales circunstancias, la única forma en que una persona puede evitar preocuparse es recibiendo una inyección de poder sobrenatural.

   Esta es la cuestión de las Escrituras. Hay una respuesta a la preocupación y la ansiedad, una respuesta sobrenatural: La paz de Dios. Dios facultará al creyente para conquistar la pre- ocupación y la ansiedad. Dios vencerá las pruebas de la vida por el creyente, sin importar cuán terribles y cuánta presión ejerzan. Dios infundirá paz al creyente, la paz de Dios mismo: una paz tan grande y tan maravillosa que permite que el creyente atraviese la prueba. Por supuesto, esto no significa que el creyente no se interese por los problemas de la vida. Se preocupa, pero hay una diferencia entre interés y ansiedad o preocupación. El interés nos hace resurgir y manejar los problemas de la vida con un valor indomable y diligencia. La preocupación nos hace manejar y conquistar todo lo que podemos. La ansiedad y la preocupación ocasionan todo tipo de problemas…

  • temor a actuar • acción rápida, no planificada • retracción • decisiones no sabias y dañinas • duda • enfermedades físicas • cobardía • problemas emocionales • depresión • descarriamiento espiritual • desaliento • desconfianza y falta de creencia • una actitud derrotista

   La lista podría continuar, por supuesto, pero la cuestión a tener en cuenta es la gravedad de la ansiedad y la preocupación. Solo tómese un instante para pensar un poco sobre estos problemas: la ansiedad y la preocupación hacen que una persona actúe y sufra. La gravedad se ve con claridad. Todos conocemos a personas que sufren mucho debido a la ansiedad y la preocupación; simplemente carecen de la presencia de Dios. Sin embargo, la orden de las Escrituras es firme: no estar ansioso por nada, ni siquiera por una cosa.

   “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:31-33).

   “Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas” (Lc. 10:41).

   “Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer; ni por lo que habéis de beber; ni estéis en ansiosa inquietud” (Lc. 12:29).

   “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lc. 21:34).

   “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Fil. 4:6-7).

   “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré” (He. 13:5).

   “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 P. 5:7).

▬ 2. El remedio para la ansiedad y la preocupación: La oración. Las palabras utilizadas en el versículo muestran exactamente la manera en que esta es la respuesta para la ansiedad y la preocupación.

=» La palabra “oración” (proseuche) se refiere a los momentos especiales de oración en los que participamos

en períodos de devoción y adoración. Debemos tener tiempos fijos para orar, momentos que apartamos especialmente para la devoción y la adoración.

=» La frase “con acción de gracias” (eucharistia) significa que agradecemos y alabamos a Dios por todo lo que Él es y por todo lo que hace por nosotros.

=» La frase “ruegos” (deesis) se refiere a las oraciones que se centran en necesidades especiales. Sentimos una necesidad profunda e intensa, por lo tanto, vamos ante Dios y pedimos, es decir, derramamos nuestra alma ante Dios. Nos enfrenta una necesidad, una gran necesidad y la única ayuda y liberación posibles es Dios. Por lo tanto, vamos y le contamos nuestra necesidad a Él como si fuéramos un niño: llorando, suplicando y rogando por su ayuda, consuelo, liberación y paz.

=» La palabra “peticiones” (aitemata) significa peticiones específicas y definidas. Nuestra oración no debe ser general, sino específica. Debemos presentarle a Dios exactamente lo que necesitamos y no debemos temer ser demasiado detallados con Dios o molestarlo. Ni tampoco debemos evitar preguntar porque tememos que El no responderá a algo tan especifico. Con demasiada frecuencia, los creyentes temen no recibir la respuesta a una petición específica, temen que esto mostrará cuán débiles son desde el punto de vista espiritual si no se les otorga su pedido.

   Advierta que las Escrituras dicen: En toda oración, utilice todas las cuatro formas de orar y utilícela para orar por todo.

Esto significa dos cosas.

   » a. Debemos andar en Dios, vivir, movernos y tener nuestro propio ser en Él y esto lo hacemos por medio de la oración. Vivimos y nos movemos en Dios a través de la oración. En toda oración oramos todo el día mientras andamos y nos movemos en nuestros asuntos cotidianos.

=» Oramos en momentos que son apartados específicamente para la devoción y la adoración.

=» Rogamos, luchamos en la oración, cuando enfrentamos momentos de necesidad profunda e intensa.

=» Ofrecemos gracias (y alabanzas) todo el día mientras caminamos y nos movemos.

=» Ofrecemos nuestras peticiones, peticiones específicas, a Dios. Le pedimos que haga cosas definidas mientras caminamos a lo largo del día.

   Como hemos dicho, caminamos en Dios, vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser en El, y la forma en que lo hacemos es a través de la oración.

   » b. Debemos orar acerca de cada cosa sin importar cuán pequeña e insignificante pudiera parecer. Dios está interesado en los detalles de nuestras vidas, en los detalles más minuciosos. Él quiere que lo reconozcamos en todas nuestras maneras o pasos porque quiere cuidar cada uno de esos pasos. Ahora imagínese la escena: Estamos andando a lo largo del día, junto a Dios cada paso del camino y Dios está cuidando cada paso del camino. ¿Qué puede entonces quitar la paz de Dios de nosotros? ¡Absolutamente nada! Puesto que mientras andamos en oración y comunión con Dios, Dios nos está infundiendo su presencia y paz. No importa cuál sea el conflicto o la prueba, continuaremos junto a Dios y Él continuará infundiendo en nosotros su paz. Por medio de la oración Él nos está dando la paz para conquistar y atravesar la prueba. Nuestra relación con Dios y su paz no se rompe.

   “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad y se os abrirá” (Mt. 7:7).

   “Velad y orad, para que no entréis en tentación, el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mt. 26:41).

   “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lc. 18:1)

   “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre” (Lc. 21:36).

   “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Ef. 6:18).

Domingo 22 febrero de 2026.

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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