Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
LUNES 23 DE FEBRERO DE 2026. “RECUPERANDO TODO LO ROBADO POR EL ENEMIGO”.

   Lección: 1ª de Samuel 30:17 al 21. 17. Y los hirió David desde aquella mañana hasta la tarde del día siguiente; y no escapó de ellos ninguno, sino cuatrocientos jóvenes que montaron sobre los camellos y huyeron. 18. Y libró David todo lo que los amalecitas habían tomado, y asimismo libertó David a sus dos mujeres. 19. Y no les faltó cosa alguna, chica ni grande, así de hijos como de hijas, del robo, y de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David. 20. Tomó también David todas las ovejas y el ganado mayor; y trayéndolo todo delante, decían: Este es el botín de David. 21. Y vino David a los doscientos hombres que habían quedado cansados y no habían podido seguir a David, a los cuales habían hecho quedar en el torrente de Besor; y ellos salieron a recibir a David y al pueblo que con él estaba. Y cuando David llegó a la gente, les saludó con paz.

   RECUPERANDO TODO LO ROBADO POR EL ENEMIGO: Recuperar lo robado por el enemigo se fundamenta en la promesa bíblica de restauración divina, donde Dios promete restituir, a menudo siete veces más, la paz, salud, finanzas y relaciones perdidas. Inspirado en la victoria de David en 1 Samuel 30, se insta a fortalecerse en Dios, orar con fe y actuar para recuperar el botín.

  • Fundamento Bíblico: (Proverbios 6:31.) establece que, si el ladrón es encontrado, devolverá siete veces lo robado.
  • Acciones Clave: No permitir que la amargura, temor o desánimo controlen la situación, y en su lugar, orar, reprender al enemigo y actuar con fe.
  • Promesa de Victoria: Dios promete restaurar, sanar y prosperar a sus siervos, permitiéndoles recuperar incluso más de lo que se perdió, similar a las historias de David y Job.
  • Oración: Se enfatiza la confianza en el poder de Dios como restaurador, intercesor y proveedor para recuperar la paz, la salud y los bienes materiales.

La recuperación no es solo sobrevivir, sino entrar en una vida espiritual abundante tras el ataque.

   El diablo está decidido a robar, matar y destruir todo lo que te pertenece o debería pertenecerte (Juan 10:10). Pero fuiste llamado a resistirlo, a usar tu autoridad y a mantenerte firme. Fuiste llamado a proteger lo que te pertenece y a reclamar lo que te ha robado.

   Sin embargo, muchas veces, cuando los cristianos sufren una pérdida, se retraen. Entran en modo de huida en lugar de lucha. Están tan absortos en sus circunstancias que no están preparados para la batalla. Y como dice Billy Burke: «No puedes vencer a un diablo que está siempre presente siendo cristiano a tiempo parcial».

   Pero Dios es un Dios de restauración. Su voluntad es que recuperes todo lo que te han robado y vivas en VICTORIA.

   ¿Qué te ha robado el diablo? ¿Fue una relación, tu salud, tus finanzas, algo físico? ¿Lo quieres de vuelta? Dios está listo para que te unas al bando del diablo y reclames lo que te pertenece por derecho. ¡Es hora de recuperarlo! Aquí te compartimos cómo reclamar lo que el diablo te ha robado.

   Referencias bíblicas: San Juan 10:10. «El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.»

   Proverbios 6:31. «Pero si es sorprendido, pagará siete veces; Entregará todo el haber de su casa».

   Nota: (En la Gracia de Dios). “No te regocijes cuando caiga tu enemigo, ni cuando tropiece, se alegre tu corazón; no sea que Jehová lo vea, y le desagrade, y aparte de él su ira.” (Proverbios 24:17)

   “Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer pan; y si tiene sed, dale de beber agua; porque así amontonarás brasas de fuego sobre su cabeza, y el Señor te lo recompensará.” (Proverbios 25:21)

   Comentario general del contexto bíblico: David persigue a los amalequitas, 30:9–19. Leyendo este relato, impresiona la fuerza y resistencia de David. Llegaron al tercer día de su marcha desde Afec y al descubrir la tragedia en Siclag, emprendieron inmediatamente una marcha forzada para perseguir al enemigo. Llegando al arroyo de Besor, unos 25 km. al sur, la tercera parte de su regimiento no pudo continuar. ¡Está exhausto! Se cree que este arroyo será el mismo que Ghuzzeh o Sheriah que corre una distancia, comenzando en el monte de Judá y desembocando en el mar Mediterráneo al sur de Gaza. Besor quiere decir “frío” en hebreo. Pero aun con las aguas frescas del arroyo, los 200 hombres exhaustos no podían más. La palabra agotados del v. 10 se usa solamente aquí en el AT. De la misma raíz es la palabra cadáver en hebreo o sea el cuerpo muerto. La LXX tiene aquí una palabra que se puede traducir “los extenuados”. Así se quedaron al lado del arroyo y David y sus 400 hombres siguieron hacia adelante.

   Afortunadamente encontraron a un esclavo egipcio que los amalequitas habían dejado moribundo. Estaba enfermo y sin haber comido por tres días, ya estaba próximo a la muerte. David lo resucita dándole comida y agua, aun antes de saber quién era (v. 12). En el Salmo 9 David expresa su compasión por los menesterosos (especialmente en los vv. 12 y 18). Quizás es porque David mismo había experimentado aflicción y necesidad (v. 13). Y cuando uno ha sido consolado, puede consolar a los que están en cualquier tribulación (2 Cor. 1:4). En agradecimiento el egipcio consintió en guiarles hasta donde los amalequitas tenían su campamento. Puso una condición: que no le mataran ni le entregaran a su amo. Así que el hombre enfermo, abandonado y desprovisto de todo encontró con David la vida y la libertad. Es un lindo cuadro de lo que el Hijo de David, el Señor Jesucristo, nos provee cuando nos salva.

   En su informe a David el egipcio mencionó que su incursión fue contra los quereteos, los judíos y los de Caleb. Esto corresponde al sudoeste, sur central, y sudeste del Néguev o sea el desierto. Fue una incursión amplia. Los quereteos servían a los filisteos y habitaban en la costa (ver Eze. 25:16). Lo más curioso es que hubiera entre ellos mismos los que luego servían fielmente a David (2 Sam. 8:18), siguiéndole aun en sus sufrimientos (2 Sam. 20:7). Los peleteos asociados con ellos quizás eran filisteos, pero seguramente extranjeros. Estos eran muy dedicados a David y cuando él murió no se mencionan más (1 Rey. 1:44 es la última vez).

   David cae sobre los amalequitas emborrachados y los mata a todos menos 400 jóvenes que escaparon en camellos. El camello no era muy comúnmente empleado por los israelitas. Se lee más bien de las tribus nómadas usándolos para llevar cargas al cruzar los desiertos. Sin embargo, David comienza a usarlos al ser coronado rey de Israel (ver 1 Crón. 12:20). De ahí en adelante los mantiene siempre, siendo el encargado un ismaelita (1 Crón. 27:30). Es muy posible que viendo a aquellos 400 jóvenes escapando en sus dromedarios, David se dio cuenta de que estos animales le podrían ser útiles en el reino. Dios le había dicho a Saúl que matara hasta los camellos de los amalequitas (1 Sam. 15:3).

   David libró a todos. Hay que notar que libró se usa dos veces (v. 18). Es la misma palabra usada por Dios en el v. 8 donde promete darle victoria. Aquí se recalca el hecho de que lo dicho por Jehovah se cumplió al pie de la letra. No puede ser de otra manera. La palabra de Dios es fiel y segura. Además, David recuperó todos los bienes. Quiere decir que los restauró a su dueño.

    David reparte los bienes, 30:20–31. David no lo sabía, pero mientras él iba venciendo a los amalequitas, Saúl y todo Israel estaban siendo vencidos por los filisteos. David actuaba en obediencia a la voluntad de Dios y Saúl sufría las terribles consecuencias de su constante desobediencia. Los bienes que David y sus hombres habrán recuperado debían haber sido realmente abundantes. El v. 16 dice que era un gran botín. Es interesante que la misma palabra botín se usa en Proverbios 31:11 y se traduce “ganancias”. Ahí el esposo de la mujer virtuosa no tendrá que buscar botín o riquezas fuera del hogar. Ella es la que enriquece su vida y él puede confiar en su fidelidad.

   Al llegar otra vez al arroyo donde había dejado a los 200 exhaustos, se ve que algunos hombres querían privarles a ellos de todo. Querían castigarles por no haber seguido a la pelea con todos. El texto les llama a estos hombres “malos y perversos” en el v. 22. Pero es la misma palabra hebrea que vimos en 10:27 donde los perversos menospreciaron a Saúl en su coronación. David los tenía y Saúl los tenía. Se supone que, por ser parte del pueblo escogido, todos serían buenos. Pero se ve que había también gente inconversa e impía entre ellos. No todos conocían a Dios personalmente, aunque vivían bajo la señal del pacto y tenían muchas oportunidades de entrar en una relación transformadora con el Dios viviente.

   David actuaba bíblicamente al anunciar su decisión respecto a los que se habían quedado (v. 23, 24). Números 31:27 había establecido el principio. Y siempre se recordaba en Israel esta regla (v. 25). Es una regla o norma que tiene su aplicación incluso en la obra de la Iglesia, que todos compartan por igual. Cuando Guillermo Carey partió para la India en 1793 sus últimas palabras eran estas: “Allá en la India hay una mina de oro. Yo descenderé y cavaré, pero vosotros aquí tendréis que sostener las sogas.” Y estos que se habían quedado con el equipaje (v. 24), iban a compartir los frutos por igual con los que habían ido a la guerra. Ellos eran parte del ejército y habían sido parte de la victoria.

   A cada uno le tocará su porción del botín. Pero a David como el jefe y comandante, le tocaría una porción mucho más grande. No los usó para enriquecerse personalmente. Envió porciones a la gente de varios pueblos en el Néguev, probablemente gente que había sido atacada y despojada de sus bienes por los amalequitas y sus aliados. Betel es más bien Betuel, unos km. al norte de Arad. Las demás ciudades están bien desparramadas desde Estemoa y Jatir al poniente hasta Hebrón y Horma al oriente. Los de Jerameel y los queneos habitaban en el extremo sur.

    Notamos que David no envió nada a Queila o Zif, los pueblos que le habían entregado. No se vengó de ellos, pero los ignora y les hace caso omiso. David envió lo que él llamaba un regalo (v. 26). La palabra regalo es lit. una bendición dada o pronunciada sobre alguien. Lleva la idea de un favor o de buena voluntad como también felicidad. Así es que David da la gloria a Dios por la victoria y quiere compartirla con otros. Esto es lo más precioso. Jonatán dijo acerca de su padre Saúl: “Mi padre ha ocasionado destrucción al país” (14:29). Pero de David se escribe que él bendijo al pueblo. Hay una bendición en bendecir la vida de otros (1 Ped. 3:9). El evangelio tiene el poder de bendecir (Rom. 15:29). Por lo tanto, nosotros podemos con el evangelio bendecir la vida de otros.

1er Titulo: El enemigo es destruido y el pueblo de Dios libertado. Versículos 17 y 18. Y los hirió David desde aquella mañana hasta la tarde del día siguiente; y no escapó de ellos ninguno, sino cuatrocientos jóvenes que montaron sobre los camellos y huyeron. Y libró David todo lo que los amalecitas habían tomado, y asimismo libertó David a sus dos mujeres.  (Léase: Génesis 14:14 al 16. Oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan. Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco. Y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente. ▬ Deuteronomio 6:17 al 19. Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y sus testimonios y sus estatutos que te ha mandado. Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a tus padres; para que él arroje a tus enemigos de delante de ti, como Jehová ha dicho.).

   Génesis 14:14 al 16: (14:14) Hermandad ▬ Cuidado: Está el deber de la fe valiente: rescatar a los hermanos de la esclavitud. Advierta lo que motivó y alentó a Abram: a su hermano, Lot, lo habían apresado y esclavizado. Físicamente, Lot era como un hijo para Abram, porque Abram lo había criado desde la niñez; pero espiritualmente, Lot era un hermano -un hermano espiritual- para Abram. Cuando algún enemigo esclaviza un hermano, los creyentes deben levantarse y ayudar a liberar al hermano, por grande que sea la oposición. Esto fue exactamente lo que hizo Abram. Pero advierta: Abram podía haber hallado muchas razones por las que no debía ayudar a Lot.

=> Lot le había hecho un mal terrible a Abram: él había actuado con avaricia y de un modo egoísta usurpó los derechos de Abram a la mejor tierra para su hacienda.

=> Lot había tomado para sí la mejor tierra, dejando que Abram se valiera por si mismo en la tierra menos deseable. (Vea bosquejo y notas, Gn. 13:5-18 para un mayor análisis.) Abram podía haber permitido que se asentaran en él resentimientos contra Lot por haberle hecho mal.

=> Lot era mundano, se sentía atraído por los lujos, placeres, y posesiones que ofrecían los impíos de las ciudades. Abram podía haber respondido diciendo que Lot estaba recibiendo lo que se merecía, que el juicio de Dios estaba cayendo sobre Lot por su mundanalidad.

=> A Lot lo había apresado un enemigo fuerte, un gran ejército de invasores. Desde el punto de vista humano, era imposible que Abram rescatara a Lot.

   Advierta este elemento sorprendente: Abram se rehusó -de una manera absoluta- a caer en estas justificaciones. Ni siquiera las consideró. Cuando oyó que a su hermano (su hermano espiritual) lo habían apresado, Abram actuó de inmediato. Él se levantó y salió en busca de su hermano para rescatarlo de su esclavitud. Advierta que para Abram trabajaba un gran número de personas, un número tan grande que logró armar a 318 hombres para pelear. Esto demuestra la hacienda tan grande y acaudalada que poseía Abram. Sin lugar a dudas, él era uno de los jeques y hacendados más grandes de Canaán, de no ser el más grande.

Pensamiento 1. Las Escrituras son claras: cuando se esclaviza un hermano, debemos rescatarlo. No importa en qué consista la esclavitud, debemos ser valientes: debemos ponernos en pie y salir en busca de nuestro hermano. Debemos hacer todo cuanto podamos por liberarlo de su esclavitud, de…

  • La inmoralidad • La gula • La borrachera • La avaricia • Las drogas • La ambición y el poder mundanos • El egoísmo • El deseo de posesiones

   «‘Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Gá. 6:1).

   “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).

   “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas” (Mt. 7:12).

   “Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones. He aquí nosotros venimos a ti, porque tú eres Jehová nuestro Dios” (Jer. 3:22).

   (14:14-15) Lucha – Planificación: Está la sabiduría de la fe valiente. Abram fue sabio, muy sabio, al tratar de rescatar a Lot.

▬ 1. Abram sabiamente escogió solo a personas entrenadas y leales para que lo ayudaran (v. 14). Advierta que solo se llevó a aquellos que habían nacido en su propia familia y que estaban entrenados para pelear. Eran solamente 318 hombres.

▬ 2. Abram planeó sabiamente su estrategia (v. 15).

Sencillamente…

  • Él dividió sus hombres en varios grupos y les mandó atacar desde varias posiciones estratégicas. Esto haría que el enemigo creyera que los atacaba un gran ejército.
  • El lanzó un ataque sorpresa por la noche. Se atrapó al enemigo completamente desprevenido. No pudieron darse cuenta de quién los estaba atacando, y por seguridad tuvieron que huir suponiendo que los atacaba un gran ejército.

▬ 3. Abram sabiamente participó personalmente. Él no se quedó atrás mientras otros trataban de rescatar a su hermano esclavizado. El propio Abram dirigió el rescate.

▬ 4. Abram sabiamente persiguió al enemigo, persiguió la victoria total. Él no detuvo la persecución hasta que el enemigo estuvo completamente derrotado y esparcido, y todos los esclavizados estaban liberados.

   Pensamiento 1. Todos los intentos de rescatar personas del pecado y Satanás deben planearse, ¡se deben planear sabiamente! Hay cuatro elementos esenciales cuando nos lanzamos a rescatar a alguien.

1) Debemos escoger a otros que nos ayuden, pero solo aquellos de la casa de la fe, solo creyentes. Y ellos deben ser creyentes entrenados y leales.

2) Debemos planear nuestra estrategia para rescatar a un hermano: se deben hacer planes para usar cada posición estratégica que podamos.

3) Debemos participar nosotros personalmente. No basta con que vayan otros creyentes; debemos ir nosotros personalmente, cada uno de nosotros. Se vuelve necesario hacer una pregunta en este momento: ¿Qué sucederá cuando comparezcamos delante de Dios en juicio? ¿Qué sucederá si nunca hemos ido y tratado de rescatar a un hermano de la esclavitud del pecado; ¿nunca lo hemos intentado, ni siquiera una vez? ¿Cuál será la reacción de Dios?

   “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).

   “Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios” (2 Ti. 1:8).

   “Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma” (Sal. 66:16).

4) Debemos perseguir (ir tras) el hermano esclavizado hasta que lo hayamos rescatado. Se debe ganar la victoria total para Cristo, la victoria total sobre el enemigo del pecado y Satanás. A nuestros hermanos esclavizados se les debe poner en libertad por Cristo.

   “porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hch. 4:20).

   “Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:15).

   “Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis” (Is. 62:6).

   “Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre” (Mal. 3:16).

   (14:16) Compasión ▬ Desinterés: Está la compasión y el desinterés de la fe valiente. Abram rescató a su hermano, pero esto no era todo. Por compasión, él rescató y trajo de vuelta…

  • A todas las personas: los hombres, las mujeres, y los hijos.
  • ` Todos los bienes y las posesiones.

   Abram se podía haber quedado con todo, pero desinteresadamente, él les devolvió todo a las personas. Y advierta: ellos eran incrédulos, los pecadores terribles e inmorales de Sodoma. Aun así, Abram los liberó y les devolvió sus bienes. ¿Por qué? Porque Abram sabía que Dios siempre ha tenido compasión del hombre y actuado desinteresadamente para con el hombre. Recuerden: Dios había tenido compasión con Abram después de su pecado en Egipto, y Él había perdonado y restaurado a Abram completamente. Por eso, Abram estaba mostrando acá compasión y desinterés para con las personas de Sodoma, demostrando la compasión y desinterés mismos del propio Dios.

   Pensamiento 1. Siempre debemos actuar con compasión y desinterés. La razón es evidente: Dios ha hecho posible que las personas -no importa lo que hayan hecho- sean liberadas y restauradas completamente por medio de Cristo.

   “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mt. 25:35-40).

   “En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch. 20:35).

   “Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza” (Ro. 12:20).

   “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, cumplid así la ley de Cristo” (Gá. 6:2).

   “Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Jn. 3:17-18).

   “Libra a los que son llevados a la muerte; salva a los que están en peligro de muerte. Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos, ¿acaso no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, y dará al hombre según sus obras” (Pr. 24:11-12).

   “No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia” (Ez. 34:4).

   “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Mi. 6:8).

   Comentario de Deuteronomio 6:17 al 19. Exhortación a la fidelidad, 6:10–19. Otra vez Moisés exhortó Israel a ser fiel a Jehovah después que entrara en la tierra de Canaán. La entrada en la tierra prometida sería el cumplimiento de la promesa que Dios había hecho a Abraham y a su descendencia. Además, Israel recibiría como herencia la abundancia de la tierra y los bienes de los habitantes de Canaán. La lista de bienes que aparece en el v. 11 son las cosas conquistadas por los israelitas. En otras listas Moisés describe con más detalle la abundancia de la tierra prometida (8:7–11; 11:13–15; 33:13, 14).

   Moisés temía que después de entrar en la tierra prometida y de acostumbrarse a la prosperidad de la tierra, Israel se olvidaría de Dios. La tentación para el pueblo sería olvidarse de que toda esta abundancia y bendición eran dadas a Israel por Jehovah, por causa de su amor y en cumplimiento de su promesa a los patriarcas. Israel no podía olvidarse de que el Dios que había redimido la nación de Egipto y los había protegido en el desierto era también el Dios de Canaán y él era responsable por la fertilidad de la tierra. Moisés usó tres palabras para exhortar a Israel a ser fiel a Jehovah (v. 13). (1) Temer a Jehovah. “Temer” es la actitud religiosa que incluye reverencia, respeto y adoración a Jehovah. (Ver Claude Mariottini, “Fear” en Holman Bible Dictionary, p. 481.) (2) Servir a Jehovah. La palabra “servir” está relacionada con la palabra esclavitud en el v. 12. Servir al faraón de Egipto es esclavitud, servir a Jehovah es adoración. (3) Jurar el nombre de Jehovah. Jurar en el nombre de Jehovah es reconocerle como la autoridad suprema de cada persona y el único Dios de Israel. Jesús usó este pasaje cuando fue tentado por Satanás en el desierto (Mat. 4:10; Luc. 4:8).

   La tentación de servir a otros dioses fue un problema que Israel confrontó durante la mayor parte de su historia. Si Israel se olvidaba que Jehovah era la fuente de todas sus bendiciones, se volvería a los dioses de la tierra, especialmente a Baal, el dios de los cananeos. Los cananeos creían que Baal era el dios que controlaba el ciclo de la naturaleza y traía la lluvia que producía la fertilidad de la tierra. Servir a otros dioses provocaría la ira de Jehovah porque él es un Dios celoso que no permite competencia. La referencia de Jehovah como un Dios celoso (ver la discusión del Dios celoso en 4:24) es una clara referencia al segundo mandamiento (5:8–10). El ir tras otro Dios es poner a Dios a prueba, así como Israel había hecho en Masá (v. 16). La palabra Masá significa “prueba”. Poner a Dios a prueba es dudar de su fidelidad o imponer condiciones a sus promesas. Es igual que tentar a Dios, ya que tentar es provocar a Dios a actuar según el deseo humano. En Masá, el pueblo necesitó de agua, pero ellos no creyeron que Dios podía proveer para sus necesidades. En Masá Israel propuso que la producción de agua sería una evidencia de que Jehovah estaba con su pueblo. En su hora de crisis el pueblo de Israel olvidó que Dios había cuidado del pueblo durante los 40 años de la jornada en el desierto y que Jehovah había provisto para todas las necesidades de Israel. Jesús usó estas mismas palabras cuando Satanás le invitó a echarse del pináculo del templo (Mat. 4:7; Luc 4:12).

   «Oír la voz de Satanás o seguir a Baal era impugnar el deseo de Dios de proveer para su pueblo. Para vencer la tentación de servir a otros dioses, Israel tenía que obedecer cuidadosamente (v. 17) la palabra de Jehovah. Israel tenía que obedecer fielmente las leyes y los mandatos si deseaba disfrutar de los bienes de Canaán. La obediencia a las demandas del pacto era la condición necesaria para el éxito de Israel en la tierra prometida. La obediencia traería dos grandes bendiciones a Israel: ellos tomarían posesión de la tierra (v. 18) y tendrían la victoria sobre sus enemigos (v. 19). Si Israel quería disfrutar los bienes de la tierra de Canaán, tendría que obedecer fielmente todas las demandas del pacto».

2º Titulo: Imperiosa necesidad: recuperar todo lo perdido. Versículos 19 y 20. Y no les faltó cosa alguna, chica ni grande, así de hijos como de hijas, del robo, y de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David. Tomó también David todas las ovejas y el ganado mayor; y trayéndolo todo delante, decían: Este es el botín de David.  (Léase: San Lucas 15: 8 al 10. ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido. Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. ▬ Apocalipsis 2:4 y 5. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.).

San Lucas 15: 8 al 10. (15:8) Perdido-moneda: la moneda representa a la persona no creyente, al pecador perdido en el seno de la familia, al miembro de la familia que se ha extraviado y está perdido, tanto para Dios como para su madre. Note dos hechos.

▬ 1. La moneda era de plata, de inmenso valor, deseada en gran manera.

▬ 2. La moneda estaba perdida, y destinada a seguir perdida por siempre si no era hallada (para la discusión del tema véase Estudio a fondo l, Perdido-Lc. 15:4).

    (15:8) Perdido -familia-testificar: la moneda se perdió por culpa de otros. Este es un importante cuadro de la responsabilidad que tienen los miembros de la familia unos por otros. En el seno de la familia una moneda (persona) se puede perder de cuatro maneras diferentes.

▬ 1. Ignorando la moneda. La moneda es apartada y olvidada. Una vez que ha sido traída a la casa, se le da poca o ninguna atención. Demasiadas ocupaciones, el hecho de ignorar su valor y de confundir las prioridades pueden hacer que la moneda sea ignorada.

▬ 2. Descuidando la moneda. La persona puede ser consciente de que la moneda está allí y conocer su valor, y sin embargo descuidarla. Puede dejar de prestarle atención por tanto tiempo que finalmente olvida donde está.

▬ 3. Tratándola descuidadamente. Se la trata mal, se la deja caer, se la pierde.

▬ 4. Poniéndola inconscientemente en algún lugar. Se la deja sin premeditación en algún sitio, y, consecuentemente se le presta poca atención. La persona atiende sencillamente sus asuntos diarios sin pensar nunca en usar la moneda. Eventualmente la moneda es olvidada.

   «Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, que enseñan a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada» (Tit. 2:4-5).

   «Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Si Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos» (Jn. 21:15).

   «He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré gravoso, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos» (2 Co. 12:14).

   «Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes» (Dt. 6:7).

   «Y las enseñarás a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes›› (Dt. 11:19).

   «Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él» (Pr. 22:6).

   «¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados? ¿a los arrancados de los pechos?» (Is. 28:9).

   «El que vive, el que vive, éste te dará alabanza, como yo hoy; el padre hará notoria tu verdad a los hijos» (Is. 38:19).

   «Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias; derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; alza tus manos a Él [a Dios] implorando la vida de tus pequeñitos, que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles» (Lm. 2:19).

   (15:8) Perdido-familia-testificando: la moneda estaba perdida en la casa. Note tres cosas.

▬ 1. La moneda, aunque estaba perdida en la casa, estaba perdida en la tierra y suciedad del piso. No estaba limpia como las otras nueve monedas sobre la cómoda. Lentamente la tierra y la suciedad la estaban cubriendo y ocultando bajo la basura.

▬ 2. La experiencia de la moneda, a pesar de estar en la casa, era terrible. Por el hecho de estar perdida era…

  • inútil; incapaz de contribuir a las necesidades de la familia
  • indefensa; incapaz de cumplir con su propósito.
  • ausente; no estaba allí para participar de las funciones de la familia.
  • ignorada; no se la veía, no podía ser lustrada y cuidada.
  • pisoteada; allí en el piso, cubierta de tierra y suciedad nadie la veía; por lo tanto, era sometida a mal uso y abuso.

   «La vara y la corrección dan sabiduría; más el muchacho consentido avergonzará a su madre» (Pr. 29:15).

   «Y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente» (Lc. 15:12-13).

   «Ella, instruida primero por su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista» (Mt. 14:8).

   «Y le mostraré [a Elí] que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado» (1 S. 3:13).

   «Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho» (1 S. 8:3).

   «E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y anduvo en el camino de su padre, y en el camino de su madre, y en el camino de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel» (1 R. 22:52).

   «También él anduvo en los caminos de la casa de Acab, pues su madre le aconsejaba que actuase impíamente» (2 Cr. 22:3).

   «Antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres» (Jer. 9:14).

   «Antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus ídolos. Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra» (Ez. 20:18-19).

▬ 3. La moneda no era consciente de estar perdida. Note tres

» a. Un miembro de la familia puede no ser consciente ni sentirse perdido. Tal vez no sienta incomodidad, ni angustia ni ansiedad; sin embargo, todavía existe la responsabilidad personal. Cada uno, no importa quien sea, es responsable de su propia vida y salvación. No puede culpar a sus padres, a madre, padre, hermano, hermana, hijo o hija. El miembro de la familia que peca es responsable de su propia conducta. Es él quien está perdido en la suciedad de la tierra.

» b. No hay excusa para seguir a compañeros y personalidades más fuertes. No hay excusa para ser pasivo, débil, o fácilmente descarriable. Eventualmente el miembro de la familia es responsable por su propia vida.

» c. Los otros miembros de la familia tal vez no conozcan la verdad acerca del amor de Dios y de Cristo, del privilegio que es ser salvado y tener el perdón de los pecados y heredar la vida eterna. Por eso, el miembro de la familia tiene la responsabilidad de salir y buscar la verdad de parte de aquellos que la conocen.

   «Así que, todo lo que os digan que guardéis,

guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme sus obras, porque dicen, y no hacen» (Mt. 23:3).

   (l5:9) Testificando-perdido, buscando: la moneda fue buscada hasta ser hallada. Hay varios hechos significativos en este punto.

▬ 1. La mujer cambió toda la atmósfera de la casa. Encendió una lámpara, puesto que las casas del aquel tiempo eran muy oscuras. La mayoría sólo tenían una pequeña ventana de menos de dos pies cuadrados. La única esperanza para la mujer de encontrar la moneda era encendiendo una luz.

   La luz representa a Cristo, la Luz del mundo (véase Estudio a fondo 1- Jn. 8: 12). La mujer se volvió a Cristo para llevar luz a su oscura casa. Note que en su búsqueda utilizó la luz, buscando detrás de cada puerta, debajo de cada mesa, en cada estante y en todos los demás lugares. No dio paso alguno sin la luz. (La luz también representa la luz de su vida, es decir, su confianza en la justicia de Dios. Véanse notas-Mt. 5:14; Estudio a fondo `12:35-36.)

▬ 2. Ella barrió toda la casa. Barrió toda la tierra suelta y suciedad sacándola fuera de su casa (cp. pecado en la casa). 2 cosas sabía:

» a. Mientras hubiese tierra suelta y suciedad en la casa (pecado) jamás encontraría su preciosa moneda.

» b. Si no sacaba toda la tierra suelta y suciedad (pecado) podía perder otra moneda.

▬ 3. La mujer buscó inmediata y urgentemente la moneda. Cuanto más tiempo permaneciera perdida la moneda…

  • más se ensuciarla.
  • más se intimidaría.
  • más se acostumbraría a la suciedad.
  • más difícil sería encontrarla.

▬ 4. La mujer buscó diligentemente la moneda hasta hallarla. Percibía una gran pérdida, como si no existiese otra moneda de plata. El saber que las otras monedas estaban seguras no las consolaba. Era muchísimo lo que dependía de hallar a esta moneda en particular.

   El propósito y la utilidad de la moneda en la vida dependían de que fuese hallada y salvada de la suciedad de la tierra, de modo que una cosa estaba clara: la mujer no abandonaría hasta hallarla.

  • Ella quería hallar la moneda; dedicó su vida y se dispuso a hallarla, pidiendo siempre la dirección de Dios y confiando en la ayuda de Dios.
  • Ella trabajó diligentemente; puso todos sus pensamientos, energía y esfuerzo en la búsqueda de su moneda perdida. La búsqueda de la moneda se convirtió en el centro de su vida hasta que la halló.
  • Ella perseveró; fue un trabajo tedioso y pesado porque implicó barrer la tierra y suciedad de debajo de cada mueble y de cada rincón y lugar fuera del alcance de la vista. Ella miraba y oraba mientras caminaba, Se inclinaba, se torcía y se arrodillaba. A pesar de la incomodidad y de la dificultad, ella movía, cambiaba y reordenando todo el mobiliario a efectos de limpiar y llegar a los lugares de difícil acceso; lo hizo todo en su intento de alcanzar y hallar a la moneda perdida.

   «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lc. 19:10).

   «Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor» (Jn. 5:14).

   «Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron. Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?» (Jn. 9:34-35).

   «Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido para juzgar al mundo, sino a salvar al mundo» (Jn. 12:47).

   «Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo» (Ap. 3:19-20).

   «Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por El sin mancha e irreprensibles, en paz» (2 P. 3:13-14).

   «Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él» (Lc. 8:39).

   «Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne» (Ro. 9:3).

   (15:9) Salvación-gozo-testificando: la moneda, una vez hallada, fue de gran gozo. Note varias cosas.

▬ 1. Las oraciones y esfuerzos de la mujer valieron la pena. Ella halló su moneda perdida. Esa clase de oración y diligencia son recompensados por Dios.

▬ 2. La mujer reunió a sus amigas y vecinos para una gloriosa celebración. Su moneda perdida había sido hallada. Aquel fue un momento de gozo y ella quiso compartirlo con sus seres queridos.

▬ 3. Es de crucial importancia recordar esto. Note sus palabras: «la dracma que [yo] había perdido». Era ella quien había perdido la moneda. ¿Por qué la había perdido? Note que la lámpara no había estado encendida. La casa solamente tenía la luz natural que entraba por una pequeña ventana hecha por el hombre. La luz (Cristo) no había estado resplandeciendo en su casa.

▬ 4. Ahora la mujer podía regocijarse porque…

  • tenía luz (Cristo).
  • había barrido toda la tierra y suciedad fuera de su casa.
  • había orado y buscado diligentemente su moneda perdida.
  • sus esfuerzos y oraciones la llevaron a la moneda.

   (15: 10) Arrepentimiento: la moneda representa al pecador arrepentido. Note dos temas sencillos pero profundos.

▬ 1. El pecador hallado es una persona que se arrepiente (véanse nota y Estudio a fondo 1- Hch. 17:29-30).

▬ 2. Dios y todos los ángeles se regocijan en gran manera cuando un pecador se arrepiente.

   «Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo» (Hch. 2:38).

   «Buscad a Jehová mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él, misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar» (Is. 55:6-7).

   Comentario de Apocalipsis 2:4 y 5. (2:4) Iglesia – Amor – Reincidencia: Está la queja. La iglesia perdió a su primer amor. Esto probablemente signifique dos cosas.

▬ 1. La iglesia y sus creyentes habían perdido sus sentimientos por Cristo. En griego dice: “amas el primer amor”. Los creyentes habían abandonado su primer amor. Cristo ya no estaba primero en sus vidas. Estaban colocándose a ellos mismos y a sus propios asuntos en primer lugar, y lo mismo sucedía con la iglesia: sus programas, servicios, ministerios y compañerismo de la iglesia. Se habían vuelto más apegados a la iglesia que a Cristo.

=> Habían perdido sus sentimientos de calidez y ternura por Cristo.

=> Habían perdido su sensibilidad por Cristo, su fervor, su chispa y unción.

=> Ya no tenían compañerismo ni comunión ni oración ni compartían con Cristo, no como lo habían hecho cuando fueron convertidos por primera vez.

=> No andaban en conciencia de la presencia de Cristo, gozando y regocijándose en Él a lo largo del día.

   Dicho en forma más simple, no estaban teniendo un compañerismo personal con Cristo, andando y compartiendo con Él como lo habían hecho alguna vez. Ya no estaban tan apegados a Cristo como lo habían estado. Estaban más apegados a otras cosas y a otros asuntos de la vida. Amaban a su iglesia y tenían los sentimientos correctos, y hasta estaban preparados para luchar por la verdad de Cristo. Pero no amaban a Cristo, no en forma personal e íntima, no hasta el grado en que andaban y compartían con Él, en compañerismo y comunión con Él durante todo el día, no en el sentido de que tomaran periodos y estuvieran a solas con Él y oraran y compartieran con Él.

   Pensamiento 1: Imagine a un joven que se enamora de una muchacha. Quiere pasar tiempo con ella y compartir con ella. Quiere estar apegado a ella y colocarla en primer lugar en su vida. Este siempre debería ser nuestro deseo con Cristo.

   “Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Mt. 24:12).

   “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Jn. 14:23).

   “Pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amados. y habéis creído que yo salí de Dios” (Jn. 16:27).

   “La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Amén” (Ef. 6:24).

   “A quien amáis sin haberle visto, en quien, creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso” (1 P. 1:8).

   “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” (Ap. 2:4).

   “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Ap. 3:20).

   “Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mi en el desierto, en tierra no sembrada” (Jer. 2:2).

▬ 2. La iglesia había perdido su amor por su gente. La iglesia vio una ruptura que sucedió en su compañerismo y su amor entre sí. Cuando se fundó por primera vez la iglesia, existía un profundo amor entre sus miembros (cp. Hch. 20:17-38). La iglesia tenía un corazón amoroso y una mano que tendía con ayuda, una disponibilidad para trabajar juntos incluso durante la persecución. Pero algo ocurrió. ¿Qué? No hay explicación. De modo que todas las cosas que quiebran el compañerismo o que borran el amor son aplicables también: la crítica, las quejas, la envidia y una mente egoísta.

   “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:34-35).

   “Este es mi mandamiento: Que os améis uno a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:12).

   “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).

   “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis toda una misma cosa, y

que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).

   “Porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois camales, y andáis como hombres?” (1 Co. 3:3).

   “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

   (2:5) Arrepentimiento – Recordar: Hay un consejo. El Señor aconseja a la iglesia que vuelva a Él. Cuando una iglesia o un creyente se desvían, el Señor emite el mismo llamado que emite aquí: Regresar. Hay tres etapas que conforman el regreso.

▬ 1. En primer lugar, recordar desde dónde uno ha caído. Hay que volver a pensar sobre su anterior amor por el Señor. Recordar su presencia:

=> los sentimientos de afecto y ternura.

=> el fervor, la chispa y la unción.

=> el compañerismo y la comunión con Él.

=> orar y testificar.

=> la conciencia de su presencia.

=> el gozo y el regocijo de su presencia que llenó su corazón.

Nuevamente, recuerde la presencia del Señor, el amor que existía entre usted y Él.

▬ 2. En segundo lugar, arrepentirse, alejarse de lo que fuera que se interpuso entre usted y Cristo y volver a Él. Algo lo alejó de Cristo. Usted está apegado a algo más que lo que lo está a Cristo. Algo está consumiendo sus pensamientos y energías y manteniendo su mente alejada de concentrarse en Cristo y en el compañerismo y la comunión con Él. No está centrando su mente en Él en oración mientras anda a lo largo del día. No está compartiendo y teniendo comunión con Él como entonces. Algo lo ha reemplazado a Él en sus pensamientos y atención. Y usted está más apegado a eso que lo que lo está a Cristo. Arrepiéntase, aléjese de ese apego y vuelva a Cristo.

   “Y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mt. 3:2).

   “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” (Mt. 5:4).

   “Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lc. 13:3).

   “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hch. 2:38).

   “Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón” (Hch. 8:22).

   “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hch. 17:30).

   “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Cr. 7:14).

   “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Is. 55:7).

▬ 3. Tercero, haga las primeras cosas que hizo.

=> Empiece ahora a centrar su mente en Cristo y en tomarse el momento justo para orar. Hágalo todo el día con mucha frecuencia. Reconózcalo a Él en todos sus caminos, y Él dirigirá sus senderos (Pr. 3:6).

=> Tómese lapsos fijos para estar a solas con Cristo y estudiar su Palabra y orar (2 Ti. 2:15; 3:16; Ef. 6:18).

=> Comience a caminar como caminaría Cristo si estuviera andando a su lado, paso a paso y hora tras hora. Haga esto desde el momento en que se despierta por la mañana hasta el momento en que se va a dormir por la noche.

3er Titulo: Preocupación del siervo de Dios por los más débiles. Versículo 21. Y vino David a los doscientos hombres que habían quedado cansados y no habían podido seguir a David, a los cuales habían hecho quedar en el torrente de Besor; y ellos salieron a recibir a David y al pueblo que con él estaba. Y cuando David llegó a la gente, les saludó con paz. (Léase: Romanos 15:1. Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos.  ▬ Los Hechos 20:28 al 31. Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que, por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.).

   Comentario de Romanos 15:1: “No se complazcan a ustedes mismos sino también a los débiles” (15:1)

   Pablo ha estado revelando que está de acuerdo con el grupo fuerte y ahora nos hace explícita la identificación con ellos, comenzando el versículo: “los fuertes en la fe debemos apoyar a los débiles” (dynatai, el adjetivo afín de dynamai, “ser capaz” o “tener la fuerza”). Luego, Pablo ordena a los fuertes que reduzcan sus reacciones exageradas y que literalmente “sobrelleven las debilidades de los no fuertes”. “Debilidades” son esa pobre fe que los obliga a obedecer las leyes alimentarias, los días santos y otras regulaciones. Pablo está usando un lenguaje que recuerda a Gálatas 6:2, “Ayúdense unos a otros a llevar [= “soportar”] sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo”.

   Es difícil saber exactamente qué le está pidiendo Pablo a los fuertes. Ciertamente no quiere que les muestren a los débiles el error de sus caminos. Eso es lo que ha estado causando las dificultades, como lo deja claro en el capítulo 14. Les dijo a los fuertes en 14:13–18 que aceptaran a los débiles y que no dañaran su fe. Por lo menos, los exhorta aquí a no dominar a los débiles sino a llevar sus cargas. Esto significa más que solo tolerancia

para sus puntos de vista; los fuertes deben tratar de entender de dónde vienen y por qué, así como adoptar un enfoque amoroso hacia ellos en general. Pablo quiere que sean empáticos con los débiles y que muestren una compresión amable del problema.

   A medida que se vuelven compasivos con los cristianos judíos débiles, los fuertes “no deben hacer lo que les agrada”. Deben negarse a alardear de su libertad y proclamar su posición superior sin tener en cuenta las convicciones de los débiles. Es un llamado a la prudencia, la compasión y una conciencia profunda de lo importante que es el problema para estos cristianos judíos. Deben querer fortalecer a los débiles, no derribarlos, y hacer un esfuerzo adicional para hacerlo. Esto es en realidad una obligación cristiana en general (“debemos”) que nos incluye a todos. Dios lo requiere de nosotros.

   Comentario de Los Hechos 20:28 al 31: (20:28) Ministra, deber ▬ Rebaño: el primer deber es cuidar de ustedes mismo y de la iglesia. Esta es una tremenda encomienda.

▬ 1. El ministro debe velar por su vida, su carácter y conducta antes de poder velar por el rebaño de Dios. Mirad” (prosechete), implica prestar atención, concentrarse en, cuidar, velar por, y guardar su vida. Hay algunas áreas específicas que debe vigilar.

» a. Debe guardarse de falsas enseñanzas.

   “en esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía” (Lc. 12:1).

» b. Debe velar por tener un espíritu perdonador.

   “Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale” (Lc. 17 :3-4).

» c. Debe cuidarse de la indulgencia, las borracheras y los afanes de esta vida.

   “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lc. 21:34).

» d. Debe cuidarse de fábulas, mitos, especulaciones, ideas, falsas doctrinas de hombres y genealogías (raíces, herencia, ancestros, conocimiento inútil) de hombres.

   “ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora” (1 Ti. 1:4).

» e. Debe velar y entregar a la lectura, la exhortación y la enseñanza.

   “…ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza” (1 Ti. 4:13).

» f. Debe dedicarse especialmente a la doctrina (te didaskalia), la enseñanza de las Escrituras.

   “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Ti. 4:16).

▬ 2. El ministro debe velar por “todo el rebaño.” Para ello las Escrituras nos dan tres razones.

» a. Las ovejas pueden vagar y perderse (ver Lc. 15:4 para ver cinco razones por las cuales las ovejas pierden su camino.)

   “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Is. 53:6).

   “El hombre que se aparta del camino de la sabiduría vendrá a parar en la compañía de los muertos” (Pr. 21:16).

   “Cual ave que se va de su nido, Tal es el hombre que se va de su lugar” (Pr. 27:8).

   “Tú me dejaste, dice Jehová; te volviste atrás; por tanto, yo extenderé sobre ti mi mano y te destruiré; estoy cansado de arrepentirme” (Jer. 15:6).

   “Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma” (He. 10:38).

   “Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad” (2 P. 2:15).

» b. Las ovejas pueden ser perseguidas por fieras (falsos maestros) del mundo y de dentro de la iglesia (ver Hch. 20:29-30; Jn. 10:1; 10:7-8.)

   “Todas las bestias del campo, todas las fieras del bosque, venid a devorar. Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado” (Is. 56:9-11).

   “Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová. Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová” (Jer. 23:1-2; cp. Jer. 25:34-38).

   “Ovejas pérdidas fueron mi pueblo; sus pastores las hicieron errar, por los montes las descarriaron; anduvieron de monte en collado, y se olvidaron de sus rediles” (Jer. 50:6).

   “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas” (Ez. 34:2-6; cp. Ez. 34:7-31).

» c. Las ovejas sin pastor están en un estado lamentable.

   “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mt. 9:36).

   “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas” (1 P. 2:25).

    (20 28-31) Ministro ▬ Iglesia: el segundo deber es apacentar a la iglesia de Dios. La palabra “apacentar” (poimainein) es pastor, actuar como pastor. Los lideres de la iglesia de Dios deben pastorearla.

 Existen cuatro razones por las cuales el líder de la iglesia debe alimentarla.

▬ 1 La iglesia debe ser apacentada porque Dios la ha comprado y ha pagado por ella el precio supremo, con su propia sangre. Tenga en cuenta tres puntos importantes.

» a. Inequívocamente Jesús es Dios. Fue él quien derramó su sangre para pagar por la iglesia. Él es Dios y es hombre.

» b. Jesús “compró” (periepoiesato) la iglesia. Es decir que él es su dueño, le pertenece; él tiene todo consentimiento en cualquier cosa que a ella se refiera. Como Comprador, su palabra con respecto al cuidado de la iglesia debe cumplirse explícitamente, tal y como él dice. No puede haber ningún tipo de desviación. Los líderes no son más que supervisores que él ha puesto para pastorear a su iglesia como él diga.

» c. Jesús pagó el precio supremo por la iglesia su propia sangre.

▬ 2 a iglesia debe ser pastoreada porque este es el deber de sus lideres. A los líderes de la iglesia se les llama supervisores (episkopous) o ancianos (nombre judío) u obispos (nombre griego) o presbítero (supervisor.) Fíjese que los términos se usan indistintamente: anciano (V. 17), obispo (v. 28), supervisor o episcopo (v. 28), y pastor (apacentar, v. 28).

   “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 P. 5:1-4).

▬ 3. La iglesia debe ser apacentada porque vendrán falsos maestros a los creyentes y tratarán de seducirlos.

▬ 4. La iglesia debe ser apacentada por el supremo ejemplo de fidelidad dado por Pablo. Pablo establece un ejemplo dinámico para todos los líderes de la iglesia. Él fue un hombre igual a los demás, como cualquier líder, no obstante, fue capaz de agradar a Dios grandemente, capaz de apacentar a la iglesia tal y como Dios deseaba. Demostró perfectamente que el hombre que Dios escoge para ser un velador puede pastorear a la iglesia como debe ser (ver note, pt.’ 1, Hch. 14: 14-l 8 para mayor discusión.)

» a. El “advirtió” (noutheton): amonestó. La palabra significa ambas cosas, aconsejar y advertir.

   “a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Col. 1:27).

» b. Amonestó a todos, sin rechazar o favorecer a ninguno. A todos les prestaba atención y se ocupaba de que fueran alimentados y pastoreados completamente.

» c. Les amonestaba día y noche: cada día, cada noche, todo el tiempo, constante y consistentemente, sin desaprovechar una oportunidad.

» d. Les amonestó “con lágrimas”, lleno de compasión y preocupación, conmovido por la miseria y el destino de los perdidos, las necesidades de los salvos y la gloriosa misericordia de Dios.

   “Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas” (Jn. 21:17).

   “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto” (1 P. 5:2).

  “Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jer. 3:15).

LUNES 23 DE FEBRERO DE 2026.

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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Una respuesta a «LUNES 23 DE FEBRERO DE 2026. “RECUPERANDO TODO LO ROBADO POR EL ENEMIGO”.»

  1. Avatar de Estudio Biblico Tiquico

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