Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
LUNES 09 DE MARZO DE 2026.  “DEBEMOS SER EQUITATIVOS CON LO RECIBIDO”.

Lección: 1ª de samuel 30:22 al 31.22. Entonces todos los malos y perversos de entre los que habían ido con David, respondieron y dijeron: Porque no fueron con nosotros, no les daremos del botín que hemos quitado, sino a cada uno su mujer y sus hijos; que los tomen y se vayan. 23. Y David dijo: No hagáis eso, hermanos míos, de lo que nos ha dado Jehová, quien nos ha guardado, y ha entregado en nuestra mano a los merodeadores que vinieron contra nosotros. 24. ¿Y quién os escuchará en este caso? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual. 25. Desde aquel día en adelante fue esto por ley y ordenanza en Israel, hasta hoy. 26. Y cuando David llegó a Siclag, envió del botín a los ancianos de Judá, sus amigos, diciendo: He aquí un presente para vosotros del botín de los enemigos de Jehová. 27. Lo envió a los que estaban en Bet-el, en Ramot del Neguev, en Jatir, 28. en Aroer, en Sifmot, en Estemoa, 29. en Racal, en las ciudades de Jerameel, en las ciudades del ceneo, 30. en Horma, en Corasán, en Atac, 31. en Hebrón, y en todos los lugares donde David había estado con sus hombres.

Comentario del contexto Bíblico. (26) David reparte los bienes, 30:20–31. David no lo sabía, pero mientras él iba venciendo a los amalequitas, Saúl y todo Israel estaban siendo vencidos por los filisteos. David actuaba en obediencia a la voluntad de Dios y Saúl sufría las terribles consecuencias de su constante desobediencia. Los bienes que David y sus hombres habrán recuperado debían haber sido realmente abundantes. El v. 16 dice que era un gran botín. Es interesante que la misma palabra botín se usa en Proverbios 31:11 y se traduce “ganancias”. Ahí el esposo de la mujer virtuosa no tendrá que buscar botín o riquezas fuera del hogar. Ella es la que enriquece su vida y él puede confiar en su fidelidad.

   Al llegar otra vez al arroyo donde había dejado a los 200 exhaustos, se ve que algunos hombres querían privarles a ellos de todo. Querían castigarles por no haber seguido a la pelea con todos. El texto les llama a estos hombres “malos y perversos” en el v. 22. Pero es la misma palabra hebrea que vimos en 10:27 donde los perversos menospreciaron a Saúl en su coronación. David los tenía y Saúl los tenía. Se supone que, por ser parte del pueblo escogido, todos serían buenos. Pero se ve que había también gente inconversa e impía entre ellos. No todos conocían a Dios personalmente, aunque vivían bajo la señal del pacto y tenían muchas oportunidades de entrar en una relación transformadora con el Dios viviente.

   David actuaba bíblicamente al anunciar su decisión respecto a los que se habían quedado (v. 23, 24). Números 31:27 había establecido el principio. Y siempre se recordaba en Israel esta regla (v. 25). Es una regla o norma que tiene su aplicación incluso en la obra de la Iglesia, que todos compartan por igual. Cuando Guillermo Carey partió para la India en 1793 sus últimas palabras eran estas: “Allá en la India hay una mina de oro. Yo descenderé y cavaré, pero vosotros aquí tendréis que sostener las sogas.” Y estos que se habían quedado con el equipaje (v. 24), iban a compartir los frutos por igual con los que habían ido a la guerra. Ellos eran parte del ejército y habían sido parte de la victoria.

   A cada uno le tocará su porción del botín. Pero a David como el jefe y comandante, le tocaría una porción mucho más grande. No los usó para enriquecerse personalmente. Envió porciones a la gente de varios pueblos en el Néguev, probablemente gente que había sido atacada y despojada de sus bienes por los amalequitas y sus aliados. Betel es más bien Betuel, unos km. al norte de Arad. Las demás ciudades están bien desparramadas desde Estemoa y Jatir al poniente hasta Hebrón y Horma al oriente. Los de Jerameel y los queneos habitaban en el extremo sur.

   Notamos que David no envió nada a Queila o Zif, los pueblos que le habían entregado. No se vengó de ellos, pero los ignora y les hace caso omiso. David envió lo que él llamaba un regalo (v. 26). La palabra regalo es lit. una bendición dada o pronunciada sobre alguien. Lleva la idea de un favor o de buena voluntad como también felicidad. Así es que David da la gloria a Dios por la victoria y quiere compartirla con otros. Esto es lo más precioso. Jonatán dijo acerca de su padre Saúl: “Mi padre ha ocasionado destrucción al país” (14:29). Pero de David se escribe que él bendijo al pueblo. Hay una bendición en bendecir la vida de otros (1 Ped. 3:9. no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.). El evangelio tiene el poder de bendecir (Rom. 15:29. Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo.). Por lo tanto, nosotros podemos con el evangelio bendecir la vida de otros.

Debemos ser equitativos con lo recibido: La Biblia promueve la equidad, justicia e imparcialidad en el trato hacia los demás, reflejando el carácter de Dios. Se nos llama a ser generosos, compartiendo lo recibido con liberalidad en lugar de retenerlo, actuando con justicia en el trabajo, los salarios y el trato a nuestros semejantes, sin acepción de personas.

   La equidad en la Biblia es un principio de justicia divina, rectitud e imparcialidad, fundamentado en el carácter justo de Dios (Salmo 9:8. El juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud.) y la igual dignidad de todas las personas creadas a su imagen (Génesis 1:27. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.). Implica tratar a todos con justicia, sin prejuicios, ofreciendo salvación y valor por igual, reconociendo diferencias individuales.

   Aquí los puntos clave:

Generosidad vs. Retención: Proverbios 11:24-25 señala que ser generoso prospera y compartir lo recibido trae más bendición, mientras que retener lo que no es debido lleva a la pobreza.

   «Proverbios 11:24 y 25. Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado»

Justicia en las Relaciones: Colosenses 4:1 insta a los amos (líderes) a dar a sus siervos lo que es «justo y equitativo», reconociendo que todos somos iguales ante Dios.

   «Colosenses 4:1: Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos.»

Equidad Social: La Biblia condena prácticas injustas en salarios, precios y condiciones laborales, llamando a proteger los derechos de los demás en lugar de aprovecharse de ellos.

Amor al Prójimo: La base de la equidad es amar al prójimo como a uno mismo, lo que implica justicia y rectitud en todas nuestras interacciones.

Conclusión: La equidad bíblica busca el equilibrio y la justicia, reflejando el carácter de Dios, quien no hace acepción de personas.

1er Titulo: Cuidándose de los malos y perversos. Versículo 22. Entonces todos los malos y perversos de entre los que habían ido con David, respondieron y dijeron: Porque no fueron con nosotros, no les daremos del botín que hemos quitado, sino a cada uno su mujer y sus hijos; que los tomen y se vayan. (Léase: Proverbios 4:14 y 27. (14). No entres por la vereda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malos. ▬ (27). No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal.  ▬ Proverbios 3:5 y 6. Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. (6). Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.).

   Cuidándose de los malos y perversos: La Biblia aconseja cuidarse de los malos y perversos manteniéndose íntegros, irreprensibles y sencillos, brillando como luminares en una generación maligna (Filipenses 2:15). Se advierte evitar a los falsos maestros y hacedores de maldad (Filipenses 3:2), superando el mal haciendo el bien en lugar de vengarse. (Romanos 12:21).

  • Filipenses 2:15: Llama a ser hijos de Dios sin mancha en medio de una generación «maligna y perversa».
  • Filipenses 3:2: Advierte directamente: «Cuídense de esos perros, cuídense de esos que hacen el mal, cuídense de esos que mutilan el cuerpo».
  • Romanos 12:21: Instruye no ser vencidos por el mal, sino vencer el mal con el bien, evitando igualarse a las acciones perversas.
  • Proverbios 4:14-15: Aconseja no entrar en la vereda de los impíos ni ir por el camino de los malos, evitando pasar por ella y desviándose, citado en estudios bíblicos generales.

La postura bíblica es la prudencia, la santidad personal y no participar en sus caminos.

2° Titulo: Ordenanzas divinas vigentes para siempre. Versículos 23 al 25. (23). Y David dijo: No hagáis eso, hermanos míos, de lo que nos ha dado Jehová, quien nos ha guardado, y ha entregado en nuestra mano a los merodeadores que vinieron contra nosotros. (24). ¿Y quién os escuchará en este caso? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual. (25). Desde aquel día en adelante fue esto por ley y ordenanza en Israel, hasta hoy.  (Léase: Proverbios 31:9. Abre tu boca, juzga con justicia, Y defiende la causa del pobre y del menesteroso. Elogio de la mujer virtuosa. ▬ Romanos 12:17 y 18. No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.).

Referencias Bíblicas: «La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén. Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que, por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.» (Rom. 16: 24 al 27).

   «Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo, tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.» (1ª de Corintios 11:23 al 28.).

   Las ordenanzas bíblicas bajo la gracia de Jesucristo son actos sagrados, principalmente el bautismo y la Santa Cena (Santa Cena), que celebran la obra del Salvador y son recordatorios divinos de su evangelio. Estas ordenanzas, junto con el arrepentimiento y la fe, permiten el acceso al poder de Dios.

Comentario de Romanos 12:17 y 18. (12:17) Creyente, vida y andar: el creyente debe vivir en forma irreprensible delante de todos los hombres. Se mencionan dos conductas en particular.

▬ 1. El creyente no debe actuar por reacción; no tiene que devolver mal por mal a nadie. En el mundo y en el comportamiento entre los hombres, cada uno es maltratado y está sujeto a recciones en una u otra oportunidad. En consecuencia, el creyente sufre males y maltratos como cualquiera; conforme es la conducta del hombre. Sin embargo, el creyente genuino además sufre males y maltratos por el hecho de ser un seguidor de Jesucristo. Como seguidor de Cristo.

  • el creyente lleva una vida de justicia y pureza, honestidad y verdad; y tal conducta con frecuencia es motivo de oposición por parte del mundo. Así que la persona mundana con frecuencia se opone al creyente y abusa de él.
  • el creyente da testimonio contra la corrupción del mundo y de la necesidad que el hombre tiene de escapar de la corrupción volviéndose a Jesucristo y su justicia. Por esto también la persona mundana con frecuencia se levanta contra el mensaje de Cristo y su justicia.

   El punto es que el creyente no debe reaccionar contra la persona que lo maltrata y que hace mal en su contra. Hay por lo menos dos razones por las que no debe reaccionar.

» a. La reacción muy probablemente conduzca a la pérdida de la amistad de la persona perdiendo de esa forma toda esperanza de alcanzar a esa persona para Jesucristo. La persona que actuó mal podrá decir: «Un cristiano me hizo esto». El creyente habrá hecho que Cristo sea un Salvador poco atractivo. Por otra parte, si el creyente devuelve un bien al que lo ofendió, abre la puerta para una posible amistad y da testimonio del amor de Dios hacia todos los hombres, aun por aquellos que hacen mal.

» b. La reacción no es el método de Dios ni de Cristo.

   «Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra… Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos» (Mt. 5:39, 45).

   «No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición» (1 P. 3:9).

    «Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos» (1 Ts. 5:15).

   «No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová» (Lv. 19:18).

   «No digas: Yo me vengaré; espera a Jehová, y él te salvará» (Pr. 20:22).

   «No digas: como me hizo, así le haré; daré el pago al hombre según su obra» (Pr. 24:29).

▬ 2. El creyente debe mostrar buena conducta delante de todos los hombres. La palabra «procurad» (pornooumenoi) significa pensar antes de actuar. La idea es esta: cuando alguien hace algo malo contra el creyente, el creyente debe pensar antes de actuar. Debe pensar y orar en cuanto a su conducta. ¿Por qué? Para que pueda responder de una manera correcta y apropiada. El creyente necesita hacer lo que es correcto y noble, y la única manera de hacerlo es pensar acerca de la situación.

   Note otro punto fundamental. Las Escrituras enseñan claramente al creyente por qué debe responder de esa manera: para que su respuesta honesta y noble sea vista por los hombres. En esencia, el creyente debe amar poniendo la otra mejilla al malhechor «delante de todos los hombres». Entonces los hombres tienen un testimonio firme del amor de Dios delante de sus ojos.

   «No debáis a nadie nada, sino el amaro unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley» (Ro. 13:8).

   «Procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres» (2 Co. 8:21).

   «Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres» (Pr. 3:3-4).

    (Romanos 12:18) Paz ▬ Fraternidad ▬ guerra ▬ divisiones: el creyente debe vivir en paz con todos los hombres. Sin embargo, la paz no siempre es posible. Hay dos calificativos.

  • Si es posible, el creyente debe vivir en paz con todos los hombres. Sin embargo, no es siempre posible. Algunas personas son perturbadoras: gruñones, quejumbrosos, buenos para disentir, divisivos, peleadores, egoístas, líderes egocéntricos, buscadores de una imagen, que andan a la caza del poder, belicosos. Algunas personas no tienen interés en vivir en paz con el creyente.
  • En cuanto dependa de vosotros, el creyente debe vivir en paz con todos los hombres. El creyente debe trabajar por la paz cuanto le sea posible. Algún nivel de armonía y concordia se puede lograr por lo menos por algún tiempo. El creyente nunca debe darse por vencido, no mientras haya esperanzas de tener algún grado de paz. Debe lograr cuanta paz le sea posible. Sin embargo, la paz no siempre es posible con todos.

   Ahora note dos puntos significativos que merecen una cuidadosa consideración y reflexión por parte de todo creyente.

▬ 1. La causa del conflicto no debe venir del creyente. Debe tratar, por todos los medios posibles, de traer la paz y mantener la paz (Ro. 12:20; cp. Mt. 5:39-41). Sin embargo, esto podría ser imposible debido a la maldad de otros o porque el control de la paz no está en sus manos. Es posible que algunos no vivan apaciblemente. Siguen dando rienda suelta a cada capricho y llevan una vida de repugnante libertinaje. Ese tipo de vida a menudo amenaza la paz y la seguridad, la preservación y la vida de uno, de la familia y de los amigos.

▬ 2. ¿Qué es lo que determina si un creyente debe volver la otra mejilla o defenderse? Por ejemplo, Jesús pasó su vida combatiendo la maldad y el pecado, y no siempre puso la otra mejilla (Jn. 19:22-23); tampoco lo hizo Pablo (Hch. 23:2-3). Pablo exhortaba a los creyentes a no permitir el libertinaje y era estricto en el mandato. Por ejemplo, dijo que, si por pereza un hombre no trabaja, no debe comer (2 Ts. 3:7, 10).

   El principio directriz para el creyente es claro: «No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal» (Ro. 12:21). Hay ocasiones en que un atacante, si le permitimos continuar atacando, se siente estimulado en su mala naturaleza de desenfreno y libertinaje. Si se le permite continuar, su mal vence al creyente, ya sea desde adentro por la amargura y el deseo de venganza, o desde afuera tomando el dominio. Así, el creyente no debe sacrificar la verdad para preservar la paz. No se debe permitir que el mal venza a la verdad.

   «Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la mansedumbre hará cesar grandes ofensas» (Ec. 10:4).

   «Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres» (Ro. 12:18).

   «Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación» (Ro. 14:19).

   «Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor» (He. 12:14).

3er Titulo: Repartiendo con generosidad lo recibido para mantener la comunión. Versículos 26 al 31. (26). Y cuando David llegó a Siclag, envió del botín a los ancianos de Judá, sus amigos, diciendo: He aquí un presente para vosotros del botín de los enemigos de Jehová. (27). Lo envió a los que estaban en Bet-el, en Ramot del Neguev, en Jatir, (28). en Aroer, en Sifmot, en Estemoa, (29). en Racal, en las ciudades de Jerameel, en las ciudades del ceneo, (30). en Horma, en Corasán, en Atac, (31). en Hebrón, y en todos los lugares donde David había estado con sus hombres. (Léase: Proverbios 11:24 y 25. Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado. ▬ 2ª a los Corintios 9:5 y 6. Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.).

Repartiendo con generosidad lo recibido para mantener la comunión. Repartir con generosidad lo recibido es un principio espiritual que fortalece la comunión y la unidad, reflejando la gracia recibida de Dios. Compartir recursos, tiempo o fe con alegría, incluso en momentos de dificultad, crea lazos de apoyo mutuo y es una forma práctica de amor que bendice a quien da y recibe.

   Según la Biblia, la generosidad no es solo dar, sino un estilo de vida que trae bendiciones divinas como prosperidad, alegría, protección y crecimiento espiritual. Dios promete recompensar la siembra generosa, fortalecer la fe del dador y reflejar su carácter, resultando en acciones de gracias y provisión en todas las áreas.

   Aquí están los principales beneficios de la generosidad según las Escrituras:

Prosperidad y bendición material: Aquellos que dan con generosidad reciben de vuelta abundantemente (Proverbios 11:25). La Biblia enseña que quien siembra generosamente, generosamente cosechará (2 Corintios 9:6).

Alegría y plenitud: Jesús enseñó que hay más felicidad en dar que en recibir (Hechos 20:35). La generosidad genera un sentido de bienestar y propósito.

Confianza en Dios: Al dar, se practica la confianza en la provisión divina en lugar de depender de las riquezas materiales (1 Timoteo 6:17-19). Ayuda a mantener las prioridades correctas.

Protección y favor divino: Dios promete cuidar y bendecir al generoso, incluso en tiempos de dificultades (Salmo 112:5-6).

Reflejo del carácter de Dios: La generosidad nos acerca más a Dios, quien demostró su amor al dar a su Hijo unigénito (Juan 3:16).

Impacto y gratitud: La generosidad no solo suple necesidades, sino que resulta en muchas acciones de gracias a Dios (2 Corintios 9:11-12).

   Conclusión: Aumento de influencia: El mundo del generoso se amplía y es recordado con honor (Proverbios 11:24). En resumen, la generosidad bíblica se describe como una inversión con recompensas eternas y terrenales, siendo un acto de adoración y obediencia que alegra el corazón de Dios.

Comentario de 2ª a los Corintios (9:5) Administración ▬ Dádiva: A los dadores que agradan a Dios no se les agarra desprevenidos para dar. Mientras Pablo viajaba de un lugar a otro, siempre estaba entrenando a discípulos jóvenes en el ministerio, y con frecuencia estos discípulos viajaban con él. Además de estas personas, a Pablo en ocasiones lo acompañaban a la próxima ciudad hombres del lugar donde él había recién terminado su ministerio. Esto era lo que pronto sucedería: Algunos hombres de Macedonia iban a acompañarlo a Corinto. Esto es el antecedente de lo que Pablo dice ahora.

▬ 1. Estar desprevenido para dar provoca vergüenza. Pablo dice que él enviaba a Tito y a los otros dos hombres para reactivar el proyecto de misión entre los corintios. Él estaba haciendo esto no fuera que se apenara y avergonzara cuando él y los otros dos macedonios llegaran. Él se había gloriado en los corintios hacía ya un año, utilizando su compromiso con las misiones como testimonio para estimular a los macedonios a financiar el mismo proyecto. Si él y sus representantes llegaban y los corintios habían recaído y no habían logrado seguir adelante, la situación diría muy poco a favor de Cristo, de Pablo, y de la iglesia de Corinto.

   Pensamiento 1. Un cristiano que no esté preparado para dar avergüenza el propio nombre de cristiano. El propósito mismo de Cristo al venir a la tierra fue dar. Dar expiatoriamente y darlo todo. Él dio su propia vida para suplir las necesidades de una humanidad desesperada. Por consiguiente, es una vergüenza, un bochorno para el nombre de Cristo que un cristiano profeso no dé; porque la razón de que Cristo existiera fue dar. El propio nombre de Cristo y del cristiano quiere decir dar y dar expiatoriamente, darlo todo.

▬ 2. Estar preparado demuestra amor, no codicia. Pablo dice que él estaba enviando a los hombres delante de él de modo que la iglesia pudiera reactivar el proyecto de misión y la ofrenda. Era necesario que tuvieran la ofrenda lista cuando él llegara. Note por qué Pablo creyó que esto era necesario: “Para que los corintios demostraran amor y generosidad, no codicia”. Si el proyecto de misión aún se encontraba atrasado cuando él y los macedonios llegaran, la iglesia daría una apariencia de codiciosa y mundana. Estarían fracasando en su propósito mismo de existencia en la tierra: “Ministrar a los necesitados”.

   Pensamiento 1. Los creyentes e iglesias honestas tienen que confesar haber caído en codicia. En verdad pocos son los que dan todos cuanto son y tienen para suplir la difícil situación de la raza humana, una raza humana de hombres y mujeres, niños y niñas que mueren sin Cristo; y tanto que mueren prematuramente de hambre, frío, enfermedad, soledad, desolación, pecado, y perversidad. ¡Cuán terrible es la codicia! Vivir de un modo extravagante, gastar más allá de nuestras necesidades, acumular, acaparar, edificar propiedades, construir casas cada vez más grandes, comprar cada vez más, todo para la privación y destrucción de la vida humana y para la condenación de las almas humanas. La codicia no tiene cabida en el corazón del cristiano ni en la iglesia, mucho menos en la tierra. Sus resultados son muy devastadores. Los creyentes deben estar preparados para dar, demostrando así el amor expiatorio mismo del propio Cristo que lo dio todo para suplir las necesidades de los desesperados.

   “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lc. 12:15).

   “Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme” (Lc. 18:22).

   “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).

   (9:6) Administración ▬ Dádiva ▬ Segar ▬ Recompensa: Los dadores que agradan a Dios dan mucho y siegan mucho. De hecho, cuando se trata de segar, siegan exactamente lo que siembran. Note que la ilustración es la de una semilla para siembra: “Cuando un hombre planta la semilla, lo mismo le es devuelto; de hecho, mucho más le es devuelto, toda una cosecha”. Este es uno de los grandes principios de las Escrituras, pero debe analizársele con detenimiento:

   “No es al hombre que finge dar expiatoriamente a quien Dios bendecirá grandemente”. Será al hombre que realmente sacrifique todo cuanto es y tiene. Este hombre nunca carecerá; Dios proveerá abundantemente para él.

   “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto” (Pr. 3:9, 10).

   “Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada y él que saciare, él también será saciado” (Pr. 11:24, 25).

    “A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar” (Pr. 19:17).

   “El ojo misericordioso será bendito, porque dio de su pan al indigente” (Pr. 22:9).

   “El que da al pobre no tendrá pobreza; más el que aparta sus ojos tendrá muchas maldiciones” (Pr. 28:27).

   “Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás” (Ec. 11:1).

   “y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía” (Is. 58:10).

Lunes 09 de marzo de 2026

Amén. Para la honra y gloria de Dios.

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