Lección: Números 27:15 al 19. 15. Entonces respondió Moisés a Jehová, diciendo: 16. Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación, 17. que salga delante de ellos y que, entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor. 18. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; 19. y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos.
Comentario del contexto bíblico: La necesidad de un líder, 27:15–17. Moisés pide que Dios señale un buen líder militar para el pueblo. Los términos “salir” y “entrar” se refieren a salir con el ejército a la guerra y volver con él después de la batalla (ver Jos. 14:11; 1 Sam. 18:12–16; 1 Rey. 3:7; 2 Rey. 11:9). Moisés se da cuenta de la necesidad de luchar para tomar la tierra prometida, y se da cuenta de que él ya no puede seguir como líder militar (ver Deut. 31:1, 2). El pueblo necesita imperiosamente un líder para que no sea esparcido y destruido como ovejas que no tienen pastor. Este es el primer uso de esta frase que se usa varias veces en la Biblia (1 Rey. 22:17; Mat. 6:34; 9:36).
Nombramiento de Josué, 27:18–21. Josué ya ha servido como ayudante fiel de Moisés (Exo. 24:13; 32:17; 33:11; Núm. 11:28); un líder militar en la guerra contra Amalec (Exo. 17:8–23); y un ejemplo de coraje y fe (Núm. 14:6–9, 38; 26:65). Al nombrarlo sucesor de Moisés, Dios describe a Josué como un hombre en quien hay espíritu (v. 18). Esto puede significar que es un hombre de valor y capacidad. Pero como en el AT cada habilidad especial se considera evidencia de la presencia y la dotación del Espíritu de Dios, podemos considerar que Josué era un hombre en quien estaba (moraba) el Espíritu de Dios (ver Deut. 34:9; comp. Gén. 41:38; Exo. 31:1–7; 35:30–36:1). Es porque el Espíritu de Dios está con Josué que tiene la capacidad que ya ha demostrado como general y líder.
Aun así, el liderazgo de Josué no es igual al de Moisés. Mientras que Moisés hablaba con Dios cara a cara (12:6–8), Josué debe consultar con el sumo sacerdote Eleazar para determinar la voluntad de Dios en cuanto a cuándo salir a la batalla y cuándo volver (v. 21). (Eleazar usa Urim, y Tumim, aparentemente piedras pequeñas usadas para determinar la voluntad de Dios.) Josué no desarrollará las funciones sacerdotales como Moisés a menudo hacía.
NOTA: Al conocer su inminente muerte, Moisés mostró gran preocupación por el futuro del pueblo de Dios, rogando que no quedaran como «ovejas sin pastor». Dios respondió a su intercesión designando a Josué como su sucesor, un líder lleno del Espíritu, para asegurar la continuidad de la guía divina y la entrada a la tierra prometida.
Aspectos clave de la preocupación de Moisés:
La necesidad de un pastor: Moisés entendía que el pueblo necesitaba un líder que saliera y entrara delante de ellos, alguien que los guiara y protegiera (Números 27:12-23).
Intercesión ante Dios: Moisés no buscó a cualquiera, sino que suplicó al «Señor, Dios de los espíritus de toda carne» que nombrara a la persona adecuada.
El sucesor ideal: Dios eligió a Josué, descrito como un hombre en quien está el Espíritu.
Transferencia de autoridad: Moisés, siguiendo las instrucciones de Dios, impuso sus manos sobre Josué, transfiriéndole parte de su autoridad para que el pueblo le obedeciera.
Conclusión: Este suceso subraya la importancia de un liderazgo piadoso y la provisión divina de pastores para guiar a la congregación.
Referencias Bíblicas: (la palabra de Moises por intersección) «Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande. Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo. Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre. Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.» (Éxodo 32: 7 al 14).
Nota: El «Buen Pastor» es una figura bíblica central, aplicada a Jesucristo en el Nuevo Testamento, quien se describe como el guía que da su vida por las ovejas, protegiéndolas y conociéndolas por su nombre. Un buen pastor se caracteriza por cuidar, guiar, alimentar, proteger y restaurar al rebaño, actuando con amor y responsabilidad, no por interés propio.
En el contexto cristiano, Jesús es el único «Buen Pastor» por excelencia, representando el modelo de liderazgo espiritual, servicio desinteresado y amor incondicional.
«Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.» (S. Juan 10:11 al 18).
(un reclamo para los pastores de hoy). «Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová: Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas; por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.» (Ezequiel 34: 7 al 10).
TEXTO: «“Quitado este, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero»». (Los Hechos 13:22)
Comentario del texto: (13: 17-22) Israel, historia de ▬ Dios, plan ▬ Historia, panorama general: Dios ha estado obrando a lo largo de la historia: El sufrió y soportó las andanzas de Israel y del mundo (cp. v. 18). El mensaje predicado por Esteban abarca prácticamente los mismos aspectos que Pablo proclamó. Es útil analizar el mensaje de Esteban para desarrollar los puntos que Pablo señala (véase bosquejo y notas, Hch. 7:1-53).
Fíjese que el énfasis de Pablo estaba en Dios mismo…
- Dios obrando en el hombre a lo largo de la historia.
- Dios obrando en el hombre mediante la nación de Israel.
El empuje del mensaje de Pablo estaba en que (v. l8) Dios había sufrido y soportado la conducta del hombre desde el mismo principio. La frase “los soportó” (etropophoresen) significa que…
- Dios ha soportado y sufrido la conducta del hombre.
- que Dios ha cuidado y sustentado al hombre al igual que un padre amante y cuidadoso (cp. Dt. 1:31).
Fíjese en el énfasis: está en Dios mismo y en cómo él ha soportado y sufrido con el hombre durante todo el curso de la historia.
▬ 1. Dios escogió a Israel (véase bosquejo y nota, Hch. 7:2-8 para mayor discusión).
▬ 2. Dios liberó a Israel. Habían estado en Egipto durante mucho tiempo, se habían vuelto satisfechos de sí mismos y profanos, perfectamente satisfechos con los placeres de Egipto. De hecho, se quedaron allí durante tanto tiempo que un faraón malvado subió al trono y los esclavizó, pero Dios ― que los amaba y se preocupaba por ellos ― los liberó (Éx.6:1, 6. Ver bosquejo y notas, Hch. 7:17-29).
▬ 3. Dios soportó y sufrió a Israel a través del desierto. Dios le dio a Israel una gloriosa provisión, la columna de nube durante el día y la de fuego durante la noche (ÉX. 13:21-22), y maná para comer (Éx. 16: 15, 33-35). No obstante, ellos se quejaron, murmuraron, y se rebelaron contra Dios, pero él los “soportó” y sufrió, sustentándoles (Dt.1:31. Ver bosquejo y notas, Hch. 7:30-41).
▬ 4. Dios guio a Israel a la conquista de Canaán. Él constantemente los protegió, dirigiéndolos y guiándolos de victoria en victoria a pesar de su falta de confianza y desobediencia constante (Dt. 17:1; 20:17. Cp. Nm. 13:26-33 para ver un ejemplo de la desconfianza de Israel en el momento de ocupar la tierra. Cp. Hch. 7:5-6 para ver la promesa de Dios de que daría la tierra a Israel).
▬ 5. Dios le dio jueces a Israel. Una vez conquistada la tierra, Israel fue cayendo en la complacencia, el egoísmo, y el pecado, olvidándose de Dios y su llamamiento. Las naciones marcharon contra Israel, pero a pesar del pecado de Israel, Dios escuchó el clamor de los pocos justos y levantó libertadores conocidos como jueces (véase Jueces).
▬ 6. Dios le dio a Israel un hombre que no solo era juez, sino el primero de los grandes profetas, Samuel (cp. 1ª S. 7:6, 15-17; 1 S. 3:20; Hch. 3:24; 13:20). Aun así, Israel estaba insatisfecho con la elección y liderazgo de Dios. Miraron al mundo y desearon lo que el mundo tenía: un rey.
▬ 7. Dios le dio a Israel un rey de su propia elección, un hombre llamado Saúl. Saúl era todo lo que los hombres podían elegir, un hombre de gran físico que sobresalía de los hombros hacia arriba por encima de todos los demás (l1a S. 9:1-2, 16; 10:17-25).
▬ 8. Dios levantó a un rey muy especial escogido por él mismo. La opción del hombre (de Israel) fracasó: Saúl administró mal la voluntad de Dios y el gobierno que Dios quería que se estableciera. Dios le desechó y puso en el trono a quien él había elegido, un hombre llamado David. (Véase Estudio a fondo 2, Hch. 13:22-23 para mayor discusión.)
ESTUDIO A FONDO 2
(13:22-23) David – Jesucristo, sucesor davídico: Dios fue quien “levantó” a David como rey de Israel (1 S. 16: 12-13). Nótense varios puntos:
▬ 1. Dios había “hallado a David”. La imagen que se nos da es de Dios buscando a un hombre para cubrir la brecha. Dios buscó por todo Israel a un hombre que le obedeciera y cumpliera su voluntad (Sal. 89:20).
▬ 2. Hacía falta un hombre que pusiera su corazón puesto en Dios y en su voluntad: un hombre conforme al corazón de Dios, un hombre que buscara cumplir completamente la voluntad de Dios (l S. 13:14; Sal. 40:8; Is. 44:28).
▬ 3. La elección de Dios fue una elección divina. Observe:
=> La elección divina: Dios provee al hombre
=> El corazón divino: un hombre conforme al corazón de Dios.
=> El comportamiento u obediencia divina: un hombre que haría todo lo que Dios quisiera.
Todo esto, por supuesto, apuntaba hacia Cristo. David era un prototipo de Cristo. Dios “dio también testimonio”, es decir, Dios hizo un pacto (v. 22) y le prometió a David que enviaría un salvador para Israel y el mundo, un salvador que vendría de su descendencia (v. 23. Ver notas, Lc. 3:24-31; nota y Estudio a fondo 3, Jn. 1:45; Estudio a fondo 4, 1:49. Cp. Ro. 1:3). Era a este descendiente del rey escogido por Dios, al salvador prometido, a quien Pablo comenzó a proclamar.
Pensamiento 1. Observe cómo Dios todavía es quien trabaja, sufre y soporta al hombre, extendiéndose para salvar y liberar a todos los que serán salvos.
1er Titulo: Petición de su siervo: un varón de valor para dirigir a su pueblo. Versículos 15 al 17. Entonces respondió Moisés a Jehová, diciendo: Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación, que salga delante de ellos y que, entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor. (Léase: Los Hechos 1:24 al 26. Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido, para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar. Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles ▬ Los Hechos 6:3. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.).
Comentario de Números 27 Versículos 15-17
Consagración de Josué como Sucesor de Moisés. – Números 27:15-17. El anuncio así hecho a Moisés lo llevó a suplicar al Señor que nombrara un líder para su pueblo, para que la congregación no fuera como un rebaño sin pastor. Como “Dios de los espíritus de toda carne”, es decir, como dador de vida y aliento a todas las criaturas (ver Números 16:22), le pide a Jehová que nombre a un hombre sobre la congregación, que debe salir y entrar antes ellos, y debe guiarlos afuera y adentro, es decir, presidirlos y dirigirlos en todos sus asuntos. ובוא צאת (“salir” y “entrar”) es una descripción de la conducta de los hombres en la vida diaria (Deuteronomio 28:6; Deuteronomio 31:2; Josué 14:11). והביא הוציא (“sacar” y “traer”) significa la superintendencia de los asuntos de la nación, y se basa en la figura de un pastor.
Comentarios de (Hechos 1:26) Líderes: escoger líderes para la iglesia, el sucesor de Judas.
▬ 1. Los líderes deben ser compañeros; deben tener comunión con otros creyentes durante un largo período de tiempo. Pedro dijo sin duda alguna que no deben ser novatos, no deben ser nuevos creyentes sin instrucción en la fe. No debe escogerse personas para ser líderes hasta que alcancen madurez en la fe y se haya comprobado que son genuinos.
“no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo” (1 Ti.3:6).
▬ 2. Los líderes deben conocer al Señor Jesús personalmente. Deben tener un conocimiento personal de Jesucristo: ser testimonios de su resurrección y poder. Un líder. …
- no solo debe conocer sobre Jesús, sino conocer a Jesús.
- no solo debe profesar a Jesús, sino tener a Jesús.
- no solo creer que Jesús vivió, sino debe saber que Jesús vive.
- no solo debe leer la historia de Jesús, sino vivir la vida de Jesús.
- no solo debe practicar la religión de Jesús, sino seguir a Jesús, el mismo Señor resucitado.
- no solo debe estar dispuesto a guiar a otros, sino ya estar guiando a otros (no importa cuán pocos).
- no solo debe hablar de testificar, sino hacerlo.
- no solo debe anhelar el poder resucitado de Dios, sino que ya debe conocer el poder de Dios.
Fíjese en los dos nombres que se nominaron_ Eran hombre altamente estimados por los primeros creyentes. No se sabe nada más de ellos.
“Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí” (Is.43:10).
“Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar” (Mr.3:14).
▬ 3. Los líderes deben ser nombrados mediante la oración. Debe buscarse a Dios por dos razones muy claras, pero generalmente olvidadas.
» a. Solo Dios conoce le corazón humano. El corazón de una persona no puede ser conocido realmente por otros. Solo Dios puede mirar dentro. Los hombres pueden ser engañados y el hecho estaba claro ya que Judas había engañado contundentemente a los primeros creyentes. Estaba perfectamente claro que ellos podían escoger a alguien falso, a un creyente carnal. Tenían que buscar a Dios porque solo él sabe lo que hay en el corazón del hombre (Jn.2:24-25).
» b. Solo Dios tenía el derecho de escoger. La iglesia, el cargo, la misión, era de él. Solo Dios sabía a quién quería para ocupar el cargo. Tenían que pedir para saber cuál era la voluntad de Dios.
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé (Jn.15:16).
“El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel” (Hch. 9:15).
“Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron” (Hch. 13:2-3).
Pensamiento 1: Advierta la gran lección acerca de la oración que este hecho nos brinda. La voluntad de Dios no puede conocerse si primero no se busca.
“Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.” (Mr. 11:24).
“Y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.” (1 Jn.3:22).
“me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jer.29:13).
▬ 4. Los lideres son designados por la congregación no por ellos mismos. No fueron solo los doce apóstoles quienes escogieron al apóstol número doce. Está claro lo que hicieron Pedro y los 120 discípulos. Pedro pidió nominaciones (V. 21),
el grupo entero echó suertes y votaron por quién ellos pensaban que Dios quería Dios. Fue un proceso congregacional o democrático.
ESTUDIO A FONDO 3
(Hechos 1:26) Suertes: realmente no se conoce qué implicaba exactamente el “echar suertes”. Era un método permitido en el Antiguo Testamento para tomas decisiones bajo la dirección de Dios (Lv. 16:8; Nm. 26:55; Pr. 16:33). Parece ser que cada cual escribía su elección o que las opciones simplemente se escribían y se echaban en un recipiente que se agitaba (al igual que se hace con los dados) y luego se escogía una. A pesar del factor azar, debe recordarse que cada nombre que se echaba en el recipiente calificaba en los ojos de la iglesia y por tanto cualquiera de los nominados podía servir como líder. Sin embargo, al echar suertes, se confiaba grandemente en que Dios se impondría a las suertes encargándose de que se escogiera su voluntad.
(Los Hechos 6:3) Diáconos, requisitos: los requisitos necesarios. Advierta que los apóstoles traían una recomendación. Con mucha sabiduría, ellos se habían reunido y discutido el asunto de la división y las quejas. Se estaba haciendo un trabajo de comité entre los líderes de la iglesia. Ahora estaba lista la recomendación para ser presentada a toda la congregación. Se necesitaban siete hombres para este ministerio. (Como ya se ha dicho, estaba surgiendo un nuevo nivel en el ministerio de la iglesia).
Los requisitos están enumerados. Fíjese que todos giran alrededor de las cualidades espirituales, alrededor de la madurez espiritual de los hombres.
▬ 1. De buen testimonio (marturoumenous): bien recomendados; que tuvieran un buen testimonio; de buena reputación. el carácter del diácono tenía que ser probado y sin ningún reproche. Tenían que ser hombres íntegros, fieles y dignos de confianza; honorables y honestos, hombres en quienes todos confiaran.
“Y enviamos juntamente con él al hermano cuya alabanza en el evangelio se oye por todas las iglesias” (2Co. 8:18).
“Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia” (1 Ti. 3:8-9).
“Mejor es la buena fama que el buen ungüento” (Ec. 7:1).
▬ 2. Llenos del Espíritu Santo. El diácono tenía que estar consciente de que Cristo mora en él, consciente de la llenura del fruto del Espíritu.
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22-23).
“para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Ef. 3:19).
“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” (Ef. 5:18-19).
▬ 3. Llenos de sabiduría: capaces de discernir, de conocer las intenciones, de hacer juicios. Esto se requería ahora especialmente para manejar la división que había surgido en la iglesia. Si se manejaba de manera inadecuada por hombres carentes de juicio, pues solo se le añadiría lena al fuego, causando más tensiones y fricciones.
“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 1310 cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual” (1 Co. 2:12-13).
“Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual” (Col. 1:9).
“Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Stg. 3:17).
“Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas” (1 Jn. 2:20).
2° Titulo: El Espíritu Santo que mora en el creyente lo capacita para toda buena obra. Versículo 18. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; (Léase: Deuteronomio 34: 9 y 10. Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés. Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara ▬ 2ª a Timoteo 3:17. a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.).
Números 27 Versículos 18-19: Luego, el Señor nombró a Josué para este cargo como un hombre “que tenía espíritu”. רוּם (espíritu) no significa “perspicacia y sabiduría” (Knobel), sino el poder superior inspirado por Dios en el alma, que aviva la vida moral y religiosa, y determina su desarrollo; en este caso, por tanto, era la dotación espiritual necesaria para el oficio al que estaba llamado a desempeñar. Moisés debía consagrarlo por entrar en este oficio mediante la imposición de manos, o, como se explica con más detalle en Números 27:19 y Números 27:20, debía presentarlo ante Eleazar el sumo sacerdote y la congregación, para ordenarle (צוּה ), es decir, instruirlo con respecto a su oficio ante sus ojos, e imponerle su eminencia (הוד ), es decir, transferirle una parte de su propia dignidad y majestad mediante la imposición de manos , para que toda la congregación le escuchara o confiara en su guía. El objeto de ישׁמעוּ (escuchar) debe provenir del contexto, a saber, אליו (a él), como muestra claramente Deuteronomio 34:9.
Deuteronomio 34: 9-10: El epitafio de Moisés, 34:9-10. El pueblo de Israel hizo duelo por Moisés por 30 días (v. 8). El duelo era una manera de celebrar la memoria de un individuo que estaba muerto y de expresar públicamente el dolor por la muerte de una persona notable en la comunidad. Josué, quien había servido como un ayudante de Moisés (Jos. 1:1), fue nombrado sucesor del caudillo de Israel. Josué era un hombre lleno del espíritu de sabiduría (Exo. 28:3), el don divino (Isa. 11:2) que era requerido de los líderes de Israel para gobernar y guiar al pueblo (vea 1 Rey. 3:1–14). Moisés invistió a Josué para ser el nuevo líder de Israel por la imposición de las manos, un ritual simbolizando la transferencia de poder y autoridad (Núm. 27:18–23).
Los últimos tres versículos del libro de Deuteronomio son un panegírico para Moisés. En su encomio, el deuteronomista presenta a Moisés como el mayor profeta de Israel: Nunca en Israel se levantó otro profeta como Moisés. Jehovah tenía una relación íntima con Moisés. Él había hablado cara a cara con Moisés durante sus encuentros. Moisés fue usado poderosamente por Dios durante su ministerio como líder de Israel. Dios había usado a Moisés para hacer señales y prodigios, tanto en la tierra de Egipto, así como durante los años de peregrinación en el desierto (vv. 11, 12). Durante su vida Moisés, el siervo fiel de Jehovah, sirvió como líder, profeta y juez. Por medio de Moisés Israel recibió la ley y descubrió la voluntad de Dios para la vida de la nación. En su larga y gloriosa historia Israel conoció muchos líderes de renombre, pero Moisés fue el mayor de todos ellos.
COMENTARIO 2ª a Timoteo 3:17. (3:17) Las Escrituras: Las Escrituras perfeccionan al hombre y lo preparan para toda buena obra. La palabra “perfecto” (artios) implica completo, maduro, lleno. Ninguna persona puede estar completa o ser madura lejos de las Escrituras. El hombre fue hecho por Dios y debe vivir acorde a la Palabra de Dios. Si trata de vivir sin Dios y su palabra fracasa en la vida. Vive una vida incompleta, inmadura y desajustada. Esto se cumple especialmente en el hombre de Dios, aquella persona que dice ser un ministro o maestro de la Palabra de Dios.
Pensamiento 1. Solo las Escrituras, la Palabra de Dios, pueden hacer a una persona completa y equiparla para toda buena obra. El comentario que William Barclay hace acerca de este punto penetra el corazón y necesita ser escuchado por cada uno de nosotros:
“El estudio de las Escrituras instruye al hombre en justicia hasta que este equipado para toda buena obra. Esta es la conclusión fundamental. El estudio de las Escrituras nunca debe ser egoísta, no debe ser nunca por el solo bien del alma del hombre. Cualquier cambio, cualquier conversión que haga que el hombre no piense en nada más que en el hecho de que ha sido salvado no es verdadero. Tiene que estudiar las Escrituras para hacer útil para Dios y los que le rodean. Debe estudiar no solamente para salvar su alma sino para que Dios pueda usarlo para salvación y consuelo de las vidas de otros. Ningún hombre es salvo a menos que sienta el fuego por salvar a sus semejantes”.
Qué planteamiento tan condenador: “Debe estudiar… para que Dios pueda usarlo para salvación y consuelo de las vidas de otros. Ningún hombre es salvo a menos que sienta el fuego por salvar a sus semejantes”. Es una sentencia a la que todo hombre de Dios debe prestar atención. Debemos estudiar más y más, debemos permitir que las Escrituras nos toquen cada vez más para poder alcanzar las almas y ministrar más y más.
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt. 28:19-20).
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Jn. 5:39).
“Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos hombres” (Hch. 17:11-12).
3er Titulo: Dios ordeno presentar a Josué ante el sumo sacerdote y el pueblo para recibir el cargo. Versículo 19. y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos. (Léase: Deuteronomio 31:14. Y Jehová dijo a Moisés: He aquí se ha acercado el día de tu muerte; llama a Josué, y esperad en el tabernáculo de reunión para que yo le dé el cargo. Fueron, pues, Moisés y Josué, y esperaron en el tabernáculo de reunión. ▬ Los Hechos 9:15. El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel).
Comentario de Números 27:19: Moisés debía consagrarlo por entrar en este oficio mediante la imposición de manos, o, como se explica con más detalle en Números 27:19 y Números 27:20, debía presentarlo ante Eleazar el sumo sacerdote y la congregación, para ordenarle (צוּה ), es decir, instruirlo con respecto a su oficio ante sus ojos, e imponerle su eminencia (הוד ), es decir, transferirle una parte de su propia dignidad y majestad mediante la imposición de manos , para que toda la congregación le escuchara o confiara en su guía. El objeto de ישׁמעוּ (escuchar) debe provenir del contexto, a saber, אליו (a él), como muestra claramente Deuteronomio 34:9.
Comentario de Deuteronomio 31:14: El encargo divino a Moisés y a Josué, 31:14.
En preparación para la muerte de Moisés, Jehovah da dos encargos a su siervo. Primero Moisés tenía que llevar a Josué al tabernáculo de reunión y allí presentarlo a Jehovah. Josué sería ordenado por Jehovah como el nuevo líder de Israel. Segundo, Dios comisiona a Moisés para escribir un cántico memorial para ser enseñado a Israel. En obediencia a la palabra de Jehovah, Moisés tomó a Josué y los dos fueron hacia el tabernáculo de reunión para esperar la manifestación teofánica de Jehovah. El tabernáculo era un santuario portátil que simbolizaba la presencia de Jehovah con su pueblo. Algunos escritores hacen una distinción entre el tabernáculo de reunión que estaba afuera del campamento (Éxo. 33:7–11; 40:34, 35) y el tabernáculo del testimonio, donde estaban el arca y las tablas de la ley. Este tabernáculo estaba en medio del campo. La declaración de que Moisés y Josué fueron y esperaron la manifestación de Jehovah, parece indicar que el tabernáculo estaba fuera del campamento.
La aparición de Jehovah en una columna de nube es la teofanía. La teofanía es una manifestación de Dios en forma visible. En el AT las nubes forman parte de la teofanía y es un símbolo de la gloria y majestad de Dios. La nube aparece en la teofanía del monte Sinaí (Exo. 19:16; 24:15), durante la peregrinación de Israel en el desierto (Exo. 13:21, 22), y cuando Dios entraba en el tabernáculo (Exo. 40:34, 35).
Los Hechos 9:15: (9:15-16) Ministro, llamamiento: el nuevo convertido necesitaba saber que él era un vaso escogido, un instrumento escogido por Dios. Saulo necesitaba saber esta gloriosa verdad; y así también cada nuevo convertido. El Señor lo dice claramente:
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” (Jn. 15:16).
El nuevo convertido es una vasija de gran valor, una vasija que no debe derribarse o romperse, dejarse a un lado o rechazar e ignorar. El nuevo convertido necesita saber que Dios lo ha escogido para usarlo en su obra y servicio, dándole así el mejor posible propósito en la tierra. Hay dos cosas en particular que el necesita saber.
▬ 1. Dios ha escogido al creyente para que lleve el nombre del Señor.
» a. Necesita saber que debe llevar el nombre del Señor en su corazón, en su conducta, en sus acciones. Cristo está en su corazón y el propio Espíritu de Dios mora en su vida. Su cuerpo se ha convertido en templo del Espíritu Santo (1 Co. 6: 19-20). Ahora es precioso para el Señor y contado como un amado hijo de Dios. Es un miembro de la familia de Dios y un heredero del cielo y de la eternidad. Hay que enseñar al nuevo convertido; él debe aprender que…
- debe negarse a sí mismo y tomar su cruz cada día.
“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).
- debe negarse a los deseos mundanos; vivir sobriamente, honrada y piadosamente en el mundo presente.
“enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente” (Tit. 2:12).
- debe presentar su cuerpo como un sacrificio vivo, santo y aceptable a Dios.
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Ro. 12:1).
- que no debe abandonar la comunión con otros creyentes, sino buscarla.
“no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (He. 10:25).
Se dice que la presencia de Cristo dentro del corazón del creyente es “tesoro en vasos de barro” (2 Co. 4:7). Es un tesoro que trae camaradería y comunión con el mismo Señor, la seguridad perfecta y la confianza en que todas las cosas están como deben ser, ahora y para la eternidad. La presencia del Señor le asegura al creyente su cuidado, su protección, garantizándole que le llevará victorioso en medio de las pruebas de la vida, incluso a través de la muerte. Por lo tanto, hay que ayudar al creyente para que busque a Dios diligentemente, para que conforme su vida a Cristo, y para que tenga cuidado de lo que dice, hace y a dónde va.
» b. Necesita saber que ha de llevar el nombre del Señor mediante el testimonio verbal. Debe testificarles a todos los hombres, según venga la oportunidad. El nuevo convertido necesita saber que su objetivo principal en la tierra es compartir las noticias de la salvación que hay en Cristo Jesús. Él debe alcanzar y ayudar a todos los que pueda, ministrando y satisfaciendo sus necesidades en el amor de Cristo. Donde quiera que se encuentre, debe testificar y ayudar a otros: en el trabajo, el hogar, en un juego, en la escuela. El mundo necesita de Cristo al igual que él lo necesita.
“como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mt. 20:28).
“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc. 19:10).
“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).
“porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hch. 4:20).
“Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Jn. 20:21).
“pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos” (2 Co. 4:13).
“Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:15).
“sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 P. 3:15).
▬ 2. Dios ha escogido al creyente para que sufra por amor al nombre del Señor. Cada verdadero creyente sufre en manos del mundo. Cristo advirtió a los creyentes: sufrirían persecución. Es necesario que el nuevo convertido conozca esto. (Véase nota, Mt. 5: 10-12 para mayor discusión.)
“Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él” (Fil. 1:29).
“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Ti. 3:12).
“Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece” (1 Jn. 3:13).
“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese” (1 P. 4:12).
Amén, para la honra y gloria de Dios.


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