LECTURA BIBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 11: 6 AL 10. 6. Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. 7. Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón. 8. Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, 9. y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. 10. Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.
Comentario 1ª de Corintios (11:7-10) Costumbres – Relación, hombre y mujer: El tercer principio es directo y sencillo. No debemos violar el orden de la creación. Estos versículos aún lidian con la ropa como un problema básico. Estos puntos se pueden ver clara y brevemente:
▬ 1. El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios (Gn. 1:26-27); por lo tanto, si perturba el espíritu de los creyentes por medio de la rebeldía y la inconformidad, deshonra a Dios (v. 7). Cuando Dios creó al hombre, Dios le dio autoridad sobre la tierra. Por consiguiente, el hombre siempre deberá comportarse de una manera que demuestre su autoridad y no deshonre a Dios.
▬ 2. La mujer es la gloria del hombre. Ella tiene su lugar propio en la creación de Dios, pero su lugar no es el del hombre. Su lugar es al lado del hombre, muy exaltada como su reina. Ella reina en majestuosidad al lado del hombre como su gloria. En el orden y organización de las cosas de Dios, el hombre es el soberano y la mujer es la reina gobernante a su lado. Dios lo demostró con dos cosas cuando creó al hombre y a la mujer:
=> Dios creó a la mujer de una costilla del hombre (Gn.2:21s).
=> Dios creó a la mujer como compañía para el hombre (Gn. 2:18).
▬ 3. Por lo tanto, la mujer debe honrar la autoridad del hombre. Ella no debe rebelarse contra su autoridad ni avergonzar ni deshonrar a su esposo. En Corinto debía cubrirse la cabeza y usar el velo que simbolizaba la autoridad del hombre. Debía hacerlo porque los ángeles estaban presentes. Debía respetar su presencia tanto como la autoridad de su esposo.
La aplicación es la siguiente: Las mujeres cristianas deben vestirse recatadamente, no para llamar la atención. Una mujer cristiana no debe vestirse para mostrar su cuerpo, lo que sugiere una moralidad libertina. Debe vestirse para honrar a su esposo. Ella debe respetar y reconocer su autoridad y derecho dentro del orden de la creación. Ella no debe causarle dolor con la forma en que ella se vista o haga cualquier cosa. (Tengan presente que el hombre también debe amar, honrar, y respetar a su esposa.)
Pensamiento 1. ¿Cuántos hogares se encuentran en un caos total porque no hay reconocimiento ni disposición de aceptar la autoridad? ¿Cuántos hombres y mujeres han deshonrado a Dios y a cada uno de ellos porque se han vestido con rebeldía o para llamar la atención? ¿Cuántos han caído en pecado e inmoralidad por la forma en la que se visten y se exponen?
La única respuesta es el amor y el orden de autoridad de Dios en su creación. Sin amor y autoridad el caos es el resultado inevitable.
“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Ef. 5:25).
“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa” (1 P. 3:1, 2).
NOTA DEL EXPOSITOR: «El correcto, honroso y sencillo uso del cabello, tanto en el varón como en la mujer, son señales visibles de dignidad y subordinación establecidas por Dios desde el principio de la creación».
1er Titulo: Subordinación que dignifica y honra al varón y a la mujer cristiana. Versículos 6 y 7. 6. Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. 7. Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón. (Léase: Génesis 24:64 y 65. Rebeca también alzó sus ojos, y vio a Isaac, y descendió del camello; porque había preguntado al criado: ¿Quién es este varón que viene por el campo hacia nosotros? Y el criado había respondido: Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo, y se cubrió. ▬ San Juan 12:3. Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.).
Comentario de Génesis 24:64 y 65. (24:62-67) Matrimonio: E1 paso número diez es consumar el matrimonio. Esta es una escena conmovedora y dramática, el primer encuentro entre Isaac y Rebeca. Isaac vivía en el Neguev, la parte sur de la Tierra Prometida. Advierta lo que sucedió.
=> Isaac salió una tarde al campo a meditar. Mientras se encontraba allí, vio la caravana de camellos acercarse y él comenzó a acercarse a ellos (v. 63).
=> Rebeca vio a Isaac a lo lejos caminando hacia ellos así que se desmontó de su camello (v. 64).
=> Ella le preguntó al siervo quién era el hombre, y el siervo contestó que era Isaac (v. 65).
=> Rebeca actuó con el máximo respeto y cortesía. Esto se ve cuando ella se cubre el rostro con un velo cuando se encuentran por primera vez (V. 65).
=> El siervo, en cierto momento, contó su búsqueda de Rebeca (v. 66).
=> Isaac amó y se casó con Rebeca. Advierta que Rebeca consoló mucho a Isaac, porque él había sentido profundamente la pérdida de su madre desde su muerte.
Pensamiento 1. Llega el día en que el creyente debe consumar su matrimonio. Siempre debemos ser como
Isaac cuando llegue ese día, tener un espíritu de meditación y oración.
“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor” (Ef. 5:22).
“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella” (Ef. 5:25).
“Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer a sí mismo se ama” (Ef. 5:28.).
“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:24).
Comentario de (Juan 12:3) Creyente: Estuvo la reacción del creyente supremo. Por supremo queremos significar la suprema calidad de vida, el amor. El creyente supremo es una persona como María que ama al Señor con todo su ser, sacrificando todo lo que ella es y tiene. Se da por entero a causa del amor puro que siente por el Señor.
▬ 1. El creyente supremo expresa un amor de arrepentimiento. María había criticado y acusado a Jesús de ignorar a su familia cuando Él no había venido a ayudar a su hermano Lázaro antes (cp. Jn. 11:32). Aquí se la ve arrepentirse de su pecado. (ver 2, 4, Jn. 21: 15-17; Hch. 17:29, 30).
“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” (Mt. 5:4).
“Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón” (Hch. 8:22).
“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Cr. 7:14).
“Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan” (Sal. 119:2).
“Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Is. 55:7).
“Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento” (Jl. 2:12).
▬ 2. El creyente supremo expresa un amor costoso y de sacrificio. Advierta las palabras “muy costoso”. El ungüento (murou) era un perfume o un aceite. Trescientos denarios equivalían a un año de salarios (un denario era el pago promedio por un día de trabajo). ¡Imagine la escena! Una botella de perfume que valía todo un año de trabajo untado en los pies de Jesús. Piense en el sacrificio costoso que se estaba haciendo. El perfume era lo más precioso para las mujeres orientales. María estaba tomando su posesión más valiosa y se la estaba dando a su Señor.
▬ 3. El creyente supremo expresa un amor creyente. Ella honró a su Señor como al Cristo, al Ungido. El acto de María fue un acto de amor y fe en el Señor Jesús. Dicho en términos muy simples, María ungió a Jesús para demostrar cuán profundamente lo amaba y creía en que Él era el verdadero Mesías, el ungido de Dios (ver notas, Mt. 26:6-13; cp. Mt. 1:18). Él era su Salvador, Señor y Rey. Había hecho tanto por ella y su familia que ella quería que Él supiera cuánto lo apreciaba y lo amaba.
Cabe advertir algo más. María percibió algo más dentro de Jesús: un presentimiento, una preocupación, una pesadez en el corazón, un peso de tremenda presión. Su corazón se estrechó hacia Él y quiso alentarlo y ayudarlo. Al ser una joven en presencia de tantos hombres, no le estaba permitido expresarse oralmente tal como quería. Ese era un privilegio que le estaba vedado a las mujeres de esa época, de modo que hizo todo lo que pudo. Actuó poniéndose de pie y buscando el regalo más preciado en el que podía pensar: una botella de perfume muy costosa. Se lo dio a Jesús de un modo tal que Él pudiera saber por lo menos que una persona lo amaba de verdad y creía que Él era el Mesías. Su esperanza era que dicha adoración y amor levantara su espíritu. (ver nota, Mt. 26:6-13 para una imagen descriptiva de lo que María sintió).
Pensamiento 1: ¿Qué hacemos para mostrar nuestro amor y fe en Cristo? Imagine cuán difícil fue para María hacer lo que hizo en presencia de tantos hombres. Dejó de lado el orgullo y la vergüenza para demostrar su amor y fe en Jesús. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para demostrar nuestro amor y fe?
Pensamiento 2: Advierta cómo María demostró su amor y fe.
1) María le dio su posesión más preciada al Señor.
“Sino haceos, tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan” (Mt. 6:20).
“Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye” (Lc. 12:33).
“Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lc. 14:33).
“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Fil. 3:8).
“Atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna” (1 Ti. 6:19).
2) María dio testimonio públicamente de su amor y fe en Cristo. Su amor y fe en Cristo fue demostrado para que todos fueran testigos.
“Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Dt. 6:5).
“Amad a Jehová, todos vosotros sus santos; a los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que procede con soberbia” (Sal. 31:23).
“A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 10:32).
“Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá: y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará’ (Mt. 10:38, 39).
“La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Amén” (Ef. 6:24).
“Porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos” (Flm. 5).
“A [Jesucristo] quien amáis sin haberle visto, en quien, creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso” (1 P. 1:8).
“Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna” (Jud. 21).
2° Titulo: Principios fundamentales establecidos en la creación. Versículos 8 y 9. Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. (Léase: Génesis 2:21-22. «Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre». ▬ 1ª a Timoteo 2:13. «Porque Adán fue formado primero, después Eva»
Comentario del contexto bíblico: Versículos 8. Porque el hombre no vino de la mujer sino la mujer del hombre. 9. Por cierto, el hombre no fue creado por causa de la mujer sino la mujer por causa del hombre.
Pablo apoya su enseñanza con hechos tomados del relato de la creación (Gn. 2:18–24):
- Dios creó a Adán y a Eva.
- Adán no creó a Eva.
- Dios primero creó a Adán, después a Eva.
- Dios hizo a Eva de una costilla de Adán.
- Dios creó a Eva a causa de Adán.
Así como Dios creó de una vez a los animales como machos y hembras, también podría haber creado a Adán y a Eva en un solo acto creativo, sacándolos a ambos del polvo de la tierra. Pero no actuó así, sino que primero hizo a Adán, luego declaró que no era bueno que el hombre estuviese solo (Gn. 2:18). Por esto le proveyó de una ayuda idónea a sus necesidades. Dios formó a Eva de una de las costillas de Adán, para que fuese su esposa. Dios se la presentó a Adán, el cual cantó su canción nupcial:
«Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada» (Gn. 2:23)
Mucha gente cree hoy día que la creación de Adán y Eva es una historia de los albores de la historia humana y que, por tanto, poco y nada tiene que decir para el día de hoy. Sin embargo, todavía es cierto que en la creación Adán fue creado primero y después Eva (1 Ti. 2:13). Dios hizo esta diferencia para siempre, y con ella reveló cuál era su designio y propósito para los sexos. Aunque el hombre y la mujer son iguales frente a Dios y en Cristo (Gá. 3:28), se les ha asignado papeles diferentes. La responsabilidad del esposo está principalmente en ser cabeza del hogar, y la esposa cumple el papel de colaboradora. Esta relación no debe alterarse, porque la historia de la creación enseña «que la mujer tiene una orientación no-reversible hacia el hombre como el punto de referencia de su vida». El hecho de que Eva haya sido creada para ayudar a Adán sugiere que está sujeta a él. Cuando Dios creó a Eva como ayuda de Adán, le asignó un papel de apoyo y sumisión (Gn. 2:18). Al apelar al relato de la creación, Pablo es capaz de decir que el hombre no fue creado para la mujer, sino la mujer para el hombre.
Comentario de Génesis 2:21-22. Dios crea a la mujer, 2:18–23. La vida del hombre se desarrolla ahora en el jardín, pero en soledad, sin ayuda idónea. Al nombrar a la totalidad de los animales que viven en y sobre la tierra, el hombre los integra a su vida y ejerce su vocación y dominio sobre ellos. Ningún animal ni Dios pueden servir de ayuda idónea, es decir, de una relación social y emocional íntima e importante. Dios decide soberana y libremente proveer esa necesidad de compañerismo al hombre. Esto indica la naturaleza social del hombre. El hombre no vive sólo. Su vida encuentra significado completo en la comunidad con otros seres humanos. La vida en comunidad refleja también la imagen y semejanza a Dios quien se ha manifestado desde el principio no en soledad sino en trinidad.
Para proteger su actividad creadora de Adán y porque Dios decide formar la mujer de una parte del hombre, lo hace dormir profundamente. Una de sus costillas (v. 21) significa una porción del medio y del frente del hombre, y no una costilla individual (v. 23). Dios presenta la nueva criatura al hombre quien expresa la naturaleza de la mujer en tres declaraciones: Primera, reconoce la igualdad del nuevo ser. Ella también es humana y de la misma materia del hombre (hueso de mis huesos y carne de mi carne, v. 23). Segunda, Adán le concede identidad propia (mujer, v. 23), aceptando la sexualidad diferente que completa y complementa la humanidad.
Esta cualidad hace posible que la mujer sea compañera al hombre (3:12). Tercera, por ser formada del hombre, la mujer es lo más cercano posible al hombre y su más compatible. Con estas declaraciones el hombre expresa su aceptación y su satisfacción completa.
Semillero homilético: Tres principios para un matrimonio feliz 2:24
Introducción: Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne (2:24). Aquí están los tres principios mínimos para que un matrimonio sea feliz:
» Dejará a su padre y a su madre. Hay una implicación de madurez física y emocional que permite al hombre y a la mujer tomar sus propias decisiones y asumir sus propias responsabilidades.
» Se unirá a su mujer. Por medio de las leyes establecidas y aprobadas por la sociedad darán la formalidad y seriedad a su unión.
». Serán una sola carne. Se amarán mutuamente con tal entrega y dedicación hasta que llegue a confundir sus vidas e intereses en un solo propósito: glorificar a Dios. Tratar de cambiar, aún el orden de estos principios resulta en una ruptura del plan de Dios y por lo tanto un fracaso para la pareja y para la sociedad.
Conclusión: El matrimonio es una relación íntima que excluye a todos los demás. Si no dejan a los padres, habrá problemas. Si no dejan a otras relaciones, traerá ruptura a la intimidad.
Comentario de 1ª a Timoteo 2:13. (2:11-14) Mujeres ▬ Iglesia: En la iglesia, las mujeres deben aprender en silencio y sujeción. En estos versículos se mencionan dos puntos notables. Recuerde que este pasaje fue escrito para mujeres verdaderamente cristianas, mujeres que realmente aman y honran al Señor y dar un buen testimonio de Él. La verdadera mujer cristiana desea tener un buen comportamiento tanto en la iglesia como en público.
La mujer cristiana es una seguidora de Cristo, una verdadera creyente, por lo tanto, debe aprender todo lo posible acerca de Cristo. Debe asistir a la iglesia y leer, escuchar y estudiar. Debe mostrar y demostrar su amor por el Señor aprendiendo todo lo que pueda sobre Él y fíjese en el espíritu en el que debe aprender. Debe aprender…
- en un espíritu de “silencio” (hesuchiai) que quiere decir quietud.
- en un espíritu de “sujeción” que quiere decir sumisión.
Pensamiento 1. No hay diferencia entre hombres y mujeres con respecto a aprender acerca de Cristo. Por consiguiente, este versículo se aplica tanto a unos como a otros. Todo el mundo debe aprender de Cristo asi que todos debemos acercarnos al Señor y a la iglesia en un espíritu de quietud y sumisión. Esto se cumple para cualquier alumno, ya sea en una escuela pública, en una universidad o en una iglesia. Un alumno no puede aprender si siempre está cuestionando, contradiciendo, refutando, discutiendo y difiriendo del maestro. El alumno que se sienta frente al maestro con espíritu arrogante, con orgullo y rebelión, rara vez aprende algo. El alumno solo puede aprender si viene en un espíritu de quietud y sumisión, con disposición a escuchar, leer y estudiar bajo la guía de su maestro. De hecho, mientras más sumiso y tranquilo este frente la autoridad del maestro, más probabilidades tiene de aprender.
Así que las mujeres cristianas tienen que aprender de Cristo, aprender en un espíritu de quietud y sumisión. No deben interrumpir, discutir, contradecir, murmurar ni quejarse en la iglesia. Deben aprender de Cristo en la iglesia y hacerlo en un espíritu de quietud y sumisión.
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Ti. 2:15).
“desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 P. 2:2-3).
3er Titulo: Los ángeles observan y atestiguan el orden establecido por Dios. Versículo 10. Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles. (Léase 1ª a Timoteo 5:21. Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad. ▬ Hebreos 1:14. ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?).
Versículo 10. Por esta razón, la mujer debe tener autoridad sobre su cabeza a causa de los ángeles.
» a. «Por esta razón». Pablo continúa su discurso, vinculando estrechamente este versículo a los precedentes (vv. 7–9). La conjunción porque (v. 8) explica el versículo 7, y la frase por cierto (v. 9) muestra que el versículo 9 entrega apoyo adicional al versículo 8. La conjunción del versículo 10 tiene la función de conectar el versículo al argumento global.
» b. «La mujer debe tener autoridad sobre su cabeza a causa de los ángeles». No es fácil traducir esta porción del texto, como quedará claro por las siguientes versiones representativas:
«señal de autoridad» (NVI, VP)
«la potestad» (NTT)
«un signo de autoridad» (CI)
«señal de su autoridad» (REB)
«señal de la sujeción» (NC, BJ, CB, NBE, cf. LT)
«divisa de la autoridad del marido» (VM)
Es obvio que los traductores se ven forzados a interpretar el texto griego. La construcción del original es concisa y obscura. Al principio de esta sección coloqué una traducción literal, que admito carece de elegancia y claridad. Mi traducción no suple la frase señal de y no indica si la expresión autoridad se refiere a la autoridad de la esposa o del esposo. Al tratar de clarificar el pasaje, debemos considerar el contexto precedente y subsiguiente. Hasta aquí, Pablo ha establecido el principio de que el hombre es la cabeza de la mujer, así como Cristo es la cabeza del hombre y Dios es la cabeza de Cristo. Entregó indicaciones de cómo deben comportarse los hombres y mujeres mientras oran o profetizan. Pablo ha instruido a las mujeres que se cubran para que no traigan vergüenza sobre sus «cabezas», esto es, sus esposos. Pablo defendió su posición acudiendo al relato de la creación que se encuentra en los dos primeros capítulos de Génesis. Ahora Pablo concluye este segmento de su discusión, diciendo que «la mujer debe tener autoridad sobre su cabeza a causa de los ángeles».
Son muchos los eruditos que han estudiado este versículo. Con todo, cada uno admite que su interpretación tiene debilidades. A pesar de todo lo que se ha sugerido, el texto se mantiene enigmático y no es capaz de comunicar su sentido. A continuación, presentamos las diferentes interpretaciones propuestas:
▬ 1. Cuando una mujer ora o profetiza en público, exhibe la nueva libertad que tiene en Cristo. La mujer deriva su autoridad de Dios, y es capaz de demostrar dicho poder cubriéndose la cabeza. La debilidad de esta propuesta es que una discusión sobre igualdad armonizaría bien con Gálatas 3:28, pero en el presente pasaje Pablo no dice nada sobre libertad.
▬ 2. «Una señal de autoridad». Muchas traducciones han puesto de relieve su lectura, añadiendo la frase señal de o velo. Muchos comentaristas afirman que la palabra autoridad no apunta a la autoridad de la mujer, sino a la del esposo. El contexto dice que el esposo es la cabeza de la esposa, lo que deja la impresión que el término autoridad equivale a sumisión. En griego, sin embargo, exousia nunca tiene un sentido pasivo u objetivo, es decir, no indica que alguien está bajo la autoridad de otra persona. Siempre tiene el sentido subjetivo o activo que tiene que ver con la propia autoridad que uno tiene. Finalmente, esta interpretación hace que la preposición griega epi (= sobre) adquiera el sentido de por sobre. El esposo tiene autoridad sobre su esposa. Por cierto, que Pablo ha dicho esto anteriormente (v. 3), pero no lo está diciendo en el versículo 10.
▬ 3. Se ha relacionado la palabra autoridad con el relato de la creación de Adán y Eva en Génesis 1:26–28. Este pasaje afirma que el hombre y la mujer recibieron el mandato de gobernar y tener autoridad sobre los peces, las aves y toda criatura viviente que está sobre la tierra. Esta ingeniosa explicación hace que la mujer participe con el hombre en forma activa en el ejercicio de la autoridad, pero el texto mismo no entrega el apoyo suficiente que la interpretación necesita.
▬ 4. Cuando una mujer ora o profetiza en un culto, recibe autoridad espiritual. No obstante, debe de aceptar la posición que se le asignó desde la creación del mundo, esto es, debe de reconocer que su esposo es su cabeza. No podrá orar en el Espíritu, si se rebela «en contra del orden de la creación que fue santificado por el Espíritu de Dios».38 Esta es una explicación plausible que hace justicia al concepto de autoridad. Con todo, dicho concepto debería estar ligado con lo que sigue: «por causa de los ángeles».
▬ 5. ¿Podría ser que, en virtud del entrenamiento rabínico que Pablo recibió, le esté pidiendo a la mujer que se cubra con un velo por causa de los ángeles? La literatura de Qumrán nos dice que en aquel tiempo si una mujer se presentaba en una reunión religiosa sin su velo «era como un defecto físico que debe ser excluido». La idea es que ella debe ser excluida del culto porque los ángeles, que están presentes, se ofenden por este tipo de defectos. Esta forma de abordar el texto ilumina un poco la referencia a los ángeles, pero no nos ayuda con el sentido de la palabra «autoridad».
Todas estas sugerencias nos ayudan a entender los problemas que enfrentamos el abordar el versículo 10, pero todas tienen debilidades. Los estudiosos debemos reconocer que todavía no existe una explicación satisfactoria. Con humildad confieso que realmente no sé lo que Pablo quería decir en este versículo.
» c. «A causa de los ángeles». Este breve versículo contiene dos conjunciones causales: la primera la traduje «por esta razón» y la segunda «a causa de». Algunos traductores combinan estas dos expresiones causales con la palabra y o también. Sea que suplamos un conectivo o que sigamos la sintaxis del griego, persiste el hecho de que los eruditos no saben qué se quiere decir con la referencia a los ángeles. 1 Corintios registra cuatro veces la palabra ángeles (4:9; 6:3; 11:10; 13:1). Pero, aunque se estudie la palabra en cada uno de sus contextos, no podremos obtener de lo que Pablo quiere decir aquí. Los intérpretes tendrán que admitir que, a pesar de toda la investigación que se ha hecho, no se ha llegado a una explicación aceptable de este pasaje.
Aunque el versículo 10 se mantiene un misterio para los traductores, debemos considerarlo a la luz del contexto precedente y subsiguiente. Pablo afirmó que «el hombre no fue creado por causa de la mujer sino la mujer por causa del hombre» (v. 9) y «por esta razón la mujer debe tener autoridad sobre su cabeza a causa de los ángeles» (v. 10).
El versículo 11 empieza con el adversativo, sin embargo, así Pablo cambia la discusión para subrayar un punto importante: «en el Señor la mujer no es [nada] aparte del hombre ni el hombre es [nada] aparte de la mujer». Este versículo continúa lo dicho en el versículo 9, donde Pablo habla del relato de la creación. En el versículo 11, Pablo da a entender que habla de la nueva creación espiritual y dice que el hombre y la mujer dependen uno del otro «en el Señor». Entre estos dos versículos, Pablo coloca las enigmáticas palabras del versículo 10, las que le atribuyen autoridad a la mujer. Ella puede orar o profetizar, siempre que cubra su cabeza (vv. 5, 13). De esta manera, la mujer posee autoridad cuando muestra respeto por la presencia de los ángeles.
Nota: Los ángeles son seres celestiales que, según la tradición cristiana, contemplan continuamente la presencia de Dios y atestiguan Su orden divino. Su papel incluye observar el plan de salvación y el evangelio de Jesucristo con gran anhelo. Además, se organizan en nueve jerarquías o coros, reflejando el orden jerárquico establecido por Dios.
En resumen, los ángeles no solo observan el orden de Dios, sino que son una parte fundamental de ese orden, actuando como mensajeros y servidores de Su voluntad.
¿Qué significa que la mujer debe cubrirse la cabeza por causa de los ángeles (1 Corintios 11:10)?
En 1 Corintios 11, Pablo da importantes instrucciones a la iglesia de Corinto sobre el orden que Dios diseñó y la unidad práctica que debe resultar de poner en práctica ese orden. En este contexto, Pablo hace la curiosa afirmación que a menudo se entiende como que la mujer debe cubrirse la cabeza por causa de los ángeles (1 Corintios 11:10).
Los creyentes de Corinto luchaban contra la división y la desunión (1 Corintios1:10), y Pablo atribuye esta lucha, en parte, al orgullo y a ir más allá de lo que Dios había dicho (1 Corintios 4:6). Muchos en la Iglesia ignoraban las normas de Dios, y algunos creaban sus propias normas arbitrarias. Como resultado, cada vez había más confusión respecto a lo que Dios pretendía.
En 1 Corintios 11, Pablo explica el orden que Dios había establecido: Cristo es la cabeza de todo hombre, el hombre es la cabeza de la mujer y Dios es la cabeza de Cristo (1 Corintios 11:3). A primera vista, esta afirmación puede parecer misógina, y algunos han supuesto que Pablo está argumentando que el hombre y la mujer no son iguales a los ojos de Dios. Sin embargo, eso no es en absoluto lo que dice Pablo. Pablo afirma en más de una ocasión que el hombre y la mujer son ontológicamente iguales, y en 1 Corintios 11:11 afirma que el hombre y la mujer son interdependientes. Si Pablo está afirmando que el varón es esencialmente superior a la mujer por su afirmación de que el varón es la cabeza de la mujer, entonces también debe estar afirmando que Cristo es esencialmente inferior a Dios, porque Pablo dice que Dios es la cabeza de Cristo (1 Corintios 11:3). Sin embargo, en otros contextos, Pablo deja claro que Jesús es Dios y que, aunque el papel del Hijo es diferente al de Dios Padre, Jesús es igualmente Dios (por ejemplo, Tito 2:13 y Filipenses 2:6-7). Pablo no está afirmando la desigualdad entre varón y mujer, como tampoco está afirmando la desigualdad entre Padre e Hijo. Más bien, Pablo está explicando que cada persona tiene un papel y una función diferentes dentro del diseño de Dios. Por ejemplo, Jesús explicó anteriormente que el Espíritu Santo revela al Hijo (Juan 16:13-15), el Hijo glorifica al Padre (Juan 17:4) y el Padre glorifica al Hijo consigo mismo (Juan 17:5). Jesús reconoció someterse al Padre (Mateo 26:39), pero eso no le hizo menos que el Padre.
Del mismo modo, Pablo afirma el orden de la creación (compara 1 Timoteo 2:13 con Génesis 1:26-28, que afirma que ambos están hechos a imagen de Dios). Y Pablo explica que tanto el hombre como la mujer desempeñan funciones diferentes, destinadas a ilustrar la relación de Dios con Su pueblo. El hombre es la cabeza de la mujer (ya que la mujer procede del hombre en el orden de la creación, 1 Corintios 11:8), y no debe ocultar esa autoridad (1 Corintios 11:4), sino representar la autoridad de Cristo sobre la Iglesia (Efesios 5:23). La mujer debe responder a esa autoridad como la Iglesia debe responder a Cristo (por ejemplo, Efesios 5:24). Tanto el hombre como la mujer deben tratarse mutuamente de forma que reflejen la imagen que Dios se propuso (Efesios 5:33). El hombre debe tomarse en serio su liderazgo, al igual que la mujer. Los ángeles, que también están bajo autoridad, están presentes en los servicios de adoración y observan el comportamiento de hombres y mujeres en la iglesia.
Como testimonio ante los ángeles, la mujer debe tener autoridad sobre su cabeza (algunos traducen «señal de autoridad sobre su cabeza» en 1 Corintios 11:10). A menudo se entiende que Pablo sugiere que la mujer debe cubrirse la cabeza por causa de los ángeles; sin embargo, Pablo dice en realidad que la mujer tiene «autoridad» o «poder» sobre su cabeza. Esta autoridad se refiere a la autoridad que Dios ha puesto sobre ella, basada en el orden de la creación y que ilustra la respuesta de la Iglesia a Cristo. Pablo explica que esa es la razón por la que la mujer tiene naturalmente el cabello largo: es una gloria para ella, y su cabello le es dado como cobertura (1 Corintios 11:15) y puede servir como ilustración de su papel en materia de autoridad.
A lo largo de la historia de la Iglesia, algunos han llegado a la conclusión de que las mujeres deben cubrirse la cabeza con un velo externo. Pablo no está ordenando eso, aunque puede que estuviera afirmando lo correcto de seguir la norma cultural de Corinto, donde las mujeres normalmente llevaban la cabeza cubierta como símbolo de sumisión a sus maridos. En Corinto, prescindir del velo enviaría una señal totalmente equivocada a la cultura en general. Más básicamente, Pablo está explicando cómo el pelo de la mujer ayuda a ilustrar el principio de autoridad y es una gloria para la mujer.
Ángeles
Pablo también añade una referencia a los ángeles: «Por eso la mujer debe tener autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles» (CEB). ¿Qué significa esto?
Aquí hay cuatro maneras de interpretar la referencia a los ángeles.
Una alusión a los «hijos de Dios» que fueron tentados por las «hijas de los hombres» en Génesis 6. La idea es que los ángeles son espectadores que pueden ser tentados por la belleza femenina. Por consiguiente, las mujeres deben cubrirse la cabeza en el culto público.
Los ángeles observan y se aseguran de que se respeten los canales adecuados de autoridad: Dios, Cristo, los hombres y las mujeres. A diferencia de la idea anterior, aquí el enfoque se centra en los ángeles buenos que cumplen su labor, no en los ángeles que son tentados. La afirmación de Pablo de que los ángeles son espectadores en 1 Corintios 4:9 concuerda con esta idea.
Una alusión a la idea de que juzgaremos a los ángeles. En la misma carta, Pablo pregunta: «¿No saben que juzgaremos a los ángeles?» (6:3). Pablo hace esta pregunta para animar a los creyentes corintios a resolver sus propios conflictos en lugar de entablar litigios. Asimismo, después de «por causa de los ángeles», Pablo escribe: «Juzguen ustedes mismos: ¿es propio que una mujer ore a Dios con la cabeza descubierta?» (11:13). Así que ambos pasajes contienen referencias a ángeles y al juicio humano. Y he aquí una posible conexión: «Ya que juzgaremos a los ángeles, ustedes son competentes para juzgar este asunto de los velos por sí mismos». (Esta idea proviene de Cynthia Long Westfall, Pablo y el género, cap. 1).
Dado que la palabra griega también puede traducirse como «mensajeros», algunos la interpretan como una referencia a mensajeros humanos. La ESV sugiere esta idea en una nota al pie:
Por eso la esposa debe tener un símbolo de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles. [a]
Nota al pie: O mensajeros, es decir, personas enviadas para observar e informar.
Conclusión: Si bien no sabemos cómo traducir o interpretar 1 Corintios 11:10 con certeza, conocemos algunas de las opciones principales.
¿Que pienso?
Creo que los traductores deberían traducir la palabra griega exousia como «autoridad» en lugar de usar la frase «símbolo de autoridad». Además, desde el contexto de 1 Corintios, es mejor interpretar la referencia a los ángeles como una alusión a la idea de que juzgaremos a los ángeles, como se afirma en 1 Corintios 6:3. Esta es mi interpretación provisional:
Por eso la mujer debe tener autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles [a quienes juzgaremos].
Pero no suena bien en inglés ni parece lógico usar «por esta razón» seguido de «a causa de los ángeles», lo cual no tiene nada que ver con las afirmaciones anteriores. «Por esta razón», ¿por qué razón? Si introduce una idea nueva con «a causa de los ángeles», ahora tenemos dos razones: el argumento anterior y los ángeles. En consecuencia, algunas traducciones distinguen claramente estos dos elementos como dos razones distintas:
Por esta razón, y porque los ángeles están observando… (NTV)
Y así, por esto, y también por causa de los ángeles… (CEV)
Así que permítanme intentar nuevamente y ampliar un poco la idea del ángel mientras sigo la NLT:
“Por esta razón, y por cuanto eres competente para juzgar a los ángeles, la mujer debe tener autoridad sobre su cabeza.”
(1ª a Timoteo 5:21) Parcialidad – Favoritismo ▬ Prejuicio: El primer encargo es administrar sin prejuicios ni parcialidad. Timoteo enfrentaba la misma tentación que enfrenta todo ministro:
=> Estar prejuiciado contra algunas personas: juzgar a algunas personas porque tienen Lm color de piel o raza diferente, son pobres o viven en un área de la ciudad diferente.
=> Mostrar favoritismo o parcialidad con algunas personas: buscando, escuchando, reconociendo y pasando más tiempo con ciertas personas e ignorando a otras.
Las Escrituras son claras al advertirnos con respecto a la parcialidad, sin embargo, seguimos teniendo prejuicios y parcializándonos. Como creyentes del Señor -siervos, maestros y ministros de Cristo- debemos prestar atención a las siguientes instrucciones de Dios.
=> No debemos tomar decisiones por temor a alguna persona, es decir, a su posición y poder.
“No hagáis distinción de persona en el juicio; así al pequeño como al grande oiréis; no tendréis temor de ninguno, porque el juicio es de Dios; y la causa que os fuere difícil, la traeréis a mí, y yo la oiré” (Dt. 1:17).
=> No debemos tomar decisiones porque algún líder o persona poderosa lo desee.
“No harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande; con justicia juzgarás a tu prójimo” (Lv. 19:15).
=> No debemos predicar y ensenar la Palabra de Dios con parcialidad; no debemos retener algunas cosas por temor al hombre. Debemos predicar la verdad sin temor por amor a la salvación de las personas, de todas las personas. Los ricos y poderosos tienen que arrepentirse tanto como los pobres y desconocidos.
“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad” (1 Ti. 5:21).
“Por tanto, yo también os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la ley hacéis acepción de personas” (Mal. 2:9).
=> No debemos aceptar ni favorecer a las personas debido a su posición social, riqueza y poder.
“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?” (Stg. 2:1-4).
=> No debemos admirar o prestar más atención a algunas personas porque tengan mayor Ventaja en apariencia, sociedad, posición o popularidad.
“Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho” (Judas 16).
=> No debemos mostrar parcialidad en secreto.
“Él os reprochará de seguro, Si solapadamente hacéis acepción de personas” (Job 13:10).
=> Dios lo dice claramente: No es bueno hacer acepción de personas.
“También estos son dichos de los sabios: Hacer acepción de personas en el juicio no es bueno” (Pr. 24 23).
Comentario de (Hebreos 11:10-14) Jesucristo, deidad ▬ Ángeles: Jesucristo es el Creador y Señor soberano; los ángeles son creados como súbditos y espíritus ministradores. Note tres aspectos significativos:
▬ 1. Jesucristo es el Creador del cielo y la tierra.
“Y Tú, oh, Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, más tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura, y como un vestido los envolverás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán” (vv. 10-12. Cp. Sal. 102:25-27).
Jesucristo creó el universo; los ángeles no. Como Creador, Jesucristo está por encima del mundo; Él es el Rey soberano del mundo. Es cierto que el mundo está cambiando y que atraviesa muchas etapas. Envejece, se deteriora y se disuelve, pero Cristo no. Él es invariable. La tierra perecerá, pero Jesucristo seguirá siendo eterno. Él es inaccesible al cambio. Por ende, Él gobierna el mundo. Él es soberano sobre su destino. Realmente el mundo se destruirá por un holocausto de fuego y se recreará como un cielo nuevo y una tierra nueva. Pero esto es tema de discusión para otros pasajes.
(Vea los subíndices y las notas, 2 P. 3: 10-13; Ap. 21:2 para un análisis de lo que le sucederá a este mundo.) El objetivo del presente pasaje es demostrar que Jesucristo es superior a los ángeles porque Él es el Creador y Rey soberano que es invariable. Esto lo hace superior aún a los ángeles. En verdad ellos le deben a Él su existencia y lealtad al igual que su destino.
“Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Jn. 1:3).
“para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él” (1 Co. 8:6).
“y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas” (Ef. 3:9).
“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Col. 1:16).
“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo” (He. 1:1-2).
▬ 2. Jesucristo es el Señor soberano y exaltado; los ángeles no.
“Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?” (v. 13. Cp. Sal. 110:1).
Él fue exaltado a la diestra de Dios, una posición de.
- amor y gozo • honra y dignidad • triunfo y victoria • dominio y autoridad • poder y soberanía • responsabilidad y deber • justicia y juicio
Cristo ha terminado su labor en la tierra como el Hijo obediente y fiel de Dios, perfectamente fiel y obediente al morir por los pecados de los hombres. Él ha conquistado y triunfado por el hombre sobre las fuerzas del pecado y la muerte e hizo posible que fuera salvo y que viviera eternamente con Dios. Por eso, Dios ha exaltado grandemente a Cristo a su diestra. Y Cristo se sentará allí hasta que deba regresar a juzgar y someter a sus enemigos (ponerlos bajo sus pies).
Pensamiento 1. Sucede lo siguiente: Nunca Dios le ha dicho a un ángel que se siente a su diestra ni que venza los enemigos de los hombres. Pero Él le ha dado este derecho y autoridad a Cristo. Por ende, Cristo es al único al que los hombres deben volver sus ojos. Cristo debe ser el centro de la atención y el pensamiento de los hombres, el único al que los hombres deben recurrir en busca de salvación y vida, no a los ángeles.
“Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven” (Ro. 14:9).
“Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios” (Jn. 1:36).
“que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Ap. 5:12).
▬ 3. Los ángeles son los espíritus ministradores de Cristo enviados para ministrar a los creyentes. Los herederos de la salvación son aquellos que creen en Jesucristo. Note que los ángeles no son los señores, sino los siervos. Ellos son siervos de Cristo. Son espíritus, seres espirituales del mundo espiritual, y existen para llevar a cabo la voluntad de Cristo. La voluntad de Cristo para los ángeles es que ministren a los creyentes, que ministren a los hombres y mujeres para quienes Cristo ha hecho tanto: “Compró su salvación y les dio vida eterna”.
Pensamiento 1. La idea central es que los ángeles son siervos, no señores. Cristo y solo Cristo es el Señor a quien los hombres deben buscar y a quien deben confiar su salvación.
“Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos” (Hch. 12:7).
“Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo” (Hch. 27:23).
“¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (He. 1:14).
“Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas” (Éx. 14:19).
“Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos” (Sal. 91:11).
“Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante
él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo” (Dn. 6:22).
Semana del 16 al 22 de MARZO de 2026.
AMÉN, PARA LA HONRA Y GLORIA DE DIOS.


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