Lección: Números 27: 20 al 23. 20. Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca. 21. Él se pondrá delante del sacerdote Eleazar, y le consultará por el juicio del Urim delante de Jehová; por el dicho de él saldrán, y por el dicho de él entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, y toda la congregación. 22. Y Moisés hizo como Jehová le había mandado, pues tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y de toda la congregación; 23. y puso sobre él sus manos, y le dio el cargo, como Jehová había mandado por mano de Moisés.
SIGNIFICADO BÍBLICO DE LA PALABRA “DIGNIDAD”: La dignidad en hebreo bíblico se expresa principalmente con Kavod (כָּבוֹד – gloria, peso, honor) y Hadar (הָדָר – esplendor, majestad), denotando el valor intrínseco dado por Dios. En griego, se utiliza Axios (ἄξιος – valioso, merecedor) y Semnotes (σεμνότης – honorabilidad, seriedad), refiriéndose a la nobleza y valor estimado de una persona.
Dignidad en Hebreo (Antiguo Testamento)
Kavod (כָּבוֹד): Significa «peso», «gloria» o «honor». Implica la importancia, reputación y el valor que merece respeto, a menudo utilizado para la dignidad humana ante Dios y la majestad divina Pealim.
Hadar (הָדָר): Traducido frecuentemente como majestad, esplendor o dignidad, como en Proverbios 31:25
Kavod HaBriyot: Expresión que significa «dignidad de las criaturas» o «respeto por los seres humanos» Colel Chabad. «Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche.» (Éxodo 13:21).
Dignidad en Griego (Nuevo Testamento/Koiné)
Axios (ἄξιος): Significa «valioso», «apreciado», «merecedor» o «digno». Se relaciona con la estimación y el rango de una persona cívica.
Semnotes (σεμνότης): Refiere a honorabilidad, dignidad, seriedad o decoro en el comportamiento Bible Hub.
Kratistos (κράτιστος): Utilizado para «excelentísimo» o «muy honorable»
Ambas lenguas bíblicas enfocan la dignidad no solo como un rango social, sino como el valor inestimable que el ser humano posee por ser creación divina.
SIGNIFICADO BÍBLICO DE LA PALABRA “DIGNIDAD”
La dignidad es una palabra que tiene múltiples significados y que ha sido tratada de diversas formas en la historia de la humanidad. En el contexto bíblico, la dignidad es vista como una cualidad divina que le es dada al ser humano por el hecho de ser creado por Dios. Esta dignidad es intrínseca e inalienable, y no depende de ningún factor externo como la raza, la religión, el color, la cultura, la clase, el sexo o la edad.
En la Biblia, la dignidad aparece como una calidad moral y ética que debe ser cultivada en la conducta humana. La dignidad incluye la excelencia, la gravedad y el decoro en el comportamiento, así como el respeto a los demás y a uno mismo. Esta dignidad se manifiesta en la forma de actuar, de hablar y de relacionarse con los demás, y es esencial para el desarrollo integral del ser humano.
Sin embargo, el pecado ha llevado a la deshumanización del ser humano, lo que ha llevado a la violación de los derechos humanos en muchos casos. En este sentido, es importante destacar que las iglesias evangélicas en América Latina no siempre han actuado de manera comprometida en la defensa y promoción de la dignidad humana. Es por ello que es necesario que las iglesias se comprometan en la defensa de los derechos humanos y en la promoción de la dignidad de todas las personas, sin discriminación por ningún motivo.
En Cristo, Dios está restaurando la dignidad humana y transformando las culturas hacia la redención final. Es por ello que las organizaciones como CONELA, PL, DJ, CLADE III y CLADE II son relevantes en este contexto, ya que buscan promover y defender la dignidad humana de forma integral, en todas las áreas y dimensiones de la vida. Somos llamados a defender la plena dignidad del hombre, para que cada persona pueda ser valorada como imagen y semejanza de Dios.
Referencias bíblicas a la dignidad o digno: Apocalipsis 4:11. «Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.»
Apocalipsis 5:9 al 12. «Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.»
1ª Pedro 3:7. «Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.»
Comentario del contexto bíblico: Los recursos del líder: El Señor proveía todos los recursos para la tarea, pero Moisés también pidió: “pondrás sobre él parte de tu dignidad a fin de que le obedezca toda la congregación” (20). El líder antiguo tenía que estar dispuesto a ceder algunas de sus responsabilidades durante los últimos cuarenta años. A veces, los líderes que van a dejar el puesto no están muy inclinados a aceptar que la obra del Señor pase a manos de un sucesor más joven. Moisés era un hombre de alto nivel espiritual y pasaba el testigo con amor.
La dependencia del líder
Josué debía presentarse delante del sacerdote Eleazar, quien inquirirá por él por medio del juicio del Urim delante del SEÑOR (21). No debía tomar sus propias decisiones; tenía que ir a dos fuentes de ayuda interrelacionadas.
En primer lugar, necesitaba la colaboración de otros. Josué ocupó el lugar de Moisés, tal y como Eleazar había ocupado el lugar de Aarón (20:22–29). A medida que Josué se enfrentaba a estas nuevas y grandes responsabilidades, Eleazar estaba a su lado como compañero, consejero y amigo. Josué debía presentarse ante el sumo sacerdote, una expresión que indicaba sumisión atenta y disposición para el servicio. Los buenos líderes no son autócratas presuntuosos; reconocen su trabajo compartido en el ministerio.
En segundo lugar, necesitaba que Dios le guiara. A Eleazar no se le permitía que fuera un compañero déspota o dictatorial. Debía buscar la voluntad de Dios por medio del juicio del Urim. Josué debía presentarse delante del sacerdote Eleazar y Eleazar debía presentarse delante del SEÑOR. Ninguno tenía la libertad de intentar hacer su propia voluntad. El Urim y el Tumim eran probablemente dos piedras lisas, con colores diferentes a cada lado, que se guardaban en el bolsillo del pectoral del sumo sacerdote. El sumo sacerdote los utilizaba para echar suertes para saber la voluntad de Dios acerca de los temas sobre los que había que tomar una decisión. El Espíritu Santo anima, fortalece y protege nuestra colaboración mutua y nos conduce a conocer claramente la voluntad de Dios.
La obediencia del líder
En este período tan crucial en el que debía encontrar a su sucesor, el anciano líder se preocupó de realizar exactamente lo que el Señor le había dicho que hiciera; él y Eleazar encomendaron al nuevo líder de Israel tal como el SEÑOR había hablado (23). El tema de introducción del libro es el de la obediencia total (1:19, 54; 2:34; 3:51; 4:37, 41, 45, 49) y aquí se repite a medida que el ministerio de Moisés va llegando a su fin. Quienes reflexionaron sobre esta narrativa sucesoria no pasaron por alto el dramático contraste entre lo que ocurrió en las aguas de Meriba (“os rebelasteis contra mi mandamiento”, 14) y lo que pasó aquí en el nombramiento de Josué, cuando Moisés hizo tal como el SEÑOR le ordenó (22).
Estas historias del Antiguo Testamento encierran una advertencia. El hecho de que bendición de uno a otro (8:10).
El Señor proveía todos los recursos para la tarea, pero Moisés también pidió: “pondrás sobre él parte de tu dignidad a fin de que le obedezca toda la congregación” (20). El líder antiguo tenía que estar dispuesto a ceder algunas de sus responsabilidades durante los últimos cuarenta años. A veces, los líderes que van a dejar el puesto no están muy inclinados a aceptar que la obra del Señor pase a manos de un sucesor más joven. Moisés era un hombre de alto nivel espiritual y pasaba el testigo con amor.
Estas historias del Antiguo Testamento encierran una advertencia. El hecho de que hayamos luchado por vivir lo mejor posible hasta ahora no es garantía de que siempre sea así en el futuro. Algunos brillantes siervos de Dios han sucumbido a la tentación después de años de servicio. Al igual que Moisés en Meriba, no honran al Señor como santo ante los demás, provocan dolor a su propia vida, hacen daño a otros y entristecen a Dios. Por desgracia, Moisés fue culpable de los mismos pecados de desobediencia y rebelión que había descubierto en el pueblo de Dios anteriormente. Es más fácil identificar el pecado en la vida de los demás que en la tuya propia. Pablo advirtió a los nuevos conversos sobre este peligro que acechaba: “Por tanto, el que cree que está
firme, tenga cuidado, no sea que caiga”. Cuando Josué asumió sus nuevas responsabilidades, se le pidió una y otra vez que la obediencia a Dios fuera la prioridad tanto para él como para su pueblo. No nada más importante.
Texto: «Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar.» (Deuteronomio 31:7.).
Comentario del contexto bíblico: Moisés exhortó al pueblo a no desanimarse. El nuevo líder necesitaría el apoyo del pueblo y el pueblo necesitaría aprender a confiar en el nuevo líder. El pueblo tenía que ser fuerte y valiente (v. 6). El mismo Dios quien en el pasado había dado la victoria a Israel prometía estar con ellos una vez más. Moisés exhortó a Josué con las mismas palabras que había exhortado al pueblo: ¡Esfuérzate y sé valiente! Esta exhortación sirvió para afirmar públicamente a Josué como el líder de la nación y para declarar que Jehovah estaría tanto con el pueblo, así como con Josué después de la muerte de Moisés. Más tarde, después de la muerte de Moisés, en vísperas de cruzar el río, Jehovah comisionó a Josué con estas mismas palabras (Jos. 1:6, 7, 9).
Esta exhortación de Moisés sirvió como un reto a Josué y a la nueva generación de israelitas a confiar en la fidelidad de Jehovah. Por años Moisés había sido el líder supremo de Israel. El pueblo había aprendido a depender de él para la mediación de la palabra de Dios. La nueva generación de israelitas tenía que aprender a confiar en Josué, así como habían confiado en Moisés. Junto con Josué, el nuevo Israel se preparaba para cruzar el Jordán y recibir de las manos de Jehovah la herencia que él había prometido a los patriarcas.
Semillero homilético:
Eslabones en una cadena divina 31:1–8
Introducción: Entre todos los héroes del AT no hay ninguno más destacado que Moisés. El mismo libro nos dice que después de la muerte de Moisés no apareció otro profeta como él (Deut. 34:10). Moisés fue esencial en la historia de Israel. Sin embargo, el propósito de Dios no murió con Moisés.
En la escena pintada en estos versículos vemos la magnitud de Moisés, el lugar de Josué, y sobre todo la grandeza suprema de Dios.
Moisés fue un hombre sin igual en el AT. Fue de suma importancia porque:
» Habló cara a cara con Dios.
» Dirigió el éxodo por el desierto.
» Recibió y transmitió la ley.
Obedeció a Dios con su conducta y su actitud. Desobedeció en un momento y por lo tanto no pudo entrar a la tierra prometida. No obstante, delante de esta situación fue humilde delante de Dios.
» Aconsejó y preparó a Josué como el dirigente escogido por Dios.
» Josué fue un hombre escogido por Dios.
» Fue un hombre de fe. El y Caleb creyeron que Israel podía entrar a la tierra prometida.
» No fue igual a Moisés. Cada personalidad es distinta. Dios no habló a Josué de la misma manera que habló a Moisés. Sin embargo, Josué aceptó su puesto sin celos hacia Moisés.
Desempeñó un papel distinto del de Moisés. Fue el conquistador. Lo que a Moisés no le fue permitido hacer, Josué lo hizo. Dios tiene un plan distinto para cada vida.
Jehovah Dios fue el verdadero dirigente de Israel. Moisés y Josué fueron dirigentes por algún tiempo, y ambos murieron. El verdadero autor de la ley, Dios, fue socorro en el peligro, y fuerza en la batalla.
Conclusión: Todos somos eslabones en la cadena del propósito divino. El héroe del éxodo y la conquista no es Moisés ni Josué sino Jehovah. Debemos aceptar nuestras propias personalidades. Sobre todo, hemos de dar gloria al Señor.
1er Titulo: Investidura necesaria para ser obedecido por el pueblo. Versículo 20. Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca. (Léase: Josué 1:16 al 18. Entonces respondieron a Josué, diciendo: Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adondequiera que nos mandes. De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti; solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés. Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le mandes, que muera; solamente que te esfuerces y seas valiente.; 1ª a Timoteo 4:14. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.).
Comentario de Josué 1:16 al 18: La disposición de estas tribus a cumplir con su promesa demuestra la autoridad que se le reconoce a Josué (v.16) quien comienza su liderazgo haciendo cumplir lo prometido a su antecesor Moisés. El nuevo líder se muestra enterado de todos los asuntos y acuerdos previos; no comienza de cero, sino que logra articularse con un proceso y unos acuerdos previos. La frase “Acordaos de lo que os mandó Moisés…” (v. 13a) no es para él un tropiezo en el ejercicio de su nuevo papel; no pretende borrar de la memoria del pueblo el nombre de Moisés, sino que por el contrario reafirma acerca de él que era “siervo de Jehovah” (v. 13b), el mismo a quien Josué sirve ahora. Además, esta disposición de los líderes de las tribus es una demostración de obediencia a Jehovah y un compromiso para preservar la unidad del pueblo. La palabra traducida “armados” (v. 14b; jamushim 2571) se deriva de la misma raíz que el número cinco y puede significar una formación militar de cinco cuerpos (comp. Núm 2:2–31 y 10:11–28; BLA traduce “en orden de batalla”). Todos los que estaban en capacidad de combatir lo harían en solidaridad con sus hermanos que aún no disfrutaban de la tierra que Jehovah les había prometido. De ahí que resulte digna de aplausos esa actitud porque quienes van a ir adelante para el combate son aquellos que ya tienen algo que perder: sus familias y la tierra poseída al este del Jordán, mientras que el resto del pueblo tenía aún mucho por ganar pues estaban solo de paso en este lado del Jordán.
La respuesta de los líderes de las tribus establecidos en la Transjordania denota un reconocimiento de la autoridad que Josué estaba ejercitando. La expresión: “Sólo que Jehovah tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés” (v. 17b) no implica que estén condicionando la obediencia a Josué. Tampoco significa que estén exigiendo alguna demostración o evidencia que les permita comprobar que en verdad Josué era el líder a quien debían obedecer. La respuesta de ellos expresa más bien un deseo de que Jehovah esté acompañando a Josué como lo estuvo con Moisés.
En este período se destaca la unidad que las tribus tenían alrededor de la fe en Jehovah, el Dios que los salvó durante el desierto de todos los peligros; y esta confianza mediaba a través de la figura del líder Moisés. Y ahora, para estos hombres aun las implicaciones de la desobediencia a Moisés deben continuar ahora con Josué (v. 18a).
El capítulo cierra la narración de los preparativos con la misma recomendación que Jehovah hizo a Josué: “¡Solamente esfuérzate y sé valiente!” (v. 18b) Pero ahora esta expresión viene de parte de los líderes de las tribus transjordánicas quienes solo animan a Josué a hacer su parte porque puede contar tanto con la ayuda de Jehovah como con el apoyo y obediencia de sus guerreros.
Comentario de 1ª a Timoteo 4:14. (4: 14) Ministro: El buen ministro no descuida el don que hay en él. Esto se refiere al don espiritual, la unción especial que le ha sido dada por el Espíritu Santo para ser ministro. Fíjese que dicho don ha sido recibido tanto por profecía como por imposición de manos por parte de otros ancianos o ministros de la iglesia.
El descuido es peligroso ya que implica que el ministro no cumpla con su deber. Significa que es infiel y que está delante de Dios como un ministro infiel.
“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:11-12).
“No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio” (1 Ti. 4:14).
“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos” (2 Ti. 1:6).
2° Titulo: Importancia de ser dirigido por Dios en todo, conforme a su voluntad. Versículo 21. Él se pondrá delante del sacerdote Eleazar, y le consultará por el juicio del Urim delante de Jehová; por el dicho de él saldrán, y por el dicho de él entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, y toda la congregación. (Léase: 1ª de Reyes 3:7 al 10. Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. ▬ Salmo 40:8. El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón.).
Comentario del contexto bíblico Números 27 Versículos 18-21. Luego, el Señor nombró a Josué para este cargo como un hombre “que tenía espíritu”. (espíritu) no significa “perspicacia y sabiduría” (Knobel), sino el poder superior inspirado por Dios en el alma, que aviva la vida moral y religiosa, y determina su desarrollo; en este caso, por tanto, era la dotación espiritual necesaria para el oficio al que estaba llamado a desempeñar. Moisés debía consagrarlo por entrar en este oficio mediante la imposición de manos, o, como se explica con más detalle en Números 27:19 y Números 27:20, debía presentarlo ante Eleazar el sumo sacerdote y la congregación, para ordenarle (צוּה ), es decir, instruirlo con respecto a su oficio ante sus ojos, e imponerle su eminencia (הוד ), es decir, transferirle una parte de su propia dignidad y majestad mediante la imposición de manos , para que toda la congregación le escuchara o confiara en su guía. El objeto de ישׁמעוּ (escuchar) debe provenir del contexto, a saber, אליו (a él), como muestra claramente Deuteronomio 34:9. El רמם (de) en Números 27:20 es partitivo, como en Génesis 4:4, etc. La eminencia y autoridad de Moisés no debían transferirse por completo a Josué, pues estaban ligadas únicamente a su propia persona (cf. Números 12:6-8), pero sólo en la medida que necesitaba para el desempeño de los deberes de su cargo. Josué no sería ni el legislador ni el gobernador absoluto de Israel, sino que estaría bajo el juicio del Urim, el cual le fue confiado a Eleazar, en lo que respecta a la decisión suprema de los asuntos de Israel. Este es el significado de Números 27:21: “Eleazar le preguntará (para él) el juicio del Urim delante de Jehová”. Urim es una abreviatura de Urim y Tumim (Éxodo 28:30), y denota los medios con los que se confiaba al sumo sacerdote para determinar la voluntad y el consejo divinos en todos los asuntos importantes de la congregación. “Según su boca” (es decir, según la decisión del sumo sacerdote en virtud del derecho de Urim y Tumim que se le había encomendado), Josué y toda la congregación debían salir y entrar, es decir, para regular su conducta y decidir sobre sus compromisos. “Toda la congregación”, a diferencia de ‘todos los hijos de Israel’, denota todo el cuerpo de cabezas del pueblo, o el colegio de ancianos, que representaba a la congregación y administraba sus asuntos.
Comentario de 1ª de Reyes 3:7 al 10. Salomón siente el peso de la tarea que Dios le encomienda (v. 7). Reconoce su incapacidad para llevarla a cabo, y que necesita de toda la ayuda que Dios esté dispuesto a darle. Se siente pequeño e inexperto, aunque no en años, porque ya era un hombre de cierta madurez. ¿Qué experiencia podría tener en asuntos de gobierno?
Y con un canto de alabanza, de gratitud y, sobre todo, de profunda humildad, Salomón le pide a Dios que supla su necesidad más grande: sabiduría (jacam 2449).
Más que la mera posesión de conocimientos pide sabiduría práctica; prudencia para gobernar, aconsejar y hacer justicia (Prov. 1:1–6); para sentir y actuar rectamente según las leyes y principios divinos, en los que él mismo había sido formado desde muy niño por su padre David. Este, sin duda, fue quien había preparado al hijo para hacer la mejor petición de su vida, además de la inspiración de Dios. Y una oración acertada recibe siempre la respuesta acertada. No había sido hecha con fines egoístas, sino para la bendición de su pueblo (Stg. 4:13). Y Dios le concedió a Salomón mucho más de lo que había pedido. Dios se lo dio, por supuesto, bajo las condiciones de un pacto de obediencia y de fidelidad a las leyes divinas.
Al despertar, Salomón regresa a Jerusalén para establecer tácitamente la adoración correcta, es decir, el ofrecer sacrificios ante el arca (v. 15).
Vv. 16–28. Sigue luego una demostración práctica de la sabiduría que Dios le había dado al rey. Es notable la amplitud de un gobierno que le permite entrada libre y directa a dos rameras que se pelean alegando ambas ser la madre del hijo. ¿No habría entonces tribunales especiales de justicia? El rey tiene que actuar personalmente como juez. Uno de los propósitos principales de esta narración es demostrar cómo Salomón administra la justicia aun para la gente más marginada.
Es importante reconocer que en el AT había dos clases de prostitución: la cúltica y la no cúltica. La primera es condenada de manera constante, por su asociación con la idolatría. La prostitución cultica es abominable para los escritores bíblicos, no por sus implicaciones sexuales, sino por ser un medio de adorar a dioses paganos.
La prostitución cultica era muy común entre los pueblos que ocupaban el territorio que a la postre entraría en manos de los hebreos durante la conquista. Nuevamente, la condenación no estribaba en su rechazo de la sexualidad, sino en su rechazo total de la idolatría. La otra clase de prostitución en el antiguo Israel era la que conocemos hoy: el vender el cuerpo por paga. Es interesante notar que la condena no es tan severa en este caso. De hecho, muchas mujeres tenían que recurrir a la prostitución por no tener quien las sostuviera. Hay que recordar que la mujer era posesión del hombre, fuese el padre o el esposo. Al faltar uno de estos, la mujer se encontraba en situación muy difícil. Desde luego, la ramera no es heroína en la Biblia; se le pinta en colores no muy halagadores, sobre todo en Proverbios. Sólo es importante reconocer en este caso del juicio de Salomón que las rameras en cuestión no eran prostitutas culticas.
Salomón demuestra ser conocedor profundo de los sentimientos que mueven al ser humano. Parece que los hebreos los ubicaban en el abdomen, mientras que hoy lo hacemos en el corazón. Lo cierto es que Salomón, al apelar a estos sentimientos naturales, pronuncia una sentencia sabia, justa y asombrosa. Con ella se gana la admiración y la fama de ser el más sabio de su tiempo en todo el oriente.
Comentario del Salmo 40:8 La respuesta del salmista, vv. 6–10: A primera vista, los vv. 6–8 pueden parecer como una polémica contra los sacrificios que hacían los sacerdotes. Pero, más bien, el salmista quiere mostrar que estos sacrificios en sí no son suficientes, Dios quiere el amor y la entrega del corazón. Tú has abierto mis oídos indica que ya Dios le ha dado esta comprensión. (Heb. 10:5–10 cita una recensión de la LXX, “me preparaste un cuerpo”, que no cambia el significado, pero sí lo amplía.)
He aquí, yo vengo (para presentarme delante de ti) era una frase para mostrar sumisión a un superior. Está escrito acerca de mí, según algunos, se refiere a las leyes del rey en Deuteronomio 17:14–20; en el enfoque mesiánico, se refiere a las profecías del Mesías (cf. Heb. 10:5–10).
Tu ley… en… mi corazón (v. 8). Esto se promete en el nuevo pacto; es la obra del Espíritu Santo grabar su palabra en nuestros corazones. Lo que dicen los vv. 7 y 8 es la descripción del que realmente ama a Dios. Jesucristo es el mejor ejemplo.
El que ama a Dios quiere hacerle conocer; el salmista inmediatamente comparte su alabanza, gozo y testimonio con los demás. La misión del pueblo de Dios es proclamar el amor de Dios. Es de la esencia de la fe proclamar lo que Dios ha hecho. En el v. 10, el salmista resalta lo que Dios es y lo que hace; habla de su justicia, su fidelidad, su misericordia y su verdad.
3er Titulo: Imposición de manos para la designación y bendición en el cargo. Versículos 22 y 23. Y Moisés hizo como Jehová le había mandado, pues tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y de toda la congregación; y puso sobre él sus manos, y le dio el cargo, como Jehová había mandado por mano de Moisés. (Léase: Los Hechos 13:2 al 4. Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre. ▬ Los Hechos 6:5 y 6. Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.).
Comentario del contexto: Verso 22-23 Ejecución del mandato divino.
Comentario de Los Hechos 13:2 al 4. (13:2) Ministros ▬ Misiones: los primeros misioneros fueron llamados mientras ministraban y ayunaban. Es muy importante que veamos eso.
▬ 1 Los hombres escogidos eran fieles a su ministerio en el lugar donde se encontraban. No estaban esperando para servir cuando alcanzaran otros lugares del mundo; estaban sirviendo allí y en ese momento, exactamente en el lugar en que se encontraban. No pasaron por alto o echaron a un lado las necesidades que le rodeaban en su propia comunidad. Ellos pertenecían al Señor, eran sus seguidores y como tal tenían la orden de ministrar tal y como él lo había hecho: en el lugar donde se encontraban (Jn. 20:21; Mt. 20:28).
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Col. 3:23-24).
“Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres” (Ro. 14:18).
Era precisamente por la fidelidad que mostraron en ese lugar que Dios sabía que podía confiar en estos hombres para que hicieran cosas más grandes para El.
Pensamiento 1. Dios llama los que son fieles en el lugar donde están.
“Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:2).
“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:20).
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).
“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 P. 4:10).
▬ 2. Los hombres escogidos eran hombres de ayuno y oración. Parece ser que se habían reunido para discutir el asunto del evangelismo mundial y estaban orando y ayunando al respecto. La idea está clara: Dios solo puede usar a aquellos que sienten las tremendas necesidades del mundo, que sienten la necesidad tan profundamente que echarían a un lado la comida y todo lo demás para buscar el rostro de Dios.
Pensamiento 1. Cuán desesperadamente Dios necesita a hombres y mujeres que suplan la necesidad como lo hicieron estos hombres. ¡Qué gran tragedia! Generación tras generación paso y el mundo sigue sin ser alcanzado. ¿Dónde están aquellos…
- que serán fieles al ministerio en el lugar en que se encuentran?
- qué estarán tan preocupados que dejarán a un lado comida y todo lo demás para orar?
“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar (Lc. 18:1).
“Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (Jn. 16:24).
“orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Ef. 6:18).
“Orad sin cesar” (1 Ts. 5:17).
(13:2) Llamado – Espíritu Santo: los primeros misioneros tuvieron un llamamiento especifico. Dicho llamamiento provenía del Espíritu Santo: ellos serian “apartados” para una obra escogida por Dios. Nótense varios factores que son muy importantes para cada creyente y ministros del evangelio
▬ 1. Es el Espíritu Santo quien llama al creyente para servir a Dios. Pablo y Bernabé no fueron llamados…
- por la iglesia.
- ni por los otros lideres.
- por su propia determinación
Las palabras de Cristo eran tan ciertas para Pablo y Bernabé como lo fueron para los primeros apóstoles y lo son para nosotros hoy:
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis
fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn. 15:16).
Fíjese que el Espíritu Santo no estaba llamando a Pablo y Bernabé a una vida que testifique. Cada creyente ha sido llamado a testificar de Dios. El Espíritu Santo estaba llamando a estos hombres a una tarea específica, a dedicarse de por vida al ministerio. Ya no serían más creyentes laicos, sino que ahora debían dar sus vidas para el servicio a Dios como evangelistas o misioneros a tiempo completo.
▬ 2. El llamado del Espíritu Santo llega en un momento especifico. Hay un momento exacto en que el Espíritu Santo habla a la mente y corazón del creyente, y la voz y la voluntad de Dios se hacen inconfundibles.
▬ 3. El llamamiento del Espíritu Santo es para que el creyente le pertenezca, para que sea poseído por el Espíritu de Dios. El creyente que es llamado es separado para pertenecer al Espíritu Santo: para permitir que el Espíritu viva, se mueva y more en el cuerpo del creyente; para que este sea llenado, poseído y guiado por el Espíritu; para que sea controlado completamente por el Espíritu; para que se rinda por completo a la voluntad del Espíritu.
▬ 4. El llamado del Espíritu Santo implica “trabajo”; el trabajo que Él ha escogido para que el creyente realice. El creyente es…
- “separado…para trabajan” para hacer la obra del ministerio.
- “[para hacer] la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:12).
(13:3) Oración -Ayuno: los primeros misioneros ungieron su ministerio con oración y ayuno. No se lanzaron inmediatamente. El nuevo llamamiento era demasiado trascendental. Había que buscar el rostro de Dios…
- para un profundo sentido de su presencia y poder.
- para la dirección de su voluntad.
- para alabanza de su nombre.
(13:3) Comisión ▬ Iglesia: los primeros misioneros fueron comisionados por la iglesia. Fíjese en estos dos puntos:
▬ 1. Parece ser que esta fue una reunión oficial de la iglesia con el objetivo específico de comisionar a Saulo y Bernabé.
▬ 2. No era la iglesia quien estaba llamando y apartando a estos dos hombres. Fue el Espíritu Santo quien los llamó y quien los apartó para el ministerio. La iglesia estaba…
- reconociendo el llamado del Espíritu Santo al imponerles las manos. (Véase Estudio a fondo 2, Hch. 6:6).
- al comprometerse mediante su apoyo y oraciones con estos dos hombres enviados por Dios.
- obedecer el liderazgo del Espíritu Santo y permitir que los hombres fueran separados de la iglesia de Antioquia.
Sin embargo, fíjese que la iglesia fue llamada a reconocer y comisionar a estos hombres para la obra de Dios (v. 2).
(13:4) Misiones ▬ Espíritu Santo: la dirección del Espíritu Santo. Imagínese el cuadro: Seleucia era el puerto de mar de Antioquia. Yacía a unos 24 kilómetros al oeste de Antioquia. Bernabé y Saulo, con todo su equipaje, fueron escoltados hasta el puerto por algunos de sus amigos cristianos de Antioquia. Imagínese la conversación y el entusiasmo mientras compartían sus planes y sueños con respecto a lo que tenían por delante. Sin embargo, fíjese que las Escrituras no hacen énfasis en esto. El énfasis de Las Escrituras se dice con sencillez, pero es fundamental.
Los siervos de Dios fueron “enviados por el Espíritu Santo”. No habían salido por su propia cuenta. No iban porque lo sentían, o porque cierta idea interior les dijo que debían hacerlo. Tampoco lo hacían porque la iglesia los hubiera enviado ni porque hubieran escogido el ser misioneros como profesión. La fuente de su llamamiento y misión era el Espíritu Santo. Era el Espíritu de Dios quien los había llamado y los estaba enviando (cp. Hch. 13:1-3).
La dirección del Espíritu es decisiva para el siervo de Dios. Si es guiado por el Espíritu, será lleno de mucho ánimo; pero si no, por lo general está desanimado. Pablo y Bernabé fueron guiados por el Espíritu; por lo tanto, eran capaces de salir adelante triunfantes. Ellos sabían cinco cosas que les servían de aliento.
=> Eran hijos de Dios.
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro. 8:14).
=> El Espíritu Santo moraría en ellos.
“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Jn. 14:16-17).
=> El Espíritu Santo les guiaría.
“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Jn. 16:13).
=> El Espíritu Santo les daría las palabras que iba a decir
“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn. 14:26).
=> El Espíritu Santo les daría éxito, haciendo que los que escuchen se conviertan.
“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado” (Jn. 16:8-11).
Fíjese que el Espíritu Santo guio a Bernabé y a Saulo a la isla de Chipre, el hogar de Bernabé (véase Estudio a fondo 1, Chipre, Hch. 13:4). Salamina era la ciudad más grande de la isla. (Véase Estudio a fondo 2, Salamina, Hch. 13:5 para mayor discusión.)
ESTUDIO A FONDO 1
(13:4) Chipre: la isla se encuentra en la esquina noreste del mar Mediterráneo (véase mapa, introducción a Hch.). Era un lugar de paso de las flotas comerciales. Era famosa por sus minas de cobre y por las industrias de construcción naval, pero sobre todo se conocía porque era un lugar turístico, bendecida con un clima cálido, atractivo. La población era fundamentalmente griega y fenicia, aunque también había un gran número de judíos. La capital, Pafos, era famosa por su adoración a Venus, la diosa del amor o la inmoralidad lujuriosa. La inmoralidad y la naturaleza supersticiosa de la gente muestran el grado de degradación que había alcanzado la población de la isla. Esta era la sociedad de la que provenía Bernabé. Era su hogar. Y fue la primera sociedad a la que Pablo salió a penetrar con el evangelio inmediatamente después de dedicar su vida a las misiones mundiales. Para cuando Pablo llegó, la isla ya llevaba aproximadamente cien años bajo la dominación romana.
Comentario de Los Hechos 6:5 y 6. (6:5) Unidad -Amor – Humildad: los diáconos elegidos. Note cuatro puntos importantes:
▬ 1. La iglesia obró con amor y humildad. Ni los apóstoles ni ninguna otra persona estaban irritados. Los apóstoles y los creyentes hebreos (cientos de ellos) reaccionaron con amor y humildad. Los siete hombres a quienes escogieron eran judíos griegos. Tenían nombres griegos, no judíos. La sección mayoritaria de la iglesia se humilló ante la minoría. ¡Qué gran ejemplo!
▬ 2. “La multitud” de creyentes estaba satisfecha. El cuerpo se había unificado nuevamente en un espíritu y propósito, adoración y ministerio.
▬ 3. El hecho de que todos fueran creyentes griegos apunta al hecho de que Dios estaba llevando la iglesia a todo el mundo. Cristo había encomendado a los primeros discípulos que fueran por todo el mundo (Mt. 28:19 20; Hch, 1:8). Ahora estaba preparando a la iglesia providencialmente para el día que estaba a punto de llegar, el día de persecución que dispersaría a los creyentes por todo el mundo (Hch. 8:1-4). Estos siete hombres, ya que eran ministros griegos, podían alcanzar al mundo gentil en donde quiera que fueran con el idioma, con la preparación y con la cultura. Dios estaba preparando la iglesia sin ella saberlo para el día en que todos serían dispersados.
Pensamiento 1. Los creyentes deben estar arraigados en amor y humildad para que Dios les use en su plan eterno de alcanzar al mundo para su amado Hijo.
“así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros” (Ro. 12:5).
“ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gá. 3:28).
“Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).
“completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Fil. 2:2-4).
▬ 4. Los hombres escogidos son desconocidos, excepto Esteban y Felipe (véase notas, Hch. 6:8-15; 8:5-25). Lo importante es que eran hombre que tenían las características dadas en el versículo tres.
Fíjese en Nicolás, un judío prosélito. Era un gentil que se había convertido al judaísmo y luego a Cristo. Algunos tratan de relacionarlo con los nicolaítas que se desviaron de la doctrina y en su error crearon una secta. Pero no hay elementos para fundamentar esa idea. De hecho, lo más probable es que fuera un instrumento para comenzar la iglesia en Antioquia, una de las mayores iglesias de todos los tiempos (cp. Hch. 11:19-30).
(6:6) Ordenación: la ordenación oficial. Este fue un culto definitivo, un momento especifico cuando los hombres recién elegidos serian apartados para el ministerio. Antes de este momento, ellos no estaban sirviendo en la misma medida que ahora se les requería. A partir de ahora, luego de la ordenación, ministrarían al rebaño de Dios y se ocuparían de las necesidades de este cada día. Fíjese que el culto tuvo tres pasos.
- La iglesia los apartó y los presentó a los apóstoles
- La iglesia oró, los ministros (apóstoles) dirigieron la oración.
- Los ministros (apóstoles) impusieron las manos a los nuevos diáconos recién elegidos (Véase Estudio a fondo
2, Hechos 6:6 para discusión).
ESTUDIO A FONDO 2
(6:6) Imponer las manos: Esto era un símbolo significativo de bendición (Mt. 19:13-15); para sanidad (Mr. 5:23; 6:5); para recibir al Espíritu Santo (Hch. 8: 17-19; 9:6, 17); y para ordenar y comisionar hombres al ministerio.
“A los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos” (Hch. 6:6).
“Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron” (Hch. 13:2-3).
“No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio” (1 Ti. 4:14).
“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos” (2 Ti. 1:6).
Amén, para la honra y gloria de Dios


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