Estudio Biblico Tiquico

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Roberto Saldias Roa
Lunes 23 de marzo de 2026. “ESCARNIO Y BURLA: CONSECUENCIAS DE APARTARSE DE DIOS”

Lección: 1ª de Samuel 31: 7 al 13. 7. Y los de Israel que eran del otro lado del valle, y del otro lado del Jordán, viendo que Israel había huido y que Saúl y sus hijos habían sido muertos, dejaron las ciudades y huyeron; y los filisteos vinieron y habitaron en ellas. 8. Aconteció al siguiente día, que, viniendo los filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Saúl y a sus tres hijos tendidos en el monte de Gilboa. 9. Y le cortaron la cabeza, y le despojaron de las armas; y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos, para que llevaran las buenas nuevas al templo de sus ídolos y al pueblo. 10. Y pusieron sus armas en el templo de Astarot, y colgaron su cuerpo en el muro de Bet-sán. 11. Mas oyendo los de Jabes de Galaad esto que los filisteos hicieron a Saúl, 12. todos los hombres valientes se levantaron, y anduvieron toda aquella noche, y quitaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet-sán; y viniendo a Jabes, los quemaron allí. 13. Y tomando sus huesos, los sepultaron debajo de un árbol en Jabes, y ayunaron siete días.

   Referencias bíblicas sobre burladores: Proverbios 9:8-11. «No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; Corrige al sabio, y te amará. Da al sabio, y será más sabio; Enseña al justo, y aumentará su saber. El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia. Porque por mí se aumentarán tus días,»

   Gálatas 6:7. «No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.»

   Salmo 22:7-8. «Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía.»

   Oseas 7:16. «Volvieron, pero no al Altísimo; fueron como arco engañoso; cayeron sus príncipes a espada por la soberbia de su lengua; esto será su escarnio en la tierra de Egipto.»

   Pensamiento: El concepto de escarnio y burla como consecuencia de apartarse de Dios se fundamenta en la idea bíblica de que el alejamiento de los principios espirituales deja al individuo vulnerable a la pérdida de dignidad, al juicio social y al vacío espiritual.

   En la Biblia Reina Valera, escarnio significa una burla severa, desprecio o mofa pública diseñada para humillar, afrentar o deshonrar a alguien. Es un acto de arrogancia y violencia moral, usado frecuentemente en las Escrituras para describir el desprecio hacia Dios, sus siervos o sus leyes.

   A veces no vale la pena tratar de corregir a alguien que está fuera de curso. A veces, lo que creemos que debería ser un debate útil se convierte rápidamente en una discusión acalorada.

   Pero ¿cómo sabemos cuándo alguien califica como «burlador» y cuándo simplemente es culpable de tener una actitud burlona de vez en cuando?

   Algunas personas pueden ser superficiales, orgullosas e imposibles de enseñar, y por lo tanto son «burladoras». Por lo tanto, de acuerdo con este pasaje, puede que no valga la pena entablar un debate con ellos o comentar su publicación porque las cosas se volverán locas rápidamente.

    Los últimos hechos de la batalla, 31:7–13. El pánico se hizo general cuando huyeron los hombres de guerra (v. 7). Los hombres de Israel abandonaron sus ciudades cercanas y amenazadas por los filisteos, huyeron. Toda la zona cayó en manos del enemigo. Esto representa la mayor penetración de los filisteos al cruzar el río Jordán y ocupar las ciudades ubicadas en la llanura fructífera de Galilea. El terror de ellos antes limitado a las zonas de la costa y Sefela, ahora cunde y acosa el territorio asignado a Gad y Manasés.

    Los filisteos al encontrar el cuerpo de Saúl le cortan la cabeza. Quizás todavía pensaban en lo que David había hecho con su paladín Goliat (17:54). Llevaron sus armas y las depositaron en el templo de sus dioses (ver 21:9). Y su cuerpo lo colgaron del muro de Bet-sean. Esta ciudad quedaba a siete km. del río Jordán sobre el arroyo Jalud. Klein comenta que el rey asirio Senaquerib colgó los cuerpos de los oficiales de Ecrón sobre postes alrededor de la ciudad cuando invadió Judá y Filistea en el año 701 a. de J. C., (2 Rey. 18:13). Es difícil imaginar las crueldades perpetradas por los antiguos.

   ¡Pero lo peor fue que atribuyeran a sus dioses esta victoria y dedicaran a ellos el botín! Esta es la única vez en los dos libros de Samuel que se usa la palabra ídolos. Es interesante que la misma palabra heb. que se traduce ídolos también se usa unas cuantas veces para decir tristeza o quizás dolor (ver 1 Crón. 4:9). En Isaías 14:3 es trabajo, pero debe ser más bien sufrimiento o dolor. Este mismo versículo se refiere a las “buenas noticias”, palabra que quiere decir alegrarse con el anuncio de gratas noticias. Se usa también en Isaías 52:7 y luego lo cita el apóstol Pablo en Romanos 10:15 donde es, ¡el evangelio de las buenas nuevas! ¡Cómo el mundo confunde lo bueno con lo malo! No es buena nueva que Saúl haya muerto, sino que Jesucristo murió por nosotros para librarnos de los ídolos que sólo acarrean tristeza y dolor. Aquí se menciona Astarte, la diosa de la fertilidad, amor y guerra (ver 7:3, 4). Evidentemente, el templo de esta diosa estaba en Bet-sean (v. 10). En la excavación de este sitio, se encontraron al nivel V (siglo XI a. de J. C.) dos templos. Se ha sugerido que el templo al norte habrá sido entre los dos la casa de Astarte donde las armas de Saúl fueron depositadas.

    Los filisteos atribuyeron a sus dioses la victoria ese día. Pero “ninguna autoridad contra mí, si no te fuera dada de arriba” (Juan 19:11). Saúl realmente es culpable por cuanto había cometido pecado de muerte (Lev. 20:27). Llegó a tal punto su desobediencia que el Señor se lo llevó a la casa. No pudo permitir que el rey de Israel siguiera deshonrando su Santo Nombre. Se refiere a este pecado también en el NT en 1 Juan 5:16, 17. Parece ser no un solo pecado sino el seguir pecando, desobedeciéndole al Señor hasta que Dios tenga que aplicar la suma disciplina y cortar de su hijo obstinado aun la vida física. Su carne sería destruida, pero su espíritu sería salvo por ser hijo.

   En todo este capítulo tan mórbido, sólo proporciona motivo de ánimo la conducta y el ejemplo de los hombres de Jabes en Galaad (v. 11). Cuando se enteraron de lo que pasó, marcharon 20 km. de noche, cruzando el río Jordán y yendo al norte hasta llegar a Bet-sean. Audazmente quitaron del muro los cuerpos de Saúl y sus tres hijos y se los llevaron. Al llegar a Jabes los incineraron, una costumbre prácticamente desconocida para los judíos. Aquí dice el famoso hebraísta inglés S. R. Driver que este verbo quiere decir ungir con especias resinosas. La idea según Driver entonces sería que ellos ungieron los cuerpos de Saúl y sus hijos para luego sepultarlos. Driver fue un destacado erudito del AT, aunque un liberal. Sin embargo, sus escritos no inspiraron mucha confianza en la comunidad evangélica de su día. Ninguna de las versiones conocidas traduce la palabra “ungir” sino siempre incinerar. Quizás los hombres de Jabes se sintieron obligados a incinerar los cuerpos por la descomposición y mutilación de ellos. No habrá sido una incineración completa de todos modos, porque quedaron los huesos. Los huesos fueron sepultados en un lugar conocido. Más adelante David hizo traer sus huesos de Jabes y los hizo sepultar en el sepulcro de Cis en Zela de Benjamín (2 Sam. 21:12–14).

   Los hombres de Jabes, que el texto llama valientes, habían sido socorridos por Saúl en el primer año de su reinado (11:9), y le debían a él sus vidas. Su acto de heroísmo fue nada más que una demostración de sumo agradecimiento, reconocido también por David (2 Sam. 5:14) y digno de bendición. Nuestro agradecimiento hacia Dios debe inspirar fidelidad y esfuerzos especiales (2 Cor. 5:14). Además, la Biblia recomienda que recordemos lo que el Señor ha hecho por nosotros (Deut. 16:3). Bien podría ser la palabra clave de Deuteronomio. Y tenemos la Biblia en nuestras manos a fin de que recordemos las palabras y voluntad de Dios (2 Ped. 3:1, 2). Tampoco debemos olvidarnos los unos a los otros (2 Tim. 1:3, 5, 6) sino seguir recordando que somos miembros de una misma familia (Heb. 13:3, 7).

   Saúl expuso su vida por la gente de Jabes y murió en el servicio de Israel. Aunque su ejemplo fue pobre, el de Jesucristo es, al contrario, el más sublime. Su muerte nos salva porque murió por nosotros, dándonos victoria sobre todos nuestros enemigos. La muerte de Saúl ocasionó suma tristeza y la gente ayunó por siete días. Pero nuestro gran libertador resucitó de los muertos para darnos “gloria en lugar de cenizas, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado”.

1er Titulo: Huida y abandono de la heredad que Dios les había dado trae lamentables resultados. Versículo 7. Y los de Israel que eran del otro lado del valle, y del otro lado del Jordán, viendo que Israel había huido y que Saúl y sus hijos habían sido muertos, dejaron las ciudades y huyeron; y los filisteos vinieron y habitaron en ellas. (Léase: Apocalipsis 3:11. He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. ▬ Nehemias 9:28. Pero una vez que tenían paz, volvían a hacer lo malo delante de ti, por lo cual los abandonaste en mano de sus enemigos que los dominaron; pero volvían y clamaban otra vez a ti, y tú desde los cielos los oías y según tus misericordias muchas veces los libraste.).  

   Comentario de Apocalipsis. (3:11) Guardar ▬ Jesucristo, Regreso: Está el consejo. Jesucristo declara una y otra vez que Él retomará a la tierra. Advierta la palabra pronto. Jesucristo vendrá próximamente. Las Escrituras lo declaran una y otra vez.

   “Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca” (Fil. 4:5).

   “Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará” (He. 10:37).

   “Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca” (Stg. 5:8).

   “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona” (Ap. 3:11).

   “¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro” (Ap. 22:7).

   El punto es este: Puesto que Cristo viene y viene pronto, la iglesia fiel debe hacer algo. Debe guardar…

  • su celo evangelista y misionero.
  • la Palabra de Cristo.
  • confesar y vivir por Cristo y no negarlo jamás.

   Advierta por qué: Porque la iglesia y sus creyentes podrían perder su corona. Esta es la clara advertencia de las Escrituras. Los creyentes deben guardarse. Pueden perder su corona si niegan a Cristo y cometen apostasía.

   “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 24:13).

   “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir” (Mt. 25:13).

   “Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles” (Lc. 12:37).

   “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gá. 6:9).

   “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” (1 Ts. 5:5-6).

   “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado” (1 P. 1:13).

   “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida” (Ap. 2:10).

   “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona” (Ap. 3:11).

   “Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh, Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas” (Ap. 16:5).

   “No obstante, proseguirá el justo su camino, y el limpio de manos aumentará la fuerza” (Job 17:9).

    Comentario de Nehemias 9:28. A los hijos Jehovah les entregó no sólo la tierra (9:24), sino también sus pueblos y reyes (9:24), ciudades, tierras fértiles y toda una economía próspera (9:25). Los que oraran en Nehemías 9 reconocían que Jehovah los había introducido a ellos también en la tierra, después del cautiverio babilónico (ver 7:6), y anhelaban que los prosperara allí, incluso haciéndolos triunfar de nuevo sobre los pueblos de la(s) tierra(s) y sus reyes (ver vv. 30, 37; 10:28; Esd. 6:21).

   La oración luego avanza al período de los jueces, cuando se repitió muchas veces (v. 28) el bien conocido ciclo de pecado, opresión, clamor y liberación (9:26–28; cf. Jue. 2:10–19). La matanza de los profetas en este período (9:26b) se menciona sólo aquí, si bien se conocen casos durante la monarquía (1 Rey. 18:4; 2 Crón. 24:20–22; Jer. 26:20–23).

   En el resto de la oración los judíos se sitúan a sí mismos en un ciclo más. Habían pecado (9:29, 30a), vivían la opresión (9:30b, 31) y en este momento levantaban su clamor (9:29–38). El pecado, cometido con soberbia y a pesar de la amonestación divina, correspondió a los muchos años del período de los reyes (9:29, 30a). La opresión había durado ya 200 años a manos de los pueblos de la tierra: primero Asiria, luego Babilonia y ahora Persia (9:30b; ver v. 32). Sin embargo, de nuevo Jehovah ha tratado a su pueblo con misericordia, preservándolo y trayéndolo de regreso de Babilonia (9:31; ver vv. 17b, 19a).

   Ahora pues (9:32) marca el inicio del clamor y lo señala como la meta de toda la oración. El clamor contiene petición (9:32), confesión (9:33–35), descripción de angustia (9:36, 37) y promesa (9:38).

2° Titulo: Trágico y deshonroso fin a causa de la desobediencia. Versículos 8 al 10. Aconteció al siguiente día, que, viniendo los filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Saúl y a sus tres hijos tendidos en el monte de Gilboa. Y le cortaron la cabeza, y le despojaron de las armas; y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos, para que llevaran las buenas nuevas al templo de sus ídolos y al pueblo. Y pusieron sus armas en el templo de Astarot, y colgaron su cuerpo en el muro de Bet-sán. (Léase: Proverbios 13:18. Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo; Mas el que guarda la corrección recibirá honra. ▬ Jeremias 2:19. Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.).

   Comentario de Proverbios 13:18. El v. 18 subraya los resultados que se basan en la actitud del hombre hacia la reprensión (ver 3:11; 5:12; 10:17; 12:1; 15:5, 10, 32). Por un lado, pobreza (económica) y vergüenza pública para aquél que “salta” (del vocablo hebreo para’ 6544, que significa “dejar lo suelto o saltar” y figurativamente se opone a la idea de “guardar”) la reprensión. Por otra parte, el que “vigila” o “guarda” la reprensión o corrección será muy honrado (“muy” viene de la forma verbal en pual para intensificar la acción del verbo). El dicho enseña el valor de ser corregible. Aristóteles dijo que los jóvenes han de tener vergüenza cuando no logran cumplir las virtudes (Ethica Nicomachea). Un dicho declara que “de los arrepentidos es el reino de los cielos”, eliminando así a los que no guardan la disciplina.

   La expresión el deseo cumplido se encontró en el v. 12 y ahora en el v. 19. Tal deseo cumplido “es placentero”. Al contrario, el desviarse del pecado es abominación o “algo detestable” (ver 3:32; 6:16) para el necio (ver 1:22). El necio tiene sus valores distorsionados.

   Comentario de Jeremias 2:19. v. 19 resume la situación en el año 620 a. de J.C. El pecado produce una cosecha muy amarga. Su maldad traerá su propio castigo; sus rebeldías serán causa de su condenación. Pablo usó el concepto cuando dijo: “Todo lo que el hombre siembre, eso mismo cosechará” (Gál. 6:7, 8). Bien sea en la época de Jeremías o en la época moderna, ¡cuán malo y amargo es dejar de seguir y obedecer al Señor nuestro Dios! Ni Asiria ni Egipto ofrecían garantías a la pequeña nación de Judá. Dios pide: Reconoce, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber abandonado a Jehovah tu Dios … (v. 19b).

   Trágico y deshonroso fin a causa de la desobediencia. La Biblia narra finales trágicos y deshonrosos causados por la desobediencia a Dios, destacando consecuencias severas como castigos divinos, ruina física y espiritual. Ejemplos notables incluyen la muerte de Adán y Eva, la caída de Israel en el libro de Jueces y la muerte de reyes desobedientes.

   Referencias Bíblicas: Genesis 3:22-24. «Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.»

   Jueces 17:6. «En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.»

   San Juan 14:15. «Si me amáis, guardad mis mandamientos.»

   Romanos 5.19. «Porque, así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.»

3er Titulo: Hombres valientes acaban con la deshonra del rey y sus hijos. Versículos 11 al 13. Mas oyendo los de Jabes de Galaad esto que los filisteos hicieron a Saúl, todos los hombres valientes se levantaron, y anduvieron toda aquella noche, y quitaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet-sán; y viniendo a Jabes, los quemaron allí. Y tomando sus huesos, los sepultaron debajo de un árbol en Jabes, y ayunaron siete días. (Léase: 2ª de Samuel 2: 4 al 6. Y vinieron los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron a Saúl. Entonces envió David mensajeros a los de Jabes de Galaad, diciéndoles: Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis hecho esta misericordia con vuestro señor, con Saúl, dándole sepultura. Ahora, pues, Jehová haga con vosotros misericordia y verdad; y yo también os haré bien por esto que habéis hecho.).

   Comentario de 2ª de Samuel 2: 4 al 6. David es ungido por el pueblo de Judá, 2: 4a. Los hombres de Judá vinieron a Hebrón a ungir a David como rey. Es de notar que David no se impuso como rey, sino que el pueblo mismo lo aprobó como el ungido de Dios. Ungir era la práctica de derramar aceite sobre la persona o los objetos que Dios apartaba para su servicio; era una ceremonia de consagración a Dios, y era acompañada de sacrificios a Dios: Aarón y sus hijos fueron ungidos con aceite cuando fueron consagrados como sacerdotes y el altar de los sacrificios era ungido con aceite para ser santificado (Éxo. 29:7, 36). Samuel había ungido a David anteriormente en la casa de Isaí, cuando David todavía era un pastor de ovejas. Ahora, eran los hombres de la tribu de Judá que venían a ungirlo; es posible que no hubiese un profeta de la estatura de Samuel que tomase el cargo del ungimiento en ese momento; pero era de gran significado simbólico que los hombres, en representación de toda la tribu, ungieran a David como rey. La ceremonia del ungimiento era tan importante que la palabra ungido, en hebreo machíaq 4886 (mesías), llegó a ser sinónimo de rey; en el período después del exilio la palabra mesías tomó gran importancia ya que sirvió para designar a un rey especial que vendría al final de los tiempos a establecer una nueva era para Israel. David mismo llegaría a ser una imagen de lo que sería el mesías esperado.

   El muchacho que había sido pastor de ovejas llegaba a ser rey de Judá, sin haber tenido que levantar su mano contra Saúl; Dios lo había llevado hasta el trono. En David se cumplían las palabras del cántico de Ana: El levanta del polvo al pobre, y al necesitado enaltece desde la basura, para hacerle sentar con los nobles y hacerle poseer un trono de honor (1 Sam. 2: 8a). David no fue al trono directamente del redil, él había adquirido prestigio y alcanzado mucha fama. David había hecho su parte: había peleado batallas, contaba con un ejército, poseía tierras, y tenía aun la protección de los filisteos. David continuaba bajo la protección de los filisteos, pero el texto bíblico no menciona la reacción de los filisteos ante el nuevo reinado de David. Posiblemente los filisteos esperaban que David siguiera siendo su aliado, pero David siempre consideró a los filisteos como enemigos; su alianza con los filisteos había sido únicamente para tener protección de Saúl.

   David busca la alianza del norte, 2:4b–7. Una vez que David reinó sobre Judá, David buscó la alianza de las tribus del norte; sin duda alguna, David buscaba llegar a ser rey de todo Israel, y como primer paso envió un mensaje de bendición a los habitantes de Jabes de Galaad, en el territorio de Manasés, quienes habían sepultado a Saúl; David los bendijo por haber hecho esa bondad a Saúl, el señor de ellos. David vuelve a demostrar aquí su respeto hacia la memoria de Saúl. David demostró un genuino interés por el bienestar de los habitantes de Jabes, al desearles misericordia y verdad de parte de Dios. La palabra verdad es traducción de la palabra hebrea jesed 2617; esta palabra era usada para referirse al amor leal o el amor de pacto de Dios para con Israel. Los deseos de David no eran palabras solamente, sino deseos genuinos de la bendición de Dios para los de Jabes, quienes formaban parte del pueblo del pacto de Dios. David hizo saber a los de Jabes que la casa de Judá le había ungido rey, en esperanza de que ellos también lo ungieran rey sobre ellos.

   Hombres valientes acaban con la deshonra del rey y sus hijos. La historia de hombres valientes que acaban con la deshonra del rey y sus hijos a menudo narra actos de lealtad, sacrificio y restauración del honor real, como en el caso de Jonathan, quien luchó fielmente por su padre Saúl hasta el final, demostrando valor incluso en la tragedia, según Enduring Word. Estos relatos destacan la valentía y el deber, ya sea en el campo de batalla o en decisiones políticas difíciles.

  • Valentía en la Biblia: Se menciona a Jonathan, hijo de Saúl, como un guerrero valiente que luchó lealmente por Dios, su país y su padre, el rey Saúl, a pesar del juicio divino contra su padre.
  • Restauración del Orden: Los hijos valientes, como Jonathan, a menudo buscan limpiar el nombre de la familia o asegurar la sucesión real tras periodos de conflicto, según Enduring Word.
  • Enfoque de Lealtad: La narrativa subraya la importancia de la lealtad de los hijos hacia su monarca y la defensa de la honra de la corona ante enemigos externos o internos.

   Estos relatos, ya sean históricos o bíblicos, enfocan la acción heroica como un medio para superar la deshonra y restaurar la dignidad real.

   Versículos 5-7

   Que habéis mostrado esta bondad, este respeto y afecto. Porque, así como es un acto inhumano negar el entierro a los muertos, también es un acto de misericordia y bondad enterrarlos. El Señor les muestre bondad y verdad. Es decir, bondad verdadera y verdadera; no sólo con palabras, sino también con hechos, como le ha hecho a tu rey. Yo también te recompensaré. Estoy lejos de sentirme ofendido contigo por esta bondad hacia mi difunto enemigo. Esto muestra la gran generosidad del espíritu de David, quien expresó tanto afecto y gratitud a quienes habían honrado el cadáver de alguien que lo odiaba y buscaba matarlo. Que tus manos se fortalezcan. No temas que los filisteos te castiguen por este acto, pero anímate. O más bien, aunque su señor Saulo esté muerto, y así se desmaye su corazón, como si fuera ahora como una oveja sin pastor. La casa de Judá me ha ungido rey. Esto lo menciona para que no se desanimen porque quiere que alguien los dirija, porque insinúa que, habiendo sido investido con la dignidad real por la tribu de Judá, él se miraría a sí mismo. como obligado a protegerlos también.

   En la Biblia encontramos una variedad de hombres fieles que dejaron un legado significativo en la historia. Muchos de ellos fueron personajes notables por su fe, humildad e integridad, incluso viviendo en un mundo lleno de desafíos. Ya sean grandes líderes, simples pastores o pescadores, estos hombres tienen mucho que enseñar sobre la confianza en Dios y la importancia de tener una relación con él.

    Romanos 1:1. «Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios,»

    Mateo 16:16-17. «Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.»

   Honrar a los padres es un principio fundamental que implica respetarlos, valorarlos y cuidarlos, especialmente en la vejez, sin depender de si lo «merecen». Incluye obediencia (en la niñez), respeto, gratitud y apoyo práctico, siendo considerado un mandato con promesa de bendición. Se puede manifestar escuchándolos, visitándolos, ayudándoles económicamente y tratándolos con dignidad.

   Honrar a los padres y al rey/autoridad es un principio bíblico de respeto posicional y obediencia, establecido en los mandamientos (Éxodo 20:12) y el Nuevo Testamento (Efesios 6:1-3, 1 Pedro 2:17). Implica valorarlos, obedecerlos, tratarlos con respeto y cuidarlos, reconociendo su autoridad divina para recibir bendición y longevidad.

   Referencias Bíblicas: Proverbios 10:31. «La boca del justo producirá sabiduría; Mas la lengua perversa será cortada.»

   Éxodo 20:12. «Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.»

   Efesios 6:1-3. «Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.»

   1ª Pedro 2:17. «Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey.»

Lunes 23 de marzo de 2026

Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.

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