Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
SEMANA DEL 23 AL 29 DE MARZO. “EL BUEN JUICIO Y LA NATURALEZA CONFIRMAN LA PERFECCIÓN DE LO ORDENADO POR DIOS”.

LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 11:11 AL 16. 11. Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; 12. porque, así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios. 13. Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? 14. La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? 15. Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. 16. Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

   Comentarios del contexto bíblico: (11:11-12) Relación, hombre y mujer ▬ Familia: El cuarto principio es reconocer la relación esencial entre el hombre y la mujer. Este elemento se plantea sencilla y claramente:

=> Ni el hombre ni la mujer son independientes uno del otro. Dependen mutuamente el uno del otro. El Señor lo ha ordenado.

=> La mujer le pertenece al hombre, creada de su costilla; y el hombre le pertenece a la mujer, nacido de ella.

=> Todas las cosas son de Dios: Tanto el hombre como la mujer.

   Sucede lo siguiente: No importa quién le pertenezca a quién, ya sea el hombre a la mujer o la mujer al hombre.

Ambos le pertenecen a Dios, y ambos tienen su lugar y función, llamado y propósito en el universo. Por consiguiente, ambos le deben su lealtad a Dios. Ambos deben serle fieles a Dios en su lugar y responsabilidad.

   “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella” (Ef. 5:22-25).

   “Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido” (Ef. 5:33).

   (11:13-15) Costumbre Sabiduría: El quinto principio es usar el buen sentido común. Por lo general una persona puede analizar una situación y decidir qué hacer, si es inteligente y honesta. Pero es necesario que sea inteligente y honesta. La gran tragedia es que no muchas personas piensan inteligentemente en los problemas de la vida e incluso son menos honestas cuando piensan verdaderamente. Pablo apela a los corintios a juzgar la situación ellos mismos, a pensar en el asunto honesta e inteligentemente.

▬ 1. Una mujer debe pensar en la relación entre ella, su esposo, y Dios. Ella no debe orar en la iglesia cuando esté vestida indebidamente, exponiéndose. Debe llevar el velo, vestida apropiadamente tanto en la adoración como en la vida social.

▬ 2. Un hombre debe pensar en la naturaleza y la creación. Dios lo creó para tener autoridad y someter al mundo y a la naturaleza con sus desastres catastróficos (cp. Gn. 1:28). Por consiguiente, no debe estar en rebeldía ni inconforme con las costumbres, ni siquiera en un asunto tan sencillo como el largo del cabello. Él no debe consumirse con asuntos tan triviales. Su tiempo y energía deben estar puestos en la autoridad y obra que Dios le ha otorgado.

   “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla” (Gn. 1:28).

   (11:16) Costumbres: El sexto principio es directo y exigente. No debemos contender ni discutir por las costumbres. Los creyentes deben conformarse a las costumbres esperadas de la conducta cristiana y del orden de la iglesia y no discutirlas ni rebelarse contra ellas. La implicación es la siguiente:

  “No estamos en la tierra para discutir y pelear por asuntos triviales, sino para perpetuar el ministerio de la iglesia de Dios”. Hay demasiadas personas desesperadas en el mundo que mueren de hambre, sed, pobreza, enfermedad, y pecado, demasiadas personas que necesitan nuestra ayuda, para que nosotros nos enfrasquemos en discutir por los derechos personales y las costumbres.

   “Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:19-22).

   “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).

Nota del expositor Bíblico: «La sensatez y los principios establecidos por Dios en la naturaleza nos enseñan, con claridad, la importancia de la presentación personal y de las sanas relaciones en la Iglesia de Dios».

1er TÍTULO: Perfecta unidad y complementariedad del hombre y lo mujer. Versículos 11 y 12. Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque, así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios.  (Léase: Génesis 2:18 al 23. Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; más para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. ▬ 1ª de Pedro 3:7. Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.).

   Comentario de 1ª de Corintios 11:11. Sin embargo, en el Señor la mujer nada es aparte del hombre ni el hombre es nada aparte de la mujer. 12. Porque, así como la mujer procede del hombre, así el hombre viene a través de la mujer, y todo procede de Dios.

▬ a. Estructura. Estos dos versículos sirven de equilibrio a dos versículos precedentes (vv. 8,9) y muestran casi un paralelismo perfecto, siempre y cuando tomemos el versículo 10 como una especie de paréntesis. Los sujetos (hombre y mujer) de los versículos 8 y 12 están en orden quiástico:

▬ b. Intención. ¿Qué está tratando de comunicar Pablo con la estructura literaria de este pasaje? Primero, el versículo 8a forma un contraste con el versículo 12b, mientras que los versículos 8b y 12b corresponden. Pablo afirma que a través del nacimiento natural el hombre (y también la mujer) tiene su origen biológico por medio de la mujer. Sólo Adán puede decir que Dios le dio vida en forma directa, los demás hombres y mujeres la reciben por nacimiento. Pablo no dice esto para minar el orden de la creación, ya que en el versículo 12a repite lo que dijo en el versículo 8b (que la mujer procede del hombre). Con estos dos versículos comunica la idea de que en lo que respecta al nacimiento natural, hombres y mujeres son iguales.

   Además, el contenido de los versículos 9a y 11b, reforzado por el adversativo, sin embargo, nos recuerda con fuerza la realidad. Junto con esto, el versículo 11 hace una afirmación significativa: «en el Señor», la cual yo he colocado al comienzo de este versículo Con estos dos modificativos en mente, examinemos cuidadosamente estos versículos.

   Pablo afirma: «Por cierto, el hombre no fue creado por causa de la mujer» (v. 9), lo cual armoniza con el orden de la creación. A esto añade: «Sin embargo, en el Señor … el hombre es nada aparte de la mujer» (v. 11b). ¡Una obvia afirmación sincera! La segunda parte es igualmente reveladora: «la mujer [fue creada] por causa del hombre» (v. 9b), lo cual viene seguido por: «Sin embargo, la mujer nada es aparte del hombre» (v. 11a).

   Pablo apunta a la forma en que el esposo y la esposa dependen el uno del otro, complementándose uno al otro en forma maravillosa. Aunque el esposo es la cabeza de la esposa, depende de ella en muchas formas. A la vez, la esposa necesita de su esposo tanto como él la necesita a ella. Cuando la muerte o el divorcio separan a la pareja, lo que se experimenta es la destrucción de lazo matrimonial que los unía. Mientras el Señor les conceda vida, que el esposo y la esposa estén unidos en amor y servicio mutuo.

   Pablo no debilita en nada el orden de la creación. Añade una segunda afirmación modificativa de estos dos versículos: «y todo procede de Dios». Con esto quiere decir que el esposo no tiene ninguna ventaja sobre la esposa por el hecho de que Adán haya sido creado primero que Eva. En el Señor, los dos se mantienen en una relación de reciprocidad, y ambos dependen y se ayudan el uno al otro, pues es Dios mismo quien ha determinado que todo sea así. Todo viene de Dios: el hombre, la mujer, el nacimiento, las relaciones y la vida matrimonial.

Consideraciones prácticas en 11:11–12

   El cristianismo ha sido y se mantiene como una fuerza que libera a las mujeres de la opresión y el servilismo. En muchas otras religiones, los padres son los dueños de sus hijas en virtud del nacimiento. Después el matrimonio convierte al esposo en dueño de la esposa. Las mujeres no tienen libertad, viven en esclavitud y carecen de igualdad. Aun en el antiguo Israel, el hombre precedía a la mujer. Hay una oración judía que en una parte de la décimo octava petición, el hombre le agradece a Dios porque no lo hizo esclavo, ni gentil ni mujer. La mujer no era digna de estudiar la Escritura y se le negaba la educación.

   El Nuevo Testamento enseña que en lo básico el hombre y la mujer son iguales. Por ejemplo, tanto en su Evangelio como en Hechos, Lucas menciona a hombres y mujeres: Zacarías y Elisabeth, José y María, Simeón y Ana, Ananías y Safira, Aquila y Priscila. Pablo afirma sin equivocación que en Cristo Jesús el hombre y la mujer son uno (Gá. 3:28). Alaba a las obreras en la causa del evangelio, entre las que estaban Febe, Priscila, María, Trifena, Trifosa, Pérsida y Julia (Ro. 16:1–15).

   Los libros de historia registran los esfuerzos misioneros de numerosas mujeres y las alaban por haber hecho crecer a la iglesia de Cristo. En nuestro país, las mujeres piadosas son la silenciosa fuerza que fortalece a la iglesia y la hace productiva. Una madre piadosa lleva a sus hijos a Jesús y los educa en el temor del Señor. Aunque las mujeres cumplen papeles distintos a los de los hombres, en casa y en la iglesia ambos están en pie de igualdad. Ambos dependen el uno del otro (11:11), porque ambos se dan cuenta que dependen del Señor para todo (11:12).

   Comentario de 1ª de Pedro 3:7 (3:7) Esposas ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben morar junto a sus esposas. La palabra griega sunoikein significa “vivir con, permanecer con, vivir juntos”. Alan Stibbs señala que es una palabra que con frecuencia se usa en griego para referirse a las relaciones sexuales. Es similar a la palabra hebrea “conocer”, que significa que un hombre y una mujer se conocen sexualmente.

   La cuestión es esta: el esposo debe vivir con su esposa y con nadie más. No debe “conocer” a nadie más, no debe mantener relaciones sexuales con ninguna otra mujer. El esposo tiene una sola esposa y debe vivir con ella en pureza, justicia y santidad, y no en adulterio.

    Advierta también otro hecho: morar con su esposa significa que no debe irse todo el tiempo. Permanece en su hogar y vive con ella: es un compañero íntimo y que brinda respaldo.

   No entra y sale del hogar todo el tiempo detrás de sus propios intereses y pasatiempos. Un buen esposo mora en su hogar; está cerca de su esposa y la apoya en todos los asuntos de la vida. De hecho, el término “morar con” significa morar juntos.

   El esposo y la esposa son un equipo; son como un solo cuerpo, un cuerpo que mora vive y se mueve junto. Esto no significa dejar de lado la individualidad. Pero la individualidad nunca ha sido ni nunca será el problema dentro de un matrimonio de personas normales. El problema con las personas normales siempre será negar su yo y darse en sacrificio a su cónyuge. Los esposos siempre tienen que recordar esto: deben morar con vivir, moverse y tener su ser con ― sus propias esposas.

   “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mr. 10:7-9).

   “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:23-24).

   “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo

del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas de- bajo del sol” (Ec. 9:9).

   (3:7) Esposas ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben vivir con sus esposas sabiamente. Esto abre los ojos, es un hecho que con frecuencia se ignora y descuida. Pero las Escrituras son claras: un esposo no debe ser ignorante al vivir con su esposa. Debe conocer y entender…

  • la relación matrimonial: qué es el matrimonio y qué debe ser.
  • a su esposa: su naturaleza y composición emocional; lo que necesita y quiere emocional y espiritualmente, sus puntos fuertes y débiles.
  • la Palabra de Dios: lo que Dios dice acerca del esposo y sus deberes.

   Un esposo debe ser una persona informado y comprensivo. Debe vivir con su esposa, no como un insensato e ignorante, no como un ciego y una bestia de mente estrecha, no como un observador distante y desconsiderado. El esposo no debe ser un insensato, una bestia ni un espectador. Debe ser un hombre de conocimiento, un esposo que conoce y comprende a su esposa y el matrimonio, y que entiende a Dios y su propio deber como esposo.

   Pensamiento 1. Matthew Henry lo expresa en una forma sencilla y específica:

   “[Los esposos deben vivir] con la esposa sabiamente, no de acuerdo con la lujuria, como brutos; no de acuerdo

a la pasión, como diablos; sino de acuerdo con el conocimiento, como hombres sabios y sobrios, que conocen la palabra de Dios y su propio deber” (Matthew Henryš Commentary, [Comentario de Matthew Henryj, Ibi. 6, p.

1023).

   (3:7) Esposo – Matrimonio: los esposos deben honrar a sus esposas. La palabra “honrar” (timen) significa valorar; estimar; valorizar; considerar precioso. Un esposo debe considerar a su esposa como una piedra preciosa, como un premio de sumo valor. Debe estimarla mucho, colocarla en un pedestal ante sus propios ojos. Advierta tres puntos.

▬ 1. El esposo debe honrar a su esposa como el vaso más frágil. Por naturaleza, la esposa es más delicada y frágil. Esto significa que el esposo debe…

  • protegerla • ser el proveedor principal • tomar la iniciativa • supervisar a la familia y su bienestar. • ser la fuerza impulsora. • marcar el camino. • ser el iniciador.

   Los esposos deben honrar a sus esposas amándolas y ocupándose de ellas tiernamente. Deben cuidarlas y hacerse cargo de ellas con calidez y ternura, tratándolas con el más precioso de los espíritus y estimándolas de manera muy elevada.

   “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Ef. 5:25).

   “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud” (Pr. 5:18).

▬ 2. El esposo debe honrar a su esposa como coheredera de la gracia de la vida. Advierta este punto: a los ojos de Dios, los hombres y las mujeres son coherederos o herederos iguales. El esposo no está por encima de la esposa ni la esposa por encima del esposo. Dios no tiene favoritos. Los dones y derechos espirituales se otorgan por igual a esposas y esposos. Las mujeres reciben los dones espirituales de Dios al igual que los hombres.

   La cuestión está bien explicada: los esposos deben honrar a sus esposas como iguales en la vida. La vida es una gracia, un don inmerecido de Dios. Por lo tanto, en la vida, el esposo debe tratar a la esposa como a un igual. No debe ser un tirano, no debe dominarla ni esclavizarla para servirlo y satisfacer sus necesidades y deseos. Debe ser comprensivo, amoroso, amable y considerado. Debe honrarla como su coheredera en la vida de la maravillosa gracia y del don de la vida que Dios nos ha dado a todos.

   “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:15-17).

   “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gá. 3:27-29).

   “Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:7).

▬ 3. El no honrar a la esposa estorba las oraciones del esposo. Dios no responderá a las oraciones de ningún esposo que deshonre a su esposa, no importa quién sea él o cuánto profese a Cristo. Lo que Dios oye es el suspiro de la esposa, no las oraciones de un esposo cruel y dominante. El esposo puede clamar a Dios todo lo que quiera, pero Dios le ha dado la espalda y se ha vuelto hacia el suspiro de la esposa. Dios oirá el corazón contrito y quebrantado, no las oraciones del espíritu arrogante y dominador. Tanto el esposo como la esposa deben amarse uno al otro y vivir como Dios dice que hay que vivir, ambos deben cumplir con su deber hacia el otro, si es que quieren que Dios responda sus oraciones.

   “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18).

   “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Is. 59:2).

2° TÍTULO: Ejerciendo el sano juicio para considerar cómo presentarse en el culto de adoración a Dios. Versículos 13 al 15. Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. (Léase: Zacarías 7:9. Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano. ▬ San Juan 7:24. No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio. ▬ Eclesiastés 5:1. Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.).

   Comentario de 1ª Corintios Versículos 13 al 15. El hombre y la mujer otra vez:

   Un estudio cuidadoso de los versículos 13–15 demostrará que Pablo usa fraseología idéntica a los versículos 4–7. Las palabras que ocurren en estas dos secciones son las siguientes: mujer, descubierta, orar, hombre, gloria. Así como los primeros dos versículos (vv. 2, 3) introducen toda esta sección, así el versículo 16 le sirve de conclusión. En suma, este segmento es una pieza de literatura bellamente construida que sigue un desarrollo ordenado, a medida que Pablo enseña acerca de la relación hombre-mujer dentro del culto.

   Versículo 13. Juzgad por vosotros mismos: ¿Es propio que una mujer ore a Dios con su cabeza descubierta?

» a. Mandato. Al llegar a sus observaciones finales, Pablo quiere que los lectores se involucren pensando en lo que él ha venido exponiendo. Les dice que analicen los hechos, usen su mente y juzguen por sí mismos. En otra sección dice lo mismo (véase 10:15).

» b. Preguntas. Por medio de dos preguntas retóricas, Pablo desafía a sus lectores a que respondan. Espera que respondan negativamente a la primera pregunta (v. 13) y afirmativamente a la segunda (vv. 14, 15a). Discutamos la primera inquietud: «¿Es propio que una mujer ore a Dios con su cabeza descubierta?». En base a que Pablo dijo que la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra a su cabeza (v. 5a), el lector debería responder en forma negativa la pregunta que se le hace. Notemos que en la pregunta que hace, Pablo omite el verbo profetizar, ya que no quiere subrayar tanto la función que la mujer cumple en el culto, sino la forma en que se conduce.

   Pablo pregunta si es propio. Cuando uno asiste y participa en un culto dedicado a adorar a Dios, uno debe hacerlo con decoro. Cuando adoramos al Señor nos acercamos a un Dios que mora en la santidad. Los ángeles cubren sus rostros en la presencia de Dios y dicen: «Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria» (Is. 6:2, 3). Por eso, Pablo pregunta si es propio que una mujer ore a Dios con la cabeza descubierta. Se esperaba que ella siguiera las prácticas culturales de la época, esto es, que viniese a la iglesia vestida apropiadamente y que así participara del culto.

   ¿Qué quiere decir Pablo con cabeza descubierta? Le dice a la mujer que en público ella debiera mantener su honor y dignidad femenina. Esto lo hará llevando la cabeza cubierta. En esa época y cultura, las mujeres llevaban velos para diferenciarse marcadamente de los hombres. Dios creó una diferencia distintiva entre hombres y mujeres, y desea que su pueblo muestre esta diferencia mediante una vestimenta apropiada. Si una mujer rehúsa seguir estos códigos, niega expresamente la diferencia que Dios ha establecido.

   En los dos versículos siguientes (vv. 14, 15), Pablo apela a la naturaleza misma para demostrar que las diferencias entre hombres y mujeres está basada en un orden natural que se origina en la creación. En otras palabras, Pablo afirma que las mujeres no tienen derecho a abandonar las normas culturales por el hecho de que son libres en Jesucristo.

   Más bien, Pablo quiere que vivan en armonía con el orden de la creación y que se mantengan dentro de las costumbres de su tiempo. ¿Es propio que una mujer de Corinto adore a Dios con la cabeza descubierta? La respuesta es no.

   Versículos 14 y 15. ¿No os enseña la naturaleza misma que es una desgracia que el hombre se deje crecer el cabello? [15]. pero si una mujer se deja crecer el cabello, es su gloria? Porque su cabello largo le ha sido dado a ella por cubierta.

» a. «¿No os enseña la naturaleza misma?». Con la palabra naturaleza, Pablo apunta al orden natural que Dios ha creado. Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, al hombre le dio el cabello más corto que a la mujer. «La naturaleza (esto es, Dios) ha hecho a los hombres diferentes que las mujeres, y ha provisto una indicación visible de dicha diferencia por medio de la cantidad de cabello que le asignó a cada uno». Epicteto fue un filósofo estoico que enseñó a mediados del primer siglo. Aun él habla de la diferencia que hay entre hombres y mujeres respecto al cabello. Concluye: «Por tanto, debemos preservar las señales que Dios nos ha dado. No debemos echarlas a la basura. Hasta donde dependa de nosotros, no debemos confundir los sexos que se diferencian de este modo».

   Hasta este escritor pagano reconoce la diferencia que Dios creó y que hizo parte del orden de la creación.

» b. «[No les enseña la naturaleza misma] que es una desgracia que el hombre se deje crecer el cabello». Pablo coloca una pregunta retórica que demanda una respuesta afirmativa. En el contexto cultural en el que Pablo se movía, el cabello largo se consideraba como una desgracia en el hombre, pero era la gloria de la mujer. Los judíos se cortaban el cabello. En ciertas ocasiones se lo dejaban crecer por un tiempo determinado, pues habían hecho un voto (véase Hch. 18:18; 21:24), pero después se lo cortaban.

   Las monedas, estatuas y pinturas que describen a los hombres del mundo grecorromano del primer siglo, los presentan con el cabello corto. Unos siglos antes, los espartanos de la península del Peloponeso usaron el cabello largo. Los autores griegos no dejaron de mencionar este hecho, añadiendo que en Grecia los hombres por lo general se dejan el cabello corto, y son las mujeres la que se lo dejan crecer. En el tiempo de Pablo, los corintios se cortaban el cabello, siguiendo así la corriente cultural de griegos y romanos. A no ser por motivo religioso o por duelo, el dejarse crecer el cabello era vergonzoso.

» c. «Pero si una mujer se deja crecer el cabello, es su gloria». El contraste cultural en cuanto al cabello se encuentra en las palabras desgracia para los hombres y gloria para las mujeres. Pablo equilibra el término negativo con uno positivo.

   La contraparte de la pregunta retórica que espera una respuesta afirmativa tiene que ver con la mujer. Pablo ya dijo que era una desgracia para la mujer que se cortara o afeitara el cabello (v. 6). Ahora postula la parte positiva, afirmando que el cabello largo es la gloria de la mujer. Con sabiduría evita opinar sobre cuán largo debe llevar la mujer su cabello o sobre qué peinados debiera usar, ya que esto tiene que ver con la moda y el uso, lo que es materia del gusto de cada una. Por ejemplo, la cultura israelita establecía que la mujer no debía soltarse el cabello en público. Cualquier mujer que se presentase en público con el cabello suelto, sería identificada con una prostituta. No sorprende que Simón, el fariseo, se escandalizara de que una prostituta entrara en su hogar y que con sus cabellos secara los pies de Jesús (Lc. 7:36–50). Pero Pablo no habla de llevar el cabello suelto o amarrado, sólo se refiere al hecho de que el cabello largo es bello en la mujer. Su cabello largo será el gozo de su esposo.

» d. «Porque su cabello largo le ha sido dado a ella por cubierta». Esta última parte del versículo es muy breve, lo cual impide entender con facilidad lo que se dice. ¿Qué se quiere decir con las palabras por y cubierta?

   Si tomamos lo que dice el griego en el orden en que Pablo lo presenta, esta oración causal sirve para respaldar la respuesta positiva a la pregunta retórica. Pablo entrega la razón de por qué la mujer debe usar el cabello largo: se le ha dado como cubierta. Al verbo pasivo ha sido dado se le debe suplir el agente por Dios, que como Creador ha dotado a las mujeres de un velo o cubierta natural. Con todo, la palabra griega anti (traducida por) crea problemas, pues podría significar «en lugar de». Interpretada así, el texto estaría diciendo que el cabello toma el lugar del velo. En este caso, podríamos traducir: «Su cabello largo se le ha dado en lugar de velo». Mi propia traducción de anti indica que una cosa equivale a la otra, por lo cual su sentido es «por, como»50 (p. ej., «ojo por ojo, diente por diente» [Mt. 5:38]). En vista de todo el contexto que habla del decoro que es propio, los eruditos prefieren esta segunda traducción.

   Los versículos 5b y 6 son la contraparte del versículo 15b. En esa contraparte, Pablo les dice a las mujeres de Corinto que en público se cubran la cabeza. Se da por sentado que ellas usaban una cubierta en la forma de un velo o pañoleta. Si las mujeres se negaban a usarla, estaban renunciando a la autoridad de sus esposos y repudiando el principio divino de que el hombre es la cabeza del hogar (v. 3). En el versículo 15, la palabra cubierta apunta a un artículo de vestir, a algo hecho de tela.

   En la forma de una declaración general, la segunda oración del versículo 15 resume el alegato de Pablo: la forma de vestir de los corintios debe exhibir las diferencias sexuales dadas en la creación. No son los hombres, sino las mujeres las que deben dejarse crecer el cabello, pues les sirve de cubierta. La naturaleza le ha provisto a la mujer del cabello, el cual les sirve para destacar esta diferencia. Pablo sugiere que, aparte de su cabello largo, las mujeres deben vestir un velo, que es símbolo de que honran a sus esposos y que son sumisas a ellos.

   En la cultura de hoy, la mujer no usa el sombrero como símbolo de que está subordinada a su esposo. Pablo no está pidiéndole a la mujer que use algo en la cabeza o que se haga un moño. Lo que busca es que la mujer sea distintivamente femenina en la forma en que se viste y usa el cabello, para que así pueda cumplir con el papel que Dios le dio desde la creación. Quiere que en su femineidad sea sumisa a su esposo. «La belleza única de la mujer se manifiesta en forma gloriosa en la forma en que su cabello y su cuidado por las costumbres femeninas manifiestan su femineidad distintiva».

3er TÍTULO: Armonía, sujeción y respeto que caracterizan a la Iglesia de Dios. Versículo 16. Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios. (Léase: Efesios 4:1 al 3. Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. ▬ 2ª a Timoteo 2:14. Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes.).

   Comentario de 1ª Corintios 11:16. Pero si alguno se inclina a ser contencioso, nosotros no tenemos semejante costumbre, ni tampoco las iglesias de Dios.

   Pablo concluye de esta manera su discusión acerca de la conducta apropiada que deben seguir las mujeres. Cuando un escritor o conferencista da un tema que afecta los gustos personales, es de esperarse que la platea o los destinatarios reaccionen de alguna manera. Pablo lo indica con una oración condicional que plantea un hecho simple. En el auditorio de Pablo hay gente que quiere afirmar sus derechos individuales. Quizá usan el lema: «Todo me está permitido» (6:12; 10:23) y reclaman por su libertad personal. Aun cuando Pablo promueve la libertad cristiana, también enseña que debemos obedecer a las ordenanzas y preceptos divinos. Su deseo es que todo se haga decentemente y con orden.

» a. «Pero si alguno se inclina a ser contencioso». Al usar el término alguno, Pablo habla en forma general. No se dirige a los hombres, ni a las mujeres, ni a un grupo. Si alguno, aun con buenas intenciones, quiere argumentar sobre esta materia, Pablo no lo escuchará. No tiene tiempo para aquel cuya mente se centra en debatir por debatir. El término que Pablo usa describe al «que ama el polemizar». La persona podría ser una mujer que busca afirmarse a sí misma con respecto de normas sociales de la que quisiera verse libre. También podría ser un hombre que sale a defensa y discute con Pablo. El resumen final no nos entrega detalles.

» b. «Nosotros no tenemos semejante costumbre, ni tampoco las iglesias de Dios». Pablo no se deja desafiar en cuanto a enseñanzas que se basan en el Antiguo Testamento. Sabe que tiene el apoyo del resto de los apóstoles y que, por tanto, puede escribir nosotros con confianza.

   ¿Qué significa la palabra costumbre en este contexto?  opinaba que Pablo apuntaba al hábito de argumentar y discutir por todo. Esta conducta debió haber sido evidente entre cristianos judíos y gentiles, especialmente en lo que toca a asuntos de conducta personal. Con todo, el pasaje mismo da la idea que Pablo se refiere a la práctica cultural de su tiempo: que las mujeres usaban velos durante el culto público. Lo que afirma es que él y el resto de los apóstoles e iglesias respetan la regla de asistir al culto vestidos con propiedad. En suma, Pablo apela al testimonio de toda la iglesia. En sus escritos, con frecuencia se refiere a la iglesia. Hace que la unidad de la iglesia tenga algo que decir sobre el tema. En forma implícita da a entender que el contencioso está solo en su disputa, teniendo que enfrentarse con toda la iglesia.

   Comentario de Efesios 4 (4:1-2) Creyente, Camino: ¿De qué manera puede el creyente caminar con dignidad? ¿Qué deben hacer los creyentes para complacer a Dios en la vida cotidiana… • en el trabajo? • en la iglesia? • con sus compañeros creyentes? • en el juego? • en el hogar? • con su familia? • en la escuela? • con los vecinos? • con los amigos?

   Una vez que una persona cree en Jesucristo y se convierte en miembro del pueblo de Dios y de la iglesia de Dios, ¿qué debe hacer para caminar digno del gran llamado de Dios, para traer honra al nombre de Cristo y a su iglesia?

▬1. El creyente debe caminar con toda humildad (ver nota, Humildad, Fil. 2:3 para mayor discusión al respecto.

▬2. El creyente debe caminar con toda mansedumbre (ver nota, Mansedumbre, Gá. 5:22-23 para una mayor discusión al respecto).

▬3. El creyente debe caminar con paciencia (ver nota, Paciencia, Gá. 5:22-23 para mayor discusión).

▬4. El creyente debe caminar amando a los demás (ver nota, Amon Gá. 5:22-23. También ver notas, Amor, Gá. 5: 13-15 para mayor discusión al respecto).

   (4:3) Unidad -Hermandad: El propósito de caminar digno es uno solo: la unidad. Los creyentes deben trabajar para mantener la paz para poder estar unidos en la unidad del Espíritu de Dios. Jesucristo ha derribado todos los muros y las barreras existentes entre los hombres. Todos pueden ahora ser salvos: • todas las nacionalidades • los pobres • los blancos • todos los pueblos • los ricos • los de piel roja

  • todos los idiomas • los negros • los amarillos.

   Toda persona es preciosa a la vista de Dios. Cuando una persona se acerca a Dios a través de Jesucristo, se torna como cualquier otro: en el mismo plano y en el mismo nivel. No es mejor ni peor que cualquier otro. Es un hombre que tiene necesidad del perdón de Dios y él, junto con todos los demás, se postra ante Cristo y lo acepta como su Señor y Amo. El hombre, tal como cualquier otro, se está sometiendo a convertirse en el siervo de Cristo. La riqueza, la posición, la condición social, todo se olvida. Lo único que importa es la salvación y la vida que ofrece Cristo.

   El punto es este: Cuando una persona llega a Cristo con tal espíritu, el Espíritu de Dios ingresa a su vida y vincula a la persona con todos los demás creyentes. Hay un gran vínculo de paz espiritual forjado por el Espíritu de Dios entre todos los creyentes. Todas las divisiones, diferencias y prejuicios quedan de lado y existe un espíritu de amor, paz y unidad.

   Dentro de la iglesia hay un espíritu de paz prevaleciente forjado por el Espíritu de Dios. Sin embargo, advierta un hecho trágico: No todo creyente camina en el Espíritu, no todo el tiempo. Con demasiada frecuencia, los creyentes permiten que el yo y la antigua vida vuelvan a ingresar a escena, su(s) viejo(s): • prejuicios • quejas • orgullo • diferencias • críticas • arrogancia • heridas • refunfuños • comparaciones • envidias • miserias • desagrados

   El resultado es catastrófico para la iglesia: división y un disturbio de la paz y del espíritu de unidad. Esta es la razón de esta acusación. Advierta la palabra “solícitos” (spoudazontes). Significa ser diligente, trabajar para ocuparse y hacer lo mejor que uno puede, y hacerlo con todo empeño. La única forma de caminar digno del gran llamado de Dios es trabajar para mantener la paz y la unidad que Dios nos ha dado. Nada hiere tanto el corazón de Dios como la división entre su gente, la división que destroza su iglesia. Lo que está haciendo Dios es crear un nuevo cuerpo de personas que vivan juntas en el amor y la unidad de su Hijo. Va a crear cielos nuevos y tierra donde no habrá otro espíritu. Por lo tanto, Él espera que nosotros vivamos en el amor y unidad de su Espíritu ahora.

   “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y

que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).

   “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).

   “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).

   “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).

   “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).

   Comentario de 2ª a Timoteo 2:14 (2:14) Palabras ▬ Conversaciones ▬ Especulación: Recordatorio 1: No discutan y contiendan sobre palabras que no es de provecho para los oyentes, es decir, no discutan y contiendan por cosas insignificantes, teorías religiosas, especulaciones e ideas. El tiempo es corto y las oportunidades de estar juntos y confraternizar no son tantas. Por tanto, cuando nos reunimos debemos ser comunicativos y dar a conocer las palabras que nos beneficien a todos. Sin embargo, a menudo este no es el caso. Con frecuencia nuestras palabras son inútiles y sin provecho y a veces son incluso molestas y destructivas. Imagine cuáles son estas palabras molestas y destructivas que se escuchan en la iglesia entre los creyentes, las discusiones y contiendas sobre palabras que no aprovechan a los oyentes. Son…

  • palabras acerca de cosas insignificantes. (Piense en algunas de los asuntos sin importancia que se suceden en la iglesia.)
  • palabras sobre edificios, tradiciones y rituales.
  • palabras sobre personas, rumores, chismes y críticas.
  • palabras sobre asuntos triviales de la vida cotidiana.
  • palabras para malgastar y pasar el tiempo.
  • palabras que se enfocan en el debate de posiciones teológicas, especulaciones e ideas.
  • palabras acerca de ideas y teorías favoritas.

   Hay esencialmente tres tipos de pláticas sin provecho que se desarrollan entre los creyentes.

=> En primer lugar, está la conversación trivial para pasar el tiempo, conversaciones que no edifican en lo absoluto al creyente.

=> En segundo lugar, está la conversación que cae en críticas y chismes, conversaciones que destruyen a las personas.

=> En tercer lugar, está la conversación que disfruta discutir las teorías y especulaciones teológicas William Barclay tiene una discusión tan excelente sobre este aspecto que amerita que cada creyente la lea, especial- mente por los estudiantes y maestros del evangelio:

   “Las discusiones pueden ser estimulantes y vigorizantes para aquellos cuyo enfoque de la fe cristiana es intelectual, para aquellos que tienen un trasfondo de conocimiento y cultura, para aquellos que son característicamente estudiantes, para aquellos que tienen un conocimiento real de o interés en la teología. Pero a veces sucede que una persona de mente sencilla se encuentre en un grupo que esté lanzando herejías y proponiendo preguntas para las que no existe respuesta, y puede muy bien suceder la fe de esa persona simple, lejos de ser ayudada, se turbe… Y muy bien puede suceder que la discusión perspicaz, sutil, especulativa, destructiva e intelectualmente temeraria tenga un efecto demoledor en vez de constructivo sobre la fe de alguna persona simple que se vea involucrada en ella. Como en todas las cosas, hay tiempo para discutir y tiempo para guardar silencio”.

   “ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora” (1 Ti. 1:4).

   “está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas” (1 Ti. 6:4).

   “Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas” (2 Ti. 2:23).

    “Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho” (Tit. 3:9).

   La idea central es esta: El predicador y el maestro deben recordarles a los creyentes, no discutan y contiendan sobre palabras que no aprovechan a los oyentes. No perturben ni destruyan a las personas con sus palabras.

Semana del 23 al 29 de marzo de 2026 (2)

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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Una respuesta a «SEMANA DEL 23 AL 29 DE MARZO. “EL BUEN JUICIO Y LA NATURALEZA CONFIRMAN LA PERFECCIÓN DE LO ORDENADO POR DIOS”.»

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