LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 11:17 AL 19. 17. Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor. 18. Pues, en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. 19. Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.
Comentario del contexto bíblico: B. La Cena del Señor, 11:17-34
(11:17-34) Introducción: La Cena del Señor es una de las instrucciones de la iglesia. Resulta crucial para los creyentes comprender cómo se debe celebrar la cena y cómo no celebrarla. Este pasaje constituye un estudio completo del tema:
▬ 1. Pablo reprendió a los corintios por la forma en la que estaban celebrando la Cena del Señor (v. 17).
▬ 2. La corrupción de la Cena del Señor (vv. 18-22).
▬ 3. El significado real de la Cena del Señor (vv. 23-26).
▬ 4. Las consecuencias severas de participar indignamente de la Cena del Señor (vv. 27-30).
▬5. El procedimiento correcto de la Cena del Señor (vv. 31-34).
(11:17) Cena del Señor: Pablo reprendió a los corintios por la forma en la que estaban celebrando la Cena del Señor. Él los había alabado por su diligencia en mantener las tradiciones y las costumbres de la iglesia (V. 2). Pero al lidiar con la Cena del Señor, anunció con términos para nada inciertos:
“No os alabo”. La palabra “anunciar” (parangello) quiere decir ordenar. Note cuán fuerte es Pablo: “Pero al ordenaros esto que sigue [la Cena del Señor], no os alabo”. Su contundencia enfatiza la grandísima importancia de la Cena del Señor y la necesidad absoluta de celebrarla como se debe celebrar.
Pablo plantea bruscamente: “No se congregan para celebrar la Cena del Señor para lo mejor, no para edificarse ustedes mismos recordando la muerte del Señor; sino que se congregan para lo peor, para destruirse ustedes mismos”.
(11:18-22) Cena del Señor: La corrupción de la Cena del Señor. Los corintios estaban abusando trágicamente de la Cena del Señor. Los abusos pueden parecerle extraños a algunas iglesias de la actualidad porque sencillamente participan de una migaja de pan y una pequeña copita de vino o jugo de uva para celebrar la Cena del Señor. Sin embargo, según se ha planteado en la nota introductoria, los corintios celebraban la Cena del Señor con una comida con todas las de la ley o un Banquete de Amor [Ágape]. Había cuatro abusos, algunos de los cuales se aplican muy bien y hablan directamente a las iglesias de todas las generaciones.
▬ 1. Había divisiones y camarillas dentro de la iglesia que corrompían la Cena del Señor (w. 18-19). Cuando existen divisiones, camarillas, facciones, y partidos, el espíritu de la iglesia se encuentra en desorden. La mente y el corazón de cada uno de sus miembros no están puestos en el Señor ni están en paz con el Señor no con el pueblo del Señor La perturbación, el dolor, la ira, la murmuración, el chisme, el orgullo, el egoísmo, el malentendido y la tergiversación siempre predominan cuando hay divisiones y camarillas dentro de una iglesia.
Nota: Pablo dijo que él solo creía parte de lo que había escuchado. Él sabía muy bien cómo los problemas comienzan a crecer y rodearse de rumores, insinuaciones y exageraciones. De todas formas, había parte de verdad en lo que había escuchado, y él lo sabía, y la iglesia debía corregirlo.
Observe otro asunto que es de importancia crucial para los creyentes genuinos de la iglesia. Las divisiones y las camarillas en la iglesia no toman a Dios ni desprevenido ni por sorpresa. Por el contrario, Dios permite las divisiones y las camarillas por una razón muy especial: “La división hace que el creyente genuino se diferencie mucho más”. Las personas que son divisivas y propensas a formar camarillas hacen que el amor y la verdad de los creyentes genuinos resplandezcan con mucho más brillo. En las propias palabras de las Escrituras:
“Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados”.
Pensamiento 1. Este planteamiento alienta en gran manera al ministro de Dios y a los creyentes genuinos en la medida en que se enfrentan a la división, las camarillas, y la oposición de los camales y los no salvos en la iglesia.
Note también la amonestación en este elemento. Cualquier persona que se encuentre dentro de un grupo que sea divisivo o propenso a formar camarillas corre un peligro terrible. La división y la propensión a la formación de camarillas constituyen pruebas de que una persona no es genuina. Debe arrepentirse y encomendar su vida al amor y la misión del Señor (cp. 1 Co. 15:33).
“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).
“porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” (1 Co. 3:3).
“solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).
“Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que 0 sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).
“Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).
Nota: Esto versículos (20 al 22) son para próxima semana, pero lo integro porque es el pensamiento del tema general, para su mayor comprensión:
▬ 2. Había engaño de sí mismo que corrompía la Cena del Señor (v. 20). De un modo sencillo, los corintios solo se estaban engañando a sí mismos al congregarse y participar de la copa y el pan. Puede que hayan pensado que estaban celebrando la Cena del Señor, pero no era así; estaban completamente engañados. Lo que estaban haciendo no era recordar y honrar al Señor. Resultaba completamente imposible tener un espíritu divisivo y propenso a la formación de camarillas y honrar al Señor. Su congregación le resultaba completamente sin sentido e inútil al Señor.
“Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña” (Gá. 6:3).
“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gá. 6:7).
“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Stg. 1:22).
“Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana” (Stg. 1:26).
“Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo” (1 Jn. 3:7).
“Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Ap. 3:16, 17).
“Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, de que su iniquidad no será hallada y aborrecida” (Sal. 36:2).
▬ 3. Estaba el egoísmo y el descuido de otros que corrompían la Cena del Señor (v. 21). Cuando la iglesia primitiva se congregaba para el Banquete de amor [Ágape], todo el mundo traía toda la comida que podía. Esto permitía que hubiera bastante para todo el mundo, incluso para los pobres y lo esclavos que no podrían traer mucho. La idea era tener una cena común donde todo el mundo compartiera. …
- el rico y el pobre • el libre y el esclavo • el judío y el gentil • el letrado y el analfabeto • la clase alta y la baja • el hombre y la mujer • el adulto y el niño
Sin embargo, la iglesia de Corinto había comenzado a abusar de la Cena del Señor. En lugar de compartir, todo el mundo se sentaba separado en su propio grupo de amigos y compartían su comida solo entre ellos. El resultado era trágico:
=> Algunos eran descuidados, y tenían poco que comer, de tener algo. Esto sucedía en particular con los esclavos.
=> Algunos se complacían a sí mismos y actuaban como glotones.
=> Algunos trataban el asunto como si fuera una reunión social, bebiendo hasta emborracharse.
No se experimentaba amor ni fraternidad cristiana reales de ningún tipo. Y aunque la iglesia participaba del pan y de la copa, no estaba celebrando la Cena del Señor. Lo que estaban haciendo era totalmente sin sentido e inútil. Lo que estaban celebrando era un banquete al espíritu maligno del egoísmo y la complacencia, no al Señor.
▬ 4. Estaba el abuso de la santidad de la iglesia y la vergüenza del pobre que corrompía la Cena del Señor. Note que este versículo es una serie de preguntas que se responden solas y debieran despertar condenación en el corazón de los culpables.
=> ¿No tienen casas donde comer y beber? La iglesia no es el lugar donde debemos comer y beber. Es el lugar de adoración.
=> ¿No están abusando de la iglesia y avergonzando a los pobres por medio de la división, las camarillas, el egoísmo, la complacencia, y el acaparamiento? ¡Por supuesto que sí!
=> “¿Qué os diré? ¿Os alabaré? ¡En esto no os alabo!”
Nota del expositor: «El verdadero creyente manifiesta siempre la búsqueda de unidad y comunión entre los hermanos, y reprochará todo conducta desordenada que produzca división y disensión».
1er Título: Examinando el verdadero propósito por el cual se reúne la Iglesia del Señor. Versículo 17. Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor. (Léase: Salmo 27:4. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida. Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. ▬ Salmo 133:1. ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!).
Confianza en la comunión, Salmo 27:4vv. Una cosa… indica una declaración de propósito muy definida. La Biblia constantemente enfatiza que el creyente debe buscar a Dios y su reino, debe permanecer en comunión con Cristo. Morar en la casa de Jehovah se refiere a vivir permanente en la presencia de Dios; tal vida incluía visitas regulares al templo.
El v. 4 indica dos resultados de esta prioridad: 1) experimentar (contemplar) la belleza y la gloria de Dios (su santidad, su misericordia, su gracia, su verdad, su justicia su amor y la armonía de todas estas cualidades);
La humildad y descanso en Jehovah, Salmo 133 v. 1. Lo que expresa el salmista es lo opuesto al orgullo y la arrogancia. El corazón orgulloso produce ojos que se han enaltecido y la arrogancia también viene del orgullo. El cristiano que quiere glorificar a Dios no busca su propia grandeza.
2° Titulo: Reprochable división en la congregación. Versículo 18. Pues, en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. (Léase: 1ª a los Corintios 1:10 y 11. Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. ▬ Filipenses 1:15 al 17. Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio.).
Comentario de 1ª a los Corintios 1:10 y 11 (1: 10) Unidad ▬ División: La exhortación fuerte es “todos ustedes” estén de acuerdo. Note cómo Pablo enfoca el problema severo de la división: él no tiene fuego en los ojos ni un espíritu de reprensión y lucha en su corazón. Ni siquiera hay un rastro de ira en él. Por el contrario, su corazón es tierno y está lleno de amor. Él apela misericordiosamente a los corintios.
=> Él dice: “Os ruego”. La palabra “rogar” (parakalo) significa llamar hacia el lado de alguien. Pablo dice:
“Los llamo hacia mi lado; vengan, vamos a hablar, resolvamos el asunto. Les pido, les suplico, les imploro, que escuchen lo que les tengo que decir”.
=> Él los llama hermanos dos veces justamente en dos versículos (vv. 10, 11).
=> Les implora en el nombre del Señor Jesucristo que le presten atención a lo que él les dice. Les suplica que consideren su amor por Cristo. Deben acabar con sus divisiones y unificarse nuevamente, por amor a Cristo. Por Él y su causa deben obedecerlo y unirse en un mismo espíritu y una misma mente.
Pensamiento 1. Los ministros del evangelio y los lideres
no deben atacar y censurar ni arremeter contra los miembros de la congregación que causan problemas, disensión y división. Más bien, deben acercarse a la persona que provoca la división en un espíritu de ternura y amor, y en el nombre del Señor Jesucristo. Puede que en ocasiones resulte difícil por la severidad del problema y la arrogancia y la indisposición del alborotador. No obstante, el corazón de Cristo es amor y restauración. Por consiguiente, siempre debemos acudir a la persona con un espíritu de amor y restauración antes de que se intente aplicar la disciplina de la iglesia (vea el índice y las notas Mt. 18:15-20).
“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt. 5:7).
“En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (Mt. 11:25).
“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano” (Mt. 18:15-17).
“Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lc. 5:31, 32).
“Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos” (Hch. 10:36).
“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Is. 53:5).
La exhortación es fuerte; es directa y sencilla. Y nótese: Se da de inmediato. No hay vacilación ni equivocación al darla. Entenderla no debe ser un problema, porque se plantea de un modo claro y sencillo.
“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma
cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (v. 10).
▬ 1. Se hace la exhortación a que hablen la misma cosa: Llegar a un acuerdo, dejar de hablar unos contra otros, acusándose, atacándose, murmurando, con descontento, reniegos, quejas, chismes. Dejar de usar la lengua para provocar disensión y división.
“Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (Stg. 3:6).
“Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez” (Stg. 4:11).
“Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones” (1 P. 2:1).
“Porqués el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño” (1 P. 3:10).
“Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño” (Sal. 34:13).
“El que guarda su boca guarda su alma; más el que mucho abre sus labios tendrá calamidad” (Pr. 13:3).
“El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias” (Pr. 21:23).
▬ 2. Se hace la exhortación a que no permitan disensión ni división. La palabra “división” (schismata) quiere decir separar, rasgar, destrozar. Note las palabras “entre vosotros”. La división o la disensión no se encuentra fuera de la iglesia; no se encuentra afuera en el mundo. Se encuentra dentro de la iglesia. La iglesia divisiva no está obrando para traer paz, amor, y hermandad al mundo. A la iglesia divisiva no se le ve en el mundo ministrando a los hambrientos, a los enfermos, y a las masas perdidas del mundo. A la iglesia divisiva se le ve bufando y peleando. Los problemas pecaminosos y devastadores de la disensión se encuentran dentro de la iglesia divisiva. La iglesia divisiva se está separando, rasgando, y destrozando ella misma.
“Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae” (Lc. 11:17).
“porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” (1 Co. 3:3).
▬ 3. Se hace la exhortación a que estén “perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer”. Las palabras “perfectamente unidos” significan justo lo que expresan: Estar en unión perfecta con cada uno; estar unidos y juntados perfectamente; estar restaurado a la unión perfecta de estar juntos. La palabra griega da la idea de una red destrozada que se está reparando y remendando (Mt. 4:21), o la extremidad de un hombre que está fracturada o dislocada y se le está restaurando al lugar adecuado.
La unión debe ser tanto en mente como en parecer. La mente comprende pensamientos, razonamientos, afectos, emociones, motivos e intenciones. El parecer comprende conclusiones, propósitos, metas, y objetivos. Se hace la exhortación a que la iglesia de Corinto se restaure a sí misma, y note: “No solo deben unirse, deben unirse perfectamente en una misma mente y un mismo parecer”.
“Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece” (2 Co. 3:11).
“solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).
“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Ef. 4:31, 32).
“Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).
“Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).
(1:11) División ▬ Contienda: El informe trágico es que la contienda existe dentro de la iglesia. La contienda era tan severa que algún creyente acudió a Pablo para ver el asunto. Exactamente quién fue el creyente no se conoce. Él o ella pertenecían a la familia de Cloé, quien al parecer era una creyente bien conocida para los corintios. Probablemente Cloé fuera ciudadana de Éfeso y no de Corinto. Pablo nunca habría identificado su fuente de información si él o ella vivieran en Corinto por temor a que las partes en disputa se volvieran contra Cloé y su familia. Pablo escribía a Corinto desde Éfeso, de modo que probablemente un miembro de su familia le informara el asunto a Pablo en algún viaje de regreso de Corinto.
La profundidad y gravedad de la división nuevamente la expresa la palabra “contiendas” (erides). La palabra significa disputas, conflictos, riñas, discusiones. Nota: “La palabra define más claramente la naturaleza de la división”. La iglesia estaba riñendo y separándose en grupos, contendiendo y riñendo por algo. Había un conflicto severo entre facciones y camarillas en la iglesia. La contienda es una de las terribles “obras de la carne”.
“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:19-21).
Comentario de Filipenses 1:15 al 17. (1: 15-18) Fidelidad, Celos, Búsqueda propia: Un testigo maduro no siente celos ni deseo de mérito ni prestigio. Esta es una experiencia extraña dada para conocer por Pablo, sin embargo, es una experiencia que se repite trágicamente con tanta frecuencia en la iglesia y entre los creyentes. Algunos predicadores de Roma estaban celosos de Pablo y envidiosos…
- De los resultados que obtenía.
- De la atención favorable y del prestigio que estaba obteniendo de la sociedad y los círculos sociales de la comunidad.
- Del apoyo y lealtad que los creyentes le otorgaban.
- De la atención que estaba recibiendo de tantos de sus miembros.
- De la posición que estaba ganando como líder de la comunidad cristiana en Roma.
Nota: Los predicadores eran seguidores genuinos de Cristo. No eran los judaizantes, los predicadores falsos que a veces seguían y se oponían a Pablo. Estos eran verdaderos predicadores que eran ministros en y en las afueras de la metrópolis de Roma. Lo sabemos porque Pablo acordaba con su prédica. Sólo lamentaba su oposición hacia él. En lugar de apoyarlo, hablaban en su contra, con la esperanza de silenciar su influencia y quitárselo de encima (v. 16).
Sin embargo, no todos los predicadores de Roma se oponían a Pablo. Algunos predicaban a Cristo por amor, y alentaban a sus miembros a demostrar su amor por Pablo visitándolo y apoyándolo en su ministerio de proclamación de Cristo.
Pensamiento 1: ¿Con cuánta frecuencia se ha repetido esta escena? ¿Cuántos la están repitiendo ahora mismo? ¿Cuántos creyentes y trabajadores cristianos están celosos y envidiosos…
- De la posición de otra persona?
- ¿De la atención, el apoyo y la lealtad que otra persona está recibiendo?
- De los resultados que está obteniendo otro trabajador?
¿Cuántos de nosotros comenzamos a cuestionar y hablar en contra de un siervo del Señor debido a estas cosas, hablando en voz baja quizás a dos o tres miembros, pero, sin embargo, hablando en contra? ¡Que Dios nos perdone!
Siempre debemos recordar: Todos somos ministros y trabajadores si hemos sido llamados verdaderamente por Cristo para predicar y enseñar su evangelio. Cada uno tiene su llamado, y no importa cuál sea, el camino siempre es difícil. Por lo tanto, debemos apoyarnos unos a otros. El Señor no requiere grandes ministerios ni grandes nombres y grandes seguidores de nosotros. Lo que Él requiere es fidelidad, sólo fidelidad en el ministerio para el cual nos ha llamado. Por lo tanto, seamos fieles y apoyemos a todos los ministros del evangelio de Cristo.
“Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste? Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú” (Jn. 21:21-22).
“Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:1-2).
“Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús” (2 Co. 4:5).
“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto” (1 P. 5:2).
“Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado” (Is. 56:10-11).
“Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jer. 3:15).
“Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová” (Jer. 23:2).
“Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a si mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?” (Ez. 34:2).
3er Título: La disensión, obra de la carne, es señal de desaprobación divina. Versículo 19. Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados. (Léase: 1ª a los Corintios 3:3. porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? ▬ Romanos 16:17. Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.).
Comentario de 1ª a los Corintios 3:3 (3: 1-4) Carnal ▬ Hombre, etapas espirituales: Existe el hombre carnal (vea el Estudio a fondo 1, Carnal 1ª Co. 3:1- 4 para el significado de la palabra carnal). Se dicen tres cosas acerca del hombre carnal:
▬ 1. El hombre carnal no es espiritualmente maduro; es un bebé en Cristo. Note que el hombre carnal es un creyente verdadero. Es un bebé en Cristo, pero está deformado como un bebé deformado. Debería ser más maduro, más desarrollado espiritualmente, pero no ha crecido en Cristo. El hombre carnal no conoce a Cristo ni las cosas de Dios como debiera. Su mente y su conducta no están centradas en Cristo como debieran estarlo. Lleva años como creyente, pero conoce poco acerca de Cristo y de Dios.
▬ 2. El hombre carnal tiene que alimentarse de la leche y no de la vianda de la Palabra. Esto no quiere decir que haya dos grupos de enseñanzas, tampoco que haya dos grupos de creencias, una para el creyente letrado y otro para el creyente inculto. Se les predica el mismo evangelio a todos, y todos estudian la misma Palabra; pero algunos han prestado más atención, han estudiado más, han orado más, y han servido más a Cristo que otros. Por consiguiente, naturalmente conocen más de la Palabra de Dios, y conocen más de lo que quiere decir orar y andar en Cristo. El creyente espiritual conoce y experimenta más la profundidad de las cosas espirituales que el creyente camal, mucho más. Por consiguiente, el creyente carnal tiene que alimentarse de los rudimentos mismos y no de lo avanzado de la Palabra de Dios.
Pensamiento 1. Sucede lo mismo con cualquier empresa del hombre. Mientras más una persona experimente y estudie un campo, más conoce acerca de su campo. Todo el mundo se alimenta de la “leche” o la “vianda” de su campo o empresa.
“Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír” (Mr. 4:33).
“Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar” (Jn. 16:12).
“Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía” (1 Co. 3:2).
“Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:22).
“Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar” (1 Co. 14:20).
“para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” (Ef. 4:14).
“Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido” (He. 5:12).
“desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 P. 2:2).
▬ 3. El hombre carnal se caracteriza por la división. La división es una prueba sorprendente de que un hombre o un pueblo son carnales, ya sea el caso de la división en una iglesia o en una familia.
» a. La carnalidad se ve claramente en la envidia y el conflicto. La envidia conlleva al celo, y el celo conlleva a la división. Cuando las personas se celan unas de otras, se dividen y comienzan a luchar, o a discutir y a reñir unos con otros. La envidia puede ser causada por…
- alguna posición • alguna riqueza • algún reconocimiento • alguna atención • alguna promoción • alguna persona • alguna posesión • algún don.
La lista podría ser interminable, pero se entiende bien la idea. La envidia conlleva a diferencias y a conflictos, y el conflicto conlleva a la división. Una conducta así es carnal, de la carne, y no tiene cabida en la iglesia.
» b. La carnalidad se ve cuando los creyentes comienzan a andar y a actuar como los hombres del mundo. Los hombres del mundo viven en función del mundo, por eso quieren y luchan por todo cuanto pueden obtener con el menor esfuerzo…
- la mejor posición • el más alto honor • la mejor suma de dinero • el reconocimiento igual • la posición codiciada
» c. La carnalidad se ve cuando los creyentes comienzan a seguir a los hombres y a formar camarillas (vea el índice y las notas 1 Co. 1:10-16 para un análisis).
“sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Ro. 6:6).
“Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Ro. 8:7).
“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente” (Ef. 4:17).
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:22-24).
“Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal” (Col. 2:18).
“No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:9, 10).
“Todas las cosas son puras para los puros, más para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas” (Tit. 1:15).
“Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgias, disipación y abominables idolatrías. A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan” (1 P. 4:1-4).
ESTUDIO A FONDO 1
(3:1-4) Carnal ▬ Carne ▬ Hombre natural: William Barclay señala que en este pasaje se usan dos palabras diferentes para describir al hombre carnal (w. 1, 3. Las epístolas a los Corintios. “The Daily Study Bible” [“La Biblia de estudio diario”]. Filadelfia, PA: The Westminster Press, 1954, p. 33). A los corintios se les denomina “carnales” (sarkinoi, v. 1) lo que quiere decir carne. La terminación “¡no!” quiere decir “estar hecho de”. Pablo está diciendo que los corintios eran seres humanos, hechos de carne. Su problema consistía en que vivían como si no fueran más que carne. Aún vivían al nivel humano de la vida.
Nunca habían sobrepasado los asuntos y las cosas materiales de esta vida. Actuaban como si este mundo fuera todo cuanto hubiera.
La palabra “camal” (sarkikoi, v. 3) también se usa. La terminación “ikoi” quiere decir estar “caracterizado por”. Pablo está diciendo que los corintios no solo estaban “hechos de carne” sino que estaban caracterizados y “dominados por la carne”. Estaban permitiendo que la carne y todas sus pasiones cautivaran y controlaran su conducta. Estaban viviendo al nivel de la carne, dominados por la misma.
La palabra “carne” se usa para describir dos hombres diferentes.
- Existe el hombre natural o adámico. (Vea la nota 1 Co. 2:14.)
- Existe el hombre carnal o hecho de carne. El hombre carnal obedece la parte más baja de su naturaleza. Él obedece sus deseos descontrolados que son propensos a pecar y a centrar su atención en sí mismo. Lleva una vida que se opone a Dios (Ro. 4:14, 18). Una vida carnal se refiere a mucho más que a pecados sexuales o corporales. Gálatas 5: 19-21 lo demuestra. Los pecados sexuales o corporales están comprendidos, pero también están los pecados del Espíritu como por ejemplo la avaricia, el egoísmo, el odio, el orgullo, y la idolatría. También está comprendida esa parte del hombre que sujeta a la persona a un espíritu legal y esclavista, un espíritu que lo sujeta a rituales, ceremonias, reglas, y reglamentaciones (Gá. 3:3; 4:9). De un modo sencillo, el hombre que es carnal es un hombre que vive según la carne. Es un hombre que permite que su naturaleza más baja, la peor parte de su ser, ejerza influencia y domine su vida.
La Biblia dice varias cosas acerca de la carne:
▬ 1. La carne nada tiene de bueno; se opone a hacer el bien.
“Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo” (Ro. 7:18).
▬ 2. El hombre que está en la carne se encuentra bajo la influencia de la carne y no puede agradar a Dios.
“y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Ro. 8:8).
▬ 3. El hombre que tiene el Espíritu de Cristo se libra de estar bajo la influencia de la carne. Se dice que un hombre así es un hombre transformado, un hombre nuevo, incluso una nueva creación.
“Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Ro. 8:9).
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:2).
“De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17).
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:22-24).
▬ 4. Sin embargo, el hombre transformado puede andar según la carne, al menos temporalmente. Se dice que un hombre así es un creyente carnal.
“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte… para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Ro. 8:2, 4-7).
“porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?” (1 Co. 3:3, 4).
“Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seriamos juzgados; más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Co. 11:30-32).
▬ 5 El hombre regenerado se siente instado fuertemente a andar “en el Espíritu”. Se dice que un hombre así es un creyente espiritual. (Vea la nota, Hombre espiritual -1Co 2:15-16.)
“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros” (Gá. 5:16-26).
Cuídense de los que causan divisiones Romanos (16:17)
Pablo “insta” o “exhorta” (véase 12:1) a los que llama “hermanos” para enfatizar su estrecha relación con ellos. Él les ordena que se “cuiden” o “estén alertas”, pidiendo vigilancia espiritual para que reconozcan a los falsos maestros cuando lleguen. Pueden venir en cualquier momento y son extremadamente peligrosos. Esta es una señal de advertencia que encontraremos a lo largo de un sendero: “¡Advertencia, serpientes de cascabel! ¡Esten alertas!”
Esta descripción de Pablo es como decirle a la gente que mire y escuchen al cascabel; estas son las características que permitirán a los romanos identificarlos poco después de su llegada: (1) “causan divisiones” o conflictos en la comunidad. Su enseñanza es problemática y provocan divisiones en la iglesia donde quiera que vayan. (2) También ponen “dificultades” o problemas frente a los creyentes que los hacen alejarse del Señor. Como se indica en 9:33 y 11:9, estas personas son parte de las fuerzas cósmicas que destruyen la fe de las personas y pueden conducir a la apostasía.
La herejía no es simplemente un error, sino que en realidad destruye la fe de las personas. Pablo enfatiza esto aquí en un comentario adicional donde especialmente dice: “van en contra de lo que a ustedes se les ha enseñado”. Contradicen las doctrinas centrales de la fe cristiana. La herejía no es una discusión de temas como la seguridad eterna o sobre el rapto de la iglesia, sino que es un ataque a las verdades centrales como la deidad de Cristo o la cruz como la base de nuestra salvación.
La única respuesta válida es “apártense de ellos”. Esto es mucho más que simplemente evitarlos, ya que eso indicaría un poco de tolerancia hacia ellos como lo discutido en la sección sobre los débiles y los fuertes en 14:1–15:13. Este mandato exige oposición directa y activa, involucrando tanto a la censura como a la disciplina. Podría inferir un tipo de excomunión como el que se encuentra en Mateo 18:17, “trátalo como si fuera un incrédulo o un renegado”, o en 2 Tesalonicenses 3:14, “no se relacione con ellos”. Dicha disciplina debería hacerse con cuidado, con el propósito de llevarlos al arrepentimiento (2Ti 2:24–26), pero aun así debe ser firme. El objetivo no es principalmente eliminarlos de la iglesia (aunque en casos serios es parte de ello), sino despertarlos y ayudarlos a estar bien con el Señor y enderezar su teología.
Semana del 06 al 12 de abril del 2026
Amén, para la honra y gloria de Dios.


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