LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 14:24 AL 28. 24. Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; 25. lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros. 26. ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación. 27. Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. 28. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.
Comentario del contexto Bíblico: [1]. (14:21-25) Lenguas, don de ▬ Profecía: El propósito de las lenguas y la profecía. Se analizan tres elementos:
▬ 1. Las lenguas son una señal para advertir a los incrédulos; la profecía es un don para edificar a los creyentes. El pasaje citado del Antiguo Testamento es 28:11-12. Al parecer el significado es una promesa que Dios le dará testimonio al incrédulo de Israel por medio de muchas lenguas (idiomas), aun así no lo oirán.
Al parecer Pablo dice varias cosas:
◘ Las lenguas son lenguas extranjeras, aunque con frecuencia se experimentan en un momento extático y puede que no las entienda el que está hablando.
◘ Las lenguas son una señal para advertir a los incrédulos. ¿Cómo puede este versículo tener consonancia con que se diga que las lenguas deben ser primordialmente para la edificación personal (vv. 2, 4, 17) y que se diga que la profecía debe ser para el testimonio y la edificación pública (vv. 24-25)? Probablemente la respuesta tenga dos aspectos:
=> Los incrédulos ven claramente la mano de Dios cuando a un creyente extranjero repentina y milagrosamente se le da la habilidad de testificarles en su propia lengua nativa. Definitivamente ese fue el caso de Pentecostés (cp. Hch. 2:6-13).
=> El creyente que habla en lenguas tiene una experiencia excitante y estimulante mientras se encuentra en su gabinete de oración. Este tipo de experiencia le permite convertirse en el tipo de testigo que debe ser para el Señor Jesucristo. Su don de lenguas lo edifica personalmente, y se siente movido con un nuevo fervor a advertir al incrédulo del juicio pendiente. Los versículos 21, 23, y todo el contexto apuntan hacia este significado. Algo es cierto: Dios sabe lo que cada uno de sus hijos necesita para convertir a ese hijo en el testigo que debe ser. Él sabe qué experiencia y qué dones son necesarios, y Él siempre proporciona estas experiencias y dones.
La profecía es primordialmente para los creyentes, para su edificación, su fortalecimiento.
▬ 2. Las lenguas dentro de la iglesia confunden y endurecen a los incrédulos. Esto se ve claramente: Las lenguas sin interpretación hacen que una persona parezca loca. El que habla en lenguas parece estar parloteando como un loco. Las lenguas (el don extático) no se deben usar para llegar a las personas dentro de la iglesia.
▬ 3. La profecía dentro de la iglesia convence a los incrédulos. Este es un gran pasaje sobre el efecto de la predicación en los incrédulos. Note que, aunque la profecía sea primordialmente para los creyentes y su edificación, Dios también lo usa para salvar a los perdidos.
“Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?” (Hch. 2:37).
“Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré” (Hch. 24:25).
“Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra” (Is. 66:2).
“Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse” (Lc. 12:2).
“Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.” (Ec. 12:14).
[2]. (14:26) Iglesia -Adoración: La primera regla es el principio rector, los dones se deben usar en la iglesia para edificar a las personas. Los cultos de adoración en la iglesia de Corinto se habían vuelto muy desordenados, predominaba la confusión. Muchos hablaban en lenguas, hablaban, oraban y cantaban sus propias canciones, todos al mismo tiempo. Cada persona luchaba por el derecho de mostrar su última inspiración y comprensión espiritual. Note exactamente lo que se dice y el desorden se ve claramente: “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros…
- tiene salmo [canción, griego],
- tiene doctrina [alguna enseñanza],
- tiene lengua,
- tiene revelación [alguna comprensión espiritual],
- tiene interpretación
Los cultos de adoración se habían degenerado en mi completo desorden y una confusión masiva. A los ojos del visitante, los cultos no eran más que un alboroto, una confusión total. Cada uno hablaba y hacia lo que le parecía, todos simultáneamente. El orgullo, el envanecimiento, el egocentrismo, la súper espiritualidad, y la división predominaban en el lugar del amor, el respeto, la humildad, la unidad, y la edificación. La decencia y el orden brillaban por su ausencia.
“Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?” (1 Co. 14:23).
Tenía que arreglarse la situación o de lo contrario la iglesia nunca sería eficaz en su testimonio del Señor. La solución primordial para enderezar el desorden radicaba en que los creyentes aprendieran el propósito de sus dones: “Edificar y construir la iglesia”. Observe con qué frecuencia este capítulo hace énfasis en la edificación:
“Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).
“…pero el que profetiza, edifica a la iglesia” (1 Co. 14:4).
“…para que la iglesia reciba edificación” (1 Co. 14:5).
“…procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia” (1 Co. 14:12).
“Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado” (1 Co. 14:17).
“pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (1 Co. 14:19).
[3]. (14:27-28) Lenguas ▬ Iglesia ▬Adoración: La segunda regla es que las lenguas se deben limitar e interpretar in iglesia. Observe varios elementos.
▬ 1. Solo a dos personas, a lo sumo a tres, se les permitía hablar en lenguas durante un culto.
▬ 2. “Por turno” quiere decir ya sea uno tras otro o un mismo período de tiempo. Debía haber una sola persona a la vez hablando en lenguas. No debía haber desorden ni confusión.
▬ 3. Siempre debía haber un intérprete. Si no había un intérprete presente, entonces el que hablaba en lenguas debía callar y hablar solamente para sí mismo y para Dios.
▬ 4. La persona que habla en lenguas tiene control sobre su don. El don no es lo que comúnmente se cree: Un impulso espiritual del Espíritu Santo que la persona no puede resistir. No solo puede controlar su hablar en lenguas, él debe controlarlo.
▬ 5. Debe tener algún sentido la idea de que la mejor opción fuera que las lenguas no se usaran públicamente, pero Pablo no podía arriesgarse a impedirle a los corintios que usaran el don de lenguas en la adoración. Era un problema demasiado arraigado y demasiado violento. Haber insistido en su desaparición pública habría distanciado inmediatamente a demasiadas personas de su influencia, y quizá hasta habría provocado que la iglesia rechazara su ministerio completamente. Imagínese a Pablo en una ciudad lejana. Recuerden cómo la iglesia lo estaba atacando a él y a su ministerio, haciendo acusación tras acusación contra él (vea 2ª Co. 1:12).
¿Sería incluso posible corregir el abuso? ¿Era posible que él pudiera corregirlo sin distanciar a muchos buenos creyentes, pero mal orientados? De ser así, ¿cómo debía hacerlo? ¿Qué método debía usar? ¿Debía sugerir que interrumpieran la práctica completamente en la adoración pública 0 debía permitir su ejercicio con moderación?
Todo el tono del pasaje parece apuntar a la segunda idea.
=> Se dice que las lenguas edifican a uno mismo mientras que la profecía edifica la iglesia (cp. los vv. 1-25).
=> Se dice que las lenguas son un don extremadamente sensible con la potencialidad de ocasionar problemas severos (1ª Co. 12:1-3; 14:6-14, 36-40).
=> La práctica de las lenguas que hacía el propio Pablo era solo en privado (1ª Co. 14:15-20).
=> El planteamiento de Pablo es sin duda alguna claro: Él preferiría hablar cinco palabras que se entendieran que hablar diez mil en una lengua (l Co. 14:19).
En todo este pasaje se ve algo claramente: Hay una mayor tendencia a la idea de que las lenguas se usan mejor en privado y no en público. Sin embargo, si una iglesia o un grupo de personas insiste en el uso de las lenguas en los cultos de la iglesia, solo dos, y a lo sumo tres personas deben ejercer sus dones. E incluso deben callar a menos que un intérprete esté presente.
Nota del expositor de la juventud: “La profecía, al tener inspiración divina, revela el carácter del hombre y este es convencido de su condición pecaminosa. En cuanto a las lenguas, el apóstol Pablo considera importante establecer un orden, de tal manera que se mantenga la dirección del Espíritu de Dios en la Iglesia”.
1er TÍTULO: La dirección del Espíritu Santo en la Iglesia convence al hombre de su pecado. Versículos 24 y 25. Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros. (Léase: Isaías 6:5. Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. ▬ San Juan 16:7 y 8. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. ▬ Los Hechos 2:37. Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?).
Comentario de Visión y vocación de Isaías, 6:1-13: ¿Cómo es que el ministerio profético de Isaías careciera de resultados, de efecto positivo en el pueblo? ¿Cómo es que no pudo evitar la ruina de Judá? A Isaías el resultado le era conocido de antemano, pues Dios mismo se lo había revelado en su visión de vocación o llamamiento, cuando Isaías le preguntó hasta cuándo duraría aquella esterilidad de su mensaje en el pueblo (v. 11). La respuesta fue: Hasta que las ciudades queden desoladas y sin habitantes, y no haya hombres en las casas, y la tierra quede devastada… (vv. 11–13). Mediante la misión del profeta la culpa del pueblo se acrecentaría y esto aceleraría el castigo final. La referencia sería a los resultados dramáticos de la invasión de Senaquerib a Judá, cuando estuvo a punto de tomar Jerusalén después de haber arrasado muchas de las ciudades fortificadas. Sólo después del desenlace, por intervención directa de Jehovah, Dios de Israel, Isaías llegó a ser vindicado.
¿Y acaso no fue igual la experiencia de Jeremías, de Pablo, o del mismo Señor Jesús? Jesús, tal como Isaías, recurrió al uso de parábolas para predicar al pueblo, para que de todas maneras escucharan de buena gana, aunque no vieran, ni escucharan ni entendieran de veras, para que el mensaje profético quedara como testimonio histórico (vv. 9 y 10; comp. con Mat. 12:14; Juan 13:40 y Hech. 28:26).
Uzías, el rey que condujo al pueblo de Judá a tanta gloria, humana y falaz, pero de todas maneras significativa, estaba a punto de morir. El rey estaba moribundo, y sobre el reino se cernían las sombras de la incertidumbre y del pesimismo. Una vez más parecía evidente que Jehovah había dejado a su pueblo a su abandono. Parecía que las promesas hechas a David acerca de un rey ideal y justo, un descendiente suyo, habían quedado frustradas.
Pero no. En medio del caos humano Isaías tiene una visión del Rey, sentado sobre un trono alto y sublime (v. 1). Pero este Rey no es un hijo de David, sino el mismo Jehovah de los Ejércitos.
El lugar de la visión era el templo en Jerusalén, y la visión era tan imponente que los bordes del vestido real de Jehovah llenaban el templo, posiblemente todo el emplazamiento del templo sobre el monte Moriah, con sus muros de contención alrededor. La visión fue acompañada por un temblor que sucedió al canto de los serafines, que decían: ¡Santo, santo, santo es Jehovah de los Ejércitos! ¡Toda la tierra está llena de su gloria! (v. 3).
Tras esta visión, los labios de Isaías fueron purificados mediante un carbón encendido, tomado del altar por uno de los serafines. Y luego, sólo cuando se le había concedido la capacidad de estar de pie ante el Dios Santo, tiene lugar el diálogo de su llamamiento. Entonces Jehovah le expresa la inquietud que tiene por su pueblo Israel, e Isaías se presenta diciendo: Heme aquí, envíame a mí (6:8).
Sin embargo, el mensaje profético estaba destinado a no tener como resultados la positiva conversión de Israel a su Dios, es decir, el retorno a sus demandas éticas y espirituales, como se ha visto vez tras vez en los capítulos previos. Y esto produce una fuerte desesperación en el profeta. Pero en las últimas palabras de Jehovah que concluyen la visión y el capítulo, se encierra el germen de la esperanza: … después de ser derribados, aún les queda el tronco (v. 13).
Es así que Isaías comenta, ya al margen de la visión y en palabras exclamativas: Su tronco [de la nación de Israel] es la simiente santa (v. 13), aludiendo al remanente que volverá a su Dios. Con esto termina la primera parte del libro de Isaías.
Comentario de Juan 16:7 y 8. [1]. (16:7) Espíritu Santo: El Espíritu Santo consuela y ayuda a los creyentes. Jesús dijo algo sorprendente: “Os conviene que yo me vaya”. Era para el bien (rédito, ventaja) del creyente que Jesús dejara el mundo. Advierta el peso y el énfasis adicional que Jesús le dio al hecho: “Yo os digo la verdad”. Puede que sea difícil para una persona ver y comprender, puesto que parece que estaríamos mucho mejor si Jesús estuviera física y corporalmente. Algunas personas incluso claman por su presencia, por alguna vista, alguna visión, algún sueño de Él. Pero Jesús dijo que era mejor que Él se fuera y no estar físicamente presente. ¿Por qué? Hay una razón suprema: si Él no se hubiera ido, el Espíritu Santo no habría venido. El creyente está mejor con la presencia del Espíritu Santo que con la presencia de Jesús.
Ahora advierta. ¿Cómo puede hacerse una declaración como esa? ¿Cómo puede que un creyente esté mejor con el Espíritu Santo que con la presencia física y corporal de Jesús?
▬ 1. Desde que Jesús partió, ahora tenemos un Señor glorificado y exaltado. Tenemos un Señor que reina y controla todo: quién es capaz de cumplir todas sus promesas y satisfacer nuestra desesperada necesidad de vida, la vida que es abundante y eterna.
“Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales” (Ef. 1:19, 20).
▬ 2. Desde que Jesús partió, ahora tenemos un Intercesor ante el mismo trono de Dios. Tenemos una Persona que se conmueve con los sentimientos de nuestras enfermedades, porque Él fue tentado en todos los aspectos como lo somos nosotros.
“Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (He. 4:14-16).
▬ 3. Desde que Jesús partió, ahora tenemos la presencia del Espíritu Santo con nosotros todo el tiempo. Jesús en su cuerpo humano podía estar sólo en un lugar a la vez, pero el Espíritu Santo, que es Espíritu, puede estar con todos los creyentes al mismo tiempo no importa dónde estén.
“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” (Jn. 14:16).
▬ 4. Desde que Jesús partió, ahora tenemos un verdadero evangelio para proclamar, el evangelio del Señor resucitado y exaltado que es capaz de dar vida eterna a toda persona que lo convoque.
“Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación… porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Ro. 10:8-10, 13).
▬ 5. Desde que Jesús partió, ahora tenemos la obra mundial del Espíritu Santo. Su obra de…
- condenar y convencer (Jn. 16:8-11)
- ayudar y guiar a los creyentes (Jn. 16:12, 13)
- glorificar a Cristo (Jn. 16:14, 15)
Advierta que al Espíritu Santo se lo llama el Consolador. (Ver nota, Jn. 14:16.)
[2]. (16:28) Espíritu Santo: El Espíritu Santo condena y convence al mundo. La palabra “reprobar” (elegxei) significa tanto condenar como convencer a una persona.
=> Condenar significa tomar el corazón de una persona hasta que sienta y sepa que es culpable. Él ha hecho algo malo o ha fallado en hacerlo bien.
=> Convencer significa llegar al corazón de una persona hasta que ésta sepa que el hecho es cierto.
El Espíritu Santo condena y convence al mundo de tres cosas: pecado, justicia y juicio.
▬ 1. Está la condena del pecado.
◘ a. El Espíritu Santo condena al mundo de su pecado, del hombre que ha pecado. El Espíritu Santo condena a un hombre porque…
- pierde el rastro, esto es, no llega a cumplir con la gloria de Dios.
“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Ro. 3:23).
- traspasa, es decir, se sale del camino correcto.
“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Ef. 2:1).
- transgrede, es decir, quebranta la ley de Dios.
“Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron” (He. 2:2, 3).
◘ b. El Espíritu Santo convence al mundo de que el descreimiento de un hombre es incorrecto. El Espíritu Santo convence al mundo de que Jesús realmente murió por el pecado. El Espíritu Santo toma a un hombre que no cree en Jesús y lo convence de que Jesús es el Salvador, de que sus pecados serán perdonados cuando crea en Jesús.
“Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Jn. 8:24).
“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Jn. 2:1, 2).
▬ 2 Está la condena de justicia.
◘ a. El Espíritu Santo condena al mundo por su falta de justicia, porque un hombre no tiene justicia que sea aceptable para Dios. El Espíritu Santo condena a un hombre porque su justicia…
- es solamente justicia propia.
- es solamente justicia humana.
- es la justicia de obras que son sólo humanas y por lo tanto tienen un fin.
- es la justicia de la bondad humana y por lo tanto finaliza cuando él muere.
- es inadecuada, insuficiente e inaceptable para Dios.
“Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá” (Gá. 3:11; cp. Gá. 2:16).
“Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades” (Is. 64:6, 7; cp. w. 9-12).
◘ b. El Espíritu Santo convence al mundo de que la justicia de Jesús es aceptable para Dios. El Espíritu Santo convence a un hombre…
- de que Jesús realmente fue recibido en el cielo por el Padre porque fue justo.
- de que Jesús aseguró la justicia para todo hombre.
- de que el hombre puede acercarse a Dios a través de la justicia de Jesús.
- de que Jesús es el Hombre Ideal y Perfecto, el propio Hijo del Hombre. (Ver nota – Jn. 1:51.)
“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Co. 5:21).
“Sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Ro. 4:24, 25).
▬ 3 Está la condena del juicio.
◘ a. El Espíritu Santo condena al mundo porque el juicio viene, que un hombre está por enfrentar el juicio personal de Dios. El Espíritu Santo condena a un hombre…
- porque es responsable ante Dios y el hombre.
- porque habrá un día real de juicio en algún momento del futuro.
- porque deberá estar cara a cara con Dios y ser juzgado.
- porque será juzgado por el pecado y falta de justicia, por lo que ha hecho y no ha hecho.
“De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Ro. 14:12).
“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He. 9:27).
◘ b. El Espíritu Santo convence al mundo de que Jesús ha cargado con el juicio del pecado y la muerte para el hombre. El Espíritu Santo convence al hombre…
- de que Jesús murió cargando con la pena y el juicio del pecado por él.
“Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).
“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 P. 3:18).
- de que Jesús, mediante su muerte, destruyó el poder de Satanás sobre el pecado y la muerte.
“Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera” (Jn. 12:31).
“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (He. 2:14, 15).
- de que el hombre puede ser liberado del pecado y la muerte, de que puede ser perdonado por su pecado y otorgado vida eterna a través de la muerte de Jesús.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:16).
“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Ef. 1:7).
Comentario de Hechos 2:37. (2:37) Convicción: Las personas fueron convencidas de pecado y clamaron: “¿Qué debemos hacer?” E1 sermón de Pedro, la Palabra proclamada, estaba llegando a los corazones de las personas.
La palabra “compungieron” (katenugesan) significa convencer, remorder la conciencia, sentir dolor y tristeza.
Convicción es una emoción del corazón. Una persona lamenta haber defraudado a Dios. El corazón de la persona es tocado y movido hasta cierto grado de quebrantamiento. [Convicción es ser redargüido mediante una lucha tirante, mediante un conocimiento, mediante un despertar de la conciencia].
=> Es un sentido de pecado, de haber hecho mal, de quebrantar la ley de Dios, de ser desobediente.
=> Es un sentimiento de fracaso, de estar destituido, de no llegar a la medida, de defraudar a Dios.
=> Es un sentimiento de necesitar más y más del Señor y su justicia.
La convicción hace que las personas busquen respuestas, hace que se pregunten: “¿Qué debemos hacer?”
2° TÍTULO: Perfecta y necesaria adoración a Dios para la edificación del joven cristiano. Versículo 26. ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación. (Léase: San Juan 4:24. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. ▬ Efesios 5:19. hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones).
Comentario de San Juan 4:24: (4:23,24) Adorar: Tercero, los verdaderos adoradores adoran a Dios en espíritu y en verdad. Advierta cuatro puntos.
▬ 1. Advierta el cambio en la adoración. “La hora viene, y ahora es”. Cristo cambió la adoración. Antes de Cristo, los hombres adoraban a Dios en lugares especiales, por ejemplo: en templos y ante altares. A partir de Cristo, el lugar y la localidad no significan nada. Cristo ha abierto la puerta a la presencia de Dios desde cualquier lugar del universo (ver nota, Jn. 4:21 para mayor discusión sobre el tema).
- Advierta la naturaleza de la adoración. El hombre debe adorar a Dios en espíritu y en verdad.
◘ a. Adorar a Dios en espíritu significa adorar a Dios…
- con el impulso espiritual y la capacidad del alma, buscando la comunión y el compañerismo más íntimo con Dios.
- con el centro espiritual de la vida de uno y siendo, confiando y descansando en la aceptación, amor y cuidado de Dios.
◘ b. Adorar a Dios en verdad significa…
- acercarse a Dios de la manera cierta o correcta. Hay solo una manera: mediante su Hijo Jesucristo. (Ver nota, Jn. 4:21; 14:6.)
- adorar a Dios en forma sincera y verdadera, no llegando con el corazón a medias, con la mente vagando y los ojos cerrados por el sueño.
▬ 3. Advierta la razón para adorar. El Padre busca que los hombres lo adoren. Dios desea la adoración, ya que Él creó al hombre para adorarlo. Por lo tanto, Dios busca a hombres que lo adorarán en espíritu y verdad.
“Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, y aun al impío para el día malo” (Pr. 16:4).
“Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice… Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no era formado Dios, ni lo será después de mí” (Is. 43:7, 10).
“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Ro. 8:29).
“Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado” (Ef. 1:4-6).
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las
- tinieblas a su luz admirable” (1 P. 2:9; cp. Ro. 15:6; 1 Co. 6:20).
▬ 4. Advierta un factor esencial de la adoración: No es el lugar lo importante en la adoración, sino cómo una persona adora a Dios. Una persona debe adorar a Dios en espíritu y en verdad. No hay otro modo. “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.
Adorar en espíritu significa…
- desde el impulso espiritual y la profundidad del alma.
- desde el centro espiritual de la vida y el ser.
Adorar en verdad significa.
- como lo indica Dios, es decir, la adoración debe ser en el nombre del Hijo de Dios, Jesucristo.
- con sinceridad.
“Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Mt. 4:10).
“Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo” (Lc. 24:52).
“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto
Comentario de Efesios 5:19: Siendo así llenos con el Espíritu los creyentes no sólo gozarán de esclarecimiento y regocijo, sino que además expresarán jubilosamente su vivificante conocimiento de la voluntad de Dios. Revelarán sus descubrimientos y sentimientos de gratitud. De ahí que Pablo prosigue: 19. hablándoos unos a otros en salmos e himnos y cantos espirituales. El término salmos tiene con toda probabilidad referencia, al menos principalmente, al Salterio del Antiguo Testamento; himnos, principalmente a las alabanzas dadas a Dios y a Cristo en el Nuevo Testamento (v. 14 más arriba, donde Cristo es alabado como la fuente de luz, conteniendo tal vez líneas de uno de estos himnos); y finalmente, cantos espirituales, principalmente a la lírica sagrada tratando temas no directamente relacionados con la alabanza a Dios o a Cristo. Puede existir, sin embargo, cierta superposición en el significado de estos tres términos según el uso que Pablo hace de ellos aquí.
El punto a recalcar es que los creyentes deben hablarse unos a otros por medio de estos salmos e himnos y cantos espirituales. No se trata de una mera recitación de lo que hayan aprendido de memoria. “¿Hija, sabes tú que tu Redentor vive?” dice el director a la solista.
Luego de una respuesta afirmativa él prosiguió, “Entonces cántalo otra vez, pero esta vez haz que lo sintamos”. Así lo hizo ella, y hubo lágrimas de gozo y acción de gracias en todos los ojos. Continúa: cantando y haciendo melodía de vuestro corazón al Señor. La idea de algunos que en las dos partes de este versículo el apóstol hace referencia a dos clases de canto: a. audible (“hablando”) y b. inaudible (“en la quietud del corazón”), debe ser descartada. Si tal hubiese sido su intención, habría insertado la conjunción y o y también entre las dos partes. Las dos son evidentemente paralelas. La segunda explica y completa la primera: Al reunirse los creyentes, no deben dedicarse a fiestas desordenadas sino a edificarse mutuamente, hablándose el uno al otro en un cantar cristiano, haciéndolo de corazón, a la gloria y honor de su bendito Señor. Deben hacer música con la voz (“cantando”) o en cualquiera forma correcta, sea por medio de voz o instrumento musical (“haciendo melodía”). Cf. Ro. 15:9; 1 Co. 14:15; Stg. 5:13. Tocante a mayores detalles de interpretación véase semejante (Col. 3:16).
3er TÍTULO: Sometimiento necesario al orden establecido en la Iglesia para no causar confusión. Versículos 27 y 28. Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios. (Léase: 1° a los Corintios 14:32, 33. Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; 33 pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos. ▬ y 40. pero hágase todo decentemente y con orden.).
Comentario de 1ª a los Corintios 14:32, 33. [32]. Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas. [33]. Porque Dios no es un Dios de desorden sino de paz.
En el griego, la frase los espíritus de los profetas carece de artículo definido delante de ambos sustantivos (pero véase Ap. 22:6). En el presente texto, la frase probablemente apunta a «los dones espirituales» de los profetas o a las «manifestaciones del Espíritu» (véase el v. 12). La primera interpretación armoniza con el anterior mandamiento de Pablo, «esforzaos con denuedo por los dones espirituales» (v. 1). La segunda explicación indicaría que ningún profeta puede decir que al recibir la revelación pierde el control de sí mismo. Todo el que profetiza está en completo control de sus sentidos. Nadie puede decir que el Espíritu Santo prevalece por sobre la voluntad del profeta, de tal manera que el profeta habla en contra de su voluntad. Por cierto, dice Pablo, Dios no es un Dios de desorden sino de paz. Dios no causa confusión, porque espera que, dentro del culto, el profeta mantenga la compostura controlándose a sí mismo y a los demás. En la presencia de Dios, todos los que participan en la adoración deben estar en paz unos con otros.
Consideraciones prácticas en 14:29–33a
Cuando Pablo escribe que algo le es revelado al que está sentado durante el culto, no afirma que Dios se dirige verbalmente a esa persona. Dios obra a través de su Espíritu en la vida de su pueblo durante el culto, en el hogar o el trabajo. Todo creyente puede testificar de esta verdad. A menudo el Espíritu Santo nos da una firme convicción de la verdad de Dios, una viva impresión de la realidad o un entendimiento especial de cierto problema.
El Espíritu claramente nos impulsa y guía a hablar y actuar de tal forma que cumplamos el propósito de Dios. Esta guía divina tiene el carácter de revelación para el que la recibe. Sin embargo, en algunos casos el recipiente con sabiduría se guarda para sí mismo la información recibida, ya que no tiene el fin de que sea proclamada. En otras oportunidades, es capaz de compartirla con otros cristianos para que sean edificados y alaben al Señor. Ya sea que el Espíritu de Dios nos inspire para hacer o decir alguna cosa, desea que promovamos la causa de Cristo. Quiere que cumplamos nuestra tarea en armonía con su voluntad revelada.
Comentario de 1° a los Corintios 14:40. [39]. Así que, mis hermanos, desead con ahínco el poder profetizar y no prohibáis el hablar en lenguas. [40]. Pero que todo se haga decentemente y en orden.
Tenemos aquí las últimas observaciones del largo discurso de Pablo sobre el tema de la profecía y la glosolalia. La expresión así que introduce un resumen y viene seguida por la palabra mis hermanos. Notemos que después de una severa amonestación, Pablo los aborda pastoralmente llamando a los miembros de la iglesia de Corinto con el epíteto de «mis hermanos», el cual incluye a las hermanas (cf. vv. 6, 20, 26).
Pablo escribe tres oraciones en el modo imperativo. Estas oraciones son sus últimas observaciones acerca de tema delicado de la profecía y las lenguas. Primero, casi repite palabra por palabra el versículo 1, diciendo: «desead con ahínco el poder profetizar». Usa el tiempo presente para el verbo principal seguido de un infinitivo que indica acción continua. Pablo insta a los lectores a que deseen constantemente el poder profetizar según las directrices que ya entregó en la primera parte de este capítulo (véase 1 Ts. 5:20).
◘ Segundo, manda a los corintios a que no le prohíban a la gente hablar en lenguas. Pablo mismo afirmó que el hablar en lenguas es un don del Espíritu Santo y, por tanto, no podría prohibir la glosolalia. Si lo hiciera, estaría contristando al Espíritu de Dios y extinguiendo el fuego del Espíritu (Ef. 4:30; 1 Ts. 5:19). Él mismo tenía el don de lenguas (v. 18) y deseaba que todos lo tuvieran (v. 5).
No obstante, a lo largo de todo este capítulo Pablo le ha puesto limitaciones claras a la glosolalia. Permite las lenguas, siempre y cuando haya un intérprete, se usen para edificar a los que escuchan, el mensaje sea inteligible, se haga todo en orden y ocurra la glosolalia en el contexto del amor. Parece que algunos de los miembros de la iglesia prohibían a otros hablar en lenguas, de manera que Pablo ahora tiene que corregirlos.
◘ Tercero, Pablo vuelve a recordarles a sus lectores que todo debe hacerse en forma apropiada y ordenada (vv. 26–33; cf. 16:14). Este último recordatorio revela que en la iglesia de Corinto ocurría lo opuesto. En esta congregación la regla era el desorden y lo impropio.
▬ 1. Procurar el mejor don, que es la profecía (cp. 1 Co.14: 1-5).
Pensamiento 1.
▬ 2. No impedir el hablar en lenguas. Sin embargo, recuerden que siempre debe haber un intérprete presente.
▬ 3. Hacer todas las cosas decente y ordenadamente en la adoración. Sin embargo, observe algo crucial: Esto no quiere decir que un culto deba ser tan formal que sea frío y almidonado. La ilustración que Pablo ha hecho en todo este pasaje es el orden en la participación de la congregación, y la participación no se limitaba a cantar y ofrendar. A los individuos de la congregación se les permitía hablar de las comprensiones espirituales que Dios les daba, incluso durante la proclamación profética principal (el sermón). Los cultos no eran aburridos y restrictivos. Eran ordenados, pero también eran suficientemente flexibles como para permitir que participaran dos o tres laicos, en el mismo momento.
“Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga; esto ordeno en todas las iglesias” (1 Co. 7:17).
“Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?… pero hágase todo decentemente y con orden” (1 Co. 14:23, 40).
“Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé” (Tit. 1:5).
SEMANA DEL 19 AL 25 DE OCTUBRE DE 2026
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Amén, para la honra y gloria de Dios.


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