LECCIÓN: NÚMEROS 33:40 al 49. 40. Y el cananeo, rey de Arad, que habitaba en el Neguev en la tierra de Canaán, oyó que habían venido los hijos de Israel. 41. Y salieron del monte de Hor y acamparon en Zalmona. 42. Salieron de Zalmona y acamparon en Punón. 43. Salieron de Punón y acamparon en Obot. 44. Salieron de Obot y acamparon en Ije-abarim, en la frontera de Moab. 45. Salieron de Ije-abarim y acamparon en Dibón-gad. 46. Salieron de Dibón-gad y acamparon en Almón-diblataim. 47. Salieron de Almón-diblataim y acamparon en los montes de Abarim, delante de Nebo. 48. Salieron de los montes de Abarim y acamparon en los campos de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó. 49. Finalmente acamparon junto al Jordán, desde Bet-jesimot hasta Abel-sitim, en los campos de Moab.
Referencia Biblica: Deuteronomio 8:1 al 10. «Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres. Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años. Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole. Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre. Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.»
Comentario del contexto bíblico: Números 33:37-49: Los lugares de campamento en el viaje del año cuarenta desde Cades al monte Hor, y alrededor de Edom y Moab hasta las estepas de Moab, se han discutido en Núm. 20 y 21. Sobre el monte Hor, y la muerte de Aarón allí, ver en Números 20 :22. Para el comentario de Números 33:40 acerca de los cananeos de Arad, véase en Números 21:1. Sobre Zalmoná, Fúnón y Obot, véase Números 21:10; sobre Ijje Abarim, en Números 21:11; sobre Dibón Gad, Almón Diblataim, y los montes de Abarim, delante de Nebo, Números 21:16-20. Sobre Arbot Moab, véase Números 22:1.
Moisés incluye este capítulo por razones bien definidas: la generación que estaba a punto de entrar a la tierra prometida, así como sus futuros descendientes, debían recordar que el Éxodo de Israel fue algo planeado por Dios. Tuvo un claro carácter de juicio contra la idolatría pagana; se desarrolló en una época bien definida de la historia, en el momento oportuno de Dios, y obedeció al avance de las promesas divinas dadas a los patriarcas. Finalmente, los israelitas debían tener muy presente que hubo castigo por la rebeldía mostrada en el primer intento de entrar a Canaán, pero que esta nueva oportunidad sería de bendición para una nueva generación obediente. Así mismo, podían mirar atrás y ver la fiel protección de Dios en cada lugar donde estuvieron en los años de peregrinación. Todo esto es destacado por Moisés en esta sección, después de que dos y media tribus habían definido ya su heredad y estaba pronta la repartición de la tierra para las demás.
Por tanto, al preguntarnos acerca del propósito teológico de este capítulo en este lugar preciso del libro de Números, podemos resumir lo siguiente: entendiendo que los episodios más relevantes del ministerio de Moisés ocurrieron en los lugares mencionados, esta lista cumple la función de un obituario, y por eso queda perfecto en este lugar del libro, cerca de la muerte de Moisés. Por otra parte, esta lista resume los temas más importantes registrados en Éxodo y Números, de manera que recuerda al lector los grandes obstáculos que la nación debió sortear desde su salida de Egipto. Si Dios fue fiel ayudando a Israel a llegar tan lejos, al punto de haber sobrevivido los cuarenta años de peregrinación por áridos desiertos, y había llegado a convertirse en una poderosa nación, de seguro el Señor les ayudaría en la conquista que estaba por delante. Por ende, esta revisión de la historia cumple también la función de un preludio antes de las leyes contenidas en la parte final del libro (33:50-36:13), las cuales tratan explícitamente con asuntos relacionados con la posesión de la tierra. En otras palabras, la revisión del bondadoso trato de Dios para con Israel en el pasado, era la garantía de que pronto poseerían la tierra prometida y podrían implementar las leyes que tenían sentido solo si lograban conquistar Canaán.
Esta larga lista contiene cuarenta y dos localidades donde Israel acampó desde su partida de la ciudad de Ramesés en Egipto, hasta las planicies de Moab, donde la nación se encontraba en ese momento. La primera parte (3313-18) lista los lugares y los eventos más importantes ocurridos en algunos de esos lugares. Es prácticamente un resumen del material geográfico contenido entre Éxodo 12 y Números 12. La sección central (33:18-36) solo menciona lugares y no tiene paralelo en Números. La parte final (33:37-49) nuevamente incluye eventos, y es un paralelo con Números 20-22, aunque no todos los lugares son idénticos. Esta última sección debe entenderse como el recorrido desde el desierto de Paran (o Zin), es decir, Cades, hasta llegar a los campos de Moab en el año cuarenta desde su salida de Egipto, como se describe en Números 20:22-32:1.
Como se aprecia en las tablas siguientes, donde los nombres fueron tomados de la versión RV’6O, las estaciones de campamento se pueden agrupar en seis columnas de siete estaciones cada una, totalizando así cuarenta y dos. Se trata de números significativos en la Biblia, colocados de manera de provocar paralelos importantes que difícilmente son coincidencias.
Por ejemplo, después de la cuarta estación (Pi-hahirot) fue cruzado el Mar Rojo, y en la decimosegunda fue dada la Ley, siendo 4 el número del Reino, y 12 el del gobierno de Israel por las 12 tribus. A través del Antiguo Testamento los números 1, 3, 4, 6, 7, 10 y 12 se usan muchas veces con una potente carga simbólica que posiblemente esté también en el trasfondo de esta tabla. “
Con toda probabilidad, Ritma -tal vez el Wadi Abu Retanat, al sur de Cades- fue el lugar de campamento en Cades desde donde fueron enviados los espías a reconocer la tierra. De los lugares mencionados entre 33:19-36 solo se conoce con certeza Ezion-geber (v.35) y que corresponde al puerto en el extremo norte del Golfo de Aqabah, donde en tiempos de Salomón y Josafat los israelitas construyeron una flota para navegar hacia Ofir (1 R. 9:26; 22:49).
En particular, los lugares mencionados entre 33:19-30, es decir, entre Ritma y Moserot, se refieren a las estaciones donde Israel armó campamento por un periodo de tiempo -largo o corto- durante los casi treinta y ocho años de castigo en su lento regreso desde Cades hasta el Mar Rojo, y antes de entrar al Araba y acampar en Moserot. En este sentido, el comentario de Keil es aclarador:
Este número de estaciones, que es muy pequeño para treinta y siete años (solo diecisiete de Ritma o Cades a Ezion-geber), es prueba suficiente de que la congregación de Israel no andaba viajando constantemente durante todo ese tiempo, sino que pudo haber permanecido en muchos de esos sitios de acampada, probablemente en aquellos que había provisión abundante de agua y pastos, no solo semanas o meses, sino incluso años, extendiéndose el pueblo en todas direcciones alrededor del tabernáculo, y haciendo uso de los medios que el desierto proveía para sustentarse, y reuniéndose nuevamente cuando todo se terminaba, con el propósito de viajar más y buscar en algún otro lugar un sitio apropiado para acampar nuevamente.
De hecho, las palabras “estuvieron en Cades muchos días” (Dt. 1:46) indican que tras la sentencia de no poder entrar a la tierra prometida (Nm. 14) el pueblo no comenzó de inmediato el viaje de regreso al Mar Rojo, sino que permanecieron en Cades por un tiempo considerable antes de introducirse de nuevo al desierto.
Este detalle conlleva una importante enseñanza para nosotros: así como la vida de fe es una peregrinación (He. 11:9-10,13; 1 P. 2:11) en un mundo del cual ya no somos ciudadanos (He. 13:14), nuestro viaje también tiene desiertos y lugares de acampada. Podemos fijar la vista en el desierto “grande y terrible”, o entender más bien que el Señor nos permite largos períodos de campamento en lugares que podemos llamar oasis. Ciertamente no hemos llegado todavía a la meta de la tierra prometida, pero la vida es en realidad ir de oasis en oasis, donde crecemos, nos relacionamos, formamos familia y disfrutamos, con algunas jornadas en despoblados agobiantes. Es una perspectiva errónea y ciertamente enfermiza ver la vida como una constante caminata por desiertos calurosos y polvorientos, con unas pocas paradas en uno que otro oasis, porque la verdad es precisamente al revés. La experiencia de Israel debe sen/irnos para modelar positivamente nuestra mirada de la vida y de los propósitos divinos en nuestra peregrinación.
TEXTO: “Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre” (Salmo 121: 7 y 8).
Comentario del texto: Seguridad en Jehovah, vv. 7, 8: El salmista sigue destacando la seguridad que tiene en Dios, pues él no sólo le guarda de los peligros del camino, sino de todo mal, guarda toda su vida. Asimismo, en el v. 8, tu salida y tu entrada es otra “inclusión” que abarca todos los aspectos de la vida. ¡Qué confianza nos da saber que esta protección es segura desde ahora y para siempre!
1er Titulo: Gran preocupación y temor del rey de Arad por hechos pasados. Versículo 40. Y el cananeo, rey de Arad, que habitaba en el Neguev en la tierra de Canaán, oyó que habían venido los hijos de Israel. (Léase: Números 21:1 al 3. Cuando el cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev, oyó que venía Israel por el camino de Atarim, peleó contra Israel, y tomó de él prisioneros. Entonces Israel hizo voto a Jehová, y dijo: Si en efecto entregares este pueblo en mi mano, yo destruiré sus ciudades. Y Jehová escuchó la voz de Israel, y entregó al cananeo, y los destruyó a ellos y a sus ciudades; y llamó el nombre de aquel lugar Horma. ▬ Josué 2:10 y 11. Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido. Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.).
Comentario y enseñanza espiritual versículo 40. El relato bíblico no menciona de forma explícita que el rey de Arad sintiera temor, sino todo lo contrario: actuó de forma preventiva y agresiva al enterarse de que los israelitas se dirigían hacia su territorio.
- Memoria de la fidelidad divina: Los comentaristas bíblicos (como Matthew Henry) señalan que listar cada estación del viaje —incluyendo los momentos de conflicto como el ataque de Arad— enseña que Dios supervisa cada paso del camino de su pueblo, tanto en los tiempos de paz como en la adversidad.
- La realidad de la lucha espiritual: El rey de Arad representa la oposición del mundo frente al propósito de Dios. Así como Israel debió enfrentar amenazas externas al acercarse a la tierra prometida, el creyente encuentra resistencia espiritual en su caminar, pero el relato reitera que la providencia y el respaldo de Dios sostienen al peregrino hasta el final.
- El peregrinaje terrenal: El capítulo en su conjunto recuerda que los israelitas no tenían aún una ciudad permanente, una metáfora clásica de la vida humana como un tránsito hacia las promesas de Dios.
Para el creyente, la mayor preocupación y temor del pasado suele ser el peso de la culpa por los pecados cometidos y el miedo a que esos errores invaliden su salvación o su relación con Dios. Pero ahora estando en Cristo todo pasado se borra porque cristo justifica nuestra vida por medio de él, Borrón y cuenta nueva Colosenses 2:13 al 15. «Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz». Por lo tanto, el creyente no debe tener temor, ni preocupación por el pasado, sino debemos mirar siempre al reino de Dios. Hacia la eternidad 2ª Corintios 2:17. «De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.». Filipenses 3.20. «Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.»
Historia del EL REY DE ARAD ATACA A ISRAEL: Números 21:1-3: Comenzamos hoy a estudiar el capítulo 21. Y en este capítulo tenemos tres aspectos principales: Las primeras victorias de Israel en la guerra, el primer cántico y el incidente de la serpiente de bronce. Como vimos en nuestro programa anterior, el capítulo 20 de Números marcó el fin de las andanzas extraviadas de Israel en el desierto, en el sentido que los israelitas dejan de vagar errantes y comienzan a marchar. El capítulo 20 principió con la muerte de María, la hermana de Moisés, y terminó con la muerte de Aarón. Pero, ahora, en este capítulo 21, veremos cómo los hijos de Israel reinician su marcha. Están ahora en pleno camino y por primera vez obtienen una victoria. Veremos también que se registra la octava y última murmuración, que trajo sobre ellos las serpientes venenosas, la provisión de Dios para su pecado, en la serpiente de bronce, utilizada por el Señor Jesús para ilustrar Su propia muerte redentora en la cruz del Calvario. Leamos, pues, los primeros cuatro versículos de este capítulo 21 de Números, que relatan La victoria de Israel.
Comentario de Josué 2:10-11. La primera en hablar es Rajab quien expresa una confesión de fe (vv. 9–13). En ella combina el miedo, común a los que se sentían asediados, con la confianza en que Jehovah también puede librarle, junto con su familia, de la muerte inminente. La fe de Rajab (elogiada en Heb. 11:31 y Stg. 2:25) surge de su experiencia y angustia existencial, más que por la recepción de un mensaje que los espías le hubiesen predicado. Sin embargo, ella muestra conocimiento de las acciones portentosas de Dios con los israelitas (vv. 9, 10). En todo caso, este haz de verdad que ella encuentra es compatible con la revelación progresiva de Dios en este tiempo, y que incluye a personas como Rajab, que por ser mujer ya era marginada, y mucho más por su ocupación.
Es claro que el Espíritu Santo estaba hablando a la vida de ella debido a la iniciativa misericordiosa de Dios. En el v. 12 se utiliza el término «misericordia» que en el hebreo es jesed 2617 aplicado generalmente al amor de Dios por su pueblo, y al afecto interpersonal caracterizado por la lealtad. Rajab destaca el tipo de afecto que ella ha tenido por los espías y espera reciprocidad de su parte. Uno puede ver la obra de Dios en personas como Rajab al expresar este tipo de sentimientos, quizá muy diferente al que ella podía expresar en la práctica de su ocupación cotidianamente, los cuales estaban motivados por intereses económicos inmediatos. La actitud de Rajab ahora está motivada por intereses más altos: su vida y la vida de su familia, y esto constituye sin duda alguna un cambio de mente y de conducta.
2° Titulo: Evidente ayuda de Dios a su pueblo en el desierto. Versículos 41 al 48. Y salieron del monte de Hor y acamparon en Zalmona. Salieron de Zalmona y acamparon en Punón. Salieron de Punón y acamparon en Obot. Salieron de Obot y acamparon en Ije-abarim, en la frontera de Moab. Salieron de Ije-abarim y acamparon en Dibón-gad. Salieron de Dibón-gad y acamparon en Almón-diblataim. Salieron de Almón-diblataim y acamparon en los montes de Abarim, delante de Nebo. Salieron de los montes de Abarim y acamparon en los campos de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó. (Léase: Isaías 41:10. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. ▬ Romanos 8:31 y 32. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?).
Evidente ayuda de Dios a su pueblo en el desierto: La manifestación y el cuidado divino hacia el pueblo de Israel durante su travesía por el desierto (Éxodo) es uno de los temas centrales del Antiguo Testamento. La teología bíblica destaca que Dios sostuvo a su pueblo de manera milagrosa a través de provisiones físicas, protección visible y dirección constante durante 40 años.
Referencias bíblicas: Éxodo 13:21-22. «Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego.». Deuteronomio 8.4. «Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años.».
Evidente ayuda de Dios a su Iglesia en el desierto de este mundo: La manifestación del respaldo divino es un tema central en la fe cristiana contemporánea. Desde una perspectiva teológica y pastoral, diversas denominaciones y pensadores cristianos señalan que Dios ayuda de forma evidente a su iglesia hoy a través del Espíritu Santo, la preservación de su palabra, la comunidad global y el impacto social positivo. Romanos 8:31. «¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?». Hebreos 13:6. «De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré. Lo que me pueda hacer el hombre.» Lucas 12.4-5. «Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed.»
Comentario de Romanos 8.31-32. Sin oposición debido al don del Hijo (8:31–32): A lo largo de Romanos, Pablo a menudo usa la pregunta retórica que introduce este material, “¿Qué diremos?” Para proporcionar un conjunto crítico de calificaciones para su argumento (3:5, 9; 4:1; 9:30). La frase agregada “frente a esto” señala no solo el material de 8:18–30 sino también las enseñanzas sobre la salvación de 3:21–8:30. Pablo se ha movido del pecado y la culpa, al sacrificio expiatorio de Cristo, al perdón y la justificación, al don del Espíritu y a la liberación del pecado que define la vida cristiana. En otras palabras, “esto” abarca la totalidad de nuestra salvación, tanto nuestra justificación como nuestra santificación.
La afirmación clave viene a continuación: “Si” (un condicional de hecho que significa “desde”) Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?”. “Está de” traduce el término griego hyper, “en nuestro nombre” y describe el corazón del evangelio: Cristo murió como un sacrificio expiatorio por nosotros. Él fue nuestro sustituto en el pago del precio de nuestros pecados, el resultado fue que el pacto de Dios trabaja en nuestro nombre, y el Espíritu intercede con el Padre a favor nuestro.
A la luz de la participación de la Trinidad de Dios en nuestras vidas y para nuestro bien, la pregunta es “¿quién puede estar en nuestra contra?”. Dado que Dios es absolutamente fiel a su pueblo del pacto y garantiza nuestro futuro, vendrán aquellos que se opongan a nosotros no nos harán nada. El punto de Pablo no es que nada puede salir mal. Él está diciendo que nada de lo que importa a largo plazo puede oponerse a nosotros. Muchas fuerzas quieren hacernos daño, y en un sentido terrenal tendrán éxito. Pablo dará una lista de ellos en los versículos 35 y 38. Pero con Dios de nuestro lado, todos sus esfuerzos serán en vano.
No tenemos nada de qué preocuparnos. Como dijo Jesús en Mateo 10:28: “No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno”. ¡La verdad es que no podemos perder! Cada vez que Satanás conquista a los santos al herirlos, ellos lo conquistan al matarlo (Apocalipsis 12:11). Su aparente derrota es su gran victoria. A lo largo del libro de los Hechos, los esfuerzos de los judíos y los romanos para erradicar el cristianismo en realidad le permiten triunfar y crecer. Lo mismo ha sucedido en China desde la Revolución Cultural de los años sesenta y setenta. El programa de persecución del gobierno contra la iglesia no solo no logró eliminar a los creyentes, sino que en realidad hizo que la iglesia creciera de manera asombrosa. ¡La persecución se convirtió en un estímulo para el crecimiento de la iglesia! Del “nuestra parte” del versículo 31 pasa al siguiente versículo, que explica por qué podemos saber que la promesa “Dios está de nuestra parte” es absolutamente cierta. La prueba de esto se ve en el hecho de que Dios “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros”. Este es un acto soberano de Dios; no es algo que podamos hacer por nosotros mismos o que la ley pueda lograr. Solo Dios podría hacer tal cosa o proporcionar una salvación tan grande. Este nivel de amor está más allá de la comprensión humana (véase 5:8). Dios no “permitió” que sucediera la cruz. Lo instigó y deliberadamente “entregó” a su Hijo a la cruz por nuestro bien.
El mensaje de Pablo es que el tipo de Dios que entregaría a su Hijo para morir por nosotros, por supuesto pregunta Pablo,” ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? “Junto con él” (syn autō) significa que el regalo principal que garantiza al otro tener dones es Cristo mismo. En él ha llegado el mayor regalo de todos, la salvación y la vida eterna. Dios podría hacernos la persona más rica del mundo, y sería insignificante en comparación con el don de Cristo.
El verbo charisetai (dar con gracia) señala los dones de gracia que Dios provee (1Co 2:12; Gal 3:18), refiriéndose especialmente a las bendiciones del reino dadas al pueblo del pacto de Dios. Sin embargo, abarca incluso más que esto. Acompañando el don de Cristo está la promesa de “todas las cosas”. Hay varias posibilidades a las que Pablo podría estar refiriéndose: las bendiciones actuales de salvación o las bendiciones que serán nuestras al final de esta era, probablemente connota las bendiciones presentes (el ya) y futuro (el todavía no; véase com. versículos 13 y 18) sobre el pueblo de Dios, dones espirituales y terrenales para satisfacer todas nuestras necesidades. Esto está estrechamente relacionado con el versículo 28; Dios hace todas las cosas para nuestro bien dándonos todas las cosas que necesitamos.
3er TÍTULO: Victoriosa llegada del pueblo al final de sus jornadas. Versículo 49. Finalmente acamparon junto al Jordán, desde Bet-jesimot hasta Abel-sitim, en los campos de Moab. (Léase: Salmo 126:1 y 2. Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, Seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosa ha hecho Jehová con éstos. ▬ 1ª a los Corintios 15:53 al 57. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.).
Bíblicamente, la victoriosa llegada del pueblo al final de sus jornadas se consuma en dos grandes hitos proféticos y espirituales: la entrada a la Tierra Prometida (Canaán) en el Antiguo Testamento y la llegada a la Nueva Jerusalén en el Nuevo Testamento.
Ambos eventos representan el fin del sufrimiento, el cumplimiento de las promesas divinas y el reposo definitivo tras un largo y arduo caminar. Gálatas 4:26. «Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.»; ▬ Apocalipsis 21:1 al 4. «Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.»; ▬ 1ª tesalonicenses 3:13. «para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.»
Comentario de 1ª a los Corintios 15:53 al 57 [1]. (15:53) Cuerpo, resurrección de: El cambio será la infusión de una naturaleza totalmente nueva. Observe dos elementos significativos:
▬ 1. La naturaleza del cuerpo actual del creyente es corruptible y mortal; la naturaleza de su nuevo cuerpo será incorruptible e inmortal.
=> La naturaleza “corruptible” y “mortal” quiere decir que los hombres son terrenales; que ellos envejecen, se deterioran, mueren, se pudren, y se descomponen. Todo hombre, no importa quién sea, es terrenal y regresará a la tierra cuando muera a menos que Jesús regrese mientras él aún viva en la tierra.
=> La naturaleza “incorruptible” e “inmortal” significa lo siguiente: Los creyentes serán hechos celestiales; serán transformados y recibirán una naturaleza perfecta que nunca envejecerá, se deteriorará, morirá, se pudrirá, o se descompondrá. Estarán completamente limpios de profanación y depravación. Recibirán un cuerpo que es perfecto, un cuerpo que se opone diametralmente a su cuerpo actual, un cuerpo perfeccionado para siempre para vivir con Dios en el nuevo cielo y tierra.
▬ 2. La palabra “necesario” demuestra la necesidad absoluta del cambio del cuerpo del hombre. Si el hombre va a vivir con Dios, su cuerpo debe ser cambiado. Es algo esencial, un deber, una necesidad absoluta si el hombre ha de vivir para siempre.
“Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección” (Lc. 20:36).
“De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte” (Jn. 8:51).
“Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Jn. 11:26).
“vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad” (Ro. 2:7).
“Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad” (1 Co. 15:53).
“Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos” (2 Co. 5:1).
“Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Ts. 4:17).
“pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Ti. 1:10).
[2]. (15:54-56) Cuerpo, resurrección de: El cambio sorberá a la muerte; traerá victoria sobre la tumba. Pablo ilustra al creyente en el futuro, como si ya estuviera delante del Señor en el reino de Dios. Él ve al creyente ya como incorruptible e inmortal. Cuando llegue ese día, entonces se podrá gritar que “Sorbida es la muerte en victoria”. Note lo que se dice sobre este día glorioso de victoria.
▬ 1. Dios prometió la victoria hace mucho, mucho tiempo.
“Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho” (Is. 25:8).
▬ 2. La victoria venció el “aguijón” de la muerte. El “aguijón” de la muerte es el pecado (v. 56). Hay dos razones por las que desaparecerá para siempre el aguijón de la muerte.
◘. a. El pecado a la muerte su poder. Los hombres mueren por el pecado (Ro. 5:12). Cuando Dios le dé al hombre un cuerpo perfecto, entonces se eliminará el aguijón. La muerte dejará de existir.
◘. b. El pecado rodea a la muerte con todos sus temores. Si los hombres son perfeccionados, entonces el pecado desaparece de la situación, y no hay muerte ni temores circundantes. La muerte se vuelve impotente.
▬ 3. La victoria será sobre el poder del pecado. ¿Qué es lo que le da poder al pecado, lo que le da al pecado control sobre los hombres? Es la ley de Dios. Cuando los creyentes estén perfeccionados delante de Dios, desaparecerá la ley que se cierne sobre la cabeza de cada uno de los hombres. Hay dos razones de por qué desaparecerá para siempre el poder del pecado.
◘. a. La ley le da al pecado su poder. La ley y sus normas le muestran al hombre sus defectos. Si los hombres son perfeccionados, entonces no hay necesidad de la ley porque no hay pecado
(Ro. 4:15) ◘. b. Si los hombres son perfeccionados y no hay ley, entonces no hay condenación (Ro. 5: 13).
“Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte” (1 Co. 15:26).
“Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria” (1 Co. 15:54).
“pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Ti. 1:10).
“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Ap. 21:4).
[3]. (15:57) Cuerpo, resurrección de: La victoria gloriosa sobre la muerte se ha obrado por medio del Señor Jesucristo. Es por medio de Él y solo de Él que el hombre puede ser resucitado de los muertos y recibir un cuerpo incorruptible e inmortal. ¿Cómo es posible que el hombre viva para siempre por medio del Señor Jesucristo? De un modo sencillo, porque Él cumplió la ley de Dios. Esto quiere decir al menos dos cosas.
▬ 1. Cristo cumplió la ley de Dios al no pecar nunca. Él nunca violó la ley de Dios, ni siquiera una vez. Por consiguiente, Él garantizó una justificación perfecta; y como su justificación es perfecta e ideal, se convierte en el modelo y patrón de todos los hombres. Representa y cubre la injusticia de todos los hombres. Su justificación perfecta supera al pecado y su pena, condena al pecado. Debe tenerse en cuenta que Él condenó al pecado “en la carne” (Ro. 8:3).
▬ 2. Cristo cumplió la ley ya que Él soportó la condenación y el castigo de la ley por el hombre. Como el Hombre perfecto e ideal, Jesucristo podía soportar todas las violaciones y el castigo de la ley por el hombre. Jesucristo como el Hombre ideal podían morir por todos los hombres.
Cuando una persona cree en Jesucristo, cree verdaderamente en Él, Dios considera la fe de esa persona como justificación. La persona no es justa, pero Dios arna tanto a su Hijo que Él honra a cualquier persona que honre a su Hijo. Él toma la honra de esa persona por su Hijo, la fe de la persona, y la considera como justificación, como el derecho de vivir en su presencia. Es la persona de fe, la persona que cree en el Señor Jesucristo la que será resucitada y recibirá un cuerpo que es incorruptible e inmortal. La victoria sobre la muerte es por medio del Señor Jesucristo.
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 5:1).
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu…. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne” (Ro. 8:1, 3).
“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (He. 2:14, 15).
“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Jn. 5:4).
Domingo 01 de Noviembre de 2026
Amen, para la honra y gloria de Dios.


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