LECCIÓN: NÚMEROS 33:10 AL 39. 10. Salieron de Elim y acamparon junto al Mar Rojo. 11. Salieron del Mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin. 12. Salieron del desierto de Sin y acamparon en Dofca. 13. Salieron de Dofca y acamparon en Alús. 14. Salieron de Alús y acamparon en Refidim, donde el pueblo no tuvo aguas para beber. 15. Salieron de Refidim y acamparon en el desierto de Sinaí. 16. Salieron del desierto de Sinaí y acamparon en Kibrot- hataava. 17. Salieron de Kibrot-hataava y acamparon en Hazerot. 18. Salieron de Hazerot y acamparon en Ritma. 19. Salieron de Ritma y acamparon en Rimón-peres. 20. Salieron de Rimón-peres y acamparon en Libna. 21. Salieron de Libna y acamparon en Rissa. 22. Salieron de Rissa y acamparon en Ceelata. 23. Salieron de Ceelata y acamparon en el monte de Sefer. 24. Salieron del monte de Sefer y acamparon en Harada. 25. Salieron de Harada y acamparon en Macelot. 26. Salieron de Macelot y acamparon en Tahat. 27. Salieron de Tahat y acamparon en Tara. 28. Salieron de Tara y acamparon en Mitca. 29. Salieron de Mitca y acamparon en Hasmona. 30. Salieron de Hasmona y acamparon en Moserot. 31. Salieron de Moserot y acamparon en Bene-jaacán. 32. Salieron de Bene-jaacán y acamparon en el monte de Gidgad. 33. Salieron del monte de Gidgad y acamparon en Jotbata. 34. Salieron de Jotbata y acamparon en Abrona. 35. Salieron de Abrona y acamparon en Ezión-geber. 36. Salieron de Ezión-geber y acamparon en el desierto de Zin, que es Cades. 37. Y salieron de Cades y acamparon en el monte de Hor, en la extremidad del país de Edom. 38. Y subió el sacerdote Aarón al monte de Hor, conforme al dicho de Jehová, y allí murió a los cuarenta años de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mes quinto, en el primero del mes. 39. Era Aarón de edad de ciento veintitrés años, cuando murió en el monte de Hor.
Referencias Bíblicas del tema: Hebreos 11:9-10 y 13. «Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. ▬ [13]. Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.»
1ª Pedro 2:11. «Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.»
Hebreos 13:14. «Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir.»
Deuteronomio 1:46. «Y estuvisteis en Cades por muchos días, los días que habéis estado allí.»
Definición de Peregrinación: La peregrinación en la Biblia se entiende principalmente como un viaje espiritual y existencial hacia Dios, más que como un mero desplazamiento físico a un santuario. Genesis 12:1. «Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.»
Heredad prometida para la iglesia de Cristo: 1ª de Pedro 2:9. «Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.»
Significado en el Nuevo Testamento
- Herencia espiritual: El término evoluciona hacia una promesa de salvación y vida eterna en Cristo.
- Herederos y coherederos: Los creyentes son llamados herederos de las promesas divinas y «coherederos con Cristo» (kléronomos), restando importancia a las posesiones materiales de la tierra.
- «Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna» (San Mateo 19:29 (RVR1960))
Pensamiento 1: Un Dios que asegura la victoria
El mes primero partieron de Ramsés el día quince del mes primero; el día después de la Pascua, los hijos de Israel marcharon con mano poderosa a la vista de todos los egipcios, mientras los egipcios sepultaban a todos sus primogénitos, a quienes el SEÑOR había herido entre ellos. El SEÑOR también había ejecutado juicios contra sus dioses (3-4).
El comienzo del viaje fue el mayor milagro de todos. Era una empresa imposible de llevar a cabo simplemente con medios y métodos humanos; «los esclavos desarmados no eran rival para los soldados entrenados de Egipto». El decálogo, como testimonio de la increíble liberación, comenzó con el recuerdo de esta redención singular por parte de Dios: «Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te saque’ de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre”.
Esta referencia a la iniciativa de Dios de liberar a su pueblo da testimonio de su palabra fiel (la Pascua, la «plaga» final sobre los primogénitos de Egipto, exactamente como prometió), su poder invencible (los hijos de Israel marcharon con mano poderosa a la vista de todos los egipcios, mientras los egipcios sepultaban a todos sus primogénitos) y su naturaleza incomparable (El SEÑOR también había ejecutado juicios contra sus dioses). Los soldados de la nueva generación necesitarían estos recordatorios de que, si querían tener éxito en su próxima empresa militar, debían reconocer que Dios era único, confiar en sus promesas y recibir fuerza.
Comentario del contexto Bíblico Números 33:1-15: Los versículos primero y segundo forman el encabezamiento: “Estas son las marchas de los hijos de Israel, que marcharon”, es decir, las marchas que hicieron de un lugar a otro, al salir de Egipto. מסּע no significa una estación, sino el desmantelamiento de un campamento y luego un tren o marcha (ver Éxodo 12:37 y Génesis 13:3). לצבאתם (ver Éxodo 7:4). בּיד, bajo la guía, como en Números 4:28 y Éxodo 38:21. למסעיהם מוצאיהם, “sus salidas (propiamente, sus lugares de partida) según sus marchas”, es realmente equivalente a la cláusula que sigue: “sus marchas según sus lugares de partida”. La marcha de la gente no se describe por las estaciones o lugares de campamento, sino por los lugares particulares de donde parten. De ahí la constante repetición de la palabra ויּסעוּ, “y se separaron”. En Números 33:3-5, la partida se describe según Éxodo 12:17, Éxodo 12:37-41. Sobre los juicios de Jehová sobre los dioses de Egipto, véase Éxodo 12:12. “Con mano alta”: como en Éxodo 14:8. – Los lugares de campamento desde Succoth hasta el desierto de Sinaí (Números 33:5-15) concuerdan con los del relato histórico, excepto que las estaciones en el Mar Rojo (Números 33:10) y las de Dophkah y Alush (Números 33:13 y Números 33:14) se pasan por allí. Para Ramsés, véase en Éxodo 12:37. Sucot y Etam (Éxodo 13:20). Pihahirot (Éxodo 14:2). “El desierto” (Números 33:8) es el desierto de Shur, según Éxodo 15:22. Mara, véase Éxodo 15:23. Elim (Éxodo 15:27). Para el Mar Rojo y el desierto de Sin, véase Éxodo 16:1. Para Dophkah, Alush y Rephidim, véase Éxodo 17:1; y por el desierto de Sinaí, Éxodo 19:2.
Números 33:16-35: En vv. 16-36 siguen veintiún nombres de lugares donde acamparon los israelitas desde el momento en que dejaron el desierto de Sinaí hasta que acamparon en el desierto de Zin, es decir, Cades. La descripción de este último como “el desierto de Zin, que es Cades”, que concuerda casi palabra por palabra con Números 20:1, y aún más la concordancia de los lugares mencionados en Números 33:37-49, como los campamentos de Israel después de salir de Kadesh hasta su llegada a las estepas de Moab, con la marcha del pueblo en el año cuarenta como se describe en Números 20:22-22:1, deja fuera de toda duda que el campamento en el desierto de Zin, es decir, , Kadesh (Números 33:36), debe entenderse que se refiere a la segunda llegada a Kadesh después de la expiración de los treinta y ocho años de vagar por el desierto a los que la congregación había sido condenada. En consecuencia, los veintiún nombres de los vv. 16-36 contienen no sólo los lugares de campamento en los que acamparon los israelitas en el segundo año de su marcha desde el Sinaí hasta el desierto de Parán en Cades, desde donde fueron enviados los espías a Canaán, sino también aquellos en los que acamparon durante más tiempo. período durante los treinta y ocho años de castigo en el desierto. Esta opinión se confirma aún más por el hecho de que las dos primeras de las estaciones nombradas después de la salida del desierto del Sinaí, a saber, Kibroth-hattaavah y Hazeroth, concuerdan con las nombradas en el relato histórico de Números 11:34 y Números 11:35. Ahora bien, si, según Números 12:16, cuando el pueblo salió de Hazerot, acamparon en el desierto de Parán, y desde allí enviaron espías del desierto de Zin (Números 13:21), quienes regresaron a la congregación después de cuarenta días “en el desierto de Parán a Cades” (Números 13:26), es tan natural como puede ser buscar este lugar de campamento en el desierto de Parán o Zin en Cades bajo el nombre de Rithmah, que sigue a Hazeroth en la presente lista (Números 33:18). Esta suposición natural alcanza el más alto grado de probabilidad, por el hecho de que, en el relato histórico, el lugar del campamento, desde donde se efectuó el envío de los espías, se describe de manera tan indefinida como el “desierto de Parán, ” ya que este nombre no pertenece a un pequeño desierto, sólo capaz de albergar el campamento de los israelitas, sino que abarca toda la gran meseta desértica que se extiende desde las montañas centrales de Horeb en el sur hasta las montañas de los amorreos, que realmente forman parte de Canaán, y contiene no menos de 400 (? 10,000 en inglés) millas cuadradas. En este desierto, los israelitas solo podían acampar en un lugar en particular, que se llama Rithmah en la lista que tenemos ante nosotros; mientras que en el relato histórico se describe el pasaje, según lo que los israelitas realizaron y experimentaron en este campamento, como cerca de la frontera sur de Canaán, y así se señala con suficiente claridad para el propósito del relato histórico. A esto podemos agregar la coincidencia del nombre Rithmah con Wady Abu Retemat, que no está muy lejos al sur de Kadesh, «una amplia llanura con arbustos y (retem)», es decir, retama (Robinson, ip 279), en sus proximidades, y detrás de la formación calcárea que la limita hacia el este, hay un copioso manantial de agua dulce llamado Ain el Kudeirât. Este lugar estaba bien adaptado para un lugar de campamento para Israel, que era tan numeroso que fácilmente podía extenderse hasta el desierto de Zin, y hasta Cades.
Los diecisiete lugares de campamento, por lo tanto, que se mencionan en los vv. 19-36 entre Rithmah y Kadesh, son los lugares en los que Israel se estableció en el desierto, desde su regreso de Kadesh al «desierto del camino al Mar Rojo» (Números 14:25), hasta la reunión de todo el pueblo. congregación en el desierto de Zin en Cades (Números 20:1).
(Nota: las diferentes hipótesis para reducir el viaje de los israelitas a unos pocos años han sido refutadas por Kurtz (iii. §41) de la manera más concluyente posible, y en algunos aspectos más elaborada de lo que era realmente necesario. Sin embargo, Knobel ha hizo un nuevo intento, en interés de su hipótesis fragmentaria, de explicar los veintiún lugares de campamento dados en los versículos 16-37 como veintiuna marchas realizadas por Israel desde el Sinaí hasta su primera llegada a Cades. del Sinaí a Kadesh por el camino recto a través del desierto consiste en sólo un viaje de once días, Knobel se esfuerza por armonizar sus veintiuna marchas con esta afirmación, calculando sólo cinco horas a cada marcha y postulando algunos desvíos en Además, en el que el pueblo ocupó unas cien horas o más. La objeción que podría hacerse a esto, a saber, que los israelitas hicieron marchas mucho más largas que estas en su camino de Egipto al Sinaí, trata de dejar de lado al suponer que los israelitas dejaron atrás sus rebaños en Egipto y obtuvieron rebaños frescos de los beduinos en el Sinaí. Pero esta afirmación es una idea tan arbitraria y sin fundamento, que no vale la pena desperdiciar una sola palabra sobre el tema (ver Éxodo 12:38). Se prueba que la reducción de los lugares de campamento a simples marchas está en desacuerdo con el texto por la declaración expresa en Números 10:33, que cuando los israelitas salieron del desierto de Sinaí, anduvieron un camino de tres días, hasta que la nube apareció. ellos un lugar de descanso. Porque es perfectamente evidente de esto, que la marcha de un lugar a otro no puede entenderse sin más fundamento como siendo simplemente la marcha de un día de cinco horas.)
De los diecisiete lugares no se conoce ni se puede señalar con certeza ninguno, excepto Eziongeber. Solo los cuatro mencionados en Números 33:30-33, Moserot, Bene-Jaacán, Hor-hagidgad y Jotbata, se mencionan de nuevo, a saber, en Deuteronomio 10:6-7, donde Moisés se refiere a la protección divina que disfrutan los israelitas en su vagar por el desierto, en estas palabras: “Y los hijos de Israel partieron de Beerot-bene-Jaacán a Mosera; allí murió Aarón, y allí fue sepultado…. De allí viajaron a Gudgodah, y de Gudgodah a Jotbathah, una tierra de arroyos de agua”. De la identidad de los lugares mencionados en los dos pasajes no puede haber duda alguna. Bene Jaakan es simplemente una abreviatura de Beeroth-bene-Jaakan, pozos de los hijos de Jaakan. Ahora bien, si los hijos de Jaacán fueran los mismos que la familia horita de Canaán mencionada en Génesis 36:27, – y la lectura יעקן por ועקן en 1 Crónicas 1:42 parece favorecer esto – los pozos de Jaacán tendrían que ser buscados para en las montañas que limitan el Arabá por el este o el oeste.
Gudgodah es solo una forma ligeramente alterada y abreviada de Hor-hagidgad, la cueva de Gidgad o Gudgodah; y por último, Moseroth es simplemente la forma plural de Mosera. Pero a pesar de la identidad de estos cuatro lugares, los dos pasajes se relacionan con viajes diferentes. Deuteronomio 10:6 y Deuteronomio 10:7 se refiere a la marcha en el año cuarenta, cuando los israelitas fueron de Kadesh a través del Wady Murreh al Arabá hasta el monte Hor, y acamparon en el Arabá primeramente junto a los pozos de los niños, y luego en Mosera, donde murió Aarón en el monte Hor, que estaba en la vecindad, y desde donde viajaron aún más hacia el sur hasta Gudgodah y Jotbathah. En el relato histórico de Números 20 y 21 no se mencionan los tres lugares de campamento, Bene-Jaakan, Gudgodah y Jotbathah, porque allí no ocurrió nada digno de mención. Gudgodah fue quizás el lugar de campamento mencionado en Números 21:4, cuyo nombre no se da, donde el pueblo fue castigado con serpientes ardientes; y Jotbathah probablemente debe colocarse antes de Zalmonah (Números 33:41). La cláusula, “una tierra de corrientes de agua” (Deuteronomio 10:7), apunta a un lugar en o cerca de la parte sur del Arabá, donde algún arroyo, o valle por el que fluye un arroyo, se abría al Arabá desde ya sea en las montañas del este o del oeste, y formó un oasis verde a través de su abundante suministro de agua en medio de la estepa árida. Pero los israelitas habían acampado en los mismos lugares una vez antes, a saber, durante sus treinta y siete años de peregrinaje, en los cuales el pueblo, después de regresar de Cades al Mar Rojo a través del centro del gran desierto de et Tih, después de vagabundear estuvo durante algún tiempo en la amplia meseta desértica, atravesó el Wady el Jerafeh y entró en el Arabah hasta su límite oriental en las laderas del monte Hor, y allí acampó en Mosera (Moseroth) en algún lugar cerca de Ain et Taiyibeh (en la costa de Robinson). mapa), y luego cruzó a Bene-Jaakan, que probablemente estaba en la frontera occidental de Arabah, en algún lugar cerca de Ain el Ghamr (Robinson), y luego girando hacia el sur pasó a lo largo de Wady el Jeib por Hor-gidgad (Gudgodah), Jotbathah y Abronah a Eziongeber en el Mar Rojo; porque no puede haber ninguna duda de que el Eziongeber en Números 33:35, Números 33:36, y el de Deuteronomio 2:8, son una y la misma ciudad, a saber, el conocido puerto en el extremo norte del Golfo Elanítico, donde los israelitas en la época de Salomón y Josafat construyeron una flota para navegar a Ofir (1 Reyes 9:26; 1 Reyes 22:49). No estaba lejos de Elath (es decir, Akaba), y se supone que fue “la ciudad grande y hermosa de Asziun”, que antiguamente estaba, según Makrizi, cerca de Aila, donde había muchos dátiles, campos y frutas. -árboles, aunque hace tiempo que ha desaparecido por completo.
En consecuencia, los israelitas atravesaron dos veces una parte del Arabá en dirección sur hacia el mar Rojo, la segunda vez desde Wady Murreh junto al monte Hor, para dar la vuelta a la tierra de Edom, no del todo hasta la cabecera del golfo, sino sólo hasta el Wady el Ihm, a través del cual cruzaron al lado este de Edomitis; la primera vez durante los treinta y siete años de vagar desde Wady el Jerafeh a Moseroth y Bene Jaakan, y de allí a Eziongeber.
Números 33:36: “Y partiendo de Eziongeber, asentaron en el desierto de Zin, que es Cades:” aquí se hace referencia al regreso a Cades hacia el final del año treinta y nueve. El hecho de que no se den lugares de campamento entre Eziongeber y Kadesh, no debe atribuirse al «plan del autor, para evitar mencionar los mismos lugares de campamento por segunda vez», ya que cualquier plan de este tipo es una mera conjetura; pero puede explicarse simple y perfectamente por el hecho de que en esta ruta de regreso, que todo el pueblo, con sus esposas, hijos y rebaños, podría realizar sin un gran esfuerzo en diez o catorce días, ya que la distancia de Aila a Kadesh a través del desierto de Parán hay solo unas cuarenta horas de viaje en camello, y Robinson viajó de Akabah a Wady Retemath, cerca de Kadesh, en cuatro días y no se montó ningún campamento formal, probablemente porque el tiempo del peregrinaje penal llegó a su fin en Eziongeber, y había llegado el momento en que la congregación debía reunirse de nuevo en Cades, y partir de allí en su viaje a Canaán. – Por lo tanto, los once nombres dados en Números 33:19-30, entre Rithmah y Moseroth, solo pueden referirse a aquellas estaciones en las que la congregación acampó por un período más largo o más corto durante los treinta y siete años de castigo, en su lento regresar de Cades al Mar Rojo, y antes de entrar en el Arabá y acampar en Moserot.
Este número de estaciones, que es muy pequeño para treinta y siete años (sólo diecisiete desde Rithmah o Kadesh a Eziongeber), es una prueba suficiente de que la congregación de Israel no estuvo constantemente deambulando durante todo ese tiempo, sino que pudo haber permanecido en muchos de los lugares de campamento, probablemente los que proporcionaban abundante suministro de agua y pastos, no solo para semanas y meses, sino incluso para años, dispersándose la gente en todas direcciones alrededor del lugar donde estaba instalado el tabernáculo, y haciendo uso de los medios de apoyo que proporcionaba el desierto, y reuniéndose de nuevo cuando todo esto había terminado, con el propósito de viajar más lejos y buscar en otro lugar un lugar adecuado para un nuevo campamento. Además, las palabras de Deuteronomio 1:46, “permanecisteis en Cades muchos días”, en comparación con Números 2:1, “y luego nos volvimos y partimos por el desierto camino del Mar Rojo”, muestran más Claramente, después de la sentencia dictada sobre el pueblo de Cades (Núm. 14), no comenzaron a viajar de regreso de inmediato, sino que permanecieron durante un tiempo considerable en Cades antes de dirigirse hacia el sur hacia el desierto.
Con respecto a la dirección que tomaron, todo lo que se puede decir, mientras no se descubra ninguno de los lugares de campamento mencionados en Números 33:19-29, es que se dirigieron por una ruta muy tortuosa, y con muchos un amplio desvío, a Eziongeber, en el Mar Rojo.
(Nota: Estamos de acuerdo hasta ahora, por lo tanto, con la vie adoptada por Fries, y seguida por Kurtz (History of Old Covenant, iii. 306-7) y Schultz (Deut. pp. 153-4), que consideramos las estaciones dado en los vv.19-35, entre Rithmah y Eziongeber, como refiriéndose a los viajes de Israel, después de su condenación en Kadesh, durante los treinta y siete años de su vagar por el desierto. Pero no consideramos el punto de vista que estos Los escritores se han formado de las marchas mismas como bien fundadas, o de acuerdo con el texto, a saber, que el pueblo de Israel en realidad no vino por segunda vez en procesión completa desde el sur a Kadesh, sino que nunca habían salido de Kadesh. por completo, ya que entonces la nación fue rechazada en Cades, el pueblo se dividió en grupos más grandes y más pequeños, y la parte que se había apartado de Moisés, o más bien del Señor, permaneció en Cades incluso después de que el resto se dispersó, de modo que, en cierto sentido, Kadesh formó el campamento permanente de un lugar de reunión de la congregación incluso durante los treinta y siete años. Según este punto de vista, los traslados y campamentos mencionados en los vv. 9-36 no describen las marchas de toda la nación, pero deben entenderse como el circuito hecho por el cuartel general durante los treinta y siete años, con Moisés a la cabeza y el santuario en medio (Kurtz), o bien como mostrando “que Moisés y Aarón, con el santuario y la tribu de Leví, alteraban su lugar de descanso, digamos de año en año, asegurando así a cada parte de la nación por turnos la cercanía del santuario, de acuerdo con las señales señaladas por Dios (Números 10:11-12), y así pasó sobre el espacio entre Cades y Eziongeber dentro de los primeros dieciocho años, y luego, por un cambio similar de lugar, se acercó gradualmente a Cades durante los restantes dieciocho o diecinueve años, y por fin en el último año convocó a toda la nación (toda la congregación) a reunirse en este lugar de reunión.” Ahora bien, no podemos admitir que en este punto de vista “encontramos todas las declaraciones diferentes y dispersas del Pentateuco explicadas y hechas inteligibles”. En primer lugar, no hace justicia ni siquiera a la lista de estaciones; porque si la expresión constantemente repetida, “y ellos (los hijos de Israel, Números 33:1) se movieron… y acamparon”, denota la mudanza y el campamento de toda la congregación en los vv. 3-18 y Números 33:37-49, ciertamente está en desacuerdo con el texto explicar las mismas palabras en los vv. 19-36 como significado de la mudanza y el campamento del cuartel general únicamente, o de Moisés, con Aarón y los levitas, y el tabernáculo. Nuevamente, en todas las leyes que fueron dadas y los eventos que se describen como ocurridos entre la primera parada de la congregación en Cades (Núm. 13 y 14) y su regreso allí al comienzo del año cuarenta (Núm. 20), la presencia de toda la congregación se da por sentada. Las leyes de los sacrificios en Números 15, que Moisés debía dirigir a los hijos de Israel (Números 15:1), fueron dadas a “toda la congregación” (cf. Números 33:24, Números 33:25, Números 33:26). El hombre que recogía leña en sábado era sacado del campamento y apedreado por “toda la congregación” (Números 15:36). “Toda la congregación” participó en la rebelión de la compañía de Coré (Números 16:19; Números 17:6, Números 18:8). Es cierto que Kurtz supone que este hecho tuvo lugar “durante la parada en Kadesh”, pero las razones dadas no son concluyentes (p. 105). Además, si asignamos todo lo que se relata en Nm 15-19 al tiempo en que toda la congregación habitó en Cades, esto priva a la hipótesis de su principal apoyo en Deuteronomio 1:46, “y habitasteis en Cades mucho tiempo, según hasta los días en que se quedó.” Porque en ese caso la morada prolongada en Cades incluiría el período de las leyes e incidentes registrados en Núm. 15-19 y, sin embargo, después de todo, “toda la congregación” se fue. En ningún caso, de hecho, las palabras pueden entenderse en el sentido de que una parte de la nación permaneció allí durante los treinta y siete años. Tampoco puede deducirse esto en modo alguno del hecho de que no se mencione expresamente su partida; porque, en todo caso, la declaración en Números 20:1, “y los hijos de Israel, toda la congregación, llegaron al desierto de Zin”, presupone que se habían ido. Y la “idea inconcebible, que, en el último año de sus andanzas, cuando tenían la intención expresa de cruzar el Jordán y entrar en Canaán por el este, deberían haber subido desde Eziongeber hasta el límite sur de Canaán, que habían dejado. treinta y siete años antes, simplemente para volver de nuevo a la vecindad de Eziongeber, después de fracasar en sus negociaciones con el rey de Edom, que podrían haber llevado a cabo desde algún lugar mucho más al sur, y para tomar el camino desde ese punto a después de todo, el país al este del Jordán” (Fries), pierde todo el carácter sorprendente que aparentemente tiene, si solo renunciamos a la suposición sobre la cual se basa, pero que no tiene apoyo alguno en la historia bíblica, a saber ., que durante los treinta y siete años de su vagar por el desierto, Moisés estaba al corriente del hecho de que los israelitas iban a entrar en Canaán desde el este, o al menos que él había formado este plan durante algún tiempo. Si, por el contrario, cuando el Señor rechazó a la nación que murmuraba (Números 14:26), nada decidió con respecto al camino por el cual la generación que crecería en el desierto había de entrar en Canaán, – y no fue sino hasta después del regreso a Cades que Dios le informó a Moisés que debían avanzar a Canaán desde el este y no desde el sur, era perfectamente natural que cuando el tiempo del castigo hubiera expirado, los israelitas se reunieran en Cades nuevamente, y comienzan desde ese punto en su viaje hacia adelante.)
Números 33:37-49: Los lugares de campamento en el viaje del año cuarenta desde Cades al monte Hor, y alrededor de Edom y Moab hasta las estepas de Moab, se han discutido en Núm. 20 y 21. Sobre el monte Hor, y la muerte de Aarón allí, ver en Números 20 :22. Para el comentario de Números 33:40 acerca de los cananeos de Arad, véase en Números 21:1. Sobre Zalmoná, Fúnón y Obot, véase Números 21:10; sobre Ijje Abarim, en Números 21:11; sobre Dibón Gad, Almón Diblataim, y los montes de Abarim, delante de Nebo, Números 21:16-20. Sobre Arbot Moab, véase Números 22:1.
TEXTO: «“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucrísto”» (Filipenses 3:20.)
Comentario del texto bíblico: (3:20-2l) Cielo, Creyente: Debemos mirar a los que se conducen como ejemplo, en tercer lugar, porque el creyente es un ciudadano del cielo. Advierta tres puntos.
▬ 1. La vida del creyente debe estar centrada en el cielo, puesto que su ciudadanía está en el cielo. La palabra “ciudadanía” (politeuma) significa ser ciudadano en este contexto. Recuerde que Filipos era una colonia romana y que sus ciudadanos, si bien estaban en Macedonia, eran ciudadanos de Roma. Como se señaló anteriormente, los ciudadanos de las colonias romanas vivían como romanos: vestían como romanos, hablaban el idioma romano, vivían según las leyes de Roma, adquirían los mismos placeres y asuntos sociales que los romanos y adoraban a los dioses romanos. A pesar del hecho de que vivían en Macedonia, su ciudadanía era romana. (Véase nota, Ciudadanía, Celestial, Fil 1:27 para una mayor discusión al respecto; cp. Ef. 2:6.)
La cuestión a tener en cuenta es que los creyentes filipenses sabían exactamente qué significaba vivir en un lugar y ser ciudadano de otro. Sabían exactamente qué significaría vivir en la tierra y…
- Vestir como un ciudadano del cielo y no de la tierra.
- Hablar como un ciudadano del cielo y no de la tierra.
- Participar de los placeres de un ciudadano del cielo y no de la tierra.
- Vivir de acuerdo a las leyes del cielo, así como a las de la tierra.
- Adorar al Dios del cielo y no a las religiones y dioses de esta tierra.
Pensamiento 1: Los creyentes deben vivir como ciudadanos del cielo y no de este mundo. El punto es firme.
“Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos” (Lc. 10:20).
“Para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel” (Lc. 22:30).
“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Ef. 2:19).
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo” (Fil. 3:20).
“Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (He. 11:9, 10).
“Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad” (He. 11:13-16).
“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (1 P. 1:3-4).
“No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Ap. 21:27).
▬ 2. La vida del creyente debe concentrarse en el regreso de Cristo. Debe estar esperando el regreso del Señor, esperando constantemente, esperando cada día de su vida. Lehman Struss realiza un comentario sólido:
“El acontecimiento más grande de cualquier país de la tierra es una visita de su emperador en jefe. La historia registra las preparaciones más elaboradas y los preparativos especiales para dicho acontecimiento. Se han acuñado monedas especiales, se han emitido estampillas conmemorativas y se han construido carreteras. Esperar la Llegada de nuestro Señor Jesucristo es la mayor de las expectativas cristianas. Deberíamos morar a diario en este pensamiento de su regreso. . . Imagine cómo se sentirían los residentes de su vecindario si el presidente de los Estados Unidos hubiera anunciado que estaba por hacer una visita en su comunidad. Estoy seguro de que habría preparativos especiales para su venida”.
Kenneth Wuest señala que la palabra griega “esperar” está compuesta por tres términos. Está…
- La palabra “recibir” que habla de dar la bienvenida como se da la bienvenida a un invitado. También da la idea de preparativos para el invitado.
- La palabra “fuera” que habla de dejar de prestar la atención a otros objetos.
- La palabra “exterior” que da la idea de esperar, de estirar el cuello y esperar el regreso de Cristo.
En conjunto, la palabra “esperar” (apekdechometha) significa ansiar, mirar con anhelo y esperar la llegada del Señor Jesús para que lleve a su querida gente al cielo.
“Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mt. 24:44).
“Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo” (Lc. 19:13).
“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (Jn. 14:1-2).
“De tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo” (1 Co. 1:7).
“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Ts. 4:16-18).
“Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:12-13).
▬ 3. La vida del creyente debe centrarse en el glorioso cuerpo que recibirá cuando regrese Cristo.
◘ a. En este momento el cuerpo del creyente es vil, es decir, inferior y humillante. El cuerpo humano es tan inferior y humillante…
- Porque su origen proviene de la tierra: No es más que productos químicos terrenales o carne humana.
- Porque es sometido al pecado y al egoísmo, a la maldad y a la destrucción.
- Porque es muy débil: Se enferma, se lastima, se hiere, envejece y se deteriora.
- Porque es corruptible y agonizante, porque envejece y es mortal, sin ofrecer ninguna esperanza de perdurar más que unos pocos años, sin ningún tipo de esperanza.
◘ b. Sin embargo, advierta la declaración maravillosa: El Señor Jesucristo cambiará el cuerpo y la forma del creyente o lo hará a imagen de su glorioso cuerpo. La palabra “semejante” (summorphon) señala algo maravilloso. La palabra significa el ser permanente, constante e inmutable de una persona. Nuestros cuerpos serán semejantes al glorioso cuerpo de Cristo. ¡Imagine! Tener un cuerpo que es permanente, constante e inmutable. (Véase nota, punto 2, Fil. 2:6 para mayor discusión sobre la palabra semejante) El creyente recibirá un cuerpo espiritual.
“Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual” (1 Co. 15:44).
“El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Fil. 3:21).
“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Ro. 8:29).
“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Jn. 3:2).
◘ c. ¿Cómo es esto posible? Por el poder de Dios, el mismo poder que es capaz de sujetar todas las cosas a Cristo. El mismo poder que creó el mundo y todo lo que está en el mundo…
- es soberano sobre el mundo.
- es capaz de controlar el mundo.
- es capaz de sujetar el mundo.
- es capaz de recrear el mundo.
- es capaz de transformar el cuerpo del hombre.
“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose. serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 P. 3:10-13).
1er TITULO: Lugares y ciudades: símbolos de las distintas etapas en la vida del cristiano. Versículos 10 al 37. (Léase: Deuteronomio 8:2 al 4. Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años. ▬ 1ª de Pedro 5:10. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.).
Comentario de 1ª de Pedro 5:10. [1]. (5: 10) Dios ▬ Gracia ▬ Gloria: está el gran recurso de Dios. Se mencionan dos recursos: su gracia y su llamado a la gloria eterna. Todo lo que hace Dios por el creyente es debido a su gracia. Advierta que Él es incluso llamado el Dios de toda gracia. Gracia significa favor, el favor de Dios. Dios nos favorece, por lo tanto, nos bendice. Cada bendición que recibimos proviene del favor de Dios, incluso la vida misma. Todas las cosas buenas provienen de Dios y de su gracia.
Pero advierta también otro hecho: Dios nos ha llamado a la gloria eterna. Nos quiere en el cielo con Él, libres de todo pecado, suciedad, inmundicia, maldad, corrupción, enfermedad y muerte de este mundo. Dios nos quiere perfeccionados y glorificados, hechos tal como su Hijo, el Señor Jesucristo. Dios quiere que vivamos con Él para siempre, adorándolo y sirviéndolo. Ha llamado al creyente a la gloria eterna. Por lo tanto, Dios hará cualquier cosa, lo que sea necesario, a fin de guardar y mantener al creyente para la gloria. Dios ha llamado al creyente a la gloria; por lo tanto, Él está comprometido a guardar y preservar al creyente para dicho fin.
Esta es la gloriosa verdad: la gracia y el llamado de Dios a la gloria eterna nos guardarán durante los sufrimientos de esta vida. No importa cuánto nos ataque Satanás, no importa cuán severo sea el sufrimiento, Dios nos guardará. Nos guardará…
- porque Él está lleno de gracia para con nosotros, nos ha favorecido.
- porque Él nos ha llamado a su gloria eterna.
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:16-17).
“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Ef. 2:4-8).
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Fil. 3:20-21).
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Fil. 4:19).
“Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Col. 3:4).
“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:11-13).
“Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:7).
[2]. (5:10) Dios: está la provisión eterna de Dios. ¿Cómo guarda y preserva Dios al creyente? Las tentaciones y pruebas de la vida son severas y feroces. ¿Cómo se asegura Dios de que el creyente llegue al cielo y a su gloria eterna? Dios hace cuatro cosas maravillosas por el creyente. Advierta: en la versión griega, el énfasis está puesto sobre Dios mismo, quien hace estas cosas. Dios mismo se involucra activamente, se ocupa del creyente, guardándolo y preservándolo y llevando al creyente al cielo y a su gloria.
▬ 1. Dios utiliza el sufrimiento del creyente para perfeccionarlo. La palabra “perfeccionar” (katartisei) significa adecuar o unir; restaurar. La autoridad griega Marvin Vincent dice: “La noción radical del verbo es ajustar, colocar todas las piezas juntas en una relación y conexión correctas. Lo encontramos en…
- la reparación de las redes” (Mt. 4:21).
- la restauración de un hermano equivocado” (Gá. 6:1).
- dar forma al cuerpo y a los mundos” (He. 10:5; 11:3).
- la unión de los miembros en la iglesia” (1 Co. 1:10; 2ª Co. 13:11).
“De esto proviene el sentido general de perfeccionar (Mt. 21:16; Lc. 6:40; 1ª Ts. 3:10).
Dios toma todo de las articulaciones desplazadas y los miembros fracturados y los utiliza para ajustar nuestro carácter. Utiliza todas las pruebas y tentaciones, dificultades y persecuciones -todos los sufrimientos de la vida- y nos asemeja cada vez más a Cristo. Si somos realmente llamados por Dios y si realmente amamos a Dios, entonces Dios tomará cualquier cosa que nos ocurra y la obrará para bien. Él nos perfeccionará, encajará todas las piezas de la vida juntas y nos conducirá a la gloria. Esta es la gloriosa gracia y el llamado de Dios a la gloria eterna.
“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mt. 5:48).
“A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Ef. 4:12-13).
“Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Stg. 1:3-4).
“Pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él” (1 Jn. 2:5).
▬ 2. Dios mismo utiliza los sufrimientos del creyente para afirmarlo. La palabra “afirmar” (strixei) significa hacer que esté firme, firme y sólido. Significa afirmado firmemente, tan firmemente como si uno estuviera enterrado en hormigón armado. Significa ser inamovible. Dios puede apegarnos a sí a tal grado que seamos inamovibles, no importa cuán severo sea el ataque de la tentación o el sufrimiento. Pero recuerde nuestro deber: debemos resistir al diablo permaneciendo firmes (v. 8). La promesa es clara: si resistimos al diablo y nos acercamos a Dios, Él se acercará a nosotros (Stg. 4:7-8).
“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Stg. 4:7-8).
“Para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos” (1ª Ts. 3:13).
“Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra” (2ª Ts. 2:16-17).
“Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca” (Stg. 5:8).
▬ 3. Dios mismo nos “fortalecerá (sthenosei). Esta es la única vez que se utiliza esta palabra en el Nuevo Testamento. La mayoría de los traductores dicen que significa fortaleza.
Por lo tanto, significaría estar lleno de toda la fuerza necesaria para vencer todas las pruebas y tentaciones y sufrimientos de la vida. Nuevamente, recuerde que Dios es el único que puede darnos una fortaleza tan grande. Y Él lo hará, si tan solo nos acercamos a Él.
“Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecido con poder en el hombre interior por su Espíritu” (Ef. 3:16).
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13).
“Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad” (Col. 1:11).
“Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mi fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león” (2ª Ti. 4:17).
▬ 4. Dios mismo nos establecerá. La palabra “establecer” (themeliosei) significa asegurar como en una fundación; colocar sobre la tierra con seguridad. Dios puede hacernos sentir seguros durante todos los sufrimientos de la vida, no importa cuáles sean. Puede establecer y asegurar nuestros nervios, pensamientos y temores, todas las emociones desagradables, las que nos causan nervios y nos perturban. Dios puede establecernos si tan solo hacemos una cosa: resistir al diablo y acercarnos a Él.
“Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor” (Ef. 3:17).
“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mt. 7:24-25).
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Fil. 4:6-7).
2° TÍTULO: Descanso eterno del siervo escogido por Dios. Versículo 38. Y subió el sacerdote Aarón al monte de Hor, conforme al dicho de Jehová, y allí murió a los cuarenta años de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mes quinto, en el primero del mes. (Léase: Salmo 116:15. Estimada es a los ojos de Jehová. La muerte de sus santos. ▬ 2ª a Timoteo 4:7 y 8. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.).
Comentario de 2ª a Timoteo 4:7 y 8. [1]. (4:7) Pablo, vida ▬ Muerte: El glorioso testimonio de Pablo. La manera en que Pablo describe su vida también está llena de significado. Él echa un rápido vistazo a las etapas anteriores de su vida y emplea tres ilustraciones para describirla, la de un soldado, un atleta y un mayordomo o administrador.
▬ 1. Pablo dice que ha vivido la vida como un soldado fiel: “He peleado la buena batalla”. Pablo había respondido al llamamiento del Señor Jesucristo…
- Se había ofrecido voluntariamente para servir a Cristo.
- Se había apartado de este mundo, sacrificando todo lo que era y tenía para ser un soldado de Cristo, un soldado comprometido totalmente a la misión de Cristo.
- Había sufrido por las amenazas, los tumultos y guerras desatadas por los enemigos de Cristo.
- Había peleado una “buena” (kalos) batalla: una lucha digna, honrosa, honorable, noble y encomiable.
- Había hecho su parte, adherido hasta el final de la misión de Cristo
Por tanto, Pablo podía declarar victorioso: “He peleado la buena batalla”. Estaba siendo liberado de su servicio como soldado del Rey, liberado para vivir en paz en el reino de su Señor para siempre.
“porque no tenemos lucha contra sangre y carne sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celeste? (Ef. 6:12).
“Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo. para que, conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia'(1ª Ti. 1:18).
“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos” (1ª Ti. 6:12).
“Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por dado” (2ª Ti. 2:4).
“Pero traed a la memoria los días pasados, en he cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis un fuerte y doloroso combate” (He. 10:32).
▬ 2. Pablo dice que había corrido y finalizado el curso de su vida; había completado la carrera de la vida como un atleta corre y finaliza el curso de su carrera. Esto es poderoso pues significa que Pablo disciplinó y controló su vida hasta lo máximo, tal y como lo hace un atleta olímpico.
=> Controló lo que comía y bebía y lo que hacía con su cuerpo y mente.
=> Se concentró en el curso de la vida, en cómo correrlo. No podía correr el riesgo de distraerse con las cosas del mundo y de la carne para no convertirse en un desechado y quedar descalificado de la carrera.
“Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él. ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.” (1ª Co. 9:23-27).
“vosotros corríais bien. ¿Quién os estorbó para la obedecer a la verdad?” (Gá. 5:7).
“prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil. 3:14).
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2ª Ti. 4:7).
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (He. 12:1).
▬ 3. Pablo dice que había guardado la fe. Había cuidado de la fe de la misma manera que un mayordomo cuida de las propiedades de su señor. El Señor le había encomendado a Pablo su fe y él la había guardado. Él había probado ser fiel; había administrado la fe para su Amo, el Señor Jesucristo. La idea aquí es la de un consorcio, un contrato de administración entre Cristo y Pablo. Pablo está diciendo que había guardado los términos del contrato; había administrado y cuidado bien y fielmente el consorcio. Piense en esto, todos los sufrimientos por los que Pablo pasó, las terribles pruebas, los momentos en que pudo haber…
◘ abandonado el consorcio de la fe o dejarlo a un lado e ignorarlo, pero nunca lo hizo. Él había sido escogido por el Señor y Amo de la vida para administrar el consorcio de Dios, la fe de nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, Pablo tomó su responsabilidad y administró en todo momento, en los buenos y en los malos. Nunca abandonó su fe, y porque había sido fiel, era hora de que recogiera los frutos de su labor. Ahora iba a recoger los beneficios de la fe; se le iban a dar todos los derechos y privilegios de los bienes del Señor, vivir y disfrutar de sus placeres eternamente.
“Llamó antes a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: “Negociad entre tanto que regreso” … Él le dijo: “Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades”” (Lc. 19:13, 17).
“Ahora bien, lo que se requiere de los administradores es que cada uno sea hallado fiel” (1ª Co. 4:2).
“Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas y los argumentos de la falsamente llamada ciencia” (1ª Ti. 6:20).
“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1ª P. 4:10).
[2]. (4:8) Pablo ▬ Recompensa: La increíble recompensa de Pablo: La corona de justicia. Imagínese, hay una corona de justicia: una corona que una persona puede recibir, una corona que le hará acepto delante de Dios. Dios no puede aceptar a ninguna persona que no haya sido coronada con justicia: completamente cubierto con la justicia y hecho perfecto. ¿Por qué? Porque Dios es perfecto y solo la perfección puede vivir en la presencia de Dios. Por tanto, la única forma en que una persona puede ser aceptado por Dios es recibiendo la corona de justicia de Dios. Pablo iba a recibir la corona de justicia porque él había dado su vida…
- para ser un soldado de Cristo y de su batalla.
- para ser un atleta de Cristo y su curso (carrera y vida).
- para ser un mayordomo o administrador de Cristo y su fe.
Piense en esto, a Pablo se le iba a dar la corona de justicia que hace a la persona perfecta delante de Dios. Justa y perfecta para que pueda vivir delante de Dios por siempre y siempre. Qué tremendo contraste con las coronas y trofeos corruptibles y perecederos que el mundo da. Note dos puntos:
▬ 1. La corona de justicia es dada por el Señor, el Juez justo. Él es el juez justo y perfecto, el único juez que sabe la verdad acerca de todos los hombres. Él conoce el corazón de cada hombre y ha visto a cada ser humano cada día y hora de su vida. De hecho, el Señor ha visto cada acción y ha escuchado cada palabra que cada persona a dicho o hecho. Él todo lo sabe. El Señor sabía todo acerca de Pablo…
- que había sido un buen soldado de Cristo.
- que había sido un buen atleta para Cristo.
- que había sido un buen mayordomo (administrador) para Cristo.
El Señor es recto y justo, por lo tanto, Pablo sabía que el Señor le daría la corona de justicia en aquel glorioso día de la redención.
▬ 2. La corona de justicia le será dada a todos los que aman y esperan la venida del Señor. Esta es una verdad contundente. ¿Quién es el que ama la venida del Señor? La persona que ama al Señor. ¿Quién es el que ama al Señor? La persona que verdaderamente cree en el Señor y en la gloriosa salvación que Él ha provisto. ¿Quién es un verdadero creyente? La persona que ha dedicado su vida.
- a ser un soldado de Cristo y su misión.
- a ser un atleta de Cristo y su curso (carrera y vida).
- para ser un mayordomo o administrador de Cristo y su fe.
Esta es la persona que ama y espera la venida del Señor Jesucristo, y esta es la persona que recibirá la corona de justicia. Como dice el erudito griego Kenneth Wuest:
“aquellos que han estimado preciosa su venida y por tanto la han amado, y.… mantienen esa actitud en sus corazones, a estos el Señor Jesús también dará la guirnalda [corona] de justicia del vencedor”.
El predicador Olive Greene dice:
“Ningún hombre sabe el día y la hora en que Jesús vendrá; no sabemos el día ni la hora en que seremos llamados a encontrarnos con el Señor en la muerte. Si este fuera el día del regreso del Señor o si este fuera el día en que la muerte venga por mí, ¿podría yo testificar como lo hizo Pablo al enfrentar la muerte? ¿He peleado la buena batalla? ¿He guardado la fe? ¿He sido un buen ministro, fiel a la Palabra y a los que les he predicado? ¿Tendré una corona que lanzar a los pies de Jesús cuando le coronemos Señor de todo?
Pensamiento 1. Qué clase de acusación contra la falsa profesión. No es lo que profesamos acerca de Cristo, es lo que hacemos por Cristo.
“Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible” (1 Co. 9:25).
3er TÍTULO: Dios recoge a Aarón en su avanzada edad. Versículo 39. Era Aarón de edad de ciento veintitrés años, cuando murió en el monte de Hor. (Léase: Génesis 25:7 y 8. Y estos fueron los días que vivió Abraham: ciento setenta y cinco años. Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años, y fue unido a su pueblo. ▬ Job 5:26. Vendrás en la vejez a la sepultura, Como la gavilla de trigo que se recoge a su tiempo.).
La muerte para el creyente Según la Biblia, para el creyente en Jesús la muerte física no es el final, sino una transición inmediata a la presencia de Dios y el paso a la vida eterna. (2ª de corintios 5:8. «Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.»). (1ª Tesalonicenses 4:13-18. «Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.».). (Filipenses 1:21 al 23. «Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor».).
Datos de la vida de Aarón: El incidente del becerro de oro no sólo fue el error garrafal de Aarón. En Números 12, Aarón y María (la hermana de Aarón y Moisés) se oponen a Moisés y a Aarón: «María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita. Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado el Señor? ¿No ha hablado también por nosotros?» (Números 12:1-2). Tal orgullo no es piadoso, pero es un peligro común entre líderes; muchos de nosotros tal vez nos relacionamos con Aaron. Dios llamó a los tres hermanos para que se encontraran con Él, defendió a Moisés ante Aarón y María y preguntó por qué Aarón y María no habían tenido temor de hablar contra él. Cuando la nube desde la cual había hablado el Señor se apartó, María estaba leprosa. Aaron le suplicó a Moisés a su favor; Moisés clamó a Dios, y, después de siete días fuera del campamento, María fue sanada (Números 12:3-16). Es interesante que María sufrió la lepra, mientras que nada le pasó a Aaron. También es interesante ver la súplica de Aarón a Moisés, reconociendo su insensato pecado y pidiéndole que no permitiera que María sufriera. Parece que Aaron estaba verdaderamente arrepentido.
Aarón y sus hijos fueron nombrados por Dios para ser sacerdotes para el pueblo, y Aarón fue el primer sumo sacerdote. En el monte Sinaí, Dios le dio a Moisés los mandamientos respecto al sacerdocio, incluyendo cómo consagrar a los sacerdotes y las prendas que debía vestir. Dios le dijo a Moisés que el sacerdocio pertenecería a Aarón y sus descendientes por derecho perpetuo (Éxodo 29:9). Aarón fue hecho sumo sacerdote y su linaje continuó sirviendo como sacerdotes hasta la destrucción del templo en el año 70 d.C. El libro de Hebreos en el nuevo testamento, pasa mucho tiempo comparando el sacerdocio permanente de Jesús con el sacerdocio aarónico. Los sacerdotes de la línea de los levitas, tenían que ofrecer sacrificios por sus propios pecados y sacrificios a favor del pueblo de manera continua. Jesús fue sin pecado, y Su sacrificio a favor del pueblo fue hecho una vez y ha terminado (ver Hebreos 4-10).
Mientras que los hijos de Aarón lo siguieron en el sacerdocio, dos de sus hijos, Nadab y Abiú murieron cuando ofrecieron «delante del Señor fuego extraño, que Él nunca les mandó» (Levítico 10:1). Cuando Moisés le dijo a Aarón que esto es a lo que Dios se refería cuando dijo que Él demostraría Su santidad, Aarón calló (Levítico 10:3). Aarón no intento defender a sus hijos, ni tampoco acusó a Dios de hacer lo malo. Parece que Aaron comprendió realmente la santidad de Dios y aceptó Su juicio sobre sus hijos.
Al igual que Moisés, a Aarón no se le permitió entrar en la tierra prometida debido a su pecado en Meriba (Números 20:23). Dios instruyó a Moisés, Aarón, y a Eleazar, hijo de Aarón, para subir al monte de Hor. Allí, Eleazar sería hecho sumo sacerdote, y Aarón moriría (Números 20:26-29).
La vida de Aarón es una manifestación de la santidad de Dios y de Su gracia. Aaron comenzó como un siervo fiel y obediente, yendo donde Moisés de manera voluntaria y actuando como un intermediario. Él también sirvió fielmente como sacerdote en el sistema sacrificial que Dios usó como una representación de Su máximo plan de salvación en Cristo Jesús. Como cualquier otro ser humano, Aaron era un pecador. Después de haber visto la obra poderosa de Dios, aun así, hizo el becerro de oro y condujo el pueblo a la idolatría. Pero Aaron parece que aprendió y maduró, admitiendo su pecado de haber hablado en contra de Moisés y aceptando la muerte de sus hijos infieles. De Aarón, aprendemos acerca del servicio a los demás, compartiendo la responsabilidad del liderazgo, y rindiéndose a Dios.
AMÉN, PARA LA HONRA Y GLORIA DE DIOS.


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