Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
LUNES 24 de NOVIEMBRE. DE 2025. “PELIGROSA SITUACIÓN POR TOMAR MALAS DECISIONES”.

   Lección:  1ª de Samuel 28: 1 al 5. 1. Aconteció en aquellos días, que los filisteos reunieron sus fuerzas para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: Ten entendido que has de salir conmigo a campaña, tú y tus hombres. 2. Y David respondió a Aquis: Muy bien, tú sabrás lo que hará tu siervo. Y Aquis dijo a David: Por tanto, yo te constituiré guarda de mi persona durante toda mi vida. 3. Ya Samuel había muerto, y todo Israel lo había lamentado, y le habían sepultado en Ramá, su ciudad. Y Saúl había arrojado de la tierra a los encantadores y adivinos. 4. Se juntaron, pues, los filisteos, y vinieron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo Israel, y acamparon en Gilboa. 5. Y cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera. 

   Comentario del contexto de introducción al capítulo 28: Saúl atacado por los filisteos, 28:1, 2. Los filisteos decidieron montar una campaña de gran-des proporciones como nunca antes. Y careciendo de terreno plano para acomodar a tantas tropas, lleva-ron la lucha al norte, al antiguo campo del valle de Jezreel, también llamado Meguido o Esdraelón. Este valle será el sitio de esa última campaña de las naciones (Apoc. 16:16). Se llama en esa porción Armagedón que quiere decir monte de cita. Situado entre los montes de Samaria y Galilea, tiene 40 km. de largo por 20 km. de ancho. Por ser un lugar estratégico siempre ha sido escenario de guerras encarnizadas. Desde los días de Nabucodonosor hasta Napoleón, los ejércitos han acampado allí. Judíos, gentiles, mahometanos, cruzados, franceses y egipcios, persas y drusos, turcos y árabes han cubierto el valle. A la entrada del valle central se ubicaba Jezreel, actualmente llamada Zerim, y así también se llamaba el valle de Jezreel. Muchos acontecimientos bíblicos ocurrieron en este valle y con razón Josefo, el historiador judío, lo llama “la gran llanura”.

Las fuerzas de los filisteos se congregaron en Afec (29:1) donde habían vencido a Israel unos 90 años antes (ver 4:10, 11). Y luego procedieron a acampar en Sunem (28:4), un pueblo seis km. al norte de Jezreel al pie del monte Moreh que también se llama Hermón pequeño. Había agua allí y lugar abundante para todas las tropas de los filisteos.

David mientras, se veía en un apuro. Aquis exigía que fuera a la batalla con sus hombres, acompañando al rey de Gat. Hay que ver cuán capciosa es esta respuesta de David. Dice en el v. 2: Sabrás, pues lo que puede hacer tu servidor (esto corresponde al “bien sabes” de Aquis). Aquis lo entiende de la manera que quiere, y le promete una promoción si actúa bien. Sólo se puede especular ahora cuáles habrán sido las intenciones de David, porque su declaración es bastante ambigua. ¿Qué es lo que pensaba hacer David? Quizás ni él mismo sabía. Pero se ve que los filisteos estaban reclutando todo elemento que podría ser útil en esta lucha. Y puesto que la lucha sería muy grande, podría definir de una vez el destino de los filisteos.

Como se ve Aquis quiere hacerle a David el guarda de su cabeza. Nosotros diríamos guarda espaldas. ¡Cuán distintas son las expresiones idiomáticas en diferentes idiomas! En inglés sería guarda-cuerpo y en el alemán es Leibwachter, guarda de los órganos vitales como vientre o intestinos. Para el hebreo la cabeza sería la parte más importante del cuerpo. Y por lo tanto las bendiciones y la calamidad, el honor como la deshonra, el gozo y la tristeza tantas veces se describen como cayendo sobre la cabeza (ver 4:12 y 25:39).

(21) Saúl acude a la adivina, 28:3–5. Saúl y el ejército vinieron del sur y acamparon en Jezreel (29:1) al pie del monte Gilboa. De ese monte hubieran podido ver cuán grande era el ejército de los filisteos extendido por el valle. Se atemorizó y procuró consultar a Dios por las tres vías de comunicación conocidas por él: sueños, sacerdotes y profetas. Pero Dios no le contestó (ver el comentario sobre 14:37). El v. 3 comenta que había quitado a los que evocaban a los muertos, pero ahora vuelve a buscar una de estas personas. Las palabras usadas en el v. 3 son Ob que se refiere a la voz hueca que viene de la ultratumba y Yadah que se refiere al adivino o la persona que sabe o se entera de algo por medio de la hechicería. Esta es la persona que supuestamente puede saber el futuro.

   Los consejeros de Saúl localizaron a una adivina en el pueblo de Endor, al norte unos 12 km. y al otro lado del monte de Moreh. Esto representaba para Saúl y sus compañeros un riesgo puesto que los filisteos estaban acampados entre ellos y Endor. Así que van de noche para esconder mejor sus movimientos. La desesperación le motiva a correr cualquier riesgo. Y Saúl le ordena a la mujer que adivine o que averigüe por su espíritu familiar cómo hacer subir al muerto. Se creía que el Seol, o lugar de los muertos, estaría abajo y por lo tanto el muerto tendría que subir (Núm. 16:30; Sal. 63:9; Eze. 31:14; 32:18). Aunque el mundo y existencia de los espíritus no tienen orientación direccional referente al mundo físico, los conceptos tienen que expresarse de manera material para entenderse. Y puesto que los muertos fueron sepultados, se suponía que tendrían que levantarse de abajo.

   Saúl había prohibido la práctica del espiritismo. Ahora se permite lo que él mismo había prohibido. Y jura por Jehovah que la mujer no moriría, comprometiendo a Dios en lo que sería contra o contrario a su voluntad. La ley prohíbe absolutamente evocar a los muertos o entregarse a la adivinación (Lev. 20:27). Saúl bien lo sabía. Por eso su condenación sería mayor (Stg. 3:1). Dice en Lucas 12:47, “Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor y no se preparó ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes”. Ya hemos visto que parte de ese azote fue la presencia de un espíritu de maldad enviado para afligirle. Veremos directamente que sigue este último azote, la suprema disciplina quitándole la vida.

Saúl consulta a una espiritista Cap. 28

La experiencia de Saúl, Samuel y la pitonisa de Endor perturba a muchas personas en estos días que está reviviendo el espiritismo. Pero para mí —dice J. B. Chapman en el Comentario Beacon— hay dos explicaciones que pueden ser satisfactorias: Samuel apareció por especial providencia de Dios, y su aparición fue un juicio sobre el malvado rey y una sorpresa para la pitonisa, cuyas acostumbradas maniobras falsas fueron oscurecidas por esta inesperada intervención divina; o se trató de otra pretensión infundada de la mujer a la cual el perturbado corazón del rey prestó asentimiento. Creo —dice este autor— que nueve de cada diez experiencias del espiritismo pueden ser explicadas sicológicamente, incluyendo la telepatía, y lo que en ellos no es humano es directamente del diablo.

1er Titulo: El enemigo ofrece honra comprometiendo al hijo de Dios. Versículos 1 y 2. Aconteció en aquellos días, que los filisteos reunieron sus fuerzas para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: Ten entendido que has de salir conmigo a campaña, tú y tus hombres. Y David respondió a Aquis: Muy bien, tú sabrás lo que hará tu siervo. Y Aquis dijo a David: Por tanto, yo te constituiré guarda de mi persona durante toda mi vida.  (Léase: Genesis 3:4 al 6. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió, así como ella. ▬ San Mateo 4:8 y 9. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.).

   Genesis 3:4 al 6: La pareja cede a la tentación de la serpiente, 3:1–13. La serpiente, instrumento externo de tentación, ofrece a la mujer un destino mejor del que Dios había establecido para la pareja. Apela a la satisfacción de las necesidades más básicas del ser humano: sustento, desarrollo ilimitado de sus capacidades y deseo de controlar el destino de sus vidas sin depender de un ser superior (Dios).

   La mujer no cede inicialmente a la tentación, sino después de un proceso de evaluación externa e interna que finalmente la lleva a concluir que el árbol es bueno, atractivo y codiciable. La Biblia repetidamente advierte al hombre del peligro de este proceso mental y emocional hacia el pecado (Mat. 5:27, 28; Stg. 1:14, 15; 1 Jn. 2:16). La mujer come del árbol dando también a su marido quien aparentemente estaba con ella todo el tiempo. El hombre también escoge desobedecer a Dios admitiendo luego su decisión libre y su acción individual (v. 12). El apóstol Pablo responsabiliza a la desobediencia de Adán la entrada del pecado y la muerte en la raza humana (Rom. 5:12–21; 1 Cor. 15:21, 22), admitiendo que la desobediencia de Eva también tiene su consecuencia específica en la mujer (2 Tim. 2:11–15).

   El conocimiento que adquieren el hombre y la mujer los hacen sentir con vergüenza uno del otro, contrario a la relación mutua anterior (2:25) y con temor ante la presencia de Dios. A las preguntas de Dios, el hombre y la mujer intentan eludir su responsabilidad, aunque admiten su acción desobediente.

   San Mateo 4:8 y 9 (4:8-10) Jesucristo, tentación: la tercera tentación de Cristo era probar su deidad entrando en un acuerdo. El diablo tentó a Cristo a probar que era el hijo de Dios mediante un acuerdo.

▬ 1. Cristo fue tentado a comprometer su ministerio y su misión. Fue tentado a asegurarse el mundo sin la cruz, sin pagar el precio. Fue tentado a escoger otro camino en vez del camino de Dios: a lograr su propósito con otros medios. Fue atraído a usar los medios equivocados para alcanzar la soberanía universal. Si se inclinaba y adoraba al diablo los reinos del mundo y la lealtad de la gente serían de él.

▬ 2. Cristo fue tentado a comprometer su vida y su lealtad. Fue tentado a cambiar de lealtad. Se le ofreció el mundo y el liderazgo soberano del mundo si hacía una sola cosa: adorar al diablo. ¿Qué significa esto? Significa que Cristo fue tentado a permitir que el mundo (el hombre incluido) siga siendo corruptible y moribundo, sin esperanza de vida eterna con Dios. Fue una tentación de dejar que el mundo siga como está y a permitir que el diablo continúe su obra en el mundo a efectos de frustrar el plan eterno de Dios para él.

   Hay dos equivocaciones en el razonamiento que está detrás de esta tentación.

▬ 1. El acuerdo con el diablo y el mundo no es el camino de Dios. El camino de Dios consiste en conquistar la corrupción y la muerte de este mundo.

▬ 2. Solo Dios debe ser adorado, no el diablo ni el mundo con su poder.

   Si Cristo hubiera cedido a esta tentación, habría fracasado al menos en dos cosas.

▬ 1. Se habría asegurado los reinos de este mundo por medio de acuerdos, no por las manos de Dios. Dios le había prometido el mundo y la lealtad de sus ciudadanos, pero ello sería por el camino de la cruz. El camino de Dios era mucho mejor, puesto que los reinos prometidos por Dios serían eternos (véase Estudio a fondo 3-Mt. 19:23-24).

▬ 2. Habría cambiado su lealtad a Dios por lealtad al diablo. Habría dejado a Dios en favor de este mundo y su príncipe, Satanás (Ef. 2:2; véanse Estudio a fondo 1–Ap. 12:9).

   «Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?» (Mt. 16:26).

   «No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Ro. 12:2).

   «Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado» (2 Ti. 2:3-4).

   «No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo» (1 Jn. 2:15-16).

«Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente» (Tit. 2:11-12).

   Pensamiento 1. Note cuatro lecciones significativas en este punto.

1) Con frecuencia el creyente es tentado a comprometer tanto su vida como su trabajo o ministerio. El tentador, Satanás, quiere que la persona viva únicamente para el mundo, ignorando a su espíritu que está destinado a vivir eternamente. Quiere la atención, energía y esfuerzo de la persona. Quiere que la persona se pase únicamente a este mundo y a esta vida.

2) Satanás engaña y miente. Los reinos de este mundo solo son temporales; duran unos pocos años. La vida de una persona y la vida del mundo en sí es breve, tan breve. Todo termina.

3) Los creyentes no pueden recibir de Satanás lo que Dios prometió darles, es decir, vida eterna (véase nota–Ef. 1:3; cp. 2 P. l:4; 3:8-15).

4) La tentación tiene que ser resistida inmediatamente. Jesús no vaciló un momento en resistir la tentación.

   Pensamiento 2. Cuando un creyente es tentado una y otra vez, corre dos peligros.

1) El desaliento. La mera cantidad y fuerza de tentaciones extremas puede desalentar a una persona. Sucumbir a la tentación y pecar puede desalentar a una persona. En efecto, cuanto más grande sea la caída de una persona, más indigna se vuelve más se reprocha a sí misma. Auto compasión, culpa y fracaso siempre producen algún grado de desaliento (cp. l P. 4:12-13).

2) Excesiva confianza. Cuando un creyente vence la tentación, crece y se fortalece y madura y alcanza mayor confianza. Sin embargo, en esto hay un peligro. Puede comenzar a sentirse suficientemente fuerte y madura para conquistar la tentación. Puede sentirse por encima de la tentación. Tales sentimientos pueden conducir a graves errores.

  1. a) Puede conducir a un comportamiento o a creencias liberales y sueltas. No pasa mucho tiempo y la persona comienza a pensar que todo lo que hace está bien. Se siente tan madura y fuerte que cree poder vencer cualquier tentación. Siente que lo que cree y hace es correcto. Inclusive saca a las Escrituras de su contexto para justificar su conducta impía y liberal.
  2. b) Puede conducir a una conducta y creencias conservadoras y estrechas. No pasa mucho tiempo y la persona comienza a creer que es tan madura y fuerte que puede vencer las tentaciones por sí sola, que lo que cree y hace obligatoriamente será correcto. Vive siguiendo reglas y regulaciones estrictas, juzgándose a sí misma y a todos los demás por las mismas reglas. También usa las Escrituras para justificar su intolerancia y su conducta basada en una mente estrecha.

2° Titulo: Limpieza profunda al pueblo de toda abominación. Versículo 3. Ya Samuel había muerto, y todo Israel lo había lamentado, y le habían sepultado en Ramá, su ciudad. Y Saúl había arrojado de la tierra a los encantadores y adivinos. (Léase: Isaías 1:16. Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo. ▬ Santiago 1:21. Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.).

   Isaías 1:16: Las demandas de un Dios santo, 1:10-31. En esta sección el profeta nos presenta el culto de Israel, el servicio a su Dios. Se trata de un culto imponente, real, con “multitud de sacrificios”, oraciones, festividades y asambleas festivas. Sin embargo, Dios desecha tanta vanidad, tanto gasto y dice: Cuando extendáis vuestras manos [en oración], yo esconderé de vosotros mis ojos… ¡Vuestras manos están llenas de sangre! (v. 15). La referencia no es a la sangre de los sacrificios, sino a los hechos de violencia, adulteración y falsedad (vv. 21, 22) perpetrados por los gobernantes (vv. 10, 23); y también por el pueblo mismo, a los cuales el profeta compara con Sodoma y Gomorra, ciudades que han llegado a ser prototipos de violencia y de corrupción (v. 10).

   Pero, ¿cuáles son las demandas del Dios santo? Estas son expuestas en los vv. 16 y 17:

   “Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras acciones de delante de mis ojos…”

   La pureza de las motivaciones y de las acciones es la condición para luego saldar la cuenta con Dios. ¿Es que esto es posible? Sí lo es, nos lo muestra Isaías. Es más: El v. 18 expresa el llamado vehemente de Dios a aquellos cuyas manos están manchadas de sangre, roja como la grana o como el carmesí. Tras la purificación de uno mismo, que es la expresión más acendrada de una santa motivación, Dios ofrece la confirmación de tal pureza: “Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos…” (v. 18)

   Sin embargo, el rechazo del llamado y de la oportunidad que da Jehovah tendrá consecuencias trágicas: “Pero si rehusáis y os rebeláis, seréis consumidos por la espada” (1:20; comp. vv. 24 y 25).

   Pero como es característico de Isaías, en esta misma sección, está puesta también la promesa de la redención postrera de Sion, cuando el contenido del derecho y la justicia sea realidad en ella (vv. 25 y 27).

    Santiago 1:21. (1:19-21) Palabra de Dios ▬ Oír: Preparativo número uno, sean prontos para oír la Palabra de Dios. La idea central de estos tres versículos se ve en el versículo 21: recibiendo la Palabra de modo que el alma de una persona sea salva. La tentación más grande del mundo es que una persona ande por la vida haciendo lo que quiere y lo que le place y por ende ignorando, descuidando, y rechazando a Dios. El resultado es la muerte (Stg. l:15). Por consiguiente, si una persona debe ser salva, si debe ser librada de la gran tentación que maldecirá su alma, debe prepararse. Debe ser pronta para oír la Palabra de Dios. Debe asegurarse de que oiga la Palabra de Dios. ¿Cómo puede una persona asegurarse de escuchar la Palabra de Dios? ¿Asegurarse de que pueda recibir la Palabra y salvar su alma? Este pasaje dice que tiene que hacer cinco cosas.

▬ 1. Debe ser tarda para hablar. Quiere decir que una persona debe estar dispuesta a escuchar en lugar de expresar sus propias ideas sobre el bien y el mal y sobre cómo una persona es salva. Debe sentarse a escuchar en lugar de aferrarse a sus propias ideas; esa persona debe estar dispuesta a escuchar la Palabra de Dios en vez de insistir en lo que ella piensa.

▬ 2. Debe ser tarda para airarse o enojarse. Esto al menos quiere decir dos cosas.

Una persona no debe reaccionar contra lo que Dios dice sobre la tentación y el pecado ni lo que Dios dice sobre la salvación. Si una persona reacciona contra el plan de salvación de Dios y sigue su propio plan, se está maldiciendo a si misma. Ninguna persona puede ser salva ni vencer la tentación si reacciona con ira contra la Palabra de salvación y justicia de Dios.

Una persona no debe enojarse ni actuar contra otros con ira. La ira y el enojo perturban y distraen. Una persona enojada no puede centrar sus pensamientos y espíritu en la Palabra de Dios, no lo suficiente para escuchar lo que dice la Palabra. Una persona airada no puede hacer lo que Dios dice; no puede vivir justamente ni recibir la justicia de la salvación de Dios (v. 20).

▬ 3. Debe desechar toda inmundicia. La idea es la de quitarse una ropa sucia y echarla a un lado. Una persona debe despojarse de toda cosa sucia y echarla lejos de si. Si disfruta la suciedad y la inmundicia, entonces tendrá la mente puesta en ellas. Su mente no estará clara, no lo suficiente para escuchar la Palabra de Dios. William Barclay señala que el equivalente griego para “inmundicia” (ruparia) se toma de la palabra griega rupos. La palabra se usa en ocasiones para referirse a cera en los oídos (Las epístolas de Santiago y Pedro, p. 66). La idea es descriptiva: Una persona con cera en los oídos no puede escuchar la Palabra de Dios, no de un modo claro. Por ende, debe quitarse la cera de sus oídos o de lo contrario será sordo a la Palabra de Dios.

▬ 4. Debe desechar todo resto de malicia, perversidad y maldad. La idea es la siguiente: incluso después de desechar toda la inmundicia, quedará alguna malicia o perversidad que aflorará en nosotros. Por consiguiente, debemos mantenernos alertas a estos alzamientos y apagarlos, y también echarlos a un lado. Debemos estar completamente limpios y puros de toda inmundicia y malicia para escuchar la Palabra de Dios.

▬ 5. Debemos recibir la Palabra de Dios con mansedumbre. Debemos ser como un niño ante Dios nuestro Padre, es decir, sentarnos ante Él con mansedumbre como lo hace un niño con su padre. La idea es que debemos ser humildes, discretos, callados y atentos al escuchar la Palabra de Dios. Debemos escuchar pacientemente con un corazón abierto listo para escuchar exactamente lo que dice nuestro Padre.

   La persona que se sienta ante Dios así descubre algo bien maravilloso. Note la palabra “injertado” (emphuton). Quiere decir implantar; nacer dentro de. Cuando una persona escucha y oye la Palabra de Dios, esta se siembra dentro de su corazón y de su vida. Lo que Dios dice en realidad nace en el corazón, y el hombre oye exactamente lo que Dios dice. La Palabra de Dios nace en su corazón y en su vida y el alma de esta persona se salva. Triunfa y vence toda tentación, incluso la terrible tentación de rechazar a Dios y hacer lo que le place y vivir como quiere. Es salvo para vivir eternamente con Dios. Este es el primer preparativo que una persona debe llevar a cabo para soportar la tentación: Debe ser pronta para oír la Palabra de Dios.

   “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno” (Mt. 13:23).

   “Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra” (Lc. 10:39).

   “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hch. 2:41).

   “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hch. 17:11).

   “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1Ts. 2:13).

   “Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen” (Mt. 13:16).

   “Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia” (Lc. 8:15).

   “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse” (Stg. 1:19).

   “El oído que escucha las amonestaciones de la vida, Entre los sabios morará” (Pr. 15:31).

   “El corazón del entendido adquiere sabiduría; y el oído de los sabios busca la ciencia” (Pr. 18:15).

   “Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal” (Ec. 5:1).

3er Titulo: El miedo puede turbar el corazón. versículos 4 y 5. Se juntaron, pues, los filisteos, y vinieron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo Israel, y acamparon en Gilboa. Y cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera.  (Léase: San Juan 14:1. No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. ▬ 1ª de Juan 4:18. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.).

   San Juan 14:1 (14:1) Creencia – Fe – Liberación: La liberación de los corazones atribulados viene a través de la creencia en Jesucristo, así como también en Dios.

▬ 1. “Creen en Dios, crean también en mí. Yo soy la revelación de Dios, el mismo Hijo de Dios. Al creer en mí, al creer que soy el Hijo de Dios, se librarán de la turbación”. (Ver notas, Jn. 14:6; 14:27 para mayor discusión.)

▬ 2. “Creen en Dios, crean también en mí. Al continuar creyendo mientras atraviesan la turbación los ayudará a salir de ella. Crean en Dios y Su Hijo librará los turbados corazones de ustedes”. (Jn. 2:24.)

   “Para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:15).

   “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).

   “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra. Y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a \ida» (J n. 5:24).

   “Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado” (Jn. 6:28, 29).

   “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá» (Jl. 11:15).

   “Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre” (Jn. 20:31).

   “Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Ro. 10:9, 10).

   “Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado” (1 Jn. 3:23).

   1ª de Juan 4:18. (4:18) Temor ▬ Falta de temor ▬ Amor: amarse unos a los otros demuestra que Dios nos libera del temor. Este es un excelente versículo sobre el temor y cómo conquistarlo.

Advierta las cuatro cosas que se dicen.

▬ 1. No hay temor en el amor. Si realmente amamos a alguien, no hay necesidad de temerle. De hecho, no le temeremos. Si amamos a la persona, le damos con sacrificio lo mejor de nosotros, entonces hemos hecho todo lo que podemos. Nuestras vidas y lo que hemos hecho están en manos de Dios. Descansaremos seguros de que no podemos hacer más. Una paz, una seguridad, recorrerá nuestra alma. Advierta esto, porque es la promesa de Dios: cuando realmente amamos a alguien, damos realmente en sacrificio todo lo que podemos. Dios nos dará una paz y una seguridad de alma que borrará todo temor. Nuestras almas no conocerán el temor, solo la paz y la seguridad del cuidado de Dios. Esta es la promesa de Dios, incluso si algunas personas reaccionan en nuestra contra y nos persiguen y martirizan. Dios nos dará un sentido tan profundo de su presencia que seremos inundados con paz y seguridad. Esto es lo que Pedro llama “el espíritu de gloria y de Dios” que descansa sobre el creyente cuando éste se ve reprobado.

   “Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado” (1 P.4:14).

▬ 2. El perfecto amor echa fuera el temor. Advertir esto es crucial, puesto que solo un amor que crece permanentemente será bendecido por Dios. Un creyente no puede amar a una persona y tener sentimientos en contra de ella. Eso no es amor. El verdadero amor es imparcial. Una persona que realmente ama, ama a todo el mundo. No existe tal cosa como un corazón lleno de amor y al mismo tiempo de odio. Ambos son incompatibles. Por lo tanto, el único creyente que conoce la paz y la seguridad de Dios es el creyente que se perfecciona en el amor, el creyente que crece y crece en el amor, realizando y completando su amor.

▬ 3. El temor tiene tormento; es decir, piensa y castigo, sufrimiento o pérdida. Una persona siente que algo va a suceder. Dichos sentimientos, por supuesto, ocasionan todo tipo de dificultades y problemas a las personas, en tintos grados. La gente le teme a todo tipo de cosas:

  • al sufrimiento • a la caída económica • al divorcio • al futuro • a la pérdida de salud • a Dios y su juicio • a la pérdida de un ser querido • a la pérdida de un trabajo • a la pérdida de riquezas • a las alturas, la oscuridad, etc.

   El temor causa ansiedad, terror, alarma, miedo y pánico. Ocasiona todo tipo de emociones no placenteras, fobias, neurosis y hasta los desórdenes sicóticos más serios. El tormento del temor es uno de los peores problemas que enfrenta el hombre.

  1. El temor significa que una persona no es perfeccionada en el amor.

=> La persona no está entendiendo (perfeccionando) totalmente el amor y el cuidado de Dios por ella.

=> La persona no está amando a los demás como debiera; no está creciendo cada vez más en amor. Sus ojos están puestos en sí mismo, no en Dios y en los demás, como debiera ser.

   En resumen, el temor solo puede eliminarse con el amor perfecto de Dios. Cuanto más sabemos sobre el amor y el cuidado de Dios y cuanto más amemos a otras personas, el mayor temor es conquistado en nuestras vidas. La razón se ve

claramente en las promesas de Dios. Dios nos ama tanto que Él se ocupará de nosotros a través de todas las pruebas y tentaciones de la vida, sin importar cuáles sean.

=> No hay necesidad de temer a la gente, de la maldad que nos puedan ocasionar; Dios nos fortalecerá y nos liberará, incluso a través de la muerte.

   “En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mi fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén” (2 Ti. 4:16-18).

   “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Sal. 23:4).

   “Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Sal. 118:6).

   “De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (He. 13:6).

=> No hay necesidad de temerle al juicio. Dios nos libera del juicio.

   “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” (Ro. 8:34-35).

=> No hay necesidad de temerle a la oscuridad o a los enemigos de las tinieblas. Dios se ocupará de nosotros.

   “Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde su monte santo. Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba” (Sal. 3:3-5).

   “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré” (Sal. 91:15).

   “Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostarás, y tu sueño será grato” (Pr. 3:24).

=>No hay necesidad de temer la falta de alimento o vestimenta.

   “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, 0 qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:31-33).

Amén, para la honra y gloria de Dios.

Lunes 24 noviembre de 2025

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