“La Más Terrible De Las Señales: La Abominación Desoladora Y La Gran Tribulación”
Lectura Bíblica: San Mateo 24: 15 al 28. 15. Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), 16. entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. 17. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; 18. y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. 19. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! 20. Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; 21. porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. 22. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. 23. Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. 24. Porque se levantarán falsos Cristo, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. 25. Ya os lo he dicho antes. 26. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. 27. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. 28. Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.
- La más terrible de las señales: la abominación desoladora y la gran tribulación, 24:15-28
(24:15-28) Introducción -postrer tiempo- la gran tribulación: los discípulos habían hecho dos preguntas. Primero, cuándo sería destruida Jerusalén; y segundo, cuáles serían las señales del retorno de Cristo y del fin del mundo (Mt. 24:3). Evidentemente el pasaje tiene un doble significado. Se refiere a ambas destrucciones, la de Jerusalén a manos de Tito en el año 70 d.C. y al postrer tiempo cuando vuelva Cristo. Hay que violentar mucho el pasaje para que se refiera solamente a uno de estos eventos. Hay que recordar que durante esos días Cristo estaba experimentando las más severas emociones. La muerte lo esperaba a solamente unas horas, y Él era el único que los sabía. Acababa de realizar su entrada triunfal (Mt. 21), de purificar el templo (Mt. 21), de soportar ataques salvajes de los religiosos (Mt. 21-22), de hacer una grave acusación contra los religiosos (Mt. 23), y de llorar sobre Jerusalén (Mt. 23). Ninguna persona común podría de manera alguna soportar tantas presiones y emociones diversas en tan poco tiempo. Jesús amaba a Jerusalén; acababa de llorar, y de llorar amargamente, por la ciudad. Sus habitantes eran pecadores y estaban por cometer el más horrendo de los pecados de la historia humana: el de matar al Mesías, al Hijo de Dios mismo. Por su pecaminoso rechazo experimentarían dos juicios. Serían juzgados inmediatamente, en el año 70 d.C. Y luego serían juzgados definitivamente, en el fin del mundo, juntamente con el resto del mundo.
Dicho en forma sencilla, esta era la situación: Jesús, embargado por una diversidad tan grande de emociones, comenzó a responder a las dos preguntas que los discípulos habían hecho. Mencionó las señales de la futura destrucción de Jerusalén y del fin del mundo. Esencialmente dijo que la caída de Jerusalén era juicio sobre el pecado, y que la caída del mundo también sería juicio sobre el pecado. Las preguntas formuladas se referían a condiciones similares que motivan el juicio. De modo que las señales de ambos eventos, la caída de Jerusalén y el fin del mundo, también son similares. (Véanse notas y Estudio a fondo 3-Mt.24: 1-14.)
Cuando uno estudia este pasaje, dos cosas deben ser recordadas.
» 1. El bosquejo general de la respuesta de Cristo, sus palabras literales (véanse Estudios a fondo 1, 2-Mt. 24:1-31).
» 2. El hecho que Cristo estaba respondiendo a dos preguntas referidas al fin de Jerusalén y al fin del mundo, y que el fin de ambos se debía al juicio sobre el pecado. Así las señales que apuntan al fin de Jerusalén y al fin del mundo tienen que ser similares; tanto Jerusalén como el mundo llegan a su fin porque son juzgados por su pecado. La única diferencia es que en cuanto al fin del mundo habrá un incremento e intensificación de las señales.
Una rápida mirada al bosquejo general de Mateo 24―25 nos mostrará lo siguiente:
- Las nueve señales de los postreros días, Mt. 24:1-14.
- La décima y más terrible de las señales: la abominación desoladora y la gran tribulación, Mt. 24:15-28.
- La venida del hijo del hombre, Mt. 24:29-31.
- El tiempo del regreso del Señor, Mt. 24:32-41.
- El regreso del Señor y el deber del creyente de velar: velar -estar preparado- ser fiel y sabio, Mt. 24:42-51.
- La advertencia de velar y ser sabio, no necio, Mt. 25: 1- 13.
- El deber del creyente de trabajar para anticipar el retorno del Señor, Mt. 25:14-30.
- El juicio final de las naciones, Mt. 25:31-46.
Note las palabras del Señor: «La abominación desoladora» y «gran tributación cual no la ha habido desde el principio del mundo». Es por eso que el título dado a su décima señal es: «la señal más terrible: Abominación desoladora y gran tribulación».
- Hay la aparición de la abominación desoladora (v. 15).
- Hay la advertencia de huir inmediatamente (vv. 16-20).
- Hay la gran tribulación: sin precedentes en la historia (v. 21).
- Hay la promesa: aquellos días serán acortados por amor a los escogidos (v. 22).
- Hay la frenética búsqueda de un libertador, de un Mesías terrenal (falso) (w. 23-24).
- Hay la verdad acerca de la liberación, acerca de la venida del Mesías (w. 25-28).
[1]. (24:15) Abominación desoladora-anticristo—postreros tiempos: hay la aparición de la abominación desoladora. Cristo dijo cuatro cosas acerca de esta señal.
» 1. (Él) será visto. Los creyentes lo pueden ver ocupar el lugar y hacer los preparativos para las terribles pruebas que seguirán.
» 2. También ha sido profetizado por Daniel (véase Estudio a fondo 1 -Mt. 14:15).
» 3. Estará en el lugar santo. La señal ocurrirá y será vista en el templo. Algunos afirman que la señal será repetida en el postrer tiempo y cumplida literalmente en el interior del templo, tal como fue cumplida literalmente en el pasado cuando Antíoco y Tito estuvieron en el templo. Otros sostienen que las palabras «el templo» son representativas de toda religión. Creen que la abominación será la desolación de toda religión, particularmente del cristianismo genuino.
» 4. Todo aquel que lea acerca de la señal, como fue revelada por Cristo, debe entenderla. Daniel había dicho; «Sabe, pues, y entiende» (Dn. 9:25; cp. Dn. 12:10). Los creyentes deben estudiar la señal y entenderla, para que estén mejor preparados para perseverar hasta el fin y estar salvos (véase Mt. 24:13). Hay la idea de que las personas deban conocer y entender los tiempos, que velen y observen los acontecimientos de los tiempos en que viven.
Pensamiento 1. La terrible desolación que tuvo lugar en Jerusalén y que tendrá lugar en el fin del mundo se debe al
pecado. Jerusalén cortó al Mesías, es decir, lo mató. Cometieron el más horrendo de los pecados; durante siglos rechazaron a Dios y eventualmente mataron al propio Hijo de Dios. De modo que Jerusalén fue desolada. Hay una advertencia crucial para los creyentes: el pecado causa desolación.
Pensamiento 2. Note dos hechos significativos.
1) Cristo predijo la terrible desolación de Jerusalén. Sus palabras fueron dichas alrededor del año 30 d.C. La desolación ocurrió exactamente cuarenta años después en el año 70 d.C.
2) Cristo predijo la «abominación desoladora» al fin del mundo (cp. las preguntas de los discípulos, vv. 3 y 15). La señal ocurrirá al tiempo señalado.
Pensamiento 3. Hay algo que es de crucial importancia.
1) Si interpretamos a la «abominación desoladora» como únicamente histórica, y Cristo le dio significado tanto futuro como histórico, es muy probable que no reconozcamos la señal.
2) Si interpretamos la señal como únicamente futura, y Cristo le dio significado tanto histórico como futuro, ya habremos perdido una parte significativa de la señal; ya no miraremos al pasado buscando ayuda para entender el futuro.
Es importante estar seguros de entender adecuadamente la señal. Ella implica las palabras del Señor, el pueblo del Señor, y el testimonio de su pueblo. Tal vez haya diferentes interpretaciones, pero cada uno tiene que alcanzar su entendimiento postrado en oración delante del Señor
Pensamiento 4. La Palabra de Dios no es secreta; es una revelación. Debe ser escudriñada y entendida.
ESTUDIO A FONDO 1
(24:15) Postreros tiempos-anticristo-abominación desoladora: (To Bdélugma tes eremoseos) la abominación que causa desolación. Note las palabras de Cristo, «la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel». Hay tres pasajes en Daniel que hablan de la «abominación desoladora».
«Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende, que, desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana se hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador» (Dn. 9:24-27).
«Y se levantaran de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitaran el continuo sacrificio y pondrán la abominación desoladora» (Dn. 11:31).
«Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días» (Dn. 12:11).
En Daniel 9:27 las palabras son Bdélugma ton eremoseon. El hebreo dice: «Sobre el ala [o pináculo] de abominaciones [vendrá] el desolador» o «sobre alas como un desolador [vendrá] abominación».
En Daniel 11:31 el hebreo dice: «Ellos pondrán [situarán] la abominación que desola».
En Daniel 12:11 el hebreo dice: «y desde el tiempo del [sacrificio] diario será quitado, y establecida la abominación que causa desolación, [será]»
Es necesario discutir varios temas acerca de la «abominación desoladora» mencionada por Cristo al citar a Daniel.
-1. ¿Cuándo fue cumplida la profecía de Daniel?
» a. Hubo un cumplimiento pasado; es decir. hubo un cumplimiento antes del tiempo de Cristo. Alrededor del año 170 a.C. Esto está claro, Antíoco Epifanes, el rey de Siria, conquistó a Jerusalén e intentó imponer la cultura griega sobre los judios. Quería que los judíos se convirtieran en griegos plenos tanto en costumbres como en religión. Sabía que para lograrlo tenia que destruir la religión judía. Por eso hizo tres de las cosas más horribles que se podían hacer conforme al pensamiento del pueblo judío. Profanó el templo (1) tomando el gran altar de la ofrenda quemada para usarlo como altar para el Dios griego del Olimpo. Zeus; (2) sacrificando carne de cerdo sobre él; y (3) instalando un tráfico de prostitución en las cámaras del templo (cp. 1 Macabeos l 120-62; cp. también Josefo. Am. l2.5:3-4; Guerras l.l:2).
» b. Cristo dijo que hay un cumplimiento futuro: «cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel…» Existen principalmente cuatro conceptos referidos al cumplimiento futuro de la profecía de Daniel.
- Uno afirma que no hay cumplimiento futuro; todas las señales fueron cumplidas con la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. a manos de Tito.
- Otros afirman que Cristo se refiere a la era de la iglesia y a las pruebas que la iglesia tiene que atravesar antes del retomo de Cristo.
- Y otros ven a la profecía como referida exclusivamente al postrer tiempo, sin tener nada que ver con la destrucción de Jerusalén en 70 d.C.
- Otros creen que Cristo está respondiendo a las mismas preguntas que los discípulos habían hecho. Que predice tanto la destrucción de Jerusalén como el fin del mundo.
Al considerar lo que Cristo está diciendo, lo mejor es que Él hable por sí mismo sin agregar ni quitar nada de sus palabras. Cristo está diciendo lo siguiente: lo mismo que ocurrió bajo Antíoco Epifanes volverá a ocurrir en el Lugar Santo. En efecto, Cristo estaba diciendo que el templo seria destruido de tal manera que no quedase piedra sobre piedra. Esta destrucción ocurrió: lo que Cristo dijo ocurrió en el sentido más literal bajo Tito en el año 70 d.C. (Véanse bosquejo y nota–Mt. 24:1-14. especialmente las notas que citan a Josefo, el historiador judío. La lectura del registro de Josefo de la desolación de Jerusalén revela la forma terrible en que fueron devastados el templo, la ciudad y la gente.)
Sin embargo, tal como se discutió en notas anteriores, Cristo no solamente estaba respondiendo la pregunta de los discípulos en cuanto a la fecha de la destrucción de Jerusalén, también estaba respondiendo a su pregunta referida al retorno de Cristo y al fin del mundo. La profecía de Daniel y la elaboración que el Señor hizo de ella. tienen que tener un doble cumplimiento. Las señales que apuntaban a alguien que había pecado tan terriblemente (Jerusalén) son muy similares a las señales que apuntan a otro culpable de pecado (el mundo en el postrer tiempo). El pecado de Jerusalén fue el más horrendo que pudo haberse cometido: matar al propio Hijo de Dios. Y el pecado del mundo. al final del tiempo, será igualmente terrible al seguir a la «abominación desoladora». Por eso, el mundo experimentará un incremento. una intensificación de las señales en el postrer tiempo. Como resultado habrá grandes pruebas tales como el mundo nunca han visto (v. 21). (Nuevamente, véanse bosquejo y notas–Mt. 24: 1 ss)
-2. Un segundo tema que requiere discusión en cuanto a la «abominación desoladora» es la división del tiempo que aparentemente of recen Cristo y Daniel. Cristo dice que la abominación desoladora inaugura la peor tribulación que el mundo haya conocido (Mt. 24:15, 21). En sus propias palabras, las señales que ocurren hasta la abominación desoladora son llamadas «principio de dolores» (Mt. 24:8): Y las pruebas que tienen lugar después de la abominación desoladora son llamadas «gran tribulación». Son tribulaciones tan grandes que no tienen precedente en la historia (Mt. 24:21). Daniel también ofrece una división del tiempo tal como Cristo.
«Y [el Príncipe] por otra semana confirmara el Pacto con muchos; a la mitad de la semana se hara… y lo que está determinado se derrame sobre el desolador» (Dn. 9:27).
«A la mitad de la semana» (semana setenta de Daniel) apunta decididamente a un periodo de tiempo (una semana) que es dividida en dos partes. Ahora note estos factores.
» a. Daniel estaba hablando de la «semana setenta». El fin de esta profecía. Dos hechos nos dicen que Daniel también estaba hablando de tiempo del fin como lo hizo Cristo: (1) Cristo estaba hablando del fin de Jerusalén y del fin del mundo. y (2) Cristo dijo que se estaba refiriendo a la profecía de Daniel.
» b. Daniel dijo que el comienzo de la segunda mitad de su semana setenta es «la abominación desoladora» o el príncipe que causa «ídolos abominables».
Las palabras de Cristo merecen cuidadosa atención: «Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora
de que habló el profeta Daniel …» (Mt. 24:15). Cristo estaba por explicar más detalladamente lo que había profetizado Daniel. De esa manera Cristo explicó que la primera mitad de la semana de Daniel consistiría de señales que marcaran el «principio de dolores» (Mt. 24:8; cp. Mt. 24:5-14). y la última mitad de la semana de David que traería pruebas sin precedentes de «gran tribulación». La segunda mitad de la semana sería iniciada con «la abominación desoladora en el lugar santo» (Mt. 24:15. 21).
-3. Una tercera cuestión que necesita ser considerada es el marco del tiempo final (semana setenta) tal como fue predicho
por Cristo y Daniel.
Las Escrituras se refieren a la duración de este período.
«Tiempo, y tiempos. y medio tiempo» (Dn. 7:25; 12:7).
«1.26O días» (Ap. l2:6).
«42 meses» (Ap. 22:2: 13:5-6).
En base a los días y meses mencionados en Apocalipsis, si el tiempo de Daniel equivale un año, entonces sus palabras «tiempo [1 año). tiempos [2 años, y medio tiempo [1/2 año]» equivalen a 3 1/2 años. Daniel afirma que la abominación desoladora tiene lugar en «el medio de la semana», es decir, después de tres años y medio. Se asume que las palabras de Cristo «principio de dolores» (es decir, la primera mitad de la semana) también son tres años y medio. Entonces. combinando a los dos periodos de tiempo (3 1/2 años cada uno) la duración de los días del fin o el postrer tiempo serán literalmente siete años. En base a las palabras de Apocalipsis la profecía de Cristo puede ser granficada de la siguiente manera.
EL FIN DEL MUNDO
Ver la señal de la abominación desoladora a la mitad de los tiempos daños (v. 15)
3 años y medio Señales que marcan El «principio de dolores» (v. 8)
3 años y medio. «Pruebas sin paralelo de la gran tribulación» (v. 21).
Ver al Hijo del Hombre que viene
(vv. 29-30)
«Sus ángeles…reuniendo a los elegidos» (v. 31).
Sin embargo, hay que notar que muchos eruditos de la Biblia afirman que las palabras «tiempos› en Daniel y «días›› y «meses de Apocalipsis (y de hecho en toda la Escritura). con frecuencia se usan para indicar bloques de tiempo, es decir, a períodos más prolongados o a períodos indefinidos de tiempo.
-4. Un cuarto asunto que debe ser considerado es este: ¿Qué o quién es designado con «abominación desoladora»? Como ya se indicó antes muchos excelentes comentaristas afirman que la profecía se refiere a la destrucción de Jerusalén a manos de Antíoco Epífanes (170 a.C.) y a manos de Tito (70 d.C.). Existen fuertes evidencias históricas. como también el hecho de que Cristo estaba contestando una pregunta especifica de los discípulos (Mt. 24:3). para apoyar el cumplimiento pasado de la profecía. ¿Pero qué del cumplimiento futuro? ¿Qué o quién es designado con «abominación desoladora» en el fin del mundo?
» a. Quizá alguna indicación la of rezca la frase misma. En el Antiguo Testamento la palabra abominación es relacionada con la idolatría o el sacrilegio. De desolación significa lo mismo que la que causa desolación. En este caso es la abominación la que causa desolación. Es decir, la abominación actúa sobre el lugar santo y causa personalmente la desolación. Esto, por supuesto señala que una persona cumple la profecía en el futuro así como fueron dos personas concretas las que la cumplieron en el pasado. Antíoco y Tito.
» b. Marcos 13: l4 en realidad usa el participio masculino para indicar vigorosamente que la abominación desoladora es una persona.
» c. Daniel 9:27 menciona a un príncipe que causa la desolación. Un gran teólogo luterano. Traduce príncipe como el destructor.
» d Segunda Tesalonicense y Apocalipsis identifican al antecristo que se va a levantar en los postreros días causando daño sin precedentes al mundo y al pueblo de Dios.
«Nadie os engaña de ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?» (2 Ts. 2:3). (Véanse Mr. 13:14; 2 Ts. 2:4-9. Ap. 6:2-7… Cp. Dn. 9:20-27; 11:31; 12.11.).
ESTUDIO A FONDO 2
(24:17) Casa―azotea: en la antigüedad los techos de las casas eran pianos; se los usaba para descansar. meditar y para ¡as visitas de vecinos. La mayoría de las casas tenían escaleras. Tanto exteriores como interiores para llegar al techo. Cuando se ve la abominación el peligro es tan grande que la persona debe huir inmediatamente usando la escalera exterior.
[2] (24:16-20) Anticristo-abominación desoladora: 1 advertencia de huir inmediatamente de la «abominación desoladora.» Ningún creyente podrá resistir a la abominación, ni siquiera los más fuertes. Con cuatro afirmaciones Cristo acentúa el inminente peligro y la urgencia.
-1. La persona debe olvidar toda comodidad hogareña: ilustrado por el que se levanta de la azotea y huye inmediatamente (véase Estudio a fondo 2-Mt. 24:17).
-2. La persona debe olvidar todas las posesiones personales: no debe volver del trabajo para recoger sus ropas (o posesiones).
-3. La persona debe lamentarse de aquellos que no pueden huir rápidamente: ilustrado por mujeres embarazadas responsables de niños pequeños.
-4. La persona debe orar por buenas condiciones en la huida: ilustrado mediante la mención del invierno y el de día reposo. Este establecía ciertas obligaciones religiosas que impedirían la huida (viajar) para los religiosos fieles.
«Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento» (Mt. 3:7-8).
Pensamiento 1. El peligro es tan grande que Cristo dijo:
«Acordaos de la mujer de Lot» (Lc. 17:32).
Pensamiento 2. Hay aquí un fuerte acento sobre esto: cuando la vida está en peligro la mente debe concentrarse en hacer lo que sea posible para salvaros. Al vivir día tras día lo que realmente debería movemos a gratitud es nuestra vida, y no cosas.
Pensamiento 3. Note a quienes le dice Cristo que olviden posesiones del mundo y el hogar: a sus discípulos y
seguidores. ¿Estaría pensando en tantas comodidades materialistas que caracterizan a tantos seguidores suyos?
[3]. (24:21) Gran tribulación: la gran tribulación que no tiene paralelo en la historia.
-1. En los años 66-70 d.C. Jerusalén experimentó uno de los sitios más terribles de toda la historia. En 66 d.C. Los judíos hicieron una revuelta y el ejército romano estuvo pronto para atacar. Pero por dos motivos principales era difícil tomar la ciudad. Estaba situada sobre la cima de un monte, bien protegida por el terreno mismo, y los líderes de la revuelta eran fanáticos religiosos. Un millón de personas fácilmente habían huido a la ciudad para buscar refugio detrás de sus muros protectores.
A medida que proseguía el sitio las predicciones de Cristo fueron cumplidas literalmente. Del lado exterior de los muros estaba el ejército romano y todo el mutilamiento y muerte de la guerra. Del lado interior de los muros vecino tras vecino comenzó a sufrir hambre, pestilencia, falsos libertadores (Mesías), traición, muerte, revuelta, rebelión y odio. Todo cobraba sus impuestos. Josefo dice que más de un millón murieron y 97.000 fueron tomados cautivos. Los horrores del sitio fueron claramente descritos por él (véanse notas- Mt. 24:7; 24: 10; 24:11; Josefo, Guerras. 5.1213; 6.314; 6.825; también Josefo: obras esenciales, pp. 375-377 [Editorial Portavoz]).
«Me parece que los infortunios de todos los hombres, desde el comienzo del mundo, si fuesen comparados con los de estos judíos, no fueron tan considerables como éstos» (Josefo, Guerras. Prefacio 4).
-2. En los postreros tiempos el mundo experimentará gran tribulación tal como no la ha habido en la historia. Note que Cristo no describe las grandes pruebas más allá de lo que ya ha dicho en vv. 5-12. Una rápida mirada a la gran tribulación mencionada por Apocalipsis nos da alguna idea de las pruebas (véanse bosquejo y notas de todo lo que sigue; cp. Dn. 12: l-2.)
- Truenos, relámpagos y terremotos (Ap. 8:5; cp. Ap.
- Catástrofes naturales (Ap. 8:6-12).
- Langostas semejantes a demonios o plagas (Ap. 8:13 – 9:11).
- Ejércitos semejantes a demonios (Ap. 9: 12-21).
- Naciones enojadas que destruyen la tierra (Ap. 11:18; cp. Ap. 11:14-19).
- Un gobernante político y malo (Ap. 13: 1-10).
- Un gobernante religioso falso y malo (Ap. 13:11-18).
- Terrible destrucción y sufrimiento, tanto sobre la naturaleza como sobre los hombres (Ap. 16: 1-21).
- Un poder mundial malo engañoso (Ap. 17: 1-18:24).
[4]. (24:22) Días del fin ▬ gran tribulación: promesa de que aquellos días serán acortados por amor a los escogidos. Note que Cristo dijo dos cosas.
» 1. Los días de «gran tribulación» serán acortados. ¿Qué quiere decir que serán acortados?
- Serán más cortos de lo que normalmente Dios permitiría para tanta pecaminosidad.
- Más cortos de lo que el enemigo esperaría.
- Más cortos de lo que otros esperarían de los gobernantes al resistir una revuelta tan fanática.
En su trato con Jerusalén Dios usó en su poder para acortar los días por amor a Israel. En medio del juicio Dios era misericordioso: Israel no fue aniquilado totalmente. El sitio duró menos de lo esperado. Muchos han registrado las causas naturales que tuvieron por consecuencia un sitio más breve.
- Divisiones y partidismos. Los líderes judíos estaban divididos desde el comienzo. Nunca pudieron formar una política de unidad.
- Un incendio desastroso. El fuego destruyó demasiados escudos y provisiones para que la ciudad pudiera seguir luchando.
- Bandas de saqueadores. Estos buscaban salvarse por sus propios medios: robando, asaltando y matando. Quedaron bien documentados por Josefo.
- Traición y entrega. Algunos incluso entregaron sus fortificaciones sin luchar.
- El rápido ataque por parte de Roma. Roma envió el ejército mucho más rápido de lo esperado.
- Debilidad de las fortificaciones. Herodes Agripa siempre tuvo la intención de fortalecer los muros de Jerusalén, pero nunca lo hizo.
Por supuesto, el creyente ve la mano de Dios es estas causas naturales. Dios obró para bien en todas las cosas a efectos de acortar los días y cumplir su Palabra. A pesar de la terrible tribulación algunas vidas fueron salvadas; salvadas gracias a la compasión de Dios (2 P. 3:9).
Al tratarse del tiempo del fin, las tribulaciones sobre la tierra y sobre sus habitantes también serán abreviadas.
«¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, [pero note esto]… sabiendo que tiene poco tiempo» (Ap. 12:12).
«Y cuando venga [el anticristo], es necesaria que dure [pero note] breve tiempo» (Ap. 17:10).
«Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida» (2 Ts. 2:8).
» 2. Dios acortara los días de la gran tribulación por amor a los escogidos. Desde una perspectiva histórica, algunos de los cristianos recordaron la advertencia del Señor y huyeron de Jerusalén antes del ataque, alrededor del año 66 d.C. Huyeron a una ciudad menor llamada Pella en el distrito de Decápolis. Estos creyentes oraron por sus hermanos y por su amada ciudad, y Dios escuchó sus intercesiones. Acortó los días de las terribles pruebas; los acortó por las oraciones de los escogidos.
En las Escrituras se ilustra claramente la misericordia de Dios por los perdidos -incluyendo civilizaciones y ciudades- y su disposición de salvarlos en respuesta a la oración intercesora de los creyentes. La oración de Abraham por Sodoma y Gomorra es un ejemplo. Si se encontraban solamente diez justos las ciudades habrían sido salvadas a pesar de su terrible pecado (Gn. 18:23ss). La oración de Lot por Zohar es otro ejemplo (Gn. 19:20-22).
«Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho» (Stg. 5:16).
«Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora e Informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonaré» (Jer. 5:1).
«Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy a quien sirvo, diciendo: Pablo no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo… Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis… Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento, y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros, y saliesen a tierra: y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra» (Hch. 27 :23-24; 37; 43-44).
Pensamiento 1. Dios honrará las oraciones de sus auténticos seguidores, aun al punto de triunfar sobre desastres naturales. ¿Cuánto cambio podría operarse tanto en el mal del mundo, natural y humano, si el pueblo de Dios realmente creyese en la oración intercesora y se convirtieran en verdaderos intercesores en favor de este mundo corrupto?
Pensamiento 2. Demasiados de nosotros somos protestones en vez de ser intercesores. Demasiados de nosotros nos quejamos de la aflicción o de lo prolongada que es nuestra aflicción. Cómo es posible que Dios haya permitido semejante sufrimiento es algo que trasciende nuestro entendimiento. Pero hay necesidad de tres cosas.
1) Tenemos que comprender que Dios no causa el mal ni el sufrimiento. Dios no aflige; Él libera.
2) Tenemos que comprender que nunca sufrimos tanto como merecemos. Somos tan pecadores y hemos contaminado tanto la tierra con el mal que merecemos lo peor.
3) Debemos comprender que Dios es misericordioso. Lo que hace falta no son las quejas, sino oración: oración intercesora. Es preciso que oremos dando gracias a Dios porque el mal no es peor. Luego, en incesante oración, tenemos que pedirle que corrija y acorte el mal.
[5]. (24:23-24) Falsos mesías–postreros tiempos: la desesperada búsqueda de un libertador, de un Mesías terrenal. Cristo dice tres cosas.
– 1. Se levantarán falsos Mesías y profetas. Cuando la gente es oprimida, cuando presencia escena tras escena de muerte por hambre, pestilencia, homicidio, y guerra, la gente clama por liberación. Entonces la gente está tan abierta a un libertador que aparezca sobre la escena, y siempre hay algunos que están dispuestos a asumir el poder y el liderazgo que la gente pide. Durante el sitio de Jerusalén aparecieron tales hombres (libertadores) prometiendo liberación tanto de los romanos como de los desastres naturales. Aparentemente había circulado la creencia y los rumores de que el Mesías había vuelto, y que estaba o bien afuera en el desierto o en alguna habitación secreta de la ciudad. Solo estaba esperando el momento oportuno para dar el golpe. La escena de Jerusalén era un tanto semejante a la que se vivió en tiempos de Jeremías.
«Y yo dije: ¡Ah! ¡Señor Jehová! He aquí que los profetas dicen: No veréis espada, ni habrá hambre entre vosotros, sino que en este lugar os daré paz verdadera. Me dijo entonces Jehová: Falsamente profetizan los profetas en mi nombre: no los envié, ni les mandé, ni les hablé: visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón os profetizan» (Jer. 14:13-14).
El mismo tipo de escena se repetirá en los días del fin. El anti-Cristo, el falso libertador de la tierra, se levantará para engañar a toda la tierra (véanse bosquejo y notas-Ap. 13:1-8 y pasajes relacionados). Note que Cristo simplemente dice: «No lo creáis», ni a los rumores ni a los falsos libertadores.
– 2. Los falsos libertadores mostrarán grandes señales y prodigios. Los libertadores, locales y nacionales, siempre afirman
ser destinados. Apuntan a señales y prodigios. Siempre ha sido así ―y siempre será― a lo largo de todos los tiempos. El tiempo del fin presenciará un aumento e intensificación de señales y prodigios que se esparcirán por todo el mundo.
«Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos y con todo engaño» (2 Ts. 2:8-10).
«Y también hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y enseña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió» (Ap. 13:13-14).
– 3. Los falsos libertadores serán tan convincentes que aun serán una amenaza para los escogidos. Los escogidos por supuesto son creyentes genuinos que siguen a Cristo a pesar de las tentaciones, pruebas, amenazas y peligros. Un excelente pasaje que describe en mucho el mismo cuadro se encuentra en 2 Ts. 2:1-17. La forma en que los escogidos pueden resistir es enunciada claramente.
«Así que hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. Y el mismo Jesucristo, Señor nuestro, y Dios nuestro padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra» (2 Ts. 2:15-17).
[6] (24:25-28) Jesucristo, retorno: la verdad referida a la liberación y a la venida del Mesías. Cristo dijo cuatro cosas acerca de su retomo.
– 1. No vendrá del desierto, es decir, desde algún sitio desconocido y remoto. Cuando la gente proclame que el gran libertador ha aparecido en determinado lugar, el mensaje o rumor no debe ser creído: «No salgáis››.
– 2. No vendrá de alguna habitación secreta, es decir, en secreto, invisible, en silencio. Nuevamente, cuando tal mensaje 0 rumor sea proclamado: «No lo creáis».
- Vendrá como un «relámpago››.
» a. Saldrá del cielo (procedente del mundo y de la dimensión espiritual): semejante a un relámpago.
» b. Su venida será repentina y sorpresiva: como lo es un relámpago.
» c. Su venida será visible a todos, desde oriente a occidente: como un relámpago (cp. Ap. 1:7).
«Entonces aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria» (Mt. 24:30).
«Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo» (Hch. 1:9-11).
«Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras» (1 Ts. 4:16-18).
«He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén» (Ap. 1:7; cp. Ap. 19:11-19).
– 4. Vendrá a ejecutar el juicio (v. 28; cp. Is. 30:30; Ap. 19:20-21). Las águilas, aves de rapiña, siempre se reúnen dónde está el cuerpo muerto. Este versículo tiene al menos dos significados.
▬ a. El cuerpo muerto es el pueblo de Israel, y las águilas los ejércitos romanos bajo Tito que se reunieron alrededor de Jerusalén para devorar la presa.
▬ b. El cuerpo muerto es el mundo, los que están espiritualmente muertos, y las águilas son Cristo y sus ángeles y sus santos. Vienen para reunirse alrededor del mundo muerto y ejecutar el juicio. El punto esencial de este pasaje es que la venida de Cristo será para ejecutar el juicio universal. Vendrá por el cuerpo muerto, por todos los que están espiritualmente muertos para ejecutar el juicio sobre ellos. Cristo ejecutará el juicio sobre el mundo entero.
«Y vi un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes» (Ap. 19:17-18).
«Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos» (Mt. 25:31-32).
«Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio» (He. 9:27).
«Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio» (2 P. 2:9).
«Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos» (2 P. 3:7).
«De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él» (Jud. 14-15).
«Un aporte para mis hermanos predicadores.»
(Tomado de la Biblias de Bosquejos y Sermones Tomo 2 Ed. Portavoz).
Amén, para la honra y gloria de Dios.


Deja un comentario