LECTURA BÍBLICA: 1ª a LOS CORINTIOS 9:19 AL 23. 19. Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. 20. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; 21. a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. 22. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. 23. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.
Comentario general del contexto Bíblico: (1ª de Corintios 9: 19-23). Predicación ▬ Ministro: El método del ministro es hacerse a todos de todo. Pablo dice que él era “libre de todos”; es decir, que él no estaba obligado a ajustarse a ninguna de las ideas u opiniones del hombre. Había sido liberado en Cristo y estaba obligado solo a ajustarse a Cristo. Pero Pablo se entregó a sí mismo, en realidad se hizo siervo de todos los hombres. ¿Por qué? Para poder ganar a más hombres para Cristo.
Nota: Que Pablo se ajustara a las opiniones y costumbres de otros no quiere decir que estuviera comprometiendo sus convicciones ni que fuera falso. Quiere decir que se acercaba a los hombres, ganaba su confianza para que les prestaran atención a su testimonio de Cristo.
▬ 1. Pablo se hizo como judío a los judíos, es decir, a aquellos que están sujetos a la ley. Cuando Pablo estaba ministrando a los judíos, él se ajustaba a sus costumbres y leyes siempre que nada violara su andar en Cristo. Observe que Pablo no estaba sujeto a la ley.
“porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Ro. 10:4).
La norma de Pablo era Cristo, no la ley. Pero él se sujetó a la ley cuando ministraba a los judíos a fin de acercarse a ellos y ganar su confianza para poder testificarles. Nota: Pablo se comprometía con los judíos y con todos los otros siempre que no estuviera implícito un principio. Hechos 21:18-27 constituye un buen ejemplo de cuánto haría él por concederle entrada al evangelio. Sin embargo, cuando había un principio en juego, no cedía un ápice (cp. Gá. 2:3-5).
▬ 2. Pablo se hizo como uno sin ley a aquellos que estaban sin ley. Pero note un elemento importante: “No quiere decir que se volvió inmoral y sin ley”. Él seguía obedeciendo la ley de Dios; es decir, siempre estuvo bajo la ley de Cristo. Aún así obedecía la voluntad de Cristo la cual comprende los mandamientos de Dios y más. Pero Pablo se ajustó a las costumbres y estilo de vida de los impíos siempre que no constituyeran una violación de la ley de Cristo. Vivía como un gentil cuando se encontraba entre ellos a fin de acercarse a ellos y ganarlos para Cristo.
▬ 3. Pablo se hizo como débil a los cristianos débiles. Es decir, se ajustó a sus pequeñas reglas y regulaciones. Se abstuvo de hacer algunas cosas que eran perfectamente legales. Se ajustó a sus ideas y opiniones solo para contar con una puerta abierta para ayudarlos a crecer en Cristo. Puso a un lado su libertad y derechos personales a fin de ayudar a los cristianos recién convertidos y débiles. No se atrevería a serles tropezadero, tampoco haría que lo sacaran de la vida de ellos por haberlos ofendido y así perder su oportunidad de ayudarlos. Se hizo como uno de ellos a fin de ganarlos.
▬ 4. Pablo plantea claramente su propósito de ajustarse a las costumbres y opiniones de los hombres:
“a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (v. 22).
Pablo declara que él fue a los extremos cuando fue necesario a fin de ganar a las personas para Cristo. Note la palabra “esto” (v. 23); generalmente se traduce como “todas las cosas”. Pablo declara que él hizo “todas las cosas” por el bien del evangelio. Lo que importaba en la vida no era él ni sus derechos, sino el evangelio. El evangelio era la pasión devoradora de su vida. ¿Para qué? Para que pudiera ser copartícipe del evangelio con otros creyentes. Al serle fiel al evangelio participaría de la redención del evangelio con otros creyentes.
“Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” (Mt. 4:19).
“Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos” (Mr. 10:43, 44).
“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).
“Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).
“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gá. 6:2).
“Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gá. 6:10).
“no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).
“El fruto del justo es árbol de vida; y el que gana almas es sabio” (Pr. 11:30).
“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Dn. 12:3).
Consideraciones prácticas en 9:19–23
Si Pablo quería hacerse de todo para todos, ¿no se exponía a ser criticado por los que lo llamarían débil? Esperaban que fuese un líder fuerte. Pero Pablo está dispuesto a ser un débil entre los débiles. Permaneciendo fiel a la enseñanza del evangelio, era libre en cuanto a cosas neutrales, incluyendo asuntos de comida y bebida. Pablo era libre de judíos, gentiles y débiles, pero les ministraba a todos el evangelio con eficacia.
Pablo sigue las huellas de Jesús, quien en su ministerio terrenal comió con publicanos y prostitutas. A Jesús se le conoció como su amigo (Mt. 11:19), por lo que fue considerado como uno de ellos. Jesús bebió del agua que la samaritana le dio en el pozo de Jacob, y sus discípulos se sorprendieron de que conversara con una mujer (Jn. 4:9, 11, 27). Jesús dijo a los fariseos que pagaran impuestos al César y que le dieran a Dios lo que es de Dios (Mt. 22:21). Jesús sentó el modelo de lo que es acomodarse a la cultura y circunstancias de la gente entre la cual predicó. Con todo, el evangelio se mantenía incólume.
Por el bien del evangelio, los misioneros, evangelistas y pastores deben de adaptarse a la gente y comunidad en la que trabajan. Sin comprometer jamás las demandas del evangelio, deben buscar la manera de llevar a la gente al conocimiento de Jesucristo. Tal como el Señor Jesús lo dijo en su oración sacerdotal, «Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado».
Nota del Expositor Bíblico: La juventud cristiana debe imitar el ejemplo del apóstol Pablo: renunciar al ego y al orgullo, y situarse en la necesidad del prójimo para conducirlo a la vida eterna, reconociendo que todas las almas son de gran valor para Dios.
1er Titulo: Ejemplo de servicio C1 Dios con humildad para ganar almas para Cristo. Versículo 19. Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. (Léase: San Mateo 11:29. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. ▬ Gálatas 5:13. Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.).
1ª a los corintios 9:19. Porque, aunque soy libre de todos los hombres, me hice esclavo de todos para ganar a la mayor cantidad posible.
Con la palabra libre, Pablo regresa al discurso sobre la libertad que empezó este capítulo (v. 1). Dijo que él era libre de las restricciones dietéticas que la ley mosaica imponía a los judíos. Ahora da a entender que es libre de dependencia económica. Al no aceptar compensación económica por el ministerio que realiza en Corinto, quedaba libre de cualquier imposición que pudiera obstaculizar su predicación.
La libertad es un concepto relativo que tiene sus propias limitaciones. Pablo no dice que es libre de todas las cosas, sino que es libre de todos los hombres. Hace eco de la idea que empezó el capítulo (v. 1). Allí afirma que es libre porque tiene libertad cristiana. Aquí declara que es libre de todos los hombres, como hecho objetivo, ya que no ha hecho uso de toda la libertad que posee.
Pablo dice que él tiene la libertad de comer o no comer carne, y que goza de independencia económica en virtud de su negocio con las carpas. Pero nunca estuvo libre de la ley de Dios, porque tenía libertad sólo dentro del contexto de esa ley. Agustín lo pone en forma concisa: «El hombre nunca es más libre que cuando es controlado por Dios solo».
Como hombre libre, Pablo es capaz de relacionarse con cualquier creyente de la iglesia de Corinto. Tiene plenos derechos apostólicos para estar libre del control humano, pero escoge ser siervo de todos los creyentes de Corinto. Cumplió literalmente las palabras que Jesús dijo a sus discípulos: «Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá hacerse su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás» (Mt. 20:25–27). Pablo imitaba a Jesús, quien vino a servir y no a ser servido.
Pablo se hace servidor de todos, con el fin de ganar la mayor cantidad de gente para Cristo. Debe quedar claro de que no compite con los otros apóstoles a quién convierte más gente a Cristo. Más bien espera que la estrategia de ser siervo de todos traiga más gente a Cristo que cualquier otro método. En conclusión, al ponerse al servicio del pueblo de Cristo, Pablo demuestra que es un siervo de Jesús (cf. Gá. 5:13).
2° Titulo: La gracia en Cristo poro predicar el evangelio sin acepción de personas. Versículos 20 y 21. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. (Léase: Los Hechos 10:34. Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas. ▬ Romanos 10:12. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan.).
1ª a los corintios 9: 20. Con los judíos me comporto como judío, para ganar a los judíos. Para los que están bajo la ley me he convertido como uno que está bajo la ley, aunque yo mismo no esté bajo la ley, para ganar a los que están bajo la ley.
» a. «Con los judíos me comporto como judío, para ganar a los judíos». Como aquel que es siervo de todos, Pablo empieza por su propia gente y se apega al principio de «a los judíos primeramente y también a los gentiles». Pablo era judío y hebreo de hebreos (Fil. 3:5). Pero cuando dice que se hace judío para los judíos, quiere decir que al ser un seguidor de Jesús vive en una nueva creación (2 Co. 5:17), que ya no es ni judío ni gentil.
En su intento de ganar a los judíos para Cristo, Pablo se adaptaba a las costumbres judías durante su ministerio. Estos son algunos de los ejemplos notables: dejó que Timoteo fuese circuncidado «por causa de los judíos» (Hch. 16:3); hizo un voto nazareo para expresar a Dios su agradecimiento (Hch. 18:18); se purificó junto a cuatro nazareos y pagó sus gastos para la ofrenda sacrificial (Hch. 21:23, 24, 26).
Pablo trató de promover la unidad de la iglesia llevando hasta Jerusalén a algunos cristianos gentiles de Macedonia y Asia Menor (Hch. 20:4). Aunque fue acusado de no enseñar la ley de Moisés a los judíos de la dispersión (Hch. 21:20, 21), voluntariamente pacificó a los cristianos judíos de Jerusalén. Quería demostrar que no tenía ningún reparo en obedecer la ley de Moisés.
» b. «Para los que están bajo la ley me he convertido como uno que está bajo la ley, aunque yo mismo no esté bajo la ley». Esta idea es paralela a la primera oración del versículo. Ambas oraciones se aplican a los judíos que estaban bajo la ley de Moisés y a los cristianos con una conciencia débil. ¿Pero por qué vuelve Pablo a llamar la atención a los judíos? Parece que quería hacer una clara distinción entre quienes estaban bajo la ley (v. 20) y quienes no estaban bajo la ley (v. 21). Esto no sólo distingue entre judíos y gentiles, sino que también parece distinguir entre los cristianos de conciencia débil que están bajo la ley y los cristianos fuertes que practican su libertad de la ley.
En éste y el siguiente versículo (v. 21), la palabra ley alude a la ley mosaica. Para ser preciso, la parte civil y ceremonial de esa ley era una carga para los judíos (cf. Hch. 15:10; Gá. 5:1). Con todo, Pablo estaba listo a relacionarse con aquellos judíos que consideraban que su deber era obedecer la ley de Moisés. Junto a sus demás compatriotas, guardaba las costumbres judías, las que incluían reglas dietéticas, lavamientos y la observancia sabática.
Como campeón de la libertad cristiana (véase p. ej., Gá. 2:4; 5:13), Pablo pondrá de lado su libertad en Cristo y se someterá a la esclavitud de la ley mosaica. Esto lo hace en contextos judíos y sólo por una razón: ganar a los judíos para Cristo. Con todo, añade algo que aclara su disposición a guardar los mandamientos de la ley mosaica: «aunque yo mismo no esté bajo la ley». Permanece libre en Cristo Jesús.
» c. «Para ganar a los que están bajo la ley». Lo que Pablo busca al obedecer la ley mosaica es promover la conversión de los judíos al cristianismo. No habla de los judíos cristianos que ya saben que en Cristo tienen libertad. Más bien se refiere a los judíos que todavía no conocen a Jesús y el poder liberador del evangelio. Quiere que los que están bajo la ley tengan la misma libertad que él goza en Cristo.
Aunque Pablo fue nombrado ante todo como apóstol de los gentiles (véase Gá. 2:7–9), predicó el evangelio de salvación a judíos y gentiles (Hch. 20:21). De esta forma buscó ganar a «los que están bajo la ley» y «los que están sin la ley». Pablo se adaptó tanto a judíos como a gentiles, para el bien del evangelio.
1ª a los corintios 9:21. Para los que no tienen la ley me he convertido como uno que no tiene la ley, aunque yo mismo no esté sin la ley de Dios sino bajo la ley de Cristo, para ganar a los que están sin la ley.
» a. «Para los que no tienen la ley me he convertido como uno que no tiene la ley». ¿Por qué no es directo Pablo y dice «para los gentiles», en lugar de dar un rodeo con la frase «para los que no tienen la ley»? Primero, en esta epístola evita alienar a los gentiles y es cauto al dirigirse a ellos. Segundo, se dirige a los gentiles que no conocían la ley de Dios y a los gentiles cristianos que estaban libres de la ley mosaica. Finalmente, «los que no tienen la ley» se podría referir a los cristianos fuertes.
Dios entregó a los judíos «la palabra de Dios» (Ro. 3:2, RV60), pasando por alto a las otras naciones (Sal. 147:19, 20). Las naciones no tenían la ley. En griego, Pablo usa el término anomos, que tiene un doble significado: objetivamente los gentiles vivían sin la ley de Dios; subjetivamente no tenían ningún interés en esa ley. En el presente versículo prevalece el sentido objetivo. Pablo contrasta a los que no tenían la ley con los que recibieron la ley. Con todo, el sentido subjetivo también está presente, ya que Pablo añade de inmediato que él mismo no está sin la ley de Dios. Vive en conformidad con la ley de Cristo.
Cada vez que Pablo pasaba un tiempo con los gentiles, no hacía caso de las leyes judías sobre las comidas, ni de la circuncisión, la fiesta de la luna nueva o del sábado (véase Gá. 2:11–14; Col. 2:11, 16). No sorprende que en Jerusalén lo acusaran de enseñar a los judíos de la dispersión que abandonaran las leyes y costumbres mosaicas (Hch. 21:21).
Desde un punto de vista judío, la forma en que Pablo se conducía con los gentiles, lo hacía un gentil. Como no ignoraba la ley, a ojos de los judíos se convertía en un trasgresor de los preceptos divinos.
» b. «Aunque yo mismo no esté sin la ley de Dios sino bajo la ley de Cristo». Con estas palabras, Pablo deja en claro a judíos y gentiles que no es un hombre sin ley. Hay que destacar que, en tres versículos sucesivos, Pablo subraya a sus lectores cuál es su estado: soy libre de todos los hombres (v. 19) yo mismo no estoy bajo la ley (v. 20) yo mismo no estoy sin la ley de Dios sino bajo la ley de Cristo (v. 21). La primera declaración (v. 19) debe entenderse a la luz de las otras dos afirmaciones (vv. 20, 21). «Ser libre significa no estar ni bajo la ley ni fuera de la ley, sino en Cristo». El que está en Cristo Jesús es una nueva creación. En relación a Cristo, Pablo es libre y al mismo tiempo está bajo la ley de Cristo.
Con un juego de palabras con el término ley, Pablo dice que es libre de la ley por la que los judíos buscan la salvación. Pero ahora que la salvación ha llegado en Cristo, la ley de Cristo es la norma de Pablo. Cristo cambió la forma en que el apóstol veía la ley. Ya no busca la salvación en relación a la ley, pero ahora quiere guardar esa ley como gratitud a Cristo.
¿Qué es, entonces, la ley de Cristo? La expresión vuelve a ocurrir una vez más en el Nuevo Testamento (Gá. 6:2) y describe la implementación del amor: sobrellevar los unos las cargas de los otros. Aunque Cristo abolió la ley civil y ceremonial, las leyes morales de Dios permanecen. Pablo escribe que el guardar esos mandamientos es importante (7:19). Hasta coloca la palabra de Jesús sobre el obrero digno de su salario (Lc. 10:7) al mismo nivel con los preceptos mosaicos (Dt. 25:4; 1 Co. 9:9, 14; 1 Ti. 5:18). Si el creyente está bajo la ley de Cristo, al mismo tiempo está bajo la ley de Dios y obedece su voluntad. Como Cristo media la ley de Dios, Pablo debe de permanecer dentro de los límites de esa ley en el marco del pacto de Cristo. «Todo lo que Dios le demanda como un creyente del nuevo pacto, lo obliga; no puede salirse de esos límites. Hay un límite rígido a su flexibilidad en su búsqueda de ganar a los perdidos de culturas y religiones distintas; no puede hacer nada que esté prohibido a un cristiano, y debe hacer todo lo que Cristo ha mandado al cristiano. No está libre de la ley de Dios, está bajo la ley de Cristo».
» c. «Para ganar a los que están sin la ley». En sus esfuerzos por ganar a la mayor cantidad de gente posible para Cristo, Pablo busca ganar a los gentiles para el Señor. Cuando ponen su fe en Cristo, los gentiles ordenan su vida de acuerdo con la ley de Cristo.
3er Titulo: Renunciando o condiciones personales por causa del evangelio. Versículos 22 y 23. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él. (Léase: 1ª a los Corintios 10:33. como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos. ▬ Filipenses 3:8. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.).
1ª a los corintios 9:22. A los débiles me he hecho débil para ganar a los débiles. A todos me he hecho de todo para por todos los medios salvar a algunos.
Hacemos dos observaciones:
» a. Adaptación. «A los débiles me he hecho débil para ganar a los débiles». Pablo ahora vuelve a su discusión sobre los cristianos con conciencia débil (8:9–13). Pablo ha completado el círculo al revisar la libertad que tiene en Cristo. Así, habla acerca de su relación para con el débil. Hubiéramos esperado un equilibrio sintáctico que incluyese al fuerte, pero a Pablo no le interesa comparar al fuerte con el débil. El fuerte era libre en Cristo y no tenía cargo de conciencia cuando comía carne sacrificada a ídolos. Los débiles eran los corintios que tenían una conciencia débil; necesitaban del consejo y ánimo que Pablo les pudiera dar para ser fortalecidos en su fe (Ro. 14:1; 15:1).
El versículo 22 da a entender que en este pasaje particular Pablo también podría haber estado pensando en ganar para el Señor a los corintios económicamente débiles. Anteriormente en la carta afirmó que entre aquellos que Dios había llamado no había muchos poderosos, ni muchos de noble cuna, sino que Dios había escogido al débil e insignificante para avergonzar a los fuertes (1:26–28). Ahora Pablo hace resonar el mismo mensaje cuando escribe: «A los débiles me he hecho débil». En el contexto usa el verbo ganar para hablar de llevar a judíos (vv. 19, 20) y gentiles (v. 21) al conocimiento de Cristo. Pero cuando habla de los débiles, cuya conciencia era débil, no usa el verbo ganar. Los débiles ya conocen a Jesucristo como Salvador, pero por tener una conciencia débil necesitan la ayuda de los fuertes.
Creemos que con la oración me he hecho débil para ganar a los débiles (v. 22) Pablo podría estar comunicando una doble connotación. En otras palabras, se refiere a los débiles de conciencia y a los débiles económicamente. Hay que considerar que, al ministrar en Corinto, Pablo se identificó en palabra y hecho con los pobres. Su trabajo fabricando carpas era una clara demostración de que se ponía de lado de los económicamente débiles (Hch. 18:1–4). Pablo mismo pertenecía a la clase alta, como lo demostraba la educación que recibió. Sin embargo, no tenía ningún reparo en ponerse su delantal y gorro para trabajar en su rubro. La alta sociedad grecorromana lo despreciaría por su denigrante trabajo, pero la clase baja lo aceptaría gustoso. La clase alta pensaba que el taller no era un lugar para el hombre libre sino para el esclavo. Con todo, Pablo estaba listo a identificarse con el pobre para ganarlos para Cristo.
» b. Realidad. «A todos me he hecho de todo para por todos los medios salvar a algunos». El apóstol es un modelo para todo el que quiera ganar a la gente para Cristo. Pablo se acomodaba a las diferentes situaciones de cada cultura. Con los judíos vivía como judío, y con los gentiles como gentil (dentro de los límites del mandamiento de Cristo). Se hizo débil a los débiles, para así ser de todo para todos.
Los oponentes de Pablo podrían tildarlo de ineficaz, inestable y cambiante. En este caso, estarían mal entendiendo completamente sus motivaciones, al no darse cuenta de la intención misionera de los esfuerzos de Pablo: llevar al evangelio a la mayor cantidad de gente posible.
Pablo estaba convencido de que al predicar las buenas nuevas de salvación, Dios abriría el corazón de cada uno de los elegidos para salvación. Si a Dios le había placido salvar a Pablo, quien se llamaba a sí mismo el primero de los pecadores (1 Ti. 1:15), el Señor Jesucristo podía entrar en el corazón de cualquiera que viviese en tinieblas. Pablo era un instrumento en las manos de Dios para traer a los pecadores al Señor mediante el evangelio. Pablo predicaba y aconsejaba, pero el verdadero trabajo de salvación pertenecía a Dios.
En pocas palabras, Pablo manifiesta un realismo sobrio, cuando escribe que al acomodarse a todos los hombres lo hace «para por todos los medios salvar a algunos». Algunos manuscritos leen «salvar a todos», pero la evidencia favorece el texto que hemos adoptado: «salvar a algunos». Por supuesto que Pablo sería el primero en afirmar que, aunque él trabajaba duro para presentar el evangelio a todos, sólo Dios efectuaba la salvación (Fil. 2:13). Trabajaba para salvar a todos, pero sabía que sólo algunos responderían al evangelio (véase 10:33; Ro. 11:14).
1ª a los corintios 9: 23. Y todo lo hago por el bien del evangelio, para participar conjuntamente en él.
» a. «Y todo lo que hago». Notemos que cuatro veces Pablo escribe la palabra todo en los versículos 22 y 23. Es un siervo humilde del evangelio, que irá a cualquier parte, que descenderá o ascenderá a cualquier nivel de la sociedad o hará cualquier tarea por insignificante que sea, con tal que el evangelio sea proclamado a todos. Pablo no conocía la palabra discriminación, ya que decía que en Cristo no había «judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer» (Gá. 3:28). Sabía que en Cristo todos los creyentes son uno.
» b. «Por el bien del evangelio». Esta afirmación repite lo dicho en los versículos 15–18. Pablo es un siervo del evangelio, tal como lo demuestra sirviendo a toda clase de gente. Sólo piensa en la labor que el Señor le ha dado y que tiene que cumplir. Es la tarea de proclamar el pleno evangelio de la gracia de Dios a todos los seres humanos en todo lugar (Hch. 20:24; y véase Fil. 3:7–14). Pablo estaba listo a viajar a Ilírico (lo que fue Yugoslavia y que ahora es Albania) y a España, para que el evangelio fuese lo más ampliamente divulgado (véase Ro. 15:19, 24).
» c. «Para participar conjuntamente en él». Uno podría pensar que Pablo pierde, cuando afirma que su intención es servir a todos los que quieran escuchar el evangelio. Pablo no pierde, sino que se beneficia de las bendiciones que vienen con la predicación de las buenas nuevas. Cada vez que una persona cree en Cristo, se produce gozo y felicidad en el Señor, y Pablo el heraldo del evangelio participa en esa gozosa celebración. Además, el predicar las buenas nuevas de salvación le trae una rica bendición.
Una traducción literal de esta parte del versículo 23, diría: «para coparticipar en él». La expresión coparticipar no apunta tanto a que Pablo participa con sus asociados en la labor de predicar, sino que participa en las bendiciones que reciben los que se convierten a Cristo. Pablo se regocija con ellos, al verlos tomar posesión de los beneficios espirituales que vienen de una vida obediente al evangelio.
Amén, para la honra y gloria de Dios.
Semana del 08 al 14 de diciembre de 2025


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