Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
SEMANA DEL 15 AL 21 DE DICEMBRE DE 2025. “NECESARIA FIDELIDAD EN LA CARRERA DEL IOVEN CRISTIANO”.

Lectura Bíblica: 1a los Corintios 9: 19 al 23. 24. ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 25. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 26. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27. sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

   Comentario general del contexto: La mirada al interior de un ministro (parte 2): Una gran disciplina requerida, 9:24-27

   (9:24-27) Introducción: Este pasaje constituye uno de los grandes retos de las Escrituras, un reto que todo ministro y creyente debiera memorizar y tener siempre presente. Pablo sigue proporcionando una mirada al interior de su corazón y de su, como veía la vida y el ministerio cristianos. Pero este pasaje es único en su descripción, porque describe los sentimientos de Pablo sobre la vida cristiana en términos deportivos, el corredor y el boxeador. Ningún verdadero ministro o creyente cristiano puede hacerle frente a la vida cristiana con una actitud endeble. Ningún cristiano genuino puede consentir su cuerpo ni sus lujurias y esperar ganar la corona incorruptible de la vida cristiana.

   A Corinto se le conocía por los Juegos Olímpicos los cuales eran los segundos juegos más importantes después de los Juegos Olímpicos del mundo griego y romano. Por consiguiente, todos en la iglesia de Corinto sabían a que se refería Pablo.

   De un modo dramático, Pablo dice que el ministro y el creyente cristianos se pueden comparar con atletas. increíblemente, él dice que un ministro y un creyente verdaderos del Señor deben llevar una vida tan disciplinada como la de un atleta olímpico. En realidad, dice que debemos mantener nuestro cuerpo bajo control tanto como el atleta. Observe detenidamente estos puntos.

▬ 1. El participa en la carrera para correr y ganar (v. 24).

▬ 2. Enérgicamente ejerce sobre si disciplina y control (v. 25).

▬ 3. El corre para recibir una corona incorruptible (v. 25).

▬ 4. El corre y pelea con certeza y sin distracción (v. 26).

▬ 5. El domina su propio cuerpo (v. 27).

▬ 6. Se cuida de la descalificación (v. 27).

Nota del expositor bíblico: El joven cristiano debe entender que su carrera tiene que ser legitima en el Señor y que, para alcanzar el galardón, debe ser totalmente dependiente de Dios.

1er Titulo: Seguro galardón para los cristianos que corren con honestidad Versículo 24. ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. (Léanse: Filipenses 3:14. prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. ▬ Hebreos 12:1. Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.).

[1]. (9:24) Carrera cristiana — Ministro: El ministro o creyente participa en la carrera cristiana y participa para ganar. En la competencia deportiva todos los corredores participan en la carrera con un solo propósito: “Ganar”. Sin embargo, solo uno recibe el premio; hay solo un ganador. El creyente participa en la carrera cristiana con un solo propósito: “Ganar”. Por consiguiente, se esfuerza en la carrera por recibir el premio. No se acepta nada más que correr y correr con fuerza:

=> Caminar rápidamente es inaceptable.

=> Trotar es inaceptable.

=> Rezagarse es inaceptable.

=> Mostrar poco interés por la meta es inaceptable.

   Sucede lo siguiente: Tanto el ministro como el laico deben correr con tanta diligencia como el corredor en los Juegos Olímpicos. El creyente debe hacer el mismo esfuerzo vigoroso a fin de llegar a la meta. Debe ser vigoroso y diligente; debe persistir en la carrera cristiana.

   “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis” (1 Co. 9:24).

   “Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbé para no obedecer a la verdad?” (G5. 5:7).

   “asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado” (Fil. 2:16).

   “prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil. 3:14).

   “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (He. 12:1).

   “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me esté guardada la corona de justicia, la cual me daré el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Ti. 4:7, 8).

2º Titulo: Dominio propio que debe tener el joven cristiano para tener ganancia en la fe. Versículo 25. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. (Léase: 2ª Timoteo 1:7. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. ▬ 2ª Timoteo 4:7 y 8. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.  Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.).

   [2]. (9:25) Carrera cristiana — Disciplina — Cuerpo: El ministro (creyente) enérgicamente ejerce sobre si disciplina y control. Todo corredor y boxeador esté muy disciplinado en cuerpo, mente, pensamiento, espíritu, ejercicio, entrenamiento, y competencias. Esta disciplinado:

  • En cuerpo: Lo que come y cuanto come.
  • En mente y pensamiento: Su concentración en la meta y como orientar mejor su cuerpo, espíritu, y mente hacia esa meta.
  • En espíritu: Mantener su espíritu fuerte y motivado para el esfuerzo requerido por el ejercicio diario y poder alcanzar la meta.

   El ministro o creyente no debe hacer menos. Debe ser tan disciplinado como el atleta. La palabra “lucha”. (agonizomai) significa agonía. Se disciplina a si mismo al punto del dolor. Y observe: La disciplina comprende “todas las cosas”. Comprende su cuerpo, mente, y espíritu, el lugar donde mora realmente la presencia de Dios. Por consiguiente, no permite que nada que sea corrupto, impuro, contaminado o que provoque un deterioro más rápido del templo entre o toque su cuerpo.

▬ 1. El ministro o creyente controla su cuerpo. Su cuerpo es realmente el templo del Espíritu Santo.

   “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:1, 2).

   “¿0 ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1ª Co. 6:19, 20).

   “Y pon cuchillo a tu garganta, si tienes gran apetito” (Pr. 23:2).

   “¿Hallaste miel? Come lo que te basta, no sea que hastiado de ella la vomites” (Pr. 25:16).

▬ 2. El ministro o creyente controla su mente y sus pensamientos.

   “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (R0. 8:5-7).

   “Pues, aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,” (2 Co. 10:3-5).

   “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adultero con ella en su corazón” (Mt. 5:28).

▬ 3. El ministro o creyente controla su Espíritu.

   “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Ga. 5:22, 23).

▬ 4. El ministro o creyente entrena consecuentemente en el ministerio y servicio de otros.

    “Asi que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).

   “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Ga. 6:2).

   “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Ga. 6:10).

   “sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” (Ef. 6:7).

   “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia” (He. 12:28).

   “Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor” (Sal. 2:11).

   [3]. (9:25) Carrera cristiana — Ministro: El ministro o creyente corre para recibir una corona incorruptible. Los corredores en una competencia deportiva corren para recibir una fama pasajera y una corona o trofeo corruptibles. Los atletas de la época do Pablo corrían por una corona de olivo u hojas de pino. Con su fama y corona sucedía lo mismo que con la de nuestros atletas: “Ambas eran tan fugaces”. Sin embargo, la corona y la fama del corredor cristiano genuino nunca desaparecen. Su corona y fama son incompatibles. Vivirá y seré recompensado con una fama eterna y con la corona más real y que se pueda imaginar.

   “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible” (1 Co. 9:25).

   “Por lo demás, me esta guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Ti. 4:8).

   “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (Stg. 1:12).

   “Y cuando aparezca el Principe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 P. 5:4; cp. 1 P. 1:3, 4).

   “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona” (Ap. 3:11).

   “los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo” (Ap. 4:10).

3er Titulo: Cuidado de poner en práctica las advertencias divinas para no perder nuestra salvación. Versículos 26 Y 27. (Léase: Romanos 8:13. porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. ▬ Hebreos 2:1. Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos).

   [4] (9:26) Carrera cristiana — Ministro: El ministro o creyente corre y pelea con certeza y sin distracción. El esfuerzo es necesario, el esfuerzo que se sacrifique y luche al punto del dolor. Pero observe lo siguiente: E1 es igual al corredor. Corre con certeza y sin distracción. Sabe dónde está la pista; él sabe dónde están los bordes de la pista, y donde está la meta. Él no se siente inseguro:

=> En ocasiones muy consciente de la carrera, en otras no tan seguro.

=> En ocasiones activo, en otras inactivo.

=> En ocasiones practicando, en otras quedándose inconsciente.

=> En ocasiones con control, en otras con complacencia.

=> En ocasiones manteniéndose a raya, en otras saliéndose de la misma.

=> En ocasiones fijando su objetivo en la meta, en otras distrayéndose.

   Note el segundo ejemplo. El simula un boxeador. Sabe dónde está el cuadrilátero, y conoce a su contrincante. Por consiguiente, él no golpea al aire como un boxeador que equivoca su golpe. No está tirando golpes a lo loco, con la esperanza de que alguno golpee el blanco. El no sale del cuadrilátero en medio de la pelea; se queda dentro y pelea. Tampoco se distrae; mantiene la vista fija en el blanco. El Conoce el blanco y el objetivo, así que sus golpes son planificados, deliberados, controlados, y certero. El cristiano (ministro y laico) sabe que se encuentra en una guerra espiritual; por consiguiente, está luchando para vencer y recibir el premio incorruptible.

   “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” (2 Co. 10:4).

   “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:12).

   “Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia” (1 Ti. 1:18).

   “Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos” (1 Ti. 6:12).

   “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomé por soldado” (2 Ti. 2:4).

   “¿Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos” (He. 10:31, 32).

   [5]. (9:27). Carrera cristiana — Ministro: El ministro o cristiano no debe ser controlado por su cuerpo; él debe controlar su cuerpo. ¿Como? No rindiéndose a él, negándole al cuerpo lo que le pida. Al principio es difícil pero una persona puede lograrlo no rindiéndose, aunque eso le cueste mucho. Una persona puede lograrlo negándose a la rendición, no haciéndolo sin tener en cuenta cuanta duela, haciendo lo que hace el atleta. Y con el paso de unos pocos días o semana sucede la cosa más gloriosa: Se ha vencido al cuerpo, se le ha puesto control. Los atletas y todas las personas del mundo que hacen ejercicios lo saben.

   El ministro o creyente domina su propio cuerpo. La palabra quiere decir golpear hasta sacar moretones, Pablo dice que literalmente él se defiende de su y de sus anhelos y lo golpea a fin de ponerlo en servidumbre. La palabra servidumbre (doulagogo) quiere dirigir como a un esclavo.

   Pensamiento 1. ¿Qué disciplina tan maravillosa, una disciplina anhelada con tanta frecuencia! ¿Con cuanta desesperación necesitamos aprender do Pablo!

  “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).

   “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lc. 21:34).

   “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias” (Ro. 6:12).

   “sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveías para los deseos de la carne” (Ro. 13:14).

   “Todas las cosas me son licitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son licitas, más yo no me dejaré dominar de ninguna” (1 Co. 6:12).

   “sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Co. 9:27).

   “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Ga. 5:16).

   “Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Ga. 5:24).

   “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo” (Stg. 3:2).

   “vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor” (2 P. 1:5-7).

   [6] (9:27) Eliminado — Carrera cristiana — Ministro: El ministro o creyente so cuida de la descalificación. Observe dos elementos.

  1. A Pablo le preocupaba que su vida no estuviera a la altura de su predicación. Temia que no pudiera llevar a la práctica lo que predicaba. A esto se refiere con ser descalificado. Note exactamente lo que él dice:

  “no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”.

   Pablo sabia de la necesidad inmensa de llevar a la práctica lo que predicaba. El sabía que el Señor no toleraría la hipocresía, ni en el pulpito, ni en el ministerio del evangelio, ni en las personas a las que Él había escogido para que fueran los ministros do su pueblo. Predicaban justicia, y Debian vivir justamente, llevar a la práctica exactamente lo que predicaban.

   Pablo sabía que el Señor no les permitirá a sus ministros una profesión falsa, no por mucho tiempo, no sin que viniera un castigo y juicio severos sobre el siervo que llevaba una vida hipócrita.

   “Tu, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú: que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? ¿Tú que abominas de los ídolos, cometes sacrilegio? Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros” (R0. 2:21-24).

   “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrara en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 7:21).

   “Respondiendo él, les dijo: hipócritas, bien profetizo de vosotros Isaias, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, más su corazón esté lejos de mi”

(Mr. 7:6). ‘

   “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra” (Tít. 1:16).

   “Y se acordaban de que Dios era su refugio, y el Dios Altísimo su redentor. Pero le lisonjeaban con su boca, y con su lengua le mentían” (Sal. 78:35, 36).

  1. El juicio o castigo al que Pablo le temía era a ser eliminado. La palabra “eliminado” (adokimos) significa disoluto, rechazado, descalificado, desaprobado, inepto, incapaz de soportar la prueba. ¿Qué quiere decir Pablo?

   La mayoría de los escritores creen que Pablo se refiere a la salvación, que cuando llegue al final de la carrera, él ve la posibilidad de que lo rechacen, si no ha llevado a la práctica lo que les ha predicado a otros. El propio hecho de que la mayoría de los escritores entiendan que Pablo se refiera a la salvación les dice algo alta y claramente a todos los ministros del evangelio: Debemos prestarle atención a las Escrituras.

   “enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tít. 2:12, 13).

   Ahora bien, ¿qué quiere decir Pablo? En cuanto a las enseñanzas de Pablo en las Escrituras se tiene certezas de cinco elementos.

▬ Primero, Pablo definitivamente se imaginó a sí mismo en una larga lucha por su salvación que le tomaría toda su vida.

El gran erudito griego A. T. Robertson dice que solo Pablo usa la palabra griega adokimos en un sentido moral en el Nuevo Testamento, y Pablo definitivamente dice que él pone su cuerpo en servidumbre y lo mantiene bajo control por temor a que sea eliminado. Analicen el uso que Pablo hace de la palabra. Representa una amonestación beneficiosa para todos nosotros, llevar a la práctica lo que predicamos, y profesar y practicarlo con la mayor diligencia y el mayor esfuerzo.

   “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entrego a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen” (Ro. 1:28).

   “sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Co. 9:27).

   “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? Mas espero que conoceréis que nosotros no estamos reprobados. Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis; no para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagáis lo bueno, aunque nosotros seamos como reprobados” (2 Co. 13:5-7).

   “Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe” (2 Ti. 3:8).

  “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra” (Tít. 1:16).

▬ Segundo, Pablo definitivamente se imaginé a sí mismo como si tuviera que luchar contra el pecado a través de toda su vida, y él luchaba contra el pecado por dos razones:

=> Para lograr la resurrección de los muertos.

   “Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jeslis, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Fil. 3:8,11; cp. V.7-15).

=> Para vencer a la carne

   “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredaran el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Ga. 5:16-24).

   ▬ Tercero, Pablo estaba perfectamente seguro de su salvación; él estaba perfectamente seguro de que él correría la carrera y la correría bien. Él estaba convencido de dos cosas:

=> De que nada en el cielo o en la tierra, de hecho, nada de la actualidad o del futuro lo podría separar jamás del amor de Dios.

“¿Quién nos separara del amor de Cristo? ¿Tribulaci6n, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?… Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jeslis Sefior nuestro” (Ro. 8:35, 38-39).

   => De que el Señor podía guardarlo hasta el día de la redención.

   “Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro de que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2 Ti. 1:12).

   “Porque a los que antes conoció, también los predestiné para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos herman0s” (Ro. 8:29).

   “Pero fiel es el Señor, que os afirmara y guardara del mal” (2 Ts. 3:3; cp. 1 P. 1:5; Jud 24; Ap. 3:10).

▬ Cuarto, Pablo estaba convencido de que solo aquellos que andaban en el Espíritu y estaban comprometidos en una lucha mortal contra el pecado eran salvos y se les había concedido la seguridad absoluta de su salvación.

   ▬ Quinto, Pablo no era perfecto, y él lo confeso, confeso que distaba mucho de ser perfecto. Por consiguiente, hasta que fuera perfeccionado, iba a luchar, obedecer, afanarse, y esforzarse por la perfección; es decir, conformarse a la imagen de Cristo.

   “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jeslis. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que esta delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil. 3:12-14).

   Ahora bien, luego de haber estudiado todo esto, es necesario analizar una cosa sobre lo que Pablo ha dicho:

=> Pablo estaba perfectamente seguro de su salvación y del poder de Dios para mantenerlo a salvo hasta el día de la redención.

=> Pero al mismo tiempo Pablo estaba muy consciente de una lucha letal contra el pecado.

   El mensaje de Pablo se ve clara y fácilmente: Es el ministro o creyente laico que es carnal, hipócrita, displicente, compasivo, sujeto a la carne, mundano, y orgulloso quien tiene dudas y quien tiene que reprimir e ignorar sus dudas. El creyente que está seguro de su salvación está constantemente consciente de que la prueba de su salvación es el fruto o las buenas obras. Él sabe que, si su Vida no es genuina, pues entonces sabe que no solo puede ser, sino también que ser descalificado, considerado inútil, será echado a un lado, y eliminado. Por consiguiente, corre y corre la carrera de la vida cristiana, y corre para ganar. Mantiene su cuerpo bajo control. (1ª Jn. 5:16 para un mayor análisis.)

   “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos” (Mt. 7:16, 17).

   “Pero parte cayo en buena tierra, y dio fruto, cual, a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno” (Mt. 13:8).

   “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitara; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiara, para que lleve más fruto” (Jn. 15:2).

   “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer” (Jn. 15:5).

  “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma… ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?” (Stg. 2:17, 20).

   “Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe” (Stg. 2:24).

Amén, para la honra y gloria de Dios.

Semana del 15 al 21 de diciembre de 2025

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