“EL SILENCIO PERMANENTE DE DIOS MUESTRA SU COMPLETO RECHAZO”.
LUNES 22 DE DICIEMBRE DE 2025.
“EL SILENCIO PERMANENTE DE DIOS MUESTRA SU COMPLETO RECHAZO”.
LECCIÓN: 1ª de Samuel 23:15 al 19. Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer. 16. Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo? 17. Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David. 18. Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy. 19. Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos.
Nota del expositor: Por mucho tiempo se ha debatido sobre la naturaleza de este evento; desde el punto de vista del narrador, este espíritu es realmente del fallecido profeta Samuel, en los versículos 15 y 16 se le llama por su nombre «Samuel». El mensaje que trasmite es prácticamente el mismo que el que había comunicado a Saúl cuando estaba vivo (versículos 16 al 18; la Samuel 15:18, 26 al 28) en ambos lugares, Samuel describe a David como “prójimo” de Saúl. Además, el profeta menciona seis veces el Nombre de Jehová y añade la profecía verdadera de que Saúl y sus hijos morirán.
Es improbable que el narrador pensara que este era un truco engañoso realizado por la mujer o que un espíritu demoniaco estaba confundiendo a Saúl. Un espíritu maligno no comunica una profecía verdadera, tal como lo establece la declaración Bíblica: “Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí (1ª de Samuel 28:17). Dios permitió en su soberanía que Samuel apareciera y le diera un mensaje condenatorio a Saúl. El pasaje no dice que la mujer hizo aparecer a Samuel de entre los muertos más bien nos muestra su asombro y pánico al ver a Profeta de Dios ya que no esperaba tan extraordinaria permisión de Dios.
Comprensión del contexto Bíblico: Saúl advertido de lo porvenir, 28:15–25. La adivina evoca el espíritu de Samuel, pero cuando aparece, se asusta y grita. No era lo que ella esperaba. La encantadora o médium sabía tener una relación con su espíritu familiar, en espíritu malo o sea demonio, que tendría que ver especialmente con ella. Este no apareció, sino que vio otra forma, completamente extraña. Le infundió temor. En su estado de clarividencia reconoció a Saúl o quizás Samuel se refirió a él por nombre para que la adivina supiera quién era. Aunque Saúl no había visto nada todavía, su trama de engaño se hizo pedazos. El ser humano no engaña a los espíritus, sean buenos o sean malos. Pero los espíritus malos procuran engañar a los seres humanos (Apoc. 12:9).
La adivina vio un “ser divino” (lit. dioses) que subía (verbo singular). Cuando esta palabra plural (dioses) se usa con verbos singulares se puede referir a dioses falsos, ángeles u otros seres sobrenaturales. Probablemente aquí se refiere al último, como traduce la versión Berkeley: “una forma parecida a un dios”. Por la descripción Saúl le reconoció como Samuel (ver 1 Sam. 2:19 y 15:27 donde identifica su manto que vestía en vida). En este momento Samuel evidentemente habló directamente a Saúl dejan-do fuera a la médium. La conversación que sigue excluye a la adivina, algo inusitado y no sigue el mol-de de un caso clásico del espiritismo. No forma ningún patrón para los que procuran justificar la práctica de comunicarse con los muertos por medio del espiritismo.
Se ha discutido mucho el caso de Samuel, si realmente era Samuel o si era un espíritu que le imitaba. Los judíos a través de los siglos, según Carroll, aceptaban el texto lit. como es. Y según el libro apócrifo Eclesiástico 46:20 dice: “Después de su muerte Samuel profetizaba y manifestó al rey su fin, y levantó su voz desde la tierra en profecía.” Josefo, el historiador judío, también acepta este pensamiento, que Samuel realmente apareció. Pero añade que Dios le envió y que no vino por la evocación de la adivina. La LXX parece verificar esto con su traducción de 1 Crónicas 10:13. Dice: “Así que Saúl murió por sus transgresiones, habiendo transgredido la palabra de Dios, no guardándola, porque buscó a una adivina y Samuel el profeta le contestó…” Si así fuera, sería el único caso de ello en la Biblia y de ninguna manera establece la práctica o la posibilidad de evocar a los muertos. Jesús conversaba con Moisés y Elías en el monte de la transfiguración (Mat. 17) y evidentemente los tres apóstoles oían. Se les permitía entrar por un solo momento en el mundo celestial. Pero resultó para su bendición y no para maldición como en el caso de Saúl.
Algunos señalan el hecho de que Samuel le indicó que al día siguiente estaría con él, pero que realmente serían tres días. De esta manera piensan probar que no hubiera sido Samuel porque él hubiera dicho la verdad. Parece, sin embargo, que fue al día siguiente que Saúl y sus hijos murieron. El relato del cap. 29 es algo que hubiera pasado antes o mientras y no es necesariamente cronológico. Saúl además no vio nada simulado o ficticio en su encuentro con Samuel. Al contrario, el mensaje de Samuel, como siempre, le dejó postrado y sin fuerzas. Saúl, por querer saber lo que no le tocaba saber, consultó a una encantadora y pagó con su vida el precio de su transgresión según la ley.
Nota: «el silencio permanente de dios muestra su completo rechazo». No, el silencio de Dios bíblicamente no es un rechazo total, sino un misterio profundo con propósitos divinos: puede ser una prueba para fortalecer la fe (como Job o David), una invitación a una comunión más profunda y personal (Oseas 2:14), una forma de prepararnos para recibir Sus bendiciones (Salmo 42), o simplemente el momento de escuchar Su voz en Su silencio, indicando Su presencia y respeto por nuestro proceso.
Solo porque Dios parece silencioso no significa que debamos dudar de Él o dejar de orar.
» El silencio de Dios no es una licencia para que le demos la espalda. Por el contrario, es una invitación a seguir adelante y a buscarlo con más diligencia.
» Los salmistas modelaron el clamor a Dios. David dijo: “Cada día clamo a ti, mi Dios, pero no respondes; cada noche levanto mi voz, pero no encuentro alivio” (Salmos 22:2, NTV). Job también clama continuamente a Dios, pidiéndole que le responda.
» Durante las páginas del libro de Job, Dios guarda silencio. Pero en el capítulo 38, Dios responde y cuestiona a Job. “¿Dónde estabas tú cuando puse los cimientos de la tierra?”, pregunta Dios, “Dímelo, ya que sabes tanto” (Job 28:4, NTV).
» Dios está en control y siempre lo ha estado. Él escuchó el clamor de Job pidiendo ayuda. En la confianza, esperó el momento perfecto para hablar y le recordó a Job que:
» Dios responde a las oraciones.
1er Titulo: Dios no responde al clamor del que persiste en la maldad. Versículo 15. Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer. (Léase: 1ª de Samuel 8:18. Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, más Jehová no os responderá en aquel día. ▬ Miqueas 3:4. Entonces clamaréis a Jehová, y no os responderá; antes esconderá de vosotros su rostro en aquel tiempo, por cuanto hicisteis malvadas obras.).
1ª de Samuel 8:18: El hombre de Dios y su protesta, 8:18. La advertencia termina rehusando de antemano cualquier ayuda de Dios al fastidiarse del rey escogido (v. 18). Tendrían que vivir con la decisión tomada porque Dios no respondería. Su destino ya estaba sellado y su voz firmaba la sentencia. No se podría retroceder, aunque quisieran hacerlo más adelante. Aunque Samuel seguía en su ministerio, el pueblo entraba en una nueva época de su historia. Se abre un nuevo capítulo en los escritos de la nación.
Miqueas 3:4. Juicio a personas, 3:1-4. Líderes, 3:1-4. Jefes y magistrados son los dos términos empleados. Ellos tienen que saber más que los demás lo que es justo, por lo tanto, el juicio contra ellos será sumamente severo (ver Stg. 3:1. Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.), pues habían cambiado lo bueno por lo malo. En términos pastorales, flagelaban a las ovejas hasta arrancarles la piel (v. 2). Es difícil concebir abusos tan despiadados, pero los líderes habían despedazado al pueblo común, despojándolo de todo; trataban al pueblo como animales destinados al matadero. Por lo tanto, en el día de tribulación no recibirían respuesta alguna del Señor (v. 4). Dios no contesta las oraciones de los que proceden con injusticia.
Tampoco contesta Dios a los que no andan de acuerdo con su voluntad. “Si en mi corazón yo hubiese consentido la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18. Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado.). Ver también (Isaías 59:2. pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.) y (Juan 15:7. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.). que hablan sobre este tema.
Dios esconderá su rostro (v. 4). Según el (Salmo 104:29. Escondes tu rostro, se turban; Les quitas el hálito, dejan de ser, Y vuelven al polvo.) el rostro de Dios da vida; esconder su rostro no solo significaría desagrado, sino muerte y destrucción. La bendición de Dios es lo mismo que “haga resplandecer su rostro sobre ti” (Núm. 6:25. Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;). En el día de la tribulación Dios dejará perecer a estos malos líderes; será demasiado tarde para que ellos reciban ayuda de él.
Dios no responde al clamor del que persiste en la maldad: La afirmación «Dios no responde al clamor del que persiste en la maldad» es un concepto bíblico central: la Escritura enseña que Dios no escucha o no atiende las oraciones de quienes, a pesar de clamar, se aferran al pecado y rechazan Su ley, como se ve en Salmo: lea todo el salmo (Salmos 5. Escucha, oh Jehová, mis palabras; Considera mi gemir.), (Proverbios 28:9. El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable.) y (Zacarías 7:13. Y aconteció que, así como él clamó, y no escucharon, también ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos.), aunque siempre hay esperanza de respuesta si hay un verdadero arrepentimiento, como con el rey Acab.
2° Titulo: Confirmando la sentencia Divina. Versículos 16 y 17. Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo? Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David. (Léase: Génesis 19:12 y 13. Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo. ▬ 1ª de Samuel 15:28. Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú.).
Génesis 19:12 y 13. (19:12-14) Testimonio, débil ▬ Lot, vida de: La tercera ilustración de la recaída la constituye el testimonio y la vida impotentes de Lot. Los ángeles le advirtieron a Lot que salvara a su familia, porque la ciudad sería destruida por su perversidad. Lot advirtió a su familia, pero advierta lo que sucedió: ellos lo ridiculizaron y se burlaron de él.
No creyeron en su mensaje del juicio.
=» Su propio testimonio personal carecía de sentido: él había llevado una vida carnal y mundana demasiado tiempo delante de su familia. No había diferencia entre su Vida y las vidas de los mundanos. Él no había logrado encaminar a su familia -a sus hijos- hacia Dios.
Pensamiento 1. No debemos dejar de encaminar a nuestros hijos hacia Cristo ni dejar de enseñarles los caminos del Señor.
- Lot no logró «de un modo lamentable»
- obedecer las instrucciones de Dios en cuanto a la crianza de sus hijos.
“y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Dt. 6:7).
“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Pr. 22:6).
“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Ef. 6:4).
2) Lot no logró hacer lo que hizo Abraham: enseñarle a su familia los caminos del Señor.
“Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él” (Gn. 18:19).
Confirmando la sentencia Divina. «Confirmando la sentencia divina» se refiere al concepto teológico y bíblico del Juicio Final, donde Dios juzgará a la humanidad, y a la vez, en un contexto legal, a un tribunal superior que ratifica la decisión de uno inferior, aunque en lo espiritual implica aceptar el juicio de Dios a través de la fe en Jesucristo, quien es el camino para la justificación y la libertad del pecado original.
La Biblia menciona varios juicios, pero una lista específica de «7 juicios de Dios» es una interpretación teológica, no un listado literal, que generalmente incluye el Juicio del Pecado, el Tribunal de Cristo (creyentes), el Juicio de las Naciones (gentiles), el Juicio de Israel, el Juicio de los Ángeles Caídos, el Juicio de Satanás y el Gran Trono Blanco (inconversos), culminando en la eternidad, según pasajes como 2 Corintios 5:10, Apocalipsis 20, Mateo 25, y Judas 6.
Ref. Bíblica. Mateo 12:36-37. «Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.»
2ª Cor. 5:10. «Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.»
Judas 6. «Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.»
3er Titulo: La desobediencia trae muy tristes consecuencias. Versículos 18 y 19. Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy. Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos. (Léase: Génesis 3:17. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. ▬ Hebreos 3:17 y 18. ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?).
Hebreos 3:17 y 18 —» el juicio vendrá. Dios ha pronunciado una verdad: Aquellos que pecaron y no creyeron ni confiaron en Él serán condenados y juzgados. Y como Él había dicho, aquellos que pecaron en Israel fueron juzgados. Sus huesos cayeron en el desierto. Así sucederá hoy. Todos los que pecan y no creen en Dios serán condenados y juzgados. No hay escapatoria para ninguno que no crea y siga a Cristo.
“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Ro. 5:12).
“Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro. 6:23).
“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Ro. 8:6).
“Como la justicia conduce a la vida, así el que sigue el mal lo hace para su muerte” (Pr. 11:19).
“He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá” (Ez. 18:4).
“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).
“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Ap. 21:8).
“más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Gn. 2:17).
“El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él” (Ez. 18:20).
—» Dios juzga la incredulidad. Las palabras “no creer” (apeitheo) significa negarse a ser persuadido, negarse a creer, ocultar una creencia, ser desobediente. Es una persona que se niega a ser persuadido a pesar de la evidencia de que Jesucristo es verdaderamente el Salvador del mundo. La clase de persona que decide continuar viviendo para el mundo y para si mismo a pesar del hecho del juicio venidero. Al incrédulo no se le dará entrada en la tierra prometida del cielo ni en el reposo eterno de Dios.
“Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado” (Mr. 16:14).
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).
“Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Jn. 8:24).
“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí” (Jn. 16:8-9).
“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo” (He. 3:12).
“Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (He. 4:11).
—» La incredulidad margina a una persona. Nada cerrará las puertas de la tierra prometida del cielo, nada impedirá que una persona entre en el reposo eterno de Dios, excepto la incredulidad. Negarse a creer y confiar en el Señor Jesucristo y en su promesa de salvación cerrará la puerta de la tierra prometida para siempre. La incredulidad impide que una persona experimente el reposo de Dios, su eterno reposo.
“Porque os digo que, si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt. 5:20).
“De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Mr. 10:15).
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones” (1 Co. 6:9).
“Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Co. 15:50).
“No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Ap. 21:27).
La desobediencia trae muy tristes consecuencias: La afirmación «La desobediencia trae muy tristes consecuencias» es fundamentalmente cierta, ya que la desobediencia, ya sea a leyes divinas, sociales o parentales, genera desorden, conflicto, sufrimiento, separación (de Dios o de seres queridos) y puede llevar a problemas personales, familiares y hasta la muerte, como lo ilustran casos bíblicos como Adán y Eva o Jonás, mostrando que las decisiones desobedientes impactan no solo al infractor sino también a su entorno, aunque siempre existe la oportunidad de arrepentimiento y perdón.
Ref. Bíblica: Proverbios 1: 32-33: «Porque el desvío de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará a perder; Mas el que me oyere, habitará confiadamente Y vivirá tranquilo, sin temor del mal».
2ª de Tesalonicenses 3:14 al 16. «Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence. Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano. Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.»
Romanos 11:30-31. «Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, así también éstos ahora han sido desobedientes, para que, por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia.
Amén, para la honra y gloria de Dios.


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