Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
Lunes 12 de enero de 2026 “EL ENEMIGO TEME A LOS VERDADEROS HIJOS DE DIOS”.

Lección: 1ª de Samuel 29: 1 al 5. 1. Los filisteos juntaron todas sus fuerzas en Afec, e Israel acampó junto a la fuente que está en Jezreel. 2. Y cuando los príncipes de los filisteos pasaban revista a sus compañías de a ciento y de a mil hombres, David y sus hombres iban en la retaguardia con Aquis. 3. Y dijeron los príncipes de los filisteos: ¿Qué hacen aquí estos hebreos? Y Aquis respondió a los príncipes de los filisteos: ¿No es este David, el siervo de Saúl rey de Israel, que ha estado conmigo por días y años, y no he hallado falta en él desde el día que se pasó a mí hasta hoy? 4. Entonces los príncipes de los filisteos se enojaron contra él, y le dijeron: Despide a este hombre, para que se vuelva al lugar que le señalaste, y no venga con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla se nos vuelva enemigo; porque ¿con qué cosa volvería mejor a la gracia de su señor que con las cabezas de estos hombres? 5. ¿No es este David, de quien cantaban en las danzas, diciendo Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles? 

   Los filisteos rechazan a David, 29:1–11. Este capítulo suple una información por vía de paréntesis. No sigue el capítulo anterior cronológicamente, porque aquí los filisteos todavía se encuentran en su marcha hacia el norte. Y se reúnen en Afec para pasar revista al ejército. Están a casi 70 km. distante de Gilboa todavía. Puesto que Aquis y sus soldados con David y su ejército estaban en la retaguardia, habían pasado hasta aquí inadvertidos. Pero ahora los príncipes o comandantes de los filisteos se asustan viendo a David y sus hombres. Les llaman “hebreos”, palabra usada en 1 Samuel siempre por los filisteos al referirse a Israel. Se usa por primera vez en la Biblia en Génesis 14:13 refiriéndose a Abraham. Puede venir del nombre de su antepasado Heber (Gén. 10:24, 25), aunque la raíz de la palabra es cruzar o venirse de más allá. En 1 Samuel 31:7 por ejemplo, las palabras “al otro lado” traducen una sola palabra. Se refiere entonces a uno que ha venido de afuera o que cruzó el río. Abraham salió de su lugar por fe sin saber a dónde iba (Heb. 11:8). Nosotros podemos relacionarnos con Abraham en este sentido. También hemos salido del mundo antiguo y buscamos una ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

   Los príncipes de los filisteos llaman a David nuestro enemigo (v. 4). La palabra heb. aquí es satán, que quiere decir adversario. Le miran esencialmente como una persona non grata. De hecho, dice Aquis en el v. 6 que para ellos David no es trato (lit. “no es bueno”). Y, por lo tanto, no se le permitirá ir (lit. “descender”) con ellos a la batalla (v. 4). Aquí piensan bajarse al valle de Jezreel o Meguido al campo de batalla. Más adelante en el v. 9 dicen: que no vaya a la batalla con nosotros y la palabra lit. es “ascender a la batalla”. En otras palabras, no sólo sería excluido del campo de batalla, pero no querían que David y sus hombres subieran a Afec. Ellos no querían que él estuviera dentro de 70 km. del campo de batalla.

   El motivo de su gran desconfianza fue doble. En primer lugar, David tenía fama de haber matado a muchos filisteos (v. 5). ¿Qué mejor manera de congraciarse con Saúl que matando más filisteos? Ellos soportaban su presencia en Siclag, pero no podían tolerarle de cerca. A esta altura podemos ver como esta decisión vino de Dios.

   El Enemigo Teme A Los Verdaderos Hijos De Dios: La frase «El enemigo teme a los verdaderos hijos de Dios» se basa en creencias cristianas que afirman que Satanás (el enemigo) odia y teme a quienes nacen de nuevo en Dios, porque son protegidos por Él y pueden vencer sus tentaciones, viviendo en justicia y amor, manifestando el poder de Cristo, quien destruyó las obras del diablo. Los hijos de Dios, guiados por el Espíritu Santo y fortalecidos en Cristo, no son vulnerables al maligno como aquellos que no tienen a Dios, y su fe viva es una amenaza para el reino de Satanás.

¿Quiénes son los «verdaderos hijos de Dios»?

   Los que no practican el pecado: 1 Juan 5:18 dice que quien nace de Dios no peca, porque Dios lo guarda y el maligno no lo toca.

   Los que practican la justicia y aman a su hermano: 1 Juan 3:10 explica que los hijos de Dios se distinguen por no hacer injusticia y por amar a los demás, a diferencia de los hijos del diablo.

    Los que son guiados por el Espíritu Santo: Romanos 8:14 señala que todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios y no están bajo el espíritu de temor.

    Los que están en Cristo: Juan 9:29 afirma que, al creer en Jesús, hijo de Dios, se une uno a Dios y a la vida eterna, y el maligno no tiene poder sobre ellos.

¿Por qué el enemigo teme a estos hijos?

   Poder y protección divina: Los hijos de Dios están unidos a Él y protegidos por su poder, que es mayor que el del enemigo (1 Juan 4:4).

   Vencedores en Cristo: Jesús vino para destruir las obras del diablo (1 Juan 3:8). Los creyentes, al estar en Cristo, participan de esta victoria.

   Luz contra la oscuridad: El enemigo busca que las personas no conozcan a Dios. Los hijos de Dios, al vivir en la luz del evangelio, exponen y frustran sus planes (2 Corintios 4:4).

   Testimonio de la verdad: La vida de un creyente fiel es un testimonio contra el engaño del diablo, quien odia que la gente viva en comunión con Dios (Juan 10:10).

   En resumen, el temor del enemigo no es hacia una persona por sí misma, sino hacia la vida de fe, justicia, amor y dependencia en Dios que caracteriza a sus verdaderos hijos, quienes viven bajo la autoridad y protección de Jesucristo.

   Referencias Bíblicas: «Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén.» (1ª de Juan 5:19 al 21.).

   «el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.» (Colosenses 1:13 y 14).

   «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.» (Hebreos 4:12.).

1er Titulo: El enemigo preparando sus huestes para atacar a los hijos de Dios. Versículos 1 y 2. Los filisteos juntaron todas sus fuerzas en Afec, e Israel acampó junto a la fuente que está en Jezreel. Y cuando los príncipes de los filisteos pasaban revista a sus compañías de a ciento y de a mil hombres, David y sus hombres iban en la retaguardia con Aquis. (Lease: Efesios 6:11. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. ▬ 1ª de Pedro 5:8. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.).

   Comentario de Efesios 6:11: Pablo continúa: 11: Vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra los métodos astutos del diablo. Podría venirnos a la mente la pregunta, “En vista del hecho que mediante las dos maravillosas obras ya mencionadas nos es bien claro que el poder de Dios en Cristo es infinitamente superior al de Satanás y sus aliados, ¿necesitamos acaso preocuparnos tanto de las arremetidas del príncipe del mal? La respuesta es: “La evidencia de esta superioridad no disminuye en manera alguna la seriedad de cualquier posible conflicto en cualquier ‘día malo’ ni da seguridad cierta de victoria en batalla particular alguna”. Estoy en completo acuerdo con las palabras citadas, y quisiera agregar que, mirando desde el ángulo de la responsabilidad humana, es aún posible decir que no solamente esta o aquella batalla particular sino toda la guerra será perdida a menos que haya esfuerzo de parte nuestra. Es verdad que el consejo de Dios desde la eternidad jamás fallará, pero es verdad también que en el plan de Dios desde la eternidad quedó establecido que la victoria sería concedida a los que vencieren (Ap. 2:7, 11, 17, etc.). ¡Los vencedores son los conquistadores, y a fin de conquistar debemos luchar!

   Además, la guerra debe ser emprendida enérgicamente, puesto que el adversario es nada menos que ho diábolos, es decir, el diablo (Mt. 4:1, 5, 8, 11; Jn. 8:44; 1 P. 5:8; Jud. 9; Ap. 2:10; 12:9; 20:2). Es evidente que el apóstol creía en la existencia de un príncipe del mal personal. Estaba escribiendo a personas de las cuales muchas antes de su muy reciente conversión a la fe cristiana tuvieron gran temor de los espíritus malignos, como es cierto también hoy entre los paganos. Es casi imposible apreciar cuán difundido, obsesionante, y abrumador es este miedo a los demonios que hallamos a través del paganismo. ¿En qué forma contrarrestó Pablo este miedo? ¿Dijo lo que muchos dicen hoy día “¿El mundo de los espíritus malignos es una gran irrealidad, pura invención de la imaginación”? Por supuesto que no. En lugar de esto, sin aceptar la demonología o animismo pagano, enfatiza la gran y siniestra influencia de Satanás. De igual modo proceden los demás escritores inspirados. Lo que todos ellos dicen al describir el poder del demonio se puede resumir más o menos como sigue: “Habiendo sido expulsado del cielo, se halla lleno de furia y envidia. Su acción malévola está dirigida contra Dios y su pueblo. Su propósito, [p 296] por tanto, es destronar a su gran Enemigo, y lanzar a todo el pueblo de Dios-en realidad, a toda persona- al infierno. El anda alrededor como león rugiente buscando a quien devorar. Tiene un ejército poderoso y bien organizado (como veremos pronto), y ha establecido una avanzada dentro de los corazones mismos de aquellos que quiere destruir.

   Además, sus métodos, dice Pablo, son astutos (véase sobre 4:14). Son las artimañas del engañador. Esta verdad no la ignoran los creyentes (2 Co. 2:11). Ahora bien, esta expresión “métodos astutos” sería hueca y sin sentido si no le darnos un contenido bíblico. Algunos de estos mañosos ardides y malignas estratagemas son: mezclan el error con la verdad suficiente para que ello resulte aceptable (Ge. 3:4-5, 22).

   Comentario de 1ª de Pedro 5:8: Satanás ▬ Creyente, Deber: ¿cómo podemos enfrentar los ataques y las tentaciones del diablo? Hay una única manera: debemos ser sobrios y velar.

▬ 1. En primer lugar, ser sobrios (nephate). La palabra significa…

  • no intoxicarnos ni con drogas ni con alcohol de ningún tipo.
  • estar sobrio de mente y de comportamiento; ser controlado en todas las cosas; no entregarse a la indulgencia, al libertinaje ni las extravagancias. Es lo opuesto a la indulgencia en cosas como comer, beber y recrearse. Significa vivir una vida sobria, sólida, controlada y fuerte.

   El creyente debe estar sobrio mientras vigila los ataques del diablo. Si no está sobrio, no estará lo suficientemente alerta para conquistar los ataques y las tentaciones del diablo. El creyente será vencido y llevado al pecado y la destrucción. Y ningún creyente puede estar lo suficientemente alerta para enfrentarse al diablo si tiene indulgencia y gratifica su carne en. …

  • el sexo • la pornografía • el alcohol y las drogas
  • la comida • la posición • el reconocimiento
  • el sueño • la vestimenta • el poder
  • la relajación • las posesiones

   El creyente debe vivir una vida sobria y controlada. Debe estar alerta ante el diablo y sus tentaciones todo el tiempo. Debe estar lo suficientemente alerta para ver las tentaciones y ataques que le llegan, y tener una mente y un espíritu lo suficientemente fuerte para enfrentar las tentaciones y los ataques.

   “Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se, embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo” (1 Ts. 5:6-8).

   “Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo” (1 Ti. 3:11).

   “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:11-13)

   “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado” (1 P. 1:13).

   “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración” (1 P. 4:7).

▬ 2. ¿Cómo enfrentamos al diablo? Segundo, ser vigilante (gregoresate). La palabra significa estar alerta y despierto. Acarrea la idea de estar todo el tiempo despierto y observando; siempre estar despierto y observando al diablo y sus ataques. Nuevamente si la mente y el cuerpo de una persona están obnubilados («Obnubilado» se refiere a estar con la mente o la vista nublada, confusa o perturbada, con dificultad para pensar con claridad, concentrarse o percibir el entorno, como si hubiera una niebla mental o visual que impide la nitidez; puede indicar un estado de somnolencia, torpor o aturdimiento mental, y se usa tanto en lenguaje común (afectado por una emoción) como en medicina (estado de conciencia reducido).)., enclenques y débiles por la bebida, las drogas, el exceso de comida, la pereza y la indulgencia respecto del sueño, la recreación, el placer o cualquier otra cosa, esa persona no puede estar alerta y expectante; no puede estar siempre despierto para observar las tentaciones y los ataques del diablo.

   El creyente debe estar sobrio y serio con respecto al diablo; debe permanecer en estado de vigilia en busca de las tentaciones y ataques del diablo. Es la única forma concebible en que el creyente puede conquistar y vencer en esta vida; es la única manera en que puede evitar que su vida y su testimonio sean destruidos por el diablo,

   “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mit. 26:41).

   “Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su seña/r, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles” (Lc. 12:37).

   “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Co. 10:12).

   “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos” (1 Co. 16:13).

   “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias” (Col. 4:2).

   “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” (1 Ts. 5:5-6).

   “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).

   “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza” (Ap. 16:15).

   (5:8) Satanás: ¿por qué debemos enfrentar los ataques y las tentaciones del diablo? Hay un motivo concreto: él es nuestro adversario, un león rugiente que busca a todos los que pueda devorar. Advierta tres puntos.

▬ 1. El diablo es nuestro “adversario” (antidikos). La palabra griega significa un oponente legal, tal como sucede en un juicio legal. También significa un oponente cotidiano como un vecino que se opone a nosotros y actúa como nuestro enemigo. La figura es la del diablo que se nos opone de todas las maneras concebibles.

=> Es el cuadro de Satanás en un tribunal, que actúa como nuestro adversario en el tribunal de Dios y nos acusa ante Él.

=> Es la figura de Satanás aquí en la tierra, que se nos opone haciendo todo lo que está a su alcance para ha- cernos tropezar y para vencemos y destruimos.

▬ 2. La palabra “diablo” (diabolos) en si misma significa calumniador o falso acusador. El diablo es un enemigo malicioso que nos acusa ante Dios y levanta cargos falsos en contra de nosotros. Las Escrituras enseñan que Satanás lleva constantemente nuestros pecados y transgresiones delante de Dios, que continuamente le recuerda a Dios sobre nuestra desobediencia. Pero advierta: las acusaciones en nuestra contra son falsas. Los cargos no son ciertos. ¿Cómo pueden no ser verdad cuando somos pecadores, puesto que ningún creyente verdadero niega su pecado? Gracias a Cristo. Le hemos creído a Cristo y nos hemos entregado a Él, al glorioso hecho de que Él murió por nuestros pecados. Hemos confiado en Cristo para el perdón de nuestros pecados, y cuando Él nos perdona, también nos quita nuestros pecados. Ya no somos culpables de pecado. Por lo tanto, las acusaciones y cargos de Satanás en contra de nosotros son falsos. ¿Por qué, entonces, nos acusa y presenta estos cargos a Dios? ¿Para qué le recuerda nuestros pecados a Dios una y otra vez? Para lastimar a Dios, para herir su corazón. Él es el diablo, el que se opone a Dios y a todo lo que Dios representa. Hace mucho tiempo, un poco antes de que el mundo fuera creado, al parecer él era el ángel superior de toda la creación. Dios lo había creado como el ser espiritual más elevado en el universo. En esa época su nombre era Lucifer. Pero hizo lo que tantos hombres hacen —se rebeló contra Dios— y condujo a otros seres angélicos para que se revelarán contra él. Por lo tanto, Dios lo juzgó y lo arrojó de su posición exaltada en el cielo. Por lo que podemos entrever en las Escrituras, esto es lo que le sucedió a Satanás, así fue como se convirtió en el diablo, el terrible opositor de Dios (véase Estudio a fondo 1, Ap. 12:9 para profundizar al respecto. Cp. Is. 14:12-17; Ez. 28:11-19. Ver también nota, 2 Co. 4:4).

   La cuestión es esta: el diablo hace todo lo que puede para herir y lastimar el corazón de Dios. Por lo tanto, constantemente le recuerda a Dios nuestros pecados. Por supuesto, esto significa que el diablo hace todo lo posible para tentarnos y llevarnos al pecado, dado que cuanto más pecamos, más herimos a Dios.

   Pensamiento 1. Piense en lo que esto significa: cómo debe sufrir el corazón de Dios cuando nosotros pecamos. Nosotros somos creyentes, personas por quienes Dios entregó a su Hijo en la cruz. Dado que Dios pagó tal precio -en realidad depositó su ira contra su propio Hijo a causa del pecado- piense cuánto le debe doler cuando pecamos, especialmente cuando profesamos amarlo. El diablo es un calumniador; nos calumniará constantemente ante Dios. Usará nuestro pecado para lastimar a Dios tanto como sea posible. Este es el motivo por el cual debemos enfrentar al diablo: debemos proteger el corazón de Dios. No debemos llevar dolor ni pena al corazón de nuestro Padre.

   “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oi una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche” (Ap. 12:9-10).

   “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.

Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás, a Jehová dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.” (Job 1:6-12)

   “Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle” (Zac. 3:1).

▬ 3. Él es como un león rugiente que busca devorar a todos los que puede. El león rugiente da una idea de enojo, fortaleza, ferocidad y crueldad. Satanás es mostrado en su enojo (contra Dios y todos los creyentes), fuerte, feroz y cruel. Advierta: las Escrituras dicen que anda rugiendo con furia y crueldad en la ferocidad de su fuerza, buscando a alguien a quien atacar y devorar. ¿Cómo puede Satanás devorar a una persona? Jesús nos lo dice en una de las enunciaciones más impactantes jamás hechas sobre el hombre. Él dijo que una persona que no confía ni sigue a Dios como su Padre ciertamente está a las órdenes de su padre, el diablo. En otras palabras, Jesús dice que todos los incrédulos tienen al diablo como padre.

   “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suya, habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

   Advierta que Jesús nos está diciendo cómo el diablo devora al hombre. Consume al hombre llevándolo a hacer cuatro cosas.

» a. El diablo nos lleva a la lujuria. Nos tienta para que cedamos al deseo de la carne y al deseo de los ojos y a la vanagloria de la vida.

   “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15-16).

» b. El diablo nos conduce al asesinato. El diablo procura acabar con la vida humana, busca que se pierda el hombre que experimenta la verdadera vida aquí en la tierra. El diablo destruye la existencia y toda vida abundante a su alcance: todo el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la bondad, la benignidad, la fe, la mansedumbre, la disciplina.

   “Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino” (Mt. 13:19).

   “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).

   “Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia” (Job 1:9-11).

   Jesús hablaba de algo cierto: Dios no es el padre del asesinato, el diablo lo es. Los que cometen asesinatos son hijos del diablo. Pero advierta el verdadero significado del asesinato revelado por Jesús (véase nota, Mt. 5:22 para profundizar). El asesinato implica…

  • enojo • golpear a una persona • resentimiento • calumniar, injuriar, hablar • enemistad. • calumniar, injuriar, hablar mal de una persona y destruir la imagen de una persona (que ha sido creada a la imagen de Dios).
  • un espíritu descontrolado • desear la ruina de una persona. • envidiar y destruir la felicidad de una persona.

» c. El diablo lleva a los hombres a rechazar la verdad.

   “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

   “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Jn. 3:8).

» d. El diablo lleva al hombre a mentir y a engañar.

   “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Co. 4:3-4).

   “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Co. 11:13-15).

2° Titulo: reconociendo el buen testimonio de David como hijo de Dios. Versículos 3 y 4. Y dijeron los príncipes de los filisteos: ¿Qué hacen aquí estos hebreos? Y Aquis respondió a los príncipes de los filisteos: ¿No es este David, el siervo de Saúl rey de Israel, que ha estado conmigo por días y años, y no he hallado falta en él desde el día que se pasó a mí hasta hoy? Entonces los príncipes de los filisteos se enojaron contra él, y le dijeron: Despide a este hombre, para que se vuelva al lugar que le señalaste, y no venga con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla se nos vuelva enemigo; porque ¿con qué cosa volvería mejor a la gracia de su señor que con las cabezas de estos hombres? (Léase: 1ª de Samuel 18:30. Y salieron a campaña los príncipes de los filisteos; y cada vez que salían, David tenía más éxito que todos los siervos de Saúl, por lo cual se hizo de mucha estima su nombre. ▬ Los Hechos 16:1 y 2. Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego; y daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.).

   Comentario de 1ª de Samuel 18:30: David y Mical, 18:20–30. El caso de Mical fue otro. Mical amaba a David y su padre vio que le amaba. El nombre Mical parece ser una contracción de Micael que en hebreo quiere decir: ¿Quién como Dios? Si no es contracción de ese nombre tendría que referirse a un pequeño chorro (de agua). Pero es muy probable que es contracción puesto que era bastante común como nombre en aquellos días. El nombre Miqueas es parecido y quiere decir: ¿Quién como Jehovah? Viendo Saúl que su hija le quería mucho a David, pensaba usarla para meter al joven en una trampa (lit. en una horca). Sabía que David se sentía indigno de este honor e instó a sus servidores que ellos animaran a David. Le decían que el rey le apreciaba (v. 22) o sea que se agradaba de él. Y sabiendo que no podía pagar el precio matrimonial al rey (ver Éx. 22:16, 17) Saúl puso un substituto bajo el pretexto de que sería para venganza de sus enemigos (v. 25). No fue tanto su deseo de matar a los filisteos como su esperanza de que David muriera lo que impulsó a Saúl a sugerir una cosa tan macabra.

    Bajo estas circunstancias David cumplió el deseo de un rey aun antes del plazo fijado, matando dos veces el número de filisteos pedido. El v. 27 dice que dio al rey el cómputo cabal. La diferencia entre estos dos hombres se hace notar con gran claridad. Saúl se ha vuelto introvertido, melancólico, paranoico. David, al contrario, es generoso, amistoso y servicial. Quiere agradar a todos y hacer todo en el nombre de Dios (ver Col. 3:17). ¡Qué diferencia hubiera atendido el camino de Saúl aun a esta altura de su vida, si hubiera dado lugar a lo mismo! Pero Saúl no confesó su pecado, no calculó bien el precio, y no creció como discípulo del Señor.

   Comentario de Los Hechos 16:1 y 2. Discipulado: fiel en hacer discípulos. Este es un pasaje significativo, pues muestra cómo Pablo tomó a Timoteo bajo su cuidado para ayudarlo a desarrollarse y a crecer. Timoteo era el joven discípulo destinado a convertirse en uno de los grandes siervos de la iglesia primitiva, aquel a quien el Señor había hecho que Pablo escribiera dos de las grandes cartas del Nuevo Testamento (1 y 2 Timoteo).

▬ 1. Timoteo fue una sorpresa maravillosa, un emocionante descubrimiento para Pablo. La frase “he aquí” (idou) conlleva la idea de mirar y contemplar un descubrimiento maravilloso, una sorpresa inesperada. El amor y la madurez en el Señor que tenía Timoteo impresionaron a Pablo.

   “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt. 28:19-20).

   “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Ti. 2:2.)

▬ 2. Timoteo tenía una madre y una abuela devotas de procedencia judía, pero también eran creyentes cristianas. Ambas fueron tan piadosas y fuertes en la fe, que Pablo las menciona años después (2 Ti. 1:5.) Tanto una como la otra ejercieron gran influencia sobre Timoteo.

   Pensamiento 1. Note la influencia que puede tener una madre devota sobre su hijo.

   “trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también” (2 Ti. 1:5.)

   “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a hijos de tus hijos” (Dt. 4:9).

   “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablaras

de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Dt. 6:6-7).

   “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Pr. 22:6).

3er Titulo: Recordando el cantico de gratitud por la victoria. Versículos 5. ¿No es este David, de quien cantaban en las danzas, diciendo Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles? (Léase: Éxodo 15: 1 y 2. Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron: Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente; Ha echado en el mar al caballo y al jinete. Jehová es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré. ▬ 1ª de Samuel 18: 6 y 7. Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles.).

   Comentario de Éxodo 15: 1 y 2. (15: 1-2) Cántico ▬ Adoración ▬ Alabanza ▬ Acción de Gracias ▬ Nombres de Dios ▬ Títulos ▬ Moisés ▬ Liberación: El cántico de este pasaje es un cántico de alabanza a Dios. Es cantado para el SENOR. El Señor es el motivo de la alabanza. Se habla de él en trece ocasiones en solamente veintiún versículos.

  • El cántico cantado por Moisés menciona a Dios diez veces como el SEÑOR (Jehová, Yahveh) (v. 1. 2. 3. 6,11,16,17,18).
  • El cántico de Moisés también se refiere a Dios como Adonai una vez (v. 17).
  • El breve cántico cantado por María (vv. 19-21) menciona al Señor en dos ocasiones (vv. 19. 21).

   Moisés y los israelitas estaban inundados con la alegría del momento, y el corazón de cada uno de ellos estaba desbordante con un espíritu de regocijo y alabanza a Dios. Se nos dan dos razones para que Israel comenzara a cantar.

▬ 1. El Señor había triunfado gloriosamente en pro de su pueblo: Había arrojado a los jinetes armados de sus enemigos al mar. El Señor los había liberado gloriosamente de ser capturados y esclavizados nuevamente por los egipcios. Además, el Señor había hundido milagrosamente al ejército egipcio en el Mar Rojo. El se había asegurado absolutamente de que los antiguos egipcios nunca más esclavizarían a su pueblo. Este era el más grande día de redención en la historia de Israel. Dios los había redimido, salvado y liberado de sus enemigos.

▬ 2. El Señor era, por tanto, digno de alabanza y renovado compromiso (v. 2). Fíjese cuán personal era el Señor para el creyente israelita en aquellos momentos. Su relación con el Señor era muy personal. Su corazón simplemente prorrumpió en alabanzas a Dios por la relación personal que Dios había hecho posible y operado.

» a. El SEÑOR es “mi fortaleza” (v. 2). No importa qué pruebas enfrente el creyente, Dios fortalece al creyente para hacer frente a pruebas como. . .

  • problemas
  • tentaciones
  • sufrimientos
  • malvada persecución

   El creyente es débil por naturaleza, pero el SEÑOR está siempre presente con él. El Señor es su fortaleza. Esto es lo que los israelitas, el pueblo de Dios, declaraban.

» b. El SENOR es “mi cántico” (v. 2). El creyente enfrenta las mismas pruebas y penalidades en la tierra que el incrédulo. Tanto el creyente como el incrédulo sufren en la tierra; con frecuencia el creyente sufre más a causa de la persecución y el odio del mundo. No obstante, Dios conforta al creyente y le da la paz y seguridad de su Santo Espíritu. El creyente sabe que el mundo y sus aflicciones pueden quitarle su vida, pero no su alma.

Sabe que va a servir a Dios por siempre en los nuevos cielos y tierra. Por tanto, el creyente tendrá.

  • alegría en los juicios
  • regocijo durante los sufrimientos
  • canto ante las aflicciones

   El creyente es débil por naturaleza, pero el SEÑOR siempre está presente con él. Es la presencia del SEÑOR la que siempre pone el cántico en el corazón del creyente. Moisés y los verdaderos creyentes de Israel sabían esta gloriosa verdad; por tanto, guiaron a todo el pueblo a declarar la gloriosa verdad: “El SEÑOR es mi cántico”.

» c. El SEÑOR es “mi salvación” (v. 2). Los enemigos del mundo (incluidos los hombres malvados, el pecado, la muerte y el infierno) están siempre atacando y amenazando al creyente. Pero Dios es el Salvador del creyente: El liberará y salvará al creyente de todo lo que se le oponga.

» d. El SEÑOR es “mi Dios” (v. 2). Él es el Dios verdadero y vivo. Dios acababa de probar esto una vez más liberando milagrosamente a su pueblo a través del Mar Rojo y destruyendo a sus enemigos. El milagro acababa de tener lugar. Era el momento para el pueblo’ de Dios de reafirmar su fe y declarar que Dios es “mi Dios”. Era el momento para ellos de alabarlo y renovar su compromiso con Él. Cada israelita tenía motivos para levantarse y gritar:

  • “El SEÑOR es mi Dios”.
  • “Prepararé mi corazón para que en él more si presencia”.

» e. El SENOR es “el Dios de mi padre”. Sus padres la habían enseñado a creer en Dios y en sus grandes promesas a su pueblo. Sus padres eran fuertes en fe y Dios siempre les había ricamente bendecido. Por tanto, los israelitas declararon que ellos se comprometían a seguir el Dios de sus padres. Él era digno de ser seguido. Acababa de probar esto liberándolos milagrosamente a través del Mar Roja.

   Comentario de 1ª de Samuel 18: 6 y 7: David y Saúl, 18:6–7. Comienzan los problemas. Una balada de las mujeres despierta celos en Saúl. La palabra cantaba en el v. 7 ha suscitado el comentario de algunos diciendo que aquí tenemos un coro antifonal. La palabra puede significar “contestar”, y da la impresión de que se iban alternando entre danzas y música. Parece que se hizo muy popular el coro puesto que años más tarde todavía se acordaban de ello (ver 21:12 y 29:5). Los números representan de manera comparativa la grandeza de las hazañas atribuidas a Saúl y David. El rey recordaba las palabras de Samuel que Jehovah le quitaría el reino y se lo daría a uno mejor que él (15:28). Y aunque era segura la palabra, no la quiso aceptar. Veía a David como una amenaza y como aspirante al trono. Y por eso le miraba con sospecha (v. 9) de ahí en adelante. La palabra sospecha es lit. ojo y puesto que las pasiones se manifiestan por o en los ojos, el hebreo representa el ojo como fuente de la envidia, orgullo y sospecha. La sospecha se veía en los ojos.

Lunes 12 de enero de 2026

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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