Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
DOMINGO 25 DE ENERO DE 2026. “ORDEN DE DIOS: CONTABILIZAR Y ORGANIZAR AL PUEBLO PARA LA BATALLA”.

   Lección: Números 26:1 al 51. 1. Aconteció después de la mortandad, que Jehová habló a Moisés y a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, diciendo: 2. Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Israel, de veinte años arriba, por las casas de sus padres, todos los que pueden salir a la guerra en Israel. 3. Y Moisés y el sacerdote Eleazar hablaron con ellos en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó, diciendo: 4. Contaréis el pueblo de veinte años arriba, como mandó Jehová a Moisés y a los hijos de Israel que habían salido de tierra de Egipto. 5. Rubén, primogénito de Israel; los hijos de Rubén: de Enoc, la familia de los enoquitas; de Falú, la familia de los faluitas; 6. de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Carmi, la familia de los carmitas. 7. Estas son las familias de los rubenitas; y fueron contados de ellas cuarenta y tres mil setecientos treinta.  8. Los hijos de Falú: Eliab. 9. Y los hijos de Eliab: Nemuel, Datán y Abiram. Estos Datán y Abiram fueron los del consejo de la congregación, que se rebelaron contra Moisés y Aarón con el grupo de Coré, cuando se rebelaron contra Jehová; 10.y la tierra abrió su boca y los tragó a ellos y a Coré, cuando aquel grupo murió, cuando consumió el fuego a doscientos cincuenta varones, para servir de escarmiento. 11. Mas los hijos de Coré no murieron. 12. Los hijos de Simeón por sus familias: de Nemuel, la familia de los nemuelitas; de Jamín, la familia de los jaminitas; de Jaquín, la familia de los jaquinitas; 13. de Zera, la familia de los zeraítas; de Saúl, la familia de los saulitas. 14. Estas son las familias de los simeonitas, veintidós mil doscientos. 15. Los hijos de Gad por sus familias: de Zefón, la familia de los zefonitas; de Hagui, la familia de los haguitas; de Suni, la familia de los sunitas; 16. de Ozni, la familia de los oznitas; de Eri, la familia de las eritas; 17. de Arod, la familia de los aroditas; de Areli, la familia de los arelitas. 18. Estas son las familias de Gad; y fueron contados de ellas cuarenta mil quinientos. 19. Los hijos de Judá: Er y Onán; y Er y Onán murieron en la tierra de Canaán. 20. Y fueron los hijos de Judá por sus familias: de Sela, la familia de los selaítas; de Fares, la familia de los faresitas; de Zera, la familia de los zeraítas. 21. Y fueron los hijos de Fares: de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Hamul, la familia de los hamulitas. 22. Estas son las familias de Judá, y fueron contados de ellas setenta y seis mil quinientos. 23. Los hijos de Isacar por sus familias; de Tola, la familia de los tolaítas; de Fúa, la familia de los funitas; 24. de Jasub, la familia de los jasubitas; de Simrón, la familia de los simronitas. 25. Estas son las familias de Isacar, y fueron contados de ellas sesenta y cuatro mil trescientos. 26. Los hijos de Zabulón por sus familias: de Sered, la familia de los sereditas; de Elón, la familia de los elonitas; de Jahleel, la familia de los jahleelitas. 27. Estas son las familias de los zabulonitas, y fueron contados de ellas sesenta mil quinientos. 28. Los hijos de José por sus familias: Manasés y Efraín. 29. Los hijos de Manasés: de Maquir, la familia de los maquiritas; y Maquir engendró a Galaad; de Galaad, la familia de los galaaditas. 30. Estos son los hijos de Galaad: de Jezer, la familia de los jezeritas; de Helec, la familia de los helequitas; 31. de Asriel, la familia de los asrielitas; de Siquem, la familia de los siquemitas; 32. de Semida, la familia de los semidaítas; de Hever, la familia de los heferitas. 33. Y Zelofehad hijo de Hefer no tuvo hijos sino hijas; y los nombres de las hijas de Zelofehad fueron Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. 34. Estas son las familias de Manasés; y fueron contados de ellas cincuenta y dos mil setecientos. 35. Estos son los hijos de Efraín por sus familias: de Sutela, la familia de los sutelaítas; de Bequer, la familia de los bequeritas; de Tahán, la familia de los tahanitas. 36. Y estos son los hijos de Sutela: de Erán, la familia de los eranitas. 37. Estas son las familias de los hijos de Efraín; y fueron contados de ellas treinta y dos mil quinientos. Estos son los hijos de José por sus familias. 38. Los hijos de Benjamín por sus familias: de Bela, la familia de los belaítas; de Asbel, la familia de los asbelitas; de Ahiram, la familia de los ahiramitas; 39. de Sufam, la familia de los sufamitas; de Hufam, la familia de los hufamitas. 40. Y los hijos de Bela fueron Ard y Naamán: de Ard, la familia de las arditas; de Naamán, la familia de los naamitas. 41. Estos son los hijos de Benjamín por sus familias; y fueron contados de ellos cuarenta y cinco mil seiscientos. 42. Estos son los hijos de Dan por sus familias: de Súham, la familia de los suhamitas. Estas son las familias de Dan por sus familias. 43. De las familias de los suhamitas fueron contados sesenta y cuatro mil cuatrocientos. 44. Los hijos de Aser por sus familias: de Imna, la familia de los imnitas; de Isúi, la familia de los isuitas; de Bería, la familia de los beriaítas. 45. Los hijos de Bería: de Heber, la familia de los heberitas; de Malquiel, la familia de los malquielitas. 46. Y el nombre de la hija de Aser fue Sera. 47. Estas son las familias de los hijos de Aser; y fueron contados de ellas cincuenta y tres mil cuatrocientos. 48. Los hijos de Neftalí, por sus familias: de Jahzeel, la familia de los jahzeelitas; de Guni, la familia de los gunitas; 49. de Jezer, la familia de los jezeritas; de Silem, la familia de los silemitas. 50. Estas son las familias de Neftalí por sus familias; y fueron contados de ellas cuarenta y cinco mil cuatrocientos. 51. Estos son los contados de los hijos de Israel, seiscientos un mil setecientos treinta.

   Comentario general del capítulo 26: La expresión “después de la mortandad” cobra especial relevancia en este capítulo del libro de Números, pues marca el tránsito entre la primera y la segunda generación de los que salieron de Egipto. Tras la muerte de Aarón, la responsabilidad de la conducción del pueblo de Israel recayó sobre Moisés y su hijo Eleazar.

   En el primer censo, fue designado a un hombre principal de cada tribu para colaborar con Moisés y Aarón en el recuento del pueblo. Aunque este detalle no se menciona en este censo, todo indica que el procedimiento fue similar.

   Los hijos de Israel aún se encontraban en las llanuras de Moab (Números 22:1), junto al Jordán, frente a Jericó. Este nuevo censo serviría de base para la repartición de la tierra prometida, según lo señalado: “A estos se repartirá la tierra en heredad, por la cuenta de los nombres» (Números 26:53).

   En los versículos 64 y 65 se menciona que la generación incrédula había muerto por completo, como Dios lo había declarado. Solo Josué y Caleb fueron la excepción: “Porque Jehová había dicho de ellos: Morirán en el desierto; y no quedó varón de ellos, sino Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun” (versículo 65). Así, Dios no solo concluye el juicio sobre aquella generación, sino que también muestra que valora a cada uno de los suyos, al registrar sus nombres y familias en el libro de los censos del pueblo de Israel.

   Además, este capítulo muestra que los levitas fueron contados por separado, como también ocurrió en el primer censo. Esto no solo porque no participaban en la guerra, sino porque tampoco recibirían herencia territorial, ya que su herencia era el sacerdocio de Jehová. Así lo declara el versículo 62: “… por cuanto no les había de ser dada heredad entre los hijos de Israel”, y se reafirma en Josué 18:7: “Pero los levitas ninguna parte tienen entre vosotros, porque el sacerdocio de Jehová es la heredad de ellos…».

Texto: “Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya este contigo, irá contigo; más de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá”. (Jueces 7:4)

   Comentario del texto: 7:4-8 Al Señor le pareció que 10.000 hombres todavía eran muchos como para llevarse solo Él la gloria, por lo cual propuso un segundo criterio para una nueva reducción: la manera de beber el agua del manantial (7:4). Solo 300 llevaron el agua hasta la boca, en lugar de arrodillarse y meter la boca en el agua (7:5-6). Por tanto, seguramente Gedeón pensó que iría a la batalla con los 9.700, pero Dios no pensaba lo mismo (7:7).

1er Título: Necesaria madurez para ser útiles en la obra de Dios. Versículos 1 y 2. Aconteció después de la mortandad, que Jehová habló a Moisés y a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, diciendo: Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Israel, de veinte años arriba, por las casas de sus padres, todos los que pueden salir a la guerra en Israel. (Léase: 1ª a Timoteo 3:6. no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. ▬ Hebreos 5:14. pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.).

Versículos 1-51

Reunión de las Doce Tribus. – Números 26:1-4. El mandato de Dios a Moisés y Eleazar es el mismo que en Números 1, 2 y 3, excepto que no entra tanto en detalles.

   (1ª a Timoteo: 3:6): (3:6) Probado ▬ Neófito ▬ Ministro ▬ Obispo ▬ Anciano: El ministro u obispo de Dios debe cumplir requisitos espirituales. No debe ser un neófito (me neophuton), o sea, un recién convertido o un miembro nuevo de la iglesia. Debe haberse convertido o haber sido miembro de la iglesia durante mucho tiempo…

  • lo suficiente para haberse enraizado y cimentado en el Señor y su palabra.
  • lo suficiente para haber madurado espiritualmente.
  • lo suficiente para haber probado su testimonio de Cristo.
  • lo suficiente para ser bien conocido y respetado por los demás creyentes.
  • lo suficiente para ser capaz de ministrar a otros y enseñarles a ministrar.

   Note por qué no debe dársele un puesto de liderazgo a un neófito: Para que no se enorgullezca y “caiga en la condenación del diablo”. Satanás fue expulsado del cielo por orgullo. Fue esto lo que dio origen a su caída y trajo condenación sobre él. Cuando a una persona se le da una gran responsabilidad antes de estar enraizada y cimentada en la fe, lo más probable es que caiga y sea condenado de la misma manera que Satanás. Siempre debemos recordar lo que Matthew Henry señala: “El orgullo. . .es un pecado que convirtió a los ángeles en demonios”. Debemos cuidarnos del orgullo. Debemos cuidamos de colocar a una persona en un puesto de liderazgo que le tiente a sentirse más importante de lo que es.

“Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mt. 23:12).

   “Nada hagáis por contienda 0 por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:3-4).

   (Hebreos 5:14): Madurez, espiritual: Una persona se vuelve inmadura porque no ejercita sus sentidos mentales y espirituales. Note estos elementos:

▬ 1. Note que es posible llegar a la “adultez” en la vida cristiana; es posible alcanzar la madurez en Cristo. Una persona puede crecer espiritualmente hasta que haya crecido y madurado completamente en Cristo. Esto es lo que Dios espera de todos nosotros.

▬ 2. Note lo que es una persona madura. Una persona madura y crecida es una persona que discierne entre el bien y el mal. Es una persona que lleva una vida justa y religiosa. Ha sobrepasado.

  • el solo asistir a la adoración y estudios bíblicos
  • el solo cumplir con los rituales y ceremonias de la religión
  • el solo ofrendar dinero
  • el solo leer la Biblia
  • el solo orar

   El creyente maduro hace todas estas cosas, sí, pero hace más, mucho más:

=> Estudia la Palabra de Dios.

=> Separa espacios de tiempo todos los días para la oración y la adoración.

=> Vive y se mueve y tiene su ser en oración; es decir, ora continuamente.

=> Mantiene sus pensamientos y su mente en Cristo y en la obediencia hacia Él.

=> Da testimonio de Cristo, transmite la salvación gloriosa del mal y de la muerte de este mundo.

=> Discierne tanto el bien como el mal, y hace el bien.

   El creyente maduro puede discernir entre la religión verdadera y la falsa, argumentos verdaderos y falsos, pecados, y justicia. Él sabe…

  • cuándo mirar y cuándo no mirar.
  • cuándo comer y cuándo no comer.
  • qué beber y qué no beber.
  • cuándo ir y cuándo no ir.
  • a cuáles eventos sociales asistir y a cuáles no asistir.
  • qué escuchar y qué no escuchar.
  • dónde se predica y se enseña realmente a Cristo y dónde no.
  • con quién confraternizar y con quién no.
  • cuándo hablar y cuándo no hablar.
  • quién enseña la verdad y quién no.

  El creyente maduro vive para Cristo. Él discierne entre el bien y el mal.

▬ 3. Note cómo una persona madura alcanza la adultez en Cristo. Al ejercitar sus sentidos o facultades mentales y espirituales. Una persona tiene que ejercitar su mente y su espíritu. No puede ser haragana ni perezosa, cómoda y confiada; mentalmente, ni espiritualmente. Tiene que estar alerta para controlarse y disciplinarse a si misma. Tiene que poner su energía y esfuerzo, concentrarse y centrar su mente y vida en Jesucristo y en su salvación, misión y propósito.

   “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Co. 10:5).

    “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:19-20).

   “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).

2° Título: Generación llamada o cumplir el propósito divino. Versículos 3 y 4. Y Moisés y el sacerdote Eleazar hablaron con ellos en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó, diciendo: Contaréis el pueblo de veinte años arriba, como mandó Jehová a Moisés y a los hijos de Israel que habían salido de tierra de Egipto. (Léase: Números 14:29 al 31. En este desierto caerán vuestros cuerpos; todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los cuales han murmurado contra mí. Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun. Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis.  ▬ 2ª a Timoteo 4:5. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.).

   Números 26:3-4: “Y Moisés y el sacerdote Eleazar hablaron con ellos” (דּבּר con acusativo, como en Génesis 37:4). El pronombre se refiere a “los hijos de Israel”, o más correctamente, a los jefes de la nación como representantes de la congregación, quienes debían llevar a cabo la numeración. Sobre el Arbot-Moab, ver en Números 22:1. Solo se menciona el punto principal en sus palabras, a saber, «de veinte años arriba» (sc., tomaréis el número de los hijos de Israel), ya que era muy simple suministrar las palabras «tomad la suma” de Números 26:2. (Nota: Esto es, en todo caso, más fácil y simple que las alteraciones del texto que se han sugerido con el fin de eliminar la dificultad. Knobel propone cambiar וידבּר por ויּדבּר, y לאמר por לפקד: “Moisés y Eleazar arreglaron el hijo de Israel cuando los agruparon.” Pero הדבּיר ul Psa_18:48}, y {ul Psa_47:4}), – una expresión que, como se ve de inmediato, es del todo inaplicable a la disposición de las personas en familias con el propósito de hacer un censo.),

– Las palabras de “los hijos de Israel” en Números 26:4 en adelante forman la introducción a la enumeración de las diferentes tribus (Números 26:5), y se debe suplir el verbo יהיוּ (eran). “Y los hijos de Israel, que salieron de Egipto, fueron Rubén”, etc.

   Números 14:28-31: Jehová juró que sucedería con los murmuradores como habían dicho. Sus cadáveres caerían en el desierto, todos los contados, de veinte años arriba: no verían la tierra a la cual Jehová había alzado Su mano (ver en Éxodo 6:8) para llevarlos, con la única excepción de Caleb y Josué. Pero a sus hijos, que, como decían, serían por presa (Números 14:3), los traería Jehová, y aprenderían a conocer la tierra que los demás habían despreciado.

   2ª a Timoteo 4:5: Sin embargo, tú … Cf. 3:10, 14. Nótese el agudo y doble contraste. El v. 5 es tanto el clímax de los vv. 1–5 como la introducción a los vv. 5–8. Como clímax, traza un contraste entre Timoteo y la voluble multitud descrita en los vv. 3 y 4. Como introducción, traza un contraste entre Timoteo, todavía en medio de la pelea, y Pablo que ha peleado la grandiosa pelea. En el principio del versículo predomina el primero de estos contrastes; al final, el segundo.

   Pablo escribe: sé sobrio en todo, sufre trabajos, haz la obra de evangelista, cumple al máximo tu ministerio. La persona sobria es tranquila, estable y cuerda (cf. 1 P. 4:7; sobre 1 Ts. 5:6, 8).

   No se encuentra embriagado con el anhelo de cosas sensacionales o sentimentales. No aparta sus oídos de la verdad para volverse a los mitos. El apóstol requiere que Timoteo muestre esta actitud calma y bien equilibrada “en todas las cosas”. Esto quiere decir, por supuesto, que también con respecto a sufrir por la causa del evangelio Timoteo no debe buscar los sufrimientos, por una parte, ni quejarse de ellos por la otra. Simplemente, debe hacer la obra de evangelista (predicador del evangelio, Hch. 21:8; Ef. 4:11), perfectamente dispuesto a soportar maltratos cuando quiera que le toque sufrir, aun gozándose cuando se le tenga por digno de sufrir deshonra por el nombre de Cristo (Hch. 5:41; en cuanto al verbo, véase 2 Ti. 2:9; cf. el verbo similar en 2 Ti. 1:8). No debe permitir que nada lo detenga, pero debe cumplir su ministerio del evangelio al máximo: predicando la palabra, estando preparado a tiempo y fuera de tiempo, redarguyendo, reprendiendo y amonestando con toda paciencia y doctrina.

3er Título: Formación del ejército que conquistará lo tierra prometida. Versículos 5 al 51. Aconteció después de la mortandad, que Jehová habló a Moisés y a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, diciendo: 2Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Israel, de veinte años arriba, por las casas de sus padres, todos los que pueden salir a la guerra en Israel. (Léase: 2ª a Timoteo 2:3 y 4. Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.).

   Números 26:5-11: Las familias de Rubén concuerdan con Génesis 46:9; Éxodo 6:14 y 1 Crónicas 5:3. El plural בּני (hijos), en Números 26:8, donde solo se menciona un hijo, se explica por el hecho de que varios hijos de este hijo en particular (es decir, nietos) se mencionan después. Sobre Datán y Abiram, ver en Números 16:1 y Números 16:32. Ver también el comentario hecho aquí en Números 26:10 y Números 26:11, a saber, que los que fueron destruidos con la compañía de Coré fueron por señal (נס, aquí una advertencia); pero que los hijos de Coré no fueron destruidos junto con su padre.

Números 26:12-14: Los simeonitas contaron solo cinco familias, ya que Ohad (Génesis 46:10) no dejó familia. Nemuel es llamado allí Jemuel, ya que (yod) y (nun) se intercambian a menudo (cf. Ges. thes. pp. 833 y 557); y Zerach es otro nombre del mismo significado para Zohar (Zerach, la salida del sol; Zohar, franqueza, esplendor).

Números 26:15-18: Los gaditas son los mismos que en Génesis 46:16, excepto que Ozni se llama allí Ezbón.

Números 26:19-22: Los hijos y familias de Judá están de acuerdo con Génesis 46:12 (cf. Génesis 38:6); también con 1 Crónicas 2:3-5.

Números 26:23-25: Las familias de Isacar corresponden a los hijos mencionados en Génesis 46:13, excepto que el nombre Job aparece allí en lugar de Jashub. Los dos nombres tienen el mismo significado, ya que Job se deriva de una palabra árabe que significa volver.

Números 26:26-27: Las familias de Zabulón corresponden a los hijos mencionados en Génesis 46:14.

Números 26:28-37: Los descendientes de José se clasificaron en dos familias principales, según sus dos hijos, Manasés y Efraín, que nacieron antes de la mudanza de Israel a Egipto, y fueron criados como fundadores de tribus a consecuencia de que el patriarca Israel los adoptó como propios. hijos (Gn 48).

Números 26:29-34: Ocho familias descendieron de Manasés: a saber, una de su hijo Maquir, la segunda de Galaad, hijo de Maquir o nieto de Manasés, y las otras seis de los seis hijos de Galaad. Los relatos genealógicos en Números 27:1; Números 36:1 y Josué 17:1 armonizan plenamente con esto, excepto que Jezer (Números 26:30) se llama Abiezer en Josué 17:2; mientras que sólo una parte de los nombres mencionados aquí aparecen en los fragmentos genealógicos de 1 Crónicas 2:21-24 y 7:14-29. En Números 26:33 se menciona a un hijo de Hefer, llamado Zelofehad. No tuvo hijos, sino sólo hijas, cuyos nombres se dan aquí para preparar el camino a las disposiciones legales mencionadas en Núm. 27 y 39, a que dio lugar este hecho.

Números 26:35-37: Había cuatro familias descendientes de Efraín; tres de sus hijos y uno de su nieto. De los descendientes de Sutelah se dan varios enlaces en 1 Crónicas 7:20.

Números 26:38-41: Los hijos de Benjamín formaron siete familias, cinco de las cuales fueron fundadas por sus hijos y dos por nietos. (Sobre las diferencias que ocurren entre los nombres dados aquí y los de Génesis 46:21). Algunos de los hijos y nietos de Benjamín mencionados aquí también se encuentran en los fragmentos genealógicos de 1 Crónicas 7:6-18 y 1 Crónicas 8:1.

Números 26:42-43: Los descendientes de Dan formaron una sola familia, nombrada de un hijo de Dan, que aquí se llama Shuham, pero Hushim en Génesis 46:23; aunque esta familia sin duda se dividió en varias familias más pequeñas, que no se mencionan aquí, simplemente porque esta lista contiene solo las familias principales en las que se dividieron las tribus.

Números 26:44-47: Las familias de Aser concuerdan con los hijos de Aser mencionados en Génesis 46:17 y 1 Crónicas 7:30, excepto que Ishuah se omite aquí, porque no fundó familia.

Números 26:48-50: Las familias de Neftalí cuentan con los hijos de Neftalí en Génesis 46:24 y 1 Crónicas 7:30.

Números 26:51: El número total de personas reunidas fue de 601.

   (Léase: 2ª a Timoteo 2:3 y 4) Soldado ▬ Creyente: El segundo cuadro es el un buen soldado. El creyente cristiano debe ser un buen dado de Jesucristo.

▬ 1. Un buen soldado soporta, sufre y participa de momentos duros con los demás soldados. Él no…

  • se queda detrás • esquiva sus deberes • trata de escapar de la batalla • se niega a cargar su carga • se entrega al enemigo • niega la causa • rechaza al comandante • se esconde del trabajo agotador

   Un buen soldado está al lado de los demás soldados sufre las adversidades de la lucha con ellos. Sacrifica todo que es y tiene por Cristo y su causa.

=> Entrega toda su mente, cuerpo y alma a Cristo y causa de salvación.

=> Entrega todo su tiempo y energía a cristo y su promesa de vida eterna.

=> Entrega todo su dinero y posesiones a Cristo y su misión de evangelismo mundial.

   El soldado de Jesucristo sufre penalidades, sin importar cuáles sean las penalidades. Sufre penalidades para que hombres y mujeres, muchachos, y muchachas sean salvos pecado y el hambre, el mal y la enfermedad, la corrupción y el vacío, lo incorrecto y la soledad, la muerte y el juicio.

   “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 10:22).

   “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).

▬ 2. Un buen soldado no se enreda en los negocios del diario vivir. Se mantiene enfocado en la causa de Cristo, la de alcanzar a un mundo moribundo con el mensaje de vida. Ahora las personas pueden tener vida _vida abundante y rebosante ¿y pueden vivir eternamente sabiendo sin lugar a duda que van a vivir para siempre sin gustar jamás la muerte. Pero fíjese, necesitan oír sobre el Líder que puede darles esta vida. Esta es la tarea del soldado cristiano; esta es la gran causa del soldado cristiano. Y el buen soldado nunca se desvía de esta causa y nunca se enreda en los negocios de la vida.

Su propósito no es.

  • ganar dinero
  • hacer fiesta
  • buscar posesiones
  • centrarse en esta vida
  • ambicionar posiciones
  • gratificar a la carne
  • vivir en el placer

   Su propósito es enfocarse en la campaña de Cristo, en llevar el mensaje del Rey de reyes, el mensaje del Señor Jesu- cristo. ¿Cuál es ese mensaje? El mensaje de eterna salvación. El hombre puede tener vida ahora y por la eternidad. No hay propósito mayor sobre la tierra que luchar por llevar adelante ese mensaje. El buen soldado se enfoca en su causa y no en el mundo. No se enreda con el mundo y sus negocios.

   “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:2).

   “y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa” (1 Co. 7:31).

▬ 3. Un buen soldado agrada u obedece a su Líder. Busca agradar al rey que lo ha elegido cómo soldado. Un buen soldado centra su atención en su comandante y sus palabras. No mira a nadie más…

  • no mira a otro comandante. Cualquier otro comandante es falso.
  • no se mira a si mismo buscando satisfacer las lujurias de sus propios deseos.
  • no mira a seres queridos que ocuparían su tiempo y gastarían su energía.
  • no mira a aquellos en el mundo que buscan sus energías y placeres.

   Un buen soldado es leal y comprometido con su General. Obedece a su líder y se concentra en agradarle a Él y solo a Él.

   “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi

Padre que está en los cielos” (Mt. 7:21).

   “sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones” (1 Ts. 2:4).

Domingo 25 de enero de 2026

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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3 respuestas a «DOMINGO 25 DE ENERO DE 2026. “ORDEN DE DIOS: CONTABILIZAR Y ORGANIZAR AL PUEBLO PARA LA BATALLA”.»

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    […] DOMINGO 25 DE ENERO DE 2026. “ORDEN DE DIOS: CONTABILIZAR Y ORGANIZAR AL PUEBLO PARA LA BATAL… […]

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  2. Avatar de Marybell
    Marybell

    Mi hno., Tendrá el estudio biblico del 1 febrero 2026. Gracias totales.

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  3. Avatar de Roberto Saldias Roa

    Esta en confección para el miércoles

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