Lectura bíblica: 1ª a los Corintios 10: 27 al 29. 27. Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia. 28. Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. 29. La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?
Comentario general del contexto Bíblico: 1ª a los Corintios 10: 27 al 29: 4. Prueba 4: ¿Es cortés y amable (v. 27)? Si un incrédulo nos invita a una reunión social y tenemos deseos de ir, entonces debemos ir por cortesía y amabilidad. Sin embargo, luego de llegar allí no debemos hacer preguntas que nos perturben nuestra conciencia. Una conciencia clara ante Dios es mucho más importante que una reunión social. (Nota: Esto se aplica a las actividades específicas de las reuniones sociales también. Ningún creyente debe participar en una actividad:
- Que viole su conciencia (vv. 25, 27, 28).
- Que lo identifique como una persona mundana (vv. 16-18).
▬ 5. Prueba 5: ¿Hiere la conciencia de otra persona? El mensaje del versículo es claro: si participar de cualquier carne o bebida o si participar en cualquier reunión actividad ofende a un hermano, entonces no debemos participar. Su conciencia y su vida son mucho más importantes que cualquier comida o bebida o cualquier reunión o actividad social. Esta es la prueba que controla a todas las otras. Aunque nuestra conciencia no se perturbe, debemos actuar por el bien de otros. No debemos hacer las cosas si ofenden a otros, no importan cuán lícitas, legales, y aceptables sean.
“Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano” (Ro. 14:13).
“Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. No sea, pues, vituperado vuestro bien; porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Ro. 14:15-17).
“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).
“Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).
“Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles” (1 Co. 8:9).
“De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano” (1 Co. 8:12, 13).
“Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:22).
(10:29) Libertad cristiana: Tercero, ¿la conciencia de otra persona debe determinar nuestra conducta y libertad? Pablo hace dos preguntas claras que resultan relevantes para toda generación de creyentes.
=> ¿Por qué mi libertad debe ser juzgada (controlada) por la conciencia de otros?
=> Si puedo hacer algo por la gracia de Dios y dar gracias por ello, ¿por qué me permitiría que me criticaran por ello? La idea es que no valdría la pena. La actividad no vale la pena soportar la crítica, fundamentalmente si nuestro propósito es vivir para Cristo y su gloria. Hay tres razones por las que el creyente debe controlar su conducta según la conciencia de otros.
“porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Ro. 14:17).
▬ 1. El creyente debe hacer todo por la gloria de Dios. Su preocupación no es sus propios derechos, sino la gloria de Dios. Lo que más glorifique a Dios debe ser lo que creyente haga. Comer, beber, y socializar, todo debe hacerse para la gloria de Dios.
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5:16).
“En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Jn. 15:8).
“para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 15:6).
“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:20).
▬ 2. El creyente nunca debe serle tropezadero:
- A los judíos.
- A los incrédulos (gentiles).
- A los creyentes de la iglesia de Dios.
El creyente no debe hacer absolutamente nada que ofenda a otra persona o la haga tropezar. Debe amar y vivir preocupado por todo.
“Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar” (Mr. 9:42).
“Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos” (Lc. 17:1, 2).
“No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios” (1 Co. 10:32).
“No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado” (2 Co. 6:3).
“El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo” (1 Jn. 2:10).
▬ 3. El creyente debe agradar a todos los hombres en todo. No debe buscar su propio beneficio, es decir, su propia voluntad, ventaja, y beneficio. El creyente debe buscar la ventaja y el beneficio de otros. ¿Por qué? La razón es poderosa, y note: Es la razón misma por la que Dios actuó por nosotros; por consiguiente, es la razón por la que debemos actuar por los hombres: Para que puedan ser salvos.
Nota: Ha habido dos hombres que vivieron en la tierra de esta manera. Pablo dice eso. ¿Quiénes eran? Pablo y Cristo:
“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Co. 11:1).
“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a si mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mt. 16:24).
“porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:13).
“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).
“Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).
“Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” (2 Co. 9:8).
“Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gá. 5:24).
“no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).
“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Fil. 3:8).
Nota del expositor: «El creyente es llamado a aplicar, sabía y prudentemente, el conocimiento que le dicta su conciencia para actuar frente al requerimiento de du prójimo».
«La conciencia activa es una brújula interior esencial para una conducta sabia, cultivada mediante la Palabra de Dios y el Espíritu Santo para distinguir el bien del mal. Implica mantener una integridad limpia (sin ofensa) ante Dios y una conducta irreprochable, amorosa y justa hacia el prójimo. Esta vigilancia constante, o «conciencia limpia», previene el naufragio de la fe y guía decisiones basadas en la verdad, el amor y la responsabilidad moral, reflejando el carácter de Cristo.»
1er Titulo: Cuidado que debe tener el creyente frente a la generosidad del prójimo incrédulo. Versículo 27. Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia. (Lease: Proverbios 23:1 al 3. Cuando te sientes a comer con algún señor,
Considera bien lo que está delante de ti, Y pon cuchillo a tu garganta, Si tienes gran apetito. No codicies sus manjares delicados, Porque es pan engañoso. ▬ Daniel 1:8. Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.).
Comentario de Proverbios 23:1 al 3. El afán de vivir en el lujo, 23:1-3: La primera escena con el gobernante se centra en la comida (vv. 1–3). Aquí se pone énfasis en la manera apropiada del comportamiento. La segunda parte del v. 1 es ambigua: la idea de conocer quién es o la idea de ver bien lo que está presente (en la mesa). Las palabras cuchillo y garganta sólo aparecen aquí y forman una parte del modismo: Pon cuchillo a tu garganta (“coma poco” o “no sea glotón”). La frase si tienes gran apetito subraya la frase hebrea “el señor o dueño del apetito” (ver 22:24 para “señor de la nariz”), mostrando así a aquel que es un glotón. La palabra hebrea mate’am 4303, se define como una alimentación sabrosa (quizá delicada); esa palabra aparece aquí y en el v. 6, además de Génesis 27:4, 7, 9, 14, 17, 31, donde se traduce potaje. Tal comida es engañosa, pan de engaño (pan de impiedad en 4:17; pan de balde en 31:27), porque no se puede tener siempre, entonces no se acostumbra, o porque no es tan valioso como se piensa. De todas maneras, el dominio propio juega un papel en el comportamiento en la mesa del rey. El comportamiento mientras uno come ante el rey es un tema frecuente en la literatura oriental (ver Ptah-hotep; Amen-em-opet). Daniel 1:8. Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.
Comentario de Daniel 1:8. Los jóvenes se resisten a la idolatría, 1:8–21. (1) Comportamiento fiel, 1:8–17. La frase se propuso en su corazón (v. 8) según su uso en el AT, nos lleva a pensar en el sitio del raciocinio o de la voluntad. Se pensaba en el corazón y se sentían las emociones en el estómago o los intestinos. El término no contaminarse es un verbo encontrado únicamente en la literatura tardía.
Con la comida del rey, sabrosa y exótica, la integridad judía confrontaba un sincretismo, un conflicto entre el apetito en Babilonia y la devoción a la palabra de Dios. Los jóvenes conocían las reglas alimenticias del AT acerca de los animales puros e impuros (ver Lev. 11 y Deut. 4:3–21), y las de la sangre y la grasa (Gén. 9:4–7; Lev. 3:17). Aun las leyes dadas durante el tiempo en que el pueblo estuvo en el desierto eran prácticas cotidianas. También se llama la atención al peligro de la idolatría, muy real en Babilonia (ver Isa. 40–55), al encontrarse los jóvenes ante los fastuosos cultos de las divinidades babilónicas. Dios siempre da firmeza de carácter para poder tomar decisiones difíciles y ser corteses. Daniel y sus amigos, involucrados en una situación de cambios de tipo transcultural, debían desde el principio vivir según los preceptos y valores bíblicos que habían aprendido en su niñez. Daniel se propuso en su corazón no contaminarse con los alimentos señalados por el rey; aceptaba la reeducación y el nuevo nombre, pero en este punto puso un “hasta aquí”.
Además de las leyes alimenticias implícitas, posiblemente también hubo otro aspecto en la decisión de no comer la comida del rey. El mismo libro provee la clave en 11:26, donde la palabra poco común patbag (traducida manjares en 1:5) reaparece: “Aun los que comen de su pan le quebrantarán”. Según las normas orientales, el compartir los alimentos con alguien era comprometerse con él en amistad, pues conllevaba la idea de alianza o pacto (Gén. 31:54). Para Daniel, aquellos que así se comprometían adquirían una obligación de lealtad al rey. Parece que él rechazó este símbolo de dependencia porque quiso estar libre para cumplir sus obligaciones primarias a Dios a quien servía. Si fuera así, en última instancia la contaminación que temía no era tanto ceremonial o ritual, sino moral, surgiendo de las sutiles implicaciones de un apoyo leal al rey. Para lograr su objetivo, Daniel no manifestaba ningún fanatismo ni descortesía. Expresó abiertamente al jefe de los funcionarios su propósito y pidió su ayuda. Nunca cejó en su devoción a sus principios, pero no permitió que su devoción fuera un pretexto para hacer lo malo.
Dios le dio favor a Daniel, le dio la gracia para ganar el afecto de aquel que estaba en preeminencia. Dios supo la indisposición del jefe de los funcionarios a concederle a Daniel su petición. El oficial no iba a arriesgar su vida permitiendo una alteración de las órdenes del rey; fue un oficial menor quien cooperó con ellos. No se narra lo que haya dicho el jefe de los funcionarios (v. 9) al inspector (v. 11), o si le dio permiso a Daniel para arreglar el asunto con el subordinado. Solo se dice que Dios concedió a Daniel que se ganara el afecto y la buena voluntad del oficial (v. 9). Luego, Daniel pudo persuadir al inspector a escucharle (v. 14). Con sabiduría Daniel le propuso una prueba de 10 días (vv. 11–13). Pueden haber sido 10 días literales, o “un tiempo suficiente para probarlos”, 10 significa “lo completo” (los números más usados en el libro de Daniel son el 4 y el 7).
En cuanto a los cuatro jóvenes, al final de los diez días el aspecto de ellos se veía mejor y más nutrido de carnes que el de los otros jóvenes … Eran más saludables que los demás, cosa que hablaba muy bien del trabajo del mayordomo. Las palabras traducidas nutrido de carnes son las mismas que se usan en Génesis 41:2 y 18 al relatar la visión del faraón y que se traducen como “gordas de carne”.
Dios estuvo en todo el proceso, y la prueba terminó con éxito. Aun el inspector se sentía ganador, pues se llevaba los manjares y el vino sustituyéndolos por legumbres o cereales (lit., algo sembrado).
Un acto de autodisciplina, hecho por lealtad a los principios bíblicos, colocaba a los jóvenes en el lugar del agrado de Dios y de su bendición. Sus acciones daban evidencia de su fe, y el carácter de cada uno fue fortalecido para confrontar situaciones más difíciles en el futuro. Es importante, sin embargo, reconocer que esta experiencia particular de ellos no es una garantía de que siempre los fieles saldrán exitosos en toda situación difícil. Esta es una victoria particular en una situación particular. El período era corto y el peligro específico. Habrá circunstancias diferentes con tiempos prolongados, pero siempre Dios estará con los suyos aun con los mártires. El ejemplo y la victoria de Daniel y sus amigos sigue sirviendo y animando a los fieles en tiempos inoportunos. En particular, cuando Antíoco Epífanes mandó al pueblo judío a comer cerdo durante la llamada crisis macabea, las palabras de Daniel de no contaminarse con la comida del rey fueron un mensaje poderoso.
2° Titulo: Entender el propósito del sacrificio nos restringe por causa del prójimo. Versículo 28. Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. (Léase: 1ª a los Corintios 8:10 al 13. Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano.).
Comentario de 1ª a los Corintios 8:10 al 13 (8: 9-13) Hermandad ▬ Separación ▬ Tropezadero ▬ Libertad cristiana: Tercero, prestar atención, no ser tropezadero. La palabra “tropezadero” (proskomma) quiere decir piedra, obstáculo, ocasión, ofensa, es algo que hace que una persona caiga.
La libertad de un creyente puede provocar que un creyente débil caiga en pecado. En el caso de los corintios,
algunos creyentes participaban de las reuniones sociales donde la vianda se les había ofrecido a los ídolos. Algunos asistían a las reuniones en el templo del ídolo (v. 10). Al parecer, esto provocaba que algunos creyentes más débiles hicieran lo mismo. Pero no podían manejar la situación.
=> Algunos tenían su conciencia llena de remordimientos, y se sentían pecadores e indignos de ser del Señor. Les costaba trabajo manejar el asunto tal como a cualquier creyente cuando sabe que ha pecado. Le cuesta trabajo aceptar el perdón de Dios. Tiene que luchar hasta para perdonarse a sí mismo.
=> Otros corrían el riesgo de regresar a la idolatría y perderse. La palabra perderse (apollutai) es fuerte. Quiere decir destruir, arruinar, destruir por completo y perecer.
La exhortación es fuerte. Observe las palabras “venga a ser”: “Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero”. Ningún creyente debe participar en ninguna reunión que le pueda ser tropiezo a otro creyente no sea que lo destruya. Hay una razón suprema: Cristo murió por él. Cristo pagó el precio máximo y lo sacrificó todo para salvar al hermano. ¿Cuánto más debiéramos nosotros hacer lo mismo?
Pensamiento 1. Cualquier hombre, no solo el hermano débil, puede extraviarse. La razón es que al creyente
maduro se le ve como que “tiene conocimiento”, que conoce lo bueno y lo malo. Si alguien lo ve haciendo algo cuestionable, en ocasiones otro recibe influencia o de lo contrario puede asumir un espíritu reaccionario. Desde luego, si el creyente maduro participa en placeres cuestionables y reuniones sociales, siempre existe la posibilidad de que él también pueda caer.
“Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar” (Mr. 9:42).
“Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano” (Ro. 14:13).
“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, 0 se debilite” (Ro. 14:21).
“No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios” (1 C0. 10:32).
“No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado” (2 Co. 6:3).
“El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo” (1 Jn. 2:10).
(8: 12) La libertad cristiana ▬ Creyente, deber: Cuarto, no herir la conciencia de un hermano. Herir su conciencia es pecar contra el propio Cristo. Esto se ve en dos puntos:
▬ 1. No hay mayor pecado que dañar el espíritu y la conciencia de una persona. ¿Por qué? Porque un espíritu o conciencia herida hace que la persona se sienta inútil e indefensa. Destruye todo el ímpetu y la iniciativa, la voluntad y la ambición. Un espíritu herido hace que una persona se rinda, se quede inactiva, no haga nada, y ande con un espíritu derrotista. Una conciencia o espíritu que se hayan herido profundamente destruirá a una persona. Recuerden: Cristo ama tanto a la persona débil que murió por ella. Él dio su vida por esa persona. Por consiguiente, cualquiera que peque contra un hermano débil siéndole ocasión de caer peca contra Cristo.
▬ 2. Jesucristo se identifica con los creyentes. Él vive dentro del creyente, incluso dentro del creyente débil. Por consiguiente, dañar a un creyente es dañar a Cristo.
“Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengas tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo” (Mt. 18:6, 7).
“Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mi lo hicisteis” (Mt. 25:45).
“y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hch. 9:4).
(8:13) La libertad cristiana: Quinto, profesar el gran principio cristiano: No hacer nada que le sea ocasión de caer a un hermano. El equivalente de “vianda” quiere decir alimento. ¡Imagínese! Pablo dice que, si algún alimento le es ocasión de caer a un hermano, no comerá ese alimento. La idea resulta sorprendente: Pablo no hará nada, absolutamente nada, que le sea ocasión de caer a su hermano. No importa cuán agradable, cuán satisfactorio, cuán placentero, renunciará a todo para evitar destruir a aquellos más jóvenes e inmaduros en la fe.
“En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch. 20:35).
“Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones” (Ro. 14:1).
“Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano” (Ro. 14:13).
“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).
“Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).
“Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano” (1 Co. 8:13).
“Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:22).
“Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).
“También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).
“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).
3er Titulo: La conciencia de mi prójimo condiciona mi libertad. Versículo 29. La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro? (Léase: Romanos 14:15 y 16. Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. No sea, pues, vituperado vuestro bien; ▬ 1ª a los Corintios 9:19. Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número.).
Comentario de Romanos 14:15 y 16 La tesis: no exijan su libertad y destruyan al otro (14:15–16). Aquí Pablo va más allá, cambiando a la segunda persona del singular “tu” para un mayor impacto. Los fuertes no solo deben abstenerse de discutir su caso con demasiada fuerza alrededor de los débiles; incluso deben abstenerse de ejercer su libertad entre ellos. Ambas partes son hermanos y hermanas entre sí, y ningún hermano quiere causar angustia innecesaria a los miembros de su propia familia.
Estos cristianos judíos fueron “escandalizados” (NVI “angustiados”) ante la llamada libertad cristiana de los fuertes para ignorar la ley del Antiguo Testamento y comer cualquier carne que quisieran. Cuando los fuertes forzaron el problema, ambos alteraron la conciencia de los débiles y los lastimaron espiritualmente. A estos cristianos débiles se les dice primero (y algunos están convencidos) de que están equivocados, y luego ven a los fuertes comer alimentos prohibidos, y su conciencia se pone aún más angustiada. La progresión de Pablo en este versículo es enfática: cuando los débiles ven a los fuertes ejercer su libertad, primero son terriblemente heridos (“angustiados”) y luego “destruidos”, lo que significa que se apartan por completo de sus creencias cristianas.
Pablo les dice a los fuertes, “ya no te comportas con amor. No destruyas, por causa de la comida, al hermano por quien Cristo murió. No hay preocupación por la fe o la vida espiritual de la persona, solo por ganar el debate y probar que el otro está incorrecto. Pablo hace esto aún más enfático al agregar que el que está siendo destruido es alguien “por quien Cristo murió”. Jesús entregó su vida en la cruz como un sacrificio expiatorio por la salvación de esa persona, y los fuertes los han llevado a la ruina espiritual en aras de ejercer su libertad cristiana y ganar el debate.
Los cristianos no deben ejercer su libertad de ninguna manera en la que se pueda dañar a otra persona espiritualmente. Hacerlo es no “andar en amor” (del griego literal en el v. 15), que es la característica esencial del verdadero seguidor de Cristo (12:9–21). En las diferencias de convicción teológica, el pueblo de Dios debe respetar las convicciones de los demás evitando hacer lo que les pudiera ofender. Pablo se sintió libre de comer lo que antes veía como alimentos inmundos, pero también era libre de negarse a hacerlo cuando otros cristianos con él fueron condenados a hacerlo. ¡La libertad cristiana también se ve cuando nos abstenemos de una acción!
Pablo concluye su punto en el versículo 16 afirmando: “no den lugar a que se hable mal del bien que ustedes practican”. Literalmente dice: “Por lo tanto, no dejes que tus cosas buenas sean blasfemadas / calumniadas”. Mientras algunos piensan que “el bien” se refiere generalmente a todas las bendiciones del pacto de Dios (o tal vez al evangelio), es más probable que Pablo tenga la intención específica de resumir el conocimiento de los fuertes de que las leyes alimentarias ya no estaban vigentes. La libertad de comer todo y cada uno de los alimentos es realmente una buena cosa, pero si esta libertad alguna vez llevó a la fe de otros creyentes a ser destruida, entonces el nombre de Cristo sería “blasfemado” o “mencionado como malo”, tanto por dentro como fuera de la iglesia. El mismo nombre de Cristo sería difamado como resultado de la devastación espiritual causada por estos cristianos “fuertes” demasiado celosos.
Lo que es bueno en sí mismo puede tener consecuencias terribles si no se usa sabiamente. El daño espiritual infligido por el debate resultaría en que la iglesia y al Cristo a quien sirven fueran blasfemados por muchos. Sobre todo, es obligatorio que ambas partes del conflicto vivan sobre la base del amor, honrando y respetando las convicciones honestas de la otra parte. Los fuertes deben considerar que los débiles no son peones manipulados en la “verdad” sino hermanos y hermanas a quienes quieren ayudar a crecer y a quienes respetan por completo en términos de su caminar con el Señor. Demasiados incrédulos dicen: “¿Por qué debería ser cristiano? No se llevan bien entre sí, entonces, ¿por qué debería pensar que ser cristiano me traerá paz y felicidad? “Debemos cambiar esta percepción, que se basa en demasiados datos válidos. Tenemos que ganarnos el derecho a ser escuchados.
Comentario de 1ª a los Corintios (9: 19-23) Predicación ▬ Ministro: El método del ministro es hacerse a todos de todo. Pablo dice que él era “libre de todos”; es decir, que él no estaba obligado a ajustarse a ninguna de las ideas u opiniones del hombre. Había sido liberado en Cristo y estaba obligado solo a ajustarse a Cristo. Pero Pablo se entregó a si mismo, en realidad se hizo siervo de todos los hombres. ¿Por qué? Para poder ganar a más hombres para Cristo.
Nota: Que Pablo se ajustara a las opiniones y costumbres de otros no quiere decir que estuviera comprometiendo sus convicciones ni que fuera falso. Quiere decir que se acercaba a los hombres, ganaba su confianza para que le prestaran atención a su testimonio de Cristo.
▬ 1. Pablo se hizo como judío a los judíos, es decir, a aquellos que están sujetos a la ley. Cuando Pablo estaba ministrando a los judíos, él se ajustaba a sus costumbres y leyes siempre que nada violara su andar en Cristo. Observe que Pablo no estaba sujeto a la ley.
“porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Ro. 10:4).
La norma de Pablo era Cristo, no la ley. Pero él se sujetó a la ley cuando ministraba a los judíos a fin de acercarse a ellos y ganar su confianza para poder testificarles. Nota: Pablo se comprometía con los judíos y con todos los otros siempre que no estuviera implícito un principio. Hechos 21:18-27 constituye un buen ejemplo de cuánto haría él por concederle entrada al evangelio. Sin embargo, cuando había un principio en juego no cedía un ápice (cp. Gá. 2:3-5).
▬ 2. Pablo se hizo como uno sin ley a aquellos que estaban sin ley. Pero note un elemento importante: “No quiere decir que se volvió inmoral y sin ley”. Él seguía obedeciendo la ley de Dios; es decir, siempre estuvo bajo la ley de Cristo. Aun así, obedecía la voluntad de Cristo la cual comprende los mandamientos de Dios y más. Pero Pablo se ajustó a las costumbres y estilo de vida de los impíos siempre que no constituyeran una violación de la ley de Cristo. Vivía como un gentil cuando se encontraba entre ellos a fin de acercarse a ellos y ganarlos para Cristo.
▬ 3. Pablo se hizo como débil a los cristianos débiles. Es decir, se ajustó a sus pequeñas reglas y regulaciones. Se abstuvo de hacer algunas cosas que eran perfectamente legales. Se ajustó a sus ideas y opiniones solo para contar con una puerta abierta para ayudarlos a crecer en Cristo. Puso a un lado su libertad y derechos personales a fin de ayudar a los cristianos recién convertidos y débiles. No se atrevería a serles tropezadero, tampoco haría que lo sacaran de la vida de ellos por haberlos ofendido y así perder su oportunidad de ayudarlos. Se hizo como uno de ellos a fin de ganarlos.
▬ 4. Pablo plantea claramente su propósito de ajustarse a las costumbres y opiniones de los hombres: “a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (v. 22).
Pablo declara que él fue a los extremos cuando fue necesario a fin de ganar a las personas para Cristo. Note la palabra “esto” (v. 23); generalmente se traduce como “todas las cosas”. Pablo declara que él hizo “todas las cosas” por el bien del evangelio. Lo que importaba en la vida no era él ni sus derechos, sino el evangelio. El evangelio era la pasión devoradora de su vida. ¿Para qué? Para que pudiera ser copartícipe del evangelio con otros creyentes. Al serle fiel al evangelio participaría de la redención del evangelio con otros creyentes.
“Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” (Mt. 4:19).
“Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos” (Mr. 10:43, 44).
“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, 0 se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).
“Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).
“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gá. 6:2).
“Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gá. 6:10).
“no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).
“El fruto del justo es árbol de vida; y el que gana almas es sabio” (Pr. 11:30).
“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Dn. 12:3).
Semana del 16 al 22 de febrero de 2026.
Amén, para la honra y gloria de Dios.


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