LECTURA BÍBLICA: 1ª a LOS CORINTIOS 10:30 AL 33. 30. Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser censurado por aquello de que doy gracias? 31. Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. 32. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; 33. como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.
Comentario general del contexto Bíblico: (10:30-33) Libertad cristiana: Tercero, ¿la conciencia de otra persona debe determinar nuestra conducta y libertad? Pablo hace dos preguntas claras que resultan relevantes para toda generación de creyentes.
=> ¿Por qué mi libertad debe ser juzgada (controlada) por la conciencia de otros?
=> Si puedo hacer algo por la gracia de Dios y dar gracias por ello, ¿por qué me permitiría que me criticaran por ello? La idea es que no valdría la pena. La actividad no vale la pena soportar la crítica, fundamentalmente si nuestro propósito es vivir para Cristo y su gloria. Hay tres razones por las que el creyente debe controlar su conducta según la conciencia de otros.
“porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Ro. 14:17).
▬ 1. El creyente debe hacer todo por la gloria de Dios. Su preocupación no es sus propios derechos, sino la gloria de Dios. Lo que más glorifique a Dios debe ser lo que creyente haga. Comer, beber, y socializar, todo debe hacerse para la gloria de Dios.
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5:16).
“En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Jn. 15:8).
“para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 15:6).
“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:20).
▬ 2. El creyente nunca debe serle tropezadero:
- A los judíos.
- A los incrédulos (gentiles).
- A los creyentes de la iglesia de Dios.
El creyente no debe hacer absolutamente nada que ofenda a otra persona o la haga tropezar. Debe amar y vivir preocupado por todo.
“Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar” (Mr. 9:42).
“Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos” (Lc. 17:1, 2).
“No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios” (1 Co. 10:32).
“No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado” (2 Co. 6:3).
“El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo” (1 Jn. 2:10).
▬ 3. El creyente debe agradar a todos los hombres en todo. No debe buscar su propio beneficio, es decir, su propia voluntad, ventaja, y beneficio. El creyente debe buscar la ventaja y el beneficio de otros. ¿Por qué? La razón es poderosa, y note: Es la razón misma por la que Dios actuó por nosotros; por consiguiente, es la razón por la que debemos actuar por los hombres: Para que puedan ser salvos.
Nota: Ha habido dos hombres que vivieron en la tierra de esta manera. Pablo dice eso. ¿Quiénes eran? Pablo y Cristo:
“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (l Co. 11:1).
“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mt. 16:24).
“porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:13).
“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).
“Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).
“Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” (2 Co. 9:8).
“Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gá. 5:24).
“no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).
“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Fil. 3:8).
Nota del Expositor: «El supremo llamado a todo creyente es que, en sus pensamientos y acciones, busque lo gloria de Dios y la bendición del prójimo» (San Marcos 12:30 y 31. «amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos».).
San Marcos (para su mayor comprensión en el tema). (12:29-31) Mandamientos-Dios, naturaleza de hombre, responsabilidad del-hermandad: ¿Cuál era el mayor de los mandamientos en la ley? Note que Jesús respondió sin vacilar ni equivocarse. Respondió con toda la autoridad de Dios mismo, y lo que dijo le abrió los ojos al hombre que estaba fundado sobre religiones humanas.
▬ 1. Debes saber que «el Señor nuestro Dios, el Señor uno es».
» a. Él es el Señor, Jehová, Yaweh. No hay otro. Monoteísmo (un solo Dios) es la creencia correcta. Politeísmo (muchos dioses) es una creencia falsa.
» b. Él es nuestro Dios. Hay una relación personal entre un adorador y su Dios. Es una experiencia diaria. Estamos relacionados a Él; somos su pueblo, ovejas de su prado. Por eso debemos amar, adorar y rendir culto a Dios.
» c. Él es un Señor: Es el centro de atención, el punto de concentración de nuestra vida, atención, adoración, amor, y alabanza. Él es el único que merece nuestra devoción. No hay motivo, ni excusa, para distraemos con cualquier otro tema. Él es el único Señor, el único objeto de nuestra adoración.
«Que no hay más que un Dios» (1 Co. 8:4).
«Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos» (Ef. 4:6).
«Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1 Ti. 2:5).
«Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno» (1 Jn. 5:7).
«Por tanto, tú te has engrandecido, Jehová Dios; por cuanto no hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos» (2 S. 7:22).
«Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; sólo tú eres Dios» (Sal. 86:10).
«Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová y fuera de mí no hay quien salve» (Is. 43:10-11).
«Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios» (Is. 44:6).
«Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro» (Is. 45:18).
▬ 2. El Señor nuestro Dios debe ser amado. «Amarás al Señor tu Dios.» Amar a Dios como tu propio Dios. Esta es una relación personal, no una relación distante. Dios no es impersonal, no está en algún rincón lejano del espacio, distante y apartado. Dios es personal, siempre tan cercano, y nosotros debemos estar personalmente involucrados con Dios sobre la base de una relación cara a cara. El mandamiento es «amarás al Señor tu Dios». Amar a Dios es algo vivo, y activo, no muerto e inactivo. Por eso nosotros debemos mantener una relación personal con Dios que sea viva y activa.
Note que Jesús manda amar a Dios con todo el ser. Jesús subdivide nuestro ser en tres partes: el corazón, el alma y la mente.
Note también que Jesús agrega «con toda tu fuerza». El amor es la principal obligación del hombre. El hombre es responsable de mantener una relación de amor con Dios. De manera muy práctica, amar a Dios implica exactamente los mismos factores que amar a una persona (véanse bosquejos y notas-Ef. 5:22-33).
» a. Una relación de amor incluye entrega y lealtad. El verdadero amor no da lugar a un comportamiento licencioso con otras personas. El verdadero amor no codicia y no se ocupa de una definición carnal que permita actos carnales y relaciones sensuales con otros.
Verdadero amor es entrega y lealtad a una persona. Es muy significativo lo que Dios dice al dar el primer mandamiento; con él el hombre aprende que se trata de entrega y lealtad. Dios se opone concretamente al comportamiento camal del hombre y a su tendencia de definir el amor en términos de la satisfacción de sus propios deseos. «No tendrás otros dioses» (Éx. 20:3).
» b. Una relación de amor implica confianza y respecto a la persona amada. Es amar a la persona por lo que es. Amamos a Dios porque es Dios, porque es quien es.
- Él es el Creador y Sustentador de la vida; por eso lo amamos.
- Él es el Salvador y Redentor; por eso lo amamos.
- Él es el Señor y Dueño; por eso lo amamos.
» c. Una relación de amor implica darse y rendirse uno mismo. Existe el impulso de entregarse uno mismo, de rendirse el uno al otro, no de obtener.
» d. Una relación de amor implica conocer y compartir Es el deseo de conocer y compartir, de aprender y crecer, trabajar y servir juntos.
Pensamiento. El hombre debe amar a Dios en forma suprema.
«Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna» (Jud. 21).
«Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo» (2 Ts. 3:5).
«Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma» (Dt. 10:12).
«Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días» (Dt. 11:1).
«Solamente que con diligencia cuidéis de cumplir el mandamiento y la ley que Moisés siervo de Jehová os ordenó: que améis a Jehová vuestro Dios, y andéis en todos sus caminos; que guardéis sus mandamientos, y le sigáis a él, y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma» (Jos. 22:5).
«Amad a Jehová, todos vosotros sus santos; a los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que procede con soberbia» (Sal. 31:23).
▬ 3. El Señor nuestro Dios demanda que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Debido a lo extenso de esta discusión la misma tiene un lugar aparte.
1er Titulo: Necesaria madurez del creyente. Versículos 30 y 31. Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser censurado por aquello de que doy gracias? Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. (Léase: Romanos 14:6. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios. ▬ Colosenses 3:17. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o, de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.).
Comentario de Romanos 14:6. Come carne o abstente, pero da gracias (14:6): Es difícil exagerar la importancia de este versículo para entender las diferencias entre las iglesias. La mayoría de los grupos sienten que ellos (y solo ellos) están en lo correcto en sus demandas doctrinales y prácticas. Dios soporta a los demás (a veces), pero no está contento con ellos. Pablo puede tener a los “fuertes” especialmente en mente aquí; saben que tienen razón y miran con desprecio a los débiles (v. 3). Él deja en claro que mientras los débiles realmente busquen glorificar al Señor en sus prácticas, Dios los honrará y los aceptará a ellos y a sus puntos de vista. Si solo nos diéramos cuenta de la verdad en esto, se podría evitar una gran cantidad de aspereza entre grupos distintos.
La clave es que ambos grupos se aseguren de que cualquier cosa por la que se sientan condenados, la expresen “al Señor”, es decir, en la adoración santa y profunda. Mientras Dios y su adoración sean centrales, lo complacerán. Pablo proporciona tres ejemplos en los versículos 5 y 6: observar días santos, comer carne y abstenerse de comer carne. Tanto los grupos débiles como los fuertes son aceptables para Dios, siempre y cuando estén sinceramente tratando de honrar al Señor en estas prácticas. Pueden estar equivocados al tener que seguir las leyes de alimentarias, pero Dios los honra a ellos y a sus convicciones porque están usando sus puntos de vista para adorarlo y servirlo.
La preocupación principal no solo debe ser el deseo de tener la verdad, sino también glorificar a Dios en cada área de la vida. Ya sea que coman carne o se abstengan de comerla, Dios los aceptará siempre que “den gracias a Dios”, lo cual Pablo repite para enfatizar la aceptación divina. Cualquier lado del debate que abracen, pueden estar seguros de una satisfacción de Dios si la práctica va acompañada de una sincera acción de gracias. Pablo usa un ejemplo especial de la oración de acción de gracias a la hora de comer (el pueblo judío ofreció dos oraciones a la hora de comer). Mientras estén “firmes en sus propias convicciones” (v. 5) y profundamente agradecidos (v. 6), pueden estar seguros de la bendición de Dios, en cualquier lado que elijan.
¿A quién prefería Dios: Lutero, Calvino, Wesley o Menno Simons? Pablo diría que Dios amaba, aceptaba y los usaba a todos por igual. Además, Dios usa todos los grupos que fundaron hasta el día de hoy y está complacido con cada uno de ellos, siempre que busquen la verdad y lo glorifiquen en la vida de su iglesia. Es cierto que los temas en los versículos 5–6 son prácticas más que creencias doctrinales, pero el dogma está profundamente detrás de ambas prácticas, y las dos no pueden separarse. Las prácticas siempre provienen de creencias.
Sin embargo, no podemos tomar este principio para mostrar que cualquier movimiento que se llame cristiano debe ser tolerado y aceptado. Existe la herejía, y Pablo dijo en Gálatas 1:8–9 que cualquiera que proclame “un evangelio distinto del que les hemos predicado ¡que caiga bajo maldición!”. Los movimientos de los que estamos hablando anteriormente están de acuerdo en los asuntos cardinales—La Trinidad, la deidad de Cristo, la expiación sustitutiva, la necesidad de la cruz para el perdón de los pecados—, pero difieren en cuestiones no cardinales como la soberanía versus la responsabilidad o el momento de la segunda venida. En esto podemos respetarnos y estar en desacuerdo sin rencor.
Comentario de Colosenses 3:17. (3:17) Deberes del creyente: En tercer lugar, el creyente debe tener un corazón que hace todo en nombre de Cristo. Cualquier cosa que haga en palabras o hechos, lo hace en el nombre del Señor Jesús.
▬ 1. El creyente tiene una elección. Es él quien habla y actúa, nadie habla ni actúa por él. Ya sea que lo haga o no por Cristo, es su elección. El mandamiento está allí: “hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús”, pero la elección acerca de qué hablar y qué hacer es de él. El creyente y solo él es responsable por sus palabras y sus actos.
▬ 2. El creyente debe hacer todo en el nombre del Señor Jesús. ¿Qué significa esto? Significa que el creyente sabe algo: El nombre de Cristo es el único nombre que Dios acepta en su presencia. Por lo tanto, las únicas personas que Él acepta son aquellas que vienen a Él en el nombre de Cristo. No existe otro nombre entre los hombres por el cual los hombres puedan ser salvos. Por lo tanto, el creyente se acerca a Dios “en el nombre de Jesucristo”, es decir, entregando su vida a Cristo y viviendo por Cristo. Esta es la razón por la cual el creyente no se atreve a hablar o a actuar fuera del nombre de Cristo. Hacerlo, sería la prueba de que no se ha acercado a Dios en Cristo, que su proclama es una proclama falsa.
Nuevamente, ¿qué significa hacer todo en el nombre del Señor Jesús? Significa…
- vivir; moverse y estar con todo el ser en el nombre de Cristo
- confiar y depender del nombre de Cristo en todo lo que hacemos.
- invocar el nombre de Cristo en todo aquello que decimos y hacemos
- representar a Cristo en todo lo que decimos y hacemos.
Dicho simplemente, no debemos hacer nada que deshonre a Cristo. Cada vez que hablamos, Cristo está y llena nuestra conversación; y cada vez que actuamos, Cristo es honrado por nuestro comportamiento. Siempre debemos recordar que: Cristo escucha cada palabra y ve cada hecho. Lo amamos con todo nuestro corazón; por lo tanto, nunca debemos herirlo o causarle dolor a Él con lo que decimos o hacemos. Buscamos diligentemente solamente honrarlo por su nombre.
“Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lc. 24:47).
“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo” (Jn. 14:13).
“Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre” (Jn. 20:31).
“Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Ef. 5:20).
▬ 3. La respuesta del creyente es dar gracias. Dios Padre se ha vuelto el Padre del creyente por Cristo y solo por Cristo. Por lo tanto, el creyente constantemente debe agradecer a Dios Padre. Pero note que hasta en la acción de gracias, el creyente se acerca a Dios solo por Cristo. Tan importante como dar las gracias y alabar a Dios, es que una persona se acerque a Dios por Cristo. Dios no aceptará a nadie aparte de Cristo, ni siquiera ofreciendo las gracias ni las alabanzas.
“Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios” (1 Co. 10:31-32).
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Col. 3:23).
2º Titulo: Cuidadoso caminar para no ser tropiezo. Versículo 32. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios (Léase: Romanos 14:13. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. ▬ 1ª a Timoteo 4:16. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.).
Comentario Romanos 14:13. La advertencia contra los que sean de tropiezo (14:13): Se suponía que los fuertes iban a liderar el camino en la iglesia dialogando con los débiles sobre los conflictos. En cambio, agravaron la situación al menospreciar a sus adversarios. Después de dar instrucciones a ambos grupos para que dejen de emitir juicios, Pablo utiliza un juego de palabras excelente para dirigir la atención hacia los fuertes y su responsabilidad en esta situación. Él les dice que en lugar de “juzgar” (krinō) sobre los débiles, deberían “decidir” (krinō; “proponerse” en la NVI) “no poner tropiezos ni obstáculos” a los creyentes débiles. El verbo puede significar tanto “juzgar” como “proponerse” o “decidir” una cosa. Les exhorta a proponerse no condenar a los débiles (v. 13a) o herirlos (v. 13b), sino a edificarlos. En lugar de juicios negativos, quiere que los fuertes hagan discernimientos positivos.
Pablo les dice que no pongan dos cosas delante de los débiles que son prácticamente sinónimos. Un “tropiezo” (proskomma) es un estorbo en la vida de una persona que la lleva a caer espiritualmente en pecado. Un “obstáculo” (skandalon) representa un enredo o trampa que atrapa algo. Ambos términos se refieren a una serie de transgresiones que destruyen la fe de una persona y conducen a la apostasía.
Pablo no especifica cómo se lleva a cabo esto, pero existe un acuerdo general sobre el proceso probable que causa el fracaso de la fe de muchos de los cristianos débiles. El obstáculo está relacionado con la comida que los débiles creen que es inmunda (v. 14). Los argumentos contundentes de los fuertes podrían hacer que muchos de los débiles violen sus conciencias al comer carne sin estar “firmes en sus propias opiniones” (v. 5). Cuando esa convicción fue revocada, la fe de los débiles fue quitada. Abandonarían no solo sus creencias con respecto a las leyes alimentarias sino también la fe cristiana en general.
Por eso debemos aprender a respetar las convicciones religiosas honestas de quienes nos rodean, siempre y cuando estén anclados en la palabra y en la Trinidad. Un buen ejemplo serían las creencias que algunos cristianos tienen sobre el alcohol, las películas, los juegos de cartas y el baile. Aquellos que se sienten libres de participar en tales cosas mientras ejerzan su juicio nunca deben burlarse o menospreciar a aquellos que creen de manera diferente. Hacer que se adhieran a sus estándares podría dañarlos espiritualmente y causar su caída. En resumen, los fuertes no deben hacer alarde de su libertad frente a los débiles y, por lo tanto, hacerles daño espiritualmente. Más bien, debemos respetar sus conciencias, darnos cuenta de que Dios los acepta tal y como son y no participar en el consumo de alcohol, ir al cine, etc., cuando estemos con ellos.
Comentario de 1ª a Timoteo 4:16. Ministro: El buen ministro cuida de sí mismo y de su doctrina. Las palabras “ten cuidado” (epeche) significan mantenerse alerta o seguir prestando atención a uno mismo y a sus enseñanzas.
=» Guarda su cuerpo, lo mantiene en forma tanto física como moralmente. Huye de la tentación que lo asalta y seduce y controla sus pensamientos manteniéndolos puros de la lujuria del mundo y la carne. No come demasiado ni sucumbe a pensamientos o hechos inmorales. No cede a la avaricia ni busca posesiones o riquezas de este mundo.
=» Guarda su espíritu y lo mantiene en forma. Adora a Dios cada dia y vive a diario en la Palabra de Dios y en la oración. Comparte el glorioso evangelio de Cristo, predicando y exhortando a las personas mientras vive cada día.
=» Cuida de su estudio y su enseñanza, evitando doctrinas profanas, enseñanzas, filosofías, ideas y fábulas de hombres.
Observe lo que hace. Persiste en las instrucciones de la Palabra de Dios. La palabra “persiste” (epimene) quiere decir quedarse al lado de ellas”, “aferrarse a ellas”. “completarlas. ¿Por qué? Porque haciendo esto se salva a sí mismo y a lo que le oyeren.
“Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 10:22).
“sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Co. 9:27).
“No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro” (1 Ti. 5:22).
“La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Stg. 1:27).
“Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado” (1 P. 1:13).
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).
“conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna” (Judas 21).
“He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona” (Ap. 3:11).
3er Titulo: Renuncia de sí mismo para beneficio de la obra de Dios. Versículo 33. como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos. (Léase: Filipenses 2:5 al 8. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. ▬ 2ª a los Corintios 12:15. Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.).
Comentario de Filipenses 2:5 al 8. (2:5) Jesucristo, Humildad: Jesucristo es el ejemplo supremo de la humildad. Como se ha dicho, este es uno de los pasajes más importantes jamás escritos sobre Jesucristo. Muy sencillamente, el pasaje dice que Jesucristo es Dios, sin embargo, Él se humilló y se convirtió en hombre. Jesucristo es la Persona que moró en toda la gloria de la perfección, pero Él se humilló y vino a este mundo corruptible que poco sabe más que de egoísmo, codicia y muerte. Simplemente imagine el enorme paso descendente que tuvo que dar Cristo para convertirse en un Hombre. Es totalmente imposible entender la humildad que se necesitó. Sin embargo, esto es exactamente lo que Él hizo y es lo que nosotros debemos hacer. La misma mente que existió en Jesucristo – que hizo que Cristo dejara todo lo que era y tenía- esa misma mente debe estar en nosotros. La única manera de poder resolver los problemas del mundo es que cada persona deje que la mente de Cristo fluya en su mente. Considere los problemas de…
- guerra • egoísmo • indulgencia • hambre • odio • orgullo • extravagancia • falta de techo • enojo • altivez • avaricia • pobreza • peleas • acaparamiento • codicia • enfermedad • abuso • arrogancia • robos • celos • prejuicio • maldición • envidia • inmoralidad.
La lista podría seguir y seguir. ¿Cómo podrán resolverse estos problemas a no ser que demos un paso adelante desde dónde estamos hasta dónde está la gente necesitada? Salvo que descendamos y nos humillemos, descendamos hasta donde se encuentra la gente que sufre, estos problemas nunca serán resueltos. Si somos realistas, la mayoría de las personas nunca lo harán. La mayoría de las personas no llevarán todo lo que son y tienen ni descenderán a donde realmente están las necesidades. Pero el cristiano debe hacerlo. Este es el tema de este pasaje: Jesucristo fijó y centró su mente en humillarse a sí mismo. Tomó todo lo que era y todo lo que tenía y descendió donde estábamos nosotros y satisfizo nuestra necesidad. Ahora…
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”.
Tome la mente de Cristo y deje que fluya a través de usted. Deje que la mentalidad de la humildad y de la sumisión atraviese su mente. Tome todo lo que es y lo que tiene y descienda a dónde realmente están las necesidades. Haga todo lo que pueda para resolver la división y las camarillas, las quejas y las murmuraciones, la ambición egoísta y el orgullo, el deseo de posición y poder, la codicia y el egoísmo, el dolor y la aflicción, tanto en la iglesia como en el mundo. Humíllese y haga todo lo que pueda para resolver los terribles problemas que afligen a la iglesia y al mundo. Humíllese como lo hizo Cristo y forme parte de la solución y no del problema. Mire la mente de Cristo. Tómela como se la describe meticulosamente en las notas que siguen. No pierda la oportunidad de una eternidad, del glorioso privilegio de poseer la mente de Cristo mismo.
(2:6) Jesucristo, deidad: Cristo es de la misma naturaleza que Dios. Esto es algo crítico de advertir, puesto que significa…
- Que Jesucristo no era como Dios; Él es Dios.
- Que Jesucristo no logró simplemente un alto nivel de justicia cuando estuvo en la tierra. Él era la personificación misma de la justicia.
- Que Jesucristo no caminó simplemente de manera más perfecta que como caminan otros hombres, sino que Él era la misma imagen (esencia) de la perfección.
- Que Jesucristo no se convirtió en Dios cuando estuvo en la tierra. Había sido Dios durante toda la eternidad.
En este versículo hay tres puntos que demuestran claramente que Jesucristo es Dios. Que ha sido Dios a lo largo de toda la eternidad.
▬ 1. Jesucristo es del “ser” de Dios. La palabra “ser” (huparchon) significa existencia, lo que es una persona por dentro y por fuera. Es la esencia misma de una persona, lo que es una persona; esa parte de la persona que no puede cambiar. Es lo que una persona es y todo lo que es.
Esta es una verdad sumamente gloriosa porque significa que Jesucristo es Dios; Él es el mismo ser de Dios.
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Jn. 1:1).
▬ 2. Jesucristo es en forma de Dios. La palabra forma (morphe) significa el ser permanente y constante de una persona. Es la propia esencia de una persona, esa parte de él que nunca cambia. Es el ser inmutable. Barclay argumenta que hay otra palabra otra palabra griega que se traduce como “forma” (schema). En contraposición, significa la forma efímera, exterior de una persona que siempre está cambiando. Por ejemplo, un hombre siempre cambia (Schema) en su apariencia por edad o por moda. Pero su masculinidad (morphe) no cambia nunca.
Esto significa algo glorioso. Jesús es de la misma esencia y ser e imagen de Dios. Él es divino, inmutable Dios mismo. Mora en la misma perfección y esencia de Dios; posee los mismos atributos de Dios.
“El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (He. 1:3).
“Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación” (Col. 1:15).
▬ 3. Jesucristo es “igual a Dios” (griego). La palabra “igual” (isa) significa estar en una base de igualdad con Dios; poseer todas las virtudes y atributos de Dios mismo. Advierta también la palabra “aferrarse” (arpagmon). Es la imagen de un ladrón tratando de arrebatar o tomar algo que no es suyo. Cuando Jesucristo estuvo en la tierra, Él argumentaba constantemente…
- Que era Dios.
- Que era el Hijo de Dios.
- Que tenía la naturaleza de Dios.
- Que era uno con Dios.
- Que estaba en pie de igualdad con Dios.
¿Era Él un ladrón? ¿Estaba aferrándose y robando el título de Dios o era realmente Dios?
La respuesta es una gloriosa verdad. Jesucristo no tuvo que robar ni arrebatar para ser igual a Dios. Él no tuvo que robar ni aferrarse a la deidad de Dios. Ya estaba en pie de igualdad con Dios.
“Yo y el Padre uno somos” (Jn. 10:30).
“Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios” (Jn. 10:32-33).
“Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Jn. 8:58).
(2:7) Jesucristo, Humillación, Condescendencia: Cristo se despojó a si mismo y se convirtió en un hombre. Recuerde que estamos tratando el tema de la humildad, el hecho de que Jesucristo dio un gran paso descendente del cielo a la tierra. El paso descendente fue tan grande y lejano que los teólogos no lo denominan la humildad de Cristo, sino la humillación de Cristo. El Señor Soberano del universo, Él que existió…
- En eternidad y perfección.
- En gloria y majestuosidad.
- En dominio y poder.
…descendió y se convirtió en hombre. Pero aún más: Él que era el Señor y Amo del universo, que merecía todo el honor y el servicio de todas las criaturas vivientes, tomó para si la forma de un siervo. Él se convirtió en el siervo de los hombres, no sólo de Dios, sino en siervo de los hombres. ¡Imagine!
=» El Señor al que debemos servir, vino y nos sirvió a nosotros.
=» El Señor al que debemos amar, vino y nos amó a nosotros.
=» El Señor al que debemos adorar, vino y nos adoro a nosotros.
=» El Señor al que debemos atender, vino y nos atendió a nosotros.
=» El Señor al que tenemos que ministrar, vino y nos ministró a nosotros.
=» El Señor al que tenemos que buscar, vino y nos buscó a nosotros.
La gran distancia entre la majestuosidad de Cristo en el cielo y la humillación de Cristo sobre la tierra no tiene medida. Nuestro entendimiento de la distancia alcanzaría nada más que a un pequeño balde con agua en comparación con el enorme océano. Pero se nos instruye que dejemos que la misma mentalidad de humildad fluya a través de nosotros. Por ende, debemos estudiar la profunda humildad de Jesucristo y poner todo nuestro empeño en comprenderla y practicarla. Hay dos enunciados en este versículo que requieren un estudio diligente.
▬ 1. Jesucristo no se hizo de ninguna reputación, esto es, Él se despojó. La palabra “despojó” (ekenosen) significa vaciar por completo. Es la imagen de derramar el agua de un vaso hasta que se vacíe o de arrojar algo hasta que no quede nada. La misma imagen de estar completamente despojado motiva un sentimiento de cuán lejos fue Cristo al humillarse por nosotros. ¿Qué fue lo que se derramó o despojó de Jesucristo cuando dejó el cielo y vino a la tierra? (Esto es lo que los teólogos denominan teoría de la kenosis.) Advierta que este pasaje no lo dice. Sólo dice que Cristo se despojó. Otros pasajes de las Escrituras, sin embargo, dan alguna indicación.
» a. Cristo no dejó de lado su deidad cuando vino a la tierra. No podía dejar de ser quién era: Dios. Ninguna persona puede jamás dejar de ser quien es. Puede que una persona adquiera rasgos diferentes y se comporte en forma diferente; una persona puede cambiar su comportamiento y su aspecto, pero siempre es la misma persona en cuanto a su ser, naturaleza y esencia. Jesucristo es Dios, por lo tanto, Él es siempre Dios, Él siempre posee la naturaleza de Dios.
» b. Cristo dejó de lado algunos de sus derechos como Dios:
=» Dejó de lado su derecho a experimentar sólo la gloria y la majestad, la honra y la adoración del cielo. Al venir a la tierra como hombre, iba a experimentar cualquier cosa menos gloria y majestad, honra y adoración. Los hombres lo tratarían de manera muy diferente a como se trata a un ser celestial.
=» Dejó de lado su derecho a aparecer sólo en el cielo y a aparecer sólo como el Dios soberano del cielo. Al llegar a la tierra como un hombre, por supuesto, debía aparecer como un hombre en la tierra.
Matthew Henry hace una argumentación breve pero excelente sobre este hecho:
“Él se despojó, se desvistió de los honores y las glorias del mundo superior, y de su apariencia anterior, para vestirse con los trapos de la naturaleza humana”
Como dijimos anteriormente, Jesucristo se despojó de determinadas cosas: Del derecho a aparecer solo en el cielo y a experimentar la gloria del cielo. Esto es exactamente lo que dijo el propio Jesucristo cuando estaba por ser crucificado y por regresar al cielo. Le estaba orando al Padre cuando decía:
“Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese” (Jn. 17:5).
=» Este es también tema de otros pasajes de las Escrituras.
“Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (He. 2:16-18).
“Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (He. 4:14-16).
▬ 2 Jesucristo fue “hecho semejante a los hombres”. La palabra “hecho” (genomai) significa convertirse; un ingreso definido en el tiempo. No es un estado permanente. Jesús se volvió hombre, pero no iba a ser un estado permanente. Era sólo para un período, un periodo en particular. En la plenitud del tiempo Él hizo una entrada definitiva al mundo como hombre.
Pensamiento 1: Advierta que Jesucristo no vino a la tierra como un príncipe o algún gran líder. No vino a recibir el homenaje y el servicio de los hombres. Vino como el más humilde de los hombres, como un siervo para servir a los hombres. “Fue criado cruelmente, probablemente trabajando con su supuesto padre en su oficio. Toda su vida fue una vida de humillación, crueldad, pobreza y desgracia. No tenía dónde apoyar la cabeza, vivía entre pordioseros, era un hombre de angustias y conocedor del dolor, no aparecía con pompa exterior ni ninguna señal que lo distinguiera de los demás hombres. Esta fue la humillación de su vida”.
“Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve” (Lc. 22:27).
“Se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciño. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido” (Jn. 13:4-5).
“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Co. 8:9).
“Sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Fil. 2:7).
(2:8) Jesucristo, Muerte; Humillación; Condescendencia: Cristo se humilló a sí mismo hasta el punto de la humillación completa, hasta el punto mismo de la muerte, “y muerte de cruz”. Advierta dos puntos significativos.
▬ 1. Jesucristo se humilló ante el Padre. Fue obediente a Dios el Padre. Fue voluntad del Padre que Cristo viniera a la tierra y que muriera por los pecados de los hombres. Y Cristo lo hizo.
Él obedeció a Dios el Padre.
“Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre” (Jn. 10:18).
“Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí” (Jn. 14:31).
“Porque, así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno [Cristo], los muchos serán constituidos justos” (Ro. 5:19).
“Y diciendo luego: He aquí que vengo, oh, Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último” (He. 10:9).
▬ 2. Jesucristo se humilló ante los hombres. Voluntariamente permitió que los hombres lo mataran. No tenia por qué cargar con tal humillación y rebelión, pero lo hizo. Sólo imagine lo que involucra la muerte de la cruz.
=» Cristo se humilló al morir.
=» Cristo se humillo al salir del mundo (dimensión) espiritual y eterno para pasar al mundo físico y corruptible a fin de morir.
=» Cristo se humilló al dejar de lado su gloria y majestad eternas y convertirse en hombre con el propósito de morir.
=» Cristo se humilló para sufrir rechazo, negación, maldición, abuso, arresto, tortura y asesinato en manos de hombres rebeldes, qué Él había originariamente creado para el gozo de la eternidad, hombres rebeldes a los que vino a salvar.
=» Cn`sto se humilló para tomar sobre si todos los pecados de los hombres y cargar con el peso y el sufrimiento de todos ellos.
=» Cristo se humilló para cargar con el juicio y la sentencia y el castigo del pecado por cada hombre.
=» Cristo se humilló para sufrir la horrible experiencia de que Dios el Padre le diera la espalda.
=» Cristo se humilló para sufrir la justicia y la ira terribles de Dios en contra del pecado.
=» Cristo se humilló para cargar eternamente con el dolor de sufrir por el pecado. Cristo es eterno, por lo tanto, su muerte está siempre ante el rostro de Dios.
(¡Simplemente imagine! Está más allá de nuestra comprensión, pero la agonía eterna del Señor es un hecho debido a la naturaleza eterna de Dios.)
Podríamos continuar tratando el tema, pero está claramente expuesto en las Escrituras. Jesucristo no sólo se humilló para convertirse en el siervo de los hombres, sino que se humilló a sí mismo para sufrir el grado máximo de humillación:
=» Jesucristo se convirtió en pecado por los hombres y murió por los pecados de los hombres ante la justa ira de Dios.
En un sentido, colgando allí de la cruz, Cristo no era siquiera un hombre. Él era el pecado, la personificación misma del pecado. De alguna forma Él abarcó todo el pecado del mundo y murió por los pecados de los hombres.
“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Co. 5:21).
“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)” (Gá. 3:13).
“Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos” (He. 2:9).
“Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).
“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 P. 3:18).
Pensamiento 1: Recuerde el tema de este pasaje: El hecho de que debemos dejar que la humildad de Jesucristo fluya en y a través de nosotros. Debemos ser humildes, andar en humildad ante cada uno de nosotros, llegar al extremo de la humildad, incluso si significa humillación ante el otro. ¿Por qué? Para que la iglesia pueda ser unificada. La unidad debe prevalecer entre nosotros. Debemos vivir y respirar unidad..
No debe haber discordia en la iglesia de Dios:
- ni divisiones • ni celos • ni verdad negativa • ni quejas • ni ambición personal • ni degradación de otros • ni murmuración • ni búsqueda propia • ni aires de superioridad • ni críticas • m prejuicios
Pero advierta: La única forma en que podemos llegar a conocer una unidad de este tipo es dejar que la mente de Cristo cautive nuestra mente. Debemos estudiar, pensar y aprender la humildad de Cristo. Debemos dejar que su humildad fluya en y atreves de nosotros.
Comentario de 2ª a los Corintios 12: 15. Yo, con mucho placer gastaré [todo] y me gastaré por vosotros. Si os amo hasta el extremo, ¿deberé acaso ser menos amado?
» a. «Yo, con mucho placer gastaré [todo] y me gastaré por vosotros». En esta oración Pablo enfatiza el pronombre yo, el cual posee la intensidad de «yo mismo». Se señala a sí mismo como el padre espiritual de ellos, quien ofrece liderazgo y determina las cosas. En segundo lugar, escribe una frase adverbial superlativa: «mucho placer»; es decir, sin reservas se ofrece a sí mismo por los corintios (compárese 6:11–12; 7:3; Fil. 2:17). Pablo no toma en cuenta las fallas y deficiencias de los cristianos en Corinto y les da a conocer que se ha sacrificado por ellos.
El texto griego contiene un juego de palabras que hemos podido duplicar en español: gastaré y me gastaré. En el caso de verbo transitivo gastar, le hemos suplido un complemento («todo»), el cual no existe en el texto griego. En otros casos donde aparece este verbo, se provee un complemento (p. ej., «[la mujer] había gastado todo lo que tenía» [Mr. 5:26]). Lo que Pablo está diciendo es que, sin ninguna duda de su parte, gastaría todo lo que posee (dinero, recursos, energía, tiempo y talentos) por el bienestar de los corintios. Les dijo a los ancianos de Éfeso que no había deseado poseer la plata, el oro o las ropas de nadie; trabajó con sus propias manos para suplir sus necesidades y las de sus compañeros (Hch. 20:33–34; véase también 1 Ts. 2:9). En Corinto, Pablo realizó labores manuales (fabricación de tiendas de campaña) para sustentarse económicamente, y de esta forma liberó a la iglesia de cualquier obligación financiera en cuanto a él. Entonces, en un sentido, Pablo gastó sus propios recursos en los corintios.
El apóstol voluntariamente decidió llevar la carga una milla más, para el beneficio de su pueblo en Corinto. Dijo que con mucho gusto se gastaría por ellos; que daría hasta lo último por ellos. Ambos verbos, «gastaré» y «me gastaré», controlan la conclusión del versículo 15a: «por vosotros». Pero el griego contiene más; dice literalmente: «por vuestras almas», lo cual significa: «por vuestras vidas temporales». El alma se compone de ser y existencia, y es «la sede y el centro de la vida que trasciende la vida terrenal». Pablo está dispuesto a sacrificarse a sí mismo con el propósito de proveer una vida genuina, es decir, una vida completa y total para los corintios.
» b. «Si os amo hasta el extremo, ¿deberé acaso ser menos amado?» Así como Pablo les dijo a los tesalonicenses que los amaba a tal extremo que compartía el evangelio y su vida con ellos (1 Ts. 2:8), así mismo les dijo a los corintios que los amaba profundamente (11:11). Como padre, amaba a los miembros de las iglesias al punto de engreírlos, especialmente a los corintios. Sin embargo, Pablo esperaba un amor recíproco (6:12–13) para edificar una relación saludable.
No existe ningún rastro de incertidumbre en la declaración de Pablo acerca del amor, cuando escribe: «Si os amo». Esto es un hecho y no un deseo irreal. Pablo ama a los corintios más que otras congregaciones. En total habían recibido cuatro epístolas (dos canónicas, una carta anterior [1 Co. 5:9] y una carta dolorosa [2:3]), dos visitas, y muchos enviados (Silas, Timoteo, Apolos y Tito). Los miembros de esa iglesia debieron haber respondido con afecto genuino y respeto. Sin embargo, sucedió lo opuesto, ya que recibió más amor de parte de otras iglesias que la congregación de Corinto. Algunas traducciones tratan al versículo 15b como una oración declarativa: «Aunque amándoos más, sea amado menos». Pero si hacemos de esta oración una pregunta, entonces el tono de voz de Pablo se tranquiliza. Concordamos con todas las versiones modernas que promueven una declaración retórica.
¿Debería acaso Pablo, debido a su abundante amor por la gente de Corinto, ser amado menos? Pudo haber exigido sus derechos e insistir en el amor recíproco. Pero se abstiene de exigencias extremas para que su amor pueda tocar los corazones y las vidas de los corintios. El amor no siempre es recíproco; en ciertas circunstancias significa que hay que amar lo que no se puede amar, que hay que gastar dinero, tiempo y energías sin recibir las gracias. James Denney escribe: «Gastar y ser gastado, y no dejar nada hasta que todo se haya acabado; la vida misma no es algo que sea demasiado para dar, con tal de que el amor triunfe sobre la injusticia».
Semana del 23 de febrero al 1º marzo de 2026.
Amén, para la honra y gloria de Dios.


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