Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
DOMINGO O1 DE MARZO DE 2026. “DIOS RESPONDE A SU SIERVO PARA OBRAR CON JUSTICIA EN FAVOR DEL DESVALIDO”.

   Lección: Números 27: 5 al 11.  5. Y Moisés llevó su causa delante de Jehová. 6. Y Jehová respondió a Moisés, diciendo: 7. Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas. 8. Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cuando alguno muriere sin hijos, traspasaréis su herencia a su hija. 9. Si no tuviere hija, daréis su herencia a sus hermanos. 10. y si no tuviere hermanos, daréis su herencia a los hermanos de su padre. 11. Y si su padre no tuviere hermanos, daréis su herencia a su pariente más cercano de su linaje, y de éste será; y para los hijos de Israel esto será por estatuto de derecho, como Jehová mandó a Moisés.

    Referencias Bíblicas: Proverbios 21:21. «El que sigue la justicia y la misericordia. Hallará la vida, la justicia y la honra.»

  «Habrá considerado la oración de los desvalidos, Y no habrá desechado el ruego de ellos. Se escribirá esto para la generación venidera; Y el pueblo que está por nacer alabará a JAH, Porque miró desde lo alto de su santuario; Jehová miró desde los cielos a la tierra, Para oír el gemido de los presos, Para soltar a los sentenciados a muerte». (Salmo 102:17 al 20).

  «Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.» (Filp. 4:8).

   «Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.» (Stgo. 3:18).

    Definición: En la Biblia, «desvalido» se refiere a personas desamparadas, sin protección, ayuda ni recursos, a menudo solas o en extrema debilidad (como huérfanos, viudas o pobres). Dios se presenta como su defensor y oye su clamor, prometiendo ajustar cuentas con quienes abusen de ellos.

  • Significado Espiritual: Representa a quien se siente indefenso, no solo financiera sino emocional o espiritualmente, y busca refugio en Dios.

   Comentario del contexto Bíblico: Obedecer el mandamiento del Señor: El Señor confirmó que la petición de estas cinco mujeres israelitas era perfectamente adecuada: “Ciertamente… pasarás a ellas la herencia de su padre” (7).

   Además, no solamente se establecieron los derechos de las hijas, sino también el orden correcto de la herencia si no hubiera ni hijas ni hijos. En tal caso, las posesiones familiares debían pasar a los hermanos del dueño o al pariente más cercano en su familia (11). Son instrucciones claras que asegurarían que habría justicia para las personas que, de otro modo, se quedarían sin nada, y minimizarían las disputas que surgieran a veces por la propiedad de un miembro difunto de la familia. El hecho de que las preocupaciones expresadas por las hijas de Zelofehad emerjan de nuevo al final del libro (36:1–13) ilustra su importancia en la vida de la comunidad. Los temas de la armonía doméstica, la justicia legal y los derechos humanos forman parte de la provisión compasiva de Dios para su pueblo. Lo que él ha declarado, como su voluntad sobre este tema no sólo debía ser recogido en sus documentos antiguos, sino también observado en su vida: “Y será norma de derecho para los hijos de Israel, tal como el SEÑOR ordenó a Moisés” (11). A las personas que escucharon la petición de estas mujeres y esperaron hasta que Moisés hubiera discernido la voluntad divina, se les recordó una norma que ya les era familiar: lo que Dios dice se hace.

   Las hijas de Zelofehad querían conocer la voluntad de Dios acerca de un tema específico que afectaba a su futuro. A menudo, en la vida nos enfrentamos con situaciones en las que tenemos que tomar decisiones importantes y no siempre es fácil saber qué debemos hacer. Buscar orientación es una dimensión crucial de la experiencia cristiana madura y esta narración ilustra cuatro principios orientadores.

   » En primer lugar, estas mujeres reconocieron que necesitaban ayuda de fuera. Nuestra cultura posmoderna anima a la gente a llevar un estilo de vida que cada uno determina; insiste en que no se debe admitir ningún tipo de autoridad que vaya en contra del interés personal. Al contrario que esta preocupación egocéntrica, los creyentes quieren que su vida sea dirigida y controlada por un Dios sabio y amante que tiene planes y propósitos para ellos.

   » En segundo lugar, las hijas de Zelofehad presentaron su necesidad a un líder de Dios. Ellas no podían encontrar la solución a la preocupación que tenían acerca de la herencia, pero Moisés era una persona fiable en Israel y podían pedirle ayuda. Cuando nosotros no tenemos claro el futuro, una conversación con un amigo que lleva una vida de oración puede ofrecernos una visión nueva. A menudo, otras personas identifican perspectivas que quizás no se nos ocurren.

   » En tercer lugar, la oración era el componente más importante en este ejercicio de buscar consejo. Moisés no solamente dio lo mejor de sí para resolverlo, sino que también habló con Dios acerca del tema. La Palabra de Dios tiene muchas promesas de ayuda para aquellos que deseen saber su voluntad a la hora de tomar decisiones importantes.

   En cuarto lugar, la petición de estas mujeres fue un ejercicio de paciencia. Tuvieron que esperar mientras Moisés presentaba su caso ante el SEÑOR (5) y no sabemos cuánto tiempo pasó hasta que recibió una respuesta. Nosotros debemos “esperar pacientemente” que la voluntad de Dios se muestre y no debemos imaginar que podemos recibir orientación inmediatamente cada vez que queramos. El Señor puede retrasar su respuesta deliberadamente porque necesitemos pensar más sobre los temas que tenemos delante. A su tiempo, sabremos lo que debemos hacer. Así como el SEÑOR ordenó a Moisés (11), también nos guiará a nosotros.

   Nota: La historia de las hijas de Zelofehad se encuentra principalmente en Números 27:1-11 (RVR1960), donde Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa reclaman con éxito su derecho a la herencia de su padre ante Moisés, sentando un precedente legal para la herencia femenina en Israel. Dios respalda su petición y confirma la ley en Números 27:7: «Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas».

   ¿Quiénes eran las hijas de Zelofehad?

   Las hijas de Zelofehad eran cinco hermanas llamadas Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa (Números 27:1) que acudieron a Moisés preocupadas por cómo se iba a dividir la Tierra Prometida con respecto a su familia. En Números 26:52-56, Moisés recibió instrucciones del Señor sobre cómo repartir la tierra en herencia, pero estas hermanas tenían una situación particular.

   Las hijas de Zelofehad acudieron a la puerta de la tienda de reunión, donde se dictaban las sentencias, para hablar con Moisés, Eleazar, los líderes y la congregación. Su padre había muerto en el desierto y no tenía hijos (Números 27:2-3). Como en el censo de Números 26 solo se había contado a los varones, las hijas de Zelofehad vieron un problema: sin padre ni hermanos que heredaran una porción de la tierra, quedarían desamparadas. Las hijas propusieron a Moisés que se les permitiera heredar la porción de tierra de su padre. Preguntaron: «¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre» (versículo 4).

   Como esta situación no tenía precedentes, Moisés pidió dirección a Dios (Números 27:5). La respuesta del Señor fue justa: «Las hijas de Zelofehad tienen razón en lo que dicen. Ciertamente les darás herencia entre los hermanos de su padre, y pasarás a ellas la herencia de su padre» (Números 27:7, NBLA). En otras palabras, Dios se pronunció a favor de las hijas. Podían heredar la porción de tierra de su padre como forma de mantenerse a sí mismas y preservar la memoria de su padre.

   El caso de las hijas de Zelofehad sentó un precedente y amplió los derechos legales de las mujeres. Debido a la sentencia relativa a las hijas de Zelofehad, se incluyó a las mujeres en la lista de herederos elegibles de la propiedad. El orden de herencia pasó a ser el siguiente: hijo, hija, hermano, tío paterno y pariente más cercano del clan. Los bienes no se podían transferir fuera de la propia tribu.

   En Números 36, volvemos a oír hablar de las hijas de Zelofehad. Esta vez se trata de con quién podían casarse. Se avecinaba un problema potencial: si las hijas, que ahora eran propietarias de tierras, se casaban con hombres de fuera de su tribu, se unirían a las tribus de sus maridos y se llevarían consigo la propiedad de su padre. Esto disminuiría la propiedad asignada a Manasés, la tribu de Zelofehad (Números 36:1-3). Además, la tierra no volvería a Manasés durante el Año del Jubileo (versículo 4). La asignación de tierras para cada tribu podía cambiar significativamente, debido a los matrimonios mixtos con otras tribus.

   Dios dio una solución sencilla al posible problema. Dios ordenó que las hijas de Zelofehad pudieran casarse con quien quisieran dentro del clan tribal de su padre (Números 36:7). Ninguna herencia debía pasar de tribu a tribu. Las cinco hermanas acataron esta norma y se casaron con sus primos por parte de padre (versículos 10-11). Así se mantuvo intacta la asignación de tierras. Una vez más, el caso de las hijas de Zelofehad sentó un precedente legal para el resto de Israel.

   A lo largo de la Biblia, Dios muestra especial preocupación por la viuda y el huérfano. Leemos una y otra vez como Dios hace provisiones especiales para ellos, como hizo con las hijas de Zelofehad.

Texto: «“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía”.» (Salmo 37:5 y 6)

   Comentario del texto: Y él hará (v. 5). Dios hará todo. Nos enseña cómo preservar nuestras mentes en tranquilidad en medio de ansiedades, peligros y ríos de problemas. “Arrollar” todo sobre él es la esencia de la fe. Los cristianos no somos fatalistas. La Biblia enseña que Dios actúa en respuesta a la oración con fe; cambia las cosas, las situaciones, las personas; no sólo al que ora.

   El v. 6 muestra que el salmista está consciente de que a veces se hace injusticia a los justos. Pero insiste en que Dios vindicará al justo.

1er Titulo: Moisés acude a Dios paro otorgar respuesta con sabiduría. Versículo 5. Y Moisés llevó su causa delante de Jehová.  (Léase: 2ª de Samuel 2:1. Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón. ▬ Proverbios 19:21. Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá.).

   Comentario de Versículos 5: Esta cuestión de derecho ((Mishpat)) Moisés la llevó ante Dios, y recibió instrucciones en respuesta para dar a las hijas de Zelofehad una herencia entre los hermanos de su padre, como habían dicho bien. Posteriormente se agregaron más instrucciones en Números 36:1-13 en relación con el matrimonio de las herederas.

    Comentario de 2ª de Samuel 2:1: David consulta a Dios, 2:1–3. David preguntó a Jehovah si debería subir a alguna de las ciudades de Judá. El verbo que se usa aquí es shaal 7592, que significa inquirir, demandar, preguntar o consultar. Jehovah le ordenó a David que subiera o sea que fuera a una de las ciudades; antes de subir a cualquier ciudad, David preguntó a Dios el nombre de la ciudad, y Dios le indicó que subiera a Hebrón.

» a. David recibe respuesta de Dios. Desde un principio de su reinado, David estableció una relación de dependencia con Dios. La respuesta de Dios a la consulta de David indicaba que Dios estaba complacido con David. Había en David un espíritu correcto y Dios tenía una disposición de gracia hacia David. Qué distinta había sido la relación de Saúl con Jehovah; Saúl nunca resaltó por tener un espíritu de dependencia de Dios, sino que actuaba instintivamente, y muchas veces le faltó paciencia para esperar las instrucciones de Samuel; esto le llevó a desobedecer las órdenes de Samuel y a ser desechado por Dios; una vez desechado por Dios, Saúl consultó a Dios acerca de los filisteos, pero no recibió respuesta de Dios. David dependió de la dirección de Dios, desde que estaba pastoreando ovejas hasta que llegó al trono de Israel; solamente estando en el trono, David volvería su espalda a Dios una vez y caería en gran abismo de pecado, pero se levantaría en arrepentimiento después de ser amonestado por el profeta de Dios.

» b. David obedece a Dios. Dios indicó a David que subiera a la ciudad de Hebrón. Esta era la ciudad de mayor altitud en Palestina, y se encontraba a 30 km. al suroeste de Jerusalén. Hebrón tenía importancia histórica y religiosa; allí había construido Abraham un santuario y allí se concentraban los descendientes de Caleb. David subió a Hebrón con sus dos esposas, Ajinoam y Abigail, y con todo su ejército. (La práctica de la poligamia —tener más de una esposa— era común en el tiempo de los patriarcas y de la monarquía; tomó mucho tiempo para que los israelitas llegaran a comprender que la monogamia representaba el ideal de Dios para el matrimonio.) La obediencia de David a la dirección de Dios hace recordar la obediencia de Abraham, quien, dejando su tierra y su parentela, caminó junto con su esposa Sara hacia la tierra de Canaán.

» c. La importancia de Judá. El territorio de Judá se encontraba en el sur de Canaán, sus fronteras eran: el desierto de Zin al sur, la desembocadura del río Jordán al norte, el mar Salado (mar Muerto) al oriente, y el mar Grande (mar Mediterráneo) al occidente. (La descripción del territorio de Judá se encuentra en Josué 15:1–12.) El territorio de Judá fue conquistado por Judá, su hermano Si-meón, Caleb y su hermano Otoniel; el territorio de Judá estaba habitado por los descendientes de estos cuatro hombres; también habitaban en este territorio los quenitas o queneos, quienes eran descendientes del suegro de Moisés; en la parte occidental del territorio de Judá, hacia la costa del mar Mediterráneo, habitaban los filisteos, quienes llegaron a Canaán al mismo tiempo que lo hicieron los israelitas y sobrevivieron a la conquista hebrea; de acuerdo con el libro de Jueces, Judá no pudo echar a los habitan-tes del valle [los filisteos], porque éstos tenían carros de hierro. (Jueces 1:19). A partir de la proclamación de David como rey de Judá, esta región tomó un papel importante en la subsecuente historia de Israel. John Bright afirma que fue un hecho sin precedentes el que la tribu de Judá haya elegido a su rey sin tomar en cuenta a las otras tribus. En este hecho principió una rivalidad entre Judá e Israel.

   Proverbios 19:21: El v. 21. Repite el tema de la soberanía de Dios por sobre los planes del corazón (ver 10:8 para corazón). Por un lado, la mente (es decir, el corazón) del hombre se llena de planes, pero es el “consejo divino” el que se realiza (ver 16:1, 9). Un proverbio egipcio dice: “Una cosa son las palabras que los hombres dicen, y otra lo que el dios hace” (La Sabiduría de Amen-em-opet).

2° Titulo: Justa respuesta en favor del desamparado. Versículos 6 y 7. Y Jehová respondió a Moisés, diciendo: Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas. (Léase: Salmo 68:5 y 6. Padre de huérfanos y defensor de viudas Es Dios en su santa morada. Dios hace habitar en familia a los desamparados; Saca a los cautivos a prosperidad; Mas los rebeldes habitan en tierra seca. ▬ Proverbios 31:8 y 9. Abre tu boca por el mudo. En el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia, Y defiende la causa del pobre y del menesteroso. Elogio de la mujer virtuosa.).

   Comentario de los Versículos 5-7: Esta cuestión de derecho ((Mishpat)) Moisés la llevó ante Dios, y recibió instrucciones en respuesta para dar a las hijas de Zelofehad una herencia entre los hermanos de su padre, como habían dicho bien. Posteriormente se agregaron más instrucciones en Números 36:1-13 en relación con el matrimonio de las herederas.

   Desamparar en el contexto bíblico significa dejar a alguien sin protección, auxilio o refugio, privándolo del amparo que antes se le concedía. Implica abandonar, desatender o dejar solo a alguien en un momento de necesidad, siendo la promesa divina, sin embargo, la de nunca desamparar a sus hijos (Hebreos 13:5, Salmo 37:25)

   Referencia Bíblica: «Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré». (Hebreos 13:5). «Joven fui, y he envejecido. Y no he visto justo desamparado. Ni su descendencia que mendigue pan.» (Salmo 37:25). «Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Mateo 27:46).

    Un cántico de victoria en el éxodo, Salmo 68 vv. 1–6: Se levantará… se dispersarán (v. 1). ¿Está el salmista hablando del pasado, del presente o del futuro? Algunas traducciones usan el pasado, otras el presente y otras el futuro. En heb. el verbo es imperfecto que no define el tiempo, sino que la acción no está terminada (en contraste con el perfecto: acción terminada). El salmista hace referencia a hechos pasados y sin duda habla con voz profética; sin embargo, aquí está afirmando una verdad constante: cuando Dios se levanta, sus enemigos se dispersan.

   Es la misma enseñanza de toda la Biblia: Dios es victorioso; en el NT Jesús ya derribó a los poderes malignos. Los poderes que se oponen a la iglesia son débiles, ya vencidos. Por eso Jesús dijo: Y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (Mat. 16:18). Los poderes malignos huyen de la presencia de Dios. En la lucha espiritual del creyente nótese la importancia de la presencia del Señor.

   Como se disipa el humo (v. 2). Por eso los cristianos no deben temer al diablo ni a los demonios, pues ante la presencia del Dios victorioso se disipan como humo. Se usa otra figura de la cera y el fuego. De nuevo se nota la semejanza con Pentecostés; ante el fuego del Espíritu Santo desaparecen tales enemigos.

   Los impíos no disfrutan esta victoria; son pasajeros. En contraste los justos se gozan en la victoria de Dios (ver v. 2). Esta victoria es un gran motivo de adoración a Dios a través del Salmo.

   ¡Preparad camino…! (v. 4). La RVR 1960 traduce “Exaltad”. El verbo (salal) se usa para “levantar” un camino o una canción. ¡Cantad salmos…! celebra la victoria de Dios; también prepara el camino para más victoria. En los días del rey Josafat fue cuando comenzaron el canto y la alabanza y Dios les dio la gran victoria a los israelitas (2 Crón. 20:22).

   El que cabalga sobre las nubes era un epíteto usado en la poesía (ugarítica) para el dios Baal. El salmista quiere destacar que sólo Jehovah posee tal poder y autoridad. Lo maravilloso es que el Dios tan poderoso es un Dios personal: se usa el nombre personal de Dios, Jah o Jehovah.

   No es solamente un Dios personal, sino es un Dios de misericordia y compasión. Quiere que sus hijos gocen de la vida en familia. Nótese que cuando en la iglesia se vive la victoria de Dios, también se une como familia. También los cautivos (de malos hábitos, de ataduras, del pecado) son liberados. Pero el que no acepta la victoria de Dios queda “seco”.

   Comentario de Proverbios 31:8 y 9: El gobierno, el hacedor de la justicia y el defensor del pobre, 31:8, 9. La frase abre tu boca se repite en los vv. 8 y 9. El no abrir la boca subraya un pecado de omisión, la falta de hacer lo justo, lo recto. Es el deber del rey ser un vocero del mudo (¿la persona con una incapacidad física o con una incapacidad porque no tiene autoridad dentro de la comunidad?).

   El rey, siendo el abogado del pobre y del necesitado (ver 10:15), ha de defender y juzgar rectamente a los inferiores en la sociedad. Los deberes presentados son una parte de un idealismo del nivel más alto.

3er Titulo: Estatuto de la herencia para todo el pueblo de Dios. Versículos 8 al 11. Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cuando alguno muriere sin hijos, traspasaréis su herencia a su hija. Si no tuviere hija, daréis su herencia a sus hermanos; y si no tuviere hermanos, daréis su herencia a los hermanos de su padre. Y si su padre no tuviere hermanos, daréis su herencia a su pariente más cercano de su linaje, y de éste será; y para los hijos de Israel esto será por estatuto de derecho, como Jehová mandó a Moisés (Léase: Colosenses 3:24. habiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. ▬ 1ª de Pedro 1:3 y 4. Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros).

   Comentario de Número, los Versículos 8-11. En esta ocasión, Dios promulgó una ley general de herencia, que debía aplicarse a todos los casos como “un estatuto de juicio” (o derecho), es decir, un estatuto que determina el derecho. Si alguno moría sin dejar un hijo, la propiedad de su tierra debía pasar a su hija (o hijas); a falta de hijas, a sus hermanos; a falta de hermanos, a sus tíos paternos; y si no hubiere ninguno de ellos, a su pariente más cercano.

   El estatuto de la herencia para el pueblo de Dios se centra en Dios mismo como la posesión suprema, simbolizado en la provisión para los levitas (Ezequiel 44:28). En el Nuevo Pacto, la herencia se extiende a la vida eterna, el reino de Dios y la participación con Cristo, recibida por fe y fidelidad (Mateo 19:29, 1 Pedro 1:4).

   La frase «Yo soy tu heredad» se encuentra principalmente en el Antiguo Testamento (Números 18:20, Ezequiel 44:28) refiriéndose a que Dios mismo es la porción y posesión de los sacerdotes levitas, quienes no recibieron tierras. En el Nuevo Testamento, este concepto evoluciona: los creyentes son coherederos con Cristo (Romanos 8:17) y tienen una herencia incorruptible en el cielo (1 Pedro 1:4).

    Referencias bíblicas: «Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable». (1ª Pedro 2:9).

«Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.» (Romanos 18:7). «Para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros.» (1ª Pedro 1:4.).

   Comentario de Colosenses 3:24. (3:22-25) Trabajador, Empleado, Trabajo: El trabajador debe obedecer, es decir debe seguir las instrucciones de la persona que está por encima de él. Note que debe obedecer “en todo”. En el lugar de trabajo no debe existir alguna instrucción que no se deba obedecer. Esto, por supuesto, no significa que deba obedecer órdenes contrarias a las enseñanzas del Señor y dañar a su pueblo ni a su creación. Sin embargo, significa que el trabajador cristiano debe hacer lo que se le dice cuando le fue otorgado el privilegio de un trabajo, el privilegio…

  • de ganarse la vida y proveerse para si mismo y para su familia.
  • de servir a la humanidad a través de proveer productos o servicios necesarios.
  • de ganar lo suficiente para ayudar a las necesidades desesperadas del mundo y para llevar el evangelio al mundo entero.

   La actitud del trabajador cristiano es que el esfuerzo y la energía que pone en su trabajo son importantes para el Señor. Por lo tanto, el Señor da varias instrucciones claras e inequívocas para el trabajador cristiano.

▬ 1. El trabajador cristiano no debe trabajar sirviendo al ojo, es decir que no debe trabajar solamente como los que quieren agradar a los hombres, cuando el jefe lo está observando o le anda alrededor. El trabajador cristiano debe trabajar diligentemente todo el tiempo, haciendo exactamente…

  • lo que se le ha instruido y más
  • lo que se espera de él y más
  • lo que debe producir y más

   El trabajador cristiano no debe hacer el promedio. Nunca debe hacer solamente lo que se le ha instruido. El trabajador cristiano siempre debe hacer su mejor trabajo, debe ir más allá del llamado del deber. (Véase notas, pt. 3, Ef. 6:5-8 para una mayor discusión al respecto.)

   “Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios” (Jn. 12:43).

   “El temor del hombre pondrá lazo; más el que confía en Jehová será exaltado” (Pr. 29:25).

▬ 2. El trabajador cristiano debe trabajar en la soledad del corazón (véase nota, pt. 2, Ef. 6:5-8 para una mayor discusión al respecto).

▬ 3. El trabajador cristiano debe trabajar temiendo al Señor.

   Esta es la señal apropiada del trabajador cristiano. Debe ser su temor y reverencia por el Señor los que se muestran a aquellos que trabajan a su alrededor. Cada hombre debe juzgarse por lo que hace en esta tierra, por la clase de cosas que hizo y por la diligencia con que hizo cosas buenas. El trabajador cristiano sabe…

  • que Dios está observando su diligencia.
  • que Dios va a recompensarlo por su diligencia.
  • que el trabajo celestial con el que se le premiará, le será entregado por su fe y diligencia sobre la tierra.

   Por lo tanto, el trabajador cristiano trabaja siempre tan diligentemente en el temor y la reverencia del Señor, trabaja arduamente a menos que se vuelva un náufrago y se desvié de lo mejor que Dios tiene.

   “Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Co. 9:27).

   “Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mt. 10:28).

   “Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen” (Lc. 1:50).

   “Sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hch. 10:35).

   “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación” (1 P. 1:17).

   “¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger” (Sal. 25:12).

    “¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres” (Sal. 31:19).

▬ 4. El trabajador cristiano debe trabajar de corazón, como para el Señor y no para los hombres. Las palabras “de corazón” (ek psuches) significan con toda el alma. La labor del trabajador cristiano debe elevar su alma, desde la parte más profunda de su ser. No trabaja para los hombres de esta tierra, sino para el Señor. Él trabaja por la razón más profunda posible, la que surge del fondo de su alma: El Señor Jesucristo le ha dicho que trabaje y que lo haga con diligencia. El Señor Jesucristo es el Señor, por lo tanto, el trabajador cristiano hace lo que el Señor le dice. Pero note que existen dos razones críticas por las cuales él trabaja diligentemente.

» a. El trabajo diligente será recompensado por Cristo. Sobre la tierra el trabajador puede ser maltratado, usado, despreciado, engañado y seguramente se aprovechan de él. Pero el Señor lo sabe, y Él va a recompensar abundantemente al trabajador diligente. De hecho, la recompensa de la herencia simplemente es incapaz de concebirse por la mente humana. Se extiende más allá de todo lo que pueda pedir o hasta pensar. Incluye un nuevo cuerpo que será eterno y un nuevo cielo y tierra, y posiciones de gran liderazgo, autoridad, y servicio para el Señor Jesús. (Véanse Lc. 16:10-12, Ro. 4: 13; 8:17 para una mayor comprensión al respecto.)

   “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:2).

   “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).

   “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 P. 4:10).

» b. El trabajo perezoso y la inactividad serán juzgados por Cristo. Muchos trabajadores hacen mal su responsabilidad y lo hacen mal al ser…

  • perezosos • descuidados • mentirosos • irresponsables • prejuiciosos • negligentes • despreocupados • falsos • egoístas • improductivos • ladrones • injustos

   La lista podría continuar. El punto es este: Cada persona en la tierra va a enfrentar a Dios por el mal que ha hecho en el trabajo. Dará cuentas por su trabajo y será juzgado exactamente por lo que ha hecho. Note que no existe respeto por esas personas. Cada uno va a estar ante Dios, sin importar quién es.

   “Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mt. 25:23).

   “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Co. 5:10)

   “Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas” (Col. 3:25).

   Comentario de 1ª de Pedro 1:3 y 4. (1:3) Esperanza, del creyente ▬ Misericordia: existe la fuente de la esperanza. La fuente es el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Advierta quién es nuestro Señor Jesucristo.

=> Él es nuestro Señor; al que nos hemos entregado y a quien hemos sometido nuestras vidas, el que se sienta a la diestra de Dios el Padre en el mundo espiritual y celestial.

=> Él es Jesús, el carpintero de Nazaret, el hombre que sostuvo ser el Hijo de Dios y que fue enviado al mundo como el Salvador de los hombres.

=> Él es Cristo el Mesías, a quien Dios le prometió salvar a los hombres.

   Esto significa algo maravilloso: si seguimos al Señor Jesucristo, entonces el Dios y Padre de Jesucristo se convierte en nuestro Dios y Padre. Advierta que Él es el Dios que da vida eterna. Esto también significa algo maravilloso: Dios no está en algún lugar del espacio exterior, alejado de nosotros; no es un Dios con poco o ningún interés en nuestro bienestar. Dios está cerca, alrededor de todos nosotros, viviendo dentro del mundo y la dimensión espiritual, ansiando relacionarse con nosotros, cuidarnos, ocuparse de nosotros y darnos vida eterna. Jesucristo lo demuestra. Así es como su Padre se ocupó de Él y, si nosotros seguimos a Cristo, esa es la forma en que Dios, también nuestro Padre, se ocupa de nosotros. Él nos da el más grande de los dones: la vida eterna, la esperanza viva de vivir por siempre con Él, así como Cristo, nuestro Señor, vive ahora con Él en el cielo.

    Pensamiento 1. Nota: la vida eterna no existe en ningún otro lugar. Solo el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo posee la vida eterna. Por ende, si una persona quiere conocer a Dios y recibir la vida eterna, tiene que acudir al Señor Jesucristo. La persona tiene que confiar en Cristo si es que quiere que el Dios y Padre de Cristo le otorgue vida eterna. Y siempre debemos recordar: solo el Dios y Padre del Señor Jesucristo puede darle a una persona la esperanza viva de vivir por siempre.

   Ahora bien, ¿cómo hace Dios para damos la esperanza viva de la vida eterna? Esta es una pregunta muy importante, puesto que cuando miramos alrededor de nuestro mundo, todo lo que vemos es corrupción y muerte. Nacemos y luego, casi sin darnos cuenta, llega el momento de morir. Hay tan poco tiempo entre el nacimiento y la muerte. E incluso mientras estamos aquí en la tierra hay pecado, vergüenza, accidentes, enfermedades, sufrimiento, maldad, maldición, mentira, robo, engaño, ataques, asesinatos, guerras, tanta corrupción y muerte que parece cubrir la tierra. La persona pensante y honesta sabe que va camino a la muerte y, que todo lo demás, incluyendo el mundo mismo, se está muriendo. Entonces, ¿cómo detiene Dios este proceso de corrupción y muerte? ¿Qué hace Dios para darnos la esperanza viva de la vida eterna?

▬ 1. La esperanza viva proviene de la misericordia de Dios. Esta es la base de nuestra esperanza: no podría ser de otra manera. El hombre es tan pecaminoso que tiene una sola esperanza: la esperanza de que Dios tenga misericordia para con él. Solo piense en cómo tratamos a Dios.

  • Lo hemos ignorado • Lo hemos rechazado • Hemos pecado en su contra • Lo hemos negado • Lo hemos maldecido • Hemos descreído en Él • Le hemos fallado • Le hemos desobedecido • Nos hemos alejado de Él • Nos hemos rebelado en su contra

   La lista podría continuar indefinidamente, pero la cuestión se ve con claridad. Nuestra única esperanza es la misericordia de Dios. Si alguna vez vamos a ser aceptados y se nos va a otorgar la esperanza viva de vivir por siempre, entonces Dios debe ser misericordioso. Él debe tener misericordia para con nosotros.

   La palabra “misericordia” (eleos) significa sentimientos de compasión, afecto y bondad. Es un deseo de socorrer, de acercarse a uno con ternura y cuidar. Hay dos elementos esenciales para tener misericordia: ver una necesidad y ser capaz de satisfacerla. Dios ve nuestra necesidad y siente por nosotros (Ef. 2:1-3). Por lo tanto, actúa. Tiene misericordia para con nosotros. ¿Cómo? Haciendo dos cosas:

=> Dios refrena su juicio.

=> Dios provee una manera para que seamos salvos.

   Advierta que se dice que Dios tiene una misericordia abundante (grande, enorme, infinita, sin límite). Su misericordia simplemente sigue fluyendo. Siempre nos cubre y crea la esperanza viva y la presencia de la vida eterna dentro de nuestro corazón.

   “Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos” (Ro. 11:32).

   “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Ef. 2:4-5).

   “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” (Tit. 3:5).

   “Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos” (Sal. l03:17).

   “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias” (Lm. 3:22).

   “¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia” (Mi. 7:18).

▬ 2. La esperanza viva viene por medio del nuevo nacimiento. Advierta las palabras engendrado nuevamente o nacido nuevamente. No existe esperanza de vida eterna, salvo que una persona nazca de nuevo por medio del Espíritu de Dios. Una persona debe ser regenerada y convertida en un hombre nuevo antes de poder vivir por siempre.

   “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn. 3:3).

   “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo” (Jn. 3:5-7).

    “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17).

   “Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:24).

   “Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:10).

   “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 P. 1:23).

   “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendro, ama también al que ha sido engendrado por él” (1 Jn. 5:1).

▬ 3. La esperanza viva proviene de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. Jesucristo fue resucitado de entre los muertos para vivir por siempre en el cielo con su Padre. ¿De qué manera su resurrección nos otorga la esperanza de vivir por siempre? Mediante tres cosas.

» a. En primer lugar, Dios ha demostrado que Él tiene poder para resucitar de entre los muertos. No debería haber duda alguna respecto de esto, dado que Dios, si es realmente Dios, tiene un poder ilimitado para hacer cualquier cosa. Pero su poder para resucitar de entre los muertos y para evitar que vuelvan a morirse está demostrado ahora más allá de cualquier cuestionamiento: está demostrado por el hecho de que Él ha resucitado a Jesucristo de entre los muertos y lo ha exaltado llevándolo al cielo, y ya nunca morirá.

» b. En segundo lugar, el hecho de que Dios resucitó a Jesucristo de entre los muertos demuestra que Jesucristo es exactamente quien sostuvo ser: el Hijo de Dios, que vino a este mundo para salvar a los hombres. Dios nunca hubiera resucitado a Cristo si hubiera sido un mentiroso y un timador. Jesucristo es el Salvador del mundo; por lo tanto, Dios lo resucitó de entre los muertos.

» c. En tercer lugar, Jesucristo es el Hijo de Dios, el hombre perfecto e ideal, que vivió una vida libre de pecado cuando estaba en la tierra. Por lo tanto, Él está frente a Dios como el hombre perfecto e ideal. Esto significa algo sumamente importante. Al ser el hombre perfecto e ideal, cualquier cosa que haga es aceptable ante Dios. Cuando Él resucitó de entre los muertos, su resurrección fue la resurrección perfecta e ideal. Por lo tanto, puede representar y cubrir la resurrección de cualquier hombre. Si estamos en Cristo -si realmente creemos en Cristo- entonces Dios puede incluirnos en la resurrección ideal de Cristo. Dios puede resucitarnos para que vivamos con Él para siempre tal como lo hizo con Cristo. Recuerde por qué: porque Jesucristo resucitó y nos ha dado la resurrección ideal y perfecta, y el Ideal puede representar y cubrir la resurrección de todos los demás.

   “El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Ro. 4:25).

   “Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Ro. 10:9-10).

   “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual, asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Co. 15:1-4).

   “Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales” (Ef. 1:19-20).

   “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él” (1 Ts. 4:14).

   “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos” (1 P. 1:3).

   (1:4) Esperanza, del creyente ▬ Herencia, espiritual: existe la herencia de la esperanza. La herencia es la vida eterna que Dios nos da, pero la herencia de la vida eterna incluye los dones más maravillosos que podamos imaginarnos.

Existirá la herencia de una nueva naturaleza o estado del ser

=> Ser adoptado como un hijo de Dios (Gá. 4:4-7; l Jn. 3:1).

=> Ser convertido en un ser sin mancha e inofensivo (Fil. 2:15).

=> Recibir vida eterna (Jn. 3:16; l Ti. 6:19).

=> Recibir una sustancia perdurable (He. 10:34).

=> Recibir un cuerpo glorioso (Fil. 3:1l, 21; l Co.15:42-44).

=> Recibir gloria eterna y honor y paz (Ro. 2: 10).

=> Recibir descanso y paz (He. 4:9; Ap. 14: 13).

=> Recibir las bendiciones del Señor (Pr. 10:22).

=> Recibir el conocimiento de Cristo Jesús (Fil. 3:8).

=> Recibir riquezas y justicia perdurables (Pr. 8: 18).

=> Ser convertido en sacerdote (Ap. 20:6).

=> Recibir una corona de incorrupción (1 Co. 9:25).

=> Recibir una corona de justicia (2 Ti. 4:8).

=> Recibir una corona de vida (Stg. 1:12).

=> Recibir una corona de gloria (1 P. 5:4).

Existirá la herencia de obra o posición y gobierno

=> Ser transformados en seres exaltados (Ap. 7 :9-12).

=> Ser hechos gobernadores sobre muchas cosas (Mt.25:23).

=> Recibir el Reino de Dios (Stg. 2:5; Mt. 25:34).

=> Recibir una posición de gobierno y autoridad (Lc. 12:42-44; Lc. 22:28~29; l Co. 6:2-3).

=> Recibir responsabilidad y gozo eternos (Mt. 25:21,23).

=> Recibir gobierno y autoridad sobre las ciudades (Lc.19:17, 19).

=> Recibir tronos y el privilegio de reinar por siempre (Ap. 20:4; 22:5).

=> Recibir el privilegio de rodear el trono de Dios (Ap. 7:9-13; 20:4).

=> Ser convertidos en sacerdote (Ap. 20:6).

=> Ser convertidos en reyes (Ap. 1:5; 5:10).

Existirá la herencia de riqueza

=> Ser hechos herederos de Dios (Ro. 8:16-17; Tit. 3:7).

=> Recibir una herencia incorruptible (1 P. 1:3-4).

=> Recibir las bendiciones del Señor (Pr. 10:22).

=> Recibir riquezas y justicias duraderas (Pr. 8: 18).

=> Recibir riquezas inescrutables (Ef. 3:8).

=> Recibir tesoros en el cielo (Mt. 19:21; Lc. 12:33).

   Advierta como se describe nuestra herencia en el versículo cuatro. Es sumamente descriptivo, un cuadro sorprendente de los nuevos cielos y tierra nueva que vendrán, y de nuestra vida en el mundo nuevo y eterno de Dios.

   “Para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (v. 4).

▬ 1. Nuestra herencia es incorruptible (aphtharton). La palabra significa que no puede perecer, no envejece, no se deteriora ni muere, no tiene la semilla de la corrupción dentro de sí.

   Pensamiento 1. Matthew Henry sostiene que todo lo que está en la tierra cambia de mejor a peor, excepto nuestra herencia. Es perfecta e incorruptible. Nunca cambia ni dejará de ser la herencia y el don más perfectos que podamos imaginar.

▬ 2. Nuestra herencia es incontaminada (amianton). La palabra significa que no puede ser contaminada, ensuciada ni infectada. Significa que nuestra herencia no tendrá ningún defecto ni ninguna falla. Será perfectamente libre de enfermedad, afección, infección, accidente, contaminación, suciedad, libre de toda impureza, cualquiera que sea. Jamás se

verterá una lágrima por lo que le sucede a uno o por el daño o pérdida de alguna posesión.

▬ 3. Nuestra posesión es inmarcesible (amaranton). Durará por los siglos de los siglos. El esplendor y la belleza de todo eso -de la vida y de todas las posiciones y posesiones que Dios nos dará- nada del esplendor ni belleza se desvanecerá ni disminuirá. Nada, ni siquiera nuestra energía y nuestros cuerpos se desgastarán.

▬ 4. Nuestra herencia está en el cielo. Está reservada para nosotros allí. Realmente Dios la tiene guardada allí para nosotros. Dios simplemente está esperando que terminemos nuestra tarea aquí en la tierra y que vayamos hacia Él. Entonces, Él nos dará nuestra herencia.

   Advierta una cuestión crucial: las personas que recibirán la herencia son aquellas que han recibido la misericordia de Dios, que han nacido de nuevo y que confían en que la resurrección de Jesucristo cubrirá su resurrección (v. 3).

   “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados” (Hch. 20:32).

   “Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados” (Hch. 26:18).

   “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:16-17).

   “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gá. 3:29).

   “En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Ef. 1:11).

   “Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Ef. 1:18).

   “Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz” (Col. 1:12).

   “Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servis” (Col. 3:24).

   “Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:7).

   “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (He. 1:14).

   “Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento” (He. 6:17).

   “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe” (He. 11:7).

   “Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón” (He. 11:26).

   “Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?” (Stg. 2:5).

Domingo 01 de marzo de 2026

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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