Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
SEMANA DEL 09 AL 15 DE MARZO DE 2026. “MOSTRANDO FIDELIDAD PARA ORDENAR EL CULTO HONROSO A DIOS”.

SEMANA DEL 09 AL 15 DE MARZO DE 2026

“MOSTRANDO FIDELIDAD PARA ORDENAR EL CULTO HONROSO A DIOS”.

LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 11:1 AL 5. 1. Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. 2. Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué. 3. Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo. 4. Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. 5. Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado. 

Comentario de 1ª Corintios (11:1). El creyente debe agradar a todos los hombres en todo. No debe buscar su propio beneficio, es decir, su propia voluntad, ventaja, y beneficio. El creyente debe buscar la ventaja y el beneficio de otros. ¿Por qué? La razón es poderosa, y note: Es la razón misma por la que Dios actuó por nosotros; por consiguiente, es la razón por la que debemos actuar por los hombres: Para que puedan ser salvos.

   Nota: Ha habido dos hombres que vivieron en la tierra de esta manera. Pablo dice eso. ¿Quiénes eran? Pablo y Cristo:

   “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Co. 11:1).

   “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mt. 16:24).

   “porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:13).

   “Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).

   “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).

   (11:2) Iglesia ▬ Organización: La iglesia recordaba las instrucciones que Pablo le había enseñado acerca de la adoración y el orden en la iglesia cuando él estuvo con ellos. Pero algunos estaban cayendo en algunas prácticas y costumbres que eran cuestionables, y los lideres de la iglesia necesitaban instrucciones claras para guiar estas costumbres.

   Nota: Pablo elogia a la iglesia por recordar sus instrucciones, es decir, por querer obedecer la voluntad de Dios hasta en las costumbres de conducta y de la adoración y el orden de la iglesia. La palabra “instrucciones” (paradoseis) quiere decir tradiciones o enseñanzas que se transmiten de modo oral de generación en generación. Resulta importante entender esto, porque este pasaje lidio…

  • con las tradiciones
  • con las leyes no escritas de la conducta
  • con las costumbres
  • con la práctica local
  • con las preferencias de un pueblo o cuerpo en particular
  • con los patrones bien establecidos de un pueblo o grupo

   Lo que se dice en este pasaje tiene relación con la situación específica de Corinto. Guarda relación con la adoración y las costumbres de la iglesia de Corinto y de la sociedad de su época. No es la ley de Dios para los creyentes en cada sociedad y situación. Sin embargo, los principios dados para Corinto son aplicables a la vida en sí. Por esta razón, el pasaje está desarrollado en forma de principios y no de puntos que planteen el problema de Corinto. El problema de Corinto se reconoce fácilmente en los principios planteados, porque los principios hablan acerca de la conducta y las costumbres de los creyentes de cada generación.

   (11:3) Costumbres – Mujeres, sujetas a los hombres: El primer principio es básico. Hay una relación y orden en el universo. Note el énfasis en que se sepa este principio:

    “Quiero que sepáis”. Los creyentes deben comprender y asimilar este principio.

▬ 1. La cabeza de todo hombre es Cristo. La palabra “cabeza” en las Escrituras se refiere a autoridad. Cristo tiene autoridad sobre el hombre:

  • Por naturaleza: Cristo es más fuerte que el hombre.
  • Por posición: Dios ha ordenado que Cristo sea la cabeza y que el hombre se subordine a Él.

▬ 2. La cabeza de la mujer es el hombre. Este es un tema sensible en la sociedad moderna; pero es un tema que se debe tratar con amor, humildad, y honestidad. Antes de proseguir, una observación detenida ayudará a una persona a comprender la posición de Dios en la relación entre los hombres y las mujeres. Este pasaje lo plantea claramente:

» a. Ni el hombre ni la mujer es superior al otro en existencia. El hombre y la mujer son iguales ante los ojos de Dios. Ante los ojos de Dios hay una relación esencial entre el hombre y la mujer. Ninguno es independiente del otro. Ambos le pertenecen al otro, y la relación que existe entre ellos proviene de Dios.

   “Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque, así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios” (1 Co. 11:11, 12).

» b. Ante los ojos de Dios no hay masculino ni femenino. Él ve tanto al hombre como a la mujer como una misma cosa, cada uno es tan significativo como el otro.

   “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gá. 3:28).

   Cuando Dios habla de que el hombre es la cabeza de la mujer, Él no se refiere a capacidad o valía, competencia o valor, brillantez o ventaja. Dios se refiere a función y orden dentro de la organización. Toda organización debe tener una cabeza para que opere de un modo eficaz y ordenado. No hay mayor organización que el universo de Dios, su iglesia, y su familia cristiana. Hay una relación dentro del orden de las cosas de Dios, pero toda relación debe tener una cabeza, y Dios ha ordenado que el hombre sea la cabeza de la relación.

▬ 3. La cabeza de Cristo es Dios. Esto sencillamente quiere decir que cuando Cristo vino a la tierra, Él se sujetó a Dios el Padre. Dios el Padre era la cabeza bajo la cual Cristo operaba y funcionaba.

   “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Fil. 2:6, 7).

   (11:4-5) Vestiduras ▬ Costumbres: El segundo principio es importante, muy importante. No debemos avergonzar ni deshonrar a nadie. Este versículo comienza realmente a centrarse en el problema específico al que se enfrenta la iglesia de Corinto. Incluía la forma de vestirse. De la manera que algunos hombres se estaban vistiendo estaban deshonrando a Dios, y de la manera que algunas de las mujeres se estaban vistiendo estaban deshonrando tanto a Dios como al esposo de cada una de ellas.

▬ 1. Un hombre puede deshonrar a Dios por la forma en que se vista. Algunos hombres de la iglesia de Corinto estaban adorando con la cabeza cubierta. La costumbre de que un hombre adorara con su cabeza descubierta era importante en la iglesia primitiva. Los judíos adoraban con la cabeza cubierta, imitando a Moisés que se cubrió la cabeza luego de haber estado en la presencia de Dios (2 Co. 3:13-18). La iglesia deseaba demostrar que el hombre había recobrado la imagen de Dios. Ahora el hombre podía tener una comunicación directa con Dios por medio de Cristo, su mediador. La cabeza descubierta era el símbolo de su comunión frente a frente con Dios. La cabeza descubierta era la marca distintiva de un seguidor de Cristo. Debe recordarse que estas costumbres eran extremadamente importantes para la iglesia primitiva, tan importantes como son nuestras costumbres hoy día.

   Los hombres se cubrían la cabeza en un espíritu de rebeldía y de inconformidad. Desde luego, un espíritu como ese es pecado. Un espíritu de rebeldía y de inconformidad perturba tanto el espíritu de la persona que se rebela como a aquellos contra los que se rebela. La comunión con Dios y la verdadera adoración con otros creyentes resultan imposibles en una atmósfera de rebeldía e inconformidad.

    Pensamiento 1. Un creyente verdadero no debe permitir nunca que un espíritu de rebeldía e inconformidad se afiance en su vida. Dios no ha salvado al creyente para que cambie las costumbres; Dios lo ha salvado para esparcir el mensaje de amor y cariño, ministerio y salvación entre los hombres.

▬ 2. Una mujer puede deshonrar tanto a Dios como a su esposo con la manera en que se viste. Era una costumbre estricta en el Oriente que las mujeres usaran un velo en la época de la iglesia primitiva. Incluso en la actualidad, aún existe la costumbre en algunos países del Oriente. William Ramsey da una descripción excelente sobre la importancia del velo para las mujeres:

   “En países orientales el velo es el poden honra y dignidad de la mujer Con el velo en su cabeza ella puede ir a cualquier lugar con seguridad y profundo respeto. No se le ve; es una señal de mala educación mirar en la calle a una mujer que lleve velo. Ella está sola. El resto de las personas que la rodean para ella no existen, como ella tampoco existe para ellos. Ella es suprema en la multitud. …pero sin el velo la mujer es igual a cero, alguien a quien cualquiera puede insultar… La dignidad y autoridad de una mujer desaparece con el velo encubridor del que ella se deshace.

    Recuerden, el velo exponía la frente y los ojos y llegaba desde la cabeza hasta los tobillos. La mujer, desde luego, llevaba ropas debajo del velo; pero ante los ojos de la sociedad, una mujer sin velo era señal de una mujer libertina. Estaba mostrando demasiado de su cuerpo, resuelta a llamar la atención. Desde luego, el vestir indecente y poco recatado deshonraba a su esposo, a Dios, a la iglesia, y a sus hermanos creyentes. Note que Pablo dice que bien se puede quitar toda cobertura (cabeza rapada) como si estuviera sin velo o expuesta lo suficiente como para llamar la atención y provocar pensamientos libertinos.

   Pensamiento 1. Las mujeres cristianas no deben seguir las costumbres del mundo al vestirse. No deben vestirse poco recatadas:

  • Para llamar la atención.
  • Para mostrar el cuerpo.
  • Para buscar popularidad.
  • Para ganar aceptación.
  • Para estar a la moda.

    “Saludad a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía” (Ro. 16:13).

    “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad” (1 Ti. 2:9, 10).

   “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro 0 de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos” (1 P. 3:3-5).

Nota del Expositor: El apóstol Pablo, sustentado en su testimonio, exhorta a la Iglesia a respetar el orden establecido por Dios en el culto cristiano, haciendo énfasis en la forma correcta y honrosa de llevar el cabello, tanto el hombre como la mujer.

1er Titulo: Exhortación a imitar el ejemplo de hombres fieles a Dios. Versículos 1 y 2. Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué.  (Léase: Efesios 5:1 y 2. Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó asimismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. ▬ Filipenses 3:17. Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.).

11:1. Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo: Cuando el Nuevo Testamento fue dividido en capítulos, desafortunadamente este versículo fue colocado como el primer versículo del capítulo 11. El contexto muestra con claridad de que este versículo es la conclusión al capítulo 10. Pablo da el ejemplo e implora a sus lectores a que lo sigan. Él mismo imita a Cristo, en cuyos pasos todo creyente debería andar (1 P. 2:21). Seguimos a Cristo no en el sentido de sufrir la agonía y el dolor de Getsemaní y del Calvario. Lo que hacemos es seguir sus huellas mostrándole nuestro amor y gratitud y guardando sus preceptos.

Versículo 2. Os alabo porque me recordáis en todo y porque guardáis las tradiciones tal como os las transmití.

» a. «Os alabo». Ningún otro pasaje de esta epístola tiene palabras de alabanza para los corintios (contrástese los vv. 17, 22), a excepción de la sección introductoria en la que Pablo da gracias a Dios por la gracia que les concedió (1:4–9). Inmediatamente después de dicha introducción, reprende a los destinatarios por las divisiones que había en la iglesia (1:10–12). De manera similar, en el presente capítulo Pablo alaba a los corintios porque lo recuerdan a él y a las tradiciones que les encomendó. Pero después del elogio, les instruye sobre cómo deben conducirse hombres y mujeres, especialmente en el culto público.

» b. «Porque me recordáis en todo». ¿Por qué alaba a los corintios? Porque lo han recordado (en el griego el verbo está en tiempo perfecto) y lo continúan recordando en todo. Esto quiere decir que muchos de los cristianos de Corinto tienen lindos recuerdos de Pablo y que se apegan a sus instrucciones. Pero muchos otros no seguían las enseñanzas de Pablo, como demuestra con claridad el contexto subsiguiente. Por esa razón, algunos traductores, en lugar de en todo (NTT, CI, NC), prefieren el adverbio temporal siempre o algo similar. De esta forma, eliminan una posible tensión entre este versículo (v. 2) y el resto del capítulo. En el griego, sin embargo, Pablo es consistente en el uso de la frase en todo (que ya ocurrió anteriormente en dos textos, 9:25 y 10:33). En vista del uso que Pablo le ha venido dando a la frase, preferimos nuestra traducción.

» c. «Y porque guardáis las tradiciones tal como os las transmití». La segunda parte del versículo 2 explica la frase aludida. «En todo» se refiere a la enseñanza apostólica que Pablo impartió a los corintios en otras oportunidades. Se trata de las tradiciones que los apóstoles recibieron y que después transmitieron a otros. Por ejemplo, Pablo escribe que el Señor le reveló información que después él la traspasó a los corintios (v. 23; 15:3; 2 Ti.2:2).

   Carecemos de alguna indicación específica que nos diga si, en esta sección particular, Pablo está contestando alguna pregunta que los corintios hayan planteado en la carta que le enviaron. El capítulo 11 no tiene una fórmula como «Ahora bien, respecto a lo que me escribisteis». Una fórmula semejante ocurre en otros lugares de la carta (7:1, 25; 8:1; 12:1; 16:1, 12). Quizá la carta contenía una pregunta acerca de la conducta cristiana en la sociedad multicultural de Corinto, y Pablo aborda el problema en los siguientes versículos (vv. 3–16).

   (Efesios 5:1) Creyente, Deber: El creyente sigue a Dios, en primer lugar, convirtiéndose en un seguidor de Dios. Advierta la palabra “sed” (ginomai). Significa convertirse en un seguidor de Dios. La idea es la de compromiso, apego, devoción, lealtad, atención. Antes de que una persona pueda ser seguidora de Dios, debe comprometerse y apegarse a Dios. Debe entregar y dedicar su vida a Dios y luego comenzar a seguir a Dios.

   La palabra “imitadores” (mimetai) significa seguidores. Algunos prefieren la traducción de que nos convirtamos en imitadores de Dios. Advierta la frase “como hijos amados”. Así como los niños aprenden imitando a sus padres, del mismo modo debemos aprender a imitar a Dios. La idea de que debemos ser seguidores e imitadores de Dios es una idea valiente. Simplemente imagine, ¡las Escrituras proclaman valientemente que debemos volvemos como Dios!

Cristo dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mt. 5:48).

Dios exigió: “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios” (Lv. 19:2).

Pablo declaró: “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Co. 4:18).

Pedro afirmó: “Como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:15-16).

El santo de la primera iglesia, Clemente de Alejandría, dijo: “El cristiano practica a ser Dios”

   (5:2) Jesucristo, Muerte – Dios, Gloria de – Creyente, Deber: El creyente sigue a Dios, en segundo lugar, amando como amó Cristo. Aquí cabe destacar dos cosas acerca de la muerte de Cristo.

▬ 1. La frase “se entregó a si mismo por nosotros” es una frase sencilla con un profundo significado. No significa que Cristo murió solo como un ejemplo para nosotros, demostrándonos que deberíamos estar dispuestos a morir por la verdad o por alguna gran causa. Lo que significa es que Cristo murió en nuestro lugar, en nuestro sitio, como nuestro substituto. Este significado es incuestionablemente claro.

» a. La idea del sacrificio para la mente judía y pagana de esa época era la idea de una vida dada en el lugar de otro. Era un sacrificio de substitución.

» b. La idea de sacrificio con frecuencia está en el mismo contexto de las palabras: “Cristo… se entregó a si mismo por nosotros” (Ef. 5:2).

   “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Jn. 6:51).

   “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Jn. 10:11).

▬ 2. Las palabras “Cristo… se entregó a si mismo… ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” expresa un significado más elevado de la muerte de Cristo que el solo hecho de satisfacer nuestra necesidad. La palabra “ofrenda” se refiere a la ofrenda de holocausto del Antiguo Testamento (Lv. 1:1ss). La ofrenda de holocausto se entregaba a Dios no solo debido al pecado, sino porque una persona deseaba glorificar y honrar a Dios. Una persona deseaba demostrar su amor y adoración por Dios. Este es un aspecto de la muerte de Cristo que por lo general se pasa por alto, un aspecto que se eleva más allá de la mera satisfacción de nuestra necesidad. Al darse a si mismo como una “ofrenda a Dios” Cristo estaba mirando más allá de nuestra necesidad a la majestuosa responsabilidad de glorificar a Dios. Esto significa que su principal propósito fue el de glorificar a Dios. Él estaba principalmente preocupado por hacer la voluntad de Dios, por obedecer a Dios. Dios había sido terriblemente deshonrado por el primer hombre, Adán, y por todos los que lo siguieron. Jesucristo quería honrar a Dios demostrándole que por lo menos un hombre pensaba más en la gloria de Dios que en cualquier otra cosa. Cristo quería demostrar que la voluntad de Dios significaba más que cualquier deseo o ambición personal que Él pudiera tener.

   Él dijo: “Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí” (Jn. 14:31; cp. Lc. 2:42; Jn. 5:30).

   El punto es este: El creyente debe caminar en amor, así como Cristo nos ha amado y se ha entregado como una ofrenda y un sacrificio a Dios. El creyente debe amar tanto que se entregue como una ofrenda y un sacrificio. No debe existir ningún límite en las ofrendas y los sacrificios de nuestras vidas para Dios y los hombres. Recuerde: El amor de Dios – el amor ágape- siempre es un amor que actúa.

   “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Ef. 5:2).

   “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35).

   “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:12).

   “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).

   “Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros” (1 Ts. 3:12).

2° Titulo: Perfecto orden establecido por Dios. Versículo 3. Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.  (Léase: Efesios 5:21 al 23. Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. ▬ Judas 8 y 9. No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores. Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.).

  1. Pero quiero que entendáis que Cristo es cabeza de cada hombre y que el hombre es cabeza de una mujer, y que Dios es cabeza de Cristo.

» a. Construcción. Después del versículo 2, Pablo empieza un tema que no ha mencionado en otra parte. Enseña a sus lectores a cerca de la relación de Cristo con el hombre, el hombre con la mujer y Dios con Cristo. Esto lo hace en una secuencia de tres oraciones:

» Cristo es cabeza de cada hombre

» el hombre es cabeza de una mujer,

» Dios es cabeza de Cristo

   Notemos que Pablo empieza y termina con la palabra Cristo y que la primera y tercera oraciones están equilibradas. También reparemos en que la secuencia de las dos primeras oraciones es suave. Pero el desarrollo de estas tres oraciones con la palabra cabeza que se repite en todas, levanta interrogantes que se centran en el significado de esa sola palabra.

» b. Significado. Los comentaristas no están de acuerdo sobre el significado de la palabra griega kefalē (=cabeza). Algunos creen que quiere decir «fuente», otros insisten en «autoridad».

   Algunos eruditos han examinado la evidencia y descubierto de que la Septuaginta (la versión griega de la Biblia hebrea) contiene un número de lugares donde el término cabeza tiene el significado figurado de «jefe» o «gobernante». Dos de estos ejemplos son «Me guardaste para que fuese cabeza de naciones; pueblo que yo no conocía me servirá» (2 S. 22:44), y «Porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rezín … la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remalías» (Is. 7:8, 9). Es impresionante la evidencia que se acumula de la Septuaginta, Filón y Josefo. Pero otros ponen en duda de que la palabra hebrea rosh (=cabeza) quiera decir en forma metafórica «jefe» o «gobernante». Creen que en la literatura griega la palabra kefalē significa «fuente», y que la expresión cabeza se deriva del uso griego que connota el sentido de «fuente». De hecho, un escritor afirma que «simplemente no hay razón para dar por sentado que un judío helénico por instinto le daría a la palabra kefalē el sentido de ‘uno que tiene autoridad sobre otro’».

   El problema que enfrentan los estudiosos es cómo determinar si Pablo se dirige a los corintios desde una perspectiva judía (en la que cabeza indica autoridad) o una helénica (en la que cabeza quiere decir fuente). ¿Hablaba Pablo teniendo en cuenta su propio trasfondo o al hablar se acomodaba a la cultura griega? Uno de los eruditos que ha examinado el debate, concluye: «el resultado de la discusión es que un escritor judío helénico como Pablo de Tarso bien podría haber querido comunicar con kefalē, en 1 Corintios 11:3, la idea de ‘cabeza’ en el sentido de autoridad o supremacía sobre otra persona».

» c. Interpretación. Una interpretación de este pasaje es que «cabeza» quiere decir «fuerte» o «fuente de vida». Esta interpretación se basa principalmente en tres pasajes paulinos (Col. 1:18; 2:19; Ef. 4:15). Así como Cristo es la fuente del ser del hombre, así el hombre lo es de la mujer. La interpretación que el hombre es la fuente de la mujer se confirma por la afirmación de Pablo respecto a que la mujer salió del hombre (vv. 8, 12). Con esto se concluye que Pablo no enseña una doctrina en la que la mujer esté subordinada al hombre, sino una doctrina en la que se expresa «la relación única que se da en que uno es la fuente de la existencia del otro».7 Además, el relato de la creación nos enseña que Dios hizo a Eva de una de las costillas de Adán (Gn. 2:21–23), lo que indica que Adán es la fuente de vida de Eva. Pero si examinamos el versículo 3 en términos de un paralelismo estricto, surgen dificultades. Es obvio que rechazaremos la idea que Dios creó a Cristo, ya que Cristo es eterno y no creado. Aun cuando la Escritura revela que Dios llegó a ser su Padre (Sal. 2:7; Heb. 1:5; 5:5) y que «como el Hijo, Cristo deriva su ser eterno de Dios el Padre»,8 Cristo no fue «creado físicamente de una parte que se tomó de Dios». Tampoco podemos decir que el hombre salió físicamente de Jesucristo. Debemos concluir que, si interpretamos la expresión cabeza como «fuente», se rompe el paralelo con otros textos de la Biblia y el paralelismo dentro del mismo versículo 3.

   Pero si tomamos la expresión cabeza en el sentido de «autoridad», se mantiene el paralelismo. Cristo tiene autoridad sobre el hombre, el hombre sobre la mujer y Dios sobre Cristo. Con todo, esta autoridad no implica necesariamente que uno sea superior y el otro inferior. Aun cuando Dios tiene autoridad sobre Cristo (véase 15:24–28), Cristo no es inferior al Padre. Del mismo modo, «la autoridad que el hombre tiene sobre la mujer no implica que la mujer sea inferior o que el hombre sea superior». Por el contrario, así como Cristo es en esencia igual a Dios el Padre, así también la mujer es igual al hombre en su ser y valor.

   Finalmente, el griego no deja en claro si Pablo está hablando de la relación marido esposa o de la relación hombre-mujer. En base al paralelo de «el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia» (Ef. 5:23), optamos por la primera interpretación.

3er Titulo: Especial cuidado en el cabello del varón y de la mujer, en el culto honroso o Dios. Versículos 4 y 5. Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado.  (Léase: 1ª a los Corintios 11:14 y 15. La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.  ▬ 1ª de Pedro 3:3 y 4. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios).

Contexto bíblico del Versículo 4. Todo hombre que ora o profetiza con algo sobre su cabeza, deshonra su cabeza.

» a. Una salvedad. Antes de explicar este versículo, debemos reconocer que las normas de la vestimenta varían de cultura a cultura y de época a época. La ciudad de Corinto tenía una población mixta de griegos, romanos, judíos y otras nacionalidades. Cuando Pablo habla de los peinados y el uso del velo, debemos recordar que les dice a sus lectores que, en medio de un mundo pagano, deben adoptar prácticas cristianas. Pablo objetaba que se borrasen las diferencias de género (femenino y masculino), y quería que los corintios demostrasen a la vista que había una clara distinción entre hombres y mujeres.

» b. Interpretación. Aunque la traducción de este texto es simple, no lo es su interpretación. Por ejemplo, ¿ora y profetiza el hombre en su casa o en la iglesia, en privado o en público? ¿Cómo entendemos el verbo profetizar? ¿Qué se quiere decir con «algo sobre su cabeza»? La palabra cabeza ocurre dos veces. ¿Tienen esas dos ocurrencias el mismo significado o la segunda apunta a Cristo? (véase el v. 3).

   Primero, al parecer el orar y profetizar ocurren en el culto público, pues no tiene sentido que Pablo dé estas instrucciones a alguien que ora en privado. En cuanto a profetizar, en otro contexto Pablo dice que el que profetiza edifica a la iglesia (14:4). Concluimos que el versículo habla del culto público.

   Segundo, cuando Pablo escribe «todo hombre que ora o profetiza», se refiere a la oración audible que se hace en el culto. La partícula o es el conectivo entre ora y profetiza, y más adelante en otro capítulo Pablo dirá que uno debería anhelar tener el don de profecía (14:1, 39). Deja la impresión que la oración es algo común, pero la profecía ocasional. Con todo, ¿cuál es el significado de profetizar? La palabra apunta a la predicación, la enseñanza o la explicación de la revelación divina. De hecho, esto es lo que Priscila y Aquila hicieron cuando invitaron a Apolos a su hogar para explicarle con más precisión la Palabra de Dios (Hch. 18:26). De manera similar, tanto Simeón como Ana la profetiza, pasaban su tiempo en los atrios del templo adorando a Dios con oración y alabanza, y explicando la revelación divina acaecida en Jesús como la salvación y redención de su pueblo (Lc. 2:25–38).

   Tercero, ¿qué quiere decir «con algo sobre su cabeza»? Literalmente, Pablo dice «teniendo [algo] colgando de su cabeza». Si hubiese escrito la palabra algo, la cual nosotros suplimos, el texto sería más claro. La palabra provista es necesaria para entender lo que Pablo dice. Las palabras que Pablo usa aparecen en los escritos del autor griego Plutarco, quien nació el año 46 o 47 a.C. a unos 65 kilómetros de Corinto. En los escritos de Plutarco, las palabras se refieren a algo que descansa sobre la cabeza. «La literatura griega contemporánea con el Nuevo Testamento, demuestra que la frase kata kefalē puede significar claramente ‘sobre la cabeza’».

   Tanto en su tierra natal como en sus colonias, los romanos se cubrían la cabeza durante devocionales privados o públicos. Al ofrecer sacrificios, al orar o profetizar, extendían su toga sobre sus cabezas. Esta práctica devocional parece que había entrado a la sociedad de Corinto, una colonia romana. «De manera que cuando Pablo les recuerda a los cristianos varones que deben orar y profetizar con la cabeza descubierta, la recomendación encaja en el contexto de huir de la idolatría». Pablo desea que los corintios se separen de las costumbres paganas y que sean diferentes en su práctica cristiana.

   Por último, ¿tiene la segunda mención de la palabra «cabeza» el mismo sentido que la primera (la cabeza física) o más bien apunta a Cristo (la cabeza espiritual)? Los comentaristas se dividen. El versículo precedente (v. 3) enseña que Cristo es la cabeza del hombre y que el esposo es la cabeza de la esposa. Por tanto, el hombre que se cubre la cabeza deshonra a Cristo y la esposa que se descubre la cabeza deshonra a su esposo. Sin embargo, si tomamos la segunda ocurrencia de cabeza como si apuntara a Cristo, entonces el mensaje del versículo 7 parece redundante. Además, el contexto subsiguiente parece indicar que la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra, no sólo a su esposo sino su propia cabeza. Si esto es así, no está del todo fuera de lugar una interpretación literal del versículo 4.16 Por tanto, hacemos bien en aceptar ambas interpretaciones, la literal y la figurada.

   Pablo quiere mantener una clara distinción de sexos, de tal forma que ningún hombre o mujer deshonre a la iglesia. No quiere que durante el culto público el hombre se cubra la cabeza, pues ese proceder imita una costumbre pagana y rechaza implícitamente el orden de la creación (véase el comentario a los vv. 5, 6, 13–15). Por consiguiente, no quiere que la mujer asista al culto público sin su cabeza cubierta.

Versículo 5. Pero toda mujer que ora o profetiza con su cabeza descubierta, deshonra su cabeza. Porque es tal y como la mujer cuya cabeza ha sido rapada.

» a. «Pero toda mujer que ora o profetiza». Los versículos 4 y 5 son paralelos y revelan que el hombre y la mujer son iguales en la iglesia. En el Antiguo Testamento, no la mujer sino el hombre recibía la señal del pacto (p. ej., Gn. 17). El hombre representaba a la mujer. Pero en la era del Nuevo Testamento, el hombre y la mujer son uno en Cristo Jesús (Gá. 3:28), lo que quiere decir que son iguales frente a Dios. Esto queda claro cuando Pablo atribuye las funciones religiosas de orar y profetizar tanto al hombre como a la mujer. El hombre y la mujer saben que profetizar consiste en enseñar y predicar la revelación de Dios y exhortar y aconsejar a otros con la Escritura (véase Hch. 24:26).

  » b. «Con su cabeza descubierta, deshonra su cabeza». La interpretación de este versículo depende del versículo 3, donde Pablo dice que el hombre es cabeza de la mujer. En el círculo familiar esto quiere decir que el esposo es cabeza de la esposa. Si la mujer de Corinto deja de cubrirse la cabeza en público, con ese acto afirma que se rehúsa a mostrar lo que Dios quiere que exhiba, a saber, que está subordinada a su esposo. Se apropia de la autoridad que le pertenece al esposo. Cuando en la iglesia de Corinto la mujer va en contra de la estructura de la creación, deshonra a su esposo.

   En el tiempo de Pablo, la mujer debía cubrirse la cabeza. Si no lo hacía, no sólo deshonraba su propia cabeza, sino que se mostraba irrespetuosa hacia su esposo. Debería respetar a su esposo cubriéndose la cabeza en público. Pero preguntamos, ¿tenía la mujer que cubrirse la cabeza cuando no oraba o profetizaba? En la privacidad de su hogar no era necesario, pero en público siempre debía cubrirse la cabeza.

» c. «Porque es tal y como la mujer cuya cabeza ha sido rapada». A primera vista, esta observación pareciera tener poco tino y ser algo dura. Pero debemos considerar estas palabras dentro del contexto cultural del Corinto del primer siglo. Pablo se explica en los versículos que siguen, donde nota que la naturaleza misma enseña que el cabello largo es la gloria de la mujer (v. 15). Que a una mujer se le rape la cabeza era y todavía es una marca de desgracia y humillación. Es difícil saber si Pablo está pensando en la práctica de humillar a una mujer adultera rapándola. El autor romano del primer siglo, Dio Crisóstomo, menciona que, en la isla de Chipre, las autoridades rapaban a la adúltera para identificarla como prostituta. El mensaje que Pablo comunica a las mujeres de Corinto es que deberían honrar a sus esposos mediante las normas culturales de la época. Como dice David W. J. Gill,

   Lo que Pablo podría querer decir es que, si las mujeres en la iglesia no llevan velo, se tomará esa acción como si estuviesen deshonrando a sus esposos, lo cual podría afectar su lugar en la sociedad. Si la esposa insiste en llevar la cabeza descubierta, bien podría llevar también una señal de humillación rapándose la cabeza. Si no quiere avergonzar de esa manera a su esposo, a ella misma y a su familia, que use el velo.

   El principio que aquí se enseña es que la esposa debe honrar a su esposo, y la aplicación de este principio era llevar velo cuando se estaba en público. El no cubrirse la cabeza era señal de rebelión de parte de la esposa.

» d. «Porque si una mujer no cubre su cabeza, que también se corte el cabello». Pablo aborda el asunto en forma lógica. Dice que una esposa que no usa velo en público avergüenza a su esposo tanto como lo sería para ella andar con la cabeza rapada.

» e. «Pero si es una desgracia que una mujer se corte o rape la cabeza, que se cubra la cabeza». En esta última parte del versículo, el énfasis recae en la palabra desgracia. Pablo coloca a la esposa en la difícil posición de tener que escoger: si quiere aparecer en público sin velo, que se rape y se identifique con mujeres de mala reputación. Si no quiere afeitarse la cabeza, que use velo y se asocie así con las mujeres respetables. Notemos que es la esposa, no el esposo, quien tiene que tomar la decisión. La decisión depende de cuán dispuesta esté a aceptar una posición de sumisión hacia su esposo «según el orden de la creación».

    1ª a los Corintios. (11:14-15) Costumbre – Sabiduría: El quinto principio es usar el buen sentido común. Por lo general una persona puede analizar una situación y decidir qué hacer, si es inteligente y honesta. Pero es necesario que sea inteligente y honesta. La gran tragedia es que no muchas personas piensan inteligentemente en los problemas de la vida e incluso son menos honestas cuando piensan verdaderamente. Pablo apela a los corintios a juzgar la situación ellos mismos, a pensar en el asunto honesta e inteligentemente.

▬ 1. Una mujer debe pensar en la relación entre ella, su esposo, y Dios. Ella no debe orar en la iglesia cuando esté vestida indebidamente, exponiéndose. Debe llevar el velo, vestida apropiadamente tanto en la adoración como en la vida social.

▬ 2. Un hombre debe pensar en la naturaleza y la creación. Dios lo creó para tener autoridad y someter al mundo y a la naturaleza con sus desastres catastróficos (cp. Gn. 1:28). Por consiguiente, no debe estar en rebeldía ni inconforme con las costumbres, ni siquiera en un asunto tan sencillo como el largo del cabello. Él no debe consumirse con asuntos tan triviales. Su tiempo y energía deben estar puestos en la autoridad y obra que Dios le ha otorgado.

    “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla” (Gn. 1:28).

Semana del 09 al 15 de marzo de 2026.

AMEN, PARA LA HONRA Y GLORIA DE DIOS.

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