Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
LUNES 11 DE MAYO DE 2026. “DIOS CUMPLE SU PROPÓSITO EN QUIENES CONFÍAN EN EL”.

Lección: 2ª de Samuel 2:1 al 7. 1. Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón. 2. David subió allá, y con él sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal el de Carmel. 3. Llevó también David consigo a los hombres que con él habían estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en las ciudades de Hebrón.  4. Y vinieron los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron a Saúl.  5. Entonces envió David mensajeros a los de Jabes de Galaad, diciéndoles: Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis hecho esta misericordia con vuestro señor, con Saúl, dándole sepultura. 6. Ahora, pues, Jehová haga con vosotros misericordia y verdad; y yo también os haré bien por esto que habéis hecho. 7. Esfuércense, pues, ahora vuestras manos, y sed valientes; pues muerto Saúl vuestro señor, los de la casa de Judá me han ungido por rey sobre ellos. 

Comentario del contexto Bíblico: David es proclamado rey de Judá, 2:1-7: Este es el comienzo de la primera gran narrativa en el libro de 2 Samuel. La narrativa comienza con las palabras: Después de esto aconteció, indicando el comienzo de un evento grande en la vida de David. Después de la muerte de Saúl quedó abierto el camino para que David se convirtiera en rey. Desde antes de convertirse en rey, David dependió de la dirección de Dios; era Dios el que abría el camino a David, no cabía otro pensamiento en David que diera lugar a la jactancia o a la determinación propia; era Dios el que le había guiado hasta donde se encontraba, y era Dios a quien consultaría acerca de su siguiente paso.

(1) David consulta a Dios, 2:1–3. David preguntó a Jehovah si debería subir a alguna de las ciudades de Judá. El verbo que se usa aquí es shaal 7592, que significa inquirir, demandar, preguntar o consultar. Jehovah le ordenó a David que subiera o sea que fuera a una de las ciudades; antes de subir a cualquier ciudad, David preguntó a Dios el nombre de la ciudad, y Dios le indicó que subiera a Hebrón.

» a. David recibe respuesta de Dios. Desde un principio de su reinado, David estableció una relación de dependencia con Dios. La respuesta de Dios a la consulta de David indicaba que Dios estaba complacido con David. Había en David un espíritu correcto y Dios tenía una disposición de gracia hacia David. Qué distinta había sido la relación de Saúl con Jehovah; Saúl nunca resaltó por tener un espíritu de dependencia de Dios, sino que actuaba instintivamente, y muchas veces le faltó paciencia para esperar las instrucciones de Samuel; esto le llevó a desobedecer las órdenes de Samuel y a ser desechado por Dios; una vez desechado por Dios, Saúl consultó a Dios acerca de los filisteos, pero no recibió respuesta de Dios. David dependió de la dirección de Dios, desde que estaba pastoreando ovejas hasta que llegó al trono de Israel; solamente estando en el trono, David volvería su espalda a Dios una vez y caería en gran abismo de pecado, pero se levantaría en arrepentimiento después de ser amonestado por el profeta de Dios.

» b. David obedece a Dios. Dios indicó a David que subiera a la ciudad de Hebrón. Esta era la ciudad de mayor altitud en Palestina, y se encontraba a 30 km. al suroeste de Jerusalén. Hebrón tenía importancia histórica y religiosa; allí había construido Abraham un santuario y allí se concentraban los descendientes de Caleb. David subió a Hebrón con sus dos esposas, Ajinoam y Abigail, y con todo su ejército. (La práctica de la poligamia —tener más de una esposa— era común en el tiempo de los patriarcas y de la monarquía; tomó mucho tiempo para que los israelitas llegaran a comprender que la monogamia representaba el ideal de Dios para el matrimonio.) La obediencia de David a la dirección de Dios hace recordar la obediencia de Abraham, quien, dejando su tierra y su parentela, caminó junto con su esposa Sara hacia la tierra de Canaán

» c. La importancia de Judá. El territorio de Judá se encontraba en el sur de Canaán, sus fronteras eran: el desierto de Zin al sur, la desembocadura del río Jordán al norte, el mar Salado (mar Muerto) al oriente, y el mar Grande (mar Mediterráneo) al occidente. (La descripción del territorio de Judá se encuentra en Josué 15:1–12.) El territorio de Judá fue conquistado por Judá, su hermano Simeón, Caleb y su hermano Otoniel; el territorio de Judá estaba habitado por los descendientes de estos cuatro hombres; también habitaban en este territorio los quenitas o queneos, quienes eran descendientes del suegro de Moisés; en la parte occidental del territorio de Judá, hacia la costa del mar Mediterráneo, habitaban los filisteos, quienes llegaron a Canaán al mismo tiempo que lo hicieron los israelitas y sobrevivieron a la conquista hebrea; de acuerdo con el libro de Jueces, Judá no pudo echar a los habitantes del valle [los filisteos], porque éstos tenían carros de hierro. (Jueces 1:19). A partir de la proclamación de David como rey de Judá, esta región tomó un papel importante en la subsecuente historia de Israel. John Bright afirma que fue un hecho sin precedentes el que la tribu de Judá haya elegido a su rey sin tomar en cuenta a las otras tribus. En este hecho principió una rivalidad entre Judá e Israel.

   (2) David es ungido por el pueblo de Judá, 2:4 a. Los hombres de Judá vinieron a Hebrón a ungir a David como rey. Es de notar que David no se impuso como rey, sino que el pueblo mismo lo aprobó como el ungido de Dios. Ungir era la práctica de derramar aceite sobre la persona o los objetos que Dios apartaba para su servicio; era una ceremonia de consagración a Dios, y era acompañada de sacrificios a Dios: Aarón y sus hijos fueron ungidos con aceite cuando fueron consagrados como sacerdotes y el altar de los sacrificios era ungido con aceite para ser santificado (Éxo. 29:7, 36). Samuel había ungido a David anteriormente en la casa de Isaí, cuando David todavía era un pastor de ovejas. Ahora, eran los hombres de la tribu de Judá que venían a ungirlo; es posible que no hubiese un profeta de la estatura de Samuel que tomase el cargo del ungimiento en ese momento; pero era de gran significado simbólico que los hombres, en representación de toda la tribu, ungieran a David como rey. La ceremonia del ungimiento era tan importante que la palabra ungido, en hebreo machíaq 4886 (mesías), llegó a ser sinónimo de rey; en el período después del exilio la palabra mesías tomó gran importancia ya que sirvió para designar a un rey especial que vendría al final de los tiempos a establecer una nueva era para Israel. David mismo llegaría a ser una imagen de lo que sería el mesías esperado.

   El muchacho que había sido pastor de ovejas llegaba a ser rey de Judá, sin haber tenido que levantar su mano contra Saúl; Dios lo había llevado hasta el trono. En David se cumplían las palabras del cántico de Ana: El levanta del polvo al pobre, y al necesitado enaltece desde la basura, para hacerle sentar con los nobles y hacerle poseer un trono de honor (1 Sam. 2: 8a). David no fue al trono directamente del redil, él había adquirido prestigio y alcanzado mucha fama. David había hecho su parte: había peleado batallas, contaba con un ejército, poseía tierras, y tenía aun la protección de los filisteos. David continuaba bajo la protección de los filisteos, pero el texto bíblico no menciona la reacción de los filisteos ante el nuevo reinado de David. Posiblemente los filisteos esperaban que David siguiera siendo su aliado, pero David siempre consideró a los filisteos como enemigos; su alianza con los filisteos había sido únicamente para tener protección de Saúl.

   (3) David busca la alianza del norte, 2:4b–7. Una vez que David reinó sobre Judá, David buscó la alianza de las tribus del norte; sin duda alguna, David buscaba llegar a ser rey de todo Israel, y como primer paso envió un mensaje de bendición a los habitantes de Jabes de Galaad, en el territorio de Manasés, quienes habían sepultado a Saúl; David los bendijo por haber hecho esa bondad a Saúl, el señor de ellos. David vuelve a demostrar aquí su respeto hacia la memoria de Saúl. David demostró un genuino interés por el bienestar de los habitantes de Jabes, al desearles misericordia y verdad de parte de Dios. La palabra verdad es traducción de la palabra hebrea jesed 2617; esta palabra era usada para referirse al amor leal o el amor de pacto de Dios para con Israel. Los deseos de David no eran palabras solamente, sino deseos genuinos de la bendición de Dios para los de Jabes, quienes formaban parte del pueblo del pacto de Dios. David hizo saber a los de Jabes que la casa de Judá le había ungido rey, en esperanza de que ellos también lo ungieran rey sobre ellos.

   Dios cumple su propósito en quienes confían en el: La afirmación de que Dios cumple su propósito en quienes confían en él se basa en la promesa bíblica de que Él dirige la vida de sus hijos con amor y fidelidad, garantizando que todo obre para bien. Confiar implica depender de Su soberanía, sabiendo que su plan es perfecto, incluso en circunstancias difíciles.

   Salmo 138:8. «Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.»

    Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. (Jeremías 29:11)

   Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. (Romanos 8:28)

   Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. (Colosenses 1:16)

1er TÍTULO: Los que consultan a Dios llevan una vida de unidad y armonía. Versículos 1 al 3. Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón. David subió allá, y con él sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal el de Carmel. Llevó también David consigo a los hombres que con él habían estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en las ciudades de Hebrón.

(Léase: Jueces 18:5 y 6. Y ellos le dijeron: Pregunta, pues, ahora a Dios, para que sepamos si ha de prosperar este viaje que hacemos. Y el sacerdote les respondió: Id en paz; delante de Jehová está vuestro camino en que andáis.  ▬ Salmo 143:10. Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.).

   Jueces 18: 18:5-6. lmbuido de su investidura sacerdotal, el levita no solo recibió la consulta de los danitas, sino que también contestó con gran seguridad, aunque su respuesta fue ambigua (18:6). Probablemente consultó a Dios por medio del efod o los terafines, los cuales se usaban a veces con fines de adivinación (Ez. 21:21; Zac. 10:2). Es sorprendente la confianza del levita al responderles, como si en verdad Yahveh le hubiera hablado. Sin embargo, Dios difícilmente hablaría a un hombre desobediente como este levita. Por otra parte, su respuesta no corresponde con el plan revelado por Dios para la tribu de Dan. Posteriormente los danitas establecieron en su nuevo lugar de residencia un importante centro de idolatría (cf. 18:30-31; 1 R. 12:28-30).

Salmo 143:10: El salmista apela a su compromiso con Dios. Aunque su sufrimiento puede depender parcialmente de sus faltas (v. 2), hace claro que los enemigos le están atacando. Aunque me refugio sigue a las versiones antiguas, el heb. “cubro” o “he cubierto”, en algunos otros textos, tiene sentido reflexivo, “yo me cubro”; de modo que me refugio representa el sentido del heb.

   En los vv. 8–10, el salmista pide la dirección de Dios tres veces. Cuando un creyente sufre una crisis, su temor a menudo es no hacer la voluntad de Dios por no conocerla. Es de suma importancia buscar lo que Dios desea. Pero no es suficiente conocer la voluntad de Dios, hace falta la ayuda del Espíritu Santo para cumplirla y vivir la rectitud.

2° TÍTULO: El obedecer a Dios trae bendición y el cumplimiento de sus promesas. Versículo 4. Y vinieron los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron a Saúl. (Léase: 1ª de Samuel 16:1. Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey. y 13. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.).

1ª de Samuel 16:1: La sumisión de Samuel, 16:1–5. Hay un tiempo para llorar y hay un tiempo para buscar dice Eclesiastés 3:4, 6. Samuel había estado llorando tristemente por Saúl. Ahora Dios le avisa que es tiempo de buscar al que sería designado “a tu prójimo, que es mejor que tú” (15:28). Le envió al pueblo llama-do Belén, que en hebreo es “casa de pan”. Le quedaban solamente unos 17 km. para caminar.

   Belén nunca había sido importante. Se menciona por primera vez relacionada con la muerte de Raquel (Gén. 35:19), aunque allí se llama Efrata que es “fructífero”. Se menciona en Jueces 12:8 y 17:7 como el lugar de origen de dos personas involucradas en la historia. Más importante es la parte que juega en el libro de Rut que termina con la genealogía de David. Los ángeles que anunciaron el nacimiento de Jesús la llaman “la ciudad de David”. Fue profetizado por Miqueas que nacería allí el Señor en Israel (5:2). Así que los lugares [PAG 118] más insignificantes a los ojos del mundo son a veces los más importantes a los ojos de Dios. Esto también se ve en cuanto a los hombres que Dios escoge y usa. Como dice en 1 Corintios 1:27: “Dios ha elegido lo necio del mundo para avergonzar a los sabios, y lo débil del mundo Dios ha elegido para avergonzar a lo fuerte.” Belén sigue siendo una aldea pequeña. Ubicada apenas a diez km. al sur de Jerusalén. Está a 770 m. sobre el nivel del mar todavía en la cordillera de Israel. Rodeada por campos de cultivo, realmente es un lugar fructífero. Y en el plan profético de Dios fructificó, produciendo el rey más importante en la historia de Israel, de cuya familia vino el Mesías que sería Rey de reyes y Señor de señores.

   Saúl naturalmente se opondría al reconocimiento de un nuevo rey. Humanamente hablando, el acto de ungir a otro se consideraría como traición y rebelión. Probablemente el temor de Samuel de ser ejecutado por Saúl carecía de base, puesto que Saúl más bien temía al viejo profeta. Pero es cierto que habría problemas. Así que Dios instruye a Samuel que lleve una novilla a sacrificar. Sería motivo para ir a Belén y proveería la oportunidad para llevar a cabo su misión.

   1ª de Samuel 16: 13. David se describe como rubio, de ojos llamativos y bien parecido (v. 12). La palabra rubio o de tez sonrosada es lit. rojo. La palabra lat. es Rufus. Sería algo inusitado ver en Israel a un pelirrojo, puesto que la mayoría tendría el pelo castaño. Llamaban también la atención sus ojos, cosa de frecuente comentario entre los judíos (ver Gén. 29:17; Cant. 5:12; Sal. 73:7 como 1 Sam. 14:27). Su buena presencia quiere decir lit. “de buen mirar”, es decir bueno para mirar. Todo esto llamaba la atención de Samuel, pero no por eso le ungió, sino porque Dios había visto su corazón y era conforme al corazón suyo (Hech. 13:22).

  Este ungimiento de David tomó lugar en privado. Fue ungido tres veces en total (2 Sam. 2:4; 5:3). Una vez en preparación, otra vez proclamado rey de Judá y al fin presentado como rey sobre todo Israel.

   Jesucristo es el Ungido de Dios (palabra Mesías en heb.). Él fue ungido para ser profeta durante su ministerio terrenal (Isa. 61:1), para ser sacerdote en su muerte, resurrección y ministerio actual (Mar. 14:8), y para ser rey en su reino milenario (Dan. 9:24). En el AT, los profetas, sacerdotes y reyes fueron ungidos para simbolizar la presencia del Espíritu Santo en sus vidas para poder ministrar. Así también Jesucristo, quien es el Ungido de Dios, comparte el simbolismo dándonos a entender que es el Señalado por Dios con poder para llevar a cabo su ministerio tripartidario.

3er TITULO: Honrosa distinción por actuar con temor, misericordia y justicia. Versículos 5 al 7. Entonces envió David mensajeros a los de Jabes de Galaad, diciéndoles: Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis hecho esta misericordia con vuestro señor, con Saúl, dándole sepultura. Ahora, pues, Jehová haga con vosotros misericordia y verdad; y yo también os haré bien por esto que habéis hecho. Esfuércense, pues, ahora vuestras manos, y sed valientes; pues muerto Saúl vuestro señor, los de la casa de Judá me han ungido por rey sobre ellos. (Léase: San Mateo 5:7. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. ▬ 1ª a Timoteo 1:16. Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna. y 18. Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia.).

   San Mateo 5:7. (5:7) Misericordioso (eleemones): tener un espíritu perdonador y un corazón compasivo. Es mostrar misericordia y ser benevolente. Es perdonar a los que están errados, pero también es mucho más. Es empatía; es ponerse en el lugar de la otra persona y sentir como ella siente. Es un esfuerzo deliberado, un acto de la voluntad por comprender a la otra persona y suplir su necesidad mediante el perdón y demostración de misericordia. Es lo opuesto de ser duro, de negarse a perdonar, de ser insensible. Dios solamente perdona a quienes perdonan a otros. Una persona solamente recibe misericordia si ella es misericordiosa (cp. Mt. 6: 12; Sig. 2:13). Es preciso notar varios hechos significativos acerca de la misericordia.

▬ 1. La persona con misericordia tiene un corazón tierno: un corazón que se preocupa por todos los necesitados, sean estos visibles o no. Si ve a los necesitados, siente como ellos y hace cuanto puede por ayudarles. Si no los ve, siente y se extiende hacia ellos mediante la oración y las ofrendas conforme se presentan las oportunidades. El misericordioso simplemente no oculta ni retiene ninguna clase de ayuda, no importa cuál sea el precio.

» a. En ellos mora el amor de Dios.

   «Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?» (1 Jn. 3:17).

   «Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no los dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?» (Stg. 2:15-16).

» b. Saben que es «más bienaventurado dar que recibir».

   «En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir» (Hch. 20:35).

▬ 2. Todo creyente puede ser misericordioso. Algunos quizá no tengan dinero u otros medios para ayudar, pero pueden ser tiernos y compasivos y mostrar misericordia mediante su expresión y oración. En efecto, Dios manda al creyente a ser misericordioso. Le encarga al creyente a hacer algunas cosas, prácticas:

» a. «Partir el pan con el hambriento» (Is. 58:7; Stg. 2: 15).

» b. «Albergar a los pobres errantes en casa» (Is. 58:7).

» c. «Cubrir al desnudo (Is. 58:7; Stg. 2:15).

» d. Alentar y apaciguar el dolor (Job 16:5).

» e. Consolar al atribulado (Job 6:14).

» f. Llevar la carga de otros; al extremo de restaurarlos cuando pecan. Pero nos extendemos hacia ellos en un espíritu de mansedumbre (Gá. 6:2; cp. 6:1).

» g. Sostener a los débiles (Hch. 20:35).

▬ 3. Los resultados de ser misericordiosos son numerosos.

» a. La persona recibe la misericordia de Dios, esto es, perdón de pecados (Sal. 18:25; cp. 2 S. 22:26).

» b. La persona le hace un bien a su propia alma (Pr. 19: 17).

» c. La persona recibe de vuelta lo que da, Dios mismo se lo devuelve (Pr. 19:17).

» d. La persona se comporta como Dios mismo (Lc. 6:36; cp. Sal.103:8; Joel 2:15).

» e. La persona es bendecida (Sal. 51:1).

» f. La persona recibe seguridad de obtener misericordia en «aquel día» (2 T1. 1:18).

» g. La persona hereda el reino de Dios, para siempre (Mt. 25:34-35).

▬ 4. Los carentes de misericordia son advertidos por Dios.

» a. Serán sometidos a juicio «sin misericordia» (Stg. 2: 13).

» b. Enfrentarán el enojo y la ira de Dios (Mt. 18:34-35).

» c. Sus pecados no son perdonados (Mt. 6:12, 14-15).

▬ 5. Hay dos actitudes opuestas que se manifiestan hacia la misericordia.

» a. La actitud de negarse a tener compasión por quienes están en necesidad (l Jn. 3:17; cp. Stg. 2:15-16).

» b. La actitud de asumir un corazón misericordioso (Col. 3: 12).

1ª a Timoteo 1:16. Y 18. (1:16) Ministro ▬ Salvación: Jesucristo salva al verdadero ministro. En estos dos versículos se desarrollan tres puntos significativos.

▬ 1. Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores. Esta es una afirmación fidedigna. Es un verdadero mensaje en el que podemos confiar y este glorioso mensaje es digno de que todos lo reciban. Ninguna persona debe rechazar o ignorar el mensaje.

   “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”. Cristo verdaderamente dejó el mundo o dimensión espiritual para venir al mundo físico para salvar a la raza humana. Nos salva del pecado, la muerte y el juicio venidero. No importa cuán pecadora sea una persona -no importa cuán grande sea o sean los pecados que haya cometido- Cristo Jesús vino para salvarle; y esa persona puede ser salva.

   Lo que estamos diciendo es lo siguiente: Todo verdadero ministro ha sido salvado por Cristo o de lo contrario no es un verdadero ministro. Al ministro le es tan necesario ser salvo como lo es para otra persona cualquiera. Todo el mundo necesita ser salvo, y una vez salvo -sin importar cuan terrible haya sido su pecado* Cristo puede colocarlo en el ministerio.

   “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc. 19:10).

   “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Jn. 3:16-17).

   “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (He. 7:25).

▬ 2. Cristo ahora ha salvado al “primero” de los pecadores. Los peores pecados en el mundo son los pecados de.

• blasfemia: Llenarse de ira y malicia contra Cristo; maldecir y blasfemar su nombre con amargada hostilidad.

• perseguir a los creyentes y tratar de eliminarlos de la faz de la tierra.

• injuriar a los creyentes; ser brutal y violento contra los creyentes y disfrutarlo.

   Pablo había sido todo esto, pero note esta maravillosa verdad: “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”, y Pablo era el primero de los pecadores, así que Cristo Jesús había venido para salvarlo.

   Pensamiento 1. Cristo salva a cualquiera que confiesa que es pecador y que necesita ser salvo, cualquier pecador que verdaderamente confiesa y se arrepiente de sus pecados. No importa cuán terrible sea el pecado, si la persona lo confiesa y se vuelve de su pecado, Cristo le salvará. ¿Por qué? Porque Cristo Jesús vino a salvar a los pecadores. Este fue el propósito por el que él vino al mundo.

   La idea principal es esta: Todo verdadero ministro debe reconocer que es un terrible pecador. Es tan pecador como Pablo. El ministro debe estar consciente de que es tan pecador como cualquier otra persona. Debe estar consciente de que es “el primero” de los pecadores o de lo contrario no ha comprendido el verdadero sentido de la santidad de Dios y la depravación del hombre.

   “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mt. 9:12-13).

   “Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora” (Lc. 7:39).

   “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1 Ti. 1:15).

   “El que encubre sus pecados no prosperará; “Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Pr. 28:13).

▬ 3 Cristo lo salvó como un ejemplo de su gran misericordia. Muy simple, Pablo es el ejemplo por excelencia… de que todo pecador, sin importar cuan terrible sea su pecado, puede ser salvo, si tan solo recibe a Cristo

y comienza a seguirle cada día. de que todo creyente puede ser liberado del pecado y del poder del pecado, sin importar cuán fuerte sea la esclavitud, si tan solo recibe el poder de Cristo y le sigue con renovado compromiso.

   La idea es esta, el verdadero ministro es un ejemplo de la gran longanimidad del Señor. El Señor ha salvado al ministro del pecado, le ha salvado verdaderamente, por tanto, el verdadero ministro constituye un ejemplo dinámico de la eterna misericordia y gracia de Dios.

   “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Jn. 11:25).

   “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas” (Jn. 12:46).

   “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre” (Jn. 20:31).

   “que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Ro. 10:9-10).

   “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 P. 3:9).

   (1:18) Ministro ▬ Lucha y guerra espiritual: El encargo dado al joven ministro es vigoroso: ¡Milita la buena milicia!

   Pablo le está dando un “mandamiento” (paraggelian) a Timoteo. La palabra significa una orden, una orden urgente, una orden militar. Es una orden que coloca sobre la persona la más apremiante y crítica obligación. Donald Guthrie dice:

   “El ministerio no es una cuestión de entretenimiento, sino una orden del Gran jefe. W. E. Vine señala que “mandamiento” se usa estrictamente de órdenes recibidas de un superior y transmitidas a otros, es decir, este mandamiento -el mandamiento de militar la buena milicia~ va dirigido al joven ministro y él, a cambio, debe pasar este mandamiento a los.

   “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Ti. 2:2).

   Note dos puntos en este versículo.

▬ 1. Timoteo tenía un llamamiento especial al ministerio.

Recuerde: Timoteo tenía un buen testimonio de Cristo ante la iglesia y su comunidad (Hch. 16:2). Como dice A. T. Robertson: “Él comenzó su ministerio rico en esperanzas, oraciones y profecías”. El Espíritu Santo realmente se movió sobre varios creyentes para que profetizaran que Timoteo entraría en el ministerio y militaría la buena milicia.

   Pensamiento 1. Note dos puntos significativos:

1) El Espíritu Santo debe ser quien llame a una persona al ministerio. El ministerio no es simplemente otra profesión con la que una persona sirve a la sociedad y se gana su sustento. El ministerio cristiano es el llamado de Dios, el llamado que coloca a una persona justo en medio de una guerra espiritual que lucha por las almas y mentes de las personas.

2) Cuando el Espíritu de Dios llama a una persona, esta no debe rechazar el llamado sino hacer exactamente lo que Pablo dice: Saltar justo en medio de la batalla y ¡militar la buena milicia!

▬ 2. El llamamiento de Timoteo lo impulsaría a militar la buena milicia. Nunca olvidaría este llamamiento, nunca olvidaría las profecías de su iglesia natal acerca de que él militaría la buena milicia en el ministerio para Cristo, todo para Cristo. Él mantendría siempre presentes en su mente estas expectativas de su iglesia y las usaría para impulsarle a militar para Cristo.

   Note: Pablo está volviendo a encargar este mandamiento a Timoteo. Al parecer Timoteo necesitaba recargarse. Estaba enfrentando la cuestión critica de falsas doctrinas en la iglesia de Éfeso y esto lo estaba desalentando. Sin embargo, el llamamiento de Dios era claro: Debía militar la buena milicia, luchar hasta la muerte si fuera necesario.

   Creyentes, ministros y laicos por igual nunca deben olvidar que el ministerio es una obligación sagrada, un compromiso sagrado. Dios ha tomado lo más precioso y sagrado para Él -el evangelio de su amado Hijo- y ha puesto ese mensaje en manos de los hombres. Por tanto, el ministro no debe fallar, debe levantarse y colocarse justo en medio de la batalla espiritual que se libra por las almas y mentes de las personas.

    Pensamiento 1. Se está librando una guerra espiritual por las mentes y almas de las personas. El ministro de Dios debe estar en el mismo centro del conflicto. Él es el instrumento de Dios para enseñar a los hombres el camino hacia Dios y la justicia. Si los ministros de Dios no luchan y pelean para guiar a los hombres hacia Dios, entonces literalmente millones de almas perecerán sin siquiera conocer el camino hacia Dios, sin siquiera conocer que una persona realmente puede vivir para siempre en la presencia de Dios. Esta es la razón por la que los ministros deben levantarse y liderar la carga en la batalla por las mentes y almas de los hombres. Del ministro de Dios dependen tantas cosas ¬tantas almas, la esperanza y vidas de tantos- que es su deber ser fiel y militar la buena milicia.

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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