LECCIÓN: Números 29:35 al 40. 35. El octavo día tendréis solemnidad; ninguna obra de siervos haréis. 36. Y ofreceréis en holocausto, en ofrenda encendida de olor grato a Jehová, un becerro, un carnero, siete corderos de un año sin defecto; 37. sus ofrendas y sus libaciones con el becerro, con el carnero y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 38. y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, con su ofrenda y su libación. 39. Estas cosas ofreceréis a Jehová en vuestras fiestas solemnes, además de vuestros votos, y de vuestras ofrendas voluntarias, para vuestros holocaustos, y para vuestras ofrendas, y para vuestras libaciones, y para vuestras ofrendas de paz. 40. Y Moisés dijo a los hijos de Israel conforme a todo lo que Jehová le había mandado.
Comentario general del contexto bíblico: Versículos 35-38. El octavo día debía ser (azereth), una fiesta de clausura, y solo pertenecía a la fiesta de los Tabernáculos en la medida en que se le transfirieron el descanso del sábado y una reunión santa del séptimo día de fiesta; mientras que, en lo que respecta a sus sacrificios, se asemejaba al día de la séptima luna nueva y al día de la expiación, y así se demostró que era la octava o cierre del segundo círculo festivo (ver en Levítico 23:36. Siete días ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis.).
Versículo 39: Los sacrificios ya mencionados debían ser presentados al Señor por parte de la congregación, además de los holocaustos, las ofrendas de carne, las libaciones y las ofrendas de paz que los individuos o las familias pudieran desear ofrecer, ya sea espontáneamente o en consecuencia de los votos. Sobre los votos de holocaustos y ofrendas de paz, [ver Números 15:3. y hagáis ofrenda encendida a Jehová, holocausto, o sacrificio, por especial voto, o de vuestra voluntad, o para ofrecer en vuestras fiestas solemnes olor grato a Jehová, de vacas o de ovejas; ▬ Números 15:8. Cuando ofrecieres novillo en holocausto o sacrificio, por especial voto, o de paz a Jehová ▬ Levítico 22:18. Habla a Aarón y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel, y diles: Cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros en Israel, que ofreciere su ofrenda en pago de sus votos, o como ofrendas voluntarias ofrecidas en holocausto a Jehová. ▬ Levítico 22:21. Asimismo, cuando alguno ofreciere sacrificio en ofrenda de paz a Jehová para cumplir un voto, o como ofrenda voluntaria, sea de vacas o de ovejas, para que sea aceptado será sin defecto.].
Versículo 40: Números 29:40 constituye la conclusión de la lista de sacrificios del cap. 28 y 29.
Resumen de la fiesta de los tabernáculos: ¡Las acciones de gracias llegan a su clímax! En la fiesta de los
tabernáculos, se sacrificaban ofrendas ricas y generosas a Jehová. Aunque el número de ofrendas iba a disminuir en cada uno de los siete días de la fiesta, el total es notable.
Cada año, cuando el pueblo hubiera terminado la cosecha de frutas en el otoño, se debían unir en una gran celebración que señalaba el hecho de que en verdad todas las bendiciones provenían del Dios de toda piedad y misericordia.
Al repasar los sacrificios y las fiestas, es evidente que las fiestas tenían lugar en un lapso de siete meses lunares, desde el primero hasta el séptimo. De esta manera los israelitas tenían medio año que era festivo en su vida de adoración. Así mismo, el año de la iglesia cristiana celebra una serie de fiestas desde Adviento hasta Pentecostés. Esto se conoce como la parte festiva del año eclesiástico, en la que hacemos lo mismo que hacían los israelitas: recordarles a los adultos y enseñarles a los niños pequeños las maravillas que Dios ha hecho. El resto del año eclesiástico tiene el propósito de animarnos a servir fielmente al Señor, que es tan misericordioso con nosotros.
Otra observación interesante en cuanto a la vida de adoración de los israelitas, es la frecuencia con la que se presenta el número siete. Tenían un sábado de días, que terminaba con el día de descanso cada sábado. (El término hebreo “sábado” significa tantas semanas entre la Pascua y la fiesta de las primicias. Contaban con un sábado de meses ya que el séptimo mes comprendía una serie de fiestas especiales, incluyendo el gran día de la expiación.
También tenían un sábado de años, en el que ellos destacaban especialmente cada séptimo año. Y cada cincuenta años tenían un sábado de años sabáticos, conocido como el año del jubileo. En ese año se perdonaban todas las deudas y las propiedades se tenían que devolver a sus propietarios originales. Todas estas combinaciones de sietes señalan el descanso que esperaba al pueblo de Dios (Hebreos 4:9. Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.). Cuando hayamos terminado nuestro paso por la tierra, el Señor nos llamará al descanso eterno en el cielo. En ese descanso, todos los otros sábados alcanzarán su propósito y meta final.
En el contexto de la gracia de Dios, las «ordenanzas» no son leyes para ganar la salvación, sino actos de obediencia, memoria y celebración de la obra que Jesús ya realizó. En la mayoría de las tradiciones cristianas, las ordenanzas fundamentales que se deben cumplir son dos:
• El Bautismo en Agua: Por inmersión, como símbolo público de fe, muerte al pecado y resurrección a una nueva vida con Cristo. Representa la obediencia al mandato de Jesús de bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
• La Santa Cena (o Cena del Señor): Participar del pan y el vino (o jugo de uva) como recordatorio solemne del sacrificio de Jesús (Su cuerpo partido y Su sangre derramada) y para renovar el compromiso con Él. Es un acto de comunión espiritual y unión con Cristo y con la iglesia.
Ordenanzas y Prácticas Adicionales en la Gracia:
Algunas tradiciones incluyen prácticas adicionales instituidas por la iglesia primitiva:
• El Lavamiento de Pies: Como ejemplo de servicio y humildad, establecido por Jesús.
• La Oración y el Ayuno: Como formas de búsqueda y adoración.
• La Predicación de la Palabra: La proclamación del Evangelio.
• La Unción con Aceite: Para la sanidad y consolación de los enfermos.
Enfoque en la Gracia (No bajo la Ley):
Es importante notar que estas ordenanzas se realizan debido a que somos salvos por gracia, no para ser salvos. El cumplimiento de estas instituciones, junto con la fe y el arrepentimiento, ayuda a los creyentes a recordar su identidad y a vivir en obediencia a Dios.
TEXTO: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”. (Josué 1:8)
Comentario del texto: La segunda dirección también está relacionada con la obediencia que el líder debe tener a la ley de Dios. Hay que esforzarse y ser valiente para “cuidar de cumplir toda la ley que mi siervo Moisés te mandó” (v. 7b). Esta no era otra cosa que lo que Jehovah había mandado como ordenamiento social y espiritual para el pueblo escogido (Deut. 5:30–33. Ve y diles: Volveos a vuestras tiendas. Y tú quédate aquí conmigo, y te diré todos los mandamientos y estatutos y decretos que les enseñarás, a fin de que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy por posesión. Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra. Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer.). El cumplimiento de esta ley significa fidelidad al Dios que los sacó de la esclavitud en Egipto, pero es posible que se puedan buscar excepciones a la ley. Irse a la izquierda o a la derecha de ella para hacer arreglos que convengan a algunos grupos, y que pueden amenazar la unidad del pueblo y su fidelidad al llamamiento para ser un pueblo nuevo será algo peligroso. De ahí que Jehovah insiste en que se debe “cuidar” el cumplimiento de esa ley, porque es susceptible de una desatención fatal para los planes de Dios y la vida del pueblo.
El éxito del liderazgo de Josué radica en la fidelidad que tenga hacia esa ley (v. 8) la cual puede ser guardada en la medida en que es consultada con frecuencia, meditada constantemente y cumplida incondicionalmente.
El v. 9 presenta demandas antitéticas: “…que te esfuerces y seas valiente” y “No temas ni desmayes…” A la vez son expresiones de confianza en un Dios que ha prometido acompañarlos y un reconocimiento que él, siendo el Señor de la historia, puede cumplir sus promesas.
Resumen: Josué 1:8 para que sirve a la iglesia hoy como un mandato fundamental para cimentar la vida cristiana en la meditación, obediencia y aplicación constante de la Biblia. Establece que el verdadero éxito espiritual y la prosperidad integral (conforme a la voluntad de Dios) provienen de saturar la mente con Su Palabra y actuar en consecuencia.
Puntos clave para la iglesia de hoy:
• Meditación Activa (Día y Noche): No es solo leer, sino reflexionar continuamente en la Palabra para contrarrestar las distracciones modernas.
• Obediencia Integral: El objetivo de conocer la Escritura es ponerla en práctica («hacer conforme a todo»), lo cual trae éxito espiritual y victoria en las batallas de la vida.
• «Nunca se apartará de tu boca»: Indica que la Palabra debe ser parte central de nuestra conversación y enseñanza diaria.
• Definición de Éxito: El éxito bíblico no se mide por estándares mundanos, sino por la obediencia a Dios y la prosperidad en el camino de la fe.
• Guía para el Liderazgo: Es un llamado a los líderes de hoy a fundamentar sus decisiones y su liderazgo en la verdad de Dios, no en la sabiduría humana.
En resumen, Josué 1:8 motiva a la iglesia a dejar de lado la ansiedad y el desánimo, confiando en la presencia de Dios y en la guía infalible de Su Palabra para alcanzar el éxito espiritual
1er TÍTULO: Llamado divino a una entrega total en adoración a Dios. Versículo 35. El octavo día tendréis solemnidad; ninguna obra de siervos haréis. (Léase: Salmo 119:10. Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos. ▬ San Mateo 22:37. Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.).
Salmo 119:10. Con todo mi corazón (v. 10; cf. v. 2) indica la sinceridad y ahínco con que uno debe buscar a Dios. Aun después de toda su experiencia con Dios, el salmista muestra una profunda humildad; reconoce su debilidad, pide que Dios le guarde de caer. Es la actitud opuesta a la de los fariseos.
San Mateo 22:37. (22:37-38) Mandamiento: primero: amar a Dios. ¿Cuál es el gran mandamiento de la ley? (cp. Dt. 6:5). La respuesta de Cristo fue poderosa; le abre los ojos a las personas que viven en una religión hecha por hombres.
▬ 1. Amar a Dios: «Amarás al Señor tu Dios». Ama a Dios como tu propio Dios. La palabra tu indica una relación personal, no
una relación distante. Dios no es impersonal, a lo lejos en algún sitio del espacio, distante y alejado. Dios es personal, tan cercano, y nosotros debemos estar personalmente involucrados con él, sobre la base de una relación personal. Note otro hecho: el mandamiento indica «amarás al Señor tu Dios». Amar a Dios es un acto vivo y activo, no muerto e inactivo. Por eso debemos mantener una relación personal con Dios, una relación viva y activa.
▬ 2. Amar a Dios con todo el ser. Cristo nos descompone en tres partes: el corazón, el alma, y la mente.
▬ 3. Amar es el principal deber del hombre. El hombre tiene la responsabilidad de mantener una relación de amor con Dios. De manera muy práctica, amar a Dios involucra los mismos factores que amar a una persona (véanse bosquejo y notas-Ef. 5:22-33).
» a. Una relación de amor involucra entrega y lealtad. El verdadero amor no admite un comportamiento licencioso con otros. Verdadero amor no codicia; la definición carnal del amor que admite actos camales y relaciones sensuales con otros no le interesan.
El verdadero amor es entrega y lealtad mutuos.
Esto es muy significativo. El primer mandamiento trata de entrega y lealtad. Dios desafía la médula misma del comportamiento carnal y sensual del hombre, en su tendencia a definir el amor en términos que le permitan satisfacer sus deseos. Dios dice de manera irrevocable, «No tendrás otros dioses» (Ex. 20:3). Dios demanda nuestra entrega y lealtad total.
» b. Una relación de amor involucra confianza y respeto hacia la persona amada. Es amar a la persona por lo que es. Así es cuando amamos a Dios. Amamos a Dios por lo que es, por quien es. Lo amamos porque…
• es el Creador y Sustentador de la vida.
• es el Salvador y Redentor de nuestras almas.
• es el Señor y Dueño de nuestras vidas.
» c. Una relación de amor implica darse y rendirse uno mismo. El impulso es darse uno mismo, rendirse uno mismo al otro, no tomar y conquistar. Debemos amar a Dios de tal manera de entregamos y rendimos a Él.
» d. Una relación de amor implica conocer y compartía El deseo es de conocer y compartir, aprender, crecer, trabajar, y servir juntos en forma tan estrecha. Debemos conocer y compartir con Dios, aprender, crecer, trabajar y servir ligados estrechamente a Él.
Pensamiento 1. No se puede sobreestimar la importancia de una relación personal con Dios. l) Es el mayor, la suma y sustancia, de todos los mandamientos. 2) Dios demanda ser amado. Es su primer mandamiento, y el amar es tanto personal como activo. 3) El mandamiento de amar a Dios es dado por Cristo, el Hijo de Dios mismo.
Pensamiento 2. Una relación personal solo puede ser mantenida por medio de la comunicación. Es preciso que hablemos a Dios y permitamos que Dios nos hable por medio de la oración, su Palabra, y la presencia de su Espíritu.
Pensamiento. 3. El corazón, alma y mente de una persona están concentrados en algo; en sí mismos, posesiones, el mundo, la carne, poder, fama, una persona. Dios demanda que enfoquemos todo nuestro ser en Él.
ESTUDIO A FONDO: (22-37) Amor: cp. Dt. 6:5. Véase nota–Jn. 21:15-17.
ESTUDIO A FONDO: (22:37) Corazón: es el asiento de los afectos y de la voluntad (devoción). El corazón se apega y concentra en nuestra voluntad y devoción. El corazón nos impulsa a dar cosas buenas o malas. El corazón nos lleva a dedicamos a cosas buenas o malas. Por eso. dice Cristo que debemos amar a Dios «cómodo el corazón». Debemos concentrar nuestro corazón. nuestros afectos y nuestra voluntad (devoción) en Dios. Debemos amar a Dios de manera suprema.
«Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón» (Mt. 6:21).
«Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo. Del mal tesoro saca malas cosas» (Mt. 12:34-35; cp. Mt.15:18-19).
ESTUDIO A FONDO: (22:37). Alma: (psuche): es el asiento del aliento y de la vida del hombre o de su conciencia. El alma es la vida del hombre. Su conciencia, su aliento. la esencia. el ser del hombre. El alma es la vida animal del hombre. El alma es el aliento y la conciencia que distingue al hombre y otros animales de la vegetación. El mundo vegetal vive y el hombre y los animales viven, pero hay una diferencia en su vivir. El hombre y los animales son seres que respiran y son conscientes. La esencia de su vida es el aliento y la conciencia. Son almas vivientes. Esto se expresa claramente en el lenguaje hebreo de Gn. 1:20: «Produzcan las aguas seres vivientes [nephesh-literalmente almas vivientes». Las «almas vivientes» que Dios creó eran diferentes a la vegetación que acababa de crear. Las «almas vivientes» eran criaturas (peces) que respiraban y poseían una conciencia.
Cristo dijo que debemos amar a Dios «con toda nuestra alma». es decir, con toda nuestra vida. o aliento, o conciencia. Debemos amar a Dios con todo el aliento y conciencia, con toda la vida y conciencia que tengamos. ESTUDIO A FONDO: (22:37) Mente: el asiento del razonamiento y entendimiento. Dios le ha dado al hombre poderes intelectuales. El hombre piensa, razona. y entiende. Cristo dice que nuestros pensamientos tienen que estar centrados en Dios «con toda nuestra mente».
«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Ro. 12:2).
«Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad» (EI. 4:24).
«Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; sí hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad» (Fil. 4:8).
«Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno» (Col. 3:10).
«Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia e Cristo» (2 Co. 10:5).
2° TITULO: Sacrificios de olor grato requeridos por Dios. Versículos 36 al 38. Y ofreceréis en holocausto, en ofrenda encendida de olor grato a Jehová, un becerro, un carnero, siete corderos de un año sin defecto; sus ofrendas y sus libaciones con el becerro, con el carnero y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, con su ofrenda y su libación. (Léase: Malaquías 1:6 al 8. El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo, cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. ▬ Efesios 5:2. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a asimismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.).
Malaquías 1:6 al 8. El descuido de los sacerdotes, 1:6-9: Los sacerdotes, representantes y guías del pueblo, sin darse cuenta demostraban por medio de sus ofrendas y sacrificios la vileza de su vida. (Sobre la regulación de las ofrendas y sacrificios, ver Lev. 22:17–30). En la degradación de sus ofrendas, ellos mostraban qué tan bajo habían llegado. Ellos en realidad eran los “ciegos”, los “cojos” y los “enfermos” (ver Mat. 23:1–36). ¡Cómo podían entender lo que estaban haciendo! La estrechez y miopía de su propia manera de ver y juzgar no les permitía mirar las cosas desde la perspectiva de Dios.
(Efesios 5:2) Jesucristo, Muerte ▬ Dios, Gloria de ▬ Creyente, Deber: El creyente sigue a Dios, en segundo lugar, amando como amó Cristo. Aqui cabe destacar dos cosas acerca de la muerte de Cristo.
▬ 1. La frase “se entregó a sí mismo por nosotros” es una frase sencilla con un profundo significado. No significa que Cristo murió solo como un ejemplo para nosotros, demostrándonos que deberíamos estar dispuestos a morir por la verdad o por alguna gran causa. Lo que significa es que Cristo murió en nuestro lugar, en nuestro sitio, como nuestro substituto. Este significado es incuestionablemente claro. (Véase Estudio a fondo 1, l P. 2:21-25 para una discusión más profunda al respecto).
» a. La idea del sacrificio para la mente judía y pagana de esa época era la idea de una vida dada en el lugar de otro. Era un sacrificio de substitución.
» b. La idea de sacrificio con frecuencia está en el mismo contexto de las palabras: “Cristo. se entregó a sí mismo por nosotros” (Ef. 5:2).
“Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Jn. 6:51).
“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Jn. 10:11).
“Así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas” (Jn. 10:15).
“Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación” (Jn. 11:51).
“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn. 15:13).
“Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad” (Jn. 17:19). (Cp. Jn. 10:11; Ro. 8:32; Gá. 1:4; 2:20; 1 Ti. 2:6; Tit. 2:14).
▬ 2. Las palabras “Cristo… se entregó a si mismo… ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” expresa un significado más elevado de la muerte de Cristo que el solo hecho de satisfacer nuestra necesidad. La palabra “ofrenda” se refiere a la ofrenda de holocausto del Antiguo Testamento (Lv. 1:1ss).
La ofrenda de holocausto se entregaba a Dios no solo debido al pecado, sino porque una persona deseaba glorificar y honrar a Dios. Una persona deseaba demostrar su amor y adoración por Dios. Este es un aspecto de la muerte de Cristo que por lo general se pasa por alto, un aspecto que se eleva más allá de la mera satisfacción de nuestra necesidad. Al darse a sí mismo como una “ofrenda a Dios” Cristo estaba mirando más allá de nuestra necesidad a la majestuosa responsabilidad de glorificar a Dios. Esto significa que su principal propósito fue el de glorificar a Dios. Él estaba principalmente preocupado por hacer la voluntad de Dios, por obedecer a Dios. Dios había sido terriblemente deshonrado por el primer hombre, Adán, y por todos los que lo siguieron. Jesucristo quería honrar a Dios demostrándole que por lo menos un hombre pensaba más en la gloria de Dios que en cualquier otra cosa. Cristo quería demostrar que la voluntad de Dios significaba más que cualquier deseo o ambición personal que Él pudiera tener.
Él dijo: “Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí” (Jn. 14:31; cp. Lc. 2:42; Jn. 5:30).
El punto es este: El creyente debe caminar en amor, así como Cristo nos ha amado y se ha entregado como una ofrenda y un sacrificio a Dios. El creyente debe amar tanto que se entregue como una ofrenda y un sacrificio. No debe existir ningún límite en las ofrendas y los sacrificios de nuestras vidas para Dios y los hombres. Recuerde: El amor de Dios – el amor ágape- siempre es un amor que actúa.
“Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a si mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Ef. 5:2).
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35).
“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:12).
“El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).
“Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros” (1 Ts. 3:12).
“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).
“Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte” (1 Jn. 3:14).
“En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Jn. 3:16-18).
“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Jn. 4:7-8).
“Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (1 Jn. 4:20).
3er TÍTULO: Obediente actitud del siervo de Dios. Versículos 39 y 40. Estas cosas ofreceréis a Jehová en vuestras fiestas solemnes, además de vuestros votos, y de vuestras ofrendas voluntarias, para vuestros holocaustos, y para vuestras ofrendas, y para vuestras libaciones, y para vuestras ofrendas de paz. Y Moisés dijo a los hijos de Israel conforme a todo lo que Jehová le había mandado. (Léase: Éxodo 39:42 y 43. En conformidad a todas las cosas que Jehová había mandado a Moisés, así hicieron los hijos de Israel toda la obra. Y vio Moisés toda la obra, y he aquí que la habían hecho como Jehová había mandado; y los bendijo. ▬ 2ª a Timoteo 2:2. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.).
Éxodo 39:42 y 43. Ahora era el momento de hacer la inspección final. Los trabajadores habían construido el tabernáculo exactamente como Dios lo había diseñado (v. 42). Moisés, e hombre que había recibido los planos, inspeccionó la obra vio la fidelidad y el excelente trabajo de los artífices. Todo se había hecho conforme al diseño de Dios (v. 43). Después de esta inspección exhaustiva, Moisés bendijo a todos los obreros de la obra y elevó oraciones a Dios por ellos (v. 43)
Pensamiento 1. Debemos ser fieles en nuestro trabajo. No importa cuál sea nuestro llamado o profesión debemos trabajar arduamente, ser diligentes y celoso de buenas obras, y hacer el trabajo lo mejor posible Nuestro llamado es a ser fieles.
Considere que Moisés tenía la responsabilidad de inspeccionar la calidad de la obra. No autorizó todo el trabajo ni “puso su sello” de forma acrítica. El reviso meticulosamente todo el proyecto terminado. Siempre que Dios pone a sus hijos en un lugar de mucha responsabilidad, espera que sean diligentes y bueno administradores en su nombre. Debemos ser fieles trabajar siempre con diligencia y excelencia.
“Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades” (Lc. 19:17).
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o, de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Col. 3:17).
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Col. 3:23).
“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos” (2 Ti. 1:6).
39.42 Este versículo establece que los hijos de Israel hicieron la tarea de acuerdo con lo ordenado por Dios. No hay mención de los artesanos y se atribuye el trabajo de los mismos a todo el pueblo.
39.43 Al finalizar la inspección, Moisés constata que todo está en orden y da a los israelitas su bendición. Se ha observado que la bendición evoca elementos de la creación como los de Génesis 1.31 y 2.3. En esta oportunidad, la bendición es impartida por Moisés, quien actúa como mediador de la buena voluntad de Dios.
2ª a Timoteo 2:2. Entonces, en vista de todo lo que se ha dicho en el capítulo 1—los ejemplos de fe y firmeza (Loida y Eunice, Pablo mismo, Onesíforo), el don del Espíritu Santo a Timoteo, la gran salvación que espera a quien persevera, el maravilloso llamamiento—que Timoteo se fortalezca (cf. 2 Ti. 1:6–8, 14; y en cuanto a la palabra misma, véase Hch. 9:22; 1 Ti. 1:12; 2 Ti. 4:17, y entonces Ro. 4:20; Ef. 6:10; Fil. 4:13) en esa gracia Cristocéntrico que, como se señaló, le había sido dada antes de los tiempos de la eternidad (véase comentario sobre 2 Ti. 1:9). La fortaleza de Timoteo en la esfera de la gracia crecerá si cultiva el don que la gracia le concedió. La exhortación nuevamente está expresada en un lenguaje de un tierno afecto como el de un padre con su hijo; nótese el énfasis: “tú, pues” y el llamamiento al corazón: “hijo mío” (véase comentario sobre 2 Ti. 1:2). Lo que el padre (espiritual, Pablo) quiere del hijo (Timoteo) se encuentra en los vv. 1–7. Lo que el padre espiritual, como ejemplo para el hijo, está haciendo, se describe en los vv. 8–10a. Lo que todos los creyentes debieran recordar constantemente con respecto al modo en que se recompensa la fidelidad a Cristo, y se castiga la infidelidad, se declara en forma muy clara en los vv. 10b–13, y ya está implícito en los vv. 4–6.
Ahora bien, una forma segura de fortalecerse en la gracia es transmitir a otros las verdades que se han anidado en el corazón y que son guardadas en la memoria. En conformidad con esto, que Timoteo actúe como maestro. Aún más, que produzca maestros. Timoteo necesita esta experiencia, y lo que es mucho más importante, la iglesia necesita maestros. Pablo está a punto de partir de esta vida. Por largo tiempo ha llevado la antorcha del evangelio. De aquí que ahora la entrega a Timoteo, quien, a su vez, debe pasarla a los demás. El depósito que fue confiado a Timoteo (1 Ti. 6:20; 2 Ti. 1:14) debe ser depositado en manos de hombres dignos de confianza. Además, deben ser hombres que sean aptos para enseñar a otros (cf. 1 Ti. 3:2), de modo que estos otros también, como su maestro, estén instruidos en la verdad redentora de Dios.
Esta verdad redentora o evangelio de salvación, que Timoteo debe transmitir, aquí se describe como “las cosas que has oído de mí entre muchos testigos”. Esta expresión indudablemente se refiere a toda la serie de sermones y lecciones que el discípulo había oído de la boca de su maestro durante el tiempo que estuvo asociado con él desde el día en que por vez primera se encontraron.
Muchos habían sido los testigos de esta predicación y enseñanza. Que Timoteo recuerde que el mensaje que ha oído de boca de Pablo le ha sido entregado entre o en medio de muchos testigos o personas que estaban siempre dispuestas a apoyar el testimonio del apóstol.
Amén, para la honra y gloria de Dios.


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