Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
SEMANA DEL 25 AL 31 DE MAYO 2026. “GLORIOSA PRESENCIA DE LA TRINIDAD DE DIOS EN LA IGLESIA”.

   Comentario general del contexto bíblico: (12:4-11) Introducción – Dones, espirituales: En la iglesia de Corinto se producía una terrible polémica acerca de los dones espirituales. Se estaban haciendo todo tipo de preguntas:

=> ¿Cuáles eran los dones esenciales?

=> ¿Cuáles eran los dones más válidos y verdaderos?

=> ¿Cuáles eran los dones más importantes?

=> ¿Cuáles eran los dones más útiles y necesarios?

=> ¿Qué dones tenían prioridad?

=> ¿Cuáles eran los dones que se debían desear y codiciar?

=> ¿Cuáles eran los dones más honorables?

=> ¿Cuáles eran los dones más aceptables?

   Dios había bendecido a los creyentes corintios con una abundancia de dones espirituales para que pudieran ministrar eficazmente a los ciudadanos del Corinto pagano. Sin embargo, los creyentes nunca se acercaron a lanzar el ministerio que Dios había planificado para la iglesia. ¿Por qué? Porque muchos de los creyentes habían interpretado incorrectamente, estaban abusando y utilizando incorrectamente los dones espirituales que Dios les había dado.

=> Algunas personas comenzaron a creer que sus dones eran más importantes que los dones de otros, que estaban más bendecidos que otros creyentes. Por consiguiente, todos los tipos de pecados comenzaron a crecer en el corazón de estas personas: Una sensación de orgullo, arrogancia, espiritualidad, y de autosuficiencia.

=> Otras personas comenzaron a creer que tenían que tener los mismos dones de las otras personas, y se volvieron envidiosas, y comenzaron a buscar sus dones. El resultado fue un abuso terrible de los dones. Algunas personas comenzaron a fingir algunos de los dones, y su abuso le trajo desorden y separación a la iglesia.

   Había discusión y debate, contención y debate por los dones espirituales de Dios. Dios había provisto dones espirituales para preparar a su pueblo para el ministerio; pero en lugar de usar los dones para el ministerio, discutían por los dones que eran esenciales, válidos, importantes, necesarios, honorables, y atractivos.

   El pasaje actual lidia con estos problemas, y al corazón honesto y abierto le da respuesta muchas de las preguntas sobre los dones espirituales.

1. La unidad de los dones (vv. 4-6).

2. El propósito de los dones espirituales (v. 7).

3. La lista de los diferentes dones (vv. 8-10).

4. Se vuelve a hacer énfasis en la unidad de los dones (v. 11).

   (12:4-6) Dones, espirituales: La unidad de los dones espirituales. Pablo dice deliberadamente que no debe haber orgullo, polémica, ni división por los dones espirituales. Hay tres razones sencillas, pero profundas que lo demuestran:

▬ 1. Hay diferentes dones, pero todos provienen del mismo Espíritu. El Espíritu determina qué don le da al creyente. El que decide enteramente es el Espíritu Santo; no lo decide el creyente. Ningún hombre se gana, merece, ni merita un don espiritual. El don lo da el Espíritu gratuitamente como Él quiere. Él y solo Él es la Fuente del don. Por lo tanto, no hay nada en un don por lo que un hombre se pueda sentir orgulloso e importante. Él no se lo ganó, y con toda certeza no lo merece.

   Note otro elemento también, un asunto que es necesario que los creyentes genuinos lo recuerden siempre: “No hay nada polémico acerca de los dones espirituales”. Todos son, cada uno de ellos, dones del Espíritu. Él le puede dar cualquier don y gracia espiritual a quién Él quiera. Aunque Él necesitara y quisiera darle una nueva gracia o don a una persona para que supla una necesidad especial en la iglesia o en el mundo. ¿Qué pudiera decir cualquiera al respecto? Si Él lo quiso así, Él podía hacerlo. Él es el Espíritu de Dios. ¿Qué hay que discutir al respecto?

   Pensamiento 1. A los creyentes les es necesario hacer lo que Pablo les dice prontamente, amen, porque el amor es uno de los dones más grandes, y ocúpense de la tarea de salvar para Cristo a nuestro mundo perdido.

▬ 2. Hay diferentes ministerios o formas de servicio (administraciones), pero todas se hacen por la autoridad del mismo Señor. Es el Señor Jesús el que le da al creyente el derecho y la autoridad para ministrar en su nombre. Ningún creyente se gana, merita o merece el derecho de ser considerado por el Señor, mucho menos de representar al Señor. Por consiguiente, cuando el Señor le da al creyente el derecho de ministrar en su nombre, es una ocasión para la humildad y el servicio agradecido, no para la presunción, la súper espiritualidad, y el servicio arrogante.

▬ 3. Hay diferentes actividades y operaciones al llevar a cabo los diferentes ministerios, pero es el mismo Dios el que obra y da poder para hacerlo todo. Nadie tiene un Dios más grande ni mayor derecho o Dios que cualquier otro. Es el mismo Dios el que prepara y faculta a cada creyente para realizar las actividades diarias de su ministerio.

   Por consiguiente, nadie tiene mayor derecho presumir o creerse más espiritual que otros creyentes. Y no hay nada de polémico al respecto. Dios puede hacer lo que Él quiera, como le plazca, porque es Dios el que obra todas las cosas en todos los creyentes. Por lo tanto, es necesario que los creyentes le agradezcan humildemente a Dios su presencia y poder y que sean fieles a las actividades diarias que les exige su ministerio. Ciertamente no hay razón para sentirse superior ni autosuficiente; tampoco tienen el derecho de oponerse a otros creyentes porque Dios está obrando cosas diferentes en ellos.

   Pensamiento 2. Tanto la iglesia como los creyentes deben recordar siempre que hay diferencias entre los

creyentes. Y es Dios el que ha creado las diferencias. Analicen lo que dicen las Escrituras: Hay…

• diferentes dones • …dados por el mismo Espíritu (v. 4)

• diferentes ministerios • …dados por el mismo Señor (v. 5)

• diferentes actividades • …dados por el mismo Dios (v. 6)

   El planteamiento es contundente: No importan los dones, ministerios, y actividades, todos son dados, dados por el Espíritu, el Señor, y Dios. Los dones no son ni pueden ser obrados por los creyentes, al menos no los dones genuinos. Tampoco se ganan, se ameritan o se merecen. Por lo tanto, se deben despojar de todo sentimiento de presunción y de toda polémica, y se debe buscar el rostro de Dios en arrepentimiento. Porque Dios es el que ha dado y distribuido según su voluntad. Solo Él sabe cuál es la mejor manera de salvar a las personas de este mundo desesperado y agonizante. Por consiguiente, solo Él sabe cuáles son los dones y gracias que necesitan. . .

• las generaciones y las épocas

• las razas y los países del mundo

• la mente y las emociones de todas las personas

• la conversión y el crecimiento de todas las personas

   “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de si con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Ro. 12:3).

    “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada” (Ro. 12:6).

   “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:3, 4).

   “Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorias como si no lo hubieras recibido?” (1 Co. 4:7).

   Consideraciones prácticas en 12:4–6:

   La comunidad cristiana tiene una variedad sorprendente e innumerable de dones y talentos. Por ejemplo, algunos tienen el don de hablar en público, de cantar o tocar un instrumento, de enseñar, aconsejar, de desarrollar arte creativo o de componer música o poesía. Sin ser entrometidos, los creyentes con frecuencia hacen una gran contribución al bienestar de la sociedad. Por sus talentos y habilidades, pueden liderar en muchas áreas de la vida pública y privada.

   Jesús ha colocado a su pueblo en posiciones estratégicas por todo el mundo. Los llama a usar sus talentos para la venida de su reino y la extensión de su iglesia. Quiere que su pueblo use sus dones para el bien común de la humanidad. A través del ministerio mundial de sus siervos, Jesús da a conocer su nombre a todas las naciones, razas y pueblos en todos los idiomas del mundo. El nombre más conocido en todo el mundo es el nombre de Jesús.

   El pueblo de Dios jamás debe usar sus talentos y dones para su propia satisfacción e intereses particulares, aunque los portadores de esos dones se beneficien grandemente por ellos. El cristiano peca contra Dios y le desobedece, si permiten que semejante egoísmo ocurra. Dios manda a sus siervos que salgan en su nombre para servirle dondequiera que él los coloque. Muchas veces esto requiere decidir dejar atrás parientes, amigos y posesiones. Dios les promete darles como herencia cien veces más en esta vida y la vida eterna (Mt. 19:29. Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna…).

   GLORIOSA PRESENCIA DE LA TRINIDAD DE DIOS EN LA IGLESIA: La gloriosa presencia de la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) en la Iglesia es la doctrina central del cristianismo. Revela a un Dios que no está distante, sino que habita activamente en la comunidad de creyentes, guiándolos, capacitándolos y santificándolos para su obra. Ref. (sobre la trinidad) Efesios 1:4-5. «según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.»; Efesios 2:12-16. «En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.»; 2ª Corintios 13:14. «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.».

   Diversidad de dones del Espíritu Santo: La Biblia describe la «diversidad de dones» como habilidades sobrenaturales otorgadas por el Espíritu Santo a los creyentes para edificar a la iglesia y servir a los demás. Aunque los dones son variados, la fuente es la misma. Se detallan principalmente en el Nuevo Testamento.

   Referencias Bíblicas: Efesios 4:4. «un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación.» ▬ y 11. «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.»; 1ª de Corintios 4:7. «Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?». Romanos 12:6. «De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe.»

   1ª de Pedro 4:10: (4:10) Dones espirituales: ¿cómo vivir a la expectativa del clímax de la historia? Debemos poner en práctica nuestros dones como buenos administradores de Dios. La palabra “don” (charisma) significa capacidad muy especial dada al creyente por Dios. Advierta que el don proviene de Dios, no es un talento natural. El creyente no podría haber logrado o asegurado esta capacidad por sí mismo. Es un don espiritual, o sea, dado por el Espíritu de Dios con fines espirituales. Se le da al creyente para que pueda cumplir con su tarea en la tierra.

▬ 1. Advierta: los creyentes deben usar sus dones sirviendo y ministrándose unos a otros. La tarea de todo creyente consiste en usar su talento para edificar creyentes en la iglesia, dar testimonio y ministrar al mundo. ¿Cuáles son los dones espirituales que Dios le da a los creyentes? La gran tragedia es que la mayoría de los creyentes no saben nada sobre los dones espirituales; sin embargo, Dios los cubre en su Palabra. Deberían ser estudiados diligentemente (véase, Ro. 12:6-8; 1 Co. 12:8-11; Ef. 4:11 para un estudio más detallado al respecto).

   “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mt. 10:42).

▬ 2. Nota: el creyente debe servir siendo un buen administrador de la gracia o don de Dios. El administrador era un esclavo al que se le daba la responsabilidad de toda la heredad del amo, tanto de su propiedad como de sus posesiones. Estaba plenamente a cargo de todos los asuntos del amo. El creyente es el administrador de Dios; está totalmente a cargo de la gracia y el don que Dios le ha dado. Nadie más puede cuidar o utilizar el don que él tiene. Si alguien tiene que usarlo es el creyente. Piense en esto: la enorme responsabilidad ha sido puesta en nuestras manos. Nadie puede ejercer el don del creyente sino solo el creyente. La única energía y el único esfuerzo que puede surgir y usar el don es la propia energía y el esfuerzo del creyente. Si no ejerce ni usa su don, entonces el don permanece latente y nunca se pone en práctica. Fracasa en su tarea. Su misión en la tierra no se cumple. Y debe enfrentar a Dios como un fracaso en la vida. Fracasó al usar el don que Dios le había dado, fracasó en completar su tarea y misión en la tierra. Pero advierta: esto no se aplica a los creyentes. Los creyentes deben poner en práctica sus dones y deben ser fieles administradores, como si estuvieran esclavizados, para llevar a cabo su tarea en la tierra. Se mencionan dos dones en particular. Se los trata en los dos puntos siguientes.

▬ 3. Los creyentes deben servir proclamando la Palabra de Dios. Esto incluiría dones tales como enseñar, predicar, exhortar, profetizar y los otros dones que involucran proclamar la Palabra de Dios. Nota: debemos hablar como los oráculos de Dios. Esto significa dos cosas. Debemos pronunciar únicamente la Palabra de Dios y debemos permitir que Dios hable a través de nosotros. Debemos depender de Dios para el discurso. depender totalmente de Él.

▬ 4. Los creyentes deben servir ministrando. Esto incluiría dones tales como la hospitalidad, el realizar visitas, el don de misericordia, de las dádivas y los otros dones de ministración a la gente. Nota: el creyente que ministra debe hacerlo en la capacidad y fortaleza del Señor. Esto también significa que ministramos reconociendo que nuestra fortaleza proviene de Dios y solo de Dios.

   La cuestión es esta: ¿cómo podemos manejar y conquistar el sufrimiento en esta vida? Viviendo a la expectativa del clímax de la historia. Ocupándonos y estableciendo nuestro ministerio y tarea sobre la tierra sin que nada ni nadie nos detenga. Debemos estar obsesionados con el don y el llamado de Dios, con la misión y la tarea que Él nos ha dado. Debemos estar tan obsesionados que absolutamente nada, ni siquiera el sufrimiento y la persecución, pueda evitar que pongamos en práctica los dones que Dios nos ha dado y de completar nuestra tarea y misión.

▬ 5. Los creyentes deben servir para que Dios pueda ser glorificado en todo por medio de Jesucristo. Esta es la única meta del creyente. No predica ni enseña para llamar la atención y ganar renombre, sino que proclama la Palabra de Dios, a fin de glorificar a Dios a través de Jesucristo. El creyente no ministra, visita ni hace dádivas con el fin de asegurarse reconocimiento, honra o alabanza. Ministra para generar alabanza y acción de gracias a Dios en el nombre de Jesucristo. Dios y Cristo solos merecen toda la alabanza y el dominio en todo el universo. Ningún hombre es merecedor de esto; solo Dios es soberano.

   Diversidad de ministerios establecidos por el Señor Jesús: Según la Biblia, la diversidad de ministerios otorgados por el Señor Jesús (o dones ministeriales) para edificar la iglesia se encuentra principalmente en (Efesios 4:11. «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.»). Conocidos comúnmente como el «ministerio quíntuple», tienen el propósito de perfeccionar a los santos y lograr la unidad de la fe.

   Referencia bíblica: 1ª Corintios 8:6. «para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.»; Hechos 6:4. «Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.»; Hechos 20:24. «Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.»; Hechos 21:19. «a los cuales, después de haberles saludado, les contó una por una las cosas que Dios había hecho entre los gentiles por su ministerio.»; 1ª Corintios 12:28. «Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.»

   Efesio (4:7) Dones, Espirituales: Todo creyente tiene un don Advierta las palabras: “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo”. No hay un solo creyente exceptuado o dejado fuera: Cristo le ha otorgado a cada creyente algún don espiritual. Es importante advertir qué se quiere significar por don espiritual. Un don espiritual no significa la capacidad natural o el talento de una persona. Dios, por supuesto, tiene presente las capacidades naturales y los talentos cuando le otorga un don a una persona, pero los dones espirituales son dones especiales otorgados a los creyentes. Son dones altamente especializados, dones que se otorgan para fortalecer a más creyentes en la iglesia y en el testimonio y el ministerio al mundo. Lo que cabe advertir es que todo creyente genuino ha recibido un don espiritual, un don altamente especializado. Ha recibido su don para llevar adelante el ministerio del Señor en la tierra.

   Advierta otro punto significativo. Jesucristo nos da la gracia para utilizar nuestros dones. La gracia significa la fortaleza, la sabiduría, el valor, la motivación, el amor, la preocupación, el cuidado y el poder, todo el favor y las bendiciones de Cristo. Lo que se necesite para utilizar el don, es lo que Cristo nos da. Él mide exactamente la cantidad de gracia necesaria para el uso máximo de un don.

   Pensamiento 1: ¡Qué gloriosa verdad! ¡Qué chispa de aliento! Todos nosotros recibimos un don de Cristo, un don altamente especializado. Y tenemos la medida de la gracia cualquier medida que sea necesaria- para usar nuestros dones. Cristo derrama su gracia sobre nosotros, equipándonos para llevar adelante nuestra tarea en la tierra. Esto es significativo, dado que significa que nuestro don es el don de Cristo. Es el mejor don para nosotros. No debemos sentirnos poco complacidos con nuestro don, ni querer ser como otra persona y tener su don. Cristo nos ha colocado y nos ha dado el mejor don para nosotros, si realmente somos suyos, entregados y comprometidos para servirlo.

   (4:8-10) Dones, Espirituales: Todo don del creyente ha costado el precio más alto posible.

▬ 1. Advierta la imagen. La imagen de Cristo dando dones a los hombres es espectacular. Es la imagen de un rey anciano que ha conquistado a sus enemigos. El rey está montando su caballo blanco y cabalgando bajo el arco de triunfo mientras ingresa a la ciudad. Cientos de personas gritan su adoración y alabanza. Lo sigue su ejército. Y luego vienen ellos, el enemigo tropezándose, a pie, con cadenas, con la apariencia del enemigo vencido que son. Inicialmente vinieron a luchar con uñas y dientes para someter al pueblo del gran rey a su tiranía. Pero ahora vienen a ofrecer regalos al gran conquistador. El conquistador recibe los regalos y a su vez entrega los regalos a su propio pueblo. (Cp. Sal. 68:18).

   Hay grandes enemigos del hombre ~enemigos que atacan una y otra vez- enemigos que tratan de hacer que el hombre no tenga objetivos ni sentido.

=> Está el gran enemigo del alejamiento y la separación. El alejamiento es la energía y la tendencia que intenta echar a Dios y a otros de la vida de una persona. Trágicamente, el alejamiento deriva en una sensación de vacío, inutilidad y soledad.

=> Están los dos grandes enemigos que roban todo sentido al hombre: el pecado y la muerte.

   Sin embargo, Dios ha ido a la guerra por el hombre. Cristo ha conquistado a todos los enemigos que hacen la vida inútil y sin sentido. Ahora Él entrega el mayor regalo de todos, el don del significado, del propósito y de la importancia en la vida. Él llena la vida con todo lo que un hombre podría llegar a desear y utilizar. Él da los más grandes dones, dones que hacen que una persona esté ocupada con la vida con mayor significado y propósito imaginable.

   Pensamiento 1: Si Cristo realmente ha dado tal significado y propósito, entonces ¿por qué hay tanta gente aburrida con su trabajo y su vida? ¿Por qué hay tantos (incluso creyentes) que se sienten insatisfechos, vacíos, sin propósito y deseando un cambio? Las Escrituras nos lo dicen, y lo dicen claramente.

1) Una persona no ha comprometido su vida a Cristo, no plenamente, no por completo. Realmente no se niega a si mismo ni sigue a Cristo.

2) Una persona no se ha sacrificado, todo lo que es y tiene, para servir a Cristo y a la humanidad. Una persona no se ha comprometido a una vida de servicio. La vida real se encuentra únicamente en el servicio. Dios lo ha ordenado así.

3) Una persona vive y siembra en su carne en lugar de hacerlo en el Espíritu.

▬ 2. Advierta el gran costo que pagó Cristo para obtener el derecho a dar dones a los creyentes. Tuvo que morir y descender a las partes más bajas de la tierra. F. F. Bruce señala que las “regiones más bajas” de la tierra pueden significar tres cosas: la tierra a la que Cristo vino; la sepultura donde se depositó el cuerpo del Señor o el Hades, el lugar de los muertos (Hch. 2:25-35; cp. Sal. 16:10; 110:1).

   Al permitir que las Escrituras interpreten a las Escrituras, la interpretación correcta parecería ser “Hades”. Cuando otros pasajes de las Escrituras comparan el descenso de Cristo con el ascenso de Cristo, parecen indicarse los dos extremos.

» a. En Romanos 10:6-7, ascender “a los cielos” se compara con descender “al abismo”, el lugar de los muertos.

» b. En Filipenses 2:8ss, se contrasta a Cristo humillándose a las más bajas profundidades de la muerte con su exaltación a los cielos más altos por Dios.

» c. En Mateo 12:40, Cristo que ha estado “en el corazón de la tierra tres días y tres noches” es tomado de Jonás 2:3-4: “en medio de los mares”. A la luz de estos hechos, el descenso de Cristo a las partes más bajas de la tierra debe significar más que el hecho de que Cristo haya sido depositado en un sepulcro.

Debe significar el lugar de los espíritus que partieron o el lugar de los muertos.

   El punto es este: Jesucristo debió morir y experimentar el infierno por los hombres para obtener el derecho de otorgar dones a los hombres. Este es el enorme precio que costaron nuestros dones. Si Él no hubiera muerto, entonces nosotros no podríamos ser salvos ni recibir dones espirituales. No habría propósito ni importancia en la vida, no más allá de unos pocos años en esta tierra. Todo lo que tendríamos que esperar sería la muerte. Pero Cristo murió y Él conquistó a todos los enemigos del hombre, los conquistó a fin de obtener el derecho de salvarnos y otorgarnos dones.

▬ 3. El gran valor de lo que hizo Cristo es glorioso. Murió para poder ascender a los cielos y llenar todas las cosas, esto es, llenar todo el universo con su presencia. Jesucristo es la Majestad Soberana del Universo. Él está sentado a la diestra de Dios el Padre y gobierna y reina por, sobre todo. Ahora Él puede salvar y entregar dones a los hombres. Pero recuerde: Es porque pagó el precio más alto posible. Él murió por nosotros, murió para obtener el derecho de derramar su gracia y sus dones sobre nosotros.

   (4:11) Dones espirituales: Todo don del creyente está centrado en Cristo. Advierta las palabras “Él constituyó”. Es Cristo y únicamente Cristo el que otorga dones espirituales a los hombres. Los hombres no pueden crear los dones ni dar los dones a otros hombres. Solo Cristo posee los dones espirituales para dar a los hombres. Aquí se mencionan cinco dones.

▬ 1. El don de un apóstol. La palabra “apóstol” (apóstoles) significa enviar. Un apóstol es un representante, un embajador, una persona que es enviada a un país para representar a otro país. Hay tres cosas ciertas sobre el apóstol.

» Él pertenece al que lo ha enviado.

» A él se le ha encargado salir.

» Él posee la autoridad y el poder de quien lo envía.

   La palabra “apóstol” tiene un uso amplio y otro estrecho en el Nuevo Testamento.

» a. El sentido estrecho. Se refiere a los doce apóstoles y a Pablo como un apóstol (Hch. 1:21-22, l Co. 9:1). En este sentido estrecho hubo por lo menos dos calificaciones básicas.

1) El apóstol era un hombre elegido directamente por el Señor mismo o por el Espíritu Santo (cp. Mt. 10:1-2; Mr. 3:13-14; Lc. 6:13; Hch. 9:6, 15; 13:2; 22:10, 14-15; Ro. 1:1).

2) El apóstol era un hombre que había sido testigo ocular del Señor resucitado (Hch. 1:21-22, 1 Co. 9:1).

» b. El sentido amplio. La palabra “apóstol” se refiere a otros hombres que predicaron el evangelio. Se lo utiliza respecto de dos misioneros, Bernabé (1414, 14, 17) y Silas (1 Ts. 2:6) y dos mensajeros, Tito (2 Co. 8:23) y Epafrodito (Fil. 2:25). Existe también la posibilidad de que Santiago, el hermano del Señor (Ga. 1:19) y Andrónico y Junias (Ro. 16:7) sean referidos como apóstoles.

   En el sentido estrecho, el don de un apóstol se desvanecía debido a las calificaciones singulares necesarias para recibir el don. Pero históricamente, en el sentido amplio, quizás haya un sentido en el cual las calificaciones y el don mismo se sigan entregando y sean utilizadas por el Señor. El siervo del Señor de cualquier generación debe ver al Señor y conocerlo íntimamente. Del mismo modo, el siervo debe ver y experimentar personalmente el poder de la resurrección. Por cierto, hay algunos en todas las generaciones que han visto al Señor Jesús y que conocen y experimentan el poder de la resurrección del Señor. Quizás el Señor Jesús los invista con el don muy especial de un apóstol para ser empleado enteramente en su dominio más preciado: la iglesia.

▬ 2. El don de un profeta. Este es el don de hablar bajo la inspiración del Espíritu de Dios. Incluye tanto la predicción como la proclamación y ninguna de ellas debería minimizarse a pesar del abuso del don.

   No cabe duda de que se ha abusado del don de predecir eventos hasta el punto del ridículo. Sin embargo, el abuso de un don no elimina el hecho de que el Espíritu de Dios a veces les da a los creyentes una visión de eventos futuros a fin de prepararlos y fortalecerlos para enfrentar los eventos.

   Sin embargo, la principal función de la profecía está claramente manifiesta en las Escrituras, y el hecho deberían seguirlo todos los creyentes:

   “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).

▬ 3. El don de un evangelista. Este es el don de llevar el evangelio por todo el mundo. Es el don que se especializa en proclamar el evangelio a los perdidos del mundo. Incluiría tanto lo que llamamos el evangelista como el misionero.

▬ 4. El don de un pastor (poimenas). A. T. Robertson señala que el Señor Jesucristo le dijo a Pedro que pastoreara a sus ovejas (Jn. 21:16), que Pedro les dijo a otros ministros que pastorearan el rebaño de Dios (1 P. 5:2) y que Pablo les dijo a los ancianos (ministros) de Éfeso que pastorearan la iglesia de Dios por la cual había muerto Cristo (Hch. 20:28). Los rasgos de un pastor pueden verse al observar las referencias a Cristo como el pastor de los creyentes. El pastor está por debajo del Pastor Principal, Cristo Jesús nuestro Señor.

▬ a. El pastor conoce a las ovejas, la conoce a cada una por su nombre. Se dice que este ha sido un hecho entre los pastores y sus ovejas en la época de Jesús. En realidad, los pastores conocían a cada oveja en forma individual, incluso en grandes rebaños. El hecho se aplica por cierto a Cristo y sus ovejas.

▬ b. El pastor alimenta a las ovejas, aunque Él tenga que reunirlas con sus brazos y llevarlas a la pastura.

▬ c. El pastor guía a las ovejas a la pastura y lejos de lugares peligrosos y precipicios.

▬ d. El pastor busca y salva a las ovejas que se pierden.

▬ e. El pastor protege a las ovejas. Incluso sacrifica su vida por las ovejas.

▬ f. El pastor restaura a las ovejas que se descarrían y regresan.

▬ g. El pastor recompensa a las ovejas por su obediencia y fidelidad.

▬ h. El pastor separa a las ovejas de las cabras.

▬ 5. El don de un maestro. Algunos comentaristas consideran que la enseñanza forma parte del don del pastor, es decir, que el pastor es el pastor-maestro. La función del maestro es el don de instruir a los creyentes en la verdad de Dios y su Palabra. Es el don de arraigar y fundamentar a las personas en la doctrina, la reprobación, la corrección y la justicia. Enseñar es un elevado llamado, uno de los más elevados. La enseñanza ocupa el segundo lugar luego de los dones espirituales de apóstol y profeta (Hch. 13:1; l Co. 12:28; Ef. 4:11). Todo apóstol y profeta y pastor cuenta con el don de enseñar, pero todo maestro no es un apóstol ni un profeta ni un pastor. El don de enseñar carga con una de las más grandes responsabilidades otorgadas por Dios. Por lo tanto, al maestro se le requerirá que dé cuenta en forma estricta a Dios de su fidelidad al usar este don (ver nota, Maestro, Stg. 3:1).

   El don espiritual de enseñar es el don de comprender y comunicar la Palabra de Dios, de edificar creyentes en las verdades de la Palabra de Dios. Involucra comprensión, interpretación, disposición y comunicación de la Palabra de Dios. El don de enseñar se le otorga al creyente que compromete su vida a la Palabra de Dios, a compartir sus gloriosas verdades con el pueblo de Dios.

   (4:12-16) Dones espirituales: Todo don del creyente tiene un propósito triple. Advierta un hecho significativo: Los cinco dones descriptos más arriba son dones que involucran discurso

o proclamación. Son dones muy especializados, dones que por lo general se consideran como los dones oficiales o profesionales de la iglesia. No se dan en toda su medida a cada creyente, si bien todo creyente…

• Debería ser un apóstol en cuanto a que está sirviendo a Cristo en un ministerio muy especial y fielmente utilizando el don que Dios le ha dado.

• Debería ser un profeta al proclamar diariamente la Palabra de Dios.

• Debería ser un evangelista en cuanto a que da testimonio a los perdidos.

• Debería ser un pastor en cuanto a que está pastoreando y ocupándose todo el tiempo de las personas.

• Debería ser un maestro en cuanto a que está enseñando las verdades de la Palabra de Dios a todo ser que conoce.

▬ 1. Hay un propósito inmediato para los dones profesionales u oficiales de la iglesia y entre la gente de Dios. Consiste en preparar a los creyentes para realizar la obra del ministerio. La palabra “perfeccionar” (katartizo) significa preparar para el servicio y el ministerio. Esta consideración es crítica, puesto que el que ocupa un cargo oficial en la iglesia no debe ser el único que realiza la obra del ministerio. De hecho, su principal tarea es la de preparar, una persona que forma discípulos y prepara a los demás para servir a Cristo (ver nota, Discipulado, Mt. 28:19-20). Advierta otro punto crítico: El propósito mismo de preparar a los legos es que el cuerpo de Cristo, la iglesia, pueda construirse. Este es un punto significativo, puesto que significa que la iglesia no puede edificarse sin los miembros mismos realizando la obra del ministerio. Todos los creyentes de una iglesia deben estar involucrados en la obra del ministerio. Como dice Wuest: “Esta es una orden para que el cuerpo de Cristo, la iglesia, pueda construirse al añadir almas que estaban perdidas y que se salvan, y por la edificación de los santos de manera individual”.

   Si la obra del ministerio hubiera sido dejada en manos de los ministros profesionales, la obra nunca se hubiera realizado, porque hay demasiados pocos ministros oficiales. Se debe preparar a los legos para que lleguen a los perdidos y ministren para las necesidades de un mundo que carga con el peso de la maldad, el sufrimiento y la muerte.

▬ 2. Hay un propósito eterno para los dones oficiales o profesionales. No puede expresárselo con mayor claridad que como lo expresa el versículo mismo. Dice tres cosas:

▬ a. El ministro de Dios obra para lograr una unidad perfecta entre las personas de Dios. Al ministro de Dios se lo llama…

• Para que traiga paz y reconciliación a la iglesia.

• Para que conduzca a las personas a la armonía perfecta y unidad de espíritu.

• Para pastorear a las personas lejos de los disturbios, la división, la murmuración, el refunfuño, enfados y todos los demás pecados que militan en contra de una unidad perfecta.

▬ b. El ministro de Dios obra para traer el conocimiento del Hijo de Dios.

c. El ministro de Dios obra para lograr un hombre perfecto, un hombre que se mida con la estatura de Cristo mismo, a la plena altura de su estatura.

    “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1 Co. 13:11).

▬ 3. Está el propósito personal para el profesional que carga con dones oficiales. Este propósito también implica tres partes.

▬ a. Que ya no seamos niños ni inmaduros, descarriados por falsas enseñanzas. Nuevamente, el versículo es el mejor comentario sobre sí mismo. Los ministros nos han sido dados para alejamos de ser “niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de [falsa] doctrina” o falsas enseñanzas. Siempre debemos recordar que hay algo…

 • “estratagema de hombres”: timadores, engañadores en la fe, hombres que nos engañarán para que no veamos la verdad.

• “que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”: timadores que actuarán en forma inteligente y que tendrán ideas nuevas que suenen correctas, pero que son solo engaños de la verdad.

Advierta que hay muchos de esos hombres, tantos que están solo mintiendo, deseando engañar.

▬ b. Que crezcamos en todas las cosas, en Cristo. Advierta que hay una sola forma de hacer esto: Expresando y proclamando la verdad. Esta es la tarea del ministro.

▬ c. Que hagamos nuestra parte en la edificación de la iglesia. Advierta que cada articulación o cada creyente “proporciona” algo al cuerpo de Cristo (la iglesia). Y que lo que cada nueva articulación o creyente proporciona es muy importante. Advierta cómo se enfatiza la importancia: Cristo toma cada articulación o creyente y el creyente…

• Se une perfectamente con todos los demás creyentes.

• Compacta su obra con la provista por los demás creyentes.

• Tiene una obra eficiente y productiva junto con la que es medida por otros creyentes.

• Ayuda a incrementar el cuerpo.

• Ayuda a edificar el cuerpo en amor.

   ¿Qué más podría decirse acerca de la contribución que hace cada creyente? ¿Qué mayor desafío podría dársele a un creyente? Debemos dar todo lo que somos y tenemos para realizar la tarea. Hay mucho en juego para cada uno de nosotros. Un peso eterno de responsabilidad recae sobre cada creyente, puesto que cada uno es responsable de llegar a la gente y edificarla. Algunas personas nunca serán alcanzadas ni ministradas si uno de nosotros no hace lo que corresponde y se queda corto. Por este motivo, todos nosotros contamos con el don otorgado por Cristo Jesús nuestro Señor.

   Diversidad de operaciones de Dios Padre: El concepto de diversidad de operaciones en la Biblia proviene principalmente del libro de 1 Corintios 12:4-6, donde el apóstol Pablo explica que, aunque los creyentes reciben diferentes habilidades y funciones, es el mismo Dios quien obra en todos.

   La «Diversidad de operaciones» en el cristianismo se refiere a las múltiples maneras en que el Espíritu Santo actúa en los creyentes para cumplir propósitos divinos. En la Iglesia Católica, se interpreta como las diferentes acciones que los individuos realizan según el propósito de sus vidas, como se menciona en 1 Cor. 12:4. Además, en el cristianismo primitivo, significa las diversas formas en que Dios trabaja entre las personas, reflejando la unidad de un solo Dios a través de manifestaciones únicas de su poder.

   Se refiere al resultado de la administración del don por el Espíritu Santo. 1 Co 12:10. «A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.»; Isaias 28:21. «Porque Jehová se levantará como en el monte Perazim, como en el valle de Gabaón se enojará; para hacer su obra, su extraña obra, y para hacer su operación, su extraña operación

   Cuando una persona administra el don que ha recibido del Espíritu Santo lo resultante es la operación del Espíritu Santo.  Por ejemplo, cuando alguien tenía el don de sanidad, esa persona oraba por el enfermo, eso es administrar el don, y cuando la persona era sanada, eso es la operación (resultado) de la administración del don por medio del Espíritu Santo.

   Para saber si tenemos tales dones, normalmente somos guiados por el mismo Espíritu.  Por ejemplo, una persona con el don de sanidad, se verá movida a compasión y a orar por los enfermos y Dios hará la obra de sanidad, etc.

   APLICACIÓN: Si bien no es necesario estar en una función ministerial para tener dones espirituales, es decir, todos los creyentes tienen dones espirituales independientemente que ejerzan una función ministerial o no, sin duda, para la correcta utilización de los dones, Dios conducirá al creyente hacia algún tipo de ministerio específico donde ponga en operación los dones espirituales.

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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