Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
LUNES O8 DE JUNIO DE 2026. “IMPORTANCIA DE RAZONAR FRENTE A LA SABIA ADVERTENCIA”.

    Comentario del contexto Bíblico: Abner es perseguido, 2:18–32. Joab, Abisai y Asael eran hijos de Sarvia; los tres hermanos eran grandes guerreros, amantes de la guerra más que de la paz, y de carácter obstinado. Asael, el más rápido en la carrera, se dio a perseguir a Abner. Abner suplicó a Asael que se apartara, que dejara de perseguirlo, porque no quería matarlo; sin embargo, Asael insistió en perseguir a Abner, y en su insistencia encontró la muerte a manos del experimentado Abner. Asael tenía mucha fuerza y destreza, pero su fuerza y destreza fueron dominadas por su orgullo y obstinación.

   Joab y Abisai continuaron persiguiendo a Abner y sus hombres hasta el anochecer, hasta que Abner suplicó a Joab que dejara de perseguirlos. Las palabras de Abner reflejan cierta actitud de reconciliación, reconsiderando la tragedia de la guerra y reconociendo a ambos ejércitos como parte de un mismo pueblo; Abner aún se atrevió a reclamar a Joab que dejara de perseguir a sus hermanos. Joab, por su parte, le recordó a Abner que el primero en llamar a la guerra fue Abner. Joab, sin embargo, dejó de perseguir a Abner. Los dos ejércitos se retiraron a sus ciudades, uno hacia el norte y otro hacia el sur; los del sur perdieron 19 hombres, pero los del norte perdieron 360; después de esta derrota, parece que Abner pensaba en la posibilidad de establecer una reconciliación, como lo demostraría después; pero Joab, después de la muerte de su hermano Asael, no descansaría hasta matar a Abner. Una vez comenzada la guerra, no terminó hasta después de mucho tiempo, aunque no duró más de dos años, ya que Isboset reinó solamente dos años. Un sometimiento de parte de Abner hubiera evitado este enfrentamiento fratricida, pero tomó algún tiempo para que Abner se sometiera a la autoridad de David. Pero antes hubo una larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David (3:1).

   «Importancia de razonar frente a la sabia advertencia»: Razonar frente a las advertencias bíblicas es vital porque transforma una simple regla en convicción personal, protegiendo al creyente de consecuencias destructivas. En lugar de obedecer por temor ciego, la reflexión permite alinear el corazón con la voluntad divina, desarrollando madurez espiritual, discernimiento y un carácter probado.

Principios bíblicos sobre la reflexión y la advertencia

  • Anticipación y Prudencia: Proverbios 22:3 enseña que el prudente ve el peligro y lo evita, pero el imprudente sigue adelante y sufre el daño. Razonar sobre las advertencias es el primer paso hacia la prudencia.
  • Examen y Sabiduría: 1 Tesalonicenses 5:21 insta a examinarlo todo y retener lo bueno. El análisis de la Palabra permite discernir el propósito amoroso detrás de cada corrección.
  • El ejemplo de los Bereanos: En Hechos 17:11, los Bereanos fueron elogiados por escudriñar las Escrituras cada día para comprobar si lo que se les decía era cierto. Esto valida el razonamiento crítico y el estudio profundo sobre la obediencia.
  • Corazón vs. Intelecto: La advertencia bíblica invita a un razonamiento guiado por el Espíritu Santo, no basado en la mera lógica humana, para evitar justificar conductas equivocadas.

Beneficios de razonar las advertencias divinas

  1. Protección: Permite reconocer las trampas del pecado antes de caer en ellas, evitando daños irreparables.
  2. Crecimiento: Convierte los errores y enseñanzas en lecciones de vida, edificando una fe sólida y estable.
  3. Propósito: Ayuda a entender el «por qué» de las instrucciones de Dios, generando una obediencia que nace del amor y la confianza, no de la imposición.

   Referencias Bíblicas: Hebreos 6: 4 al 6. «Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.»  2ª de Corintios 13:5. «Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?» Levítico 19:17. «No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado.» Job 23:7. «Allí el justo razonaría con él; Y yo escaparía para siempre de mi juez.» Job 13:3. «Mas yo hablaría con el Todopoderoso, Y querría razonar con Dios.» Lucas 17:20. «Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia»

1er TITULO: El hijo de Dios no debe confiar en sus habilidades. Versículos 18 y 19. Estaban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Este Asael era ligero de pies como una gacela del campo. Y siguió Asael tras de Abner, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda.  (Léase: Proverbios 19:2. El alma sin ciencia no es buena, Y aquel que se apresura con los pies, peca. ▬ 2ª a los Corintios 3:4 y 5. Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios.).

    El hijo de Dios no debe confiar en sus habilidades: En la fe cristiana, el valor y la fortaleza de un hijo de Dios no se apoyan en sus propias capacidades, talentos o fuerzas, sino en su identidad y dependencia del Creador. Poner la confianza en uno mismo por encima de Dios conlleva el riesgo del orgullo y de descuidar la comunión con Él.

   Por el contrario, las Escrituras enseñan que Dios es quien capacita y pelea las batallas. Un ejemplo claro es el rey David, quien poseía gran destreza con su honda, pero no depositó su confianza en sus habilidades naturales, sino en el poder de Dios para obtener la victoria. Este principio recuerda que la verdadera fuerza espiritual radica en reconocer la suficiencia de Dios por encima de los propios méritos.

   Confiar en el Señor implica entregar el control, descansar en su voluntad y creer que Él tiene el control, incluso cuando no comprendemos el camino. Es una decisión diaria de depender de su sabiduría en lugar de nuestras propias fuerzas o inteligencia

   Referencia Biblica: 1ª de Corintios 12:7-8. «Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu».

2ª Corintios 12:9. «Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.»

Efesios 4:11-12. «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo»

  Proverbios 19:2. El alma sin ciencia no es buena, Y aquel que se apresura con los pies, peca: Tampoco es bueno (v. 2) combina las palabras hebreas gam 1571 y lo’ 3808-tob 2894 (traducido no es bueno en 17:26; 18:5; 24:23; 28:21). Son dos características condenadas. En primer lugar, no es bueno que el hombre haga algo sin conocimiento (ver 1:4), es decir, que viva y actúe sin la información necesaria y la manera prudente. En segundo lugar, hacer algo en una forma apresurada (quizá prematuramente, como en 21:5. «Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.»; 28:20. «El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; Mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.»; 29:20. «¿Has visto hombre ligero en sus palabras? Más esperanza hay del necio que de él.»). Como en 6:18. «El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal», peca (lit. “errar al blanco”).

2ª a los Corintios 3:4 y 5. (3:4-5) Ministro ▬ Pablo, ministerio: La tercera credencial es que el ministro este calificado y sea hecho competente por Dios. Pablo declara dos elementos significativos sobre su ministerio:

▬ 1. Cristo lo hizo competente para el ministerio. Él no era competente para el ministerio, no por sí solo. Su única competencia era de Dios. Él no se podía hacer a sí mismo competente para el ministerio, aunque lo hubiera deseado. Él no tenía poder:

• Para cambiar el corazón de una persona.

• Para darle vida a una persona.

• Para dar seguridad y confirmación de la presencia de Dios y cuidar de una persona.

• Para darle el Espíritu de Dios a una persona.

• Para escribir la ley de Dios en el corazón de una persona.

   Solo Cristo podía hacer una obra espiritual como esa; por consiguiente, solo Cristo puede calificar y hacer competente al ministro para hacer a todos partícipes de la Palabra de Dios a las personas. El don de la vida y el poder para dar vida es de Dios y solo de Dios.

=> Por consiguiente, ningún hombre podría transmitir el don de la vida a menos que Dios lo llamara para hacerlo.

=> Y ningún hombre tiene el poder para transmitir el don de la vida a menos que Dios le dé el poder.

▬ 2. Note las palabras “para con Dios”. Las palabras quieren decir que el ministro sirve a Dios y que él sirve ante Dios, ante los ojos y la inspección de Dios. El ministro no solo está calificado y es hecho competente por Dios, él es responsable ante Dios por cómo él ministra. El ministro no tiene mayor recomendación que el hecho de que esté calificado y sea hecho competente para el ministerio por Cristo y por Dios.

   El elemento es sorprendente: “Las credenciales de un ministro son la presencia de Cristo en su vida”:

• El hecho de que Dios esté moviéndose y esté obran- do en y a través de su ministerio.

• El hecho de que se están haciendo grandes obras que no se podrían hacer por la suficiencia de los hombres.

• El hecho de que se están haciendo grandes obras que solo Dios podría hacer.

   “Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo” (Jn. 3:27).

   “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Jn. 15:4, 5).

   “no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios” (2 Co. 3:5).

   “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome el ministerio” (1 Ti. 1:12).

2° TITULO: Importancia de escuchar el oportuno consejo. Versículos 20 al 22. Y miró atrás Abner, y dijo: ¿No eres tú Asael? Y él respondió: Sí. Entonces Abner le dijo: Apártate a la derecha o a la izquierda, y echa mano de alguno de los hombres, y toma para ti sus despojos. Pero Asael no quiso apartarse de en pos de él. Y Abner volvió a decir a Asael: Apártate de en pos de mí; ¿por qué he de herirte hasta derribarte? ¿Cómo levantaría yo entonces mi rostro delante de Joab tu hermano?  (Léase: Proverbios 8:33. Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis ▬ Proverbios 15:31 y 32. El oído que escucha las amonestaciones de la vida, 

Entre los sabios morará. El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento.).

   «Importancia de escuchar el oportuno consejo». Escuchar el oportuno consejo de Dios es fundamental para tomar decisiones sabias, evitar errores costosos y encontrar dirección en momentos de incertidumbre. Nos permite alinear nuestras acciones con principios superiores y nos protege de las consecuencias de actuar solo por impulso o conveniencia.

En la vida, atender a esta guía divina aporta beneficios clave:

  • Evita el sufrimiento innecesario: Aplicar la instrucción correcta nos ayuda a eludir las «trampas» de malas decisiones, protegiendo nuestro bienestar.
  • Desarrollo de sabiduría: Seguir el consejo de sabios y meditar en la Palabra nos capacita para tomar decisiones informadas, logrando una vida más recta y tranquila.
  • Transformación y fruto: Prestar atención no basta; actuar conforme a sus mandatos permite que estas enseñanzas produzcan frutos reales y positivos en nuestra vida diaria.

   El consejo oportuno de Dios a menudo llega a través de su Palabra, y exige tanto disposición para escuchar como humildad para aceptar la corrección y la disciplina. Aprender a discernir principios bíblicos que aplican a nuestra situación específica trae verdadera seguridad.

  Referencia Biblica: Santiago 3:2. «Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.»; Proverbio 19:20. «Escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez.»; Eclesiastés 9:16. «Entonces dije yo: Mejor es la sabiduría que la fuerza, aunque la ciencia del pobre sea menospreciada, y no sean escuchadas sus palabras.»; Deuteronomio 12.28. «Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre.»

   Proverbios 8:33: El v. 33 no se encuentra en la Septuaginta. La palabra corrección viene de musar 4148 (ver 3:11, 12). Sed sabios es la palabra común jakam 2449 (ver 1:5). No hay porqué dudar de su valor y de hecho se encuentra en el texto hebreo en una posición clave.

   Proverbios 15:31 y 32: El v. 31 muestra la manera de llegar a estar entre los sabios (ver 1:5). La condición dada en el modo indicativo, y no imperativo como en 1:8 (escucha); 4:1 (oíd) y 8:33 (escuchad), dice: El oído que atiende… Enseguida viene la palabra común para la “reprensión o corrección” apuntando al contenido del escuchar (ver 15:5, 10, 32). Esta “corrección vital” prepara al hombre para ser un sabio, y hacer su vivienda entre ellos. (Este versículo no se encuentra en la Septuaginta, pero sí en todos los manuscritos hebreos.)

   El v. 32 repite la enseñanza del v. 31 pero en una forma antitética, con un juego de palabras y sonidos, comparando la actitud del que menosprecia contra la actitud del que acepta. El contenido para discutir es musar 4148 toksjat 8433, que es frecuente en Proverbios (ver 1:23; 3:11; 10:17). El que ignora (como el necio o indiferente) la información-formación-reformación, menosprecia o mira en menos a [página 176] su propia alma o persona. Mientras, el que acepta la corrección además va adquirir el entendimiento.

   El v. 33 vuelve a hablar sobre el tema de la enseñanza (ver 1:7; 9:10; 14:16; etc.) de la palabra para información-formación-reformación (ver 3:11, 12; 18:12; Job 28:28). La sabiduría pone a la iglesia en una postura de adquirir la prudencia y entender el arte de vivir. Quizá está apuntando al hecho que la enseñanza de la sabiduría (ver 1:7, 22) es el temor de Jehovah, y se agrega que la humildad es la actitud que encamina la honra.

3er TÍTULO: Funesto consecuencia por persistir en porfiada conducta. Versículos 23 y 24. Y no queriendo él irse, lo hirió Abner con el regatón de la lanza por la quinta costilla, y le salió la lanza por la espalda, y cayó allí, y murió en aquel mismo sitio. Y todos los que venían por aquel lugar donde Asael había caído y estaba muerto, se detenían. Mas Joab y Abisai siguieron a Abner; y se puso el sol cuando llegaron al collado de Amma, que está delante de Gía, junto al camino del desierto de Gabaón.  (Léase: Proverbios 15:5. El necio menosprecia el consejo de su padre; Mas el que guarda la corrección vendrá a ser prudente. ▬ Job 40:2 al 4. ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto. Entonces respondió Job a Jehová, y dijo: He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca.).

«Funesto consecuencia por persistir en porfiada conducta»: La principal consecuencia bíblica de persistir en una conducta rebelde o apartada es sufrir el propio peso de las malas decisiones, la separación espiritual de Dios y el deterioro progresivo de la vida. [Proverbios 1:32-33. «Porque el desvío de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará a perder; Mas el que me oyere, habitará confiadamente. Y vivirá tranquilo, sin temor del mal.»] advierte que los tercos sufrirán las consecuencias de sus malas decisiones y acabarán destruidos por su propia necedad. Asimismo, [Salmo 78:8. «Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no dispuso su corazón, Ni fue fiel para con Dios su espíritu.»] describe a las personas que insisten en el mal camino como una «generación porfiada y rebelde» cuyo espíritu no es fiel a Dios.

   => La expresión no aparece con esas palabras exactas. Sin embargo, la Biblia condena enfáticamente la terquedad en el pecado y advierte sobre el peligro de aferrarse a una mala conducta. Las escrituras contrastan la persistencia en la fe con la terquedad destructiva.

   => La Biblia advierte que persistir en una mala conducta trae consecuencias destructivas y obstaculiza la relación con Dios. Sin embargo, también enfatiza el arrepentimiento y ofrece el perdón a quien decide abandonar sus malos caminos.

   => En la Biblia, la «porfiada conducta» (terquedad, rebeldía o dureza de corazón) suele referirse a la insistencia humana en desobedecer a Dios. Las escrituras advierten severamente sobre las consecuencias de este comportamiento y ofrecen alternativas para corregir el camino:

  • Consecuencias: Se asocia la terquedad con la necedad. En el Antiguo Testamento, se advierte que persistir en el mal camino y rechazar la corrección conduce a la destrucción o al apartamiento de la gracia divina.
  • En la Biblia, la terquedad es vista como un pecado grave de soberbia y rebelión contra Dios. Consiste en endurecer el corazón y negarse a obedecer sus mandamientos o escuchar la corrección. Las escrituras advierten que esta actitud conduce inevitablemente a la destrucción. Efesios 4:18. «teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón».
  • El contraste: En el Nuevo Testamento, se llama a los creyentes a abandonar esa «mala conducta» y a reflejar sabiduría mediante humildad y mansedumbre. 2ª Crónicas 7.14. «Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.»

Referencias bíblicas: Santiago 1:21. «Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.»; Ezequiel 13:22. «Por cuanto entristecisteis con mentiras el corazón del justo, al cual yo no entristecí, y fortalecisteis las manos del impío, para que no se apartase de su mal camino, infundiéndole ánimo»;

   Proverbios 15:5. El v. 5 vuelve a mostrar la actitud del hijo insensato y del hijo sagaz frente a la corrección (ver 3:11; 5:12; 10:17; 12:1; 13:18; 15:5, 10, 32). En el v. 6 se contraponen la casa del justo y la casa del impío. Mientras en el hogar del justo o recto hay “mucha riqueza”, los ingresos del impío (quizá vienen del robo y el engaño como en 1:11 ss. y 4:16, 17) representan una “calamidad”.

   Se repite el tema del contraste entre el sabio o prudente y el necio ante la sabiduría divina. Por un lado, la conversación de los sabios “siembra” intensamente (la forma de piel intensifica la acción del verbo). Por otra parte, la palabra no muestra que no es así en el corazón (ver 10:8 para corazón) del necio.

   Job 40:2 al 4: La primera respuesta de Job, 40:3–5. Delante de Dios Job estuvo atónito y aturdido. Se humilló un poco reconociendo su insignificancia (v. 4). Puso su mano sobre su boca (v. 4b) como una señal de que Dios lo había silenciado en cuanto a su crítica. ¿Qué podía responder? Ya tenía la oportunidad que tanto había esperado; sin embargo, por primera vez parece que se dio cuenta de la inmensidad del cosmos y no pudo criticar más a Dios por su gobierno del universo. En efecto, Job puso el mundo otra vez en las manos de aquel que lo había creado y que lo sostenía.

   No obstante, todavía estaba perplejo por el misterio de su sufrimiento, y era evasivo en su respuesta a Dios (v. 5).

   Job había visto el error de criticar a Dios, pero todavía no se había arrepentido. Se dio cuenta de que Dios no lo había abandonado (9:13–24); sin embargo, no había resuelto el conflicto interno, el cual no llegaría hasta que hubiera renunciado a su orgullo. Sin embargo, había dado dos pasos grandes en su peregrinación: en primer término, había aprendido que un hombre finito no puede criticar el gobierno universal del Dios infinito; además, como una oportunidad, no sentía la necesidad de defender su inocencia ante Dios. Lentamente, iba purificándose de una religión egocéntrica hacia una teocéntrica. Evidentemente, humillarse era costoso para una persona con la rectitud y la disciplina que tenía Job, y todavía necesitaba más terapia antes de rendirse.

Broche de oro: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. (2ª Crónicas 7.14).

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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