LECCION: NUMEROS 30:10 AL 13. 10. Y si hubiere hecho voto en casa de su marido, y hubiere ligado su alma con obligación de juramento, 11. si su marido oyó, y calló a ello y no le vedó, entonces todos sus votos serán firmes, y toda obligación con que hubiere ligado su alma, firme será. 12. Mas si su marido los anuló el día que los oyó, todo lo que salió de sus labios cuanto, a sus votos, y cuanto, a la obligación de su alma, será nulo; su marido los anuló, y Jehová la perdonará. 13. Todo voto, y todo juramento obligándose a afligir el alma, su marido lo confirmará, o su marido lo anulará.
Comentario del contexto bíblico: Números 30 Versículos 3-15: Números 30:3-15 contiene las reglas relativas a los votos positivos y negativos hechos por una mujer, y se dan cuatro ejemplos diferentes. El primer caso (Números 30:3-5) es el de una mujer en su juventud, siendo aún soltera, y viviendo en la casa de su padre. Si ella hacía voto de cumplimiento o de abstinencia, y su padre se enteraba y callaba, era de pie, es decir, de quedar en vigor. Pero si su padre la detuvo cuando se enteró, es decir, le prohibió cumplirla, no debía mantenerse ni permanecer en vigor, y Jehová la perdonaría por la negativa de su padre. La obediencia a un padre estaba por encima de un servicio religioso autoimpuesto. – El segundo caso (Números 30:6-8) era el de un voto de cumplimiento o abstinencia, hecho por una mujer antes de casarse, y llevado consigo (עליה, “sobre ella”) a su matrimonio. En tal caso, el marido tenía que decidir sobre su validez, de la misma manera que el padre antes de su matrimonio. En el día en que lo supiera, podría retener a su esposa, es decir, disolver su voto; pero si no lo hiciera de una vez, no podría impedir su cumplimiento después. שׂפתיה מבטא, chisme de sus labios, lo que se pronuncia sin pensar o sin reflexionar (cf. Levítico 5:4). Esta expresión implica que las mujeres solteras a menudo hacían votos de abstinencia sin pensarlo ni reflexionar. – El tercer caso (Números 30:9) era el de un voto hecho por una mujer viuda o divorciada. Tal voto tenía plena vigencia, porque la mujer no dependía de un marido. – El cuarto caso (Números 30:10-12) era el de un voto hecho por una esposa en su estado de casada. Tal voto permanecería en vigor si su esposo permanecía en silencio cuando se enteraba y no la refrenaba. Por otro lado, no tendría fuerza si su esposo la disolvía de inmediato. Después de esto sigue la declaración general (Números 30:13-16), que un esposo puede establecer o disolver todo voto de cumplimiento o abstinencia hecho por su esposa. Sin embargo, si permaneció en silencio “día tras día”, lo confirmó con su silencio; y si después la declarara nula, llevaría la iniquidad de su mujer. עונה, el pecado que la esposa habría tenido que cargar si hubiera quebrantado el voto por su propia voluntad. Esto consistía en una ofrenda por el pecado para expiar su pecado (Levítico 5:4); o si esto fue omitido, en el castigo que Dios suspendió sobre el pecado (Levítico 5:1).
Referencias Bíblicas: Mateo 5:33 al 37. «Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.»; Salmo 15:4. «Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que, aun jurando en daño suyo, no por eso cambia»;
Nota: no tienes para que hacer promesas para que Dios te de la BENDICION sí que te ha prometido darte todo lo que pides incondicionalmente. Mateo 7:7. «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.» nada de promesas o votos, o mandas por respuesta a tus oraciones.
TEXTO: «Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes.». (Eclesiastés 5:4).
Comentario del texto: Actitudes en la adoración, 5:1-7: Dios es uno de los absolutos en el pensamiento del sabio. Nuestro pasaje tiene que ver con la conducta ante Dios que debe ser seria, meditada, reverente, como lo requiere la infinita distancia que hay entre Dios y el hombre. Encontramos dos divisiones naturales: Cuando vayas a la casa de Dios y cuando hagas un voto a Dios; 5:1 y 5:4, respectivamente. Ambos pasajes terminan de una manera similar, sin que tengamos que pensar que en algún momento del texto se encontraban uno después del otro. Adorar a Dios y prometer a Dios, dice el sabio, es algo que el hombre no puede hacer a la ligera. Ni debe permitir que elementos extraños enturbien la relación con Dios obrando neciamente y obteniendo de esta comunión con Dios sólo frustración.
Guarda tu pie, “cuida tu conducta” (Dios Habla Hoy; ver Salmos 119:101). El comportamiento en la casa de Dios debe ser motivo de preocupación para el que asiste a ella, (ver. Sal. 26:12). El sacrificio de los necios: La ofrenda del adorador, el sacrificio, era el momento solemne del culto; éste puede ser menoscabado por una disposición impropia del momento.
No te precipites (5:2). “Ni con los labios ni con el pensamiento” (Dios Habla Hoy). Porque tu Dios está en el cielo… Refleja el pensamiento que recogió Kierkegaard para su filosofía y más tarde Karl Barth para su teología, cada uno con un particular significado. Sean pocas tus palabras (Comp. Mat. 6:7; 1 Tim. 1:6; 2 Tim. 2:16). El silencio es la actitud reverente ante Dios (Hab. 2:20).
Pues de la mucha preocupación (v. 3). Dios Habla Hoy interpreta “porque por mucho pensar se tienen pesadillas y por mucho hablar se dicen tonterías”. Posiblemente un refrán popular, parecido al castellano “el que poco habla poca yerra”. Evidentemente cuando se está ante Dios ha llegado el “tiempo para callar”. Cuando hagas un voto a Dios (v. 4). El voto era una promesa hecha a Dios. La ley hebrea regulaba la forma y validez de los votos: Números 30:1–15. Sobre los votos como obligatorios el Señor protestó (Mat. 15:5; Mar. 7:10–13) cuando se usaban como excusa para dejar de lado obligaciones más urgentes. El voto es obligante, hay que reflexionar antes de hacerlo (Prov. 20:25).
Ni digas delante del mensajero (v. 6), de acuerdo a Malaquías 2:7, el mensajero es el sacerdote. Al no cumplir el voto no puede hacer que el sacerdote lo anule admitiendo que fue un error. También hay vanidades y muchas palabras (v. 7). El sentido general es el del v. 3, se critica el palabrerío. El original hebreo parece mutilado y no hay manera satisfactoria de entenderlo. Todo el pasaje puede resumirse como en el comentario judío The Socino Press: “Qohélet resume la enseñanza de la sección en este versículo. Podría ser traducido: ‘Por (la penalidad mencionada es el efecto de) la multitud de sueños y vanidades y muchas palabras’. El significado de sueños se determina por su uso en el v. 2 (3 en castellano). La excesiva preocupación por su uso en la tarea de adquirir muchas riquezas, la vana búsqueda detrás de muchas riquezas, y las largas oraciones que llevan a hacer votos que no se pueden pagar; estas eran las faltas que motivaban el enojo de Dios y hacían incurrir en el castigo que él infligía.”
1er Titulo: Ineludible compromiso de cumplir toda obligación contraída con Dios. Versículos 10 y 11. Y si hubiere hecho voto en casa de su marido, y hubiere ligado su alma con obligación de juramento, si su marido oyó, y calló a ello y no le vedó, entonces todos sus votos serán firmes, y toda obligación con que hubiere ligado su alma, firme será. (Léase: Deuteronomio 23:21. Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti. ▬ Job 22:27. Orarás a él, y él te oirá; Y tú pagarás tus votos.).
«Ineludible compromiso de cumplir toda obligación contraída con Dios»: Una obligación contraída con Dios es un pacto, promesa o responsabilidad de fe adquirida voluntariamente. Se manifiesta a través de la consagración, la obediencia a sus mandamientos y el servicio al prójimo. En la tradición cristiana, esto implica vivir una vida guiada por valores como el amor y la gratitud.
Referencias Bíblicas: Romanos 12:1-2. «Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.»; Números 30:5. «Mas si su padre le vedare el día que oyere todos sus votos y sus obligaciones con que ella hubiere ligado su alma, no serán firmes; y Jehová la perdonará, por cuanto su padre se lo vedó.»; Hechos 5:29. «respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.»
Cumplimiento de los votos, Deuteronomio 23:21-23. En la religión de Israel, hacer votos a Dios era estrictamente voluntario. Había dos razones principales que motivaban a un adorador a hacer un voto a Dios. Generalmente, el adorador prometía dar a Dios o hacer algo para él, por causa de una bendición recibida. En momentos de necesidad o angustia, el adorador prometía algo con el propósito de recibir ayuda divina. La ley deuteronómica enfatiza la necesidad de cumplir la promesa hecha a Dios. La promesa era hecha voluntariamente (v. 23), pero una vez hecha la persona que había prometido tenía la obligación de hacer lo que había prometido (Ecl. 5:4, 5). La persona que no cumplía su promesa era culpada de pecado (v. 21). Si una persona no hacía promesa esto no era pecado (v. 22) porque Jehovah no esperaba que su pueblo le hiciera promesas.
El libro de Proverbios declara que muchos hacían promesas a Dios sin reflexionar en las consecuencias de sus promesas. Jefté hizo un voto para comprar el favor de Dios. La consecuencia de su voto fue el sacrificio de propia hija (Juec. 11:29–40). Jesús citó Deuteronomio 23:21 para enseñar a sus discípulos la importancia de hablar la verdad (Mat. 5:33–37).
Comentario de Job 22:27: El reconciliarse con Dios dará prosperidad, 22:21–30. Después de intervenir, Elifaz se ablandó y con menos dureza, abogó por una reconciliación con Dios. Otra vez, el error de Elifaz era llamar a Job a arrepentirse de pecados específicos que no había cometido. No obstante, Elifaz entendía bien la naturaleza del arrepentimiento e instó a su amigo a que se reconciliara con Dios (v. 21), que obedeciera la instrucción (la ley) divina (v. 22), que se volviera a Dios y que se alejara de la maldad (v. 23), que abandonara el amor por las riquezas (v. 25), que orara a Dios (v. 27) y que se humillara (v. 29). A pesar de un buen entendimiento teórico del arrepentimiento, también parece que defendía la salvación por las obras (v. 30b).
Se enfatizaba lo que Job debía hacer. No se habló del amor, de la gracia ni del perdón de Dios. Además, seguía la tesis de la doctrina de la retribución automáticamente: después de arrepentirse, sería rico otra vez (v. 21b, 27b). Según Elifaz, la salvación era un proceso de negociación con Dios: “trata de llevarte bien” y “te vendrá prosperidad” (v. 21; otra vez se escucha la acusación de Satanás). Por lo tanto, el llevarse bien con Dios igualaba el “estar de acuerdo” con él para que tuviera provecho personal.
El cuadro religioso pintado por Elifaz es una vida vivida bajo la ley o la instrucción divina (5:8, 17–27). Ciertamente, esto en sí es recomendable; sin embargo, no lo presenta con el deseo de identificarse con Dios por amor y vivir de acuerdo con su voluntad.
Presenta más bien una religión [página 382] de obras que obliga a Dios a responderles a los deseos humanos (v. 28). Es someterse a Dios, y en esto es muy parecido al concepto islámico de la sumisión a la voluntad de Alá para obtener la paz. Evidentemente el deseo de Elifaz era ayudar a Job, pero la reconciliación que propuso era un convenio o un contrato con obligaciones mutuas, hecho entre Job y Dios, que daría provecho o utilidad a Job.
“Alzar tu cara hacia Dios” (v. 26) refleja un espíritu materialista: después de volver a Dios, se le puede pedir por las necesidades con la seguridad de que serán suplidas.
Orar y “pagar tus votos” (v. 27) indican una obediencia a los ritos ceremoniales. Frecuentemente un voto acompañaba “alzar la cara” en oración a Dios. Sin duda, ¡el poder para pagar el voto indica que el pedido había sido recibido! “Decidirás algo, y se te realizará” (v. 28a): al convertirse, se obliga a Dios a concederle a uno sus deseos. Desgraciadamente, la teología materialista no murió con Elifaz, pues se la emplea con frecuencia en el mundo de hoy por algunos que defraudan a los hambrientos y a los necesitados con promesas ilusorias de beneficios divinos después de rendirse a Dios y apoyar económicamente a aquel que habla en nombre de Dios.
Además, “la luz resplandecerá sobre tus caminos” (v. 28b) significaba que volvería a tener una posición de autoridad y eminencia social. Según Elifaz, ¡servir a Dios “paga bien”; le conviene a Job reconciliarse con él!
El versículo 29 es difícil de traducir e interpretar. Posiblemente, una traducción literal del versículo ayudará: “Cuando te abatan (derriben), dirás: “será (sea) enaltecido; y él [Dios] salva (salvará) al humilde de ojos”.
La NBE interpreta: “…porque él humilla a los arrogantes y salva a los que se humillan”.
Por el uso de la palabra “enaltecido”, u “orgulloso”, parece que Elifaz quiere asegurarle a Job que mientras sea humilde, Dios le ayudará cuando sus enemigos traten de derribarlo. Se presenta la segunda parte del versículo como una ley automática derivada del dogma de la retribución; así lo interpreta la NBE.
La dificultad persiste con el versículo 30. Posiblemente la traducción alternativa de ello sea “Librará al no inocente; escapará por causa de la limpieza de tus manos”.
La RVR-1960 lo traduce: “Él libertará la isla del inocente; y por la limpieza de tus manos será librada”.
La expresión “al no inocente” corresponde al TM; sin embargo, algunos siguiendo el Tárgum lo interpretan como una abreviación que significa “al inocente”, o en algunos contextos puede traducirse como “isla”.
Cada traducción tiene sus dificultades para la interpretación. No obstante, parece mejor en el contexto actual quedarse con la traducción más obvia (“librará al inocente…”); aunque Elifaz considera a Job como un inicuo (“librará al no inocente…”), al limpiarse (arrepentirse) puede ser restituido (NBE interpreta: “Él librará al inocente, te librará por la limpieza de tus manos”; la BJ es similar: “Él salva al inocente; si son tus manos puras, serás salvo”).
Aunque Elifaz se dirige hacia Job en particular, expone un principio que va más allá de su error teológico de la retribución divina. El contexto de los dos últimos versículos sugiere que un hombre justo puede tener gran influencia con Dios; posiblemente, por medio de su oración o intervención, algunos inicuos puedan escapar al castigo divino.
Probablemente se refiera al diálogo de Abraham con Dios sobre Sodoma (Gén. 18:16–33) y la influencia de los hombres justos de la antigüedad (Eze. 14:14, 20). Sin embargo, en su día, Jeremías (31:29, 30) y Ezequiel (14:12 ss.) rechazaron una interpretación mecánica o automática de la doctrina. No obstante, de acuerdo con el pensamiento de Elifaz, un hombre justo puede servir substitutivamente a favor de algunos inmundos. Más tarde, Job orará por sus amigos (42:9), y Pablo, después de afirmar que todo el que invoque el nombre del Señor será salvo, pregunta: ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? (Rom. 10:13, 14).
A pesar de las fallas de no entender la naturaleza del amor de Dios, de tener sus prejuicios contra los impíos y de acusar falsamente a Job, Elifaz sí vio la necesidad de alguna forma de gracia cuando habló de una posible obra vicaria de los hombres. Nunca podría haber imaginado cómo se realizaría tal concepto: no sería por medio de la justicia de un hombre redimido como Job, sino por medio del sufrimiento del siervo justo, el Mesías: Cuando se haya puesto su vida como sacrificio por la culpa, verá descendencia…
Por su conocimiento mi siervo justo justificará muchos, y cargará con los pecados de ellos (Isa. 53:10b, 11b).
La redención no viene por la inocencia del hombre ni por la limpieza de sus manos, ni por sus obras meritorias ni por un mérito vicario humano: la salvación viene por el amor y la gracia de Dios. En Jesús, Dios mismo, el Justo, demostrará el significado de la obra vicaria y la falacia del dogma popular de que sufrir era prueba infalible de culpabilidad.
Elifaz era una persona trágica: captó bien la verdad de que toda persona peca y es culpable ante Dios. Entendió que Job no pudo justificarse ante el Omnipotente. Predicó bien la doctrina del arrepentimiento y vio la necesidad de obedecer la ley de Dios. Sin embargo, al creer fanáticamente en el dogma de la retribución, cayó en el error de proponer una salvación por obras cuyo fin era materialista.
Con esta intervención se terminan las palabras de Elifaz. De él, Smith escribió: “Hay algo triste acerca de este hombre, que trató de ayudar a su amigo, pero no supo cómo. Estaba tan seguro de su propia posición que fue incapaz de progresar hacia las nuevas verdades que Dios le revelaba a Job”. Según Terrien, Elifaz trágicamente divorció la trascendencia divina del amor divino, y lo que quedó fue una indiferencia divina.
2° Titulo: Evidente del esposo: actuar con prudencia respecto a los votos de su esposa. Versículos 12. Mas si su marido los anuló el día que los oyó, todo lo que salió de sus labios cuanto, a sus votos, y cuanto, a la obligación de su alma, será nulo; su marido los anuló, y Jehová la perdonará. (Léase: Proverbios 31:28 y 29. Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba: Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú sobrepasas a todas. ▬ 1ª de Pedro 3:7. Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.).
Evidente del esposo: actuar con prudencia respecto a los votos de su esposa: Esta premisa proviene de la legislación de los votos establecida en Números 30 de la Biblia. El principio exige que un esposo actúe con prudencia frente a las promesas o votos que su esposa haga, teniendo la facultad y la responsabilidad de aprobarlos mediante el silencio o anularlos si los escucha el mismo día en que se pronuncian. 1ª Corintios 7:3 al 6. «El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento.»; 1ª pedro 3:7. «Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.»
Comentario de Proverbios 31:28 y 29: La mujer querida, 31:28-31: Los vv. 28 y 29 revelan el cariño de parte de los hijos y del marido. Bienaventurada (ver 3:13, 18; 8:32, 34; 16:20; 28:14; 29:18), de parte de los hijos, resume lo que ellos han visto en ella: Una mujer profundamente espiritual y trabajadora, en la que la presencia y la bendición divinas se pueden ver concretamente. Lo dicho por el marido es aún más especial. El reconoce que hay muchas mujeres en el pueblo que hacen el bien, ¡pero ella es la mejor! Estas palabras tan sencillas han de escucharse de parte de muchas mujeres cristianas dentro de la América Latina. El marido reconoce la joya que él tiene y no la quiere perder.
Comentario de 1ª de Pedro 3:7. [1]. (3:7) Esposas ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben morar junto a sus esposas. La palabra griega sunoikein significa “vivir con, permanecer con, vivir juntos”. Alan Stibbs señala que es una palabra que con frecuencia se usa en griego para referirse a las relaciones sexuales. Es similar a la palabra hebrea “conocer”, que significa que un hombre y una mujer se conocen sexualmente (cp. Gn. 4:1; Mt. 1:25). (The First Epistle General of Peter. [La primera epístola de Pedro]. “The Tyndale New Testament Commentaries”, p. 127).
La cuestión es esta: el esposo debe vivir con su esposa y con nadie más. No debe “conocer” a nadie más, no debe mantener relaciones sexuales con ninguna otra mujer. El esposo tiene una sola esposa y debe vivir con ella en pureza, justicia y santidad, y no en adulterio.
Advierta también otro hecho: morar con su esposa significa que no debe irse todo el tiempo. Permanece en su hogar y vive con ella: es un compañero íntimo y que brinda respaldo. No entra y sale del hogar todo el tiempo detrás de sus propios intereses y pasatiempos. Un buen esposo mora en su hogar; está cerca de su esposa y la apoya en todos los asuntos de la vida. De hecho, el término “morar con” significa morar juntos. El esposo y la esposa son un equipo; son como un solo cuerpo, un cuerpo que mora, vive y se mueve junto. Esto no significa dejar de lado la individualidad. Pero la individualidad nunca ha sido ni nunca será el problema dentro de un matrimonio de personas normales. El problema con las personas normales siempre será negar su yo y darse en sacrificio a su cónyuge. Los esposos siempre tienen que recordar esto: deben morar convivir, moverse y tener su ser con – sus propias esposas.
“Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mr. 10:7-9).
“Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:23-24).
“Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol” (Ec. 9:9).
[2]. (3:7) Esposos ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben vivir con sus esposas sabiamente. Esto abre los ojos, es un hecho que con frecuencia se ignora y descuida. Pero las Escrituras son claras: un esposo no debe ser ignorante al vivir con su esposa. Debe conocer y entender…
• la relación matrimonial: qué es el matrimonio y qué debe ser.
• a su esposa: su naturaleza y composición emocional; lo que necesita y quiere emocional y espiritualmente, sus puntos fuertes y débiles.
• la Palabra de Dios: lo que Dios dice acerca del esposo y sus deberes.
Un esposo debe ser una persona informado y comprensivo. Debe vivir con su esposa, no como un insensato e ignorante, no como un ciego y una bestia de mente estrecha, no como un observador distante y desconsiderado. El esposo no debe ser un insensato, una bestia ni un espectador. Debe ser un hombre de conocimiento, un esposo que conoce y comprende a su esposa y el matrimonio, y que entiende a Dios y su propio deber como esposo.
Pensamiento 1. Matthew Henry lo expresa en una forma sencilla y específica:
“[Los esposos deben vivir] con la esposa sabiamente, no de acuerdo con la lujuria, como brutos; no de acuerdo a la pasión, como diablos; sino de acuerdo al conocimiento, como hombres sabios y sobrios, que conocen la palabra de Dios y su propio deber” (Matthew Henifys Commentary, [Comentario de Matthew Henry], Vol. 6, p.1023).
[3]. (3:7) Esposo ▬ Matrimonio: los esposos deben honrar a sus esposas. La palabra “honrar” (timen) significa valorar; estimar; valorizar; considerar precioso. Un esposo debe considerar a su esposa como una piedra preciosa, como un premio de sumo valor. Debe estimarla mucho, colocarla en un pedestal ante sus propios ojos. Advierta tres puntos.
▬ 1. El esposo debe honrar a su esposa como el vaso más frágil. Por naturaleza, la esposa es más delicada y frágil. Esto significa que el esposo debe…
• protegerla
• ser el proveedor principal
• tomar la iniciativa
• supervisar a la familia y su bienestar.
• ser la fuerza impulsora.
• marcar el camino.
• ser el iniciador.
Los esposos deben honrar a sus esposas amándolas y ocupándose de ellas tiernamente. Deben cuidarlas y hacerse cargo de ellas con calidez y ternura, tratándolas con el más precioso de los espíritus y estimándolas de manera muy elevada. “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella” (Ef. 5:25).
“Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud” (Pr. 5:18).
▬ 2. El esposo debe honrar a su esposa como coheredera de la gracia de la vida. Advierta este punto: a los ojos de Dios, los hombres y las mujeres son coherederos o herederos iguales. E1 esposo no está por encima de la esposa ni la esposa por encima del esposo. Dios no tiene favoritos. Los dones y derechos espirituales se otorgan por igual a esposas y esposos. Las mujeres reciben los dones espirituales de Dios al igual que los hombres.
La cuestión está bien explicada: los esposos deben honrar a sus esposas como iguales en la vida. La vida es una gracia, un don inmerecido de Dios. Por lo tanto, en la vida, el esposo debe tratar a la esposa como a un igual. No debe ser un tirano, no debe dominarla ni esclavizarla para servirlo y satisfacer sus necesidades y deseos. Debe ser comprensivo, amoroso, amable y considerado. Debe honrarla como su coheredera en la vida de la maravillosa gracia y del don de la vida que Dios nos ha dado a todos.
“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:15-17).
“Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gá. 3:27-29).
“Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:7).
▬ 3. El no honrar a la esposa estorba las oraciones del esposo. Dios no responderá a las oraciones de ningún esposo que deshonre a su esposa, no importa quién sea él o cuánto profese a Cristo. Lo que Dios oye es el suspiro de la esposa, no las oraciones de un esposo cruel y dominante. El esposo puede clamar a Dios todo lo que quiera, pero Dios le ha dado la espalda y se ha vuelto hacia el suspiro de la esposa. Dios oirá el corazón contrito y quebrantado, no las oraciones del espíritu arrogante y dominador. Tanto el esposo como la esposa deben amarse uno al otro y vivir como Dios dice que hay que vivir, ambos deben cumplir con su deber hacia el otro, si es que quieren que Dios responda sus oraciones.
“Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18).
“Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Is. 59:2).
3er Titulo: Deber del esposo: actuar con prudencia respecto a los votos de su esposa. Versículos 13. Todo voto, y todo juramento obligándose a afligir el alma, su marido lo confirmará, o su marido lo anulará. (Léase: Proverbios 19:14. La casa y las riquezas son herencia de los padres; Mas de Jehová la mujer prudente. ▬ Colosenses. 3:19. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.).
Referencias bíblicas: Efesios 5:22 al 28. «Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.»
Comentarios de Proverbios 19:14: El v. 14 subraya el gran valor de una mujer prudente (de criterio y de sentido común como el
siervo en 17:2) como otros pasajes hablan de la mujer apreciada (ver 12:4; 18:22; 31:10–31). Mientras una familia puede guardar y entregar una casa y una riqueza al hijo, Dios es el dador de una esposa prudente, un valor inestimable. Se resalta la importancia de encontrar la mujer idónea (ver 18:22).
Comentario de Colosenses. 3:19. (3:19) Familia, Esposas: Esposos cristianos, amen a sus esposas y no sean ásperos con ellas. Este mandamiento destruye toda la oposición y la reacción hacia el comando de sujeción dado para las esposas. ¿Cómo?
La palabra “amad” no es solamente el amor del afecto y los sentimientos, sino el amor ágape del mismo Dios. El esposo cristiano debe amar a su esposa tanto y de la misma forma que Dios nos ha amado. El amor ágape es…
• un amor desinteresado y sin egoísmo.
• un amor que da todo y se sacrifica.
• un amor tanto de voluntad como de corazón.
• un amor tanto de compromiso como de afecto.
• un amor que obra por el bien más elevado de la esposa.
Muy prácticamente, el esposo no busca que su esposa satisfaga las necesidades de él, o sus deseos, comodidad e intereses, sino que busca encontrarse, nutrir y alimentar todo esto para su esposa. Es la voluntad de Dios que el esposo se sacrifique completamente por su esposa. Advierta que debe hacerlo sin asperezas. Las esposas son iguales a los esposos; algunas veces no se sujetan. Cuando no lo hacen, el esposo tiende a volverse resentido o áspero. Está en la naturaleza del hombre sentir resentimiento o asperezas; por lo tanto, el esposo cristiano debe pelear y luchar contra la tentación. El esposo debe amar de manera sacrificada, aunque la esposa no merezca ser amada. Los esposos deben obedecer a Cristo sin importar si su esposa merece ser amada o no. Es la voluntad de Cristo.
Pensamiento 1: Piense que diferencia errónea existiría entre las esposas y los esposos que amaron y se sujetaron como lo dicen las Escrituras.
“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Ef. 5:25).
“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1 P. 3:7).
“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:24).
“Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud” (Pr. 5:18).
Amén, para la honra y gloria de Dios.


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