Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
SEMANA DEL 15 AL 21 DE JUNIO 2026. “IMPRESCINDIBLE BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO EN TODOS LOS CREYENTES”.

    COMENTARIO DEL CONTEXTO BIBLICO: [1]. (12:12-13) Iglesia ▬ el Cuerpo: El cuerpo humano es una ilustración de Cristo y de su iglesia. La ilustración es práctica y descriptiva: El cuerpo humano es un organismo, una persona, un ser, una vida; aun así tiene muchos miembros o partes que lo conforman. Sin embargo, a pesar de sus muchas partes, el cuerpo constituye un todo orgánico. Todas las partes del cuerpo están aún en el cuerpo y forman realmente el cuerpo, permitiéndole que funcione.

   “Así también Cristo”. Cristo es un organismo, una persona, un ser, una vida; aun así, Él también tiene muchos miembros o partes en su cuerpo. Sin embargo, a pesar de las muchas partes de su cuerpo, su cuerpo es aún un todo orgánico. En realidad, todas las partes de su cuerpo le dan forma y le permiten que funcione. La idea es que el cuerpo humano y el cuerpo de Cristo ilustran lo que hace el Espíritu Santo.

▬ 1. El Espíritu Santo bautiza a los creyentes en un cuerpo, es decir, en el propio Cristo. Cuando creemos realmente en Cristo (note la frase significativa “en Cristo” que con tanta frecuencia aparece en las Escrituras. Vea la nota, Creyente, posición en Cristo Ro. 6:3-5; y el Estudio a fondo 8:1.)

• El Espíritu Santo nos sumerge en la muerte de Jesucristo. Dios realmente nos considera como si estuviéramos “en Cristo”, como si estuviéramos “en el cuerpo de Cristo”. Dios nos ve como si ya hubiéramos muerto en el cuerpo de Cristo. Por consiguiente, al haber muerto en Cristo, no necesitamos morir nunca (vea el Estudio a fondo 1, Justificación Ro. 4:22; nota 5:1).

• El Espíritu Santo nos sumerge en la resurrección de Cristo. Dios nos considera y nos ve como si ya hubiéramos resucitado de los muertos en el cuerpo de Cristo. Por consiguiente, ya tenemos la nueva vida de Cristo, la vida abundante y eterna.

• El Espíritu Santo nos sumerge en el propósito de Jesucristo. Dios nos considera y nos ve como si estuviéramos en el cuerpo de Cristo obrando y llevando a cabo el mismo propósito que su Hijo, el Señor Jesucristo.

   El planteamiento es contundente: Nosotros, todos los creyentes genuinos, debemos nuestra propia existencia al bautismo del Espíritu Santo. Todo cuanto hemos recibido de Dios se debe a una cosa y solo a una cosa: El bautismo del Espíritu Santo en el propio cuerpo del Señor Jesucristo mismo. Dios nos reconoce:

• Solo si hemos “creído en” el Señor Jesucristo.

• Solo si hemos sido “bautizado en” el cuerpo del Señor Jesucristo.

   Dios tiene que vernos “en Cristo”, “en el cuerpo de Cristo” a fin de aceptamos y aprobamos. Imagínese la escena: Está el cuerpo de Cristo, allá fuera. Cuando Dios mira el cuerpo de Cristo, Él nos ve en Cristo; luego Dios nos acepta y nos aprueba, no importa quiénes seamos. Puede que seamos judíos o griegos, esclavos o libres, eso no importa. Si creemos en el Señor Jesucristo, el Espíritu Santo nos toma y nos bautiza en el cuerpo de Cristo. Dios nos ve y nos acepta, nos considera y nos acredita como si estuviéramos en Cristo, como si estuviéramos en el cuerpo de Cristo.

    Pensamiento 1. Note un elemento significativo. Pablo no ha mencionado la iglesia. De hecho, él no menciona la iglesia hasta el versículo 28 donde comienza a mencionar los dones espirituales. ¿Por qué? Él no lo dice, pero la idea central es el cuerpo universal de Cristo: Todo creyente alrededor del mundo, no importa quién sea ni dónde esté, es un miembro del Cuerpo de Cristo. Y el creyente es esencial para la salud de todo el Cuerpo. El creyente es sumamente necesario para la salud del Cuerpo de Cristo.

   “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (Gn. 15:6).

   “y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree” (Hch. 13:39).

   “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 5:1).

▬ 2. En este versículo también hay otro elemento significativo. A nosotros “todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”; es decir, el Espíritu ha entrado en nuestro cuerpo. Él mora en el corazón y la vida de todos los creyentes.

=> El Espíritu Santo no solo sumerge a los creyentes “en el Cuerpo de Cristo”.

=> Sino que el Espíritu Santo es sumergido o colocado en la vida y el cuerpo de cada uno de los creyentes.

   “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Jn. 14:16, 17).

   “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Ro. 8:9).

   “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 C0. 3:16).

   “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Co. 6:19).

   [2]. (12: 14-20) Iglesia: Algunos que son menos dotados sienten que no son importantes para el Cuerpo de Cristo. Algunos miembros de la iglesia de Corinto estaban experimentando lo que experimentan tantos creyentes, una sensación de ser…

[• menos dotados • insignificantes • menos capaces • no importantes • menos competentes • insuficientes • menos dignos • no dotados]

   Sin embargo, tales sentimientos y pensamientos son falsos, totalmente inciertos. “El cuerpo no es un solo miembro [significativo], sino muchos [miembros]”. Toda persona que pertenece verdaderamente al Cuerpo de Cristo (la iglesia) es significativo e importante para Dios y tiene un don y una función en el Cuerpo. Note cuatro elementos significativos sobre la iglesia, el Cuerpo de Cristo.

▬ 1. Cada miembro es necesario. Puede que el pie no esté tan dotado como la mano para manejar las cosas, pero el pie aún es parte del cuerpo. Puede que el oído no pueda ver cosas como puede verlas el ojo, pero el oído aún forma parte del cuerpo.

2. Cada miembro tiene una función esencial. El ojo, el oído, y la nariz, todos tienen su función.

=> Ninguno puede desempeñar la función del otro. Cada miembro tiene su función, y ningún otro miembro puede desempeñar la función del otro miembro.

=> Si todo el cuerpo fuera solo un ojo, sería un fenómeno: No operativo, no funcional, e inútil. Sería una atrocidad.

   Pensamiento 1. Observe tres aplicaciones significativas:

1) El Cuerpo de Cristo, la iglesia, puede operar solo si un número suficiente de los miembros desempeñan la función para la que fueron dotados.

2) El cuerpo, la iglesia, se vuelve incapaz si algunos miembros no funcionan y no hacen el trabajo para el que se les dotó.

3) La habilidad del Cuerpo de Cristo para operar está determinada por el número y la eficacia de sus miembros. Mientras más funcionen y funcionen eficazmente los miembros del cuerpo (iglesia), más puede hacer el cuerpo (iglesia).

3. Cada miembro está colocado “en el cuerpo” como Dios quiso. El ojo ve porque Dios le dio la capacidad de ver. El oído oye porque Dios le dio la capacidad de oír. Sucede lo mismo en la iglesia. Note las palabras “cada uno de ellos”, cada miembro ha sido colocado en la iglesia por Dios y ha sido dotado por Dios. Dios no ha colocado a los miembros más prominentes en la iglesia. Dios nos ha colocado a “cada uno” de nosotros en la iglesia, y Él nos ha dotado para una función esencial. Y note: Lo que se nos llama a hacer y se nos dota para hacer es la voluntad de Dios. Somos lo que somos y tenemos los dones que tenemos porque Dios quiso que fuéramos como somos.

   Pensamiento 1. Las implicaciones de este punto son contundentes. Cada creyente:

• Necesita agradecer a Dios por quién es y por su don.

• Necesita usar sus dones con toda diligencia y fervor.

4. Cada miembro es único, pero juntos hay solo un cuerpo. ¿Si solo existiera un miembro, dónde estaría el cuerpo? Por supuesto, no habría cuerpo. Sucede lo mismo con la iglesia. Si hay solo un miembro en la iglesia, sería significativo, la persona más importante. ¿Pero dónde estaría la iglesia? Está claro: La iglesia no la conforma una persona importante y significativa. La iglesia la conforman muchos miembros, todos importantes y significativos. Pero observe lo siguiente: “A pesar de la diversidad, la iglesia es aún un cuerpo”.

   “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría” (Ro. 12:6-8)

   “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Co. 12:4-7).

Nota del expositor: «Cada creyente nacido de nuevo debe anhelar, buscar y recibir el bautismo del Espíritu Santo, para ser útil en la Iglesia y mantener una perfecta unidad con ella».

   Comentario de Romanos 12 (12:3-5) Humildad ▬ dones espirituales ▬ iglesia ▬ cuerpo de Cristo: el creyente tiene buen concepto de sí pero no demasiado alto. La exhortación se dirige a «todo hombre que está entre vosotros». Todo creyente necesita trabajar con humildad. Muchas personas tienden a tener un concepto demasiado elevado de sí mismos. Muchos llegan a estar engreídos, orgullosos y arrogantes.

Se inflan con su…

   [• importancia. • capacidad. • opiniones. • apariencia. • logros. • educación. • popularidad. • riquezas. • bondad. • posición. • posesiones. • título.].

   Hay muchísimos que se tienen en alta estima, y piensan de sí mismos como mejores que otros. Dios está contra tales actitudes hinchadas.

1. Ten un buen concepto de ti mismo, pero piensa con cordura (sofronein). La palabra significa ser equilibrado, sano, estar en su sano juicio. Por lo tanto, la exhortación es a pensar de sí mismo sabia y centradamente, haciendo una evaluación justa y bien equilibrada de uno mismo y de sus capacidades. Hay que hacer una evaluación de sí mismo, pero debe ser un juicio sobrio y equilibrado, no un juicio insano y carente de equilibrio. Note cuán enfático es esto: tener un concepto demasiado elevado de sí es un pensamiento carente de cordura. Pensar que uno es más importante que otro es conducta insana. Toda persona es importante para Dios; cada persona es significativa e importante en el reino de Dios, no importa quién sea esa persona.

▬ 2. Las razones por las que debemos andar humildemente delante de los demás son claramente enunciadas.

» a. Lo que somos y tenemos ha venido de Dios. Es Dios quien repartió a cada uno la medida de fe. La palabra «fe›› en el contexto de estos versículos significa una fe eficiente, o que obra. Incluye…

• los dones y capacidades que Dios da a una persona.

• la fe y el impulso o confianza para usar los dones.

   Dicho en forma sencilla, una fe eficiente es la capacidad y el impulso que hay dentro de una persona para tomar el don y servir a Dios, para hacer su contribución a la vida y a la comunidad. Esta es otra forma de decir lo mismo: la medida de fe (vv. 3 y 6) es el don y el poder espiritual que Dios da a cada creyente para su tarea específica sobre la tierra. Dicho en forma sencilla, todo lo que una persona es y tiene ha venido de Dios. Nada viene del hombre mismo. Por lo tanto, ninguna persona tiene razón para tener un concepto demasiado alto de sí.

   «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación» (Stg. 1:17).

   «Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorias como si no lo hubieras recibido?» (1 Co. 4:7).

   Además, note otro factor: lo que hemos recibido de Dios es siempre una medida solamente. Nadie tiene una cantidad total de algo. Ninguna persona es perfecta en alguna área. Todos nos agotamos, deterioramos y decaemos. Todos tenemos que dar un paso al costado para dejar el paso a otros, no importa cuáles hayan sido nuestras capacidades y contribuciones. No tenemos razón para un concepto demasiado elevado de nosotros mismos.

   «Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo» (Ef. 4:7).

» b. Dios da dones a cada persona, no solamente a una persona ni a unas pocas personas. Note que Dios repartió a cada uno una medida de fe. Ninguna persona o personas tiene el monopolio de algún don o capacidad. Cada creyente ha recibido un don de Dios; ninguno ha sido omitido por Dios. Un creyente es tan importante para Dios como cualquier otro creyente, no importa quién sea ese creyente. No hay lugar para el orgullo y la arrogancia en el reino de Dios; no hay lugar para pensar que uno es más importante que otros. Este tipo de pensamiento es insano.

    » c. Los creyentes genuinos son un cuerpo en Cristo. Este es el cuadro más hermoso de Cristo en las Escrituras, y debido a su efectividad se usa con frecuencia (cp. 1 Co. 10:17; l2:12s.; 12:27; Ef. 1:22-23; 2:16; 4:4,15-16; 5:22ss; Col. 1:18, 24).

   Los creyentes se pueden comparar con el cuerpo humano. El cuerpo humano tiene muchas partes o miembros, y no hay dos miembros que tengan la misma función. Así ocurre con los creyentes. Los creyentes son muchos, no obstante, son un cuerpo en Cristo. Cada miembro en particular tiene una clara función que cumplir en el mundo, sin embargo, es un miembro de todos los demás creyentes. Cabe destacar que la unión de los creyentes no es organizacional. No es el mismo tipo de unidad que existe en un club social o en una organización cívica, que es una unidad basada en cosas tales como la amistad, la preferencia, la vecindad, la profesión, la necesidad humana, la opinión o la organización. La unión entre creyentes genuinos es nacida del Espíritu de Dios, de un verdadero nacimiento y unión espiritual. Es una unión que se basa en una comunión constante e íntima con Dios y que obtiene su vida, propósito y significado de Dios. La unión entre verdaderos creyentes es una unión vivificada y animada por un Espíritu común, un Espíritu que realmente vive, el Espíritu de Dios mismo.

   El punto se afirma claramente: todos los miembros no tienen la misma función (praxis) u oficio. Dios ha puesto a los creyentes en el mundo con objetivos específicos, y ha dotado al creyente con la medida de fe necesaria para cumplir su función. El creyente es una parte de todo el cuerpo, en que cada miembro tiene una tarea que ejecutar. No hay lugar para la autoexaltación, el orgullo ola arrogancia; no hay lugar para tener un concepto demasiado alto de sí. El creyente no está solo en el mundo. Cada creyente tiene una medida de fe para cumplir su función, y cada miembro necesita que su función sea cumplida. Por lo tanto, ningún creyente tiene el derecho de tener de sí un concepto más elevado que el que tiene de otros creyentes. Cada creyente como individuo es importante para el cuerpo de Cristo. Cada creyente es necesario para completar, consumar y perfeccionar el cuerpo. El cuerpo queda impedido sin el funcionamiento activo de cada miembro. Cada miembro es muy importante.

   El punto es éste: los creyentes deben evaluarse y conocerse bien a sí mismos. Deben saber quiénes son y qué dones les ha dado Dios. Deben evaluar la medida de fe que Dios les ha dado y deben ser honestos en su evaluación. No deben valorarse en exceso, ni deben valorarse por debajo de lo que son. El juicio del creyente acerca de sí debe ser preciso y sabio para que cumpla su tarea sobre la tierra.

   Pensamiento 1. Solamente cuando uno se conoce a si mismo -en forma precisa, honesta y verdadera- es que se puede hacer la contribución debida a la familia, al trabajo, a la sociedad, a la iglesia y al mundo. Solamente cuando servimos en nuestra plena capacidad podemos cumplir nuestra tarea sobre la tierra.

• Si tenemos un concepto demasiado alto de nosotros mismos, intentaremos cosas demasiado grandes y terminaremos en el fracaso.

• Si tenemos un concepto demasiado bajo de nosotros mismos, nunca haremos todo lo que debiéramos, ni haremos las contribuciones que éramos capaces de hacer.

   «Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros» (Fil. 2:3-4).

   «Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás honra delante de los que se sientan contigo a la mesa» (Lc. 14:10).

   «Mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve» (Lc. 22:26).

   «Humillaos delante del Señor, y él os exaltará» (Stg. 4:10).

   «Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a los otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes» (1 P. 5:5).

   «Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová» (Pr. 22:4).

   «La soberbia del hombre lo abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra» (Pr. 29:23).

   Pensamiento 2. Dios dota al creyente con una cierta medida de dones espirituales; por lo tanto, el creyente debe utilizarlos conforme a la medida de fe que Dios le ha dado para su uso. Sin embargo, el creyente debe orar siempre pidiendo más y más fe.

   «Dijeron los apóstoles al Señor: auméntanos la fe» (Lc. 17:5).

   «Creo; ayuda mi incredulidad» (Mr. 9:24).

   «Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Ro. 10:17).

    Comentario de Efesios (4:12-16) Dones espirituales: Todo don del creyente tiene un propósito triple. Advierta un hecho significativo: Los cinco dones descriptos más arriba son dones que involucran discurso o proclamación. Son dones muy especializados, dones que por lo general se consideran como los dones oficiales o profesionales de la iglesia. No se dan en toda su medida a cada creyente, si bien todo creyente…

• Debería ser un apóstol en cuanto a que está sirviendo a Cristo en un ministerio muy especial y fielmente utilizando el don que Dios le ha dado.

• Debería ser un profeta al proclamar diariamente la Palabra de Dios.

• Debería ser un evangelista en cuanto a que da testimonio a los perdidos.

• Debería ser un pastor en cuanto a que está pastoreando y ocupándose todo el tiempo de las personas.

• Debería ser un maestro en cuanto a que está enseñando las verdades de la Palabra de Dios a todo ser que conoce.

1. Hay un propósito inmediato para los dones profesionales u oficiales de la iglesia y entre la gente de Dios. Consiste en preparar a los creyentes para realizar la obra del ministerio. La palabra “perfeccionar” (katartizo) significa preparar para el servicio y el ministerio. Esta consideración es crítica, puesto que el que ocupa un cargo oficial en la iglesia no debe ser el único que realiza la obra del ministerio. De hecho, su principal tarea es la de preparar, una persona que forma discípulos y prepara a los demás para servir a Cristo (ver nota, Discipulado, Mt. 28: 19-20). Advierta otro punto crítico: El propósito mismo de preparar a los legos es que el cuerpo de Cristo, la iglesia, pueda construirse. Este es un punto significativo, puesto que significa que la iglesia no puede edificarse sin los miembros mismos realizando la obra del ministerio. Todos los creyentes de una iglesia deben estar involucrados en la obra del ministerio. Como dice Wuest: “Esta es una orden para que el cuerpo de Cristo, la iglesia, pueda construirse al añadir almas que estaban perdidas y que se salvan, y por la edificación de los santos de manera individual”.

   Si la obra del ministerio hubiera sido dejada en manos de los ministros profesionales, la obra nunca se hubiera realizado, porque hay demasiados pocos ministros oficiales. Se debe preparar a los legos para que lleguen a los perdidos y ministren para las necesidades de un mundo que carga con el peso de la maldad, el sufrimiento y la muerte.

▬ 2. Hay un propósito eterno para los dones oficiales o profesionales. No puede expresárselo con mayor claridad que como lo expresa el versículo mismo. Dice tres cosas:

» a. El ministro de Dios obra para lograr una unidad perfecta entre las personas de Dios. Al ministro de Dios se lo llama…

• Para que traiga paz y reconciliación a la iglesia.

• Para que conduzca a las personas a la armonía perfecta y unidad de espíritu.

• Para pastorear a las personas lejos de los disturbios, la división, la murmuración, el refunfuño, enfados y todos los demás pecados que militan en contra de una unidad perfecta.

   “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis toda una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).

   “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).

   “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).

   “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que 0 sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).

   “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).

» b. El ministro de Dios obra para traer el conocimiento del Hijo de Dios.

   “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra” (Os. 6:3).

   “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn. 8:31-32).

   “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3).

   “A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte” (Fil. 3:10).

   “Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios” (Col. 1:10).

» c. El ministro de Dios obra para lograr un hombre perfecto, un hombre que se mida con la estatura de Cristo mismo, a la plena altura de su estatura.

   “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1 Co. 13:11).

   “Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (He. 5:14).

   “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios” (He. 6:1).

   “Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad” (2 P. 1:5-6).

   “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el dia de la eternidad. Amén” (2 P. 3:18).

   “Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos” (1 Ti. 4:15).

3. Está el propósito personal para el profesional que carga con dones oficiales. Este propósito también implica tres partes.

» a. Que ya no seamos niños ni inmaduros, descarriados por falsas enseñanzas. Nuevamente, el versículo es el mejor comentario sobre sí mismo. Los ministros nos han sido dados para alejarnos de ser “niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de [falsa] doctrina” o falsas enseñanzas. Siempre debemos recordar que hay algo…

• “estratagema de hombres”: timadores, engañadores en la fe, hombres que nos engañarán para que no veamos la verdad.

• “que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”: timadores que actuarán en forma inteligente y que tendrán ideas nuevas que suenen correctas, pero que son solo engaños de la verdad.

   Advierta que hay muchos de esos hombres, tantos que están solo mintiendo, deseando engañar.

   “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mt. 7:15).

   “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mt. 15:9).

   “Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos” (Hch. 20:30).

   “Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos” (Ro. 16:18).

   “No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas” (He. 13:9).

   “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina” (2 P. 2:1).

   “Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo” (2 Jn. 7).

» b. Que crezcamos en todas las cosas, en Cristo. Advierta que hay una sola forma de hacer esto: Expresando y proclamando la verdad. Esta es la tarea del ministro.

   “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Jn. 15:3).

   “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Jn. 17:17).

   “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

» c. Que hagamos nuestra parte en la edificación de la iglesia. Advierta que cada articulación o cada creyente “proporciona” algo al cuerpo de Cristo (la iglesia). Y que lo que cada nueva articulación o creyente proporciona es muy importante. Advierta cómo se enfatiza la importancia: Cristo toma cada articulación o creyente y el creyente…

• Se une perfectamente con todos los demás creyentes.

• Compacta su obra con la provista por los demás creyentes.

• Tiene una obra eficiente y productiva junto con la que es medida por otros creyentes.

• Ayuda a incrementar el cuerpo.

• Ayuda a edificar el cuerpo en amor.

¿Qué más podría decirse acerca de la contribución que hace cada creyente? ¿Qué mayor desafío podría dársele a un creyente? Debemos dar todo lo que somos y tenemos para realizar la tarea. Hay mucho en juego para cada uno de nosotros. Un peso eterno de responsabilidad recae sobre cada creyente, puesto que cada uno es responsable de llegar a la gente y edificarla. Algunas personas nunca serán alcanzadas ni ministradas si uno de nosotros no hace lo que corresponde y se queda corto. Por este motivo, todos nosotros contamos con el don otorgado por Cristo Jesús nuestro Señor.

   “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Co. 12:4-7).

   “Ocúpate en estas cosas; permanece en ella para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos” (1 Ti. 4:15).

   “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Co. 3:18)

   “El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano” (Sal. 92:12).

   “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Pr. 4:18).

    Comentario de San Mateo 3:11: (3:11-12) Mesías-naturaleza mesiánica: el mensaje de Juan era para todos: Predicación cristo céntrica-mesiánica. El mensaje de Juan tenía un solo centro de atención y tema: El Mesías «viene» (v. 11); «éste es aquel» (v. 3); «Preparad el camino del Señor» (v.3).

▬ 1. Cristo es mayor. Solamente Cristo debe ser exaltado. Juan exaltó a Cristo, no a sí mismo.

   Pensamiento. La persona que Dios usa es aquella que exalta a Cristo (v. 11).

   «Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos» (Mt. 18:4).

   «Mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve» (Lc. 22:26).

   «Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno» (Ro. 12:3).

   «A fin de que nadie se jacte en su presencia» (1 Co. 1:29).

   «Para que, como está escrito: El que se gloria, gloríese en el Señor» (1 Co. 1:31).

   «Así que, ninguno se gloríe en los hombres» (1 Co. 3:21).

   «Humillaos delante del Señor, y él os exaltará» (Stg. 4:11).

   “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes» (1 P. 5:5).

2. Cristo bautizará (para la discusión véase Estudio a fondo 2-Mt. 3:11).

3. Cristo juzgará y purgará. Su ministerio fue de igual manera para juntar el trigo, que es un acto de amor, como de separar y apartar la paja, que es un acto de justicia.

» a. Ahora mismo existe una mezcla de trigo y paja; una mezcla de la verdadera profesión y de la profesión falsa; justicia auténtica y justicia falsa (v. 12. Véanse notas-Mt. 13: l-52; 19:23-24 para la discusión).

» b. Tanto el trigo como la paja tienen un destino. El reino de los cielos es el destino del trigo. El fuego que no se apaga es el destino de la paja (v. 12).

   ESTUDIO A FONDO 2: (3:11) Bautismo–Jesús y Juan: la palabra bautismo (baprizein)significa mojar, hundir, sumergir. colocar adentro. El bautismo deJuan fue con agua, pero el bautismo de Jesús «en Espíritu y fuego».

1. El bautismo de Juan fue tanto una preparación como un símbolo del bautismo espiritual que traería Jesús. El bautismo en agua de Juan significaba dos cosas:

a. Simbolizaba la limpieza de todos los pecados. Una persona era preparada para la purificación que proveería Cristo.

» b. Simbolizaba separación o dedicación. Una persona apanaba su vida para Dios con un renovado espíritu de dedicación. La persona se entregaba al Cristo que predicaba Juan.

   Nota: El bautismo de Juan es llamado «el bautismo de arrepentimiento››; es decir. la persona arrepentida era bautizada. No había lugar a dudas; el mensaje era entendido: si una persona se arrepentía y realmente volvía al Señor, era bautizada.

2. El bautismo espiritual de Jesús era doble. (Se usa solamente una preposición en el griego para «Espíritu y fuego». la preposición «en».)

» a. Jesús bautiza a la persona en el Espíritu. Hunde. sumerje y coloca a la persona en el Espíritu. Si la persona tenía una mente carnal y materialista, ahora se transforma en persona de mentalidad espiritual (Ro. 8:5-7). Los judíos habían esperado y anhelado el día en que viniera el Espíritu. Los profetas lo habían anunciado una y otra vez. Por eso. la gente sabía perfectamente lo que Juan estaba anunciando. Se esperaba que el Espíritu despertaría y levantada a la gente de tal manera que se movilizarían para seguir al Mesías en la victoria sobre todos los opresores. El Espíritu debía librar a Israel y establecer a la nación como una de las más grandes de la tierra (cp. Ez.36:26-27; 37:14; 39:29; ls. 44:3; Jl. 2:28).

» b. Jesús bautiza a la persona en fuego. El fuego tiene diversas funciones que simbolizan gráficamente la obra de Cristo. El fuego ilumina. advierte. derrite. quema, y destruye totalmente. La diferencia entre el bautismo con agua y el bautismo con fuego es la diferencia entre una obra externa y una obra interior. El agua solamente limpia exteriormente; el fuego purifica por dentro, es decir. El corazón. Jesucristo separa a una persona de su vida anterior y la purifica interiormente con el fuego de su Espíritu. Nótese que en la mente de Juan el «bautismo de fuego» si significaba que el Mesías destruiría a los enemigos de Israel. Era el «fuego mesiánico del juicio» que había de venir desde el trono de David.

   Comentario de Gálatas (3:26-27) Fe, Creyentes, posición: ¿Cómo sabemos que somos justificados por la fe y no por la ley y por hacer lo mejor que podamos? Porque la fe nos convierte en los hijos de Dios. Como se menciona en el punto anterior, Jesucristo nos coloca cara a cara con Dios. Motiva a Dios a adoptamos como hijos de Dios. ¿De qué manera? Por la fe. Advierta dos puntos cruciales.

▬ 1. La fe nos hace concentrarnos en el Hijo de Dios, Jesucristo. El hombre puede descansar en una cosa: Dios aceptará a cualquiera que se centre en su Hijo Jesucristo, puesto que Dios ama a su Hijo hasta un grado sumo. Dios no es menos que cualquier padre normal que ama a su hijo. De hecho, Dios es mucho más que el hombre: Él es perfecto. Por lo tanto, Dios ama a su Hijo, Jesucristo, con un amor perfecto. Esto significa sencillamente que Dios honrará a cualquier persona que honre a su Hijo creyendo y confiando en Él. Si una persona cree en Jesucristo por justicia, entonces Dios honrará a ese hombre contándolo por justo.

   El punto es este: La persona que intenta ser aceptable ante Dios por medio de la ley y haciendo lo mejor que puede -el hombre que se centra en la ley y en las buenas obras- ese hombre tiene su mente puesta en la ley y lucha por ser bueno. Dios no es el centro y el foco de sus pensamientos y de su vida: la ley y las obras lo son.

   Pero la persona que tiene fe en Jesucristo se centra en Cristo. Honra al Hijo de Dios. Por lo tanto, Dios acepta su fe, el centro de su vida, como justicia. La persona se toma aceptable para Dios. Dios realmente acepta a la persona como un hijo propio. ¿Cómo es esto posible? La respuesta es el tema del punto siguiente.

▬ 2. La fe nos inviste con Cristo, con su justicia y su condición de Hijo. Esta es una verdad maravillosa, dado que nos afirma que realmente podemos revestimos de Cristo, ¡una revelación gloriosa! La palabra “revestidos” quiere decir ponerse la ropa, cubrirse uno mismo. Todo lo que Cristo es, puede revestirnos. Cristo es dos cosas que guardan un gran significado para nosotros. Cristo es la personificación misma de la justicia. Él es el Hijo de Dios que vino a la tierra para lograr nuestra justificación.

   Él vivió una vida sin pecado y perfecta. Siempre obedeció a Dios, sin jamás violar la ley ni la voluntad de Dios, ni siquiera una vez. Por lo tanto, Él fue el Hombre Perfecto, Ideal. Fue el Modelo de lo que cada hombre debería ser. Como el modelo Ideal y Perfecto, Él pudo representar a todos los hombres y esto es exactamente lo que sucedió. Jesucristo es nuestra justicia. Cuando creemos en Él, Dios nos inviste con Cristo. Dios nos ve en su Hijo y nos acepta.

   Imagine este ejemplo. Si mi mano izquierda envuelve el dedo índice de mi mano derecha, ¿qué se ve? Mi mano izquierda, no mi dedo índice, puesto que mi mano izquierda cubre a mi dedo índice. Ahora, dejemos que mi mano izquierda represente a Cristo, y el dedo índice a mí. Cuando Cristo me cubre, ¿a quién se ve? A Cristo, por supuesto, no a mí, puesto que Cristo me cubre. Lo mismo ocurre con la fe. Cuando creo en Jesucristo, mi fe me cubre con Jesucristo y su justicia.

   “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Co. 5:21).

   “Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe” (Fil. 3:9).

   “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (He. 4:15-16).

   “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos” (He. 7:25-26).

   “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 P. 1:18-19).

   “Y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree” (Hch. 13:39).

   “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 5:1).

» b. Cristo es el Hijo de Dios. Por lo tanto, estar investido con Cristo significa que estamos cubiertos con su condición de Hijo. Cuando Dios observa al creyente, ve a su Hijo Jesucristo cubriéndolo. Por ende, considera al creyente como su hijo. Esta es la forma en que nos convertimos en hijos de Dios: por la fe en Jesucristo, el Hijo de Dios. Cuando creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, Dios toma nuestra fe y nos coloca en Cristo, y estar en Cristo es estar en la calidad de Hijo de Cristo. Dios realmente nos ve en Jesucristo, en su Hijo. Por lo tanto, nos acepta como sus hijos, todo porque nuestra fe nos ha cubierto con Cristo. (Véase Estudio afondo 2, Adopción, Gá. 4:5-6.

   “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Jn. 1:12).

   “Sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” (Ro. 13:14).

   “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (Gá. 3:27).

   “Y vestíos del nuevo hombre [Cristo], creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:24).

   “Y revestido del nuevo [Cristo], el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:10).

   “Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo” (1 Jn. 1:3).

   “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él” (1 Jn. 3:1).

   ESTUDIO A FONDO 1

   (3:27) Bautismo: Advierta la referencia al bautismo en lugar de la fe:

   “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (v. 27).

   ¿Por qué cambió Pablo el uso de la palabra creer a la palabra bautismo? ¿Por qué no dijo:

   “Porque todos los que habéis creído en Cristo, de Cristo estáis revestidos”.

   ¿Pablo está diciendo que una persona es salva por el bautismo? Toda persona pensante y sincera sabe que hay miles y miles de personas que han sido bautizadas y sin embargo, viven como el diablo mismo. Por lo tanto, Pablo no pudo querer decir que es el bautismo el que hace que Dios invista a una persona de Cristo.

   Del mismo modo, cualquier persona pensante y sincera sabe que hay miles y miles de personas que profesan la fie y sin embargo, viven como el diablo mismo. Pablo no pudo querer decir lo que el público en general entiende por fe.

   Lo que Pablo está diciendo es lo que declaran las Escrituras: Un verdadero creyente cumple con toda la justicia de Cristo que incluye el bautismo. El creyente vive para Cristo y vivir para Cristo incluye la ordenación que describe su fe. El bautismo (y el arrepentimiento) es la primera e inmediata evidencia de la fe. Por lo tanto, la fe y el bautismo están estrechamente relacionados, tan estrechamente que Pablo puede hablar de bautismo como fe. (Véase Estudio a fondo 1, Bautismo, Ro. 6:3-5; Estudio a fondo 1, Hch. 2:38 para un tratamiento detallado.)

   Comentario de Efesios. (4:25) Mentir: El creyente debe despojarse de la Vestidura de mentir (pseudo). (Véase nota, Falso testimonio, Ro. 13:9 para una discusión más detallada). La palabra mentir significa eso que es falso. Es falta de verdad, engaño, mala representación, exageración.

1. Una mentira hace por lo menos tres cosas.

» a. Mentir da una mala representación de la verdad. Disfraza y oculta la verdad. La persona a la cual se miente no conoce la verdad, por lo tanto, debe actuar o vivir sobre una mentira. Si la mentira es seria, puede ser muy dañina:

=> Una mentira sobre un asunto de negocios puede costar dinero y ocasionar una pérdida terrible.

=> Una mentira sobre la salvación del evangelio puede costarle a una persona la esperanza de la vida eterna.

=> Una mentira sobre el amor puede motivar emociones que conduzcan a la destrucción.

» b. La mentira engaña a una persona. La confunde. Una persona engaña…

   [• Para obtener lo que desea. • Para seducir a alguien. • Para ocultar o esconder algo. • Para ocasionar daño o para lastimar.].

   El punto importante aquí es que mentir es un engaño, y el engaño finalmente ocasiona malos entendidos, desilusión, perplejidad, desvalidez y trastornos emocionales.

» c. La mentira entabla una relación incorrecta, una relación que se construye sobre arenas movedizas. Dos personas de ninguna manera pueden ser amigas ni vivir juntas si la relación se basa en mentiras. La mentira destruye…

   [• la confianza • el amor • el respeto • la apertura emocional • la seguridad • la esperanza].

2 Las Escrituras brindan una fuerte razón para que los creyentes digan solo la verdad: son miembros de la misma comunidad. Cada creyente es un miembro del gran cuerpo de personas que Dios está construyendo, el cuerpo de Cristo, es decir, la iglesia. William Barclay lo describe excelentemente:

   “Solo podemos vivir seguros porque los sentidos y los nervios pasan mensajes verdaderos al cerebro. Si, de hecho, los sentidos y los nervios transmitieran mensajes falsos al cerebro, si, por ejemplo, le dijeran al cerebro que algo es frío y que se lo puede tocar cuando en realidad es caliente y quema, la vida pronto llegaría a su fin. Un cuerpo puede funcionar con precisión y sanamente cuando cada parte del mismo transmite mensajes verdaderos al cerebro y a las otras partes. Si entonces todos estamos involucrados con un solo cuerpo, ese cuerpo solo puede funcionar cuando decimos la verdad. Todo engaño obstaculiza la obra del cuerpo de Cristo”.

3. El creyente debe ser coherente con lo que dice. No debe haber nada oculto, nada escondido, ninguna vergüenza, ninguna simulación. Debe ser exactamente el mismo ante los hombres que como es en privado e igualmente como es en privado que como lo es ante los hombres. Su vida no debe ser una mentira.

=> Mentir o dar falso testimonio es uno de los Diez Mandamientos.

   “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (Ex. 20:16).

=> Mentir es un pecado importante que contamina al hombre.

    “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mt. 15:19).

=> Mentir es tomar un lugar al lado del padre de las mentiras, el diablo.

   “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

=> Mentir está estrechamente relacionado con la idolatría. Hace que una persona profese otra cosa que no es la verdad.

   “No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Ap. 21:27).

   “Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira” (Ap. 22:15).

=> Mentir o engañar a los hombres es una característica del anticristo.

   “Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Ts. 2:9).

=> Mentir no es lo que profesa ser.

   “No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad” (1 Jn. 2:21).

   “Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Ts. 2:9).

=> Mentir es lo opuesto a decir la verdad.

   “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él” (1 Jn. 2:27).

   Comentario de Colosenses (2:18-19) Espiritismo, Adoración, Falsas, Visiones, Falsa, Humildad, Falso, Jesucristo, deidad, Iglesia: Cristo frente al espiritismo. Note la palabra “prive” (katabrabeueto). Significa robar; defraudar, engañar a una persona sacándole su recompensa o premio. Es posible para los creyentes ser engañados con sus recompensas por los falsos maestros. ¿Cómo? Siguiendo a los que enseñan que existe otra manera de acercarse a Dios que no es Cristo. Cristo es el camino señalado por Dios para acercamos a Él, y no hay otra manera ni otro camino.

Advierta los puntos de estos versículos.

▬ 1. El falso acercamiento a Dios que ahora está siendo discutido es el espiritismo, la adoración de Dios a través de ángeles o espíritus y visiones. Nuevamente la iglesia colosense ha recibido una influencia muy pesada de la enseñanza gnóstica sobre intermediarios o mediadores entre Dios y el hombre. Advierta las palabras “entremetiéndose en lo que no ha visto”. Esta es una referencia a las visiones, dentro de la realeza espiritual, dentro de un mundo diferente al mundo físico. Algunos creyentes creían todas formas de visiones: de seres espirituales y de ángeles. Y, como sucede a menudo cuando el hombre tiene experiencias espirituales profundas, los colosenses comenzaron a centrar su atención en visiones y ángeles a quienes reclamaban su aparición ante ellos: Se concentraban en los espíritus en vez de hacerlo en Cristo.

   Los hombres tienden a sentir que Dios está alejado, en algún lugar del espacio exterior o en una dimensión inalcanzable del ser, por lo menos inalcanzable para la persona común. Se sienten tan pecadores y no merecedores de acercarse a Dios ni de poder asegurarse el cuidado y atención de Dios. Por lo tanto, sienten la necesidad de intermediarios que estén entre ellos y Dios. Intermediarios que los presenten a ellos y a sus vidas y situaciones ante Dios. Como resultado, el hombre tiende a mirar y orar ante seres inferiores tales como ángeles o espíritus de santos que han partido. Otros se vuelven a buscar visiones o experiencias espirituales profundas para conocer a Dios y asegurarse su ayuda en la vida.

   Advierta otro hecho también: Existe falsa humildad en este acercamiento a Dios. El hombre que se acerca a Dios a través de visiones y espíritus está diciendo que no merece acercarse a Dios por sí mismo. Necesita otros que aparezcan ante Dios por él. Pero advierta también que esto es falsa humildad, porque la persona dice tener visiones de ángeles o espíritus que otros no tienen. Algunos en la iglesia colosense decían que poseían dones especiales y que habían experimentado visiones especiales, aunque no merecían haber tenido esas experiencias. Existía un aire voluntario de humildad (impuesto por sí mismos) respecto de ellos mismos que realmente los hacía ver más espirituales que otros creyentes. Pablo dice que fueron engañados, y que estaban en peligro de perder su premio. Ellos estaban “vanamente hinchados” por una mente carnal (véase nota, 1 Co. 4:6).

   El punto es el siguiente: El espiritismo centra su atención en la experiencia espiritual -los ángeles, espíritus y visionesno en el camino señalado por Dios para acercarse a Él que es Cristo. Cristo está relegado a una posición más inferior en la vida de la persona que los espíritus y las visiones. La persona busca más tener visiones de los espíritus que a Cristo.

   Lo que Barclay dice en este punto es una especie de advertencia a todos los creyentes, hasta a los que caminan por el camino de la fe y saben lo que significa tener experiencias profundas con el Señor:

   “Nadie negará las visiones de los místicos, pero siempre es peligroso cuando el hombre comienza a pensar que ha obtenido gran santidad lo cual le permite ver lo que los hombres comunes -tal como él los llama- no pueden ver: y el peligro es que los hombres verán con tanta frecuencia, no lo que Dios les envía, sino lo que ellos desean ver”.

2. El verdadero acercamiento a Dios es Cristo. Cristo es la cabeza, el único mediador que puede pararse ante Dios y…

• asegurar la aprobación y aceptación de Dios para el hombre

• asegurar el amor y el cuidado de Dios para el hombre.

   Ningún espíritu -ni ángel ni ninguna visión- puede hacer lo que Cristo puede hacer. Solo Cristo tiene acceso a la presencia de Dios en nombre del hombre. Solo Cristo puede estar ante Dios como el representante o la cabeza del hombre. Ninguna otra persona o ser puede estar ante Dios en nombre de los hombres. ¿Por qué? Porque el cuerpo solo tiene una cabeza, no dos. La respuesta se encuentra en la analogía o figura del cuerpo humano. Un cuerpo tiene solo una cabeza. El pueblo de Dios es un cuerpo de personas que vive bajo la voluntad y el control de la cabeza que es Cristo. Advierta dos cosas sobre la cabeza, que es Cristo.

» a. La cabeza es la parte que suministra y nutre al cuerpo. De la misma manera sucede con Cristo. Solo Cristo puede suministrar y nutrir el cuerpo de los creyentes, la iglesia. Solo Cristo puede darle al hombre la fuerza y la nutrición de Dios para ayudarlos a medida que viven sus vidas cotidianas.

» b. La cabeza es lo que mantiene al cuerpo unido y hace que funcione como debe. De la misma manera sucede con Cristo. Solo Él…

• puede mantener unida a la persona: los pensamientos, las emociones y otras cosas necesarias para hacer de él una persona integra.

• puede mantener a todas las personas unidas como un cuerpo en el amor, el regocijo y la paz: adorando, sirviendo y viviendo de la manera que Dios desea que lo hagan.

   Pensamiento 1: El punto está bien marcado. El hombre no puede acercarse a Dios ni recibir la ayuda de Dios a través de otros medios que no sean su Hijo, el Señor Jesucristo. Ningún espíritu, visión o ángel pude brindar el poder de la unión y la nutrición de Dios a los hombres. Solamente Cristo, la cabeza señalada por Dios, puede unir y alimentar a los hombres a través de toda su vida.

   “El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos” (Jn. 3:31).

   “Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy” (Jn. 13:13).

   “Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven” (Ro. 14:9).

   “La cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales” (Ef. 1:20).

   “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre” (Fil. 2:9).

   “Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia” (Col. 1:18).

   “Hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos” (He. 1:4).

   “Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo” (He. 3:3).

   “Que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último” (Ap. 1:11).

Amén, para la honra y gloria de Dios.

Posted in , ,

Una respuesta a «SEMANA DEL 15 AL 21 DE JUNIO 2026. “IMPRESCINDIBLE BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO EN TODOS LOS CREYENTES”.»

  1. Avatar de Estudio Biblico Tiquico

    […] SEMANA DEL 15 AL 21 DE JUNIO 2026. “IMPRESCINDIBLE BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO EN TODOS LOS … […]

    Me gusta

Deja un comentario