LECTURA BÍBLICA: 1a A LOS CORINTIOS 12:18 AL 31.
18. Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.
19. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?
20. Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.
21. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.
22. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;
23. y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.
24. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba,
25. para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.
26. De manera que, si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.
27. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.
28. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente, apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.
29. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros?
30. ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?
31. Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente.
TEMA: “PERFECTA FUNCIÓN DE CADA CREYENTE AL INTERIOR DE LA IGLESIA”
Comentario general del contexto bíblico: [2]. (12: 14-20) Iglesia: Algunos que son menos dotados sienten que no son importantes para el Cuerpo de Cristo. Algunos miembros de la iglesia de Corinto estaban experimentando lo que experimentan tantos creyentes, una sensación de ser…
[• menos dotados • insignificantes • menos capaces • no importantes • menos competentes • insuficientes • menos dignos • no dotados]
Sin embargo, tales sentimientos y pensamientos son falsos, totalmente inciertos. “El cuerpo no es un solo miembro [significativo], sino muchos [miembros]”. Toda persona que pertenece verdaderamente al Cuerpo de Cristo (la iglesia) es significativo e importante para Dios y tiene un don y una función en el Cuerpo. Note cuatro elementos significativos sobre la iglesia, el Cuerpo de Cristo.
▬ 1. Cada miembro es necesario. Puede que el pie no esté tan dotado como la mano para manejar las cosas, pero el pie aún es parte del cuerpo. Puede que el oído no pueda ver cosas como puede verlas el ojo, pero el oído aún forma parte del cuerpo.
▬ 2. Cada miembro tiene una función esencial. El ojo, el oído, y la nariz, todos tienen su función.
=> Ninguno puede desempeñar la función del otro. Cada miembro tiene su función, y ningún otro miembro puede desempeñar la función del otro miembro.
=> Si todo el cuerpo fuera solo un ojo, sería un fenómeno: No operativo, no funcional, e inútil. Sería una atrocidad.
Pensamiento 1. Observe tres aplicaciones significativas:
1) El Cuerpo de Cristo, la iglesia, puede operar solo si un número suficiente de los miembros desempeñan la función para la que fueron dotados.
2) El cuerpo, la iglesia, se vuelve incapaz si algunos miembros no funcionan y no hacen el trabajo para el que se les dotó.
3) La habilidad del Cuerpo de Cristo para operar está determinada por el número y la eficacia de sus miembros. Mientras más funcionen y funcionen eficazmente los miembros del cuerpo (iglesia), más puede hacer el cuerpo (iglesia).
▬ 3. Cada miembro está colocado “en el cuerpo” como Dios quiso. El ojo ve porque Dios le dio la capacidad de ver. El oído oye porque Dios le dio la capacidad de oír. Sucede lo mismo en la iglesia. Note las palabras “cada uno de ellos”, cada miembro ha sido colocado en la iglesia por Dios y ha sido dotado por Dios. Dios no ha colocado a los miembros más prominentes en la iglesia. Dios nos ha colocado a “cada uno” de nosotros en la iglesia, y Él nos ha dotado para una función esencial. Y note: Lo que se nos llama a hacer y se nos dota para hacer es la voluntad de Dios. Somos lo que somos y tenemos los dones que tenemos porque Dios quiso que fuéramos como somos.
Pensamiento 1. Las implicaciones de este punto son contundentes. Cada creyente:
• Necesita agradecer a Dios por quién es y por su don.
• Necesita usar sus dones con toda diligencia y fervor.
▬ 4. Cada miembro es único, pero juntos hay solo un cuerpo. ¿Si solo existiera un miembro, dónde estaría el cuerpo? Por supuesto, no habría cuerpo. Sucede lo mismo con la iglesia. Si hay solo un miembro en la iglesia, sería significativo, la persona más importante. ¿Pero dónde estaría la iglesia? Está claro: La iglesia no la conforma una persona importante y significativa. La iglesia la conforman muchos miembros, todos importantes y significativos. Pero observe lo siguiente: “A pesar de la diversidad, la iglesia es aún un cuerpo”.
“De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría” (Ro. 12:6-8)
“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Co. 12:4-7).
[3]. (12:21-23) Iglesia: Algunos que son más dotados sienten que son más importantes para el cuerpo. Este punto consiste en una reprensión directa a aquellos que tratan de dominar o imponer su voluntad en una iglesia. La voluntad y los deseos propios de una persona nunca se deben imponer ni forzar en la iglesia. Cada miembro es importante y significativo y debe considerársele. Con gran frecuencia, hay quienes sienten que son más importantes que otros en la iglesia. Sienten que sus dones y contribuciones son más significativos que los de otros. La idea central de este punto es que tales sentimientos y pensamientos son erróneos, totalmente erróneos. Hasta el miembro más pequeño y menos dotado (que usa su don) es tan importante para la función de la iglesia como el ministro o la persona más dotada. “Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito”. “Ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros”. Todos son importantes para Dios. De hecho, note lo que dicen las Escrituras; ambos puntos son verdaderamente reveladores, una sorpresa para lo que piensan la mayoría de las personas:
▬ 1. Los miembros más débiles (los menos dotados) son realmente más necesarios. La palabra “débil” (asthenes) quiere decir enfermo, enfermizo. Demuestra que en apariencia algunos miembros pueden parecer menos importantes, pero no es así; son esenciales. De hecho, en realidad son más necesarios. El laico promedio que sirve como un obrero personal, aunque la multitud no lo vea nunca, es mucho más importante para las decisiones en función de Cristo que el evangelista que se encuentra en el centro de la escena. El santo que se haya convertido en un guerrero de la oración es mucho más importante para la fortaleza de la iglesia que el predicador más elocuente que haya ocupado el púlpito.
▬ 2. Las partes impresentables del cuerpo se tratan con mayor honor. Se hace referencia a la ropa. Nos esforzamos más vistiendo las partes impresentables de nuestro cuerpo, proporcionándoles una nobleza especial.
Así debiera suceder en la iglesia. Al menos dotado se le debiera reconocer y tratar con una nobleza muy especial, porque realmente son más necesarios.
Pensamiento 1. Se aborda bien el objetivo: Ningún creyente o grupo de creyentes deben menospreciar, rechazar, ni esquivar a los menos dotados en la iglesia. Todos son importantes; de hecho, los menos dotados que están usando sus dones en función de Cristo son realmente más necesarios. Ellos están “en contacto directo con la obra”; por lo tanto, se les debe tratar con mayor honor.
“mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve” (Lc. 22:26).
“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Ro. 12:3).
“sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia” (1 Co. 1:27-29).
“Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorias como si no lo hubieras recibido?” (1 Co. 4:7).
“Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (1 P. 5:5).
[4]. (12:24-26) Iglesia: Dios ha puesto tanto al presentable como al impresentable en un mismo cuerpo. Las partes presentables de nuestro cuerpo no tienen necesidad de ropa; por consiguiente, no las vestimos (por ejemplo, el rostro y las manos). Dios ha hecho lo mismo con la iglesia. Dios ordenó el cuerpo en unidad. La palabra “ordenó” (sunekerasen) quiere decir mezclar, combinar, y unir. Dios ha ordenado la iglesia como es: Los dotados y los menos dotados mezclados, combinado, y juntados. Y lo ha hecho de tal manera que
pertenece mayor honor a aquellos que están tan dotados. El guerrero de oración es mucho más importante que el solista que le da el frente a las personas. El testigo laico de Cristo es más necesario que el predicador que ocupa el púlpito. La persona que ministra al enfermo y al anciano es más honorable que el presidente del consejo que guía a toda la congregación en asuntos administrativos.
Todos son importantes, pero los más honorables no son necesariamente los que se paran delante de la iglesia. En ocasiones los más honorables son los que nunca se ven, los que hacen su ministerio por el Señor, desempeñando sus dones y funcionamiento dentro de la iglesia según Él ha ordenado.
▬ 1. Dios ha ordenado 0 unido a los miembros para evitar que entren en conflicto. No debe haber celo, orgullo, ni división dentro de la iglesia; porque Dios ha dotado a cada creyente para que complemente a los otros. Dios los ha dotado a todos para que funcionen en armonía.
“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis toda una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).
“Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).
“solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).
“Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).
“Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).
▬ 2. Dios ha ordenado o unido a los miembros para crear una preocupación natural de uno por otros. Observe las palabras “todos se preocupen los unos por los otros”. Esa misma preocupación de unos por otros debiera mostrársele a un miembro de la misma manera que a otro miembro.
Un miembro de la iglesia no es más importante que otro miembro, no para Dios, y tampoco debiera serlo para nosotros. No debiera haber favoritismo o ni parcialidad para con nadie. Cuando un miembro del cuerpo humano se duele, se duele todo el cuerpo. Cuando un miembro (por ejemplo, los pies en una carrera) es honrado, todo el cuerpo se regocija con los pies. Así debe ser en la iglesia. La iglesia es un cuerpo; por consiguiente, debe dolerse y regocijarse juntamente. El cuerpo debe atravesar junto la experiencia de la vida, doliéndose y regocijándose con cada miembro, cuidando y preocupándose por cada miembro.
“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mi” (Mt. 25:35, 36).
“En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch. 20:35).
“Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).
“Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:22).
“También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).
[5]. (12:27-30) Iglesia: Cada creyente es un miembro del Cuerpo de Cristo y ocupa su propio lugar en él. Este punto es contundente y enfático.
=> “Vosotros sois el cuerpo de Cristo”: De un modo colectivo, contamos con el privilegio supremo. Somos los miembros de Cristo, de su cuerpo, del cuerpo del propio Hijo de Dios.
=> “Miembros cada uno en particular”: De un modo individual, cada uno de nosotros es un miembro del Cuerpo de Cristo. No hay un solo creyente que esté excluido, y nadie tiene más condición de miembro que ningún otro creyente.
Pablo ilustra el punto enumerando algunos de los dones. Él dice dos cosas significativas:
▬ 1. Dios ha colocado y ha dotado a cada miembro de la iglesia, Por ejemplo, considérense estos ocho dones:
» a. Primero, Dios ha puesto apóstoles en la iglesia (vea el Estudio a fondo 1, Apóstol 1ª Co. 12:28 para un análisis).
» b. Segundo, Dios ha puesto profetas en la iglesia (vea la nota del 8 al 14 junio 2026, Dones 1ª Co. 12:8-10 para un análisis).
» c. Tercero, Dios ha puesto maestros en la iglesia. El don de la enseñanza es el don de instruir a los creyentes en la verdad de Dios y su Palabra. Es el don de proporcionarles a las personas un cimiento y un fundamento en la doctrina, reprobación, corrección, y justificación.
» d. También estaba el don de milagros (vea 1 Co. 12:8-10.).
» e. Estaba el don de sanidad (vea 1 Co. 12:8-10.).
» f. Estaba el don de ayudar. Este es el don que hace exactamente lo que expresa: Ayuda a las personas. Todos conocemos a algunas personas que siempre están dispuestas a ayudar a las demás personas, siempre están disponibles y preparadas para brindar una mano. Estas personas están particularmente dirigidas a ayudar a los necesitados, por ejemplo, a las viudas o los viudos, a los huérfanos, a los incapacitados físicamente, a los confinados, y a los pobres.
» g. Estaba el don de gobernación o administración. La palabra griega es descriptiva (kuberneseis). Se refiere al práctico de un barco, la persona que conduce el barco en los canales peligrosos de los océanos. La iglesia, desde luego, necesita a tales personas que le puedan dar dirección en su trayectoria para llegar al destino que Dios le ha señalado.
» h. Estaba el don de diferentes lenguas (vea 1 Co. 12:8-10.).
▬ 2 Debe tenerse en cuenta que todos los miembros no tienen el mismo don.
=> ¿Son todos apóstoles?
=> ¿Son todos profetas?
=> ¿Son todos maestros?
=> ¿Hacen todos milagros?
=> ¿Tienen todos los dones de sanidad?
=> ¿Hablan todos lenguas?
=> ¿Interpretan todos lenguas?
La respuesta es obvia. ¡No! Dios no ha dotado a todos los creyentes con el mismo don.
“A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos” (Mt. 25:15).
“Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1 Co. 12:11).
“a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:12).
ESTUDIO A FONDO 1. (12:28) Apóstol: Enviar. Un apóstol es un representante,un embajador, una persona que es enviada a un país arepresentar a otro país. Hay tres verdades acerca de losapóstoles.
=> Él le pertenece a al que lo ha enviado.
=> Su misión es ser enviado.
=> Él posee toda la autoridad y poder del que lo envía.
La palabra “apóstol” tiene un uso restringido y amplio en el Nuevo Testamento.
▬ 1. El sentido restringido. Se refiere a los doce apóstoles y a Pablo como apóstol (Hch. 1:21-22; 1 Co. 9:1). En este sentido restringido había al menos dos requisitos básicos.
» a. El apóstol era un hombre elegido directamente por el propio Señor o por el Espíritu Santo (cp. Mt. 10:1-2; Mr. 3:13-14; Lc. 6:13; Hch. 9:6, 15; 13:2; 22:10, 14-15; Ro. 1:1). Él era un hombre que había visto o acompañado al Señor Jesús.
» b. El apóstol era un hombre que había sido testigo ocular del Señor resucitado (Hch. 1:21-22; 1 Co. 9:1).
▬ 2. El sentido amplio. La palabra “apóstol” se refiere a otros hombres que predicaban el evangelio. El término se usa con dos misioneros, Bemabé (Hch. 14:4, 14, 17) y Silas (1 Ts. 216); y dos mensajeros, Tito (2 Co. 8:23) y Epafrodito (Fil. 2:25). Solo existe una posibilidad de que Jacobo, el hermano del Señor (Gá. 1:19), Andrónico y Junias (Ro. 16:7) se les haga referencia como apóstoles.
En el sentido restringido, el don de apóstol estaba destinado a desaparecer por los requisitos únicos para recibir el don. Pero históricamente, en el sentido amplio, haya quizás un sentido en el que los requisitos y el don como tal aún son dados y usados por el Señor. El siervo del Señor de cualquier generación debe ver al Señor y conocerlo íntimamente. Asimismo, el siervo debe ver y experimentar personalmente el poder de la resurrección. Ciertamente hay algunas personas en las diferentes generaciones que han visto al Señor Jesús y que conocen y experimentan el poder de la resurrección del Señor. Quizás el Señor Jesús los dote con el don muy especial de apóstol para que los usen en su bien preciado dominio, la iglesia.
[6]. (12:31) Dones: Cada creyente debe codiciar los dones mejores. Note que hay una codicia permitida. El creyente debe codiciar los “dones mejores” de modo que pueda servir de un modo más eficaz a su Señor. Sin embargo, hay un camino más excelente aparte de los dones, algo muy superior, una cualidad que sobrepasa todos los dones juntos. Y todo creyente puede poseerlo, no importa quién sea. ¿Cuál es la cualidad? ¿Qué es eso que es aún más grande y más supremo que la mayor unidad posible de los dones? Ese es el tema del próximo capítulo.
Nota del expositor bíblico: «Dios organizó su Iglesia de tal manera que repartió dones espirituales a cada uno de sus miembros, para que se complementen mutuamente, procurando el honor, la armonía y la dignidad en el ejercicio de sus funciones».
1er TÍTULO: Soberanía divina para ubicar a cada miembro en el cuerpo, sin prescindir de ninguno. Versículos 18 al 21. Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. (Léase: Romanos 12:3 al 6. Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe ▬ Efesios 4:7. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.).
Comentario de Romanos 12 (12:3-5) Humildad ▬ dones espirituales ▬ iglesia ▬ cuerpo de Cristo: el creyente tiene buen concepto de sí pero no demasiado alto. La exhortación se dirige a «todo hombre que está entre vosotros». Todo creyente necesita trabajar con humildad. Muchas personas tienden a tener un concepto demasiado elevado de sí mismos. Muchos llegan a estar engreídos, orgullosos y arrogantes.
Se inflan con su…
[• importancia. • capacidad. • opiniones. • apariencia. • logros. • educación. • popularidad. • riquezas. • bondad. • posición. • posesiones. • título.].
Hay muchísimos que se tienen en alta estima, y piensan de sí mismos como mejores que otros. Dios está contra tales actitudes hinchadas.
▬ 1. Ten un buen concepto de ti mismo, pero piensa con cordura (sofronein). La palabra significa ser equilibrado, sano, estar en su sano juicio. Por lo tanto, la exhortación es a pensar de sí mismo sabia y centradamente, haciendo una evaluación justa y bien equilibrada de uno mismo y de sus capacidades. Hay que hacer una evaluación de sí mismo, pero debe ser un juicio sobrio y equilibrado, no un juicio insano y carente de equilibrio. Note cuán enfático es esto: tener un concepto demasiado elevado de sí es un pensamiento carente de cordura. Pensar que uno es más importante que otro es conducta insana. Toda persona es importante para Dios; cada persona es significativa e importante en el reino de Dios, no importa quién sea esa persona.
▬ 2. Las razones por las que debemos andar humildemente delante de los demás son claramente enunciadas.
» a. Lo que somos y tenemos ha venido de Dios. Es Dios quien repartió a cada uno la medida de fe. La palabra «fe›› en el contexto de estos versículos significa una fe eficiente, o que obra. Incluye…
• los dones y capacidades que Dios da a una persona.
• la fe y el impulso o confianza para usar los dones.
Dicho en forma sencilla, una fe eficiente es la capacidad y el impulso que hay dentro de una persona para tomar el don y servir a Dios, para hacer su contribución a la vida y a la comunidad. Esta es otra forma de decir lo mismo: la medida de fe (vv. 3 y 6) es el don y el poder espiritual que Dios da a cada creyente para su tarea específica sobre la tierra. Dicho en forma sencilla, todo lo que una persona es y tiene ha venido de Dios. Nada viene del hombre mismo. Por lo tanto, ninguna persona tiene razón para tener un concepto demasiado alto de sí.
«Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación» (Stg. 1:17).
«Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorias como si no lo hubieras recibido?» (1 Co. 4:7).
Además, note otro factor: lo que hemos recibido de Dios es siempre una medida solamente. Nadie tiene una cantidad total de algo. Ninguna persona es perfecta en alguna área. Todos nos agotamos, deterioramos y decaemos. Todos tenemos que dar un paso al costado para dejar el paso a otros, no importa cuáles hayan sido nuestras capacidades y contribuciones. No tenemos razón para un concepto demasiado elevado de nosotros mismos.
«Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo» (Ef. 4:7).
» b. Dios da dones a cada persona, no solamente a una persona ni a unas pocas personas. Note que Dios repartió a cada uno una medida de fe. Ninguna persona o personas tiene el monopolio de algún don o capacidad. Cada creyente ha recibido un don de Dios; ninguno ha sido omitido por Dios. Un creyente es tan importante para Dios como cualquier otro creyente, no importa quién sea ese creyente. No hay lugar para el orgullo y la arrogancia en el reino de Dios; no hay lugar para pensar que uno es más importante que otros. Este tipo de pensamiento es insano.
» c. Los creyentes genuinos son un cuerpo en Cristo. Este es el cuadro más hermoso de Cristo en las Escrituras, y debido a su efectividad se usa con frecuencia (cp. 1 Co. 10:17; l2:12s.; 12:27; Ef. 1:22-23; 2:16; 4:4,15-16; 5:22ss; Col. 1:18, 24).
Los creyentes se pueden comparar con el cuerpo humano. El cuerpo humano tiene muchas partes o miembros, y no hay dos miembros que tengan la misma función. Así ocurre con los creyentes. Los creyentes son muchos, no obstante, son un cuerpo en Cristo. Cada miembro en particular tiene una clara función que cumplir en el mundo, sin embargo, es un miembro de todos los demás creyentes. Cabe destacar que la unión de los creyentes no es organizacional. No es el mismo tipo de unidad que existe en un club social o en una organización cívica, que es una unidad basada en cosas tales como la amistad, la preferencia, la vecindad, la profesión, la necesidad humana, la opinión o la organización. La unión entre creyentes genuinos es nacida del Espíritu de Dios, de un verdadero nacimiento y unión espiritual. Es una unión que se basa en una comunión constante e íntima con Dios y que obtiene su vida, propósito y significado de Dios. La unión entre verdaderos creyentes es una unión vivificada y animada por un Espíritu común, un Espíritu que realmente vive, el Espíritu de Dios mismo.
El punto se afirma claramente: todos los miembros no tienen la misma función (praxis) u oficio. Dios ha puesto a los creyentes en el mundo con objetivos específicos, y ha dotado al creyente con la medida de fe necesaria para cumplir su función. El creyente es una parte de todo el cuerpo, en que cada miembro tiene una tarea que ejecutar. No hay lugar para la autoexaltación, el orgullo ola arrogancia; no hay lugar para tener un concepto demasiado alto de sí. El creyente no está solo en el mundo. Cada creyente tiene una medida de fe para cumplir su función, y cada miembro necesita que su función sea cumplida. Por lo tanto, ningún creyente tiene el derecho de tener de sí un concepto más elevado que el que tiene de otros creyentes. Cada creyente como individuo es importante para el cuerpo de Cristo. Cada creyente es necesario para completar, consumar y perfeccionar el cuerpo. El cuerpo queda impedido sin el funcionamiento activo de cada miembro. Cada miembro es muy importante.
El punto es éste: los creyentes deben evaluarse y conocerse bien a sí mismos. Deben saber quiénes son y qué dones les ha dado Dios. Deben evaluar la medida de fe que Dios les ha dado y deben ser honestos en su evaluación. No deben valorarse en exceso, ni deben valorarse por debajo de lo que son. El juicio del creyente acerca de sí debe ser preciso y sabio para que cumpla su tarea sobre la tierra.
Pensamiento 1. Solamente cuando uno se conoce a si mismo -en forma precisa, honesta y verdadera- es que se puede hacer la contribución debida a la familia, al trabajo, a la sociedad, a la iglesia y al mundo. Solamente cuando servimos en nuestra plena capacidad podemos cumplir nuestra tarea sobre la tierra.
• Si tenemos un concepto demasiado alto de nosotros mismos, intentaremos cosas demasiado grandes y terminaremos en el fracaso.
• Si tenemos un concepto demasiado bajo de nosotros mismos, nunca haremos todo lo que debiéramos, ni haremos las contribuciones que éramos capaces de hacer.
«Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás honra delante de los que se sientan contigo a la mesa» (Lc. 14:10).
«Mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve» (Lc. 22:26).
«Humillaos delante del Señor, y él os exaltará» (Stg. 4:10).
«Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a los otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes» (1 P. 5:5).
Pensamiento 2. Dios dota al creyente con una cierta medida de dones espirituales; por lo tanto, el creyente debe utilizarlos conforme a la medida de fe que Dios le ha dado para su uso. Sin embargo, el creyente debe orar siempre pidiendo más y más fe.
«Dijeron los apóstoles al Señor: auméntanos la fe» (Lc. 17:5).
«Creo; ayuda mi incredulidad» (Mr. 9:24).
«Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Ro. 10:17).
Efesios comentario de (4:7) Dones Espíritu: Todo creyente tiene un don. Advierta las palabras: “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo” No hay un solo creyente exceptuado o dejado fuera’ Cristo le ha otorgado a cada creyente algún don espiritual. Es importante advertir qué se quiere significar por don espiritual. Un don espiritual no significa la capacidad natural o el talento de una persona. Dios, por supuesto, tiene presente las capacidades naturales y los talentos cuando le otorga un don a una persona, pero los dones espirituales son dones especiales otorgados a los creyentes. Son dones altamente especializados, dones que se otorgan para fortalecer a más creyentes en la iglesia y en el testimonio y el ministerio al mundo. Lo que cabe advertir es que todo creyente genuino ha recibido un don espiritual, un don altamente especializado. Ha recibido su don para llevar adelante el ministerio del Señor en la tierra.
Advierta otro punto significativo. Jesucristo nos da la gracia para utilizar nuestros dones. La gracia significa la fortaleza, la sabiduría, el valor, la motivación, el amor, la preocupación, el cuidado y el poder, todo el favor y las bendiciones de Cristo. Lo que se necesite para utilizar el don, es lo que Cristo nos da. Él mide exactamente la cantidad de gracia necesaria para el uso máximo de un don.
Pensamiento 1: ¡Qué gloriosa verdad! ¡Qué chispa de aliento! Todos nosotros recibimos un don de Cristo, un don altamente especializado. Y tenemos la medida de la gracia ~cualquier medida que sea necesaria- para usar nuestros dones. Cristo derrama su gracia sobre nosotros, equipándonos para llevar adelante nuestra tarea en la tierra. Esto es significativo, dado que significa que nuestro don es el don de Cristo. Es el mejor don para nosotros. No debemos sentirnos poco complacidos con nuestro don, ni querer ser como otra persona y tener su don. Cristo nos ha colocado y nos ha dado el mejor don para nosotros, si realmente somos suyos, entregados y comprometidos para servirlo.
“A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos” (Mt. 25:15).
“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Ro. 12:3).
“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo” (1 Co. 12:4).
“Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Co. 12:7).
2° TÍTULO: Todos los miembros son útiles en la Iglesia, cada uno cumpliendo su función. Versículos 22 y 23. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. (Léase: Romanos 15:1 y 2. Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación. ▬ 1ª a los Corintios 3:5. ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.).
Comentario de Romanos (15:1-3). Fraternidad-ministerio-débil-debilidades: en una iglesia fuerte, el que está firme soporta las debilidades del débil. Los creyentes débiles son descritos en el capítulo 14. Son…
• los que juzgan, se quejan, murmuran, y critican (cp. 14:2-3, 10, 13).
• los que todavía confían en una conducta legalista, una conducta de prohibiciones y mandatos (Ro. 14:1, 14-15).
• los que desobedecen la Palabra de Dios y están en contra de mandatos específicos de Dios (Ro. 14:10-12, 16-23).
La palabra «soportar» (bastazein) no significa soportar en el sentido de aguantar y tolerar en una actitud molesta. Significa llevar consigo al débil, sostenerlo, llevarlo como un padre o madre llevaría a un hijo: con amor y ternura, con comprensión y cuidado.
▬ 1. ¿Cómo podría prevalecer en la iglesia una actitud como la descrita? La Escritura da claramente la respuesta: «Cada uno de nosotros agrade a su prójimo» Es así de simple: no nos agradarnos a nosotros mismos, sino agrademos a nuestro prójimo; vivamos para su bienestar y edificación. No importa lo que queramos…
• el lugar donde quisiéramos ir, • la bebida que deseemos tomar, • la comida que nos gustaría comer, • la película que desearíamos ver, • la cosa que quisiéramos comprar,
…si va a ser piedra de tropiezo para nuestro hermano, no lo hagamos. Agradamos, ayudamos, sostenemos y vivimos para el bienestar de nuestros hermanos y hermanas para que puedan ser edificados y fortalecidos en la fe.
▬ 2. El creyente tiene el mayor de todos los modelos en todo el mundo para negarse a sí mismo y vivir para el prójimo: Jesucristo mismo. «Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo».
• Los oprobios lanzados contra Dios -la maldición. El rechazo, la incredulidad, la negación, la hostilidad, toda la deshonra y rebelión contra Dios- hirieron el corazón de Cristo. En consecuencia, Cristo se presentó para llevar los oprobios lanzados contra Dios: vino a la tierra y cargó con el pecado de los oprobios e hizo posible que toda persona alabara a Dios en lugar de insultar su glorioso nombre. El celo por quitar toda la deshonra arrojada contra Dios consumió a Cristo y cayó sobre El.
Note el punto: Cristo no vino para agradarse a sí mismo. No oró: «Padre quita de mí esta copa de sacrificio y negación, no importa lo que sea». Su oración fue: «Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú» (Mt. 26:39). Jesucristo es el ejemplo del creyente que busca agradar a otros en lugar de agradarse a sí mismo.
«Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas» (1 P. 2:21).
«Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu» (1 P. 3:18).
Pensamiento 1. ¡Qué espíritu glorioso prevalecería en la iglesia si esto realmente fuese puesto en práctica como las Escrituras dicen: por «cada uno de nosotros»!
«En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir» (Hch. 20:35).
«Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo» (Gá. 6:2).
Pensamiento 2. Note cuán transformador es este punto. El creyente serio ya no pregunta si una conducta dudosa es correcta y moral, sino si es buena para su hermano. ¿Edificará esto a su hermano?
«El amor no hace mal al prójimo: así que el cumplimiento de la ley es el amor» (Ro. 13:10).
«Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación» (Ro. 14:19).
«Si en verdad cumplís la ley real, conforme a las Escrituras: Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Stg. 2:8).
Comentario de 1ª de Corintios (3:5) Ministros: Los ministros de Dios son servidores. La palabra “ministros” (diakonoi) significa servidor, asistente, o mesero. Se hace énfasis en la condición humilde del servicio. Los ministros no son señores de la iglesia y congregación de Dios; son servidores humildes. Son los servidores de Dios y los servidores del pueblo de Dios. Se hace énfasis en dos puntos de la servidumbre:
▬ 1. Los ministros son solo instrumentos de Dios. Son solo servidores “por medio de los cuales [o a través de quienes] habéis creído”. A modo de repetición, los ministros no son los señores de la vida de las personas. No son a quienes los creyentes deben alabar ni en quienes los creyentes deben estar centrados. Dios debe ser el centro de atención, palabra, y lealtad. Ningún ministro creó el mensaje del evangelio, Dios si. Ningún ministro salva al creyente, Dios sí. Ningún ministro lleva a una persona a creer, Dios sí. El ministro de Dios es solo el instrumento y servidor del Señor, no el Señor.
“Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros” (Jn. 13:14).
“Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas” (Jn. 21:16).
“Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones” (Ro. 1:9).
▬ 2. Los ministros pueden ayudar a las personas solo según Dios les concede. Los dones del ministerio no son dotes y capacidades naturales. Los dones de proclamar el evangelio y de ministrar a las personas no son del predicador. Son dones espirituales dados solo por Dios, y el ministro solo puede servir eficazmente cuando Dios le da los dones de su Espíritu. Por consiguiente, el hombre, el ministro mismo como persona, no tiene nada de lo que las personas se puedan gloriar. Los dones son de Dios y solo de Dios; por consiguiente, las personas deben centrar sus pensamientos y alabanza en Dios solamente.
“A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos” (Mt. 25:15).
“De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe” (Ro. 12:6).
“Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorias como si no lo hubieras recibido?” (1 Co. 4:7).
“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo” (1 Co. 12:4).
“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros” (Ef. 4:11).
3er TÍTULO: Dios ordena la Iglesia para una perfecta unión entre los creyentes. Versículos 24 y 25. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. (Léase: Salmo 133. ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía! Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y baja hasta el borde de sus vestiduras; Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sion; Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna. ▬ Efesios 4:11 al 13. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo).
Comentario de Efesios (4:11). Dones espirituales: Todo don del creyente está centrado en Cristo. Advierta las palabras “Él constituyó”. Es Cristo y únicamente Cristo el que otorga dones espirituales a los hombres. Los hombres no pueden crear los dones ni dar los
dones a otros hombres. Solo Cristo posee los dones espirituales para dar a los hombres. Aquí se mencionan cinco dones.
▬ 1. El don de un apóstol. La palabra “apóstol” (apóstoles) significa enviar. Un apóstol es un representante, un embajador, una persona que es enviada a un país para representar a otro país. Hay tres cosas ciertas sobre el apóstol.
=> Él pertenece al que lo ha enviado.
=> A él se le ha encargado salir.
=> Él posee la autoridad y el poder de quien lo envía.
La palabra “apóstol” tiene un uso amplio y otro estrecho en el Nuevo Testamento.
» a. El sentido estrecho. Se refiere a los doce apóstoles y a Pablo como un apóstol (Hch. 1:21-22, 1 Co. 9:1). En este sentido estrecho hubo por lo menos dos calificaciones básicas.
1) El apóstol era un hombre elegido directamente por el Señor mismo o por el Espíritu Santo (cp. Mt. 10:1-2; Mr. 3:13-14; Lc. 6:13; Hch. 9:6, 15; 13:2; 22:10, 14-15; Ro. 1:1).
2) El apóstol era un hombre que había sido testigo ocular del Señor resucitado (Hch. 1:21-22, l Co. 9:1).
» b. El sentido amplio. La palabra “apóstol” se refiere a otros hombres que predicaron el evangelio. Se lo utiliza respecto de dos misioneros, Bemabé (l4:4, 14, 17) y Silas (1 Ts. 2:6) y dos mensajeros, Tito (2 Co. 8:23) y Epafrodito (Fil. 2:25). Existe también
la posibilidad de que Santiago, el hermano del Señor (Gá. 1:19) y Andrónico y Junias (Ro. 16:7) sean referidos como apóstoles.
En el sentido estrecho, el don de un apóstol se desvanecía debido a las calificaciones singulares necesarias para recibir el don. Pero históricamente, en el sentido amplio, quizás haya un sentido en el cual las calificaciones y el don mismo se sigan entregando y sean utilizadas por el Señor. El siervo del Señor de cualquier generación debe ver al Señor y conocerlo íntimamente. Del mismo modo, el siervo debe ver y experimentar personalmente el poder de la resurrección. Por cierto, hay algunos en todas las generaciones que han visto al Señor Jesús y que conocen y experimentan el poder de la resurrección del Señor. Quizás el Señor Jesús los invista con el don muy especial de un apóstol para ser empleado enteramente en su dominio más preciado: la iglesia.
▬ 2. El don de un profeta. Este es el don de hablar bajo la inspiración del Espíritu de Dios. Incluye tanto la predicción como la proclamación y ninguna de ellas debería minimizarse a pesar del abuso del don. No cabe duda de que se ha abusado del don de predecir
eventos hasta el punto del ridículo. Sin embargo, el abuso de un don no elimina el hecho de que el Espíritu de Dios a veces les da a los creyentes una visión de eventos futuros a fin de prepararlos y fortalecerlos para enfrentar los eventos. Sin embargo, la principal función de la profecía está claramente manifiesta en las Escrituras, y el hecho deberían seguirlo todos los creyentes:
“Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).
▬ 3. El don de un evangelista. Este es el don de llevar el evangelio por todo el mundo. Es el don que se especializa en proclamar el evangelio a los perdidos del mundo. Incluiría tanto lo que llamamos el evangelista como el misionero.
“Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él” (Hch. 21:8; cp. Hch. 8:26-40).
“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros” (Ef. 4:11).
▬ 4. El don de un pastor (poimenas). A. T. Robertson señala que el Señor Jesucristo le dijo a Pedro que pastoreara a sus ovejas (Jn. 21:16), que Pedro les dijo a otros ministros que pastorearan el rebaño de Dios (l P. 5:2) y que Pablo le dijo a los ancianos (ministros) de Éfeso que pastorearan la iglesia de Dios por la cual había muerto Cristo (Hch. 20:28) (Word Pictures in the New Testament [Imágenes de palabras en el Nuevo Testamento), Vol. 4, p. 53). Los rasgos de un pastor pueden verse al observar las referencias a Cristo como el pastor de los creyentes. El pastor está por debajo del Pastor Principal, Cristo Jesús nuestro Señor.
» a. El pastor conoce a las ovejas, la conoce a cada una por su nombre. Se dice que este ha sido un hecho entre los pastores y sus ovejas en la época de Jesús. En realidad, los pastores conocían a cada oveja en forma individual, incluso en grandes rebaños. El hecho se aplica por cierto a Cristo y sus ovejas.
“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen” (Jn. 10:14).
“Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él” (1 Co. 8:3).
“Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Is. 43:1).
» b. El pastor alimenta a las ovejas aunque Él tenga que reunirlas con sus brazos y llevarlas a la pastura.
“Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas” (Is. 40:11).
» c. El pastor guía a las ovejas a la pastura y lejos de lugares peligrosos y precipicios.
“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Sal. 23:1-4).
» d. El pastor busca y salva a las ovejas que se pierden.
“Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas,
¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?” (Mt. 18:11-12).
“Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil; más a la engordada y a la fuerte destruiré; las apacentaré con justicia” (Ez. 34:16).
» e. El pastor protege a las ovejas. Incluso sacrifica su vida por las ovejas.
“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Jn. 10:11).
“Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno” (He. 13:20).
» f. El pastor restaura a las ovejas que se descarrían y regresan.
“Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas” (1 P. 2:25).
» g. El pastor recompensa a las ovejas por su obediencia y fidelidad.
“Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 P. 5:4).
» h. El pastor separa a las ovejas de las cabras.
“Y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda” (Mt. 25:32-33).
▬ 5. El don de un maestro. Algunos comentaristas consideran que la enseñanza forma parte del don del pastor, es decir, que el pastor es el pastor-maestro. La función del maestro es el don de instruir a los creyentes en la verdad de Dios y su Palabra. Es el don de arraigar y fundamentar a las personas en la doctrina, la reprobación, la corrección y la justicia. Enseñar es un elevado llamado, uno de los más elevados. La enseñanza ocupa el segundo lugar luego de los dones espirituales de apóstol y profeta (Hch. 13:1; l Co. 12:28; Ef. 4:11). Todo apóstol y profeta y pastor cuenta con el don de enseñar, pero todo maestro no es un apóstol ni un profeta ni un pastor. El don de enseñar carga con una de las más grandes responsabilidades otorgadas por Dios. Por lo tanto, al maestro se le requerirá que dé cuenta en forma estricta a Dios de su fidelidad al usar este don.
El don espiritual de ensenar es el don de comprender y comunicar la Palabra de Dios, de edificar creyentes en las verdades de la Palabra de Dios. involucra comprensión, interpretación, disposición y comunicación de la Palabra de Dios. El don de enseñar se le otorga al creyente que compromete su vida a la Palabra de Dios, a compartir sus gloriosas verdades con el pueblo de Dios.
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt. 28:19-20).
[4]. 12-16) Dones espirituales: Todo don del creyente tiene un propósito triple. Advierta un hecho significativo: Los cinco dones descriptos más arriba son dones que involucran discurso o proclamación. Son dones muy especializados, dones que por lo general se consideran como los dones oficiales o profesionales de la iglesia. No se dan en toda su medida a cada creyente, si bien todo creyente…
• Debería ser un apóstol en cuanto a que está sirviendo a Cristo en un ministerio muy especial y fielmente utilizando el don que Dios le ha dado.
• Debería ser un profeta al proclamar diariamente la Palabra de Dios.
• Debería ser un evangelista en cuanto a que da testimonio a los perdidos.
• Debería ser un pastor en cuanto a que está pastoreando y ocupándose todo el tiempo de las personas.
• Debería ser un maestro en cuanto a que está enseñando las verdades de la Palabra de Dios a todo ser que conoce.
▬ 1. Hay un propósito inmediato para los dones profesionales u oficiales de la iglesia y entre la gente de Dios. Consiste en preparar a los creyentes para realizar la obra del ministerio. La palabra “perfeccionar” (katartizo) significa preparar para el servicio y el ministerio. Esta consideración es crítica, puesto que el que ocupa un cargo oficial en la iglesia no debe ser el único que realiza la obra del ministerio. De hecho, su principal tarea es la de preparar, una persona que forma discípulos y prepara a los demás para servir a Cristo (ver nota, Discipulado, Mt. 28: 19-20). Advierta otro punto crítico: El propósito mismo de preparar a los legos es que el cuerpo de Cristo, la iglesia, pueda construirse. Este es un punto significativo, puesto que significa que la iglesia no puede edificarse sin los miembros mismos realizando la obra del ministerio. Todos los creyentes de una iglesia deben estar involucrados en la obra del ministerio. Como dice Wuest: “Esta es una orden para que el cuerpo de Cristo, la iglesia, pueda construirse al añadir almas que estaban perdidas y que se salvan, y por la edificación de los santos de manera individual”.
Si la obra del ministerio hubiera sido dejada en manos de los ministros profesionales, la obra nunca se hubiera realizado, porque hay demasiados pocos ministros oficiales. Se debe preparar a los legos para que lleguen a los perdidos y ministren para las necesidades de un mundo que carga con el peso de la maldad, el sufrimiento y la muerte.
▬ 2. Hay un propósito eterno para los dones oficiales o profesionales. No puede expresárselo con mayor claridad que como lo expresa el versículo mismo. Dice tres cosas:
» a. El ministro de Dios obra para lograr una unidad perfecta entre las personas de Dios. Al ministro de Dios se lo llama…
• Para que traiga paz y reconciliación a la iglesia.
• Para que conduzca a las personas a la armonía perfecta y unidad de espíritu.
• Para pastorear a las personas lejos de los disturbios, la división, la murmuración, el refunfuño, enfados y todos los demás pecados que militan en contra de una unidad perfecta.
“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis toda una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).
“Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).
“Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).
“Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que 0 sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).
“Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).
» b. El ministro de Dios obra para traer el conocimiento del Hijo de Dios.
“Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra” (Os. 6:3).
“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn. 8:31-32).
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3).
“A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte” (Fil. 3:10).
“Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios” (Col. 1:10).
» c. El ministro de Dios obra para lograr un hombre perfecto, un hombre que se mida con la estatura de Cristo mismo, a la plena altura de su estatura.
“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1 Co. 13:11).
“Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (He. 5:14).
“Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios” (He. 6:1).
“Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad” (2 P. 1:5-6).
“Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el dia de la eternidad. Amén” (2 P. 3:18).
“Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos” (1 Ti. 4:15).
▬ 3. Está el propósito personal para el profesional que carga con dones oficiales. Este propósito también implica tres partes.
» a. Que ya no seamos niños ni inmaduros, descarriados por falsas enseñanzas. Nuevamente, el versículo es el mejor comentario sobre sí mismo. Los ministros nos han sido dados para alejarnos de ser “niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de [falsa] doctrina” o falsas enseñanzas. Siempre debemos recordar que hay algo…
• “estratagema de hombres”: timadores, engañadores en la fe, hombres que nos engañarán para que no veamos la verdad.
• “que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”: timadores que actuarán en forma inteligente y que tendrán ideas nuevas que suenen correctas, pero que son solo engaños de la verdad.
Advierta que hay muchos de esos hombres, tantos que están solo mintiendo, deseando engañar.
“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mt. 7:15).
“Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mt. 15:9).
“Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos” (Hch. 20:30).
“Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos” (Ro. 16:18).
“No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas” (He. 13:9).
“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina” (2 P. 2:1).
“Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo” (2 Jn. 7).
» b. Que crezcamos en todas las cosas, en Cristo. Advierta que hay una sola forma de hacer esto: Expresando y proclamando la verdad. Esta es la tarea del ministro.
“Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Jn. 15:3).
“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Jn. 17:17).
“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).
» c. Que hagamos nuestra parte en la edificación de la iglesia. Advierta que cada articulación o cada creyente “proporciona” algo al cuerpo de Cristo (la iglesia). Y que lo que cada nueva articulación o creyente proporciona es muy importante. Advierta cómo se enfatiza la importancia: Cristo toma cada articulación o creyente y el creyente…
• Se une perfectamente con todos los demás creyentes.
• Compacta su obra con la provista por los demás creyentes.
• Tiene una obra eficiente y productiva junto con la que es medida por otros creyentes.
• Ayuda a incrementar el cuerpo.
• Ayuda a edificar el cuerpo en amor.
¿Qué más podría decirse acerca de la contribución que hace cada creyente? ¿Qué mayor desafío podría dársele a un creyente? Debemos dar todo lo que somos y tenemos para realizar la tarea. Hay mucho en juego para cada uno de nosotros. Un peso eterno de responsabilidad recae sobre cada creyente, puesto que cada uno es responsable de llegar a la gente y edificarla. Algunas personas nunca serán alcanzadas ni ministradas si uno de nosotros no hace lo que corresponde y se queda corto. Por este motivo, todos nosotros contamos con el don otorgado por Cristo Jesús nuestro Señor.
“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Co. 12:4-7).
“Ocúpate en estas cosas; permanece en ella para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos” (1 Ti. 4:15).
“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Co. 3:18)
“El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano” (Sal. 92:12).
“Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Pr. 4:18).
Amén, para la honra y gloria de Dios.


Deja un comentario