LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 12:26 AL 31. 26. De manera que, si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. 27. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. 28. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente, apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. 29. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? 30. ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? 31. Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente.
[4]. (12:24-26) Iglesia: Dios ha puesto tanto al presentable como al impresentable en un mismo cuerpo. Las partes presentables de nuestro cuerpo no tienen necesidad de ropa; por consiguiente, no las vestimos (por ejemplo, el rostro y las manos). Dios ha hecho lo mismo con la iglesia. Dios ordenó el cuerpo en unidad. La palabra “ordenó” (sunekerasen) quiere decir mezclar, combinar, y unir. Dios ha ordenado la iglesia como es: Los dotados y los menos dotados mezclados, combinado, y juntados. Y lo ha hecho de tal manera que
pertenece mayor honor a aquellos que están tan dotados. El guerrero de oración es mucho más importante que el solista que le da el frente a las personas. El testigo laico de Cristo es más necesario que el predicador que ocupa el púlpito. La persona que ministra al enfermo y al anciano es más honorable que el presidente del consejo que guía a toda la congregación en asuntos administrativos.
Todos son importantes, pero los más honorables no son necesariamente los que se paran delante de la iglesia. En ocasiones los más honorables son los que nunca se ven, los que hacen su ministerio por el Señor, desempeñando sus dones y funcionamiento dentro de la iglesia según Él ha ordenado.
▬ 1. Dios ha ordenado o unido a los miembros para evitar que entren en conflicto. No debe haber celo, orgullo, ni división dentro de la iglesia; porque Dios ha dotado a cada creyente para que complemente a los otros. Dios los ha dotado a todos para que funcionen en armonía.
“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis toda una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).
“Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).
“solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).
“Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).
“Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).
▬ 2. Dios ha ordenado o unido a los miembros para crear una preocupación natural de uno por otros. Observe las palabras “todos se preocupen los unos por los otros”. Esa misma preocupación de unos por otros debiera mostrársele a un miembro de la misma manera que a otro miembro.
Un miembro de la iglesia no es más importante que otro miembro, no para Dios, y tampoco debiera serlo para nosotros. No debiera haber favoritismo o ni parcialidad para con nadie. Cuando un miembro del cuerpo humano se duele, se duele todo el cuerpo. Cuando un miembro (por ejemplo, los pies en una carrera) es honrado, todo el cuerpo se regocija con los pies. Así debe ser en la iglesia. La iglesia es un cuerpo; por consiguiente, debe dolerse y regocijarse juntamente. El cuerpo debe atravesar junto la experiencia de la vida, doliéndose y regocijándose con cada miembro, cuidando y preocupándose por cada miembro.
“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mi” (Mt. 25:35, 36).
“En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch. 20:35).
“Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).
“Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:22).
“También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).
[5]. (12:27-30) Iglesia: Cada creyente es un miembro del Cuerpo de Cristo y ocupa su propio lugar en él. Este punto es contundente y enfático.
=> “Vosotros sois el cuerpo de Cristo”: De un modo colectivo, contamos con el privilegio supremo. Somos los miembros de Cristo, de su cuerpo, del cuerpo del propio Hijo de Dios.
=> “Miembros cada uno en particular”: De un modo individual, cada uno de nosotros es un miembro del Cuerpo de Cristo. No hay un solo creyente que esté excluido, y nadie tiene más condición de miembro que ningún otro creyente.
Pablo ilustra el punto enumerando algunos de los dones. Él dice dos cosas significativas:
▬ 1. Dios ha colocado y ha dotado a cada miembro de la iglesia, Por ejemplo, considérense estos ocho dones:
» a. Primero, Dios ha puesto apóstoles en la iglesia (vea 1ª Co. 12:28 para un análisis).
» b. Segundo, Dios ha puesto profetas en la iglesia (Dones 1ª Co. 12:8-10 para un análisis).
» c. Tercero, Dios ha puesto maestros en la iglesia. El don de la enseñanza es el don de instruir a los creyentes en la verdad de Dios y su Palabra. Es el don de proporcionarles a las personas un cimiento y un fundamento en la doctrina, reprobación, corrección, y justificación.
» d. También estaba el don de milagros (vea 1 Co. 12:8-10.).
» e. Estaba el don de sanidad (vea 1 Co. 12:8-10.).
» f. Estaba el don de ayudar. Este es el don que hace exactamente lo que expresa: Ayuda a las personas. Todos conocemos a algunas personas que siempre están dispuestas a ayudar a las demás personas, siempre están disponibles y preparadas para brindar una mano. Estas personas están particularmente dirigidas a ayudar a los necesitados, por ejemplo, a las viudas o los viudos, a los huérfanos, a los incapacitados físicamente, a los confinados, y a los pobres.
» g. Estaba el don de gobernación o administración. La palabra griega es descriptiva (kuberneseis). Se refiere al práctico de un barco, la persona que conduce el barco en los canales peligrosos de los océanos. La iglesia, desde luego, necesita a tales personas que le puedan dar dirección en su trayectoria para llegar al destino que Dios le ha señalado.
» h. Estaba el don de diferentes lenguas (vea 1 Co. 12:8-10.).
▬ 2 Debe tenerse en cuenta que todos los miembros no tienen el mismo don.
=> ¿Son todos apóstoles?
=> ¿Son todos profetas?
=> ¿Son todos maestros?
=> ¿Hacen todos milagros?
=> ¿Tienen todos los dones de sanidad?
=> ¿Hablan todos lenguas?
=> ¿Interpretan todos lenguas?
La respuesta es obvia. ¡No! Dios no ha dotado a todos los creyentes con el mismo don.
“A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos” (Mt. 25:15).
“Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1 Co. 12:11).
“a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:12).
ESTUDIO A FONDO 1. (12:28) Apóstol: Enviar. Un apóstol es un representante, un embajador, una persona que es enviada a un país a representar a otro país. Hay tres verdades acerca de los apóstoles.
=> Él le pertenece a al que lo ha enviado.
=> Su misión es ser enviado.
=> Él posee toda la autoridad y poder del que lo envía.
La palabra “apóstol” tiene un uso restringido y amplio en el Nuevo Testamento.
▬ 1. El sentido restringido. Se refiere a los doce apóstoles y a Pablo como apóstol (Hch. 1:21-22; 1 Co. 9:1). En este sentido restringido había al menos dos requisitos básicos.
» a. El apóstol era un hombre elegido directamente por el propio Señor o por el Espíritu Santo (cp. Mt. 10:1-2; Mr. 3:13-14; Lc. 6:13; Hch. 9:6, 15; 13:2; 22:10, 14-15; Ro. 1:1). Él era un hombre que había visto o acompañado al Señor Jesús.
» b. El apóstol era un hombre que había sido testigo ocular del Señor resucitado (Hch. 1:21-22; 1 Co. 9:1).
▬ 2. El sentido amplio. La palabra “apóstol” se refiere a otros hombres que predicaban el evangelio. El término se usa con dos misioneros, Bemabé (Hch. 14:4, 14, 17) y Silas (1 Ts. 216); y dos mensajeros, Tito (2 Co. 8:23) y Epafrodito (Fil. 2:25). Solo existe una posibilidad de que Jacobo, el hermano del Señor (Gá. 1:19), Andrónico y Junias (Ro. 16:7) se les haga referencia como apóstoles.
En el sentido restringido, el don de apóstol estaba destinado a desaparecer por los requisitos únicos para recibir el don. Pero históricamente, en el sentido amplio, haya quizás un sentido en el que los requisitos y el don como tal aún son dados y usados por el Señor. El siervo del Señor de cualquier generación debe ver al Señor y conocerlo íntimamente. Asimismo, el siervo debe ver y experimentar personalmente el poder de la resurrección. Ciertamente hay algunas personas en las diferentes generaciones que han visto al Señor Jesús y que conocen y experimentan el poder de la resurrección del Señor. Quizás el Señor Jesús los dote con el don muy especial de apóstol para que los usen en su bien preciado dominio, la iglesia.
[6]. (12:31) Dones: Cada creyente debe codiciar los dones mejores. Note que hay una codicia permitida. El creyente debe codiciar los “dones mejores” de modo que pueda servir de un modo más eficaz a su Señor. Sin embargo, hay un camino más excelente aparte de los dones, algo muy superior, una cualidad que sobrepasa todos los dones juntos. Y todo creyente puede poseerlo, no importa quién sea. ¿Cuál es la cualidad? ¿Qué es eso que es aún más grande y más supremo que la mayor unidad posible de los dones? Ese es el tema del próximo capítulo.
Nota del expositor juvenil: El apóstol Pablo hace un llamado a la Iglesia a ordenarse con respecto a los dones espirituales: no son para dividirla ni para nuestro beneficio personal. Es el Espíritu Santo quien los imparte, según su soberanía, y deben ejercerse siempre para lo edificación, santificación y unidad de la Iglesia.
1er TITULO: Sabios expresiones de amor y unidad en Cristo para la juventud. Versículo 26. De manera que, si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. (Léase: Filipenses 2:1 al 4. Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. ▬ 1ª de Pedro 3:8. Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.).
Explicación del versículo 26. Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él. Si un miembro recibe honor, todos se regocijan con él.
Este es uno de los textos más hermosos de la primera epístola de Pablo a los corintios. Describe el efecto genuino que el cuidado puede tener sobre los miembros de la iglesia de Corinto. Cuando el amor prevalece, la iglesia se muestra como un cuerpo físico vivo. Si nos dañamos un dedo del pie, se verá afectada nuestra capacidad para andar y, de este modo, todo el cuerpo es afectado. El llenar el estómago con deliciosa comida satisface a todos los miembros del cuerpo, pero el dolor de una úlcera estomacal tiene el efecto contrario.
De la misma forma, cuando un miembro de la congregación sufre la pérdida de un ser querido, toda la congregación se duele con él. Cuando un miembro recibe reconocimiento por algún logro o aniversario, el resto de los miembros lo llena de gozosas felicitaciones. La comunidad cristiana sufre con los que sufren y se goza con los que se gozan.
2° TITULO: Honroso distinción que debemos desempeñar conforme Al orden del don recibido. Versículos 27 y 28. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente, apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. (Léase: 1ª a los Corintios 12:11. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. ▬ Efesios 4:11 al 13. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.).
Explicación de los versículos 27-28. 1ª a los Corintios 12: 27. Vosotros sois el cuerpo de Cristo e individualmente miembros de él.
» a. «Vosotros sois el cuerpo de Cristo». Pablo se dirige a los miembros de la iglesia de Corinto con el pronombre personal vosotros. Son el pueblo santificado en Cristo Jesús y que son llamados a ser santos (1:2). Sin embargo, esta gente peleaba, causaba divisiones, no excomulgaron al hermano inmoral, demandaban judicialmente a los hermanos, criticaban a los apóstoles y no observaban con propiedad la Santa Cena. A pesar de todos estos defectos, Pablo les dice que son el cuerpo de Cristo.
En el texto griego, Pablo usa el sustantivo cuerpo en el sentido absoluto del término. Esto es, la palabra aparece sin el artículo definido. Pablo no habla de «un cuerpo» o de «el cuerpo», sino sólo de «cuerpo», con lo cual indica que este es el solo y único cuerpo, porque no hay ningún otro cuerpo de Cristo. No se refiere al cuerpo físico de Cristo, sino que habla en forma figurada de la iglesia como el cuerpo de Cristo (p. ej., Ef. 1:23; Col. 1:24).
Para decirlo de otro modo, Pablo afirma que la iglesia a la que pertenecen los corintios es una entidad sin divisiones.
La iglesia como el cuerpo figurativo de Cristo existe en él y pertenece a él. Está genuinamente unido a Cristo, porque cada creyente individual está por fe incluido en él. Cada congregación local es un microcosmo de toda la iglesia, de tal manera que todo el que observe las distintas funciones de la congregación sabe que este cuerpo es la iglesia en acción. Aquí Pablo declara el principio de unidad en la multiplicidad. En la siguiente oración hablará de la multiplicidad en unidad.
» b. «E individualmente miembros de él». No tenemos información del tamaño de la congregación de Corinto, pero Pablo afirma que cada individuo es parte del cuerpo de Cristo. Al hablar así, Pablo subraya la individualidad de los miembros, porque cada uno ha recibido un don diferente del Señor. Con estos dones y funciones a su disposición, todos los miembros contribuyen juntos al bienestar de la comunidad cristiana.
Versículo 28. Y Dios ha nombrado en la iglesia, en primer lugar, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego, los milagros; después, dones de sanidad, obras de ayuda, administración, tipos de lenguas.
En versículos anteriores, Pablo enseñó que Dios dispone las partes del cuerpo humano (v. 18) y combina sus varios miembros (v. 24). Esto es cierto, no sólo respecto al cuerpo humano físico, sino también de la iglesia. Dios distribuye a los miembros en la iglesia una variedad de dones diseñados para servir al cuerpo. Dios mismo es el que nombra a alguien a un oficio o le da una función que realizar. Dios llama a los individuos a que tomen una posición oficial dentro de la iglesia, aun cuando los miembros de la iglesia sean los que llaman, ordenan o instalan a los hermanos en sus posiciones. Como dice el escritor de la epístola a los Hebreos: «Nadie ocupa ese cargo por iniciativa propia; más bien, lo ocupa el que es llamado por Dios» (Heb. 5:4). Por ejemplo, Pablo y Bernabé fueron llamados por el Espíritu Santo y apartados por la iglesia de Antioquía (Hch. 13:1–3). Funcionaron en la iglesia como apóstoles, profetas y maestros.58 Es un hecho de que la frase en la iglesia se aplica a la iglesia universal y no sólo a la congregación de Corinto.
En orden descendente, Pablo enumera tres grupos de personas que han recibido dones espirituales: los apóstoles, los profetas y los maestros. En otra carta menciona a cuatro grupos: «Él mismo [Cristo] constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros» (Ef. 4:11; cf. Ro. 12:6–8). También menciona cinco dones, aunque por implicación se habla de personas que ejercen estos dones.
» a. «En primer lugar, apóstoles». Jesús comisionó directamente a doce para que fueran sus apóstoles, incluyendo a Matías, sucesor de Judas (cf. Lc. 6:13–16; Hch. 1:23–26). Pero el círculo apostólico se extendió más allá de los doce, ya que Pablo era un apóstol (Ro. 1:1), lo mismo que Bernabé (Hch. 14:14). Pablo escribe que Andrónico y Junias eran hombres destacados entre los apóstoles, aunque no funcionaban como tales (Ro. 16:7). Este texto parece querer decir que los apóstoles respetaban mucho a estos dos hombres. Los apóstoles sirvieron como embajadores de Cristo, para proclamar, enseñar y registrar las buenas nuevas.
Por supuesto que Pablo no quiere enseñar que cada congregación individual tiene sus propios apóstoles. Los apóstoles sirvieron a toda la iglesia en sus primeros años de formación. El oficio apostólico fue sólo para un tiempo y cesó con la muerte del último apóstol que murió, el apóstol Juan, quien murió probablemente en el año 98 d.C. Las estipulaciones requeridas para ser apóstol hacían imposible que hubiese sucesores. Primero, para ser apóstol uno tenía que haber seguido al Señor Jesús desde su bautismo hasta su ascensión y, segundo, haber sido testigo de su resurrección (Hch. 1:21, 22). Aunque Pablo no acompañó a Jesús durante su ministerio terrenal, vio al Señor resucitado, lo que lo capacitaba para dar testimonio de su resurrección (9:1; Ro. 1:1–4). Esta es la razón por la que Pablo se llama a sí mismo «nacido fuera de tiempo» (15:8).
» b. «En segundo lugar, profetas». A diferencia de los apóstoles, que servían a toda la iglesia, los profetas con frecuencia servían en una congregación local (p. ej., Hch. 13:1). Aun cuando un apóstol (p. ej., Juan en el libro de Apocalipsis) podía profetizar, un profeta jamás funcionó como apóstol. En unos pocos textos, Pablo menciona a los apóstoles y a los profetas juntos (Ef. 2:20; 3:5), pero no los pone al mismo nivel. Ambos permanecen como dos grupos distintos, porque los apóstoles son apóstoles y los profetas son profetas. Ni en el presente texto ni en otros pasajes (Ef. 4:11; Ap. 18:20; Didaqué 11.3) es posible igualar el oficio de profeta con el de apóstol.
Los apóstoles hablaron y escribieron con la misma autoridad que Dios entregó a los profetas del Antiguo Testamento. Eran testigos de la vida, muerte y resurrección de Jesús. Los profetas del Nuevo Testamento también hablaron con la autoridad del Espíritu Santo. Junto con los apóstoles colocaron el fundamento de la iglesia (Ef. 2:20) y su rango seguía al de los apóstoles. Además, las declaraciones de los profetas debían ser evaluadas (14:29) para proteger a la iglesia de falsos profetas cuya influencia perjudicaba su bienestar.
La iglesia antigua tenía profetas que predecían el futuro, entre los cuales estaba Agabo (Hch. 11:28; 21:10); Juan en la isla de Patmos también funcionó en esa calidad (Ap. 1:3; 22:9, 18). En Antioquía, la iglesia era instruida por maestros y profetas, los cuales eran Bernabé, Simeón apodado el Negro, Lucio de Cirene, Manaén y Saulo (Hch. 13:1); en Jerusalén estaban Judas y Silas (Hch. 15:32); y en Cesarea residían las cuatro hijas de Felipe el evangelista (Hch. 21:8, 9). La tarea de los profetas era enseñar en las congregaciones locales. Instruían sobre la conducta cristiana,61 y actuaban junto a los que habían recibido el don de enseñar las Escrituras.
Aunque los profetas recibían el don de profecía, no hay evidencia de que perteneciesen a un oficio permanente de las comunidades cristianas antiguas. Su don consistía en la habilidad de profetizar, esto es, de recibir la revelación de Dios y de predicar su Palabra. «En el período que vino después de los apóstoles, el profeta todavía podría estar por sobre el ministro local, pero pronto llegaría el día en que este don de profecía pasaría a los ministros locales que predicaban la palabra para edificar a los miembros de la comunión cristiana».
La iglesia antigua tuvo varios profetas, entre los cuales estaba Agabo (Hch. 11:28; 21:10), Judas y Silas (Hch. 15:32). Pero durante el segundo siglo la influencia de la profecía se extinguió, cuando en Asia Menor surgió Montano, quien reclamó ser un profeta con una revelación nueva sobre la venida de Cristo. Por un tiempo, el montanismo tuvo su influencia, pero pronto fue condenado como espurio. Por haber sido un fraude, el montanismo fue menospreciado. Los profetas dejaron de ser importantes cuando la iglesia confió más en la Escritura que en la profecía.
» c. «En tercer lugar, maestros». Si Pablo hace una diferencia entre profetas y maestros, ¿en qué difieren?
Primero, en los días de Pablo al maestro se le respetaba por su habilidad para instruir a otros. Por ejemplo, la gente se dirigía a Jesús usando el término hebreo rabí, que quiere decir «mi gran [maestro]». En contraste con los maestros, a los profetas no siempre se les respetaba, porque las tácticas de los falsos profetas desprestigiaron a la profecía. De hecho, Pablo amonesta a los cristianos: «no desprecien las profecías» (1 Ts. 5:20).
Segundo, mientras que el profeta esperaba hasta recibir una revelación (14:30), el maestro tenía las Escrituras como la Palabra revelada de Dios. Los estudiantes tenían que aprender la sana doctrina y las tradiciones que sus instructores les enseñaban. Los libros eran tan caros que sólo los ricos podían adquirirlos. Por esto, el maestro ocupaba la pedagogía de la repetición, para ayudar a sus estudiantes a que se aprendieran de memoria lo enseñado. Pablo afirma que él era un apóstol y maestro del evangelio de Cristo (2 Ti. 1:11).
Por último, según Pablo la labor del maestro se relaciona de cerca con la del pastor (Ef. 4:11). Gran parte del tiempo del pastor está dedicado a la enseñanza del pueblo.
» d. «Luego, los milagros». Pablo habla de milagros, no de los que hacen milagros. La traducción literal es «milagros», que por implicación apunta a quienes los realizan. Como los milagros no ocurren con frecuencia, el don de hacer maravillas no es permanente (léase la explicación del v. 10).
» e. «Después, dones de sanidad». Los dones de sanidad tampoco son permanentes (véase el comentario al v. 9). La palabra griega que está detrás de «dones» es jarismata, la cual aparece al principio de la lista de dones espirituales en el versículo 4 y al final del capítulo en el versículo 30. De todos los dones, Pablo sólo llama jarismata (sustantivo plural en el griego) a las sanidades.
» f. «Obras de ayuda». La palabra griega antilēmpseis sólo ocurre aquí en todo el Nuevo Testamento, y es traducida por «asistencias» (NTT, NBE), «don de asistencia» (BJ, CI, cf. BP, NC), «los que ayudan a otros» (NVI, cf. VP), «asistir a los necesitados» (CB, cf. LT). El verbo aparece tres veces en el Nuevo Testamento. En Lucas 1:54 el verbo habla de ayudar a Israel, lo mismo que en la Septuaginta en el texto de Isaías 41:9. En Hechos 20:35 se refiere a ayudar al débil. En 1 Timoteo 6:2 quiere decir beneficiar.
En el presente pasaje, el sustantivo significa ayudar o tender la mano de amor y misericordia tanto a los que están dentro como fuera de la comunidad cristiana. Un comentarista afirma que el término «sugiere definitivamente la ayuda prestada por las autoridades gobernativas a quienquiera que esté necesitado u oprimido». Pero es más probable que fuesen los miembros de la comunidad cristiana los que recibían este don espiritual de ayudar a otros, y no el gobierno.
» g. «Administración». La palabra griega kybernēseis sólo ocurre una vez en todo el Nuevo Testamento. Un sustantivo de la misma raíz aparece dos veces (Hch. 27:11; Ap. 18:17) con la idea de «piloto» o «capitán de barco». La palabra española gobernar viene del latín gubernare y del griego kybernan, lo cual significa «sostener el timón, navegar». Pablo parece sugerir que el don espiritual de la kybernēseis es la habilidad para conducir el timón de la iglesia.
En las epístolas pastorales, Pablo escribe que los ancianos que gobiernan bien la iglesia, en especial los que se dedican a predicar y enseñar (1 Ti. 5:17) son dignos de doble honor. Es decir, Pablo se refiere a los ancianos gobernantes y a los ancianos docentes. Por cierto, que la persona que tiene el don de gobernar en la iglesia es digna de respeto.
» h. «Tipos de lenguas». Este es el último de los nueve dones. Como Pablo los cita según su orden de importancia, el último es el menos trascendental. Presumimos que este don se hizo tema controvertido porque algunos miembros de la iglesia de Corinto le habían dado un valor excesivo. Por consecuencia, al colocar el don de lenguas en último lugar, Pablo corrige las ideas equivocadas de estos creyentes. Lo mismo hace al dedicar un capítulo completo al amor y al mandarles después que se comuniquen en una forma inteligible.
La expresión tipos de lenguas es idéntica a las palabras del versículo 10 (consúltese el comentario). Pablo no se refiere a un idioma en particular, entendible o no entendible, sino que a la variedad de lenguas que eran habladas en el área metropolitana de Corinto. Con todo, el hablar idiomas extranjeros o la práctica de la glosolalia con frecuencia es causa de alienación y aislamiento. Esto hace necesaria la intervención de traductores o intérpretes que superen las barreras lingüísticas. Sin embargo, notemos que en esta lista particular Pablo ni siquiera incluye el don de interpretación (cf. v. 30).
1ª a los Corintios (12:11) Dones, espirituales: Se vuelve a hacer énfasis en la unidad de los dones. Resulta muy importante que la iglesia aprenda y practique este punto; por consiguiente, se repite.
▬ 1. Todos los dones que se han abordado son dados por el mismo Espíritu. Los dones de Dios no provienen de ninguna otra fuente. Los hombres no pueden ganarse, merecer ni obrar los verdaderos dones espirituales. Ningún hombre merece el don de la gracia de Dios. Por lo tanto, no hay cabida para la presunción y la súper espiritualidad, tampoco para la polémica. Un creyente tiene un don y otro creyente tiene otro don, pero ambos provienen del Espíritu de Dios.
▬ 2. El Espíritu de Dios le da los dones a cada hombre exactamente lo que Él desea. Él sabe cuáles dones son necesarios y dónde se necesitan en todo el mundo. Él sabe cuáles dones edificarán más a la iglesia y cuáles dones pueden ser más eficaces para salvar al mundo y para ministrar las necesidades apremiantes de toda la humanidad. Por ende, Él suple las necesidades de todos los creyentes en sus respectivos llamados y localidades.
3er TÍTULO: El don espiritual debe ser usado para lo edificación y unidad de lo Iglesia. Versículos 29 al 31. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente. (Léase: 1ª a los Corintios 14:3. Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. ▬ 12. Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. ▬ y 26. ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.).
Comentario del contexto bíblico versículos 29 al 31. Pablo hace siete preguntas retóricas, todas con una respuesta negativa. Estas respuestas muestran con claridad tanto la diversidad como la universalidad de la iglesia. La iglesia no se limita a una congregación local. La primera pregunta («¿son todos apóstoles?») se dirige a los corintios e implica que los apóstoles no se originaron en Corinto.
La comunidad de Corinto tiene profetas (14:29), pero de cierto que no todo creyente ha recibido el don de profecía. Lo mismo se puede decir de los maestros, de los que hacen milagros, de los creyentes que tienen el don de sanidad y de los que hablan en lenguas. No todos reciben los mismos dones. Notemos que Pablo pasa por alto «las obras de ayuda
» y la «administración». Más bien añade el don de interpretación de lenguas (cf. v. 10).
1ª de Corintios (14:3) Profecía: Este es el don de hablar bajo la inspiración del Espíritu de Dios. En la Biblia este incluye tanto la predicción como la proclamación, y tampoco debe minimizarse a pesar del abuso del don. No cabe duda:
• De que se ha abusado el don de predecir sucesos al punto de la ridiculez. Sin embargo, el abuso del don no elimina el hecho de que el Espíritu de Dios en ocasiones sí les da a los creyentes un adelanto a los sucesos venideros a fin de prepararlos y fortalecerlos para enfrentar los sucesos.
• Se ha abusado del don de proclamar el evangelio a tal extremo que el entendimiento que la mayoría de las personas tienen del evangelio se ve trágicamente frustrado. Sin embargo, el abuso del evangelio y los profetas falsos e inmaduros (ministros) no elimina el hecho de que Dios sí llama a algunos hombres a proclamar su Palabra.
El Nuevo Testamento plantea claramente el propósito de la profecía en este versículo: “el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).
▬ 1. Edificación (oikodomen) significa constreñir. Es un término de construcción que se refiere a construir alguna edificación. El primer propósito de la profecía es edificar a las personas.
“Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación” (Ro. 14:19).
“Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación” (Ro. 15:2).
“En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica” (1 Co. 8:1).
“¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación” (1 Co. 14:26).
“¿Pensáis aún que nos disculpamos con vosotros? Delante de Dios en Cristo hablamos; y todo, muy amados, para vuestra edificación” (2 Co. 12:19).
“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:11, 12).
“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Ef. 4:29).
▬ 2 Exhortación (parakiesin) significa fortalecer, alentar, llamar al lado de. El segundo propósito de la profecía es fortalecer y alentar a las personas llamándolas al lado
“Con estas y otras muchas exhortaciones anunciaba las buenas nuevas al pueblo” (Lc. 3:18).
“Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación” (Hch. 2:40).
“Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor” (Hch. 11:23).
“confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hch. 14:22).
“Y Judas y Silas, como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras” (Hch. 15:32).
“También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).
“A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que, trabajando sosegadamente, coman su propio pan” (2 Ts. 3:12).
“Exhorto, ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres” (1 Ti. 2:1).
“Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza” (1 Ti. 4:13).
“que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).
“retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (Tit. 1:9).
“Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:15).
“antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado” (He. 3:13).
“no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (He. 10:25).
“Os ruego, hermanos, que soportéis la palabra de exhortación, pues os he escrito brevemente” (He. 13:22).
“Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada” (1 P. 5:1).
▬ 3. Consolación (paramuthian) significa dar fuerzas y esperanzas a, aliviarle la pena o el problema a alguien. Da la idea de consolar en las experiencias más severas de la vida, por ejemplo, en la muerte (cp. Jn. 11:19, 31). El tercer propósito de la profecía es consolar a las personas en su andar por la vida.
“así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza” (2 Co. 2:7).
“Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis” (1 Ts. 5:11).
“También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).
“Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios” (Is. 40:1).
1ª de Corintios 14:12. Así también vosotros, ya que anheláis los dones espirituales, buscad sobresalir en aquellos que edifican a la iglesia.
» a. «Así también vosotros». Al terminar con su segunda analogía, Pablo repite la frase que usó al final de su primera analogía (v. 9). La comunidad cristiana de Corinto, consciente de que en su ciudad había muchas nacionalidades y lenguas representadas, debía entender la frustración del que no es capaz de entender cuando se habla otro idioma. Esto quiere decir que la ilustración de Pablo es apropiada, porque se puede aplicar al asunto de la glosolalia en la iglesia local.
» b. «Ya que anheláis los dones espirituales». Después de su discusión acerca de la profecía y las lenguas, Pablo ha cerrado el círculo. Al principio del capítulo, instó a los lectores a que buscasen con ahínco los dones espirituales (v. 1; cf. 12:31). Literalmente Pablo escribe «ya que sois zelotes por espíritus» (cf. 12:10). Usa dos sustantivos en esta oración, «zelotes» y «espíritus». Es importante que los examinemos con detención.
Primero, Pablo les dice a los corintios que deben convertirse en zelotes. Esta palabra tiene connotaciones negativas y positivas. Él mismo había sido un zelote en su pasión por guardar las tradiciones del judaísmo y, como consecuencia, había tratado de destruir a la iglesia (Hch. 22:3; Gá. 1:14). Pero en este versículo la palabra comunica aquel esfuerzo positivo por conseguir los dones del Espíritu (cf. Tit. 2:14; 1 P. 3:13).
Segundo, Pablo no está tratando que los corintios vayan detrás de los espíritus. Más bien les exhorta a que sean recipientes de los dones espirituales. Algunos comentaristas creen que la palabra espíritus aquí apunta a los «diversos soplos de inspiración que se daban en las asambleas de la iglesia». Sin duda que esto ocurría, pero nos acercamos más a la intención de Pablo si decimos que el Espíritu Santo se revela a sí mismo distribuyendo una multitud de dones espirituales a su pueblo. Como Pablo dijera anteriormente: «El único y mismo Espíritu hace todas estas cosas, repartiéndolas a cada uno individualmente como él quiere» (12:11). En suma, el sustantivo plural espíritus se refiere al Espíritu Santo que distribuye muchos de sus dones espirituales a su pueblo.
» c. «Buscad sobresalir en aquellos que edifican a la iglesia». Esta oración pone el énfasis en el concepto edificación, que es uno de los temas importantes para Pablo en el presente capítulo (véase el comentario al v. 4). El Espíritu Santo dota a su pueblo con dones espirituales para el propósito de edificar a la iglesia del Señor Jesucristo. Pablo no especifica qué dones deben usar los miembros para su mutua edificación. Más bien les exhorta a sobresalir. Después del imperativo buscad sobresalir vienen las palabras en aquellos, que no están en el texto griego. Con todo, el devenir del pensamiento sugiere que deben incluirse. El mensaje que Pablo deja con los corintios es que deben de destacarse por ser gente que edifica a la iglesia con los dones espirituales que han recibido.
1ª Corintios (14:26) Iglesia -Adoración: La primera regla es el principio rector, los dones se deben usar en la iglesia para edificar a las personas. Los cultos de adoración en la iglesia de Corinto se habían vuelto muy desordenados, predominaba la confusión. Muchos hablaban en lenguas, hablaban, oraban y cantaban sus propias canciones, todos al mismo tiempo. Cada persona luchaba por el derecho de mostrar su última inspiración y comprensión espiritual. Note exactamente lo que se dice y el desorden se ve claramente: “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros.
• tiene salmo [canción, griego],
• tiene doctrina [alguna enseñanza],
• tiene lengua,
• tiene revelación [alguna comprensión espiritual],
• tiene interpretación
Los cultos de adoración se habían degenerado en un completo desorden y una confusión masiva. A los ojos del visitante, los cultos no eran más que un alboroto, una confusión total. Cada uno hablaba y hacía lo que le parecía, todos simultáneamente. El orgullo, el envanecimiento, el egocentrismo, la súper espiritualidad, y la división predominaban en el lugar del amor, el respeto, la humildad, la unidad, y la edificación. La decencia y el orden brillaban por su ausencia.
“Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?” (1 Co. 14:23).
Tenía que arreglarse la situación 0 de lo contrario la iglesia nunca sería eficaz en su testimonio del Señor. La solución primordial para enderezar el desorden radicaba en que los creyentes aprendieran el propósito de sus dones: “Edificar y construir la iglesia”. Observe con qué frecuencia este capítulo hace énfasis en la edificación:
“Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).
“…pero el que profetiza, edifica a la iglesia” (1 Co. 14:4).
“…para que la iglesia reciba edificación” (1 Co. 14:5).
“…procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia” (1 Co. 14:12).
“Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado” (1 Co. 14:17).
“pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (1 Co. 14:19).
Amén, para la honra y gloria de Dios


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