LECTURA BÍBLICA: 1a A LOS CORINTIOS 13:11 AL 13. 11. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. 12. Ahora vemos por espejo, oscuramente; más entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 13. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.
Comentario del contexto bíblico. (13:8-12) Amor: La gran permanencia del amor. El amor es muy superior a los dones espirituales. La gran permanencia del amor demuestra claramente su superioridad.
▬ 1. El amor nunca falla, nunca cesa, y nunca desaparece. El amor dura y perdura para siempre. Pero no sucede lo mismo con los dones espirituales: Los dones espirituales cesarán su existencia y desaparecerán. ¿Cuándo? Cuando estemos en la eternidad ante Dios. Los dones espirituales son solo temporales; no son permanentes; por consiguiente, son muy inferiores al amor. Los dones espirituales son solo herramientas temporales para que las usemos en la salvación y al ministrar al mundo necesitado y perdido.
Pensamiento 1. Note cómo los creyentes son culpables de las mismas cosas de las que ellos acusan al mundo: Centrándose en lo temporal en lugar de lo eterno. Demasiados creyentes se glorían de sus dones y habilidades terrenales en lugar de servir y ministrar con amor.
▬ 2. El amor es perfecto y completo. No conocemos nada perfectamente, y podemos proclamar y predecir la verdad solo con una certeza parcial. Nadie conoce toda la verdad. Sin embargo, se acerca un día de perfección, y cuando llegue, solo lo que es perfecto permanecerá y perdurará.
Sucede lo siguiente: El amor es perfecto, el amor perdurará y será el rasgo primordial entre los creyentes en la eternidad. Por lo tanto, el amor es superior a los dones.
▬ 3. El amor es maduro, madurez de conducta. Mientras está en la tierra, todo cuanto el hombre es y posee, sus habilidades, conocimiento, y existencia, son todas como niño. El hombre es inmaduro e imperfecto, no importa qué área de su vida se analice. Sin embargo, se acerca el día de la madurez, el día en que se pondrá a un lado todo el entendimiento y todos los pensamientos de la niñez y se convertirá en un hombre maduro, un hombre perfeccionado. ¿Cuándo llegará ese día? Llegará cuando el amor se perfeccione entre Dios y los hombres y entre el hombre y el hombre. El amor es el gran don y la gran cualidad que existe hoy día en la tierra que per- durará en la eternidad. Por consiguiente, el amor es muy superior a los dones y habilidades de los hombres.
▬ 4. Amor es estar frente a frente con Dios, una conciencia y conocimiento perfectos de Dios. Nuestra relación actual con el Señor se puede comparar con el reflejo que recibimos en un espejo oscuro. Podemos divisar la imagen vagamente, pero no está clara ni se distingue completamente. Por consiguiente, solo vemos a Dios y la verdad en parte y solo conocemos a Dios y la verdad en parte. Sin embargo, se acerca el día en que conoceremos a Dios tal como Él nos conoce a nosotros, perfectamente.
=> ¿Cuándo llegará ese día? El día que se perfeccione el amor entre Dios y el hombre.
=> ¿Qué hará que llegue ese día? El amor, el amor perfecto de Dios por el hombre.
Es el amor el que se perfeccionará y el que hará que se haga realidad para el hombre el día de la perfección. Es el amor el que nos proporcionará una relación personal con Dios y un conocimiento perfecto de la verdad. Por consiguiente, el amor es muy superior a los dones espirituales.
[4]. (13:13) Amor: La gran supremacía del amor. Tanto la fe como la esperanza son grandes cualidades y dones, pero el amor es muy superior. ¿Cómo? Recuerden que Pablo está comparando el amor con los dones espirituales y está lidiando con la tendencia de las personas de centrar su atención en los dones y los logros. El amor es muy superior a la fe y a la esperanza por al menos seis razones:
▬ 1. La fe se centra en la revelación de Dios, mientras que el amor se centra en Dios mismo. Solo sabemos de Dios por la revelación de Dios por medio de Jesucristo, la Palabra, la naturaleza, y el testimonio interno de pensamientos y de conciencia (cp. Ro. 1:18-20; 2:14-15). Un hombre cree en Dios centrándose en una o más de las revelaciones de Dios. Pero el amor es diferente, completamente diferente. El amor se centra y se concentra en el propio Dios y despierta una relación de adoración y culto. Desde luego que la fe puede despertar la misma adoración y culto; pero la fe también puede existir sin la adoración y el culto. Una persona puede creer en alguien y no amarla.
▬ 2. La esperanza se centra en estar eternamente con Dios en un mundo perfecto, pero nuevamente, el amor es superior porque se centra en el propio Dios. Una persona puede tener esperanzas en alguien sin amarla, pero una persona que ama a alguien siempre tiene esperanzas en ese alguien.
▬ 3. El amor, el amor verdadero (amor ágape), no se origina en la naturaleza del hombre, sino en la naturaleza Dios. Dios es amor, el amor es el rasgo básico de su naturaleza. La existencia misma del hombre se debe al hecho de que Dios es amor, no al hecho de que Dios creyó ni tampoco que tuvo esperanzas en el hombre. Por ende, el amor, que es el rasgo básico de la naturaleza de Dios, es muy superior a la fe y la esperanza.
▬ 4. El amor verdadero es un don de Dios. Un hombre puede conocer el amor verdadero solo si llega a conocer el amor de Dios. La fe surge del corazón del hombre, pero el amor lo deposita o lo da Dios al hombre. Es Dios quien lo derrama en el corazón del hombre. Aparte de Dios, el hombre solo ama a aquellos que lo aman. Se opone o se aleja de aquellos que lo odian. Un hombre solo puede amar (amor ágape) a sus enemigos con el amor de Dios. Por lo tanto, el amor, al ser un don muy especial de Dios, es muy superior a la fe y la esperanza.
▬ 5. La experiencia y la naturaleza como tal demuestran que la fe y la esperanza salvan y hacen crecer a las personas, pero el amor salva y hace crecer a las personas mucho más que cualquier otro don o cualidad.
▬ 6. Una persona puede creer en Dios, y aun así creer que es superior a otros. Puede actuar con orgullo, arrogancia, y súper espiritualidad. Puede tener esperanza en estar una eternidad con Dios y con otros creyentes, aun así, puede ser fría y distante. Pero el amor, el amor verdadero, no tiene debilidades ni peligros. El amor nunca falla, nunca carece. Pero recuerden: “El amor no es indulgencia y libertinaje”. El amor implica control, y disciplina, así como amor y desprendimiento, desinterés y sacrificio.
Comentario del expositor: La metáfora de la diferencia entre la madurez e inmadurez, como la del espejo que, en el tiempo de los corintios, por su fabricación, distorsionaba la realidad; evidenciaba así lo imperfecto actual y lo perfecto que vendrá. Es por esto que la juventud debe buscar la perfecta voluntad de Dios a través de la oración, lectura y meditación de la Palabra de Dios.
1er TITULO: Crecimiento necesario en la juventud cristiana para alcanzar la madurez espiritual. Versículo 11. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. (Léase: 1ª a los Corintios 14:20. Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar. ▬ Efesios 4:14 y 15. para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.).
Comentario de 1ª a los Corintios (14: 15-20) Lenguas, don de ▬ Pablo: En estos seis versículos se analiza la adoración personal del propio Pablo y el uso de las lenguas. Él dice tres cosas diferentes:
▬ 1. Pablo adora orando y cantando tanto con el espíritu como con el entendimiento (vv. 15-17). Note un elemento crucial en todo este pasaje: Pablo no está negando ni prohibiendo el ejercicio del don de lenguas. Él insiste en el uso apropiado de los dones. Él dice que él mismo lo hará “también con el entendimiento”.
Se hace énfasis en que él no ora ni canta sin entender lo que él ora y canta. Él da dos razones para esto:
» a. Él desea que otros entiendan y confirmen lo que él ora y canta (v. 16). La ilustración es directa. Si usted bendice a Dios con el espíritu (es decir, con una lengua), ¿cómo el indocto (aquellos que no entienden las lenguas) dirán “Amén”, es decir, ¿confirmará lo que usted dice? Estar de acuerdo y participar en su oración y alabanza es imposible, porque nadie entiende lo que usted dice.
» b. Él desea que otros se edifiquen (v. 17). La acción de gracias y la oración no están equivocados; de hecho, son buenos. Pero si se hacen en una lengua, otros no se edifican.
▬ 2. Pablo a menudo habla en lenguas, pero en la iglesia él siempre usa otro don (w. 18-19). No hay otro versículo que pueda ser más claro sobre la práctica de las lenguas de Pablo que este:
=> Pablo tenía el don de lenguas y usaba el don más que “todos vosotros”.
=> Sin embargo, en la iglesia, él prefiere hablar cinco palabras claramente entendibles que diez mil palabras en una lengua Al lector honesto y abierto, el planteamiento de Pablo queda claro: En la iglesia, él usaba otros dones para adorar y proclamar el evangelio. Él usaba su don de lenguas en la adoración privada.
▬ 3. Pablo insta a una cosa: Al entendimiento y la edificación. Esto es un imperativo fuerte, un planteamiento contundente: “no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar”. Parece que las “lenguas” habían dividido tanto la iglesia de Corinto que la amargura y la malicia se habían convertido en un problema entre algunos. Algunos de los creyentes sencillamente no entendían los dones, su importancia y propósito. Por consiguiente, actuaban como niños, golpeados por la experiencia
espectacular, emocional y diferente. Necesitaban entender los dones desesperadamente y su lugar apropiado en la vida del creyente. Algo era cierto: No debía haber cabida para la división por los dones. Solo debía haber amor y entendimiento maduro. Los creyentes deben ser como hombres y mujeres maduros, no como hijos.
“De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía” (1 Co. 3:1, 2).
“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1 Co. 13:11).
“Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar” (1 Co. 14:20).
“hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,” (Ef. 4:13, 14).
“Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido… pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (He. 5:12,14).
“desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 P. 2:2).
“Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno” (1 Jn. 2:14).
Comentario de Efesios 4:14-15. Sin embargo, es posible lograr un excelente crecimiento en madurez por medio del esfuerzo humano que dimana de y es sustentado de principio a fin por el Espíritu Santo. Esto es evidente según las palabras que siguen: 14, 15…. para que116 ya no seamos más niños llevados de aquí para allá por las olas y girados en remolino por toda ventolera de doctrina, por las tretas de los hombres, por (su) astucia para tramar el error; sino que, aferrándonos a la verdad en amor, crezcamos en todas las cosas en él que es la cabeza, esto es, Cristo.
El ideal de la plena madurez cristiana está caracterizado en el v. 14 por medio de su aspecto negativo y en el v. 15 por su aspecto positivo. En su esfuerzo para alcanzar la meta y avanzar en aquella dirección, los creyentes son estimulados por el deseo de no ser ya más como niños desvalidos en un barco que no pueden controlar en medio del mar agitado por las olas en la tempestad. Pablo sabía muy bien lo que significaba “ser lanzado de aquí para allá” por las olas. Mientras escribía esta carta, debe haber tenido presente ante sí el cuadro de gráfico espanto vivido en el viaje que lo llevó a su presente prisión en Roma (Hch. 27:14–44, especialmente el v. 27). Pero el ser llevado de aquí para allá y girados en remolino “por toda ventolera de doctrina” es peor aún que experimentar los peligros del mar. ¿Qué era realmente lo que el apóstol tenía en mente cuando así amonestó a los efesios? Bien haremos aquí en tener presente dos hechos: a. que la mayoría de los lectores eran en realidad recientes convertidos del paganismo; y b. que, aunque debemos, por tanto, deducir que la descripción era especialmente aplicable a ellos, no obstante, el apóstol no puede haber estado pensando solamente en estos convertidos del mundo gentil, puesto que usa la primera persona plural, diciendo, “que ya no seamos más niños llevados de aquí para allá”, etc. El que los paganos en su ceguedad y superstición sean a menudo arrastrados por las olas y los vientos de la opinión pública, dando oído a las últimas novedades, se ilustra gráficamente en el relato de Lucas sobre la experiencia de Pablo y Bernabé en Listra. Primero sostuvieron que Pablo era Mercurio, y Bernabé Júpiter. Poco después esta misma gente se dejó persuadir por los malvados judíos y apedrearon a Pablo dejándole casi muerto (Hch. 14:8–20). Pero aun los seguidores de Jesús tienen mucho que aprender con respecto a esto. Un caso típico de inestabilidad, antes de llegar a ser de hecho “una roca”, fue Simón Pedro. En los Evangelio se le describe como hombre que oscila constantemente de un extremo a otro. Le vemos ahora caminando osadamente sobre las aguas (Mt. 14:28); muy luego se halla gritando, “¡Señor, sálvame!” (Mt. 14:30). En un momento hace una gloriosa confesión (Mt. 16:16). Aún no se apagan los ecos de esta notable declaración, cuando comienza a reprender a Cristo mismo a quien había confesado (Mt. 16:22). Promete su vida por Jesús (Jn. 13:37). Horas más tarde se halla repetidamente vociferando “no soy su discípulo” (Jn. 18:17, 25). Después de la victoriosa resurrección de Cristo corre a la zaga de Juan hacia la tumba. Al llegar, entra a ella antes que Juan (Jn. 20:4–6). En Antioquía primero desecha todas las ideas de segregación racial y come con los gentiles. Muy pronto se aparta totalmente de los convertidos del mundo pagano (Gá. 2:11, 12).
Además de sus dificultades con Pedro, Pablo tuvo otras tristes experiencias con la confusa y fluctuante humanidad. En su primer viaje misionero Juan Marcos le había abandonado (Hch. 13:13; 15:38). Los gálatas se habían apartado del evangelio (Gá. 1:6). Y durante este mismo tiempo, mientras Pablo escribía sus “epístolas carcelarias”, algunos de los miembros de la iglesia de Colosas deben haber estado en un verdadero peligro de prestar oídos a los falsos filósofos. El apóstol sabe que no hay nada tan estabilizador como ocuparse día tras día en servicio lleno de amor hacia Cristo. Nadie aprende la verdad más rápido que aquel que, con sinceridad de corazón y consagración, enseña a otros. Ojalá entonces, que los efesios desvíen su atención de “las tretas de los hombres”, y se sumerjan totalmente en la obra del reino. El pensamiento del contexto aquí es: todos los santos, bajo la dirección de los apóstoles, profetas, evangelistas, “pastores y maestros”, unidos como un hombre para la obra del ministerio.
El término “tretas”, que se aplica a todos aquellos que en realidad intentaban desviar a los creyentes, es kubeia, de kúbos, que significa cubo, dado. Pablo tiene en mente, entonces, el juego de dados en el cual se usaban tretas o engaños para ganar. De ahí que la palabra llegó a significar treta; aquí “tretas humanas”, “literalmente el talento, la prontitud para usar cualquier medio para tramar el error”. Los pensamientos y planes de estas astutas personas estaban constantemente dirigidos hacia (griego πρός) “los métodos para engañar”. Cf. Col. 2:4, 8, 18, 23; luego también Ro. 6:17, 18; 2 Co. 2:17; 11:13; Gá. 2:4.
Ahora bien, el error jamás puede ser vencido por mera negación. Contra los engaños de los maestros del error los efesios debían aferrarse a la verdad, esto es, practicar la integridad.
¿Y qué ministerio (véase v. 12) puede ser más noble que aquel que, resistiendo resueltamente al error, oponiendo contra él la fidelidad “de la palabra y la vida”, realiza todo esto en un espíritu de amor? Existen dos grandes enemigos en contra de un ministerio próspero, sea que éste se desarrolle entre creyentes o entre no creyentes. Uno es el apartarse de la verdad, el acomodarse a la mentira, sea en palabras o en hechos. El otro es la fría indiferencia con respecto a corazones y vidas, dificultades y pruebas, de las personas que uno ostensiblemente está procurando persuadir. Pablo tiene la verdadera solución: la verdad ha de ser puesta en práctica con amor (3:18; 4:2; 5:1, 2), que era exactamente lo que en forma constante hacía él (2 Co. 2:4; Gá. 4:16, 19; [p 221] 1 Ts. 2:7–12); y enseñaba a otros a hacerlo (1 Ti. 4:11–13).
En realidad, el amor (para lo cual véase 4:2) debe caracterizar a todos los aspectos de la vida. Mediante tal comportamiento impartiremos bendiciones no solamente a otros sino también a nosotros mismos, puesto que “creemos en todas las cosas en él que es la cabeza, esto es, Cristo”. Hemos de creer en mayor unión con él. La misma intimidad de la consciente unidad con Cristo está enfatizada en Ro. 6:5, donde la idea se expresa diciendo que los creyentes son “plantados juntamente” con él. Tales declaraciones no destruyen en manera alguna la infinita distinción entre Cristo y los creyentes. No indican identidad sino intimidad. La distinción entre los creyentes y su Señor se enuncia claramente aquí, puesto que a él se le llama “la cabeza” y a ellos se les designa “todo el cuerpo”. Lo que se quiere expresar al decir crecer en Cristo está interpretado por el apóstol mismo en Fil. 1:21, “Porque para mí el vivir (es) Cristo, y el
morir (es) ganancia”.
2o TITULO Gloriosa esperanza en Su venida para alcanzar la plena revelación. Versículo 12. Ahora vemos por espejo, oscuramente; más entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. (Léase: Salmo 17:15. En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.; 2ª a los Corintios 3:18. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.).
Comentario de 2ª de Corintios (3:17-18) Pacto, nuevo: El nuevo pacto trae libertad por medio del Señor Jesucristo. Note que al Señor se le identifica como el Espíritu: “el Señor es el Espíritu”. Esto no quiere decir que el Señor Jesús y el Espíritu Santo sean la misma
persona. Son dos personas diferentes, pero son uno mismo en su divinidad y deidad. Jesucristo y el Espíritu son uno mismo de la misma manera que Él y Dios el Padre son uno mismo: “Una misma mente, un mismo espíritu, un mismo ser, una misma naturaleza, y una misma esencia”. Por consiguiente, son una misma voluntad, propósito, y obra.
“El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Jn. 16:14, 15).
Note cómo el Padre, Cristo, y el Espíritu Santo todos participan en mostrarle y revelarle la salvación al hombre. A esto es a lo que se refiere al decir el Señor es el Espíritu. El Señor mismo fue realmente el que aseguró la salvación y la libertad para el hombre, pero es el Espíritu el que participa activamente en la revelación de la verdad de la salvación y la libertad al hombre. “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.
▬ 1. En Cristo hay libertad: “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.
» a. Cristo libera al creyente del dominio del pecado.
“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia” (Ro. 6:14).
» b. Cristo libera al creyente de la ley.
“Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios” (Ro. 7:4).
“Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Ro. 7:6).
“Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley” (Gá. 5:18).
» c. Cristo libera al creyente de la opresión del miedo.
“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Ro. 8:15).
» d. Cristo libera al creyente del poder de Satanás, que es el temor a la muerte.
“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (He. 2:14, 15).
» e. Cristo libera al creyente de la opresión de la corrupción.
“porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios… y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo” (Ro. 8:21, 23).
▬ 2. Al contemplar a Cristo, los creyentes se transforman a su imagen. La frase “nosotros todos” quiere decir los creyentes, aquellos que se han convertido a Cristo:
• Aquellos a los que se les ha retirado el velo de su rostro.
• Aquellos que están frente a frente con la gloria del Señor.
Cuando un creyente recibe a Jesucristo como su Salvador, se le da el privilegio de pararse frente a frente con Cristo. Esto quiere decir sencillamente que se le da el privilegio de conocer y entender a Cristo. Note varios elementos:
» a. La frase “cara descubierta” quiere decir que al creyente se le da el privilegio de pararse frente a frente con Cristo, el privilegio de conocer a Cristo personalmente y de aprender todo acerca de Él. No hay velo sobre el rostro o los ojos del creyente, nada que le impida conocer al Señor.
» b. El objetivo del creyente es contemplar la gloria del Señor. Esto quiere decir contemplar la divinidad y deidad del Señor, el esplendor, la brillantez, y excelencia de su persona y su ser. Jesucristo es el Hijo de Dios que se hizo Hombre. Su “gloria” se refiere al hecho glorioso de que El cómo el Hijo de Dios si se convirtió en Hombre. Cuando una persona entiende esto, comprende la “gloria del Señor”, el hecho incomprensible de que el Señor pagó el precio máximo y supremo, el precio increíble, de la salvación del hombre.
“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Jn. 1:14).
» c. Sin embargo, el creyente nunca comprende toda la gloria del Señor. Ningún hombre, que solo sea finito y hecho de carne, podría entender al Señor, que es un Espíritu infinito. El creyente solo ve y comprende la gloria del Señor como si estuviera tras un cristal o en un espejo. Es decir, solo ve el reflejo del Señor, no la imagen completa. Actualmente, el creyente puede ver al Señor solo por medio de la Palabra y del Espíritu Santo; en el futuro, estará frente a frente con el Señor para toda la eternidad. Entonces conocerá al Señor de la misma manera que el Señor lo conoce ahora a él.
“Ahora vemos por espejo, oscuramente; más entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido” (1 Co. 13:12).
» d. El creyente cambia y se transforma en la imagen de Cristo de gloria en gloria. Esto probablemente quiera decir dos cosas:
=> Cuando el creyente contempla (comprende, entiende, estudia, asimila) la gloria del Señor, la misma gloria se crea en él.
=> Cuando el creyente contempla la gloria del Señor, el creyente progresa y crece de una etapa de gloria a una etapa superior.
3er TITULO El joven cristiano debe sustentar su fe y esperanza en el amor de Dios. Versículo 13. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. (Léase: 1ª a los Corintios 16:14. Todas vuestras cosas sean hechas con amor. ▬ Efesios 5:2. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a asimismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. ▬ Colosenses 3:14. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.).
Comentario de 1ª de Corintios (16: 15-18) Pablo, ministerio: La quinta preocupación de Pablo era exponer magníficos ejemplos para que la iglesia los Siguiera.
▬1. Estaba el ejemplo de Estéfanas y su familia. Note lo que se dice acerca de este siervo laico y su familia.
=> Eran los primeros conversos de Acaya, la cual era la provincia grande de la que Corinto formaba parte. Imagínese la valentía que se necesitaba para ser el primero en dar el paso al frente por Cristo, fundamentalmente en una sociedad que se había convertido en una letrina de inmoralidad, injusticia, y mundanalidad.
=> No solo les ministraban a otros, estaban dedicados a satisfacer las necesidades de los creyentes. La palabra “dedicado” (etaxan) significa ser devoto, se entregaban con diligencia a suplir las necesidades diarias de los creyentes.
Pablo dice que se debe seguir un ejemplo dinámico como ese. De hecho, debe seguirse a cualquier persona que sea tan devota al ministerio del Señor.
Pensamiento 1. Aquellos que dedican su vida a servir al Señor y son fieles en su ministerio se les debe tener en alta estima y se les debe seguir como a líderes.
“Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan” (1 Co. 16:16).
“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso” (He. 13:17).
▬ 2. Estaba el ejemplo de Estéfanas, Fortunato, y Acaico. Ahora se mencionan dos hombres con Estéfanas. Estos tres hombres eran los mensajeros enviados a Pablo por la iglesia de Corinto. Pablo dice tres cosas sencillas sobre ellos:
=> Ellos habían sido fieles en el deber para el que los había designado la iglesia, y en realidad habían hecho mucho más, había dado mucho más de sí.
=> Ellos habían confortado su Espíritu tal como confortarían el espíritu de los corintios siendo fiel a su mandato.
=> Sirven como magníficos ejemplos de cómo deben ser los creyentes. Se les debe hacer un reconocimiento a creyentes tan fieles.
Comentario de Efesios. (5:2) Jesucristo, Muerte – Dios, Gloria de – Creyente, Deber: El creyente sigue a Dios, en segundo lugar, amando como amó Cristo. Aqui cabe destacar dos cosas acerca de la muerte de Cristo.
▬ 1. La frase “se entregó a si mismo por nosotros” es una frase sencilla con un profundo significado. No significa que Cristo murió solo como un ejemplo para nosotros, demostrándonos que deberíamos estar dispuestos a morir por la verdad o por alguna gran causa. Lo que significa es que Cristo murió en nuestro lugar, en nuestro sitio, como nuestro substituto. Este significado es incuestionablemente claro. (Véase 1ª P. 2:21-25 para una discusión más profunda al respecto).
» a. La idea del sacrificio para la mente judía y pagana de esa época era la idea de una vida dada en el lugar de otro. Era un sacrificio de substitución.
» b. La idea de sacrificio con frecuencia está en el mismo contexto de las palabras: “Cristo… se entregó a si mismo por nosotros” (Ef. 5:2).
“Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Jn. 6:51).
“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Jn. 10:11).
“Así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas” (Jn. 10:15).
“Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación” (Jn. 11:51).
“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn. 15:13).
“Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad” (Jn. 17:19). (Cp. Jn. 10:11; Ro. 8:32; Gá. 1:4; 2:20; 1Ti. 2:6; Tit. 2:14).
▬ 2. Las palabras “Cristo… se entregó a sí mismo…ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” expresa un significado más elevado de la muerte de Cristo que el solo hecho de satisfacer nuestra necesidad. La palabra “ofrenda” se refiere a la ofrenda de holocausto del Antiguo Testamento (Lv. 1:1ss). La ofrenda de holocausto se entregaba a Dios no solo debido al pecado, sino porque una persona deseaba glorificar y honrar a Dios. Una persona deseaba demostrar su amor y adoración por Dios. Este es un aspecto de la muerte de Cristo que por lo general se pasa por alto, un aspecto que se eleva más allá de la mera satisfacción de nuestra necesidad. A1 darse a sí mismo como una “ofrenda a Dios” Cristo estaba mirando más allá de nuestra necesidad a la majestuosa responsabilidad de glorificar a Dios. Esto significa que su principal propósito fue el de glorificar a Dios. Él estaba principalmente preocupado por hacer la voluntad de Dios, por obedecer a Dios. Dios había sido terriblemente deshonrado por el primer hombre, Adán, y por todos los que lo siguieron. Jesucristo quería honrar a Dios demostrándole que por lo menos un hombre pensaba más en la gloria de Dios que en cualquier otra cosa. Cristo quería demostrar que la voluntad de Dios significaba más que cualquier deseo o ambición personal que Él pudiera tener.
Él dijo: “Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí” (Jn. 14:31; cp. Lc. 2:42; Jn. 5:30).
El punto es este: El creyente debe caminar en amor, así como Cristo nos ha amado y se ha entregado como una ofrenda y un sacrificio a Dios. El creyente debe amar tanto que se entregue como una ofrenda y un sacrificio. No debe existir ningún límite en las ofrendas y los sacrificios de nuestras vidas para Dios y los hombres. Recuerde: El amor de Dios – el amor ágape- siempre es un amor que actúa.
“Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Ef. 5:2).
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35).
“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:12).
“El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).
“Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros” (1 Ts. 3:12).
“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).
“Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte” (1 Jn. 3:14).
“En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Jn. 3:16-18).
“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Jn. 4:7-8).
“Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (1 Jn. 4:20).
Comentario de Colosenses (3: 14) Amor: Por, sobre todo, el creyente debe vestir la vestimenta del amor (agapen). Note que el amor debe ser la principal vestimenta de la nueva vida del creyente. Se lo denomina el vínculo perfecto; es decir, el amor enlaza todas las vestimentas o las grandes cualidades de la vida del creyente para unirlas. Si el creyente debe vestirse con amor -si en realidad ama a la gente~ entonces siempre se vestirá con… • piedad • paciencia • benignidad • justicia • humildad • perdón • mansedumbre
“Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Ro. 5:6).
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro. 5:8).
“Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Ro. 5:10).
“Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Mr. 12:29-31).
“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Co. 13:13).
Amén, para la honra y gloria de Dios.


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