Lección: 2ª de samuel 6:16 al 19. 16. Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón. 17. Metieron, pues, el arca de Jehová, y la pusieron en su lugar en medio de una tienda que David le había levantado; y sacrificó David holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová. 18. Y cuando David había acabado de ofrecer los holocaustos y ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos. 19. Y repartió a todo el pueblo, y a toda la multitud de Israel, así a hombres como a mujeres, a cada uno un pan, y un pedazo de carne y una torta de pasas. Y se fue todo el pueblo, cada uno a su casa.
Comentario del contexto bíblico: David trae el arca a Jerusalén, 6:12-23
David decidió intentar otra vez traer el arca a Jerusalén. Esta vez sí trajo el arca a Jerusalén, lo que causó mucha alegría al pueblo. El rey personalmente sacrificó un buey y un carnero, vistiendo ropas sacerdotales como el efod (Saúl también había ofrecido sacrificios, como se relata en 1ª Samuel 13:9.) David danzaba “con toda su fuerza delante de Jehovah” y junto con todo el pueblo celebraba con gritos de júbilo y sonido de corneta. El gozo del pueblo era grande porque habían recobrado el arca que significaba mucho para ese pueblo.
En medio de todo el júbilo, se encontraban personas que no compartían esa alegría. Desde una ventana, Mical observaba a David saltando y danzando, por lo cual lo menospreció. El gozo en Dios no siempre es compartido por todas las personas. El arca fue puesta en medio de una tienda levantada por David, ya que todavía no se había construído el templo en Jerusalén. Una de las razones por las cuales David después quiso construir un templo fue la de proveer un lugar mucho mejor que una tienda para el arca de Dios. Ya puesta el arca en la tienda, David ofreció holocaustos y ofrendas de paz y bendijo al pueblo en el nombre de Dios. David se había convertido no solamente en un líder militar y político, sino también en un líder espiritual para la nación. Todo el pueblo celebró con David la nueva localidad para el arca.
Después que todos se hubieron ido a sus casas, David volvió a su casa para bendecirla, pero se encontró con un reproche de parte de Mical. Mical había estado observando la celebración con ojos de crítica. Es posible que David tenía puesto un vestido corto y que al danzar mostrara partes de su cuerpo. Esto pareció indecoroso a Mical, quien solamente observó lo que parecía indecoroso, ignorando la celebración y la gran causa de dicha celebración; pero sus celos y la envidia le impedían celebrar. Las razones de la actitud de Mical se encontraban en las situaciones que había enfrentado en su vida, David primero la había abandonado por huir de Saúl y después la había arrancada a la fuerza del que tenía por esposo; Mical de seguro tenía mucho resentimiento hacia David y se había convertido en una persona amargada.
Muchas personas por diferentes razones se rehúsan a participar en la celebración gozosa del culto a Dios. En el tiempo de Jesús, los fariseos y los escribas no comprendieron el amor de Jesús hacia los publicanos, los pobres, las prostitutas, o los gentiles: como el hermano mayor en la parábola del hijo pródigo, los fariseos no encontraban gozo en la redención de los perdidos. En el tiempo de Pablo, los judaizantes encontraban difícil celebrar la fe con los gentiles, y los judíos y los griegos encontraban en la cruz de Cristo una causa de escándalo y no de celebración. En muchas ocasiones la misma iglesia se ha opuesto a una celebración gozosa. Hay muchas personas dentro de la iglesia que como Mical están llenas de amargura y resentimiento, y menosprecian a los que celebran con gozo la presencia de Dios. La tristeza y la soledad también pueden ser factores que quitan a la persona el gozo que pueden sentir al celebrar las bendiciones de Dios. No se puede olvidar que para los cristianos aun las pruebas son ocasión de gozo y que la celebración de la presencia de Dios los llena de regocijo aun en medio de circunstancias de tristeza y soledad.
Mirando con desprecio la verdadera adoración a Dios: Mateo 15:8-9. «Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.»
La verdadera adoración para la iglesia de hoy. San juan 4:21 al 24. «Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.»
1er Titulo: Adoración santa: incomprendida por el hombre natural. Versículo 16. Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón. (Léase: 1ª a los Corintios 2:14. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. ▬ 1ª a los Corintios 1:18. Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.).
Texto clave para estudiar: “Cuando el arca del Señor llegaba a la ciudad de David, aconteció que Mical, hija de Saúl, miró desde una ventana, y al ver al rey David que saltaba y danzaba delante del Señor, lo despreció en su corazón.” 2 Samuel 6:16
INTRODUCCIÓN
Qué hacer cuando te desprecian por adorar a Dios según 2 Samuel 6:16 no es una pregunta lejana. A veces quieres obedecer al Señor con un corazón sincero, pero en lugar de apoyo recibes una mirada fría, una crítica, una burla o un desprecio silencioso. Y duele más cuando viene de alguien cercano. ¿Te ha pasado? ¿Has sentido que tu fe en la adversidad incomoda a otros?
¿Dónde afirmar el corazón cuando otros desprecian nuestra fe?
Este pasaje habla justamente a ese momento. Esta reflexión sobre 2 Samuel 6:16 nos muestra que el problema no es solo el desprecio ajeno, sino dónde está afirmado nuestro corazón. Aquí el Señor nos llama a una verdadera confianza en Dios, nos da consuelo bíblico, y nos recuerda que la esperanza cristiana no depende de la aprobación humana, sino de la salvación en Cristo.
CONTEXTO: ¿Qué celebraba David al llevar el arca a su ciudad?
David está llevando el arca del Señor a la ciudad de David. No se trata de un momento liviano, sino de un acto profundamente santo y gozoso. Después de haber aprendido con temor la santidad de Dios, David ahora celebra la presencia del Señor con reverencia y alegría.
Mical, en cambio, no participa desde la adoración, sino que mira desde una ventana. David está delante del Señor; Mical, a distancia. David se humilla con gozo; Mical juzga con desprecio. Ese contraste es muy serio: un corazón puede estar cerca de lo religioso y, al mismo tiempo, lejos de la gloria de Dios.
Si esta lucha toca hoy tu corazón, puedes leer también Confiar en Dios cuando otros te rechazan en Jueces 11:7, porque trata esa misma herida desde la Palabra
Cuando te desprecian por adorar a Dios
TRES RAZONES PARA CAMBIAR
▬ I. Porque el desprecio suele nacer en un corazón que no está maravillado con Dios Mical no solo vio a David: lo despreció en su corazón. Ahí está el problema. Cuando el corazón pierde el asombro por Dios, empieza a burlarse de lo que antes debía reverenciar. El orgullo mira la adoración sincera y la considera exagerada, incómoda o indigna.
A veces eso mismo ocurre hoy. Un creyente quiere honrar al Señor, pero otro lo observa con distancia, frialdad o superioridad. Este texto bíblico nos advierte que el rechazo a una adoración humilde muchas veces revela un corazón atrapado por la apariencia, por la imagen o por el temor al hombre.
“El temor del hombre pondrá lazo; más el que confía en Jehová será exaltado.” Proverbios 29:25
▬ II. Porque debes vivir delante del Señor, no delante de la ventana de los demás
David no danzaba para ser visto, sino delante del Señor. Esa es la diferencia. La respuesta correcta cuando otros desprecian tu obediencia no es dejar de adorar, ni endurecerte, ni vivir para defender tu reputación. La respuesta es seguir honrando a Dios con un corazón limpio, reverente y agradecido.
Qué hacer cuando te desprecian por adorar a Dios según 2 Samuel 6:16 queda claro en este pasaje: sigue mirando al Señor. No vivas esclavo de la opinión ajena. No conviertas la adoración en un espectáculo, pero tampoco la apagues por miedo al desprecio. La confianza en Dios nos sostiene cuando la fe en la adversidad es probada.
“Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.” Hebreos 12:28
▬ III. Porque en Cristo el rechazo no tiene la última palabra
Este pasaje no termina en Mical. La historia bíblica nos lleva más lejos: hasta Cristo. Él fue despreciado, rechazado, humillado y tenido en poco. Pero no dejó de obedecer al Padre. No dejó de amar. No retrocedió. Fue hasta la cruz para salvar pecadores como nosotros.
Cuando otros te menosprecian por amar al Señor, recuerda esto: tu identidad no está en la aceptación de las personas, sino en la salvación en Cristo. En Él eres recibido, perdonado y amado. En Él encuentras esperanza cristiana para seguir firme, aun cuando otros no entiendan tu entrega al Señor.
“Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros.” 1 Pedro 4:14
¿Toda crítica a mi forma de adorar es como el desprecio de Mical?
No podemos identificar automáticamente a quien nos corrige con Mical. Segunda de Samuel 6 relata una situación concreta y describe el desprecio que ella sintió. Para aplicar el pasaje debemos examinar también nuestra propia conducta: puede haber una crítica injusta, pero también una observación que necesitemos escuchar. Adorar con sinceridad incluye aceptar que la Palabra de Dios corrija nuestras prácticas.
Puedes continuar con qué significa adorar en espíritu y en verdad.
CRISTO ES EL CENTRO
David fue un rey imperfecto. Su gozo delante del arca apunta, en parte, a una realidad mayor: hay un Rey mejor que David. Ese Rey es Jesucristo.
Cristo fue despreciado no por hacer el mal, sino por obedecer perfectamente al Padre. Fue rechazado por los hombres, pero aprobado por Dios. Y en la cruz llevó no solo el desprecio del mundo, sino también nuestro pecado, nuestra vergüenza y nuestra culpa. Por eso, cuando este pasaje te hiere o te confronta, no mires solo a David ni a Mical: mira a Cristo.
Él te libra de vivir para agradar a los hombres. Él te enseña a adorar con verdad. Él te recibe cuando estás cansado de ser malentendido. Él te da un corazón nuevo para amar la gloria de Dios por encima del aplauso humano. Ahí está el verdadero consuelo bíblico.
PARA MEDITAR
¿Qué pesa más hoy en tu corazón: la mirada de los hombres o la presencia de Cristo?
2° Titulo: Reverente cuidado y orden en la ubicación de los elementos sagrados. Versículo 17. Metieron, pues, el arca de Jehová, y la pusieron en su lugar en medio de una tienda que David le había levantado; y sacrificó David holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová. (Léase: Deuteronomio 12:13 y 14. Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres; sino que en el lugar que Jehová escogiere, en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando. ▬ 1ª a los Corintios 14:40. pero hágase todo decentemente y con orden.).
Reverente cuidado y orden en la ubicación de los elementos sagrados:
Reverente: La reverencia es honor y respeto que se siente profundamente y se demuestra exteriormente. Debido al impresionante poder y majestad del Señor Dios, Él es merecedor de la más absoluta reverencia (Levítico 19:30). La Biblia registra la reverencia como la respuesta automática de todo aquel que se encuentra con la imponente grandeza del Señor Dios Todopoderoso (Números 20:6; Jueces 13:20; 1 Crónicas 21:16).
Cuidado: Como parte de una desafiante enseñanza sobre la vida santa, el apóstol Pablo escribe: «Por tanto, tengan cuidado cómo andan; no como insensatos sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Así pues, no sean necios, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor» (Efesios 5:15-17, NBLA). Tener cuidado es ser cauteloso; la palabra proviene de un término latino que literalmente significa «mirar alrededor». «Tengan cuidado cómo andan» es la forma en que Pablo exhorta a los cristianos a examinar con mucho cuidado cómo viven y se comportan.
Elementos sagrados: Curiosamente, el inventario más completo del contenido del arca del pacto se encuentra en el Nuevo Testamento: Hebreos 9:4 dice que el Lugar Santísimo tenía «el arca del pacto cubierta toda de oro, en la cual había una urna de oro que contenía el maná y la vara de Aarón que retoñó y las tablas del pacto». Las tablas de piedra eran aquellas en las que Dios había escrito los Diez Mandamientos.
Resumen: Cuales son los elementos sagrada que tiene el creyente: el cuerpo (1ª Cor 6:19. «¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?»), la mente, alma (1ª Ts. 5:23. «Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.»). Por lo tanto, en esto tres elementos esta la presencia de Dios, el espíritu Santo. Es ahí donde se santifica el cuerpo alma y espíritu. En su corazón mora el Espíritu santo, mora su palabra de Dios, el temor reverencial hacías Dios, en adoración y alabanza, servicio, usted como creyente debe ordenar esto elemento en su casa espiritual porque usted hizo un compromiso de servir a su Señor. El creyente debe ubicar esto elemento en la prioridad en la vida espiritual diaria, cada mañana debe haber Adoración y alabanza ((oración) Mateo 6:9-10. «Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.»). Servicio: debe asistir a los medios de gracias teniendo la oportunidad. Debe dar testimonio en publico y en privado de su salvación en Jesucristo. (Hebreos 10:25. «no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.»).
Arca actual para el creyente: Para los creyentes cristianos actuales, el Arca del Pacto ya no es un objeto físico que se deba buscar o venerar, sino un símbolo profético y espiritual que apunta directamente a Jesucristo y a la nueva relación con Dios.
Referencia: (Efesios 1:13-14) Espíritu Santo, Sello, Garantía: La séptima bendición: Dios nos ha sellado con el Espíritu Santo. La palabra “atrás” (arrabon) significa convenio, garantía, un pago por adelantado. El Espíritu Santo es entregado al creyente para que le dé al creyente una garantía perfecta de su salvación. Sabemos que somos redimidos -que somos la posesión amada de Dios- por medio del Espíritu Santo que vive dentro de nosotros.
Nuevamente advierta: ¿Por qué Dios nos da una garantía tan gloriosa como su propia presencia maravillosa? Para que su gloria sea alabada eternamente.
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Ro. 8:16).
“El cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones” (2 Co. 1:22).
“Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gá. 4:6).
¿Qué significa Apocalipsis 11:19?
Juan dice en este versículo que el templo en el cielo se abrió y vio el arca del pacto. En los tiempos del Antiguo Testamento, el arca simbolizaba la presencia de Dios, y contenía las tablas de la ley, una urna con maná y la vara de Aarón que reverdeció (Hebreos 9:4). El arca desapareció durante el exilio, pero nunca perdió su significado. La aparición del arca en el cielo indica que Dios nunca ha dejado de estar y proteger a Su pueblo. Las guerras y las calamidades terrenales no pueden destruir el significado del arca. De manera similar, no hay ningún poder en la Tierra que pueda privar a los creyentes de estar en la presencia y la protección de su Señor. Hebreos 13:5 contiene la siguiente promesa de Jesús: «no te desampararé, ni te abandonaré». Debido a esta promesa, el escritor de Hebreos escribe esto en el versículo 6: «así que podemos decir confiadamente: el Señor es quien me ayuda; no temeré lo que pueda hacerme el hombre».
Al final de los juicios de las trompetas, todo lo que Juan escuchó y vio en el cielo vino acompañado por una serie de eventos naturales sin precedentes. Todas estas cosas también ocurrieron al final de los juicios de los sellos (Apocalipsis 8:5). Por lo tanto, parece que toda la naturaleza dijo su «amén» en respuesta a lo que Dios estaba haciendo.
3er Título: La presencia de Dios trae comunión, gozo y provisión. Versículos 18 y 19. Y cuando David había acabado de ofrecer los holocaustos y ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos. Y repartió a todo el pueblo, y a toda la multitud de Israel, así a hombres como a mujeres, a cada uno un pan, y un pedazo de carne y una torta de pasas. Y se fue todo el pueblo, cada uno a su casa. (Léase: 1ª de Juan 1:3 y 4. lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido. ▬ Los Hechos 2:46. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,).
La presencia de Dios trae comunión, gozo y provisión: La presencia de Dios transforma por completo la vida de una persona, manifestándose de forma tangible en tres grandes áreas fundamentales. Salmo 16:11. «Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.». 1ª Juan 1:6-7. «Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.».
Comentario de 1ª San Juan (1:3-4) Jesucristo, propósito ▬ Comunión: Jesucristo vino a la tierra con el más grande de los propósitos.
▬ 1. Jesucristo vino para que los hombres tuvieran comunión con Dios y con su Hijo Jesucristo, y el uno con el otro. Esta es la declaración más maravillosa, ya que significa que Dios no está en algún lugar del espacio exterior. Dios no está desinteresado y despreocupado sobre lo que le sucede al hombre. Dios no nos ha abandonado para que nos arreglemos solos en la tierra con la única perspectiva de la muerte y la tumba. Todo lo contrario: Dios se ha revelado a sí mismo en el Señor Jesucristo y nos ha mostrado que Él nos ama profundamente y nos cuida y que desea comunión con nosotros. ¡Imaginen! Jesucristo, el Hijo de Dios, vino a la tierra para mostrarnos que podemos conocer a Dios personalmente y estar en comunión con Él. Podemos estar en comunión con Dios y…
- ser aceptables a Él
- relacionarnos con Él y hablar y compartir con Él.
- caminar junto a Él durante todo el día, buscándonos y cuidándonos paso a paso.
- arrojarle nuestros problemas a Él.
- confiar que Él nos ayudará a satisfacer nuestras necesidades.
- pedirle fortaleza para conquistar los juicios y tentaciones de la vida.
- saber que constantemente Él nos dará una vida de amor, regocijo y paz.
- saber que Él nos liberará del pecado y la muerte y nos dará vida eterna.
- depender de Él para la justicia a manera de poder ser aceptables ante Él.
Podemos conocer tanto a Dios como a su Hijo, el Señor Jesucristo, conocerlos personalmente tal como se describe más arriba. Y podemos experimentar la plenitud de la vida con los demás creyentes, aquellos que realmente brindan sus vidas para seguir a Cristo. Podemos estar juntos en comunión, la clase de comunión que existe dentro de la más grande de todas las familias: la familia de Dios.
▬ 2. Jesucristo vino de manera que nuestro gozo pueda ser pleno (véase Estudio a fundo 1, gozo, 1Jn. 1:4 para una mayor discusión).
ESTUDIO A FONDO 1
(1:4) Gozo (chara): una alegría interna; un profundo placer asentado. Es una profunda seguridad y confianza que enciende un corazón feliz. Es el corazón feliz el que lleva a un comportamiento feliz.
Se necesita decir algo más sobre el gozo del creyente.
1) El gozo es divino. Es poseído y brindado solamente por Dios. Sus raíces no se encuentran en las cosas materiales o mundanas o en triunfos banales. Es el regocijo del Espíritu Santo,
un regocijo basado en el Señor. Es su propio regocijo (Jn. 15:11; Hch. 13:52; Ro. 14:17; Gá. 5:22; 1 Ts. 1:6).
2) El gozo no depende de las circunstancias o de la felicidad. La felicidad depende de los sucesos, pero el gozo que Dios implanta en el corazón del creyente sobrepasa todo lo demás, aún los asuntos de la vida y de la muerte (Sal. 5:11; 2 Co. 6:10; 7:4).
3) El gozo proviene de la fe (Ro. l5: 13; Fil. 1:25; 2 Ti. l:4; cp. Mt. 2:10).
4) El gozo de la recompensa futura nos hace fieles y nos mantiene en la fe (Mt. 25:21, 23; Hch. 20:24; He. 12:2).
La fuente del gozo del creyente tiene varios aspectos.
☻1. La comunión del Padre y de su Hijo brinda gozo (1 Jn. 1:3-4).
☻2. La victoria sobre el pecado, la muerte y el infierno nos regocija (Jn. 14:28; 16:20-22).
☻3. El arrepentimiento brinda gozo. (Lc. 15:7, 10).
☻4. La esperanza de gloria brinda gozo (Ro. 14:17; He. 12:2; 1 P. 4:13).
☻5. La Palabra de Dios -las revelaciones, los mandamientos y las promesas que ha hecho- brinda gozo (Jn. 15:11).
☻6. Los mandamientos de Cristo y la voluntad de Dios traen gozo. El obedecer y hacer un buen trabajo produce gozo dentro del corazón del creyente (Jn. 15:11, 32; 17:13; Hch. 13:52).
☻7. La oración trae gozo (Jn. 16:24).
☻8. La presencia y la comunión de los creyentes brinda gozo (1 Jn. 1:3-4).
☻9. Los conversos traen gozo (Lc. 15:5; Fil. 4:1; l Ts. 2:19-20).
☻10. El saber que los demás caminan por el camino de la verdad nos regocija (3 Jn. 1:4).
☻11. Dar nos regocija (2 Co. 8:2; He. 10:34).
Estudio a Fondo de la comunión 1ª San Juan 1:6-7. (1:6) Comunión ▬ Oscuridad ▬ Hombre ▬ Salvación: en primer lugar, ¿por qué el hombre objeta a la deidad de Jesucristo, al Hijo de Dios, que vino a la tierra? ¿Era necesario que Él viniera? Porque ellos creen que el hombre puede estar en comunión con Dios y caminar en la oscuridad al mismo tiempo. ¿Qué significa caminar en la oscuridad?
=> Significa que el mundo está en la oscuridad con respecto a Dios. El hombre no puede ver a Dios ni hablar cara a cara con Él. El hombre no puede oír a Dios ni tocarlo. Entonces, ¿cómo puede el hombre saber que Dios realmente existe? El hombre y su mundo están en la oscuridad con respecto a Dios.
=> Significa que el hombre no sabe exactamente cómo Dios desea que él viva: cuán moral y puro, cuán justo y equitativo. El hombre no puede hablar con Dios; no tiene manera de comunicarse con Dios, ya que él no
puede ver a Dios y no sabe dónde se encuentra Dios para establecer una comunicación con él. Por lo tanto, el hombre no tiene forma de descubrir a Dios ni de averiguar cómo Dios desea que él viva.
Advierta cuatro hechos significativos.
▬ 1. En primer lugar, el mundo está en la oscuridad con respecto a Dios. Cuando llega a Dios, el hombre está en la oscuridad, ya que no puede ver a Dios ni hablar con Él. No puede ni siquiera estar seguro de que Dios existe, no absolutamente seguro. ¿Por qué? Porque los sentidos físicos del hombre y su carne solo pueden conocer las cosas del mundo material y físico. Si existe un Dios, si existe un mundo espiritual, el hombre no tiene forma alguna de introducirse en él. El hombre puede tomar toda su tecnología y ciencia, todo su razonamiento intelectual y creativo, pero jamás podrá penetrar el mundo espiritual, no con su naturaleza material y física. El mundo físico y material no pueden y nunca podrán penetrar y cruzar al mundo espiritual. El hombre y su mundo están en la total oscuridad respecto de Dios. No importa lo que pueda decir cualquier persona, no importa lo religioso o espiritual que una persona pueda ser, ninguna persona del mundo físico puede cruzar y entrar en el mundo espiritual para averiguar si Dios existe, mucho menos estar en comunión con Dios.
▬ 2. En segundo lugar, ¿cómo puede, entonces, un hombre llegar a conocer a Dios y estar en comunión con Él? Existe solamente una manera: Dios tiene que dejar el mundo espiritual y su dimensión, y entrar en la dimensión del mundo físico. Dios tiene que venir a la tierra y revelarse a sí mismo ante nosotros. Esta es la única forma concebible en la que el hombre pueda alguna vez estar en comunión con Dios. Este es el evangelio glorioso: es exactamente lo que Juan declara: que el Hijo de Dios ha venido a la tierra. Vino para revelarnos a Dios.
▬ 3. Tercero, advierta la tontería del hombre: el hombre rechaza al Hijo de Dios y declara… “Podemos tener comunión con Dios y caminar en la oscuridad.”
- El hombre declara que puede encontrar a Dios por sí mismo, que puede relacionarse con Dios y ser lo suficientemente bueno como para estar en comunión con Dios y asegurar la aprobación de Dios por sí mismo.
- El hombre cree que puede usar su propia mente y razonamiento y puede averiguar lo suficiente sobre Dios como para volverse aceptable ante Él y estar en comunión con Él.
- El hombre cree que puede usar sus propias manos y energía, a fin de hacer lo que haga falta para agradar a Dios y recibir así su aprobación.
El hombre piensa esto: si cree en Dios y hace la mitad de las cosas en forma correcta, entonces su creencia y bondad lo pondrán a Dios en deuda con él. Dios nunca lo rechazará; Dios siempre lo aceptará. Por lo tanto, el hombre llega a la conclusión de que puede rechazar a Jesucristo como el Hijo de Dios, que puede tener comunión y volverse aceptable a Dios tan solo por creer que Dios existe y que él es lo suficientemente bueno para agradarlo.
▬ 4. En cuarto lugar, advierta lo que las Escrituras dicen a cualquiera de nosotros que diga lo siguiente: mentimos y no decimos la verdad. No importa cuán grande nuestras mentes y pensamientos imaginen a Dios, no importa cuántas buenas obras hagamos, no estamos en el camino de la verdad. Y advierta: una persona pensante y honesta sabe esto, ya que ninguna persona puede cruzar al mundo espiritual. Para que algina vez lleguemos a conocer a Dios, Él mismo tiene que venir a nosotros. Y aun así no sería suficiente para algunos seres menos espirituales, ya que no sería Dios. La única forma que podemos esperar el conocer a Dios y conocerlo con precisión es que Dios mismo venga a la tierra. Por lo tanto, el profesar que “podemos estar en comunión con Dios y caminar en la oscuridad”, es una mentira. Cualquier cosa que hagamos -todos los acercamientos a Dios que los hombres puedan usar- no son verdaderos. Al tomar cualquier acercamiento a Dios diferente del Hijo de Dios, no estamos enfocando el verdadero camino; estamos por el falso camino.
Pensamiento 1. La Palabra de Dios es fuerte. Dice lo siguiente: si una persona dice que es salva y luego vive en la oscuridad de este mundo, miente. Dios es luz; por lo tanto, si una persona camina en la oscuridad, no conoce a Dios. No está en comunión con Dios. Luz y oscuridad no pueden morar juntas. Una persona debe elegir en cuál de ellas desea vivir: tiene que elegir vivir en la luz de Dios o en la oscuridad del mundo.
“Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio” (Hch. 17:23).
“La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (Jn. 1:5).
“En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció” (Jn. 1:10).
“Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Jn. 3:19).
“Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva” (Jn. 4:10).
“Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais” (Jn. 8:19).
“Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos” (Jn. 9:30).
“Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: ¿Muéstranos el Padre?” (Jn. 14:9).
“Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad” (1 Jn. 1:6).
“No saben, no entienden, andan en tinieblas; tiemblan todos los cimientos de la tierra” (Sal. 82:5).
“El camino de los impíos es como la oscuridad; no saben en qué tropiezan” (Pr. 4:19).
“Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron” (Jer. 4:22).
“Por tanto, su camino será como resbaladeros en oscuridad; serán empujados, y caerán en él; porque yo traeré mal sobre ellos en el año de su castigo, dice Jehová” (Jer. 23:12).
(1:7) Luz ▬ Comunión ▬ Perdón de pecados: el hombre no puede estar en comunión con Dios y caminar en la oscuridad. La verdad es que el hombre debe caminar en la luz si va a tener comunión con Dios. ¿Qué es la luz de Dios?
=> La luz de Dios es la revelación de Dios mismo. El Señor Jesucristo vino a la tierra para revelar a Dios. Jesucristo tiene la misma naturaleza de Dios; por lo tanto, pudo mostrarnos exactamente cómo es Dios.
=> La luz de Dios es la revelación de cómo Dios desea que vivamos mientras estamos en la tierra. Cuando el Hijo de Dios vino a la tierra, Él nos dijo y nos mostró exactamente cómo vivir, exactamente lo que Dios espera de nosotros.
Por lo tanto, caminar en la luz significa creer que el Hijo de Dios vino a la tierra y seguirlo a Él. Si caminamos sobre la tierra creyendo en Jesucristo y haciendo exactamente lo que Él dijo que hiciéramos, entonces estamos en la luz de la misma manera “que Él está en la luz”. Advierta lo siguiente: esto es exactamente lo que este versículo dice: debemos “caminar en la luz, ya que él está en la luz”. Esto significa dos cosas maravillosas.
▬ 1. Si caminamos en la luz de Cristo, entonces tenemos comunión con Cristo y con Dios, y con todos los demás creyentes. Jesucristo es el Hijo de Dios; por lo tanto, mientras estuvo en la tierra, vivió en constante comunión con Dios. Él es el Único que nos muestra cómo relacionarnos y estar en comunión con Dios. Por lo tanto, cuando caminamos en la luz de Cristo, hacemos lo que Cristo hizo. Nos acercamos a Dios por medio de Cristo y de la comunión con Dios de la misma manera que Cristo nos mostró. El resultado es glorioso. Significa que tenemos comunión verdadera: que realmente conocemos a Dios y la comunión con Él, que realmente conocemos y estamos en comunión con su Hijo, el Señor Jesucristo, y con todo aquél que cree y camina en su luz.
Pensamiento 1. Advierta: Dios es la luz y en Él no existe oscuridad alguna. Muy pocas personas, si las hay, podrían negar este hecho. Pero advierta lo siguiente: es imposible caminar en la luz y en la oscuridad al mismo tiempo. Por lo tanto, si caminamos en la oscuridad, no caminamos ni estamos en comunión con Dios. Tal como se dijo, es totalmente imposible.
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6).
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3).
“Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo” (1 Jn. 1:3).
“Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Jn. 1:7).
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Ap. 3:20).
“Compañero soy yo de todos los que te temen y guardan tus mandamientos” (Sal. 1l9:63).
“Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre” (Mal.3:16).
▬ 2. Si caminamos en la luz de Cristo, entonces la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, los limpiará de todo pecado. Este es un punto crítico que debemos advertir. No es suficiente que el Hijo de Dios venga a la tierra y revele de Dios al hombre. E1 hombre es pecador; él ha transgredido la ley de Dios. El hombre ha elegido vivir a su manera sobre la tierra, ha optado por hacer sus propias cosas. El hombre ha…
- ignorado a Dios • maldecido a Dios • rechazado a Dios • rebelado su ser contra Dios • descreído de Dios • negado a Dios • desobedecido a Dios
El hombre es culpable de ofender a Dios y de transgredir la ley de Dios. Por lo tanto, de la misma manera que sucede con cualquier ley, cuando se transgrede, es necesario pagar una condena. Todo el que quebranta la ley tiene que pagar por ello, a menos que otra persona de un paso al frente para pagar la condena por él. Esto es lo que Jesucristo hizo. No solamente vino para revelarnos a Dios, Él vino para tomar nuestros pecados y transgresiones sobre sí mismo, absolutamente toda la culpa de ellos. Jesucristo murió por nuestros pecados.
=> Él pagó el juicio por nosotros
=> Él sufrió el castigo por nosotros
=> Él soportó la condena por nosotros.
La sangre de Jesucristo fue derramada sobre la cruz por nosotros. Por lo tanto, caminar en la luz de Cristo, significa que caminamos creyendo que Cristo murió por nosotros. Significa que creemos que su sangre nos limpia de todo pecado, que Él realmente pagó la condena por nuestros pecados, que a partir de allí hemos sido liberados de la culpa del pecado. Cuando caminamos en la luz de Cristo, Dios ve nuestros pecados cubiertos por la sangre de Cristo. Nos acepta en Cristo. Nuestros pecados son perdonados por la sangre del Hijo de Dios.
Pero advierta: la palabra “limpia” está en el tiempo presente. Esto significa…
- que la sangre de Cristo continuamente nos limpia del pecado.
- que, si caminamos en la luz de Jesucristo, entonces su sangre siempre nos limpia de nuestros pecados.
- que, si caminamos en comunión con Jesucristo, constantemente confesamos nuestros pecados, vivimos en confesión abierta delante de Él.
El creyente debe caminar en comunión con Cristo todo el día, todos los días. Debe caminar reconociendo a Dios en todas sus formas, orando, rogando y confesando sus pecados y errores todo el día. El creyente que camina en comunión con Jesucristo de esta forma recibe limpieza constante por medio de la sangre de Jesucristo.
Pensamiento 1. Este es el punto que tan a menudo el hombre no ve: él no puede borrar los pecados de su pasado. No tiene manera de pagar la pena y el juicio de su pecado, pecado que ya ha sido cometido. Por lo tanto, la pena tiene que ser pagada. Y advierta: el pago debe ser realizado por Alguien que sea perfecto, y solo Dios es perfecto. Solamente los sacrificios perfectos pueden ser aceptables delante de Dios. Y este es el terrible problema que el hombre enfrenta, ya que ¿quién es perfecto además de Dios?
Ningún hombre lo es, solamente el Hijo de Dios es perfecto. Esta es la razón por la que el Hijo de Dios tuvo que venir a la tierra: tuvo que venir para sacrificarse a sí mismo por el hombre. Él tenía que tomar los pecados del hombre sobre sí mismo y volverse el sustituto del hombre para la muerte. Tuvo que morir por el hombre. Es su muerte -el sacrificio de la sangre del Hijo de Dios que cubre nuestros pecados. Ninguna persona será aceptable para Dios a menos que esté libre de pecado, a menos que sus pecados sean limpiados y perdonados por la sangre de Cristo.
“porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados” (Mt. 26:28).
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (Ro. 5:8-9).
“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Ef. 1:7).
“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Col. 1:14).
“¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a si mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (He. 9:14).
“Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 P. 1:18-19).
“Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Jn. 1:7).
AMÉN, PARA LA HONRA Y GLORIA DE DIOS.


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