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Lección: Números 27:15 al 19. 15. Entonces respondió Moisés a Jehová, diciendo: 16. Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación, 17. que salga delante de ellos y que, entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor. 18. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; 19. y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos.
Comentario del contexto bíblico: La necesidad de un líder, 27:15–17. Moisés pide que Dios señale un buen líder militar para el pueblo. Los términos “salir” y “entrar” se refieren a salir con el ejército a la guerra y volver con él después de la batalla (ver Jos. 14:11; 1 Sam. 18:12–16; 1 Rey. 3:7; 2 Rey. 11:9). Moisés se da cuenta de la necesidad de luchar para tomar la tierra prometida, y se da cuenta de que él ya no puede seguir como líder militar (ver Deut. 31:1, 2). El pueblo necesita imperiosamente un líder para que no sea esparcido y destruido como ovejas que no tienen pastor. Este es el primer uso de esta frase que se usa varias veces en la Biblia (1 Rey. 22:17; Mat. 6:34; 9:36).
Nombramiento de Josué, 27:18–21. Josué ya ha servido como ayudante fiel de Moisés (Exo. 24:13; 32:17; 33:11; Núm. 11:28); un líder militar en la guerra contra Amalec (Exo. 17:8–23); y un ejemplo de coraje y fe (Núm. 14:6–9, 38; 26:65). Al nombrarlo sucesor de Moisés, Dios describe a Josué como un hombre en quien hay espíritu (v. 18). Esto puede significar que es un hombre de valor y capacidad. Pero como en el AT cada habilidad especial se considera evidencia de la presencia y la dotación del Espíritu de Dios, podemos considerar que Josué era un hombre en quien estaba (moraba) el Espíritu de Dios (ver Deut. 34:9; comp. Gén. 41:38; Exo. 31:1–7; 35:30–36:1). Es porque el Espíritu de Dios está con Josué que tiene la capacidad que ya ha demostrado como general y líder.
Aun así, el liderazgo de Josué no es igual al de Moisés. Mientras que Moisés hablaba con Dios cara a cara (12:6–8), Josué debe consultar con el sumo sacerdote Eleazar para determinar la voluntad de Dios en cuanto a cuándo salir a la batalla y cuándo volver (v. 21). (Eleazar usa Urim, y Tumim, aparentemente piedras pequeñas usadas para determinar la voluntad de Dios.) Josué no desarrollará las funciones sacerdotales como Moisés a menudo hacía.
NOTA: Al conocer su inminente muerte, Moisés mostró gran preocupación por el futuro del pueblo de Dios, rogando que no quedaran como «ovejas sin pastor». Dios respondió a su intercesión designando a Josué como su sucesor, un líder lleno del Espíritu, para asegurar la continuidad de la guía divina y la entrada a la tierra prometida.
Aspectos clave de la preocupación de Moisés:
La necesidad de un pastor: Moisés entendía que el pueblo necesitaba un líder que saliera y entrara delante de ellos, alguien que los guiara y protegiera (Números 27:12-23).
Intercesión ante Dios: Moisés no buscó a cualquiera, sino que suplicó al «Señor, Dios de los espíritus de toda carne» que nombrara a la persona adecuada.
El sucesor ideal: Dios eligió a Josué, descrito como un hombre en quien está el Espíritu.
Transferencia de autoridad: Moisés, siguiendo las instrucciones de Dios, impuso sus manos sobre Josué, transfiriéndole parte de su autoridad para que el pueblo le obedeciera.
Conclusión: Este suceso subraya la importancia de un liderazgo piadoso y la provisión divina de pastores para guiar a la congregación.
Referencias Bíblicas: (la palabra de Moises por intersección) «Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande. Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo. Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre. Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.» (Éxodo 32: 7 al 14).
Nota: El «Buen Pastor» es una figura bíblica central, aplicada a Jesucristo en el Nuevo Testamento, quien se describe como el guía que da su vida por las ovejas, protegiéndolas y conociéndolas por su nombre. Un buen pastor se caracteriza por cuidar, guiar, alimentar, proteger y restaurar al rebaño, actuando con amor y responsabilidad, no por interés propio.
En el contexto cristiano, Jesús es el único «Buen Pastor» por excelencia, representando el modelo de liderazgo espiritual, servicio desinteresado y amor incondicional.
«Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.» (S. Juan 10:11 al 18).
(un reclamo para los pastores de hoy). «Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová: Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas; por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.» (Ezequiel 34: 7 al 10).
TEXTO: «“Quitado este, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero»». (Los Hechos 13:22)
Comentario del texto: (13: 17-22) Israel, historia de ▬ Dios, plan ▬ Historia, panorama general: Dios ha estado obrando a lo largo de la historia: El sufrió y soportó las andanzas de Israel y del mundo (cp. v. 18). El mensaje predicado por Esteban abarca prácticamente los mismos aspectos que Pablo proclamó. Es útil analizar el mensaje de Esteban para desarrollar los puntos que Pablo señala (véase bosquejo y notas, Hch. 7:1-53).
Fíjese que el énfasis de Pablo estaba en Dios mismo…
- Dios obrando en el hombre a lo largo de la historia.
- Dios obrando en el hombre mediante la nación de Israel.
El empuje del mensaje de Pablo estaba en que (v. l8) Dios había sufrido y soportado la conducta del hombre desde el mismo principio. La frase “los soportó” (etropophoresen) significa que…
- Dios ha soportado y sufrido la conducta del hombre.
- que Dios ha cuidado y sustentado al hombre al igual que un padre amante y cuidadoso (cp. Dt. 1:31).
Fíjese en el énfasis: está en Dios mismo y en cómo él ha soportado y sufrido con el hombre durante todo el curso de la historia.
▬ 1. Dios escogió a Israel (véase bosquejo y nota, Hch. 7:2-8 para mayor discusión).
▬ 2. Dios liberó a Israel. Habían estado en Egipto durante mucho tiempo, se habían vuelto satisfechos de sí mismos y profanos, perfectamente satisfechos con los placeres de Egipto. De hecho, se quedaron allí durante tanto tiempo que un faraón malvado subió al trono y los esclavizó, pero Dios ― que los amaba y se preocupaba por ellos ― los liberó (Éx.6:1, 6. Ver bosquejo y notas, Hch. 7:17-29).
▬ 3. Dios soportó y sufrió a Israel a través del desierto. Dios le dio a Israel una gloriosa provisión, la columna de nube durante el día y la de fuego durante la noche (ÉX. 13:21-22), y maná para comer (Éx. 16: 15, 33-35). No obstante, ellos se quejaron, murmuraron, y se rebelaron contra Dios, pero él los “soportó” y sufrió, sustentándoles (Dt.1:31. Ver bosquejo y notas, Hch. 7:30-41).
▬ 4. Dios guio a Israel a la conquista de Canaán. Él constantemente los protegió, dirigiéndolos y guiándolos de victoria en victoria a pesar de su falta de confianza y desobediencia constante (Dt. 17:1; 20:17. Cp. Nm. 13:26-33 para ver un ejemplo de la desconfianza de Israel en el momento de ocupar la tierra. Cp. Hch. 7:5-6 para ver la promesa de Dios de que daría la tierra a Israel).
▬ 5. Dios le dio jueces a Israel. Una vez conquistada la tierra, Israel fue cayendo en la complacencia, el egoísmo, y el pecado, olvidándose de Dios y su llamamiento. Las naciones marcharon contra Israel, pero a pesar del pecado de Israel, Dios escuchó el clamor de los pocos justos y levantó libertadores conocidos como jueces (véase Jueces).
▬ 6. Dios le dio a Israel un hombre que no solo era juez, sino el primero de los grandes profetas, Samuel (cp. 1ª S. 7:6, 15-17; 1 S. 3:20; Hch. 3:24; 13:20). Aun así, Israel estaba insatisfecho con la elección y liderazgo de Dios. Miraron al mundo y desearon lo que el mundo tenía: un rey.
▬ 7. Dios le dio a Israel un rey de su propia elección, un hombre llamado Saúl. Saúl era todo lo que los hombres podían elegir, un hombre de gran físico que sobresalía de los hombros hacia arriba por encima de todos los demás (l1a S. 9:1-2, 16; 10:17-25).
▬ 8. Dios levantó a un rey muy especial escogido por él mismo. La opción del hombre (de Israel) fracasó: Saúl administró mal la voluntad de Dios y el gobierno que Dios quería que se estableciera. Dios le desechó y puso en el trono a quien él había elegido, un hombre llamado David. (Véase Estudio a fondo 2, Hch. 13:22-23 para mayor discusión.)
ESTUDIO A FONDO 2
(13:22-23) David – Jesucristo, sucesor davídico: Dios fue quien “levantó” a David como rey de Israel (1 S. 16: 12-13). Nótense varios puntos:
▬ 1. Dios había “hallado a David”. La imagen que se nos da es de Dios buscando a un hombre para cubrir la brecha. Dios buscó por todo Israel a un hombre que le obedeciera y cumpliera su voluntad (Sal. 89:20).
▬ 2. Hacía falta un hombre que pusiera su corazón puesto en Dios y en su voluntad: un hombre conforme al corazón de Dios, un hombre que buscara cumplir completamente la voluntad de Dios (l S. 13:14; Sal. 40:8; Is. 44:28).
▬ 3. La elección de Dios fue una elección divina. Observe:
=> La elección divina: Dios provee al hombre
=> El corazón divino: un hombre conforme al corazón de Dios.
=> El comportamiento u obediencia divina: un hombre que haría todo lo que Dios quisiera.
Todo esto, por supuesto, apuntaba hacia Cristo. David era un prototipo de Cristo. Dios “dio también testimonio”, es decir, Dios hizo un pacto (v. 22) y le prometió a David que enviaría un salvador para Israel y el mundo, un salvador que vendría de su descendencia (v. 23. Ver notas, Lc. 3:24-31; nota y Estudio a fondo 3, Jn. 1:45; Estudio a fondo 4, 1:49. Cp. Ro. 1:3). Era a este descendiente del rey escogido por Dios, al salvador prometido, a quien Pablo comenzó a proclamar.
Pensamiento 1. Observe cómo Dios todavía es quien trabaja, sufre y soporta al hombre, extendiéndose para salvar y liberar a todos los que serán salvos.
1er Titulo: Petición de su siervo: un varón de valor para dirigir a su pueblo. Versículos 15 al 17. Entonces respondió Moisés a Jehová, diciendo: Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación, que salga delante de ellos y que, entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor. (Léase: Los Hechos 1:24 al 26. Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido, para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar. Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles ▬ Los Hechos 6:3. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.).
Comentario de Números 27 Versículos 15-17
Consagración de Josué como Sucesor de Moisés. – Números 27:15-17. El anuncio así hecho a Moisés lo llevó a suplicar al Señor que nombrara un líder para su pueblo, para que la congregación no fuera como un rebaño sin pastor. Como “Dios de los espíritus de toda carne”, es decir, como dador de vida y aliento a todas las criaturas (ver Números 16:22), le pide a Jehová que nombre a un hombre sobre la congregación, que debe salir y entrar antes ellos, y debe guiarlos afuera y adentro, es decir, presidirlos y dirigirlos en todos sus asuntos. ובוא צאת (“salir” y “entrar”) es una descripción de la conducta de los hombres en la vida diaria (Deuteronomio 28:6; Deuteronomio 31:2; Josué 14:11). והביא הוציא (“sacar” y “traer”) significa la superintendencia de los asuntos de la nación, y se basa en la figura de un pastor.
Comentarios de (Hechos 1:26) Líderes: escoger líderes para la iglesia, el sucesor de Judas.
▬ 1. Los líderes deben ser compañeros; deben tener comunión con otros creyentes durante un largo período de tiempo. Pedro dijo sin duda alguna que no deben ser novatos, no deben ser nuevos creyentes sin instrucción en la fe. No debe escogerse personas para ser líderes hasta que alcancen madurez en la fe y se haya comprobado que son genuinos.
“no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo” (1 Ti.3:6).
▬ 2. Los líderes deben conocer al Señor Jesús personalmente. Deben tener un conocimiento personal de Jesucristo: ser testimonios de su resurrección y poder. Un líder. …
- no solo debe conocer sobre Jesús, sino conocer a Jesús.
- no solo debe profesar a Jesús, sino tener a Jesús.
- no solo creer que Jesús vivió, sino debe saber que Jesús vive.
- no solo debe leer la historia de Jesús, sino vivir la vida de Jesús.
- no solo debe practicar la religión de Jesús, sino seguir a Jesús, el mismo Señor resucitado.
- no solo debe estar dispuesto a guiar a otros, sino ya estar guiando a otros (no importa cuán pocos).
- no solo debe hablar de testificar, sino hacerlo.
- no solo debe anhelar el poder resucitado de Dios, sino que ya debe conocer el poder de Dios.
Fíjese en los dos nombres que se nominaron_ Eran hombre altamente estimados por los primeros creyentes. No se sabe nada más de ellos.
“Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí” (Is.43:10).
“Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar” (Mr.3:14).
▬ 3. Los líderes deben ser nombrados mediante la oración. Debe buscarse a Dios por dos razones muy claras, pero generalmente olvidadas.
» a. Solo Dios conoce le corazón humano. El corazón de una persona no puede ser conocido realmente por otros. Solo Dios puede mirar dentro. Los hombres pueden ser engañados y el hecho estaba claro ya que Judas había engañado contundentemente a los primeros creyentes. Estaba perfectamente claro que ellos podían escoger a alguien falso, a un creyente carnal. Tenían que buscar a Dios porque solo él sabe lo que hay en el corazón del hombre (Jn.2:24-25).
» b. Solo Dios tenía el derecho de escoger. La iglesia, el cargo, la misión, era de él. Solo Dios sabía a quién quería para ocupar el cargo. Tenían que pedir para saber cuál era la voluntad de Dios.
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé (Jn.15:16).
“El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel” (Hch. 9:15).
“Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron” (Hch. 13:2-3).
Pensamiento 1: Advierta la gran lección acerca de la oración que este hecho nos brinda. La voluntad de Dios no puede conocerse si primero no se busca.
“Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.” (Mr. 11:24).
“Y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.” (1 Jn.3:22).
“me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jer.29:13).
▬ 4. Los lideres son designados por la congregación no por ellos mismos. No fueron solo los doce apóstoles quienes escogieron al apóstol número doce. Está claro lo que hicieron Pedro y los 120 discípulos. Pedro pidió nominaciones (V. 21),
el grupo entero echó suertes y votaron por quién ellos pensaban que Dios quería Dios. Fue un proceso congregacional o democrático.
ESTUDIO A FONDO 3
(Hechos 1:26) Suertes: realmente no se conoce qué implicaba exactamente el “echar suertes”. Era un método permitido en el Antiguo Testamento para tomas decisiones bajo la dirección de Dios (Lv. 16:8; Nm. 26:55; Pr. 16:33). Parece ser que cada cual escribía su elección o que las opciones simplemente se escribían y se echaban en un recipiente que se agitaba (al igual que se hace con los dados) y luego se escogía una. A pesar del factor azar, debe recordarse que cada nombre que se echaba en el recipiente calificaba en los ojos de la iglesia y por tanto cualquiera de los nominados podía servir como líder. Sin embargo, al echar suertes, se confiaba grandemente en que Dios se impondría a las suertes encargándose de que se escogiera su voluntad.
(Los Hechos 6:3) Diáconos, requisitos: los requisitos necesarios. Advierta que los apóstoles traían una recomendación. Con mucha sabiduría, ellos se habían reunido y discutido el asunto de la división y las quejas. Se estaba haciendo un trabajo de comité entre los líderes de la iglesia. Ahora estaba lista la recomendación para ser presentada a toda la congregación. Se necesitaban siete hombres para este ministerio. (Como ya se ha dicho, estaba surgiendo un nuevo nivel en el ministerio de la iglesia).
Los requisitos están enumerados. Fíjese que todos giran alrededor de las cualidades espirituales, alrededor de la madurez espiritual de los hombres.
▬ 1. De buen testimonio (marturoumenous): bien recomendados; que tuvieran un buen testimonio; de buena reputación. el carácter del diácono tenía que ser probado y sin ningún reproche. Tenían que ser hombres íntegros, fieles y dignos de confianza; honorables y honestos, hombres en quienes todos confiaran.
“Y enviamos juntamente con él al hermano cuya alabanza en el evangelio se oye por todas las iglesias” (2Co. 8:18).
“Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia” (1 Ti. 3:8-9).
“Mejor es la buena fama que el buen ungüento” (Ec. 7:1).
▬ 2. Llenos del Espíritu Santo. El diácono tenía que estar consciente de que Cristo mora en él, consciente de la llenura del fruto del Espíritu.
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22-23).
“para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Ef. 3:19).
“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” (Ef. 5:18-19).
▬ 3. Llenos de sabiduría: capaces de discernir, de conocer las intenciones, de hacer juicios. Esto se requería ahora especialmente para manejar la división que había surgido en la iglesia. Si se manejaba de manera inadecuada por hombres carentes de juicio, pues solo se le añadiría lena al fuego, causando más tensiones y fricciones.
“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 1310 cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual” (1 Co. 2:12-13).
“Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual” (Col. 1:9).
“Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Stg. 3:17).
“Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas” (1 Jn. 2:20).
2° Titulo: El Espíritu Santo que mora en el creyente lo capacita para toda buena obra. Versículo 18. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; (Léase: Deuteronomio 34: 9 y 10. Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés. Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara ▬ 2ª a Timoteo 3:17. a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.).
Números 27 Versículos 18-19: Luego, el Señor nombró a Josué para este cargo como un hombre “que tenía espíritu”. רוּם (espíritu) no significa “perspicacia y sabiduría” (Knobel), sino el poder superior inspirado por Dios en el alma, que aviva la vida moral y religiosa, y determina su desarrollo; en este caso, por tanto, era la dotación espiritual necesaria para el oficio al que estaba llamado a desempeñar. Moisés debía consagrarlo por entrar en este oficio mediante la imposición de manos, o, como se explica con más detalle en Números 27:19 y Números 27:20, debía presentarlo ante Eleazar el sumo sacerdote y la congregación, para ordenarle (צוּה ), es decir, instruirlo con respecto a su oficio ante sus ojos, e imponerle su eminencia (הוד ), es decir, transferirle una parte de su propia dignidad y majestad mediante la imposición de manos , para que toda la congregación le escuchara o confiara en su guía. El objeto de ישׁמעוּ (escuchar) debe provenir del contexto, a saber, אליו (a él), como muestra claramente Deuteronomio 34:9.
Deuteronomio 34: 9-10: El epitafio de Moisés, 34:9-10. El pueblo de Israel hizo duelo por Moisés por 30 días (v. 8). El duelo era una manera de celebrar la memoria de un individuo que estaba muerto y de expresar públicamente el dolor por la muerte de una persona notable en la comunidad. Josué, quien había servido como un ayudante de Moisés (Jos. 1:1), fue nombrado sucesor del caudillo de Israel. Josué era un hombre lleno del espíritu de sabiduría (Exo. 28:3), el don divino (Isa. 11:2) que era requerido de los líderes de Israel para gobernar y guiar al pueblo (vea 1 Rey. 3:1–14). Moisés invistió a Josué para ser el nuevo líder de Israel por la imposición de las manos, un ritual simbolizando la transferencia de poder y autoridad (Núm. 27:18–23).
Los últimos tres versículos del libro de Deuteronomio son un panegírico para Moisés. En su encomio, el deuteronomista presenta a Moisés como el mayor profeta de Israel: Nunca en Israel se levantó otro profeta como Moisés. Jehovah tenía una relación íntima con Moisés. Él había hablado cara a cara con Moisés durante sus encuentros. Moisés fue usado poderosamente por Dios durante su ministerio como líder de Israel. Dios había usado a Moisés para hacer señales y prodigios, tanto en la tierra de Egipto, así como durante los años de peregrinación en el desierto (vv. 11, 12). Durante su vida Moisés, el siervo fiel de Jehovah, sirvió como líder, profeta y juez. Por medio de Moisés Israel recibió la ley y descubrió la voluntad de Dios para la vida de la nación. En su larga y gloriosa historia Israel conoció muchos líderes de renombre, pero Moisés fue el mayor de todos ellos.
COMENTARIO 2ª a Timoteo 3:17. (3:17) Las Escrituras: Las Escrituras perfeccionan al hombre y lo preparan para toda buena obra. La palabra “perfecto” (artios) implica completo, maduro, lleno. Ninguna persona puede estar completa o ser madura lejos de las Escrituras. El hombre fue hecho por Dios y debe vivir acorde a la Palabra de Dios. Si trata de vivir sin Dios y su palabra fracasa en la vida. Vive una vida incompleta, inmadura y desajustada. Esto se cumple especialmente en el hombre de Dios, aquella persona que dice ser un ministro o maestro de la Palabra de Dios.
Pensamiento 1. Solo las Escrituras, la Palabra de Dios, pueden hacer a una persona completa y equiparla para toda buena obra. El comentario que William Barclay hace acerca de este punto penetra el corazón y necesita ser escuchado por cada uno de nosotros:
“El estudio de las Escrituras instruye al hombre en justicia hasta que este equipado para toda buena obra. Esta es la conclusión fundamental. El estudio de las Escrituras nunca debe ser egoísta, no debe ser nunca por el solo bien del alma del hombre. Cualquier cambio, cualquier conversión que haga que el hombre no piense en nada más que en el hecho de que ha sido salvado no es verdadero. Tiene que estudiar las Escrituras para hacer útil para Dios y los que le rodean. Debe estudiar no solamente para salvar su alma sino para que Dios pueda usarlo para salvación y consuelo de las vidas de otros. Ningún hombre es salvo a menos que sienta el fuego por salvar a sus semejantes”.
Qué planteamiento tan condenador: “Debe estudiar… para que Dios pueda usarlo para salvación y consuelo de las vidas de otros. Ningún hombre es salvo a menos que sienta el fuego por salvar a sus semejantes”. Es una sentencia a la que todo hombre de Dios debe prestar atención. Debemos estudiar más y más, debemos permitir que las Escrituras nos toquen cada vez más para poder alcanzar las almas y ministrar más y más.
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt. 28:19-20).
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Jn. 5:39).
“Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos hombres” (Hch. 17:11-12).
3er Titulo: Dios ordeno presentar a Josué ante el sumo sacerdote y el pueblo para recibir el cargo. Versículo 19. y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos. (Léase: Deuteronomio 31:14. Y Jehová dijo a Moisés: He aquí se ha acercado el día de tu muerte; llama a Josué, y esperad en el tabernáculo de reunión para que yo le dé el cargo. Fueron, pues, Moisés y Josué, y esperaron en el tabernáculo de reunión. ▬ Los Hechos 9:15. El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel).
Comentario de Números 27:19: Moisés debía consagrarlo por entrar en este oficio mediante la imposición de manos, o, como se explica con más detalle en Números 27:19 y Números 27:20, debía presentarlo ante Eleazar el sumo sacerdote y la congregación, para ordenarle (צוּה ), es decir, instruirlo con respecto a su oficio ante sus ojos, e imponerle su eminencia (הוד ), es decir, transferirle una parte de su propia dignidad y majestad mediante la imposición de manos , para que toda la congregación le escuchara o confiara en su guía. El objeto de ישׁמעוּ (escuchar) debe provenir del contexto, a saber, אליו (a él), como muestra claramente Deuteronomio 34:9.
Comentario de Deuteronomio 31:14: El encargo divino a Moisés y a Josué, 31:14.
En preparación para la muerte de Moisés, Jehovah da dos encargos a su siervo. Primero Moisés tenía que llevar a Josué al tabernáculo de reunión y allí presentarlo a Jehovah. Josué sería ordenado por Jehovah como el nuevo líder de Israel. Segundo, Dios comisiona a Moisés para escribir un cántico memorial para ser enseñado a Israel. En obediencia a la palabra de Jehovah, Moisés tomó a Josué y los dos fueron hacia el tabernáculo de reunión para esperar la manifestación teofánica de Jehovah. El tabernáculo era un santuario portátil que simbolizaba la presencia de Jehovah con su pueblo. Algunos escritores hacen una distinción entre el tabernáculo de reunión que estaba afuera del campamento (Éxo. 33:7–11; 40:34, 35) y el tabernáculo del testimonio, donde estaban el arca y las tablas de la ley. Este tabernáculo estaba en medio del campo. La declaración de que Moisés y Josué fueron y esperaron la manifestación de Jehovah, parece indicar que el tabernáculo estaba fuera del campamento.
La aparición de Jehovah en una columna de nube es la teofanía. La teofanía es una manifestación de Dios en forma visible. En el AT las nubes forman parte de la teofanía y es un símbolo de la gloria y majestad de Dios. La nube aparece en la teofanía del monte Sinaí (Exo. 19:16; 24:15), durante la peregrinación de Israel en el desierto (Exo. 13:21, 22), y cuando Dios entraba en el tabernáculo (Exo. 40:34, 35).
Los Hechos 9:15: (9:15-16) Ministro, llamamiento: el nuevo convertido necesitaba saber que él era un vaso escogido, un instrumento escogido por Dios. Saulo necesitaba saber esta gloriosa verdad; y así también cada nuevo convertido. El Señor lo dice claramente:
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” (Jn. 15:16).
El nuevo convertido es una vasija de gran valor, una vasija que no debe derribarse o romperse, dejarse a un lado o rechazar e ignorar. El nuevo convertido necesita saber que Dios lo ha escogido para usarlo en su obra y servicio, dándole así el mejor posible propósito en la tierra. Hay dos cosas en particular que el necesita saber.
▬ 1. Dios ha escogido al creyente para que lleve el nombre del Señor.
» a. Necesita saber que debe llevar el nombre del Señor en su corazón, en su conducta, en sus acciones. Cristo está en su corazón y el propio Espíritu de Dios mora en su vida. Su cuerpo se ha convertido en templo del Espíritu Santo (1 Co. 6: 19-20). Ahora es precioso para el Señor y contado como un amado hijo de Dios. Es un miembro de la familia de Dios y un heredero del cielo y de la eternidad. Hay que enseñar al nuevo convertido; él debe aprender que…
- debe negarse a sí mismo y tomar su cruz cada día.
“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).
- debe negarse a los deseos mundanos; vivir sobriamente, honrada y piadosamente en el mundo presente.
“enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente” (Tit. 2:12).
- debe presentar su cuerpo como un sacrificio vivo, santo y aceptable a Dios.
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Ro. 12:1).
- que no debe abandonar la comunión con otros creyentes, sino buscarla.
“no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (He. 10:25).
Se dice que la presencia de Cristo dentro del corazón del creyente es “tesoro en vasos de barro” (2 Co. 4:7). Es un tesoro que trae camaradería y comunión con el mismo Señor, la seguridad perfecta y la confianza en que todas las cosas están como deben ser, ahora y para la eternidad. La presencia del Señor le asegura al creyente su cuidado, su protección, garantizándole que le llevará victorioso en medio de las pruebas de la vida, incluso a través de la muerte. Por lo tanto, hay que ayudar al creyente para que busque a Dios diligentemente, para que conforme su vida a Cristo, y para que tenga cuidado de lo que dice, hace y a dónde va.
» b. Necesita saber que ha de llevar el nombre del Señor mediante el testimonio verbal. Debe testificarles a todos los hombres, según venga la oportunidad. El nuevo convertido necesita saber que su objetivo principal en la tierra es compartir las noticias de la salvación que hay en Cristo Jesús. Él debe alcanzar y ayudar a todos los que pueda, ministrando y satisfaciendo sus necesidades en el amor de Cristo. Donde quiera que se encuentre, debe testificar y ayudar a otros: en el trabajo, el hogar, en un juego, en la escuela. El mundo necesita de Cristo al igual que él lo necesita.
“como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mt. 20:28).
“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc. 19:10).
“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).
“porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hch. 4:20).
“Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Jn. 20:21).
“pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos” (2 Co. 4:13).
“Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:15).
“sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 P. 3:15).
▬ 2. Dios ha escogido al creyente para que sufra por amor al nombre del Señor. Cada verdadero creyente sufre en manos del mundo. Cristo advirtió a los creyentes: sufrirían persecución. Es necesario que el nuevo convertido conozca esto. (Véase nota, Mt. 5: 10-12 para mayor discusión.)
“Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él” (Fil. 1:29).
“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Ti. 3:12).
“Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece” (1 Jn. 3:13).
“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese” (1 P. 4:12).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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SEMANA DEL 09 AL 15 DE MARZO DE 2026
“MOSTRANDO FIDELIDAD PARA ORDENAR EL CULTO HONROSO A DIOS”.
LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 11:1 AL 5. 1. Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. 2. Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué. 3. Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo. 4. Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. 5. Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado.
Comentario de 1ª Corintios (11:1). El creyente debe agradar a todos los hombres en todo. No debe buscar su propio beneficio, es decir, su propia voluntad, ventaja, y beneficio. El creyente debe buscar la ventaja y el beneficio de otros. ¿Por qué? La razón es poderosa, y note: Es la razón misma por la que Dios actuó por nosotros; por consiguiente, es la razón por la que debemos actuar por los hombres: Para que puedan ser salvos.
Nota: Ha habido dos hombres que vivieron en la tierra de esta manera. Pablo dice eso. ¿Quiénes eran? Pablo y Cristo:
“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Co. 11:1).
“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mt. 16:24).
“porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:13).
“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).
“Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).
(11:2) Iglesia ▬ Organización: La iglesia recordaba las instrucciones que Pablo le había enseñado acerca de la adoración y el orden en la iglesia cuando él estuvo con ellos. Pero algunos estaban cayendo en algunas prácticas y costumbres que eran cuestionables, y los lideres de la iglesia necesitaban instrucciones claras para guiar estas costumbres.
Nota: Pablo elogia a la iglesia por recordar sus instrucciones, es decir, por querer obedecer la voluntad de Dios hasta en las costumbres de conducta y de la adoración y el orden de la iglesia. La palabra “instrucciones” (paradoseis) quiere decir tradiciones o enseñanzas que se transmiten de modo oral de generación en generación. Resulta importante entender esto, porque este pasaje lidio…
- con las tradiciones
- con las leyes no escritas de la conducta
- con las costumbres
- con la práctica local
- con las preferencias de un pueblo o cuerpo en particular
- con los patrones bien establecidos de un pueblo o grupo
Lo que se dice en este pasaje tiene relación con la situación específica de Corinto. Guarda relación con la adoración y las costumbres de la iglesia de Corinto y de la sociedad de su época. No es la ley de Dios para los creyentes en cada sociedad y situación. Sin embargo, los principios dados para Corinto son aplicables a la vida en sí. Por esta razón, el pasaje está desarrollado en forma de principios y no de puntos que planteen el problema de Corinto. El problema de Corinto se reconoce fácilmente en los principios planteados, porque los principios hablan acerca de la conducta y las costumbres de los creyentes de cada generación.
(11:3) Costumbres – Mujeres, sujetas a los hombres: El primer principio es básico. Hay una relación y orden en el universo. Note el énfasis en que se sepa este principio:
“Quiero que sepáis”. Los creyentes deben comprender y asimilar este principio.
▬ 1. La cabeza de todo hombre es Cristo. La palabra “cabeza” en las Escrituras se refiere a autoridad. Cristo tiene autoridad sobre el hombre:
- Por naturaleza: Cristo es más fuerte que el hombre.
- Por posición: Dios ha ordenado que Cristo sea la cabeza y que el hombre se subordine a Él.
▬ 2. La cabeza de la mujer es el hombre. Este es un tema sensible en la sociedad moderna; pero es un tema que se debe tratar con amor, humildad, y honestidad. Antes de proseguir, una observación detenida ayudará a una persona a comprender la posición de Dios en la relación entre los hombres y las mujeres. Este pasaje lo plantea claramente:
» a. Ni el hombre ni la mujer es superior al otro en existencia. El hombre y la mujer son iguales ante los ojos de Dios. Ante los ojos de Dios hay una relación esencial entre el hombre y la mujer. Ninguno es independiente del otro. Ambos le pertenecen al otro, y la relación que existe entre ellos proviene de Dios.
“Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque, así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios” (1 Co. 11:11, 12).
» b. Ante los ojos de Dios no hay masculino ni femenino. Él ve tanto al hombre como a la mujer como una misma cosa, cada uno es tan significativo como el otro.
“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gá. 3:28).
Cuando Dios habla de que el hombre es la cabeza de la mujer, Él no se refiere a capacidad o valía, competencia o valor, brillantez o ventaja. Dios se refiere a función y orden dentro de la organización. Toda organización debe tener una cabeza para que opere de un modo eficaz y ordenado. No hay mayor organización que el universo de Dios, su iglesia, y su familia cristiana. Hay una relación dentro del orden de las cosas de Dios, pero toda relación debe tener una cabeza, y Dios ha ordenado que el hombre sea la cabeza de la relación.
▬ 3. La cabeza de Cristo es Dios. Esto sencillamente quiere decir que cuando Cristo vino a la tierra, Él se sujetó a Dios el Padre. Dios el Padre era la cabeza bajo la cual Cristo operaba y funcionaba.
“el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Fil. 2:6, 7).
(11:4-5) Vestiduras ▬ Costumbres: El segundo principio es importante, muy importante. No debemos avergonzar ni deshonrar a nadie. Este versículo comienza realmente a centrarse en el problema específico al que se enfrenta la iglesia de Corinto. Incluía la forma de vestirse. De la manera que algunos hombres se estaban vistiendo estaban deshonrando a Dios, y de la manera que algunas de las mujeres se estaban vistiendo estaban deshonrando tanto a Dios como al esposo de cada una de ellas.
▬ 1. Un hombre puede deshonrar a Dios por la forma en que se vista. Algunos hombres de la iglesia de Corinto estaban adorando con la cabeza cubierta. La costumbre de que un hombre adorara con su cabeza descubierta era importante en la iglesia primitiva. Los judíos adoraban con la cabeza cubierta, imitando a Moisés que se cubrió la cabeza luego de haber estado en la presencia de Dios (2 Co. 3:13-18). La iglesia deseaba demostrar que el hombre había recobrado la imagen de Dios. Ahora el hombre podía tener una comunicación directa con Dios por medio de Cristo, su mediador. La cabeza descubierta era el símbolo de su comunión frente a frente con Dios. La cabeza descubierta era la marca distintiva de un seguidor de Cristo. Debe recordarse que estas costumbres eran extremadamente importantes para la iglesia primitiva, tan importantes como son nuestras costumbres hoy día.
Los hombres se cubrían la cabeza en un espíritu de rebeldía y de inconformidad. Desde luego, un espíritu como ese es pecado. Un espíritu de rebeldía y de inconformidad perturba tanto el espíritu de la persona que se rebela como a aquellos contra los que se rebela. La comunión con Dios y la verdadera adoración con otros creyentes resultan imposibles en una atmósfera de rebeldía e inconformidad.
Pensamiento 1. Un creyente verdadero no debe permitir nunca que un espíritu de rebeldía e inconformidad se afiance en su vida. Dios no ha salvado al creyente para que cambie las costumbres; Dios lo ha salvado para esparcir el mensaje de amor y cariño, ministerio y salvación entre los hombres.
▬ 2. Una mujer puede deshonrar tanto a Dios como a su esposo con la manera en que se viste. Era una costumbre estricta en el Oriente que las mujeres usaran un velo en la época de la iglesia primitiva. Incluso en la actualidad, aún existe la costumbre en algunos países del Oriente. William Ramsey da una descripción excelente sobre la importancia del velo para las mujeres:
“En países orientales el velo es el poden honra y dignidad de la mujer Con el velo en su cabeza ella puede ir a cualquier lugar con seguridad y profundo respeto. No se le ve; es una señal de mala educación mirar en la calle a una mujer que lleve velo. Ella está sola. El resto de las personas que la rodean para ella no existen, como ella tampoco existe para ellos. Ella es suprema en la multitud. …pero sin el velo la mujer es igual a cero, alguien a quien cualquiera puede insultar… La dignidad y autoridad de una mujer desaparece con el velo encubridor del que ella se deshace.
Recuerden, el velo exponía la frente y los ojos y llegaba desde la cabeza hasta los tobillos. La mujer, desde luego, llevaba ropas debajo del velo; pero ante los ojos de la sociedad, una mujer sin velo era señal de una mujer libertina. Estaba mostrando demasiado de su cuerpo, resuelta a llamar la atención. Desde luego, el vestir indecente y poco recatado deshonraba a su esposo, a Dios, a la iglesia, y a sus hermanos creyentes. Note que Pablo dice que bien se puede quitar toda cobertura (cabeza rapada) como si estuviera sin velo o expuesta lo suficiente como para llamar la atención y provocar pensamientos libertinos.
Pensamiento 1. Las mujeres cristianas no deben seguir las costumbres del mundo al vestirse. No deben vestirse poco recatadas:
- Para llamar la atención.
- Para mostrar el cuerpo.
- Para buscar popularidad.
- Para ganar aceptación.
- Para estar a la moda.
“Saludad a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía” (Ro. 16:13).
“Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad” (1 Ti. 2:9, 10).
“Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro 0 de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos” (1 P. 3:3-5).
Nota del Expositor: El apóstol Pablo, sustentado en su testimonio, exhorta a la Iglesia a respetar el orden establecido por Dios en el culto cristiano, haciendo énfasis en la forma correcta y honrosa de llevar el cabello, tanto el hombre como la mujer.
1er Titulo: Exhortación a imitar el ejemplo de hombres fieles a Dios. Versículos 1 y 2. Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué. (Léase: Efesios 5:1 y 2. Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó asimismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. ▬ Filipenses 3:17. Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.).
11:1. Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo: Cuando el Nuevo Testamento fue dividido en capítulos, desafortunadamente este versículo fue colocado como el primer versículo del capítulo 11. El contexto muestra con claridad de que este versículo es la conclusión al capítulo 10. Pablo da el ejemplo e implora a sus lectores a que lo sigan. Él mismo imita a Cristo, en cuyos pasos todo creyente debería andar (1 P. 2:21). Seguimos a Cristo no en el sentido de sufrir la agonía y el dolor de Getsemaní y del Calvario. Lo que hacemos es seguir sus huellas mostrándole nuestro amor y gratitud y guardando sus preceptos.
Versículo 2. Os alabo porque me recordáis en todo y porque guardáis las tradiciones tal como os las transmití.
» a. «Os alabo». Ningún otro pasaje de esta epístola tiene palabras de alabanza para los corintios (contrástese los vv. 17, 22), a excepción de la sección introductoria en la que Pablo da gracias a Dios por la gracia que les concedió (1:4–9). Inmediatamente después de dicha introducción, reprende a los destinatarios por las divisiones que había en la iglesia (1:10–12). De manera similar, en el presente capítulo Pablo alaba a los corintios porque lo recuerdan a él y a las tradiciones que les encomendó. Pero después del elogio, les instruye sobre cómo deben conducirse hombres y mujeres, especialmente en el culto público.
» b. «Porque me recordáis en todo». ¿Por qué alaba a los corintios? Porque lo han recordado (en el griego el verbo está en tiempo perfecto) y lo continúan recordando en todo. Esto quiere decir que muchos de los cristianos de Corinto tienen lindos recuerdos de Pablo y que se apegan a sus instrucciones. Pero muchos otros no seguían las enseñanzas de Pablo, como demuestra con claridad el contexto subsiguiente. Por esa razón, algunos traductores, en lugar de en todo (NTT, CI, NC), prefieren el adverbio temporal siempre o algo similar. De esta forma, eliminan una posible tensión entre este versículo (v. 2) y el resto del capítulo. En el griego, sin embargo, Pablo es consistente en el uso de la frase en todo (que ya ocurrió anteriormente en dos textos, 9:25 y 10:33). En vista del uso que Pablo le ha venido dando a la frase, preferimos nuestra traducción.
» c. «Y porque guardáis las tradiciones tal como os las transmití». La segunda parte del versículo 2 explica la frase aludida. «En todo» se refiere a la enseñanza apostólica que Pablo impartió a los corintios en otras oportunidades. Se trata de las tradiciones que los apóstoles recibieron y que después transmitieron a otros. Por ejemplo, Pablo escribe que el Señor le reveló información que después él la traspasó a los corintios (v. 23; 15:3; 2 Ti.2:2).
Carecemos de alguna indicación específica que nos diga si, en esta sección particular, Pablo está contestando alguna pregunta que los corintios hayan planteado en la carta que le enviaron. El capítulo 11 no tiene una fórmula como «Ahora bien, respecto a lo que me escribisteis». Una fórmula semejante ocurre en otros lugares de la carta (7:1, 25; 8:1; 12:1; 16:1, 12). Quizá la carta contenía una pregunta acerca de la conducta cristiana en la sociedad multicultural de Corinto, y Pablo aborda el problema en los siguientes versículos (vv. 3–16).
(Efesios 5:1) Creyente, Deber: El creyente sigue a Dios, en primer lugar, convirtiéndose en un seguidor de Dios. Advierta la palabra “sed” (ginomai). Significa convertirse en un seguidor de Dios. La idea es la de compromiso, apego, devoción, lealtad, atención. Antes de que una persona pueda ser seguidora de Dios, debe comprometerse y apegarse a Dios. Debe entregar y dedicar su vida a Dios y luego comenzar a seguir a Dios.
La palabra “imitadores” (mimetai) significa seguidores. Algunos prefieren la traducción de que nos convirtamos en imitadores de Dios. Advierta la frase “como hijos amados”. Así como los niños aprenden imitando a sus padres, del mismo modo debemos aprender a imitar a Dios. La idea de que debemos ser seguidores e imitadores de Dios es una idea valiente. Simplemente imagine, ¡las Escrituras proclaman valientemente que debemos volvemos como Dios!
=» Cristo dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mt. 5:48).
=» Dios exigió: “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios” (Lv. 19:2).
=» Pablo declaró: “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Co. 4:18).
=» Pedro afirmó: “Como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:15-16).
=» El santo de la primera iglesia, Clemente de Alejandría, dijo: “El cristiano practica a ser Dios”
(5:2) Jesucristo, Muerte – Dios, Gloria de – Creyente, Deber: El creyente sigue a Dios, en segundo lugar, amando como amó Cristo. Aquí cabe destacar dos cosas acerca de la muerte de Cristo.
▬ 1. La frase “se entregó a si mismo por nosotros” es una frase sencilla con un profundo significado. No significa que Cristo murió solo como un ejemplo para nosotros, demostrándonos que deberíamos estar dispuestos a morir por la verdad o por alguna gran causa. Lo que significa es que Cristo murió en nuestro lugar, en nuestro sitio, como nuestro substituto. Este significado es incuestionablemente claro.
» a. La idea del sacrificio para la mente judía y pagana de esa época era la idea de una vida dada en el lugar de otro. Era un sacrificio de substitución.
» b. La idea de sacrificio con frecuencia está en el mismo contexto de las palabras: “Cristo… se entregó a si mismo por nosotros” (Ef. 5:2).
“Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Jn. 6:51).
“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Jn. 10:11).
▬ 2. Las palabras “Cristo… se entregó a si mismo… ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” expresa un significado más elevado de la muerte de Cristo que el solo hecho de satisfacer nuestra necesidad. La palabra “ofrenda” se refiere a la ofrenda de holocausto del Antiguo Testamento (Lv. 1:1ss). La ofrenda de holocausto se entregaba a Dios no solo debido al pecado, sino porque una persona deseaba glorificar y honrar a Dios. Una persona deseaba demostrar su amor y adoración por Dios. Este es un aspecto de la muerte de Cristo que por lo general se pasa por alto, un aspecto que se eleva más allá de la mera satisfacción de nuestra necesidad. Al darse a si mismo como una “ofrenda a Dios” Cristo estaba mirando más allá de nuestra necesidad a la majestuosa responsabilidad de glorificar a Dios. Esto significa que su principal propósito fue el de glorificar a Dios. Él estaba principalmente preocupado por hacer la voluntad de Dios, por obedecer a Dios. Dios había sido terriblemente deshonrado por el primer hombre, Adán, y por todos los que lo siguieron. Jesucristo quería honrar a Dios demostrándole que por lo menos un hombre pensaba más en la gloria de Dios que en cualquier otra cosa. Cristo quería demostrar que la voluntad de Dios significaba más que cualquier deseo o ambición personal que Él pudiera tener.
Él dijo: “Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí” (Jn. 14:31; cp. Lc. 2:42; Jn. 5:30).
El punto es este: El creyente debe caminar en amor, así como Cristo nos ha amado y se ha entregado como una ofrenda y un sacrificio a Dios. El creyente debe amar tanto que se entregue como una ofrenda y un sacrificio. No debe existir ningún límite en las ofrendas y los sacrificios de nuestras vidas para Dios y los hombres. Recuerde: El amor de Dios – el amor ágape- siempre es un amor que actúa.
“Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Ef. 5:2).
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35).
“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:12).
“El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).
“Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros” (1 Ts. 3:12).
2° Titulo: Perfecto orden establecido por Dios. Versículo 3. Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo. (Léase: Efesios 5:21 al 23. Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. ▬ Judas 8 y 9. No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores. Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.).
- Pero quiero que entendáis que Cristo es cabeza de cada hombre y que el hombre es cabeza de una mujer, y que Dios es cabeza de Cristo.
» a. Construcción. Después del versículo 2, Pablo empieza un tema que no ha mencionado en otra parte. Enseña a sus lectores a cerca de la relación de Cristo con el hombre, el hombre con la mujer y Dios con Cristo. Esto lo hace en una secuencia de tres oraciones:
» Cristo es cabeza de cada hombre
» el hombre es cabeza de una mujer,
» Dios es cabeza de Cristo
Notemos que Pablo empieza y termina con la palabra Cristo y que la primera y tercera oraciones están equilibradas. También reparemos en que la secuencia de las dos primeras oraciones es suave. Pero el desarrollo de estas tres oraciones con la palabra cabeza que se repite en todas, levanta interrogantes que se centran en el significado de esa sola palabra.
» b. Significado. Los comentaristas no están de acuerdo sobre el significado de la palabra griega kefalē (=cabeza). Algunos creen que quiere decir «fuente», otros insisten en «autoridad».
Algunos eruditos han examinado la evidencia y descubierto de que la Septuaginta (la versión griega de la Biblia hebrea) contiene un número de lugares donde el término cabeza tiene el significado figurado de «jefe» o «gobernante». Dos de estos ejemplos son «Me guardaste para que fuese cabeza de naciones; pueblo que yo no conocía me servirá» (2 S. 22:44), y «Porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rezín … la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remalías» (Is. 7:8, 9). Es impresionante la evidencia que se acumula de la Septuaginta, Filón y Josefo. Pero otros ponen en duda de que la palabra hebrea rosh (=cabeza) quiera decir en forma metafórica «jefe» o «gobernante». Creen que en la literatura griega la palabra kefalē significa «fuente», y que la expresión cabeza se deriva del uso griego que connota el sentido de «fuente». De hecho, un escritor afirma que «simplemente no hay razón para dar por sentado que un judío helénico por instinto le daría a la palabra kefalē el sentido de ‘uno que tiene autoridad sobre otro’».
El problema que enfrentan los estudiosos es cómo determinar si Pablo se dirige a los corintios desde una perspectiva judía (en la que cabeza indica autoridad) o una helénica (en la que cabeza quiere decir fuente). ¿Hablaba Pablo teniendo en cuenta su propio trasfondo o al hablar se acomodaba a la cultura griega? Uno de los eruditos que ha examinado el debate, concluye: «el resultado de la discusión es que un escritor judío helénico como Pablo de Tarso bien podría haber querido comunicar con kefalē, en 1 Corintios 11:3, la idea de ‘cabeza’ en el sentido de autoridad o supremacía sobre otra persona».
» c. Interpretación. Una interpretación de este pasaje es que «cabeza» quiere decir «fuerte» o «fuente de vida». Esta interpretación se basa principalmente en tres pasajes paulinos (Col. 1:18; 2:19; Ef. 4:15). Así como Cristo es la fuente del ser del hombre, así el hombre lo es de la mujer. La interpretación que el hombre es la fuente de la mujer se confirma por la afirmación de Pablo respecto a que la mujer salió del hombre (vv. 8, 12). Con esto se concluye que Pablo no enseña una doctrina en la que la mujer esté subordinada al hombre, sino una doctrina en la que se expresa «la relación única que se da en que uno es la fuente de la existencia del otro».7 Además, el relato de la creación nos enseña que Dios hizo a Eva de una de las costillas de Adán (Gn. 2:21–23), lo que indica que Adán es la fuente de vida de Eva. Pero si examinamos el versículo 3 en términos de un paralelismo estricto, surgen dificultades. Es obvio que rechazaremos la idea que Dios creó a Cristo, ya que Cristo es eterno y no creado. Aun cuando la Escritura revela que Dios llegó a ser su Padre (Sal. 2:7; Heb. 1:5; 5:5) y que «como el Hijo, Cristo deriva su ser eterno de Dios el Padre»,8 Cristo no fue «creado físicamente de una parte que se tomó de Dios». Tampoco podemos decir que el hombre salió físicamente de Jesucristo. Debemos concluir que, si interpretamos la expresión cabeza como «fuente», se rompe el paralelo con otros textos de la Biblia y el paralelismo dentro del mismo versículo 3.
Pero si tomamos la expresión cabeza en el sentido de «autoridad», se mantiene el paralelismo. Cristo tiene autoridad sobre el hombre, el hombre sobre la mujer y Dios sobre Cristo. Con todo, esta autoridad no implica necesariamente que uno sea superior y el otro inferior. Aun cuando Dios tiene autoridad sobre Cristo (véase 15:24–28), Cristo no es inferior al Padre. Del mismo modo, «la autoridad que el hombre tiene sobre la mujer no implica que la mujer sea inferior o que el hombre sea superior». Por el contrario, así como Cristo es en esencia igual a Dios el Padre, así también la mujer es igual al hombre en su ser y valor.
Finalmente, el griego no deja en claro si Pablo está hablando de la relación marido esposa o de la relación hombre-mujer. En base al paralelo de «el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia» (Ef. 5:23), optamos por la primera interpretación.
3er Titulo: Especial cuidado en el cabello del varón y de la mujer, en el culto honroso o Dios. Versículos 4 y 5. Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado. (Léase: 1ª a los Corintios 11:14 y 15. La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. ▬ 1ª de Pedro 3:3 y 4. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios).
Contexto bíblico del Versículo 4. Todo hombre que ora o profetiza con algo sobre su cabeza, deshonra su cabeza.
» a. Una salvedad. Antes de explicar este versículo, debemos reconocer que las normas de la vestimenta varían de cultura a cultura y de época a época. La ciudad de Corinto tenía una población mixta de griegos, romanos, judíos y otras nacionalidades. Cuando Pablo habla de los peinados y el uso del velo, debemos recordar que les dice a sus lectores que, en medio de un mundo pagano, deben adoptar prácticas cristianas. Pablo objetaba que se borrasen las diferencias de género (femenino y masculino), y quería que los corintios demostrasen a la vista que había una clara distinción entre hombres y mujeres.
» b. Interpretación. Aunque la traducción de este texto es simple, no lo es su interpretación. Por ejemplo, ¿ora y profetiza el hombre en su casa o en la iglesia, en privado o en público? ¿Cómo entendemos el verbo profetizar? ¿Qué se quiere decir con «algo sobre su cabeza»? La palabra cabeza ocurre dos veces. ¿Tienen esas dos ocurrencias el mismo significado o la segunda apunta a Cristo? (véase el v. 3).
Primero, al parecer el orar y profetizar ocurren en el culto público, pues no tiene sentido que Pablo dé estas instrucciones a alguien que ora en privado. En cuanto a profetizar, en otro contexto Pablo dice que el que profetiza edifica a la iglesia (14:4). Concluimos que el versículo habla del culto público.
Segundo, cuando Pablo escribe «todo hombre que ora o profetiza», se refiere a la oración audible que se hace en el culto. La partícula o es el conectivo entre ora y profetiza, y más adelante en otro capítulo Pablo dirá que uno debería anhelar tener el don de profecía (14:1, 39). Deja la impresión que la oración es algo común, pero la profecía ocasional. Con todo, ¿cuál es el significado de profetizar? La palabra apunta a la predicación, la enseñanza o la explicación de la revelación divina. De hecho, esto es lo que Priscila y Aquila hicieron cuando invitaron a Apolos a su hogar para explicarle con más precisión la Palabra de Dios (Hch. 18:26). De manera similar, tanto Simeón como Ana la profetiza, pasaban su tiempo en los atrios del templo adorando a Dios con oración y alabanza, y explicando la revelación divina acaecida en Jesús como la salvación y redención de su pueblo (Lc. 2:25–38).
Tercero, ¿qué quiere decir «con algo sobre su cabeza»? Literalmente, Pablo dice «teniendo [algo] colgando de su cabeza». Si hubiese escrito la palabra algo, la cual nosotros suplimos, el texto sería más claro. La palabra provista es necesaria para entender lo que Pablo dice. Las palabras que Pablo usa aparecen en los escritos del autor griego Plutarco, quien nació el año 46 o 47 a.C. a unos 65 kilómetros de Corinto. En los escritos de Plutarco, las palabras se refieren a algo que descansa sobre la cabeza. «La literatura griega contemporánea con el Nuevo Testamento, demuestra que la frase kata kefalē puede significar claramente ‘sobre la cabeza’».
Tanto en su tierra natal como en sus colonias, los romanos se cubrían la cabeza durante devocionales privados o públicos. Al ofrecer sacrificios, al orar o profetizar, extendían su toga sobre sus cabezas. Esta práctica devocional parece que había entrado a la sociedad de Corinto, una colonia romana. «De manera que cuando Pablo les recuerda a los cristianos varones que deben orar y profetizar con la cabeza descubierta, la recomendación encaja en el contexto de huir de la idolatría». Pablo desea que los corintios se separen de las costumbres paganas y que sean diferentes en su práctica cristiana.
Por último, ¿tiene la segunda mención de la palabra «cabeza» el mismo sentido que la primera (la cabeza física) o más bien apunta a Cristo (la cabeza espiritual)? Los comentaristas se dividen. El versículo precedente (v. 3) enseña que Cristo es la cabeza del hombre y que el esposo es la cabeza de la esposa. Por tanto, el hombre que se cubre la cabeza deshonra a Cristo y la esposa que se descubre la cabeza deshonra a su esposo. Sin embargo, si tomamos la segunda ocurrencia de cabeza como si apuntara a Cristo, entonces el mensaje del versículo 7 parece redundante. Además, el contexto subsiguiente parece indicar que la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra, no sólo a su esposo sino su propia cabeza. Si esto es así, no está del todo fuera de lugar una interpretación literal del versículo 4.16 Por tanto, hacemos bien en aceptar ambas interpretaciones, la literal y la figurada.
Pablo quiere mantener una clara distinción de sexos, de tal forma que ningún hombre o mujer deshonre a la iglesia. No quiere que durante el culto público el hombre se cubra la cabeza, pues ese proceder imita una costumbre pagana y rechaza implícitamente el orden de la creación (véase el comentario a los vv. 5, 6, 13–15). Por consiguiente, no quiere que la mujer asista al culto público sin su cabeza cubierta.
Versículo 5. Pero toda mujer que ora o profetiza con su cabeza descubierta, deshonra su cabeza. Porque es tal y como la mujer cuya cabeza ha sido rapada.
» a. «Pero toda mujer que ora o profetiza». Los versículos 4 y 5 son paralelos y revelan que el hombre y la mujer son iguales en la iglesia. En el Antiguo Testamento, no la mujer sino el hombre recibía la señal del pacto (p. ej., Gn. 17). El hombre representaba a la mujer. Pero en la era del Nuevo Testamento, el hombre y la mujer son uno en Cristo Jesús (Gá. 3:28), lo que quiere decir que son iguales frente a Dios. Esto queda claro cuando Pablo atribuye las funciones religiosas de orar y profetizar tanto al hombre como a la mujer. El hombre y la mujer saben que profetizar consiste en enseñar y predicar la revelación de Dios y exhortar y aconsejar a otros con la Escritura (véase Hch. 24:26).
» b. «Con su cabeza descubierta, deshonra su cabeza». La interpretación de este versículo depende del versículo 3, donde Pablo dice que el hombre es cabeza de la mujer. En el círculo familiar esto quiere decir que el esposo es cabeza de la esposa. Si la mujer de Corinto deja de cubrirse la cabeza en público, con ese acto afirma que se rehúsa a mostrar lo que Dios quiere que exhiba, a saber, que está subordinada a su esposo. Se apropia de la autoridad que le pertenece al esposo. Cuando en la iglesia de Corinto la mujer va en contra de la estructura de la creación, deshonra a su esposo.
En el tiempo de Pablo, la mujer debía cubrirse la cabeza. Si no lo hacía, no sólo deshonraba su propia cabeza, sino que se mostraba irrespetuosa hacia su esposo. Debería respetar a su esposo cubriéndose la cabeza en público. Pero preguntamos, ¿tenía la mujer que cubrirse la cabeza cuando no oraba o profetizaba? En la privacidad de su hogar no era necesario, pero en público siempre debía cubrirse la cabeza.
» c. «Porque es tal y como la mujer cuya cabeza ha sido rapada». A primera vista, esta observación pareciera tener poco tino y ser algo dura. Pero debemos considerar estas palabras dentro del contexto cultural del Corinto del primer siglo. Pablo se explica en los versículos que siguen, donde nota que la naturaleza misma enseña que el cabello largo es la gloria de la mujer (v. 15). Que a una mujer se le rape la cabeza era y todavía es una marca de desgracia y humillación. Es difícil saber si Pablo está pensando en la práctica de humillar a una mujer adultera rapándola. El autor romano del primer siglo, Dio Crisóstomo, menciona que, en la isla de Chipre, las autoridades rapaban a la adúltera para identificarla como prostituta. El mensaje que Pablo comunica a las mujeres de Corinto es que deberían honrar a sus esposos mediante las normas culturales de la época. Como dice David W. J. Gill,
Lo que Pablo podría querer decir es que, si las mujeres en la iglesia no llevan velo, se tomará esa acción como si estuviesen deshonrando a sus esposos, lo cual podría afectar su lugar en la sociedad. Si la esposa insiste en llevar la cabeza descubierta, bien podría llevar también una señal de humillación rapándose la cabeza. Si no quiere avergonzar de esa manera a su esposo, a ella misma y a su familia, que use el velo.
El principio que aquí se enseña es que la esposa debe honrar a su esposo, y la aplicación de este principio era llevar velo cuando se estaba en público. El no cubrirse la cabeza era señal de rebelión de parte de la esposa.
» d. «Porque si una mujer no cubre su cabeza, que también se corte el cabello». Pablo aborda el asunto en forma lógica. Dice que una esposa que no usa velo en público avergüenza a su esposo tanto como lo sería para ella andar con la cabeza rapada.
» e. «Pero si es una desgracia que una mujer se corte o rape la cabeza, que se cubra la cabeza». En esta última parte del versículo, el énfasis recae en la palabra desgracia. Pablo coloca a la esposa en la difícil posición de tener que escoger: si quiere aparecer en público sin velo, que se rape y se identifique con mujeres de mala reputación. Si no quiere afeitarse la cabeza, que use velo y se asocie así con las mujeres respetables. Notemos que es la esposa, no el esposo, quien tiene que tomar la decisión. La decisión depende de cuán dispuesta esté a aceptar una posición de sumisión hacia su esposo «según el orden de la creación».
1ª a los Corintios. (11:14-15) Costumbre – Sabiduría: El quinto principio es usar el buen sentido común. Por lo general una persona puede analizar una situación y decidir qué hacer, si es inteligente y honesta. Pero es necesario que sea inteligente y honesta. La gran tragedia es que no muchas personas piensan inteligentemente en los problemas de la vida e incluso son menos honestas cuando piensan verdaderamente. Pablo apela a los corintios a juzgar la situación ellos mismos, a pensar en el asunto honesta e inteligentemente.
▬ 1. Una mujer debe pensar en la relación entre ella, su esposo, y Dios. Ella no debe orar en la iglesia cuando esté vestida indebidamente, exponiéndose. Debe llevar el velo, vestida apropiadamente tanto en la adoración como en la vida social.
▬ 2. Un hombre debe pensar en la naturaleza y la creación. Dios lo creó para tener autoridad y someter al mundo y a la naturaleza con sus desastres catastróficos (cp. Gn. 1:28). Por consiguiente, no debe estar en rebeldía ni inconforme con las costumbres, ni siquiera en un asunto tan sencillo como el largo del cabello. Él no debe consumirse con asuntos tan triviales. Su tiempo y energía deben estar puestos en la autoridad y obra que Dios le ha otorgado.
“Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla” (Gn. 1:28).
Semana del 09 al 15 de marzo de 2026.
AMEN, PARA LA HONRA Y GLORIA DE DIOS.
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Lección: 1ª de samuel 30:22 al 31.22. Entonces todos los malos y perversos de entre los que habían ido con David, respondieron y dijeron: Porque no fueron con nosotros, no les daremos del botín que hemos quitado, sino a cada uno su mujer y sus hijos; que los tomen y se vayan. 23. Y David dijo: No hagáis eso, hermanos míos, de lo que nos ha dado Jehová, quien nos ha guardado, y ha entregado en nuestra mano a los merodeadores que vinieron contra nosotros. 24. ¿Y quién os escuchará en este caso? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual. 25. Desde aquel día en adelante fue esto por ley y ordenanza en Israel, hasta hoy. 26. Y cuando David llegó a Siclag, envió del botín a los ancianos de Judá, sus amigos, diciendo: He aquí un presente para vosotros del botín de los enemigos de Jehová. 27. Lo envió a los que estaban en Bet-el, en Ramot del Neguev, en Jatir, 28. en Aroer, en Sifmot, en Estemoa, 29. en Racal, en las ciudades de Jerameel, en las ciudades del ceneo, 30. en Horma, en Corasán, en Atac, 31. en Hebrón, y en todos los lugares donde David había estado con sus hombres.
Comentario del contexto Bíblico. (26) David reparte los bienes, 30:20–31. David no lo sabía, pero mientras él iba venciendo a los amalequitas, Saúl y todo Israel estaban siendo vencidos por los filisteos. David actuaba en obediencia a la voluntad de Dios y Saúl sufría las terribles consecuencias de su constante desobediencia. Los bienes que David y sus hombres habrán recuperado debían haber sido realmente abundantes. El v. 16 dice que era un gran botín. Es interesante que la misma palabra botín se usa en Proverbios 31:11 y se traduce “ganancias”. Ahí el esposo de la mujer virtuosa no tendrá que buscar botín o riquezas fuera del hogar. Ella es la que enriquece su vida y él puede confiar en su fidelidad.
Al llegar otra vez al arroyo donde había dejado a los 200 exhaustos, se ve que algunos hombres querían privarles a ellos de todo. Querían castigarles por no haber seguido a la pelea con todos. El texto les llama a estos hombres “malos y perversos” en el v. 22. Pero es la misma palabra hebrea que vimos en 10:27 donde los perversos menospreciaron a Saúl en su coronación. David los tenía y Saúl los tenía. Se supone que, por ser parte del pueblo escogido, todos serían buenos. Pero se ve que había también gente inconversa e impía entre ellos. No todos conocían a Dios personalmente, aunque vivían bajo la señal del pacto y tenían muchas oportunidades de entrar en una relación transformadora con el Dios viviente.
David actuaba bíblicamente al anunciar su decisión respecto a los que se habían quedado (v. 23, 24). Números 31:27 había establecido el principio. Y siempre se recordaba en Israel esta regla (v. 25). Es una regla o norma que tiene su aplicación incluso en la obra de la Iglesia, que todos compartan por igual. Cuando Guillermo Carey partió para la India en 1793 sus últimas palabras eran estas: “Allá en la India hay una mina de oro. Yo descenderé y cavaré, pero vosotros aquí tendréis que sostener las sogas.” Y estos que se habían quedado con el equipaje (v. 24), iban a compartir los frutos por igual con los que habían ido a la guerra. Ellos eran parte del ejército y habían sido parte de la victoria.
A cada uno le tocará su porción del botín. Pero a David como el jefe y comandante, le tocaría una porción mucho más grande. No los usó para enriquecerse personalmente. Envió porciones a la gente de varios pueblos en el Néguev, probablemente gente que había sido atacada y despojada de sus bienes por los amalequitas y sus aliados. Betel es más bien Betuel, unos km. al norte de Arad. Las demás ciudades están bien desparramadas desde Estemoa y Jatir al poniente hasta Hebrón y Horma al oriente. Los de Jerameel y los queneos habitaban en el extremo sur.
Notamos que David no envió nada a Queila o Zif, los pueblos que le habían entregado. No se vengó de ellos, pero los ignora y les hace caso omiso. David envió lo que él llamaba un regalo (v. 26). La palabra regalo es lit. una bendición dada o pronunciada sobre alguien. Lleva la idea de un favor o de buena voluntad como también felicidad. Así es que David da la gloria a Dios por la victoria y quiere compartirla con otros. Esto es lo más precioso. Jonatán dijo acerca de su padre Saúl: “Mi padre ha ocasionado destrucción al país” (14:29). Pero de David se escribe que él bendijo al pueblo. Hay una bendición en bendecir la vida de otros (1 Ped. 3:9. no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.). El evangelio tiene el poder de bendecir (Rom. 15:29. Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo.). Por lo tanto, nosotros podemos con el evangelio bendecir la vida de otros.
Debemos ser equitativos con lo recibido: La Biblia promueve la equidad, justicia e imparcialidad en el trato hacia los demás, reflejando el carácter de Dios. Se nos llama a ser generosos, compartiendo lo recibido con liberalidad en lugar de retenerlo, actuando con justicia en el trabajo, los salarios y el trato a nuestros semejantes, sin acepción de personas.
La equidad en la Biblia es un principio de justicia divina, rectitud e imparcialidad, fundamentado en el carácter justo de Dios (Salmo 9:8. El juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud.) y la igual dignidad de todas las personas creadas a su imagen (Génesis 1:27. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.). Implica tratar a todos con justicia, sin prejuicios, ofreciendo salvación y valor por igual, reconociendo diferencias individuales.
Aquí los puntos clave:
Generosidad vs. Retención: Proverbios 11:24-25 señala que ser generoso prospera y compartir lo recibido trae más bendición, mientras que retener lo que no es debido lleva a la pobreza.
«Proverbios 11:24 y 25. Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado»
Justicia en las Relaciones: Colosenses 4:1 insta a los amos (líderes) a dar a sus siervos lo que es «justo y equitativo», reconociendo que todos somos iguales ante Dios.
«Colosenses 4:1: Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos.»
Equidad Social: La Biblia condena prácticas injustas en salarios, precios y condiciones laborales, llamando a proteger los derechos de los demás en lugar de aprovecharse de ellos.
Amor al Prójimo: La base de la equidad es amar al prójimo como a uno mismo, lo que implica justicia y rectitud en todas nuestras interacciones.
Conclusión: La equidad bíblica busca el equilibrio y la justicia, reflejando el carácter de Dios, quien no hace acepción de personas.
1er Titulo: Cuidándose de los malos y perversos. Versículo 22. Entonces todos los malos y perversos de entre los que habían ido con David, respondieron y dijeron: Porque no fueron con nosotros, no les daremos del botín que hemos quitado, sino a cada uno su mujer y sus hijos; que los tomen y se vayan. (Léase: Proverbios 4:14 y 27. (14). No entres por la vereda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malos. ▬ (27). No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal. ▬ Proverbios 3:5 y 6. Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. (6). Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.).
Cuidándose de los malos y perversos: La Biblia aconseja cuidarse de los malos y perversos manteniéndose íntegros, irreprensibles y sencillos, brillando como luminares en una generación maligna (Filipenses 2:15). Se advierte evitar a los falsos maestros y hacedores de maldad (Filipenses 3:2), superando el mal haciendo el bien en lugar de vengarse. (Romanos 12:21).
- Filipenses 2:15: Llama a ser hijos de Dios sin mancha en medio de una generación «maligna y perversa».
- Filipenses 3:2: Advierte directamente: «Cuídense de esos perros, cuídense de esos que hacen el mal, cuídense de esos que mutilan el cuerpo».
- Romanos 12:21: Instruye no ser vencidos por el mal, sino vencer el mal con el bien, evitando igualarse a las acciones perversas.
- Proverbios 4:14-15: Aconseja no entrar en la vereda de los impíos ni ir por el camino de los malos, evitando pasar por ella y desviándose, citado en estudios bíblicos generales.
La postura bíblica es la prudencia, la santidad personal y no participar en sus caminos.
2° Titulo: Ordenanzas divinas vigentes para siempre. Versículos 23 al 25. (23). Y David dijo: No hagáis eso, hermanos míos, de lo que nos ha dado Jehová, quien nos ha guardado, y ha entregado en nuestra mano a los merodeadores que vinieron contra nosotros. (24). ¿Y quién os escuchará en este caso? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual. (25). Desde aquel día en adelante fue esto por ley y ordenanza en Israel, hasta hoy. (Léase: Proverbios 31:9. Abre tu boca, juzga con justicia, Y defiende la causa del pobre y del menesteroso. Elogio de la mujer virtuosa. ▬ Romanos 12:17 y 18. No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.).
Referencias Bíblicas: «La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén. Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que, por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.» (Rom. 16: 24 al 27).
«Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo, tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.» (1ª de Corintios 11:23 al 28.).
Las ordenanzas bíblicas bajo la gracia de Jesucristo son actos sagrados, principalmente el bautismo y la Santa Cena (Santa Cena), que celebran la obra del Salvador y son recordatorios divinos de su evangelio. Estas ordenanzas, junto con el arrepentimiento y la fe, permiten el acceso al poder de Dios.
Comentario de Romanos 12:17 y 18. (12:17) Creyente, vida y andar: el creyente debe vivir en forma irreprensible delante de todos los hombres. Se mencionan dos conductas en particular.
▬ 1. El creyente no debe actuar por reacción; no tiene que devolver mal por mal a nadie. En el mundo y en el comportamiento entre los hombres, cada uno es maltratado y está sujeto a recciones en una u otra oportunidad. En consecuencia, el creyente sufre males y maltratos como cualquiera; conforme es la conducta del hombre. Sin embargo, el creyente genuino además sufre males y maltratos por el hecho de ser un seguidor de Jesucristo. Como seguidor de Cristo.
- el creyente lleva una vida de justicia y pureza, honestidad y verdad; y tal conducta con frecuencia es motivo de oposición por parte del mundo. Así que la persona mundana con frecuencia se opone al creyente y abusa de él.
- el creyente da testimonio contra la corrupción del mundo y de la necesidad que el hombre tiene de escapar de la corrupción volviéndose a Jesucristo y su justicia. Por esto también la persona mundana con frecuencia se levanta contra el mensaje de Cristo y su justicia.
El punto es que el creyente no debe reaccionar contra la persona que lo maltrata y que hace mal en su contra. Hay por lo menos dos razones por las que no debe reaccionar.
» a. La reacción muy probablemente conduzca a la pérdida de la amistad de la persona perdiendo de esa forma toda esperanza de alcanzar a esa persona para Jesucristo. La persona que actuó mal podrá decir: «Un cristiano me hizo esto». El creyente habrá hecho que Cristo sea un Salvador poco atractivo. Por otra parte, si el creyente devuelve un bien al que lo ofendió, abre la puerta para una posible amistad y da testimonio del amor de Dios hacia todos los hombres, aun por aquellos que hacen mal.
» b. La reacción no es el método de Dios ni de Cristo.
«Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra… Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos» (Mt. 5:39, 45).
«No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición» (1 P. 3:9).
«Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos» (1 Ts. 5:15).
«No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová» (Lv. 19:18).
«No digas: Yo me vengaré; espera a Jehová, y él te salvará» (Pr. 20:22).
«No digas: como me hizo, así le haré; daré el pago al hombre según su obra» (Pr. 24:29).
▬ 2. El creyente debe mostrar buena conducta delante de todos los hombres. La palabra «procurad» (pornooumenoi) significa pensar antes de actuar. La idea es esta: cuando alguien hace algo malo contra el creyente, el creyente debe pensar antes de actuar. Debe pensar y orar en cuanto a su conducta. ¿Por qué? Para que pueda responder de una manera correcta y apropiada. El creyente necesita hacer lo que es correcto y noble, y la única manera de hacerlo es pensar acerca de la situación.
Note otro punto fundamental. Las Escrituras enseñan claramente al creyente por qué debe responder de esa manera: para que su respuesta honesta y noble sea vista por los hombres. En esencia, el creyente debe amar poniendo la otra mejilla al malhechor «delante de todos los hombres». Entonces los hombres tienen un testimonio firme del amor de Dios delante de sus ojos.
«No debáis a nadie nada, sino el amaro unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley» (Ro. 13:8).
«Procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres» (2 Co. 8:21).
«Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres» (Pr. 3:3-4).
(Romanos 12:18) Paz ▬ Fraternidad ▬ guerra ▬ divisiones: el creyente debe vivir en paz con todos los hombres. Sin embargo, la paz no siempre es posible. Hay dos calificativos.
- Si es posible, el creyente debe vivir en paz con todos los hombres. Sin embargo, no es siempre posible. Algunas personas son perturbadoras: gruñones, quejumbrosos, buenos para disentir, divisivos, peleadores, egoístas, líderes egocéntricos, buscadores de una imagen, que andan a la caza del poder, belicosos. Algunas personas no tienen interés en vivir en paz con el creyente.
- En cuanto dependa de vosotros, el creyente debe vivir en paz con todos los hombres. El creyente debe trabajar por la paz cuanto le sea posible. Algún nivel de armonía y concordia se puede lograr por lo menos por algún tiempo. El creyente nunca debe darse por vencido, no mientras haya esperanzas de tener algún grado de paz. Debe lograr cuanta paz le sea posible. Sin embargo, la paz no siempre es posible con todos.
Ahora note dos puntos significativos que merecen una cuidadosa consideración y reflexión por parte de todo creyente.
▬ 1. La causa del conflicto no debe venir del creyente. Debe tratar, por todos los medios posibles, de traer la paz y mantener la paz (Ro. 12:20; cp. Mt. 5:39-41). Sin embargo, esto podría ser imposible debido a la maldad de otros o porque el control de la paz no está en sus manos. Es posible que algunos no vivan apaciblemente. Siguen dando rienda suelta a cada capricho y llevan una vida de repugnante libertinaje. Ese tipo de vida a menudo amenaza la paz y la seguridad, la preservación y la vida de uno, de la familia y de los amigos.
▬ 2. ¿Qué es lo que determina si un creyente debe volver la otra mejilla o defenderse? Por ejemplo, Jesús pasó su vida combatiendo la maldad y el pecado, y no siempre puso la otra mejilla (Jn. 19:22-23); tampoco lo hizo Pablo (Hch. 23:2-3). Pablo exhortaba a los creyentes a no permitir el libertinaje y era estricto en el mandato. Por ejemplo, dijo que, si por pereza un hombre no trabaja, no debe comer (2 Ts. 3:7, 10).
El principio directriz para el creyente es claro: «No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal» (Ro. 12:21). Hay ocasiones en que un atacante, si le permitimos continuar atacando, se siente estimulado en su mala naturaleza de desenfreno y libertinaje. Si se le permite continuar, su mal vence al creyente, ya sea desde adentro por la amargura y el deseo de venganza, o desde afuera tomando el dominio. Así, el creyente no debe sacrificar la verdad para preservar la paz. No se debe permitir que el mal venza a la verdad.
«Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la mansedumbre hará cesar grandes ofensas» (Ec. 10:4).
«Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres» (Ro. 12:18).
«Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación» (Ro. 14:19).
«Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor» (He. 12:14).
3er Titulo: Repartiendo con generosidad lo recibido para mantener la comunión. Versículos 26 al 31. (26). Y cuando David llegó a Siclag, envió del botín a los ancianos de Judá, sus amigos, diciendo: He aquí un presente para vosotros del botín de los enemigos de Jehová. (27). Lo envió a los que estaban en Bet-el, en Ramot del Neguev, en Jatir, (28). en Aroer, en Sifmot, en Estemoa, (29). en Racal, en las ciudades de Jerameel, en las ciudades del ceneo, (30). en Horma, en Corasán, en Atac, (31). en Hebrón, y en todos los lugares donde David había estado con sus hombres. (Léase: Proverbios 11:24 y 25. Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado. ▬ 2ª a los Corintios 9:5 y 6. Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.).
Repartiendo con generosidad lo recibido para mantener la comunión. Repartir con generosidad lo recibido es un principio espiritual que fortalece la comunión y la unidad, reflejando la gracia recibida de Dios. Compartir recursos, tiempo o fe con alegría, incluso en momentos de dificultad, crea lazos de apoyo mutuo y es una forma práctica de amor que bendice a quien da y recibe.
Según la Biblia, la generosidad no es solo dar, sino un estilo de vida que trae bendiciones divinas como prosperidad, alegría, protección y crecimiento espiritual. Dios promete recompensar la siembra generosa, fortalecer la fe del dador y reflejar su carácter, resultando en acciones de gracias y provisión en todas las áreas.
Aquí están los principales beneficios de la generosidad según las Escrituras:
Prosperidad y bendición material: Aquellos que dan con generosidad reciben de vuelta abundantemente (Proverbios 11:25). La Biblia enseña que quien siembra generosamente, generosamente cosechará (2 Corintios 9:6).
Alegría y plenitud: Jesús enseñó que hay más felicidad en dar que en recibir (Hechos 20:35). La generosidad genera un sentido de bienestar y propósito.
Confianza en Dios: Al dar, se practica la confianza en la provisión divina en lugar de depender de las riquezas materiales (1 Timoteo 6:17-19). Ayuda a mantener las prioridades correctas.
Protección y favor divino: Dios promete cuidar y bendecir al generoso, incluso en tiempos de dificultades (Salmo 112:5-6).
Reflejo del carácter de Dios: La generosidad nos acerca más a Dios, quien demostró su amor al dar a su Hijo unigénito (Juan 3:16).
Impacto y gratitud: La generosidad no solo suple necesidades, sino que resulta en muchas acciones de gracias a Dios (2 Corintios 9:11-12).
Conclusión: Aumento de influencia: El mundo del generoso se amplía y es recordado con honor (Proverbios 11:24). En resumen, la generosidad bíblica se describe como una inversión con recompensas eternas y terrenales, siendo un acto de adoración y obediencia que alegra el corazón de Dios.
Comentario de 2ª a los Corintios (9:5) Administración ▬ Dádiva: A los dadores que agradan a Dios no se les agarra desprevenidos para dar. Mientras Pablo viajaba de un lugar a otro, siempre estaba entrenando a discípulos jóvenes en el ministerio, y con frecuencia estos discípulos viajaban con él. Además de estas personas, a Pablo en ocasiones lo acompañaban a la próxima ciudad hombres del lugar donde él había recién terminado su ministerio. Esto era lo que pronto sucedería: Algunos hombres de Macedonia iban a acompañarlo a Corinto. Esto es el antecedente de lo que Pablo dice ahora.
▬ 1. Estar desprevenido para dar provoca vergüenza. Pablo dice que él enviaba a Tito y a los otros dos hombres para reactivar el proyecto de misión entre los corintios. Él estaba haciendo esto no fuera que se apenara y avergonzara cuando él y los otros dos macedonios llegaran. Él se había gloriado en los corintios hacía ya un año, utilizando su compromiso con las misiones como testimonio para estimular a los macedonios a financiar el mismo proyecto. Si él y sus representantes llegaban y los corintios habían recaído y no habían logrado seguir adelante, la situación diría muy poco a favor de Cristo, de Pablo, y de la iglesia de Corinto.
Pensamiento 1. Un cristiano que no esté preparado para dar avergüenza el propio nombre de cristiano. El propósito mismo de Cristo al venir a la tierra fue dar. Dar expiatoriamente y darlo todo. Él dio su propia vida para suplir las necesidades de una humanidad desesperada. Por consiguiente, es una vergüenza, un bochorno para el nombre de Cristo que un cristiano profeso no dé; porque la razón de que Cristo existiera fue dar. El propio nombre de Cristo y del cristiano quiere decir dar y dar expiatoriamente, darlo todo.
▬ 2. Estar preparado demuestra amor, no codicia. Pablo dice que él estaba enviando a los hombres delante de él de modo que la iglesia pudiera reactivar el proyecto de misión y la ofrenda. Era necesario que tuvieran la ofrenda lista cuando él llegara. Note por qué Pablo creyó que esto era necesario: “Para que los corintios demostraran amor y generosidad, no codicia”. Si el proyecto de misión aún se encontraba atrasado cuando él y los macedonios llegaran, la iglesia daría una apariencia de codiciosa y mundana. Estarían fracasando en su propósito mismo de existencia en la tierra: “Ministrar a los necesitados”.
Pensamiento 1. Los creyentes e iglesias honestas tienen que confesar haber caído en codicia. En verdad pocos son los que dan todos cuanto son y tienen para suplir la difícil situación de la raza humana, una raza humana de hombres y mujeres, niños y niñas que mueren sin Cristo; y tanto que mueren prematuramente de hambre, frío, enfermedad, soledad, desolación, pecado, y perversidad. ¡Cuán terrible es la codicia! Vivir de un modo extravagante, gastar más allá de nuestras necesidades, acumular, acaparar, edificar propiedades, construir casas cada vez más grandes, comprar cada vez más, todo para la privación y destrucción de la vida humana y para la condenación de las almas humanas. La codicia no tiene cabida en el corazón del cristiano ni en la iglesia, mucho menos en la tierra. Sus resultados son muy devastadores. Los creyentes deben estar preparados para dar, demostrando así el amor expiatorio mismo del propio Cristo que lo dio todo para suplir las necesidades de los desesperados.
“Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lc. 12:15).
“Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme” (Lc. 18:22).
“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).
(9:6) Administración ▬ Dádiva ▬ Segar ▬ Recompensa: Los dadores que agradan a Dios dan mucho y siegan mucho. De hecho, cuando se trata de segar, siegan exactamente lo que siembran. Note que la ilustración es la de una semilla para siembra: “Cuando un hombre planta la semilla, lo mismo le es devuelto; de hecho, mucho más le es devuelto, toda una cosecha”. Este es uno de los grandes principios de las Escrituras, pero debe analizársele con detenimiento:
“No es al hombre que finge dar expiatoriamente a quien Dios bendecirá grandemente”. Será al hombre que realmente sacrifique todo cuanto es y tiene. Este hombre nunca carecerá; Dios proveerá abundantemente para él.
“Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto” (Pr. 3:9, 10).
“Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada y él que saciare, él también será saciado” (Pr. 11:24, 25).
“A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar” (Pr. 19:17).
“El ojo misericordioso será bendito, porque dio de su pan al indigente” (Pr. 22:9).
“El que da al pobre no tendrá pobreza; más el que aparta sus ojos tendrá muchas maldiciones” (Pr. 28:27).
“Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás” (Ec. 11:1).
“y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía” (Is. 58:10).
Amén. Para la honra y gloria de Dios.
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Lección: Números 27: 12 al 14. 12. Jehová dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim, y verás la tierra que he dado a los hijos de Israel. 13. Y después que la hayas visto, tú también serás reunido a tu pueblo, como fue reunido tu hermano Aarón. 14. Pues fuisteis rebeldes a mi mandato en el desierto de Zin, en la rencilla de la congregación, no santificándome en las aguas a ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Cades en el desierto de Zin.
Nota: Motivo de no entrar a la tierra prometida: Según el relato bíblico en Deuteronomio, Moisés subió al monte Nebo, en Moab, donde Dios le mostró la Tierra Prometida (Canaán), pero no le permitió entrar en ella. Esta restricción se debió a su desobediencia al no santificar a Dios ante el pueblo cuando golpeó la roca en Meriba. Esta escena subraya la importancia de la obediencia y la santidad, incluso para los líderes más destacados.
- El desenlace: Moisés murió allí, en la tierra de Moab, sin cruzar el río Jordán con los israelitas.
La desobediencia a la palabra de Dios conlleva consecuencias graves como el distanciamiento espiritual, la pérdida de bendiciones, el juicio divino y el endurecimiento del corazón. Provoca la entrada del enemigo, ruina personal, y repercute en terceros, afectando el testimonio y la vida familiar.
Aquí se detallan las principales consecuencias basadas en las escrituras:
- Distanciamiento y separación de Dios: La desobediencia y el pecado constante alejan a la persona de la comunión con Dios, dificultando escuchar su voz.
- Pérdida de bendiciones y maldiciones: Se pierde el favor divino y se experimentan «maldiciones» o consecuencias negativas en la vida diaria (campo, ciudad, hogar).
- Consecuencias físicas y emocionales: Incluyen ruina, pobreza, enfermedades, y la entrada de destrucción en el trabajo y la vida.
- Endurecimiento y ceguera espiritual: La desobediencia continua (como el caso del rey Saúl) lleva a una incapacidad para arrepentirse y al desvío de la verdad.
- Impacto en terceros: La desobediencia no es un acto individual; afecta a la familia y a quienes rodean al desobediente, como se vio con los israelitas en el desierto y Jonás.
- Muerte espiritual y física: La caída de Adán y Eva enseña que la desobediencia introduce dolor, enfermedad y la separación eterna de Dios.
A pesar de estas consecuencias, la Biblia enfatiza que Dios es paciente y busca el arrepentimiento, ofreciendo restauración para quienes se vuelven a Él.
Referencias Bíblicas: «Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.» (Números 20:12). «Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.» (Deut. 28:2-3 y 6). «Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence. Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano.» (2ª Tes. 3:14-15).
Comentario general del contexto bíblico: La historia de cómo Josué se convirtió en el sucesor de Moisés era importante para el pueblo de Dios, porque, además de aparecer aquí, lo hace tres veces más en las Escrituras. Es natural que se presente después del censo de la nueva generación. Aunque Moisés era un líder extraordinario con muchos dones, iba a morir en el desierto porque era culpable de desobediencia e incredulidad, al igual que el resto de la antigua generación. Josué, obediente y confiado, representa la nueva generación que estaba destinada a entrar en la tierra prometida. La narración describe tanto al antiguo líder que se va, como al nuevo que emerge, y expone las características ideales de todo líder, sea joven o viejo.
La prioridad del líder
En la narración, aparece una y otra vez el diálogo de dependencia: Entonces el SEÑOR dijo a Moisés (12); Moisés habló al SEÑOR (15); Y el SEÑOR dijo a Moisés (18); Moisés hizo tal como el SEÑOR le ordenó (22); Luego… le impartió autoridad, tal como el SEÑOR había hablado por medio de Moisés (23).
No hay nada más importante en el liderazgo cristiano que el caminar personal del líder con Dios. Aun así, en medio de las presiones de la vida ajetreada, es fácil obviar esta característica esencial. Para Moisés, siempre fue una prioridad. Antes de construir el tabernáculo, se montó una “tienda de reunión” a las afueras del campamento para que pudiera entrar allí para tener comunión con Dios. En tiempos como estos, los líderes reconocen su necesidad, confiesan sus pecados, reciben instrucciones, disciernen su mensaje, perfilan sus ambiciones y expanden sus horizontes.
La confianza del líder
Mientras Moisés estaba en íntima comunión con Dios, recibió un mensaje acerca del plan divino para su futuro: “Sube a este monte… y mira la tierra que yo he dado a los hijos de Israel…” (12). El simple hecho de verla es una oferta tentadora cuando se estaba deseando pisar la nueva tierra, pero debemos conocer algo de los derechos de los israelitas para apreciar lo que realmente significa “mirar” la nueva tierra.
En la práctica de las leyes hebreas, el hecho de “mirar” la tierra constituía una parte importante del proceso formal de compra. La “transferencia legal de la propiedad tenía lugar cuando el comprador la miraba detenidamente”. Anteriormente, a Abraham se le dijo que “mirara” la tierra que el Señor prometió entregar a sus sucesores. Para el patriarca, el hecho de “mirar” la tierra era tener la certeza de que la poseería. En la parábola del banquete que cuenta Jesús, un comprador de tierras se disculpa por no poder asistir a la comida porque tiene que ver la tierra que ha comprado. Nosotros podemos considerar que es una excusa superficial. ¿Quién querría comprar una tierra sin verla? Pero lo que el hombre realmente quería decir era que iba a asistir a la vista formal de la tierra, el hecho por el cual la propiedad recién comprada pasaría a ser suya legalmente.
Los líderes cristianos no siempre son seguidos o respetados; quizás haya momentos en los que las personas con las que invierten sus mejores años de servicio les defrauden o decepcionen. Todo líder necesita el recordatorio bíblico de que Dios siempre cumple las promesas que ha hecho, tal y como confirmó el mensaje de Balaam (23:19). Cuando Josué llegó al final de la tarea de toda una vida, dio testimonio a sus compañeros israelitas de que “ninguna de las buenas palabras que el SEÑOR vuestro Dios habló acerca de vosotros ha faltado; todas os han sido cumplidas”. Esto anima a los líderes. Mientras Moisés miraba el vasto territorio desde lo alto de Nebo, el Señor le estaba dando la seguridad de la posesión inminente.
El destino del líder
“Y cuando la hayas visto, tú también te reunirás a tu pueblo, como se reunió tu hermano Aarón” (13). La promesa de que el anciano líder pronto se reuniría con sus ancestros espirituales es una de las menciones (aunque cubierta con un velo) que se hacen de la doctrina bíblica del cielo. En el Antiguo Testamento, hay referencias limitadas y parciales de la vida después de la muerte. Están pendientes de definiciones claras que serían reveladas mejor por el Señor Jesús, quien abriría el cielo para todos los creyentes. Pero, por muy simple que sea la referencia, encierra dos claras afirmaciones: el futuro asegurado que los creyentes tienen y el anticipo de una herencia colectiva.
En primer lugar, a Moisés se le prometió un futuro asegurado. Se “reuniría con su pueblo”; no hay nada indeciso aquí. Tal promesa no estaría formulada de manera adecuada si Moisés simplemente fuera a desaparecer en el polvo, como una figura olvidada de la historia antigua sin ningún tipo de futuro en los planes de Dios. En vez de eso, Moisés entraría en el cielo de Dios; y, como confirmación visual de ese destino asegurado, apareció siglos después como persona reconocible en otro monte, en la tierra en la que tanto había deseado entrar. En el monte de la transfiguración, la ambición de Moisés (“Permíteme, te suplico, cruzar y ver la buena tierra que está al otro lado del Jordán, aquella buena región montañosa y el Líbano”) se cumplió después de todo.
En segundo lugar, Moisés podía anticipar una herencia colectiva. Como individuo distintivo, se reuniría con otras personas que habían conocido y amado a Dios a lo largo de los siglos. Se encontraría con su hermano Aarón (13; 20:24) y una gran multitud de creyentes comprometidos. En medio de los millares de personas que forman parte del pueblo de Dios (13), estaba Elías, con quien apareció en el monte de la transfiguración. En esta frase y en la identificación de estos dos grandes representantes de la ley y los profetas, que ocurre más tarde, se insinúa que el futuro que Dios asegura incluirá a individuos claramente reconocibles, unidos para siempre con el pueblo redimido de Dios. Balaam había deseado que, cuando llegara el final de su vida, su muerte fuera como la de los justos (23:10), una triste esperanza para el vidente pagano, pero una perspectiva garantizada para el líder de Israel.
Todos los líderes precisan amplios horizontes en su trabajo para Dios. Todo lo que hacemos para el Señor necesita formar parte del contexto de la eternidad. La vida dura más que nuestros días. Cristo exhortó a sus seguidores a que recordaran su destino y, a medida que sus apóstoles llevaban a cabo su ministerio en los tiempos difíciles que Jesús había anunciado, tenían una confianza inquebrantable en una vida futura infinitamente mejor.
La responsabilidad del líder
El anciano líder sabía bien por qué había sido contado con la antigua generación: porque cuando el pueblo se rebeló contra su mandamiento en el desierto de Zin, él y Aarón habían desobedecido el mandamiento de Dios de santificarle en las aguas ante sus ojos (14). Junto con su hermano, Moisés no había seguido las instrucciones de Dios cuidadosamente y, en un momento de frustración evidente, se había hecho tan culpable como cualquier otro miembro de la antigua generación (20:12). Cuando Dios da órdenes, no hace excepciones para líderes favoritos. Se espera el mismo nivel de obediencia de ellos como de los demás. El hecho de que Dios le prohibiera a Moisés entrar en la tierra prometida servía de advertencia perpetua para las generaciones siguientes. Si un hombre santo como Moisés no podía escapar de las consecuencias de la desobediencia, ellos tampoco.
Todo líder tiene una responsabilidad suprema para saber, explicar y mantener altos niveles bíblicos en la vida diaria, y el Señor debe ser honrado como santo en todos los aspectos de nuestro comportamiento. No podemos predicar un ideal a los demás y conformarnos con menos para nosotros mismos. En su famoso manual para pastores, San Gregorio Magno mantenía que el líder cristiano es como “un médico para una persona enferma”, y ¿cómo puede esperar el médico “curar a los enfermos si lleva una herida en su propia cara?”.
La compasión del líder
A pesar de sus fallos evidentes, el anciano líder tenía grandes cualidades. Amaba al pueblo de Dios intensamente y se preocupaba por el liderazgo futuro de esa gran comunidad vulnerable. Moisés le pidió a Dios un sucesor: “Ponga el SEÑOR… un hombre sobre la congregación… que los haga salir y entrar” (16–17). Sin un liderazgo sólido fiable, esta gran multitud diversa erraría, como ovejas que no tienen pastor (17). Aunque profundamente apenado porque no entraría en la tierra prometida, estaba muy preocupado por los que sí iban a entrar. Habían murmurado contra él, despreciado su importancia, rechazado su liderazgo y desobedecido sus órdenes, pero aún les amaba. Moisés se muestra muy compasivo al compartir con Dios su preocupación natural por el futuro del pueblo. En el liderazgo cristiano, lo importante es el amor. Las diversas cualidades, la amplia experiencia y los mejores recursos no son nada si los líderes no aman a su pueblo.
El ánimo del líder
En su ruego por un sucesor, Moisés llamó al Señor: Dios de los espíritus de toda carne (16), una descripción que se utilizó en una oración anterior (16:22). Al reflexionar sobre las experiencias vividas a lo largo de su vida, el anciano líder confiaba en un Creador omnisciente, soberano y protector, que conocía a cada uno de los israelitas; deseaba sólo lo mejor para su futuro y era el único que podía escoger al mejor líder posible. La “fuente del aliento de toda vida” era consciente de quién podía ser la persona adecuada para conducir a esta comunidad en medio de los días cruciales de transición. También conocía a los enemigos y sabía qué persona colmada de aptitudes podía conducir a Israel a la victoria. Una paráfrasis de la oración de Moisés lo expresa perfectamente: “Tú conoces el espíritu de todo individuo y debes escoger a un hombre que sepa cómo tratar con cada uno de ellos según su propio temperamento”. Es de gran ánimo para los líderes saber que su vida está en manos de un Dios así. No se le escapa ni el más mínimo detalle; nadie puede traspasar los límites de su control soberano.
El nombramiento del líder
La oración de Moisés por el sucesor adecuado combina las cualidades de liderazgo de fuerza y amor en dos imágenes que merecen reflexión: la primera es militar, la segunda es pastoral.
La responsabilidad que tiene el líder de salir y entrar delante de ellos puede referirse principalmente al papel del sucesor en la conquista, el comandante que conduce a sus soldados a la batalla; un líder fuerte y dinámico que encabezara las expediciones y conociera la mejor forma de movilizar a sus tropas eficazmente, que se preocupara no sólo de la fuerza militar, sino también del bienestar de sus soldados. Un líder que valorara la vida de los soldados y el bienestar de sus familias necesitaría actuar responsablemente para que, al concluir los conflictos, pudiera hacerlos entrar, de vuelta a casa. Este tipo de liderazgo requiere esfuerzo y valor, que era lo que el Señor le pidió a Josué cuando los israelitas estaban a punto de cruzar el Jordán. El Señor sabía que una misión militar de esa envergadura era excesiva para las fuerzas de Moisés. Él había sido un gran líder en el desierto, pero se necesitaba un hombre con dones diferentes para que Israel conquistara Canaán.
Los buenos líderes combinan la fuerza con el amor. La segunda imagen es pastoral. El pueblo del Señor necesitaba un pastor compasivo a la vez que un comandante audaz. Moisés había llevado a cabo un ministerio así durante su viaje por el desierto e Israel precisaba otro hombre con un compromiso de pastor. La imagen de las ovejas que no tienen pastor (17) se utiliza en las Escrituras para describir a los que “no tienen dueño”, una comunidad vulnerable, un pueblo que necesitaba cariño. Vendrían días difíciles para el sucesor de Moisés. Debería tener compasión también para guiar la grey, además de valor para la lucha.
Estas dos cualidades que van de la mano necesitan estar equilibradas. Algunos líderes tienen una en abundancia, pero no la otra. Dios mismo es el modelo de la perfecta combinación: “de Dios es el poder; y tuya es, oh Señor, la misericordia”.
Los recursos del líder
Cuando el Señor eligió al sucesor de Moisés, no escogió una versión idéntica del antiguo líder. El nuevo proyecto necesitaba a alguien con dones diferentes. Josué, el leal compañero de Moisés durante los últimos cuarenta años, ya había demostrado su capacidad como ayudante eficaz. El Señor le dijo a Moisés que Josué era un hombre en quien está el Espíritu (18). La expresión quizás se refiera a aquellas cualidades espirituales evidentes en su anterior papel como comandante militar, fiel ayudante, compañero de oración, leal protector (11:28), representante ejemplar (13:2, 8, 16) y comunicador apasionado (14:6–9). Ahora, Josué se enfrentaba a un reto completamente diferente: la conquista de Canaán y el asentamiento de Israel en su nuevo entorno. Necesitaría nuevas habilidades y el Dios de los espíritus de toda carne (16) disponía de la persona precisa.
Josué podía estar seguro de que tendría recursos nuevos para cada tarea. Hacía muchos años, Moisés había dado a este hombre llamado Oseas un nuevo nombre, Josué (13:16), un testimonio de la verdad de que sólo en Dios hay “salvación”. Cuando era joven, Josué había sido testigo de muchas situaciones diferentes en las que el Señor había salvado a su pueblo: de la esclavitud, de ahogarse, de tener sed, de pasar hambre y del ataque militar. En su nueva situación, el Señor seguiría liberando a Josué y a su pueblo si pasaban miedo o si se enfrentaban a barreras naturales y ciudades fortificadas.
El Espíritu Santo (18) daría al nuevo líder lo necesario para llevar a cabo las tareas que constituyeran un desafío. A los que responden al llamado de Dios siempre se les garantiza los recursos adecuados. Como confirmación pública de esta tarea encargada por el Espíritu, Moisés debía poner su mano sobre su sucesor y encomendarle a este nuevo ministerio. La imposición de manos era una señal visual de transferencia de bendición de uno a otro (8:10).
El Señor proveía todos los recursos para la tarea, pero Moisés también pidió: “pondrás sobre él parte de tu dignidad a fin de que le obedezca toda la congregación” (20). El líder antiguo tenía que estar dispuesto a ceder algunas de sus responsabilidades durante los últimos cuarenta años. A veces, los líderes que van a dejar el puesto no están muy inclinados a aceptar que la obra del Señor pase a manos de un sucesor más joven. Moisés era un hombre de alto nivel espiritual y pasaba el testigo con amor.
La dependencia del líder
Josué debía presentarse delante del sacerdote Eleazar, quien inquirirá por él por medio del juicio del Urim delante del SEÑOR (21). No debía tomar sus propias decisiones; tenía que ir a dos fuentes de ayuda interrelacionadas.
En primer lugar, necesitaba la colaboración de otros. Josué ocupó el lugar de Moisés, tal y como Eleazar había ocupado el lugar de Aarón (20:22–29). A medida que Josué se enfrentaba a estas nuevas y grandes responsabilidades, Eleazar estaba a su lado como compañero, consejero y amigo. Josué debía presentarse ante el sumo sacerdote, una expresión que indicaba sumisión atenta y disposición para el servicio. Los buenos líderes no son autócratas presuntuosos; reconocen su trabajo compartido en el ministerio.
En segundo lugar, necesitaba que Dios le guiara. A Eleazar no se le permitía que fuera un compañero déspota o dictatorial. Debía buscar la voluntad de Dios por medio del juicio del Urim. Josué debía presentarse delante del sacerdote Eleazar y Eleazar debía presentarse delante del SEÑOR. Ninguno tenía la libertad de intentar hacer su propia voluntad. El Urim y el Tumim eran probablemente dos piedras lisas, con colores diferentes a cada lado, que se guardaban en el bolsillo del pectoral del sumo sacerdote. El sumo sacerdote los utilizaba para echar suertes para saber la voluntad de Dios acerca de los temas sobre los que había que tomar una decisión. El Espíritu Santo anima, fortalece y protege nuestra colaboración y nos conduce a conocer claramente la voluntad de Dios.
La obediencia del líder
En este período tan crucial en el que debía encontrar a su sucesor, el anciano líder se preocupó de realizar exactamente lo que el Señor le había dicho que hiciera; él y Eleazar encomendaron al nuevo líder de Israel tal como el SEÑOR había hablado (23). El tema de introducción del libro es el de la obediencia total (1:19, 54; 2:34; 3:51; 4:37, 41, 45, 49) y aquí se repite a medida que el ministerio de Moisés va llegando a su fin. Quienes reflexionaron sobre esta narrativa sucesoria no pasaron por alto el dramático contraste entre lo que ocurrió en las aguas de Meriba (“os rebelasteis contra mi mandamiento”, 14) y lo que pasó aquí en el nombramiento de Josué, cuando Moisés hizo tal como el SEÑOR le ordenó (22).
Estas historias del Antiguo Testamento encierran una advertencia. El hecho de que hayamos luchado por vivir lo mejor posible hasta ahora no es garantía de que siempre sea así en el futuro. Algunos brillantes siervos de Dios han sucumbido a la tentación después de años de servicio. Al igual que Moisés en Meriba, no honran al Señor como santo ante los demás, provocan dolor a su propia vida, hacen daño a otros y entristecen a Dios. Por desgracia, Moisés fue culpable de los mismos pecados de desobediencia y rebelión que había descubierto en el pueblo de Dios anteriormente. Es más fácil identificar el pecado en la vida de los demás que en la tuya propia. Pablo advirtió a los nuevos conversos sobre este peligro que acechaba: “Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga”. Cuando Josué asumió sus nuevas responsabilidades, se le pidió una y otra vez que la obediencia a Dios fuera la prioridad tanto para él como para su pueblo. No nada más importante.
Texto: «Porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa». (Hebreos 10:36).
Hebreos 10:36. Vosotros debéis perseverar para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, recibáis lo que él ha prometido.
El escritor exhibe tacto y preocupación pastoral. Exhorta a los lectores a perseverar; así como en el pasado se mantuvieron firmes frente al sufrimiento (10:32), del mismo modo deben ahora perseverar haciendo la voluntad de Dios. Cuando él escribe la frase la voluntad de Dios, les recuerda inmediatamente acerca de la obediencia de Cristo, quien vino a hacer la voluntad de Dios (10:7, 9–10). La exhortación es, entonces, que sigan a Cristo en una obediente observancia de los mandamientos. Y al perseverar en su fidelidad para con la voluntad de Dios, ellos recibirán “lo que él ha prometido”.
El vocablo promesa es una palabra clave en la epístola a los hebreos. Representa el perdón de los pecados en términos del nuevo pacto, pero representa más especialmente la salvación plena en Jesucristo. La promesa hecha por Dios al hombre es inquebrantable. Lo que Dios ha prometido, eso es lo que el creyente recibirá.
- No pierdan la confianza, el coraje, y la resistencia
(vv. 35-37). Los versículos lo plantean claramente: Tengan paciencia y recibirán la promesa de la recompensa de Dios. Porque dentro de poco tiempo Cristo vendrá y Él no tardará. Su venida está garantizada y cuando Él venga, vendrá con su recompensa. La palabra “paciencia” (hupomones) significa resistir, perseverar y permanecer firmes al hacer la voluntad de Dios. ¿Cuál es la voluntad de Dios?
“Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado” (1 Jn. 3:23).
Dios quiere que creamos en su Hijo, el Señor Jesucristo, en su sacrificio por nuestros pecados y que amemos a las personas. Amar a las personas quiere decir que llevemos una vida justa y piadosa por amor a todas las personas y que las ayudemos en todo cuanto podamos.
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).
“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” (Gá. 5:1).
“Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado” (1 P. 1:13).
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 P. 5:8-9).
“Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que, arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza” (2 P. 3:17).
1er Titulo: Dios muestra a su siervo la tierra prometida. Versículo 12. Jehová dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim, y verás la tierra que he dado a los hijos de Israel. (Léase: Génesis 13:15. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. ▬ Hebreos 11:13. Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.).
Comentario de (Génesis 13:14-17) Promesas ▬ Pacto: La fe de Abram fue galardonada: la separación de Lot de Abram fue una de las principales encrucijadas de la vida de Abram, uno de los momentos cruciales de su peregrinación de fe. Abram se enfrentaba a una necesidad, al parecer a una tremenda necesidad:
=> Él se sentía herido porque el hombre que había sido como un hijo para él se vio forzado a marcharse y trasladarse.
=> Probablemente se sintiera más inseguro contra los merodeadores y pandillas de bandidos, porque la cantidad de recursos humanos de que disponían anteriormente se había quedado a la mitad cuando Lot se marchó (cp. Gn. 14:1-16).
=> Quizás él se sentía herido y se estaba preguntando en lo más profundo de su alma si él había hecho lo correcto al dejar que Lot escogiera primero. Después de todo, Lot había escogido la tierra más fértil; y con mucha imprudencia, él se había asentado cerca de la ciudad impía, Sodoma. Quizás Abram sentía lo siguiente: si él hubiera escogido primero, él podía haber alejado a Lot de asentarse en medio de la impiedad.
Cualquiera que sea el caso, Abram se sentía herido y estaba enfrentando una necesidad, y Dios siempre suple la necesidad de su querido pueblo. Dios le habló a Abram, dándole confirmación, aliento, fuerzas, y guía.
▬ 1. Advierta cuándo Dios le habló a Abram: después que se había separado del mundano Lot. Pero Dios conocía el corazón de Lot, que Lot añoraba la mundanalidad de esta tierra, los lujos, la posición, las posesiones y los placeres que él había visto en las ciudades. ¿Abram sabía que Lot tenía un corazón mundano, que él estaba deseando las cosas de este mundo? Las Escrituras no lo dicen. Por eso Dios tuvo que estimular a Abram a separarse de Lot para que Dios pudiera bendecir a Abram. Las Escrituras declaran que Dios no derrama su bendición sobre un creyente cuando él hace yugo desigual con una persona mundana (cp. 2 Co. 6:14-18). Cuando Lot se separó de Abram, Dios entonces podía hablarle a Abram y suplir su necesidad.
Pensamiento 1. La presencia y el poder de Dios están disponibles solo para aquellos que están…
- Apartados -separados- del mundo y del deseo de sus lujos, placeres, y posesiones.
- Apartados -separados- para Dios, totalmente entregados a Él, a buscarlo a Él y sus promesas.
“Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis” (1 Co. 5:11).
“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Co. 6:14).
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado” (Sal.1:1).
“No tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos” (Pr. 24:1).
▬ 2. Advierta cómo Dios galardonó la fe de Abram: por medio de su Palabra, por medio de una visión de sus grandes promesas. Dios le dio una gran confirmación a Abram, una Visión gloriosa de las promesas. Dios le dijo a Abram que alzara sus ojos, que mirara hasta donde le alcanzara la vista, y que mirara en todas direcciones: norte, sur, este, y oeste. Advierta que Lot también había alzado sus ojos y había mirado, pero había una gran diferencia en lo que veían los dos hombres (v. 10). Tanto Lot como Abram alzaron sus ojos y miraron:
=> Lot alzó sus ojos al mundo, pero Abram alzó sus ojos a la Tierra Prometida.
=> Lot alzó sus ojos en autosuficiencia, pero Abram alzó sus ojos en confianza.
=> Lot alzó sus ojos con un deseo egoísta y avaricioso de ganancia; Abram alzó sus ojos con un deseo de unidad dadivoso y expiatorio.
=> Lot alzó sus ojos con un corazón mundano y no comprometido; Abram alzó sus ojos con un corazón comprometido y espiritual.
▬ 3. Advierta las tres recompensas dadas a Abram. Esta fue la tercera vez que Dios le reafirmó su pacto con Abram. La recompensa de la Tierra Prometida.
» b. La recompensa de la Simiente prometida (v. 15. Vea nota, Gn. 12:2-3 para un análisis.) Advierta que la simiente, los descendientes, de Abram serian en número como la arena de la playa. Esto significa sencillamente que los granos de arena son tantos que no se pueden contar, así que los descendientes de Abram a lo largo de los siglos serán tantos que no se podrán contar.
» c. La recompensa de poder reclamar la tierra (v. 17). Muy sencillo, Dios le dijo a Abram que se levantara y anduviera por toda la tierra, a todo lo largo y ancho de ella, y a reclamar cada lugar en el que pusiera sus pies.
Comentario de (Hebreos 11:13-15) Patriarcas ▬ Fe ▬ Peregrinaje: La fe del patriarca fue una fe resistente, que siempre buscó lo no visto, la patria celestial. La palabra patriarca se refiere a Abraham, Isaac, Jacob y a otros hombres antiguos que tenían una gran fe en Dios y en sus promesas. Debemos prestar atención a lo siguiente: Todos ellos murieron creyendo en lo que Dios había prometido y ni uno de ellos vio cumplirse la promesa en la tierra. Si las iban a recibir, tenían que aceptarlas por fe. Creerlas, tener esperanza en ellas, era la única forma en la que podían poseerlas. Note cuatro puntos:
▬ 1. Su fe era una fe visionaria. Ellos vieron las promesas de Dios desde muy lejos, no con los ojos, sino con el corazón y la mente de cada uno de ellos. ¿Cuál era la promesa? Era la promesa…
- de una patria (v. 14).
- de una mejor patria, un mundo celestial (v. 16). Cristo Jesús hasta dijo que Abraham vio su día y se regocijó en su esperanza (cp. Jn. 8:56).
Pensamiento 1. Cuánto más podemos ver y entender las promesas de Dios. Cristo ya vino una vez. Creer que regresará es mucho más fácil que para Abraham creer que Él venía la primera vez. Abraham no tenía pre- cedente, mientras que nosotros sí.
- Su fe fue una fe creciente.
=> Ellos vieron la promesa de Dios y le agradecieron a Dios el privilegio de verla.
=> Fueron persuadidos de las promesas de Dios. Ellos creyeron que las promesas eran ciertas, que había una
Tierra Prometida y que Dios iba a dársela a ellos. Ellos creyeron en Dios y en que lo que Dios prometió lo iba a cumplir.
=> Ellos abrazaron (aspasamenoi) las promesas. La palabra significa saludar y dar la bienvenida. Siempre se mostraron agradecidos y apreciativos hacia Dios por una esperanza tan gloriosa como la Tierra Prometida. Ellos se regocijaron y adoraron la promesa, sin quitar sus ojos de ella jamás.
=> Ellos confesaron que eran solo extranjeros y peregrinos en la tierra, solo estaban de paso hasta que pudieran heredar la esperanza gloriosa de la Tierra Prometida. Ellos dieron fe y testimonio de que Dios les había dado la esperanza de la Tierra Prometida, y lo hicieron sin ninguna vergüenza.
▬ 3. Su fe fue una fe que obra. Buscaron activamente la
=> Ellos no se quedaron de brazos cruzados hablando de la Tierra Prometida, creyendo que Dios los llevaría allí cuando llegara el momento.
=>Ellos no pasaron su vida en la tierra ignorando la Tierra Prometida, creyendo que eran lo suficientemente buenos y que Dios nunca les impediría heredarla.
Los primeros creyentes buscaron activamente la Tierra Prometida. Ellos se pusieron de pie y salieron en su busca, dejando atrás sus posesiones y al mundo. Por su separación del mundo y por buscar las promesas de Dios, declararon abiertamente que eran hombres y mujeres de una fe verdadera.
▬ 4. Su fe fue una fe resistente. Nunca regresaron a la patria de la que habían salido. Se había separado del mundo y comenzaron a buscar la tierra prometida de Dios y mantuvieron la búsqueda.
Explicado sencillamente, mantuvieron su mente y pensamientos en la Tierra Prometida.
=> No abrigaban los pensamientos de los placeres y deseos, posesiones e indulgencias, sentimientos y comodidades del mundo.
=>Ellos no regresaron al viejo mundo cuando tuvieron la oportunidad.
=>Los patriarcas resistieron hasta el fin. De hecho, se fueron a su tumba creyendo en la gran esperanza de Dios sobre la Tierra Prometida.
“plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido” (Ro. 4:21).
“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro. 8:38-39).
“Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2 Ti. 1:12).
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a si mismo todas las cosas” (Fil. 3:20-21).
“Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra” (He. 11:13).
“porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir” (He. 13:14).
“Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra que no dura” (1 Cr. 29:15).
“Oye mi oración, Oh Jehová, y escucha mi clamor. No calles ante mis lágrimas; Porque forastero soy para ti, Y advenedizo, como todos mis padres” (Sal. 39:12).
“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” (Sal. 119:19).
2° Titulo: Promesa de Dios: reunirnos con los que han partido a su presencia. Versículo 13. Y después que la hayas visto, tú también serás reunido a tu pueblo, como fue reunido tu hermano Aarón. (Léase: San Lucas 9:30 y 31. Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías; quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén. ▬ San Juan 14:3. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.).
Comentario de Lucas (9:30-31) Jesucristo, muerte-Moisés-Elías-Exod0- salvación: el tercer evento fue el de los dos hombres que aparecieron y hablaron con Jesús. Note dos cosas.
▬ 1. Moisés y Elías aparecieron y hablaron con Jesús. Moisés era el gran dador de la ley y Elías el mayor de todos los profetas. Estos dos hombres estaban honrando y ministrando a Jesús. Con ello estaban simbolizando que la ley y los profetas hallaban su cumplimiento en Jesús. Jesús era aquel de quien hablaban la ley y los profetas; Él era hacia quien la ley y los profetas señalaban (cp. Lc. 24:26-27; 1ª P. 1:11).
▬ 2. La conversación concernía a la muerte de Jesús. Jesús estaba percibiendo una extrema presión al pensar en su muerte; probablemente no dejaba de pensar en ella. Para Él la muerte significaba tanto más que para los hombres. El iba a morir por los pecados de todos los hombres de todas las generaciones, y Dios iba a apartarse de Él. La presión y el sufrimiento eran insoportables (véase nota-Mt. 20:19; Mr. 10:33). Necesitaba desesperadamente ser fortalecido, interior y espiritualmente, para soportar el sufrimiento de la cruz.
Aparentemente Jesús necesitaba una clase muy especial de aliento, un aliento de los creyentes del Antiguo Testamento que habían vivido en la fe y esperanza de su venida para salvarlos. Al compartir el amor que le tenían y su confianza y esperanza en la muerte de Jesús en favor de ellos, lo impulsaban a continuar por amor a la humanidad. Aquel debe haber sido un momento precioso para los tres. Lucas nos da algún indicio de ello. Su palabra para «partida›› (éxodos) significa precisamente éxodo. Allí estaba Moisés compartiendo cómo Dios había salvado tan milagrosamente y librado a los hijos de Israel de la esclavitud, y cómo el éxodo (liberación) era sólo un cuadro de la maravillosa liberación que Él, el Hijo de Dios, iba a ejecutar para el hombre. Jesús iba a cumplir un nuevo éxodo, una nueva liberación salvadora, con la diferencia de que esta vez sería para todos los hombres. Todos los hombres serían librados de la esclavitud del pecado y de la muerte, del diablo y del infierno, librados a la gloriosa libertad de Dios y de la vida, abundante y eterna. Moisés y Elías acentuaron que la muerte de Jesús lo valía todo. Note que el preciso aliento que necesitaba nuestro Señor le fue dado por dos hombres que creían y esperaban en su venida. El hecho de recordar la maravillosa liberación (éxodo) que había ocurrido mucho tiempo atrás necesariamente tenía que fortalecer y animar el corazón de Cristo. El solo hecho de ver allí a Moisés y Elías, dos de los que habían creído y esperado, necesariamente tenía que levantar el espíritu del Señor. Jesús fue grandemente alentado sabiendo que no podía fallar a estos hombres que tanto habían creído y esperado en Él.
El énfasis de Elías naturalmente habrá sido la cantidad de profecías concernientes a los sufrimientos de Jesús y la gloria que le seguiría. Nuevamente, Lucas parece señalar esto en la palabra «cumplir» (pleroo).
«Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre» (Lc. 18:31. Cp. Lc. 12:50; 22:37.)
«Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos» (1 P. 1:10-11).
Pensamiento 1. Nuestra fe y esperanza se realizan y cumplen en Cristo. Él es nuestro libertador o éxodo que nos libra de la prisión del pecado y de la muerte, del diablo y del infierno. En Cristo podemos ser libres, libres para vivir abundante y eternamente.
«De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida» (Jn. 5:24).
«El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre» (Gá. 1:4).
«Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Ti. 2:14).
«Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, El también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre» (He. 2:14-15).
«Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre» (Ap. 1:5).
«Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu» (Rom. 8:1-4).
Pensamiento 2. El discutir la muerte no debe causarnos temor, al menos no si somos creyentes genuinos. El compartir con otros creyentes nos alentará en nuestra fe y esperanza.
Comentario de San Juan 14:3. (14:3) Jesucristo, Regreso: La liberación de los corazones atribulados viene a través del retorno de Jesús. Advierta por qué va a regresar: para recibirnos. Hay dos veces en que Jesús viene por el creyente.
▬ 1. Está la muerte o el traspaso del creyente al cielo. La muerte es una escolta privada o una presentación privada ante el Señor (2 Co. 5:8). No es la entrada triunfante y la marcha gloriosa de victoria que se promete cuando Jesús regrese. (Ver Estudio a fondo Jn. 14:3 para mayor discusión.)
“Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (2 Co. 5:8).
▬ 2. Está el retomó de Jesús mismo para reunir a todos sus amados seguidores consigo. Es el retorno al cual Él se refiere en este pasaje.
Los creyentes serán glorificados con el Padre y con Jesús. Dicha esperanza gloriosa: meditar y comprender llevará un alma atribulada a través de cualquier prueba, incluso la prueba del martirio. Pero advierta nuevamente: creer en Dios y en su Hijo Jesús es la única forma en que el hombre puede participar en su retorno. (Ver bosquejo y notas, 1 Ts. 4:13-5:3. cp. Jn. 5:28, 29; Tit. 2:12, 13; 2 P. 3:3, 4, 8-16 para mayor discusión).
“De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán” (Jn. 5:25).
“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Jn. 5:28, 29).
“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Ts. 4:16, 17).
“Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa
y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:12, 13).
ESTUDIO A FONDO 1
(14:3) Jesucristo, Regreso – Muerte: Hay una diferencia en la Biblia entre el creyente que se reúne con Jesús en la muerte y el que se reúne en el aire en su regreso.
▬ 1. El creyente se encuentra con Jesús en la muerte. El creyente pasa de este mundo al siguiente, al cielo mismo; y pasa rápidamente, nunca sufriendo el dolor de la muerte (ver nota, Jn. 8:51). Pasa más rápido que el pestañeo de un ojo, sin perder por un momento la conciencia. En un instante está en este mundo; al siguiente, está ante la presencia del Señor. Esta es la presentación personal del creyente ante el Señor. Es la primera visión que el creyente tendrá de su Señor.
=> Esteban, mientras lo apedreaban hasta la muerte, anticipó que inmediatamente iba a estar con el Señor (Hch. 7:59).
=> Esteban incluso “vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios” (Hch. 7:55).
=> Pablo dijo “estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (2 Co. 5:8).
=> Pablo incluso dijo “que tenía un deseo” de partir, y de estar con Cristo, que es mucho mejor (Fil. 1:23).
=> Jesús incluso le prometió al ladrón: “hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc. 23:43).
=> Se dice que los creyentes de Tesalónica que ya habían muerto “duermen en Jesús” (1 Ts. 4: 14). Por “sueño” se quiere significar que están descansando en la presencia del Señor (ver nota, Jn. 11:13).
“Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc. 23:43).
“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará” (Jn. 12:26).
“Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn. 14:3).
“Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo” (Jn. 17:24).
“Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (2 Co. 5:8).
“Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor” (Fil. 1:23).
“Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Ts. 4:17).
“Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén” (2 Ti. 4:18).
▬ 2. El creyente, su cuerpo, sube y se encuentra con Jesús en el aire cuando Él retorna. Los cuerpos muertos de los creyentes ascenderán de cualquiera de los lugares donde estén en la tierra. Y los creyentes que siguen viviendo en la tierra ascenderán en sus cuerpos para encontrar al Señor en el aire. Será tan rápido como un pestañeo, y ocurrirá. Todos los creyentes, tanto en el cielo como en la tierra, ascenderán y recibirán sus cuerpos glorificados, dramática e instantáneamente. Jesús prometió que Él iba a venir otra vez, y lo hará. Nunca debemos olvidar: Dios prometió que su Hijo vendría la primera vez, y Él vino; del mismo modo vendrá otra vez a pesar del descreimiento de la gran mayoría de las personas.
Jesucristo está volviendo para darse a sí mismo y darle a su gente una reunión gloriosa y una marcha de triunfo sobre el pecado, la muerte y el infierno…
- Una reunión y una marcha tan gloriosas que explosivamente supera todo lo que el hombre pueda pensar o soñar.
- Una reunión y una marcha de perfección y gozo indescriptible, una marcha cuando todos los amados seguidores de Cristo se reunirán ante Él por primera vez. Cada uno experimentará la presencia y el gozo de todos los santos, los queridos santos que se han ido antes y que han venido después; incluso a Pablo, Pedro, Agustín, Lutero, Calvino, Wesley, Moody y todos los demás reconocidos siervos de Dios; las multitudes que han sido desconocidas para el hombre, pero que son bien conocidas por Dios, conocidas por ser primeras porque trabajaron en los lugares insignificantes del mundo como Dios les indicó y fueron tan leales. Allí, ante el Señor Jesucristo, todos estaremos de pie por primera vez, cada creyente que ha vivido.
“Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles” (Lc. 12:37).
“Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn. 14:3).
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Fil. 3:20, 21).
“Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Col. 3:4).
“Para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos” (1 Ts. 3:13).
“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Ts. 4:16, 17).
“Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 P. 5:4).
“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que
cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Jn. 3:2).
(14:3) Vida eterna – Cielo: La liberación de los corazones atribulados viene a través de una morada eterna con Jesús. Advierta el motivo mismo por el cual Jesús regresará a la tierra: “donde yo estoy, vosotros también estéis”. ¿Dónde está Jesús? Dondequiera que esté, en el lugar exacto donde Él está, es exactamente donde estaremos nosotros. Estaremos con Él ¿con nuestro preciado Señor por siempre? con Él quien nos ha salvado, con Él quien ha perdonado nuestros pecados a pesar de lo terribles que eran, con Él que nos ha liberado de la atadura del pecado, la muerte y el infierno, con Él que se ha ocupado de nosotros y nos ha guiado día tras día, con Él que ha compartido y nos ha dado su presencia. Nuevamente, estaremos con nuestro maravilloso Señor por siempre y para siempre. Este es el verdadero deseo de su corazón, por lo que Él oró tan intensamente:
“Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean
mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo” (Jn. 17:24).
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por
el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Fil. 3:20, 21).
3er Titulo: La rebeldía no santifica a Dios, sino que provoca su ira. Versículo 14. Pues fuisteis rebeldes a mi mandato en el desierto de Zin, en la rencilla de la congregación, no santificándome en las aguas a ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Cades en el desierto de Zin. (Léase: Deuteronomio 3:25 y 27. Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que está más allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano. ▬ 27 Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos al oeste, y al norte, y al sur, y al este, y mira con tus propios ojos; porque no pasarás el Jordán. ▬ Hebreos 3:12 y 13. Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.).
Comentario de Deuteronomio 3:25 y 27. La oración de Moisés, 3:23–29. Moisés había liberado al pueblo de Israel para llevarlos a la tierra de Canaán, pero por su pecado, él mismo no entraría en la tierra que Dios había prometido dar a Israel como herencia. Este pasaje enseña la razón por la que Moisés no pudo entrar en Canaán. Después de distribuir la tierra a las tribus que se quedaron al oriente del Jordán, Moisés habla otra vez a Israel acerca de la decisión de Jehovah de no permitir que él entrara en Canaán. En su oración a Jehovah declara que la victoria de Israel y la distribución de la tierra era el principio de la realización de las promesas de que Israel iba a heredar la tierra. Solamente un Dios fuerte y poderoso podía demostrar tal poder en las victorias contra los enemigos. Solamente un Dios fiel podía cumplir sus promesas. Jehovah había hecho muchas maravillas para redimir a su pueblo y traerlos a la tierra que él había prometido dar a Israel.
Moisés anhelaba entrar en Canaán y participar en el cumplimiento de las promesas de Jehovah a los patriarcas. Toda la obra de Moisés, desde su visión de Jehovah en la zarza ardiente (Éx. 3) hasta el momento de su discurso en la tierra de Moab, tenía por objetivo traer al pueblo a la tierra de Canaán. Moisés oró a Jehovah y suplicó intensamente a Dios que le diera la gracia de cruzar el río Jordán y entrar en la tierra prometida con el pueblo. El declaró que su entrada en Canaán sería otra evidencia del poder de Dios para redimir a su pueblo.
Pero, aun cuando Moisés oró fervientemente, su oración no fue contestada. Moisés, el varón de Dios, el hombre que había orado diversas veces intercediendo por Israel, ahora no pudo hallar gracia ante los ojos de Jehovah. Con duras palabras Jehovah niega contestar su plegaria: Pero Jehovah se había indignado contra mí por causa de vosotros y no me escuchó. Jehovah me dijo: ¡Basta! No me hables más de este asunto (v. 26). Las palabras de Jehovah indican que Moisés había sido persistente con su oración, pero Jehovah estaba indignado por causa de su pecado. Por causa de su rebelión, Moisés fue condenado con la primera generación de israelitas a no entrar en la tierra de Canaán.
Algunos autores han querido ver aquí un sufrimiento vicario de Moisés. Pero la narrativa muestra claramente que él pecó contra Jehovah (32:51; Núm. 20:12). Como líder de Israel, Moisés era responsable por la acción del pueblo. Pero Moisés fue condenado a no entrar en Canaán, no por causa del pecado del pueblo, sino por causa de su propio pecado. Entretanto, la oración de Moisés no fue completamente en vano. Como una demostración de su gracia y su amor por Moisés, Jehovah le permitió que subiera a la cumbre del monte Pisga (Nebo en Deut. 32:49) y contemplara desde lejos la tierra prometida que Israel iba a recibir como herencia. Más tarde, antes de su muerte, Moisés sube al monte Pisga y mira la tierra de Canaán, desde el norte hasta al sur, y desde el oriente hasta al occidente (34:1–6).
Aun cuando Moisés no vivió para ver el cumplimiento de su labor, fue fiel a la obra que Dios le había dado para hacer. Ahora, Jehovah manda a Moisés que comisione a Josué como su sucesor. “Comisionar” significa transferir el liderazgo de las tribus a Josué e investirle con autoridad para continuar la obra de Moisés. Josué tenía dos misiones: cruzar el río Jordán con el pueblo y tomar posesión de la tierra para las tribus de Israel. Como sucesor Josué iba a cosechar lo que Moisés había plantado (cf. 1 Cor. 3:6, 7). Israel se quedó en el valle de Betpeor esperando la orden de cruzar el Jordán, la ocasión cuando la promesa de Jehovah iba a cumplirse. Betpeor era un sitio también conocido como Baal de peor (Deut. 4:3) y Peor (Núm. 23:28). Betpeor significa “el santuario del Peor” y es probablemente una abreviación de Bet Baalpeor, “el santuario de Baal Peor” (ver Núm. 25:3, 5).
Comentario de Hebreos 3:12 y 13. (3:12) Cuidado – Error: Presten atención, cuídense de la incredulidad. Existe un gran peligro de que los creyentes puedan apartarse del Dios vivo. Podrían hacer lo que Israel hizo. Por eso, presten atención (blepete): Estén alertas y manténganse alertas; manténganse atentos y de modo constante; presten atención y continúen prestando atención. Mantengan un ojo en su confianza y obediencia a Dios. Cuídense de un corazón malo de incredulidad. ¿Qué es un corazón malo de incredulidad? Es un corazón que…
- se aparta de Dios
- se distancia de Dios
- renuncia a Dios
- se rebela contra Dios
- no cree en Dios
- no confía en Dios ni en sus promesas
- no sigue a Dios como Él demanda
Pensamiento 1. El gran fracaso de Israel fue el siguiente: Sencillamente no creyeron en Dios, no confiaron en que Él haría lo que había dicho: “Cuidar de ellos, suplir sus necesidades, y darles la Tierra Prometida y el reposo”.
El gran fracaso de las personas hoy día es exactamente el mismo, la incredulidad. Las personas sencillamente no creen en Dios, que Él hará lo que dice: “Cuidar de ellos, suplir sus necesidades, y darles la tierra prometida del cielo y el reposo eterno del desierto de este mundo”.
“¿Eres tú el Cristo? Dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creeréis” (Lc. 22:67).
“Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!” (Lc. 24:25).
“De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio” (Jn. 3:11).
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).
“Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis” (Jn. 4:48).
“Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Jn. 8:24).
“Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí” (Jn. 10:24-25).
“Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él” (Jn. 12:37).
“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí” (Jn. 16:8-9).
“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo” (He. 3:12).
“Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (He. 4:11).
“Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron” (Jud. 5).
(3:13-19) Exhortación ▬ Creyente ▬ Advertencia: Exhórtense unos a los otros cada día. La palabra “exhortar” (parakaleo) significa “implorar, rogar, suplicar, exhortar”. Proviene de la misma palabra que el Consolador 0 Paráclito (el Espíritu Santo). Esto quiere decir que la palabra “exhortar” también incluye consuelo, el tipo de consuelo que “fortalecerá y alentará al creyente cada día de modo que cuando surjan las crisis pueda retenerse con firmeza. Los creyentes deben exhortarse constantemente unos a otros para protegerse a sí mismos de la incredulidad y el pecado. Existen ocho razones:
▬ 1. Primera, queda poco tiempo. Hoy es el día para creer y andar en Cristo. Hoy es el día de salvación. Mañana una persona puede ser arrebatada de este mundo por un accidente o convertirse en una persona destruida y sin esperanzas por una mala noticia o un suceso inesperado. A lo sumo, la vida es solo algo parecido al vapor o a una flor: hoy existe y mañana no. Por lo tanto, debemos exhortarnos unos a otros a confiar en Cristo y en sus promesas y a seguirlo como Él ha dictado.
“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Ef. 5:15-16).
“pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba” (Stg. 1:10).
“cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Stg. 4:14).
▬ 2. Segunda, una persona puede endurecerse por el engaño del pecado. El pecado es engañoso: “Parece bueno, sabe bien, y se siente bien”. Pero esclaviza a la vida humana y deja el corazón humano vacío, solitario, inseguro, adolorido, y en ocasiones desgarrado. Devasta familias, amigos, negocios, y a uno mismo. Además de esto, el pecado endurece a la persona. Cuanta más peca una persona, más se endurece y más pecaminosa se vuelve. El pecado engendra pecado; el pecado nutre cada vez más al pecado. Cuanta más peca una persona, más fácil le resulta pecar. Un pecado prepara el corazón para el próximo pecado.
El corazón humano se endurece más mientras más peque. El pecado engaña y parece bueno, pero mientras más peca una persona, más esclavizado queda al pecado. (Comparar las cosas que dañan el cuerpo humano y la personalidad como el tabaquismo, la bebida, la droga, el sexo y los insultos.)
“No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto” (Sal.b95:8).
▬ 3. Tercera, la salvación es condicional. No basta con decir que somos salvos, que somos “participantes de Cristo”. Debemos mantenernos firmes en nuestra confianza esperanza en Cristo y su salvación. Si decimos con seriedad que hemos participado de Cristo y su salvación, entonces estamos compartiendo de Él, estamos haciendo exactamente lo que Él dice: Nos retenemos firme a Él. Pero si no nos retenemos firmes a Cristo, entonces no estamos compartiendo de Él. No importa lo que digamos, si no nos retenemos firmes a Cristo, entonces no estamos compartiendo de Él. La salvación es condicional, basada en este único y sencillo requisito: “Una persona debe retenerse firme a Cristo con el fin de compartir de Él”.
“Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 10:22).
▬ 4. Cuarta, cada día es importante. Debemos escuchar la voz del Espíritu Santo todos los días. No debemos dejar que el pecado nos engañe ni permitir que nuestro corazón se endurezca. Debemos prestar atención y cuidarnos no sea que nos apartemos de Dios como lo hizo Israel. Es algo peligroso provocar a Dios.
“Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Co. 6:2).
▬ 5. Quinta, algunos si provocan a Dios. Algunos en Israel habían escuchado al Espíritu Santo de Dios, aún así no prestaron atención a su exhortación. Pecaron, se rebelaron contra Dios e hicieron su propia voluntad. Vivieron como quisieron, no creyeron ni confiaron en Dios. Por ende, lo provocaron Trágicamente, sucede lo mismo hoy día. Algunos de nosotros pecamos y endurecemos nuestro corazón. Por ende, provocamos a Dios.
“y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? No verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá” (Nm. 14:11, 23).
▬ 6. Sexta, el juicio vendrá. Dios ha pronunciado una verdad Aquellos que pecaron y no creyeron ni confiaron en Él serán condenados y juzgados. Y como Él había dicho, aquellos que pecaron en Israel fueron juzgados. Sus huesos cayeron en el desierto. Así sucederá hoy. Todos los que pecan y no creen en Dios serán condenados y juzgados. No hay escapatoria para ninguno que no crea y siga a Cristo.
▬ 7. Séptima, Dios juzga la incredulidad. Las palabras “no creer” (apeitheo) significa negarse a ser persuadido, negarse a creer, ocultar una creencia, ser desobediente. Es una persona que se niega a ser persuadido a pesar de la evidencia de que Jesucristo es verdaderamente el Salvador del mundo. La clase de persona que decide continuar viviendo para el mundo y para sí mismo a pesar del hecho del juicio venidero. Al incrédulo no se le dará entrada en la tierra prometida del cielo ni en el reposo eterno de Dios.
▬ 8. Octava, la incredulidad margina a una persona. Nada cerrará las puertas de la tierra prometida del cielo, nada impedirá que una persona entre en el reposo eterno de Dios, excepto la incredulidad. Negarse a creer y confiar en el Señor Jesucristo y en su promesa de salvación cerrará la puerta de la tierra prometida para siempre. La incredulidad impide que una persona experimente el reposo de Dios, su eterno reposo.
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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Lección: Números 27: 5 al 11. 5. Y Moisés llevó su causa delante de Jehová. 6. Y Jehová respondió a Moisés, diciendo: 7. Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas. 8. Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cuando alguno muriere sin hijos, traspasaréis su herencia a su hija. 9. Si no tuviere hija, daréis su herencia a sus hermanos. 10. y si no tuviere hermanos, daréis su herencia a los hermanos de su padre. 11. Y si su padre no tuviere hermanos, daréis su herencia a su pariente más cercano de su linaje, y de éste será; y para los hijos de Israel esto será por estatuto de derecho, como Jehová mandó a Moisés.
Referencias Bíblicas: Proverbios 21:21. «El que sigue la justicia y la misericordia. Hallará la vida, la justicia y la honra.»
«Habrá considerado la oración de los desvalidos, Y no habrá desechado el ruego de ellos. Se escribirá esto para la generación venidera; Y el pueblo que está por nacer alabará a JAH, Porque miró desde lo alto de su santuario; Jehová miró desde los cielos a la tierra, Para oír el gemido de los presos, Para soltar a los sentenciados a muerte». (Salmo 102:17 al 20).
«Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.» (Filp. 4:8).
«Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.» (Stgo. 3:18).
Definición: En la Biblia, «desvalido» se refiere a personas desamparadas, sin protección, ayuda ni recursos, a menudo solas o en extrema debilidad (como huérfanos, viudas o pobres). Dios se presenta como su defensor y oye su clamor, prometiendo ajustar cuentas con quienes abusen de ellos.
- Significado Espiritual: Representa a quien se siente indefenso, no solo financiera sino emocional o espiritualmente, y busca refugio en Dios.
Comentario del contexto Bíblico: Obedecer el mandamiento del Señor: El Señor confirmó que la petición de estas cinco mujeres israelitas era perfectamente adecuada: “Ciertamente… pasarás a ellas la herencia de su padre” (7).
Además, no solamente se establecieron los derechos de las hijas, sino también el orden correcto de la herencia si no hubiera ni hijas ni hijos. En tal caso, las posesiones familiares debían pasar a los hermanos del dueño o al pariente más cercano en su familia (11). Son instrucciones claras que asegurarían que habría justicia para las personas que, de otro modo, se quedarían sin nada, y minimizarían las disputas que surgieran a veces por la propiedad de un miembro difunto de la familia. El hecho de que las preocupaciones expresadas por las hijas de Zelofehad emerjan de nuevo al final del libro (36:1–13) ilustra su importancia en la vida de la comunidad. Los temas de la armonía doméstica, la justicia legal y los derechos humanos forman parte de la provisión compasiva de Dios para su pueblo. Lo que él ha declarado, como su voluntad sobre este tema no sólo debía ser recogido en sus documentos antiguos, sino también observado en su vida: “Y será norma de derecho para los hijos de Israel, tal como el SEÑOR ordenó a Moisés” (11). A las personas que escucharon la petición de estas mujeres y esperaron hasta que Moisés hubiera discernido la voluntad divina, se les recordó una norma que ya les era familiar: lo que Dios dice se hace.
Las hijas de Zelofehad querían conocer la voluntad de Dios acerca de un tema específico que afectaba a su futuro. A menudo, en la vida nos enfrentamos con situaciones en las que tenemos que tomar decisiones importantes y no siempre es fácil saber qué debemos hacer. Buscar orientación es una dimensión crucial de la experiencia cristiana madura y esta narración ilustra cuatro principios orientadores.
» En primer lugar, estas mujeres reconocieron que necesitaban ayuda de fuera. Nuestra cultura posmoderna anima a la gente a llevar un estilo de vida que cada uno determina; insiste en que no se debe admitir ningún tipo de autoridad que vaya en contra del interés personal. Al contrario que esta preocupación egocéntrica, los creyentes quieren que su vida sea dirigida y controlada por un Dios sabio y amante que tiene planes y propósitos para ellos.
» En segundo lugar, las hijas de Zelofehad presentaron su necesidad a un líder de Dios. Ellas no podían encontrar la solución a la preocupación que tenían acerca de la herencia, pero Moisés era una persona fiable en Israel y podían pedirle ayuda. Cuando nosotros no tenemos claro el futuro, una conversación con un amigo que lleva una vida de oración puede ofrecernos una visión nueva. A menudo, otras personas identifican perspectivas que quizás no se nos ocurren.
» En tercer lugar, la oración era el componente más importante en este ejercicio de buscar consejo. Moisés no solamente dio lo mejor de sí para resolverlo, sino que también habló con Dios acerca del tema. La Palabra de Dios tiene muchas promesas de ayuda para aquellos que deseen saber su voluntad a la hora de tomar decisiones importantes.
En cuarto lugar, la petición de estas mujeres fue un ejercicio de paciencia. Tuvieron que esperar mientras Moisés presentaba su caso ante el SEÑOR (5) y no sabemos cuánto tiempo pasó hasta que recibió una respuesta. Nosotros debemos “esperar pacientemente” que la voluntad de Dios se muestre y no debemos imaginar que podemos recibir orientación inmediatamente cada vez que queramos. El Señor puede retrasar su respuesta deliberadamente porque necesitemos pensar más sobre los temas que tenemos delante. A su tiempo, sabremos lo que debemos hacer. Así como el SEÑOR ordenó a Moisés (11), también nos guiará a nosotros.
Nota: La historia de las hijas de Zelofehad se encuentra principalmente en Números 27:1-11 (RVR1960), donde Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa reclaman con éxito su derecho a la herencia de su padre ante Moisés, sentando un precedente legal para la herencia femenina en Israel. Dios respalda su petición y confirma la ley en Números 27:7: «Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas».
¿Quiénes eran las hijas de Zelofehad?
Las hijas de Zelofehad eran cinco hermanas llamadas Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa (Números 27:1) que acudieron a Moisés preocupadas por cómo se iba a dividir la Tierra Prometida con respecto a su familia. En Números 26:52-56, Moisés recibió instrucciones del Señor sobre cómo repartir la tierra en herencia, pero estas hermanas tenían una situación particular.
Las hijas de Zelofehad acudieron a la puerta de la tienda de reunión, donde se dictaban las sentencias, para hablar con Moisés, Eleazar, los líderes y la congregación. Su padre había muerto en el desierto y no tenía hijos (Números 27:2-3). Como en el censo de Números 26 solo se había contado a los varones, las hijas de Zelofehad vieron un problema: sin padre ni hermanos que heredaran una porción de la tierra, quedarían desamparadas. Las hijas propusieron a Moisés que se les permitiera heredar la porción de tierra de su padre. Preguntaron: «¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre» (versículo 4).
Como esta situación no tenía precedentes, Moisés pidió dirección a Dios (Números 27:5). La respuesta del Señor fue justa: «Las hijas de Zelofehad tienen razón en lo que dicen. Ciertamente les darás herencia entre los hermanos de su padre, y pasarás a ellas la herencia de su padre» (Números 27:7, NBLA). En otras palabras, Dios se pronunció a favor de las hijas. Podían heredar la porción de tierra de su padre como forma de mantenerse a sí mismas y preservar la memoria de su padre.
El caso de las hijas de Zelofehad sentó un precedente y amplió los derechos legales de las mujeres. Debido a la sentencia relativa a las hijas de Zelofehad, se incluyó a las mujeres en la lista de herederos elegibles de la propiedad. El orden de herencia pasó a ser el siguiente: hijo, hija, hermano, tío paterno y pariente más cercano del clan. Los bienes no se podían transferir fuera de la propia tribu.
En Números 36, volvemos a oír hablar de las hijas de Zelofehad. Esta vez se trata de con quién podían casarse. Se avecinaba un problema potencial: si las hijas, que ahora eran propietarias de tierras, se casaban con hombres de fuera de su tribu, se unirían a las tribus de sus maridos y se llevarían consigo la propiedad de su padre. Esto disminuiría la propiedad asignada a Manasés, la tribu de Zelofehad (Números 36:1-3). Además, la tierra no volvería a Manasés durante el Año del Jubileo (versículo 4). La asignación de tierras para cada tribu podía cambiar significativamente, debido a los matrimonios mixtos con otras tribus.
Dios dio una solución sencilla al posible problema. Dios ordenó que las hijas de Zelofehad pudieran casarse con quien quisieran dentro del clan tribal de su padre (Números 36:7). Ninguna herencia debía pasar de tribu a tribu. Las cinco hermanas acataron esta norma y se casaron con sus primos por parte de padre (versículos 10-11). Así se mantuvo intacta la asignación de tierras. Una vez más, el caso de las hijas de Zelofehad sentó un precedente legal para el resto de Israel.
A lo largo de la Biblia, Dios muestra especial preocupación por la viuda y el huérfano. Leemos una y otra vez como Dios hace provisiones especiales para ellos, como hizo con las hijas de Zelofehad.
Texto: «“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía”.» (Salmo 37:5 y 6)
Comentario del texto: Y él hará (v. 5). Dios hará todo. Nos enseña cómo preservar nuestras mentes en tranquilidad en medio de ansiedades, peligros y ríos de problemas. “Arrollar” todo sobre él es la esencia de la fe. Los cristianos no somos fatalistas. La Biblia enseña que Dios actúa en respuesta a la oración con fe; cambia las cosas, las situaciones, las personas; no sólo al que ora.
El v. 6 muestra que el salmista está consciente de que a veces se hace injusticia a los justos. Pero insiste en que Dios vindicará al justo.
1er Titulo: Moisés acude a Dios paro otorgar respuesta con sabiduría. Versículo 5. Y Moisés llevó su causa delante de Jehová. (Léase: 2ª de Samuel 2:1. Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón. ▬ Proverbios 19:21. Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá.).
Comentario de Versículos 5: Esta cuestión de derecho ((Mishpat)) Moisés la llevó ante Dios, y recibió instrucciones en respuesta para dar a las hijas de Zelofehad una herencia entre los hermanos de su padre, como habían dicho bien. Posteriormente se agregaron más instrucciones en Números 36:1-13 en relación con el matrimonio de las herederas.
Comentario de 2ª de Samuel 2:1: David consulta a Dios, 2:1–3. David preguntó a Jehovah si debería subir a alguna de las ciudades de Judá. El verbo que se usa aquí es shaal 7592, que significa inquirir, demandar, preguntar o consultar. Jehovah le ordenó a David que subiera o sea que fuera a una de las ciudades; antes de subir a cualquier ciudad, David preguntó a Dios el nombre de la ciudad, y Dios le indicó que subiera a Hebrón.
» a. David recibe respuesta de Dios. Desde un principio de su reinado, David estableció una relación de dependencia con Dios. La respuesta de Dios a la consulta de David indicaba que Dios estaba complacido con David. Había en David un espíritu correcto y Dios tenía una disposición de gracia hacia David. Qué distinta había sido la relación de Saúl con Jehovah; Saúl nunca resaltó por tener un espíritu de dependencia de Dios, sino que actuaba instintivamente, y muchas veces le faltó paciencia para esperar las instrucciones de Samuel; esto le llevó a desobedecer las órdenes de Samuel y a ser desechado por Dios; una vez desechado por Dios, Saúl consultó a Dios acerca de los filisteos, pero no recibió respuesta de Dios. David dependió de la dirección de Dios, desde que estaba pastoreando ovejas hasta que llegó al trono de Israel; solamente estando en el trono, David volvería su espalda a Dios una vez y caería en gran abismo de pecado, pero se levantaría en arrepentimiento después de ser amonestado por el profeta de Dios.
» b. David obedece a Dios. Dios indicó a David que subiera a la ciudad de Hebrón. Esta era la ciudad de mayor altitud en Palestina, y se encontraba a 30 km. al suroeste de Jerusalén. Hebrón tenía importancia histórica y religiosa; allí había construido Abraham un santuario y allí se concentraban los descendientes de Caleb. David subió a Hebrón con sus dos esposas, Ajinoam y Abigail, y con todo su ejército. (La práctica de la poligamia —tener más de una esposa— era común en el tiempo de los patriarcas y de la monarquía; tomó mucho tiempo para que los israelitas llegaran a comprender que la monogamia representaba el ideal de Dios para el matrimonio.) La obediencia de David a la dirección de Dios hace recordar la obediencia de Abraham, quien, dejando su tierra y su parentela, caminó junto con su esposa Sara hacia la tierra de Canaán.
» c. La importancia de Judá. El territorio de Judá se encontraba en el sur de Canaán, sus fronteras eran: el desierto de Zin al sur, la desembocadura del río Jordán al norte, el mar Salado (mar Muerto) al oriente, y el mar Grande (mar Mediterráneo) al occidente. (La descripción del territorio de Judá se encuentra en Josué 15:1–12.) El territorio de Judá fue conquistado por Judá, su hermano Si-meón, Caleb y su hermano Otoniel; el territorio de Judá estaba habitado por los descendientes de estos cuatro hombres; también habitaban en este territorio los quenitas o queneos, quienes eran descendientes del suegro de Moisés; en la parte occidental del territorio de Judá, hacia la costa del mar Mediterráneo, habitaban los filisteos, quienes llegaron a Canaán al mismo tiempo que lo hicieron los israelitas y sobrevivieron a la conquista hebrea; de acuerdo con el libro de Jueces, Judá no pudo echar a los habitan-tes del valle [los filisteos], porque éstos tenían carros de hierro. (Jueces 1:19). A partir de la proclamación de David como rey de Judá, esta región tomó un papel importante en la subsecuente historia de Israel. John Bright afirma que fue un hecho sin precedentes el que la tribu de Judá haya elegido a su rey sin tomar en cuenta a las otras tribus. En este hecho principió una rivalidad entre Judá e Israel.
Proverbios 19:21: El v. 21. Repite el tema de la soberanía de Dios por sobre los planes del corazón (ver 10:8 para corazón). Por un lado, la mente (es decir, el corazón) del hombre se llena de planes, pero es el “consejo divino” el que se realiza (ver 16:1, 9). Un proverbio egipcio dice: “Una cosa son las palabras que los hombres dicen, y otra lo que el dios hace” (La Sabiduría de Amen-em-opet).
2° Titulo: Justa respuesta en favor del desamparado. Versículos 6 y 7. Y Jehová respondió a Moisés, diciendo: Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas. (Léase: Salmo 68:5 y 6. Padre de huérfanos y defensor de viudas Es Dios en su santa morada. Dios hace habitar en familia a los desamparados; Saca a los cautivos a prosperidad; Mas los rebeldes habitan en tierra seca. ▬ Proverbios 31:8 y 9. Abre tu boca por el mudo. En el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia, Y defiende la causa del pobre y del menesteroso. Elogio de la mujer virtuosa.).
Comentario de los Versículos 5-7: Esta cuestión de derecho ((Mishpat)) Moisés la llevó ante Dios, y recibió instrucciones en respuesta para dar a las hijas de Zelofehad una herencia entre los hermanos de su padre, como habían dicho bien. Posteriormente se agregaron más instrucciones en Números 36:1-13 en relación con el matrimonio de las herederas.
Desamparar en el contexto bíblico significa dejar a alguien sin protección, auxilio o refugio, privándolo del amparo que antes se le concedía. Implica abandonar, desatender o dejar solo a alguien en un momento de necesidad, siendo la promesa divina, sin embargo, la de nunca desamparar a sus hijos (Hebreos 13:5, Salmo 37:25)
Referencia Bíblica: «Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré». (Hebreos 13:5). «Joven fui, y he envejecido. Y no he visto justo desamparado. Ni su descendencia que mendigue pan.» (Salmo 37:25). «Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Mateo 27:46).
Un cántico de victoria en el éxodo, Salmo 68 vv. 1–6: Se levantará… se dispersarán (v. 1). ¿Está el salmista hablando del pasado, del presente o del futuro? Algunas traducciones usan el pasado, otras el presente y otras el futuro. En heb. el verbo es imperfecto que no define el tiempo, sino que la acción no está terminada (en contraste con el perfecto: acción terminada). El salmista hace referencia a hechos pasados y sin duda habla con voz profética; sin embargo, aquí está afirmando una verdad constante: cuando Dios se levanta, sus enemigos se dispersan.
Es la misma enseñanza de toda la Biblia: Dios es victorioso; en el NT Jesús ya derribó a los poderes malignos. Los poderes que se oponen a la iglesia son débiles, ya vencidos. Por eso Jesús dijo: Y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (Mat. 16:18). Los poderes malignos huyen de la presencia de Dios. En la lucha espiritual del creyente nótese la importancia de la presencia del Señor.
Como se disipa el humo (v. 2). Por eso los cristianos no deben temer al diablo ni a los demonios, pues ante la presencia del Dios victorioso se disipan como humo. Se usa otra figura de la cera y el fuego. De nuevo se nota la semejanza con Pentecostés; ante el fuego del Espíritu Santo desaparecen tales enemigos.
Los impíos no disfrutan esta victoria; son pasajeros. En contraste los justos se gozan en la victoria de Dios (ver v. 2). Esta victoria es un gran motivo de adoración a Dios a través del Salmo.
¡Preparad camino…! (v. 4). La RVR 1960 traduce “Exaltad”. El verbo (salal) se usa para “levantar” un camino o una canción. ¡Cantad salmos…! celebra la victoria de Dios; también prepara el camino para más victoria. En los días del rey Josafat fue cuando comenzaron el canto y la alabanza y Dios les dio la gran victoria a los israelitas (2 Crón. 20:22).
El que cabalga sobre las nubes era un epíteto usado en la poesía (ugarítica) para el dios Baal. El salmista quiere destacar que sólo Jehovah posee tal poder y autoridad. Lo maravilloso es que el Dios tan poderoso es un Dios personal: se usa el nombre personal de Dios, Jah o Jehovah.
No es solamente un Dios personal, sino es un Dios de misericordia y compasión. Quiere que sus hijos gocen de la vida en familia. Nótese que cuando en la iglesia se vive la victoria de Dios, también se une como familia. También los cautivos (de malos hábitos, de ataduras, del pecado) son liberados. Pero el que no acepta la victoria de Dios queda “seco”.
Comentario de Proverbios 31:8 y 9: El gobierno, el hacedor de la justicia y el defensor del pobre, 31:8, 9. La frase abre tu boca se repite en los vv. 8 y 9. El no abrir la boca subraya un pecado de omisión, la falta de hacer lo justo, lo recto. Es el deber del rey ser un vocero del mudo (¿la persona con una incapacidad física o con una incapacidad porque no tiene autoridad dentro de la comunidad?).
El rey, siendo el abogado del pobre y del necesitado (ver 10:15), ha de defender y juzgar rectamente a los inferiores en la sociedad. Los deberes presentados son una parte de un idealismo del nivel más alto.
3er Titulo: Estatuto de la herencia para todo el pueblo de Dios. Versículos 8 al 11. Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cuando alguno muriere sin hijos, traspasaréis su herencia a su hija. Si no tuviere hija, daréis su herencia a sus hermanos; y si no tuviere hermanos, daréis su herencia a los hermanos de su padre. Y si su padre no tuviere hermanos, daréis su herencia a su pariente más cercano de su linaje, y de éste será; y para los hijos de Israel esto será por estatuto de derecho, como Jehová mandó a Moisés (Léase: Colosenses 3:24. habiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. ▬ 1ª de Pedro 1:3 y 4. Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros).
Comentario de Número, los Versículos 8-11. En esta ocasión, Dios promulgó una ley general de herencia, que debía aplicarse a todos los casos como “un estatuto de juicio” (o derecho), es decir, un estatuto que determina el derecho. Si alguno moría sin dejar un hijo, la propiedad de su tierra debía pasar a su hija (o hijas); a falta de hijas, a sus hermanos; a falta de hermanos, a sus tíos paternos; y si no hubiere ninguno de ellos, a su pariente más cercano.
El estatuto de la herencia para el pueblo de Dios se centra en Dios mismo como la posesión suprema, simbolizado en la provisión para los levitas (Ezequiel 44:28). En el Nuevo Pacto, la herencia se extiende a la vida eterna, el reino de Dios y la participación con Cristo, recibida por fe y fidelidad (Mateo 19:29, 1 Pedro 1:4).
La frase «Yo soy tu heredad» se encuentra principalmente en el Antiguo Testamento (Números 18:20, Ezequiel 44:28) refiriéndose a que Dios mismo es la porción y posesión de los sacerdotes levitas, quienes no recibieron tierras. En el Nuevo Testamento, este concepto evoluciona: los creyentes son coherederos con Cristo (Romanos 8:17) y tienen una herencia incorruptible en el cielo (1 Pedro 1:4).
Referencias bíblicas: «Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable». (1ª Pedro 2:9).
«Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.» (Romanos 18:7). «Para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros.» (1ª Pedro 1:4.).
Comentario de Colosenses 3:24. (3:22-25) Trabajador, Empleado, Trabajo: El trabajador debe obedecer, es decir debe seguir las instrucciones de la persona que está por encima de él. Note que debe obedecer “en todo”. En el lugar de trabajo no debe existir alguna instrucción que no se deba obedecer. Esto, por supuesto, no significa que deba obedecer órdenes contrarias a las enseñanzas del Señor y dañar a su pueblo ni a su creación. Sin embargo, significa que el trabajador cristiano debe hacer lo que se le dice cuando le fue otorgado el privilegio de un trabajo, el privilegio…
- de ganarse la vida y proveerse para si mismo y para su familia.
- de servir a la humanidad a través de proveer productos o servicios necesarios.
- de ganar lo suficiente para ayudar a las necesidades desesperadas del mundo y para llevar el evangelio al mundo entero.
La actitud del trabajador cristiano es que el esfuerzo y la energía que pone en su trabajo son importantes para el Señor. Por lo tanto, el Señor da varias instrucciones claras e inequívocas para el trabajador cristiano.
▬ 1. El trabajador cristiano no debe trabajar sirviendo al ojo, es decir que no debe trabajar solamente como los que quieren agradar a los hombres, cuando el jefe lo está observando o le anda alrededor. El trabajador cristiano debe trabajar diligentemente todo el tiempo, haciendo exactamente…
- lo que se le ha instruido y más
- lo que se espera de él y más
- lo que debe producir y más
El trabajador cristiano no debe hacer el promedio. Nunca debe hacer solamente lo que se le ha instruido. El trabajador cristiano siempre debe hacer su mejor trabajo, debe ir más allá del llamado del deber. (Véase notas, pt. 3, Ef. 6:5-8 para una mayor discusión al respecto.)
“Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios” (Jn. 12:43).
“El temor del hombre pondrá lazo; más el que confía en Jehová será exaltado” (Pr. 29:25).
▬ 2. El trabajador cristiano debe trabajar en la soledad del corazón (véase nota, pt. 2, Ef. 6:5-8 para una mayor discusión al respecto).
▬ 3. El trabajador cristiano debe trabajar temiendo al Señor.
Esta es la señal apropiada del trabajador cristiano. Debe ser su temor y reverencia por el Señor los que se muestran a aquellos que trabajan a su alrededor. Cada hombre debe juzgarse por lo que hace en esta tierra, por la clase de cosas que hizo y por la diligencia con que hizo cosas buenas. El trabajador cristiano sabe…
- que Dios está observando su diligencia.
- que Dios va a recompensarlo por su diligencia.
- que el trabajo celestial con el que se le premiará, le será entregado por su fe y diligencia sobre la tierra.
Por lo tanto, el trabajador cristiano trabaja siempre tan diligentemente en el temor y la reverencia del Señor, trabaja arduamente a menos que se vuelva un náufrago y se desvié de lo mejor que Dios tiene.
“Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Co. 9:27).
“Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mt. 10:28).
“Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen” (Lc. 1:50).
“Sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hch. 10:35).
“Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación” (1 P. 1:17).
“¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger” (Sal. 25:12).
“¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres” (Sal. 31:19).
▬ 4. El trabajador cristiano debe trabajar de corazón, como para el Señor y no para los hombres. Las palabras “de corazón” (ek psuches) significan con toda el alma. La labor del trabajador cristiano debe elevar su alma, desde la parte más profunda de su ser. No trabaja para los hombres de esta tierra, sino para el Señor. Él trabaja por la razón más profunda posible, la que surge del fondo de su alma: El Señor Jesucristo le ha dicho que trabaje y que lo haga con diligencia. El Señor Jesucristo es el Señor, por lo tanto, el trabajador cristiano hace lo que el Señor le dice. Pero note que existen dos razones críticas por las cuales él trabaja diligentemente.
» a. El trabajo diligente será recompensado por Cristo. Sobre la tierra el trabajador puede ser maltratado, usado, despreciado, engañado y seguramente se aprovechan de él. Pero el Señor lo sabe, y Él va a recompensar abundantemente al trabajador diligente. De hecho, la recompensa de la herencia simplemente es incapaz de concebirse por la mente humana. Se extiende más allá de todo lo que pueda pedir o hasta pensar. Incluye un nuevo cuerpo que será eterno y un nuevo cielo y tierra, y posiciones de gran liderazgo, autoridad, y servicio para el Señor Jesús. (Véanse Lc. 16:10-12, Ro. 4: 13; 8:17 para una mayor comprensión al respecto.)
“Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:2).
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).
“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 P. 4:10).
» b. El trabajo perezoso y la inactividad serán juzgados por Cristo. Muchos trabajadores hacen mal su responsabilidad y lo hacen mal al ser…
- perezosos • descuidados • mentirosos • irresponsables • prejuiciosos • negligentes • despreocupados • falsos • egoístas • improductivos • ladrones • injustos
La lista podría continuar. El punto es este: Cada persona en la tierra va a enfrentar a Dios por el mal que ha hecho en el trabajo. Dará cuentas por su trabajo y será juzgado exactamente por lo que ha hecho. Note que no existe respeto por esas personas. Cada uno va a estar ante Dios, sin importar quién es.
“Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mt. 25:23).
“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Co. 5:10)
“Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas” (Col. 3:25).
Comentario de 1ª de Pedro 1:3 y 4. (1:3) Esperanza, del creyente ▬ Misericordia: existe la fuente de la esperanza. La fuente es el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Advierta quién es nuestro Señor Jesucristo.
=> Él es nuestro Señor; al que nos hemos entregado y a quien hemos sometido nuestras vidas, el que se sienta a la diestra de Dios el Padre en el mundo espiritual y celestial.
=> Él es Jesús, el carpintero de Nazaret, el hombre que sostuvo ser el Hijo de Dios y que fue enviado al mundo como el Salvador de los hombres.
=> Él es Cristo el Mesías, a quien Dios le prometió salvar a los hombres.
Esto significa algo maravilloso: si seguimos al Señor Jesucristo, entonces el Dios y Padre de Jesucristo se convierte en nuestro Dios y Padre. Advierta que Él es el Dios que da vida eterna. Esto también significa algo maravilloso: Dios no está en algún lugar del espacio exterior, alejado de nosotros; no es un Dios con poco o ningún interés en nuestro bienestar. Dios está cerca, alrededor de todos nosotros, viviendo dentro del mundo y la dimensión espiritual, ansiando relacionarse con nosotros, cuidarnos, ocuparse de nosotros y darnos vida eterna. Jesucristo lo demuestra. Así es como su Padre se ocupó de Él y, si nosotros seguimos a Cristo, esa es la forma en que Dios, también nuestro Padre, se ocupa de nosotros. Él nos da el más grande de los dones: la vida eterna, la esperanza viva de vivir por siempre con Él, así como Cristo, nuestro Señor, vive ahora con Él en el cielo.
Pensamiento 1. Nota: la vida eterna no existe en ningún otro lugar. Solo el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo posee la vida eterna. Por ende, si una persona quiere conocer a Dios y recibir la vida eterna, tiene que acudir al Señor Jesucristo. La persona tiene que confiar en Cristo si es que quiere que el Dios y Padre de Cristo le otorgue vida eterna. Y siempre debemos recordar: solo el Dios y Padre del Señor Jesucristo puede darle a una persona la esperanza viva de vivir por siempre.
Ahora bien, ¿cómo hace Dios para damos la esperanza viva de la vida eterna? Esta es una pregunta muy importante, puesto que cuando miramos alrededor de nuestro mundo, todo lo que vemos es corrupción y muerte. Nacemos y luego, casi sin darnos cuenta, llega el momento de morir. Hay tan poco tiempo entre el nacimiento y la muerte. E incluso mientras estamos aquí en la tierra hay pecado, vergüenza, accidentes, enfermedades, sufrimiento, maldad, maldición, mentira, robo, engaño, ataques, asesinatos, guerras, tanta corrupción y muerte que parece cubrir la tierra. La persona pensante y honesta sabe que va camino a la muerte y, que todo lo demás, incluyendo el mundo mismo, se está muriendo. Entonces, ¿cómo detiene Dios este proceso de corrupción y muerte? ¿Qué hace Dios para darnos la esperanza viva de la vida eterna?
▬ 1. La esperanza viva proviene de la misericordia de Dios. Esta es la base de nuestra esperanza: no podría ser de otra manera. El hombre es tan pecaminoso que tiene una sola esperanza: la esperanza de que Dios tenga misericordia para con él. Solo piense en cómo tratamos a Dios.
- Lo hemos ignorado • Lo hemos rechazado • Hemos pecado en su contra • Lo hemos negado • Lo hemos maldecido • Hemos descreído en Él • Le hemos fallado • Le hemos desobedecido • Nos hemos alejado de Él • Nos hemos rebelado en su contra
La lista podría continuar indefinidamente, pero la cuestión se ve con claridad. Nuestra única esperanza es la misericordia de Dios. Si alguna vez vamos a ser aceptados y se nos va a otorgar la esperanza viva de vivir por siempre, entonces Dios debe ser misericordioso. Él debe tener misericordia para con nosotros.
La palabra “misericordia” (eleos) significa sentimientos de compasión, afecto y bondad. Es un deseo de socorrer, de acercarse a uno con ternura y cuidar. Hay dos elementos esenciales para tener misericordia: ver una necesidad y ser capaz de satisfacerla. Dios ve nuestra necesidad y siente por nosotros (Ef. 2:1-3). Por lo tanto, actúa. Tiene misericordia para con nosotros. ¿Cómo? Haciendo dos cosas:
=> Dios refrena su juicio.
=> Dios provee una manera para que seamos salvos.
Advierta que se dice que Dios tiene una misericordia abundante (grande, enorme, infinita, sin límite). Su misericordia simplemente sigue fluyendo. Siempre nos cubre y crea la esperanza viva y la presencia de la vida eterna dentro de nuestro corazón.
“Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos” (Ro. 11:32).
“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Ef. 2:4-5).
“Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” (Tit. 3:5).
“Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos” (Sal. l03:17).
“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias” (Lm. 3:22).
“¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia” (Mi. 7:18).
▬ 2. La esperanza viva viene por medio del nuevo nacimiento. Advierta las palabras engendrado nuevamente o nacido nuevamente. No existe esperanza de vida eterna, salvo que una persona nazca de nuevo por medio del Espíritu de Dios. Una persona debe ser regenerada y convertida en un hombre nuevo antes de poder vivir por siempre.
“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn. 3:3).
“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo” (Jn. 3:5-7).
“De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17).
“Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:24).
“Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:10).
“Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 P. 1:23).
“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendro, ama también al que ha sido engendrado por él” (1 Jn. 5:1).
▬ 3. La esperanza viva proviene de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. Jesucristo fue resucitado de entre los muertos para vivir por siempre en el cielo con su Padre. ¿De qué manera su resurrección nos otorga la esperanza de vivir por siempre? Mediante tres cosas.
» a. En primer lugar, Dios ha demostrado que Él tiene poder para resucitar de entre los muertos. No debería haber duda alguna respecto de esto, dado que Dios, si es realmente Dios, tiene un poder ilimitado para hacer cualquier cosa. Pero su poder para resucitar de entre los muertos y para evitar que vuelvan a morirse está demostrado ahora más allá de cualquier cuestionamiento: está demostrado por el hecho de que Él ha resucitado a Jesucristo de entre los muertos y lo ha exaltado llevándolo al cielo, y ya nunca morirá.
» b. En segundo lugar, el hecho de que Dios resucitó a Jesucristo de entre los muertos demuestra que Jesucristo es exactamente quien sostuvo ser: el Hijo de Dios, que vino a este mundo para salvar a los hombres. Dios nunca hubiera resucitado a Cristo si hubiera sido un mentiroso y un timador. Jesucristo es el Salvador del mundo; por lo tanto, Dios lo resucitó de entre los muertos.
» c. En tercer lugar, Jesucristo es el Hijo de Dios, el hombre perfecto e ideal, que vivió una vida libre de pecado cuando estaba en la tierra. Por lo tanto, Él está frente a Dios como el hombre perfecto e ideal. Esto significa algo sumamente importante. Al ser el hombre perfecto e ideal, cualquier cosa que haga es aceptable ante Dios. Cuando Él resucitó de entre los muertos, su resurrección fue la resurrección perfecta e ideal. Por lo tanto, puede representar y cubrir la resurrección de cualquier hombre. Si estamos en Cristo -si realmente creemos en Cristo- entonces Dios puede incluirnos en la resurrección ideal de Cristo. Dios puede resucitarnos para que vivamos con Él para siempre tal como lo hizo con Cristo. Recuerde por qué: porque Jesucristo resucitó y nos ha dado la resurrección ideal y perfecta, y el Ideal puede representar y cubrir la resurrección de todos los demás.
“El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Ro. 4:25).
“Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Ro. 10:9-10).
“Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual, asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Co. 15:1-4).
“Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales” (Ef. 1:19-20).
“Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él” (1 Ts. 4:14).
“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos” (1 P. 1:3).
(1:4) Esperanza, del creyente ▬ Herencia, espiritual: existe la herencia de la esperanza. La herencia es la vida eterna que Dios nos da, pero la herencia de la vida eterna incluye los dones más maravillosos que podamos imaginarnos.
Existirá la herencia de una nueva naturaleza o estado del ser
=> Ser adoptado como un hijo de Dios (Gá. 4:4-7; l Jn. 3:1).
=> Ser convertido en un ser sin mancha e inofensivo (Fil. 2:15).
=> Recibir vida eterna (Jn. 3:16; l Ti. 6:19).
=> Recibir una sustancia perdurable (He. 10:34).
=> Recibir un cuerpo glorioso (Fil. 3:1l, 21; l Co.15:42-44).
=> Recibir gloria eterna y honor y paz (Ro. 2: 10).
=> Recibir descanso y paz (He. 4:9; Ap. 14: 13).
=> Recibir las bendiciones del Señor (Pr. 10:22).
=> Recibir el conocimiento de Cristo Jesús (Fil. 3:8).
=> Recibir riquezas y justicia perdurables (Pr. 8: 18).
=> Ser convertido en sacerdote (Ap. 20:6).
=> Recibir una corona de incorrupción (1 Co. 9:25).
=> Recibir una corona de justicia (2 Ti. 4:8).
=> Recibir una corona de vida (Stg. 1:12).
=> Recibir una corona de gloria (1 P. 5:4).
Existirá la herencia de obra o posición y gobierno
=> Ser transformados en seres exaltados (Ap. 7 :9-12).
=> Ser hechos gobernadores sobre muchas cosas (Mt.25:23).
=> Recibir el Reino de Dios (Stg. 2:5; Mt. 25:34).
=> Recibir una posición de gobierno y autoridad (Lc. 12:42-44; Lc. 22:28~29; l Co. 6:2-3).
=> Recibir responsabilidad y gozo eternos (Mt. 25:21,23).
=> Recibir gobierno y autoridad sobre las ciudades (Lc.19:17, 19).
=> Recibir tronos y el privilegio de reinar por siempre (Ap. 20:4; 22:5).
=> Recibir el privilegio de rodear el trono de Dios (Ap. 7:9-13; 20:4).
=> Ser convertidos en sacerdote (Ap. 20:6).
=> Ser convertidos en reyes (Ap. 1:5; 5:10).
Existirá la herencia de riqueza
=> Ser hechos herederos de Dios (Ro. 8:16-17; Tit. 3:7).
=> Recibir una herencia incorruptible (1 P. 1:3-4).
=> Recibir las bendiciones del Señor (Pr. 10:22).
=> Recibir riquezas y justicias duraderas (Pr. 8: 18).
=> Recibir riquezas inescrutables (Ef. 3:8).
=> Recibir tesoros en el cielo (Mt. 19:21; Lc. 12:33).
Advierta como se describe nuestra herencia en el versículo cuatro. Es sumamente descriptivo, un cuadro sorprendente de los nuevos cielos y tierra nueva que vendrán, y de nuestra vida en el mundo nuevo y eterno de Dios.
“Para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (v. 4).
▬ 1. Nuestra herencia es incorruptible (aphtharton). La palabra significa que no puede perecer, no envejece, no se deteriora ni muere, no tiene la semilla de la corrupción dentro de sí.
Pensamiento 1. Matthew Henry sostiene que todo lo que está en la tierra cambia de mejor a peor, excepto nuestra herencia. Es perfecta e incorruptible. Nunca cambia ni dejará de ser la herencia y el don más perfectos que podamos imaginar.
▬ 2. Nuestra herencia es incontaminada (amianton). La palabra significa que no puede ser contaminada, ensuciada ni infectada. Significa que nuestra herencia no tendrá ningún defecto ni ninguna falla. Será perfectamente libre de enfermedad, afección, infección, accidente, contaminación, suciedad, libre de toda impureza, cualquiera que sea. Jamás se
verterá una lágrima por lo que le sucede a uno o por el daño o pérdida de alguna posesión.
▬ 3. Nuestra posesión es inmarcesible (amaranton). Durará por los siglos de los siglos. El esplendor y la belleza de todo eso -de la vida y de todas las posiciones y posesiones que Dios nos dará- nada del esplendor ni belleza se desvanecerá ni disminuirá. Nada, ni siquiera nuestra energía y nuestros cuerpos se desgastarán.
▬ 4. Nuestra herencia está en el cielo. Está reservada para nosotros allí. Realmente Dios la tiene guardada allí para nosotros. Dios simplemente está esperando que terminemos nuestra tarea aquí en la tierra y que vayamos hacia Él. Entonces, Él nos dará nuestra herencia.
Advierta una cuestión crucial: las personas que recibirán la herencia son aquellas que han recibido la misericordia de Dios, que han nacido de nuevo y que confían en que la resurrección de Jesucristo cubrirá su resurrección (v. 3).
“Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados” (Hch. 20:32).
“Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados” (Hch. 26:18).
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:16-17).
“Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gá. 3:29).
“En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Ef. 1:11).
“Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Ef. 1:18).
“Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz” (Col. 1:12).
“Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servis” (Col. 3:24).
“Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:7).
“¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (He. 1:14).
“Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento” (He. 6:17).
“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe” (He. 11:7).
“Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón” (He. 11:26).
“Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?” (Stg. 2:5).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
