Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
  • Domingo 08 de febrero de 2026. “HONRA PARA LOS LEVITAS AL SER ESCOGIDOS: TENDRÁN A DIOS POR HEREDAD”.

    Lección: Números 26:57 al 62. 57. Los contados de los levitas por sus familias son estos: de Gersón, la familia de los gersonitas; de Coat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de los meraritas. 58. Estas son las familias de los levitas: la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coreítas. Y Coat engendró a Amram. 59. La mujer de Amram se llamó Jocabed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto; ésta dio a luz de Amram a Aarón y a Moisés, y a María su hermana. 60. Y a Aarón le nacieron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. 61. Pero Nadab y Abiú murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante de Jehová. 62. De los levitas fueron contados veintitrés mil, todos varones de un mes arriba; porque no fueron contados entre los hijos de Israel, por cuanto no les había de ser dada heredad entre los hijos de Israel.

       Comentario general del contexto bíblico: Versículos 57-59

    Reunión de los levitas. – La enumeración de las diferentes familias levíticas en las que se dividieron las tres familias principales de Leví, que fueron fundadas por sus tres hijos Gersón, Coat y Merari, no está completa, pero se interrumpe en Números 26:58 después del aviso de cinco familias diferentes, con el propósito de rastrear una vez más la descendencia de Moisés y Aarón, los jefes no solo de esta tribu, sino de toda la nación, y también de dar los nombres de los hijos de estos últimos (Números 26:59 -61). Y después de esto, todo se concluye con un aviso del número total de los que fueron contados de la tribu de Leví (Números 26:62). – De las diferentes familias mencionadas, Libni pertenecía a Gershon (cf. Números 3:21), Hebroni a Coat (Números 3:27), Machli y Mushi a Merari (Números 3:33), y Korchi, es decir, la familia de Coré (según el cap. Núm. 16:1; cf. Éxodo 6:21 y Éxodo 6:24), a Coat. Moisés y Aarón eran descendientes de Coat (ver en Éxodo 6:20 y Éxodo 2:1). Algunas dificultades son causadas por la cláusula relativa, “a quien (uno) le había dado a luz a Leví en Egipto” (Números 26:59), debido a que el tema se deja indefinido. No puede ser la mujer de Levi, como suponen Jarchi, Abenezra y otros; porque Jocabed, la madre de Moisés no era hija de Leví en el sentido estricto de la palabra, sino solo levita o descendiente de Leví, que vivió unos 300 años después de Leví; así como su esposo Amram no era en realidad el hijo de Amram, quien llevaba ese nombre (Éxodo 6:18), sino un descendiente posterior de este Amram mayor. El sujeto faltante debe derivarse del verbo mismo, a saber, ya sea היּלדת o אמּהּ (su madre), como en 1 Reyes 1:6, otro pasaje en el que se debe suplir «su madre».

       Verso 60-61

       Hijos de Aarón: cf. Números 3:2 y Números 3:4; Éxodo 6:23; Levítico 10:1, Levítico 10:2.

       Verso 62

       Los levitas no fueron alistados junto con el resto de las tribus de Israel, porque el alistamiento se llevó a cabo con especial referencia a la conquista de Canaán, y los levitas no debían recibir ningún territorio como tribu (ver en Números 18:20).

        Nota: Los levitas fueron honrados al ser escogidos por Dios de entre las tribus de Israel para administrar el culto, recibiendo como herencia divina no tierras, sino el privilegio de servir a Dios. Su sustento provenía de los diezmos y ofrendas del pueblo, consolidando la promesa de que Jehová mismo era su porción y heredad.

       ¿Cómo fue Dios mismo la herencia de los levitas?

       Respuesta: Deuteronomio 18:1–2 dice que los levitas recibieron una herencia muy especial de parte de Dios: «Los sacerdotes levitas, toda la tribu de Leví, no tendrán porción ni heredad con el resto de Israel. Ellos comerán de las ofrendas encendidas al Señor y de Su porción. No tendrán heredad entre sus hermanos; el Señor es su heredad, como les ha prometido» (NBLA). Mientras que las otras tribus de Israel recibieron un territorio específico como herencia en la tierra de Canaán, los levitas no recibieron tierras propias. En lugar de eso, se les asignaron ciertas ciudades dentro de los territorios de las demás tribus.

       La herencia de los levitas fue Dios mismo, en el sentido de que fueron escogidos para supervisar el culto de toda la nación de Israel. Eran responsables del cuidado del tabernáculo y de sus utensilios, además de encargarse de los sacrificios y las ofrendas del pueblo.

       Los sacerdotes levitas eran sustentados a través de su servicio. Deuteronomio 18:3–4 resume las provisiones establecidas por la Ley: «Este será el derecho de los sacerdotes de parte del pueblo, de los que ofrecen como sacrificio buey u oveja: darán para el sacerdote la espaldilla, las quijadas y el cuajar. Le darás las primicias de tu grano, de tu vino nuevo, de tu aceite y del primer esquileo de tus ovejas» (NBLA).

       Una explicación más amplia aparece en Números 18: «Yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, a cambio de su ministerio en el cual sirven, el ministerio de la tienda de reunión. Entre los israelitas no tendrán heredad. Porque el diezmo de los israelitas, el cual ofrecen como ofrenda al Señor, Yo lo he dado a los levitas por heredad; por tanto, en cuanto a ellos he dicho: «Entre los israelitas no tendrán heredad»» (vv. 21, 23–24, NBLA).

      Dios fue una herencia única para los levitas. Era el centro de su servicio, la fuente de su sustento y el sentido de su vocación. Su herencia incluía ciudades, alimento diario y un llamado constante, pero no consistía en un terreno como el del resto de las tribus de Israel.

       Referencias Bíblicas: «Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.» (Numero 18:20).

       «para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.» (1 Pe. 1:4-5).

       «Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos. No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.» (Hebreos 10:34-36).

    Escogido:

       «Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1 Pe. 2:9).

       «Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia» (Colosenses 3:12).

    Texto: «Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.» (Números 18:20).

       Comentario del texto: Verso 20. Por esta razón, Aarón no había de recibir herencia en la tierra entre los hijos de Israel. Aarón, como cabeza de los sacerdotes, representa a todo el sacerdocio; y con respecto a la posesión, toda la tribu de Leví se coloca, en Números 18:23, en igualdad con los sacerdotes. Los levitas no recibirían parte de la tierra como herencia en Canaán (cf. Números 26:62; Deuteronomio 12:12; Deuteronomio 14:27; Josué 14:3). Jehová era la porción y herencia, no sólo de Aarón y sus hijos, sino de toda la tribu de Leví (cf. Deuteronomio 10:9; Deuteronomio 18:2; Josué 13:33); o, como se expresa en Josué 18:7, “el sacerdocio de Jehová era su herencia”, aunque no en el sentido que supone Knobel, es decir, “el sacerdocio con sus ingresos”, lo que haría que la expresión “Jehová, el Dios de Israel” (Josué 13:33), para ser metonímico de “ofrendas sacrificiales, primicias y décimas”. La posesión de los sacerdotes y levitas no consistía en los ingresos que Dios les asignaba, sino en la posesión de Jehová, el Dios de Israel. En el mismo sentido en que la tribu de Leví era la posesión peculiar de Jehová de todo el pueblo de la posesión, Jehová también era la posesión peculiar de Leví; y así como las otras tribus vivirían de lo que les proporcionara la tierra que se les asignó como posesión, Leví viviría de lo que Jehová les otorgara. Y puesto que no sólo toda la tierra de las doce tribus, con las cuales Jehová las había enfeudado, sino toda la tierra, pertenecía a Jehová (Éxodo 19:5), Él necesariamente debía ser considerado como la mayor posesión de todas, más allá de la cual nada más grande es concebible, y en comparación con lo cual cualquier otra posesión debe ser considerada como nada. Por lo tanto, era evidentemente el mayor privilegio; y el mayor honor tenerlo a Él como porción y posesión. “Porque verdaderamente”, como escribe Masius “el que posee a Dios posee todas las cosas; y la adoración (cultus) de Él es infinitamente más llena de deleite y mucho más productiva que el cultivo (cultus) de cualquier suelo”.

    1er Titulo: El Dios fiel guardará el pacto y la misericordia hasta mil generaciones. Versículos 57 y 58. Los contados de los levitas por sus familias son estos: de Gersón, la familia de los gersonitas; de Coat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de los meraritas. Estas son las familias de los levitas: la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coreítas. Y Coat engendró a Amram (Léase: Números 1:47 al 50. Pero los levitas, según la tribu de sus padres, no fueron contados entre ellos; porque habló Jehová a Moisés, diciendo: Solamente no contarás la tribu de Leví, ni tomarás la cuenta de ellos entre los hijos de Israel, sino que pondrás a los levitas en el tabernáculo del testimonio, y sobre todos sus utensilios, y sobre todas las cosas que le pertenecen; ellos llevarán el tabernáculo y todos sus enseres, y ellos servirán en él, y acamparán alrededor del tabernáculo. ▬ Deuteronomio 7:9. Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones.).

       Números 1: Versículos 17-47

       Este mandato fue llevado a cabo por Moisés y Aarón. Con este fin, tomaron por nombre a los doce jefes de tribus que se señalan (ver Levítico 24:11), e hicieron reunir a toda la congregación y la inscribieron en tablas genealógicas. התילּד, anunciarse como nacidos, es decir, hacerse entrar en los registros genealógicos (libros de generaciones). Esta entrada se llama פּקד, reunión, en Números 1:19, etc. En los vv. 20-43 se da el número de los que fueron contados de todas las diferentes tribus, y en Números 1:44-47 el total de toda la nación, con excepción de la tribu de Leví. “Sus generaciones” (Números 1:20, Números 1:22, Números 1:24, etc.), es decir, aquellos que fueron engendrados por ellos, de modo que “los hijos de Rubén, Simeón”, etc., se mencionan como los padres de quienes (mishpachoth) antes de שׁמעון בּני en Números 1:22, y los siguientes nombres (en Números 1:24, Números 1:26, etc.), significa “con respecto a” (como en Isaías 32:1; Salmo 17:4, etc.).

       Versículos 48-54: Moisés no debía reunir a la tribu de Leví junto con los hijos de Israel, es decir, con las otras tribus, ni contarlos, sino nombrar a los levitas para el servicio de la morada del testimonio (Éxodo 38:21), es decir, , del tabernáculo, para que acamparan alrededor de él, para que lo desmontaran cuando el campamento fuera levantado, y lo levantaran cuando Israel acampara de nuevo, y que ningún extranjero ((zar), no levita, como en Levítico 22: 10) podría acercarse a él y morir (ver Números 3:10). El resto de las tribus acamparían cada uno en su lugar de campamento, y junto a su estandarte (ver Números 2:2), en sus ejércitos (ver Números 2), para que la ira no cayera sobre la congregación, es decir, a través del acercamiento de un extraño. קצף , la ira de Jehová, rompiendo en juicio sobre los impíos que se acercaron a Su santuario en oposición a Su mandato (Números 8:19; Números 18:5, Números 18:22). Sobre la expresión “mantener el cargo” ((shamar) (mishmereth)), ver en Génesis 26:5 y Levítico 8:35.

        Comentario de Deuteronomio 7:9: Jehovah rescató a Israel de Egipto por causa de su fidelidad y de su misericordia (v. 9). La palabra fiel procede de una palabra en heb. traducida en castellano por “amén”. Esta palabra significa “firme” y representa la fidelidad de Dios al cumplir sus promesas. La palabra misericordia (hesed 2617) significa una actitud de lealtad de una persona hacia otra que están unidas por medio de una relación especial. La hesed de Jehovah por Israel indica que la fidelidad de Jehovah hacia su pueblo emana de la relación establecida por medio del pacto. La declaración de la fidelidad de Jehovah está relacionada con la promesa del Decálogo (5:9, 10).

       Jehovah recibe a los que le aman, pero rechaza al que le aborrece (v. 9). La palabra “aborrecer” es una expresión que aparece en el contexto del pacto y significa deslealtad a las demandas del mismo. Esta deslealtad merece juicio. La expresión en su misma cara (v. 10) solamente aparece aquí y significa “individual” o “personalmente”. El juicio de Jehovah vendrá inmediatamente sobre cada persona que viola las demandas del pacto y no a las futuras generaciones.

       Referencias Bíblicas:

       «elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.» (1 Pe. 1:2).

       «Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros.» (Juan 15:15-17)

       «Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.» (2 Pe. 1:10).

    2° Titulo: Familia elegida, pero marcada por falta de temor a Dios de Nudad y Abiú. Versículos 59 al 61. La mujer de Amram se llamó Jocabed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto; ésta dio a luz de Amram a Aarón y a Moisés, y a María su hermana. Y a Aarón le nacieron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. Pero Nadab y Abiú murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante de Jehová.  (Léase: Levítico 10:1 y 2. Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová. ▬ Proverbios 14:2. El que camina en su rectitud teme a Jehová; Mas el de caminos pervertidos lo menosprecia.).

    Referencias Bíblicas: La familia elegida por Dios, basada en conceptos bíblicos, trasciende los lazos sanguíneos para formarse a través de la fe, el amor y la obediencia a Su voluntad, convirtiendo a los creyentes en hijos amados y linaje escogido. Se define por el compromiso comunitario, el cuidado mutuo y la unión con Cristo, formando una nueva comunidad de apoyo, amor y propósito «Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1 Pe. 2:9).

       Familias de buen testimonio. «Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. Porque ellos salieron por amor del nombre de Él, sin aceptar nada de los gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad. (3 Juan 1:5-8).»

       Familias de mal testimonio. «Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia» (3 Juan 1:9-10).

    3er Titulo: La familia de Dios debe esperar una herencia eterna en los cielos. Versículo 62. De los levitas fueron contados veintitrés mil, todos varones de un mes arriba; porque no fueron contados entre los hijos de Israel, por cuanto no les había de ser dada heredad entre los hijos de Israel. (Léase: 2ª a los Corintios 4:18. no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. ▬ 1ª de Pedro 1:3 y 4. Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros).

       La familia de Dios debe esperar una herencia eterna en los cielos. La familia de Dios, conformada por creyentes nacidos de nuevo, tiene asegurada una herencia eterna en los cielos, descrita como incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada por Dios. Esta promesa, basada en la resurrección de Jesús, motiva a los hijos de Dios a vivir con esperanza, santidad y gozo, esperando la salvación final a pesar de los padecimientos terrenales.

       Referencias Bíblicas:

    «El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.» (Apoc. 21:7).

    «En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.» (Efesios 1:11).

    «¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; más ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.» (1 Cor. 6:9-11).

       Comentario de 2ª a los Corintios 4:18. (4: 17-18) Gloria ▬ Ministro: La esperanza de la gloria sostiene al ministro. Note dos elementos significativos:

    ▬ 1. Las tribulaciones del ministro son leves comparadas con la gloria que recibirán en el cielo. Note la frase “peso de gloria”. Todo ministro deberá tener siempre presente esta ilustración. La ilustración es la de una balanza puesta delante del ministro. Él pesa sus tribulaciones en un extremo y la gloria eterna que ha de recibir en el otro extremo. Las tribulaciones pueden ser pesadas y severas, pero cuando el ministro coloca la gloria eterna que ha de recibir en la balanza, las tribulaciones se vuelven ligeras. Es como si no pesaran nada. (Vea la nota, Recompensa _ Lc. 16:10-12 para una lista completa de las recompensas.)

    ▬ 2. Los ojos del ministro no están centrados en lo físico y lo temporal, sino en lo espiritual y lo eterno. La palabra “mirar” (scopeo) significa centrar los ojos y la atención de alguien en una meta o fin establecido. Desde luego, la meta es pasar la eternidad con Dios en los nuevos cielos y en la nueva tierra. El ministro no mira las cosas que se ven (lo físico y lo corruptible), sino las cosas que no se ven (lo espiritual y lo incorruptible).

       La razón está sorprendentemente clara: Las cosas que se ven son temporales (breves, temporales, efímeras, pasantes, fugaces); pero las cosas que no se ven son eternas (duraderas, perdurables, permanentes, inmortales, gloriosas).

       “Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mt. 25:23).

       “Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga” (Mt. 13:43).

       “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Ro. 8:17, 18).

       “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Co. 4:17).

       “el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Fil. 3:21).

       “Si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará” (2 Ti. 2:12).

       “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Col. 3:4).

       “teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón” (He. 11:26).

       “No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos” (Ap. 22:5).

       Comentario de 1ª de Pedro 1:3 y 4 (1:3-5) Introducción ▬ Esperanza: este es un pasaje riquísimo de las Escrituras. Es uno de esos pasajes que son tan ricos que llevaría una eternidad entender todo lo que se enseña allí. Advierta algo maravilloso que tiene que ver con la gloriosa esperanza del creyente. ¿Cuál es la gloriosa esperanza del creyente? Es la vida eterna, el glorioso privilegio de vivir por siempre con Dios. ¡Imagine vivir rostro a rostro con Dios por siempre! El hombre no podría tener un privilegio mayor. Advierta que se dice que nuestra esperanza es una esperanza viva.

    => Una esperanza viva significa que no es una esperanza muerta, sin vida. No es el tipo de esperanza que utilizamos para motivar pensamientos positivos para el momento pero que no nos da ningún beneficio en la tumba; no es el tipo de esperanza que nos da significado y motivación para la vida pero que es muerta y sin vida más allá de esta vida. A pesar del beneficio terrenal que obtenemos de un pensamiento positivo y una esperanza que motiva, estas no tienen significado más allá de esta vida y de la tumba.

    => Una esperanza viva significa que no es una esperanza probable; no es el tipo de esperanza que puede o no suceder.

       La esperanza que Dios da es una esperanza viva, una esperanza que es real y verdadera, que realmente existe. Una esperanza viva es activa y en funcionamiento, actúa y obra tanto dentro del corazón del creyente como dentro del cielo aparte del creyente. La vida eterna es una esperanza viva porque es realidad, es una vida que realmente existe en otro mundo, el mundo espiritual, que es más real que el mundo en el que vivimos. La esperanza del creyente de vida eterna vive, actúa y obra dentro del creyente ahora, incluso mientras está en la tierra. No es que el creyente vaya a recibir vida eterna, sino que ya la ha recibido. Su esperanza de vida eterna está viviendo, actuando y obrando dentro de él en este momento. Esta es la gloriosa esperanza del creyente, la esperanza viva de vivir por siempre cara a cara con Dios.

        (1:3) Esperanza, del creyente ▬ Misericordia: existe la fuente de la esperanza. La fuente es el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Advierta quién es nuestro Señor Jesucristo.

    => Él es nuestro Señor, al que nos hemos entregado y a quien hemos sometido nuestras vidas, el que se sienta a la diestra de Dios el Padre en el mundo espiritual y celestial.

    => Él es Jesús, el carpintero de Nazaret, el hombre que sostuvo ser el Hijo de Dios y que fue enviado al mundo como el Salvador de los hombres.

    => Él es Cristo el Mesías, a quien Dios le prometió salvar a los hombres.

       Esto significa algo maravilloso: si seguimos al Señor Jesucristo, entonces el Dios y Padre de Jesucristo se convierte en nuestro Dios y Padre. Advierta que Él es el Dios que da vida eterna. Esto también significa algo maravilloso: Dios no está en algún lugar del espacio exterior, alejado de nosotros; no es un Dios con poco o ningún interés en nuestro bienestar. Dios está cerca, alrededor de todos nosotros, viviendo dentro del mundo y la dimensión espiritual, ansiando relacionarse con nosotros, cuidarnos, ocuparse de nosotros y darnos vida eterna. Jesucristo lo demuestra. Así es como su Padre se ocupó de Él y, si nosotros seguimos a Cristo, esa es la forma en que Dios, también nuestro Padre, se ocupa de nosotros. Él nos da el más grande de los dones: la vida eterna, la esperanza viva de vivir por siempre con Él, así como Cristo, nuestro Señor, vive ahora con Él en el cielo.

       Pensamiento 1. Nota: la vida eterna no existe en ningún otro lugar. Solo el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo posee la vida eterna. Por ende, si una persona quiere conocer a Dios y recibir la vida eterna, tiene que acudir al Señor Jesucristo. La persona tiene que confiar en Cristo si es que quiere que el Dios y Padre de Cristo le otorgue vida eterna. Y siempre debemos recordar: solo el Dios y Padre del Señor Jesucristo puede darle a una persona la esperanza viva de vivir por siempre.

       Ahora bien, ¿cómo hace Dios para darnos la esperanza viva de la vida eterna? Esta es una pregunta muy importante, puesto que cuando miramos alrededor de nuestro mundo, todo lo que vemos es corrupción y muerte. Nacemos y luego, casi sin darnos cuenta, llega el momento de morir. Hay tan poco tiempo entre el nacimiento y la muerte. E incluso mientras estamos aquí en la tierra hay pecado, vergüenza, accidentes, enfermedades, sufrimiento, maldad, maldición, mentira, robo, engaño, ataques, asesinatos, guerras, tanta corrupción y muerte que parece cubrir la tierra. La persona pensante y honesta sabe que va camino a la muerte y, que todo lo demás, incluyendo el mundo mismo, se está muriendo. Entonces, ¿cómo detiene Dios este proceso de corrupción y muerte? ¿Qué hace Dios para darnos la esperanza viva de la vida eterna?

    ▬ 1. La esperanza viva proviene de la misericordia de Dios. Esta es la base de nuestra esperanza: no podria ser de otra manera. El hombre es tan pecaminoso que tiene una sola esperanza: la esperanza de que Dios tenga misericordia para con él. Solo piense en cómo tratamos a Dios.

    • Lo hemos ignorado • Lo hemos rechazado • Hemos pecado en su contra • Lo hemos negado • Lo hemos maldecido • Hemos descreído en Él • Le hemos fallado • Le hemos desobedecido • Nos hemos alejado de Él • Nos hemos rebelado en su contra

       La lista podría continuar indefinidamente, pero la cuestión se ve con claridad. Nuestra única esperanza es la misericordia de Dios. Si alguna vez vamos a ser aceptados y se nos va a otorgar la esperanza viva de vivir por siempre, entonces Dios debe ser misericordioso. Él tiene que tener misericordia para con nosotros.

       La palabra “misericordia” (eleos) significa sentimientos de compasión, afecto y bondad. Es un deseo de socorrer, de acercarse a uno con ternura y cuidar. Hay dos elementos esenciales para tener misericordia: ver una necesidad y ser capaz de satisfacerla. Dios ve nuestra necesidad y siente por nosotros (Ef. 2:1-3). Por lo tanto, actúa. Tiene misericordia para con nosotros. ¿Cómo? Haciendo dos cosas:

    => Dios refrena su juicio.

    => Dios provee una manera para que seamos salvos.

       Advierta que se dice que Dios tiene una misericordia abundante (grande, enorme, infinita, sin límite). Su misericordia simplemente sigue fluyendo. Siempre nos cubre y crea la esperanza viva y la presencia de la vida eterna dentro de nuestro corazón.

       “Porque Dios sujetó a todos en desobediencia para tener misericordia de todos” (Ro. 11:32).

       “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Ef. 2:4-5).

       “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” (Tit. 3:5).

       “Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos” (Sal. 103:17).

       “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias” (Lm. 3:22).

       “¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia” (Mi. 7:18).

    ▬ 2. La esperanza viva viene por medio del nuevo nacimiento. Advierta las palabras engendrado nuevamente o nacido nuevamente. No existe esperanza de vida eterna, salvo que una persona nazca de nuevo por medio del Espíritu de Dios. Una persona debe ser regenerada y convertida en un hombre nuevo antes de poder vivir por siempre.

       “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn. 3:3).

       “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo” (Jn. 3:5-7).

       “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17).

       “Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:24).

       “Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:10).

       “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 P. 1:23).

       “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él” (1 Jn. 5:1).

    ▬ 3. La esperanza viva proviene de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. Jesucristo fue resucitado de entre los muertos para vivir por siempre en el cielo con su Padre. ¿De qué manera su resurrección nos otorga la esperanza de vivir por siempre? Mediante tres cosas.

    » a. En primer lugar, Dios ha demostrado que Él tiene poder para resucitar de entre los muertos. No debería haber duda alguna respecto de esto, dado que Dios, si es realmente Dios, tiene un poder ilimitado para hacer cualquier cosa. Pero su poder para resucitar de entre los muertos y para evitar que vuelvan a morirse está demostrado ahora más allá de cualquier cuestionamiento: está demostrado por el hecho de que Él ha resucitado a Jesucristo de entre los muertos y lo ha exaltado llevándolo al cielo, y ya nunca morirá.

    » b. En segundo lugar, el hecho de que Dios resucitó a Jesucristo de entre los muertos demuestra que Jesucristo es exactamente quien sostuvo ser: el Hijo de Dios, que vino a este mundo para salvar a los hombres. Dios nunca hubiera resucitado a Cristo si hubiera sido un mentiroso y un timador. Jesucristo es el Salvador del mundo; por lo tanto, Dios lo resucitó de entre los muertos.

    » c. En tercer lugar, Jesucristo es el Hijo de Dios, el hombre perfecto e ideal, que vivió una vida libre de pecado cuando estaba en la tierra. Por lo tanto, Él está frente a Dios como el hombre perfecto e ideal. Esto significa algo sumamente importante. Al ser el hombre perfecto e ideal, cualquier cosa que haga es aceptable ante Dios. Cuando Él resucitó de entre los muertos, su resurrección fue la resurrección perfecta e ideal. Por lo tanto, puede representar y cubrir la resurrección de cualquier hombre. Si estamos en Cristo _si realmente creemos en Cristo- entonces Dios puede incluirnos en la resurrección ideal de Cristo. Dios puede resucitarnos para que vivamos con Él para siempre tal como lo hizo con Cristo. Recuerde por qué: porque Jesucristo resucitó y nos ha dado la resurrección ideal y perfecta, y el Ideal puede representar y cubrir la resurrección de todos los demás.

       (1:4) Esperanza, del creyente ▬ Herencia, espiritual: existe la herencia de la esperanza. La herencia es la vida eterna que Dios nos da, pero la herencia de la vida eterna incluye los dones más maravillosos que podamos imaginamos.

       Advierta cómo se describe nuestra herencia en el versículo cuatro. Es sumamente descriptivo, un cuadro sorprendente de los nuevos cielos y tierra nueva que vendrán, y de nuestra vida en el mundo nuevo y eterno de Dios.

       “Para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (v. 4).

    ▬ 1. Nuestra herencia es incorruptible (aphtharton). La palabra significa que no puede perecer, no envejece, no se deteriora ni muere, no tiene la semilla de la corrupción dentro de sí.

       Pensamiento 1. Matthew Henry sostiene que todo lo que está en la tierra cambia de mejor a peor, excepto nuestra herencia. Es perfecta e incorruptible. Nunca cambia ni dejará de ser la herencia y el don más perfectos que podamos imaginar.

    ▬ 2. Nuestra herencia es incontaminada (amianton). La palabra significa que no puede ser contaminada, ensuciada ni infectada. Significa que nuestra herencia no tendrá ningún defecto ni ninguna falla. Será perfectamente libre de enfermedad, afección, infección, accidente, contaminación, suciedad, libre de toda impureza, cualquiera que sea. Jamás se verterá una lágrima por lo que le sucede a uno o por el daño o pérdida de alguna posesión.

    ▬ 3. Nuestra posesión es inmarcesible (amaranton). Durará por los siglos de los siglos. El esplendor y la belleza de todo eso -de la vida y de todas las posiciones y posesiones que Dios nos dará- nada del esplendor ni belleza se desvanecerá ni disminuirá. Nada, ni siquiera nuestra energía y nuestros cuerpos se desgastarán.

    ▬ 4. Nuestra herencia está en el cielo. Está reservada para nosotros allí. Realmente Dios la tiene guardada allí para nosotros. Dios simplemente está esperando que terminemos nuestra tarea aquí en la tierra y que vayamos hacia Él. Entonces, Él nos dará nuestra herencia.

       Advierta una cuestión crucial: las personas que recibirán la herencia son aquellas que han recibido la misericordia de Dios, que han nacido de nuevo y que confían en que la resurrección de Jesucristo cubrirá su resurrección (v. 3).

    Domingo 08 febrero de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 09 DE FEBRERO DE 2026. “CONSULTAR Y CONFIAR EN LA DIRECCIÓN DIVINA”.

       LECCIÓN: 1ª de samuel 30:6 al 10. 6. Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; más David se fortaleció en Jehová su Dios. 7. Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me acerques el efod. Y Abiatar acercó el efod a David. 8. Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos.  9. Partió, pues, David, él y los seiscientos hombres que con él estaban, y llegaron hasta el torrente de Besor, donde se quedaron algunos. 10. Y David siguió adelante con cuatrocientos hombres; porque se quedaron atrás doscientos, que cansados no pudieron pasar el torrente de Besor.

       Comentario general del contexto bíblico: David pierde Siclag, 30:1–8. Les llevó más de dos días a David y sus hombres completar el viaje de 90 km. desde Afec. Descubrieron que mientras estaban de viaje los amalequitas habían atacado a Siclag, dejando la ciudad en cenizas. David había estado combatiéndoles (27:8) como Saúl antes de él (15:2, 3). De la ley había quedado el mandamiento de combatirles (Deut. 25:17–19). Los amalequitas figuraban entre los acérrimos enemigos de Israel en el Salmo 83 que rugen y aborrecen a Dios. Un remanente de ellos existía hasta los días de Ezequías (ver 1 Crón. 4:41–43) y fueron destruidos por los hijos de Simeón. Quizás esta destrucción señala el fin de Siclag puesto que David la abandona pronto y sólo se menciona una vez de paso en Neh. 11:28. Esta referencia pertenece a una época casi 600 años después de David. No se ha descubierto con seguridad el sitio de la ciudad para poder confirmar las épocas de su ocupación habitada.

       El secuestro de las mujeres y niños produjo una aguda aflicción entre los hombres de David. No sólo lloraron sino hablaron de apedrear a David (v. 6). Hay una fábula que cuenta cómo el diablo una vez ofreció en venta algunas de sus herramientas. Ahí estaban la malicia, el odio, los celos, el engaño y algunas más, con los precios indicados para cada herramienta. Una, apartada de las demás, sin embargo, llevaba un precio muy alto. Y cuando se le preguntó al diablo por qué se consideraba de tanto valor replicó: “Porque es mi herramienta más eficaz; se llama la depresión. Con esta puedo superar y vencer a cualquiera.” David hubiera podido sentir la presión del desánimo y la desesperación en ese momento. Pero se fortaleció en Jehovah su Dios (v. 6) sin dejarse hundir en el pozo de la depresión.

       Este elemento es ese algo extra que tenía David como líder. Y en cambio, Saúl no lo tenía. La palabra fortalecer tiene también la idea de esforzarse o afirmarse. Se ve en los Salmos 18:1 y 27:14 como fortaleza y luego “esfuérzate”. En el NT es lo que dice Efesios 6:10: “fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza.” Y aunque es un mandamiento, no todos los cristianos lo obedecen. El poder de Dios está disponible, pero hay que tomarlo. Es como sentarse en un cuarto oscuro y lamentar no ver bien. La llave está a la mano, pero hay que extender la mano y prender la luz.

       David por lo tanto llama al sacerdote Abiatar (ver 22:20) y le pide que traiga el efod para consultar a Dios (ver comentario sobre 23:1–5). La respuesta fue muy contundente. Lit. la respuesta del v. 8 es: “Persigue para alcanzar y alcanzarás y al librar librarás.” La fuerza de estos infinitivos absolutos en heb. es como decir ciertamente o de cierto. Compare el dicho de Jesucristo: “De cierto, de cierto os digo” (Juan 6:47). Lit. dice: “Amén, Amén” y con esto afirma con gran certeza la verdad expresada. El creyente en el día de hoy no precisa el efod del sacerdote aarónico. Ya tenemos “un gran sumo sacerdote que ha traspasado los cielos, Jesús el Hijo de Dios (Heb. 4:14). Podemos acercarnos a él confiadamente. Como David pudo fortalecerse en Dios, nosotros tenemos segura y firme ancla del alma en él también. David es el líder más destacado del AT porque él sabía orar y alabar a Dios y obedecer las indicaciones divinas.

    1er Titulo: Fortaleciéndose en Dios en tiempo de aflicción. Versículo 6. Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; más David se fortaleció en Jehová su Dios. (Léase: Salmo 27:1. Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? ▬ Nahúm 1:7. Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían.).

       Fortalecerse en Dios durante la aflicción implica confiar en su soberanía, orar incesantemente y aferrarse a Su Palabra, encontrando refugio en Su amor incondicional. La fe se sostiene reconociendo que Dios es el consolador, las pruebas producen resistencia y esperanza, y que Su fortaleza divina actúa donde la humana falla, permitiendo superar la adversidad sin desmayar.

       Referencias Bíblicas:

       «Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa». (Isaías 41:10).

       «La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden». (Juan 14:27)

       SUPLICA INDIVIDUAL. SALMO DE CONFIANZA: Las dos palabras clave en este Salmo son confianza y enemigos. A pesar de la persecución por los enemigos el salmista confía en Dios. Algunos piensan que el Salmo puede ser del tiempo de la rebelión de Absalón.

       La primera parte es un salmo de confianza (vv. 1–6); la segunda parte es una súplica o lamento individual en que el salmista pide socorro a Dios. Algunos piensan que son dos salmos diferentes por esta diferencia de forma y porque en la primera parte se habla de Dios en tercera persona, pero en la segunda se dirige directamente a Dios.

       Sin embargo, la singularidad de tema y de estructura litúrgica indican la unidad del salmo. Los vocablos comunes a las dos partes confirman lo mismo: salvación (vv. 1 y 9); adversarios (vv. 2 y 12); corazón (vv. 3, 8, 14); levantar (vv. 3, 12); buscar (vv. 4 y 8); vida (vv. 4 y 13, “vivientes” es el plural de la misma palabra). Por supuesto, el salmista pudo haber usado un poema ya existente para elaborar este Salmo.

       Versículo 1. Una declaración de confianza, v. 1

      ¡Qué afirmación fuerte de confianza en Dios, basada en una relación personal con él que provee una triple defensa: mi luz, mi salvación, fortaleza de mi vida! La luz disipa la oscuridad; salvación o victoria enfatiza la habilidad de Dios de dar la victoria a pesar de las fuerzas en contra; refugio o fortaleza es un lugar de seguridad.

       Comentario de Nahúm 1:7: El Dios de la vida es poderoso para defenderla, 1:7-8

       Como ya se mencionó, esta parte es una poesía, o un himno acróstico realizado a base de la mitad del alfabeto heb., este tipo de construcción era elaborada así para facilitar la memorización. Hay que entender estos versículos dentro del contexto general del AT, en el cual Dios se presenta como el Salvador del pueblo que estaba bajo el yugo de la muerte (Éxo. 3:7–9). Dios continúa siendo el dador y preservador de la vida.

       Por esa razón es Dios celoso y vengador puesto que para él han significado una ofensa las violaciones cometidas por los asirios cuyo imperio se ha construido a base de la muerte; ahora el Dios de la vida…se venga de sus adversarios, y guarda su enojo contra sus enemigos. Pues no dejará impunes estos crímenes, todos serán castigados por sus pecados, pero la venganza de Dios en este caso será contra sus enemigos.

       El v. 7 hace un equilibrio con lo que se ha dicho: nuestro Dios es un Dios que tiene celo, ira y venganza, pero también Bueno es Jehovah.

       En este caso Nahúm celebra la venganza de Dios sobre los enemigos de su pueblo, por eso ¡Bueno es Jehovah! Es una fortaleza en el día de la angustia, y conoce a los que en él se refugian (v. 7). Jehovah ha sido atacado y oprimido es una ofensa contra Dios. Por eso la venganza de Dios es también la respuesta de los que han sufrido, y que confían en Dios, contra los que han causado ese sufrimiento. Nahúm afirma esto sin mencionar que el pueblo de Judá también ha pecado y por lo tanto también recibirá la reprensión de Dios, pero esto no es óbice alguno para abandonar a su pueblo en el momento en que es angustiado por sus enemigos, y para dejar impunes los crímenes de quienes han irrespetado la vida del pueblo que pertenece al Dios de la vida.

       En el v. 8 habla de …al que se levanta contra él, y… sus enemigos, quienes son objeto de su venganza. Ellos han desafiado el poder de Dios tanto por levantarse en forma prepotente como por atropellar la vida de su pueblo. Oprimir al pueblo de Dios es levantarse contra el mismo Jehovah y eso no lo permitirá eternamente el Vengador.

       Las figuras que usa Nahúm en este versículo muestran que ya no hay escapatoria para los enemigos y adversarios del pueblo de Jehovah. La primera figura dice: …arrasa con impetuosa inundación al que se levanta contra él. Las inundaciones se caracterizan por cubrir toda la superficie visible sin dejar rastro de lo pasado. Es interesante recordar aquí el diluvio con el que Dios castigó a la humanidad por su pecado (Gén. 7). La inundación que anuncia tiene el carácter de impetuosa, es decir arrasadora y destructora, dando a entender que cuando descienda el nivel de las aguas no habrá rastro de los adversarios sobre la superficie terrestre. De nuevo ha usado la figura de los fenómenos físicos que no pueden ser controlados después de que se han desatado, pero en este caso para castigar a los adversarios y desaparecerlos de la faz de la tierra. La segunda figura se refiere de otra manera a la tenacidad de la venganza divina sobre sus enemigos ¡Aun en las tinieblas perseguirá a sus enemigos!

       Dando la idea de que serán perseguidos hasta en la noche, lo cual evidencia la tenacidad del Vengador. Dios no descansará hasta ver destruidos a los enemigos de su pueblo pues no puede dejar que los promotores de la muerte se enseñoreen sobre la tierra y se muestren como los que detentan todo el poder, por ello se cierra la idea de este pasaje al retomar la idea del v. 2 que dice que Jehovah se venga de sus adversarios y guarda su enojo contra sus enemigos.

       Nahúm nos muestra en este pasaje un aspecto de Dios que ha sido ignorado, consciente o inconscientemente, por los cristianos al mostrar parcialmente la persona de Dios como un ser tan amoroso que no tiene carácter para reprender, y que si lo hace es a nivel personal. Aquí hay un mensaje para los pueblos que confían en Dios y esperan en él, pues su venganza sobre los que retienen el poder injustamente será una realidad tan cierta como el amor que él nos ha mostrado.

    Se debe notar que hasta aquí no se menciona a Nínive, no se ha revelado su nombre. La descripción de Dios en estos versículos es independiente de los actos que puede tener Nínive. Él es vengador, con Nínive o sin Nínive.

    2° Titulo: Importancia de consultar al siervo de Dios. Versículos 7 y 8. Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me acerques el efod. Y Abiatar acercó el efod a David. Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos. (Léase: Jueces 1:1 y 2. Aconteció después de la muerte de Josué, que los hijos de Israel consultaron a Jehová, diciendo: ¿Quién de nosotros subirá primero a pelear contra los cananeos? Y Jehová respondió: Judá subirá; he aquí que yo he entregado la tierra en sus manos. ▬ Isaías 8:19. Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?).

       Comentario de Las conquistas de Judá y Simeón (Jueces 1:1-2)

       1:1-2 Probablemente la consulta fue realizada a través de un sacerdote ante el arca del pacto (cf. 20:26-28). En este libro se recalca con frecuencia la intervención divina para determinar el resultado de los conflictos armados.

       Nota: (2° Titulo: Importancia de consultar al siervo de Dios.). Pero cuidado con esto el contexto dice le pidió al sacerdote que le acercara el efod, no dice que le consulto al siervo que era el sacerdote, porque ahora en la gracia tenemos a un solo sacerdote para consultar a Dios por medio de Jesucristo. (2). Tenemos la biblia las Santa Escrituras para hacer consulta a Dios. (No se equivoquen mis hermanas en dar realce al siervo de Dios, ya que ellos son seres humanos iguales que nosotros, ellos se pueden equivocarse, ellos sirven como guías de nuestra vida espiritual, pero es usted quien debe discernir entre lo bueno y lo malo. Ellos no tienen la última palabra, si no el señor Jesucristo a través de las Escrituras Bíblicas.).

       La selección que Dios hizo de la tribu de Judá como preeminente militarmente, estaba de acuerdo con la elevación que Jacob profetizó de la tribu en su bendición final (Gn. 49:8).

       Después de la muerte de Josué, entonces, cada tribu emprende la tarea de tomar posesión de las ciudades en su territorio (para la repartición de la tierra, ver Jos. 15–19).

        Probablemente Israel hizo la consulta de 1:1 a través de un sacerdote en la presencia del arca del pacto (comp. 20:18, 26–28; 1 Sam. 22:9, 10, 15), tal vez utilizando el Urim y el Tumim (ver Núm. 27:21; 1 Sam. 28:6; y la nota sobre 1 Sam. 14:41). Jehovah señala que Judá debe iniciar esta fase de la conquista (1:2). Tan segura es la promesa de victoria que Jehovah la expresa en tiempo pasado, “he entregado” (comp. 3:28; 4:14; 7:9, 14, 15). Un tema resaltado en Jueces es que Jehovah determina los resultados de los conflictos militares.

       Pensamiento: Lectura: Josué 9:1-27

    versículo. claves: “Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová. Y Josué hizo paz con ellos, y celebró con ellos alianza concediéndoles la vida; …” – v.14-15

       ¡Que terrible error cometieron al hacer alianza con los gabaonitas! Y tristemente fue el primer pueblo de muchos que, con el tiempo, fueron dejando entre ellos sin arrojarlos como Dios les había mandado que hicieran.  Esos pueblos después fueron la causa de su ruina espiritual, porque al dejarlos entre ellos, se mezclaron con ellos y aprendieron sus caminos, y se volvieron tras sus ídolos, apartándose de Dios y provocándolo a ira.

       Todo por “no consultar a Dios” … ¡por no orar!

       Si queremos vivir vidas con la bendición de Dios, teniendo victorias espirituales, necesitamos aprender a consultar a Dios antes de tomar cualquier decisión.  Cada decisión que tomamos, o nos está acercando a Dios, o nos está alejando de Dios.  Nos está fortaleciendo espiritualmente, o debilitando espiritualmente.  Nuestras decisiones siempre nos están llevando en una dirección – hacia la obediencia o desobediencia, y siempre traerán consecuencias – buenas o malas.  Es por eso por lo que es tan importante aprender a orar y a buscar consejo espiritual en nuestras vidas como cristianos.

       Romanos 12:2, “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

       Israel no consultó a Dios.  Tomaron decisiones según su propio criterio y juicio, ¡y cómo les costó después!

       Nosotros necesitamos dirección y consejo sabio en nuestra jornada espiritual.  Aprendamos a orar a Dios.  Aprendamos a buscar consejo sabio.  Tengamos cuidado de no tomar decisiones según nuestro propio juicio.  Nuestras malas decisiones después nos alcanzarán.  Tengamos cuidado de no hacer alianzas que Dios no aprueba.  Estamos en este mundo, pero no somos de este mundo; nuestra ciudadanía está en los cielos.  Vivamos una vida consagrada a Dios y apartada del pecado.  La vida cristiana será una de bendiciones abundantes o tropiezos, derrotas y lamentos.  No porque Dios así lo quiera, sino por nuestra falta de caminar con Dios, por nuestras propias malas decisiones.

       Salmos 19:12-13, “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.  Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí; entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.”

       Referencias Bíblicas: 1ª de Samuel 14:36-37. «Y dijo Saúl: Descendamos de noche contra los filisteos, y los saquearemos hasta la mañana, y no dejaremos de ellos ninguno. Y ellos dijeron: Haz lo que bien te pareciere. Dijo luego el sacerdote: Acerquémonos aquí a Dios. Y Saúl consultó a Dios: ¿Descenderé tras los filisteos? ¿Los entregarás en mano de Israel? Mas Jehová no le dio respuesta aquel día».

       Josué 9:11 al 14. «Por lo cual nuestros ancianos y todos los moradores de nuestra tierra nos dijeron: Tomad en vuestras manos provisión para el camino, e id al encuentro de ellos, y decidles: Nosotros somos vuestros siervos; haced ahora alianza con nosotros. Este nuestro pan lo tomamos caliente de nuestras casas para el camino el día que salimos para venir a vosotros; y helo aquí ahora ya seco y mohoso. Estos cueros de vino también los llenamos nuevos; helos aquí ya rotos; también estos nuestros vestidos y nuestros zapatos están ya viejos a causa de lo muy largo del camino. Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová.»

       Éxodo 18:15. «Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios

    3er Titulo: Siguiendo adelante conforme a la Palabra de Dios. Versículos 9 y 10. Partió, pues, David, él y los seiscientos hombres que con él estaban, y llegaron hasta el torrente de Besor, donde se quedaron algunos. Y David siguió adelante con cuatrocientos hombres; porque se quedaron atrás doscientos, que cansados no pudieron pasar el torrente de Besor. (Léase: Daniel 10:19. y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hablé mi señor, porque me has fortalecido. ▬ Filipenses 3:13 y 14. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.).

       Seguir adelante conforme a la Palabra de Dios implica perseverar en la fe, centrando la mirada en Jesús, actuando con obediencia y confiando en Su fortaleza, no en la propia. Significa vivir una vida disciplinada que glorifique a Dios en palabras y acciones, avanzando hacia la meta celestial a pesar de las dificultades, sostenidos por la promesa de Su presencia continua.

       Referencias Bíblicas:

      Hebreos 13:20-21. «Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén».

       Deuteronomio 5:33. «Sigan por el camino que el Señor su Dios ha trazado para que vivan, prosperen y disfruten de larga vida en la tierra que van a poseer».

       Juan 8:12. «Una vez más Jesús se dirigió a la gente y dijo: —Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.»

       Comentario de Daniel 10:19: Preparación para la revelación, 10:16–19. Los vv. 10:16–11:1 sirven como una introducción a los caps. 11 y 12, una preparación para lo que sigue. Daniel necesita ser confortado nuevamente para poder escuchar al ángel.

       Alguien semejante a un hijo de hombre (v. 16; ver Eze. 1:5, 10; 8:2), alguien similar a los hijos de Adán (hombre genérico), le tocó. El toque celestial le dio a Daniel el poder de hablar, un poder que traspasó la habilidad de un ser humano (ver Isa. 6:7–9; Jer. 1:9). A Daniel se le explica que le habían sobrevenido dolores, una expresión fuerte, usada para las mujeres (“dolores de parto”; ver 1 Sam. 4:19; Isa. 13:8; 21:3), describe una angustia física y emocional que se experimenta bajo dificultades extremas. Su recuperación fue lenta y progresiva (vv. 10, 16, 18, 19).

       Comentario de Filipenses 3:13 y 14. [13]. Hermanos, yo no creo haberla aún alcanzado. No es esta una superflua repetición de una confesión de imperfección, ya que algo nuevo se añade ahora. La misma palabra que introduce la frase—hermanos, término cariñoso y en este caso de profunda solicitud (véase 1:12)—muestra que el apóstol está hondamente conmovido. Mucho más claramente que antes, da a entender que la iglesia de Filipos está siendo turbada por personas que creen haber alcanzado la perfección. Estos propagadores del error probablemente basaban su pretensión en el hecho de que, según ellos, no sólo habían aceptado a Jesús como su Salvador, sino que también eran escrupulosamente adictos a los ritos judaicos (véase lo dicho anteriormente en los vv. 1–3). El apóstol rechaza rotundamente las pretensiones de ellos diciendo, por decirlo así: “Esa no ha sido mi experiencia. La rectitud legal, la servidumbre a los mandamientos externos, me ha servido de estorbo más que de ayuda. Y no solamente eso, sino que, como creyente en Cristo y su suficiencia, yo estoy muy lejos de la meta de la perfección espiritual.

    Cualquier cosa que otros pretenden haber alcanzado, yo todavía no”.

       Sin embargo, esto no significa que Pablo haya perdido la esperanza y abandonado la pelea. Antes, al contrario, se resiste a someterse al pecado. Como contendiente en la carrera, hace hincapié en su empeño.

       (2) Su empeño

        Pablo escribe: Pero una cosa (hago). Un solo y único objetivo ocupa continuamente el pensamiento del corredor en la carrera: el continuar hacia la meta para ganar el premio. No puede permitir que nada lo distraiga. Su propósito es definido, bien definido.

       Así ocurre también con Pablo. Al leer sus epístolas, uno queda asombrado por esta unidad de propósito que caracteriza toda la vida del apóstol después de su conversión. Pablo ponía sus miras en ganar a Cristo y la perfección en él, una perfección no solamente de continua confianza sino también de entregada consagración: “Enséñame a amarte como los ángeles te aman; llena mi alma de una sola y santa pasión”.

    “¡Oh!, Señor Jesús,

    la plena perfección ansío;

    que mores en mi alma;

    que siempre seas mío.

    Abate mis ídolos;

    ahuyenta a mis enemigos.

    Lávame ahora, Señor,

    y seré más blanco que la nieve.

    Más blanco que la nieve,

    sí, más blanco que la nieve.

    Lávame ahora, Señor,

    y seré más blanco que la nieve”.

       Tal concentración de pensamiento es desde todo punto necesaria. En la vida diaria las distracciones son frecuentemente desastrosas. La emoción de un viaje que va a hacer a Asia distrae al automovilista. Resultado: un grave accidente. Algo parecido ocurre en el terreno espiritual; las preocupaciones del mundo, el engaño de las riquezas, y toda clase de malos deseos entran y ahogan la palabra del evangelio (Mr. 4:19). Un excesivo apego a los deportes, a la moda en el vestir, al encanto físico, etc., impiden al corredor llegar a la meta espiritual. La verdadera y firme concentración de ideas y propósito es cosa de un incesante esfuerzo por parte del hombre. Al mismo tiempo es el producto de la obra de la gracia en el corazón. Es la respuesta a la oración que dice: “Afirma mi corazón para que tema tu nombre” (Sal. 86:11).

       Tal concentración exige ciertos requisitos. El primero es el apartar de la memoria la parte del recorrido que el corredor ya ha cubierto. Pablo dice: olvidando lo que queda atrás. El corredor no mira atrás. Sabe que si lo hace perderá velocidad, se saldrá de la pista, y fracasará en su intento de ganar. Además, el volver la cabeza mientras se corre es sumamente peligroso.

       También es así espiritualmente. No es permitido volver la vista atrás. Acuérdese de la mujer de Lot (Lc. 17:32). Cuando Pablo dice que olvida lo que queda atrás, se refiere a una clase de olvido que no es meramente pasivo, sino activo, de forma que cuando el recuerdo de sus méritos, acumulados en el pasado, llega a la mente, inmediatamente lo borra. No es esto un sumirse en el nirvana, ni tampoco el resultado de haber bebido las aguas del Leteo, sino un continuo y deliberado relegar al olvido de cualquier pensamiento de los logros pasados.

       El segundo requisito indispensable para una eficaz concentración es el avanzar sin vacilar. Por consiguiente, Pablo continúa: y extendiéndome a lo que está delante. El verbo empleado en el original es muy gráfico. Pinta al corredor con todos sus músculos y nervios tensos, corriendo con todas sus fuerzas hacia la meta, la mano extendida como si quisiera agarrarla.

       No menos necesario es el avanzar sin vacilar en la esfera espiritual.

       Pero si es cierto que Pablo, estando aún a este lado de la tumba, nunca alcanzará la perfección ético-espiritual—la perfección de condición, o sea, una vida santa, la perfección de una constante, ininterrumpida y plena confianza de su estado—¿por qué, pues, lucha tan ardorosamente por ella? ¿No es una necedad que se esfuerce con tanta constancia y empeño por alcanzar una meta que sabe no logrará plenamente en esta vida? Para estas preguntas hay una doble respuesta:

    » a. Aunque nadie puede alcanzar ahora este objetivo, sí es posible, sin embargo, acercarse a él. Este asunto de la perfección ético-espiritual no es, de ningún modo, una proposición extremista: o todo o nada. Según las abundantes enseñanzas de Pablo, existe tal cosa como el progresar en el camino de la santificación. La línea de avance bien puede ser un zigzag, pero esto no excluye la idea de un verdadero progreso. En efecto, tal proceso, tal desarrollo gradual, debe ser considerado como normal cuando la semilla de la verdadera religión ha sido plantada en el corazón (Mr. 4:28; Fil. 1:6, 9, 26; 4:17; también Ef. 4:12, 13; Col. 1:9–11; 1 Ts. 3:12; 4:1, 10; 2 Ts. 1:3; 1 Ti. 4:15; 2 Ti. 2:1).

    » b. Tal perfección espiritual en Cristo, considerada como un don gratuito de Dios, ¡es realmente concedida sólo a aquellos que luchan por ella! El premio es otorgado a los que prosiguen hacia la meta (v. 14; cf. 2 Ti. 4:7, 8).

       La concentración de pensamiento, el olvido, y la progresión, son, por lo tanto, la clave del empeño espiritual que produce en la perfección. Es por estos medios que uno prosigue hacia la meta.

    (3) Su meta

       [14]. Por eso Pablo continúa: prosigo hacia la meta. Por derivación, la palabra traducida meta es aquello hacia lo que uno dirige su mirada, el objetivo. La vista de aquella columna que había al final de la pista animaba al corredor durante toda la carrera, haciéndole redoblar sus esfuerzos. Corría recto hacia la meta, es decir, siguiendo la línea que unía sus ojos

    con la meta.

       En la carrera espiritual esa meta es Cristo, es decir, la perfección ético-espiritual en él (véase Fil. 3:8, 12). El apóstol anheló con todo su corazón ser completamente librado del pecado. Buscó ardorosamente la gloria de Dios por todos los medios a su alcance, particularmente como testigo a todos los hombres (Hch. 22:15, 21; 26:16–18), para que por todos modos pudiera salvar a algunos (1 Co. 9:22).

       (4) Su galardón

       El corredor nunca olvida el premio (1 Co. 9:24, 25; 2 Ti. 4:8; He. 12:2). Por eso, Pablo continúa: hacia el galardón de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús. Al final de la carrera, el corredor que tuvo éxito fue llamado desde la arena del estadio al palco presidencial para recibir el premio, que consistía en una corona de laurel. En Atenas, desde los tiempos de Solón, el vencedor olímpico recibía también la suma de 500 drachmai. Además, su manutención corría a cargo del tesoro público y se le concedía un asiento de primera fila en el teatro.

       Probablemente todos estos detalles estaban en el fondo del pensamiento de Pablo cuando declaró que corría hacia la meta, hacia el galardón de la soberana vocación de Dios en Cristo. Sin embargo, la figura ilustrativa y el significado espiritual no se corresponden completamente aquí—¿acaso no sucede siempre así? —pues, aunque el premio en ambos casos es concedido al final de la carrera, la vocación soberana de que el apóstol habla aquí fue hecha ya en su conversión y, por tanto, no solamente al final de la prueba. Aquí, pues, como en otros lugares de los escritos de Pablo, se habla del llamamiento eficaz del evangelio. Es un llamamiento celestial, un llamamiento santo, un llamamiento para vivir en santidad. De esta forma, Pablo es llamado continuamente por Dios para mirar hacia arriba. Véase C.N.T. sobre 2 Ts. 1:11; también C.N.T. sobre 2 Ti. 1:9. Sin embargo, el premio que corresponde a este llamamiento, y que es dado a aquellos en quienes este llamado ha hecho su obra, es otorgado cuando la carrera ha terminado y se ha vencido. En ese momento, Pablo, junto con todos los santos, será arrebatado a recibir al Señor en el aire, para estar siempre con él en el nuevo cielo y en la nueva tierra (1 Ts. 4:17). Este llamamiento santo, esta soberana vocación, es posible solamente en Cristo Jesús. Sin él, esta llamada jamás hubiese sido hecha ni obedecida. Sin su sacrificio expiatorio, jamás podría ser otorgado el glorioso premio al que conduce al llamamiento.

      ¿Hay alguna diferencia real entre meta y premio? En cierto sentido son una misma cosa. Ambos indican a Cristo, la perfección en él. Sin embargo, la meta y el premio representan diferentes aspectos de la misma perfección, según veremos a continuación:

    » a. Cuando esta perfección es llamada meta, se le considera entonces como el objetivo del esfuerzo humano. Y cuando es llamada premio, como el don de la gracia soberana de Dios. Dios da la vida eterna a los que aceptan a Cristo por una fe viva (Jn. 3:16). El otorga perfección a los que se esfuerzan por obtenerlo. Aunque sea verdad que el creer y el esforzarse dependen por completo de la gracia de Dios desde el principio hasta el fin, no obstante, nos toca a nosotros abrazar a Cristo y la salvación en él. Somos nosotros quienes debemos esforzarnos por entrar. ¡Dios no cree ni se esfuerza por nosotros!

    » b. La meta absorbe la atención en la carrera que se está corriendo o que fue corrida; el premio la fija en la gloria que comenzará en el nuevo cielo y en la nueva tierra. Así, el traer los pecadores a Cristo, haciéndolo con perfecta devoción, pertenece a la meta. La perfecta comunión con los que son salvos, en y después del día de la gran consumación, pertenece al premio. Por consiguiente, se puede distinguir entre meta y premio, como Pablo hace aquí y, por implicación, en 2 Ti. 4:7, 8.

       Con este glorioso premio en su mente—las bendiciones de la vida eterna; tales como la sabiduría, el gozo, la santidad, la paz, la comunión, todo en perfección, todo disfrutado a la gloria de Dios, en un maravilloso universo restaurado, y en compañía de Cristo y de todos los santos—Pablo prosigue hacia la meta.

    lunes 09 de febrero de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • Semana del 09 al 15 de febrero de 2026. “EJERCITANDO LA LIBERTAD EN CRISTO PARA LA GLORIA DE DIOS”.

    Lectura Bíblica: 1ª a Los Corintios 10: 23 al 26. 23. Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 24. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. 25. De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia; 26. porque del Señor es la tierra y su plenitud.

    Comentario general del contexto Bíblico: (10:23-28) La libertad cristiana ▬ Tropezadero: Segundo, ¿los actos lícitos son siempre permisibles? Recuerden el tema de este pasaje: Los límites de la libertad cristiana. El problema particular de la iglesia de Corinto estaba relacionado con las reuniones sociales y de fraternidad con sus vecinos y colegas (vea las notas – l Co. 8:1-13; 10:14-15 para un análisis). Se ha planteado que cuando una persona participa en una reunión se identifica con esa reunión. A la luz de esto, ¿quiere decir esto que un creyente no debe asistir nunca a una reunión social o de fraternidad celebrada por un incrédulo? Y qué hay de la pregunta más específica: ¿Qué puede comprar, comer, y beber un creyente (v. 31; cp. 1ª Co. 8:8; Ro. 14:21)?

    Las Escrituras proporcionan cinco pruebas en estos versículos.

    ▬ 1. Prueba 1: ¿Nos conviene y nos edifica el acto (v. 23)? Puede ser lícito, legal, y estar permitido:

    • ¿Pero nos conviene?: Es beneficioso, práctico, útil?
    • ¿Pero nos edifica?: Proporciona crecimiento, construcción, madurez?

    ▬ 2. Prueba 2: ¿Busca el bienestar de otros (v. 24)? No debemos actuar para nosotros mismos, sino para otros.

    ▬ 3. Prueba 3: ¿El acto viola nuestra conciencia (vv. 25-26)? El versículo lidio específicamente con el problema de los corintios. Era una práctica común que los sacerdotes del templo tomaran la carne de los sacrificios animales y se la vendieran a los mercados al por mayor. Alguno creyentes se molestaban por el hecho de que pudieran estar comprando carne sacrificada a los ídolos. De un modo sencillo, Pablo dice que se compre la carne y que no se hagan preguntas acerca de su proveniencia, porque la tierra con todas sus criaturas y provisiones son del Señor. El animal fue creado por Dios para alimentamos; por lo tanto, si hay un error, lo cometieron los adoradores de los ídolos, no el creyente que usa el animal con el propósito que Dios le dio. Sucede lo siguiente: “El creyente no debe hacer nada que viole su conciencia”. No debe estar haciendo preguntas ni creando un problema de asuntos pequeños y minúsculos (escrúpulos). A las opiniones personales, los escrúpulos, las reglas y regulaciones que perturban la conciencia no se les debe forzar ni convertir en un problema.

    ▬ 4. Prueba 4: ¿Es cortés y amable (v. 27)? Si un incrédulo nos invita a una reunión social y tenemos deseos de ir, entonces debemos ir por cortesía y amabilidad. Sin embargo, luego de llegar allí no debemos hacer preguntas que nos perturben nuestra conciencia. Una conciencia clara ante Dios es mucho más importante que una reunión social. (Nota: Esto se aplica a las actividades específicas de las reuniones sociales también. Ningún creyente debe participar en una actividad:

    • Que viole su conciencia (vv. 25, 27, 28).
    • Que lo identifique como una persona mundana (vv. 16-18).

    ▬ 5. Prueba 5: ¿Hiere la conciencia de otra persona? El mensaje del versículo es claro: si participar de cualquier carne o bebida o si participar en cualquier reunión actividad ofende a un hermano, entonces no debemos participar. Su conciencia y su vida son mucho más importantes que cualquier comida o bebida o cualquier reunión o actividad social. Esta es la prueba que controla a todas las otras. Aunque nuestra conciencia no se perturbe, debemos actuar por el bien de otros. No debemos hacer las cosas si ofenden a otros, no importan cuán lícitas, legales, y aceptables sean.

    “Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano” (Ro. 14:13).

    “Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. No sea, pues, vituperado vuestro bien; porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Ro. 14:15-17).

    “Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).

    “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).

    “Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles” (1 Co. 8:9).

    “De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano” (1 Co. 8:12, 13).

    “Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:22).

    Nota del Expositor: «Cristo nos llamó a una libertad gloriosa, que debe buscar exaltación de Dios y la bendición del prójimo».

    1er Titulo: Necesario discernimiento espiritual en el cristiano para decidir la que conviene y edifica Versículo 23. Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. (Léase: Efesios 1:17 y 18. para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. ▬ Hebreos 5:14. pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.).

    Libertad de conciencia: Algunos corintios que habían visto cómo se conducía Pablo, ahora podían argumentar que se contradecía. Podían objetar que mientras él practicaba la libertad cristiana comiendo en casa de gentiles, a ellos les prohibía hacerlo. Pablo había dado su palabra de que no volvería a comer carne, para evitar de que su hermano cayese en pecado (8:13). Pablo necesitaba explicarse, a fin de no enseñar preceptos contradictorios. Tenía que hacer una distinción entre lo que es esencial y lo que es accidental. Su enseñanza más importante era que los corintios deberían vivir de una manera que promoviese el bien del prójimo (v. 24) y que glorificase a Dios (v. 30). Cualquier otra cosa era negociable. En una palabra, es idolatría comer carne sacrificada en el comedor de un templo pagano, pero no es malo comer la carne comprada en la carnicería. Por otra parte, si a un cristiano lo invitan a un hogar gentil y se entera de que la carne que se está sirviendo procede del templo de un ídolo, entonces debería abstenerse de comerla por consideración de la conciencia de su prójimo.

    Comentario versículo [23]. «Todo está permitido», pero no todo es provechoso. «Todo está permitido», pero no todo edifica. 24. Que nadie busque su propio provecho, sino el del prójimo.

    «‘Todo está permitido’, pero no todo es provechoso». Este lema de los corintios ya apareció anteriormente (6:12), pero en el contexto de la inmoralidad sexual: algunos cristianos de Corinto se tomaban libertades respecto a su vida social. En este versículo, Pablo vuelve a citar el lema, pero ahora lo aplica al asunto de comer carne de la carnicería (v.25).

    Lo breve del lema todo está permitido oscurece lo que Pablo quiere decir. Aquí no ocurre el pronombre me (cf. 6:12; véase Eclesiástico 37:26–28), así que es improbable que hable sólo de sí mismo. El contexto sugiere una aplicación más amplia: hasta los filósofos en los círculos helénicos planteaban preguntas similares sobre la libertad, y los judíos eran expertos en preguntar qué era permitido y qué no. Por eso, los ministros judíos proveyeron de cientos de mandamientos y estipulaciones humanas. Creían que el hombre bueno era libre, porque su conducta era irreprochable. No obstante, dentro de la membresía de Corinto, al parecer algunos cristianos judíos cuestionaban la libertad cristiana de Pablo. En el capítulo 10, respecto al asunto de la idolatría, Pablo se dirige a los cristianos judíos. Pero el desafío de Pablo no sólo venía del sector judío, también surgía del sector gentil.

    Pablo tiene una contra respuesta al lema de los corintios: «pero no todo es provechoso». Aludiendo implícitamente a los intereses egoístas de algunos, Pablo afirma que el egoísmo hace nula la posibilidad de recibir premios.

    » b. «‘Todo está permitido’, pero no todo edifica». Pablo repite el lema, pero esta vez responde de otra forma, habla de lo que no edifica. La labor de edificar es siempre algo que uno hace por otros. Así que, es lo opuesto a lo que nos aprovecha, el beneficio no es para nosotros. Pablo enseñó a los corintios que el amor y la búsqueda de la paz llevan a la edificación mutua (8:1; Ro. 14:19).

    Comentario de Efesios (1 17-18) Conocimiento, de Dios: La gran necesidad de los creyentes es la de crecer en el conocimiento de Dios. Advierta que el Dios que debemos conocer está claramente identificado. No es el dios de nuestras propias mentes ni pensamientos ~el dios que concebimos cuando imaginamos como es Dios- el dios hecho por las mentes y manos del hombre el dios de la religión.

    []. El Dios que debemos conocer es el Dios de Jesucristo: Es decir, el Dios al que adoro Jesucristo cuando estaba

    en la tierra como Hombre; el Dios que Jesucristo vino a revelarle a los hombres. No hay otro Dios, no un Dios verdadero y vivo. Si realmente vamos a conocer a Dios, debemos llegar a conocer al Dios al que Cristo adoró y reveló.

    []. El Dios que debemos conocer es el Padre de la gloria, es decir, el único Dios verdadero y vivo, la Suprema Majestad y el Señor Soberano del universo -el que es la Suprema inteligencia y el poder del universo y quien ha creado todo y las reglas para todo- el que es omnipotente (todo poderoso), omnipresente (presente en todas partes) y tan expansivo que su solo ser y presencia va más allá de las estrellas y abarca todo lo que es o alguna vez será. El que declara que “has puesto tu gloria sobre los cielos” (Sal. 8:1).

    [] Este es el Dios que debemos conocer. Como se ha dicho, Él es el único Dios vivo y verdadero, el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, y el Dios de la gloria. Los creyentes deben crecer cada vez más en el conocimiento de Él, deben obtener un conocimiento constantemente creciente de Él.

    Si los creyentes van a crecer en el conocimiento de Dios, hay tres cosas esenciales a tener en cuenta. Y recuerde que estas cosas son tan importantes que Pablo oró incesantemente para que Dios se las diera al creyente.

    ▬ 1. En primer lugar, para crecer en el conocimiento de Dios, un creyente debe tener el espíritu de la sabiduría (sophia). (Ver nota, Sabiduría, Ef. 1:8 para su significado).

    » a. Advierta la frase “el espíritu de la sabiduría”. Lo que el creyente necesita de Dios es un espíritu…

    • Un espíritu que busque y persiga el conocimiento.
    • Un espíritu que tenga hambre y sed de conocimiento.
    • Un espíritu que busque cada vez más el conocimiento.

    » b. El conocimiento puede entenderse mejor por medio de las palabras qué y cómo. La sabiduría significa

    conocer qué es algo, qué hay detrás de algo, y qué se puede hacer. Es saber cómo usar o asociar algo. Por lo tanto, el conocimiento espiritual significa…

    • Saber quién es Dios y cómo relacionarse con Él.
    • Conocer la verdad y cómo usarla.
    • Saber qué hacer y cómo hacerlo.
    • Saber cómo vivir vidas cada vez más fructíferas, por la gloria de Dios y por el bienestar de los hombres.

    » c. La sabiduría difiere del conocimiento. El conocimiento es el aprehender hechos, pero con eso no basta. Se necesita mucho más: Una persona debe saber cómo utilizar los hechos. Allí es donde ingresa la sabiduría. La sabiduría sabe cómo utilizar los hechos. El punto es este: No basta con conocer los hechos sobre Dios, una persona debe conocer a Dios en forma personal. Debe saber cómo experimentar los hechos acerca de Dios. Debe utilizar los hechos para desarrollar una relación personal con Dios -una relación creciente- una relación que sea intima, que crezca cada vez con mayor profundidad. Este es el significado de la palabra “conocimiento” (epignosei): Una relación personal e íntima con Dios, una experiencia personal con Dios. No es un conocimiento intelectual de Dios, sino un conocimiento práctico de Dios.

    Pensamiento 1: Si el creyente va a crecer en el conocimiento de Dios, debe buscar la sabiduría de Dios más que cualquier otra cosa en esta tierra. Es la persona que tiene hambre y sed de Dios y de su justicia la que se ve satisfecha.

    “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca” (Mt. 7:24).

    “En quien [Cristo] están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Col. 2:3).

    “Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Ti. 3:15).

    “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).

    “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Stg. 3:17).

    ▬ 2. En segundo lugar, para crecer en el conocimiento de Dios, un creyente debe tener el espíritu de revelación.

    1. Nuevamente, advierta la frase “espíritu de revelación”. Es el Espíritu Santo el que revela a Dios al creyente. Esto está sumamente claro en las Y Escrituras.

    “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Co. 2:9-12).

    El creyente tiene dentro de sí al Espíritu Santo viviendo dentro de él (Jn. 14:16-17; 14:26; 16:12-15; l Co. 6:19-20; 2 Co. 6:16). El Espíritu Santo vive en él para enseñarle las cosas profundas de Dios. Pero advierta qué debe tener el creyente para crecer en el conocimiento de Dios: “el espíritu de la revelación” …

    • Un espíritu que va tras de Dios.
    • Un espíritu que busca conocer a Dios.
    • Un espíritu que tiene hambre y sed de Dios por encima de todo.

    La palabra “revelación” (apokalupseos) significa manifestar, revelar, develar, descubrir, abrir. Es obra del Espíritu Santo revelar el conocimiento de Dios a los cristianos. De hecho, es obra del Espíritu Santo revelar el significado de toda verdad a los cristianos (Jn. 14:26; 16:12-15). Esto se ve claramente en 1 Co. 1:9-16 donde la sabiduría del mundo se contrasta con la sabiduría de Dios. Un cristiano espiritual ve (a través del Espíritu que se le revela) el significado que existe detrás de los eventos mundiales, así como también de las experiencias cotidianas. Él comprende quién y qué están detrás de los eventos de la historia y de la experiencia humana. Por lo tanto, obtiene un conocimiento creciente de Dios día tras día

    Pensamiento 1: Si el creyente debe crecer en su conocimiento de Dios, la riqueza y las cosas profundas de Dios deben serle reveladas al creyente. Pero las cosas de Dios son como todas las cosas que valen la pena: no se entregan a los hombres en bandejas de plata. Un hombre debe buscar aprender cada vez más sobre Dios. Debe buscar tener la verdad de Dios revelada para él.

    Pensamiento 2: Lehman Strauss señala que la filosofía humana dice “conócete a ti mismo” (Devotional Studies in Galatíans & Ephesians [Estudios devocionales en Gálatas y Efesios], p. 132). Sin embargo, Jesús dijo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3).

    Conocerse a sí mismo es importante, muy, pero muy importante. Pero la cosa más grande de todo el mundo consiste en conocer a Dios personalmente y saber que uno vivirá con Dios para siempre. Dios y la vida eterna son la cumbre del conocimiento. Es mejor saber que uno nunca morirá que saber todo lo que hay respecto de uno mismo y perder ese conocimiento al morir.

    ▬ 3. En tercer lugar, para crecer en el conocimiento de Dios un creyente debe tener iluminados los ojos de su corazón. Esta es una hermosa descripción del corazón: “los ojos del corazón”.

    El corazón debe estar abierto para que pueda verse la luz de Dios. Un corazón abierto es responsabilidad tanto del creyente como del Espíritu Santo.

    [] El creyente debe abrir su corazón y focalizar su atención, inteligencia y voluntad en conocer a Dios.

    [] El creyente debe buscar al Espíritu Santo para iluminar e inundar su corazón con las cosas de Dios.

    “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Co. 4:6).

    “Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Ef. 1:18).

    “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 P. 2:9).

    “Tú encenderás mi lámpara; Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas” (Sal. 18:28).

    “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples” (Sal. 119:130).

    (1:18) Conocimiento, de Dios: Los resultados de conocer a Dios son triples.

    ▬ 1. Un creyente llega a conocer la esperanza del llamado de Dios. ¿Cuál es la esperanza para el creyente? Es lo que ya se ha tratado en las grandes bendiciones espirituales de Dios (Ef. 1:13-14).

    [] Que debemos ser santos y sin mancha, viviendo delante de Dios por los siglos de los siglos en amor (v. 4).

    [] Que debemos experimentar lo que significa ser adoptados como hijos de Dios, por los siglos de los siglos (vv. 5-6).

    [] Que debemos experimentar la redención eterna y el perdón de los pecados (v. 7).

    [] Que debemos poseer la sabiduría y el entendimiento de Dios (v. 8).

    [] Que debemos vivir en el cielo y la tierra perfectos donde no habrá más divisiones sino paz y unidad en Cristo Jesús (w. 9-10).

    Dicho de manera sencilla, Dios nos ha llamado para que estemos de pie ante Él en el nombre y justicia de Jesucristo, estar delante de Él como lo hace Jesucristo: perfecto. Es evidente que no somos perfectos, no ahora, no todavía. Pero llegará el día en que lo seremos. En este momento experimentamos las bendiciones de Dios solo en parte, solo de manera imperfecta.

    Pero cuando llegue el glorioso Día de la redención, seremos hechos justos al igual que nuestro Señor Jesucristo, justos y perfectos, con la posibilidad de vivir ante la presencia de Dios, adorándolo y sirviéndolo para siempre. Esta es la esperanza del creyente, este es el llamado del creyente.

    “Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga” (Mt. 13:43).

    “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:16-17).

    “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó” (Ro. 8:29-30).

    “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a si mismo todas las cosas” (Fil. 3:20-21).

    “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Col. 3:4).

    “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que

    cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Jn. 3:2).

    ▬ 2. Un creyente llega a conocer la herencia de Dios, su herencia en los santos. Los creyentes mismos son la herencia, es decir, el legado y posesión de Dios. Cuando llegamos a conocer a Dios, aprendemos quiénes somos, la posición gloriosa que Dios no ha dado: Él nos ha convertido en su posesión y legado. (Véase nota, Herencia – Ef. 1:11-13 para una mayor discusión sobre este tema).

    ▬ 3. Un creyente llega a saber y a experimentar el enorme poder de Dios. Al tratar este glorioso resultado, Pablo explota en un tratamiento sobre el poder de Dios que fue claramente demostrado en lo que Él hizo por Cristo. Debido a su longitud, se lo trata como un tema separado en el siguiente bosquejo.

    “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Ef. 3:20).

    Comentario de Hebreos: (5:14) Madurez, espiritual: Una persona se vuelve inmadura porque no ejercita sus sentidos mentales y espirituales. Note estos elementos:

    ▬ 1. Note que es posible llegar a la “adultez” en la vida cristiana; es posible alcanzar la madurez en Cristo. Una persona puede crecer espiritualmente hasta que haya crecido y madurado completamente en Cristo. Esto es lo que Dios espera de todos nosotros.

    ▬ 2. Note lo que es una persona madura. Una persona madura y crecida es una persona que discierne entre el bien y el mal. Es una persona que lleva una vida justa y religiosa. Ha sobrepasado

    • el solo asistir a la adoración y estudios bíblicos
    • el solo cumplir con los rituales y ceremonias de la religión
    • el solo ofrendar dinero
    • el solo leer la Biblia
    • el solo orar

    El creyente maduro hace todas estas cosas, sí, pero hace más, mucho más:

    => Estudia la Palabra de Dios.

    => Separa espacios de tiempo todos los días para la oración y la adoración.

    => Vive y se mueve y tiene su ser en oración; es decir, ora continuamente.

    => Mantiene sus pensamientos y su mente en Cristo y en la obediencia hacia Él.

    => Da testimonio de Cristo, transmite la salvación gloriosa del mal y de la muerte de este mundo.

    => Discierne tanto el bien como el mal, y hace el bien.

    El creyente maduro puede discernir entre la religión verdadera y la falsa, argumentos verdaderos y falsos, pecados, y justicia. Él sabe…

    • cuándo mirar y cuando no mirar.
    • cuándo comer y cuándo no comer.
    • qué beber y qué no beber.
    • cuándo ir y cuándo no ir.
    • a cuáles eventos sociales asistir y a cuáles no asistir.
    • qué escuchar y qué no escuchar.
    • dónde se predica y se enseña realmente a Cristo y dónde no.
    • con quién confraternizar y con quién no.
    • cuándo hablar y cuándo no hablar.
    • quién enseña la verdad y quién no.

    El creyente maduro vive para Cristo. Él discierne entre el bien y el mal.

    ▬ 3. Note cómo una persona madura alcanza la adultez en Cristo. Al ejercitar sus sentidos o facultades mentales y espirituales. Una persona tiene que ejercitar su mente y su espíritu. No puede ser haragana ni perezosa, cómoda y confiada; mentalmente; ni espiritualmente. Tiene que estar alerta para controlarse y disciplinarse a si misma. Tiene que poner su energía y esfuerzo, concentrarse y centrar su mente y vida en Jesucristo y en su salvación, misión y propósito.

    “y renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Ef. 4:23).

    “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Fil. 4:8).

    “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Co. 10:5).

    “Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor” (1 Co. 7:35).

    “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Is. 26:3).

    “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Ro. 8:6).

    “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:1-2).

    “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:19-20).

    “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).

    2° Titulo: Renuncia personal en favor de su prójimo. Versículo 24. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.  (Léase Romanos 15:1 y 2. Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación.  ▬ Filipenses 2: 3 y 4. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros ▬ 2ª a los Corintios 12:15. Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.).

    Comentario del versículo 24 (viene del tema v.23)» c. «Que nadie busque su propio provecho, sino el del prójimo». Continuando su consejo pastoral para los creyentes de Corinto, Pablo añade una oración que nos recuerda exhortaciones de otras de sus cartas: «Cada uno debe agradar al prójimo para su bien, con el fin de edificarlo» (Ro. 15:2) y «Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás» (Fil. 2:4). El contenido de todas estas exhortaciones hace eco de la enseñanza de Jesús, cuando él resumió el Decálogo, diciendo: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mt. 22:39). Pablo nota que este resumen es el cumplimiento de la ley (Ro. 13:10) y Santiago lo llama la ley real (Stg. 2:7).

    No es fácil velar por los intereses de otro. Por naturaleza estamos inclinados a buscar primero nuestro propio bien, y después, si queda tiempo y medios, pensamos en los demás. Jesús enseñó la parábola del buen Samaritano para mostrarles a los expertos en la ley del Antiguo Testamento cómo amar al prójimo (Lc. 10:25–37). El mandato de Pablo de buscar el bien de los demás refuerza su contra respuesta, pero no todo edifica. Edificar y buscar el bien de los demás son la misma cosa.

       Comentario de Filipenses 2: 3 y 4: (2 3) Humildad, Humildad de mente: Está el rasgo de humildad o de humildad de mente. Advierta dos puntos significativos.

    ▬ 1. Una iglesia fuerte y activa siempre enfrentará dos problemas para poder levantar cabeza: La rivalidad y la gloria vacía.

    » a. Algunas personas simplemente se esfuerzan por otros. Ellos no han madurado en el Señor aún; por lo tanto, ellos se rinden ante los siguientes aspectos:

    • hablar sobre diferencias • deseo de posición • amar la adulación • celos • deseo de reconocimiento • formación de camarillas • envidia • oposición

    Si no consiguen las cosas a su manera o lo que desean, luchan en contra de la iglesia o de otros miembros. El resultado es la desunión y la división, uno de los crímenes más terribles dentro de la iglesia de Dios.

    “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Fil. 2:3).

    “Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes” (2 Ti. 2:14).

    “Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido” (2 Ti. 2:24).

    “Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad” (Stg. 3:14).

    “No tengas pleito con nadie sin razón, si no te han hecho agravio” (Pr. 3:30).

    “Honra es del hombre dejar la contienda; mas todo insensato se envolverá en ella” (Pr. 20:3).

    “No entres apresuradamente en pleito, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya avergonzado” (Pr. 25:8).

    “El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno es como el que toma al perro por las orejas” (Pr. 26:17).

    » b. Algunas personas van a buscar gloria dentro de la iglesia. Pero advierta cómo lo llaman las Escrituras: Vanagloria, que significa gloria vacía. Algunas personas sólo quieren la atención, el reconocimiento, la posición, las adulaciones, las alabanzas, la honra. Quieren que la gente busque su consejo y opinión. Desean estar en los comités principales y ser reconocidos como un líder de la iglesia.

    “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mt. 23:12).

    “Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos seria el mayor” (Lc. 22:24).

    “¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?” (Jn. 5:44).

    “El que ama la disputa, ama la transgresión; y el que abre demasiado la puerta busca su ruina” (Pr. 17:19).

    “Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Is. 14:13-14).

    “Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová” (Abd. 4).

    ▬ 2. El espíritu que debe prevalecer en una iglesia fuerte es el de la humildad y de la humildad de mente. De hecho, la única forma en que una iglesia puede permanecer fuerte y ser bendecida por Dios es que su gente ande en un espíritu de humildad (véase Estudio afondo I, Humildad, Fil. 2:3).

    ESTUDIO A FONDO 1

       (2:3) Humildad (tapeinophrosune), Humildad de mente (tapeinos): Ofrecerse como sumiso; caminar en un espíritu de humildad; presentarse como humilde y humilde de mente; ser de bajo grado y bajo rango; no ser arrogante, orgulloso, altivo o afirmativo.

    Advierta: Una persona humilde puede tener una alta posición, poder, riqueza, fama y mucho más, pero tiene en si un espíritu de humildad y sumisión. Se niega a si mismo en nombre de Cristo y a fin de ayudar a los demás.

    Los hombres siempre han considerado a la humildad como a un vicio. Un hombre humilde es, con frecuencia, considerado como un cobarde, un tipo de persona servil, despreciable, esclavizada. Los hombres le temen a la humildad. Sienten que la humildad es una señal de debilidad y que los hará objeto de desdén y abuso y que los excluirá y hará que lo ignoren.

    Debido a todo esto, los hombres ignoran y no toman en cuenta la enseñanza de Cristo sobre la humildad. Esto es trágico:

    [] Puesto que se necesita un espíritu humilde para la salvación (Mt. 18:3-4).

    [] Porque la idea de Dios sobre la humildad no es la de debilidad ni la de cobardía.

    Dios hace fuerte a la gente, lo más fuerte que pueden llegar a ser. Dios no quiere significar por humildad lo que significa para los hombres. Dios infunde un espíritu nuevo y fuerte dentro de una persona y hace que esa persona lo conquiste todo a lo largo de la vida. Él no quiere que una persona camine en el sendero del orgullo. Él quiere que la persona haga lo que dice la definición: Ofrecerse en un espíritu de sumisión y humildad; no actuar con soberbia, orgullo, altivez, arrogancia ni afirmación.

    La humildad es algo que debe desarrollarse. Las Escrituras nos dicen cómo hacerlo:

    “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mt. 11:29).

    “Y dijo: De cierto os digo, que, si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

    Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos” (Mt. 18:3-4).

    “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mt. 23:12).

    “Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión” (Ro. 12:16).

    “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor” (Ef. 4:1-2).

    “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:3-4).

    “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Col. 3:12-13).

    “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” (1 P. 5:6).

    Contrario a lo que el mundo cree, la humildad cosecha beneficios increíbles. Un estudio a fondo de los versículos anteriores lo demuestra.

    ▬ 1. La humildad se da en una persona que va hacia Cristo y aprende de Él. Conduce a la evaluación propia, una evaluación valiente y honesta. Cuando una persona mira a Jesucristo, ve lo que debería ser y esto lo motiva a convertirse en lo que debería ser. Ve dónde debe mejorar y es conducido a llenar las brechas.

    ▬ 2. La humildad deriva en la conversión, garantizando nuestra entrada al reino del cielo.

    ▬ 3. La humildad deriva en nuestra exaltación por parte de Cristo en ese día glorioso de redención.

    ▬ 4. La humildad deriva en relaciones sanas y en beneficios comunitarios y sociales (cp. Ro. 12: l6; Ef. 4: l-2; Fil. 2:3-4; Col. 3:12-13; l P. 5:6). Por ejemplo…

    • Reconoce y alaba a los demás.
    • Lleva a mejores relaciones.
    • Alienta y ayuda a los demás.
    • Motiva a los demás a crecer cada vez más.

    Cristo exige que sus seguidores caminen en humildad. La práctica de la humildad exige dos cosas.

    ▬ 1. La humildad exige una evaluación sincera de uno mismo. Barclay señala esto. La humildad proviene de conocernos, tal como somos en realidad. Proviene de una apreciación sincera de nosotros mismos. Se necesita valor para mirar dentro de nosotros y se necesita sinceridad para vernos tal cual somos: Básicamente centrados en nosotros mismos, un manojo de admiración propia; y amor propio. Solemos dramatizamos.

    Solemos vernos a través de cristales color de rosa. Nos vemos…

    • En el centro de la acción.
    • Como el héroe de un rescate espectacular.
    • Como el gran político que marcha hacia la victoria.
    • Como el famoso deportista que salva el juego en el último segundo o que realiza una jugada récord.
    • Como la reina de la belleza que embelesa a las multitudes.
    • Como el trabajador más brillante.
    • Como el Principe Encantado o Cenicienta barriendo a otros de sus pies.

    Siempre estamos en el centro de la escena. La humildad comienza a llegar cuando honestamente nos enfrentamos a nosotros mismos y admitimos nuestra calidad de estar centrados en nosotros mismos. El hecho de estar centrados en nosotros mismos debilita y limita las relaciones y los logros. La humildad alcanza su peso cuando perdemos nuestras vidas en la causa de Cristo y el bienestar de los demás.

    ▬ 2. La humildad requiere valor. Se necesita valor para ser honesto respecto de la propia actitud de estar centrado en uno mismo, y valor para convertirse o cambiar yendo hacia Cristo como un niño pequeño (Mt. 18:3-4). Se requiere valor para centrarse en Cristo y en las personas y para entregamos a la causa de Cristo y de los demás.

    “Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión” (Ro. 12:16).

    “Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo” (1 Co. 8:2).

    “Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, así mismo se engaña” (Gá. 6:3).

    “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:16).

    “Porque tú salvas al pueblo afligido, más tus ojos están sobre los altivos para abatirlos” (2 S. 22:28).

    “Con arrogancia el malo persigue al pobre; será atrapado en los artificios que ha ideado” (Sal. 10:2).

    “Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; más con los humildes está la sabiduría” (Pr. 11:2).

    “Ciertamente la soberbia concebirá contienda; más con los avisados está la sabiduría” (Pr. 13:10).

    “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Pr. 16:18).

    “Altivez de ojos, y orgullo de corazón, y pensamiento de impíos, son pecado” (Pr. 21:4).

    “¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él” (Pr. 26:12).

    “El altivo de ánimo suscita contiendas; más el que confía en Jehová prosperará” (Pr. 28:25).

    “¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!” (Is. 5:21).

    “Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra” (Is. 24:4).

    “Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová” (Abd. 4).

    “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; más el justo por su fe vivirá” (Hab. 2:4).

    “En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí; porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia, y nunca más te ensoberbecerás en mi santo monte” (Sof. 3:11).

        (2:4) Humildad: Está el rasgo de controlar el interés propio o lo que Barclay denomina concentración en el yo. Dicho de manera muy sencilla, un creyente cristiano debe olvidarse de sí. Debe dejar de mirar sus propias cosas, como…

    • ambición • ser rechazado • no ser reconocido • deseos • ser pasado por alto • no ser honrado • posición • ser desatendido • no haber recibido una posición • anhelos • ser ignorado

    Los creyentes deben concentrarse en Cristo y su ministerio para la gente y alcanzar el mundo con el glorioso evangelio de la salvación. No deben concentrarse en sí mismos. El mundo está demasiado necesitado; y demasiado desesperado para que cualquier creyente se centre en sí mismo. Se necesita que todo creyente alcance a los perdidos y solos, a los introvertidos y desvalidos, a los hambrientos y a los que tienen frio, a los pecaminosos y destinados a juicio de su comunidad y ciudad, país y el mundo. Todo creyente no necesita estar pensando en sus propias cosas, sino en las cosas de los demás. Debe…

    • visitar • testificar • transmitir • ministrar • alimentar • escuchar • planificar • ayudar • vestir • aconsejar • enseñar

    “Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mt. 19:21).

    “Fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis” (Mt. 25:43).

    “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará” (Lc. 9:23-24).

    “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).

    “Como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos” (1 Co. 10:33).

    “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Co. 8:9).

    “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).

    2ª a los Corintios 12:15: Yo, con mucho placer gastaré [todo] y me gastaré por vosotros. Si os amo hasta

    el extremo, ¿deberé acaso ser menos amado?

    » a. «Yo, con mucho placer gastaré [todo] y me gastaré por vosotros». En esta oración Pablo enfatiza el pronombre yo, el cual posee la intensidad de «yo mismo». Se señala a sí mismo como el padre espiritual de ellos, quien ofrece liderazgo y determina las cosas. En segundo lugar, escribe una frase adverbial superlativa: «mucho placer»; es decir, sin reservas se ofrece a sí mismo por los corintios (compárese 6:11–12; 7:3; Fil. 2:17). Pablo no toma en cuenta las fallas y deficiencias de los cristianos en Corinto y les da a conocer que se ha sacrificado por ellos.

    El texto griego contiene un juego de palabras que hemos podido duplicar en español: gastaré y me gastaré. En el caso de verbo transitivo gastar, le hemos suplido un complemento («todo»), el cual no existe en el texto griego. En otros casos donde aparece este verbo, se provee un complemento (p. ej., «[la mujer] había gastado todo lo que tenía» [Mr. 5:26]). Lo que Pablo está diciendo es que, sin ninguna duda de su parte, gastaría todo lo que posee (dinero, recursos, energía, tiempo y talentos) por el bienestar de los corintios. Les dijo a los ancianos de Éfeso que no había deseado poseer la plata, el oro o las ropas de nadie; trabajó con sus propias manos para suplir sus necesidades y las de sus compañeros (Hch. 20:33–34; véase también 1 Ts. 2:9). En Corinto, Pablo realizó labores manuales (fabricación de tiendas de campaña) para sustentarse económicamente, y de esta forma liberó a la iglesia de cualquier obligación financiera en cuanto a él. Entonces, en un sentido, Pablo gastó sus propios recursos en los corintios.

    El apóstol voluntariamente decidió llevar la carga una milla más, para el beneficio de su pueblo en Corinto. Dijo que con mucho gusto se gastaría por ellos; que daría hasta lo último por ellos. Ambos verbos, «gastaré» y «me gastaré», controlan la conclusión del versículo 15a: «por vosotros». Pero el griego contiene más; dice literalmente: «por vuestras almas», lo cual significa: «por vuestras vidas temporales». El alma se compone de ser y existencia, y es «la sede y el centro de la vida que trasciende la vida terrenal». Pablo está dispuesto a sacrificarse a sí mismo con el propósito de proveer una vida genuina, es decir, una vida completa y total para los corintios.

    » b. «Si os amo hasta el extremo, ¿deberé acaso ser menos amado?» Así como Pablo les dijo a los tesalonicenses que los amaba a tal extremo que compartía el evangelio y su vida con ellos (1 Ts. 2:8), así mismo les dijo a los corintios que los amaba profundamente (11:11). Como padre, amaba a los miembros de las iglesias al punto de engreírlos, especialmente a los corintios. Sin embargo, Pablo esperaba un amor recíproco (6:12–13) para edificar una relación saludable.

    No existe ningún rastro de incertidumbre en la declaración de Pablo acerca del amor, cuando escribe: «Si os amo». Esto es un hecho y no un deseo irreal. Pablo ama a los corintios más que otras congregaciones. En total habían recibido cuatro epístolas (dos canónicas, una carta anterior [1 Co. 5:9] y una carta dolorosa [2:3]), dos visitas, y muchos enviados (Silas, Timoteo, Apolos y Tito). Los miembros de esa iglesia debieron haber respondido con afecto genuino y respeto. Sin embargo, sucedió lo opuesto, ya que recibió más amor de parte de otras iglesias que la congregación de Corinto. Algunas traducciones tratan al versículo 15b como una oración declarativa: «Aunque amándoos más, sea amado menos». Pero si hacemos de esta oración una pregunta, entonces el tono de voz de Pablo se tranquiliza. Concordamos con todas las versiones modernas que promueven una declaración retórica.

    ¿Debería acaso Pablo, debido a su abundante amor por la gente de Corinto, ser amado menos? Pudo haber exigido sus derechos e insistir en el amor recíproco. Pero se abstiene de exigencias extremas para que su amor pueda tocar los corazones y las vidas de los corintios. El amor no siempre es recíproco; en ciertas circunstancias significa que hay que amar lo que no se puede amar, que hay que gastar dinero, tiempo y energías sin recibir las gracias. James Denney escribe: «Gastar y ser gastado, y no dejar nada hasta que todo se haya acabado; la vida misma no es algo que sea demasiado para dar, con tal de que el amor triunfe sobre la injusticia».

    3er Titulo: Generosa provisión de Dios sujeta a la conciencia viva del creyente. Versículos 25 y 26. De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. (Léase: Salmo 24:1. De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan. ▬ 1ª a los Corintios 8:7. Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina.).

    Comentario del versículo [25]. Comed todo lo que vendan en la carnicería sin hacer preguntas por motivos de conciencia.

    » a. «Comed todo lo que vendan en la carnicería». Pareciera un poco brusca la transición entre este versículo y el anterior. Por cierto, los editores del Nuevo Testamento griego empiezan aquí un nuevo párrafo, indicando con esto que Pablo se mueve a un nuevo asunto. Quizá podríamos decir que Pablo debió haber introducido sus ejemplos prácticos (vv. 25–27) de una forma más apropiada, pero también hay que reconocer que sigue con el mismo tema. Lo que hace es mezclar los principios del ejercicio de la libertad cristiana con aplicaciones a las circunstancias que encontrarán los destinatarios.

    Una de esas circunstancias era el comprar en una carnicería (véase también el comentario al capítulo 8). En el antiguo Corinto a la carnicería se le llamaba makellon, un término que también aparece en el latín (macellum). Los rabinos permitían que los judíos de la dispersión comprasen carne en el makellon, pero estipulaban que no debía ser carne sacrificada a ídolos. Además, el carnicero debía declarar que sólo tenía carne kosher, esto es, acorde al ritual judío. ¿Pero qué del cristiano gentil que pertenecía a la iglesia de Corinto? Ellos no tenían problema. El ciudadano ordinario de Corinto compraba carne que a menudo no tenía conexión alguna con la idolatría. C. K. Barret comenta: «El problema de la eidōlothyta [=carne sacrificada a un ídolo] rara vez habría ocurrido, y es posible que nunca hubiera surgido en una iglesia gentil como la de Corinto, si los creyentes judíos no lo hubiesen levantado (quizá fueron los del grupo de Cefas)».

    » b. «Comed … sin hacer preguntas por motivos de conciencia». Cuando Pablo aconseja a sus lectores a que coman carne sin preguntar por su procedencia, se dirige a los judíos cristianos, pues son ellos los que insistirían en comprar y consumir sólo comida kosher. Pero el consejo de Pablo contradice deliberadamente la enseñanza judía. Pablo pensaba que una vez que la carne llegaba a la carnicería, perdía su significado religioso.

    De seguro que no es al cristiano fuerte que Pablo anima a comer, ya que eran ellos los que hacían caer a otros (véase el v. 32). Tampoco es probable que de repente quiera persuadir al débil (8:1) a que coma comida sacrificial.69 El apóstol más bien les habla a sus compatriotas. A los judíos les molestaba la conciencia si comían comida que pudiese no cumplir con las reglamentaciones judías. Los cristianos judíos le consultan a Pablo qué dice la Escritura al respecto.

    [26]. Porque «Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella».

    Cuando Pablo da un consejo pastoral, por lo general prevé de que tendrá oposición y, por tanto, establece lo que enseña apelando a la Escritura. En esta oportunidad cita las conocidas palabras del Salmo 24:1, que tienen un mensaje similar a otros salmos (Sal. 50:12; 89:11).

    La literatura judía nos informa que la cita de este Salmo en particular se usaba al orar antes de las comidas. «El contenido y propósito principales de estas bendiciones eran alabar y agradecer a Dios por su abundante bondad, la que ha derramado sobre sus criaturas y, al mismo tiempo, pedirle permiso para gozar de los frutos de este mundo, porque ‘del Señor es la tierra y su plenitud’ [Sal. 24:1]». Es obvio que Pablo piensa en la hora de la comida, pues más adelante habla de participar en una comida y de dar gracias (v. 30).

    Mientras que los rabinos empleaban las palabras del Salmo 24:1 a la hora de la comida, Pablo añade una interpretación adicional que acepta y agradece todo tipo de comidas. Aquí oímos el eco de la voz celestial que le dijo a Pedro «Lo que Dios ha purificado, tú no lo llames impuro» (Hch. 10:15; véase los vv. 9–16). Por implicación, los cristianos judíos podían comprar en la carnicería y no debían preguntar por el origen de la carne cuando comían. Aunque Pablo no añade una conclusión cuando cita el Salmo 24:1 para fundamentar su argumento, lo que intenta decir es claro. Aun si la carne fue ofrecida a un ídolo, no debe ser un asunto de conciencia para los corintos, porque Dios es el Señor de la creación.  El sentido del Salmo 24:1 se refleja en el comentario que Pablo hace sobre la creación: todas las cosas existen por Dios el Padre y el Señor Jesucristo (8:6). El Señor lo ha creado todo y es él quien santifica la comida. Por tanto, los cristianos deben de recibirla de su mano como una respuesta a la oración: «Danos hoy nuestro pan cotidiano» (Mt. 6:11).

       Salmo 24:1: SALMO LITURGICO. HIMNO DE PROCESION: EL REY DE GLORIA

    Es muy posible que este Salmo surja del acontecimiento registrado en 2 Samuel 6, es decir, la ocasión de trasladar el arca de la casa de Obed-Edom hasta el monte Sion. El título en la LXX agrega: “para el primer día de la semana”. Más tarde llegó a ser un salmo de expectación de la venida del Señor a su templo: Malaquías 3:1.

    Adoración al Rey creador, vv. 1, 2

    Lo primero que hace el salmista es destacar la absoluta soberanía de Dios. El es dueño de todo; de toda la tierra y de todos sus habitantes.

    El v. 2 usa lenguaje común en la mitología cananea, pues yam 3220 “mar” y nahar 5104 “rio” eran dioses rivales de Baal. Pero el salmista desmitifica este lenguaje; ahora “mar” y “río” no son dioses, son elementos que el único Dios Creador usó para hacer este mundo. Los hebreos y sus vecinos cananeos entendieron el contraste que quiso hacer el salmista.

       Comentario de 1ª a los Corintios 8:7: (8:4-8) La libertad cristiana ▬ Libertinaje: Segundo, saber que el alimento no hace a una persona espiritual.

    ▬ 1. El problema corintio era un problema crítico según ya se ha analizado (vea la nota introductoria l Co. 8: 1-13). Pablo estaba de acuerdo con aquellos que sabían que “un ídolo nada es en el mundo”. Los ídolos no son dioses, no importa lo que puedan pensar sus adoradores. No hay más Dios que uno. Es cierto que las personas invocan dioses, pero:

    • Son dioses de su propia mente e imaginaciones, ideas y conceptos.
    • Son dioses de madera y piedra.
    • Son dioses y señores de su propia creación.

    Sin embargo, en comparación con los dioses de los hombres, observe la verdad.

    » a. Hay solo un Dios, solo uno que es el ser majestuoso y supremo del universo.

    => Es el Padre del Señor Jesucristo y de todos los creyentes. (Se hace énfasis acá en que Él nos cuida como un padre cuida a sus propios hijos.)

    => Es aquel “del cual proceden todas las cosas”. Él es la Fuente de toda creación.

    (Esto contrasta con los incrédulos que tienen sus propios dioses y permiten y dicen que todos los dioses son igualmente verdaderos.)

    => Nosotros estamos en Él. Él es nuestra vida, la fuente de todo bien y dádiva perfecta (Stg. 1:17).

    » b. No hay más que un Señor Jesucristo, solo un Señor y administrador que media supremamente entre Dios y el hombre.

    => Por medio de Él son todas las cosas Él fue el Agente, la Persona que creó todas las cosas para el Padre (Jn. 1:1-3; Col. 1:15-17).

    => Nosotros somos por medio de Él: Él nos salvó y nos redimió. Solo Él es el Salvador del mundo.

    ▬ 2. Sucede lo siguiente: Algunos de los creyentes corintios eran inmaduros; tenían un conocimiento inmaduro y era probable que regresaran al pecado y profanaran la conciencia de cada uno de ellos (v. 7).

    No habían crecido lo suficiente espiritualmente como para deshacerse del mundo y de sus falsas creencias. Por consiguiente, si participaban de los placeres cuestionables y las reuniones sociales, profanarían sus conciencias. No eran suficientemente fuertes en el plano espiritual como para controlar la mente y las creencias de ellos, todavía no, no del todo.

    ▬ 3. La realidad es que el alimento es irrelevante para Dios. No nos hace más ni menos espirituales. La palabra

    “vianda” quiere decir alimento. Comer o abstenemos no nos hace aceptos ante Dios, ninguna de las dos opciones nos hace mejor (sobresalir, tener ventaja) ni peor (carecer o fracasar).

    “Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres” (Hch. 24:16).

    “Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia” (Ro. 13:5).

    “Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que, con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros” (2 Co. 1:12).

    “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (1 Ti. 1:5).

    “manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos” (1 Ti. 1:19).

    “que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia” (1 Ti. 3:9).

    “Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo” (He. 13:18).

    “teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo” (1ª Pedro 3:16).

    Semana del 09 al 15 de febrero de 2026.

    Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.

     

  • DOMINGO 01 DE FEBRERO DE 2026.  “LA REPARTICIÓN DE LA HEREDAD SERÁ CONFORME A LA ORDENANZA DIVINA”.

       Lección: Números 26:52 al 56. 52. Y habló Jehová a Moisés, diciendo:  53. A éstos se repartirá la tierra en heredad, por la cuenta de los nombres. 54. A los más darás mayor heredad, y a los menos menor; y a cada uno se le dará su heredad conforme a sus contados. 55. Pero la tierra será repartida por suerte; y por los nombres de las tribus de sus padres heredarán. 56. Conforme a la suerte será repartida su heredad entre el grande y el pequeño.

       Comentario general del contexto bíblico: Versículos 52-56: Instrucciones relativas a la Distribución de la Tierra. – En Números 26:53, Números 26:54, se da el mandato de repartir la tierra en herencia entre las doce tribus (“a éstos”), según el número de los nombres (Números 1:2-18), es decir, a las tribus y familias que contenían sólo unas pocas personas, debían hacerlo pequeño; a cada uno según la medida de sus personas reunidas (ל debe repetirse antes de אישׁ). En Números 26:55, Números 26:56, se ordena aún más que la distribución se haga por sorteo. “Conforme a los nombres de sus tribus paternas (los hijos de Israel) la recibirán (la tierra) por heredad”. El significado de estas palabras sólo puede ser que cada tribu debía recibir una provincia propia como herencia, la cual debería ser llamada por su nombre para siempre. La otra regulación en Números 26:56, “conforme a la medida de la suerte se repartirá su heredad (la heredad de cada tribu) entre los numerosos y los pequeños (tribu)”, sin duda debe entenderse como que significa que, en la división de los territorios de las tribus, de acuerdo con los tamaños comparativos de las diferentes tribus, debían adherirse a la porción de tierra que correspondía a cada tribu en el sorteo. La magnitud y límites de las posesiones de las diferentes tribus no podían determinarse por sorteo según la magnitud de las tribus mismas: todo lo que posiblemente podía determinarse era la situación que había de ocupar la tribu; de modo que R. Bechai tiene toda la razón al observar que “el sorteo se efectuó para la distribución más conveniente de las diferentes porciones, ya sea de mejor o inferior condición, para que no haya ocasión para contiendas y codicia”, aunque el motivo asignado es demasiado parcial en su carácter. La suerte debía determinar la porción de cada tribu, no sólo para prevenir toda ocasión de descontento y queja, sino para que cada tribu pudiera recibir con gratitud la posesión que le correspondía en suerte como la herencia que Dios le había asignado, el resultado de la suerte es considerada por casi todas las naciones como determinada por Dios mismo (cf. Proverbios 16:33; Proverbios 18:18). Por este motivo, los griegos y los romanos no solo recurrieron al sorteo en la distribución de las tierras conquistadas (véanse las pruebas en Clericus, Rosenmüller y Knobel), sino que todavía se emplea en la división de tierras. (Para más comentarios, véase en Josué 14:1).

       La repartición de la heredad conforme a la ordenanza divina, basada en principios bíblicos (Números 26:52-56), establece una distribución justa y proporcional a la cantidad de personas (mayor heredad a grupos más grandes, menor a los más pequeños) y determinada por suerte para asegurar la equidad. Este proceso refleja la administración de Dios sobre la tierra y la provisión familiar.

    • Fundamento: La repartición se basa en «la cuenta de los nombres» (censo), garantizando proporcionalidad.
    • Método: Se utilizaba la suerte para distribuir la tierra, lo que denotaba la dirección divina en la asignación final.
    • Significado: Una heredad representa una porción de terreno cultivado legado a una familia a perpetuidad, destacando la importancia de la propiedad familiar en el contexto bíblico.
    • Principio Espiritual: Se alinea con la idea de que Dios elige y dirige la heredad de sus hijos, garantizando que cada uno reciba lo necesario.

    En resumen, la repartición según la ordenanza divina busca equidad, proporcionalidad y obediencia a la guía de Dios en la distribución de recursos.

       Referencias Bíblicas: «Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.» (Romanos 11:36).

       «El bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos; Pero la riqueza del pecador está guardada para el justo.» (Proverbios 13:22.).

       Nota: ¿Qué dice Dios sobre las herencias de los hijos de Dios?

    de recibir una herencia que Dios tiene guardada para nosotros en el cielo; herencia que no se arruina, ni se destruye, ni pierde su valor. Por medio de la fe, el poder de Dios los protege para que reciban la salvación que Dios les dará a conocer en el día final.

       «Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.» (1ª de Pedro 1:4-5.).

       «En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.» (Ef. 1:11-14).

    Texto: “Y mandó Moisés a los hijos de Israel, diciendo: Esta es la tierra que se os repartirá en heredades por sorteo, que mandó Jehová que diese a las nueve tribus, y a la media tribu”. (Números 34:13)

         Versículos 13: Esta tierra, según los límites así descritos, los israelitas debían repartirla por sorteo (Números 26:56), para dársela a las nueve tribus y media, como ya habían recibido las tribus de Rubén, Gad y la mitad de Manasés. heredad al otro lado del Jordán (Números 32:33).

       El Señor le indicó a su pueblo cómo repartir la tierra. El sacerdote Eleazar, su líder espiritual, y Josué, su comandante militar, debían tomar un jefe para repartir la tierra por heredad (18). A causa de la rivalidad que había tenido lugar tantas veces durante el viaje por el desierto, se debía minimizar cualquier posibilidad de controversia, discordia y encontronazos. Diez líderes de tribus debían compartir con los líderes de la comunidad la tarea de dividir el territorio justamente entre las tribus, según el plan del Señor comunicado por Moisés (33:54). Sólo se necesitaban diez hombres, porque dos tribus y la media tribu iban a regresar a la zona al este del Jordán una vez que se hubiera llevado a cabo la invasión con éxito (13–15).

    1er Título: Dios da a conocer cómo repartir la tierra con equidad. Versículos 52 y 53. Y habló Jehová a Moisés, diciendo: A éstos se repartirá la tierra en heredad, por la cuenta de los nombres (Léase: Deuteronomio 1:8. Mirad, yo os he entregado la tierra; entrad y poseed la tierra que Jehová juró a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob, que les daría a ellos y a su descendencia después de ellos. ▬ Deuteronomio 32:4. Él es la Roca, cuya obra es perfecta. Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.).

       Deuteronomio 1:8: Dios ordena al pueblo que salga de Horeb, 1:5–8. Otra vez el escritor de Deuteronomio establece que la ley fue proclamada al otro lado del Jordán, cuando el pueblo estaba aún en la tierra de Moab. El otro lado del Jordán es la tierra de Moab. Esto significa que el libro fue escrito desde la perspectiva del redactor del libro de Deuteronomio (ver 1:1). La palabra ley, en heb. torah8451, significa “enseñanza” o “instrucción”. Moisés es presentado como un maestro que explica o interpreta las palabras de Jehová al pueblo.

       La palabra explicar aparece en 27:8 y Habacuc 2:2 con el significado de “escribir en piedra”. Como maestro de la ley, Moisés no solamente explica o interpreta las estipulaciones del pacto y las demandas de Jehová, sino que inculca en la mente y en el corazón del pueblo lo que Israel debe hacer para vivir como pueblo de Dios en la tierra prometida. La autoridad de Moisés como maestro y predicador de la torah de Jehovah viene de su oficio de mediador del pacto. Su misión era exponer a Israel la implicación de vivir bajo las estipulaciones del pacto para la vida social y religiosa de la nación.

       Después de la salida de Egipto, Israel fue directamente al monte Sinaí donde permaneció casi dos años (ver Ex. 19:1 y Núm. 10:11). Después de su estancia en el monte, el Señor ordenó al pueblo salir de la región donde estaban y empezar su marcha hacia Canaán para poseer la tierra prometida. El pueblo tenía que abandonar la seguridad de la presencia de Jehovah en el monte Sinaí y experimentar la realidad del desierto. La posesión de la tierra prometida requería el sacrificio del desierto.

      En el v. 6 Moisés introduce el Dios de Israel. Su nombre es Jehovah. En Éxodo 3:14, 15, el Dios de Israel reveló su nombre a Moisés como Jehovah (YHWH; ver el comentario de Andrés J. Glaze en el tomo sobre Éxodo, de esta misma serie, pp. 69–71). El nombre de Dios, YO SOY, está asociado con el verbo hayah, “ser”. En castellano el nombre Jehovah está compuesto de las letras del tetragrama YHWH y de las vocales del nombre Adonai y produce el nombre Jehová. El mismo procede de la vocalización del nombre divino en el Texto Masorético (el texto heb. Del AT) y probablemente empezó a ser usado en el siglo XV d. de J.C. La expresión nuestro Dios y “tu Dios” es característica del libro de Deuteronomio. Las dos expresiones están relacionadas con el pacto y reflejan la relación íntima que existía entre Jehovah e Israel.

       La orden de marchar hacia la tierra prometida (v. 7) indica que Israel iba a seguir el camino más corto hacia Canaán. Pero por causa de la rebelión del pueblo, fueron condenados a pasar 40 años en el desierto antes de entrar en Canaán (1:34–40). La extensión de la tierra prometida (v. 7) es una descripción ideal de la herencia de Israel. Durante la mayor parte de su historia, Israel nunca pudo alcanzar este límite ideal de sus fronteras, con la excepción de un breve período durante los reinados de David y Salomón (2 Sam. 8:3; 1 Rey. 4:21). La región montañosa de los amorreos es una referencia a las áreas montañosas de Canaán y Transjordania. En Deuteronomio, el nombre amorreo se usa generalmente para designar a los habitantes autóctonos de Canaán. El Arabá es el valle del Jordán. La Sefela o “tierra baja” es el área semi llana entre las montañas de Judá y el área fértil del llano de Filistea. El Néguev es la región árida que formaba el desierto al sur de Judá, desde Hebrón hasta Cadesbarnea. La costa del mar es la costa del Mediterráneo. La tierra de los cananeos probablemente es una referencia al valle de Jezreel en el norte de Canaán, hacia el Líbano. Dios manda a Israel que salga del monte donde había permanecido por mucho tiempo y que marche hacia la tierra prometida a cumplir su destino.

       En heb. la palabra “poseer” tiene la idea de recibir como herencia. La tierra de Canaán pertenecía a Jehovah y ahora que Israel era su pueblo escogido, él da la tierra a Israel como una herencia especial. La tierra de Canaán fue prometida a Abraham (Gén. 15:7), a Isaac (Gén. 26:3) y a Jacob (Gén. 35:12). La conquista de la tierra en los días de Josué fue una confirmación de la promesa que Jehovah había hecho a los patriarcas (Jos. 11:23; 23:14).

       Deuteronomio 32:4. La fidelidad de Dios, 32:4. Moisés declara que Jehovah es la roca de Israel. Esta designación aparece también en los vv. 15, 18, 30, 31 y 37 y habla de la estabilidad, permanencia e inmutabilidad de Dios. La naturaleza del Dios de Israel, un Dios de amor y compasión, un Dios fiel y misericordioso, no cambia. Por cuanto la naturaleza de Dios no cambia, el pueblo de Israel encontrará en él el refugio para vivir su vida en un mundo que estaba constantemente cambiando. Por cuanto el Dios de Israel es un Dios que no cambia en su carácter, sus obras son perfectas y sus designios son justos. Dios es fiel y verdadero y en él no hay maldad. Él es justo en su manera de tratar con el pueblo y recto en su conducta con Israel.

       Referencias Bíblicas: «La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo.» (Levítico 25:23).

       Con equidad será dada la recompensa a los creyentes: (Mateo. 5:1 al 11). «Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 4. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. 5. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. 6. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. 7. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 8. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. 9. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. 11. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.»

    2° Título: Justa asignación para cada tribu. Versículo 54. A los más darás mayor heredad, y a los menos menor; y a cada uno se le dará su heredad conforme a sus contados.  (Léase: Números 33:54. Y heredaréis la tierra por sorteo por vuestras familias; a los muchos daréis mucho por herencia, y a los pocos daréis menos por herencia; donde le cayere la suerte, allí la tendrá cada uno; por las tribus de vuestros padres heredaréis. ▬ Josué 11:23. Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que Jehová había dicho a Moisés; y la entregó Josué a los israelitas por herencia conforme a su distribución según sus tribus; y la tierra descansó de la guerra).

       Números 33:54-56: El mandato de dividir la tierra por sorteo entre las familias es en parte una repetición verbal de Números 26:53-56. וגו לו יצא אל־אשׁר: literalmente, “en eso, donde le salga la suerte, será para él” (es decir, para cada familia); en otras palabras, es recibir aquella porción de tierra a la que le señalará el lote que salga de la urna. “Conforme a las tribus de vuestros padres:” véase Números 26:55. – El mandamiento cierra en Números 33:55, Números 33:56, con la amenaza de que si no exterminaban a los cananeos, no sólo los que quedaran se convertirían en “espinas en sus ojos y aguijones en sus costados”, es decir, inflige las heridas más dolorosas sobre ellos, y hazles la guerra en la tierra; pero Jehová también haría con los israelitas las mismas cosas que había pensado hacer con los cananeos, es decir, expulsarlos de la tierra y destruirlos. Esta amenaza la repite Josué en su último discurso a la congregación reunida (Josué 23:13).

       Josué 11:23: Resumen de los objetivos alcanzados, 11:15-23

       Esta sección recuerda que Josué ha tenido éxito en esta nueva campaña debido a la obediencia total a la voluntad de Dios, «sin omitir nada de todo lo que Jehovah había mandado a Moisés» (v. 15). De esta forma, el autor está diciendo que la historia de Israel es un continuo cumplimiento de las promesas divinas hechas a Moisés como principal protagonista de la liberación de la esclavitud. Hay todo un proyecto, un destino delineado por la omnisciencia de Dios que si bien encuentra tropiezos en la desobediencia del ser humano aún esto es usado para cumplir con las promesas que Dios hizo en beneficio de estos mismos hombres. No es fácil comprender cómo se lleva a cabo el cumplimiento de estas promesas, porque lo más importante no es comprenderlo para creerlo sino creerlo para comprenderlo. El objetivo del autor del libro de Josué (“el maestro”; ver Introducción) era alimentar la fe de los israelitas antes que confundirlos acerca del cómo se llevaron a cabo las tomas de estas tierras y para ello se presuponía que había fe en Israel. Los relatos históricos fortalecían la esperanza y la confianza en que Dios actuaría de la misma forma en el “hoy” (yom 3117; ver 4:9; 5:9; 6:25; 7:26; 8:28, 29; 9:27; 10:27; 13:13; 14:14; 15:63; 16:10; 22:3, 16, 18, 22, 29, 31; 23:9; 24:15) de los primeros lectores, pero que al mismo tiempo esperaba una respuesta igualmente obediente de ellos como lo hizo Josué.

       Una expresión muy significativa aparece en los vv. 16 y 23. Dice: “Así tomó Josué toda esta tierra”. Da la nota predominante del proceso que está viviendo el pueblo, pues el éxito del líder es una demostración que Jehovah está con ellos.

       El pasaje ofrece una visión panorámica de las tierras poseídas, divididas en varias zonas geográficas: las colinas, la tierra de Gosén (es decir la tierra pastoril de Gabaón, 10:41), el valle, las llanuras y las montañas de Israel (o sea el Carmelo). La descripción destaca la variedad geográfica como característica de la región. En síntesis, se muestra que toda oposición ha sido derrotada y que la posesión de Canaán es una realidad que abarca un buen número de ciudades. Se destaca (v. 21) especialmente la derrota de los anaquitas, pues ellos fueron visitados por los espías (Núm. 13:33) que regresaron con informes desalentadores a Moisés.

       El v. 20 es una reflexión teológica sobre el porqué los pueblos fueron derrotados. En ella se afirma de manera muy natural la soberanía de Dios sobre la historia y cómo él usa las actitudes de los hombres para llevar a cabo sus planes. El texto va más allá para decir (v. 20) que Jehovah mismo es la causa de esas actitudes.

       En la actualidad, algunos estarían muy contentos con especular acerca de cómo Dios provoca en los seres humanos resistencia a sus planes para de esta manera cumplirlos finalmente sin tener en cuenta su voluntad. Sin embargo, y a pesar del menosprecio que muchos comentaristas hacen del texto, es importante señalar que la manera como el autor del texto bíblico entiende la acción de Dios no debe dar espacio para explicaciones fáciles que están siempre enmarcadas dentro de una lógica muy humana y racional. No obstante, puede decirse que como el propósito de Dios era entregar en manos de los hebreos a estos reyes y ciudades, su endurecimiento de corazón fue una preparación para su propia destrucción.

       La sección finaliza diciendo: “Y la tierra reposó de la guerra” (v. 23c). El sentido es que no habría necesidad de más acciones bélicas. Sin embargo, la historia posterior demuestra que faltaba aún mucho tiempo para alcanzar la meta propuesta por Jehovah a su pueblo (v. 18) y que aun poco antes de morir Josué todavía quedaba mucha tierra por poseer (13:1). Esto encuentra consonancia con el libro de los Jueces que muestra a las tribus individualmente tomando posesión de las tierras.

       Nota: La asignación justa de la Tierra Prometida se realizó bajo el liderazgo de Josué (Josué 13-19) a las doce tribus de Israel, distribuyendo el territorio principalmente por sorteo, pero ajustado según el tamaño poblacional y las necesidades de cada tribu. La tribu de Leví no recibió una porción territorial fija, sino ciudades dispersas al ser dedicada al sacerdocio. La asignación parte desde la promesa en Genesis 12:1. Hasta el cumplimiento de Josué 13 al 19.

       Referencias bíblicas: «Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.» (Ge. 12:1.).

    «Así ha dicho Jehová el Señor: Estos son los límites en que repartiréis la tierra por heredad entre las doce tribus de Israel. José tendrá dos partes.» (Ezequiel 14:13.).

       Nota: La asignación justa para cada creyente en el cielo se basa en la gracia divina y en la fidelidad demostrada en la tierra, incluyendo recompensas proporcionales a las decisiones y la obediencia, denominadas coronas. Se describe un estado de «gloria aumentada» y un destino en la nueva tierra (Nueva Jerusalén) donde se disfrutará de la presencia de Dios y el reencuentro con seres queridos, fruto de una vida de pactos.

      Referencias Bíblicas: Asignación en los cielos. «Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos» (Apocalipsis 7:9.).

       Para alcanzar la asignación en el cielo es por fe; (Salvo por gracia, no por méritos). «Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo)» (Ro. 10:6).

       «Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.» (1ª Pedro 4:10).

       Justa equidad: «hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.» (1ª Corintios 12:5-7).

    3er Título: La adjudicación por sorteo para evitar la murmuración. Versículos 55 y 56. Pero la tierra será repartida por suerte; y por los nombres de las tribus de sus padres heredarán. Conforme a la suerte será repartida su heredad entre el grande y el pequeño (Léase: Josué 18:10. Y Josué les echó suertes delante de Jehová en Silo; y allí repartió Josué la tierra a los hijos de Israel por sus porciones. ▬ Proverbios 16:33. La suerte se echa en el regazo; Mas de Jehová es la decisión de ella.).

       Josué 18:10: En los vv. 2 al 10 se desarrolla un diálogo de Josué con los representantes de otras tribus en el que les reprocha por el hecho de no haber tomado posesión de la tierra aún y, al parecer, por su desinterés en explorarla para dar lugar a la distribución. La tierra que quedaba por ocupar debía ser recorrida y descrita después de tomar nota de sus ciudades y de los territorios respectivos (v. 4). Las heredades habían de dividirse en siete partes iguales, teniendo en cuenta que quedaban “siete tribus de los hijos de Israel, a las cuales todavía no se les había repartido heredad” (v. 2b) y que los levitas no habían de poseer territorio tribal como tal (v. 7).

       Los supervisores de la tierra debían ser tres varones por cada tribu (v. 4). Aunque la suerte, o el sorteo, determinó la parte del territorio que le pertenecía a cada tribu, ella no podía determinar la magnitud de cada heredad. Debido al descontento de los descendientes de José por lo pequeño del territorio que les tocó, el nombramiento de una comisión de veintiún representantes (“tres hombres de cada tribu”, v. 4a) parece una medida preventiva tendiente a evitar futuros reclamos de parte de otras tribus.

       Los veintiún representantes dividirían la tierra (v. 5a), según el valor y el número de ciudades existentes delineándola en siete partes. Esta tarea no era fácil, exigía estudio e inteligencia, que al parecer ellos o sus instructores habían adquirido en Egipto. Josefo dice que este reconocimiento fue hecho por expertos en geometría, lo cual parece estar comprobado por el relato minucioso de los límites de estas tribus. La tarea se llevó a cabo y el informe fue presentado a Josué (vv. 8, 9).

       Algunos hacen notar, a manera de aplicación, que la actitud de los líderes de estas siete tribus parece ser semejante a la actitud de aquellos cristianos que piden y ruegan a Dios por soluciones a sus problemas. Piden recursos económicos y oportunidades de trabajo, pero cuando tienen los recursos, cuando las oportunidades se presentan y cuando las soluciones están delante de ellos, no asumen sus tareas y responsabilidades prácticas. Por esta negligencia “la tierra que… ha dado Jehovah” (v. 3b) queda sin poseer.

       A veces no se valoran las bendiciones que Dios ha colocado a nuestro lado o no se aprecian los recursos humanos y materiales de que se disponen para llevar a cabo la misión de la iglesia o para alcanzar una plena realización en nuestras vidas.

       Un joven rector al asumir su cargo en un Seminario de América Latina propuso como lema a los estudiantes, empleados y demás colaboradores la siguiente expresión: «No pidamos un Seminario mejor, hagámoslo». Al parecer muchos se quejaban y se preocupaban porque el Seminario estaba en crisis económica, pero se olvidaban de que a su lado había suficientes recursos como para sacar de la crisis a la institución.

       Al parecer, a los líderes de estas tribus también los había entretenido los logros provisionales y los botines de guerra alcanzados cuando lucharon por otras tribus. No pensaron más allá de donde estaban parados. Olvidaban a las generaciones posteriores y vivían de lo fácil, evitando el cultivo de la tierra y la domesticación de animales. No aprovecharon los recursos que Dios estaba colocando frente a ellos por su falta de visión del futuro. Cuando no hay una visión clara del futuro que Dios está forjando delante de nosotros, las oportunidades se desperdician y los obstáculos se sobreestiman.

       Proverbios 16:33: El v. 33. Vuelve a repetir la doctrina de la soberanía de Dios (vv. 1, 9). “Echar suertes” era una práctica común para tomar las decisiones ambiguas al hombre (ver Deut. 33:8; Lev. 16:8; Jos. 14:2; Neh. 10:34; 11:1; Prov. 18:18; Hech. 1:26). Las piedras con algunas marcas especiales se echaban en el efod del vestido (del sacerdote) y después eran extraídas. El v. 33 enseña que el hombre puede echar las suertes en el efod, pero lo que sale viene de Dios y no lo sabe el hombre, de modo que Dios toma la decisión.

        La adjudicación por sorteo en la Biblia se utilizaba para tomar decisiones imparciales y divinamente guiadas, evitando así la murmuración, los celos y las disputas humanas al confiar la selección a la voluntad de Dios. Ejemplos incluyen el reparto de la Tierra Prometida y la elección de oficios, demostrando sumisión a la autoridad divina. «Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles» (Hech. 1:26). «Los repartieron, pues, por suerte los unos con los otros; porque de los hijos de Eleazar y de los hijos de Itamar hubo príncipes del santuario, y príncipes de la casa de Dios.» (1ª Crónicas 24:5.).

    Domingo 01 febrero de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 02 AL 08 DE FEBRERO 2026.“EXAMINAR LA NATURALEZA ESPIRITUAL Y LAS CONSECUENCIAS DE LA COMUNIÓN CON LOS ÍDOLOS”.

    SEMANA DEL 02 AL 08 DE FEBRERO

    “EXAMINAR LA NATURALEZA ESPIRITUAL Y LAS CONSECUENCIAS DE LA COMUNIÓN CON LOS ÍDOLOS”.

    Lectura Bíblica: 1a a los Corintios 10:18 al 22.18. Mirad a Israel según la carne; los que comen de los sacrificios, ¿no son partícipes del altar? 19. ¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? 20. Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios.  21. No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. 22. ¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que él? 

       Comentario general del contexto bíblico: (10:15-22) Idolatría: Primero, ¿nuestra participación en reuniones sociales identifica a quién adoramos? Observe seis elementos.

    ▬ 1. La participación en la Cena del Señor nos identifica como adoradores del Señor (v. 16). Cuando participamos de la copa y el pan, declaramos que adoramos al Señor:

    • Que gozamos de fraternidad y comunión con Él.
    • Que estamos atados a Cristo por su cuerpo y su sangre.
    • Que le hemos entregado a Él nuestra vida.
    • Que estamos comprometidos con su muerte y con su propósito.

    ▬ 2. La participación con otras personas nos identifica con su reunión o actividad (v. 17). Los creyentes que se juntan para participar de la Cena del Señor están identificados como adoradores del Señor. Su propósito para congregarse es participar del pan como una comunión de creyentes. Por consiguiente, es natural que se les mire e identifique como adoradores del Señor. Sucede lo siguiente: A los creyentes que se juntan con los incrédulos en sus reuniones se les identifica con la reunión de los incrédulos.

    3. La participación de Israel los identificó como adoradores de Dios (v. 18). Cuando se ofrendaba un animal en sacrificio a Dios, solo una parte del animal se consumía realmente en el altar. El resto de la carne siempre se guardaba y la comían tanto el que hacía la ofrenda como el sacerdote. El hecho mismo de que el adorador judío participara de la misma carne ofrendada en sacrificio lo identificaba como un adorador de Dios. El Dios a quien él le ofrendaba sacrificios lo identificaba en fraternidad y comunión con Dios; lo identificaba como un adorador de Dios.

    ▬ 4. La participación en la idolatría es una adoración sin sentido (v. 19). El ídolo, cualquiera que sea, no es nada. No tiene existencia, no tiene alma, no tiene espíritu, no tiene poder, no tiene existencia objetiva. Un ídolo no es más que la imaginación y la idea en la mente de un hombre. No es más que un producto de la imaginación del hombre.

    ▬ 5. La participación en la idolatría es confraternizar con los demonios (v. 20). El diablo y sus ángeles o demonios están detrás de toda idolatría, ya sea la idolatría de una sociedad infiel o de una sociedad educada. Las Escrituras declaran definitivamente:

       “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:12).

       “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Co. 11:14, 15).

       Satanás quiere herir a Dios y destruir el propósito de Dios de salvar al hombre. Satanás lo hace alejando a los hombres del Señor Jesucristo, engatusando a los hombres para que le entreguen la vida de cada uno de ellos a las cosas y dioses de este mundo. Cuando una persona es consumida por algo en esta tierra, ha hecho la voluntad de Satanás: Esa persona se ha vuelto hacia otra cosa que no es Dios.

       Observe lo que dicen las Escrituras: Cuando las personas hacen sacrificios (ya sean de animales o de sí mismas) a otra cosa que no sea Dios, están haciéndole sacrificios al diablo. Hay algo que es cierto: El ofrecimiento de lealtad y compromiso no es a Dios. Y no es a alguna cosa o ídolo hecho por el hombre, porque los ídolos y las cosas nada son. No tienen sentido como objetos de adoración. ¿A quién entonces la persona ofrece su lealtad? Dicen las Escrituras que a los demonios. Note el planteamiento claro: “[no] os hagáis partícipes con los demonios”. En otras palabras, “Huid de la idolatría”.

    ▬ 6. La participación en la idolatría condena a una persona (v. 21). Resulta completamente imposible participar en una verdadera adoración de Dios y en la adoración de los demonios.

       “No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios” (v. 21).

       Una persona no puede ser invitada del Señor en su mesa e invitada a la mesa de los demonios idólatras. Dios no lo permitirá. Tal hipocresía provoca al Señor. Y no somos más fuertes que Él. No podemos escapar de su juicio si practicamos la idolatría.

       “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido… Profesando ser sabios, se hicieron necios, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que, al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén” (Ro. 1:21-22, 25).

       “Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén” (1 Jn. 5:21).

       “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra” (Éx. 20:4; cp. Lv. 26:1).

       “Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos” (Dt. 11:16).

    Nota del expositor: «Es de suma importancia considerar que todo servicio a Dios trae comunión con El; por lo tanto, participar de los ídolos traerá comunión con el demonio, el mundo y la carne».

    1er Título: Participar de las cosas santas trae bendición; no así participar de los ídolos. Versículos 18 y 19. Mirad a Israel según la carne; los que comen de los sacrificios, ¿no son partícipes del altar? ¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? (Léase: Romanos 1:22 al 25. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que, al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. ▬ San Juan 6:50 y 51. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.).

       Romanos 1:22 al 25: Cambiaron la gloria de Dios por imágenes idólatras (1:22–23)

       A pesar de esto, los gentiles “afirmaban ser sabios”, y podemos ver por qué. Los griegos desarrollaron una gran concentración de “sabiduría” filosófica y médica, pero su estilo de vida y cultura fueron increíblemente depravados. La sabiduría mundana no es lo mismo que la verdad divina, por lo tanto, en medio de todo su conocimiento, “se volvieron necios”. Su pretensión a la sabiduría mundana demostró ser una tontería, porque adoraban, primero, a ellos mismos y, en segundo lugar, a dioses falsos.

       Al hacerlo, “cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes” (v. 23). “Cambio” (ēllaxan) significa sustituir una cosa por otra. Esto explica la naturaleza necia de la idolatría, ya que sustituye a los dioses falsos por el único Dios verdadero. La “gloria del Dios inmortal” se refiere a la grandeza y majestad de Dios en su trono como en Isaías 6 y Apocalipsis 4. Los reyes de los antiguos imperios poseían un esplendor terrenal meramente temporal, pero el Dios Creador es eterno e inmortal. Él solo es digno de adoración. La frase de Pablo aquí alude al Salmo 106:20 y Jeremías 2:11, los cuales tienen a las naciones “cambiando a su Dios glorioso por ídolos sin valor”. La gloria que se habla aquí es la Shekinah, la gloria de Dios que habita en su santuario entre su pueblo (Éx 40:34–35; 1Re 8:10–11; Sal 26:8).

       Al rechazar al Dios inmortal, los gentiles depravados preferían “imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles”. Dos cosas en esta frase enfatizan la inferioridad y debilidad de las imágenes idólatras. Primero, “réplicas” enfatiza la naturaleza artificial y falible de estos ídolos; segundo, “hombre mortal” está en contraste con “Dios inmortal”, enfatizando la naturaleza perecedera de estos ídolos. Es posible que la lista tenga la intención de reflejar la caída de Adán y Eva, ya que la lista incluye la creación de aves, ganado y animales salvajes (Génesis 1:20, 24). Sin embargo, creo que un paralelo más probable a la prohibición de las imágenes de humanos, animales, aves, reptiles y peces en Deuteronomio 4:15–18. De cualquier manera, el énfasis está en la adoración de Dios solamente, con la idolatría que representa el rechazo de Dios por parte de la humanidad pecadora y el abrazo de lo terrenal sobre lo celestial, lo temporal sobre lo eterno.

       Dios los entrega a la impureza sexual (1:24)

       La divina lex talionis (la “ley de retribución” que gobernaba la jurisprudencia en el mundo antiguo) llevó a Dios a entregar a estos gentiles a los resultados de su depravación. Paredōken (los entregó) se refiere a que Dios los entregó a la vida de impureza que han elegido para sí mismos. En la Septuaginta, a menudo tiene un tono militar: Israel ha pecado contra Dios, por lo que los ha “entregado” a sus enemigos. Esto es especialmente destacado en el libro de Jueces, que está organizado de acuerdo con los ciclos: Israel cae en pecado y Dios entrega al pueblo en manos de otras naciones, que las conquistan y esclavizan por una generación. Israel se arrepiente y Dios libera a su pueblo de la nación opresora. La próxima generación cae una vez más en pecado, y el ciclo comienza de nuevo.

       Dios los entrega a la “impureza” o “inmundicia” (akathar-sian), un término usado a menudo en el Nuevo Testamento de inmoralidad sexual (2Co 12:21; Gá 3:19; Ef. 4:19; 5:3). Esto no significa que Dios los obligó a vivir inmoralmente, sino que permitió que su pecado siguiera su curso, permitiendo que “los malos deseos de sus corazones” los llevaran a “impureza sexual por la degradación de sus cuerpos unos con los otros”. Se negaron a honrar a Dios en sus mentes, por lo que los entregó a deshonrar sus cuerpos. Sin Dios, las normas morales se degeneran y el sexo se degrada a un comportamiento animal.

       Segundo intercambio: La verdad de Dios por la mentira (1:25–26)

       Hay un desarrollo progresivo en los tres cambios. En el primero, los gentiles pecaminosos cambiaron la adoración idólatra por la gloria de Dios (v. 23). Aquí cambian mentiras humanas por verdades divinas. La “verdad de Dios” en el griego, no se refiere a las verdades acerca de Dios como las proclama su pueblo. Más bien, son las verdades acerca de Dios que él mismo revela a su pueblo. En este contexto, es el conocimiento que ha llegado a través de la revelación natural: su poder y su deidad como se indica en los versículos 20–21. Pablo ahora ha pasado de la idolatría a su causa raíz: falsas “verdades” sobre Dios que en realidad son mentiras.

    Sirvió las cosas creadas en lugar del Creador (1:25)

       En lugar de la verdad divinamente revelada, los gentiles pecadores prefieren “una mentira” y, como resultado, han “adorado y servido a las cosas creadas en lugar del Creador”. Colocar a la criatura por encima del Creador es el corazón del pecado. Nos adoramos y servimos a nosotros mismos, la criatura, y hemos eliminado a Dios del trono de nuestras vidas. La idolatría, por definición, es la elevación de las cosas creadas —humano, animal u objeto inanimado— al lugar de veneración en nuestras vidas que solo Dios debe ocupar.

       Para enfatizar esto, Pablo agrega una fórmula de adoración: “quien es alabado por siempre. Amén”. Esto ocurre solo en tres lugares en el Nuevo Testamento (aquí; Ro 9:5; 2Co 11:31) y resalta el hecho de que solo Dios merece nuestra alabanza o bendición. Pablo está horrorizado por la profanación del nombre de Dios en la idolatría pagana y, por lo tanto, agrega una benevolencia que afirma a Aquel que solo es digno de adoración. ¿Por qué venerar una simple cosa que pronto desaparecerá cuando tengamos que adorar al “Dios inmortal” (v. 23)?

       (San Juan 6:51) Salvación – Creer: Una persona debe creer en Cristo. Creer, Jn. 2:24.) La persona que cree tiene vida eterna. (Ver, Jn. 1:4) Cristo convoca al hombre a que preste mucha atención. “De cierto, de cierto os digo”, esto es “escuchen, escuchen” (cp. Vv. 26, 32). Lo que Él dice ahora es crítico: una persona debe creer en cuatro cosas.

    ▬ 1. Una persona debe creer que Cristo es ese Pan de vida: el Pan que alimenta y nutre al hombre espiritualmente, que salva y le da vida al hombre (Ver notas, Jn. 6:32; 6:33; 6:34, 35).

    Advierta la declaración del Señor: “Yo soy el Pan de Vida”.

    => Advierta cuán directa es la declaración.

    => Advierta cuán breve, clara, directa al tema e inequívoca es la declaración.

    => Advierta su declaración a la deidad: “Yo Soy”. ¿No hay duda? no hay reservas? no hay titubeos. Él habla con franqueza: “Yo Soy”. (Ver, Jn. 6:20.)

    => Advierta de qué manera Cristo se refiere nuevamente al maná (cp. v. 32). Comer alimento físico solo sostendrá al hombre transitoriamente; el hombre sigue muriendo. El punto es claro: la preocupación

    del hombre no debería ser el alimento físico. Si lo es, el hombre solo puede esperar la muerte.

       “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene. nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Jn. 6:35).

    ▬ 2 Un hombre debe creer que Cristo “descendió” del cielo, que ha venido a liberar al hombre de la muerte. Cristo sostiene dos cosas.

    » a. Él ha “descendido” del cielo, de Dios mismo (Ver nota, Jn. 3:31).

    » b. Si un hombre come y comparte con Él, ese hombre no morirá. (Ver, Muerte, He. 9:27.) Nota: la palabra comer (phagei) está en el tiempo aoristo griego. Esto sígnica que un hombre come y comparte (recibe) de Cristo de una vez y para siempre. Es una experiencia única.

       “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucité en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Jn. 6:38-40).

       “Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente” (Jn. 6:58).

    ▬ 3. Un hombre debe creer que Cristo es el Pan viviente, el que le da vida al hombre para siempre.

    » a. El Pan es viviente; es una vida (Jn. 1:4; 5:26). Las palabras son literalmente “el pan vivo” (ho artos ho zon).

    » El Pan “descendió del cielo”. La palabra “descendió” (katabas) está nuevamente en tiempo aoristo, lo que significa que Cristo vino una vez. La encarnación no se produjo nunca antes, ni volverá a tener lugar. La entrada milagrosa del Pan vivo en el mundo es un evento que se produce solo una vez.

    » c. El Pan, el Señor Jesucristo, vino a proporcionar alimento espiritual para el hombre: vida espiritual y etema.

    » d. La oferta de vida eterna es condicional: “Si alguno comiere de este Pan, vivirá para siempre”.

       “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida” (Jn. 6:53-55).

       “De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.” (Jn. 8:51).

       “Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Jn. 11:26).

    ▬ 4. Un hombre debe creer que Cristo dio su carne por la vida del

    mundo Advierta que Cristo identifica al Pan: es su carne que El da por la vida del mundo.

    2° Título: Estricta prohibición para los salvados en Cristo Jesús. Versículos 20 y 21. Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. (Léase: San Mateo 7:24. Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. ▬ 1ª de Pedro 2:5. vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.).

       San Mateo 7:24: Vida, fundamento: el constructor sabio es el que oye las instrucciones y las obedece.

    ▬ 1. El constructor sabio construye una casa.

    » a. Cada persona tiene que edificar una casa, la casa de su vida. Una vez en el mundo no podemos escapar

    del hecho de estar construyendo nuestras vidas. Cómo construimos nuestras vidas determina nuestro destino eterno.

    » b. El propio Hijo de Dios instruye al hombre cómo construir. La persona oye y si que (obedece) las instrucciones u oye y rechaza (desobedece) las instrucciones y construye a su propia manera.

    » c. Como dice Cristo, sus dichos, instrucciones y palabras, son los materiales que determinan la estructura y el destino de nuestras vidas. Nuestras vidas y nuestros destinos dependen de cómo respondemos a los dichos de Cristo.

       Pensamiento 1. Cristo pone a cada persona en una de dos clases. Está la clase de hombres llamados «prudentes» y la clase de hombres llamados «insensatos››. Cómo construimos nuestras vidas determina en qué clase somos colocados.

       Pensamiento 2. Note esto: ambos constructores oyen y reciben las instrucciones. Cristo habla de personas que…

    • están en la iglesia. • tienen padres cristianos. • tienen amigos cristianos • tienen alguna fuente de influencia cristiana.

    ▬ 2. El constructor sabio construyó sobre la roca.

    » a. Cristo es la única roca, el único fundamento sobre el cual podemos construir y estructurar nuestras vidas.

       «Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo» (1 Co. 3:11).

       «Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo» (Ef. 2:20).

       «Acercándose a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo» (1 P. 2:4-5).

    » b. El Señor no es una roca inerte, sino «piedra viva» (1 P. 2:4). Cuando venimos a él como a una «piedra viva» somos edificados como «casa espiritual» (1 P. 2:2-5).

    1) Debemos tener sed de su palabra: debemos «desear la leche espiritual no adulterada» de su Palabra (1 P. 2:2).

    2) Debemos crecer (ser edificados) mediante su Palabra (l P. 2:2).

    3) Debemos gustar de la gracia de Señor por medio

    de su Palabra (l P. 2:3).

    4) Nos acercamos al Señor como a piedra viva por medio de su Palabra (l P. 2:4).

    5) Somos edificados como casa espiritual por medio de su Palabra (1 P. 2:5).

       Nuestras vidas y destinos están determinados por lo que hacemos con la Palabra, los «dichos» del Señor Jesús.

       «Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor. Acercándose a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo» (1 P. 2:2-5).

       Pensamiento 1. Construir sobre la roca lleva tiempo y entrega y energía. Tenemos que negamos a nosotros

    mismos, renunciar al sueño, y dedicamos al trabajo con toda diligencia.

       Pensamiento 2. El hombre que edifica sobre la roca es

    sabio; prudente, sensible (Pr. 16:21). Sabe varias cosas.

    1) Su propia procedencia (sus instrucciones).

    2) Por qué está aquí (para edificar una casa excelente).

    3) Adónde se dirige (la clase de casa o vida que debe construir). Con fe y esperanza ve el producto terminado.

    ▬ 3. El constructor sabio afrenta tormentas. Siempre hubo y habrá tormentas en la vida. El hombre sabio no está excepto de tormentas por el hecho de construir una casa excelente. De hecho, el principal motivo para construir una casa sólida es asegurarse que podrá resistir todas las tempestades. La lluvia cae «sobre justos y pecadores» (Mt. 5:45).

       «Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustas» (Mt. 5:45).

       «¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!» (Mt. 18:7).

       Pensamiento. Vienen toda clase de lluvias y tormentas.

    Hay tormentas de…

    • enfermedad • pena • tristeza • muerte •tensión nerviosa • rechazo • emociones • duda soledad • disminuciones • pecado • quejas • hospital • sufrimiento •maltrato • desilusión • presión • enfermedad • negligencia • accidentes • tensión • chisme • pobreza • intención en • tentaciones • fracaso • pérdidas • desentendimiento • abuso

    ▬ 4. El constructor sabio construyó con sabiduría; la diferencia es el fundamento. Una sola cosa determina si un hombre es realmente sabio: el tipo de fundamento que pone en esta vida.

       «Atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna» (1 Ti. 6:19).

       «Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos y: Apártese de iniquidad todo aquél que invoca el nombre de Cristo» (2 Ti. 2:19).

       Pensamiento 1. Si una persona construye su vida sobre Cristo, nunca cae, no importa cuán severa sea la tormenta. Esta razón se ve claramente en las promesas de Dios.

    1) Dios nos acepta en Cristo (el amado, Ef. 116); nos adopta como hijos suyos.

       «Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!» (Gá.4:4-6).

    2) Dios promete suplir las necesidades de la vida.

       «No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» (Mt. 6:31-33;).

    3) Dios promete obrar en todas las cosas (en todas las tormentas) para bien en aquellos que construyen sabiamente.

       «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados» (Ro. 8:28).

    4) Dios bendice a quienes «oyen la Palabra de Dios y la guardan» (Lc. 11:28).

    5) Cristo promete gozo a quienes escuchan y reciben las cosas que él dijo.

       «Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido» (Jn. 15:11; cp. Jn. 13:17).

    6) El Señor promete liberar al creyente y llevarlo a su reino celestial cuando pase de este mundo al otro.

       «Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea la gloria por los siglos de los siglos» (2 Ti. 4:18).

       «Mas los sabios heredarán honra» (Pr. 3:35; cp. Pr. 15:24).

       Pensamiento 2. El de «corazón sabio» recibirá más y más instrucciones del Señor. Su vida será dirigida dia tras día a través de todas las tormentas de la vida, aun a través de la eternidad (Pr. 10:8; Jn. 16:13-15; He. 13:5).

       1ª de Pedro 2:5: Creyentes: está el segundo cuadro, los creyentes son piedras vivas. Recuerde: Dios es eterno, lo que significa que su construcción es eterna. La piedra angular dispuesta por Él nunca se desgastará ni arruinará. Cristo vive para siempre. Por lo tanto, cuando colocamos nuestras vidas sobre la piedra viva de Dios, quien nos sostiene y nos mantiene eternamente. Nos convertimos en piedras vivas, piedras que existirán para siempre. Advierta tres hechos significativos.

    ▬ 1. Los creyentes son construidos en una casa espiritual (v. 5). Este es un cuadro de la Iglesia que Dios está construyendo por toda la tierra. Incluye a los creyentes de todas las generaciones. Es una figura de lo que se llama la Iglesia universal o templo universal de Dios. Advierta que la casa de Dios es una casa espiritual. ¿Qué significa esto? Significa que la casa de Dios es espiritual en contraposición a lo físico. Una casa física no es permanente; envejece, se deteriora y se desgasta. Pero la casa espiritual de Dios no. El mundo o dimensión espiritual es el mundo real, el mundo permanente y eterno. Por lo tanto, la casa espiritual de Dios no envejece, no se deteriora ni se arruina. Esto significa dos cosas maravillosas.

    » a. Primero, cuando nos volvemos a Dios y colocamos nuestra vida sobre la piedra angular de Cristo, nos volvemos parte de la casa espiritual de Dios. Nunca moriremos ni nos desgastaremos, sino que viviremos para siempre permanentemente, en la casa espiritual y eterna de Dios.

    » b. Segundo, hay muchas piedras que van a vivir por siempre con nosotros. Se necesitan muchas piedras para construir un gran edificio, y lo mismo se aplica a la casa espiritual de Dios. Somos solo uno de muchos que se ubicarán en la gran casa espiritual de Dios. La cuestión es esta: no hay lugar para el orgullo, la arrogancia, la envidia, los celos, las críticas, los reproches, el enojo, las acusaciones, la discriminación, el prejuicio o la ira dentro del edificio de Dios, no hay lugar para una piedra que se jacte sobre otra piedra.

       Todas las piedras vivas están en la casa de Dios. De hecho, la casa no puede completarse a no ser que haya suficientes piedras para construirla. Hay un lugar para todos nosotros, y vamos a existir juntos para siempre. Por lo tanto, debemos colocarnos y tomar nuestro lugar en la casa de Dios. Debemos colocarnos justo donde pertenecemos y hacer nuestra parte para sostener el edificio. No debemos buscar el lugar o la posición o la función de cualquier otra piedra. No debemos de ninguna manera debilitar el edificio.

       Pensamiento 1. William Barclay cuenta una historia de Esparta y luego lleva el punto a lo que nos referimos con una aplicación asombrosa.

       “Hay una historia famosa de Esparta. Un rey espartano se jactaba sobre los muros de Esparta ante otro monarca que lo visitaba. El monarca visitante miró a su alrededor y no vio ningún muro. Le dijo al rey espartano: ‘¿Dónde están esos muros sobre los que usted habla y alardea tanto? ‘El rey espartano señaló a su magnífica guardia de tropas espartanas. ‘Estos’, dijo, ‘son los muros de Esparta, y cada hombre es un ladrillo”

       “Ahora bien, la cuestión es bastante clara. Mientras un ladrillo esté por sí solo, es inútil. Solo resulta útil cuando forma parte de una construcción. Por eso se lo fabricó, y se lo debe colocar en una construcción donde realice su función y cumpla la razón de su existencia. Lo mismo sucede con el individuo cristiano. Para realizar su destino, no debe permanecer solo, sino que debe formar parte de la construcción y edificio de la Iglesia” (The Letters of James and Peter, [Las cartas de Santiago y Pedro], p. 231).

    2. Los creyentes son sacerdocio santo (v. 5). La función principal del sacerdote es mediar entre Dios y los hombres, representar a los hombres ante Dios y presentar a Dios ante los hombres. El hombre nunca se ha sentido lo suficientemente digno como para acercarse a Dios; por lo general, ha sentido que Dios estaba tan lejos que nunca podía alcanzarlo. Por lo tanto, el hombre ha sentido la necesidad de la existencia de sacerdotes para que lleven su caso ante Dios.

       La cuestión a tener en cuenta son los pensamientos del hombre acerca de Dios, cuán lejos cree el hombre que está Dios, tan lejos que necesita un sacerdote, alguna persona divina que los represente ante Dios. Pero advierta lo que dicen las Escrituras: los creyentes son edificados como un sacerdocio santo. Cada uno de los creyentes ahora está frente a Dios como un sacerdote. Ahora puede acercarse a Dios por su propia cuenta. Dios no está lejos y distante del hombre. Cualquier persona que se vuelca a Dios y que coloca su vida en la fundación de Cristo se convierte en parte de la casa espiritual de Dios. Esa persona está en la misma casa de Dios. Puede hablar y compartir con Dios cuando quiera. Puede adorar y alabar a Dios y clamar por la ayuda y la liberación de Dios cada vez que lo desee. El creyente mismo es ahora un sacerdote ante Dios (véase Estudio a fondo I, sacerdote, 1 P. 2:9 para más detalles al respecto).

       Pensamiento 1. El sacerdocio del creyente es una de las grandes enseñanzas de las Escrituras. ¡Imagine! Estamos frente a Dios como un sacerdote, como alguien que tiene acceso a la presencia de Dios en cualquier momento, cualquier día. No hay ningún motivo por el cual debamos ser vencidos por ningún problema o tribulación en esta vida. Estamos en la casa de Dios. Podemos acercarnos a Él en cada momento y recibir lo que necesitamos para satisfacer las exigencias de la vida: sabiduría, provisión, recursos, fortaleza.

       Ahora advierta por qué somos sacerdotes ante Dios: para poder ofrecerle sacrificios espirituales. En el pasado, los hombres llevaban sus sacrificios a los sacerdotes y hacían que los sacerdotes presentaran sus sacrificios a Dios. Pero ahora los creyentes mismos son hechos sacerdotes para cumplir este mismo propósito: poder ofrecer sus propios sacrificios a Dios. Los hombres ahora deben llevar sus propias ofrendas y sacrificios a Dios. Ellos son ahora los sacerdotes de la casa de Dios. Sin embargo, note un punto primordial: sus sacrificios resultan aceptables únicamente a través de Jesucristo. Una persona debe tener su vida colocada sobre el fundamento de Cristo. Debe confiar y creer en el apoyo y poder de Cristo para formar parte de la casa de Dios. Los únicos sacrificios que Dios acepta son los sacrificios hechos dentro de su casa. Las Escrituras dicen que el creyente debe hacer los siguientes sacrificios.

    => Debe sacrificar su cuerpo como un sacrificio vivo a Dios. No debe conformarse a este mundo.

       “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).

       “Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” (Lc. 14:27).

       “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:13).

    => Debe sacrificar su vida a Dios a medida que camina día tras día. Debe seguir a Dios en amor, así como Cristo nos amó y se entregó a sí mismo como una ofrenda y un sacrificio a Dios.

       “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Ef. 5:1-2).

       “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Jn. 3:16).

    => Debe ofrecer sacrificio de alabanza a Dios continuamente.

       “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre” (He. 13:15).

       “Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová” (Jon. 2:9)

    => Debe ofrecer sacrificios de buenas obras, dádivas y dinero.

       “Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios” (He. 13:16)

       “Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos” (1 Ti. 6:18).

    => Debe ofrecer sacrificios espirituales, es decir amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.

       “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 P. 2:5).

       “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22-23).

    => Debe sacrificar su vida para conducir a la gente a la fe en Cristo.

       “Asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado. Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros” (Fil. 2:16-17).

       “Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” (Mt. 4:19).

    3er Título: Evidente necedad al contender contra Dios. Versículo 22. ¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que él?  (Léase: Deuteronomio 32:21. Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios;  Me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo. Los provocaré a ira con una nación insensata. ▬ Isaías 45:9. ¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡el tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: ¿Qué haces? o tu obra; ¿No tiene manos?).

       Deuteronomio 32:21: La ira de Jehovah vino sobre Israel porque él era un pueblo infiel, una generación dedicada al mal, un pueblo en quien no había fidelidad. Israel indignó a Jehovah con sus vanidades (v. 21). Jehovah es un Dios celoso que no permite que su pueblo haga imágenes de otros dioses, ni permite que la dedicación de Israel sea dividida entre el Dios verdadero y los dioses que no existen (Deut. 5:9). Israel había provocado a Jehovah con sus ídolos, ahora Jehovah provocaría a Israel con un pueblo que no era su pueblo (v. 21). La palabra vanidades (heb. habel 1892) significa algo que no tiene consistencia. Adorar a un ídolo es una vanidad porque los ídolos no son dioses (vea Jer. 8:19; 10:15; 16:19), ellos no tienen existencia. No se menciona cuál es el pueblo que Dios usaría para provocar a Israel. La idea aquí es que el pueblo especial será castigado por una nación que Dios declara que no es su pueblo.

    Isaías 45:9: Isaías 45:9 advierte sobre la insensatez de cuestionar a Dios, usando la metáfora del barro y el alfarero. Expresa: «¡Ay del que contiende con su Hacedor! ¡El tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: ¿Qué haces?; o tu obra: ¿No tiene manos?». Representa una reprensión a quienes critican los planes divinos, destacando la soberanía de Dios como creador.

    Semana del 02 al 08 de febrero del 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 26 DE ENÉRO DE 2026. «DIOS PROTEGE A LA FAMILIA QUE LE SIRVE»

    Lección: 1ª de samuel 30:1 al 5.1. Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. 2. Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino. 3. Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. 4. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. 5. Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel, también eran cautivas.

       Comentario general del contexto bíblico: David pierde Siclag, 30:1–8. Les llevó más de dos días a David y sus hombres completar el viaje de 90 km. desde Afec. Descubrieron que mientras estaban de viaje los amalequitas habían atacado a Siclag, dejando la ciudad en cenizas. David había estado combatiéndoles (27:8) como Saúl antes de él (15:2, 3). De la ley había quedado el mandamiento de combatirles (Deut. 25:17–19). Los amalequitas figuraban entre los acérrimos enemigos de Israel en el Salmo 83 que rugen y aborrecen a Dios. Un remanente de ellos existía hasta los días de Ezequías (ver 1 Crón. 4:41–43) y fueron destruidos por los hijos de Simeón. Quizás esta destrucción señala el fin de Siclag puesto que David la abandona pronto y sólo se menciona una vez de paso en Neh. 11:28. Esta referencia pertenece a una época casi 600 años después de David. No se ha descubierto con seguridad el sitio de la ciudad para poder confirmar las épocas de su ocupación habitada.

       El secuestro de las mujeres y niños produjo una aguda aflicción entre los hombres de David. No sólo lloraron sino hablaron de apedrear a David (v. 6). Hay una fábula que cuenta cómo el diablo una vez ofreció en venta algunas de sus herramientas. Ahí estaban la malicia, el odio, los celos, el engaño y algunas más, con los precios indicados para cada herramienta. Una, apartada de las demás, sin embargo, llevaba un precio muy alto. Y cuando se le preguntó al diablo por qué se consideraba de tanto valor replicó: “Porque es mi herramienta más eficaz; se llama la depresión. Con esta puedo superar y vencer a cualquiera.” David hubiera podido sentir la presión del desánimo y la desesperación en ese momento. Pero se fortaleció en Jehovah su Dios (v. 6) sin dejarse hundir en el pozo de la depresión.

      Este elemento es ese algo extra que tenía David como líder. Y en cambio, Saúl no lo tenía. La palabra fortalecer tiene también la idea de esforzarse o afirmarse. Se ve en los Salmos 18:1 y 27:14 como fortaleza y luego “esfuérzate”. En el NT es lo que dice Efesios 6:10: “fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza.” Y aunque es un mandamiento, no todos los cristianos lo obedecen. El poder de Dios está disponible, pero hay que tomarlo. Es como sentarse en un cuarto oscuro y lamentar no ver bien. La llave está a la mano, pero hay que extender la mano y prender la luz.

       David por lo tanto llama al sacerdote Abiatar (ver 22:20) y le pide que traiga el efod para consultar a Dios (ver comentario sobre 23:1–5). La respuesta fue muy contundente. Lit. la respuesta del v. 8 es: “Persigue para alcanzar y alcanzarás y al librar librarás.” La fuerza de estos infinitivos absolutos en heb. es como decir ciertamente o de cierto. Compare el dicho de Jesucristo: “De cierto, de cierto os digo” (Juan 6:47). Lit. dice: “Amén, Amén” y con esto afirma con gran certeza la verdad expresada. El creyente en el día de hoy no precisa el efod del sacerdote aarónico. Ya tenemos “un gran sumo sacerdote que ha traspasado los cielos, Jesús el Hijo de Dios (Heb. 4:14). Podemos acercarnos a él confiadamente. Como David pudo fortalecerse en Dios, nosotros tenemos segura y firme ancla del alma en él también. David es el líder más destacado del AT porque él sabía orar y alabar a Dios y obedecer las indicaciones divinas.

       Dios protege a la familia que le sirve: Sí, la Biblia enseña que Dios protege y bendice a la familia que le sirve, proveyendo refugio, ayuda y prosperidad, como se ve en el Salmo 128 y el Proverbios 14:26. Esta protección se manifiesta cuando la familia honra a Dios, se ama, cuida mutuamente y busca la unidad en Él, convirtiéndose en un hogar firme y una luz en el mundo, fortalecida por la obediencia y la fe en sus mandamientos, según Salmo 127 y Efesios 6:1-3.

       En resumen:   La protección divina para la familia se activa cuando esta se edifica sobre principios bíblicos, buscando la unidad, la adoración y la obediencia a Dios, permitiéndole ser su ayuda, escudo y fundamento.

      Referencia Bíblica: Efesios 6:1-3. Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

      1ª Timoteo 5:8. porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.

      Hechos 16:31. Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.

    1er Titulo: Siempre el adversario ha procurado dividir a las familias. Versículos 1 y 2. Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino.  (Léase: Efesios 6:12. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. ▬ San Juan 10:10. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.).

       Nota: Siempre el adversario ha procurado dividir a las familias: Sí, la Biblia muestra consistentemente que el adversario (Satanás) busca dividir familias, tal como Jesús advirtió sobre divisiones dentro de hogares por causa de Él (Mateo 10:34-36, Lucas 12:51-53), y la propia Biblia relata ejemplos de disputas y falta de unidad familiar, lo que resalta cómo el conflicto y la desunión, a menudo originados por el egoísmo o la desobediencia a Dios, son herramientas para la destrucción, contrastando con el ideal de unidad y amor que Dios promueve.

      Él enemigo siempre busca dividir, y la familia es su blanco principal. La unidad familiar no es un accidente; es una lucha intencional que debemos librar.

      Las promesas de Dios no son individuales, son generacionales. Una familia que cree en las promesas de Dios nunca será esclava de las amenazas del mundo. Las promesas no son solo palabras bonitas, son juramentos eternos de Dios sobre nuestras casas. No termina con poseer la tierra sino con mantenerse fieles a Dios.

       Pensamiento: Los problemas familiares no son nada nuevo. En un mundo caído, a quienes debemos amar más, es decir a nuestras familias, a menudo se convierten en aquellos con quienes más peleamos. La Biblia no encubre el pecado, y registra una serie de problemas familiares, empezando con Adán cuando le echo la culpa a su esposa (Génesis 3:12). La rivalidad entre hermanos surge en las historias de Caín y Abel, Jacob y Esaú, y José y sus hermanos. Los celos entre las esposas, una de las consecuencias negativas de la poligamia, se encuentra en las historias de Ana, Lea y Raquel. Eli y Samuel trataron con hijos descarriados. Jonatán casi fue asesinado por su padre, Saúl. David fue quebrantado por la rebelión de su hijo Absalón. Oseas experimentó dificultades matrimoniales. En cada uno de estos casos, las relaciones se dañaron por el pecado.

       La Biblia tiene mucho que decir acerca de las relaciones, incluyendo la dinámica familiar. La familia fue la primera institución que Dios estableció para la interacción humana (Génesis 2:22-24). Él creó una esposa para Adán y los unió en matrimonio. Citando este suceso, Jesús dijo después, «lo que Dios juntó, no lo separe el hombre» (Mateo 19:6). El plan de Dios es que un hombre y una mujer permanezcan casados hasta que uno de ellos muera. Él quiere bendecir esa unión con los hijos que se van a criar «en disciplina y amonestación del Señor» (Efesios 6:4; véase también el Salmo 127:3). Muchos problemas familiares surgen cuando nos rebelamos contra el diseño de Dios; por ejemplo, la poligamia, el adulterio y el divorcio, causan problemas porque se apartan del plan original de Dios.

       La Biblia da instrucciones claras acerca de cómo los miembros de la familia deben tratarse entre ellos. El plan de Dios es que los maridos amen a sus esposas de la misma manera que Cristo ama a Su iglesia (Efesios 5:25, 33). Las esposas deben respetar a sus maridos y someterse a su liderazgo (Efesios 5:22-24, 33; 1 Pedro 3:1). Los hijos deben obedecer a sus padres (Efesios 6:1-4; Éxodo 20:12). ¿Cuántos problemas familiares se resolverían si los maridos, esposas e hijos simplemente siguieran esas reglas básicas?

       Primera de Timoteo 5:8 dice que las familias deben cuidar a sus miembros. Jesús tuvo palabras duras para quienes eludieron sus responsabilidades financieras con respecto a sus padres ancianos, afirmando que habían dado todo su dinero para el templo (Mateo 15:5-6).

       La clave para la armonía en las familias no es la que naturalmente queremos aplicar. Efesios 5:21 dice «Someteos unos a otros en el temor de Dios». La sujeción está en oposición directa al deseo de nuestra carne para gobernar y hacer su voluntad. Defendemos nuestros derechos, nuestras causas, nuestras opiniones, y hacemos valer nuestros propios intereses, siempre que sea posible. La forma de Dios es crucificar nuestra carne (Gálatas 5:24; Romanos 6:11) y sujetarnos a las necesidades y deseos de los demás siempre que podamos. Jesús es nuestro modelo para esa clase de sujeción a la voluntad de Dios. Primera de Pedro 2:23 dice, «quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente».

       La mayoría de los problemas de la familia podrían reducirse si todos siguiéramos las instrucciones que se encuentran en Filipenses 2:3-4: «Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros». Cuando adoptamos el espíritu de humildad y tratamos a los demás como Jesús los trataría, podemos resolver muchos de nuestros problemas familiares y de relaciones.

      Referencias Bíblicas: Romanos 12:10. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. 

       Mateo 10:37: El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí.

       Efesios 4:25 al 27. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. 

    2° Titulo: Dolor y llanto por el daño familiar y material. Versículos 3 y 4. Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.  (Léanse: San Juan 16:20. De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrarán; pero, aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. ▬ Salmo 31:9. Ten misericordia de mí, oh, Jehová, porque estoy en angustia; Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo.).

       Dolor y llanto por el daño familiar y material. Bíblicamente, el dolor y el llanto por daño familiar y material son una respuesta humana válida, pero la Biblia ofrece guía para superarlos: reconocer el sufrimiento (Jesús también lloró, Isaías 53:3), buscar consuelo en Dios (Él sana corazones quebrantados), practicar el perdón (incluso ante familiares difíciles, Colosenses 3:13), no dejarse controlar por la ira (Efesios 4:26), buscar justicia y proteger al oprimido (Isaías 1:17), y confiar en que Dios transformará el lloro en gozo (Jeremías 31:13) y que el sufrimiento puede fortalecer la fe (Romanos 5:3-5).

       Referencias bíblicas:

       Colosenses 3:13. soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

       Jeremias 29:11. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. 

       Genesis 45:4 al 8. Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto. 

    3er Titulo: La cautividad causa mucho dolor. Versículo 5. Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel, también eran cautivas. (Léase: Isaías 61:1. El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel. ▬ Salmo 137:1 al 4. Junto a los ríos de Babilonia, Allí nos sentábamos, y aun llorábamos, Acordándonos de Sion. Sobre los sauces en medio de ella Colgamos nuestras arpas. Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, Y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos algunos de los cánticos de Sion. ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová En tierra de extraños?)

    La cautividad causa mucho dolor: Sí, bíblicamente la cautividad, tanto física como espiritual, causa profundo dolor, sufrimiento y separación de Dios, llevando a vergüenza, despojo y angustia, como se ve en los exilios de Israel, pero la Biblia también ofrece esperanza de liberación a través de Cristo y la restauración, implicando un llamado a consolar y liberar a los cautivos.

      Referencias bíblicas Jeremias 31:3. Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. 

       Salmo 142:7. Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; Me rodearán los justos, Porque tú me serás propicio.

       Lucas 4:18-19. El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.

       Salmo 34:17 al 20. Claman los justos, y Jehová oye, Y los libras de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová. El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado.

    Lunes 26 de enero de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.