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Lectura bíblica: 1ª a los Corintios 10: 27 al 29. 27. Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia. 28. Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. 29. La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?
Comentario general del contexto Bíblico: 1ª a los Corintios 10: 27 al 29: 4. Prueba 4: ¿Es cortés y amable (v. 27)? Si un incrédulo nos invita a una reunión social y tenemos deseos de ir, entonces debemos ir por cortesía y amabilidad. Sin embargo, luego de llegar allí no debemos hacer preguntas que nos perturben nuestra conciencia. Una conciencia clara ante Dios es mucho más importante que una reunión social. (Nota: Esto se aplica a las actividades específicas de las reuniones sociales también. Ningún creyente debe participar en una actividad:
- Que viole su conciencia (vv. 25, 27, 28).
- Que lo identifique como una persona mundana (vv. 16-18).
▬ 5. Prueba 5: ¿Hiere la conciencia de otra persona? El mensaje del versículo es claro: si participar de cualquier carne o bebida o si participar en cualquier reunión actividad ofende a un hermano, entonces no debemos participar. Su conciencia y su vida son mucho más importantes que cualquier comida o bebida o cualquier reunión o actividad social. Esta es la prueba que controla a todas las otras. Aunque nuestra conciencia no se perturbe, debemos actuar por el bien de otros. No debemos hacer las cosas si ofenden a otros, no importan cuán lícitas, legales, y aceptables sean.
“Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano” (Ro. 14:13).
“Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. No sea, pues, vituperado vuestro bien; porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Ro. 14:15-17).
“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).
“Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).
“Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles” (1 Co. 8:9).
“De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano” (1 Co. 8:12, 13).
“Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:22).
(10:29) Libertad cristiana: Tercero, ¿la conciencia de otra persona debe determinar nuestra conducta y libertad? Pablo hace dos preguntas claras que resultan relevantes para toda generación de creyentes.
=> ¿Por qué mi libertad debe ser juzgada (controlada) por la conciencia de otros?
=> Si puedo hacer algo por la gracia de Dios y dar gracias por ello, ¿por qué me permitiría que me criticaran por ello? La idea es que no valdría la pena. La actividad no vale la pena soportar la crítica, fundamentalmente si nuestro propósito es vivir para Cristo y su gloria. Hay tres razones por las que el creyente debe controlar su conducta según la conciencia de otros.
“porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Ro. 14:17).
▬ 1. El creyente debe hacer todo por la gloria de Dios. Su preocupación no es sus propios derechos, sino la gloria de Dios. Lo que más glorifique a Dios debe ser lo que creyente haga. Comer, beber, y socializar, todo debe hacerse para la gloria de Dios.
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5:16).
“En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Jn. 15:8).
“para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 15:6).
“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:20).
▬ 2. El creyente nunca debe serle tropezadero:
- A los judíos.
- A los incrédulos (gentiles).
- A los creyentes de la iglesia de Dios.
El creyente no debe hacer absolutamente nada que ofenda a otra persona o la haga tropezar. Debe amar y vivir preocupado por todo.
“Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar” (Mr. 9:42).
“Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos” (Lc. 17:1, 2).
“No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios” (1 Co. 10:32).
“No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado” (2 Co. 6:3).
“El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo” (1 Jn. 2:10).
▬ 3. El creyente debe agradar a todos los hombres en todo. No debe buscar su propio beneficio, es decir, su propia voluntad, ventaja, y beneficio. El creyente debe buscar la ventaja y el beneficio de otros. ¿Por qué? La razón es poderosa, y note: Es la razón misma por la que Dios actuó por nosotros; por consiguiente, es la razón por la que debemos actuar por los hombres: Para que puedan ser salvos.
Nota: Ha habido dos hombres que vivieron en la tierra de esta manera. Pablo dice eso. ¿Quiénes eran? Pablo y Cristo:
“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Co. 11:1).
“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a si mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mt. 16:24).
“porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:13).
“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).
“Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).
“Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” (2 Co. 9:8).
“Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gá. 5:24).
“no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).
“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Fil. 3:8).
Nota del expositor: «El creyente es llamado a aplicar, sabía y prudentemente, el conocimiento que le dicta su conciencia para actuar frente al requerimiento de du prójimo».
«La conciencia activa es una brújula interior esencial para una conducta sabia, cultivada mediante la Palabra de Dios y el Espíritu Santo para distinguir el bien del mal. Implica mantener una integridad limpia (sin ofensa) ante Dios y una conducta irreprochable, amorosa y justa hacia el prójimo. Esta vigilancia constante, o «conciencia limpia», previene el naufragio de la fe y guía decisiones basadas en la verdad, el amor y la responsabilidad moral, reflejando el carácter de Cristo.»
1er Titulo: Cuidado que debe tener el creyente frente a la generosidad del prójimo incrédulo. Versículo 27. Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia. (Lease: Proverbios 23:1 al 3. Cuando te sientes a comer con algún señor,
Considera bien lo que está delante de ti, Y pon cuchillo a tu garganta, Si tienes gran apetito. No codicies sus manjares delicados, Porque es pan engañoso. ▬ Daniel 1:8. Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.).
Comentario de Proverbios 23:1 al 3. El afán de vivir en el lujo, 23:1-3: La primera escena con el gobernante se centra en la comida (vv. 1–3). Aquí se pone énfasis en la manera apropiada del comportamiento. La segunda parte del v. 1 es ambigua: la idea de conocer quién es o la idea de ver bien lo que está presente (en la mesa). Las palabras cuchillo y garganta sólo aparecen aquí y forman una parte del modismo: Pon cuchillo a tu garganta (“coma poco” o “no sea glotón”). La frase si tienes gran apetito subraya la frase hebrea “el señor o dueño del apetito” (ver 22:24 para “señor de la nariz”), mostrando así a aquel que es un glotón. La palabra hebrea mate’am 4303, se define como una alimentación sabrosa (quizá delicada); esa palabra aparece aquí y en el v. 6, además de Génesis 27:4, 7, 9, 14, 17, 31, donde se traduce potaje. Tal comida es engañosa, pan de engaño (pan de impiedad en 4:17; pan de balde en 31:27), porque no se puede tener siempre, entonces no se acostumbra, o porque no es tan valioso como se piensa. De todas maneras, el dominio propio juega un papel en el comportamiento en la mesa del rey. El comportamiento mientras uno come ante el rey es un tema frecuente en la literatura oriental (ver Ptah-hotep; Amen-em-opet). Daniel 1:8. Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.
Comentario de Daniel 1:8. Los jóvenes se resisten a la idolatría, 1:8–21. (1) Comportamiento fiel, 1:8–17. La frase se propuso en su corazón (v. 8) según su uso en el AT, nos lleva a pensar en el sitio del raciocinio o de la voluntad. Se pensaba en el corazón y se sentían las emociones en el estómago o los intestinos. El término no contaminarse es un verbo encontrado únicamente en la literatura tardía.
Con la comida del rey, sabrosa y exótica, la integridad judía confrontaba un sincretismo, un conflicto entre el apetito en Babilonia y la devoción a la palabra de Dios. Los jóvenes conocían las reglas alimenticias del AT acerca de los animales puros e impuros (ver Lev. 11 y Deut. 4:3–21), y las de la sangre y la grasa (Gén. 9:4–7; Lev. 3:17). Aun las leyes dadas durante el tiempo en que el pueblo estuvo en el desierto eran prácticas cotidianas. También se llama la atención al peligro de la idolatría, muy real en Babilonia (ver Isa. 40–55), al encontrarse los jóvenes ante los fastuosos cultos de las divinidades babilónicas. Dios siempre da firmeza de carácter para poder tomar decisiones difíciles y ser corteses. Daniel y sus amigos, involucrados en una situación de cambios de tipo transcultural, debían desde el principio vivir según los preceptos y valores bíblicos que habían aprendido en su niñez. Daniel se propuso en su corazón no contaminarse con los alimentos señalados por el rey; aceptaba la reeducación y el nuevo nombre, pero en este punto puso un “hasta aquí”.
Además de las leyes alimenticias implícitas, posiblemente también hubo otro aspecto en la decisión de no comer la comida del rey. El mismo libro provee la clave en 11:26, donde la palabra poco común patbag (traducida manjares en 1:5) reaparece: “Aun los que comen de su pan le quebrantarán”. Según las normas orientales, el compartir los alimentos con alguien era comprometerse con él en amistad, pues conllevaba la idea de alianza o pacto (Gén. 31:54). Para Daniel, aquellos que así se comprometían adquirían una obligación de lealtad al rey. Parece que él rechazó este símbolo de dependencia porque quiso estar libre para cumplir sus obligaciones primarias a Dios a quien servía. Si fuera así, en última instancia la contaminación que temía no era tanto ceremonial o ritual, sino moral, surgiendo de las sutiles implicaciones de un apoyo leal al rey. Para lograr su objetivo, Daniel no manifestaba ningún fanatismo ni descortesía. Expresó abiertamente al jefe de los funcionarios su propósito y pidió su ayuda. Nunca cejó en su devoción a sus principios, pero no permitió que su devoción fuera un pretexto para hacer lo malo.
Dios le dio favor a Daniel, le dio la gracia para ganar el afecto de aquel que estaba en preeminencia. Dios supo la indisposición del jefe de los funcionarios a concederle a Daniel su petición. El oficial no iba a arriesgar su vida permitiendo una alteración de las órdenes del rey; fue un oficial menor quien cooperó con ellos. No se narra lo que haya dicho el jefe de los funcionarios (v. 9) al inspector (v. 11), o si le dio permiso a Daniel para arreglar el asunto con el subordinado. Solo se dice que Dios concedió a Daniel que se ganara el afecto y la buena voluntad del oficial (v. 9). Luego, Daniel pudo persuadir al inspector a escucharle (v. 14). Con sabiduría Daniel le propuso una prueba de 10 días (vv. 11–13). Pueden haber sido 10 días literales, o “un tiempo suficiente para probarlos”, 10 significa “lo completo” (los números más usados en el libro de Daniel son el 4 y el 7).
En cuanto a los cuatro jóvenes, al final de los diez días el aspecto de ellos se veía mejor y más nutrido de carnes que el de los otros jóvenes … Eran más saludables que los demás, cosa que hablaba muy bien del trabajo del mayordomo. Las palabras traducidas nutrido de carnes son las mismas que se usan en Génesis 41:2 y 18 al relatar la visión del faraón y que se traducen como “gordas de carne”.
Dios estuvo en todo el proceso, y la prueba terminó con éxito. Aun el inspector se sentía ganador, pues se llevaba los manjares y el vino sustituyéndolos por legumbres o cereales (lit., algo sembrado).
Un acto de autodisciplina, hecho por lealtad a los principios bíblicos, colocaba a los jóvenes en el lugar del agrado de Dios y de su bendición. Sus acciones daban evidencia de su fe, y el carácter de cada uno fue fortalecido para confrontar situaciones más difíciles en el futuro. Es importante, sin embargo, reconocer que esta experiencia particular de ellos no es una garantía de que siempre los fieles saldrán exitosos en toda situación difícil. Esta es una victoria particular en una situación particular. El período era corto y el peligro específico. Habrá circunstancias diferentes con tiempos prolongados, pero siempre Dios estará con los suyos aun con los mártires. El ejemplo y la victoria de Daniel y sus amigos sigue sirviendo y animando a los fieles en tiempos inoportunos. En particular, cuando Antíoco Epífanes mandó al pueblo judío a comer cerdo durante la llamada crisis macabea, las palabras de Daniel de no contaminarse con la comida del rey fueron un mensaje poderoso.
2° Titulo: Entender el propósito del sacrificio nos restringe por causa del prójimo. Versículo 28. Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. (Léase: 1ª a los Corintios 8:10 al 13. Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano.).
Comentario de 1ª a los Corintios 8:10 al 13 (8: 9-13) Hermandad ▬ Separación ▬ Tropezadero ▬ Libertad cristiana: Tercero, prestar atención, no ser tropezadero. La palabra “tropezadero” (proskomma) quiere decir piedra, obstáculo, ocasión, ofensa, es algo que hace que una persona caiga.
La libertad de un creyente puede provocar que un creyente débil caiga en pecado. En el caso de los corintios,
algunos creyentes participaban de las reuniones sociales donde la vianda se les había ofrecido a los ídolos. Algunos asistían a las reuniones en el templo del ídolo (v. 10). Al parecer, esto provocaba que algunos creyentes más débiles hicieran lo mismo. Pero no podían manejar la situación.
=> Algunos tenían su conciencia llena de remordimientos, y se sentían pecadores e indignos de ser del Señor. Les costaba trabajo manejar el asunto tal como a cualquier creyente cuando sabe que ha pecado. Le cuesta trabajo aceptar el perdón de Dios. Tiene que luchar hasta para perdonarse a sí mismo.
=> Otros corrían el riesgo de regresar a la idolatría y perderse. La palabra perderse (apollutai) es fuerte. Quiere decir destruir, arruinar, destruir por completo y perecer.
La exhortación es fuerte. Observe las palabras “venga a ser”: “Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero”. Ningún creyente debe participar en ninguna reunión que le pueda ser tropiezo a otro creyente no sea que lo destruya. Hay una razón suprema: Cristo murió por él. Cristo pagó el precio máximo y lo sacrificó todo para salvar al hermano. ¿Cuánto más debiéramos nosotros hacer lo mismo?
Pensamiento 1. Cualquier hombre, no solo el hermano débil, puede extraviarse. La razón es que al creyente
maduro se le ve como que “tiene conocimiento”, que conoce lo bueno y lo malo. Si alguien lo ve haciendo algo cuestionable, en ocasiones otro recibe influencia o de lo contrario puede asumir un espíritu reaccionario. Desde luego, si el creyente maduro participa en placeres cuestionables y reuniones sociales, siempre existe la posibilidad de que él también pueda caer.
“Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar” (Mr. 9:42).
“Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano” (Ro. 14:13).
“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, 0 se debilite” (Ro. 14:21).
“No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios” (1 C0. 10:32).
“No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado” (2 Co. 6:3).
“El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo” (1 Jn. 2:10).
(8: 12) La libertad cristiana ▬ Creyente, deber: Cuarto, no herir la conciencia de un hermano. Herir su conciencia es pecar contra el propio Cristo. Esto se ve en dos puntos:
▬ 1. No hay mayor pecado que dañar el espíritu y la conciencia de una persona. ¿Por qué? Porque un espíritu o conciencia herida hace que la persona se sienta inútil e indefensa. Destruye todo el ímpetu y la iniciativa, la voluntad y la ambición. Un espíritu herido hace que una persona se rinda, se quede inactiva, no haga nada, y ande con un espíritu derrotista. Una conciencia o espíritu que se hayan herido profundamente destruirá a una persona. Recuerden: Cristo ama tanto a la persona débil que murió por ella. Él dio su vida por esa persona. Por consiguiente, cualquiera que peque contra un hermano débil siéndole ocasión de caer peca contra Cristo.
▬ 2. Jesucristo se identifica con los creyentes. Él vive dentro del creyente, incluso dentro del creyente débil. Por consiguiente, dañar a un creyente es dañar a Cristo.
“Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengas tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo” (Mt. 18:6, 7).
“Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mi lo hicisteis” (Mt. 25:45).
“y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hch. 9:4).
(8:13) La libertad cristiana: Quinto, profesar el gran principio cristiano: No hacer nada que le sea ocasión de caer a un hermano. El equivalente de “vianda” quiere decir alimento. ¡Imagínese! Pablo dice que, si algún alimento le es ocasión de caer a un hermano, no comerá ese alimento. La idea resulta sorprendente: Pablo no hará nada, absolutamente nada, que le sea ocasión de caer a su hermano. No importa cuán agradable, cuán satisfactorio, cuán placentero, renunciará a todo para evitar destruir a aquellos más jóvenes e inmaduros en la fe.
“En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch. 20:35).
“Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones” (Ro. 14:1).
“Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano” (Ro. 14:13).
“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).
“Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).
“Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano” (1 Co. 8:13).
“Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:22).
“Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).
“También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).
“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).
3er Titulo: La conciencia de mi prójimo condiciona mi libertad. Versículo 29. La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro? (Léase: Romanos 14:15 y 16. Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. No sea, pues, vituperado vuestro bien; ▬ 1ª a los Corintios 9:19. Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número.).
Comentario de Romanos 14:15 y 16 La tesis: no exijan su libertad y destruyan al otro (14:15–16). Aquí Pablo va más allá, cambiando a la segunda persona del singular “tu” para un mayor impacto. Los fuertes no solo deben abstenerse de discutir su caso con demasiada fuerza alrededor de los débiles; incluso deben abstenerse de ejercer su libertad entre ellos. Ambas partes son hermanos y hermanas entre sí, y ningún hermano quiere causar angustia innecesaria a los miembros de su propia familia.
Estos cristianos judíos fueron “escandalizados” (NVI “angustiados”) ante la llamada libertad cristiana de los fuertes para ignorar la ley del Antiguo Testamento y comer cualquier carne que quisieran. Cuando los fuertes forzaron el problema, ambos alteraron la conciencia de los débiles y los lastimaron espiritualmente. A estos cristianos débiles se les dice primero (y algunos están convencidos) de que están equivocados, y luego ven a los fuertes comer alimentos prohibidos, y su conciencia se pone aún más angustiada. La progresión de Pablo en este versículo es enfática: cuando los débiles ven a los fuertes ejercer su libertad, primero son terriblemente heridos (“angustiados”) y luego “destruidos”, lo que significa que se apartan por completo de sus creencias cristianas.
Pablo les dice a los fuertes, “ya no te comportas con amor. No destruyas, por causa de la comida, al hermano por quien Cristo murió. No hay preocupación por la fe o la vida espiritual de la persona, solo por ganar el debate y probar que el otro está incorrecto. Pablo hace esto aún más enfático al agregar que el que está siendo destruido es alguien “por quien Cristo murió”. Jesús entregó su vida en la cruz como un sacrificio expiatorio por la salvación de esa persona, y los fuertes los han llevado a la ruina espiritual en aras de ejercer su libertad cristiana y ganar el debate.
Los cristianos no deben ejercer su libertad de ninguna manera en la que se pueda dañar a otra persona espiritualmente. Hacerlo es no “andar en amor” (del griego literal en el v. 15), que es la característica esencial del verdadero seguidor de Cristo (12:9–21). En las diferencias de convicción teológica, el pueblo de Dios debe respetar las convicciones de los demás evitando hacer lo que les pudiera ofender. Pablo se sintió libre de comer lo que antes veía como alimentos inmundos, pero también era libre de negarse a hacerlo cuando otros cristianos con él fueron condenados a hacerlo. ¡La libertad cristiana también se ve cuando nos abstenemos de una acción!
Pablo concluye su punto en el versículo 16 afirmando: “no den lugar a que se hable mal del bien que ustedes practican”. Literalmente dice: “Por lo tanto, no dejes que tus cosas buenas sean blasfemadas / calumniadas”. Mientras algunos piensan que “el bien” se refiere generalmente a todas las bendiciones del pacto de Dios (o tal vez al evangelio), es más probable que Pablo tenga la intención específica de resumir el conocimiento de los fuertes de que las leyes alimentarias ya no estaban vigentes. La libertad de comer todo y cada uno de los alimentos es realmente una buena cosa, pero si esta libertad alguna vez llevó a la fe de otros creyentes a ser destruida, entonces el nombre de Cristo sería “blasfemado” o “mencionado como malo”, tanto por dentro como fuera de la iglesia. El mismo nombre de Cristo sería difamado como resultado de la devastación espiritual causada por estos cristianos “fuertes” demasiado celosos.
Lo que es bueno en sí mismo puede tener consecuencias terribles si no se usa sabiamente. El daño espiritual infligido por el debate resultaría en que la iglesia y al Cristo a quien sirven fueran blasfemados por muchos. Sobre todo, es obligatorio que ambas partes del conflicto vivan sobre la base del amor, honrando y respetando las convicciones honestas de la otra parte. Los fuertes deben considerar que los débiles no son peones manipulados en la “verdad” sino hermanos y hermanas a quienes quieren ayudar a crecer y a quienes respetan por completo en términos de su caminar con el Señor. Demasiados incrédulos dicen: “¿Por qué debería ser cristiano? No se llevan bien entre sí, entonces, ¿por qué debería pensar que ser cristiano me traerá paz y felicidad? “Debemos cambiar esta percepción, que se basa en demasiados datos válidos. Tenemos que ganarnos el derecho a ser escuchados.
Comentario de 1ª a los Corintios (9: 19-23) Predicación ▬ Ministro: El método del ministro es hacerse a todos de todo. Pablo dice que él era “libre de todos”; es decir, que él no estaba obligado a ajustarse a ninguna de las ideas u opiniones del hombre. Había sido liberado en Cristo y estaba obligado solo a ajustarse a Cristo. Pero Pablo se entregó a si mismo, en realidad se hizo siervo de todos los hombres. ¿Por qué? Para poder ganar a más hombres para Cristo.
Nota: Que Pablo se ajustara a las opiniones y costumbres de otros no quiere decir que estuviera comprometiendo sus convicciones ni que fuera falso. Quiere decir que se acercaba a los hombres, ganaba su confianza para que le prestaran atención a su testimonio de Cristo.
▬ 1. Pablo se hizo como judío a los judíos, es decir, a aquellos que están sujetos a la ley. Cuando Pablo estaba ministrando a los judíos, él se ajustaba a sus costumbres y leyes siempre que nada violara su andar en Cristo. Observe que Pablo no estaba sujeto a la ley.
“porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Ro. 10:4).
La norma de Pablo era Cristo, no la ley. Pero él se sujetó a la ley cuando ministraba a los judíos a fin de acercarse a ellos y ganar su confianza para poder testificarles. Nota: Pablo se comprometía con los judíos y con todos los otros siempre que no estuviera implícito un principio. Hechos 21:18-27 constituye un buen ejemplo de cuánto haría él por concederle entrada al evangelio. Sin embargo, cuando había un principio en juego no cedía un ápice (cp. Gá. 2:3-5).
▬ 2. Pablo se hizo como uno sin ley a aquellos que estaban sin ley. Pero note un elemento importante: “No quiere decir que se volvió inmoral y sin ley”. Él seguía obedeciendo la ley de Dios; es decir, siempre estuvo bajo la ley de Cristo. Aun así, obedecía la voluntad de Cristo la cual comprende los mandamientos de Dios y más. Pero Pablo se ajustó a las costumbres y estilo de vida de los impíos siempre que no constituyeran una violación de la ley de Cristo. Vivía como un gentil cuando se encontraba entre ellos a fin de acercarse a ellos y ganarlos para Cristo.
▬ 3. Pablo se hizo como débil a los cristianos débiles. Es decir, se ajustó a sus pequeñas reglas y regulaciones. Se abstuvo de hacer algunas cosas que eran perfectamente legales. Se ajustó a sus ideas y opiniones solo para contar con una puerta abierta para ayudarlos a crecer en Cristo. Puso a un lado su libertad y derechos personales a fin de ayudar a los cristianos recién convertidos y débiles. No se atrevería a serles tropezadero, tampoco haría que lo sacaran de la vida de ellos por haberlos ofendido y así perder su oportunidad de ayudarlos. Se hizo como uno de ellos a fin de ganarlos.
▬ 4. Pablo plantea claramente su propósito de ajustarse a las costumbres y opiniones de los hombres: “a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (v. 22).
Pablo declara que él fue a los extremos cuando fue necesario a fin de ganar a las personas para Cristo. Note la palabra “esto” (v. 23); generalmente se traduce como “todas las cosas”. Pablo declara que él hizo “todas las cosas” por el bien del evangelio. Lo que importaba en la vida no era él ni sus derechos, sino el evangelio. El evangelio era la pasión devoradora de su vida. ¿Para qué? Para que pudiera ser copartícipe del evangelio con otros creyentes. Al serle fiel al evangelio participaría de la redención del evangelio con otros creyentes.
“Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” (Mt. 4:19).
“Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos” (Mr. 10:43, 44).
“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, 0 se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).
“Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).
“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gá. 6:2).
“Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gá. 6:10).
“no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).
“El fruto del justo es árbol de vida; y el que gana almas es sabio” (Pr. 11:30).
“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Dn. 12:3).
Semana del 16 al 22 de febrero de 2026.
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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“Las Grandes Cosas De La Vida Del Creyente”
Lectura bíblica: 1ª de Pedro 1: 5 al 15. 5. vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; 6. al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; 7. a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 8. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 9. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. 11. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 12. Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente. 13. Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, el despertaros con amonestación; 14. sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado. 15. También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas.
(1:5-15) Introducción: este es uno de los pasajes más importantes de toda la Escritura para el creyente, un pasaje que debe ser estudiado y revisado una y otra vez. Se ocupa de las grandes cosas (cualidades y virtudes) que deben estar presentes en la vida del creyente. La gran importancia de estas cosas se ven en tres hechos que Pedro enfatiza fuertemente.
En primer lugar, una persona debe dar toda la diligencia para añadir “estas cosas” a su fe y a su vida. Como dice la Escritura, el creyente “debe ocuparse de su propia salvación”. (Fil. 2:12).
En segundo lugar, el gran poder de “estas cosas” acentúa su importancia. Estas cosas trabajan dentro de la vida del creyente para satisfacer cinco necesidades apremiantes del hombre, cinco cosas para las cuales el alma del creyente sufre y ansia. Al observar estos cinco puntos de los versículos 8-11 en el bosquejo de la Escritura, se encontrará nuevamente la gran importancia de estas cosas en la vida del creyente.
En tercer lugar, el agudo acento de Pedro sobre la importancia de “estas cosas” es fenomenal.
=> Advierta el v. 12: Pedro dice que siempre va a predicar estas cosas a pesar de que el creyente ya las conozca. Pero esto no es todo.
=> Advierta el v. 13: Pedro dice que mientras viva, va a alentar a los creyentes recordándoles estas cosas. Pero esto no es todo.
=> Advierta los vv. 14-15: Pedro dice que estas cosas son tan importantes que él va a ver que a los creyentes se les recuerde sobre ellas, aún después de su muerte.
¿Qué más podría decir Pedro?
Otra manera de mirar este pasaje es la siguiente: los versículos 1-4 son la parte de Dios en la salvación. La parte de Dios incluye…
- fe y justicia (v. 1).
- gracia y paz (v. 2).
- vida y piedad en todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad (v. 3).
- la naturaleza divina o el nuevo hombre (v. 4).
Advierta que la parte de Dios en la salvación involucra siete cosas. Ahora advierta que la parte del hombre en la salvación involucra siete cosas (vv. 5-7) Las cosas de la vida del creyente son de crítica importancia.
- El encargo de añadir estas cosas (vv. 5-7).
- El gran poder de estas cosas (vv. 8-11).
- La gran importancia de estas cosas (vv. 12-15).
(1:5-7) El creyente ▬ Deber: existe el encargo de añadir estas cosas a la vida de la persona. La palabra “añadir” (epichoregein) significa, además de la gran salvación de Dios -junto a lo que Dios ha hecho- añadir estas cosas. Y poner toda diligencia para añadirlas. Se debe acelerar, saltar, actuar ahora para añadirlas; no se debe esperar. Hay que ser enérgico y serio, trabajar afanosamente para añadir estas cosas a la fe y la salvación.
▬ 1. Añadir “virtud” (areten): excelencia moral y bondad de carácter, fortaleza y coraje moral. Significa humanidad; ser una persona excelente en la vida, un verdadero hombre o una verdadera mujer en la vida; vivir la vida como uno debe, de la manera más excelente. Significa elegir siempre el mejor camino.
“Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación” (1ª Ts. 4:1-7).
“Y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada” (1 Ts. 4:11-12).
▬ 2. Añadir “conocimiento” (gnosin): inteligencia práctica, conocimiento práctico, perspicacia práctica.
Significa saber qué hacer en cada situación y hacerlo; es práctico, el conocimiento de todos los días que ve situaciones y sabe cómo manejarlas. Es verlos juicios y tentaciones de la vida y saber qué hacer con ellas y hacerlo.
Recuerde el encargo: debemos añadir conocimiento a nuestra fe. Debemos prestar atención diligente a las situaciones de la vida e imaginar cómo conquistarlas.
“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra. Seréis verdaderamente mis discípulos” (Jn. 8:31).
“Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros” (Ro. 15:14).
“Porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia” (1 Co. 1:5).
“En quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Col. 2:3).
“¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre” (Stg. 3:13).
“Si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios” (Pr. 2:3-5).
“El corazón entendido busca la sabiduría; más la boca de los necios se alimenta de necedades” (Pr. 15:14).
“Compra la verdad, y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza y la inteligencia” (Pr. 23:23).
“Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra” (Os. 6:3).
▬ 3. Añadir “dominio propio” (egkrateian): dominar y controlar el cuerpo o la carne con todas sus lujurias. Significa autocontrol o dominio propio, el dominio del deseo, apetito y pasión, especialmente las urgencias sensuales e impulsivas. Significa ser fuertes, controlados y reflexivos. Significa permanecer en contra de la lujuria de la carne, de los ojos y la vanagloria de la vida (1 Jn. 2:15~l6).
=> El creyente debe saber que el autocontrol o dominio propio proviene de Dios, es un fruto del Espíritu Santo.
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22-23).
=> El creyente debe proclamar el autocontrol a los
perdidos.
“Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré” (Hch. 24:25).
=> El creyente debe controlar sus deseos sexuales.
“Pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando” (1 Co. 7:9).
=> El creyente debe experimentar afanosamente el dominio propio, de la misma manera que un atleta se controla a sí mismo.
“Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible” (1 Co. 9:25).
=> El creyente debe crecer en el autocontrol
“Al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad” (2 P. 1:6).
=> El creyente de años debe tener sumo cuidado sobre el control de a sí mismo.
“Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia” (Tit. 2:2).
▬ 4. Añadir “paciencia” (hupomonein): entereza, fortaleza, constancia, perseverancia, resolución. Esta no es una palabra pasiva; es activa. No es el espíritu que se cruza de brazos y soporta los juicios de la vida, tomando aquello que pueda venir. Más bien es el espíritu que se alza y enfrenta los juicios de la vida, que activamente va conquistándolos y venciéndolos. Cuando los juicios confrontan al hombre que está verdaderamente justificado, el hombre recibe estímulo para embestir a los juicios. Inmediatamente sale a conquistarlos y a vencerlos. Sabe que Dios está permitiendo esos juicios con el fin de enseñarle más y más paciencia (resolución).
“Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas” (Lc. 21:19).
“Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración” (Ro. 12:12).
“Porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa” (He. 10:36).
“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Stg. 1:2-4).
“Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía” (Stg. 5:7).
▬ 5. Añadir “piedad” (eusebian): ver nota piedad, 2 P.1:3, para profundizar al respecto.
▬ 6. Añadir “amor fraternal” (philadelphian): el amor tan especial que existe entre hermanos y hermanas dentro de una familia de amor, hermanos y hermanas que deben cuidarse unos a los otros. Es la clase de amor…
- que liga unos con otros formando una familia, como un clan fraternal.
- que liga unos con otros en una unión inquebrantable.
- que los mantiene siempre con amor dentro del corazón.
- que conoce el afecto profundo el uno por el otro.
- que nutre y alimenta a unos y otros.
- que muestra preocupación y vela por el bienestar mutuo.
- que une las manos de unos y otros en un propósito común bajo un padre.
¿Cómo es posible que se amen unos a otros de esta manera cuando no son hermanos o hermanas de sangre? Aquí está el cómo. La palabra griega “hermano” (adelphos) significa que proviene del mismo vientre. La palabra usada para amor es phileo que significa afecto y cuidado profundamente asentado, sentimientos cálidos y profundos dentro del corazón. Es la clase de amor que mantiene a una persona cerca y la guarda dentro del corazón. Ahora advierta: el escritor combina las dos palabras griegas para transmitir su idea de amor fraternal.
=> Las personas que tienen amor fraternal provienen del mismo vientre, es decir, de la misma fuente. Han
nacido nuevamente por el Espíritu Santo a través de la fe en el Señor Jesucristo. Cuando nacen nueva~ mente, Dios les brinda un nuevo espíritu: el espíritu que funde y une sus corazones y vidas en amor para con toda la familia de Dios.
Los creyentes pueden incluso no conocerse unos a otros. También pueden ser de diferentes partes del mundo, pero existe amor fraternal entre ellos porque se les ha dado un nuevo nacimiento y un nuevo espíritu de amor por parte de Dios. Son hermanos y hermanas en la familia de Dios, la familia de los que verdaderamente creen en el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, la familia que ha recibido un espíritu nuevo que los une en amor fraternal. Este nuevo espíritu, por supuesto, proviene del Espíritu Santo de Dios mismo (véase Estudio a fondo 3, compañerismo, Hch. 2:42, para profundizar al respecto).
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”
(Jn. 13:34-35).
“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:12).
“Esto os mando: Que os améis unos a otros” (Jn.15:17).
“Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Ro. 5:5).
“Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros” (Ro.
12:10).
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe” (Gá. 5:22).
“Permanezca el amor fraternal” (He. 13:1).
“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).
“Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).
“Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte” (1 Jn. 3:14).
“Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él” (1 Jn. 3:18-19).
“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él” (1 Jn. 5:1).
▬ 7. Añadir “amor” (agapen): el amor de la mente, de la razón, de la voluntad. Es el amor desinteresado de Dios, el amor que llega tan lejos…
- que ama sin importar los sentimientos, ya sea que la persona sienta que ama o no
- que ama a una persona aún si la persona no merece ser amada.
- que ama realmente a la persona que decididamente no merece ser amada.
Note cuatro puntos significativos sobre el amor desinteresado.
» a. El amor desinteresado es el amor de Dios, el verdadero amor poseído por el Dios mismo. Es el amor de Cristo demostrado en la cruz.
=> Es el amor de Dios por los impíos
“Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Ro. 5:6).
=> Es el amor de Dios por los pecadores no merecedores.
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro. 5:8).
=> Es el amor de Dios por los enemigos no merecedores
“Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Ro. 5:10).
» b. El amor desinteresado y despojado de egoísmos es un regalo de Dios. Puede ser experimentado solamente si una persona conoce a Dios personalmente, solamente si una persona ha recibido el amor de Dios, es decir, de Cristo Jesús, en su corazón y su vida. El amor desinteresado debe ser derramado (esparcido, desparramado) dentro del corazón de la persona por el Espíritu de Dios.
“Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Ro. 5:5).
» c. El amor desinteresado y despojado de egoísmos es lo más grande de toda la vida de acuerdo con el Señor Jesucristo.
“Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Mr. 12:29-31).
» d. El amor desinteresado y despojado es la posesión y el regalo más grandes de la vida humana de acuerdo con la Escritura. (1 Co. 13:1 al 13).
“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Co. 13:13).
(1:8-11) El creyente, la vida y el caminar ▬ Salvación, el poder de ▬ Fe, el poder de: existe el gran poder de estas cosas. Advierta cómo las grandes necesidades del corazón del hombre y la vida son cubiertas en estos versículos:
=> El hombre está ocioso y sin frutos en la vida (v. 8).
=> El hombre está ciego, no puede ver el propósito, significado y significación de la vida y no puede ver cómo estar absolutamente seguro del mañana, mucho menos del futuro distante (v. 9).
=> El hombre se olvida, no sabe cómo lidiar con el pecado. O si sabe cómo, porque conoce el evangelio, no desea abandonar su pecado (v. 9).
=> El hombre no sabe cómo evitar caer en la vida, desconoce cómo evitar fallar. No sabe cómo lograr toda su potencialidad: cómo controlar los problemas de la vida; cómo lograr amor, paz y gozo para sí mismo, sus seres queridos y el mundo (v. 10).
=> El hombre no sabe cómo ganar y estar perfectamente seguro de la vida eterna; no sabe cómo recibir una
entrada abundante en el reino eterno de Cristo (v. 11).
Pero advierta: todas estas necesidades pueden satisfacerse a la perfección. Se logra si estas cosas de los versículos 7-8 se añaden a nuestras vidas en abundancia. La palabra “abundan” (pleonazonta) significa aumentar y crecer; rebozar y estar pleno con más y más, aprender siempre cómo aumentar estas cosas en nuestras vidas. En otras palabras, no estar satisfechos…
- con la vida tal como está.
- con el crecimiento alcanzado.
- con el grado de espiritualidad que uno tiene.
- con solo conocer a Jesús.
- sin hacer nada más que lo que se es.
Para que las necesidades de nuestro corazón y nuestra vida estén satisfechas, debemos continuar con estas cosas. Debemos crecer y crecer en ellas; darles nuestra mayor atención; buscarlas siempre con mucha diligencia, sin flaquear. Si abundamos en ellas, entonces las necesidades de nuestro corazón y nuestra vida serán absolutamente satisfechas.
▬ 1. No seremos ociosos ni sin frutos.
=> La palabra ociosos (argous) significa inactivo y perezoso; estar vacío y ser inútil. Es el opuesto exacto a ser fructífero y productivo en la vida. Por lo tanto, si hacemos estas cosas, si realmente nos ocupamos de nuestra salvación, no viviremos una vida ociosa y seca. No estaremos sin frutos ni llevaremos una vida vacía, inútil y perezosa. Por el contrario, viviremos una vida que fluye en nutrición y que carga lo mejor de los frutos: amor, gozo y paz (cp. Gá. 5:22-23).
Pero advierta la fuente de esa vida: la fuente es nuestro Señor Jesucristo. Debemos conocerlo a Él y crecer en el conocimiento de É1. El conocimiento de Él debe ser nuestra meta y propósito en la vida. Solamente en la medida en que lo conozcamos podremos vencer la pereza y la ociosidad de la vida. Únicamente Él puede darnos verdadera vida. Por lo tanto, debemos hacer estas cosas -ocuparnos realmente de nuestra salvación, buscar compañerismo y comunión con Cristo en todo momento y todos los días- de manera de no ser ociosos e infructíferos en el conocimiento de Él. Debemos aprender a orar en todo momento y tomar horarios establecidos para la oración todos los días, con tiempos establecidos para la oración en concentración. Debemos aprender a mantener nuestra mente en Cristo.
“Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno” (Mt. 13:23).
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden” (Jn. 15:5-6).
“Mas el fruto del espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22-23).
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará” (Sal. 1:1-3).
▬ 2. No tendremos la vista muy corta ni seremos ciegos. Sin Cristo los hombres están ciegos. Ellos no ven. …
- el propósito, significado o significación de la vida.
- la importancia de la moral y la virtud el amor, el gozo, la paz y la piedad de Dios y Cristo.
- la manera de conquistar el pecado y el mal, los juicios y el sufrimiento, la vida y la muerte.
Los hombres dan la impresión de ser incapaces de ver más allá, de tener la vista corta. Dan la impresión de poseer ojos solamente en la tierra y en sus placeres y posesiones, solamente en disfrutar la vida ahora, de vivir como les place y hacer sus cosas. Le dan muy poca importancia al pensamiento en las consecuencias eternas de sus comportamientos y acciones. El resultado es devastador: están ciegos y cortos de vista. Carecen del propósito real y permanente, del significado y de la significación de la vida. Experimentan tanto vacío y soledad, y a menudo se preguntan.
- ¿De qué se trata la vida?
- ¿Cuál es su propósito y fin?
- ¿Qué existe después de la muerte?
- ¿Tiene esta vida algún significado?
Pero advierta lo siguiente: si hacemos estas cosas, si nos ocupamos de nuestra salvación, no estaremos ciegos o incapacitados de ver más allá. No careceremos de propósito, significado o significación en la vida. Estas cosas, las cosas de la salvación, no solamente nos darán un propósito en esta vida, sino que además nos darán un propósito eterno. Entenderemos la vida y de qué se trata la vida. Conoceremos el propósito, el significado y la significación de la vida. Nunca estaremos vacíos o solos, ni sin propósito.
“Pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?” (Mt. 6:23).
“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Jn. 1:4).
“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn. 8:12).
“Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va” (Jn. 12:35).
“En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Co. 4:4).
“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Co. 4:6).
“Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón” (Ef. 4:18).
“Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Ef. 5:8).
“Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Ef. 5:14).
“Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Fil. 2:15).
“El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos (Is. 9:2).
▬ 3. No olvidaremos que hemos sido purificados de nuestros pecados. Muy francamente, la persona que no hace estas cosas, que no trabaja para su propia salvación, muy pronto olvida la muerte de Cristo. Olvida el gran precio que Cristo pagó para perdonar sus pecados. La persona se vuelve reincidente. ¿Cómo podemos decir esto? Porque una persona o bien avanza hacia Cristo o bien retrocede y se aleja de Cristo. Y la persona que retrocede medita muy poco acerca del pecado y de las consecuencias del pecado. Sus pensamientos y acciones están en el mundo, y está concentrado en el mundo y los placeres y posesiones de éste. Ha olvidado que Cristo lo purgó de sus pecados. Se ha soltado de Cristo y se ha vuelto al mundo.
El punto es este: debemos hacer estas cosas, ocuparnos de nuestra propia salvación; de otro modo, retrocederemos. Olvidaremos a Cristo y su muerte, y el hecho glorioso de que Él ha perdonado nuestros pecados. Estas cosas, maravillosas cosas de la salvación, tienen el poder de mantenernos cerca de Cristo e impedir que retrocedamos y nos alejemos de Él…
“Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?” (Gá. 4:9).
“Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos” (1 Ti. 4:15).
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Ti. 2:15).
“Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios” (He. 6:1).
“Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma” (He. 10:38).
“Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 P. 2:2-3).
“Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén” (2 P. 3:18).
▬ 4. Nunca caeremos. Cuántas veces tambaleamos, tropezamos y caemos. Simplemente no hacemos lo que debemos. Si existe algún rasgo característico de la vida humana, es el tambalear, tropezar y caer. Las personas tambalean, tropiezan y caen…
- en el matrimonio • en la escuela
- al planificar • en las devociones
- en las tareas familiares • en las responsabilidades
- en actitudes • al testificar
- en las relaciones • en la vida
- en resoluciones • en el servicio a Cristo
- en el trabajo • en las promesas
- en la vida cristiana • en la adoración
¿Cómo podemos evitar tropezar caer? Dios nos ha llamado nos ha elegido para vivir una vida rica fructífera, y para que seamos ricos y fructíferos por toda la eternidad. ¿Cómo podemos vivir esa vida rica fructífera? Note el versículo:
“Hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección, porque haciendo estas Fe cosas no caeréis jamás” (v. 10).
Debemos ser diligentes en hacer estas cosas. Debemos brindamos totalmente a las cosas de la salvación. Debemos trabajar y trabajar para ellas. Si lo hacemos, entonces nunca tropezaremos ni nos caeremos, no en un sentido trágico, devastador y destructivo. Por el contrario, viviremos una vida de lo más abundante y fructífera que se pueda imaginar.
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).
“Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza” (He. 6:11).
“Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás” (2 P. 1:10).
“Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz” (2 P. 3:13-14).
▬ 5. Se nos dará vida eterna y más. Recibiremos una entrada abundante en el reino de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. La palabra abundante significa rico. Seremos gloriosa y ricamente bienvenidos en el cielo. La idea es que existirán diferentes grados de compensación, de riqueza en el cielo. Algunos de nosotros no heredaremos el reino, la riqueza y el servicio que otros heredarán. ¿Cómo podemos estar seguros de recibir la entrada más rica en el cielo? Siendo diligentes en hacer estas cosas, en trabajar para nuestra salvación (véase nota recompensa -IP. 1:4 para una lista de recompensas del creyente).
“Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mt. 25:34-36).
“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Co. 4:17).
“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (1 P. 1:3-4).
“Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 P. 1:11).
(1:12-15) Salvación – Pedro: la gran importancia de estas cosas. Lo que Pedro hace ahora es muy interesante. Nos cuenta lo importante que él considera estas cosas.
▬ 1. Son tan importantes que siempre va a predicar y a enseñar de ellas. Él va a recordar y recordar estas cosas a los creyentes. Los creyentes verdaderos las conocen, incluso están establecidos sobre estas cosas. Pero Pedro dice que él va a repetirlas una y otra vez. No renegará de ellas. Algo es seguro: Pedro pensaba que estas cosas, las cosas de la salvación, eran esenciales. ¡Cuánto más énfasis debemos poner en ellas! Pero advierta el próximo punto. Pedro tiene aún más para decir sobre estas cosas.
▬ 2. Son tan importantes que, mientras esté con vida. Va a estimular a los creyentes a que las practiquen. Va a recordarles una y otra vez estas cosas en la medida que su cuerpo este en “este tabernáculo”. Pedro tiene que repetir y repetir estas cosas. ¿Por qué? Porque es correcto (dikaion); es exactamente lo que hay que hacer. Los creyentes deben hacer estas cosas para poder experimentar la vida rica y fructífera que Cristo da. Por lo tanto, debe acentuarlas y llevarlas al corazón de su amada gente. Pero advierta una cosa: esto no es todo lo que Pedro tiene para decir sobre estas cosas.
▬ 3. Son tan importantes que Pedro va a velar por que los creyentes sean estimulados a hacer estas cosas aún después de su muerte. Al parecer, Pedro sabía que pronto iba a ser llevado al cielo. Pero estas cosas eran tan importantes que él iba a hacer los arreglos necesarios con aquellos que permanecerían en la tierra para que no cesen de enseñar estas cosas.
Pensamiento 1. ¿Cuán importantes son estas cosas? ¿Cuán importante es que prediquemos estas cosas? Pocas Escrituras están tan acentuadas y enfatizadas como éstas. Pedro dice que él se asegurará de que estas cosas sean enseñadas a los creyentes; lo dice tres veces. Esta insistencia debería ser motivo suficiente para impulsarnos a predicar y enseñar estas cosas -siempre- con fe y diligencia.
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt. 28:19-20).
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).
“Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envió” (Jn. 20:21).
“Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Si, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas” (Jn. 21:16).
“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).
“Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hch. 4:20).
“Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos” (2 Co. 4:13).
“Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús” (1 Ts. 4:2).
“Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido” (1 Ti. 4:6).
“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto” (1 P. 5:2).
“Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí” (Is. 43:10).
Amén, para la honra y Gloria de Dios.
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Lección: 1ª de samuel 30:11 al 16. «11. Y hallaron en el campo a un hombre egipcio, el cual trajeron a David, y le dieron pan, y comió, y le dieron a beber agua. 12. Le dieron también un pedazo de masa de higos secos y dos racimos de pasas. Y luego que comió, volvió en él su espíritu; porque no había comido pan ni bebido agua en tres días y tres noches. 13. Y le dijo David: ¿De quién eres tú, y de dónde eres? Y respondió el joven egipcio: Yo soy siervo de un amalecita, y me dejó mi amo hoy hace tres días, porque estaba yo enfermo; 14. pues hicimos una incursión a la parte del Neguev que es de los cereteos, y de Judá, y al Neguev de Caleb; y pusimos fuego a Siclag. 15. Y le dijo David: ¿Me llevarás tú a esa tropa? Y él dijo: Júrame por Dios que no me matarás, ni me entregarás en mano de mi amo, y yo te llevaré a esa gente. 16. Lo llevó, pues; y he aquí que estaban desparramados sobre toda aquella tierra, comiendo y bebiendo y haciendo fiesta, por todo aquel gran botín que habían tomado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Judá».
Comentario general del contexto bíblico: David persigue a los amalequitas, 30:9–19. Leyendo este relato, impresiona la fuerza y resistencia de David. Llegaron al tercer día de su marcha desde Afec y al descubrir la tragedia en Siclag, emprendieron inmediatamente una marcha forzada para perseguir al enemigo. Llegando al arroyo de Besor, unos 25 km. al sur, la tercera parte de su regimiento no pudo continuar. ¡Está exhausto! Se cree que este arroyo será el mismo que Ghuzzeh o Sheriah que corre una distancia, comenzando en el monte de Judá y desembocando en el mar Mediterráneo al sur de Gaza. Besor quiere decir “frío” en hebreo. Pero aun con las aguas frescas del arroyo, los 200 hombres exhaustos no podían más. La palabra agotados del v. 10 se usa solamente aquí en el AT. De la misma raíz es la palabra cadáver en hebreo o sea el cuerpo muerto. La LXX tiene aquí una palabra que se puede traducir “los extenuados”. Así se quedaron al lado del arroyo y David y sus 400 hombres siguieron hacia adelante.
Afortunadamente encontraron a un esclavo egipcio que los amalequitas habían dejado moribundo. Estaba enfermo y sin haber comido por tres días, ya estaba próximo a la muerte. David lo resucita dándole comida y agua, aun antes de saber quién era (v. 12). En el Salmo 9 David expresa su compasión por los menesterosos (especialmente en los vv. 12 y 18). Quizás es porque David mismo había experimentado aflicción y necesidad (v. 13). Y cuando uno ha sido consolado, puede consolar a los que están en cualquier tribulación (2 Cor. 1:4). En agradecimiento el egipcio consintió en guiarles hasta donde los amalequitas tenían su campamento. Puso una condición: que no le mataran ni le entregaran a su amo. Así que el hombre enfermo, abandonado y desprovisto de todo encontró con David la vida y la libertad. Es un lindo cuadro de lo que el Hijo de David, el Señor Jesucristo, nos provee cuando nos salva.
En su informe a David el egipcio mencionó que su incursión fue contra los quereteos, los judíos y los de Caleb. Esto corresponde al sudoeste, sur central, y sudeste del Néguev o sea el desierto. Fue una incursión amplia. Los quereteos servían a los filisteos y habitaban en la costa (ver Eze. 25:16). Lo más curioso es que hubiera entre ellos mismos los que luego servían fielmente a David (2 Sam. 8:18), siguiéndole aun en sus sufrimientos (2 Sam. 20:7). Los peleteos asociados con ellos quizás eran filisteos, pero seguramente extranjeros. Estos eran muy dedicados a David y cuando él murió no se mencionan más (1 Rey. 1:44 es la última vez).
David cae sobre los amalequitas emborrachados y los mata a todos menos 400 jóvenes que escaparon en camellos. El camello no era muy comúnmente empleado por los israelitas. Se lee más bien de las tribus nómadas usándolos para llevar cargas al cruzar los desiertos. Sin embargo, David comienza a usarlos al ser coronado rey de Israel (ver 1 Crón. 12:20). De ahí en adelante los mantiene siempre, siendo el encargado un ismaelita (1 Crón. 27:30). Es muy posible que viendo a aquellos 400 jóvenes escapando en sus dromedarios, David se dio cuenta de que estos animales le podrían ser útiles en el reino. Dios le había dicho a Saúl que matara hasta los camellos de los amalequitas (1 Sam. 15:3).
David libró a todos. Hay que notar que libró se usa dos veces (v. 18). Es la misma palabra usada por Dios en el v. 8 donde promete darle victoria. Aquí se recalca el hecho de que lo dicho por Jehovah se cumplió al pie de la letra. No puede ser de otra manera. La palabra de Dios es fiel y segura. Además, David recuperó todos los bienes. Quiere decir que los restauró a su dueño.
Actuando con misericordia hacia su prójimo: Actuar con misericordia hacia el prójimo implica sentir compasión genuina y realizar acciones concretas para aliviar el sufrimiento, superando la lástima con ayuda efectiva. Se manifiesta a través del perdón, la paciencia con los defectos ajenos, la escucha activa y la entrega generosa sin esperar nada a cambio.
La misericordia no se limita a no juzgar, sino que conlleva una participación activa en el bienestar del otro, uniendo la compasión con el servicio amoroso. Además, se considera una forma de imitar la paciencia de Dios, perdonando a quienes nos ofenden como somos perdonados.
Hacer misericordia en la Biblia es una acción activa de amor, compasión y lealtad (en hebreo hesed) que imita el carácter de Dios, perdonando y ayudando al necesitado sin que lo merezca. Implica compasión en acción, no solo un sentimiento, abarcando el perdón, la bondad constante y el socorro a los desamparados.
Acciones Prácticas de Misericordia:
- Perdonar: Dejar atrás rencores y ofensas para restaurar relaciones.
- Soportar con paciencia: Tolerar los defectos y peculiaridades de los demás sin enojarse.
- Escuchar: Ofrecer escucha activa y sin prejuicios, reconociendo la humanidad del otro.
- Ayudar al necesitado: Brindar apoyo físico, material o emocional a quien lo necesita, actuando como un «buen samaritano».
- Consolar: Aliviar la tristeza y soledad de quienes atraviesan momentos difíciles.
Referencias bíblicas:
«Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.» (Miqueas 6:8).
«Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.» (Mateo 9:13).
«Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.» (Santiago 2:13).
«Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.» (Colosenses 3:12).
1er Titulo: Actuando generosamente sin acepción de personas. Versículos 11 y 12. Y hallaron en el campo a un hombre egipcio, el cual trajeron a David, y le dieron pan, y comió, y le dieron a beber agua. Le dieron también un pedazo de masa de higos secos y dos racimos de pasas. Y luego que comió, volvió en él su espíritu; porque no había comido pan ni bebido agua en tres días y tres noches. (Léase: Efesios 4:32. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. ▬ San Lucas 6:36. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. ▬ Proverbios 11:25. El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.).
Comentario de Efesios 4:32. (4:32) Creyente, camino: El creyente debe colocarse la vestidura de un hombre nuevo. Francamente, este versículo habla por sí mismo con más energía que cualquier comentario que pudiera hacerse.
▬ 1. La palabra “benigno «significa gentil, cuidadoso, dispuesto a ayudar, cortés, bueno, útil, dador y derramar favores sobre la gente. Es lo opuesto a ser negligente, duro, agudo, resentido y rencoroso. Los creyentes son hermanos en el Señor.
“Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros” (Ro. 12:10).
“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia” (Col. 3:12).
▬ 2. La palabra “misericordiosos” significa mostrar compasión, misericordia, comprensión, amor, ternura y calidez. Significa estar consciente de los dolores y sufrimientos, de los problemas y dificultades, de las emociones y el estado mental, físico y espiritual de una persona.
“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt. 5:7).
“Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso” (Lc. 6:36).
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35).
“El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).
“Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros” (1 Ts. 3:12).
“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).
▬ 3. La palabra “perdonándoos” significa ser gracioso con una persona, perdonarlo por algo que hizo mal. Advierta que la persona ha hecho algo malo, nos ha dañado y nos ha ocasionado dolor. Pero el mandamiento sigue siendo perdonarlo.
▬ 4. El motivo por el cual debemos perdonarnos los unos a los otros es porque Dios nos ha perdonado No importa cuánto una persona ha hecho en nuestra contra, no se acerca a lo que hemos hecho en contra de Dios. Sin embargo, Dios nos ha perdonado. ¿Por qué? Por Cristo. Jesucristo murió por nosotros, murió para que nuestros pecados fueran perdonados. Por lo tanto, Dios nos perdona. No importa lo que hayamos hecho. Dios nos perdona cuando queremos perdón. Él nos perdona a pesar de haberlo rechazado, maldecido, ignorado, rechazado y rebelado en su contra.
El punto es este: Debido a lo que Cristo ha hecho por nosotros, debemos perdonar a los demás sin importar lo que hayan hecho.
“En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (Mt. 11:25).
“Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien. y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso” (Lc. 6:35-36).
“Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale’
(Lc. 17:4).
“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también 3 perdonó a vosotros en Cristo” (Ef. 4:32).
“Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera
que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotras’
(Col. 3:13).
Comentario de San Lucas. (6:35-36) Recompensa: la recompensa por vivir como Jesús manda es desafiante. El creyente obediente recibirá una triple recompensa.
▬ 1. Recibirá una gran recompensa. Todo lo que el creyente sufre y pierde en la tierra le será restaurado. Pero note que lo perdido no solamente será restaurado, sino que recibirá mucho más de lo perdido. Recibirá una enorme recompensa por haber obedecido al Señor y por haberse sacrificado para suplir las necesidades de un mundo moribundo. ¿En qué consistirá la gran recompensa? Consistirá en al menos dos cosas: vida eterna y la herencia de todo lo que tiene Dios el Padre.
«De cierto, de cierto os digo: él que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida» (Jn. 5:24).
«Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos de la vida eterna» (Tit. 3:7).
«Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros» (1 P. 1:3-4)
«Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo» (Mt. 25:34. Véase Estudio a fondo 3-Mt. 19:23-24.)
Dicho de manera sencilla el creyente recibirá tanto la vida eterna como una herencia por haber obedecido a Cristo y haber servido tan sacrificialmente mientras estaba en la tierra. El creyente tendrá parte en la gloriosa obra que Dios ejecutará en los nuevos cielos y la nueva tierra, una obra que continuará de gloria en gloria.
▬ 2. Será un hijo del Altísimo, de Dios mismo.
«Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que están bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba Padre!» (Gá. 4:4-6).
«El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados» (Rom. 8:17-17).
▬ 3. Actuará como un hijo de Dios. ¡Qué privilegio! ¡El privilegio de conducirse realmente como Dios! ¡El privilegio de demostrar y hacer misericordia! Actuar como actúa Dios, ser misericordioso como Dios es misericordioso, será de enorme beneficio para nosotros. Nos dará una gran seguridad y confianza interior.
«Y ahora, hijitos, permaneced en Él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de El avergonzados» (1 Jn. 2:28).
Comentario de Proverbios 11:25. El tema que sigue en el v. 25 es el de un hombre que liberalmente da al prójimo. Será prosperada traduce la palabra dashen 1878, que significa “ser gordo” (ver 13:4; 15:30; 28:25), una referencia a la prosperidad. En este mismo sentido, se completa el paralelismo sinónimo con una metáfora que viene de una tierra árida donde los derechos al pozo o la vertiente determinaban la sobrevivencia, y por ende el éxito (ver Gén. 26:18–22 para una escena de lucha sobre algunos pozos de agua; Gén. 29:2 para un pozo “público”). Así “dar agua” era uno de los gestos máximos de generosidad en el Medio Oriente. En este mismo sentido, las palabras sacias y será saciado interpretan el espíritu del texto literal: “Y el que da agua o riega, él mismo será regado o saciado con agua.” Entonces, el concepto del versículo es mostrar que el hombre generoso puede tener la seguridad de que su generosidad no va a perjudicarlo. Al contrario, la generosidad apropiada aumenta el valor de sus bienes. La mujer ideal de Proverbios es generosa y a la vez próspera, siendo un ejemplo de este versículo (31:20). La madre de Lemuel espera que su hijo, el rey, sea un ejemplo también de la generosidad del derecho hacia el pobre (y seguramente la generosidad material; 31:8, 9).
2° Titulo: Gratitud que lleva a confesar la verdad. Versículos 13 y 14. Y le dijo David: ¿De quién eres tú, y de dónde eres? Y respondió el joven egipcio: Yo soy siervo de un amalecita, y me dejó mi amo hoy hace tres días, porque estaba yo enfermo; pues hicimos una incursión a la parte del Neguev que es de los cereteos, y de Judá, y al Neguev de Caleb; y pusimos fuego a Siclag. (Léase: Zacarías 8:16. Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas. ▬ Efesios 4:25. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.).
Gratitud que lleva a confesar la verdad: La gratitud bíblica no es solo un sentimiento, sino una acción que reconoce la soberanía y bondad de Dios, impulsando a confesar su verdad, fidelidad y gracia en todo momento. Nace al reconocer la inmerecida misericordia divina (Efesios 2:8-9. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.), llevando a confesar la verdad de que Él es el proveedor y Salvador.
En resumen, la gratitud bíblica convierte el reconocimiento de las bendiciones en una confesión pública de la verdad sobre quién es Dios: bueno, justo y amoroso.
La gratitud bíblica no es solo un sentimiento, sino una acción transformadora que nace del reconocimiento de la soberanía y bondad de Dios, llevando al creyente a confesar la verdad sobre quién es Dios y su obra, incluso en circunstancias difíciles. Esta gratitud implica alinear el corazón con la verdad de la Palabra de Dios, reconociéndolo como proveedor y Salvador.
- Reconocimiento de la verdad: La gratitud nos lleva a confesar que Dios es nuestro escudo y fuerza (Salmo 28:7), y que todo lo que tenemos proviene de su mano, evitando la soberbia de creer que somos autosuficientes.
- Confesión en la adversidad: La verdadera gratitud, según la Biblia, se expresa incluso en circunstancias difíciles, demostrando que Dios está en control y es fiel, como lo demostraron Job y David.
- Voluntad de Dios: 1 Tesalonicenses 5:18 establece que dar gracias en todo es la voluntad de Dios, lo cual es una forma de honrarlo y confesar su señorío.
- Confesión pública de sus obras: Salmos 100:4-5 invita a entrar en su presencia con acción de gracias, declarando su bondad y amor inmutable.
- Ejemplo bíblico: La oración de Ana (1 Samuel 2) demuestra cómo la gratitud por la gracia recibida lleva a alabar a Dios, proclamando que no hay santo como Él.
«Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.» (2ª Cor. 2.14).
«Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.» (Hebreos 12:28-29).
«Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.» (Lucas 13:18-19).
Comentario de Zacarías 8:16: Recomendaciones para una mejor convivencia, 8:16, 17. Ahora que el pueblo se ha establecido como tal, debe observar ciertas normas para una mejor convivencia social; un pueblo que vive en armonía es un pueblo que agrada a Dios. Los pueblos necesitan de leyes, pero estas deben estar basadas en los requerimientos de Dios: 1) Hablad verdad cada cual con su prójimo; la mentira denigra a la persona que la práctica y generalmente se emplea para dañar a otras personas. 2) Juzgad en vuestros tribunales con juicio de paz; juicios libres de presiones y de pasiones. La aplicación de la justicia debe llegar por la vía de la equidad y el respeto, y nunca por la prepotencia de los que tienen el poder. 3) Ninguno de vosotros piense en su corazón mal contra su prójimo. Santiago dice que las guerras tienen su origen en nuestras pasiones, producto de malos pensamientos. ¿Como sería nuestra nación si todos pensáramos en el bienestar de los demás? Se acabarían las guerras fratricidas que tantas víctimas han cobrado; podríamos describir a nuestros países como verdaderos paraísos terrenales. 4) No améis el falso juramento; este es el último requerimiento para esta nueva nación renovada por Dios mismo. Como una renovación del pacto antiguo, con los mismos requerimientos para un estilo de vida que no dañe a los demás y agrade al Dios santo. El Señor Jesucristo demandó de sus discípulos firmeza en sus declaraciones; sus palabras deben estar siempre acordes con su manera de actuar: “Sea vuestro ‘sí’, ‘sí’, y vuestro ‘no’, ‘no’”.
Estas cuatro demandas forman parte del cimiento sólido de una sociedad y cualquier sociedad que carece de esto es una sociedad en declive. Estas son demandas que debieran cumplir los líderes nacionales y exigir al pueblo su cumplimiento; demandas que aun los líderes religiosos debieran observar para librarse de la corrupción que azota a nuestra sociedad.
Comentario de Efesios (4:25) Mentir: El creyente debe despojarse de la Vestidura de mentir (pseudo). (Véase nota, Falso testimonio, Ro. 13:9 para una discusión más detallada). La palabra mentir significa eso que es falso. Es falta de verdad, engaño, mala representación, exageración.
▬ 1. Una mentira hace por lo menos tres cosas.
» a. Mentir da una mala representación de la verdad. Disfraza y oculta la verdad. La persona a la cual se miente no conoce la verdad, por lo tanto, debe actuar o vivir sobre una mentira. Si la mentira es seria, puede ser muy dañina:
=» Una mentira sobre un asunto de negocios puede costar dinero y ocasionar una pérdida terrible.
=» Una mentira sobre la salvación del evangelio puede costarle a una persona la esperanza de la vida eterna.
=» Una mentira sobre el amor puede motivar emociones que conduzcan a la destrucción.
» b. La mentira engaña a una persona. La confunde. Una persona engaña…
- Para obtener lo que desea. • Para seducir a alguien. • Para ocultar o esconder algo. • Para ocasionar daño o para lastimar.
El punto importante aquí es que mentir es un engaño, y el engaño finalmente ocasiona malentendidos, desilusión, perplejidad, desvalidez y trastornos emocionales.
» c. La mentira entabla una relación incorrecta, una relación que se construye sobre arenas movedizas. Dos personas de ninguna manera pueden ser amigas ni vivir juntas si la relación se basa en mentiras. La mentira destruye…
- la confianza • el amor • el respeto • la apertura emocional • la seguridad • la esperanza
▬ 2 Las Escrituras brindan una fuerte razón para que los creyentes digan solo la verdad: son miembros de la misma comunidad. Cada creyente es un miembro del gran cuerpo de personas que Dios está construyendo, el cuerpo de Cristo, es decir, la iglesia. William Barclay lo describe excelentemente: “Solo podemos vivir seguros porque los sentidos y los nervios pasan mensajes verdaderos al cerebro. Si, de hecho, los sentidos y los nervios transmitieran mensajes falsos al cerebro, si, por ejemplo, le dijeran al cerebro que algo es frio y que se lo puede tocar cuando en realidad es caliente y quema, la vida pronto llegaría a su fin. Un cuerpo puede funcionar con precisión y sanamente cuando cada parte de este transmite mensajes verdaderos al cerebro y a las otras partes. Si entonces todos estamos involucrados con un solo cuerpo, ese cuerpo solo puede funcionar cuando decimos la verdad. Todo engaño obstaculiza la obra del cuerpo de Cristo”.
▬ 3. El creyente debe ser coherente con lo que dice. No debe haber nada oculto, nada escondido, ninguna vergüenza, ninguna simulación. Debe ser exactamente el mismo ante los hombres que como es en privado e igualmente como es en privado que como lo es ante los hombres. Su vida no debe ser una mentira.
[] Mentir o dar falso testimonio es uno de los Diez Mandamientos.
“No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (Ex. 2o;16).
[]. Mentir es un pecado importante que contamina al hombre.
“Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mt. 15:19).
[]. Mentir es tomar un lugar al lado del padre de las mentiras, el diablo.
“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).
[]. Mentir está estrechamente relacionado con la idolatría. Hace que una persona profese otra cosa que no es la verdad.
“No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Ap. 21:27).
“Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira” (Ap. 22:15).
[]. Mentir o engañar a los hombres es una característica del anticristo.
“Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Ts. 2:9).
[]. Mentir no es lo que profesa ser.
“No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad” (1 Jn. 2:21).
“Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Ts. 2:9).
[]. Mentir es lo opuesto a decir la verdad.
“Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él” (1 Jn. 2:27).
3er Titulo: David confía y comprueba las palabras dichas por el esclavo. Versículos 15 y 16. Y le dijo David: ¿Me llevarás tú a esa tropa? Y él dijo: Júrame por Dios que no me matarás, ni me entregarás en mano de mi amo, y yo te llevaré a esa gente. Lo llevó, pues; y he aquí que estaban desparramados sobre toda aquella tierra, comiendo y bebiendo y haciendo fiesta, por todo aquel gran botín que habían tomado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Judá. (Léase: Job 5:27. He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así; Óyelo, y conócelo tú para tu provecho. ▬ 2ª a los Corintios 8:22. Enviamos también con ellos a nuestro hermano, cuya diligencia hemos comprobado repetidas veces en muchas cosas, y ahora mucho más diligente por la mucha confianza que tiene en vosotros.).
David confía y comprueba las palabras dichas por el esclavo: La narrativa de David, a menudo destacado por ser un hombre conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22. Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.), muestra momentos donde confía en sus siervos, pero verifica información crítica. A pesar de su liderazgo, David cometía errores y enfrentaba las consecuencias, demostrando que no era perfecto
Comentario de Job 5:27: La bienaventuranza de la disciplina divina, 5: Los vv. 23–26 enumeran las bendiciones que vendrán de Dios al arrepentirse. Será como el tiempo mesiánico: habrá un pacto con los animales salvajes (fieras) (v. 22); las piedras del campo no impedirán las labores; no habrá destrozos del ganado (v. 23); habrá paz y se alejará el miedo del hambre (v. 24); y, con la prosperidad y tranquilidad, vendrá una amplia descendencia o una prole numerosa (v. 25).
Las promesas están en duro contraste con la realidad que vive Job; sin embargo, al concluir parece que Elifaz habla en términos generales del hombre ideal sin dirigirse específicamente a su amigo. No obstante, es insensible: se refiere a la muerte de éste en buena vejez, libre de las molestias de la senilidad (con “vigor”), con abundancia material y respetado por ser próspero (bendecido de Dios). Termina, afirmando la verdad de su investigación, y recomienda a Job que lo acepte para su bien (v. 27).
El discurso es elocuente y ortodoxo; sin embargo, es paradójico. El lector sabe desde el prólogo que la interpretación de Elifaz está mal. En realidad, termina su primer discurso con el mismo argumento de Satanás: la razón de servir a Dios es material. Será un buen negocio someterse a Dios porque recibirá bendiciones materiales, protección contra la naturaleza y sus enemigos, salud física y respeto público. Se le presenta a Job una religión utilitaria: su motivo es la ganancia personal. La religión de Elifaz es la del concepto de Satanás delante de Dios. En contraste, la única cosa que Job pidió en su lamento (cap. 3) fue la muerte. Cuando habla otra vez, no pedirá que Dios le devuelva la prosperidad, sino quiere saber el porqué de su aflicción.
Comentario de 2ª a los Corintios 8:22. Administración – Ofrendas – Ujieres: Los hombres que manejan las ofrendas (ujieres) son diligentes en muchas cosas, pero fundamentalmente en las ofrendas. Quién era este hermano no nombrado se desconoce. Se plantean tres elementos significativos acerca de él, elementos que deben hablarle al corazón de todo ujier y persona que maneje las ofrendas:
▬ 1. Él era un hermano, un creyente verdadero que tenía comunión con otros creyentes y colaboraba con la iglesia en sus empresas misioneras.
▬ 2. Con frecuencia había demostrado su “diligencia” cuando se le habían asignado otros ministerios. La palabra “diligencia” (spoudaion) significa solicitud, celo, dedicación. Él se entregaba incondicionalmente a cualquier tarea que la iglesia le encomendara.
▬ 3. Él observaba y estaba pendiente del testimonio de las iglesias. Cuando Pablo le contó acerca de la iglesia de Corinto, acerca de la gran restauración de la iglesia, se emocionó mucho y se mostró más dispuesto que nunca a servir a Cristo en medio de la iglesia.
“En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (Ro. 12:11).
“Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza” (He. 6:11).
“Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás” (2 P. 1:10).
“Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz” (2 P. 3:14).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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Lección: Números 26:63 al 65. 63. Estos son los contados por Moisés y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó. 64. Y entre éstos ninguno hubo de los contados por Moisés y el sacerdote Aarón, quienes contaron a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí. 65. Porque Jehová había dicho de ellos: Morirán en el desierto; y no quedó varón de ellos, sino Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun.
Comentario de los Versículos 63-65
Fórmula final con la observación en Números 26:65, que la sentencia penal que Dios había pronunciado en Números 14:29 y Números 14:38 sobre la generación que salió de Egipto, se había cumplido por completo.
Cambio de generaciones 26:63–65
Al concluir esto, se hizo la observación de que ya no quedaba nadie de la generación anterior, que había sido enumerada por Moisés y Aarón en Sinaí; todos habían muerto, tal como Dios había prometido. Sólo quedaban Caleb y Josué, quienes habían tratado de animar a los israelitas a que confiaran plenamente en Dios y que siguieran adelante. Durante todos estos años, habían tenido que esperar su recompensa por causa de la incredulidad y desobediencia de sus hermanos.
Lo que Dios dice tiene su fiel cumplimiento: La afirmación de que lo que Dios dice tiene su fiel cumplimiento se basa en la creencia de su naturaleza inmutable y leal. Según la tradición bíblica, Dios no miente ni se arrepiente, por lo que cada promesa o palabra hablada se ejecuta sin falta. Su fidelidad es firme, verdadera y no depende de circunstancias, garantizando cumplimiento a su tiempo.
Definición: La fidelidad de Dios significa que Él es inmutable en Su naturaleza, fiel a Su Palabra, prometió salvar a Su pueblo y mantendrá Sus promesas para siempre. Él es digno de confianza eterna sin importar cuán improbables parezcan Sus promesas. Nada en el cielo ni en la tierra puede impedir a Dios que cumpla todo lo que prometió a Su pueblo por medio de Jesucristo. Esta confiabilidad de Dios debería ser una gran fuente de consuelo y fortaleza para los miembros del pueblo de Dios, ya que repetidamente fallan, pasan por pruebas y sufren.
Referencias Bíblicas fidelidad: «Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.» (He. 10:23).
«Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.» (1ª Co. 1:9).
«porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.» (2° Co. 1:20).
«¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados. Cumplirás la verdad a Jacob, y a Abraham la misericordia, que juraste a nuestros padres desde tiempos antiguos.» (Miqueas 7.18-20).
TEXTO: “No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió» (Josué 21:45)
Comentario de Josué 21:45 declara la fidelidad absoluta de Dios al cumplir todas las promesas hechas a Israel, destacando que ni una sola palabra falló respecto a la entrega de la tierra prometida y el descanso de sus enemigos. Este versículo subraya la confiabilidad divina, la provisión total y el cumplimiento de la alianza.
Pensamiento: ¿Por qué si me prometió no veo sus promesas?
[1]. una de las tantas razones tiene que ver con el tiempo correcto, Dios no te dará algo fuera de tiempo para que le des un mal uso o no lo valores ni lo trates con la intención que deberías de tener al momento de entregártelo.
[2]. te falta preparación, imaginemos por un momento un joven estudiante y quiera ser gerente de una empresa grande en su país, antes de ejercer necesita preparación para hacer aquello conforme a lo que se está formando, sin preparación es imposible alcanzar lo que él quiere tener, así pasa con nosotros y con Dios, necesitamos prepararnos para obtener aquello que estamos pidiendo.
[3]. Estamos en una posición incorrecta, a veces sabemos que Dios tiene algo que entregarnos y nos mantenemos en constante búsqueda, en oración, en el estudio de su palabra y en ayuno, una vez que pasan varios días y no vemos aquello que se nos ha prometido abortamos y dejamos de persistir, insistir y buscar la dirección de Dios, nos movemos de la posición correcta que teníamos antes por la desesperación de recibir lo que Dios nos quiere dar.
[4]. propósito incorrecto, Dios nos prometió algo, pero maquinamos utilizarlo bajo el propósito incorrecto por el cual Dios nos lo ha dado.
[ 5]. Inmediatez, queremos ver todo de manera rápida o inmediata, sin saber que todo tiene su hora y su momento y para ver manifestar sus promesas también es necesario tener fe en él.
Números 23:19. «Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?»
1er Titulo: Evidente cercanía de la tierra prometida. Versículo 63. Estos son los contados por Moisés y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó. (Léase San Lucas 21:28. Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca. ▬ Hebreos 10:35 y 36. No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.).
Comentario de San Lucas 21:28. (21:28) Jesucristo, retorno: gran aliento para el creyente. ¡Qué gloriosa esperanza tiene el creyente! Cuando estos acontecimientos ocurran en el cielo y en la tierra, el creyente…
- no estará turbado ni perplejo como las naciones.
- no temerá, ni le fallará el corazón, como a los hombres.
Los creyentes no deben desalentarse, sino cobrar ánimo. Deben levantar la mirada y erguir sus cabezas, porque la redención de ellos estará cerca. Su salvación y esperanza estarán a punto de ser consumadas.
«Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria y justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Tit. 2:12-14).
«En quien tenemos redención por su sangre, el de pecados» (Col. 1:14).
«Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él» (Col. 1:21-22).
«Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Tit. 2:13-14).
«Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna» (He. 9:15).
«Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra» (Ap. 5:9-10).
«Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?» (Sal. 121:1).
«Alabad, siervos de Jehová, alabad el nombre de Jehová» (Sal. 113:1).
«¿A qué, pues, me haréis semejante 0 me compararéis? dice el Santo. Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio» (Is. 40:25-26).
Comentario de Hebreos 10:35 y 36. [v. 35]. Así que no descartéis vuestra confianza; ella será ricamente recompensada.
Si los creyentes habían sufrido por su fe cristiana en el pasado, ¿desecharían ahora la confianza que habían mostrado frente a la persecución? Parecería haber pasado bastante tiempo desde aquel entonces y los creyentes están ahora viviendo un período de paz y seguridad. Su valentía al confesar su fe en Cristo ha caído en desuso. Y por no haber ejercitado su don de la confianza, están ahora listos a desecharla. La fe debe ser confesada valiente y confiadamente. En circunstancias difíciles el creyente pone su fe en Dios y prestamente confiesa el nombre de su Señor y Salvador. Pero en tiempos de comodidad, el cristiano no se ve confrontado con la necesidad de tomar una posición. Su fe vacila y declina. El escritor de Hebreos declara: “Y sin fe es imposible agradar a Dios, porque cualquiera que viene a él debe creer que existe y que recompensa a aquellos que fervorosamente le buscan” (11:6). La confianza que él manifiesta no tiene que ver con la libertad que tenemos en ir a Dios en oración (4:16) ni con un corazón sincero (10:19, 22). El escritor desea más bien que los lectores exhiban su confianza y valor ante el hombre (véase también 3:6).
Dios recompensará ricamente al creyente que valientemente confiesa su fe. Él recompensa al cristiano no porque haya merecido la recompensa en el sentido de haberla ganado. Dios dispensa sus dones los que fervorosamente le buscan, no en términos de contar “los valores y logros humanos, sino [en términos de] una expectación gozosa” que Dios ha prometido”.
[v. 36]. Vosotros debéis perseverar para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, recibáis lo que él ha prometido.
El escritor exhibe tacto y preocupación pastoral. Exhorta a los lectores a perseverar; así como en el pasado se mantuvieron firmes frente al sufrimiento (10:32), del mismo modo deben ahora perseverar haciendo la voluntad de Dios. Cuando él escribe la frase la voluntad de Dios, les recuerda inmediatamente acerca de la obediencia de Cristo, quien vino a hacer la voluntad de Dios (10:7, 9–10). La exhortación es, entonces, que sigan a Cristo en una obediente observancia de los mandamientos. Y al perseverar en su fidelidad para con la voluntad de Dios, ellos recibirán “lo que él ha prometido”.
El vocablo promesa es una palabra clave en la epístola a los hebreos. Representa el perdón de los pecados en términos del nuevo pacto, pero representa más especialmente la salvación plena en Jesucristo. La promesa hecha por Dios al hombre es inquebrantable. Lo que Dios ha prometido, eso es lo que el creyente recibirá.
2° Titulo: Conductas pecaminosas que impiden lo entrada a la tierra de reposo. Versículo 64. Y entre éstos ninguno hubo de los contados por Moisés y el sacerdote Aarón, quienes contaron a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí. (Léase: Deuteronomio 2:14 y 15. Y los días que anduvimos de Cadesbarnea hasta cuando pasamos el arroyo de Zered fueron treinta y ocho años; hasta que se acabó toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campamento, como Jehová les había jurado. Y también la mano de Jehová vino sobre ellos para destruirlos de en medio del campamento, hasta acabarlos.; Apocalipsis 21:7 y 8. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.).
Comentario de Deuteronomio 2:14 y 15. A Israel le fue dada la orden de cruzar el Zered (v. 13). El comentarista Christensen cree que el orden fue dado por Moisés a Israel. Pero es preferible entender esta orden como una continuación del v. 9, donde Jehovah da el mandato. El arroyo Zered era la frontera natural entre Edom y Moab. Al cruzar el Zered la peregrinación de Israel en el desierto llegaba a su etapa final. El cruce del arroyo también marcó un nuevo principio en la historia de Israel. Después de su salida del monte Sinaí y con los 38 años de viaje Israel había completado 40 años en el desierto, o sea, una generación. La generación de hombres de guerra fue aquella que se rebeló e intentó entrar en la tierra de Canaán sin la bendición de Jehovah (1:26–34). La generación de israelitas que salió de Egipto fue condenada a perecer fuera de la tierra prometida. Con esto se cumplió la promesa hecha por Jehovah en Números 14:23, de que ninguno de ellos vería la tierra que había sido prometida a los patriarcas. La mano de Jehovah (v. 15) es una expresión usada para describir la acción divina de traer plagas y pestilencia contra un pueblo rebelde (Ex. 9:3, 15; 1 Sam. 5:6, 7, 9–11). Jehovah había decidido destruir la generación rebelde por pestilencia (Núm. 14:11, 12) pero por la intercesión de Moisés Jehovah preservó la vida del pueblo, aun cuando ellos fueron condenados a perecer en el desierto.
Comentario de Apocalipsis 21:7 y 8. [7]. El que triunfe heredará estas cosas, y seré un Dios para él, y será un hijo para mí.
El texto considera la realidad actual del pueblo de Dios que vive para él en un mundo de pecado y opresión. Saben que Cristo ha ganado la batalla, pero la guerra todavía no ha terminado. Todo creyente debe luchar a diario contra el pecado, el diablo y el mundo. Y todo el que sigue a Cristo recibe la promesa de vida eterna y hereda todas las cosas buenas que vendrán (compárese con Heb. 10:1).
Este versículo se compone de dos partes, una promesa de herencia y una alusión mesiánica aplicada a los creyentes. Primero, el verbo heredar sólo se encuentra aquí en Apocalipsis y, doctrinalmente, armoniza por completo con las enseñanzas de Pablo.18 Por ejemplo, Pablo, lleno de confianza, escribe, «Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dos y coherederos con Cristo» (Ro. 8:17; y véase Gá. 3:29; 4:7; Ef. 3:6; Tit. 3:7). Como seguidores de Cristo, heredamos todas las bendiciones de un nuevo cielo y una nueva tierra. Para nosotros, el vínculo entre ser hijos de Dios y ser herederos es irrompible. Mientras que Jesús es el único Hijo, nosotros somos hijos e hijas adoptados. Mientras que Jesús hereda todas las cosas (Heb. 1:2), nosotros, como coherederos, compartimos todas sus bendiciones.
Luego, Juan cita a 2 S. 7:14 pero modifica la redacción para que armonice con su propósito teológico.
La promesa de Dios que Natán transmitió al rey David respecto a Salomón como sucesor suyo al trono apuntaba proféticamente al Hijo de Dios: «Yo seré su padre, y él será mi hijo». Pero Juan en Apocalipsis escribe, «Y seré un Dios para él, y será un hijo para mí». Nótese que sustituye la palabra padre por Dios, porque en Jesucristo Dios nos ha adoptado como hijos e hijas y nos ha hecho miembros de su familia (compárese con 2 Co. 6:18). En Apocalipsis, Juan nunca llama a Dios el padre de los creyentes; pero sí es el Padre de Cristo (1:6; 2:27).20
[v. 8]. A los cobardes y a los incrédulos y a los que son odiados y a los asesinos y a los fornicadores, y a los brujos e idólatras, y a todos los que engañan, su suerte está en el lago de fuego y azufre, que es la segunda muerte».
Vuelve a aparecer el contraste entre el pueblo de Dios y los malos. Los versículos anteriores (vv. 5–7) se dirigieron a los santos que perseveran en la tierra, mientras que estos versículos mencionan a aquellos que Dios envía al lago de fuego y azufre. En resumen, este segmento mira hacia la renovación de todas las cosas y, al mismo tiempo, centra la atención en la realidad de esta era pre-consumación. Este doble punto focal también se encuentra en dos pasajes más (v. 27; 22:14–15). Aquí Juan enumera un largo catálogo de aquellos que no tienen parte en el reino de Dios.
» a. Cobardes. Los primeros son los débiles. Ocupan el primer lugar de la lista en contraposición a todos los creyentes en la tierra que sufren persecución y dificultades por Cristo. En lugar de vivir una vida
de dedicación al Señor, temen el peligro y evitan las consecuencias de confesar el nombre de Jesús. Son aquellos a quienes Jesús describe como que salieron de entre nosotros pero que no eran de los nuestros (1 Jn. 2:19).
» b. Incrédulos. Estas personas se parecen a los cobardes por cuanto han sido infieles a Dios y a sus mandamientos y, por ello, han caído en el escepticismo [p 614] y el agnosticismo. Mientras que las palabras de Dios son fieles y verdaderas (v. 5), las de ellos son exactamente lo opuesto, indignas de confianza.
» c. Personas odiosas. Esta palabra griega (ebdelugmenoi) con sus afines señala a las personas a las que el mundo ha contaminado. Buscan un estilo de vida que es diametralmente opuesto a la enseñanza bíblica, y son una abominación a los ojos de Dios. Adoran a la bestia (17:4).
» d. Asesinos. Juan menciona esta palabra dos veces, aquí y en 22:15. Pero el concepto de los enemigos que derraman la sangre del pueblo de Dios aparece repetidas veces; los santos son mártires por Cristo (2:10, 13; 6:10; 16:6; 17:6; 18:24; 19:2).
» e. Personas inmorales. A menudo se relacionan los pecados de homicidio e inmoralidad sexual, ya que uno lleva al otro. Si la prostitución era pujante en tiempo de Juan, también lo es hoy. La fornicación está a la orden del día y también el adulterio. El mundo está hundiéndose gradualmente cada día más hondo en el pantano de la inmoralidad sexual, incluyendo la homosexualidad.
» f. Brujos. La palabra griega farmakoi ha dado origen al derivado farmacia (22:15; y palabras conexas en 9:21; 18:23). La palabra significa el empleo de drogas para echar sortilegios en la práctica de la hechicería y del engaño de las personas (Éx. 22:18; Lv. 20:6, 27). Dios condena los sortilegios mágicos y la hechicería; dijo a Moisés que diera muerte a los que consultaban a adivinos; y el profeta Nahum relaciona la brujería y la hechicería con la inmoralidad sexual (Dt. 18:10–12; Nah. 3:4, respectivamente).
» g. Idolatría. Pablo escribe que la idolatría y la hechicería son obras de la carne (Gá. 5:20). Y Juan coloca a los idólatras con los brujos, fornicadores y asesinos al exterior de las puertas de la nueva Jerusalén y los consigna a condena perpetua. (22:15).
» h. Mentirosos. A todos los que convierten la verdad en mentira Dios los envía con los otros pecadores al lago de fuego y azufre. Quedan por siempre apartados del Dios vivo y sufren la segunda muerte.
3er Titulo: Dios exalta a Josué y Caleb, ejemplo de fidelidad digno de imitar. Versículo 65. Porque Jehová había dicho de ellos: Morirán en el desierto; y no quedó varón de ellos, sino Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun. (Lease: Números 14:36 al 38. Y los varones que Moisés envió a reconocer la tierra, y que al volver habían hecho murmurar contra él a toda la congregación, desacreditando aquel país, aquellos varones que habían hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehová. Pero Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone quedaron con vida, de entre aquellos hombres que habían ido a reconocer la tierra. ▬ Efesios 5:1. Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.).
Comentario de Josué y Caleb son exaltados por Dios como ejemplos supremos de fidelidad al confiar plenamente en Sus promesas, diferenciándose del resto de Israel al no temer a los gigantes de Canaán. Su fe inquebrantable, humildad y valentía, mostradas al informar sobre la tierra prometida, les valieron entrar en ella, mientras la generación incrédula pereció en el desierto.
¿Quién es Caleb en la Biblia?: La historia de Caleb, un fiel hombre de Dios comienza en el libro de Números. Después de ser liberados de la esclavitud en Egipto, los israelitas fueron guiados por Dios hasta el borde de la tierra de Canaán, una tierra «que fluye leche y miel» que Dios había prometido que heredarían (Éxodo 3:8, 17). Moisés había elegido a doce hombres, uno de cada tribu, para explorar la tierra antes de entrar. Entre ellos estaba Caleb, representando a la tribu de Judá. Los doce hombres exploraron la tierra durante cuarenta días y luego regresaron a Moisés. Informaron que la tierra era ciertamente fructífera, pero sus habitantes eran los poderosos descendientes de Anac. Aterrados por el tamaño y la fuerza de los cananeos, diez de los espías advirtieron a Moisés que no entrara en Canaán (Números 13:23-33).
Caleb hizo callar a los hombres que murmuraban y temían diciendo: «Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos» (Números 13:30). Caleb adoptó su postura porque seguía al Señor de todo corazón (Josué 14:8-9). Caleb conocía las promesas de Dios a los israelitas y, a pesar de la evidencia de sus propios ojos respecto a los obstáculos, tenía fe en que Dios les daría la victoria sobre los cananeos.
Lamentablemente, el pueblo de Israel ignoró a Caleb y escuchó el informe de los otros espías. Estaban tan asustados que lloraron toda la noche e incluso desearon haber muerto a manos de sus amos esclavos en Egipto (Números 14:1-4). Se volvieron contra Caleb y Josué (el espía de Efraín) y querían apedrearlos allí mismo (Números 14:6-10). Dios se enfadó mucho con el pueblo y amenazó con destruirlo hasta que Moisés intercedió por ellos. Dios cedió, pero decretó que el pueblo deambularía por el desierto hasta que toda aquella generación infiel hubiera muerto. Sin embargo, Dios dijo: «mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu», y le dio la promesa de que sería dueño de toda la tierra que había visto como espía (Números 14:11-24).
Los israelitas deambularon por el desierto durante cuarenta años, hasta que murieron todos los de aquella generación, excepto Josué y Caleb (Números 14:29-30). Después de esos cuarenta años de vagabundeo y cinco más de guerra dentro de Canaán, Caleb tenía 85 años; sin embargo, era tan fuerte como siempre y capaz de luchar contra los hijos de Anac que habían atemorizado a sus compatriotas. Su confianza nacía de su fe absoluta en las promesas de Dios (Josué 15:13-14).
El territorio de Caleb en Canaán incluía «Quiriat Arba, es decir, Hebrón». (Arba era el antepasado de Anac.) Desde Hebrón, Caleb expulsó a los tres hijos de Anac: Sesai, Ahimán y Talmai. Desde allí marchó contra el pueblo que vivía en Debir (antes llamada Quiriat Sefer)» (Josué 15:13-15). Otoniel, sobrino de Caleb, capturó Quiriat-sefer y se casó con la hija de Caleb, Acsa (versículos 16-17). Más tarde, Acsa pidió a su padre que incluyera algunos manantiales de agua como parte de su herencia (versículos 18-19), y Caleb se los dio. Posteriormente, Otoniel, yerno de Caleb, se convirtió en el primer juez de Israel (Jueces 3:7-11).
De los relatos de la vida de Caleb, vemos a un hombre fiel que confió en que Dios cumpliría Sus promesas cuando otros permitieron que sus temores anularan su poca fe. Incluso en sus últimos años, Caleb se mantuvo firme en su fe. Dios bendijo a Caleb por su fidelidad y paciencia, un estímulo para que creamos en Dios. Como Caleb, debemos estar dispuestos a seguir a Dios en toda circunstancia, esperando pacientemente a que cumpla Sus promesas y listos para actuar cuando llegue el momento oportuno.
Comentario de Números 14:36 al 38: Pero con el propósito de dar a toda la congregación una prueba práctica de la solemnidad de la amenaza divina del castigo, los espías que habían inducido a la congregación a rebelarse, a través de sus malas noticias acerca de los habitantes de Canaán, fueron heridos por un “golpe delante Jehová”, es decir, por una muerte súbita, que procedió de manera visible de Jehová mismo, mientras que Josué y Caleb permanecieron vivos.
Comentario de Efesios (5:1) Creyente, Deber: El creyente sigue a Dios, en primer lugar, convirtiéndose en un seguidor de Dios. Advierta la palabra “sed” (ginomai). Significa convertirse en un seguidor de Dios. La idea es la de compromiso, apego, devoción, lealtad, atención. Antes de que una persona pueda ser seguidora de Dios, debe comprometerse y apegarse a Dios. Debe entregar y dedicar su vida a Dios y luego comenzar a seguir a Dios.
La palabra “imitadores” (mimetai) significa seguidores. Algunos prefieren la traducción de que nos convirtamos en imitadores de Dios. Advierta la frase “como hijos amados”. Así como los niños aprenden imitando a sus padres, del mismo modo debemos aprender a imitar a Dios. La idea de que debemos ser seguidores e imitadores de Dios es una idea valiente. Simplemente imagine, ¡las Escrituras proclaman valientemente que debemos volvernos como Dios!
[]. Cristo dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mt. 5:48).
[]. Dios exigió: “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios” (Lv. 19:2).
[]. Pablo declaró: “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Co. 4:18).
[]. Pedro afirmó: “Como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:15-16).
[]. El santo de la primera iglesia, Clemente de Alejandría, dijo: “El cristiano practica a ser Dios” (Citado por William Barclay.).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
