• DOMINGO 12 DE ABRIL DE 2026. “FIESTAS SOLEMNES QUE RECUERDAN AL PUEBLO DE DIOS LA LIBERACIÓN DE LA ESCLAVITUD”.

       LECCIÓN: Números 28:16 al 25. «16. Pero en el mes primero, a los catorce días del mes, será la pascua de Jehová. 17. Y a los quince días de este mes, la fiesta solemne; por siete días se comerán panes sin levadura. 18. El primer día será santa convocación; ninguna obra de siervos haréis. 19. Y ofreceréis como ofrenda encendida en holocausto a Jehová, dos becerros de la vacada, y un carnero, y siete corderos de un año; serán sin defecto. 20. Y su ofrenda de harina amasada con aceite: tres décimas con cada becerro, y dos décimas con cada carnero; 21. y con cada uno de los siete corderos ofreceréis una décima. 22. Y un macho cabrío por expiación, para reconciliaros. 23. Esto ofreceréis además del holocausto de la mañana, que es el holocausto continuo. 24. Conforme a esto ofreceréis cada uno de los siete días, vianda y ofrenda encendida en olor grato a Jehová; se ofrecerá además del holocausto continuo, con su libación. 25. Y el séptimo día tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis.» 

    Liberación: La Biblia enseña que la gratitud por la liberación del pecado nace del perdón recibido a través de la sangre de Jesucristo. Al ser liberados de la esclavitud del pecado, los creyentes pasan a servir a la justicia, recibiendo santificación y vida eterna como regalo de Dios, transformando la vida en un acto de gratitud.

    ref. Biblica: Romanos 6: 17-18. «Pero gracias a Dios, que, aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.»

    Efesios 1:7. «en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia»

       Comentario del contexto bíblico: Dios obra poderosamente por nosotros con amor: Después de que el calendario resuma las ofrendas que se deben presentar cada día, semana y mes, sigue con una descripción de las grandes fiestas anuales del pueblo de Israel, comenzando con la Pascua (28:16–25). Esta celebración recuerda la liberación de la comunidad de sus esclavizadores egipcios. Durante 400 años, anhelaron la libertad, pero la esperanza de salvación era sólo un sueño.

       Dios planeó que su pueblo conmemorara cada año los acontecimientos de su espectacular salvación, recordando deliberadamente la noche en la que salieron. La Pascua anual se convirtió en un recordatorio de la salvación pasada y en un símbolo de la liberación perpetua. A lo largo de su historia, Israel siguió siendo una minoría vulnerable, amenazada por naciones con un poder militar mucho mayor. Egipcios, madianitas, filisteos, asirios, babilonios, persas, griegos, romanos…, la sombría lista de opresores sucesivos se extiende a lo largo de los siglos.

        La Pascua no sólo declaraba el poder de Dios, sino también su justicia. Durante cuatro siglos, el pueblo israelita había sido maltratado cruelmente por los egipcios, pero este festival anual anunciaba que el Señor rescata a las minorías y a los oprimidos de cada generación. A lo largo de la historia, el acontecimiento del éxodo ha sido poderoso para las personas más allá del sufrimiento de Israel bajo un régimen opresor. En muchas partes del mundo, hay personas que se encuentran cautivas o privadas de libertad. La Pascua era un recordatorio anual de que Dios actúa con justicia con los oprimidos. Los evangélicos reconocen la necesidad de mantener estos temas en la agenda constantemente. Una de las veintiuna afirmaciones del Manifiesto de Manila, que se creó, en 1989, en el Congreso Internacional de Evangelización Mundial (“Lausana II”), declara: “Afirmamos que la proclamación del reino de Dios de paz y justicia exige la denuncia de toda injusticia y opresión, tanto personal como estructural; no nos alejaremos de este testimonio profético”.

       ▬ 2. La Pascua era la primera de las fiestas anuales que los hijos de Israel debían guardar. Todo el calendario religioso se basaba en la liberación de Egipto. Cada primavera, tan pronto como hubiera pasado la luna llena después del equinoccio de primavera, el pueblo, mediante la fiesta de la Pascua, debía recordar el momento en el que el Señor los había liberado misericordiosamente de la esclavitud en Egipto. Todos iban a participar, comiendo pan sin levadura, asistiendo a la asamblea solemne y dejando de trabajar el primero o el último día de la fiesta. Los rituales y los sacrificios de la Pascua se debían realizar aparte de los sacrificios regulares diarios. Los sacrificios de la Pascua también debían ser adicionales a los preparativos y a la celebración que se hacía en cada hogar.

       Los sacrificios prescritos debían ser en nombre de toda la nación y así iban a conmemorar la protección de los primogénitos de la muerte, la liberación de Egipto y el nacimiento de la nación.

       De manera similar, en el Nuevo Testamento nos concentramos durante la estación de la primavera en la fiesta de la Pascua de Resurrección. Como nuestro Salvador se ha levantado como vencedor sobre el pecado, Satanás y la muerte, podemos celebrar nuestra liberación de estos tres malignos. Las fiestas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, como una celebración de liberación de la muerte, tienen algunos conceptos paralelos, aunque los rituales no son idénticos.

       TEXTO: «“Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel”» (Isaías 12:6)

        Comentario del texto: Agradecimiento por la liberación divina, 12:1-6: El cap. 12 constituye un salmo, y viene a manera de epílogo de la primera parte del libro de Isaías, a la cual nosotros hemos subdivido en dos a la altura del cap. 6 (ver Introducción.)

       La ubicación de este salmo, después de una profecía del retorno a Sion desde todas las naciones y que Babilonia esté incluida (ver nota RVA para “Sinar” en 11:11), hace suponer a algunos investigadores que este salmo no fuera de Isaías ni de su época, sino del editor del libro en una época posterior al retorno a Sion. Esto no despoja de hecho la paternidad a Isaías, porque él también ha proferido exclamaciones de grande alegría por la restauración futura del remanente. Por ejemplo, las palabras de 10:21–23 casi constituyen un salmo, y en la primera parte del presente salmo resalta la palabra favorita de Isaías: Yeshuáh, salvación (v. 2), y en la segunda aparece el nombre de su Dios como el Santo de Israel (v. 6). Por otro lado, como este salmo no alude claramente a un retorno a Sion, sino a la “salvación” o liberación llevada a cabo por Jehovah, podría ser posterior a la invasión de Senaquerib y la liberación de Jerusalén de manera milagrosa. En realidad, el salmo tiene todas las características del estilo de Isaías.

    Verdades prácticas… Liberación, un vocablo tan usado en nuestro tiempo, pero también usado de acuerdo a las circunstancias, por su uso e interpretación con un significado muy peculiar.

    El poema de Isaías 12 es impresionante, magistralmente realizado y de gran contenido espiritual.

    En nuestro tiempo se habla de «liberación» femenina, económica, política, social, sexual y hasta de liberación teológica. Es cierto que vivimos en una época cuando multitudes, que anteriormente habían vivido con las cadenas de opresión, están buscando la manera de experimentar la libertad.

    Seguramente vamos a ver progreso en cada una de estas esferas en los años venideros.

    Para los creyentes en Jehovah, «liberación» tiene un significado más profundo. La liberación aquí es la liberación del pecado. Obra poderosa que solo Dios, en la persona del Gran Libertador Jesucristo, puede hacer.

    Esta liberación espiritual es la dádiva más grande que el ser humano puede obtener. ¡Yes gratis! Todo lo que uno tiene que hacer es entregarse espiritualmente a Cristo y creer en él. Cristo es el que verdaderamente nos libera de toda cadena que pueda tenernos preso.

       1er Titulo: La Pascua: gran festividad de gratitud que nos recuerda a Cristo, el Cordero inmolado. Versículos 16 y 17. Pero en el mes primero, a los catorce días del mes, será la pascua de Jehová. Y a los quince días de este mes, la fiesta solemne; por siete días se comerán panes sin levadura.  (Léase: Éxodo 12:3 al 6. Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. ▬ Isaías 53:7. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.).

       Comentario de los Versículos 16-22. Se debía ofrecer el mismo número de sacrificios que en la luna nueva en cada uno de los siete días de la fiesta de los panes sin levadura (Mazzoth), del 15 al 21 del mes, mientras que no había ofrenda general de fiesta en el día de la Pascua, o el 14 del mes (Éxodo 12:3-14). Con respecto a la fiesta de Mazzoth, se repite la regla de Éxodo 12:15-20 y Levítico 23:6-8, que en el primer y séptimo día habría un descanso sabático y una reunión santa.

       Comentario de Éxodo 12:3 al 6. (12:3-4) Pascua ▬ Fiestas ▬ Familia: ¿Quién celebraría la fiesta de la Pascua?

    » 1. Toda la congregación de Israel. Fíjese que a Israel se le llamaba una “congregación” (edah). Esta es la primera vez que este término se utiliza en las Escrituras. E1 término se usa más de cien veces para referirse al pueblo de Dios que se congregaba ya fuera para adorar al SEÑOR o para escuchar la palabra del SEÑOR.

       Observe el siguiente hecho también: Existe además otra palabra hebrea que significa congregación (qahal). Esta palabra se usa a menudo en Deuteronomio, así como en los libros proféticos y se dice que significa lo mismo que la palabra griega que aparece en el Nuevo Testamento que se refiere a asamblea o iglesia (ekklesia). Obviamente, cuando

    Dios contempló a Israel, Él vio a las personas que realmente creían en Él, a los verdaderos creyentes diseminados por toda la nación, y los llamó su congregación de personas.

    » 2. Cada familia, cada casa, celebraría la fiesta de la Pascua. Cada casa debía buscar un cordero el décimo día del mes. Observe que la Pascua estaba orientada a la familia. J. Vernon McGee dice lo siguiente

       “Cuando Israel entró a Egipto, fue como una familia. Cuando salieron de Egipto, fue como una nación. El aspecto interesante es que Dios pone aquí el énfasis en la familia porque esta constituye el elemento fundamental a partir del cual se creó la nación…Un viejo cliché dice: ‘Ninguna nación es más fuerte que las familias de esa nación ‘.

       «Los israelitas se han convertido en una nación y Dios los librará, pero lo hará por familias y por los individuos de la familia. Debía haber un cordero en todas las casas”.

    » 3. Las familias pequeñas compartirían el cordero con los vecinos (v. 4). J. Vernon McGee tiene una explicación excelente de este aspecto en particular:

       “Este versículo no dice nada en particular de que el cordero fuera demasiado pequeño para la familia. Eso no sucedería; el cordero era suficiente. Sin embargo, sí es posible que la familia fuera demasiado pequeña para el cordero. A Dios le interesa cada miembro individual de la familia. Cada familia debía tener un cordero, pero ¿qué sucedía si un hombre y una mujer no tenían hijos o tenían hijos casados que no vivían con ellos? Se suponía entonces que esta pareja se uniera a los vecinos que tenían su misma situación y dividieran el cordero. Cada individuo de cada familia deberá recibir una parte del cordero. La celebración de la fiesta de la Pascua deberá ser un asunto personal y privado. Es la redención para la nación, pero se centra en la familia. Debe ser recibida y aceptada por cada miembro individual de la familia. La Pascua es un asunto de familia.

       «Dios presenta el procedimiento por medio del cual salvará a los individuos. Nadie es salvo porque sea miembro de una nación o una familia… cada miembro de una familia realizó una transacción con el cordero; cada uno de ellos tenía que compartir el cordero… Todos los miembros debían mostrar su fe de esta manera.

       ” …Cada uno [debía] participar y compartir [el cordero] para caer bajo la protección y la redención de la sangre que está afuera en el dintel de la casa”.

       Pensamiento 1. Nunca se podrá insistir lo suficiente en la importancia de la familia centrando la atención en el Cordero de Dios. Los padres deben de ir a la cabeza a la hora de atraer a los hijos en torno al Cordero de Dios, Cristo mismo. Estas han sido las instrucciones de Dios desde el comienzo mismo de la historia de la humanidad.

       “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos” (Dt. 4:9).

       “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Dt. 6:6-7).

       (12:5) Cordero ▬ Pascua: ¿Qué cualidades debía tener el cordero de la Pascua? Dios estableció cualidades muy específicas que debía tener el cordero escogido como cordero de la Pascua (v. 5). El cordero:

    • Debía tener un año, es decir, en la flor de la vida.
    • Debía ser sin imperfecciones ni defectos, es decir, perfecto.
    • Debía ser o una oveja o una cabra.

       El cordero debía ser como se indica: De un año, en la flor de la vida y sin imperfecciones ni defectos de ningún tipo. Esta fue la ley establecida por Dios en las Escrituras. Lo que se planteaba era lo siguiente: Dios es perfecto, perfecto en su santidad y su justicia. Por lo tanto, cualquier cosa que se ofrezca a Dios, debe ser perfecto para que le resulte acepto ante Él.

       Pero fíjese en el problema con las ofrendas presentadas por los israelitas. El mismo problema existe con las ofrendas y sacrificios que nosotros le ofrecemos a Dios.

    “…ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto” (He. 9:9).

       Toda persona honrada e inteligente sabe que no podemos ser perfectos, no completamente perfectos. ¿Cómo podemos entonces ser aceptos ante Dios? A través de la fe en el Cordero perfecto de Dios, el Hijo de Dios mismo, el Señor Jesucristo. Dios acepta y considera nuestra fe en su Hijo como perfección. No somos perfectos ni nunca lo seremos, pero si creemos, realmente creemos, en el Cordero perfecto de Dios, el Señor Jesucristo, Dios considera nuestra fe como perfección. Él nos justifica, nos considera como si fuéramos sin pecado. Esta es la maravillosa misericordia de Dios.

    => Los antiguos creyentes creían en la promesa de Dios, que la sangre del cordero sin defecto los salvaría. Por tanto, Dios aceptó la fe que tenían los creyentes en su promesa y los consideró aceptos ante Él.

    => el creyente de hoy cree en la promesa del Hijo de Dios, que su sangre nos deja libres de pecado y nos hace aceptos ante Dios. Por tanto, Dios acepta nuestra fe en Cristo y nos considera perfectos y aceptos en Cristo, el Cordero de Dios que elimina los pecados del mundo.

       Pensamiento 1. El cordero de la Pascua era un tipo del Señor Jesucristo.

    1) El sacrificio de la Pascua debía ser un cordero o una cabra joven. El cordero era la imagen del Señor Jesucristo, el Cordero de Dios mismo. fíjese en lo siguiente: Jesucristo no era solo la Simiente prometida y el Salvador que fuera prometido a Abraham y sus descendientes, no era solo la Simiente prometida y el Salvador que debía bajar a salvar el mundo, Jesucristo era el Cordero de Dios mismo, el Cordero de Dios al que se le daría muerte por los pecados del mundo. Jesucristo era el Cordero de Dios simbolizado en el cordero de la Pascua. Esto es exactamente lo que proclaman las Escrituras.

       “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1:29).

       “Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios” (Jn. 1:36).

       “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Ef. 1:7).

       “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 P. 1:18-19).

    2). El cordero de la Pascua debía tener un año, debía estar en la flor de la vida. Jesucristo se ofreció a si mismo en la fortaleza y el vigor de la vida, no de niño ni de anciano.

    3). El cordero de la Pascua no debía tener ni imperfecciones ni defectos. Jesucristo no tenía imperfecciones ni defectos No conocía pecado alguno; Él era el Hijo perfecto de Dios.

       “Y se dispuso con los impíos su sepultura, más con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca” (Is. 53:9).

       “¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?” (Jn. 8:46).

       (12: 6) Cordero ▬ Pascua ▬ Sacrificios – Sistema del sacrificio: Las instrucciones en cuanto al sacrificio del cordero también eran muy específicas (v. 6).

    » 1. El cordero debía ser inmolado, pero inmolado en un momento muy específico: En la noche del día 14 del mes (v. 6).

       Pensamiento 1. Observe dos símbolos definidos.

    » 1) Símbolo 1: El cordero tenía que morir, tenía que ser inmolado. Esto simboliza que Jesucristo tenía que

    morir: Era necesario que Él muriera. ¿Por qué?

    » a) Porque el pecado se castiga con la muerte; nuestra rebelión e insurrección contra Dios se castiga con la muerte.

       “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Ro. 3:23).

       “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro. 6:23).

    » b) Porque solo puede existir una forma de escapar del castigo por el pecado y de la muerte. Alguien. una persona perfecta y libre de pecado que sea acepto ante Dios, tiene que dar un paso adelante y hacer dos cosas por nosotros:

    => Asumir Él el castigo de nuestros pecados.

    => Pagar por nuestros pecados.

       “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Is. 53:5).

       “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (Is. 53:7).

    » c) Porque Dios el Padre predestinó la muerte de su Hijo, predestinó que la forma de salvación y redención sería a través de la sangre derramada en la cruz.

        “Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole” (Hch. 2:22-23).

       “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos” (Gá. 4:4-5).

       Símbolo 2: El cordero tenía que ser inmolado en un momento muy específico. Esto simbolizaba que Jesucristo tenía que bajar a la tierra y morir *en un momento determinado, que su muerte y el momento de su muerte eran fijados por Dios. Dios envió a su Hijo a la tierra en un momento preciso.

       “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos” (Gá. 4:4-5).

       “diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio” (Mr. 1:15).

       2° Título: Ofrendas y sacrificios: figuras de Cristo para salvación. Versículos 18 al 22. El primer día será santa convocación; ninguna obra de siervos haréis. Y ofreceréis como ofrenda encendida en holocausto a Jehová, dos becerros de la vacada, y un carnero, y siete corderos de un año; serán sin defecto. Y su ofrenda de harina amasada con aceite: tres décimas con cada becerro, y dos décimas con cada carnero; y con cada uno de los siete corderos ofreceréis una décima. Y un macho cabrío por expiación, para reconciliaros. (Léase: Isaías 53:5. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. ▬ Los Hechos 4:12. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.).

       Comentario de Los Hechos 4:12. (4:12) Jesucristo, La Piedra ▬ Salvación: Pedro y Juan proclamaron la salvación. Pedro acababa de declarar la fuente de su poder, el nombre de Jesucristo. Ahora proclama la salvación que es en Jesús. Y para que lo entendieran, usó la declaración de la Escritura profética.

    » 1. Jesucristo es la cabeza, es decir, la piedra que es la cabeza del ángulo del edificio de Dios (cp. Sal 118:22).

    » a. Dios le dio al hombre la Cabeza del ángulo para Su edificio, la vida que Él quiere que fabrique el hombre. Pero el hombre desechó la piedra haciéndola como no buena, inaceptable, sin valor. El hombre rechazó la Piedra Angular de Dios y se fue a buscar su cabeza del ángulo para fabricar su vida a su manera.

    » b. Pero Dios tomó su Piedra, a pesar del rechazo del hombre, y lo hizo la Cabeza del ángulo. Dios exaltó a Jesucristo y lo hizo la cabeza de la vida.

       “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo” (Hch. 4:11).

       “Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: la piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo? ¿El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?” (Mt. 21:42).

       “Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Ef. 2:20).

       “Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él, no será avergonzado” (1 P. 2:6).

    » 2. Solo Jesucristo salva. No hay otra cabeza, ni otro Señor exaltado; por lo tanto, ningún hombre se puede salvar…

    • por otra cabeza o señor.
    • por ningún otro nombre bajo el cielo.

       Ningún maestro es suficientemente capaz, ningún profeta es suficientemente noble, ningún ministro es suficientemente bueno para salvarse a si mismo, mucho menos a otra persona. Así que, no importa qué proclame, no importa la indulgencia y poder del nombre, el hombre se queda lejos, muy lejos de ser la cabeza elegida de Dios. Ningún hombre tiene el nombre con el cual Dios salve a los hombres. Todos los hombres son mortales. Ningún hombre puede hacer a otro hombre inmortal. Así que la Cabeza de Dios, el nombre que Dios usa para salvar a los hombres, debe ser eterno, y solo un hombre es eterno: Jesucristo el Hijo del Hombre.

       “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

       “Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn. 6:68).

       “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hch. 4:12).

    3er Título: Nuestra vida, como salvados, debe estar en permanente adoración a Dios. Versículos 23 al 25. Esto ofreceréis además del holocausto de la mañana, que es el holocausto continuo. Conforme a esto ofreceréis cada uno de los siete días, vianda y ofrenda encendida en olor grato a Jehová; se ofrecerá además del holocausto continuo, con su libación. Y el séptimo día tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis. (Léase: San Juan 4:23 y 24. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. ▬ Hebreos 13:15. Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.).

       Comentario de los Versículos 23-25. Los sacrificios festivos de los siete días debían prepararse “además del holocausto de la mañana, que servía como holocausto continuo”. Esto implica que los sacrificios festivos ordenados debían prepararse y ofrecerse todos los días después del sacrificio de la mañana.

       Comentario de San Juan 4:23 y 24: Adorar: Tercero, los verdaderos adoradores adoran a Dios en espíritu y en verdad. Advierta cuatro puntos.

    » 1. Advierta el cambio en la adoración. “La hora viene, y ahora es”. Cristo cambió la adoración. Antes de Cristo, los hombres adoraban a Dios en lugares especiales, por ejemplo: en templos y ante altares. A partir de Cristo, el lugar y la localidad no significan nada. Cristo ha abierto la puerta a la presencia de Dios desde cualquier lugar del universo.

    » 2. Advierta la naturaleza de la adoración. El hombre debe adorar a Dios en espíritu y en verdad.

    » a. Adorar a Dios en espíritu significa adorar a Dios…

    • con el impulso espiritual y la capacidad del alma, buscando la comunión y el compañerismo más íntimo con Dios.
    • con el centro espiritual de la vida de uno y siendo, confiando y descansando en la aceptación, amor y cuidado de Dios.

    » b. Adorar a Dios en verdad significa…

    • acercarse a Dios de la manera cierta o correcta. Hay solo una manera: mediante su Hijo Jesucristo. (Ver Jn. 4:21; 14:6.)
    • adorar a Dios en forma sincera y verdadera, no llegando con el corazón a medias, con la mente vagando y los ojos cerrados por el sueño.

    » 3. Advierta la razón para adorar. El Padre busca que los hombres lo adoren. Dios desea la adoración, ya que Él creó al hombre para adorarlo. Por lo tanto, Dios busca a hombres que lo adorarán en espíritu y verdad.

        “Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, y aun al impío para el día malo” (Pr. 16:4).

        “Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía he creado, los formé y los hice… Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mino era formado Dios, ni lo será después de mí” (Is. 43:7, 10).

       “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Ro. 8:29).

       “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado” (Ef. 1:4-6).

       “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 P. 2:9; cp. Ro. 15:6; 1 Co. 6:20).

    » 4. Advierta un factor esencial de la adoración: No es el lugar importante en la adoración, sino cómo una persona adora a Dios. Una persona debe adorar a Dios en espíritu y en verdad. hay otro modo. “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.

    Adorar en espíritu significa…

    • desde el impulso espiritual y la profundidad del alma.
    • desde el centro espiritual de la vida y el ser.

    Adorar en verdad significa…

    • como lo indica Dios, es decir, la adoración debe ser en el nombre del Hijo de Dios, Jesucristo.
    • con sinceridad.

       “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Mt. 4:10).

       “Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo” (Lc. 24:52).

       Comentario de Hebreos 13:15 (13:15) Creyentes, deber: El deber de los creyentes. ¿Cómo se puede proteger un creyente de enseñanzas extrañas? ¿Cómo se puede proteger él mismo? ¿Cómo puede estar él absolutamente seguro de que nunca será alejado por doctrinas extrañas? Él debe hacer cuatro cosas.

    » 1. El creyente debe ofrecer el sacrificio de alabanza a Dios constantemente (v. 15). Pero note cómo: Mediante Cristo. Dios merece alabanza, pero Dios no acepta nada, ni siquiera la alabanza, a menos que se ofrezca mediante Cristo. Una persona no puede acercarse a Dios mediante algún otro sacrificio, persona o religión, ni siquiera para alabarlo, no si la persona quiere que su ofrenda sea aceptada por Dios. Dios no acepta alabanza por ningún otro medio que no sea por medio del Señor Jesucristo mismo.

       “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6).

       “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Ti. 2:5).

       “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas” (He. 8:6).

       “y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle” (He. 9:5).

       “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (He. 9:24).

       “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Jn. 2:1).

       “Ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo” (Sal. 107:22).

       “Te ofreceré sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre de Jehová” (Sal. 116:17).

    Domingo 12 de abril de 2026

    Amen, Para La Honra Y Gloria De Dios.

  • SEMANA DEL 06 AL 12 DE ABRIL DE 2026. “INSTRUCCIÓN DEL SIERVO DE DIOS CONTRA TODO AQUEL QUE CAUSA DIVISIÓN Y DISENSIÓN”.

    LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 11:17 AL 19. 17. Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor. 18. Pues, en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. 19. Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados. 

       Comentario del contexto bíblico: B. La Cena del Señor, 11:17-34

       (11:17-34) Introducción: La Cena del Señor es una de las instrucciones de la iglesia. Resulta crucial para los creyentes comprender cómo se debe celebrar la cena y cómo no celebrarla. Este pasaje constituye un estudio completo del tema:

    ▬ 1. Pablo reprendió a los corintios por la forma en la que estaban celebrando la Cena del Señor (v. 17).

    ▬ 2. La corrupción de la Cena del Señor (vv. 18-22).

    ▬ 3. El significado real de la Cena del Señor (vv. 23-26).

    ▬ 4. Las consecuencias severas de participar indignamente de la Cena del Señor (vv. 27-30).

    ▬5. El procedimiento correcto de la Cena del Señor (vv. 31-34).

       (11:17) Cena del Señor: Pablo reprendió a los corintios por la forma en la que estaban celebrando la Cena del Señor. Él los había alabado por su diligencia en mantener las tradiciones y las costumbres de la iglesia (V. 2). Pero al lidiar con la Cena del Señor, anunció con términos para nada inciertos:

       “No os alabo”. La palabra “anunciar” (parangello) quiere decir ordenar. Note cuán fuerte es Pablo: “Pero al ordenaros esto que sigue [la Cena del Señor], no os alabo”. Su contundencia enfatiza la grandísima importancia de la Cena del Señor y la necesidad absoluta de celebrarla como se debe celebrar.

       Pablo plantea bruscamente: “No se congregan para celebrar la Cena del Señor para lo mejor, no para edificarse ustedes mismos recordando la muerte del Señor; sino que se congregan para lo peor, para destruirse ustedes mismos”.

       (11:18-22) Cena del Señor: La corrupción de la Cena del Señor. Los corintios estaban abusando trágicamente de la Cena del Señor. Los abusos pueden parecerle extraños a algunas iglesias de la actualidad porque sencillamente participan de una migaja de pan y una pequeña copita de vino o jugo de uva para celebrar la Cena del Señor. Sin embargo, según se ha planteado en la nota introductoria, los corintios celebraban la Cena del Señor con una comida con todas las de la ley o un Banquete de Amor [Ágape]. Había cuatro abusos, algunos de los cuales se aplican muy bien y hablan directamente a las iglesias de todas las generaciones.

    ▬ 1. Había divisiones y camarillas dentro de la iglesia que corrompían la Cena del Señor (w. 18-19). Cuando existen divisiones, camarillas, facciones, y partidos, el espíritu de la iglesia se encuentra en desorden. La mente y el corazón de cada uno de sus miembros no están puestos en el Señor ni están en paz con el Señor no con el pueblo del Señor La perturbación, el dolor, la ira, la murmuración, el chisme, el orgullo, el egoísmo, el malentendido y la tergiversación siempre predominan cuando hay divisiones y camarillas dentro de una iglesia.

       Nota: Pablo dijo que él solo creía parte de lo que había escuchado. Él sabía muy bien cómo los problemas comienzan a crecer y rodearse de rumores, insinuaciones y exageraciones. De todas formas, había parte de verdad en lo que había escuchado, y él lo sabía, y la iglesia debía corregirlo.

       Observe otro asunto que es de importancia crucial para los creyentes genuinos de la iglesia. Las divisiones y las camarillas en la iglesia no toman a Dios ni desprevenido ni por sorpresa. Por el contrario, Dios permite las divisiones y las camarillas por una razón muy especial: “La división hace que el creyente genuino se diferencie mucho más”. Las personas que son divisivas y propensas a formar camarillas hacen que el amor y la verdad de los creyentes genuinos resplandezcan con mucho más brillo. En las propias palabras de las Escrituras:

       “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados”.

        Pensamiento 1. Este planteamiento alienta en gran manera al ministro de Dios y a los creyentes genuinos en la medida en que se enfrentan a la división, las camarillas, y la oposición de los camales y los no salvos en la iglesia.

       Note también la amonestación en este elemento. Cualquier persona que se encuentre dentro de un grupo que sea divisivo o propenso a formar camarillas corre un peligro terrible. La división y la propensión a la formación de camarillas constituyen pruebas de que una persona no es genuina. Debe arrepentirse y encomendar su vida al amor y la misión del Señor (cp. 1 Co. 15:33).

       “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).

       “porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” (1 Co. 3:3).

       “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).

       “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que 0 sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).

       “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).

       Nota: Esto versículos (20 al 22) son para próxima semana, pero lo integro porque es el pensamiento del tema general, para su mayor comprensión:

    ▬ 2. Había engaño de sí mismo que corrompía la Cena del Señor (v. 20). De un modo sencillo, los corintios solo se estaban engañando a sí mismos al congregarse y participar de la copa y el pan. Puede que hayan pensado que estaban celebrando la Cena del Señor, pero no era así; estaban completamente engañados. Lo que estaban haciendo no era recordar y honrar al Señor. Resultaba completamente imposible tener un espíritu divisivo y propenso a la formación de camarillas y honrar al Señor. Su congregación le resultaba completamente sin sentido e inútil al Señor.

       “Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña” (Gá. 6:3).

       “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gá. 6:7).

       “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Stg. 1:22).

       “Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana” (Stg. 1:26).

       “Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo” (1 Jn. 3:7).

        “Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Ap. 3:16, 17).

       “Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, de que su iniquidad no será hallada y aborrecida” (Sal. 36:2).

    ▬ 3. Estaba el egoísmo y el descuido de otros que corrompían la Cena del Señor (v. 21). Cuando la iglesia primitiva se congregaba para el Banquete de amor [Ágape], todo el mundo traía toda la comida que podía. Esto permitía que hubiera bastante para todo el mundo, incluso para los pobres y lo esclavos que no podrían traer mucho. La idea era tener una cena común donde todo el mundo compartiera.  …

    • el rico y el pobre • el libre y el esclavo • el judío y el gentil • el letrado y el analfabeto • la clase alta y la baja • el hombre y la mujer • el adulto y el niño

       Sin embargo, la iglesia de Corinto había comenzado a abusar de la Cena del Señor. En lugar de compartir, todo el mundo se sentaba separado en su propio grupo de amigos y compartían su comida solo entre ellos. El resultado era trágico:

    => Algunos eran descuidados, y tenían poco que comer, de tener algo. Esto sucedía en particular con los esclavos.

    => Algunos se complacían a sí mismos y actuaban como glotones.

    => Algunos trataban el asunto como si fuera una reunión social, bebiendo hasta emborracharse.

       No se experimentaba amor ni fraternidad cristiana reales de ningún tipo. Y aunque la iglesia participaba del pan y de la copa, no estaba celebrando la Cena del Señor. Lo que estaban haciendo era totalmente sin sentido e inútil. Lo que estaban celebrando era un banquete al espíritu maligno del egoísmo y la complacencia, no al Señor.

    ▬ 4. Estaba el abuso de la santidad de la iglesia y la vergüenza del pobre que corrompía la Cena del Señor. Note que este versículo es una serie de preguntas que se responden solas y debieran despertar condenación en el corazón de los culpables.

    => ¿No tienen casas donde comer y beber? La iglesia no es el lugar donde debemos comer y beber. Es el lugar de adoración.

    => ¿No están abusando de la iglesia y avergonzando a los pobres por medio de la división, las camarillas, el egoísmo, la complacencia, y el acaparamiento? ¡Por supuesto que sí!

    => “¿Qué os diré? ¿Os alabaré? ¡En esto no os alabo!”

    Nota del expositor: «El verdadero creyente manifiesta siempre la búsqueda de unidad y comunión entre los hermanos, y reprochará todo conducta desordenada que produzca división y disensión».

    1er Título: Examinando el verdadero propósito por el cual se reúne la Iglesia del Señor. Versículo 17. Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor. (Léase: Salmo 27:4. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida. Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. ▬ Salmo 133:1. ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!).

       Confianza en la comunión, Salmo 27:4vv. Una cosa… indica una declaración de propósito muy definida. La Biblia constantemente enfatiza que el creyente debe buscar a Dios y su reino, debe permanecer en comunión con Cristo. Morar en la casa de Jehovah se refiere a vivir permanente en la presencia de Dios; tal vida incluía visitas regulares al templo.

       El v. 4 indica dos resultados de esta prioridad: 1) experimentar (contemplar) la belleza y la gloria de Dios (su santidad, su misericordia, su gracia, su verdad, su justicia su amor y la armonía de todas estas cualidades);

       La humildad y descanso en Jehovah, Salmo 133 v. 1. Lo que expresa el salmista es lo opuesto al orgullo y la arrogancia. El corazón orgulloso produce ojos que se han enaltecido y la arrogancia también viene del orgullo. El cristiano que quiere glorificar a Dios no busca su propia grandeza.

    2° Titulo: Reprochable división en la congregación. Versículo 18. Pues, en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.  (Léase: 1ª a los Corintios 1:10 y 11. Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. ▬ Filipenses 1:15 al 17. Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio.).

       Comentario de 1ª a los Corintios 1:10 y 11 (1: 10) Unidad ▬ División: La exhortación fuerte es “todos ustedes” estén de acuerdo. Note cómo Pablo enfoca el problema severo de la división: él no tiene fuego en los ojos ni un espíritu de reprensión y lucha en su corazón. Ni siquiera hay un rastro de ira en él. Por el contrario, su corazón es tierno y está lleno de amor. Él apela misericordiosamente a los corintios.

    => Él dice: “Os ruego”. La palabra “rogar” (parakalo) significa llamar hacia el lado de alguien. Pablo dice:

       “Los llamo hacia mi lado; vengan, vamos a hablar, resolvamos el asunto. Les pido, les suplico, les imploro, que escuchen lo que les tengo que decir”.

    => Él los llama hermanos dos veces justamente en dos versículos (vv. 10, 11).

    => Les implora en el nombre del Señor Jesucristo que le presten atención a lo que él les dice. Les suplica que consideren su amor por Cristo. Deben acabar con sus divisiones y unificarse nuevamente, por amor a Cristo. Por Él y su causa deben obedecerlo y unirse en un mismo espíritu y una misma mente.

       Pensamiento 1. Los ministros del evangelio y los lideres

    no deben atacar y censurar ni arremeter contra los miembros de la congregación que causan problemas, disensión y división. Más bien, deben acercarse a la persona que provoca la división en un espíritu de ternura y amor, y en el nombre del Señor Jesucristo. Puede que en ocasiones resulte difícil por la severidad del problema y la arrogancia y la indisposición del alborotador. No obstante, el corazón de Cristo es amor y restauración. Por consiguiente, siempre debemos acudir a la persona con un espíritu de amor y restauración antes de que se intente aplicar la disciplina de la iglesia (vea el índice y las notas Mt. 18:15-20).

       “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt. 5:7).

       “En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (Mt. 11:25).

       “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano” (Mt. 18:15-17).

       “Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lc. 5:31, 32).

       “Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos” (Hch. 10:36).

       “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Is. 53:5).

       La exhortación es fuerte; es directa y sencilla. Y nótese: Se da de inmediato. No hay vacilación ni equivocación al darla. Entenderla no debe ser un problema, porque se plantea de un modo claro y sencillo.

       “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma

    cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (v. 10).

    ▬ 1. Se hace la exhortación a que hablen la misma cosa: Llegar a un acuerdo, dejar de hablar unos contra otros, acusándose, atacándose, murmurando, con descontento, reniegos, quejas, chismes. Dejar de usar la lengua para provocar disensión y división.

       “Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (Stg. 3:6).

       “Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez” (Stg. 4:11).

       “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones” (1 P. 2:1).

       “Porqués el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño” (1 P. 3:10).

       “Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño” (Sal. 34:13).

       “El que guarda su boca guarda su alma; más el que mucho abre sus labios tendrá calamidad” (Pr. 13:3).

       “El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias” (Pr. 21:23).

    ▬ 2. Se hace la exhortación a que no permitan disensión ni división. La palabra “división” (schismata) quiere decir separar, rasgar, destrozar. Note las palabras “entre vosotros”. La división o la disensión no se encuentra fuera de la iglesia; no se encuentra afuera en el mundo. Se encuentra dentro de la iglesia. La iglesia divisiva no está obrando para traer paz, amor, y hermandad al mundo. A la iglesia divisiva no se le ve en el mundo ministrando a los hambrientos, a los enfermos, y a las masas perdidas del mundo. A la iglesia divisiva se le ve bufando y peleando. Los problemas pecaminosos y devastadores de la disensión se encuentran dentro de la iglesia divisiva. La iglesia divisiva se está separando, rasgando, y destrozando ella misma.

       “Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae” (Lc. 11:17).

       “porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” (1 Co. 3:3).

    ▬ 3. Se hace la exhortación a que estén “perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer”. Las palabras “perfectamente unidos” significan justo lo que expresan: Estar en unión perfecta con cada uno; estar unidos y juntados perfectamente; estar restaurado a la unión perfecta de estar juntos. La palabra griega da la idea de una red destrozada que se está reparando y remendando (Mt. 4:21), o la extremidad de un hombre que está fracturada o dislocada y se le está restaurando al lugar adecuado.

       La unión debe ser tanto en mente como en parecer. La mente comprende pensamientos, razonamientos, afectos, emociones, motivos e intenciones. El parecer comprende conclusiones, propósitos, metas, y objetivos. Se hace la exhortación a que la iglesia de Corinto se restaure a sí misma, y note: “No solo deben unirse, deben unirse perfectamente en una misma mente y un mismo parecer”.

       “Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece” (2 Co. 3:11).

       “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).

     “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Ef. 4:31, 32).

      “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).

       “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).

        (1:11) División ▬ Contienda: El informe trágico es que la contienda existe dentro de la iglesia. La contienda era tan severa que algún creyente acudió a Pablo para ver el asunto. Exactamente quién fue el creyente no se conoce. Él o ella pertenecían a la familia de Cloé, quien al parecer era una creyente bien conocida para los corintios. Probablemente Cloé fuera ciudadana de Éfeso y no de Corinto. Pablo nunca habría identificado su fuente de información si él o ella vivieran en Corinto por temor a que las partes en disputa se volvieran contra Cloé y su familia. Pablo escribía a Corinto desde Éfeso, de modo que probablemente un miembro de su familia le informara el asunto a Pablo en algún viaje de regreso de Corinto.

       La profundidad y gravedad de la división nuevamente la expresa la palabra “contiendas” (erides). La palabra significa disputas, conflictos, riñas, discusiones. Nota: “La palabra define más claramente la naturaleza de la división”. La iglesia estaba riñendo y separándose en grupos, contendiendo y riñendo por algo. Había un conflicto severo entre facciones y camarillas en la iglesia. La contienda es una de las terribles “obras de la carne”.

       “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:19-21).

        Comentario de Filipenses 1:15 al 17. (1: 15-18) Fidelidad, Celos, Búsqueda propia: Un testigo maduro no siente celos ni deseo de mérito ni prestigio. Esta es una experiencia extraña dada para conocer por Pablo, sin embargo, es una experiencia que se repite trágicamente con tanta frecuencia en la iglesia y entre los creyentes. Algunos predicadores de Roma estaban celosos de Pablo y envidiosos…

    • De los resultados que obtenía.
    • De la atención favorable y del prestigio que estaba obteniendo de la sociedad y los círculos sociales de la comunidad.
    • Del apoyo y lealtad que los creyentes le otorgaban.
    • De la atención que estaba recibiendo de tantos de sus miembros.
    • De la posición que estaba ganando como líder de la comunidad cristiana en Roma.

       Nota: Los predicadores eran seguidores genuinos de Cristo. No eran los judaizantes, los predicadores falsos que a veces seguían y se oponían a Pablo. Estos eran verdaderos predicadores que eran ministros en y en las afueras de la metrópolis de Roma. Lo sabemos porque Pablo acordaba con su prédica. Sólo lamentaba su oposición hacia él. En lugar de apoyarlo, hablaban en su contra, con la esperanza de silenciar su influencia y quitárselo de encima (v. 16).

       Sin embargo, no todos los predicadores de Roma se oponían a Pablo. Algunos predicaban a Cristo por amor, y alentaban a sus miembros a demostrar su amor por Pablo visitándolo y apoyándolo en su ministerio de proclamación de Cristo.

       Pensamiento 1: ¿Con cuánta frecuencia se ha repetido esta escena? ¿Cuántos la están repitiendo ahora mismo? ¿Cuántos creyentes y trabajadores cristianos están celosos y envidiosos…

    • De la posición de otra persona?
    • ¿De la atención, el apoyo y la lealtad que otra persona está recibiendo?
    • De los resultados que está obteniendo otro trabajador?

    ¿Cuántos de nosotros comenzamos a cuestionar y hablar en contra de un siervo del Señor debido a estas cosas, hablando en voz baja quizás a dos o tres miembros, pero, sin embargo, hablando en contra? ¡Que Dios nos perdone!

       Siempre debemos recordar: Todos somos ministros y trabajadores si hemos sido llamados verdaderamente por Cristo para predicar y enseñar su evangelio. Cada uno tiene su llamado, y no importa cuál sea, el camino siempre es difícil. Por lo tanto, debemos apoyarnos unos a otros. El Señor no requiere grandes ministerios ni grandes nombres y grandes seguidores de nosotros. Lo que Él requiere es fidelidad, sólo fidelidad en el ministerio para el cual nos ha llamado. Por lo tanto, seamos fieles y apoyemos a todos los ministros del evangelio de Cristo.

       “Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste? Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú” (Jn. 21:21-22).

       “Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:1-2).

       “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús” (2 Co. 4:5).

       “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto” (1 P. 5:2).

       “Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado” (Is. 56:10-11).

       “Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jer. 3:15).

       “Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová” (Jer. 23:2).

       “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a si mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?” (Ez. 34:2).

    3er Título: La disensión, obra de la carne, es señal de desaprobación divina. Versículo 19. Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.  (Léase: 1ª a los Corintios 3:3. porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? ▬ Romanos 16:17. Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.).

        Comentario de 1ª a los Corintios 3:3 (3: 1-4) Carnal ▬ Hombre, etapas espirituales: Existe el hombre carnal (vea el Estudio a fondo 1, Carnal 1ª Co. 3:1- 4 para el significado de la palabra carnal). Se dicen tres cosas acerca del hombre carnal:

    ▬ 1. El hombre carnal no es espiritualmente maduro; es un bebé en Cristo. Note que el hombre carnal es un creyente verdadero. Es un bebé en Cristo, pero está deformado como un bebé deformado. Debería ser más maduro, más desarrollado espiritualmente, pero no ha crecido en Cristo. El hombre carnal no conoce a Cristo ni las cosas de Dios como debiera. Su mente y su conducta no están centradas en Cristo como debieran estarlo. Lleva años como creyente, pero conoce poco acerca de Cristo y de Dios.

    ▬ 2. El hombre carnal tiene que alimentarse de la leche y no de la vianda de la Palabra. Esto no quiere decir que haya dos grupos de enseñanzas, tampoco que haya dos grupos de creencias, una para el creyente letrado y otro para el creyente inculto. Se les predica el mismo evangelio a todos, y todos estudian la misma Palabra; pero algunos han prestado más atención, han estudiado más, han orado más, y han servido más a Cristo que otros. Por consiguiente, naturalmente conocen más de la Palabra de Dios, y conocen más de lo que quiere decir orar y andar en Cristo. El creyente espiritual conoce y experimenta más la profundidad de las cosas espirituales que el creyente camal, mucho más. Por consiguiente, el creyente carnal tiene que alimentarse de los rudimentos mismos y no de lo avanzado de la Palabra de Dios.

       Pensamiento 1. Sucede lo mismo con cualquier empresa del hombre. Mientras más una persona experimente y estudie un campo, más conoce acerca de su campo. Todo el mundo se alimenta de la “leche” o la “vianda” de su campo o empresa.

       “Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír” (Mr. 4:33).

       “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar” (Jn. 16:12).

       “Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía” (1 Co. 3:2).

       “Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:22).

       “Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar” (1 Co. 14:20).

       “para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” (Ef. 4:14).

       “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido” (He. 5:12).

       “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 P. 2:2).

    ▬ 3. El hombre carnal se caracteriza por la división. La división es una prueba sorprendente de que un hombre o un pueblo son carnales, ya sea el caso de la división en una iglesia o en una familia.

    » a. La carnalidad se ve claramente en la envidia y el conflicto. La envidia conlleva al celo, y el celo conlleva a la división. Cuando las personas se celan unas de otras, se dividen y comienzan a luchar, o a discutir y a reñir unos con otros. La envidia puede ser causada por…

    • alguna posición • alguna riqueza • algún reconocimiento • alguna atención • alguna promoción • alguna persona • alguna posesión • algún don.

       La lista podría ser interminable, pero se entiende bien la idea. La envidia conlleva a diferencias y a conflictos, y el conflicto conlleva a la división. Una conducta así es carnal, de la carne, y no tiene cabida en la iglesia.

    » b. La carnalidad se ve cuando los creyentes comienzan a andar y a actuar como los hombres del mundo. Los hombres del mundo viven en función del mundo, por eso quieren y luchan por todo cuanto pueden obtener con el menor esfuerzo…

    • la mejor posición • el más alto honor • la mejor suma de dinero • el reconocimiento igual • la posición codiciada

    » c. La carnalidad se ve cuando los creyentes comienzan a seguir a los hombres y a formar camarillas (vea el índice y las notas 1 Co. 1:10-16 para un análisis).

       “sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Ro. 6:6).

       “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Ro. 8:7).

       “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente” (Ef. 4:17).

       “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:22-24).

       “Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal” (Col. 2:18).

       “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:9, 10).

       “Todas las cosas son puras para los puros, más para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas” (Tit. 1:15).

       “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgias, disipación y abominables idolatrías. A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan” (1 P. 4:1-4).

    ESTUDIO A FONDO 1

    (3:1-4) Carnal ▬ Carne ▬ Hombre natural: William Barclay señala que en este pasaje se usan dos palabras diferentes para describir al hombre carnal (w. 1, 3. Las epístolas a los Corintios. “The Daily Study Bible” [“La Biblia de estudio diario”]. Filadelfia, PA: The Westminster Press, 1954, p. 33). A los corintios se les denomina “carnales” (sarkinoi, v. 1) lo que quiere decir carne. La terminación “¡no!” quiere decir “estar hecho de”. Pablo está diciendo que los corintios eran seres humanos, hechos de carne. Su problema consistía en que vivían como si no fueran más que carne. Aún vivían al nivel humano de la vida.

       Nunca habían sobrepasado los asuntos y las cosas materiales de esta vida. Actuaban como si este mundo fuera todo cuanto hubiera.

       La palabra “camal” (sarkikoi, v. 3) también se usa. La terminación “ikoi” quiere decir estar “caracterizado por”. Pablo está diciendo que los corintios no solo estaban “hechos de carne” sino que estaban caracterizados y “dominados por la carne”. Estaban permitiendo que la carne y todas sus pasiones cautivaran y controlaran su conducta. Estaban viviendo al nivel de la carne, dominados por la misma.

    La palabra “carne” se usa para describir dos hombres diferentes.

    1. Existe el hombre natural o adámico. (Vea la nota 1 Co. 2:14.)
    2. Existe el hombre carnal o hecho de carne. El hombre carnal obedece la parte más baja de su naturaleza. Él obedece sus deseos descontrolados que son propensos a pecar y a centrar su atención en sí mismo. Lleva una vida que se opone a Dios (Ro. 4:14, 18). Una vida carnal se refiere a mucho más que a pecados sexuales o corporales. Gálatas 5: 19-21 lo demuestra. Los pecados sexuales o corporales están comprendidos, pero también están los pecados del Espíritu como por ejemplo la avaricia, el egoísmo, el odio, el orgullo, y la idolatría. También está comprendida esa parte del hombre que sujeta a la persona a un espíritu legal y esclavista, un espíritu que lo sujeta a rituales, ceremonias, reglas, y reglamentaciones (Gá. 3:3; 4:9). De un modo sencillo, el hombre que es carnal es un hombre que vive según la carne. Es un hombre que permite que su naturaleza más baja, la peor parte de su ser, ejerza influencia y domine su vida.

       La Biblia dice varias cosas acerca de la carne:

    ▬ 1. La carne nada tiene de bueno; se opone a hacer el bien.

       “Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo” (Ro. 7:18).

    ▬ 2. El hombre que está en la carne se encuentra bajo la influencia de la carne y no puede agradar a Dios.

       “y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Ro. 8:8).

    ▬ 3. El hombre que tiene el Espíritu de Cristo se libra de estar bajo la influencia de la carne. Se dice que un hombre así es un hombre transformado, un hombre nuevo, incluso una nueva creación.

       “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Ro. 8:9).

       “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:2).

       “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17).

       “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:22-24).

    ▬ 4. Sin embargo, el hombre transformado puede andar según la carne, al menos temporalmente. Se dice que un hombre así es un creyente carnal.

       “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte… para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Ro. 8:2, 4-7).

       “porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?” (1 Co. 3:3, 4).

       “Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seriamos juzgados; más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Co. 11:30-32).

    ▬ 5 El hombre regenerado se siente instado fuertemente a andar “en el Espíritu”. Se dice que un hombre así es un creyente espiritual. (Vea la nota, Hombre espiritual -1Co 2:15-16.)

       “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros” (Gá. 5:16-26).

       Cuídense de los que causan divisiones Romanos (16:17)

       Pablo “insta” o “exhorta” (véase 12:1) a los que llama “hermanos” para enfatizar su estrecha relación con ellos. Él les ordena que se “cuiden” o “estén alertas”, pidiendo vigilancia espiritual para que reconozcan a los falsos maestros cuando lleguen. Pueden venir en cualquier momento y son extremadamente peligrosos. Esta es una señal de advertencia que encontraremos a lo largo de un sendero: “¡Advertencia, serpientes de cascabel! ¡Esten alertas!”

    Esta descripción de Pablo es como decirle a la gente que mire y escuchen al cascabel; estas son las características que permitirán a los romanos identificarlos poco después de su llegada: (1) “causan divisiones” o conflictos en la comunidad. Su enseñanza es problemática y provocan divisiones en la iglesia donde quiera que vayan. (2) También ponen “dificultades” o problemas frente a los creyentes que los hacen alejarse del Señor. Como se indica en 9:33 y 11:9, estas personas son parte de las fuerzas cósmicas que destruyen la fe de las personas y pueden conducir a la apostasía.

    La herejía no es simplemente un error, sino que en realidad destruye la fe de las personas. Pablo enfatiza esto aquí en un comentario adicional donde especialmente dice: “van en contra de lo que a ustedes se les ha enseñado”. Contradicen las doctrinas centrales de la fe cristiana. La herejía no es una discusión de temas como la seguridad eterna o sobre el rapto de la iglesia, sino que es un ataque a las verdades centrales como la deidad de Cristo o la cruz como la base de nuestra salvación.

    La única respuesta válida es “apártense de ellos”. Esto es mucho más que simplemente evitarlos, ya que eso indicaría un poco de tolerancia hacia ellos como lo discutido en la sección sobre los débiles y los fuertes en 14:1–15:13. Este mandato exige oposición directa y activa, involucrando tanto a la censura como a la disciplina. Podría inferir un tipo de excomunión como el que se encuentra en Mateo 18:17, “trátalo como si fuera un incrédulo o un renegado”, o en 2 Tesalonicenses 3:14, “no se relacione con ellos”. Dicha disciplina debería hacerse con cuidado, con el propósito de llevarlos al arrepentimiento (2Ti 2:24–26), pero aun así debe ser firme. El objetivo no es principalmente eliminarlos de la iglesia (aunque en casos serios es parte de ello), sino despertarlos y ayudarlos a estar bien con el Señor y enderezar su teología.

    Semana del 06 al 12 de abril del 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO O5 DE ABRIL DE 2026. “ADORACIÓN VERDADERA A DIOS: OFRENDAS SOLEMNES Y CONTINUAS”.

    LECCIÓN: Números 28:9 al 15.9. Mas el día de reposo, dos corderos de un año sin defecto, y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda, con su libación. 10. Es el holocausto de cada día de reposo, además del holocausto continuo y su libación. 11. Al comienzo de vuestros meses ofreceréis en holocausto a Jehová dos becerros de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año sin defecto; 12. y tres décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada becerro; y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada carnero; 13. y una décima de flor de harina amasada con aceite, en ofrenda que se ofrecerá con cada cordero; holocausto de olor grato, ofrenda encendida a Jehová. 14. Y sus libaciones de vino, medio hin con cada becerro, y la tercera parte de un hin con cada carnero, y la cuarta parte de un hin con cada cordero. Este es el holocausto de cada mes por todos los meses del año. 15. Y un macho cabrío en expiación se ofrecerá a Jehová, además del holocausto continuo con su libación. 

        Comentario Vers. 11-15. Al comienzo del mes, i.e. en las lunas nuevas, debía añadirse una gran ofrenda encendida a la ofrenda encendida diaria, consistiendo en dos becerros (toros jóvenes), un carnero, y siete corderos de un año, con las ofrendas de oblación y libación correspondientes, como holocausto del mes en su (i.e. cada) mes, en relación con los meses del año», i.e. correspondiente a ellos.

       A esto también se debía añadir un macho cabrío como ofrenda por el pecado (véase en Lev. 4:23. luego que conociere su pecado que cometió, presentará por su ofrenda un macho cabrío sin defecto.). La costumbre de distinguir el principio de los meses o nuevos días de luna nueva por un peculiar sacrificio festivo, sin ser, estrictamente hablando, días de fiesta, con descanso sabático y una santa reunión, surgió de la relación que mantenía el mes con el día. «Si la congregación iba a consagrar su vida y labor al Señor cada día por medio de una ofrenda encendida, no podría omitirse al principio de la división más larga de tiempo formada por el mes; por el contrario, sólo era correcto que el comienzo de un nuevo mes fuera santificado por un sacrificio especial. Entonces, mientras una ofrenda encendida, en la que la idea de expiación estaba subordinada a una entrega día; era necesario para todo el mes, que, considerando los pecados que habían sido cometidos en el curso del mes pasado, y habían permanecido sin expiación, para que, sobre la base del perdón y la reconciliación con Dios que había sido obtenida por ello, las vidas del pueblo pudieran ser santificadas nuevamente al Señor en la ofrenda encendida. Este significado del sacrificio de la luna nueva se intensificaba aún más por el hecho de que durante la presentación del sacrificio, los sacerdotes hacían sonar las trompetas de plata para que esto fuera para la congregación por memoria delante de Dios (cap. 10:10).

       El sonido de trompeta tenía el propósito de presentar delante de Dios las oraciones de la congregación representadas en el sacrificio, para que Dios los recordará con misericordia, concediéndoles el perdón de sus pecados y el poder de santificarlos, restaurándolos nuevamente en la comunión de su gracia»

    Romanos 12:1. ««Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.»»

    Hechos 13:2. «Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.» (como ofrenda de olor fragante).

    TEXTO: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren” (San Juan 4:23)

       Comentario de Juan (4:23) Adorar: Tercero, los verdaderos adoradores adoran a Dios en espíritu y en verdad. Advierta cuatro puntos.

    ▬ 1. Advierta el cambio en la adoración. “La hora viene, y ahora es”. Cristo cambió la adoración. Antes de Cristo, los hombres adoraban a Dios en lugares especiales, por ejemplo: en templos y ante altares. A partir de Cristo, el lugar y la localidad no significan nada. Cristo ha abierto la puerta a la presencia de Dios desde cualquier lugar del universo.

    ▬ 2. Advierta la naturaleza de la adoración. El hombre debe adorar a Dios en espíritu y en verdad.

    » a. Adorar a Dios en espíritu significa adorar a Dios…

    • con el impulso espiritual y la capacidad del alma, buscando la comunión y el compañerismo más íntimo con Dios.
    • con el centro espiritual de la vida de uno y siendo, confiando y descansando en la aceptación, amor y cuidado de Dios.

    » b. Adorar a Dios en verdad significa…

    • acercarse a Dios de la manera cierta o correcta. Hay solo una manera: mediante su Hijo Jesucristo. (Ver nota, Jn. 4:21; 14:6.)
    • adorar a Dios en forma sincera y verdadera, no llegando con el corazón a medias, con la mente vagando y los ojos cerrados por el sueño.

    ▬ 3. Advierta la razón para adorar. El Padre busca que los hombres lo adoren. Dios desea la adoración, ya que Él creó al hombre para adorarlo. Por lo tanto, Dios busca a hombres que lo adorarán en espíritu y verdad.

       “Todas las cosas han hecho Jehová para sí mismo, y aun al impío para el día malo” (Pr. 16:4).

       “Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice… Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no era formado Dios, ni lo será después de mí” (Is. 43:7, 10).

       “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Ro. 8:29).

       “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado” (Ef. 1:4-6).

       “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 P. 2:9; cp. Ro. 15:6; 1 Co. 6:20).

    ▬ 4. Advierta un factor esencial de la adoración: No es el lugar lo importante en la adoración, sino cómo una persona adora a Dios. Una persona debe adorar a Dios en espíritu y en verdad. No hay otro modo. “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.

    Adorar en espíritu significa…

    • desde el impulso espiritual y la profundidad del alma.
    • desde el centro espiritual de la vida y el ser.

    Adorar en verdad significa…

    • como lo indica Dios, es decir, la adoración debe ser en el nombre del Hijo de Dios, Jesucristo.
    • con sinceridad.

       “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Mt. 4:10).

       “Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo” (Lc. 24:52).

       “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25).

    1er Título: Día establecido para el servicio a Dios. Versículos 9 y 10. Mas el día de reposo, dos corderos de un año sin defecto, y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda, con su libación. Es el holocausto de cada día de reposo, además del holocausto continuo y su libación. (Léase: Isaías 58:13; San Lucas 24:1 al 3).

       Comentario de los Verso 9-10. La ofrenda del sábado, que debía añadirse al sacrificio diario (על, sobre ella), consistía en dos corderos de un año como holocausto, con la correspondiente ofrenda y libación, según la regla general establecida en Números 15:3, y es señalado aquí por primera vez; mientras que la fiesta sabática ya había sido instituida en Éxodo 20:8-11 y Levítico 23:3. “El holocausto del día de reposo en su día de reposo”, es decir, todas las veces que ocurría el día de reposo, cada día de reposo.

       Comentario de San Juan (24: 1) Jesucristo, resurrección: Jesús resucitó el primer día de la semana, en domingo, el día después del sábado judío. Note tres hechos.

    ▬ 1. Lucas expresa claramente cuándo resucitó Jesús: «El primer día de la semana, muy de mañana». Jesús resucitó antes del amanecer, antes de salir el sol, el domingo de mañana. Esto fue significativo para los primeros creyentes cristianos, tan significativo que abandonaron el día común de adoración, el día

    de reposo o sábado. Comenzaron a adorar en domingo, el día de la resurrección de su Señor (cp. Hch. 20:7; 1 Co. 16:2).

    ▬ 2. Jesús resucitó el primer día de la semana, el domingo de mañana. Esto significa que estuvo en el sepulcro durante tres días. tal como lo había dicho (Mt. 12:40; 16:21; 17:23; 20:19; Mr. 9:31: 10:34; Lc. 9:22; 18:33; 24:7, 46). Su resurrección de la muerte fue un triunfo, una victoria sobre la muerte. Ya no reina la muerte. su reinado ha sido quebrado (l Co. 15:55-56; 2 Co. 1:9-10; 2 T1. 1:10; He. 2:9, 14-15).

    ▬ 3. Nuevamente, Jesús resucitó el primer día de la semana. El domingo de mañana. El día de reposo estuvo en el sepulcro. incapacitado de cumplir las leyes que regían el tiempo de la pascua y el día de reposo. Estaba muerto; por eso la ley y sus reglamentos no tenían autoridad sobre Él. Esto es símbolo de la identificación que los creyentes ganan en Cristo. Cuando una persona cree en Jesucristo, Dios la identifica con Cristo, particularmente con la muerte de Cristo. Dios cuenta al hombre como habiendo muerto con Cristo. Es muy simple, en la muerte de Cristo los creyentes mueren a la ley (para mayor discusión véanse notas-Ro. 7:4: Mt. 5: 17-18).

       (24:1) Jesucristo, resurrección: los primeros testigos de la resurrección constituyen una vigorosa evidencia.

    ▬ 1. Fueron testigos oculares de la muerte y el sepelio de Jesús. Sabían que Jesús estaba muerto, y sabían dónde lo habían sepultado. Habían seguido a la procesión que lo llevó al sepulcro (Mt. 15:40-41; cp. Mt. 27:55-56-56, 61; Lc. 23:55-56). En sus mentes no había duda alguna de que Jesús estaba muerto y sepultado.

    ▬ 2. Habían comprado especies y habían venido para ungir el cuerpo de Jesús. Aparentemente habían comprado las especies el sábado, después de las 18 hs. habiendo terminado el día de reposo. Note que se levantaron «el primer día de la semana [domingo], muy de mañana» para ungir el cuerpo de Jesús. Nuevamente, sabían que estaba muerto, estaban preocupadas; por eso querían ir y darle a su cuerpo los cuidados como los que las personas dan a los cuerpos de sus seres queridos cuando han fallecido.

    ▬ 3. Eran religiosas que obedecían estrictamente la ley. Eran estrictas en observar el día de reposo. Imagine, la persona que amaban había muerto, pero no por eso quebrantarían la ley del día de reposo, ni aun para prodigarle estos cuidados (cp. Lc. 23:56). Estas mujeres eran obedientes a los mandamientos de Dios. Eran personas de alta moral y veraces, jamás pensarían ni considerarían la posibilidad de mentir acerca de la muerte y resurrección de Jesús.

       (24:2) Jesucristo, resurrección: la gran piedra quitada de la entrada al sepulcro (véase Estudio a fondo 1, Piedra-Mt. 27:65-66). Las mujeres quedaron perplejas ante la piedra quitada (v. 4). Sin embargo, esa piedra no había sido quitada en favor de Jesús, sino de los testigos de la resurrección. Cuando resucitó Jesucristo, lo hizo con cuerpo resucitado, el cuerpo celestial de la dimensión espiritual; y la dimensión espiritual no tiene límites físicos. En cambio, los testigos tenían que entrar al sepulcro para ver la verdad (véanse bosquejo y notas Jn. 20:1-10).

       (24:3) Jesucristo, resurrección: el cuerpo no estaba en el sepulcro. El relato es simple, pero impactante: «entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús». Vieron perplejas y contemplaron que no estaba allí Jesús (Mr. 16:6). Vieron las vestiduras sobre las que había sido puesto, pero Él no estaba allí.

       «Plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido» (Ro. 4:21).

       «Porque todas las promesas de Dios son en el Sí, y en el Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios» (2 Co. 1:20).

       «Si fuéremos infieles, El permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo» (2 Ti. 2:13).

       «Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia» (2 P. 1:4).

    2° Título:  Sacrificios que representan la completa consagración a Dios, como olor fragante ante El. Versículos 11 al 13. 11. Al comienzo de vuestros meses ofreceréis en holocausto a Jehová dos becerros de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año sin defecto; y tres décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada becerro; y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada carnero; y una décima de flor de harina amasada con aceite, en ofrenda que se ofrecerá con cada cordero; holocausto de olor grato, ofrenda encendida a Jehová.  (Léase: Filipenses 4:18; 1ª de Pedro 2:9).

       Comentario de Versículos 11-13: Al principio del mes, es decir, en las lunas nuevas, se añadía al holocausto diario o continuo un holocausto mayor, consistente en dos becerros, un carnero y siete corderos de un año, con las correspondientes ofrendas de carne y de libación, como el “holocausto del mes en su (es decir, cada) mes con respecto a los meses del año”, es decir, correspondiente a ellos. A esto también había que añadir una ofrenda por el pecado de un macho cabrío peludo (ver en Levítico 4:23). La costumbre de distinguir los comienzos de los meses de luna nueva con un peculiar sacrificio festivo, sin que sean, en rigor, días festivos, con descanso sabático y santa reunión.

       (Nota: en épocas posteriores, sin embargo, la luna nueva se convirtió cada vez más en un día de fiesta, se suspendió el comercio (Amós 8:5. diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, ¿y falsearemos con engaño la balanza?). el piadoso israelita buscó instrucción de los profetas (2 Reyes 4:23. Él dijo: ¿Para qué vas a verle hoy? No es nueva luna, ni día de reposo. Y ella respondió: Paz.). muchas familias y los hogares presentaban ofrendas anuales de acción de gracias (1 Samuel 20:6. Si tu padre hiciere mención de mí, dirás: Me rogó mucho que lo dejase ir corriendo a Belén su ciudad, porque todos los de su familia celebran allá el sacrificio anual..▬ 1 Samuel 20:29. diciendo: Te ruego que me dejes ir, porque nuestra familia celebra sacrificio en la ciudad, y mi hermano me lo ha mandado; por lo tanto, si he hallado gracia en tus ojos, permíteme ir ahora para visitar a mis hermanos. Por esto, pues, no ha venido a la mesa del rey.), y en un período aún posterior los más devotos se abstuvieron de ayunar; en consecuencia, los profetas se refieren con frecuencia a ella como una fiesta parecida al sábado (Isaías 1:13. No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. ▬ Oseas 2:13. Y la castigaré por los días en que incensaba a los baales, y se adornaba de sus zarcillos y de sus joyeles, y se iba tras sus amantes y se olvidaba de mí, dice Jehová. ▬ Ezequiel 46:1. Así ha dicho Jehová el Señor: La puerta del atrio interior que mira al oriente estará cerrada los seis días de trabajo, y el día de reposo se abrirá; se abrirá también el día de la luna nueva.).)

       Comentario de Filipenses 4:18. (4:17-19) Administración, Misión: La dádiva de la iglesia fue con sacrificio, y fue vista y recompensada por Dios. El dar le costó a la iglesia filipense. Era una iglesia que daba, no sólo un porcentaje (por así decirlo) sino con sacrificio. Esto se ve en dos puntos. Se dice que su don era un verdadero sacrificio, aceptable y complaciente para Dios. También se dice que su don había creado una necesidad entre ellos. Pero Pablo les contesta: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (v. 19). Advierta tres cuestiones.

    ▬ 1. Dios vio quién dio con sacrificio para apoyar a Pablo y depositó una recompensa en su cuenta (v. 17). Esto fue lo que Pablo deseaba en cuanto a dar: No un don para sí, sino una recompensa para el dador. Pablo sabía que Dios veía y recompensaba a los creyentes que daban con sacrificio; por lo tanto, Pablo deseó que los creyentes dieran y dieran con sacrificio.

       “Sino haceos, tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan” (Mt. 6:20).

       “Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mt. 19:21).

       “Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye” (Lc. 12:33).

      “Que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna” (Lc. 18:30).

    ▬ 2. Dios estaba muy complacido con la dádiva de los filipenses (v. 18). Pablo lo compara a un sacrificio del Antiguo Testamento que una persona ofrecía a Dios. El compromiso de sacrificio de una persona con Dios era como el agradable aroma del sacrificio animal. Era aceptable. El compromiso de sacrificio era un aroma suave o placentero para Dios. Así era y así es con respecto a la dádiva de sacrificio. El compromiso del don es aceptable para Dios tal como el agradable aroma de un sacrificio animal.

       “Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios” (Fil. 4: 18).

       “Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios” (He. 13:16).

       “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 P. 2:5).

    ▬ 3. Dios prometió proveer para todas las necesidades de su amada gente (v. 19). Esta es una de las grandes promesas de las Escrituras: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Fil. 4:19).

    » a. Está el gran Proveedor: Dios mismo. No importa cuál sea la necesidad, la necesidad no es más grande que Dios. Dios puede satisfacer y satisfará la necesidad. Pero advierta el pronombre “mí” Es “mi Dios” el que proveerá para todas las necesidades. Una persona tiene que estar segura…

    • De que el Dios que realmente puede proveer para la necesidad es su Dios.
    • De que conoce a Dios personalmente, lo suficiente como para confiar en y depender de- Dios para satisfacer su necesidad.

    » b. Está la gran garantía de provisión: “Mi Dios suplirá. No hay cuestión alguna respecto de que se suplirá la provisión. Dios es Dios, por lo tanto, Él es capaz de proveer y suplirá toda provisión que necesite su querido hijo.

    » c. Está la gran provisión: “Todo lo que os falta. Esta promesa no se refiere únicamente a las necesidades físicas de alimentos, vestimenta y techo. Se refiere a las necesidades mentales, emocionales, sociales y espirituales. Se refiere a cualquier necesidad que surja, atrape o enfrente el creyente. Ninguna necesidad será omitida ni ignorada. Ninguna necesidad es demasiado grande o pequeña. Ninguna necesidad es carente de importancia, no para Dios, no si su querido hijo está realmente experimentando la necesidad.

    =» Puede que haya una lección para que el creyente aprenda antes de poder cumplir la necesidad, algún: lección tal como más confianza, tolerancia, amor, gozo, paz, gentileza, mansedumbre o control.

    =» Puede haber algún testimonio que el creyente necesite dar a conocer en cuanto a la fortalecen que nos lleva a través de las pruebas.

       No importa cuál sea la prueba o la necesidad, Dios suplirá nuestras necesidades.

    » d. Está el gran recurso: “Conforme a sus riquezas en gloria”. Tome todas las riquezas, la gloria y la majestad del cielo, todo está disponible para satisfacer las necesidades de la gente querida de Dios. No hay límite, ni siquiera una fracción, para los grandes recursos que están a disposición de Dios. Dios puede proveer para cada necesidad.

    » e. Está el gran Mediador: “en Cristo Jesús”. Esto es algo crucial para advertir, puesto que Dios no hace nada apartado de Cristo. Ninguna persona puede aproximarse a Dios sin llegar a Él a través de Cristo Jesús. Esta es la clave para que se satisfagan nuestras necesidades: Entregar nuestra vida a Jesucristo, y pedirle a Dios que satisfaga nuestras necesidades en Él. Siempre debemos recordar que Dios tiene un solo hijo: El Señor Jesucristo. Dios ama tanto a Cristo que Él hará cualquier cosa por la persona que honre a Cristo dando con sacrificio para dar a conocer las gloriosas nuevas acerca de Él.

       “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” (2 Co. 9:8).

       “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo, porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” (Lc. 6:38).

       “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Ef. 3:20).

       “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Fil. 4:19).

       “Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús” (1 Ti. 1:14).

       “Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Ti. 4:8).

       “Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 P. 1:11).

       “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre

    te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de

    mi justicia” (Is. 41:10).

       Comentario de 1ª de Pedro 2:9. Propósito, del creyente: conocer cuál es el propósito de uno. ¿Por qué Dios hace tanto por los creyentes? Hay una razón suprema:

       “Para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su ‘luz admirable” (v. 9b).

       La expresión “para que anunciéis” (hopos exaggeilete) significa expresar, manifestar, publicar, promulgar. La palabra “virtudes” (aretas) significa excelencias, características positivas, cualidades supremas y eminentes de Dios. La tarea del creyente es dar testimonio de Dios, dar a conocer el glorioso mensaje de Dios. ¿Cuál es ese mensaje? Advierta el versículo: “las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. El mensaje que debemos dar es el glorioso mensaje de salvación. Dios liberará al hombre de las tinieblas a la luz. Esto es lo que Él ha hecho por los creyentes. Por lo tanto, debemos proclamar la gloriosa verdad de que Dios nos ha salvado a través de la Luz del mundo, a través de Jesucristo mismo. Nos ha salvado de las tinieblas del pecado y la muerte, y nos ha llevado a la luz de la eternidad. Viviremos por siempre. Debemos alabar a Dios, proclamar el glorioso mensaje de su maravillosa luz o salvación.

       “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).

       “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos” (2 Co. 4:13).

    “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Co. 5:20).

    3er Título: Necesaria expiación del pecado para presentar ofrendas agradables a Dios. Versículos 14 y 15. Y sus libaciones de vino, medio hin con cada becerro, y la tercera parte de un hin con cada carnero, y la cuarta parte de un hin con cada cordero. Este es el holocausto de cada mes por todos los meses del año. Y un macho cabrío en expiación se ofrecerá a Jehová, además del holocausto continuo con su libación.  (Léase: Salmo 95:6 y 7; San Mateo 5:23 y 24).

       Comentario de los Versículos 14-15: surgió de la relación en la que el mes estaba parado con el día único. “Si la congregación debía santificar su vida y labor al Señor todos los días mediante un holocausto, no podría omitirse al comienzo de la mayor división de tiempo formada por el mes; por el contrario, era justo que el comienzo de un nuevo mes fuera santificado por un sacrificio especial. Mientras que, pues, un holocausto, en el que la idea de expiación estaba subordinada a la de consagración de la entrega al Señor, fue suficiente para el día único; durante todo el mes era necesario que, en consideración de los pecados que se habían cometido en el transcurso del mes pasado, y que habían quedado sin expiación, se ofreciera una ofrenda especial por el pecado para su expiación, a fin de que, al como base del perdón y la reconciliación con Dios que de ese modo se había obtenido, la vida del pueblo pudiera ser santificada de nuevo al Señor en el holocausto. Este significado del sacrificio de la luna nueva se intensificó aún más por el hecho de que durante la presentación del sacrificio los sacerdotes tocaban las trompetas de plata, para que fuera a la congregación un memorial delante de Dios (Números 10:10). El toque de trompeta tenía la intención de traer ante Dios las oraciones de la congregación encarnadas en el sacrificio, para que Dios pudiera recordarlos en misericordia, concediéndoles el perdón de sus pecados y poder para la santificación, y vivificándolos nuevamente en la comunión de Su gracia salvadora.”

    Comentario de Mateo (5:23-24) Enojo: la respuesta al enojo es reconciliación. Cristo tenía dos cosas sorprendentes que decir al respecto.

    ▬ 1. La urgencia de la reconciliación. La reconciliación siempre tiene que preceder a la adoración. Incluso cuando estamos entrando a la iglesia para adorar, si hay un problema con un hermano, debemos dejar la adoración de ir a nuestro hermano y buscar la reconciliación. Hay cuatro razones por las que la reconciliación es más importante que adorar.

    » a. Reconciliación es uno de los principales propósitos de la adoración. Una persona adora para buscar reconciliación y compañerismo con Dios y su pueblo. Por eso, Dios no acepta la adoración de una persona que siente malicia hacia él o hacia alguno de su pueblo. Afirmaciones de este hecho aclaran perfectamente el punto.

    • Romper con otra persona significa romper con Dios.
    • Falta de perdón hacia una persona significa falta de perdón de parte de Dios.
    • No estar bien con otra persona significa no estar bien con Dios.
    • El compañerismo roto con otra persona significa compañerismo roto con Dios.
    • Sentimientos malos hacia otra persona significa falta de aceptación por parte de Dios.
    • Enojo hacia otra persona significa rechazo por parte de Dios.

       Una persona sencillamente no puede esperar estar bien con Dios ni no está bien con su hermano (1 Jn. 4:20-21). Tiene que perdonar y reconciliarse si espera ser perdonada y reconciliada con Dios.

       «Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores» (Mt. 6:12; Lc. 11:4).

       «Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros…» (Mt. 6:14-15; Mr. 11:25-26).

       «Si alguno dice: yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano» (1 Jn. 4:20-21).

    » b. Una persona debe adorar, porque la adoración es esencial para la vida y la eternidad. Pero la adoración es inaceptable a Dios a menos que la persona esté reconciliada con todos sus hermanos.

    » c. Los sentimientos malos entre creyentes estorban la adoración. La adoración carece de sentido a menos que una persona esté bien con su hermano. La reconciliación siempre tiene que preceder a la adoración.

    » d. La adoración es un tiempo en que la persona reflexiona y examina su corazón para ver si en él hay «camino de perversidad» (Sal. 139:24). Es esencial que examine su corazón. Si hay sentimientos malos o malvados contra otros en el corazón humano la adoración no es aceptable.

       Pensamiento 1. ¡Cuán engañoso es el corazón humano!

    1) Algunas personas tratan de adorar mientras hay sentimientos malos entre ellas y otras personas (Mt. 5:23-24).

    2) Algunas personas tratan de orar con ira en su corazón (1 Ti. 2:8; Is. 1:15).

    3) Algunas personas dicen, «amo a Dios» cuando están odiando a su hermano (l Jn. 4:20).

       ¡Y cada persona cree que es aceptable a Dios!

       Pensamiento 2. Algunas personas dicen que se apartan de la adoración porque tienen algo contra un hermano. El mensaje de Cristo es claro: Arréglate con tu hermano y vayan a adorar. Un pecado sumado a otro es doblemente peligroso y causará doble juicio.

    ▬ 2. La oportunidad para la reconciliación es cuando aún existe alguna apertura entre ambas partes. La reconciliación debería ser intentada inmediatamente

    • mientras la persona todavía está en presencia de un hermano: «entre tanto que estás con él en el camino» (v. 25).
    • antes que el sol se ponga sobre la ira de la persona.

       «Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo» (Ef. 4:26).

    • porque la persona no puede adorar verdaderamente con barreras en su corazón.
    • porque la persona no puede ofrecer oraciones aceptables habiendo barreras en su corazón.
    • porque la persona podría morir antes de la reconciliación y ser obligada a ir a juicio con algún pecado no confesado.

       «Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone vuestras ofensas» (Mr. 11:25).

    Domingo 05 de abril de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 30 DE MARZO DE 2026. “RECIBIENDO TRISTE NOTICIA: LA MUERTE DEL REY Y DE SU GRAN AMIGO JONATÁN”.

    Lección: 2° de Samuel 1:1 al 10. Aconteció después de la muerte de Saúl, que vuelto David de la derrota de los amalecitas, estuvo dos días en Siclag. Al tercer día, sucedió que vino uno del campamento de Saúl, rotos sus vestidos, y tierra sobre su cabeza; y llegando a David, se postró en tierra e hizo reverencia. Y le preguntó David: ¿De dónde vienes? Y él respondió: Me he escapado del campamento de Israel. David le dijo: ¿Qué ha acontecido? Te ruego que me lo digas. Y él respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos del pueblo cayeron y son muertos; también Saúl y Jonatán su hijo murieron. Dijo David a aquel joven que le daba las nuevas: ¿Cómo sabes que han muerto Saúl y Jonatán su hijo? El joven que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo. Y mirando él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: Heme aquí. Y me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita. El me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues mi vida está aún toda en mí. Yo entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su brazo, y las he traído acá a mi señor.

       Comentario del contexto bíblico: Un amalequita trae la noticia a David, 1:1–16. David permaneció por algún tiempo bajo la protección del rey filisteo Aquis, con el cual hizo una alianza para protegerse de Saúl. Aquis en retorno por la alianza dio a David la ciudad de Siglag, y allí permaneció David junto con sus dos esposas Ajinoam y Abigail. Cuando el amalequita trajo la noticia de la muerte de Saúl, David se encontraba en Siglag; la ciudad había sido incursionada e incendiada por un ejército de amalequitas, pero David los persiguió y los destruyó. Tres días después de su victoria, vino un amalequita que servía en el ejército de Saúl, quien traía su ropa rasgada y su cabeza llena de tierra en señal de dolor y duelo; el ejército israelita había sido derrotado en Gilboa y Saúl y Jonatán habían caído muertos en la batalla.

       El amalequita trajo la noticia a David seguramente para ganar el favor de David, trajo a David la diadema y la argolla de Saúl, y mintió diciendo que él había terminado de dar muerte a Saúl (de acuerdo con 1ª Samuel 31:4, Saúl mismo había tomado su propia espada para quitarse la vida). David lamentó mucho la muerte de Saúl, Jonatán y los demás israelitas en el monte de Gilboa. En expresión de su dolor, David y los que le acompañaban se rasgaron sus vestiduras, lloraron y ayunaron hasta el anochecer; fue una expresión genuina de dolor por la muerte de aquellos israelitas. David, aunque estaba en alianza con un rey filisteo por razones de seguridad y protección, no se había vuelto traidor a su propio pueblo.

       David sintió furor contra el amalequita que decía haber terminado con la vida de Saúl; ni David mismo se había atrevido a matar a Saúl; fue de mucha indignación para David el atrevimiento de aquel amalequita. David, quien siempre había demostrado respeto hacia la autoridad de Saúl, mandó la ejecución del amalequita.

       Comentario de (2)2 Samuel 1 narra la reacción de David ante la muerte del rey Saúl y su amigo Jonatán en la batalla contra los filisteos. En lugar de celebrar, David llora sinceramente y ordena la ejecución del amalecita que afirmó haber matado a Saúl. El capítulo destaca la integridad de David y su profundo respeto por «el ungido de Jehová», cerrando con el conmovedor cántico de lamento conocido como «El canto del arco».

       Noticia trágica y la lealtad de David: Un amalecita llega a Siclag con la corona de Saúl, alegando haberlo matado por petición del propio rey moribundo para ganar el favor de David. A pesar de que Saúl lo persiguió para matarlo, David no ve la muerte de su enemigo como una oportunidad política, sino como una tragedia nacional.

    Juicio al amalecita: David ordena matar al hombre que confesó dar muerte al rey, demostrando que no se debe tocar al «ungido de Jehová». Esta acción subraya el alto concepto que David tenía de la autoridad establecida por Dios.

    El lamento por Saúl y Jonatán: David compone una elegía sincera, «El canto del arco», honrando la valentía de Saúl y la lealtad de su gran amigo Jonatán. La frase icónica «¡Cómo han caído los valientes!» resalta la pérdida de los líderes de Israel.

    Lecciones espirituales:

    Perdón sobre amargura: David enseña a no guardar rencor, a pesar del maltrato recibido.

    Respeto a la autoridad: David muestra reverencia por la posición de Saúl, incluso cuando este se había apartado de Dios.

    Corazón conforme a Dios: La respuesta de David muestra su dolor genuino, marcando una diferencia con la actitud egoísta del mensajero amalecita.

    Este capítulo marca la transición al reinado de David, subrayando su carácter humilde y su lealtad antes de asumir el trono.

       Referencias Bíblicas: 1ª de Crónicas 10:1 al 9. «Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada y traspásame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y hagan escarnio de mí; pero su escudero no quiso, porque tenía mucho miedo. Entonces Saúl tomó la espada, y se echó sobre ella. Cuando su escudero vio a Saúl muerto, él también se echó sobre su espada y se mató. Así murieron Saúl y sus tres hijos; y toda su casa murió juntamente con él. Y viendo todos los de Israel que habitaban en el valle, que habían huido, y que Saúl y sus hijos eran muertos, dejaron sus ciudades y huyeron, y vinieron los filisteos y habitaron en ellas. Sucedió al día siguiente, que, al venir los filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Saúl y a sus hijos tendidos en el monte de Gilboa. Y luego que le despojaron, tomaron su cabeza y sus armas, y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos para dar las nuevas a sus ídolos y al pueblo.»

       2ª de Samuel 21:10-12. «Entonces Rizpa hija de Aja tomó una tela de cilicio y la tendió para sí sobre el peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; y no dejó que ninguna ave del cielo se posase sobre ellos de día, ni fieras del campo de noche. Y fue dicho a David lo que hacía Rizpa hija de Aja, concubina de Saúl. Entonces David fue y tomó los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo, de los hombres de Jabes de Galaad, que los habían hurtado de la plaza de Betsán, donde los habían colgado los filisteos, cuando los filisteos mataron a Saúl en Gilboa.»

    1er Título: Falso aspecto de humillación del que trae los noticias. Versículos 1 al 4. Aconteció después de la muerte de Saúl, que vuelto David de la derrota de los amalecitas, estuvo dos días en Siclag. Al tercer día, sucedió que vino uno del campamento de Saúl, rotos sus vestidos, y tierra sobre su cabeza; y llegando a David, se postró en tierra e hizo reverencia. Y le preguntó David: ¿De dónde vienes? Y él respondió: Me he escapado del campamento de Israel. David le dijo: ¿Qué ha acontecido? Te ruego que me lo digas. Y él respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos del pueblo cayeron y son muertos; también Saúl y Jonatán su hijo murieron.  (Léase: San Mateo 6:1. Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. ▬ Proverbios 26:28 La lengua falsa atormenta al que ha lastimado, Y la boca lisonjera hace resbalar.).

       Comentario: a. Tras la muerte de Saúl El rey Saúl y sus tres hijos murieron en batalla contra los filisteos, en las laderas del monte Gilboa (1ª Samuel 31:1-8). Fue el triste final de una vida trágica, que concluyó la historia de un hombre que ascendió al trono con humildad, pero lo abandonó endurecido y amargado contra Dios y los hombres.

       » b. Cuando David regresó de la matanza de los amalecitas: Hacia el final de 1 Samuel, desesperado, David abandonó al pueblo de Dios y se alió con los filisteos. Dios impidió una alianza completa y lo trajo de vuelta a través de circunstancias desgarradoras (los amalecitas robaron a las familias y posesiones de David y sus hombres). Fortaleciéndose en Dios (1ª Samuel 30:6), David derrotó a los amalecitas y recuperó a todos y todo.

      David se entera de la muerte de Saúl y Jonatán. (1-4) David se entera de la noticia en Siclag.

    • Aunque David aún vivía entre los filisteos, era un hombre transformado desde sus desgarradoras circunstancias y desde que se fortaleció en el SEÑOR.
    • Cuando David regresó triunfante a Siclag, sabía que acababa de terminar una batalla entre los filisteos y los israelitas. Sin duda, le preocupaba el resultado de esa batalla.

      » c. Un hombre llegó del campamento de Saúl con la ropa rasgada y polvo en la cabeza: David supo que eran malas noticias porque el mensajero llevaba las típicas señales de duelo por los muertos: la ropa rasgada y polvo en la cabeza. Por lo tanto, reaccionó de inmediato con un humilde duelo.

      Falso aspecto de humillación: El falso aspecto de humillación, a menudo relacionado con la falsa modestia o humildad, es una conducta donde se finge bajeza, incompetencia o vergüenza para obtener validación, elogios o evitar responsabilidades. Se disfraza de «carencia» para llamar la atención, ocultando una necesidad de superioridad o autopromoción encubierta, a menudo mediante quejas fingidas.

       La falsa humildad bíblica (o «falso aspecto de humillación») es una forma de legalismo y orgullo disfrazado, condenado en Colosenses 2:23 como una devoción afectada que no sirve frente a los apetitos de la carne. Se caracteriza por una falsa modestia o mortificación impuesta que busca admiración, contraria a la verdadera gracia y sumisión a Dios.

       Referencias bíblicas: Colosenses 2:23. «Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.»

       Lucas 18:9 al 14. «A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.»

    Mateo 12:34. «¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.»

    2° Titulo: El siervo de Dios indaga al que trae un falso relato. Versículo 5. Dijo David a aquel joven que le daba las nuevas: ¿Cómo sabes que han muerto Saúl y Jonatán su hijo?  (Léase: Los Hechos 5:8 al 10. Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto. Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido. ▬ 1ª de Reyes 3:22 al 27. Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvió a decir: No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Así hablaban delante del rey. El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto; y la otra dice: No, más el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada. En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra. Entonces la mujer de quien era el hijo vivo habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo. Entonces el rey respondió y dijo: Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis; ella es su madre.).

       Falso relato: El falso significado bíblico se refiere a la distorsión, enseñanza errónea o malinterpretación deliberada de las Escrituras para engañar, a menudo asociados con falsos profetas, maestros o doctrinas ajenas a la verdad de Dios. Bíblicamente, esto implica engaño, hipocresía, testimonios falsos y enseñanzas que contradicen la santidad y justicia divinas.

       Un siervo de Dios indaga en la Biblia para cumplir la voluntad divina, caracterizándose por ser humilde, paciente y apto para enseñar, reflejando las cualidades descritas en las escrituras. Estudia la misión de Jesús como el «Siervo del Señor» (Isaías 53, Mateo 12:18-21), buscando vivir rectamente, dar fruto espiritual y servir a Dios con fidelidad en lugar de contención, según señalan diversas enseñanzas bíblicas.

       El siervo de Dios tiene el deber de investigar y rechazar los relatos falsos, la calumnia y el falso testimonio, ya que la verdad es fundamental en la fe cristiana. La Biblia aborrece la lengua mentirosa y exhorta a considerar solo lo verdadero, alejándose de chismes o testimonios que buscan sembrar discordia o engañar.

       Referencias Bíblicas: (indagar). 1ª de Pedro 1:10 al 12. «Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.»

       Lucas 12:45 al 48. «Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.»

    3er Título: Mintiendo para congraciarse con David. Versículos 6 al 10. El joven que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo. Y mirando él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: Heme aquí. Y me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita. El me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues mi vida está aún toda en mí. Yo entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su brazo, y las he traído acá a mi señor. (Léase: 1ª de Samuel 31:4 y 5. Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada, y traspásame con ella, para que no vengan estos incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Mas su escudero no quería, porque tenía gran temor. Entonces tomó Saúl su propia espada y se echó sobre ella. Y viendo su escudero a Saúl muerto, él también se echó sobre su espada, y murió con él. ▬ 2ª de Samuel 18:27 al 29. Y el atalaya volvió a decir: Me parece el correr del primero como el correr de Ahimaas hijo de Sadoc. Y respondió el rey: Ese es hombre de bien, y viene con buenas nuevas. Entonces Ahimaas dijo en alta voz al rey: Paz. Y se inclinó a tierra delante del rey, y dijo: Bendito sea Jehová Dios tuyo, que ha entregado a los hombres que habían levantado sus manos contra mi señor el rey. Y el rey dijo: ¿El joven Absalón está bien? Y Ahimaas respondió: Vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era.).

       Mintiendo para congraciarse con David. Mentir para congraciarse con David, en el contexto bíblico, implica una adulación manipuladora o falsedad para ganar favor, a menudo entristeciendo el corazón del justo. Un ejemplo destacado es la traición de Ahitofel, quien pasó de ser consejero de David a aliarse con Absalón, o las noticias falsas tras la muerte de Saúl.

       La Biblia muestra que el rey David, a pesar de sus errores, solía reaccionar con juicio contra aquellos que intentaban manipularlo con noticias falsas para su propio beneficio

       Un amalecita mintió a David diciendo que mató al rey Saúl para ganarse su favor tras la batalla, entregándole la corona y el brazalete de Saúl como prueba según. Aunque buscaba recompensa, David lo condenó a muerte por atreverse a matar al «ungido de Jehová». Este episodio muestra la desaprobación de David hacia la deslealtad y la mentira para beneficio propio.

        Definición de mentira: La Biblia condena la mentira como pecado y abominación (Proverbios 6:16-19), asociándola con el engaño y el diablo. Sin embargo, narra casos donde personajes mintieron para salvar vidas o cumplir propósitos divinos, siendo a veces recompensados (ej. Rahab, las parteras egipcias). Dios es la verdad, por lo que la mentira corrompe.

       Perspectiva Bíblica:

       Aunque la mentira es generalmente pecaminosa, algunos teólogos sugieren que en situaciones extremas (salvaguardar la vida), la misericordia prevalece sobre la veracidad. La Biblia enseña que mentir tiene consecuencias negativas y que la verdad es el camino de integridad.

       Casos destacados de mentiras en la Biblia:

    • Rahab: Mintió a los guardias de Jericó para esconder a los espías israelitas, acción elogiada por su fe y protección de vidas.
    • Las parteras egipcias (Sifra y Púa): Mintieron al Faraón para salvar a los niños hebreos, y Dios las recompensó, según Éxodo 1.
    • Abraham: Dijo que su esposa Sara era su hermana en dos ocasiones por temor.
    • Jacob: Engañó a su padre Isaac para obtener la bendición de la primogenitura.
    • Pedro: Negó conocer a Jesús tres veces por miedo.

       Consecuencias de la mentira en la Biblia

       Las mentiras traen consecuencias graves. En las Escrituras, la mentira está asociada a la destrucción, al juicio divino y a la exclusión del reino de Dios (Apocalipsis 21:8). La mentira actúa como una mala hierba, corrompiendo relaciones y desviando a las personas de la verdad, que es fundamental en la vida cristiana (Efesios 4:25).

       Mentir no es solo falsificar hechos y relatos, sino también implica manipulación y falsedad en el comportamiento, lo cual es igual de perjudicial. Por eso, la Biblia condena la práctica de la mentira. Veamos algunas consecuencias principales de la mentira.

       Referencias bíblicas: Efesios 4:25. «Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.»

       Apocalipsis 21:8. «Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.»

       Colosenses 3:9-10. «No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.»

       Congraciarse: En la Biblia, específicamente en Proverbios 19:6. «Muchos buscan el favor del generoso, Y cada uno es amigo del hombre que da.», congraciarse se refiere a buscar el favor o la buena voluntad de personas poderosas o influyentes, a menudo mediante regalos o lisonjas. El texto señala que «muchos buscan congraciarse con el generoso» o con los poderosos, destacando una tendencia humana a buscar beneficios personales a través de la amistad con quienes tienen recursos.

       Hechos 25:9. «Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, respondiendo a Pablo dijo: ¿Quieres subir a Jerusalén, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí?»

       Hechos 24:27. «Pero al cabo de dos años recibió Félix por sucesor a Porcio Festo; y queriendo Félix congraciarse con los judíos, dejó preso a Pablo.»

    Lunes 30 de marzo de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 23 AL 29 DE MARZO “EL BUEN JUICIO Y LA NATURALEZA CONFIRMAN LA PERFECCIÓN DE LO ORDENADO POR DIOS”.

    LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 11:11 AL 16. 11. Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; 12. porque, así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios. 13. Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? 14. La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? 15. Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. 16. Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

       Comentarios del contexto bíblico: (11:11-12) Relación, hombre y mujer ▬ Familia: El cuarto principio es reconocer la relación esencial entre el hombre y la mujer. Este elemento se plantea sencilla y claramente:

    => Ni el hombre ni la mujer son independientes uno del otro. Dependen mutuamente el uno del otro. El Señor lo ha ordenado.

    => La mujer le pertenece al hombre, creada de su costilla; y el hombre le pertenece a la mujer, nacido de ella.

    => Todas las cosas son de Dios: Tanto el hombre como la mujer.

       Sucede lo siguiente: No importa quién le pertenezca a quién, ya sea el hombre a la mujer o la mujer al hombre.

    Ambos le pertenecen a Dios, y ambos tienen su lugar y función, llamado y propósito en el universo. Por consiguiente, ambos le deben su lealtad a Dios. Ambos deben serle fieles a Dios en su lugar y responsabilidad.

       “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella” (Ef. 5:22-25).

       “Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido” (Ef. 5:33).

       (11:13-15) Costumbre Sabiduría: El quinto principio es usar el buen sentido común. Por lo general una persona puede analizar una situación y decidir qué hacer, si es inteligente y honesta. Pero es necesario que sea inteligente y honesta. La gran tragedia es que no muchas personas piensan inteligentemente en los problemas de la vida e incluso son menos honestas cuando piensan verdaderamente. Pablo apela a los corintios a juzgar la situación ellos mismos, a pensar en el asunto honesta e inteligentemente.

    ▬ 1. Una mujer debe pensar en la relación entre ella, su esposo, y Dios. Ella no debe orar en la iglesia cuando esté vestida indebidamente, exponiéndose. Debe llevar el velo, vestida apropiadamente tanto en la adoración como en la vida social.

    ▬ 2. Un hombre debe pensar en la naturaleza y la creación. Dios lo creó para tener autoridad y someter al mundo y a la naturaleza con sus desastres catastróficos (cp. Gn. 1:28). Por consiguiente, no debe estar en rebeldía ni inconforme con las costumbres, ni siquiera en un asunto tan sencillo como el largo del cabello. Él no debe consumirse con asuntos tan triviales. Su tiempo y energía deben estar puestos en la autoridad y obra que Dios le ha otorgado.

       “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla” (Gn. 1:28).

       (11:16) Costumbres: El sexto principio es directo y exigente. No debemos contender ni discutir por las costumbres. Los creyentes deben conformarse a las costumbres esperadas de la conducta cristiana y del orden de la iglesia y no discutirlas ni rebelarse contra ellas. La implicación es la siguiente:

      “No estamos en la tierra para discutir y pelear por asuntos triviales, sino para perpetuar el ministerio de la iglesia de Dios”. Hay demasiadas personas desesperadas en el mundo que mueren de hambre, sed, pobreza, enfermedad, y pecado, demasiadas personas que necesitan nuestra ayuda, para que nosotros nos enfrasquemos en discutir por los derechos personales y las costumbres.

       “Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:19-22).

       “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).

    Nota del expositor Bíblico: «La sensatez y los principios establecidos por Dios en la naturaleza nos enseñan, con claridad, la importancia de la presentación personal y de las sanas relaciones en la Iglesia de Dios».

    1er TÍTULO: Perfecta unidad y complementariedad del hombre y lo mujer. Versículos 11 y 12. Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque, así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios.  (Léase: Génesis 2:18 al 23. Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; más para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. ▬ 1ª de Pedro 3:7. Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.).

       Comentario de 1ª de Corintios 11:11. Sin embargo, en el Señor la mujer nada es aparte del hombre ni el hombre es nada aparte de la mujer. 12. Porque, así como la mujer procede del hombre, así el hombre viene a través de la mujer, y todo procede de Dios.

    ▬ a. Estructura. Estos dos versículos sirven de equilibrio a dos versículos precedentes (vv. 8,9) y muestran casi un paralelismo perfecto, siempre y cuando tomemos el versículo 10 como una especie de paréntesis. Los sujetos (hombre y mujer) de los versículos 8 y 12 están en orden quiástico:

    ▬ b. Intención. ¿Qué está tratando de comunicar Pablo con la estructura literaria de este pasaje? Primero, el versículo 8a forma un contraste con el versículo 12b, mientras que los versículos 8b y 12b corresponden. Pablo afirma que a través del nacimiento natural el hombre (y también la mujer) tiene su origen biológico por medio de la mujer. Sólo Adán puede decir que Dios le dio vida en forma directa, los demás hombres y mujeres la reciben por nacimiento. Pablo no dice esto para minar el orden de la creación, ya que en el versículo 12a repite lo que dijo en el versículo 8b (que la mujer procede del hombre). Con estos dos versículos comunica la idea de que en lo que respecta al nacimiento natural, hombres y mujeres son iguales.

       Además, el contenido de los versículos 9a y 11b, reforzado por el adversativo, sin embargo, nos recuerda con fuerza la realidad. Junto con esto, el versículo 11 hace una afirmación significativa: «en el Señor», la cual yo he colocado al comienzo de este versículo Con estos dos modificativos en mente, examinemos cuidadosamente estos versículos.

       Pablo afirma: «Por cierto, el hombre no fue creado por causa de la mujer» (v. 9), lo cual armoniza con el orden de la creación. A esto añade: «Sin embargo, en el Señor … el hombre es nada aparte de la mujer» (v. 11b). ¡Una obvia afirmación sincera! La segunda parte es igualmente reveladora: «la mujer [fue creada] por causa del hombre» (v. 9b), lo cual viene seguido por: «Sin embargo, la mujer nada es aparte del hombre» (v. 11a).

       Pablo apunta a la forma en que el esposo y la esposa dependen el uno del otro, complementándose uno al otro en forma maravillosa. Aunque el esposo es la cabeza de la esposa, depende de ella en muchas formas. A la vez, la esposa necesita de su esposo tanto como él la necesita a ella. Cuando la muerte o el divorcio separan a la pareja, lo que se experimenta es la destrucción de lazo matrimonial que los unía. Mientras el Señor les conceda vida, que el esposo y la esposa estén unidos en amor y servicio mutuo.

       Pablo no debilita en nada el orden de la creación. Añade una segunda afirmación modificativa de estos dos versículos: «y todo procede de Dios». Con esto quiere decir que el esposo no tiene ninguna ventaja sobre la esposa por el hecho de que Adán haya sido creado primero que Eva. En el Señor, los dos se mantienen en una relación de reciprocidad, y ambos dependen y se ayudan el uno al otro, pues es Dios mismo quien ha determinado que todo sea así. Todo viene de Dios: el hombre, la mujer, el nacimiento, las relaciones y la vida matrimonial.

    Consideraciones prácticas en 11:11–12

       El cristianismo ha sido y se mantiene como una fuerza que libera a las mujeres de la opresión y el servilismo. En muchas otras religiones, los padres son los dueños de sus hijas en virtud del nacimiento. Después el matrimonio convierte al esposo en dueño de la esposa. Las mujeres no tienen libertad, viven en esclavitud y carecen de igualdad. Aun en el antiguo Israel, el hombre precedía a la mujer. Hay una oración judía que en una parte de la décimo octava petición, el hombre le agradece a Dios porque no lo hizo esclavo, ni gentil ni mujer. La mujer no era digna de estudiar la Escritura y se le negaba la educación.

       El Nuevo Testamento enseña que en lo básico el hombre y la mujer son iguales. Por ejemplo, tanto en su Evangelio como en Hechos, Lucas menciona a hombres y mujeres: Zacarías y Elisabeth, José y María, Simeón y Ana, Ananías y Safira, Aquila y Priscila. Pablo afirma sin equivocación que en Cristo Jesús el hombre y la mujer son uno (Gá. 3:28). Alaba a las obreras en la causa del evangelio, entre las que estaban Febe, Priscila, María, Trifena, Trifosa, Pérsida y Julia (Ro. 16:1–15).

       Los libros de historia registran los esfuerzos misioneros de numerosas mujeres y las alaban por haber hecho crecer a la iglesia de Cristo. En nuestro país, las mujeres piadosas son la silenciosa fuerza que fortalece a la iglesia y la hace productiva. Una madre piadosa lleva a sus hijos a Jesús y los educa en el temor del Señor. Aunque las mujeres cumplen papeles distintos a los de los hombres, en casa y en la iglesia ambos están en pie de igualdad. Ambos dependen el uno del otro (11:11), porque ambos se dan cuenta que dependen del Señor para todo (11:12).

       Comentario de 1ª de Pedro 3:7 (3:7) Esposas ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben morar junto a sus esposas. La palabra griega sunoikein significa “vivir con, permanecer con, vivir juntos”. Alan Stibbs señala que es una palabra que con frecuencia se usa en griego para referirse a las relaciones sexuales. Es similar a la palabra hebrea “conocer”, que significa que un hombre y una mujer se conocen sexualmente.

       La cuestión es esta: el esposo debe vivir con su esposa y con nadie más. No debe “conocer” a nadie más, no debe mantener relaciones sexuales con ninguna otra mujer. El esposo tiene una sola esposa y debe vivir con ella en pureza, justicia y santidad, y no en adulterio.

        Advierta también otro hecho: morar con su esposa significa que no debe irse todo el tiempo. Permanece en su hogar y vive con ella: es un compañero íntimo y que brinda respaldo.

       No entra y sale del hogar todo el tiempo detrás de sus propios intereses y pasatiempos. Un buen esposo mora en su hogar; está cerca de su esposa y la apoya en todos los asuntos de la vida. De hecho, el término “morar con” significa morar juntos.

       El esposo y la esposa son un equipo; son como un solo cuerpo, un cuerpo que mora vive y se mueve junto. Esto no significa dejar de lado la individualidad. Pero la individualidad nunca ha sido ni nunca será el problema dentro de un matrimonio de personas normales. El problema con las personas normales siempre será negar su yo y darse en sacrificio a su cónyuge. Los esposos siempre tienen que recordar esto: deben morar con vivir, moverse y tener su ser con ― sus propias esposas.

       “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mr. 10:7-9).

       “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:23-24).

       “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo

    del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas de- bajo del sol” (Ec. 9:9).

       (3:7) Esposas ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben vivir con sus esposas sabiamente. Esto abre los ojos, es un hecho que con frecuencia se ignora y descuida. Pero las Escrituras son claras: un esposo no debe ser ignorante al vivir con su esposa. Debe conocer y entender…

    • la relación matrimonial: qué es el matrimonio y qué debe ser.
    • a su esposa: su naturaleza y composición emocional; lo que necesita y quiere emocional y espiritualmente, sus puntos fuertes y débiles.
    • la Palabra de Dios: lo que Dios dice acerca del esposo y sus deberes.

       Un esposo debe ser una persona informado y comprensivo. Debe vivir con su esposa, no como un insensato e ignorante, no como un ciego y una bestia de mente estrecha, no como un observador distante y desconsiderado. El esposo no debe ser un insensato, una bestia ni un espectador. Debe ser un hombre de conocimiento, un esposo que conoce y comprende a su esposa y el matrimonio, y que entiende a Dios y su propio deber como esposo.

       Pensamiento 1. Matthew Henry lo expresa en una forma sencilla y específica:

       “[Los esposos deben vivir] con la esposa sabiamente, no de acuerdo con la lujuria, como brutos; no de acuerdo

    a la pasión, como diablos; sino de acuerdo con el conocimiento, como hombres sabios y sobrios, que conocen la palabra de Dios y su propio deber” (Matthew Henryš Commentary, [Comentario de Matthew Henryj, Ibi. 6, p.

    1023).

       (3:7) Esposo – Matrimonio: los esposos deben honrar a sus esposas. La palabra “honrar” (timen) significa valorar; estimar; valorizar; considerar precioso. Un esposo debe considerar a su esposa como una piedra preciosa, como un premio de sumo valor. Debe estimarla mucho, colocarla en un pedestal ante sus propios ojos. Advierta tres puntos.

    ▬ 1. El esposo debe honrar a su esposa como el vaso más frágil. Por naturaleza, la esposa es más delicada y frágil. Esto significa que el esposo debe…

    • protegerla • ser el proveedor principal • tomar la iniciativa • supervisar a la familia y su bienestar. • ser la fuerza impulsora. • marcar el camino. • ser el iniciador.

       Los esposos deben honrar a sus esposas amándolas y ocupándose de ellas tiernamente. Deben cuidarlas y hacerse cargo de ellas con calidez y ternura, tratándolas con el más precioso de los espíritus y estimándolas de manera muy elevada.

       “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Ef. 5:25).

       “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud” (Pr. 5:18).

    ▬ 2. El esposo debe honrar a su esposa como coheredera de la gracia de la vida. Advierta este punto: a los ojos de Dios, los hombres y las mujeres son coherederos o herederos iguales. El esposo no está por encima de la esposa ni la esposa por encima del esposo. Dios no tiene favoritos. Los dones y derechos espirituales se otorgan por igual a esposas y esposos. Las mujeres reciben los dones espirituales de Dios al igual que los hombres.

       La cuestión está bien explicada: los esposos deben honrar a sus esposas como iguales en la vida. La vida es una gracia, un don inmerecido de Dios. Por lo tanto, en la vida, el esposo debe tratar a la esposa como a un igual. No debe ser un tirano, no debe dominarla ni esclavizarla para servirlo y satisfacer sus necesidades y deseos. Debe ser comprensivo, amoroso, amable y considerado. Debe honrarla como su coheredera en la vida de la maravillosa gracia y del don de la vida que Dios nos ha dado a todos.

       “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:15-17).

       “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gá. 3:27-29).

       “Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:7).

    ▬ 3. El no honrar a la esposa estorba las oraciones del esposo. Dios no responderá a las oraciones de ningún esposo que deshonre a su esposa, no importa quién sea él o cuánto profese a Cristo. Lo que Dios oye es el suspiro de la esposa, no las oraciones de un esposo cruel y dominante. El esposo puede clamar a Dios todo lo que quiera, pero Dios le ha dado la espalda y se ha vuelto hacia el suspiro de la esposa. Dios oirá el corazón contrito y quebrantado, no las oraciones del espíritu arrogante y dominador. Tanto el esposo como la esposa deben amarse uno al otro y vivir como Dios dice que hay que vivir, ambos deben cumplir con su deber hacia el otro, si es que quieren que Dios responda sus oraciones.

       “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18).

       “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Is. 59:2).

    2° TÍTULO: Ejerciendo el sano juicio para considerar cómo presentarse en el culto de adoración a Dios. Versículos 13 al 15. Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. (Léase: Zacarías 7:9. Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano. ▬ San Juan 7:24. No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio. ▬ Eclesiastés 5:1. Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.).

       Comentario de 1ª Corintios Versículos 13 al 15. El hombre y la mujer otra vez:

       Un estudio cuidadoso de los versículos 13–15 demostrará que Pablo usa fraseología idéntica a los versículos 4–7. Las palabras que ocurren en estas dos secciones son las siguientes: mujer, descubierta, orar, hombre, gloria. Así como los primeros dos versículos (vv. 2, 3) introducen toda esta sección, así el versículo 16 le sirve de conclusión. En suma, este segmento es una pieza de literatura bellamente construida que sigue un desarrollo ordenado, a medida que Pablo enseña acerca de la relación hombre-mujer dentro del culto.

       Versículo 13. Juzgad por vosotros mismos: ¿Es propio que una mujer ore a Dios con su cabeza descubierta?

    » a. Mandato. Al llegar a sus observaciones finales, Pablo quiere que los lectores se involucren pensando en lo que él ha venido exponiendo. Les dice que analicen los hechos, usen su mente y juzguen por sí mismos. En otra sección dice lo mismo (véase 10:15).

    » b. Preguntas. Por medio de dos preguntas retóricas, Pablo desafía a sus lectores a que respondan. Espera que respondan negativamente a la primera pregunta (v. 13) y afirmativamente a la segunda (vv. 14, 15a). Discutamos la primera inquietud: «¿Es propio que una mujer ore a Dios con su cabeza descubierta?». En base a que Pablo dijo que la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra a su cabeza (v. 5a), el lector debería responder en forma negativa la pregunta que se le hace. Notemos que en la pregunta que hace, Pablo omite el verbo profetizar, ya que no quiere subrayar tanto la función que la mujer cumple en el culto, sino la forma en que se conduce.

       Pablo pregunta si es propio. Cuando uno asiste y participa en un culto dedicado a adorar a Dios, uno debe hacerlo con decoro. Cuando adoramos al Señor nos acercamos a un Dios que mora en la santidad. Los ángeles cubren sus rostros en la presencia de Dios y dicen: «Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria» (Is. 6:2, 3). Por eso, Pablo pregunta si es propio que una mujer ore a Dios con la cabeza descubierta. Se esperaba que ella siguiera las prácticas culturales de la época, esto es, que viniese a la iglesia vestida apropiadamente y que así participara del culto.

       ¿Qué quiere decir Pablo con cabeza descubierta? Le dice a la mujer que en público ella debiera mantener su honor y dignidad femenina. Esto lo hará llevando la cabeza cubierta. En esa época y cultura, las mujeres llevaban velos para diferenciarse marcadamente de los hombres. Dios creó una diferencia distintiva entre hombres y mujeres, y desea que su pueblo muestre esta diferencia mediante una vestimenta apropiada. Si una mujer rehúsa seguir estos códigos, niega expresamente la diferencia que Dios ha establecido.

       En los dos versículos siguientes (vv. 14, 15), Pablo apela a la naturaleza misma para demostrar que las diferencias entre hombres y mujeres está basada en un orden natural que se origina en la creación. En otras palabras, Pablo afirma que las mujeres no tienen derecho a abandonar las normas culturales por el hecho de que son libres en Jesucristo.

       Más bien, Pablo quiere que vivan en armonía con el orden de la creación y que se mantengan dentro de las costumbres de su tiempo. ¿Es propio que una mujer de Corinto adore a Dios con la cabeza descubierta? La respuesta es no.

       Versículos 14 y 15. ¿No os enseña la naturaleza misma que es una desgracia que el hombre se deje crecer el cabello? [15]. pero si una mujer se deja crecer el cabello, es su gloria? Porque su cabello largo le ha sido dado a ella por cubierta.

    » a. «¿No os enseña la naturaleza misma?». Con la palabra naturaleza, Pablo apunta al orden natural que Dios ha creado. Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, al hombre le dio el cabello más corto que a la mujer. «La naturaleza (esto es, Dios) ha hecho a los hombres diferentes que las mujeres, y ha provisto una indicación visible de dicha diferencia por medio de la cantidad de cabello que le asignó a cada uno». Epicteto fue un filósofo estoico que enseñó a mediados del primer siglo. Aun él habla de la diferencia que hay entre hombres y mujeres respecto al cabello. Concluye: «Por tanto, debemos preservar las señales que Dios nos ha dado. No debemos echarlas a la basura. Hasta donde dependa de nosotros, no debemos confundir los sexos que se diferencian de este modo».

       Hasta este escritor pagano reconoce la diferencia que Dios creó y que hizo parte del orden de la creación.

    » b. «[No les enseña la naturaleza misma] que es una desgracia que el hombre se deje crecer el cabello». Pablo coloca una pregunta retórica que demanda una respuesta afirmativa. En el contexto cultural en el que Pablo se movía, el cabello largo se consideraba como una desgracia en el hombre, pero era la gloria de la mujer. Los judíos se cortaban el cabello. En ciertas ocasiones se lo dejaban crecer por un tiempo determinado, pues habían hecho un voto (véase Hch. 18:18; 21:24), pero después se lo cortaban.

       Las monedas, estatuas y pinturas que describen a los hombres del mundo grecorromano del primer siglo, los presentan con el cabello corto. Unos siglos antes, los espartanos de la península del Peloponeso usaron el cabello largo. Los autores griegos no dejaron de mencionar este hecho, añadiendo que en Grecia los hombres por lo general se dejan el cabello corto, y son las mujeres la que se lo dejan crecer. En el tiempo de Pablo, los corintios se cortaban el cabello, siguiendo así la corriente cultural de griegos y romanos. A no ser por motivo religioso o por duelo, el dejarse crecer el cabello era vergonzoso.

    » c. «Pero si una mujer se deja crecer el cabello, es su gloria». El contraste cultural en cuanto al cabello se encuentra en las palabras desgracia para los hombres y gloria para las mujeres. Pablo equilibra el término negativo con uno positivo.

       La contraparte de la pregunta retórica que espera una respuesta afirmativa tiene que ver con la mujer. Pablo ya dijo que era una desgracia para la mujer que se cortara o afeitara el cabello (v. 6). Ahora postula la parte positiva, afirmando que el cabello largo es la gloria de la mujer. Con sabiduría evita opinar sobre cuán largo debe llevar la mujer su cabello o sobre qué peinados debiera usar, ya que esto tiene que ver con la moda y el uso, lo que es materia del gusto de cada una. Por ejemplo, la cultura israelita establecía que la mujer no debía soltarse el cabello en público. Cualquier mujer que se presentase en público con el cabello suelto, sería identificada con una prostituta. No sorprende que Simón, el fariseo, se escandalizara de que una prostituta entrara en su hogar y que con sus cabellos secara los pies de Jesús (Lc. 7:36–50). Pero Pablo no habla de llevar el cabello suelto o amarrado, sólo se refiere al hecho de que el cabello largo es bello en la mujer. Su cabello largo será el gozo de su esposo.

    » d. «Porque su cabello largo le ha sido dado a ella por cubierta». Esta última parte del versículo es muy breve, lo cual impide entender con facilidad lo que se dice. ¿Qué se quiere decir con las palabras por y cubierta?

       Si tomamos lo que dice el griego en el orden en que Pablo lo presenta, esta oración causal sirve para respaldar la respuesta positiva a la pregunta retórica. Pablo entrega la razón de por qué la mujer debe usar el cabello largo: se le ha dado como cubierta. Al verbo pasivo ha sido dado se le debe suplir el agente por Dios, que como Creador ha dotado a las mujeres de un velo o cubierta natural. Con todo, la palabra griega anti (traducida por) crea problemas, pues podría significar «en lugar de». Interpretada así, el texto estaría diciendo que el cabello toma el lugar del velo. En este caso, podríamos traducir: «Su cabello largo se le ha dado en lugar de velo». Mi propia traducción de anti indica que una cosa equivale a la otra, por lo cual su sentido es «por, como»50 (p. ej., «ojo por ojo, diente por diente» [Mt. 5:38]). En vista de todo el contexto que habla del decoro que es propio, los eruditos prefieren esta segunda traducción.

       Los versículos 5b y 6 son la contraparte del versículo 15b. En esa contraparte, Pablo les dice a las mujeres de Corinto que en público se cubran la cabeza. Se da por sentado que ellas usaban una cubierta en la forma de un velo o pañoleta. Si las mujeres se negaban a usarla, estaban renunciando a la autoridad de sus esposos y repudiando el principio divino de que el hombre es la cabeza del hogar (v. 3). En el versículo 15, la palabra cubierta apunta a un artículo de vestir, a algo hecho de tela.

       En la forma de una declaración general, la segunda oración del versículo 15 resume el alegato de Pablo: la forma de vestir de los corintios debe exhibir las diferencias sexuales dadas en la creación. No son los hombres, sino las mujeres las que deben dejarse crecer el cabello, pues les sirve de cubierta. La naturaleza le ha provisto a la mujer del cabello, el cual les sirve para destacar esta diferencia. Pablo sugiere que, aparte de su cabello largo, las mujeres deben vestir un velo, que es símbolo de que honran a sus esposos y que son sumisas a ellos.

       En la cultura de hoy, la mujer no usa el sombrero como símbolo de que está subordinada a su esposo. Pablo no está pidiéndole a la mujer que use algo en la cabeza o que se haga un moño. Lo que busca es que la mujer sea distintivamente femenina en la forma en que se viste y usa el cabello, para que así pueda cumplir con el papel que Dios le dio desde la creación. Quiere que en su femineidad sea sumisa a su esposo. «La belleza única de la mujer se manifiesta en forma gloriosa en la forma en que su cabello y su cuidado por las costumbres femeninas manifiestan su femineidad distintiva».

    3er TÍTULO: Armonía, sujeción y respeto que caracterizan a la Iglesia de Dios. Versículo 16. Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios. (Léase: Efesios 4:1 al 3. Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. ▬ 2ª a Timoteo 2:14. Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes.).

       Comentario de 1ª Corintios 11:16. Pero si alguno se inclina a ser contencioso, nosotros no tenemos semejante costumbre, ni tampoco las iglesias de Dios.

       Pablo concluye de esta manera su discusión acerca de la conducta apropiada que deben seguir las mujeres. Cuando un escritor o conferencista da un tema que afecta los gustos personales, es de esperarse que la platea o los destinatarios reaccionen de alguna manera. Pablo lo indica con una oración condicional que plantea un hecho simple. En el auditorio de Pablo hay gente que quiere afirmar sus derechos individuales. Quizá usan el lema: «Todo me está permitido» (6:12; 10:23) y reclaman por su libertad personal. Aun cuando Pablo promueve la libertad cristiana, también enseña que debemos obedecer a las ordenanzas y preceptos divinos. Su deseo es que todo se haga decentemente y con orden.

    » a. «Pero si alguno se inclina a ser contencioso». Al usar el término alguno, Pablo habla en forma general. No se dirige a los hombres, ni a las mujeres, ni a un grupo. Si alguno, aun con buenas intenciones, quiere argumentar sobre esta materia, Pablo no lo escuchará. No tiene tiempo para aquel cuya mente se centra en debatir por debatir. El término que Pablo usa describe al «que ama el polemizar». La persona podría ser una mujer que busca afirmarse a sí misma con respecto de normas sociales de la que quisiera verse libre. También podría ser un hombre que sale a defensa y discute con Pablo. El resumen final no nos entrega detalles.

    » b. «Nosotros no tenemos semejante costumbre, ni tampoco las iglesias de Dios». Pablo no se deja desafiar en cuanto a enseñanzas que se basan en el Antiguo Testamento. Sabe que tiene el apoyo del resto de los apóstoles y que, por tanto, puede escribir nosotros con confianza.

       ¿Qué significa la palabra costumbre en este contexto?  opinaba que Pablo apuntaba al hábito de argumentar y discutir por todo. Esta conducta debió haber sido evidente entre cristianos judíos y gentiles, especialmente en lo que toca a asuntos de conducta personal. Con todo, el pasaje mismo da la idea que Pablo se refiere a la práctica cultural de su tiempo: que las mujeres usaban velos durante el culto público. Lo que afirma es que él y el resto de los apóstoles e iglesias respetan la regla de asistir al culto vestidos con propiedad. En suma, Pablo apela al testimonio de toda la iglesia. En sus escritos, con frecuencia se refiere a la iglesia. Hace que la unidad de la iglesia tenga algo que decir sobre el tema. En forma implícita da a entender que el contencioso está solo en su disputa, teniendo que enfrentarse con toda la iglesia.

       Comentario de Efesios 4 (4:1-2) Creyente, Camino: ¿De qué manera puede el creyente caminar con dignidad? ¿Qué deben hacer los creyentes para complacer a Dios en la vida cotidiana… • en el trabajo? • en la iglesia? • con sus compañeros creyentes? • en el juego? • en el hogar? • con su familia? • en la escuela? • con los vecinos? • con los amigos?

       Una vez que una persona cree en Jesucristo y se convierte en miembro del pueblo de Dios y de la iglesia de Dios, ¿qué debe hacer para caminar digno del gran llamado de Dios, para traer honra al nombre de Cristo y a su iglesia?

    ▬1. El creyente debe caminar con toda humildad (ver nota, Humildad, Fil. 2:3 para mayor discusión al respecto.

    ▬2. El creyente debe caminar con toda mansedumbre (ver nota, Mansedumbre, Gá. 5:22-23 para una mayor discusión al respecto).

    ▬3. El creyente debe caminar con paciencia (ver nota, Paciencia, Gá. 5:22-23 para mayor discusión).

    ▬4. El creyente debe caminar amando a los demás (ver nota, Amon Gá. 5:22-23. También ver notas, Amor, Gá. 5: 13-15 para mayor discusión al respecto).

       (4:3) Unidad -Hermandad: El propósito de caminar digno es uno solo: la unidad. Los creyentes deben trabajar para mantener la paz para poder estar unidos en la unidad del Espíritu de Dios. Jesucristo ha derribado todos los muros y las barreras existentes entre los hombres. Todos pueden ahora ser salvos: • todas las nacionalidades • los pobres • los blancos • todos los pueblos • los ricos • los de piel roja

    • todos los idiomas • los negros • los amarillos.

       Toda persona es preciosa a la vista de Dios. Cuando una persona se acerca a Dios a través de Jesucristo, se torna como cualquier otro: en el mismo plano y en el mismo nivel. No es mejor ni peor que cualquier otro. Es un hombre que tiene necesidad del perdón de Dios y él, junto con todos los demás, se postra ante Cristo y lo acepta como su Señor y Amo. El hombre, tal como cualquier otro, se está sometiendo a convertirse en el siervo de Cristo. La riqueza, la posición, la condición social, todo se olvida. Lo único que importa es la salvación y la vida que ofrece Cristo.

       El punto es este: Cuando una persona llega a Cristo con tal espíritu, el Espíritu de Dios ingresa a su vida y vincula a la persona con todos los demás creyentes. Hay un gran vínculo de paz espiritual forjado por el Espíritu de Dios entre todos los creyentes. Todas las divisiones, diferencias y prejuicios quedan de lado y existe un espíritu de amor, paz y unidad.

       Dentro de la iglesia hay un espíritu de paz prevaleciente forjado por el Espíritu de Dios. Sin embargo, advierta un hecho trágico: No todo creyente camina en el Espíritu, no todo el tiempo. Con demasiada frecuencia, los creyentes permiten que el yo y la antigua vida vuelvan a ingresar a escena, su(s) viejo(s): • prejuicios • quejas • orgullo • diferencias • críticas • arrogancia • heridas • refunfuños • comparaciones • envidias • miserias • desagrados

       El resultado es catastrófico para la iglesia: división y un disturbio de la paz y del espíritu de unidad. Esta es la razón de esta acusación. Advierta la palabra “solícitos” (spoudazontes). Significa ser diligente, trabajar para ocuparse y hacer lo mejor que uno puede, y hacerlo con todo empeño. La única forma de caminar digno del gran llamado de Dios es trabajar para mantener la paz y la unidad que Dios nos ha dado. Nada hiere tanto el corazón de Dios como la división entre su gente, la división que destroza su iglesia. Lo que está haciendo Dios es crear un nuevo cuerpo de personas que vivan juntas en el amor y la unidad de su Hijo. Va a crear cielos nuevos y tierra donde no habrá otro espíritu. Por lo tanto, Él espera que nosotros vivamos en el amor y unidad de su Espíritu ahora.

       “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y

    que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).

       “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).

       “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).

       “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).

       “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).

       Comentario de 2ª a Timoteo 2:14 (2:14) Palabras ▬ Conversaciones ▬ Especulación: Recordatorio 1: No discutan y contiendan sobre palabras que no es de provecho para los oyentes, es decir, no discutan y contiendan por cosas insignificantes, teorías religiosas, especulaciones e ideas. El tiempo es corto y las oportunidades de estar juntos y confraternizar no son tantas. Por tanto, cuando nos reunimos debemos ser comunicativos y dar a conocer las palabras que nos beneficien a todos. Sin embargo, a menudo este no es el caso. Con frecuencia nuestras palabras son inútiles y sin provecho y a veces son incluso molestas y destructivas. Imagine cuáles son estas palabras molestas y destructivas que se escuchan en la iglesia entre los creyentes, las discusiones y contiendas sobre palabras que no aprovechan a los oyentes. Son…

    • palabras acerca de cosas insignificantes. (Piense en algunas de los asuntos sin importancia que se suceden en la iglesia.)
    • palabras sobre edificios, tradiciones y rituales.
    • palabras sobre personas, rumores, chismes y críticas.
    • palabras sobre asuntos triviales de la vida cotidiana.
    • palabras para malgastar y pasar el tiempo.
    • palabras que se enfocan en el debate de posiciones teológicas, especulaciones e ideas.
    • palabras acerca de ideas y teorías favoritas.

       Hay esencialmente tres tipos de pláticas sin provecho que se desarrollan entre los creyentes.

    => En primer lugar, está la conversación trivial para pasar el tiempo, conversaciones que no edifican en lo absoluto al creyente.

    => En segundo lugar, está la conversación que cae en críticas y chismes, conversaciones que destruyen a las personas.

    => En tercer lugar, está la conversación que disfruta discutir las teorías y especulaciones teológicas William Barclay tiene una discusión tan excelente sobre este aspecto que amerita que cada creyente la lea, especial- mente por los estudiantes y maestros del evangelio:

       “Las discusiones pueden ser estimulantes y vigorizantes para aquellos cuyo enfoque de la fe cristiana es intelectual, para aquellos que tienen un trasfondo de conocimiento y cultura, para aquellos que son característicamente estudiantes, para aquellos que tienen un conocimiento real de o interés en la teología. Pero a veces sucede que una persona de mente sencilla se encuentre en un grupo que esté lanzando herejías y proponiendo preguntas para las que no existe respuesta, y puede muy bien suceder la fe de esa persona simple, lejos de ser ayudada, se turbe… Y muy bien puede suceder que la discusión perspicaz, sutil, especulativa, destructiva e intelectualmente temeraria tenga un efecto demoledor en vez de constructivo sobre la fe de alguna persona simple que se vea involucrada en ella. Como en todas las cosas, hay tiempo para discutir y tiempo para guardar silencio”.

       “ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora” (1 Ti. 1:4).

       “está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas” (1 Ti. 6:4).

       “Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas” (2 Ti. 2:23).

        “Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho” (Tit. 3:9).

       La idea central es esta: El predicador y el maestro deben recordarles a los creyentes, no discutan y contiendan sobre palabras que no aprovechan a los oyentes. No perturben ni destruyan a las personas con sus palabras.

    Semana del 23 al 29 de marzo de 2026 (2)

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 23 AL 29 DE MARZO. “EL BUEN JUICIO Y LA NATURALEZA CONFIRMAN LA PERFECCIÓN DE LO ORDENADO POR DIOS”.

    LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 11:11 AL 16. 11. Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; 12. porque, así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios. 13. Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? 14. La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? 15. Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. 16. Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

       Comentarios del contexto bíblico: (11:11-12) Relación, hombre y mujer ▬ Familia: El cuarto principio es reconocer la relación esencial entre el hombre y la mujer. Este elemento se plantea sencilla y claramente:

    => Ni el hombre ni la mujer son independientes uno del otro. Dependen mutuamente el uno del otro. El Señor lo ha ordenado.

    => La mujer le pertenece al hombre, creada de su costilla; y el hombre le pertenece a la mujer, nacido de ella.

    => Todas las cosas son de Dios: Tanto el hombre como la mujer.

       Sucede lo siguiente: No importa quién le pertenezca a quién, ya sea el hombre a la mujer o la mujer al hombre.

    Ambos le pertenecen a Dios, y ambos tienen su lugar y función, llamado y propósito en el universo. Por consiguiente, ambos le deben su lealtad a Dios. Ambos deben serle fieles a Dios en su lugar y responsabilidad.

       “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella” (Ef. 5:22-25).

       “Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido” (Ef. 5:33).

       (11:13-15) Costumbre Sabiduría: El quinto principio es usar el buen sentido común. Por lo general una persona puede analizar una situación y decidir qué hacer, si es inteligente y honesta. Pero es necesario que sea inteligente y honesta. La gran tragedia es que no muchas personas piensan inteligentemente en los problemas de la vida e incluso son menos honestas cuando piensan verdaderamente. Pablo apela a los corintios a juzgar la situación ellos mismos, a pensar en el asunto honesta e inteligentemente.

    ▬ 1. Una mujer debe pensar en la relación entre ella, su esposo, y Dios. Ella no debe orar en la iglesia cuando esté vestida indebidamente, exponiéndose. Debe llevar el velo, vestida apropiadamente tanto en la adoración como en la vida social.

    ▬ 2. Un hombre debe pensar en la naturaleza y la creación. Dios lo creó para tener autoridad y someter al mundo y a la naturaleza con sus desastres catastróficos (cp. Gn. 1:28). Por consiguiente, no debe estar en rebeldía ni inconforme con las costumbres, ni siquiera en un asunto tan sencillo como el largo del cabello. Él no debe consumirse con asuntos tan triviales. Su tiempo y energía deben estar puestos en la autoridad y obra que Dios le ha otorgado.

       “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla” (Gn. 1:28).

       (11:16) Costumbres: El sexto principio es directo y exigente. No debemos contender ni discutir por las costumbres. Los creyentes deben conformarse a las costumbres esperadas de la conducta cristiana y del orden de la iglesia y no discutirlas ni rebelarse contra ellas. La implicación es la siguiente:

      “No estamos en la tierra para discutir y pelear por asuntos triviales, sino para perpetuar el ministerio de la iglesia de Dios”. Hay demasiadas personas desesperadas en el mundo que mueren de hambre, sed, pobreza, enfermedad, y pecado, demasiadas personas que necesitan nuestra ayuda, para que nosotros nos enfrasquemos en discutir por los derechos personales y las costumbres.

       “Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:19-22).

       “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).

    Nota del expositor Bíblico: «La sensatez y los principios establecidos por Dios en la naturaleza nos enseñan, con claridad, la importancia de la presentación personal y de las sanas relaciones en la Iglesia de Dios».

    1er TÍTULO: Perfecta unidad y complementariedad del hombre y lo mujer. Versículos 11 y 12. Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque, así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios.  (Léase: Génesis 2:18 al 23. Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; más para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. ▬ 1ª de Pedro 3:7. Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.).

       Comentario de 1ª de Corintios 11:11. Sin embargo, en el Señor la mujer nada es aparte del hombre ni el hombre es nada aparte de la mujer. 12. Porque, así como la mujer procede del hombre, así el hombre viene a través de la mujer, y todo procede de Dios.

    ▬ a. Estructura. Estos dos versículos sirven de equilibrio a dos versículos precedentes (vv. 8,9) y muestran casi un paralelismo perfecto, siempre y cuando tomemos el versículo 10 como una especie de paréntesis. Los sujetos (hombre y mujer) de los versículos 8 y 12 están en orden quiástico:

    ▬ b. Intención. ¿Qué está tratando de comunicar Pablo con la estructura literaria de este pasaje? Primero, el versículo 8a forma un contraste con el versículo 12b, mientras que los versículos 8b y 12b corresponden. Pablo afirma que a través del nacimiento natural el hombre (y también la mujer) tiene su origen biológico por medio de la mujer. Sólo Adán puede decir que Dios le dio vida en forma directa, los demás hombres y mujeres la reciben por nacimiento. Pablo no dice esto para minar el orden de la creación, ya que en el versículo 12a repite lo que dijo en el versículo 8b (que la mujer procede del hombre). Con estos dos versículos comunica la idea de que en lo que respecta al nacimiento natural, hombres y mujeres son iguales.

       Además, el contenido de los versículos 9a y 11b, reforzado por el adversativo, sin embargo, nos recuerda con fuerza la realidad. Junto con esto, el versículo 11 hace una afirmación significativa: «en el Señor», la cual yo he colocado al comienzo de este versículo Con estos dos modificativos en mente, examinemos cuidadosamente estos versículos.

       Pablo afirma: «Por cierto, el hombre no fue creado por causa de la mujer» (v. 9), lo cual armoniza con el orden de la creación. A esto añade: «Sin embargo, en el Señor … el hombre es nada aparte de la mujer» (v. 11b). ¡Una obvia afirmación sincera! La segunda parte es igualmente reveladora: «la mujer [fue creada] por causa del hombre» (v. 9b), lo cual viene seguido por: «Sin embargo, la mujer nada es aparte del hombre» (v. 11a).

       Pablo apunta a la forma en que el esposo y la esposa dependen el uno del otro, complementándose uno al otro en forma maravillosa. Aunque el esposo es la cabeza de la esposa, depende de ella en muchas formas. A la vez, la esposa necesita de su esposo tanto como él la necesita a ella. Cuando la muerte o el divorcio separan a la pareja, lo que se experimenta es la destrucción de lazo matrimonial que los unía. Mientras el Señor les conceda vida, que el esposo y la esposa estén unidos en amor y servicio mutuo.

       Pablo no debilita en nada el orden de la creación. Añade una segunda afirmación modificativa de estos dos versículos: «y todo procede de Dios». Con esto quiere decir que el esposo no tiene ninguna ventaja sobre la esposa por el hecho de que Adán haya sido creado primero que Eva. En el Señor, los dos se mantienen en una relación de reciprocidad, y ambos dependen y se ayudan el uno al otro, pues es Dios mismo quien ha determinado que todo sea así. Todo viene de Dios: el hombre, la mujer, el nacimiento, las relaciones y la vida matrimonial.

    Consideraciones prácticas en 11:11–12

       El cristianismo ha sido y se mantiene como una fuerza que libera a las mujeres de la opresión y el servilismo. En muchas otras religiones, los padres son los dueños de sus hijas en virtud del nacimiento. Después el matrimonio convierte al esposo en dueño de la esposa. Las mujeres no tienen libertad, viven en esclavitud y carecen de igualdad. Aun en el antiguo Israel, el hombre precedía a la mujer. Hay una oración judía que en una parte de la décimo octava petición, el hombre le agradece a Dios porque no lo hizo esclavo, ni gentil ni mujer. La mujer no era digna de estudiar la Escritura y se le negaba la educación.

       El Nuevo Testamento enseña que en lo básico el hombre y la mujer son iguales. Por ejemplo, tanto en su Evangelio como en Hechos, Lucas menciona a hombres y mujeres: Zacarías y Elisabeth, José y María, Simeón y Ana, Ananías y Safira, Aquila y Priscila. Pablo afirma sin equivocación que en Cristo Jesús el hombre y la mujer son uno (Gá. 3:28). Alaba a las obreras en la causa del evangelio, entre las que estaban Febe, Priscila, María, Trifena, Trifosa, Pérsida y Julia (Ro. 16:1–15).

       Los libros de historia registran los esfuerzos misioneros de numerosas mujeres y las alaban por haber hecho crecer a la iglesia de Cristo. En nuestro país, las mujeres piadosas son la silenciosa fuerza que fortalece a la iglesia y la hace productiva. Una madre piadosa lleva a sus hijos a Jesús y los educa en el temor del Señor. Aunque las mujeres cumplen papeles distintos a los de los hombres, en casa y en la iglesia ambos están en pie de igualdad. Ambos dependen el uno del otro (11:11), porque ambos se dan cuenta que dependen del Señor para todo (11:12).

       Comentario de 1ª de Pedro 3:7 (3:7) Esposas ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben morar junto a sus esposas. La palabra griega sunoikein significa “vivir con, permanecer con, vivir juntos”. Alan Stibbs señala que es una palabra que con frecuencia se usa en griego para referirse a las relaciones sexuales. Es similar a la palabra hebrea “conocer”, que significa que un hombre y una mujer se conocen sexualmente.

       La cuestión es esta: el esposo debe vivir con su esposa y con nadie más. No debe “conocer” a nadie más, no debe mantener relaciones sexuales con ninguna otra mujer. El esposo tiene una sola esposa y debe vivir con ella en pureza, justicia y santidad, y no en adulterio.

        Advierta también otro hecho: morar con su esposa significa que no debe irse todo el tiempo. Permanece en su hogar y vive con ella: es un compañero íntimo y que brinda respaldo.

       No entra y sale del hogar todo el tiempo detrás de sus propios intereses y pasatiempos. Un buen esposo mora en su hogar; está cerca de su esposa y la apoya en todos los asuntos de la vida. De hecho, el término “morar con” significa morar juntos.

       El esposo y la esposa son un equipo; son como un solo cuerpo, un cuerpo que mora vive y se mueve junto. Esto no significa dejar de lado la individualidad. Pero la individualidad nunca ha sido ni nunca será el problema dentro de un matrimonio de personas normales. El problema con las personas normales siempre será negar su yo y darse en sacrificio a su cónyuge. Los esposos siempre tienen que recordar esto: deben morar con vivir, moverse y tener su ser con ― sus propias esposas.

       “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mr. 10:7-9).

       “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:23-24).

       “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo

    del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas de- bajo del sol” (Ec. 9:9).

       (3:7) Esposas ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben vivir con sus esposas sabiamente. Esto abre los ojos, es un hecho que con frecuencia se ignora y descuida. Pero las Escrituras son claras: un esposo no debe ser ignorante al vivir con su esposa. Debe conocer y entender…

    • la relación matrimonial: qué es el matrimonio y qué debe ser.
    • a su esposa: su naturaleza y composición emocional; lo que necesita y quiere emocional y espiritualmente, sus puntos fuertes y débiles.
    • la Palabra de Dios: lo que Dios dice acerca del esposo y sus deberes.

       Un esposo debe ser una persona informado y comprensivo. Debe vivir con su esposa, no como un insensato e ignorante, no como un ciego y una bestia de mente estrecha, no como un observador distante y desconsiderado. El esposo no debe ser un insensato, una bestia ni un espectador. Debe ser un hombre de conocimiento, un esposo que conoce y comprende a su esposa y el matrimonio, y que entiende a Dios y su propio deber como esposo.

       Pensamiento 1. Matthew Henry lo expresa en una forma sencilla y específica:

       “[Los esposos deben vivir] con la esposa sabiamente, no de acuerdo con la lujuria, como brutos; no de acuerdo

    a la pasión, como diablos; sino de acuerdo con el conocimiento, como hombres sabios y sobrios, que conocen la palabra de Dios y su propio deber” (Matthew Henryš Commentary, [Comentario de Matthew Henryj, Ibi. 6, p.

    1023).

       (3:7) Esposo – Matrimonio: los esposos deben honrar a sus esposas. La palabra “honrar” (timen) significa valorar; estimar; valorizar; considerar precioso. Un esposo debe considerar a su esposa como una piedra preciosa, como un premio de sumo valor. Debe estimarla mucho, colocarla en un pedestal ante sus propios ojos. Advierta tres puntos.

    ▬ 1. El esposo debe honrar a su esposa como el vaso más frágil. Por naturaleza, la esposa es más delicada y frágil. Esto significa que el esposo debe…

    • protegerla • ser el proveedor principal • tomar la iniciativa • supervisar a la familia y su bienestar. • ser la fuerza impulsora. • marcar el camino. • ser el iniciador.

       Los esposos deben honrar a sus esposas amándolas y ocupándose de ellas tiernamente. Deben cuidarlas y hacerse cargo de ellas con calidez y ternura, tratándolas con el más precioso de los espíritus y estimándolas de manera muy elevada.

       “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Ef. 5:25).

       “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud” (Pr. 5:18).

    ▬ 2. El esposo debe honrar a su esposa como coheredera de la gracia de la vida. Advierta este punto: a los ojos de Dios, los hombres y las mujeres son coherederos o herederos iguales. El esposo no está por encima de la esposa ni la esposa por encima del esposo. Dios no tiene favoritos. Los dones y derechos espirituales se otorgan por igual a esposas y esposos. Las mujeres reciben los dones espirituales de Dios al igual que los hombres.

       La cuestión está bien explicada: los esposos deben honrar a sus esposas como iguales en la vida. La vida es una gracia, un don inmerecido de Dios. Por lo tanto, en la vida, el esposo debe tratar a la esposa como a un igual. No debe ser un tirano, no debe dominarla ni esclavizarla para servirlo y satisfacer sus necesidades y deseos. Debe ser comprensivo, amoroso, amable y considerado. Debe honrarla como su coheredera en la vida de la maravillosa gracia y del don de la vida que Dios nos ha dado a todos.

       “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:15-17).

       “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gá. 3:27-29).

       “Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:7).

    ▬ 3. El no honrar a la esposa estorba las oraciones del esposo. Dios no responderá a las oraciones de ningún esposo que deshonre a su esposa, no importa quién sea él o cuánto profese a Cristo. Lo que Dios oye es el suspiro de la esposa, no las oraciones de un esposo cruel y dominante. El esposo puede clamar a Dios todo lo que quiera, pero Dios le ha dado la espalda y se ha vuelto hacia el suspiro de la esposa. Dios oirá el corazón contrito y quebrantado, no las oraciones del espíritu arrogante y dominador. Tanto el esposo como la esposa deben amarse uno al otro y vivir como Dios dice que hay que vivir, ambos deben cumplir con su deber hacia el otro, si es que quieren que Dios responda sus oraciones.

       “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18).

       “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Is. 59:2).

    2° TÍTULO: Ejerciendo el sano juicio para considerar cómo presentarse en el culto de adoración a Dios. Versículos 13 al 15. Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. (Léase: Zacarías 7:9. Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano. ▬ San Juan 7:24. No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio. ▬ Eclesiastés 5:1. Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.).

       Comentario de 1ª Corintios Versículos 13 al 15. El hombre y la mujer otra vez:

       Un estudio cuidadoso de los versículos 13–15 demostrará que Pablo usa fraseología idéntica a los versículos 4–7. Las palabras que ocurren en estas dos secciones son las siguientes: mujer, descubierta, orar, hombre, gloria. Así como los primeros dos versículos (vv. 2, 3) introducen toda esta sección, así el versículo 16 le sirve de conclusión. En suma, este segmento es una pieza de literatura bellamente construida que sigue un desarrollo ordenado, a medida que Pablo enseña acerca de la relación hombre-mujer dentro del culto.

       Versículo 13. Juzgad por vosotros mismos: ¿Es propio que una mujer ore a Dios con su cabeza descubierta?

    » a. Mandato. Al llegar a sus observaciones finales, Pablo quiere que los lectores se involucren pensando en lo que él ha venido exponiendo. Les dice que analicen los hechos, usen su mente y juzguen por sí mismos. En otra sección dice lo mismo (véase 10:15).

    » b. Preguntas. Por medio de dos preguntas retóricas, Pablo desafía a sus lectores a que respondan. Espera que respondan negativamente a la primera pregunta (v. 13) y afirmativamente a la segunda (vv. 14, 15a). Discutamos la primera inquietud: «¿Es propio que una mujer ore a Dios con su cabeza descubierta?». En base a que Pablo dijo que la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra a su cabeza (v. 5a), el lector debería responder en forma negativa la pregunta que se le hace. Notemos que en la pregunta que hace, Pablo omite el verbo profetizar, ya que no quiere subrayar tanto la función que la mujer cumple en el culto, sino la forma en que se conduce.

       Pablo pregunta si es propio. Cuando uno asiste y participa en un culto dedicado a adorar a Dios, uno debe hacerlo con decoro. Cuando adoramos al Señor nos acercamos a un Dios que mora en la santidad. Los ángeles cubren sus rostros en la presencia de Dios y dicen: «Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria» (Is. 6:2, 3). Por eso, Pablo pregunta si es propio que una mujer ore a Dios con la cabeza descubierta. Se esperaba que ella siguiera las prácticas culturales de la época, esto es, que viniese a la iglesia vestida apropiadamente y que así participara del culto.

       ¿Qué quiere decir Pablo con cabeza descubierta? Le dice a la mujer que en público ella debiera mantener su honor y dignidad femenina. Esto lo hará llevando la cabeza cubierta. En esa época y cultura, las mujeres llevaban velos para diferenciarse marcadamente de los hombres. Dios creó una diferencia distintiva entre hombres y mujeres, y desea que su pueblo muestre esta diferencia mediante una vestimenta apropiada. Si una mujer rehúsa seguir estos códigos, niega expresamente la diferencia que Dios ha establecido.

       En los dos versículos siguientes (vv. 14, 15), Pablo apela a la naturaleza misma para demostrar que las diferencias entre hombres y mujeres está basada en un orden natural que se origina en la creación. En otras palabras, Pablo afirma que las mujeres no tienen derecho a abandonar las normas culturales por el hecho de que son libres en Jesucristo.

       Más bien, Pablo quiere que vivan en armonía con el orden de la creación y que se mantengan dentro de las costumbres de su tiempo. ¿Es propio que una mujer de Corinto adore a Dios con la cabeza descubierta? La respuesta es no.

       Versículos 14 y 15. ¿No os enseña la naturaleza misma que es una desgracia que el hombre se deje crecer el cabello? [15]. pero si una mujer se deja crecer el cabello, es su gloria? Porque su cabello largo le ha sido dado a ella por cubierta.

    » a. «¿No os enseña la naturaleza misma?». Con la palabra naturaleza, Pablo apunta al orden natural que Dios ha creado. Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, al hombre le dio el cabello más corto que a la mujer. «La naturaleza (esto es, Dios) ha hecho a los hombres diferentes que las mujeres, y ha provisto una indicación visible de dicha diferencia por medio de la cantidad de cabello que le asignó a cada uno». Epicteto fue un filósofo estoico que enseñó a mediados del primer siglo. Aun él habla de la diferencia que hay entre hombres y mujeres respecto al cabello. Concluye: «Por tanto, debemos preservar las señales que Dios nos ha dado. No debemos echarlas a la basura. Hasta donde dependa de nosotros, no debemos confundir los sexos que se diferencian de este modo».

       Hasta este escritor pagano reconoce la diferencia que Dios creó y que hizo parte del orden de la creación.

    » b. «[No les enseña la naturaleza misma] que es una desgracia que el hombre se deje crecer el cabello». Pablo coloca una pregunta retórica que demanda una respuesta afirmativa. En el contexto cultural en el que Pablo se movía, el cabello largo se consideraba como una desgracia en el hombre, pero era la gloria de la mujer. Los judíos se cortaban el cabello. En ciertas ocasiones se lo dejaban crecer por un tiempo determinado, pues habían hecho un voto (véase Hch. 18:18; 21:24), pero después se lo cortaban.

       Las monedas, estatuas y pinturas que describen a los hombres del mundo grecorromano del primer siglo, los presentan con el cabello corto. Unos siglos antes, los espartanos de la península del Peloponeso usaron el cabello largo. Los autores griegos no dejaron de mencionar este hecho, añadiendo que en Grecia los hombres por lo general se dejan el cabello corto, y son las mujeres la que se lo dejan crecer. En el tiempo de Pablo, los corintios se cortaban el cabello, siguiendo así la corriente cultural de griegos y romanos. A no ser por motivo religioso o por duelo, el dejarse crecer el cabello era vergonzoso.

    » c. «Pero si una mujer se deja crecer el cabello, es su gloria». El contraste cultural en cuanto al cabello se encuentra en las palabras desgracia para los hombres y gloria para las mujeres. Pablo equilibra el término negativo con uno positivo.

       La contraparte de la pregunta retórica que espera una respuesta afirmativa tiene que ver con la mujer. Pablo ya dijo que era una desgracia para la mujer que se cortara o afeitara el cabello (v. 6). Ahora postula la parte positiva, afirmando que el cabello largo es la gloria de la mujer. Con sabiduría evita opinar sobre cuán largo debe llevar la mujer su cabello o sobre qué peinados debiera usar, ya que esto tiene que ver con la moda y el uso, lo que es materia del gusto de cada una. Por ejemplo, la cultura israelita establecía que la mujer no debía soltarse el cabello en público. Cualquier mujer que se presentase en público con el cabello suelto, sería identificada con una prostituta. No sorprende que Simón, el fariseo, se escandalizara de que una prostituta entrara en su hogar y que con sus cabellos secara los pies de Jesús (Lc. 7:36–50). Pero Pablo no habla de llevar el cabello suelto o amarrado, sólo se refiere al hecho de que el cabello largo es bello en la mujer. Su cabello largo será el gozo de su esposo.

    » d. «Porque su cabello largo le ha sido dado a ella por cubierta». Esta última parte del versículo es muy breve, lo cual impide entender con facilidad lo que se dice. ¿Qué se quiere decir con las palabras por y cubierta?

       Si tomamos lo que dice el griego en el orden en que Pablo lo presenta, esta oración causal sirve para respaldar la respuesta positiva a la pregunta retórica. Pablo entrega la razón de por qué la mujer debe usar el cabello largo: se le ha dado como cubierta. Al verbo pasivo ha sido dado se le debe suplir el agente por Dios, que como Creador ha dotado a las mujeres de un velo o cubierta natural. Con todo, la palabra griega anti (traducida por) crea problemas, pues podría significar «en lugar de». Interpretada así, el texto estaría diciendo que el cabello toma el lugar del velo. En este caso, podríamos traducir: «Su cabello largo se le ha dado en lugar de velo». Mi propia traducción de anti indica que una cosa equivale a la otra, por lo cual su sentido es «por, como»50 (p. ej., «ojo por ojo, diente por diente» [Mt. 5:38]). En vista de todo el contexto que habla del decoro que es propio, los eruditos prefieren esta segunda traducción.

       Los versículos 5b y 6 son la contraparte del versículo 15b. En esa contraparte, Pablo les dice a las mujeres de Corinto que en público se cubran la cabeza. Se da por sentado que ellas usaban una cubierta en la forma de un velo o pañoleta. Si las mujeres se negaban a usarla, estaban renunciando a la autoridad de sus esposos y repudiando el principio divino de que el hombre es la cabeza del hogar (v. 3). En el versículo 15, la palabra cubierta apunta a un artículo de vestir, a algo hecho de tela.

       En la forma de una declaración general, la segunda oración del versículo 15 resume el alegato de Pablo: la forma de vestir de los corintios debe exhibir las diferencias sexuales dadas en la creación. No son los hombres, sino las mujeres las que deben dejarse crecer el cabello, pues les sirve de cubierta. La naturaleza le ha provisto a la mujer del cabello, el cual les sirve para destacar esta diferencia. Pablo sugiere que, aparte de su cabello largo, las mujeres deben vestir un velo, que es símbolo de que honran a sus esposos y que son sumisas a ellos.

       En la cultura de hoy, la mujer no usa el sombrero como símbolo de que está subordinada a su esposo. Pablo no está pidiéndole a la mujer que use algo en la cabeza o que se haga un moño. Lo que busca es que la mujer sea distintivamente femenina en la forma en que se viste y usa el cabello, para que así pueda cumplir con el papel que Dios le dio desde la creación. Quiere que en su femineidad sea sumisa a su esposo. «La belleza única de la mujer se manifiesta en forma gloriosa en la forma en que su cabello y su cuidado por las costumbres femeninas manifiestan su femineidad distintiva».

    3er TÍTULO: Armonía, sujeción y respeto que caracterizan a la Iglesia de Dios. Versículo 16. Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios. (Léase: Efesios 4:1 al 3. Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. ▬ 2ª a Timoteo 2:14. Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes.).

       Comentario de 1ª Corintios 11:16. Pero si alguno se inclina a ser contencioso, nosotros no tenemos semejante costumbre, ni tampoco las iglesias de Dios.

       Pablo concluye de esta manera su discusión acerca de la conducta apropiada que deben seguir las mujeres. Cuando un escritor o conferencista da un tema que afecta los gustos personales, es de esperarse que la platea o los destinatarios reaccionen de alguna manera. Pablo lo indica con una oración condicional que plantea un hecho simple. En el auditorio de Pablo hay gente que quiere afirmar sus derechos individuales. Quizá usan el lema: «Todo me está permitido» (6:12; 10:23) y reclaman por su libertad personal. Aun cuando Pablo promueve la libertad cristiana, también enseña que debemos obedecer a las ordenanzas y preceptos divinos. Su deseo es que todo se haga decentemente y con orden.

    » a. «Pero si alguno se inclina a ser contencioso». Al usar el término alguno, Pablo habla en forma general. No se dirige a los hombres, ni a las mujeres, ni a un grupo. Si alguno, aun con buenas intenciones, quiere argumentar sobre esta materia, Pablo no lo escuchará. No tiene tiempo para aquel cuya mente se centra en debatir por debatir. El término que Pablo usa describe al «que ama el polemizar». La persona podría ser una mujer que busca afirmarse a sí misma con respecto de normas sociales de la que quisiera verse libre. También podría ser un hombre que sale a defensa y discute con Pablo. El resumen final no nos entrega detalles.

    » b. «Nosotros no tenemos semejante costumbre, ni tampoco las iglesias de Dios». Pablo no se deja desafiar en cuanto a enseñanzas que se basan en el Antiguo Testamento. Sabe que tiene el apoyo del resto de los apóstoles y que, por tanto, puede escribir nosotros con confianza.

       ¿Qué significa la palabra costumbre en este contexto?  opinaba que Pablo apuntaba al hábito de argumentar y discutir por todo. Esta conducta debió haber sido evidente entre cristianos judíos y gentiles, especialmente en lo que toca a asuntos de conducta personal. Con todo, el pasaje mismo da la idea que Pablo se refiere a la práctica cultural de su tiempo: que las mujeres usaban velos durante el culto público. Lo que afirma es que él y el resto de los apóstoles e iglesias respetan la regla de asistir al culto vestidos con propiedad. En suma, Pablo apela al testimonio de toda la iglesia. En sus escritos, con frecuencia se refiere a la iglesia. Hace que la unidad de la iglesia tenga algo que decir sobre el tema. En forma implícita da a entender que el contencioso está solo en su disputa, teniendo que enfrentarse con toda la iglesia.

       Comentario de Efesios 4 (4:1-2) Creyente, Camino: ¿De qué manera puede el creyente caminar con dignidad? ¿Qué deben hacer los creyentes para complacer a Dios en la vida cotidiana… • en el trabajo? • en la iglesia? • con sus compañeros creyentes? • en el juego? • en el hogar? • con su familia? • en la escuela? • con los vecinos? • con los amigos?

       Una vez que una persona cree en Jesucristo y se convierte en miembro del pueblo de Dios y de la iglesia de Dios, ¿qué debe hacer para caminar digno del gran llamado de Dios, para traer honra al nombre de Cristo y a su iglesia?

    ▬1. El creyente debe caminar con toda humildad (ver nota, Humildad, Fil. 2:3 para mayor discusión al respecto.

    ▬2. El creyente debe caminar con toda mansedumbre (ver nota, Mansedumbre, Gá. 5:22-23 para una mayor discusión al respecto).

    ▬3. El creyente debe caminar con paciencia (ver nota, Paciencia, Gá. 5:22-23 para mayor discusión).

    ▬4. El creyente debe caminar amando a los demás (ver nota, Amon Gá. 5:22-23. También ver notas, Amor, Gá. 5: 13-15 para mayor discusión al respecto).

       (4:3) Unidad -Hermandad: El propósito de caminar digno es uno solo: la unidad. Los creyentes deben trabajar para mantener la paz para poder estar unidos en la unidad del Espíritu de Dios. Jesucristo ha derribado todos los muros y las barreras existentes entre los hombres. Todos pueden ahora ser salvos: • todas las nacionalidades • los pobres • los blancos • todos los pueblos • los ricos • los de piel roja

    • todos los idiomas • los negros • los amarillos.

       Toda persona es preciosa a la vista de Dios. Cuando una persona se acerca a Dios a través de Jesucristo, se torna como cualquier otro: en el mismo plano y en el mismo nivel. No es mejor ni peor que cualquier otro. Es un hombre que tiene necesidad del perdón de Dios y él, junto con todos los demás, se postra ante Cristo y lo acepta como su Señor y Amo. El hombre, tal como cualquier otro, se está sometiendo a convertirse en el siervo de Cristo. La riqueza, la posición, la condición social, todo se olvida. Lo único que importa es la salvación y la vida que ofrece Cristo.

       El punto es este: Cuando una persona llega a Cristo con tal espíritu, el Espíritu de Dios ingresa a su vida y vincula a la persona con todos los demás creyentes. Hay un gran vínculo de paz espiritual forjado por el Espíritu de Dios entre todos los creyentes. Todas las divisiones, diferencias y prejuicios quedan de lado y existe un espíritu de amor, paz y unidad.

       Dentro de la iglesia hay un espíritu de paz prevaleciente forjado por el Espíritu de Dios. Sin embargo, advierta un hecho trágico: No todo creyente camina en el Espíritu, no todo el tiempo. Con demasiada frecuencia, los creyentes permiten que el yo y la antigua vida vuelvan a ingresar a escena, su(s) viejo(s): • prejuicios • quejas • orgullo • diferencias • críticas • arrogancia • heridas • refunfuños • comparaciones • envidias • miserias • desagrados

       El resultado es catastrófico para la iglesia: división y un disturbio de la paz y del espíritu de unidad. Esta es la razón de esta acusación. Advierta la palabra “solícitos” (spoudazontes). Significa ser diligente, trabajar para ocuparse y hacer lo mejor que uno puede, y hacerlo con todo empeño. La única forma de caminar digno del gran llamado de Dios es trabajar para mantener la paz y la unidad que Dios nos ha dado. Nada hiere tanto el corazón de Dios como la división entre su gente, la división que destroza su iglesia. Lo que está haciendo Dios es crear un nuevo cuerpo de personas que vivan juntas en el amor y la unidad de su Hijo. Va a crear cielos nuevos y tierra donde no habrá otro espíritu. Por lo tanto, Él espera que nosotros vivamos en el amor y unidad de su Espíritu ahora.

       “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y

    que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).

       “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).

       “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).

       “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).

       “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).

       Comentario de 2ª a Timoteo 2:14 (2:14) Palabras ▬ Conversaciones ▬ Especulación: Recordatorio 1: No discutan y contiendan sobre palabras que no es de provecho para los oyentes, es decir, no discutan y contiendan por cosas insignificantes, teorías religiosas, especulaciones e ideas. El tiempo es corto y las oportunidades de estar juntos y confraternizar no son tantas. Por tanto, cuando nos reunimos debemos ser comunicativos y dar a conocer las palabras que nos beneficien a todos. Sin embargo, a menudo este no es el caso. Con frecuencia nuestras palabras son inútiles y sin provecho y a veces son incluso molestas y destructivas. Imagine cuáles son estas palabras molestas y destructivas que se escuchan en la iglesia entre los creyentes, las discusiones y contiendas sobre palabras que no aprovechan a los oyentes. Son…

    • palabras acerca de cosas insignificantes. (Piense en algunas de los asuntos sin importancia que se suceden en la iglesia.)
    • palabras sobre edificios, tradiciones y rituales.
    • palabras sobre personas, rumores, chismes y críticas.
    • palabras sobre asuntos triviales de la vida cotidiana.
    • palabras para malgastar y pasar el tiempo.
    • palabras que se enfocan en el debate de posiciones teológicas, especulaciones e ideas.
    • palabras acerca de ideas y teorías favoritas.

       Hay esencialmente tres tipos de pláticas sin provecho que se desarrollan entre los creyentes.

    => En primer lugar, está la conversación trivial para pasar el tiempo, conversaciones que no edifican en lo absoluto al creyente.

    => En segundo lugar, está la conversación que cae en críticas y chismes, conversaciones que destruyen a las personas.

    => En tercer lugar, está la conversación que disfruta discutir las teorías y especulaciones teológicas William Barclay tiene una discusión tan excelente sobre este aspecto que amerita que cada creyente la lea, especial- mente por los estudiantes y maestros del evangelio:

       “Las discusiones pueden ser estimulantes y vigorizantes para aquellos cuyo enfoque de la fe cristiana es intelectual, para aquellos que tienen un trasfondo de conocimiento y cultura, para aquellos que son característicamente estudiantes, para aquellos que tienen un conocimiento real de o interés en la teología. Pero a veces sucede que una persona de mente sencilla se encuentre en un grupo que esté lanzando herejías y proponiendo preguntas para las que no existe respuesta, y puede muy bien suceder la fe de esa persona simple, lejos de ser ayudada, se turbe… Y muy bien puede suceder que la discusión perspicaz, sutil, especulativa, destructiva e intelectualmente temeraria tenga un efecto demoledor en vez de constructivo sobre la fe de alguna persona simple que se vea involucrada en ella. Como en todas las cosas, hay tiempo para discutir y tiempo para guardar silencio”.

       “ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora” (1 Ti. 1:4).

       “está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas” (1 Ti. 6:4).

       “Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas” (2 Ti. 2:23).

        “Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho” (Tit. 3:9).

       La idea central es esta: El predicador y el maestro deben recordarles a los creyentes, no discutan y contiendan sobre palabras que no aprovechan a los oyentes. No perturben ni destruyan a las personas con sus palabras.

    Semana del 23 al 29 de marzo de 2026 (2)

    Amén, para la honra y gloria de Dios.