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Lección: Números 27: 12 al 14. 12. Jehová dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim, y verás la tierra que he dado a los hijos de Israel. 13. Y después que la hayas visto, tú también serás reunido a tu pueblo, como fue reunido tu hermano Aarón. 14. Pues fuisteis rebeldes a mi mandato en el desierto de Zin, en la rencilla de la congregación, no santificándome en las aguas a ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Cades en el desierto de Zin.
Nota: Motivo de no entrar a la tierra prometida: Según el relato bíblico en Deuteronomio, Moisés subió al monte Nebo, en Moab, donde Dios le mostró la Tierra Prometida (Canaán), pero no le permitió entrar en ella. Esta restricción se debió a su desobediencia al no santificar a Dios ante el pueblo cuando golpeó la roca en Meriba. Esta escena subraya la importancia de la obediencia y la santidad, incluso para los líderes más destacados.
- El desenlace: Moisés murió allí, en la tierra de Moab, sin cruzar el río Jordán con los israelitas.
La desobediencia a la palabra de Dios conlleva consecuencias graves como el distanciamiento espiritual, la pérdida de bendiciones, el juicio divino y el endurecimiento del corazón. Provoca la entrada del enemigo, ruina personal, y repercute en terceros, afectando el testimonio y la vida familiar.
Aquí se detallan las principales consecuencias basadas en las escrituras:
- Distanciamiento y separación de Dios: La desobediencia y el pecado constante alejan a la persona de la comunión con Dios, dificultando escuchar su voz.
- Pérdida de bendiciones y maldiciones: Se pierde el favor divino y se experimentan «maldiciones» o consecuencias negativas en la vida diaria (campo, ciudad, hogar).
- Consecuencias físicas y emocionales: Incluyen ruina, pobreza, enfermedades, y la entrada de destrucción en el trabajo y la vida.
- Endurecimiento y ceguera espiritual: La desobediencia continua (como el caso del rey Saúl) lleva a una incapacidad para arrepentirse y al desvío de la verdad.
- Impacto en terceros: La desobediencia no es un acto individual; afecta a la familia y a quienes rodean al desobediente, como se vio con los israelitas en el desierto y Jonás.
- Muerte espiritual y física: La caída de Adán y Eva enseña que la desobediencia introduce dolor, enfermedad y la separación eterna de Dios.
A pesar de estas consecuencias, la Biblia enfatiza que Dios es paciente y busca el arrepentimiento, ofreciendo restauración para quienes se vuelven a Él.
Referencias Bíblicas: «Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.» (Números 20:12). «Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.» (Deut. 28:2-3 y 6). «Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence. Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano.» (2ª Tes. 3:14-15).
Comentario general del contexto bíblico: La historia de cómo Josué se convirtió en el sucesor de Moisés era importante para el pueblo de Dios, porque, además de aparecer aquí, lo hace tres veces más en las Escrituras. Es natural que se presente después del censo de la nueva generación. Aunque Moisés era un líder extraordinario con muchos dones, iba a morir en el desierto porque era culpable de desobediencia e incredulidad, al igual que el resto de la antigua generación. Josué, obediente y confiado, representa la nueva generación que estaba destinada a entrar en la tierra prometida. La narración describe tanto al antiguo líder que se va, como al nuevo que emerge, y expone las características ideales de todo líder, sea joven o viejo.
La prioridad del líder
En la narración, aparece una y otra vez el diálogo de dependencia: Entonces el SEÑOR dijo a Moisés (12); Moisés habló al SEÑOR (15); Y el SEÑOR dijo a Moisés (18); Moisés hizo tal como el SEÑOR le ordenó (22); Luego… le impartió autoridad, tal como el SEÑOR había hablado por medio de Moisés (23).
No hay nada más importante en el liderazgo cristiano que el caminar personal del líder con Dios. Aun así, en medio de las presiones de la vida ajetreada, es fácil obviar esta característica esencial. Para Moisés, siempre fue una prioridad. Antes de construir el tabernáculo, se montó una “tienda de reunión” a las afueras del campamento para que pudiera entrar allí para tener comunión con Dios. En tiempos como estos, los líderes reconocen su necesidad, confiesan sus pecados, reciben instrucciones, disciernen su mensaje, perfilan sus ambiciones y expanden sus horizontes.
La confianza del líder
Mientras Moisés estaba en íntima comunión con Dios, recibió un mensaje acerca del plan divino para su futuro: “Sube a este monte… y mira la tierra que yo he dado a los hijos de Israel…” (12). El simple hecho de verla es una oferta tentadora cuando se estaba deseando pisar la nueva tierra, pero debemos conocer algo de los derechos de los israelitas para apreciar lo que realmente significa “mirar” la nueva tierra.
En la práctica de las leyes hebreas, el hecho de “mirar” la tierra constituía una parte importante del proceso formal de compra. La “transferencia legal de la propiedad tenía lugar cuando el comprador la miraba detenidamente”. Anteriormente, a Abraham se le dijo que “mirara” la tierra que el Señor prometió entregar a sus sucesores. Para el patriarca, el hecho de “mirar” la tierra era tener la certeza de que la poseería. En la parábola del banquete que cuenta Jesús, un comprador de tierras se disculpa por no poder asistir a la comida porque tiene que ver la tierra que ha comprado. Nosotros podemos considerar que es una excusa superficial. ¿Quién querría comprar una tierra sin verla? Pero lo que el hombre realmente quería decir era que iba a asistir a la vista formal de la tierra, el hecho por el cual la propiedad recién comprada pasaría a ser suya legalmente.
Los líderes cristianos no siempre son seguidos o respetados; quizás haya momentos en los que las personas con las que invierten sus mejores años de servicio les defrauden o decepcionen. Todo líder necesita el recordatorio bíblico de que Dios siempre cumple las promesas que ha hecho, tal y como confirmó el mensaje de Balaam (23:19). Cuando Josué llegó al final de la tarea de toda una vida, dio testimonio a sus compañeros israelitas de que “ninguna de las buenas palabras que el SEÑOR vuestro Dios habló acerca de vosotros ha faltado; todas os han sido cumplidas”. Esto anima a los líderes. Mientras Moisés miraba el vasto territorio desde lo alto de Nebo, el Señor le estaba dando la seguridad de la posesión inminente.
El destino del líder
“Y cuando la hayas visto, tú también te reunirás a tu pueblo, como se reunió tu hermano Aarón” (13). La promesa de que el anciano líder pronto se reuniría con sus ancestros espirituales es una de las menciones (aunque cubierta con un velo) que se hacen de la doctrina bíblica del cielo. En el Antiguo Testamento, hay referencias limitadas y parciales de la vida después de la muerte. Están pendientes de definiciones claras que serían reveladas mejor por el Señor Jesús, quien abriría el cielo para todos los creyentes. Pero, por muy simple que sea la referencia, encierra dos claras afirmaciones: el futuro asegurado que los creyentes tienen y el anticipo de una herencia colectiva.
En primer lugar, a Moisés se le prometió un futuro asegurado. Se “reuniría con su pueblo”; no hay nada indeciso aquí. Tal promesa no estaría formulada de manera adecuada si Moisés simplemente fuera a desaparecer en el polvo, como una figura olvidada de la historia antigua sin ningún tipo de futuro en los planes de Dios. En vez de eso, Moisés entraría en el cielo de Dios; y, como confirmación visual de ese destino asegurado, apareció siglos después como persona reconocible en otro monte, en la tierra en la que tanto había deseado entrar. En el monte de la transfiguración, la ambición de Moisés (“Permíteme, te suplico, cruzar y ver la buena tierra que está al otro lado del Jordán, aquella buena región montañosa y el Líbano”) se cumplió después de todo.
En segundo lugar, Moisés podía anticipar una herencia colectiva. Como individuo distintivo, se reuniría con otras personas que habían conocido y amado a Dios a lo largo de los siglos. Se encontraría con su hermano Aarón (13; 20:24) y una gran multitud de creyentes comprometidos. En medio de los millares de personas que forman parte del pueblo de Dios (13), estaba Elías, con quien apareció en el monte de la transfiguración. En esta frase y en la identificación de estos dos grandes representantes de la ley y los profetas, que ocurre más tarde, se insinúa que el futuro que Dios asegura incluirá a individuos claramente reconocibles, unidos para siempre con el pueblo redimido de Dios. Balaam había deseado que, cuando llegara el final de su vida, su muerte fuera como la de los justos (23:10), una triste esperanza para el vidente pagano, pero una perspectiva garantizada para el líder de Israel.
Todos los líderes precisan amplios horizontes en su trabajo para Dios. Todo lo que hacemos para el Señor necesita formar parte del contexto de la eternidad. La vida dura más que nuestros días. Cristo exhortó a sus seguidores a que recordaran su destino y, a medida que sus apóstoles llevaban a cabo su ministerio en los tiempos difíciles que Jesús había anunciado, tenían una confianza inquebrantable en una vida futura infinitamente mejor.
La responsabilidad del líder
El anciano líder sabía bien por qué había sido contado con la antigua generación: porque cuando el pueblo se rebeló contra su mandamiento en el desierto de Zin, él y Aarón habían desobedecido el mandamiento de Dios de santificarle en las aguas ante sus ojos (14). Junto con su hermano, Moisés no había seguido las instrucciones de Dios cuidadosamente y, en un momento de frustración evidente, se había hecho tan culpable como cualquier otro miembro de la antigua generación (20:12). Cuando Dios da órdenes, no hace excepciones para líderes favoritos. Se espera el mismo nivel de obediencia de ellos como de los demás. El hecho de que Dios le prohibiera a Moisés entrar en la tierra prometida servía de advertencia perpetua para las generaciones siguientes. Si un hombre santo como Moisés no podía escapar de las consecuencias de la desobediencia, ellos tampoco.
Todo líder tiene una responsabilidad suprema para saber, explicar y mantener altos niveles bíblicos en la vida diaria, y el Señor debe ser honrado como santo en todos los aspectos de nuestro comportamiento. No podemos predicar un ideal a los demás y conformarnos con menos para nosotros mismos. En su famoso manual para pastores, San Gregorio Magno mantenía que el líder cristiano es como “un médico para una persona enferma”, y ¿cómo puede esperar el médico “curar a los enfermos si lleva una herida en su propia cara?”.
La compasión del líder
A pesar de sus fallos evidentes, el anciano líder tenía grandes cualidades. Amaba al pueblo de Dios intensamente y se preocupaba por el liderazgo futuro de esa gran comunidad vulnerable. Moisés le pidió a Dios un sucesor: “Ponga el SEÑOR… un hombre sobre la congregación… que los haga salir y entrar” (16–17). Sin un liderazgo sólido fiable, esta gran multitud diversa erraría, como ovejas que no tienen pastor (17). Aunque profundamente apenado porque no entraría en la tierra prometida, estaba muy preocupado por los que sí iban a entrar. Habían murmurado contra él, despreciado su importancia, rechazado su liderazgo y desobedecido sus órdenes, pero aún les amaba. Moisés se muestra muy compasivo al compartir con Dios su preocupación natural por el futuro del pueblo. En el liderazgo cristiano, lo importante es el amor. Las diversas cualidades, la amplia experiencia y los mejores recursos no son nada si los líderes no aman a su pueblo.
El ánimo del líder
En su ruego por un sucesor, Moisés llamó al Señor: Dios de los espíritus de toda carne (16), una descripción que se utilizó en una oración anterior (16:22). Al reflexionar sobre las experiencias vividas a lo largo de su vida, el anciano líder confiaba en un Creador omnisciente, soberano y protector, que conocía a cada uno de los israelitas; deseaba sólo lo mejor para su futuro y era el único que podía escoger al mejor líder posible. La “fuente del aliento de toda vida” era consciente de quién podía ser la persona adecuada para conducir a esta comunidad en medio de los días cruciales de transición. También conocía a los enemigos y sabía qué persona colmada de aptitudes podía conducir a Israel a la victoria. Una paráfrasis de la oración de Moisés lo expresa perfectamente: “Tú conoces el espíritu de todo individuo y debes escoger a un hombre que sepa cómo tratar con cada uno de ellos según su propio temperamento”. Es de gran ánimo para los líderes saber que su vida está en manos de un Dios así. No se le escapa ni el más mínimo detalle; nadie puede traspasar los límites de su control soberano.
El nombramiento del líder
La oración de Moisés por el sucesor adecuado combina las cualidades de liderazgo de fuerza y amor en dos imágenes que merecen reflexión: la primera es militar, la segunda es pastoral.
La responsabilidad que tiene el líder de salir y entrar delante de ellos puede referirse principalmente al papel del sucesor en la conquista, el comandante que conduce a sus soldados a la batalla; un líder fuerte y dinámico que encabezara las expediciones y conociera la mejor forma de movilizar a sus tropas eficazmente, que se preocupara no sólo de la fuerza militar, sino también del bienestar de sus soldados. Un líder que valorara la vida de los soldados y el bienestar de sus familias necesitaría actuar responsablemente para que, al concluir los conflictos, pudiera hacerlos entrar, de vuelta a casa. Este tipo de liderazgo requiere esfuerzo y valor, que era lo que el Señor le pidió a Josué cuando los israelitas estaban a punto de cruzar el Jordán. El Señor sabía que una misión militar de esa envergadura era excesiva para las fuerzas de Moisés. Él había sido un gran líder en el desierto, pero se necesitaba un hombre con dones diferentes para que Israel conquistara Canaán.
Los buenos líderes combinan la fuerza con el amor. La segunda imagen es pastoral. El pueblo del Señor necesitaba un pastor compasivo a la vez que un comandante audaz. Moisés había llevado a cabo un ministerio así durante su viaje por el desierto e Israel precisaba otro hombre con un compromiso de pastor. La imagen de las ovejas que no tienen pastor (17) se utiliza en las Escrituras para describir a los que “no tienen dueño”, una comunidad vulnerable, un pueblo que necesitaba cariño. Vendrían días difíciles para el sucesor de Moisés. Debería tener compasión también para guiar la grey, además de valor para la lucha.
Estas dos cualidades que van de la mano necesitan estar equilibradas. Algunos líderes tienen una en abundancia, pero no la otra. Dios mismo es el modelo de la perfecta combinación: “de Dios es el poder; y tuya es, oh Señor, la misericordia”.
Los recursos del líder
Cuando el Señor eligió al sucesor de Moisés, no escogió una versión idéntica del antiguo líder. El nuevo proyecto necesitaba a alguien con dones diferentes. Josué, el leal compañero de Moisés durante los últimos cuarenta años, ya había demostrado su capacidad como ayudante eficaz. El Señor le dijo a Moisés que Josué era un hombre en quien está el Espíritu (18). La expresión quizás se refiera a aquellas cualidades espirituales evidentes en su anterior papel como comandante militar, fiel ayudante, compañero de oración, leal protector (11:28), representante ejemplar (13:2, 8, 16) y comunicador apasionado (14:6–9). Ahora, Josué se enfrentaba a un reto completamente diferente: la conquista de Canaán y el asentamiento de Israel en su nuevo entorno. Necesitaría nuevas habilidades y el Dios de los espíritus de toda carne (16) disponía de la persona precisa.
Josué podía estar seguro de que tendría recursos nuevos para cada tarea. Hacía muchos años, Moisés había dado a este hombre llamado Oseas un nuevo nombre, Josué (13:16), un testimonio de la verdad de que sólo en Dios hay “salvación”. Cuando era joven, Josué había sido testigo de muchas situaciones diferentes en las que el Señor había salvado a su pueblo: de la esclavitud, de ahogarse, de tener sed, de pasar hambre y del ataque militar. En su nueva situación, el Señor seguiría liberando a Josué y a su pueblo si pasaban miedo o si se enfrentaban a barreras naturales y ciudades fortificadas.
El Espíritu Santo (18) daría al nuevo líder lo necesario para llevar a cabo las tareas que constituyeran un desafío. A los que responden al llamado de Dios siempre se les garantiza los recursos adecuados. Como confirmación pública de esta tarea encargada por el Espíritu, Moisés debía poner su mano sobre su sucesor y encomendarle a este nuevo ministerio. La imposición de manos era una señal visual de transferencia de bendición de uno a otro (8:10).
El Señor proveía todos los recursos para la tarea, pero Moisés también pidió: “pondrás sobre él parte de tu dignidad a fin de que le obedezca toda la congregación” (20). El líder antiguo tenía que estar dispuesto a ceder algunas de sus responsabilidades durante los últimos cuarenta años. A veces, los líderes que van a dejar el puesto no están muy inclinados a aceptar que la obra del Señor pase a manos de un sucesor más joven. Moisés era un hombre de alto nivel espiritual y pasaba el testigo con amor.
La dependencia del líder
Josué debía presentarse delante del sacerdote Eleazar, quien inquirirá por él por medio del juicio del Urim delante del SEÑOR (21). No debía tomar sus propias decisiones; tenía que ir a dos fuentes de ayuda interrelacionadas.
En primer lugar, necesitaba la colaboración de otros. Josué ocupó el lugar de Moisés, tal y como Eleazar había ocupado el lugar de Aarón (20:22–29). A medida que Josué se enfrentaba a estas nuevas y grandes responsabilidades, Eleazar estaba a su lado como compañero, consejero y amigo. Josué debía presentarse ante el sumo sacerdote, una expresión que indicaba sumisión atenta y disposición para el servicio. Los buenos líderes no son autócratas presuntuosos; reconocen su trabajo compartido en el ministerio.
En segundo lugar, necesitaba que Dios le guiara. A Eleazar no se le permitía que fuera un compañero déspota o dictatorial. Debía buscar la voluntad de Dios por medio del juicio del Urim. Josué debía presentarse delante del sacerdote Eleazar y Eleazar debía presentarse delante del SEÑOR. Ninguno tenía la libertad de intentar hacer su propia voluntad. El Urim y el Tumim eran probablemente dos piedras lisas, con colores diferentes a cada lado, que se guardaban en el bolsillo del pectoral del sumo sacerdote. El sumo sacerdote los utilizaba para echar suertes para saber la voluntad de Dios acerca de los temas sobre los que había que tomar una decisión. El Espíritu Santo anima, fortalece y protege nuestra colaboración y nos conduce a conocer claramente la voluntad de Dios.
La obediencia del líder
En este período tan crucial en el que debía encontrar a su sucesor, el anciano líder se preocupó de realizar exactamente lo que el Señor le había dicho que hiciera; él y Eleazar encomendaron al nuevo líder de Israel tal como el SEÑOR había hablado (23). El tema de introducción del libro es el de la obediencia total (1:19, 54; 2:34; 3:51; 4:37, 41, 45, 49) y aquí se repite a medida que el ministerio de Moisés va llegando a su fin. Quienes reflexionaron sobre esta narrativa sucesoria no pasaron por alto el dramático contraste entre lo que ocurrió en las aguas de Meriba (“os rebelasteis contra mi mandamiento”, 14) y lo que pasó aquí en el nombramiento de Josué, cuando Moisés hizo tal como el SEÑOR le ordenó (22).
Estas historias del Antiguo Testamento encierran una advertencia. El hecho de que hayamos luchado por vivir lo mejor posible hasta ahora no es garantía de que siempre sea así en el futuro. Algunos brillantes siervos de Dios han sucumbido a la tentación después de años de servicio. Al igual que Moisés en Meriba, no honran al Señor como santo ante los demás, provocan dolor a su propia vida, hacen daño a otros y entristecen a Dios. Por desgracia, Moisés fue culpable de los mismos pecados de desobediencia y rebelión que había descubierto en el pueblo de Dios anteriormente. Es más fácil identificar el pecado en la vida de los demás que en la tuya propia. Pablo advirtió a los nuevos conversos sobre este peligro que acechaba: “Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga”. Cuando Josué asumió sus nuevas responsabilidades, se le pidió una y otra vez que la obediencia a Dios fuera la prioridad tanto para él como para su pueblo. No nada más importante.
Texto: «Porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa». (Hebreos 10:36).
Hebreos 10:36. Vosotros debéis perseverar para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, recibáis lo que él ha prometido.
El escritor exhibe tacto y preocupación pastoral. Exhorta a los lectores a perseverar; así como en el pasado se mantuvieron firmes frente al sufrimiento (10:32), del mismo modo deben ahora perseverar haciendo la voluntad de Dios. Cuando él escribe la frase la voluntad de Dios, les recuerda inmediatamente acerca de la obediencia de Cristo, quien vino a hacer la voluntad de Dios (10:7, 9–10). La exhortación es, entonces, que sigan a Cristo en una obediente observancia de los mandamientos. Y al perseverar en su fidelidad para con la voluntad de Dios, ellos recibirán “lo que él ha prometido”.
El vocablo promesa es una palabra clave en la epístola a los hebreos. Representa el perdón de los pecados en términos del nuevo pacto, pero representa más especialmente la salvación plena en Jesucristo. La promesa hecha por Dios al hombre es inquebrantable. Lo que Dios ha prometido, eso es lo que el creyente recibirá.
- No pierdan la confianza, el coraje, y la resistencia
(vv. 35-37). Los versículos lo plantean claramente: Tengan paciencia y recibirán la promesa de la recompensa de Dios. Porque dentro de poco tiempo Cristo vendrá y Él no tardará. Su venida está garantizada y cuando Él venga, vendrá con su recompensa. La palabra “paciencia” (hupomones) significa resistir, perseverar y permanecer firmes al hacer la voluntad de Dios. ¿Cuál es la voluntad de Dios?
“Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado” (1 Jn. 3:23).
Dios quiere que creamos en su Hijo, el Señor Jesucristo, en su sacrificio por nuestros pecados y que amemos a las personas. Amar a las personas quiere decir que llevemos una vida justa y piadosa por amor a todas las personas y que las ayudemos en todo cuanto podamos.
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).
“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” (Gá. 5:1).
“Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado” (1 P. 1:13).
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 P. 5:8-9).
“Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que, arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza” (2 P. 3:17).
1er Titulo: Dios muestra a su siervo la tierra prometida. Versículo 12. Jehová dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim, y verás la tierra que he dado a los hijos de Israel. (Léase: Génesis 13:15. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. ▬ Hebreos 11:13. Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.).
Comentario de (Génesis 13:14-17) Promesas ▬ Pacto: La fe de Abram fue galardonada: la separación de Lot de Abram fue una de las principales encrucijadas de la vida de Abram, uno de los momentos cruciales de su peregrinación de fe. Abram se enfrentaba a una necesidad, al parecer a una tremenda necesidad:
=> Él se sentía herido porque el hombre que había sido como un hijo para él se vio forzado a marcharse y trasladarse.
=> Probablemente se sintiera más inseguro contra los merodeadores y pandillas de bandidos, porque la cantidad de recursos humanos de que disponían anteriormente se había quedado a la mitad cuando Lot se marchó (cp. Gn. 14:1-16).
=> Quizás él se sentía herido y se estaba preguntando en lo más profundo de su alma si él había hecho lo correcto al dejar que Lot escogiera primero. Después de todo, Lot había escogido la tierra más fértil; y con mucha imprudencia, él se había asentado cerca de la ciudad impía, Sodoma. Quizás Abram sentía lo siguiente: si él hubiera escogido primero, él podía haber alejado a Lot de asentarse en medio de la impiedad.
Cualquiera que sea el caso, Abram se sentía herido y estaba enfrentando una necesidad, y Dios siempre suple la necesidad de su querido pueblo. Dios le habló a Abram, dándole confirmación, aliento, fuerzas, y guía.
▬ 1. Advierta cuándo Dios le habló a Abram: después que se había separado del mundano Lot. Pero Dios conocía el corazón de Lot, que Lot añoraba la mundanalidad de esta tierra, los lujos, la posición, las posesiones y los placeres que él había visto en las ciudades. ¿Abram sabía que Lot tenía un corazón mundano, que él estaba deseando las cosas de este mundo? Las Escrituras no lo dicen. Por eso Dios tuvo que estimular a Abram a separarse de Lot para que Dios pudiera bendecir a Abram. Las Escrituras declaran que Dios no derrama su bendición sobre un creyente cuando él hace yugo desigual con una persona mundana (cp. 2 Co. 6:14-18). Cuando Lot se separó de Abram, Dios entonces podía hablarle a Abram y suplir su necesidad.
Pensamiento 1. La presencia y el poder de Dios están disponibles solo para aquellos que están…
- Apartados -separados- del mundo y del deseo de sus lujos, placeres, y posesiones.
- Apartados -separados- para Dios, totalmente entregados a Él, a buscarlo a Él y sus promesas.
“Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis” (1 Co. 5:11).
“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Co. 6:14).
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado” (Sal.1:1).
“No tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos” (Pr. 24:1).
▬ 2. Advierta cómo Dios galardonó la fe de Abram: por medio de su Palabra, por medio de una visión de sus grandes promesas. Dios le dio una gran confirmación a Abram, una Visión gloriosa de las promesas. Dios le dijo a Abram que alzara sus ojos, que mirara hasta donde le alcanzara la vista, y que mirara en todas direcciones: norte, sur, este, y oeste. Advierta que Lot también había alzado sus ojos y había mirado, pero había una gran diferencia en lo que veían los dos hombres (v. 10). Tanto Lot como Abram alzaron sus ojos y miraron:
=> Lot alzó sus ojos al mundo, pero Abram alzó sus ojos a la Tierra Prometida.
=> Lot alzó sus ojos en autosuficiencia, pero Abram alzó sus ojos en confianza.
=> Lot alzó sus ojos con un deseo egoísta y avaricioso de ganancia; Abram alzó sus ojos con un deseo de unidad dadivoso y expiatorio.
=> Lot alzó sus ojos con un corazón mundano y no comprometido; Abram alzó sus ojos con un corazón comprometido y espiritual.
▬ 3. Advierta las tres recompensas dadas a Abram. Esta fue la tercera vez que Dios le reafirmó su pacto con Abram. La recompensa de la Tierra Prometida.
» b. La recompensa de la Simiente prometida (v. 15. Vea nota, Gn. 12:2-3 para un análisis.) Advierta que la simiente, los descendientes, de Abram serian en número como la arena de la playa. Esto significa sencillamente que los granos de arena son tantos que no se pueden contar, así que los descendientes de Abram a lo largo de los siglos serán tantos que no se podrán contar.
» c. La recompensa de poder reclamar la tierra (v. 17). Muy sencillo, Dios le dijo a Abram que se levantara y anduviera por toda la tierra, a todo lo largo y ancho de ella, y a reclamar cada lugar en el que pusiera sus pies.
Comentario de (Hebreos 11:13-15) Patriarcas ▬ Fe ▬ Peregrinaje: La fe del patriarca fue una fe resistente, que siempre buscó lo no visto, la patria celestial. La palabra patriarca se refiere a Abraham, Isaac, Jacob y a otros hombres antiguos que tenían una gran fe en Dios y en sus promesas. Debemos prestar atención a lo siguiente: Todos ellos murieron creyendo en lo que Dios había prometido y ni uno de ellos vio cumplirse la promesa en la tierra. Si las iban a recibir, tenían que aceptarlas por fe. Creerlas, tener esperanza en ellas, era la única forma en la que podían poseerlas. Note cuatro puntos:
▬ 1. Su fe era una fe visionaria. Ellos vieron las promesas de Dios desde muy lejos, no con los ojos, sino con el corazón y la mente de cada uno de ellos. ¿Cuál era la promesa? Era la promesa…
- de una patria (v. 14).
- de una mejor patria, un mundo celestial (v. 16). Cristo Jesús hasta dijo que Abraham vio su día y se regocijó en su esperanza (cp. Jn. 8:56).
Pensamiento 1. Cuánto más podemos ver y entender las promesas de Dios. Cristo ya vino una vez. Creer que regresará es mucho más fácil que para Abraham creer que Él venía la primera vez. Abraham no tenía pre- cedente, mientras que nosotros sí.
- Su fe fue una fe creciente.
=> Ellos vieron la promesa de Dios y le agradecieron a Dios el privilegio de verla.
=> Fueron persuadidos de las promesas de Dios. Ellos creyeron que las promesas eran ciertas, que había una
Tierra Prometida y que Dios iba a dársela a ellos. Ellos creyeron en Dios y en que lo que Dios prometió lo iba a cumplir.
=> Ellos abrazaron (aspasamenoi) las promesas. La palabra significa saludar y dar la bienvenida. Siempre se mostraron agradecidos y apreciativos hacia Dios por una esperanza tan gloriosa como la Tierra Prometida. Ellos se regocijaron y adoraron la promesa, sin quitar sus ojos de ella jamás.
=> Ellos confesaron que eran solo extranjeros y peregrinos en la tierra, solo estaban de paso hasta que pudieran heredar la esperanza gloriosa de la Tierra Prometida. Ellos dieron fe y testimonio de que Dios les había dado la esperanza de la Tierra Prometida, y lo hicieron sin ninguna vergüenza.
▬ 3. Su fe fue una fe que obra. Buscaron activamente la
=> Ellos no se quedaron de brazos cruzados hablando de la Tierra Prometida, creyendo que Dios los llevaría allí cuando llegara el momento.
=>Ellos no pasaron su vida en la tierra ignorando la Tierra Prometida, creyendo que eran lo suficientemente buenos y que Dios nunca les impediría heredarla.
Los primeros creyentes buscaron activamente la Tierra Prometida. Ellos se pusieron de pie y salieron en su busca, dejando atrás sus posesiones y al mundo. Por su separación del mundo y por buscar las promesas de Dios, declararon abiertamente que eran hombres y mujeres de una fe verdadera.
▬ 4. Su fe fue una fe resistente. Nunca regresaron a la patria de la que habían salido. Se había separado del mundo y comenzaron a buscar la tierra prometida de Dios y mantuvieron la búsqueda.
Explicado sencillamente, mantuvieron su mente y pensamientos en la Tierra Prometida.
=> No abrigaban los pensamientos de los placeres y deseos, posesiones e indulgencias, sentimientos y comodidades del mundo.
=>Ellos no regresaron al viejo mundo cuando tuvieron la oportunidad.
=>Los patriarcas resistieron hasta el fin. De hecho, se fueron a su tumba creyendo en la gran esperanza de Dios sobre la Tierra Prometida.
“plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido” (Ro. 4:21).
“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro. 8:38-39).
“Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2 Ti. 1:12).
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a si mismo todas las cosas” (Fil. 3:20-21).
“Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra” (He. 11:13).
“porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir” (He. 13:14).
“Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra que no dura” (1 Cr. 29:15).
“Oye mi oración, Oh Jehová, y escucha mi clamor. No calles ante mis lágrimas; Porque forastero soy para ti, Y advenedizo, como todos mis padres” (Sal. 39:12).
“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” (Sal. 119:19).
2° Titulo: Promesa de Dios: reunirnos con los que han partido a su presencia. Versículo 13. Y después que la hayas visto, tú también serás reunido a tu pueblo, como fue reunido tu hermano Aarón. (Léase: San Lucas 9:30 y 31. Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías; quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén. ▬ San Juan 14:3. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.).
Comentario de Lucas (9:30-31) Jesucristo, muerte-Moisés-Elías-Exod0- salvación: el tercer evento fue el de los dos hombres que aparecieron y hablaron con Jesús. Note dos cosas.
▬ 1. Moisés y Elías aparecieron y hablaron con Jesús. Moisés era el gran dador de la ley y Elías el mayor de todos los profetas. Estos dos hombres estaban honrando y ministrando a Jesús. Con ello estaban simbolizando que la ley y los profetas hallaban su cumplimiento en Jesús. Jesús era aquel de quien hablaban la ley y los profetas; Él era hacia quien la ley y los profetas señalaban (cp. Lc. 24:26-27; 1ª P. 1:11).
▬ 2. La conversación concernía a la muerte de Jesús. Jesús estaba percibiendo una extrema presión al pensar en su muerte; probablemente no dejaba de pensar en ella. Para Él la muerte significaba tanto más que para los hombres. El iba a morir por los pecados de todos los hombres de todas las generaciones, y Dios iba a apartarse de Él. La presión y el sufrimiento eran insoportables (véase nota-Mt. 20:19; Mr. 10:33). Necesitaba desesperadamente ser fortalecido, interior y espiritualmente, para soportar el sufrimiento de la cruz.
Aparentemente Jesús necesitaba una clase muy especial de aliento, un aliento de los creyentes del Antiguo Testamento que habían vivido en la fe y esperanza de su venida para salvarlos. Al compartir el amor que le tenían y su confianza y esperanza en la muerte de Jesús en favor de ellos, lo impulsaban a continuar por amor a la humanidad. Aquel debe haber sido un momento precioso para los tres. Lucas nos da algún indicio de ello. Su palabra para «partida›› (éxodos) significa precisamente éxodo. Allí estaba Moisés compartiendo cómo Dios había salvado tan milagrosamente y librado a los hijos de Israel de la esclavitud, y cómo el éxodo (liberación) era sólo un cuadro de la maravillosa liberación que Él, el Hijo de Dios, iba a ejecutar para el hombre. Jesús iba a cumplir un nuevo éxodo, una nueva liberación salvadora, con la diferencia de que esta vez sería para todos los hombres. Todos los hombres serían librados de la esclavitud del pecado y de la muerte, del diablo y del infierno, librados a la gloriosa libertad de Dios y de la vida, abundante y eterna. Moisés y Elías acentuaron que la muerte de Jesús lo valía todo. Note que el preciso aliento que necesitaba nuestro Señor le fue dado por dos hombres que creían y esperaban en su venida. El hecho de recordar la maravillosa liberación (éxodo) que había ocurrido mucho tiempo atrás necesariamente tenía que fortalecer y animar el corazón de Cristo. El solo hecho de ver allí a Moisés y Elías, dos de los que habían creído y esperado, necesariamente tenía que levantar el espíritu del Señor. Jesús fue grandemente alentado sabiendo que no podía fallar a estos hombres que tanto habían creído y esperado en Él.
El énfasis de Elías naturalmente habrá sido la cantidad de profecías concernientes a los sufrimientos de Jesús y la gloria que le seguiría. Nuevamente, Lucas parece señalar esto en la palabra «cumplir» (pleroo).
«Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre» (Lc. 18:31. Cp. Lc. 12:50; 22:37.)
«Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos» (1 P. 1:10-11).
Pensamiento 1. Nuestra fe y esperanza se realizan y cumplen en Cristo. Él es nuestro libertador o éxodo que nos libra de la prisión del pecado y de la muerte, del diablo y del infierno. En Cristo podemos ser libres, libres para vivir abundante y eternamente.
«De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida» (Jn. 5:24).
«El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre» (Gá. 1:4).
«Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Ti. 2:14).
«Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, El también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre» (He. 2:14-15).
«Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre» (Ap. 1:5).
«Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu» (Rom. 8:1-4).
Pensamiento 2. El discutir la muerte no debe causarnos temor, al menos no si somos creyentes genuinos. El compartir con otros creyentes nos alentará en nuestra fe y esperanza.
Comentario de San Juan 14:3. (14:3) Jesucristo, Regreso: La liberación de los corazones atribulados viene a través del retorno de Jesús. Advierta por qué va a regresar: para recibirnos. Hay dos veces en que Jesús viene por el creyente.
▬ 1. Está la muerte o el traspaso del creyente al cielo. La muerte es una escolta privada o una presentación privada ante el Señor (2 Co. 5:8). No es la entrada triunfante y la marcha gloriosa de victoria que se promete cuando Jesús regrese. (Ver Estudio a fondo Jn. 14:3 para mayor discusión.)
“Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (2 Co. 5:8).
▬ 2. Está el retomó de Jesús mismo para reunir a todos sus amados seguidores consigo. Es el retorno al cual Él se refiere en este pasaje.
Los creyentes serán glorificados con el Padre y con Jesús. Dicha esperanza gloriosa: meditar y comprender llevará un alma atribulada a través de cualquier prueba, incluso la prueba del martirio. Pero advierta nuevamente: creer en Dios y en su Hijo Jesús es la única forma en que el hombre puede participar en su retorno. (Ver bosquejo y notas, 1 Ts. 4:13-5:3. cp. Jn. 5:28, 29; Tit. 2:12, 13; 2 P. 3:3, 4, 8-16 para mayor discusión).
“De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán” (Jn. 5:25).
“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Jn. 5:28, 29).
“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Ts. 4:16, 17).
“Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa
y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:12, 13).
ESTUDIO A FONDO 1
(14:3) Jesucristo, Regreso – Muerte: Hay una diferencia en la Biblia entre el creyente que se reúne con Jesús en la muerte y el que se reúne en el aire en su regreso.
▬ 1. El creyente se encuentra con Jesús en la muerte. El creyente pasa de este mundo al siguiente, al cielo mismo; y pasa rápidamente, nunca sufriendo el dolor de la muerte (ver nota, Jn. 8:51). Pasa más rápido que el pestañeo de un ojo, sin perder por un momento la conciencia. En un instante está en este mundo; al siguiente, está ante la presencia del Señor. Esta es la presentación personal del creyente ante el Señor. Es la primera visión que el creyente tendrá de su Señor.
=> Esteban, mientras lo apedreaban hasta la muerte, anticipó que inmediatamente iba a estar con el Señor (Hch. 7:59).
=> Esteban incluso “vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios” (Hch. 7:55).
=> Pablo dijo “estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (2 Co. 5:8).
=> Pablo incluso dijo “que tenía un deseo” de partir, y de estar con Cristo, que es mucho mejor (Fil. 1:23).
=> Jesús incluso le prometió al ladrón: “hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc. 23:43).
=> Se dice que los creyentes de Tesalónica que ya habían muerto “duermen en Jesús” (1 Ts. 4: 14). Por “sueño” se quiere significar que están descansando en la presencia del Señor (ver nota, Jn. 11:13).
“Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc. 23:43).
“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará” (Jn. 12:26).
“Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn. 14:3).
“Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo” (Jn. 17:24).
“Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (2 Co. 5:8).
“Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor” (Fil. 1:23).
“Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Ts. 4:17).
“Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén” (2 Ti. 4:18).
▬ 2. El creyente, su cuerpo, sube y se encuentra con Jesús en el aire cuando Él retorna. Los cuerpos muertos de los creyentes ascenderán de cualquiera de los lugares donde estén en la tierra. Y los creyentes que siguen viviendo en la tierra ascenderán en sus cuerpos para encontrar al Señor en el aire. Será tan rápido como un pestañeo, y ocurrirá. Todos los creyentes, tanto en el cielo como en la tierra, ascenderán y recibirán sus cuerpos glorificados, dramática e instantáneamente. Jesús prometió que Él iba a venir otra vez, y lo hará. Nunca debemos olvidar: Dios prometió que su Hijo vendría la primera vez, y Él vino; del mismo modo vendrá otra vez a pesar del descreimiento de la gran mayoría de las personas.
Jesucristo está volviendo para darse a sí mismo y darle a su gente una reunión gloriosa y una marcha de triunfo sobre el pecado, la muerte y el infierno…
- Una reunión y una marcha tan gloriosas que explosivamente supera todo lo que el hombre pueda pensar o soñar.
- Una reunión y una marcha de perfección y gozo indescriptible, una marcha cuando todos los amados seguidores de Cristo se reunirán ante Él por primera vez. Cada uno experimentará la presencia y el gozo de todos los santos, los queridos santos que se han ido antes y que han venido después; incluso a Pablo, Pedro, Agustín, Lutero, Calvino, Wesley, Moody y todos los demás reconocidos siervos de Dios; las multitudes que han sido desconocidas para el hombre, pero que son bien conocidas por Dios, conocidas por ser primeras porque trabajaron en los lugares insignificantes del mundo como Dios les indicó y fueron tan leales. Allí, ante el Señor Jesucristo, todos estaremos de pie por primera vez, cada creyente que ha vivido.
“Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles” (Lc. 12:37).
“Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn. 14:3).
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Fil. 3:20, 21).
“Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Col. 3:4).
“Para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos” (1 Ts. 3:13).
“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Ts. 4:16, 17).
“Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 P. 5:4).
“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que
cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Jn. 3:2).
(14:3) Vida eterna – Cielo: La liberación de los corazones atribulados viene a través de una morada eterna con Jesús. Advierta el motivo mismo por el cual Jesús regresará a la tierra: “donde yo estoy, vosotros también estéis”. ¿Dónde está Jesús? Dondequiera que esté, en el lugar exacto donde Él está, es exactamente donde estaremos nosotros. Estaremos con Él ¿con nuestro preciado Señor por siempre? con Él quien nos ha salvado, con Él quien ha perdonado nuestros pecados a pesar de lo terribles que eran, con Él que nos ha liberado de la atadura del pecado, la muerte y el infierno, con Él que se ha ocupado de nosotros y nos ha guiado día tras día, con Él que ha compartido y nos ha dado su presencia. Nuevamente, estaremos con nuestro maravilloso Señor por siempre y para siempre. Este es el verdadero deseo de su corazón, por lo que Él oró tan intensamente:
“Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean
mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo” (Jn. 17:24).
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por
el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Fil. 3:20, 21).
3er Titulo: La rebeldía no santifica a Dios, sino que provoca su ira. Versículo 14. Pues fuisteis rebeldes a mi mandato en el desierto de Zin, en la rencilla de la congregación, no santificándome en las aguas a ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Cades en el desierto de Zin. (Léase: Deuteronomio 3:25 y 27. Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que está más allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano. ▬ 27 Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos al oeste, y al norte, y al sur, y al este, y mira con tus propios ojos; porque no pasarás el Jordán. ▬ Hebreos 3:12 y 13. Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.).
Comentario de Deuteronomio 3:25 y 27. La oración de Moisés, 3:23–29. Moisés había liberado al pueblo de Israel para llevarlos a la tierra de Canaán, pero por su pecado, él mismo no entraría en la tierra que Dios había prometido dar a Israel como herencia. Este pasaje enseña la razón por la que Moisés no pudo entrar en Canaán. Después de distribuir la tierra a las tribus que se quedaron al oriente del Jordán, Moisés habla otra vez a Israel acerca de la decisión de Jehovah de no permitir que él entrara en Canaán. En su oración a Jehovah declara que la victoria de Israel y la distribución de la tierra era el principio de la realización de las promesas de que Israel iba a heredar la tierra. Solamente un Dios fuerte y poderoso podía demostrar tal poder en las victorias contra los enemigos. Solamente un Dios fiel podía cumplir sus promesas. Jehovah había hecho muchas maravillas para redimir a su pueblo y traerlos a la tierra que él había prometido dar a Israel.
Moisés anhelaba entrar en Canaán y participar en el cumplimiento de las promesas de Jehovah a los patriarcas. Toda la obra de Moisés, desde su visión de Jehovah en la zarza ardiente (Éx. 3) hasta el momento de su discurso en la tierra de Moab, tenía por objetivo traer al pueblo a la tierra de Canaán. Moisés oró a Jehovah y suplicó intensamente a Dios que le diera la gracia de cruzar el río Jordán y entrar en la tierra prometida con el pueblo. El declaró que su entrada en Canaán sería otra evidencia del poder de Dios para redimir a su pueblo.
Pero, aun cuando Moisés oró fervientemente, su oración no fue contestada. Moisés, el varón de Dios, el hombre que había orado diversas veces intercediendo por Israel, ahora no pudo hallar gracia ante los ojos de Jehovah. Con duras palabras Jehovah niega contestar su plegaria: Pero Jehovah se había indignado contra mí por causa de vosotros y no me escuchó. Jehovah me dijo: ¡Basta! No me hables más de este asunto (v. 26). Las palabras de Jehovah indican que Moisés había sido persistente con su oración, pero Jehovah estaba indignado por causa de su pecado. Por causa de su rebelión, Moisés fue condenado con la primera generación de israelitas a no entrar en la tierra de Canaán.
Algunos autores han querido ver aquí un sufrimiento vicario de Moisés. Pero la narrativa muestra claramente que él pecó contra Jehovah (32:51; Núm. 20:12). Como líder de Israel, Moisés era responsable por la acción del pueblo. Pero Moisés fue condenado a no entrar en Canaán, no por causa del pecado del pueblo, sino por causa de su propio pecado. Entretanto, la oración de Moisés no fue completamente en vano. Como una demostración de su gracia y su amor por Moisés, Jehovah le permitió que subiera a la cumbre del monte Pisga (Nebo en Deut. 32:49) y contemplara desde lejos la tierra prometida que Israel iba a recibir como herencia. Más tarde, antes de su muerte, Moisés sube al monte Pisga y mira la tierra de Canaán, desde el norte hasta al sur, y desde el oriente hasta al occidente (34:1–6).
Aun cuando Moisés no vivió para ver el cumplimiento de su labor, fue fiel a la obra que Dios le había dado para hacer. Ahora, Jehovah manda a Moisés que comisione a Josué como su sucesor. “Comisionar” significa transferir el liderazgo de las tribus a Josué e investirle con autoridad para continuar la obra de Moisés. Josué tenía dos misiones: cruzar el río Jordán con el pueblo y tomar posesión de la tierra para las tribus de Israel. Como sucesor Josué iba a cosechar lo que Moisés había plantado (cf. 1 Cor. 3:6, 7). Israel se quedó en el valle de Betpeor esperando la orden de cruzar el Jordán, la ocasión cuando la promesa de Jehovah iba a cumplirse. Betpeor era un sitio también conocido como Baal de peor (Deut. 4:3) y Peor (Núm. 23:28). Betpeor significa “el santuario del Peor” y es probablemente una abreviación de Bet Baalpeor, “el santuario de Baal Peor” (ver Núm. 25:3, 5).
Comentario de Hebreos 3:12 y 13. (3:12) Cuidado – Error: Presten atención, cuídense de la incredulidad. Existe un gran peligro de que los creyentes puedan apartarse del Dios vivo. Podrían hacer lo que Israel hizo. Por eso, presten atención (blepete): Estén alertas y manténganse alertas; manténganse atentos y de modo constante; presten atención y continúen prestando atención. Mantengan un ojo en su confianza y obediencia a Dios. Cuídense de un corazón malo de incredulidad. ¿Qué es un corazón malo de incredulidad? Es un corazón que…
- se aparta de Dios
- se distancia de Dios
- renuncia a Dios
- se rebela contra Dios
- no cree en Dios
- no confía en Dios ni en sus promesas
- no sigue a Dios como Él demanda
Pensamiento 1. El gran fracaso de Israel fue el siguiente: Sencillamente no creyeron en Dios, no confiaron en que Él haría lo que había dicho: “Cuidar de ellos, suplir sus necesidades, y darles la Tierra Prometida y el reposo”.
El gran fracaso de las personas hoy día es exactamente el mismo, la incredulidad. Las personas sencillamente no creen en Dios, que Él hará lo que dice: “Cuidar de ellos, suplir sus necesidades, y darles la tierra prometida del cielo y el reposo eterno del desierto de este mundo”.
“¿Eres tú el Cristo? Dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creeréis” (Lc. 22:67).
“Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!” (Lc. 24:25).
“De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio” (Jn. 3:11).
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).
“Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis” (Jn. 4:48).
“Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Jn. 8:24).
“Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí” (Jn. 10:24-25).
“Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él” (Jn. 12:37).
“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí” (Jn. 16:8-9).
“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo” (He. 3:12).
“Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (He. 4:11).
“Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron” (Jud. 5).
(3:13-19) Exhortación ▬ Creyente ▬ Advertencia: Exhórtense unos a los otros cada día. La palabra “exhortar” (parakaleo) significa “implorar, rogar, suplicar, exhortar”. Proviene de la misma palabra que el Consolador 0 Paráclito (el Espíritu Santo). Esto quiere decir que la palabra “exhortar” también incluye consuelo, el tipo de consuelo que “fortalecerá y alentará al creyente cada día de modo que cuando surjan las crisis pueda retenerse con firmeza. Los creyentes deben exhortarse constantemente unos a otros para protegerse a sí mismos de la incredulidad y el pecado. Existen ocho razones:
▬ 1. Primera, queda poco tiempo. Hoy es el día para creer y andar en Cristo. Hoy es el día de salvación. Mañana una persona puede ser arrebatada de este mundo por un accidente o convertirse en una persona destruida y sin esperanzas por una mala noticia o un suceso inesperado. A lo sumo, la vida es solo algo parecido al vapor o a una flor: hoy existe y mañana no. Por lo tanto, debemos exhortarnos unos a otros a confiar en Cristo y en sus promesas y a seguirlo como Él ha dictado.
“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Ef. 5:15-16).
“pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba” (Stg. 1:10).
“cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Stg. 4:14).
▬ 2. Segunda, una persona puede endurecerse por el engaño del pecado. El pecado es engañoso: “Parece bueno, sabe bien, y se siente bien”. Pero esclaviza a la vida humana y deja el corazón humano vacío, solitario, inseguro, adolorido, y en ocasiones desgarrado. Devasta familias, amigos, negocios, y a uno mismo. Además de esto, el pecado endurece a la persona. Cuanta más peca una persona, más se endurece y más pecaminosa se vuelve. El pecado engendra pecado; el pecado nutre cada vez más al pecado. Cuanta más peca una persona, más fácil le resulta pecar. Un pecado prepara el corazón para el próximo pecado.
El corazón humano se endurece más mientras más peque. El pecado engaña y parece bueno, pero mientras más peca una persona, más esclavizado queda al pecado. (Comparar las cosas que dañan el cuerpo humano y la personalidad como el tabaquismo, la bebida, la droga, el sexo y los insultos.)
“No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto” (Sal.b95:8).
▬ 3. Tercera, la salvación es condicional. No basta con decir que somos salvos, que somos “participantes de Cristo”. Debemos mantenernos firmes en nuestra confianza esperanza en Cristo y su salvación. Si decimos con seriedad que hemos participado de Cristo y su salvación, entonces estamos compartiendo de Él, estamos haciendo exactamente lo que Él dice: Nos retenemos firme a Él. Pero si no nos retenemos firmes a Cristo, entonces no estamos compartiendo de Él. No importa lo que digamos, si no nos retenemos firmes a Cristo, entonces no estamos compartiendo de Él. La salvación es condicional, basada en este único y sencillo requisito: “Una persona debe retenerse firme a Cristo con el fin de compartir de Él”.
“Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 10:22).
▬ 4. Cuarta, cada día es importante. Debemos escuchar la voz del Espíritu Santo todos los días. No debemos dejar que el pecado nos engañe ni permitir que nuestro corazón se endurezca. Debemos prestar atención y cuidarnos no sea que nos apartemos de Dios como lo hizo Israel. Es algo peligroso provocar a Dios.
“Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Co. 6:2).
▬ 5. Quinta, algunos si provocan a Dios. Algunos en Israel habían escuchado al Espíritu Santo de Dios, aún así no prestaron atención a su exhortación. Pecaron, se rebelaron contra Dios e hicieron su propia voluntad. Vivieron como quisieron, no creyeron ni confiaron en Dios. Por ende, lo provocaron Trágicamente, sucede lo mismo hoy día. Algunos de nosotros pecamos y endurecemos nuestro corazón. Por ende, provocamos a Dios.
“y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? No verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá” (Nm. 14:11, 23).
▬ 6. Sexta, el juicio vendrá. Dios ha pronunciado una verdad Aquellos que pecaron y no creyeron ni confiaron en Él serán condenados y juzgados. Y como Él había dicho, aquellos que pecaron en Israel fueron juzgados. Sus huesos cayeron en el desierto. Así sucederá hoy. Todos los que pecan y no creen en Dios serán condenados y juzgados. No hay escapatoria para ninguno que no crea y siga a Cristo.
▬ 7. Séptima, Dios juzga la incredulidad. Las palabras “no creer” (apeitheo) significa negarse a ser persuadido, negarse a creer, ocultar una creencia, ser desobediente. Es una persona que se niega a ser persuadido a pesar de la evidencia de que Jesucristo es verdaderamente el Salvador del mundo. La clase de persona que decide continuar viviendo para el mundo y para sí mismo a pesar del hecho del juicio venidero. Al incrédulo no se le dará entrada en la tierra prometida del cielo ni en el reposo eterno de Dios.
▬ 8. Octava, la incredulidad margina a una persona. Nada cerrará las puertas de la tierra prometida del cielo, nada impedirá que una persona entre en el reposo eterno de Dios, excepto la incredulidad. Negarse a creer y confiar en el Señor Jesucristo y en su promesa de salvación cerrará la puerta de la tierra prometida para siempre. La incredulidad impide que una persona experimente el reposo de Dios, su eterno reposo.
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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Lección: Números 27: 5 al 11. 5. Y Moisés llevó su causa delante de Jehová. 6. Y Jehová respondió a Moisés, diciendo: 7. Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas. 8. Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cuando alguno muriere sin hijos, traspasaréis su herencia a su hija. 9. Si no tuviere hija, daréis su herencia a sus hermanos. 10. y si no tuviere hermanos, daréis su herencia a los hermanos de su padre. 11. Y si su padre no tuviere hermanos, daréis su herencia a su pariente más cercano de su linaje, y de éste será; y para los hijos de Israel esto será por estatuto de derecho, como Jehová mandó a Moisés.
Referencias Bíblicas: Proverbios 21:21. «El que sigue la justicia y la misericordia. Hallará la vida, la justicia y la honra.»
«Habrá considerado la oración de los desvalidos, Y no habrá desechado el ruego de ellos. Se escribirá esto para la generación venidera; Y el pueblo que está por nacer alabará a JAH, Porque miró desde lo alto de su santuario; Jehová miró desde los cielos a la tierra, Para oír el gemido de los presos, Para soltar a los sentenciados a muerte». (Salmo 102:17 al 20).
«Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.» (Filp. 4:8).
«Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.» (Stgo. 3:18).
Definición: En la Biblia, «desvalido» se refiere a personas desamparadas, sin protección, ayuda ni recursos, a menudo solas o en extrema debilidad (como huérfanos, viudas o pobres). Dios se presenta como su defensor y oye su clamor, prometiendo ajustar cuentas con quienes abusen de ellos.
- Significado Espiritual: Representa a quien se siente indefenso, no solo financiera sino emocional o espiritualmente, y busca refugio en Dios.
Comentario del contexto Bíblico: Obedecer el mandamiento del Señor: El Señor confirmó que la petición de estas cinco mujeres israelitas era perfectamente adecuada: “Ciertamente… pasarás a ellas la herencia de su padre” (7).
Además, no solamente se establecieron los derechos de las hijas, sino también el orden correcto de la herencia si no hubiera ni hijas ni hijos. En tal caso, las posesiones familiares debían pasar a los hermanos del dueño o al pariente más cercano en su familia (11). Son instrucciones claras que asegurarían que habría justicia para las personas que, de otro modo, se quedarían sin nada, y minimizarían las disputas que surgieran a veces por la propiedad de un miembro difunto de la familia. El hecho de que las preocupaciones expresadas por las hijas de Zelofehad emerjan de nuevo al final del libro (36:1–13) ilustra su importancia en la vida de la comunidad. Los temas de la armonía doméstica, la justicia legal y los derechos humanos forman parte de la provisión compasiva de Dios para su pueblo. Lo que él ha declarado, como su voluntad sobre este tema no sólo debía ser recogido en sus documentos antiguos, sino también observado en su vida: “Y será norma de derecho para los hijos de Israel, tal como el SEÑOR ordenó a Moisés” (11). A las personas que escucharon la petición de estas mujeres y esperaron hasta que Moisés hubiera discernido la voluntad divina, se les recordó una norma que ya les era familiar: lo que Dios dice se hace.
Las hijas de Zelofehad querían conocer la voluntad de Dios acerca de un tema específico que afectaba a su futuro. A menudo, en la vida nos enfrentamos con situaciones en las que tenemos que tomar decisiones importantes y no siempre es fácil saber qué debemos hacer. Buscar orientación es una dimensión crucial de la experiencia cristiana madura y esta narración ilustra cuatro principios orientadores.
» En primer lugar, estas mujeres reconocieron que necesitaban ayuda de fuera. Nuestra cultura posmoderna anima a la gente a llevar un estilo de vida que cada uno determina; insiste en que no se debe admitir ningún tipo de autoridad que vaya en contra del interés personal. Al contrario que esta preocupación egocéntrica, los creyentes quieren que su vida sea dirigida y controlada por un Dios sabio y amante que tiene planes y propósitos para ellos.
» En segundo lugar, las hijas de Zelofehad presentaron su necesidad a un líder de Dios. Ellas no podían encontrar la solución a la preocupación que tenían acerca de la herencia, pero Moisés era una persona fiable en Israel y podían pedirle ayuda. Cuando nosotros no tenemos claro el futuro, una conversación con un amigo que lleva una vida de oración puede ofrecernos una visión nueva. A menudo, otras personas identifican perspectivas que quizás no se nos ocurren.
» En tercer lugar, la oración era el componente más importante en este ejercicio de buscar consejo. Moisés no solamente dio lo mejor de sí para resolverlo, sino que también habló con Dios acerca del tema. La Palabra de Dios tiene muchas promesas de ayuda para aquellos que deseen saber su voluntad a la hora de tomar decisiones importantes.
En cuarto lugar, la petición de estas mujeres fue un ejercicio de paciencia. Tuvieron que esperar mientras Moisés presentaba su caso ante el SEÑOR (5) y no sabemos cuánto tiempo pasó hasta que recibió una respuesta. Nosotros debemos “esperar pacientemente” que la voluntad de Dios se muestre y no debemos imaginar que podemos recibir orientación inmediatamente cada vez que queramos. El Señor puede retrasar su respuesta deliberadamente porque necesitemos pensar más sobre los temas que tenemos delante. A su tiempo, sabremos lo que debemos hacer. Así como el SEÑOR ordenó a Moisés (11), también nos guiará a nosotros.
Nota: La historia de las hijas de Zelofehad se encuentra principalmente en Números 27:1-11 (RVR1960), donde Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa reclaman con éxito su derecho a la herencia de su padre ante Moisés, sentando un precedente legal para la herencia femenina en Israel. Dios respalda su petición y confirma la ley en Números 27:7: «Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas».
¿Quiénes eran las hijas de Zelofehad?
Las hijas de Zelofehad eran cinco hermanas llamadas Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa (Números 27:1) que acudieron a Moisés preocupadas por cómo se iba a dividir la Tierra Prometida con respecto a su familia. En Números 26:52-56, Moisés recibió instrucciones del Señor sobre cómo repartir la tierra en herencia, pero estas hermanas tenían una situación particular.
Las hijas de Zelofehad acudieron a la puerta de la tienda de reunión, donde se dictaban las sentencias, para hablar con Moisés, Eleazar, los líderes y la congregación. Su padre había muerto en el desierto y no tenía hijos (Números 27:2-3). Como en el censo de Números 26 solo se había contado a los varones, las hijas de Zelofehad vieron un problema: sin padre ni hermanos que heredaran una porción de la tierra, quedarían desamparadas. Las hijas propusieron a Moisés que se les permitiera heredar la porción de tierra de su padre. Preguntaron: «¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre» (versículo 4).
Como esta situación no tenía precedentes, Moisés pidió dirección a Dios (Números 27:5). La respuesta del Señor fue justa: «Las hijas de Zelofehad tienen razón en lo que dicen. Ciertamente les darás herencia entre los hermanos de su padre, y pasarás a ellas la herencia de su padre» (Números 27:7, NBLA). En otras palabras, Dios se pronunció a favor de las hijas. Podían heredar la porción de tierra de su padre como forma de mantenerse a sí mismas y preservar la memoria de su padre.
El caso de las hijas de Zelofehad sentó un precedente y amplió los derechos legales de las mujeres. Debido a la sentencia relativa a las hijas de Zelofehad, se incluyó a las mujeres en la lista de herederos elegibles de la propiedad. El orden de herencia pasó a ser el siguiente: hijo, hija, hermano, tío paterno y pariente más cercano del clan. Los bienes no se podían transferir fuera de la propia tribu.
En Números 36, volvemos a oír hablar de las hijas de Zelofehad. Esta vez se trata de con quién podían casarse. Se avecinaba un problema potencial: si las hijas, que ahora eran propietarias de tierras, se casaban con hombres de fuera de su tribu, se unirían a las tribus de sus maridos y se llevarían consigo la propiedad de su padre. Esto disminuiría la propiedad asignada a Manasés, la tribu de Zelofehad (Números 36:1-3). Además, la tierra no volvería a Manasés durante el Año del Jubileo (versículo 4). La asignación de tierras para cada tribu podía cambiar significativamente, debido a los matrimonios mixtos con otras tribus.
Dios dio una solución sencilla al posible problema. Dios ordenó que las hijas de Zelofehad pudieran casarse con quien quisieran dentro del clan tribal de su padre (Números 36:7). Ninguna herencia debía pasar de tribu a tribu. Las cinco hermanas acataron esta norma y se casaron con sus primos por parte de padre (versículos 10-11). Así se mantuvo intacta la asignación de tierras. Una vez más, el caso de las hijas de Zelofehad sentó un precedente legal para el resto de Israel.
A lo largo de la Biblia, Dios muestra especial preocupación por la viuda y el huérfano. Leemos una y otra vez como Dios hace provisiones especiales para ellos, como hizo con las hijas de Zelofehad.
Texto: «“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía”.» (Salmo 37:5 y 6)
Comentario del texto: Y él hará (v. 5). Dios hará todo. Nos enseña cómo preservar nuestras mentes en tranquilidad en medio de ansiedades, peligros y ríos de problemas. “Arrollar” todo sobre él es la esencia de la fe. Los cristianos no somos fatalistas. La Biblia enseña que Dios actúa en respuesta a la oración con fe; cambia las cosas, las situaciones, las personas; no sólo al que ora.
El v. 6 muestra que el salmista está consciente de que a veces se hace injusticia a los justos. Pero insiste en que Dios vindicará al justo.
1er Titulo: Moisés acude a Dios paro otorgar respuesta con sabiduría. Versículo 5. Y Moisés llevó su causa delante de Jehová. (Léase: 2ª de Samuel 2:1. Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón. ▬ Proverbios 19:21. Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá.).
Comentario de Versículos 5: Esta cuestión de derecho ((Mishpat)) Moisés la llevó ante Dios, y recibió instrucciones en respuesta para dar a las hijas de Zelofehad una herencia entre los hermanos de su padre, como habían dicho bien. Posteriormente se agregaron más instrucciones en Números 36:1-13 en relación con el matrimonio de las herederas.
Comentario de 2ª de Samuel 2:1: David consulta a Dios, 2:1–3. David preguntó a Jehovah si debería subir a alguna de las ciudades de Judá. El verbo que se usa aquí es shaal 7592, que significa inquirir, demandar, preguntar o consultar. Jehovah le ordenó a David que subiera o sea que fuera a una de las ciudades; antes de subir a cualquier ciudad, David preguntó a Dios el nombre de la ciudad, y Dios le indicó que subiera a Hebrón.
» a. David recibe respuesta de Dios. Desde un principio de su reinado, David estableció una relación de dependencia con Dios. La respuesta de Dios a la consulta de David indicaba que Dios estaba complacido con David. Había en David un espíritu correcto y Dios tenía una disposición de gracia hacia David. Qué distinta había sido la relación de Saúl con Jehovah; Saúl nunca resaltó por tener un espíritu de dependencia de Dios, sino que actuaba instintivamente, y muchas veces le faltó paciencia para esperar las instrucciones de Samuel; esto le llevó a desobedecer las órdenes de Samuel y a ser desechado por Dios; una vez desechado por Dios, Saúl consultó a Dios acerca de los filisteos, pero no recibió respuesta de Dios. David dependió de la dirección de Dios, desde que estaba pastoreando ovejas hasta que llegó al trono de Israel; solamente estando en el trono, David volvería su espalda a Dios una vez y caería en gran abismo de pecado, pero se levantaría en arrepentimiento después de ser amonestado por el profeta de Dios.
» b. David obedece a Dios. Dios indicó a David que subiera a la ciudad de Hebrón. Esta era la ciudad de mayor altitud en Palestina, y se encontraba a 30 km. al suroeste de Jerusalén. Hebrón tenía importancia histórica y religiosa; allí había construido Abraham un santuario y allí se concentraban los descendientes de Caleb. David subió a Hebrón con sus dos esposas, Ajinoam y Abigail, y con todo su ejército. (La práctica de la poligamia —tener más de una esposa— era común en el tiempo de los patriarcas y de la monarquía; tomó mucho tiempo para que los israelitas llegaran a comprender que la monogamia representaba el ideal de Dios para el matrimonio.) La obediencia de David a la dirección de Dios hace recordar la obediencia de Abraham, quien, dejando su tierra y su parentela, caminó junto con su esposa Sara hacia la tierra de Canaán.
» c. La importancia de Judá. El territorio de Judá se encontraba en el sur de Canaán, sus fronteras eran: el desierto de Zin al sur, la desembocadura del río Jordán al norte, el mar Salado (mar Muerto) al oriente, y el mar Grande (mar Mediterráneo) al occidente. (La descripción del territorio de Judá se encuentra en Josué 15:1–12.) El territorio de Judá fue conquistado por Judá, su hermano Si-meón, Caleb y su hermano Otoniel; el territorio de Judá estaba habitado por los descendientes de estos cuatro hombres; también habitaban en este territorio los quenitas o queneos, quienes eran descendientes del suegro de Moisés; en la parte occidental del territorio de Judá, hacia la costa del mar Mediterráneo, habitaban los filisteos, quienes llegaron a Canaán al mismo tiempo que lo hicieron los israelitas y sobrevivieron a la conquista hebrea; de acuerdo con el libro de Jueces, Judá no pudo echar a los habitan-tes del valle [los filisteos], porque éstos tenían carros de hierro. (Jueces 1:19). A partir de la proclamación de David como rey de Judá, esta región tomó un papel importante en la subsecuente historia de Israel. John Bright afirma que fue un hecho sin precedentes el que la tribu de Judá haya elegido a su rey sin tomar en cuenta a las otras tribus. En este hecho principió una rivalidad entre Judá e Israel.
Proverbios 19:21: El v. 21. Repite el tema de la soberanía de Dios por sobre los planes del corazón (ver 10:8 para corazón). Por un lado, la mente (es decir, el corazón) del hombre se llena de planes, pero es el “consejo divino” el que se realiza (ver 16:1, 9). Un proverbio egipcio dice: “Una cosa son las palabras que los hombres dicen, y otra lo que el dios hace” (La Sabiduría de Amen-em-opet).
2° Titulo: Justa respuesta en favor del desamparado. Versículos 6 y 7. Y Jehová respondió a Moisés, diciendo: Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas. (Léase: Salmo 68:5 y 6. Padre de huérfanos y defensor de viudas Es Dios en su santa morada. Dios hace habitar en familia a los desamparados; Saca a los cautivos a prosperidad; Mas los rebeldes habitan en tierra seca. ▬ Proverbios 31:8 y 9. Abre tu boca por el mudo. En el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia, Y defiende la causa del pobre y del menesteroso. Elogio de la mujer virtuosa.).
Comentario de los Versículos 5-7: Esta cuestión de derecho ((Mishpat)) Moisés la llevó ante Dios, y recibió instrucciones en respuesta para dar a las hijas de Zelofehad una herencia entre los hermanos de su padre, como habían dicho bien. Posteriormente se agregaron más instrucciones en Números 36:1-13 en relación con el matrimonio de las herederas.
Desamparar en el contexto bíblico significa dejar a alguien sin protección, auxilio o refugio, privándolo del amparo que antes se le concedía. Implica abandonar, desatender o dejar solo a alguien en un momento de necesidad, siendo la promesa divina, sin embargo, la de nunca desamparar a sus hijos (Hebreos 13:5, Salmo 37:25)
Referencia Bíblica: «Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré». (Hebreos 13:5). «Joven fui, y he envejecido. Y no he visto justo desamparado. Ni su descendencia que mendigue pan.» (Salmo 37:25). «Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Mateo 27:46).
Un cántico de victoria en el éxodo, Salmo 68 vv. 1–6: Se levantará… se dispersarán (v. 1). ¿Está el salmista hablando del pasado, del presente o del futuro? Algunas traducciones usan el pasado, otras el presente y otras el futuro. En heb. el verbo es imperfecto que no define el tiempo, sino que la acción no está terminada (en contraste con el perfecto: acción terminada). El salmista hace referencia a hechos pasados y sin duda habla con voz profética; sin embargo, aquí está afirmando una verdad constante: cuando Dios se levanta, sus enemigos se dispersan.
Es la misma enseñanza de toda la Biblia: Dios es victorioso; en el NT Jesús ya derribó a los poderes malignos. Los poderes que se oponen a la iglesia son débiles, ya vencidos. Por eso Jesús dijo: Y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (Mat. 16:18). Los poderes malignos huyen de la presencia de Dios. En la lucha espiritual del creyente nótese la importancia de la presencia del Señor.
Como se disipa el humo (v. 2). Por eso los cristianos no deben temer al diablo ni a los demonios, pues ante la presencia del Dios victorioso se disipan como humo. Se usa otra figura de la cera y el fuego. De nuevo se nota la semejanza con Pentecostés; ante el fuego del Espíritu Santo desaparecen tales enemigos.
Los impíos no disfrutan esta victoria; son pasajeros. En contraste los justos se gozan en la victoria de Dios (ver v. 2). Esta victoria es un gran motivo de adoración a Dios a través del Salmo.
¡Preparad camino…! (v. 4). La RVR 1960 traduce “Exaltad”. El verbo (salal) se usa para “levantar” un camino o una canción. ¡Cantad salmos…! celebra la victoria de Dios; también prepara el camino para más victoria. En los días del rey Josafat fue cuando comenzaron el canto y la alabanza y Dios les dio la gran victoria a los israelitas (2 Crón. 20:22).
El que cabalga sobre las nubes era un epíteto usado en la poesía (ugarítica) para el dios Baal. El salmista quiere destacar que sólo Jehovah posee tal poder y autoridad. Lo maravilloso es que el Dios tan poderoso es un Dios personal: se usa el nombre personal de Dios, Jah o Jehovah.
No es solamente un Dios personal, sino es un Dios de misericordia y compasión. Quiere que sus hijos gocen de la vida en familia. Nótese que cuando en la iglesia se vive la victoria de Dios, también se une como familia. También los cautivos (de malos hábitos, de ataduras, del pecado) son liberados. Pero el que no acepta la victoria de Dios queda “seco”.
Comentario de Proverbios 31:8 y 9: El gobierno, el hacedor de la justicia y el defensor del pobre, 31:8, 9. La frase abre tu boca se repite en los vv. 8 y 9. El no abrir la boca subraya un pecado de omisión, la falta de hacer lo justo, lo recto. Es el deber del rey ser un vocero del mudo (¿la persona con una incapacidad física o con una incapacidad porque no tiene autoridad dentro de la comunidad?).
El rey, siendo el abogado del pobre y del necesitado (ver 10:15), ha de defender y juzgar rectamente a los inferiores en la sociedad. Los deberes presentados son una parte de un idealismo del nivel más alto.
3er Titulo: Estatuto de la herencia para todo el pueblo de Dios. Versículos 8 al 11. Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cuando alguno muriere sin hijos, traspasaréis su herencia a su hija. Si no tuviere hija, daréis su herencia a sus hermanos; y si no tuviere hermanos, daréis su herencia a los hermanos de su padre. Y si su padre no tuviere hermanos, daréis su herencia a su pariente más cercano de su linaje, y de éste será; y para los hijos de Israel esto será por estatuto de derecho, como Jehová mandó a Moisés (Léase: Colosenses 3:24. habiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. ▬ 1ª de Pedro 1:3 y 4. Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros).
Comentario de Número, los Versículos 8-11. En esta ocasión, Dios promulgó una ley general de herencia, que debía aplicarse a todos los casos como “un estatuto de juicio” (o derecho), es decir, un estatuto que determina el derecho. Si alguno moría sin dejar un hijo, la propiedad de su tierra debía pasar a su hija (o hijas); a falta de hijas, a sus hermanos; a falta de hermanos, a sus tíos paternos; y si no hubiere ninguno de ellos, a su pariente más cercano.
El estatuto de la herencia para el pueblo de Dios se centra en Dios mismo como la posesión suprema, simbolizado en la provisión para los levitas (Ezequiel 44:28). En el Nuevo Pacto, la herencia se extiende a la vida eterna, el reino de Dios y la participación con Cristo, recibida por fe y fidelidad (Mateo 19:29, 1 Pedro 1:4).
La frase «Yo soy tu heredad» se encuentra principalmente en el Antiguo Testamento (Números 18:20, Ezequiel 44:28) refiriéndose a que Dios mismo es la porción y posesión de los sacerdotes levitas, quienes no recibieron tierras. En el Nuevo Testamento, este concepto evoluciona: los creyentes son coherederos con Cristo (Romanos 8:17) y tienen una herencia incorruptible en el cielo (1 Pedro 1:4).
Referencias bíblicas: «Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable». (1ª Pedro 2:9).
«Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.» (Romanos 18:7). «Para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros.» (1ª Pedro 1:4.).
Comentario de Colosenses 3:24. (3:22-25) Trabajador, Empleado, Trabajo: El trabajador debe obedecer, es decir debe seguir las instrucciones de la persona que está por encima de él. Note que debe obedecer “en todo”. En el lugar de trabajo no debe existir alguna instrucción que no se deba obedecer. Esto, por supuesto, no significa que deba obedecer órdenes contrarias a las enseñanzas del Señor y dañar a su pueblo ni a su creación. Sin embargo, significa que el trabajador cristiano debe hacer lo que se le dice cuando le fue otorgado el privilegio de un trabajo, el privilegio…
- de ganarse la vida y proveerse para si mismo y para su familia.
- de servir a la humanidad a través de proveer productos o servicios necesarios.
- de ganar lo suficiente para ayudar a las necesidades desesperadas del mundo y para llevar el evangelio al mundo entero.
La actitud del trabajador cristiano es que el esfuerzo y la energía que pone en su trabajo son importantes para el Señor. Por lo tanto, el Señor da varias instrucciones claras e inequívocas para el trabajador cristiano.
▬ 1. El trabajador cristiano no debe trabajar sirviendo al ojo, es decir que no debe trabajar solamente como los que quieren agradar a los hombres, cuando el jefe lo está observando o le anda alrededor. El trabajador cristiano debe trabajar diligentemente todo el tiempo, haciendo exactamente…
- lo que se le ha instruido y más
- lo que se espera de él y más
- lo que debe producir y más
El trabajador cristiano no debe hacer el promedio. Nunca debe hacer solamente lo que se le ha instruido. El trabajador cristiano siempre debe hacer su mejor trabajo, debe ir más allá del llamado del deber. (Véase notas, pt. 3, Ef. 6:5-8 para una mayor discusión al respecto.)
“Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios” (Jn. 12:43).
“El temor del hombre pondrá lazo; más el que confía en Jehová será exaltado” (Pr. 29:25).
▬ 2. El trabajador cristiano debe trabajar en la soledad del corazón (véase nota, pt. 2, Ef. 6:5-8 para una mayor discusión al respecto).
▬ 3. El trabajador cristiano debe trabajar temiendo al Señor.
Esta es la señal apropiada del trabajador cristiano. Debe ser su temor y reverencia por el Señor los que se muestran a aquellos que trabajan a su alrededor. Cada hombre debe juzgarse por lo que hace en esta tierra, por la clase de cosas que hizo y por la diligencia con que hizo cosas buenas. El trabajador cristiano sabe…
- que Dios está observando su diligencia.
- que Dios va a recompensarlo por su diligencia.
- que el trabajo celestial con el que se le premiará, le será entregado por su fe y diligencia sobre la tierra.
Por lo tanto, el trabajador cristiano trabaja siempre tan diligentemente en el temor y la reverencia del Señor, trabaja arduamente a menos que se vuelva un náufrago y se desvié de lo mejor que Dios tiene.
“Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Co. 9:27).
“Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mt. 10:28).
“Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen” (Lc. 1:50).
“Sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hch. 10:35).
“Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación” (1 P. 1:17).
“¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger” (Sal. 25:12).
“¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres” (Sal. 31:19).
▬ 4. El trabajador cristiano debe trabajar de corazón, como para el Señor y no para los hombres. Las palabras “de corazón” (ek psuches) significan con toda el alma. La labor del trabajador cristiano debe elevar su alma, desde la parte más profunda de su ser. No trabaja para los hombres de esta tierra, sino para el Señor. Él trabaja por la razón más profunda posible, la que surge del fondo de su alma: El Señor Jesucristo le ha dicho que trabaje y que lo haga con diligencia. El Señor Jesucristo es el Señor, por lo tanto, el trabajador cristiano hace lo que el Señor le dice. Pero note que existen dos razones críticas por las cuales él trabaja diligentemente.
» a. El trabajo diligente será recompensado por Cristo. Sobre la tierra el trabajador puede ser maltratado, usado, despreciado, engañado y seguramente se aprovechan de él. Pero el Señor lo sabe, y Él va a recompensar abundantemente al trabajador diligente. De hecho, la recompensa de la herencia simplemente es incapaz de concebirse por la mente humana. Se extiende más allá de todo lo que pueda pedir o hasta pensar. Incluye un nuevo cuerpo que será eterno y un nuevo cielo y tierra, y posiciones de gran liderazgo, autoridad, y servicio para el Señor Jesús. (Véanse Lc. 16:10-12, Ro. 4: 13; 8:17 para una mayor comprensión al respecto.)
“Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:2).
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).
“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 P. 4:10).
» b. El trabajo perezoso y la inactividad serán juzgados por Cristo. Muchos trabajadores hacen mal su responsabilidad y lo hacen mal al ser…
- perezosos • descuidados • mentirosos • irresponsables • prejuiciosos • negligentes • despreocupados • falsos • egoístas • improductivos • ladrones • injustos
La lista podría continuar. El punto es este: Cada persona en la tierra va a enfrentar a Dios por el mal que ha hecho en el trabajo. Dará cuentas por su trabajo y será juzgado exactamente por lo que ha hecho. Note que no existe respeto por esas personas. Cada uno va a estar ante Dios, sin importar quién es.
“Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mt. 25:23).
“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Co. 5:10)
“Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas” (Col. 3:25).
Comentario de 1ª de Pedro 1:3 y 4. (1:3) Esperanza, del creyente ▬ Misericordia: existe la fuente de la esperanza. La fuente es el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Advierta quién es nuestro Señor Jesucristo.
=> Él es nuestro Señor; al que nos hemos entregado y a quien hemos sometido nuestras vidas, el que se sienta a la diestra de Dios el Padre en el mundo espiritual y celestial.
=> Él es Jesús, el carpintero de Nazaret, el hombre que sostuvo ser el Hijo de Dios y que fue enviado al mundo como el Salvador de los hombres.
=> Él es Cristo el Mesías, a quien Dios le prometió salvar a los hombres.
Esto significa algo maravilloso: si seguimos al Señor Jesucristo, entonces el Dios y Padre de Jesucristo se convierte en nuestro Dios y Padre. Advierta que Él es el Dios que da vida eterna. Esto también significa algo maravilloso: Dios no está en algún lugar del espacio exterior, alejado de nosotros; no es un Dios con poco o ningún interés en nuestro bienestar. Dios está cerca, alrededor de todos nosotros, viviendo dentro del mundo y la dimensión espiritual, ansiando relacionarse con nosotros, cuidarnos, ocuparse de nosotros y darnos vida eterna. Jesucristo lo demuestra. Así es como su Padre se ocupó de Él y, si nosotros seguimos a Cristo, esa es la forma en que Dios, también nuestro Padre, se ocupa de nosotros. Él nos da el más grande de los dones: la vida eterna, la esperanza viva de vivir por siempre con Él, así como Cristo, nuestro Señor, vive ahora con Él en el cielo.
Pensamiento 1. Nota: la vida eterna no existe en ningún otro lugar. Solo el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo posee la vida eterna. Por ende, si una persona quiere conocer a Dios y recibir la vida eterna, tiene que acudir al Señor Jesucristo. La persona tiene que confiar en Cristo si es que quiere que el Dios y Padre de Cristo le otorgue vida eterna. Y siempre debemos recordar: solo el Dios y Padre del Señor Jesucristo puede darle a una persona la esperanza viva de vivir por siempre.
Ahora bien, ¿cómo hace Dios para damos la esperanza viva de la vida eterna? Esta es una pregunta muy importante, puesto que cuando miramos alrededor de nuestro mundo, todo lo que vemos es corrupción y muerte. Nacemos y luego, casi sin darnos cuenta, llega el momento de morir. Hay tan poco tiempo entre el nacimiento y la muerte. E incluso mientras estamos aquí en la tierra hay pecado, vergüenza, accidentes, enfermedades, sufrimiento, maldad, maldición, mentira, robo, engaño, ataques, asesinatos, guerras, tanta corrupción y muerte que parece cubrir la tierra. La persona pensante y honesta sabe que va camino a la muerte y, que todo lo demás, incluyendo el mundo mismo, se está muriendo. Entonces, ¿cómo detiene Dios este proceso de corrupción y muerte? ¿Qué hace Dios para darnos la esperanza viva de la vida eterna?
▬ 1. La esperanza viva proviene de la misericordia de Dios. Esta es la base de nuestra esperanza: no podría ser de otra manera. El hombre es tan pecaminoso que tiene una sola esperanza: la esperanza de que Dios tenga misericordia para con él. Solo piense en cómo tratamos a Dios.
- Lo hemos ignorado • Lo hemos rechazado • Hemos pecado en su contra • Lo hemos negado • Lo hemos maldecido • Hemos descreído en Él • Le hemos fallado • Le hemos desobedecido • Nos hemos alejado de Él • Nos hemos rebelado en su contra
La lista podría continuar indefinidamente, pero la cuestión se ve con claridad. Nuestra única esperanza es la misericordia de Dios. Si alguna vez vamos a ser aceptados y se nos va a otorgar la esperanza viva de vivir por siempre, entonces Dios debe ser misericordioso. Él debe tener misericordia para con nosotros.
La palabra “misericordia” (eleos) significa sentimientos de compasión, afecto y bondad. Es un deseo de socorrer, de acercarse a uno con ternura y cuidar. Hay dos elementos esenciales para tener misericordia: ver una necesidad y ser capaz de satisfacerla. Dios ve nuestra necesidad y siente por nosotros (Ef. 2:1-3). Por lo tanto, actúa. Tiene misericordia para con nosotros. ¿Cómo? Haciendo dos cosas:
=> Dios refrena su juicio.
=> Dios provee una manera para que seamos salvos.
Advierta que se dice que Dios tiene una misericordia abundante (grande, enorme, infinita, sin límite). Su misericordia simplemente sigue fluyendo. Siempre nos cubre y crea la esperanza viva y la presencia de la vida eterna dentro de nuestro corazón.
“Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos” (Ro. 11:32).
“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Ef. 2:4-5).
“Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” (Tit. 3:5).
“Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos” (Sal. l03:17).
“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias” (Lm. 3:22).
“¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia” (Mi. 7:18).
▬ 2. La esperanza viva viene por medio del nuevo nacimiento. Advierta las palabras engendrado nuevamente o nacido nuevamente. No existe esperanza de vida eterna, salvo que una persona nazca de nuevo por medio del Espíritu de Dios. Una persona debe ser regenerada y convertida en un hombre nuevo antes de poder vivir por siempre.
“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn. 3:3).
“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo” (Jn. 3:5-7).
“De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17).
“Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:24).
“Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:10).
“Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 P. 1:23).
“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendro, ama también al que ha sido engendrado por él” (1 Jn. 5:1).
▬ 3. La esperanza viva proviene de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. Jesucristo fue resucitado de entre los muertos para vivir por siempre en el cielo con su Padre. ¿De qué manera su resurrección nos otorga la esperanza de vivir por siempre? Mediante tres cosas.
» a. En primer lugar, Dios ha demostrado que Él tiene poder para resucitar de entre los muertos. No debería haber duda alguna respecto de esto, dado que Dios, si es realmente Dios, tiene un poder ilimitado para hacer cualquier cosa. Pero su poder para resucitar de entre los muertos y para evitar que vuelvan a morirse está demostrado ahora más allá de cualquier cuestionamiento: está demostrado por el hecho de que Él ha resucitado a Jesucristo de entre los muertos y lo ha exaltado llevándolo al cielo, y ya nunca morirá.
» b. En segundo lugar, el hecho de que Dios resucitó a Jesucristo de entre los muertos demuestra que Jesucristo es exactamente quien sostuvo ser: el Hijo de Dios, que vino a este mundo para salvar a los hombres. Dios nunca hubiera resucitado a Cristo si hubiera sido un mentiroso y un timador. Jesucristo es el Salvador del mundo; por lo tanto, Dios lo resucitó de entre los muertos.
» c. En tercer lugar, Jesucristo es el Hijo de Dios, el hombre perfecto e ideal, que vivió una vida libre de pecado cuando estaba en la tierra. Por lo tanto, Él está frente a Dios como el hombre perfecto e ideal. Esto significa algo sumamente importante. Al ser el hombre perfecto e ideal, cualquier cosa que haga es aceptable ante Dios. Cuando Él resucitó de entre los muertos, su resurrección fue la resurrección perfecta e ideal. Por lo tanto, puede representar y cubrir la resurrección de cualquier hombre. Si estamos en Cristo -si realmente creemos en Cristo- entonces Dios puede incluirnos en la resurrección ideal de Cristo. Dios puede resucitarnos para que vivamos con Él para siempre tal como lo hizo con Cristo. Recuerde por qué: porque Jesucristo resucitó y nos ha dado la resurrección ideal y perfecta, y el Ideal puede representar y cubrir la resurrección de todos los demás.
“El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Ro. 4:25).
“Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Ro. 10:9-10).
“Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual, asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Co. 15:1-4).
“Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales” (Ef. 1:19-20).
“Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él” (1 Ts. 4:14).
“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos” (1 P. 1:3).
(1:4) Esperanza, del creyente ▬ Herencia, espiritual: existe la herencia de la esperanza. La herencia es la vida eterna que Dios nos da, pero la herencia de la vida eterna incluye los dones más maravillosos que podamos imaginarnos.
Existirá la herencia de una nueva naturaleza o estado del ser
=> Ser adoptado como un hijo de Dios (Gá. 4:4-7; l Jn. 3:1).
=> Ser convertido en un ser sin mancha e inofensivo (Fil. 2:15).
=> Recibir vida eterna (Jn. 3:16; l Ti. 6:19).
=> Recibir una sustancia perdurable (He. 10:34).
=> Recibir un cuerpo glorioso (Fil. 3:1l, 21; l Co.15:42-44).
=> Recibir gloria eterna y honor y paz (Ro. 2: 10).
=> Recibir descanso y paz (He. 4:9; Ap. 14: 13).
=> Recibir las bendiciones del Señor (Pr. 10:22).
=> Recibir el conocimiento de Cristo Jesús (Fil. 3:8).
=> Recibir riquezas y justicia perdurables (Pr. 8: 18).
=> Ser convertido en sacerdote (Ap. 20:6).
=> Recibir una corona de incorrupción (1 Co. 9:25).
=> Recibir una corona de justicia (2 Ti. 4:8).
=> Recibir una corona de vida (Stg. 1:12).
=> Recibir una corona de gloria (1 P. 5:4).
Existirá la herencia de obra o posición y gobierno
=> Ser transformados en seres exaltados (Ap. 7 :9-12).
=> Ser hechos gobernadores sobre muchas cosas (Mt.25:23).
=> Recibir el Reino de Dios (Stg. 2:5; Mt. 25:34).
=> Recibir una posición de gobierno y autoridad (Lc. 12:42-44; Lc. 22:28~29; l Co. 6:2-3).
=> Recibir responsabilidad y gozo eternos (Mt. 25:21,23).
=> Recibir gobierno y autoridad sobre las ciudades (Lc.19:17, 19).
=> Recibir tronos y el privilegio de reinar por siempre (Ap. 20:4; 22:5).
=> Recibir el privilegio de rodear el trono de Dios (Ap. 7:9-13; 20:4).
=> Ser convertidos en sacerdote (Ap. 20:6).
=> Ser convertidos en reyes (Ap. 1:5; 5:10).
Existirá la herencia de riqueza
=> Ser hechos herederos de Dios (Ro. 8:16-17; Tit. 3:7).
=> Recibir una herencia incorruptible (1 P. 1:3-4).
=> Recibir las bendiciones del Señor (Pr. 10:22).
=> Recibir riquezas y justicias duraderas (Pr. 8: 18).
=> Recibir riquezas inescrutables (Ef. 3:8).
=> Recibir tesoros en el cielo (Mt. 19:21; Lc. 12:33).
Advierta como se describe nuestra herencia en el versículo cuatro. Es sumamente descriptivo, un cuadro sorprendente de los nuevos cielos y tierra nueva que vendrán, y de nuestra vida en el mundo nuevo y eterno de Dios.
“Para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (v. 4).
▬ 1. Nuestra herencia es incorruptible (aphtharton). La palabra significa que no puede perecer, no envejece, no se deteriora ni muere, no tiene la semilla de la corrupción dentro de sí.
Pensamiento 1. Matthew Henry sostiene que todo lo que está en la tierra cambia de mejor a peor, excepto nuestra herencia. Es perfecta e incorruptible. Nunca cambia ni dejará de ser la herencia y el don más perfectos que podamos imaginar.
▬ 2. Nuestra herencia es incontaminada (amianton). La palabra significa que no puede ser contaminada, ensuciada ni infectada. Significa que nuestra herencia no tendrá ningún defecto ni ninguna falla. Será perfectamente libre de enfermedad, afección, infección, accidente, contaminación, suciedad, libre de toda impureza, cualquiera que sea. Jamás se
verterá una lágrima por lo que le sucede a uno o por el daño o pérdida de alguna posesión.
▬ 3. Nuestra posesión es inmarcesible (amaranton). Durará por los siglos de los siglos. El esplendor y la belleza de todo eso -de la vida y de todas las posiciones y posesiones que Dios nos dará- nada del esplendor ni belleza se desvanecerá ni disminuirá. Nada, ni siquiera nuestra energía y nuestros cuerpos se desgastarán.
▬ 4. Nuestra herencia está en el cielo. Está reservada para nosotros allí. Realmente Dios la tiene guardada allí para nosotros. Dios simplemente está esperando que terminemos nuestra tarea aquí en la tierra y que vayamos hacia Él. Entonces, Él nos dará nuestra herencia.
Advierta una cuestión crucial: las personas que recibirán la herencia son aquellas que han recibido la misericordia de Dios, que han nacido de nuevo y que confían en que la resurrección de Jesucristo cubrirá su resurrección (v. 3).
“Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados” (Hch. 20:32).
“Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados” (Hch. 26:18).
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:16-17).
“Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gá. 3:29).
“En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Ef. 1:11).
“Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Ef. 1:18).
“Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz” (Col. 1:12).
“Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servis” (Col. 3:24).
“Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:7).
“¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (He. 1:14).
“Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento” (He. 6:17).
“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe” (He. 11:7).
“Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón” (He. 11:26).
“Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?” (Stg. 2:5).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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LECTURA BÍBLICA: 1ª a LOS CORINTIOS 10:30 AL 33. 30. Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser censurado por aquello de que doy gracias? 31. Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. 32. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; 33. como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.
Comentario general del contexto Bíblico: (10:30-33) Libertad cristiana: Tercero, ¿la conciencia de otra persona debe determinar nuestra conducta y libertad? Pablo hace dos preguntas claras que resultan relevantes para toda generación de creyentes.
=> ¿Por qué mi libertad debe ser juzgada (controlada) por la conciencia de otros?
=> Si puedo hacer algo por la gracia de Dios y dar gracias por ello, ¿por qué me permitiría que me criticaran por ello? La idea es que no valdría la pena. La actividad no vale la pena soportar la crítica, fundamentalmente si nuestro propósito es vivir para Cristo y su gloria. Hay tres razones por las que el creyente debe controlar su conducta según la conciencia de otros.
“porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Ro. 14:17).
▬ 1. El creyente debe hacer todo por la gloria de Dios. Su preocupación no es sus propios derechos, sino la gloria de Dios. Lo que más glorifique a Dios debe ser lo que creyente haga. Comer, beber, y socializar, todo debe hacerse para la gloria de Dios.
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5:16).
“En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Jn. 15:8).
“para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 15:6).
“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:20).
▬ 2. El creyente nunca debe serle tropezadero:
- A los judíos.
- A los incrédulos (gentiles).
- A los creyentes de la iglesia de Dios.
El creyente no debe hacer absolutamente nada que ofenda a otra persona o la haga tropezar. Debe amar y vivir preocupado por todo.
“Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar” (Mr. 9:42).
“Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos” (Lc. 17:1, 2).
“No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios” (1 Co. 10:32).
“No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado” (2 Co. 6:3).
“El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo” (1 Jn. 2:10).
▬ 3. El creyente debe agradar a todos los hombres en todo. No debe buscar su propio beneficio, es decir, su propia voluntad, ventaja, y beneficio. El creyente debe buscar la ventaja y el beneficio de otros. ¿Por qué? La razón es poderosa, y note: Es la razón misma por la que Dios actuó por nosotros; por consiguiente, es la razón por la que debemos actuar por los hombres: Para que puedan ser salvos.
Nota: Ha habido dos hombres que vivieron en la tierra de esta manera. Pablo dice eso. ¿Quiénes eran? Pablo y Cristo:
“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (l Co. 11:1).
“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mt. 16:24).
“porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:13).
“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).
“Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).
“Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” (2 Co. 9:8).
“Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gá. 5:24).
“no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).
“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Fil. 3:8).
Nota del Expositor: «El supremo llamado a todo creyente es que, en sus pensamientos y acciones, busque lo gloria de Dios y la bendición del prójimo» (San Marcos 12:30 y 31. «amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos».).
San Marcos (para su mayor comprensión en el tema). (12:29-31) Mandamientos-Dios, naturaleza de hombre, responsabilidad del-hermandad: ¿Cuál era el mayor de los mandamientos en la ley? Note que Jesús respondió sin vacilar ni equivocarse. Respondió con toda la autoridad de Dios mismo, y lo que dijo le abrió los ojos al hombre que estaba fundado sobre religiones humanas.
▬ 1. Debes saber que «el Señor nuestro Dios, el Señor uno es».
» a. Él es el Señor, Jehová, Yaweh. No hay otro. Monoteísmo (un solo Dios) es la creencia correcta. Politeísmo (muchos dioses) es una creencia falsa.
» b. Él es nuestro Dios. Hay una relación personal entre un adorador y su Dios. Es una experiencia diaria. Estamos relacionados a Él; somos su pueblo, ovejas de su prado. Por eso debemos amar, adorar y rendir culto a Dios.
» c. Él es un Señor: Es el centro de atención, el punto de concentración de nuestra vida, atención, adoración, amor, y alabanza. Él es el único que merece nuestra devoción. No hay motivo, ni excusa, para distraemos con cualquier otro tema. Él es el único Señor, el único objeto de nuestra adoración.
«Que no hay más que un Dios» (1 Co. 8:4).
«Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos» (Ef. 4:6).
«Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1 Ti. 2:5).
«Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno» (1 Jn. 5:7).
«Por tanto, tú te has engrandecido, Jehová Dios; por cuanto no hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos» (2 S. 7:22).
«Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; sólo tú eres Dios» (Sal. 86:10).
«Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová y fuera de mí no hay quien salve» (Is. 43:10-11).
«Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios» (Is. 44:6).
«Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro» (Is. 45:18).
▬ 2. El Señor nuestro Dios debe ser amado. «Amarás al Señor tu Dios.» Amar a Dios como tu propio Dios. Esta es una relación personal, no una relación distante. Dios no es impersonal, no está en algún rincón lejano del espacio, distante y apartado. Dios es personal, siempre tan cercano, y nosotros debemos estar personalmente involucrados con Dios sobre la base de una relación cara a cara. El mandamiento es «amarás al Señor tu Dios». Amar a Dios es algo vivo, y activo, no muerto e inactivo. Por eso nosotros debemos mantener una relación personal con Dios que sea viva y activa.
Note que Jesús manda amar a Dios con todo el ser. Jesús subdivide nuestro ser en tres partes: el corazón, el alma y la mente.
Note también que Jesús agrega «con toda tu fuerza». El amor es la principal obligación del hombre. El hombre es responsable de mantener una relación de amor con Dios. De manera muy práctica, amar a Dios implica exactamente los mismos factores que amar a una persona (véanse bosquejos y notas-Ef. 5:22-33).
» a. Una relación de amor incluye entrega y lealtad. El verdadero amor no da lugar a un comportamiento licencioso con otras personas. El verdadero amor no codicia y no se ocupa de una definición carnal que permita actos carnales y relaciones sensuales con otros.
Verdadero amor es entrega y lealtad a una persona. Es muy significativo lo que Dios dice al dar el primer mandamiento; con él el hombre aprende que se trata de entrega y lealtad. Dios se opone concretamente al comportamiento camal del hombre y a su tendencia de definir el amor en términos de la satisfacción de sus propios deseos. «No tendrás otros dioses» (Éx. 20:3).
» b. Una relación de amor implica confianza y respecto a la persona amada. Es amar a la persona por lo que es. Amamos a Dios porque es Dios, porque es quien es.
- Él es el Creador y Sustentador de la vida; por eso lo amamos.
- Él es el Salvador y Redentor; por eso lo amamos.
- Él es el Señor y Dueño; por eso lo amamos.
» c. Una relación de amor implica darse y rendirse uno mismo. Existe el impulso de entregarse uno mismo, de rendirse el uno al otro, no de obtener.
» d. Una relación de amor implica conocer y compartir Es el deseo de conocer y compartir, de aprender y crecer, trabajar y servir juntos.
Pensamiento. El hombre debe amar a Dios en forma suprema.
«Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna» (Jud. 21).
«Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo» (2 Ts. 3:5).
«Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma» (Dt. 10:12).
«Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días» (Dt. 11:1).
«Solamente que con diligencia cuidéis de cumplir el mandamiento y la ley que Moisés siervo de Jehová os ordenó: que améis a Jehová vuestro Dios, y andéis en todos sus caminos; que guardéis sus mandamientos, y le sigáis a él, y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma» (Jos. 22:5).
«Amad a Jehová, todos vosotros sus santos; a los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que procede con soberbia» (Sal. 31:23).
▬ 3. El Señor nuestro Dios demanda que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Debido a lo extenso de esta discusión la misma tiene un lugar aparte.
1er Titulo: Necesaria madurez del creyente. Versículos 30 y 31. Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser censurado por aquello de que doy gracias? Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. (Léase: Romanos 14:6. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios. ▬ Colosenses 3:17. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o, de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.).
Comentario de Romanos 14:6. Come carne o abstente, pero da gracias (14:6): Es difícil exagerar la importancia de este versículo para entender las diferencias entre las iglesias. La mayoría de los grupos sienten que ellos (y solo ellos) están en lo correcto en sus demandas doctrinales y prácticas. Dios soporta a los demás (a veces), pero no está contento con ellos. Pablo puede tener a los “fuertes” especialmente en mente aquí; saben que tienen razón y miran con desprecio a los débiles (v. 3). Él deja en claro que mientras los débiles realmente busquen glorificar al Señor en sus prácticas, Dios los honrará y los aceptará a ellos y a sus puntos de vista. Si solo nos diéramos cuenta de la verdad en esto, se podría evitar una gran cantidad de aspereza entre grupos distintos.
La clave es que ambos grupos se aseguren de que cualquier cosa por la que se sientan condenados, la expresen “al Señor”, es decir, en la adoración santa y profunda. Mientras Dios y su adoración sean centrales, lo complacerán. Pablo proporciona tres ejemplos en los versículos 5 y 6: observar días santos, comer carne y abstenerse de comer carne. Tanto los grupos débiles como los fuertes son aceptables para Dios, siempre y cuando estén sinceramente tratando de honrar al Señor en estas prácticas. Pueden estar equivocados al tener que seguir las leyes de alimentarias, pero Dios los honra a ellos y a sus convicciones porque están usando sus puntos de vista para adorarlo y servirlo.
La preocupación principal no solo debe ser el deseo de tener la verdad, sino también glorificar a Dios en cada área de la vida. Ya sea que coman carne o se abstengan de comerla, Dios los aceptará siempre que “den gracias a Dios”, lo cual Pablo repite para enfatizar la aceptación divina. Cualquier lado del debate que abracen, pueden estar seguros de una satisfacción de Dios si la práctica va acompañada de una sincera acción de gracias. Pablo usa un ejemplo especial de la oración de acción de gracias a la hora de comer (el pueblo judío ofreció dos oraciones a la hora de comer). Mientras estén “firmes en sus propias convicciones” (v. 5) y profundamente agradecidos (v. 6), pueden estar seguros de la bendición de Dios, en cualquier lado que elijan.
¿A quién prefería Dios: Lutero, Calvino, Wesley o Menno Simons? Pablo diría que Dios amaba, aceptaba y los usaba a todos por igual. Además, Dios usa todos los grupos que fundaron hasta el día de hoy y está complacido con cada uno de ellos, siempre que busquen la verdad y lo glorifiquen en la vida de su iglesia. Es cierto que los temas en los versículos 5–6 son prácticas más que creencias doctrinales, pero el dogma está profundamente detrás de ambas prácticas, y las dos no pueden separarse. Las prácticas siempre provienen de creencias.
Sin embargo, no podemos tomar este principio para mostrar que cualquier movimiento que se llame cristiano debe ser tolerado y aceptado. Existe la herejía, y Pablo dijo en Gálatas 1:8–9 que cualquiera que proclame “un evangelio distinto del que les hemos predicado ¡que caiga bajo maldición!”. Los movimientos de los que estamos hablando anteriormente están de acuerdo en los asuntos cardinales—La Trinidad, la deidad de Cristo, la expiación sustitutiva, la necesidad de la cruz para el perdón de los pecados—, pero difieren en cuestiones no cardinales como la soberanía versus la responsabilidad o el momento de la segunda venida. En esto podemos respetarnos y estar en desacuerdo sin rencor.
Comentario de Colosenses 3:17. (3:17) Deberes del creyente: En tercer lugar, el creyente debe tener un corazón que hace todo en nombre de Cristo. Cualquier cosa que haga en palabras o hechos, lo hace en el nombre del Señor Jesús.
▬ 1. El creyente tiene una elección. Es él quien habla y actúa, nadie habla ni actúa por él. Ya sea que lo haga o no por Cristo, es su elección. El mandamiento está allí: “hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús”, pero la elección acerca de qué hablar y qué hacer es de él. El creyente y solo él es responsable por sus palabras y sus actos.
▬ 2. El creyente debe hacer todo en el nombre del Señor Jesús. ¿Qué significa esto? Significa que el creyente sabe algo: El nombre de Cristo es el único nombre que Dios acepta en su presencia. Por lo tanto, las únicas personas que Él acepta son aquellas que vienen a Él en el nombre de Cristo. No existe otro nombre entre los hombres por el cual los hombres puedan ser salvos. Por lo tanto, el creyente se acerca a Dios “en el nombre de Jesucristo”, es decir, entregando su vida a Cristo y viviendo por Cristo. Esta es la razón por la cual el creyente no se atreve a hablar o a actuar fuera del nombre de Cristo. Hacerlo, sería la prueba de que no se ha acercado a Dios en Cristo, que su proclama es una proclama falsa.
Nuevamente, ¿qué significa hacer todo en el nombre del Señor Jesús? Significa…
- vivir; moverse y estar con todo el ser en el nombre de Cristo
- confiar y depender del nombre de Cristo en todo lo que hacemos.
- invocar el nombre de Cristo en todo aquello que decimos y hacemos
- representar a Cristo en todo lo que decimos y hacemos.
Dicho simplemente, no debemos hacer nada que deshonre a Cristo. Cada vez que hablamos, Cristo está y llena nuestra conversación; y cada vez que actuamos, Cristo es honrado por nuestro comportamiento. Siempre debemos recordar que: Cristo escucha cada palabra y ve cada hecho. Lo amamos con todo nuestro corazón; por lo tanto, nunca debemos herirlo o causarle dolor a Él con lo que decimos o hacemos. Buscamos diligentemente solamente honrarlo por su nombre.
“Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lc. 24:47).
“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo” (Jn. 14:13).
“Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre” (Jn. 20:31).
“Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Ef. 5:20).
▬ 3. La respuesta del creyente es dar gracias. Dios Padre se ha vuelto el Padre del creyente por Cristo y solo por Cristo. Por lo tanto, el creyente constantemente debe agradecer a Dios Padre. Pero note que hasta en la acción de gracias, el creyente se acerca a Dios solo por Cristo. Tan importante como dar las gracias y alabar a Dios, es que una persona se acerque a Dios por Cristo. Dios no aceptará a nadie aparte de Cristo, ni siquiera ofreciendo las gracias ni las alabanzas.
“Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios” (1 Co. 10:31-32).
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Col. 3:23).
2º Titulo: Cuidadoso caminar para no ser tropiezo. Versículo 32. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios (Léase: Romanos 14:13. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. ▬ 1ª a Timoteo 4:16. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.).
Comentario Romanos 14:13. La advertencia contra los que sean de tropiezo (14:13): Se suponía que los fuertes iban a liderar el camino en la iglesia dialogando con los débiles sobre los conflictos. En cambio, agravaron la situación al menospreciar a sus adversarios. Después de dar instrucciones a ambos grupos para que dejen de emitir juicios, Pablo utiliza un juego de palabras excelente para dirigir la atención hacia los fuertes y su responsabilidad en esta situación. Él les dice que en lugar de “juzgar” (krinō) sobre los débiles, deberían “decidir” (krinō; “proponerse” en la NVI) “no poner tropiezos ni obstáculos” a los creyentes débiles. El verbo puede significar tanto “juzgar” como “proponerse” o “decidir” una cosa. Les exhorta a proponerse no condenar a los débiles (v. 13a) o herirlos (v. 13b), sino a edificarlos. En lugar de juicios negativos, quiere que los fuertes hagan discernimientos positivos.
Pablo les dice que no pongan dos cosas delante de los débiles que son prácticamente sinónimos. Un “tropiezo” (proskomma) es un estorbo en la vida de una persona que la lleva a caer espiritualmente en pecado. Un “obstáculo” (skandalon) representa un enredo o trampa que atrapa algo. Ambos términos se refieren a una serie de transgresiones que destruyen la fe de una persona y conducen a la apostasía.
Pablo no especifica cómo se lleva a cabo esto, pero existe un acuerdo general sobre el proceso probable que causa el fracaso de la fe de muchos de los cristianos débiles. El obstáculo está relacionado con la comida que los débiles creen que es inmunda (v. 14). Los argumentos contundentes de los fuertes podrían hacer que muchos de los débiles violen sus conciencias al comer carne sin estar “firmes en sus propias opiniones” (v. 5). Cuando esa convicción fue revocada, la fe de los débiles fue quitada. Abandonarían no solo sus creencias con respecto a las leyes alimentarias sino también la fe cristiana en general.
Por eso debemos aprender a respetar las convicciones religiosas honestas de quienes nos rodean, siempre y cuando estén anclados en la palabra y en la Trinidad. Un buen ejemplo serían las creencias que algunos cristianos tienen sobre el alcohol, las películas, los juegos de cartas y el baile. Aquellos que se sienten libres de participar en tales cosas mientras ejerzan su juicio nunca deben burlarse o menospreciar a aquellos que creen de manera diferente. Hacer que se adhieran a sus estándares podría dañarlos espiritualmente y causar su caída. En resumen, los fuertes no deben hacer alarde de su libertad frente a los débiles y, por lo tanto, hacerles daño espiritualmente. Más bien, debemos respetar sus conciencias, darnos cuenta de que Dios los acepta tal y como son y no participar en el consumo de alcohol, ir al cine, etc., cuando estemos con ellos.
Comentario de 1ª a Timoteo 4:16. Ministro: El buen ministro cuida de sí mismo y de su doctrina. Las palabras “ten cuidado” (epeche) significan mantenerse alerta o seguir prestando atención a uno mismo y a sus enseñanzas.
=» Guarda su cuerpo, lo mantiene en forma tanto física como moralmente. Huye de la tentación que lo asalta y seduce y controla sus pensamientos manteniéndolos puros de la lujuria del mundo y la carne. No come demasiado ni sucumbe a pensamientos o hechos inmorales. No cede a la avaricia ni busca posesiones o riquezas de este mundo.
=» Guarda su espíritu y lo mantiene en forma. Adora a Dios cada dia y vive a diario en la Palabra de Dios y en la oración. Comparte el glorioso evangelio de Cristo, predicando y exhortando a las personas mientras vive cada día.
=» Cuida de su estudio y su enseñanza, evitando doctrinas profanas, enseñanzas, filosofías, ideas y fábulas de hombres.
Observe lo que hace. Persiste en las instrucciones de la Palabra de Dios. La palabra “persiste” (epimene) quiere decir quedarse al lado de ellas”, “aferrarse a ellas”. “completarlas. ¿Por qué? Porque haciendo esto se salva a sí mismo y a lo que le oyeren.
“Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 10:22).
“sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Co. 9:27).
“No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro” (1 Ti. 5:22).
“La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Stg. 1:27).
“Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado” (1 P. 1:13).
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).
“conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna” (Judas 21).
“He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona” (Ap. 3:11).
3er Titulo: Renuncia de sí mismo para beneficio de la obra de Dios. Versículo 33. como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos. (Léase: Filipenses 2:5 al 8. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. ▬ 2ª a los Corintios 12:15. Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.).
Comentario de Filipenses 2:5 al 8. (2:5) Jesucristo, Humildad: Jesucristo es el ejemplo supremo de la humildad. Como se ha dicho, este es uno de los pasajes más importantes jamás escritos sobre Jesucristo. Muy sencillamente, el pasaje dice que Jesucristo es Dios, sin embargo, Él se humilló y se convirtió en hombre. Jesucristo es la Persona que moró en toda la gloria de la perfección, pero Él se humilló y vino a este mundo corruptible que poco sabe más que de egoísmo, codicia y muerte. Simplemente imagine el enorme paso descendente que tuvo que dar Cristo para convertirse en un Hombre. Es totalmente imposible entender la humildad que se necesitó. Sin embargo, esto es exactamente lo que Él hizo y es lo que nosotros debemos hacer. La misma mente que existió en Jesucristo – que hizo que Cristo dejara todo lo que era y tenía- esa misma mente debe estar en nosotros. La única manera de poder resolver los problemas del mundo es que cada persona deje que la mente de Cristo fluya en su mente. Considere los problemas de…
- guerra • egoísmo • indulgencia • hambre • odio • orgullo • extravagancia • falta de techo • enojo • altivez • avaricia • pobreza • peleas • acaparamiento • codicia • enfermedad • abuso • arrogancia • robos • celos • prejuicio • maldición • envidia • inmoralidad.
La lista podría seguir y seguir. ¿Cómo podrán resolverse estos problemas a no ser que demos un paso adelante desde dónde estamos hasta dónde está la gente necesitada? Salvo que descendamos y nos humillemos, descendamos hasta donde se encuentra la gente que sufre, estos problemas nunca serán resueltos. Si somos realistas, la mayoría de las personas nunca lo harán. La mayoría de las personas no llevarán todo lo que son y tienen ni descenderán a donde realmente están las necesidades. Pero el cristiano debe hacerlo. Este es el tema de este pasaje: Jesucristo fijó y centró su mente en humillarse a sí mismo. Tomó todo lo que era y todo lo que tenía y descendió donde estábamos nosotros y satisfizo nuestra necesidad. Ahora…
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”.
Tome la mente de Cristo y deje que fluya a través de usted. Deje que la mentalidad de la humildad y de la sumisión atraviese su mente. Tome todo lo que es y lo que tiene y descienda a dónde realmente están las necesidades. Haga todo lo que pueda para resolver la división y las camarillas, las quejas y las murmuraciones, la ambición egoísta y el orgullo, el deseo de posición y poder, la codicia y el egoísmo, el dolor y la aflicción, tanto en la iglesia como en el mundo. Humíllese y haga todo lo que pueda para resolver los terribles problemas que afligen a la iglesia y al mundo. Humíllese como lo hizo Cristo y forme parte de la solución y no del problema. Mire la mente de Cristo. Tómela como se la describe meticulosamente en las notas que siguen. No pierda la oportunidad de una eternidad, del glorioso privilegio de poseer la mente de Cristo mismo.
(2:6) Jesucristo, deidad: Cristo es de la misma naturaleza que Dios. Esto es algo crítico de advertir, puesto que significa…
- Que Jesucristo no era como Dios; Él es Dios.
- Que Jesucristo no logró simplemente un alto nivel de justicia cuando estuvo en la tierra. Él era la personificación misma de la justicia.
- Que Jesucristo no caminó simplemente de manera más perfecta que como caminan otros hombres, sino que Él era la misma imagen (esencia) de la perfección.
- Que Jesucristo no se convirtió en Dios cuando estuvo en la tierra. Había sido Dios durante toda la eternidad.
En este versículo hay tres puntos que demuestran claramente que Jesucristo es Dios. Que ha sido Dios a lo largo de toda la eternidad.
▬ 1. Jesucristo es del “ser” de Dios. La palabra “ser” (huparchon) significa existencia, lo que es una persona por dentro y por fuera. Es la esencia misma de una persona, lo que es una persona; esa parte de la persona que no puede cambiar. Es lo que una persona es y todo lo que es.
Esta es una verdad sumamente gloriosa porque significa que Jesucristo es Dios; Él es el mismo ser de Dios.
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Jn. 1:1).
▬ 2. Jesucristo es en forma de Dios. La palabra forma (morphe) significa el ser permanente y constante de una persona. Es la propia esencia de una persona, esa parte de él que nunca cambia. Es el ser inmutable. Barclay argumenta que hay otra palabra otra palabra griega que se traduce como “forma” (schema). En contraposición, significa la forma efímera, exterior de una persona que siempre está cambiando. Por ejemplo, un hombre siempre cambia (Schema) en su apariencia por edad o por moda. Pero su masculinidad (morphe) no cambia nunca.
Esto significa algo glorioso. Jesús es de la misma esencia y ser e imagen de Dios. Él es divino, inmutable Dios mismo. Mora en la misma perfección y esencia de Dios; posee los mismos atributos de Dios.
“El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (He. 1:3).
“Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación” (Col. 1:15).
▬ 3. Jesucristo es “igual a Dios” (griego). La palabra “igual” (isa) significa estar en una base de igualdad con Dios; poseer todas las virtudes y atributos de Dios mismo. Advierta también la palabra “aferrarse” (arpagmon). Es la imagen de un ladrón tratando de arrebatar o tomar algo que no es suyo. Cuando Jesucristo estuvo en la tierra, Él argumentaba constantemente…
- Que era Dios.
- Que era el Hijo de Dios.
- Que tenía la naturaleza de Dios.
- Que era uno con Dios.
- Que estaba en pie de igualdad con Dios.
¿Era Él un ladrón? ¿Estaba aferrándose y robando el título de Dios o era realmente Dios?
La respuesta es una gloriosa verdad. Jesucristo no tuvo que robar ni arrebatar para ser igual a Dios. Él no tuvo que robar ni aferrarse a la deidad de Dios. Ya estaba en pie de igualdad con Dios.
“Yo y el Padre uno somos” (Jn. 10:30).
“Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios” (Jn. 10:32-33).
“Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Jn. 8:58).
(2:7) Jesucristo, Humillación, Condescendencia: Cristo se despojó a si mismo y se convirtió en un hombre. Recuerde que estamos tratando el tema de la humildad, el hecho de que Jesucristo dio un gran paso descendente del cielo a la tierra. El paso descendente fue tan grande y lejano que los teólogos no lo denominan la humildad de Cristo, sino la humillación de Cristo. El Señor Soberano del universo, Él que existió…
- En eternidad y perfección.
- En gloria y majestuosidad.
- En dominio y poder.
…descendió y se convirtió en hombre. Pero aún más: Él que era el Señor y Amo del universo, que merecía todo el honor y el servicio de todas las criaturas vivientes, tomó para si la forma de un siervo. Él se convirtió en el siervo de los hombres, no sólo de Dios, sino en siervo de los hombres. ¡Imagine!
=» El Señor al que debemos servir, vino y nos sirvió a nosotros.
=» El Señor al que debemos amar, vino y nos amó a nosotros.
=» El Señor al que debemos adorar, vino y nos adoro a nosotros.
=» El Señor al que debemos atender, vino y nos atendió a nosotros.
=» El Señor al que tenemos que ministrar, vino y nos ministró a nosotros.
=» El Señor al que tenemos que buscar, vino y nos buscó a nosotros.
La gran distancia entre la majestuosidad de Cristo en el cielo y la humillación de Cristo sobre la tierra no tiene medida. Nuestro entendimiento de la distancia alcanzaría nada más que a un pequeño balde con agua en comparación con el enorme océano. Pero se nos instruye que dejemos que la misma mentalidad de humildad fluya a través de nosotros. Por ende, debemos estudiar la profunda humildad de Jesucristo y poner todo nuestro empeño en comprenderla y practicarla. Hay dos enunciados en este versículo que requieren un estudio diligente.
▬ 1. Jesucristo no se hizo de ninguna reputación, esto es, Él se despojó. La palabra “despojó” (ekenosen) significa vaciar por completo. Es la imagen de derramar el agua de un vaso hasta que se vacíe o de arrojar algo hasta que no quede nada. La misma imagen de estar completamente despojado motiva un sentimiento de cuán lejos fue Cristo al humillarse por nosotros. ¿Qué fue lo que se derramó o despojó de Jesucristo cuando dejó el cielo y vino a la tierra? (Esto es lo que los teólogos denominan teoría de la kenosis.) Advierta que este pasaje no lo dice. Sólo dice que Cristo se despojó. Otros pasajes de las Escrituras, sin embargo, dan alguna indicación.
» a. Cristo no dejó de lado su deidad cuando vino a la tierra. No podía dejar de ser quién era: Dios. Ninguna persona puede jamás dejar de ser quien es. Puede que una persona adquiera rasgos diferentes y se comporte en forma diferente; una persona puede cambiar su comportamiento y su aspecto, pero siempre es la misma persona en cuanto a su ser, naturaleza y esencia. Jesucristo es Dios, por lo tanto, Él es siempre Dios, Él siempre posee la naturaleza de Dios.
» b. Cristo dejó de lado algunos de sus derechos como Dios:
=» Dejó de lado su derecho a experimentar sólo la gloria y la majestad, la honra y la adoración del cielo. Al venir a la tierra como hombre, iba a experimentar cualquier cosa menos gloria y majestad, honra y adoración. Los hombres lo tratarían de manera muy diferente a como se trata a un ser celestial.
=» Dejó de lado su derecho a aparecer sólo en el cielo y a aparecer sólo como el Dios soberano del cielo. Al llegar a la tierra como un hombre, por supuesto, debía aparecer como un hombre en la tierra.
Matthew Henry hace una argumentación breve pero excelente sobre este hecho:
“Él se despojó, se desvistió de los honores y las glorias del mundo superior, y de su apariencia anterior, para vestirse con los trapos de la naturaleza humana”
Como dijimos anteriormente, Jesucristo se despojó de determinadas cosas: Del derecho a aparecer solo en el cielo y a experimentar la gloria del cielo. Esto es exactamente lo que dijo el propio Jesucristo cuando estaba por ser crucificado y por regresar al cielo. Le estaba orando al Padre cuando decía:
“Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese” (Jn. 17:5).
=» Este es también tema de otros pasajes de las Escrituras.
“Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (He. 2:16-18).
“Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (He. 4:14-16).
▬ 2 Jesucristo fue “hecho semejante a los hombres”. La palabra “hecho” (genomai) significa convertirse; un ingreso definido en el tiempo. No es un estado permanente. Jesús se volvió hombre, pero no iba a ser un estado permanente. Era sólo para un período, un periodo en particular. En la plenitud del tiempo Él hizo una entrada definitiva al mundo como hombre.
Pensamiento 1: Advierta que Jesucristo no vino a la tierra como un príncipe o algún gran líder. No vino a recibir el homenaje y el servicio de los hombres. Vino como el más humilde de los hombres, como un siervo para servir a los hombres. “Fue criado cruelmente, probablemente trabajando con su supuesto padre en su oficio. Toda su vida fue una vida de humillación, crueldad, pobreza y desgracia. No tenía dónde apoyar la cabeza, vivía entre pordioseros, era un hombre de angustias y conocedor del dolor, no aparecía con pompa exterior ni ninguna señal que lo distinguiera de los demás hombres. Esta fue la humillación de su vida”.
“Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve” (Lc. 22:27).
“Se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciño. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido” (Jn. 13:4-5).
“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Co. 8:9).
“Sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Fil. 2:7).
(2:8) Jesucristo, Muerte; Humillación; Condescendencia: Cristo se humilló a sí mismo hasta el punto de la humillación completa, hasta el punto mismo de la muerte, “y muerte de cruz”. Advierta dos puntos significativos.
▬ 1. Jesucristo se humilló ante el Padre. Fue obediente a Dios el Padre. Fue voluntad del Padre que Cristo viniera a la tierra y que muriera por los pecados de los hombres. Y Cristo lo hizo.
Él obedeció a Dios el Padre.
“Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre” (Jn. 10:18).
“Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí” (Jn. 14:31).
“Porque, así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno [Cristo], los muchos serán constituidos justos” (Ro. 5:19).
“Y diciendo luego: He aquí que vengo, oh, Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último” (He. 10:9).
▬ 2. Jesucristo se humilló ante los hombres. Voluntariamente permitió que los hombres lo mataran. No tenia por qué cargar con tal humillación y rebelión, pero lo hizo. Sólo imagine lo que involucra la muerte de la cruz.
=» Cristo se humilló al morir.
=» Cristo se humillo al salir del mundo (dimensión) espiritual y eterno para pasar al mundo físico y corruptible a fin de morir.
=» Cristo se humilló al dejar de lado su gloria y majestad eternas y convertirse en hombre con el propósito de morir.
=» Cristo se humilló para sufrir rechazo, negación, maldición, abuso, arresto, tortura y asesinato en manos de hombres rebeldes, qué Él había originariamente creado para el gozo de la eternidad, hombres rebeldes a los que vino a salvar.
=» Cn`sto se humilló para tomar sobre si todos los pecados de los hombres y cargar con el peso y el sufrimiento de todos ellos.
=» Cristo se humilló para cargar con el juicio y la sentencia y el castigo del pecado por cada hombre.
=» Cristo se humilló para sufrir la horrible experiencia de que Dios el Padre le diera la espalda.
=» Cristo se humilló para sufrir la justicia y la ira terribles de Dios en contra del pecado.
=» Cristo se humilló para cargar eternamente con el dolor de sufrir por el pecado. Cristo es eterno, por lo tanto, su muerte está siempre ante el rostro de Dios.
(¡Simplemente imagine! Está más allá de nuestra comprensión, pero la agonía eterna del Señor es un hecho debido a la naturaleza eterna de Dios.)
Podríamos continuar tratando el tema, pero está claramente expuesto en las Escrituras. Jesucristo no sólo se humilló para convertirse en el siervo de los hombres, sino que se humilló a sí mismo para sufrir el grado máximo de humillación:
=» Jesucristo se convirtió en pecado por los hombres y murió por los pecados de los hombres ante la justa ira de Dios.
En un sentido, colgando allí de la cruz, Cristo no era siquiera un hombre. Él era el pecado, la personificación misma del pecado. De alguna forma Él abarcó todo el pecado del mundo y murió por los pecados de los hombres.
“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Co. 5:21).
“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)” (Gá. 3:13).
“Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos” (He. 2:9).
“Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).
“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 P. 3:18).
Pensamiento 1: Recuerde el tema de este pasaje: El hecho de que debemos dejar que la humildad de Jesucristo fluya en y a través de nosotros. Debemos ser humildes, andar en humildad ante cada uno de nosotros, llegar al extremo de la humildad, incluso si significa humillación ante el otro. ¿Por qué? Para que la iglesia pueda ser unificada. La unidad debe prevalecer entre nosotros. Debemos vivir y respirar unidad..
No debe haber discordia en la iglesia de Dios:
- ni divisiones • ni celos • ni verdad negativa • ni quejas • ni ambición personal • ni degradación de otros • ni murmuración • ni búsqueda propia • ni aires de superioridad • ni críticas • m prejuicios
Pero advierta: La única forma en que podemos llegar a conocer una unidad de este tipo es dejar que la mente de Cristo cautive nuestra mente. Debemos estudiar, pensar y aprender la humildad de Cristo. Debemos dejar que su humildad fluya en y atreves de nosotros.
Comentario de 2ª a los Corintios 12: 15. Yo, con mucho placer gastaré [todo] y me gastaré por vosotros. Si os amo hasta el extremo, ¿deberé acaso ser menos amado?
» a. «Yo, con mucho placer gastaré [todo] y me gastaré por vosotros». En esta oración Pablo enfatiza el pronombre yo, el cual posee la intensidad de «yo mismo». Se señala a sí mismo como el padre espiritual de ellos, quien ofrece liderazgo y determina las cosas. En segundo lugar, escribe una frase adverbial superlativa: «mucho placer»; es decir, sin reservas se ofrece a sí mismo por los corintios (compárese 6:11–12; 7:3; Fil. 2:17). Pablo no toma en cuenta las fallas y deficiencias de los cristianos en Corinto y les da a conocer que se ha sacrificado por ellos.
El texto griego contiene un juego de palabras que hemos podido duplicar en español: gastaré y me gastaré. En el caso de verbo transitivo gastar, le hemos suplido un complemento («todo»), el cual no existe en el texto griego. En otros casos donde aparece este verbo, se provee un complemento (p. ej., «[la mujer] había gastado todo lo que tenía» [Mr. 5:26]). Lo que Pablo está diciendo es que, sin ninguna duda de su parte, gastaría todo lo que posee (dinero, recursos, energía, tiempo y talentos) por el bienestar de los corintios. Les dijo a los ancianos de Éfeso que no había deseado poseer la plata, el oro o las ropas de nadie; trabajó con sus propias manos para suplir sus necesidades y las de sus compañeros (Hch. 20:33–34; véase también 1 Ts. 2:9). En Corinto, Pablo realizó labores manuales (fabricación de tiendas de campaña) para sustentarse económicamente, y de esta forma liberó a la iglesia de cualquier obligación financiera en cuanto a él. Entonces, en un sentido, Pablo gastó sus propios recursos en los corintios.
El apóstol voluntariamente decidió llevar la carga una milla más, para el beneficio de su pueblo en Corinto. Dijo que con mucho gusto se gastaría por ellos; que daría hasta lo último por ellos. Ambos verbos, «gastaré» y «me gastaré», controlan la conclusión del versículo 15a: «por vosotros». Pero el griego contiene más; dice literalmente: «por vuestras almas», lo cual significa: «por vuestras vidas temporales». El alma se compone de ser y existencia, y es «la sede y el centro de la vida que trasciende la vida terrenal». Pablo está dispuesto a sacrificarse a sí mismo con el propósito de proveer una vida genuina, es decir, una vida completa y total para los corintios.
» b. «Si os amo hasta el extremo, ¿deberé acaso ser menos amado?» Así como Pablo les dijo a los tesalonicenses que los amaba a tal extremo que compartía el evangelio y su vida con ellos (1 Ts. 2:8), así mismo les dijo a los corintios que los amaba profundamente (11:11). Como padre, amaba a los miembros de las iglesias al punto de engreírlos, especialmente a los corintios. Sin embargo, Pablo esperaba un amor recíproco (6:12–13) para edificar una relación saludable.
No existe ningún rastro de incertidumbre en la declaración de Pablo acerca del amor, cuando escribe: «Si os amo». Esto es un hecho y no un deseo irreal. Pablo ama a los corintios más que otras congregaciones. En total habían recibido cuatro epístolas (dos canónicas, una carta anterior [1 Co. 5:9] y una carta dolorosa [2:3]), dos visitas, y muchos enviados (Silas, Timoteo, Apolos y Tito). Los miembros de esa iglesia debieron haber respondido con afecto genuino y respeto. Sin embargo, sucedió lo opuesto, ya que recibió más amor de parte de otras iglesias que la congregación de Corinto. Algunas traducciones tratan al versículo 15b como una oración declarativa: «Aunque amándoos más, sea amado menos». Pero si hacemos de esta oración una pregunta, entonces el tono de voz de Pablo se tranquiliza. Concordamos con todas las versiones modernas que promueven una declaración retórica.
¿Debería acaso Pablo, debido a su abundante amor por la gente de Corinto, ser amado menos? Pudo haber exigido sus derechos e insistir en el amor recíproco. Pero se abstiene de exigencias extremas para que su amor pueda tocar los corazones y las vidas de los corintios. El amor no siempre es recíproco; en ciertas circunstancias significa que hay que amar lo que no se puede amar, que hay que gastar dinero, tiempo y energías sin recibir las gracias. James Denney escribe: «Gastar y ser gastado, y no dejar nada hasta que todo se haya acabado; la vida misma no es algo que sea demasiado para dar, con tal de que el amor triunfe sobre la injusticia».
Semana del 23 de febrero al 1º marzo de 2026.
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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Lección: 1ª de Samuel 30:17 al 21. 17. Y los hirió David desde aquella mañana hasta la tarde del día siguiente; y no escapó de ellos ninguno, sino cuatrocientos jóvenes que montaron sobre los camellos y huyeron. 18. Y libró David todo lo que los amalecitas habían tomado, y asimismo libertó David a sus dos mujeres. 19. Y no les faltó cosa alguna, chica ni grande, así de hijos como de hijas, del robo, y de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David. 20. Tomó también David todas las ovejas y el ganado mayor; y trayéndolo todo delante, decían: Este es el botín de David. 21. Y vino David a los doscientos hombres que habían quedado cansados y no habían podido seguir a David, a los cuales habían hecho quedar en el torrente de Besor; y ellos salieron a recibir a David y al pueblo que con él estaba. Y cuando David llegó a la gente, les saludó con paz.
RECUPERANDO TODO LO ROBADO POR EL ENEMIGO: Recuperar lo robado por el enemigo se fundamenta en la promesa bíblica de restauración divina, donde Dios promete restituir, a menudo siete veces más, la paz, salud, finanzas y relaciones perdidas. Inspirado en la victoria de David en 1 Samuel 30, se insta a fortalecerse en Dios, orar con fe y actuar para recuperar el botín.
- Fundamento Bíblico: (Proverbios 6:31.) establece que, si el ladrón es encontrado, devolverá siete veces lo robado.
- Acciones Clave: No permitir que la amargura, temor o desánimo controlen la situación, y en su lugar, orar, reprender al enemigo y actuar con fe.
- Promesa de Victoria: Dios promete restaurar, sanar y prosperar a sus siervos, permitiéndoles recuperar incluso más de lo que se perdió, similar a las historias de David y Job.
- Oración: Se enfatiza la confianza en el poder de Dios como restaurador, intercesor y proveedor para recuperar la paz, la salud y los bienes materiales.
La recuperación no es solo sobrevivir, sino entrar en una vida espiritual abundante tras el ataque.
El diablo está decidido a robar, matar y destruir todo lo que te pertenece o debería pertenecerte (Juan 10:10). Pero fuiste llamado a resistirlo, a usar tu autoridad y a mantenerte firme. Fuiste llamado a proteger lo que te pertenece y a reclamar lo que te ha robado.
Sin embargo, muchas veces, cuando los cristianos sufren una pérdida, se retraen. Entran en modo de huida en lugar de lucha. Están tan absortos en sus circunstancias que no están preparados para la batalla. Y como dice Billy Burke: «No puedes vencer a un diablo que está siempre presente siendo cristiano a tiempo parcial».
Pero Dios es un Dios de restauración. Su voluntad es que recuperes todo lo que te han robado y vivas en VICTORIA.
¿Qué te ha robado el diablo? ¿Fue una relación, tu salud, tus finanzas, algo físico? ¿Lo quieres de vuelta? Dios está listo para que te unas al bando del diablo y reclames lo que te pertenece por derecho. ¡Es hora de recuperarlo! Aquí te compartimos cómo reclamar lo que el diablo te ha robado.
Referencias bíblicas: San Juan 10:10. «El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.»
Proverbios 6:31. «Pero si es sorprendido, pagará siete veces; Entregará todo el haber de su casa».
Nota: (En la Gracia de Dios). “No te regocijes cuando caiga tu enemigo, ni cuando tropiece, se alegre tu corazón; no sea que Jehová lo vea, y le desagrade, y aparte de él su ira.” (Proverbios 24:17)
“Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer pan; y si tiene sed, dale de beber agua; porque así amontonarás brasas de fuego sobre su cabeza, y el Señor te lo recompensará.” (Proverbios 25:21)
Comentario general del contexto bíblico: David persigue a los amalequitas, 30:9–19. Leyendo este relato, impresiona la fuerza y resistencia de David. Llegaron al tercer día de su marcha desde Afec y al descubrir la tragedia en Siclag, emprendieron inmediatamente una marcha forzada para perseguir al enemigo. Llegando al arroyo de Besor, unos 25 km. al sur, la tercera parte de su regimiento no pudo continuar. ¡Está exhausto! Se cree que este arroyo será el mismo que Ghuzzeh o Sheriah que corre una distancia, comenzando en el monte de Judá y desembocando en el mar Mediterráneo al sur de Gaza. Besor quiere decir “frío” en hebreo. Pero aun con las aguas frescas del arroyo, los 200 hombres exhaustos no podían más. La palabra agotados del v. 10 se usa solamente aquí en el AT. De la misma raíz es la palabra cadáver en hebreo o sea el cuerpo muerto. La LXX tiene aquí una palabra que se puede traducir “los extenuados”. Así se quedaron al lado del arroyo y David y sus 400 hombres siguieron hacia adelante.
Afortunadamente encontraron a un esclavo egipcio que los amalequitas habían dejado moribundo. Estaba enfermo y sin haber comido por tres días, ya estaba próximo a la muerte. David lo resucita dándole comida y agua, aun antes de saber quién era (v. 12). En el Salmo 9 David expresa su compasión por los menesterosos (especialmente en los vv. 12 y 18). Quizás es porque David mismo había experimentado aflicción y necesidad (v. 13). Y cuando uno ha sido consolado, puede consolar a los que están en cualquier tribulación (2 Cor. 1:4). En agradecimiento el egipcio consintió en guiarles hasta donde los amalequitas tenían su campamento. Puso una condición: que no le mataran ni le entregaran a su amo. Así que el hombre enfermo, abandonado y desprovisto de todo encontró con David la vida y la libertad. Es un lindo cuadro de lo que el Hijo de David, el Señor Jesucristo, nos provee cuando nos salva.
En su informe a David el egipcio mencionó que su incursión fue contra los quereteos, los judíos y los de Caleb. Esto corresponde al sudoeste, sur central, y sudeste del Néguev o sea el desierto. Fue una incursión amplia. Los quereteos servían a los filisteos y habitaban en la costa (ver Eze. 25:16). Lo más curioso es que hubiera entre ellos mismos los que luego servían fielmente a David (2 Sam. 8:18), siguiéndole aun en sus sufrimientos (2 Sam. 20:7). Los peleteos asociados con ellos quizás eran filisteos, pero seguramente extranjeros. Estos eran muy dedicados a David y cuando él murió no se mencionan más (1 Rey. 1:44 es la última vez).
David cae sobre los amalequitas emborrachados y los mata a todos menos 400 jóvenes que escaparon en camellos. El camello no era muy comúnmente empleado por los israelitas. Se lee más bien de las tribus nómadas usándolos para llevar cargas al cruzar los desiertos. Sin embargo, David comienza a usarlos al ser coronado rey de Israel (ver 1 Crón. 12:20). De ahí en adelante los mantiene siempre, siendo el encargado un ismaelita (1 Crón. 27:30). Es muy posible que viendo a aquellos 400 jóvenes escapando en sus dromedarios, David se dio cuenta de que estos animales le podrían ser útiles en el reino. Dios le había dicho a Saúl que matara hasta los camellos de los amalequitas (1 Sam. 15:3).
David libró a todos. Hay que notar que libró se usa dos veces (v. 18). Es la misma palabra usada por Dios en el v. 8 donde promete darle victoria. Aquí se recalca el hecho de que lo dicho por Jehovah se cumplió al pie de la letra. No puede ser de otra manera. La palabra de Dios es fiel y segura. Además, David recuperó todos los bienes. Quiere decir que los restauró a su dueño.
David reparte los bienes, 30:20–31. David no lo sabía, pero mientras él iba venciendo a los amalequitas, Saúl y todo Israel estaban siendo vencidos por los filisteos. David actuaba en obediencia a la voluntad de Dios y Saúl sufría las terribles consecuencias de su constante desobediencia. Los bienes que David y sus hombres habrán recuperado debían haber sido realmente abundantes. El v. 16 dice que era un gran botín. Es interesante que la misma palabra botín se usa en Proverbios 31:11 y se traduce “ganancias”. Ahí el esposo de la mujer virtuosa no tendrá que buscar botín o riquezas fuera del hogar. Ella es la que enriquece su vida y él puede confiar en su fidelidad.
Al llegar otra vez al arroyo donde había dejado a los 200 exhaustos, se ve que algunos hombres querían privarles a ellos de todo. Querían castigarles por no haber seguido a la pelea con todos. El texto les llama a estos hombres “malos y perversos” en el v. 22. Pero es la misma palabra hebrea que vimos en 10:27 donde los perversos menospreciaron a Saúl en su coronación. David los tenía y Saúl los tenía. Se supone que, por ser parte del pueblo escogido, todos serían buenos. Pero se ve que había también gente inconversa e impía entre ellos. No todos conocían a Dios personalmente, aunque vivían bajo la señal del pacto y tenían muchas oportunidades de entrar en una relación transformadora con el Dios viviente.
David actuaba bíblicamente al anunciar su decisión respecto a los que se habían quedado (v. 23, 24). Números 31:27 había establecido el principio. Y siempre se recordaba en Israel esta regla (v. 25). Es una regla o norma que tiene su aplicación incluso en la obra de la Iglesia, que todos compartan por igual. Cuando Guillermo Carey partió para la India en 1793 sus últimas palabras eran estas: “Allá en la India hay una mina de oro. Yo descenderé y cavaré, pero vosotros aquí tendréis que sostener las sogas.” Y estos que se habían quedado con el equipaje (v. 24), iban a compartir los frutos por igual con los que habían ido a la guerra. Ellos eran parte del ejército y habían sido parte de la victoria.
A cada uno le tocará su porción del botín. Pero a David como el jefe y comandante, le tocaría una porción mucho más grande. No los usó para enriquecerse personalmente. Envió porciones a la gente de varios pueblos en el Néguev, probablemente gente que había sido atacada y despojada de sus bienes por los amalequitas y sus aliados. Betel es más bien Betuel, unos km. al norte de Arad. Las demás ciudades están bien desparramadas desde Estemoa y Jatir al poniente hasta Hebrón y Horma al oriente. Los de Jerameel y los queneos habitaban en el extremo sur.
Notamos que David no envió nada a Queila o Zif, los pueblos que le habían entregado. No se vengó de ellos, pero los ignora y les hace caso omiso. David envió lo que él llamaba un regalo (v. 26). La palabra regalo es lit. una bendición dada o pronunciada sobre alguien. Lleva la idea de un favor o de buena voluntad como también felicidad. Así es que David da la gloria a Dios por la victoria y quiere compartirla con otros. Esto es lo más precioso. Jonatán dijo acerca de su padre Saúl: “Mi padre ha ocasionado destrucción al país” (14:29). Pero de David se escribe que él bendijo al pueblo. Hay una bendición en bendecir la vida de otros (1 Ped. 3:9). El evangelio tiene el poder de bendecir (Rom. 15:29). Por lo tanto, nosotros podemos con el evangelio bendecir la vida de otros.
1er Titulo: El enemigo es destruido y el pueblo de Dios libertado. Versículos 17 y 18. Y los hirió David desde aquella mañana hasta la tarde del día siguiente; y no escapó de ellos ninguno, sino cuatrocientos jóvenes que montaron sobre los camellos y huyeron. Y libró David todo lo que los amalecitas habían tomado, y asimismo libertó David a sus dos mujeres. (Léase: Génesis 14:14 al 16. Oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan. Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco. Y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente. ▬ Deuteronomio 6:17 al 19. Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y sus testimonios y sus estatutos que te ha mandado. Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a tus padres; para que él arroje a tus enemigos de delante de ti, como Jehová ha dicho.).
Génesis 14:14 al 16: (14:14) Hermandad ▬ Cuidado: Está el deber de la fe valiente: rescatar a los hermanos de la esclavitud. Advierta lo que motivó y alentó a Abram: a su hermano, Lot, lo habían apresado y esclavizado. Físicamente, Lot era como un hijo para Abram, porque Abram lo había criado desde la niñez; pero espiritualmente, Lot era un hermano -un hermano espiritual- para Abram. Cuando algún enemigo esclaviza un hermano, los creyentes deben levantarse y ayudar a liberar al hermano, por grande que sea la oposición. Esto fue exactamente lo que hizo Abram. Pero advierta: Abram podía haber hallado muchas razones por las que no debía ayudar a Lot.
=> Lot le había hecho un mal terrible a Abram: él había actuado con avaricia y de un modo egoísta usurpó los derechos de Abram a la mejor tierra para su hacienda.
=> Lot había tomado para sí la mejor tierra, dejando que Abram se valiera por si mismo en la tierra menos deseable. (Vea bosquejo y notas, Gn. 13:5-18 para un mayor análisis.) Abram podía haber permitido que se asentaran en él resentimientos contra Lot por haberle hecho mal.
=> Lot era mundano, se sentía atraído por los lujos, placeres, y posesiones que ofrecían los impíos de las ciudades. Abram podía haber respondido diciendo que Lot estaba recibiendo lo que se merecía, que el juicio de Dios estaba cayendo sobre Lot por su mundanalidad.
=> A Lot lo había apresado un enemigo fuerte, un gran ejército de invasores. Desde el punto de vista humano, era imposible que Abram rescatara a Lot.
Advierta este elemento sorprendente: Abram se rehusó -de una manera absoluta- a caer en estas justificaciones. Ni siquiera las consideró. Cuando oyó que a su hermano (su hermano espiritual) lo habían apresado, Abram actuó de inmediato. Él se levantó y salió en busca de su hermano para rescatarlo de su esclavitud. Advierta que para Abram trabajaba un gran número de personas, un número tan grande que logró armar a 318 hombres para pelear. Esto demuestra la hacienda tan grande y acaudalada que poseía Abram. Sin lugar a dudas, él era uno de los jeques y hacendados más grandes de Canaán, de no ser el más grande.
Pensamiento 1. Las Escrituras son claras: cuando se esclaviza un hermano, debemos rescatarlo. No importa en qué consista la esclavitud, debemos ser valientes: debemos ponernos en pie y salir en busca de nuestro hermano. Debemos hacer todo cuanto podamos por liberarlo de su esclavitud, de…
- La inmoralidad • La gula • La borrachera • La avaricia • Las drogas • La ambición y el poder mundanos • El egoísmo • El deseo de posesiones
«‘Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Gá. 6:1).
“Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).
“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas” (Mt. 7:12).
“Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones. He aquí nosotros venimos a ti, porque tú eres Jehová nuestro Dios” (Jer. 3:22).
(14:14-15) Lucha – Planificación: Está la sabiduría de la fe valiente. Abram fue sabio, muy sabio, al tratar de rescatar a Lot.
▬ 1. Abram sabiamente escogió solo a personas entrenadas y leales para que lo ayudaran (v. 14). Advierta que solo se llevó a aquellos que habían nacido en su propia familia y que estaban entrenados para pelear. Eran solamente 318 hombres.
▬ 2. Abram planeó sabiamente su estrategia (v. 15).
Sencillamente…
- Él dividió sus hombres en varios grupos y les mandó atacar desde varias posiciones estratégicas. Esto haría que el enemigo creyera que los atacaba un gran ejército.
- El lanzó un ataque sorpresa por la noche. Se atrapó al enemigo completamente desprevenido. No pudieron darse cuenta de quién los estaba atacando, y por seguridad tuvieron que huir suponiendo que los atacaba un gran ejército.
▬ 3. Abram sabiamente participó personalmente. Él no se quedó atrás mientras otros trataban de rescatar a su hermano esclavizado. El propio Abram dirigió el rescate.
▬ 4. Abram sabiamente persiguió al enemigo, persiguió la victoria total. Él no detuvo la persecución hasta que el enemigo estuvo completamente derrotado y esparcido, y todos los esclavizados estaban liberados.
Pensamiento 1. Todos los intentos de rescatar personas del pecado y Satanás deben planearse, ¡se deben planear sabiamente! Hay cuatro elementos esenciales cuando nos lanzamos a rescatar a alguien.
1) Debemos escoger a otros que nos ayuden, pero solo aquellos de la casa de la fe, solo creyentes. Y ellos deben ser creyentes entrenados y leales.
2) Debemos planear nuestra estrategia para rescatar a un hermano: se deben hacer planes para usar cada posición estratégica que podamos.
3) Debemos participar nosotros personalmente. No basta con que vayan otros creyentes; debemos ir nosotros personalmente, cada uno de nosotros. Se vuelve necesario hacer una pregunta en este momento: ¿Qué sucederá cuando comparezcamos delante de Dios en juicio? ¿Qué sucederá si nunca hemos ido y tratado de rescatar a un hermano de la esclavitud del pecado; ¿nunca lo hemos intentado, ni siquiera una vez? ¿Cuál será la reacción de Dios?
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).
“Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios” (2 Ti. 1:8).
“Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma” (Sal. 66:16).
4) Debemos perseguir (ir tras) el hermano esclavizado hasta que lo hayamos rescatado. Se debe ganar la victoria total para Cristo, la victoria total sobre el enemigo del pecado y Satanás. A nuestros hermanos esclavizados se les debe poner en libertad por Cristo.
“porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hch. 4:20).
“Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:15).
“Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis” (Is. 62:6).
“Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre” (Mal. 3:16).
(14:16) Compasión ▬ Desinterés: Está la compasión y el desinterés de la fe valiente. Abram rescató a su hermano, pero esto no era todo. Por compasión, él rescató y trajo de vuelta…
- A todas las personas: los hombres, las mujeres, y los hijos.
- ` Todos los bienes y las posesiones.
Abram se podía haber quedado con todo, pero desinteresadamente, él les devolvió todo a las personas. Y advierta: ellos eran incrédulos, los pecadores terribles e inmorales de Sodoma. Aun así, Abram los liberó y les devolvió sus bienes. ¿Por qué? Porque Abram sabía que Dios siempre ha tenido compasión del hombre y actuado desinteresadamente para con el hombre. Recuerden: Dios había tenido compasión con Abram después de su pecado en Egipto, y Él había perdonado y restaurado a Abram completamente. Por eso, Abram estaba mostrando acá compasión y desinterés para con las personas de Sodoma, demostrando la compasión y desinterés mismos del propio Dios.
Pensamiento 1. Siempre debemos actuar con compasión y desinterés. La razón es evidente: Dios ha hecho posible que las personas -no importa lo que hayan hecho- sean liberadas y restauradas completamente por medio de Cristo.
“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mt. 25:35-40).
“En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch. 20:35).
“Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza” (Ro. 12:20).
“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, cumplid así la ley de Cristo” (Gá. 6:2).
“Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Jn. 3:17-18).
“Libra a los que son llevados a la muerte; salva a los que están en peligro de muerte. Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos, ¿acaso no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, y dará al hombre según sus obras” (Pr. 24:11-12).
“No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia” (Ez. 34:4).
“Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Mi. 6:8).
Comentario de Deuteronomio 6:17 al 19. Exhortación a la fidelidad, 6:10–19. Otra vez Moisés exhortó Israel a ser fiel a Jehovah después que entrara en la tierra de Canaán. La entrada en la tierra prometida sería el cumplimiento de la promesa que Dios había hecho a Abraham y a su descendencia. Además, Israel recibiría como herencia la abundancia de la tierra y los bienes de los habitantes de Canaán. La lista de bienes que aparece en el v. 11 son las cosas conquistadas por los israelitas. En otras listas Moisés describe con más detalle la abundancia de la tierra prometida (8:7–11; 11:13–15; 33:13, 14).
Moisés temía que después de entrar en la tierra prometida y de acostumbrarse a la prosperidad de la tierra, Israel se olvidaría de Dios. La tentación para el pueblo sería olvidarse de que toda esta abundancia y bendición eran dadas a Israel por Jehovah, por causa de su amor y en cumplimiento de su promesa a los patriarcas. Israel no podía olvidarse de que el Dios que había redimido la nación de Egipto y los había protegido en el desierto era también el Dios de Canaán y él era responsable por la fertilidad de la tierra. Moisés usó tres palabras para exhortar a Israel a ser fiel a Jehovah (v. 13). (1) Temer a Jehovah. “Temer” es la actitud religiosa que incluye reverencia, respeto y adoración a Jehovah. (Ver Claude Mariottini, “Fear” en Holman Bible Dictionary, p. 481.) (2) Servir a Jehovah. La palabra “servir” está relacionada con la palabra esclavitud en el v. 12. Servir al faraón de Egipto es esclavitud, servir a Jehovah es adoración. (3) Jurar el nombre de Jehovah. Jurar en el nombre de Jehovah es reconocerle como la autoridad suprema de cada persona y el único Dios de Israel. Jesús usó este pasaje cuando fue tentado por Satanás en el desierto (Mat. 4:10; Luc. 4:8).
La tentación de servir a otros dioses fue un problema que Israel confrontó durante la mayor parte de su historia. Si Israel se olvidaba que Jehovah era la fuente de todas sus bendiciones, se volvería a los dioses de la tierra, especialmente a Baal, el dios de los cananeos. Los cananeos creían que Baal era el dios que controlaba el ciclo de la naturaleza y traía la lluvia que producía la fertilidad de la tierra. Servir a otros dioses provocaría la ira de Jehovah porque él es un Dios celoso que no permite competencia. La referencia de Jehovah como un Dios celoso (ver la discusión del Dios celoso en 4:24) es una clara referencia al segundo mandamiento (5:8–10). El ir tras otro Dios es poner a Dios a prueba, así como Israel había hecho en Masá (v. 16). La palabra Masá significa “prueba”. Poner a Dios a prueba es dudar de su fidelidad o imponer condiciones a sus promesas. Es igual que tentar a Dios, ya que tentar es provocar a Dios a actuar según el deseo humano. En Masá, el pueblo necesitó de agua, pero ellos no creyeron que Dios podía proveer para sus necesidades. En Masá Israel propuso que la producción de agua sería una evidencia de que Jehovah estaba con su pueblo. En su hora de crisis el pueblo de Israel olvidó que Dios había cuidado del pueblo durante los 40 años de la jornada en el desierto y que Jehovah había provisto para todas las necesidades de Israel. Jesús usó estas mismas palabras cuando Satanás le invitó a echarse del pináculo del templo (Mat. 4:7; Luc 4:12).
«Oír la voz de Satanás o seguir a Baal era impugnar el deseo de Dios de proveer para su pueblo. Para vencer la tentación de servir a otros dioses, Israel tenía que obedecer cuidadosamente (v. 17) la palabra de Jehovah. Israel tenía que obedecer fielmente las leyes y los mandatos si deseaba disfrutar de los bienes de Canaán. La obediencia a las demandas del pacto era la condición necesaria para el éxito de Israel en la tierra prometida. La obediencia traería dos grandes bendiciones a Israel: ellos tomarían posesión de la tierra (v. 18) y tendrían la victoria sobre sus enemigos (v. 19). Si Israel quería disfrutar los bienes de la tierra de Canaán, tendría que obedecer fielmente todas las demandas del pacto».
2º Titulo: Imperiosa necesidad: recuperar todo lo perdido. Versículos 19 y 20. Y no les faltó cosa alguna, chica ni grande, así de hijos como de hijas, del robo, y de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David. Tomó también David todas las ovejas y el ganado mayor; y trayéndolo todo delante, decían: Este es el botín de David. (Léase: San Lucas 15: 8 al 10. ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido. Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. ▬ Apocalipsis 2:4 y 5. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.).
San Lucas 15: 8 al 10. (15:8) Perdido-moneda: la moneda representa a la persona no creyente, al pecador perdido en el seno de la familia, al miembro de la familia que se ha extraviado y está perdido, tanto para Dios como para su madre. Note dos hechos.
▬ 1. La moneda era de plata, de inmenso valor, deseada en gran manera.
▬ 2. La moneda estaba perdida, y destinada a seguir perdida por siempre si no era hallada (para la discusión del tema véase Estudio a fondo l, Perdido-Lc. 15:4).
(15:8) Perdido -familia-testificar: la moneda se perdió por culpa de otros. Este es un importante cuadro de la responsabilidad que tienen los miembros de la familia unos por otros. En el seno de la familia una moneda (persona) se puede perder de cuatro maneras diferentes.
▬ 1. Ignorando la moneda. La moneda es apartada y olvidada. Una vez que ha sido traída a la casa, se le da poca o ninguna atención. Demasiadas ocupaciones, el hecho de ignorar su valor y de confundir las prioridades pueden hacer que la moneda sea ignorada.
▬ 2. Descuidando la moneda. La persona puede ser consciente de que la moneda está allí y conocer su valor, y sin embargo descuidarla. Puede dejar de prestarle atención por tanto tiempo que finalmente olvida donde está.
▬ 3. Tratándola descuidadamente. Se la trata mal, se la deja caer, se la pierde.
▬ 4. Poniéndola inconscientemente en algún lugar. Se la deja sin premeditación en algún sitio, y, consecuentemente se le presta poca atención. La persona atiende sencillamente sus asuntos diarios sin pensar nunca en usar la moneda. Eventualmente la moneda es olvidada.
«Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, que enseñan a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada» (Tit. 2:4-5).
«Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Si Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos» (Jn. 21:15).
«He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré gravoso, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos» (2 Co. 12:14).
«Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes» (Dt. 6:7).
«Y las enseñarás a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes›› (Dt. 11:19).
«Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él» (Pr. 22:6).
«¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados? ¿a los arrancados de los pechos?» (Is. 28:9).
«El que vive, el que vive, éste te dará alabanza, como yo hoy; el padre hará notoria tu verdad a los hijos» (Is. 38:19).
«Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias; derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; alza tus manos a Él [a Dios] implorando la vida de tus pequeñitos, que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles» (Lm. 2:19).
(15:8) Perdido-familia-testificando: la moneda estaba perdida en la casa. Note tres cosas.
▬ 1. La moneda, aunque estaba perdida en la casa, estaba perdida en la tierra y suciedad del piso. No estaba limpia como las otras nueve monedas sobre la cómoda. Lentamente la tierra y la suciedad la estaban cubriendo y ocultando bajo la basura.
▬ 2. La experiencia de la moneda, a pesar de estar en la casa, era terrible. Por el hecho de estar perdida era…
- inútil; incapaz de contribuir a las necesidades de la familia
- indefensa; incapaz de cumplir con su propósito.
- ausente; no estaba allí para participar de las funciones de la familia.
- ignorada; no se la veía, no podía ser lustrada y cuidada.
- pisoteada; allí en el piso, cubierta de tierra y suciedad nadie la veía; por lo tanto, era sometida a mal uso y abuso.
«La vara y la corrección dan sabiduría; más el muchacho consentido avergonzará a su madre» (Pr. 29:15).
«Y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente» (Lc. 15:12-13).
«Ella, instruida primero por su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista» (Mt. 14:8).
«Y le mostraré [a Elí] que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado» (1 S. 3:13).
«Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho» (1 S. 8:3).
«E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y anduvo en el camino de su padre, y en el camino de su madre, y en el camino de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel» (1 R. 22:52).
«También él anduvo en los caminos de la casa de Acab, pues su madre le aconsejaba que actuase impíamente» (2 Cr. 22:3).
«Antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres» (Jer. 9:14).
«Antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus ídolos. Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra» (Ez. 20:18-19).
▬ 3. La moneda no era consciente de estar perdida. Note tres
» a. Un miembro de la familia puede no ser consciente ni sentirse perdido. Tal vez no sienta incomodidad, ni angustia ni ansiedad; sin embargo, todavía existe la responsabilidad personal. Cada uno, no importa quien sea, es responsable de su propia vida y salvación. No puede culpar a sus padres, a madre, padre, hermano, hermana, hijo o hija. El miembro de la familia que peca es responsable de su propia conducta. Es él quien está perdido en la suciedad de la tierra.
» b. No hay excusa para seguir a compañeros y personalidades más fuertes. No hay excusa para ser pasivo, débil, o fácilmente descarriable. Eventualmente el miembro de la familia es responsable por su propia vida.
» c. Los otros miembros de la familia tal vez no conozcan la verdad acerca del amor de Dios y de Cristo, del privilegio que es ser salvado y tener el perdón de los pecados y heredar la vida eterna. Por eso, el miembro de la familia tiene la responsabilidad de salir y buscar la verdad de parte de aquellos que la conocen.
«Así que, todo lo que os digan que guardéis,
guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme sus obras, porque dicen, y no hacen» (Mt. 23:3).
(l5:9) Testificando-perdido, buscando: la moneda fue buscada hasta ser hallada. Hay varios hechos significativos en este punto.
▬ 1. La mujer cambió toda la atmósfera de la casa. Encendió una lámpara, puesto que las casas del aquel tiempo eran muy oscuras. La mayoría sólo tenían una pequeña ventana de menos de dos pies cuadrados. La única esperanza para la mujer de encontrar la moneda era encendiendo una luz.
La luz representa a Cristo, la Luz del mundo (véase Estudio a fondo 1- Jn. 8: 12). La mujer se volvió a Cristo para llevar luz a su oscura casa. Note que en su búsqueda utilizó la luz, buscando detrás de cada puerta, debajo de cada mesa, en cada estante y en todos los demás lugares. No dio paso alguno sin la luz. (La luz también representa la luz de su vida, es decir, su confianza en la justicia de Dios. Véanse notas-Mt. 5:14; Estudio a fondo `12:35-36.)
▬ 2. Ella barrió toda la casa. Barrió toda la tierra suelta y suciedad sacándola fuera de su casa (cp. pecado en la casa). 2 cosas sabía:
» a. Mientras hubiese tierra suelta y suciedad en la casa (pecado) jamás encontraría su preciosa moneda.
» b. Si no sacaba toda la tierra suelta y suciedad (pecado) podía perder otra moneda.
▬ 3. La mujer buscó inmediata y urgentemente la moneda. Cuanto más tiempo permaneciera perdida la moneda…
- más se ensuciarla.
- más se intimidaría.
- más se acostumbraría a la suciedad.
- más difícil sería encontrarla.
▬ 4. La mujer buscó diligentemente la moneda hasta hallarla. Percibía una gran pérdida, como si no existiese otra moneda de plata. El saber que las otras monedas estaban seguras no las consolaba. Era muchísimo lo que dependía de hallar a esta moneda en particular.
El propósito y la utilidad de la moneda en la vida dependían de que fuese hallada y salvada de la suciedad de la tierra, de modo que una cosa estaba clara: la mujer no abandonaría hasta hallarla.
- Ella quería hallar la moneda; dedicó su vida y se dispuso a hallarla, pidiendo siempre la dirección de Dios y confiando en la ayuda de Dios.
- Ella trabajó diligentemente; puso todos sus pensamientos, energía y esfuerzo en la búsqueda de su moneda perdida. La búsqueda de la moneda se convirtió en el centro de su vida hasta que la halló.
- Ella perseveró; fue un trabajo tedioso y pesado porque implicó barrer la tierra y suciedad de debajo de cada mueble y de cada rincón y lugar fuera del alcance de la vista. Ella miraba y oraba mientras caminaba, Se inclinaba, se torcía y se arrodillaba. A pesar de la incomodidad y de la dificultad, ella movía, cambiaba y reordenando todo el mobiliario a efectos de limpiar y llegar a los lugares de difícil acceso; lo hizo todo en su intento de alcanzar y hallar a la moneda perdida.
«Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lc. 19:10).
«Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor» (Jn. 5:14).
«Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron. Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?» (Jn. 9:34-35).
«Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido para juzgar al mundo, sino a salvar al mundo» (Jn. 12:47).
«Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo» (Ap. 3:19-20).
«Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por El sin mancha e irreprensibles, en paz» (2 P. 3:13-14).
«Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él» (Lc. 8:39).
«Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne» (Ro. 9:3).
(15:9) Salvación-gozo-testificando: la moneda, una vez hallada, fue de gran gozo. Note varias cosas.
▬ 1. Las oraciones y esfuerzos de la mujer valieron la pena. Ella halló su moneda perdida. Esa clase de oración y diligencia son recompensados por Dios.
▬ 2. La mujer reunió a sus amigas y vecinos para una gloriosa celebración. Su moneda perdida había sido hallada. Aquel fue un momento de gozo y ella quiso compartirlo con sus seres queridos.
▬ 3. Es de crucial importancia recordar esto. Note sus palabras: «la dracma que [yo] había perdido». Era ella quien había perdido la moneda. ¿Por qué la había perdido? Note que la lámpara no había estado encendida. La casa solamente tenía la luz natural que entraba por una pequeña ventana hecha por el hombre. La luz (Cristo) no había estado resplandeciendo en su casa.
▬ 4. Ahora la mujer podía regocijarse porque…
- tenía luz (Cristo).
- había barrido toda la tierra y suciedad fuera de su casa.
- había orado y buscado diligentemente su moneda perdida.
- sus esfuerzos y oraciones la llevaron a la moneda.
(15: 10) Arrepentimiento: la moneda representa al pecador arrepentido. Note dos temas sencillos pero profundos.
▬ 1. El pecador hallado es una persona que se arrepiente (véanse nota y Estudio a fondo 1- Hch. 17:29-30).
▬ 2. Dios y todos los ángeles se regocijan en gran manera cuando un pecador se arrepiente.
«Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo» (Hch. 2:38).
«Buscad a Jehová mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él, misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar» (Is. 55:6-7).
Comentario de Apocalipsis 2:4 y 5. (2:4) Iglesia – Amor – Reincidencia: Está la queja. La iglesia perdió a su primer amor. Esto probablemente signifique dos cosas.
▬ 1. La iglesia y sus creyentes habían perdido sus sentimientos por Cristo. En griego dice: “amas el primer amor”. Los creyentes habían abandonado su primer amor. Cristo ya no estaba primero en sus vidas. Estaban colocándose a ellos mismos y a sus propios asuntos en primer lugar, y lo mismo sucedía con la iglesia: sus programas, servicios, ministerios y compañerismo de la iglesia. Se habían vuelto más apegados a la iglesia que a Cristo.
=> Habían perdido sus sentimientos de calidez y ternura por Cristo.
=> Habían perdido su sensibilidad por Cristo, su fervor, su chispa y unción.
=> Ya no tenían compañerismo ni comunión ni oración ni compartían con Cristo, no como lo habían hecho cuando fueron convertidos por primera vez.
=> No andaban en conciencia de la presencia de Cristo, gozando y regocijándose en Él a lo largo del día.
Dicho en forma más simple, no estaban teniendo un compañerismo personal con Cristo, andando y compartiendo con Él como lo habían hecho alguna vez. Ya no estaban tan apegados a Cristo como lo habían estado. Estaban más apegados a otras cosas y a otros asuntos de la vida. Amaban a su iglesia y tenían los sentimientos correctos, y hasta estaban preparados para luchar por la verdad de Cristo. Pero no amaban a Cristo, no en forma personal e íntima, no hasta el grado en que andaban y compartían con Él, en compañerismo y comunión con Él durante todo el día, no en el sentido de que tomaran periodos y estuvieran a solas con Él y oraran y compartieran con Él.
Pensamiento 1: Imagine a un joven que se enamora de una muchacha. Quiere pasar tiempo con ella y compartir con ella. Quiere estar apegado a ella y colocarla en primer lugar en su vida. Este siempre debería ser nuestro deseo con Cristo.
“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Mt. 24:12).
“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Jn. 14:23).
“Pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amados. y habéis creído que yo salí de Dios” (Jn. 16:27).
“La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Amén” (Ef. 6:24).
“A quien amáis sin haberle visto, en quien, creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso” (1 P. 1:8).
“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” (Ap. 2:4).
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Ap. 3:20).
“Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mi en el desierto, en tierra no sembrada” (Jer. 2:2).
▬ 2. La iglesia había perdido su amor por su gente. La iglesia vio una ruptura que sucedió en su compañerismo y su amor entre sí. Cuando se fundó por primera vez la iglesia, existía un profundo amor entre sus miembros (cp. Hch. 20:17-38). La iglesia tenía un corazón amoroso y una mano que tendía con ayuda, una disponibilidad para trabajar juntos incluso durante la persecución. Pero algo ocurrió. ¿Qué? No hay explicación. De modo que todas las cosas que quiebran el compañerismo o que borran el amor son aplicables también: la crítica, las quejas, la envidia y una mente egoísta.
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:34-35).
“Este es mi mandamiento: Que os améis uno a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:12).
“El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).
“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis toda una misma cosa, y
que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).
“Porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois camales, y andáis como hombres?” (1 Co. 3:3).
“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).
(2:5) Arrepentimiento – Recordar: Hay un consejo. El Señor aconseja a la iglesia que vuelva a Él. Cuando una iglesia o un creyente se desvían, el Señor emite el mismo llamado que emite aquí: Regresar. Hay tres etapas que conforman el regreso.
▬ 1. En primer lugar, recordar desde dónde uno ha caído. Hay que volver a pensar sobre su anterior amor por el Señor. Recordar su presencia:
=> los sentimientos de afecto y ternura.
=> el fervor, la chispa y la unción.
=> el compañerismo y la comunión con Él.
=> orar y testificar.
=> la conciencia de su presencia.
=> el gozo y el regocijo de su presencia que llenó su corazón.
Nuevamente, recuerde la presencia del Señor, el amor que existía entre usted y Él.
▬ 2. En segundo lugar, arrepentirse, alejarse de lo que fuera que se interpuso entre usted y Cristo y volver a Él. Algo lo alejó de Cristo. Usted está apegado a algo más que lo que lo está a Cristo. Algo está consumiendo sus pensamientos y energías y manteniendo su mente alejada de concentrarse en Cristo y en el compañerismo y la comunión con Él. No está centrando su mente en Él en oración mientras anda a lo largo del día. No está compartiendo y teniendo comunión con Él como entonces. Algo lo ha reemplazado a Él en sus pensamientos y atención. Y usted está más apegado a eso que lo que lo está a Cristo. Arrepiéntase, aléjese de ese apego y vuelva a Cristo.
“Y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mt. 3:2).
“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” (Mt. 5:4).
“Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lc. 13:3).
“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hch. 2:38).
“Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón” (Hch. 8:22).
“Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hch. 17:30).
“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Cr. 7:14).
“Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Is. 55:7).
▬ 3. Tercero, haga las primeras cosas que hizo.
=> Empiece ahora a centrar su mente en Cristo y en tomarse el momento justo para orar. Hágalo todo el día con mucha frecuencia. Reconózcalo a Él en todos sus caminos, y Él dirigirá sus senderos (Pr. 3:6).
=> Tómese lapsos fijos para estar a solas con Cristo y estudiar su Palabra y orar (2 Ti. 2:15; 3:16; Ef. 6:18).
=> Comience a caminar como caminaría Cristo si estuviera andando a su lado, paso a paso y hora tras hora. Haga esto desde el momento en que se despierta por la mañana hasta el momento en que se va a dormir por la noche.
3er Titulo: Preocupación del siervo de Dios por los más débiles. Versículo 21. Y vino David a los doscientos hombres que habían quedado cansados y no habían podido seguir a David, a los cuales habían hecho quedar en el torrente de Besor; y ellos salieron a recibir a David y al pueblo que con él estaba. Y cuando David llegó a la gente, les saludó con paz. (Léase: Romanos 15:1. Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. ▬ Los Hechos 20:28 al 31. Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que, por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.).
Comentario de Romanos 15:1: “No se complazcan a ustedes mismos sino también a los débiles” (15:1)
Pablo ha estado revelando que está de acuerdo con el grupo fuerte y ahora nos hace explícita la identificación con ellos, comenzando el versículo: “los fuertes en la fe debemos apoyar a los débiles” (dynatai, el adjetivo afín de dynamai, “ser capaz” o “tener la fuerza”). Luego, Pablo ordena a los fuertes que reduzcan sus reacciones exageradas y que literalmente “sobrelleven las debilidades de los no fuertes”. “Debilidades” son esa pobre fe que los obliga a obedecer las leyes alimentarias, los días santos y otras regulaciones. Pablo está usando un lenguaje que recuerda a Gálatas 6:2, “Ayúdense unos a otros a llevar [= “soportar”] sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo”.
Es difícil saber exactamente qué le está pidiendo Pablo a los fuertes. Ciertamente no quiere que les muestren a los débiles el error de sus caminos. Eso es lo que ha estado causando las dificultades, como lo deja claro en el capítulo 14. Les dijo a los fuertes en 14:13–18 que aceptaran a los débiles y que no dañaran su fe. Por lo menos, los exhorta aquí a no dominar a los débiles sino a llevar sus cargas. Esto significa más que solo tolerancia
para sus puntos de vista; los fuertes deben tratar de entender de dónde vienen y por qué, así como adoptar un enfoque amoroso hacia ellos en general. Pablo quiere que sean empáticos con los débiles y que muestren una compresión amable del problema.
A medida que se vuelven compasivos con los cristianos judíos débiles, los fuertes “no deben hacer lo que les agrada”. Deben negarse a alardear de su libertad y proclamar su posición superior sin tener en cuenta las convicciones de los débiles. Es un llamado a la prudencia, la compasión y una conciencia profunda de lo importante que es el problema para estos cristianos judíos. Deben querer fortalecer a los débiles, no derribarlos, y hacer un esfuerzo adicional para hacerlo. Esto es en realidad una obligación cristiana en general (“debemos”) que nos incluye a todos. Dios lo requiere de nosotros.
Comentario de Los Hechos 20:28 al 31: (20:28) Ministra, deber ▬ Rebaño: el primer deber es cuidar de ustedes mismo y de la iglesia. Esta es una tremenda encomienda.
▬ 1. El ministro debe velar por su vida, su carácter y conducta antes de poder velar por el rebaño de Dios. Mirad” (prosechete), implica prestar atención, concentrarse en, cuidar, velar por, y guardar su vida. Hay algunas áreas específicas que debe vigilar.
» a. Debe guardarse de falsas enseñanzas.
“en esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía” (Lc. 12:1).
» b. Debe velar por tener un espíritu perdonador.
“Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale” (Lc. 17 :3-4).
» c. Debe cuidarse de la indulgencia, las borracheras y los afanes de esta vida.
“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lc. 21:34).
» d. Debe cuidarse de fábulas, mitos, especulaciones, ideas, falsas doctrinas de hombres y genealogías (raíces, herencia, ancestros, conocimiento inútil) de hombres.
“ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora” (1 Ti. 1:4).
» e. Debe velar y entregar a la lectura, la exhortación y la enseñanza.
“…ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza” (1 Ti. 4:13).
» f. Debe dedicarse especialmente a la doctrina (te didaskalia), la enseñanza de las Escrituras.
“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Ti. 4:16).
▬ 2. El ministro debe velar por “todo el rebaño.” Para ello las Escrituras nos dan tres razones.
» a. Las ovejas pueden vagar y perderse (ver Lc. 15:4 para ver cinco razones por las cuales las ovejas pierden su camino.)
“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Is. 53:6).
“El hombre que se aparta del camino de la sabiduría vendrá a parar en la compañía de los muertos” (Pr. 21:16).
“Cual ave que se va de su nido, Tal es el hombre que se va de su lugar” (Pr. 27:8).
“Tú me dejaste, dice Jehová; te volviste atrás; por tanto, yo extenderé sobre ti mi mano y te destruiré; estoy cansado de arrepentirme” (Jer. 15:6).
“Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma” (He. 10:38).
“Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad” (2 P. 2:15).
» b. Las ovejas pueden ser perseguidas por fieras (falsos maestros) del mundo y de dentro de la iglesia (ver Hch. 20:29-30; Jn. 10:1; 10:7-8.)
“Todas las bestias del campo, todas las fieras del bosque, venid a devorar. Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado” (Is. 56:9-11).
“Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová. Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová” (Jer. 23:1-2; cp. Jer. 25:34-38).
“Ovejas pérdidas fueron mi pueblo; sus pastores las hicieron errar, por los montes las descarriaron; anduvieron de monte en collado, y se olvidaron de sus rediles” (Jer. 50:6).
“Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas” (Ez. 34:2-6; cp. Ez. 34:7-31).
» c. Las ovejas sin pastor están en un estado lamentable.
“Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mt. 9:36).
“Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas” (1 P. 2:25).
(20 28-31) Ministro ▬ Iglesia: el segundo deber es apacentar a la iglesia de Dios. La palabra “apacentar” (poimainein) es pastor, actuar como pastor. Los lideres de la iglesia de Dios deben pastorearla.
Existen cuatro razones por las cuales el líder de la iglesia debe alimentarla.
▬ 1 La iglesia debe ser apacentada porque Dios la ha comprado y ha pagado por ella el precio supremo, con su propia sangre. Tenga en cuenta tres puntos importantes.
» a. Inequívocamente Jesús es Dios. Fue él quien derramó su sangre para pagar por la iglesia. Él es Dios y es hombre.
» b. Jesús “compró” (periepoiesato) la iglesia. Es decir que él es su dueño, le pertenece; él tiene todo consentimiento en cualquier cosa que a ella se refiera. Como Comprador, su palabra con respecto al cuidado de la iglesia debe cumplirse explícitamente, tal y como él dice. No puede haber ningún tipo de desviación. Los líderes no son más que supervisores que él ha puesto para pastorear a su iglesia como él diga.
» c. Jesús pagó el precio supremo por la iglesia su propia sangre.
▬ 2 a iglesia debe ser pastoreada porque este es el deber de sus lideres. A los líderes de la iglesia se les llama supervisores (episkopous) o ancianos (nombre judío) u obispos (nombre griego) o presbítero (supervisor.) Fíjese que los términos se usan indistintamente: anciano (V. 17), obispo (v. 28), supervisor o episcopo (v. 28), y pastor (apacentar, v. 28).
“Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 P. 5:1-4).
▬ 3. La iglesia debe ser apacentada porque vendrán falsos maestros a los creyentes y tratarán de seducirlos.
▬ 4. La iglesia debe ser apacentada por el supremo ejemplo de fidelidad dado por Pablo. Pablo establece un ejemplo dinámico para todos los líderes de la iglesia. Él fue un hombre igual a los demás, como cualquier líder, no obstante, fue capaz de agradar a Dios grandemente, capaz de apacentar a la iglesia tal y como Dios deseaba. Demostró perfectamente que el hombre que Dios escoge para ser un velador puede pastorear a la iglesia como debe ser (ver note, pt.’ 1, Hch. 14: 14-l 8 para mayor discusión.)
» a. El “advirtió” (noutheton): amonestó. La palabra significa ambas cosas, aconsejar y advertir.
“a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Col. 1:27).
» b. Amonestó a todos, sin rechazar o favorecer a ninguno. A todos les prestaba atención y se ocupaba de que fueran alimentados y pastoreados completamente.
» c. Les amonestaba día y noche: cada día, cada noche, todo el tiempo, constante y consistentemente, sin desaprovechar una oportunidad.
» d. Les amonestó “con lágrimas”, lleno de compasión y preocupación, conmovido por la miseria y el destino de los perdidos, las necesidades de los salvos y la gloriosa misericordia de Dios.
“Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas” (Jn. 21:17).
“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto” (1 P. 5:2).
“Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jer. 3:15).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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Lección: Números 27:1 al 4. 1. Vinieron las hijas de Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de Manasés hijo de José, los nombres de las cuales eran Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa; 2. y se presentaron delante de Moisés y delante del sacerdote Eleazar, y delante de los príncipes y de toda la congregación, a la puerta del tabernáculo de reunión, y dijeron: 3. Nuestro padre murió en el desierto; y él no estuvo en la compañía de los que se juntaron contra Jehová en el grupo de Coré, sino que en su propio pecado murió, y no tuvo hijos. 4. ¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre.
Introducción al Capítulo 27: Este capítulo comienza con la solicitud de derechos de herencia o propiedad de tierras por parte de las cinco hijas de Zelofehad. quienes no estaban contempladas dentro de dicho derecho. Su padre no había participado en la rebelión de Core, por lo tanto, tenía derecho a heredad, pero había muerto, dejando solo sus hijas mujeres. Surgió entonces una situación que debía resolverse con dada la ausencia de herederos varones. Ante ello, Jehová respondió a Moisés respecto de esta apelación. otorgando a las hijas el derecho de heredar la posesión de su padre, con el fin de conservar de forma perpetua el patrimonio familiar y no perder su nombre entre las familias de las tribus de Israel (versículos 1 al 11).
A continuación, Dios ordena a Moisés subir al monte Abarim. informándole que allí moriría (versículos 12 al 14). Moisés. aceptando el mandato divino, le pide a Jehová, por amor al pueblo, que designe un sucesor que reúna las condiciones necesarias para guiar a Israel hacia la tierra prometida. En respuesta, Jehová le indica que el elegido es Josué. hijo de Nun: «…varón en el cual hay espíritu Y pondrás tu mano sobre él»(versículo 18), a quien Dios conocía por su visión, sabiduría y discernimiento (inicio) Moisés, conforme a la instrucción divina, presenta a Josué ante el sacerdote Eleazar y ante el pueblo de Israel para que asuma el cargo, conforme a la ordenanza ceremonial (versículos 15 al 23). Es importante destacar que el traspaso de autoridad no se hizo a un hijo. sino a un siervo. mediante la imposición de manos, tal como Jehová lo había instruido: “Y pondrás de tu dignidad sobre él…» (versículo 20).
Comentario de Número 27. Versículos 1-4. Reclamaciones de las Hijas de Zelofehad a una Herencia en la Tierra Prometida. – Números 27:1-4. Las instrucciones divinas que se dieron en la reunión de las tribus, en el sentido de que la tierra se dividiría entre las tribus en proporción al mayor o menor número de sus familias (Números 26:52-56), indujo a las hijas de Zelofehad manasita, de la familia de Galaad, hijo de Maquir, para presentarse ante los príncipes de la congregación, que estaban reunidos con Moisés y Eleazar en el tabernáculo, con el pedido de que les asignaran una herencia en la familia del padre , ya que había muerto en el desierto sin dejar hijos, y no había tomado parte en la rebelión de la compañía de Coré, lo que podría haber ocasionado su exclusión de cualquier participación en la tierra prometida, sino que simplemente había muerto “por su (propia ) pecado”, es decir, a causa de un pecado como el que cualquiera comete, y como todos los que murieron en el desierto habían cometido también como él. “¿Por qué ha de ser cortado (cesado) el nombre de nuestro padre de en medio de su familia?” Este habría sido el caso, por ejemplo, si no se le hubiera asignado herencia en la tierra porque no dejó hijo. En ese caso, su familia se habría extinguido si sus hijas se hubieran casado con otras familias o tribus. Por otra parte, si sus hijas recibieran una posesión propia entre los hermanos de su padre, el nombre de su padre sería preservado por ella, ya que entonces podrían casarse con maridos que entrarían en su propiedad de la tierra, y el nombre de su padre y la posesión se perpetuaría a través de sus hijos. Este deseo de parte de las hijas se basaba en una suposición que se basaba sin duda en una antigua costumbre, a saber, que en el caso de matrimonios en los que las esposas habían aportado tierras como dote, los hijos que heredaban la propiedad materna eran recibidos a través de esta herencia a la familia de su madre, es decir, de su abuelo por parte de madre. Tenemos un ejemplo de esto en el caso de Jarha, que pertenecía a los tiempos pre-mosaicos (1 Crónicas 2:34-35). Con toda probabilidad esto ocurría en todos los casos en que las hijas recibían una parte de las posesiones paternas como dote, aunque pudiera haber hijos vivos. Esto explicaría la introducción de Jair entre los manasitas en Números 32:41; Deuteronomio 3:14. Su padre Segub era hijo de Hezrón de la tribu de Judá, pero su madre era hija de Maquir manasita (1 Crónicas 2:21-22). Encontramos otro caso similar en Esdras 2:61 y Nehemías 7:63, donde los hijos de un sacerdote que se había casado con una de las hijas de Barzilai el rico galaadita, son llamados hijos de Barzilai.
Adversidad enfrentada con sabiduría y valor: Enfrentar la adversidad según la Biblia implica refugiarse en Dios, confiar en su soberanía y fortalecerse en la fe en lugar de temer. La Biblia enseña a ver los problemas como oportunidades para el crecimiento espiritual, mantener la oración constante, buscar sabiduría divina y descansar en la promesa de que Dios es fortaleza y ayuda incondicional.
Versículos claves incluyen Salmos 46:1 («Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza»), Isaías 41:10 («No temas, porque yo estoy contigo») y Mateo 11:28 («Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados»).
Versículos sobre como enfrentar la adversidad: «En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración.» (Ro. 12:11-12).
«Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.» (2ª Corintios 4:7 al 10).
Con valor enfrentando la adversidad: «Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.» (Deut. 6:5).
«Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, Y que obtiene la inteligencia; Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, Y sus frutos más que el oro fino.» (Proverbios 3: 13-14).
Texto: «Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.» (Proverbios 31:10).
Comentario del texto: La mujer anhelada, 31:10-12: El v. 10 empieza con una palabra con la primera letra del alfabeto hebreo, alef (es decir, mujer).
El último versículo (v. 31) comienza con la palabra hebrea que tiene la letra tau, la última letra del alfabeto hebreo (es decir, dadle). El texto dado en la RVA empieza cada versículo con la palabra que tiene la letra hebrea correspondiente. Tal sistema sirve como una ayuda a la memoria. Por supuesto, la pregunta acerca del origen de esta sección puede contestarse como una extensión de las palabras de la madre de Lemuel (ver 31:1–9) o con un origen desconocido.
El último ejemplo de la mujer en Proverbios destaca a la mujer virtuosa (ver 3:15; 8:11; 20:15). La pregunta retórica del v. 10 busca la respuesta “nadie”. De hecho, el maestro sabio ha mostrado que la esposa prudente es un don de Dios (ver 18:22; 19:14). El tema de la esposa es frecuente en Proverbios (ver 12:4; 18:22; 19:13, 14; 21:9, 19; 25:24; 27:15, 16; además de los pasajes acerca de la mujer adúltera en 2:16 ss.; 5:3 ss.; etc.). La mujer virtuosa de 31:10–31 es anhelada por muchos jóvenes.
El v. 11 pone énfasis en la palabra confía (la letra hebrea es bet). Así la primera característica que se ve en ella es la confianza de parte de su marido. La confianza es algo que cuesta lograr, pero fácil de perder. Hay que cuidar la confianza que alguien ha puesto en uno. Por lo tanto, el v. 12 muestra cómo la esposa es una ayuda idónea para su marido y la edificación del hogar.
1er Titulo: Presentación prudente ante la autoridad para exponer su petición. Versículos 1 y 2. Vinieron las hijas de Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de Manasés hijo de José, los nombres de las cuales eran Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa; y se presentaron delante de Moisés y delante del sacerdote Eleazar, y delante de los príncipes y de toda la congregación, a la puerta del tabernáculo de reunión, y dijeron: (Léase: Ester 5:1 al 3. Aconteció que al tercer día se vistió Ester su vestido real, y entró en el patio interior de la casa del rey, enfrente del aposento del rey; y estaba el rey sentado en su trono en el aposento real, enfrente de la puerta del aposento. Y cuando vio a la reina Ester que estaba en el patio, ella obtuvo gracia ante sus ojos; y el rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces vino Ester y tocó la punta del cetro. Dijo el rey: ¿Qué tienes, reina Ester, y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará. ▬ Proverbios 19:14. La casa y las riquezas son herencia de los padres; Mas de Jehová la mujer prudente.).
Presentación prudente ante la autoridad para exponer su petición: Una presentación prudente ante la autoridad, basada en principios bíblicos, requiere respeto, claridad y oración, reconociendo a Dios como soberano. Implica acercarse con humildad, exponiendo la petición con sinceridad y acción de gracias, confiando en su voluntad y tiempos, similar al enfoque de la viuda persistente. Esta aproximación busca alinear la petición con la voluntad de Dios, confiando en su cuidado.
Referencias bíblicas: «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.» (Filipenses 4:6).
«Por eso yo me arrodillo delante del Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien recibe su nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que, por su Espíritu, y conforme a las riquezas de su gloria, los fortalezca interiormente con poder; para que por la fe Cristo habite en sus corazones, y para que, arraigados y cimentados en amor» (Efesios 3:14-17)
Comentario del Banquete ofrecido por Ester, 5:1–5: Nuestra versión basada en el texto hebreo no describe las emociones de Ester al iniciar su peligrosa misión. Sin embargo, una descripción vívida de sus emociones y vestido se encuentra en la Septuaginta, donde se amplían sustancialmente los primeros dos versículos.
“Al tercer día” (v. 1) se cuenta desde el día del acuerdo entre Ester y Mardoqueo (4:14), es decir, después del tercer día de ayuno de parte de los judíos en Susa. Como hemos aclarado arriba, aunque no se menciona específicamente en el texto, seguramente el ayuno incluía oración a Jehovah. La espera de tres días para entrar a la presencia del rey indica la confianza que Ester tenía en el poder de Dios para acompañarle en su proposición. Es interesante y digno de atención que Ester usó su vestido real para este encuentro con el rey (v. 1), como alguien con derecho de estar allí. El autor describe con detalle el arreglo del palacio real y dónde Asuero recibía visitas, indicando probablemente que había estado allí en algún momento.
Los arqueólogos han descubierto en Persépolis una “sala real” de múltiples columnas, como la que se menciona aquí, donde el rey daba audiencia a los que venían a presentar sus pedidos o quejas (ver “Historia del Imperio persa” por Olmstead). “Ella obtuvo gracia ante sus ojos” (v. 2, comp. 2:9) significa que el rey encontró la hermosura de Ester irresistible. La Septuaginta interpreta esta expresión como que fue Dios quien operó en la actitud del rey. Nuestra versión dice que “Ester se acercó y tocó la punta del cetro” pero la Vulgata dice que ella “la besó”. La reacción del rey de extenderle su cetro no sólo significaba su agrado, sino la salvación de Ester, pues al no hacerlo ella hubiera sido matada (ver 4:11).
El rey entendió que la presencia de la Reina, sin previo aviso y sin haber sido llamada, significaba que tenía un asunto urgente para comunicarle (v. 3). Él tomó la iniciativa en el intercambio, antes que ella dijera una sola palabra. Los estudiosos señalan que la promesa de darle la mitad de su reino era una costumbre de la época indicando favor y liberalidad, pero no para tomarse literalmente. Ester entendió que no debía aceptar su ofrecimiento. Un comentarista opina que esta breve expresión significa: “si tu pedido se relaciona con aun hasta la mitad del reino, será concedido”. En esta ocasión, lo único que ella pidió era que el rey y Amán vinieran a un banquete privado en ese mismo día que ella ya había preparado (v. 4). Llama la atención que Ester haya preparado un banquete antes de extender la invitación y antes de tener la seguridad de que el rey la aceptara. Es evidente que Ester estaba ya preparada para recibir una respuesta favorable por parte del rey.
El rey no demora en mandar avisar a Amán de la invitación y que se apurara para llegar a la fiesta ya preparada (v. 5). Esta prisa de parte del rey es otra indicación de su agrado en la reina y en su invitación. El rey estaba de buen humor con la anticipación del banquete. Se refiere a la reina sólo con el nombre “Ester”, sin el título empleado antes (ver v. 3).
En el curso del banquete, estando presente Amán con el rey Asuero, éste ofrece otra vez a Ester “hasta la mitad del reino” (v. 6). Ella sorpresivamente demora en revelar su plan hasta otra ocasión, otro banquete el día siguiente, cuando presentaría su solicitud (vv. 7–8). “Mañana haré conforme a la palabra del rey” es una promesa de contestar al rey y revelar su petición. Los rabíes han tratado de encontrar la razón por esta demora, considerando que ella estaba jugando, no sólo con su propio destino, sino con el de miles de judíos. Otros sugieren que es una consideración literaria diseñada para aumentar el suspenso en el drama que se iba desarrollando. Podía ser que Ester tuviera el sentimiento íntimo de que aún no había llegado el momento correcto para revelar su petición. Realmente la demora ayudó en su favor.
Comentario de Proverbios 19:14. El v. 14 subraya el gran valor de una mujer prudente (de criterio y de sentido común como el siervo en 17:2) como otros pasajes hablan de la mujer apreciada (ver 12:4; 18:22; 31:10–31). Mientras una familia puede guardar y entregar una casa y una riqueza al hijo, Dios es el dador de una esposa prudente, un valor inestimable. Se resalta la importancia de encontrar la mujer idónea (ver 18:22).
2° Titulo: Honrando la memoria del Padre que no participo en la rebelión de Core. Versículo 3. Nuestro padre murió en el desierto; y él no estuvo en la compañía de los que se juntaron contra Jehová en el grupo de Coré, sino que en su propio pecado murió, y no tuvo hijos. (Hombres). (Léase: Proverbios 23:22. Oye a tu padre, a aquel que te engendró; Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies. ▬ Efesios 6:2 y 3. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa. para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.).
Comentario de La historia de la rebelión de Coré se registra en Números 16. La rebelión de Coré demuestra las nefastas consecuencias de usurpar la autoridad de Dios y de aquellos a quienes Él ha elegido líderes de Su pueblo.
Coré era el hijo mayor de Izhar, que a su vez era hijo de Coat, de la tribu de Leví. Coré, pues, era de la misma tribu que Moisés y Aarón. Dirigió una rebelión contra Moisés y Aarón, acusándoles de exaltarse por encima de la congregación del Señor (Números 16:1-3). Coré no estaba solo en su acusación. Reunió a otros 250 hombres para desafiar también la autoridad de Moisés: «¡Basta ya de ustedes! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y el Señor está en medio de ellos. ¿Por qué, entonces, ustedes se levantan por encima de la asamblea del Señor?». (Números 16:3, NBLA).
Evidentemente, Coré pensaba que podía dirigir al pueblo mejor de lo que lo estaba haciendo Moisés. Pero al encabezar esta revuelta contra los líderes divinamente designados por Dios, Coré se estaba rebelando en realidad contra Dios (Números 16:11). Moisés propuso una prueba para demostrar la fuente de su autoridad. Coré y sus seguidores no superaron la prueba, y Dios abrió la tierra y se tragó a los rebeldes, a sus familias y todas sus pertenencias. Además, «salió también fuego del Señor» y consumió a los otros 250 hombres que participaban en la rebelión de Coré. El resto de los israelitas se aterrorizaron y huyeron (Números 16:31-35, NBLA).
Zelofehad, hijo de Hefer, fue un israelita de la tribu de Manasés que murió en el desierto sin tener hijos varones. Su caso fue histórico porque sus cinco hijas —Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá— reclamaron con éxito su herencia ante Moisés, cambiando la ley de propiedad para permitir que las mujeres heredaran si no había hijos varones.
La alegría paternal y la prostitución traicionera, 23:22. Otra vez, el v. 22 utiliza el llamado a escuchar (ver 1:8; 23:19). Se une la idea de los padres, desde el nacimiento del hijo hasta la vejez de los padres. Aquí hay una fuente honesta y válida de donde el hijo puede extraer el conocimiento.
Comentario de Efesios 6:2 y 3: Niños, Obediencia: Los niños deben obedecer a sus padres La palabra “obedecer” (hupakouo) significa someterse, cumplir con, prestar atención, seguir, seguir las instrucciones o la guía de cierta instrucción. Cuando un padre guía y dirige a un niño, el niño debe obedecer al padre. Pero ¿qué sucede con los problemas que son tan repulsivamente obvios en la sociedad: ¿los problemas de abuso por parte de los padres, de abuso físico, de abuso sexual y de abuso mental? ¿Un niño debe obedecer a un padre cuando el padre está tan diabólicamente equivocado? ¡No! ¡Mil veces no!
▬ 1. En primer lugar, obedecer significa obedecer en el Señor. Advierta nuevamente el mandamiento: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres”. La frase “en el Señor” significa al menos dos cosas.
» a. Hay un límite para la obediencia de un niño. Cuando un padre no está actuando en el Señor, no se lo debe obedecer. El Señor no tiene absolutamente nada que ver con la inmundicia de la injusticia y abuso de los preciados niños. Si un niño puede romper y liberarse de tal corrupción de sus padres, tiene todo el derecho de ser liberado de su padre. El Señor vino a liberar a los hombres del abuso y la inmundicia del pecado, no para esclavizarlos a él, y en especial no para esclavizar a los niños.
“Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Mr. 9:42-48).
El padre abusador debe seguir al Señor, porque una de las cosas que Dios no tolera ~no tolera por completo* es el abuso de un niño. Debemos proclamar la Palabra de Dios: Los niños deben obedecer a sus padres, pero deben hacerlo solo si el deseo y las instrucciones de los padres están en el Señor. Si un padre o una madre le pega una y otra vez a su hijo o abusar sexualmente de él, el niño debería acudir a otro adulto que sienta cercano y pedir su ayuda. Y nosotros como ministros del Señor – ministros que son llamados para proclamar a Cristo y para hacer lo que podamos a fin de traer su justicia a la tierra- debemos enseñar la verdad desde los púlpitos del mundo.
» b. La frase “en el Señor” también dice por qué el niño debe obedecer a sus padres. “Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor”. Obedecer a vuestros padres es correcto, es del Señor, complace al Señor. Por lo tanto, obedézcanlos. Cuando guían e instruyen, síganlos (cp. Col. 3:20).
Lehman Strauss señala que la obediencia es la primera ley del universo, que la obediencia regula todo en el mundo: las estrellas, los planetas, las estaciones. Incluso el hombre mismo trata de regir el mundo mediante la ley de la obediencia. Desea obediencia en el Estado, en el trabajo, en la recreación y en el hogar… El punto es simplemente este: La ley de la obediencia es la naturaleza misma de las cosas, está en el núcleo mismo del universo y de la vida y el comportamiento del hombre en la tierra. Por lo tanto, debe esperarse que Dios ordenaría a los niños que obedecieran a sus padres. Los niños deben obedecer, porque complace al Señor y es lo correcto.
Advierta el énfasis aquí. Es increíble. No se les dice a los niños que obedezcan a sus padres porque le complace al padre o a la madre, sino porque le complace al Señor. Evidentemente, complacer a los padres es un motivo para obedecerles. Pero el primer motivo para obedecer a los padres es que lo complace al Señor. El niño debe conocer al Señor hasta tal grado que le haga pensar continuamente en el Señor y en cómo complacerlo. El niño debe caminar tan próximo al Señor que su mente esté siempre puesta en el Señor, en lo que él pueda hacer para complacer al Señor. Cuando el niño conoce al Señor de este modo, entonces obedecer a sus padres se volverá una respuesta automática.
“Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente” (Mr. 7:10).
“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo” (Ef. 6:1).
“Hijos, obedeced a vuestros padres en todo porque esto agrada al Señor” (Col. 3:20).
“Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre” (Pr. 1:8).
“Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre” (Pr. 6:20).
“Hijo mío, guarda mis razones, y atesora contigo mis mandamientos” (Pr. 7:1).
“El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre” (Pr. 10:1).
“Aun el muchacho es conocido por sus hechos, si su conducta fuere limpia y recta” (Pr. 20:11).
“Oye a tu padre, a aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies’ (Pr. 23:22).
“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Ec. 12:1).
▬ 2. En segundo lugar, obedecer a los padres significa honrar al padre y a la madre de uno. La palabra “honrar” (timao) significa “estimar y valorar como precioso”, mostrar respeto, reverencia, bondad, cortesía y obediencia. Las Escrituras no le están hablando a un niño de una edad determinada. Le está hablando a todos nosotros que somos niños cuyos padres todavía viven. Debemos honrar a nuestros padres y madres: estimarlos y valorarlos como preciosos, respetarlos y reverenciarlos. Lamentablemente, eso es una rareza hoy día. Con demasiada frecuencia la respuesta de un hijo a su padre es la de…
- contestarle mal • hablarle irrespetuosamente • no prestarle atención • no escuchar • ignorar • actuar como un “sabelotodo” • refunfuñar • llamarlo con un apodo irrespetuoso • no obedecer la orden • posponer la orden
Además de estos, está la deshonra de la delincuencia, el delito, las drogas, el alcohol y el abuso de la propiedad y la lista podría continuar infinitamente. Y cuando se trata de hijos adultos con padres ancianos, está la deshonra de la negación, de ignorar sus necesidades y de dejarlos de lado y no cuidarlos adecuadamente. Demasiados hijos adultos se olvidan cuánto han hecho sus padres por ellos, trayéndolos al mundo y ocupándose de ellos durante años. Demasiados hijos se olvidan de la rica experiencia y del conocimiento que sus padres han obtenido a lo largo de los años y que serían de gran utilidad para satisfacer las necesidades de la comunidad y del mundo. E incluso si los padres no lograron ser y hacer todo lo que hubieran debido, nosotros, como hijos cristianos, recibimos el mandato de honrarlos como seguidores del Señor Jesucristo.
“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo” (Ef. 6:1).
“Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, aprendan éstos primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios… porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (1 Ti. 5:4, 8).
“Al que maldice a su padre o a su madre, se le apagará su lámpara en oscuridad tenebrosa” (Pr. 20:20).
“El ojo que escarnece a su padre y menosprecia la enseñanza de la madre, los cuervos de la cañada lo saquen, y lo devoren los hijos del águila” (Pr. 30:17).
“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” (Éx. 20:12).
“Cada uno temerá a su madre y a su padre, y mis días de reposo guardaréis. Yo Jehová vuestro Dios” (Lv. 19:3).
“Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová” (Lv. 19:32).
“Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén” (Dt. 27:16).
Advierta las dos promesas realizadas a los niños que obedecen a sus padres.
=» Las cosas le irán bien al niño. ¿Significa esto que el niño nunca tendrá problemas ni tendrá que sufrir? ¡No! Esto no es lo que quieren significar las Escrituras. Dios quiere significar que Él estará con el niño, lo fortalecerá y lo cuidará para que pueda atravesar las pruebas de la vida victoriosamente. El niño será fortalecido y reforzado donde cuenta, en el hombre interior. Será facultado para conquistar y ser victorioso sobre cualquier cosa que enfrente mientras viva.
=» Al niño se le garantiza que vivirá una vida prolongada en la tierra. Francamente, hay algtmos cuestionamientos respecto de lo que quiso decir Pablo con esto, pero debemos tomarlo como lo dijo. Si un niño obedece sinceramente y honra a sus padres fielmente -los obedece y honra verdaderamente desde el fondo de su corazón- Dios le dará una larga vida sobre la tierra.
¿Existe alguna excepción a esto? ¿Y qué ocurre con los bebés y niños que son llevados al cielo? ¿Esto viola la promesa? ¡No! Si un niño fue realmente obediente, entonces todo lo que podemos decir es que Dios sabe que es mejor, y por algún motivo, Dios quiso a esa preciosa pequeña vida junto a Él ahora. Dios no pudo esperar la fraternidad y el gozo que la preciosa y pequeña vida le traería.
3er Titulo: Justa petición para no perder la bendición Versículo 4. ¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre. (Léase: San Lucas 18:7. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?; ▬ Filipenses 4:6. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.).
Nota: Las hijas de Zelofehad (Mala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa) enseñan lecciones sobre fe, audacia y la búsqueda de justicia, desafiando normas sociales para asegurar su herencia. Su caso ante Moisés estableció un precedente legal que cambió las leyes de herencia en Israel, permitiendo a las mujeres heredar si no había hijos varones.
- Fe y Valentía: Confianza en Dios para actuar correctamente, incluso cuando parecía imposible o contra las costumbres.
- Defensa de la Justicia: No tuvieron temor de alzar la voz para pedir lo que consideraban justo ante los líderes.
- Trabajo en Equipo: Unidas lograron un cambio duradero, demostrando el poder de la colaboración.
- Respeto a la Tradición y el Amor a la Tierra: Su petición demostró pasión por la Tierra Prometida y el deseo de honrar la memoria de su padre.
- Obediencia y Responsabilidad: Aceptaron restricciones matrimoniales para asegurar que la herencia permaneciera dentro de su tribu, mostrando obediencia a la voluntad divina.
- Precedente para la Igualdad: Su historia legitima el derecho de las mujeres y demuestra que la preocupación por la equidad es fundamental.
La historia, narrada en Números 27 y 36, resalta cómo Dios respalda la búsqueda de equidad y la valentía.
El coraje para desafiar el estado actual de la época:
Uno de los elementos más impactantes de la historia de las hijas es su extraordinaria valentía. En una sociedad dominada por los hombres, era inaudito que las mujeres se acercaran a las más altas autoridades, y mucho menos desafiaran las leyes establecidas. Sin embargo, las hijas de Zelofehad no dudaron en presentar su caso directamente a Moisés y a los líderes de Israel.
La palabra hebrea para valentía, azut (עֲזוּת), se refiere a la valentía y la intrepidez frente a la oposición. Estas mujeres exhibieron una valentía que surgió de comprender que su petición se basaba en la justicia y la equidad, y que coincidía con el deseo de Dios para su pueblo. Su valentía no solo buscaba el beneficio personal, sino la justicia, y, como vemos, allanó el camino para las futuras generaciones de mujeres.
Esta lección es vital para quienes estamos llamados a defender la rectitud hoy. Ya sea en el trabajo, en la comunidad o incluso en la familia, a veces hacer lo correcto implica desafiar el statu quo. (Estado actual).
Las hijas de Zelofehad nos inspiran a ser valientes al defender la justicia, especialmente cuando vemos sistemas o tradiciones que dañan o excluyen a otros.
Comentarios de Lucas 18:6: Hacerle justicias a los Creyentes, ▬ juicio ▬ oración ▬ perseverante: enseñanza sobre la oración perseverante. La lección tiene cuatro puntos.
▬ 1. Oír la lección. El juez injusto encierra una gran enseñanza para los creyentes. Oigan, presten atención, y piensen en lo que enseña.
▬ 2. Dios hace justicia a sus escogidos que perseveran en oración.
» a. Los escogidos son «sus escogidos», los seguidores de su querido Hijo (véase Escogidos- Lc. 18:7).
» b. Dios hará justicia a sus escogidos. Esto indica que sus escogidos tienen problemas; necesitan que se les haga justicia y que sean librados de…
- ser ridiculizados. • ignorados. • escarnecidos. • maldecidos. • criticados. • abusados. • pasados por alto. • perseguidos. • heridos.
» c. El motivo por el que Dios hace justicia a sus escogidos es que perseveran en oración. Oran de día y de noche.
- Tienen gran necesidad.
- Reconocen que solamente Dios puede suplir su necesidad.
Por eso, se presentan ante Dios el Juez justo de todo el universo. Ellos pertenecen a sus escogidos, y claman de día y de noche por justicia ante sus adversarios (espirituales y humanos). Presentan una y otra vez su caso ante Dios. No dejan que Dios guarde silencio ni que les rehusé la administración de su poder
«Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil» (Mt. 26:41).
«Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre» (Lc. 21:36).
«Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho» (Jn. 15:7).
«Me invocará, y yo responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré» (Sal. 91:15).
«Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído» (Is. 65:24).
«Clama a mí y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces» (Jer. 33:3).
«Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios» (Zac. 13:9).
▬ 3. Dios espera y se demora mucho tiempo; es paciente con los incrédulos. Esto es parte de su propósito: tener misericordia de cuantos puedan ser alcanzados, no queriendo que ninguno perezca (2 P. 3:9). Note algo significativo: el creyente que soporta en la prueba y persecución es un testigo dinámico de la fuerza de Cristo. Algunos incrédulos son alcanzados y eventualmente se vuelven a Cristo debido al poderoso testimonio de creyentes que sufren. El tema es este: Dios no responde siempre de inmediato al clamor de un creyente. Dios permite que el creyente sufra la prueba.
» a. Dios permite que el creyente sufra para ser un testimonio dinámico a otros. La presencia y el poder de Cristo son suficientes para ayudar al creyente a permanecer fiel.
«El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca. sino que todos procedan al arrepentimiento» (2 P. 3:9).
«Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo» (1 P. 1:7).
«El cual [Dios] nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros soma; consolados por Dios» (2 Co. 1:4).
«Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa» (1 P. 3:2).
» b. Dios permite que el creyente sufra para que sea cada vez más fuerte confiando y esperando en Dios (véase nota-Ro. 5:3-5).
«Y no solamente esto, sino que nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia prueba; y la prueba esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado» (Ro. 5:3-5).
«Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna» (Stg. 1:2-4).
▬ 4 Dios prontamente hará justicia a sus escogidos; es decir. en su tiempo Dios obrará rápidamente, súbitamente, y sin vacilación. Hará justicia a sus escogidos. Su ira vendrá sobre el
«No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, situ hermano tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza» (Ro. 12:19-20).
«El cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan grande muerte; cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos» (2 Co. 1:10-11).
«Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A Él sea gloria por los siglos de los siglos» (2 Ti. 4:18).
«Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo» (2 Ts. 1:7-8).
«Librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre» (He. 2:15).
«Clamaron a ti, y fueron librados; confiaron en ti, y no fueron avergonzados» (Sal. 22:5).
«En ti, oh, Jehová, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás» (Sal. 71:1).
«La esperanza de los justos es alegría; más la esperanza de los impíos perecerá» (Pr. 10:28).
«Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré» (Is. 46:4).
«No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová» (Jer. 1:8).
Comentario de Filipenses (4:6) Paz, Oración, Ansiedad: La paz viene a través de la oración. Advierta tres puntos significativos.
▬ 1. Está la indicación: Estar ansioso (merimnate) acerca de nada. La idea es que el creyente no debe preocuparse ni molestarse por nada. La palabra “nada” (meden) significa ni una sola cosa. Hablando en términos humanos, los filipenses tenían toda la razón para estar preocupados y ansiosos.
=» Estaban sufriendo una severa persecución (Fil. 1:18-19).
=» Estaban enfrentando perturbaciones en la iglesia, cierta desunión y peleas (Fil. 1:27, 42).
=» Contaban con determinados miembros camales dentro de su comunidad, algunos miembros que eran orgullosos, muy espirituales y centrados en si mismos (Fil. 2:3-4; 3:12).
=» Estaban enfrentando a algunos falsos maestros que se habían unido a su comunidad, y los maestros eran feroces al atacar la cruz de Cristo (Fil. 3:2-3, 18-19).
=» Algunos de los creyentes tenían que luchar por las necesidades básicas de la vida: alimentos, vestimenta y techo (Fil. 4: 19).
Poco quedaba para que enfrentaran estos queridos creyentes. Estaban enfrentando casi todas las pruebas y tentaciones imaginables, el tipo de problemas que generan ansiedad y preocupación. Desde el punto de vista humano, una persona sentirá molestia, preocupación y ansiedad…
- Cuando está por perder o carece de alimentos, vestimenta o techo.
- Cuando es perseguido, ridiculizado, abusado o amenazado.
- Cuando está rodeado de peleas, perturbaciones, carnalidad o falsas enseñanzas.
En medio de tales circunstancias, la única forma en que una persona puede evitar preocuparse es recibiendo una inyección de poder sobrenatural.
Esta es la cuestión de las Escrituras. Hay una respuesta a la preocupación y la ansiedad, una respuesta sobrenatural: La paz de Dios. Dios facultará al creyente para conquistar la pre- ocupación y la ansiedad. Dios vencerá las pruebas de la vida por el creyente, sin importar cuán terribles y cuánta presión ejerzan. Dios infundirá paz al creyente, la paz de Dios mismo: una paz tan grande y tan maravillosa que permite que el creyente atraviese la prueba. Por supuesto, esto no significa que el creyente no se interese por los problemas de la vida. Se preocupa, pero hay una diferencia entre interés y ansiedad o preocupación. El interés nos hace resurgir y manejar los problemas de la vida con un valor indomable y diligencia. La preocupación nos hace manejar y conquistar todo lo que podemos. La ansiedad y la preocupación ocasionan todo tipo de problemas…
- temor a actuar • acción rápida, no planificada • retracción • decisiones no sabias y dañinas • duda • enfermedades físicas • cobardía • problemas emocionales • depresión • descarriamiento espiritual • desaliento • desconfianza y falta de creencia • una actitud derrotista
La lista podría continuar, por supuesto, pero la cuestión a tener en cuenta es la gravedad de la ansiedad y la preocupación. Solo tómese un instante para pensar un poco sobre estos problemas: la ansiedad y la preocupación hacen que una persona actúe y sufra. La gravedad se ve con claridad. Todos conocemos a personas que sufren mucho debido a la ansiedad y la preocupación; simplemente carecen de la presencia de Dios. Sin embargo, la orden de las Escrituras es firme: no estar ansioso por nada, ni siquiera por una cosa.
“No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:31-33).
“Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas” (Lc. 10:41).
“Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer; ni por lo que habéis de beber; ni estéis en ansiosa inquietud” (Lc. 12:29).
“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lc. 21:34).
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Fil. 4:6-7).
“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré” (He. 13:5).
“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 P. 5:7).
▬ 2. El remedio para la ansiedad y la preocupación: La oración. Las palabras utilizadas en el versículo muestran exactamente la manera en que esta es la respuesta para la ansiedad y la preocupación.
=» La palabra “oración” (proseuche) se refiere a los momentos especiales de oración en los que participamos
en períodos de devoción y adoración. Debemos tener tiempos fijos para orar, momentos que apartamos especialmente para la devoción y la adoración.
=» La frase “con acción de gracias” (eucharistia) significa que agradecemos y alabamos a Dios por todo lo que Él es y por todo lo que hace por nosotros.
=» La frase “ruegos” (deesis) se refiere a las oraciones que se centran en necesidades especiales. Sentimos una necesidad profunda e intensa, por lo tanto, vamos ante Dios y pedimos, es decir, derramamos nuestra alma ante Dios. Nos enfrenta una necesidad, una gran necesidad y la única ayuda y liberación posibles es Dios. Por lo tanto, vamos y le contamos nuestra necesidad a Él como si fuéramos un niño: llorando, suplicando y rogando por su ayuda, consuelo, liberación y paz.
=» La palabra “peticiones” (aitemata) significa peticiones específicas y definidas. Nuestra oración no debe ser general, sino específica. Debemos presentarle a Dios exactamente lo que necesitamos y no debemos temer ser demasiado detallados con Dios o molestarlo. Ni tampoco debemos evitar preguntar porque tememos que El no responderá a algo tan especifico. Con demasiada frecuencia, los creyentes temen no recibir la respuesta a una petición específica, temen que esto mostrará cuán débiles son desde el punto de vista espiritual si no se les otorga su pedido.
Advierta que las Escrituras dicen: En toda oración, utilice todas las cuatro formas de orar y utilícela para orar por todo.
Esto significa dos cosas.
» a. Debemos andar en Dios, vivir, movernos y tener nuestro propio ser en Él y esto lo hacemos por medio de la oración. Vivimos y nos movemos en Dios a través de la oración. En toda oración oramos todo el día mientras andamos y nos movemos en nuestros asuntos cotidianos.
=» Oramos en momentos que son apartados específicamente para la devoción y la adoración.
=» Rogamos, luchamos en la oración, cuando enfrentamos momentos de necesidad profunda e intensa.
=» Ofrecemos gracias (y alabanzas) todo el día mientras caminamos y nos movemos.
=» Ofrecemos nuestras peticiones, peticiones específicas, a Dios. Le pedimos que haga cosas definidas mientras caminamos a lo largo del día.
Como hemos dicho, caminamos en Dios, vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser en El, y la forma en que lo hacemos es a través de la oración.
» b. Debemos orar acerca de cada cosa sin importar cuán pequeña e insignificante pudiera parecer. Dios está interesado en los detalles de nuestras vidas, en los detalles más minuciosos. Él quiere que lo reconozcamos en todas nuestras maneras o pasos porque quiere cuidar cada uno de esos pasos. Ahora imagínese la escena: Estamos andando a lo largo del día, junto a Dios cada paso del camino y Dios está cuidando cada paso del camino. ¿Qué puede entonces quitar la paz de Dios de nosotros? ¡Absolutamente nada! Puesto que mientras andamos en oración y comunión con Dios, Dios nos está infundiendo su presencia y paz. No importa cuál sea el conflicto o la prueba, continuaremos junto a Dios y Él continuará infundiendo en nosotros su paz. Por medio de la oración Él nos está dando la paz para conquistar y atravesar la prueba. Nuestra relación con Dios y su paz no se rompe.
“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad y se os abrirá” (Mt. 7:7).
“Velad y orad, para que no entréis en tentación, el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mt. 26:41).
“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lc. 18:1)
“Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre” (Lc. 21:36).
“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Ef. 6:18).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
