Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
  • SEMANA DEL 06 AL 12 DE ABRIL DE 2026. “INSTRUCCIÓN DEL SIERVO DE DIOS CONTRA TODO AQUEL QUE CAUSA DIVISIÓN Y DISENSIÓN”.

    LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 11:17 AL 19. 17. Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor. 18. Pues, en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. 19. Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados. 

       Comentario del contexto bíblico: B. La Cena del Señor, 11:17-34

       (11:17-34) Introducción: La Cena del Señor es una de las instrucciones de la iglesia. Resulta crucial para los creyentes comprender cómo se debe celebrar la cena y cómo no celebrarla. Este pasaje constituye un estudio completo del tema:

    ▬ 1. Pablo reprendió a los corintios por la forma en la que estaban celebrando la Cena del Señor (v. 17).

    ▬ 2. La corrupción de la Cena del Señor (vv. 18-22).

    ▬ 3. El significado real de la Cena del Señor (vv. 23-26).

    ▬ 4. Las consecuencias severas de participar indignamente de la Cena del Señor (vv. 27-30).

    ▬5. El procedimiento correcto de la Cena del Señor (vv. 31-34).

       (11:17) Cena del Señor: Pablo reprendió a los corintios por la forma en la que estaban celebrando la Cena del Señor. Él los había alabado por su diligencia en mantener las tradiciones y las costumbres de la iglesia (V. 2). Pero al lidiar con la Cena del Señor, anunció con términos para nada inciertos:

       “No os alabo”. La palabra “anunciar” (parangello) quiere decir ordenar. Note cuán fuerte es Pablo: “Pero al ordenaros esto que sigue [la Cena del Señor], no os alabo”. Su contundencia enfatiza la grandísima importancia de la Cena del Señor y la necesidad absoluta de celebrarla como se debe celebrar.

       Pablo plantea bruscamente: “No se congregan para celebrar la Cena del Señor para lo mejor, no para edificarse ustedes mismos recordando la muerte del Señor; sino que se congregan para lo peor, para destruirse ustedes mismos”.

       (11:18-22) Cena del Señor: La corrupción de la Cena del Señor. Los corintios estaban abusando trágicamente de la Cena del Señor. Los abusos pueden parecerle extraños a algunas iglesias de la actualidad porque sencillamente participan de una migaja de pan y una pequeña copita de vino o jugo de uva para celebrar la Cena del Señor. Sin embargo, según se ha planteado en la nota introductoria, los corintios celebraban la Cena del Señor con una comida con todas las de la ley o un Banquete de Amor [Ágape]. Había cuatro abusos, algunos de los cuales se aplican muy bien y hablan directamente a las iglesias de todas las generaciones.

    ▬ 1. Había divisiones y camarillas dentro de la iglesia que corrompían la Cena del Señor (w. 18-19). Cuando existen divisiones, camarillas, facciones, y partidos, el espíritu de la iglesia se encuentra en desorden. La mente y el corazón de cada uno de sus miembros no están puestos en el Señor ni están en paz con el Señor no con el pueblo del Señor La perturbación, el dolor, la ira, la murmuración, el chisme, el orgullo, el egoísmo, el malentendido y la tergiversación siempre predominan cuando hay divisiones y camarillas dentro de una iglesia.

       Nota: Pablo dijo que él solo creía parte de lo que había escuchado. Él sabía muy bien cómo los problemas comienzan a crecer y rodearse de rumores, insinuaciones y exageraciones. De todas formas, había parte de verdad en lo que había escuchado, y él lo sabía, y la iglesia debía corregirlo.

       Observe otro asunto que es de importancia crucial para los creyentes genuinos de la iglesia. Las divisiones y las camarillas en la iglesia no toman a Dios ni desprevenido ni por sorpresa. Por el contrario, Dios permite las divisiones y las camarillas por una razón muy especial: “La división hace que el creyente genuino se diferencie mucho más”. Las personas que son divisivas y propensas a formar camarillas hacen que el amor y la verdad de los creyentes genuinos resplandezcan con mucho más brillo. En las propias palabras de las Escrituras:

       “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados”.

        Pensamiento 1. Este planteamiento alienta en gran manera al ministro de Dios y a los creyentes genuinos en la medida en que se enfrentan a la división, las camarillas, y la oposición de los camales y los no salvos en la iglesia.

       Note también la amonestación en este elemento. Cualquier persona que se encuentre dentro de un grupo que sea divisivo o propenso a formar camarillas corre un peligro terrible. La división y la propensión a la formación de camarillas constituyen pruebas de que una persona no es genuina. Debe arrepentirse y encomendar su vida al amor y la misión del Señor (cp. 1 Co. 15:33).

       “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).

       “porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” (1 Co. 3:3).

       “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).

       “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que 0 sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).

       “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).

       Nota: Esto versículos (20 al 22) son para próxima semana, pero lo integro porque es el pensamiento del tema general, para su mayor comprensión:

    ▬ 2. Había engaño de sí mismo que corrompía la Cena del Señor (v. 20). De un modo sencillo, los corintios solo se estaban engañando a sí mismos al congregarse y participar de la copa y el pan. Puede que hayan pensado que estaban celebrando la Cena del Señor, pero no era así; estaban completamente engañados. Lo que estaban haciendo no era recordar y honrar al Señor. Resultaba completamente imposible tener un espíritu divisivo y propenso a la formación de camarillas y honrar al Señor. Su congregación le resultaba completamente sin sentido e inútil al Señor.

       “Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña” (Gá. 6:3).

       “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gá. 6:7).

       “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Stg. 1:22).

       “Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana” (Stg. 1:26).

       “Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo” (1 Jn. 3:7).

        “Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Ap. 3:16, 17).

       “Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, de que su iniquidad no será hallada y aborrecida” (Sal. 36:2).

    ▬ 3. Estaba el egoísmo y el descuido de otros que corrompían la Cena del Señor (v. 21). Cuando la iglesia primitiva se congregaba para el Banquete de amor [Ágape], todo el mundo traía toda la comida que podía. Esto permitía que hubiera bastante para todo el mundo, incluso para los pobres y lo esclavos que no podrían traer mucho. La idea era tener una cena común donde todo el mundo compartiera.  …

    • el rico y el pobre • el libre y el esclavo • el judío y el gentil • el letrado y el analfabeto • la clase alta y la baja • el hombre y la mujer • el adulto y el niño

       Sin embargo, la iglesia de Corinto había comenzado a abusar de la Cena del Señor. En lugar de compartir, todo el mundo se sentaba separado en su propio grupo de amigos y compartían su comida solo entre ellos. El resultado era trágico:

    => Algunos eran descuidados, y tenían poco que comer, de tener algo. Esto sucedía en particular con los esclavos.

    => Algunos se complacían a sí mismos y actuaban como glotones.

    => Algunos trataban el asunto como si fuera una reunión social, bebiendo hasta emborracharse.

       No se experimentaba amor ni fraternidad cristiana reales de ningún tipo. Y aunque la iglesia participaba del pan y de la copa, no estaba celebrando la Cena del Señor. Lo que estaban haciendo era totalmente sin sentido e inútil. Lo que estaban celebrando era un banquete al espíritu maligno del egoísmo y la complacencia, no al Señor.

    ▬ 4. Estaba el abuso de la santidad de la iglesia y la vergüenza del pobre que corrompía la Cena del Señor. Note que este versículo es una serie de preguntas que se responden solas y debieran despertar condenación en el corazón de los culpables.

    => ¿No tienen casas donde comer y beber? La iglesia no es el lugar donde debemos comer y beber. Es el lugar de adoración.

    => ¿No están abusando de la iglesia y avergonzando a los pobres por medio de la división, las camarillas, el egoísmo, la complacencia, y el acaparamiento? ¡Por supuesto que sí!

    => “¿Qué os diré? ¿Os alabaré? ¡En esto no os alabo!”

    Nota del expositor: «El verdadero creyente manifiesta siempre la búsqueda de unidad y comunión entre los hermanos, y reprochará todo conducta desordenada que produzca división y disensión».

    1er Título: Examinando el verdadero propósito por el cual se reúne la Iglesia del Señor. Versículo 17. Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor. (Léase: Salmo 27:4. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida. Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. ▬ Salmo 133:1. ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!).

       Confianza en la comunión, Salmo 27:4vv. Una cosa… indica una declaración de propósito muy definida. La Biblia constantemente enfatiza que el creyente debe buscar a Dios y su reino, debe permanecer en comunión con Cristo. Morar en la casa de Jehovah se refiere a vivir permanente en la presencia de Dios; tal vida incluía visitas regulares al templo.

       El v. 4 indica dos resultados de esta prioridad: 1) experimentar (contemplar) la belleza y la gloria de Dios (su santidad, su misericordia, su gracia, su verdad, su justicia su amor y la armonía de todas estas cualidades);

       La humildad y descanso en Jehovah, Salmo 133 v. 1. Lo que expresa el salmista es lo opuesto al orgullo y la arrogancia. El corazón orgulloso produce ojos que se han enaltecido y la arrogancia también viene del orgullo. El cristiano que quiere glorificar a Dios no busca su propia grandeza.

    2° Titulo: Reprochable división en la congregación. Versículo 18. Pues, en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.  (Léase: 1ª a los Corintios 1:10 y 11. Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. ▬ Filipenses 1:15 al 17. Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio.).

       Comentario de 1ª a los Corintios 1:10 y 11 (1: 10) Unidad ▬ División: La exhortación fuerte es “todos ustedes” estén de acuerdo. Note cómo Pablo enfoca el problema severo de la división: él no tiene fuego en los ojos ni un espíritu de reprensión y lucha en su corazón. Ni siquiera hay un rastro de ira en él. Por el contrario, su corazón es tierno y está lleno de amor. Él apela misericordiosamente a los corintios.

    => Él dice: “Os ruego”. La palabra “rogar” (parakalo) significa llamar hacia el lado de alguien. Pablo dice:

       “Los llamo hacia mi lado; vengan, vamos a hablar, resolvamos el asunto. Les pido, les suplico, les imploro, que escuchen lo que les tengo que decir”.

    => Él los llama hermanos dos veces justamente en dos versículos (vv. 10, 11).

    => Les implora en el nombre del Señor Jesucristo que le presten atención a lo que él les dice. Les suplica que consideren su amor por Cristo. Deben acabar con sus divisiones y unificarse nuevamente, por amor a Cristo. Por Él y su causa deben obedecerlo y unirse en un mismo espíritu y una misma mente.

       Pensamiento 1. Los ministros del evangelio y los lideres

    no deben atacar y censurar ni arremeter contra los miembros de la congregación que causan problemas, disensión y división. Más bien, deben acercarse a la persona que provoca la división en un espíritu de ternura y amor, y en el nombre del Señor Jesucristo. Puede que en ocasiones resulte difícil por la severidad del problema y la arrogancia y la indisposición del alborotador. No obstante, el corazón de Cristo es amor y restauración. Por consiguiente, siempre debemos acudir a la persona con un espíritu de amor y restauración antes de que se intente aplicar la disciplina de la iglesia (vea el índice y las notas Mt. 18:15-20).

       “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt. 5:7).

       “En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (Mt. 11:25).

       “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano” (Mt. 18:15-17).

       “Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lc. 5:31, 32).

       “Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos” (Hch. 10:36).

       “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Is. 53:5).

       La exhortación es fuerte; es directa y sencilla. Y nótese: Se da de inmediato. No hay vacilación ni equivocación al darla. Entenderla no debe ser un problema, porque se plantea de un modo claro y sencillo.

       “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma

    cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (v. 10).

    ▬ 1. Se hace la exhortación a que hablen la misma cosa: Llegar a un acuerdo, dejar de hablar unos contra otros, acusándose, atacándose, murmurando, con descontento, reniegos, quejas, chismes. Dejar de usar la lengua para provocar disensión y división.

       “Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (Stg. 3:6).

       “Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez” (Stg. 4:11).

       “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones” (1 P. 2:1).

       “Porqués el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño” (1 P. 3:10).

       “Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño” (Sal. 34:13).

       “El que guarda su boca guarda su alma; más el que mucho abre sus labios tendrá calamidad” (Pr. 13:3).

       “El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias” (Pr. 21:23).

    ▬ 2. Se hace la exhortación a que no permitan disensión ni división. La palabra “división” (schismata) quiere decir separar, rasgar, destrozar. Note las palabras “entre vosotros”. La división o la disensión no se encuentra fuera de la iglesia; no se encuentra afuera en el mundo. Se encuentra dentro de la iglesia. La iglesia divisiva no está obrando para traer paz, amor, y hermandad al mundo. A la iglesia divisiva no se le ve en el mundo ministrando a los hambrientos, a los enfermos, y a las masas perdidas del mundo. A la iglesia divisiva se le ve bufando y peleando. Los problemas pecaminosos y devastadores de la disensión se encuentran dentro de la iglesia divisiva. La iglesia divisiva se está separando, rasgando, y destrozando ella misma.

       “Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae” (Lc. 11:17).

       “porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” (1 Co. 3:3).

    ▬ 3. Se hace la exhortación a que estén “perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer”. Las palabras “perfectamente unidos” significan justo lo que expresan: Estar en unión perfecta con cada uno; estar unidos y juntados perfectamente; estar restaurado a la unión perfecta de estar juntos. La palabra griega da la idea de una red destrozada que se está reparando y remendando (Mt. 4:21), o la extremidad de un hombre que está fracturada o dislocada y se le está restaurando al lugar adecuado.

       La unión debe ser tanto en mente como en parecer. La mente comprende pensamientos, razonamientos, afectos, emociones, motivos e intenciones. El parecer comprende conclusiones, propósitos, metas, y objetivos. Se hace la exhortación a que la iglesia de Corinto se restaure a sí misma, y note: “No solo deben unirse, deben unirse perfectamente en una misma mente y un mismo parecer”.

       “Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece” (2 Co. 3:11).

       “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).

     “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Ef. 4:31, 32).

      “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).

       “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).

        (1:11) División ▬ Contienda: El informe trágico es que la contienda existe dentro de la iglesia. La contienda era tan severa que algún creyente acudió a Pablo para ver el asunto. Exactamente quién fue el creyente no se conoce. Él o ella pertenecían a la familia de Cloé, quien al parecer era una creyente bien conocida para los corintios. Probablemente Cloé fuera ciudadana de Éfeso y no de Corinto. Pablo nunca habría identificado su fuente de información si él o ella vivieran en Corinto por temor a que las partes en disputa se volvieran contra Cloé y su familia. Pablo escribía a Corinto desde Éfeso, de modo que probablemente un miembro de su familia le informara el asunto a Pablo en algún viaje de regreso de Corinto.

       La profundidad y gravedad de la división nuevamente la expresa la palabra “contiendas” (erides). La palabra significa disputas, conflictos, riñas, discusiones. Nota: “La palabra define más claramente la naturaleza de la división”. La iglesia estaba riñendo y separándose en grupos, contendiendo y riñendo por algo. Había un conflicto severo entre facciones y camarillas en la iglesia. La contienda es una de las terribles “obras de la carne”.

       “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:19-21).

        Comentario de Filipenses 1:15 al 17. (1: 15-18) Fidelidad, Celos, Búsqueda propia: Un testigo maduro no siente celos ni deseo de mérito ni prestigio. Esta es una experiencia extraña dada para conocer por Pablo, sin embargo, es una experiencia que se repite trágicamente con tanta frecuencia en la iglesia y entre los creyentes. Algunos predicadores de Roma estaban celosos de Pablo y envidiosos…

    • De los resultados que obtenía.
    • De la atención favorable y del prestigio que estaba obteniendo de la sociedad y los círculos sociales de la comunidad.
    • Del apoyo y lealtad que los creyentes le otorgaban.
    • De la atención que estaba recibiendo de tantos de sus miembros.
    • De la posición que estaba ganando como líder de la comunidad cristiana en Roma.

       Nota: Los predicadores eran seguidores genuinos de Cristo. No eran los judaizantes, los predicadores falsos que a veces seguían y se oponían a Pablo. Estos eran verdaderos predicadores que eran ministros en y en las afueras de la metrópolis de Roma. Lo sabemos porque Pablo acordaba con su prédica. Sólo lamentaba su oposición hacia él. En lugar de apoyarlo, hablaban en su contra, con la esperanza de silenciar su influencia y quitárselo de encima (v. 16).

       Sin embargo, no todos los predicadores de Roma se oponían a Pablo. Algunos predicaban a Cristo por amor, y alentaban a sus miembros a demostrar su amor por Pablo visitándolo y apoyándolo en su ministerio de proclamación de Cristo.

       Pensamiento 1: ¿Con cuánta frecuencia se ha repetido esta escena? ¿Cuántos la están repitiendo ahora mismo? ¿Cuántos creyentes y trabajadores cristianos están celosos y envidiosos…

    • De la posición de otra persona?
    • ¿De la atención, el apoyo y la lealtad que otra persona está recibiendo?
    • De los resultados que está obteniendo otro trabajador?

    ¿Cuántos de nosotros comenzamos a cuestionar y hablar en contra de un siervo del Señor debido a estas cosas, hablando en voz baja quizás a dos o tres miembros, pero, sin embargo, hablando en contra? ¡Que Dios nos perdone!

       Siempre debemos recordar: Todos somos ministros y trabajadores si hemos sido llamados verdaderamente por Cristo para predicar y enseñar su evangelio. Cada uno tiene su llamado, y no importa cuál sea, el camino siempre es difícil. Por lo tanto, debemos apoyarnos unos a otros. El Señor no requiere grandes ministerios ni grandes nombres y grandes seguidores de nosotros. Lo que Él requiere es fidelidad, sólo fidelidad en el ministerio para el cual nos ha llamado. Por lo tanto, seamos fieles y apoyemos a todos los ministros del evangelio de Cristo.

       “Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste? Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú” (Jn. 21:21-22).

       “Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:1-2).

       “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús” (2 Co. 4:5).

       “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto” (1 P. 5:2).

       “Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado” (Is. 56:10-11).

       “Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jer. 3:15).

       “Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová” (Jer. 23:2).

       “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a si mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?” (Ez. 34:2).

    3er Título: La disensión, obra de la carne, es señal de desaprobación divina. Versículo 19. Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.  (Léase: 1ª a los Corintios 3:3. porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? ▬ Romanos 16:17. Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.).

        Comentario de 1ª a los Corintios 3:3 (3: 1-4) Carnal ▬ Hombre, etapas espirituales: Existe el hombre carnal (vea el Estudio a fondo 1, Carnal 1ª Co. 3:1- 4 para el significado de la palabra carnal). Se dicen tres cosas acerca del hombre carnal:

    ▬ 1. El hombre carnal no es espiritualmente maduro; es un bebé en Cristo. Note que el hombre carnal es un creyente verdadero. Es un bebé en Cristo, pero está deformado como un bebé deformado. Debería ser más maduro, más desarrollado espiritualmente, pero no ha crecido en Cristo. El hombre carnal no conoce a Cristo ni las cosas de Dios como debiera. Su mente y su conducta no están centradas en Cristo como debieran estarlo. Lleva años como creyente, pero conoce poco acerca de Cristo y de Dios.

    ▬ 2. El hombre carnal tiene que alimentarse de la leche y no de la vianda de la Palabra. Esto no quiere decir que haya dos grupos de enseñanzas, tampoco que haya dos grupos de creencias, una para el creyente letrado y otro para el creyente inculto. Se les predica el mismo evangelio a todos, y todos estudian la misma Palabra; pero algunos han prestado más atención, han estudiado más, han orado más, y han servido más a Cristo que otros. Por consiguiente, naturalmente conocen más de la Palabra de Dios, y conocen más de lo que quiere decir orar y andar en Cristo. El creyente espiritual conoce y experimenta más la profundidad de las cosas espirituales que el creyente camal, mucho más. Por consiguiente, el creyente carnal tiene que alimentarse de los rudimentos mismos y no de lo avanzado de la Palabra de Dios.

       Pensamiento 1. Sucede lo mismo con cualquier empresa del hombre. Mientras más una persona experimente y estudie un campo, más conoce acerca de su campo. Todo el mundo se alimenta de la “leche” o la “vianda” de su campo o empresa.

       “Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír” (Mr. 4:33).

       “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar” (Jn. 16:12).

       “Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía” (1 Co. 3:2).

       “Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:22).

       “Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar” (1 Co. 14:20).

       “para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” (Ef. 4:14).

       “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido” (He. 5:12).

       “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 P. 2:2).

    ▬ 3. El hombre carnal se caracteriza por la división. La división es una prueba sorprendente de que un hombre o un pueblo son carnales, ya sea el caso de la división en una iglesia o en una familia.

    » a. La carnalidad se ve claramente en la envidia y el conflicto. La envidia conlleva al celo, y el celo conlleva a la división. Cuando las personas se celan unas de otras, se dividen y comienzan a luchar, o a discutir y a reñir unos con otros. La envidia puede ser causada por…

    • alguna posición • alguna riqueza • algún reconocimiento • alguna atención • alguna promoción • alguna persona • alguna posesión • algún don.

       La lista podría ser interminable, pero se entiende bien la idea. La envidia conlleva a diferencias y a conflictos, y el conflicto conlleva a la división. Una conducta así es carnal, de la carne, y no tiene cabida en la iglesia.

    » b. La carnalidad se ve cuando los creyentes comienzan a andar y a actuar como los hombres del mundo. Los hombres del mundo viven en función del mundo, por eso quieren y luchan por todo cuanto pueden obtener con el menor esfuerzo…

    • la mejor posición • el más alto honor • la mejor suma de dinero • el reconocimiento igual • la posición codiciada

    » c. La carnalidad se ve cuando los creyentes comienzan a seguir a los hombres y a formar camarillas (vea el índice y las notas 1 Co. 1:10-16 para un análisis).

       “sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Ro. 6:6).

       “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Ro. 8:7).

       “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente” (Ef. 4:17).

       “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:22-24).

       “Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal” (Col. 2:18).

       “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:9, 10).

       “Todas las cosas son puras para los puros, más para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas” (Tit. 1:15).

       “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgias, disipación y abominables idolatrías. A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan” (1 P. 4:1-4).

    ESTUDIO A FONDO 1

    (3:1-4) Carnal ▬ Carne ▬ Hombre natural: William Barclay señala que en este pasaje se usan dos palabras diferentes para describir al hombre carnal (w. 1, 3. Las epístolas a los Corintios. “The Daily Study Bible” [“La Biblia de estudio diario”]. Filadelfia, PA: The Westminster Press, 1954, p. 33). A los corintios se les denomina “carnales” (sarkinoi, v. 1) lo que quiere decir carne. La terminación “¡no!” quiere decir “estar hecho de”. Pablo está diciendo que los corintios eran seres humanos, hechos de carne. Su problema consistía en que vivían como si no fueran más que carne. Aún vivían al nivel humano de la vida.

       Nunca habían sobrepasado los asuntos y las cosas materiales de esta vida. Actuaban como si este mundo fuera todo cuanto hubiera.

       La palabra “camal” (sarkikoi, v. 3) también se usa. La terminación “ikoi” quiere decir estar “caracterizado por”. Pablo está diciendo que los corintios no solo estaban “hechos de carne” sino que estaban caracterizados y “dominados por la carne”. Estaban permitiendo que la carne y todas sus pasiones cautivaran y controlaran su conducta. Estaban viviendo al nivel de la carne, dominados por la misma.

    La palabra “carne” se usa para describir dos hombres diferentes.

    1. Existe el hombre natural o adámico. (Vea la nota 1 Co. 2:14.)
    2. Existe el hombre carnal o hecho de carne. El hombre carnal obedece la parte más baja de su naturaleza. Él obedece sus deseos descontrolados que son propensos a pecar y a centrar su atención en sí mismo. Lleva una vida que se opone a Dios (Ro. 4:14, 18). Una vida carnal se refiere a mucho más que a pecados sexuales o corporales. Gálatas 5: 19-21 lo demuestra. Los pecados sexuales o corporales están comprendidos, pero también están los pecados del Espíritu como por ejemplo la avaricia, el egoísmo, el odio, el orgullo, y la idolatría. También está comprendida esa parte del hombre que sujeta a la persona a un espíritu legal y esclavista, un espíritu que lo sujeta a rituales, ceremonias, reglas, y reglamentaciones (Gá. 3:3; 4:9). De un modo sencillo, el hombre que es carnal es un hombre que vive según la carne. Es un hombre que permite que su naturaleza más baja, la peor parte de su ser, ejerza influencia y domine su vida.

       La Biblia dice varias cosas acerca de la carne:

    ▬ 1. La carne nada tiene de bueno; se opone a hacer el bien.

       “Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo” (Ro. 7:18).

    ▬ 2. El hombre que está en la carne se encuentra bajo la influencia de la carne y no puede agradar a Dios.

       “y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Ro. 8:8).

    ▬ 3. El hombre que tiene el Espíritu de Cristo se libra de estar bajo la influencia de la carne. Se dice que un hombre así es un hombre transformado, un hombre nuevo, incluso una nueva creación.

       “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Ro. 8:9).

       “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:2).

       “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17).

       “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:22-24).

    ▬ 4. Sin embargo, el hombre transformado puede andar según la carne, al menos temporalmente. Se dice que un hombre así es un creyente carnal.

       “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte… para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Ro. 8:2, 4-7).

       “porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?” (1 Co. 3:3, 4).

       “Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seriamos juzgados; más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Co. 11:30-32).

    ▬ 5 El hombre regenerado se siente instado fuertemente a andar “en el Espíritu”. Se dice que un hombre así es un creyente espiritual. (Vea la nota, Hombre espiritual -1Co 2:15-16.)

       “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros” (Gá. 5:16-26).

       Cuídense de los que causan divisiones Romanos (16:17)

       Pablo “insta” o “exhorta” (véase 12:1) a los que llama “hermanos” para enfatizar su estrecha relación con ellos. Él les ordena que se “cuiden” o “estén alertas”, pidiendo vigilancia espiritual para que reconozcan a los falsos maestros cuando lleguen. Pueden venir en cualquier momento y son extremadamente peligrosos. Esta es una señal de advertencia que encontraremos a lo largo de un sendero: “¡Advertencia, serpientes de cascabel! ¡Esten alertas!”

    Esta descripción de Pablo es como decirle a la gente que mire y escuchen al cascabel; estas son las características que permitirán a los romanos identificarlos poco después de su llegada: (1) “causan divisiones” o conflictos en la comunidad. Su enseñanza es problemática y provocan divisiones en la iglesia donde quiera que vayan. (2) También ponen “dificultades” o problemas frente a los creyentes que los hacen alejarse del Señor. Como se indica en 9:33 y 11:9, estas personas son parte de las fuerzas cósmicas que destruyen la fe de las personas y pueden conducir a la apostasía.

    La herejía no es simplemente un error, sino que en realidad destruye la fe de las personas. Pablo enfatiza esto aquí en un comentario adicional donde especialmente dice: “van en contra de lo que a ustedes se les ha enseñado”. Contradicen las doctrinas centrales de la fe cristiana. La herejía no es una discusión de temas como la seguridad eterna o sobre el rapto de la iglesia, sino que es un ataque a las verdades centrales como la deidad de Cristo o la cruz como la base de nuestra salvación.

    La única respuesta válida es “apártense de ellos”. Esto es mucho más que simplemente evitarlos, ya que eso indicaría un poco de tolerancia hacia ellos como lo discutido en la sección sobre los débiles y los fuertes en 14:1–15:13. Este mandato exige oposición directa y activa, involucrando tanto a la censura como a la disciplina. Podría inferir un tipo de excomunión como el que se encuentra en Mateo 18:17, “trátalo como si fuera un incrédulo o un renegado”, o en 2 Tesalonicenses 3:14, “no se relacione con ellos”. Dicha disciplina debería hacerse con cuidado, con el propósito de llevarlos al arrepentimiento (2Ti 2:24–26), pero aun así debe ser firme. El objetivo no es principalmente eliminarlos de la iglesia (aunque en casos serios es parte de ello), sino despertarlos y ayudarlos a estar bien con el Señor y enderezar su teología.

    Semana del 06 al 12 de abril del 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO O5 DE ABRIL DE 2026. “ADORACIÓN VERDADERA A DIOS: OFRENDAS SOLEMNES Y CONTINUAS”.

    LECCIÓN: Números 28:9 al 15.9. Mas el día de reposo, dos corderos de un año sin defecto, y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda, con su libación. 10. Es el holocausto de cada día de reposo, además del holocausto continuo y su libación. 11. Al comienzo de vuestros meses ofreceréis en holocausto a Jehová dos becerros de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año sin defecto; 12. y tres décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada becerro; y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada carnero; 13. y una décima de flor de harina amasada con aceite, en ofrenda que se ofrecerá con cada cordero; holocausto de olor grato, ofrenda encendida a Jehová. 14. Y sus libaciones de vino, medio hin con cada becerro, y la tercera parte de un hin con cada carnero, y la cuarta parte de un hin con cada cordero. Este es el holocausto de cada mes por todos los meses del año. 15. Y un macho cabrío en expiación se ofrecerá a Jehová, además del holocausto continuo con su libación. 

        Comentario Vers. 11-15. Al comienzo del mes, i.e. en las lunas nuevas, debía añadirse una gran ofrenda encendida a la ofrenda encendida diaria, consistiendo en dos becerros (toros jóvenes), un carnero, y siete corderos de un año, con las ofrendas de oblación y libación correspondientes, como holocausto del mes en su (i.e. cada) mes, en relación con los meses del año», i.e. correspondiente a ellos.

       A esto también se debía añadir un macho cabrío como ofrenda por el pecado (véase en Lev. 4:23. luego que conociere su pecado que cometió, presentará por su ofrenda un macho cabrío sin defecto.). La costumbre de distinguir el principio de los meses o nuevos días de luna nueva por un peculiar sacrificio festivo, sin ser, estrictamente hablando, días de fiesta, con descanso sabático y una santa reunión, surgió de la relación que mantenía el mes con el día. «Si la congregación iba a consagrar su vida y labor al Señor cada día por medio de una ofrenda encendida, no podría omitirse al principio de la división más larga de tiempo formada por el mes; por el contrario, sólo era correcto que el comienzo de un nuevo mes fuera santificado por un sacrificio especial. Entonces, mientras una ofrenda encendida, en la que la idea de expiación estaba subordinada a una entrega día; era necesario para todo el mes, que, considerando los pecados que habían sido cometidos en el curso del mes pasado, y habían permanecido sin expiación, para que, sobre la base del perdón y la reconciliación con Dios que había sido obtenida por ello, las vidas del pueblo pudieran ser santificadas nuevamente al Señor en la ofrenda encendida. Este significado del sacrificio de la luna nueva se intensificaba aún más por el hecho de que durante la presentación del sacrificio, los sacerdotes hacían sonar las trompetas de plata para que esto fuera para la congregación por memoria delante de Dios (cap. 10:10).

       El sonido de trompeta tenía el propósito de presentar delante de Dios las oraciones de la congregación representadas en el sacrificio, para que Dios los recordará con misericordia, concediéndoles el perdón de sus pecados y el poder de santificarlos, restaurándolos nuevamente en la comunión de su gracia»

    Romanos 12:1. ««Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.»»

    Hechos 13:2. «Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.» (como ofrenda de olor fragante).

    TEXTO: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren” (San Juan 4:23)

       Comentario de Juan (4:23) Adorar: Tercero, los verdaderos adoradores adoran a Dios en espíritu y en verdad. Advierta cuatro puntos.

    ▬ 1. Advierta el cambio en la adoración. “La hora viene, y ahora es”. Cristo cambió la adoración. Antes de Cristo, los hombres adoraban a Dios en lugares especiales, por ejemplo: en templos y ante altares. A partir de Cristo, el lugar y la localidad no significan nada. Cristo ha abierto la puerta a la presencia de Dios desde cualquier lugar del universo.

    ▬ 2. Advierta la naturaleza de la adoración. El hombre debe adorar a Dios en espíritu y en verdad.

    » a. Adorar a Dios en espíritu significa adorar a Dios…

    • con el impulso espiritual y la capacidad del alma, buscando la comunión y el compañerismo más íntimo con Dios.
    • con el centro espiritual de la vida de uno y siendo, confiando y descansando en la aceptación, amor y cuidado de Dios.

    » b. Adorar a Dios en verdad significa…

    • acercarse a Dios de la manera cierta o correcta. Hay solo una manera: mediante su Hijo Jesucristo. (Ver nota, Jn. 4:21; 14:6.)
    • adorar a Dios en forma sincera y verdadera, no llegando con el corazón a medias, con la mente vagando y los ojos cerrados por el sueño.

    ▬ 3. Advierta la razón para adorar. El Padre busca que los hombres lo adoren. Dios desea la adoración, ya que Él creó al hombre para adorarlo. Por lo tanto, Dios busca a hombres que lo adorarán en espíritu y verdad.

       “Todas las cosas han hecho Jehová para sí mismo, y aun al impío para el día malo” (Pr. 16:4).

       “Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice… Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no era formado Dios, ni lo será después de mí” (Is. 43:7, 10).

       “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Ro. 8:29).

       “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado” (Ef. 1:4-6).

       “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 P. 2:9; cp. Ro. 15:6; 1 Co. 6:20).

    ▬ 4. Advierta un factor esencial de la adoración: No es el lugar lo importante en la adoración, sino cómo una persona adora a Dios. Una persona debe adorar a Dios en espíritu y en verdad. No hay otro modo. “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.

    Adorar en espíritu significa…

    • desde el impulso espiritual y la profundidad del alma.
    • desde el centro espiritual de la vida y el ser.

    Adorar en verdad significa…

    • como lo indica Dios, es decir, la adoración debe ser en el nombre del Hijo de Dios, Jesucristo.
    • con sinceridad.

       “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Mt. 4:10).

       “Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo” (Lc. 24:52).

       “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25).

    1er Título: Día establecido para el servicio a Dios. Versículos 9 y 10. Mas el día de reposo, dos corderos de un año sin defecto, y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda, con su libación. Es el holocausto de cada día de reposo, además del holocausto continuo y su libación. (Léase: Isaías 58:13; San Lucas 24:1 al 3).

       Comentario de los Verso 9-10. La ofrenda del sábado, que debía añadirse al sacrificio diario (על, sobre ella), consistía en dos corderos de un año como holocausto, con la correspondiente ofrenda y libación, según la regla general establecida en Números 15:3, y es señalado aquí por primera vez; mientras que la fiesta sabática ya había sido instituida en Éxodo 20:8-11 y Levítico 23:3. “El holocausto del día de reposo en su día de reposo”, es decir, todas las veces que ocurría el día de reposo, cada día de reposo.

       Comentario de San Juan (24: 1) Jesucristo, resurrección: Jesús resucitó el primer día de la semana, en domingo, el día después del sábado judío. Note tres hechos.

    ▬ 1. Lucas expresa claramente cuándo resucitó Jesús: «El primer día de la semana, muy de mañana». Jesús resucitó antes del amanecer, antes de salir el sol, el domingo de mañana. Esto fue significativo para los primeros creyentes cristianos, tan significativo que abandonaron el día común de adoración, el día

    de reposo o sábado. Comenzaron a adorar en domingo, el día de la resurrección de su Señor (cp. Hch. 20:7; 1 Co. 16:2).

    ▬ 2. Jesús resucitó el primer día de la semana, el domingo de mañana. Esto significa que estuvo en el sepulcro durante tres días. tal como lo había dicho (Mt. 12:40; 16:21; 17:23; 20:19; Mr. 9:31: 10:34; Lc. 9:22; 18:33; 24:7, 46). Su resurrección de la muerte fue un triunfo, una victoria sobre la muerte. Ya no reina la muerte. su reinado ha sido quebrado (l Co. 15:55-56; 2 Co. 1:9-10; 2 T1. 1:10; He. 2:9, 14-15).

    ▬ 3. Nuevamente, Jesús resucitó el primer día de la semana. El domingo de mañana. El día de reposo estuvo en el sepulcro. incapacitado de cumplir las leyes que regían el tiempo de la pascua y el día de reposo. Estaba muerto; por eso la ley y sus reglamentos no tenían autoridad sobre Él. Esto es símbolo de la identificación que los creyentes ganan en Cristo. Cuando una persona cree en Jesucristo, Dios la identifica con Cristo, particularmente con la muerte de Cristo. Dios cuenta al hombre como habiendo muerto con Cristo. Es muy simple, en la muerte de Cristo los creyentes mueren a la ley (para mayor discusión véanse notas-Ro. 7:4: Mt. 5: 17-18).

       (24:1) Jesucristo, resurrección: los primeros testigos de la resurrección constituyen una vigorosa evidencia.

    ▬ 1. Fueron testigos oculares de la muerte y el sepelio de Jesús. Sabían que Jesús estaba muerto, y sabían dónde lo habían sepultado. Habían seguido a la procesión que lo llevó al sepulcro (Mt. 15:40-41; cp. Mt. 27:55-56-56, 61; Lc. 23:55-56). En sus mentes no había duda alguna de que Jesús estaba muerto y sepultado.

    ▬ 2. Habían comprado especies y habían venido para ungir el cuerpo de Jesús. Aparentemente habían comprado las especies el sábado, después de las 18 hs. habiendo terminado el día de reposo. Note que se levantaron «el primer día de la semana [domingo], muy de mañana» para ungir el cuerpo de Jesús. Nuevamente, sabían que estaba muerto, estaban preocupadas; por eso querían ir y darle a su cuerpo los cuidados como los que las personas dan a los cuerpos de sus seres queridos cuando han fallecido.

    ▬ 3. Eran religiosas que obedecían estrictamente la ley. Eran estrictas en observar el día de reposo. Imagine, la persona que amaban había muerto, pero no por eso quebrantarían la ley del día de reposo, ni aun para prodigarle estos cuidados (cp. Lc. 23:56). Estas mujeres eran obedientes a los mandamientos de Dios. Eran personas de alta moral y veraces, jamás pensarían ni considerarían la posibilidad de mentir acerca de la muerte y resurrección de Jesús.

       (24:2) Jesucristo, resurrección: la gran piedra quitada de la entrada al sepulcro (véase Estudio a fondo 1, Piedra-Mt. 27:65-66). Las mujeres quedaron perplejas ante la piedra quitada (v. 4). Sin embargo, esa piedra no había sido quitada en favor de Jesús, sino de los testigos de la resurrección. Cuando resucitó Jesucristo, lo hizo con cuerpo resucitado, el cuerpo celestial de la dimensión espiritual; y la dimensión espiritual no tiene límites físicos. En cambio, los testigos tenían que entrar al sepulcro para ver la verdad (véanse bosquejo y notas Jn. 20:1-10).

       (24:3) Jesucristo, resurrección: el cuerpo no estaba en el sepulcro. El relato es simple, pero impactante: «entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús». Vieron perplejas y contemplaron que no estaba allí Jesús (Mr. 16:6). Vieron las vestiduras sobre las que había sido puesto, pero Él no estaba allí.

       «Plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido» (Ro. 4:21).

       «Porque todas las promesas de Dios son en el Sí, y en el Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios» (2 Co. 1:20).

       «Si fuéremos infieles, El permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo» (2 Ti. 2:13).

       «Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia» (2 P. 1:4).

    2° Título:  Sacrificios que representan la completa consagración a Dios, como olor fragante ante El. Versículos 11 al 13. 11. Al comienzo de vuestros meses ofreceréis en holocausto a Jehová dos becerros de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año sin defecto; y tres décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada becerro; y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada carnero; y una décima de flor de harina amasada con aceite, en ofrenda que se ofrecerá con cada cordero; holocausto de olor grato, ofrenda encendida a Jehová.  (Léase: Filipenses 4:18; 1ª de Pedro 2:9).

       Comentario de Versículos 11-13: Al principio del mes, es decir, en las lunas nuevas, se añadía al holocausto diario o continuo un holocausto mayor, consistente en dos becerros, un carnero y siete corderos de un año, con las correspondientes ofrendas de carne y de libación, como el “holocausto del mes en su (es decir, cada) mes con respecto a los meses del año”, es decir, correspondiente a ellos. A esto también había que añadir una ofrenda por el pecado de un macho cabrío peludo (ver en Levítico 4:23). La costumbre de distinguir los comienzos de los meses de luna nueva con un peculiar sacrificio festivo, sin que sean, en rigor, días festivos, con descanso sabático y santa reunión.

       (Nota: en épocas posteriores, sin embargo, la luna nueva se convirtió cada vez más en un día de fiesta, se suspendió el comercio (Amós 8:5. diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, ¿y falsearemos con engaño la balanza?). el piadoso israelita buscó instrucción de los profetas (2 Reyes 4:23. Él dijo: ¿Para qué vas a verle hoy? No es nueva luna, ni día de reposo. Y ella respondió: Paz.). muchas familias y los hogares presentaban ofrendas anuales de acción de gracias (1 Samuel 20:6. Si tu padre hiciere mención de mí, dirás: Me rogó mucho que lo dejase ir corriendo a Belén su ciudad, porque todos los de su familia celebran allá el sacrificio anual..▬ 1 Samuel 20:29. diciendo: Te ruego que me dejes ir, porque nuestra familia celebra sacrificio en la ciudad, y mi hermano me lo ha mandado; por lo tanto, si he hallado gracia en tus ojos, permíteme ir ahora para visitar a mis hermanos. Por esto, pues, no ha venido a la mesa del rey.), y en un período aún posterior los más devotos se abstuvieron de ayunar; en consecuencia, los profetas se refieren con frecuencia a ella como una fiesta parecida al sábado (Isaías 1:13. No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. ▬ Oseas 2:13. Y la castigaré por los días en que incensaba a los baales, y se adornaba de sus zarcillos y de sus joyeles, y se iba tras sus amantes y se olvidaba de mí, dice Jehová. ▬ Ezequiel 46:1. Así ha dicho Jehová el Señor: La puerta del atrio interior que mira al oriente estará cerrada los seis días de trabajo, y el día de reposo se abrirá; se abrirá también el día de la luna nueva.).)

       Comentario de Filipenses 4:18. (4:17-19) Administración, Misión: La dádiva de la iglesia fue con sacrificio, y fue vista y recompensada por Dios. El dar le costó a la iglesia filipense. Era una iglesia que daba, no sólo un porcentaje (por así decirlo) sino con sacrificio. Esto se ve en dos puntos. Se dice que su don era un verdadero sacrificio, aceptable y complaciente para Dios. También se dice que su don había creado una necesidad entre ellos. Pero Pablo les contesta: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (v. 19). Advierta tres cuestiones.

    ▬ 1. Dios vio quién dio con sacrificio para apoyar a Pablo y depositó una recompensa en su cuenta (v. 17). Esto fue lo que Pablo deseaba en cuanto a dar: No un don para sí, sino una recompensa para el dador. Pablo sabía que Dios veía y recompensaba a los creyentes que daban con sacrificio; por lo tanto, Pablo deseó que los creyentes dieran y dieran con sacrificio.

       “Sino haceos, tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan” (Mt. 6:20).

       “Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mt. 19:21).

       “Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye” (Lc. 12:33).

      “Que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna” (Lc. 18:30).

    ▬ 2. Dios estaba muy complacido con la dádiva de los filipenses (v. 18). Pablo lo compara a un sacrificio del Antiguo Testamento que una persona ofrecía a Dios. El compromiso de sacrificio de una persona con Dios era como el agradable aroma del sacrificio animal. Era aceptable. El compromiso de sacrificio era un aroma suave o placentero para Dios. Así era y así es con respecto a la dádiva de sacrificio. El compromiso del don es aceptable para Dios tal como el agradable aroma de un sacrificio animal.

       “Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios” (Fil. 4: 18).

       “Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios” (He. 13:16).

       “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 P. 2:5).

    ▬ 3. Dios prometió proveer para todas las necesidades de su amada gente (v. 19). Esta es una de las grandes promesas de las Escrituras: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Fil. 4:19).

    » a. Está el gran Proveedor: Dios mismo. No importa cuál sea la necesidad, la necesidad no es más grande que Dios. Dios puede satisfacer y satisfará la necesidad. Pero advierta el pronombre “mí” Es “mi Dios” el que proveerá para todas las necesidades. Una persona tiene que estar segura…

    • De que el Dios que realmente puede proveer para la necesidad es su Dios.
    • De que conoce a Dios personalmente, lo suficiente como para confiar en y depender de- Dios para satisfacer su necesidad.

    » b. Está la gran garantía de provisión: “Mi Dios suplirá. No hay cuestión alguna respecto de que se suplirá la provisión. Dios es Dios, por lo tanto, Él es capaz de proveer y suplirá toda provisión que necesite su querido hijo.

    » c. Está la gran provisión: “Todo lo que os falta. Esta promesa no se refiere únicamente a las necesidades físicas de alimentos, vestimenta y techo. Se refiere a las necesidades mentales, emocionales, sociales y espirituales. Se refiere a cualquier necesidad que surja, atrape o enfrente el creyente. Ninguna necesidad será omitida ni ignorada. Ninguna necesidad es demasiado grande o pequeña. Ninguna necesidad es carente de importancia, no para Dios, no si su querido hijo está realmente experimentando la necesidad.

    =» Puede que haya una lección para que el creyente aprenda antes de poder cumplir la necesidad, algún: lección tal como más confianza, tolerancia, amor, gozo, paz, gentileza, mansedumbre o control.

    =» Puede haber algún testimonio que el creyente necesite dar a conocer en cuanto a la fortalecen que nos lleva a través de las pruebas.

       No importa cuál sea la prueba o la necesidad, Dios suplirá nuestras necesidades.

    » d. Está el gran recurso: “Conforme a sus riquezas en gloria”. Tome todas las riquezas, la gloria y la majestad del cielo, todo está disponible para satisfacer las necesidades de la gente querida de Dios. No hay límite, ni siquiera una fracción, para los grandes recursos que están a disposición de Dios. Dios puede proveer para cada necesidad.

    » e. Está el gran Mediador: “en Cristo Jesús”. Esto es algo crucial para advertir, puesto que Dios no hace nada apartado de Cristo. Ninguna persona puede aproximarse a Dios sin llegar a Él a través de Cristo Jesús. Esta es la clave para que se satisfagan nuestras necesidades: Entregar nuestra vida a Jesucristo, y pedirle a Dios que satisfaga nuestras necesidades en Él. Siempre debemos recordar que Dios tiene un solo hijo: El Señor Jesucristo. Dios ama tanto a Cristo que Él hará cualquier cosa por la persona que honre a Cristo dando con sacrificio para dar a conocer las gloriosas nuevas acerca de Él.

       “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” (2 Co. 9:8).

       “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo, porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” (Lc. 6:38).

       “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Ef. 3:20).

       “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Fil. 4:19).

       “Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús” (1 Ti. 1:14).

       “Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Ti. 4:8).

       “Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 P. 1:11).

       “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre

    te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de

    mi justicia” (Is. 41:10).

       Comentario de 1ª de Pedro 2:9. Propósito, del creyente: conocer cuál es el propósito de uno. ¿Por qué Dios hace tanto por los creyentes? Hay una razón suprema:

       “Para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su ‘luz admirable” (v. 9b).

       La expresión “para que anunciéis” (hopos exaggeilete) significa expresar, manifestar, publicar, promulgar. La palabra “virtudes” (aretas) significa excelencias, características positivas, cualidades supremas y eminentes de Dios. La tarea del creyente es dar testimonio de Dios, dar a conocer el glorioso mensaje de Dios. ¿Cuál es ese mensaje? Advierta el versículo: “las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. El mensaje que debemos dar es el glorioso mensaje de salvación. Dios liberará al hombre de las tinieblas a la luz. Esto es lo que Él ha hecho por los creyentes. Por lo tanto, debemos proclamar la gloriosa verdad de que Dios nos ha salvado a través de la Luz del mundo, a través de Jesucristo mismo. Nos ha salvado de las tinieblas del pecado y la muerte, y nos ha llevado a la luz de la eternidad. Viviremos por siempre. Debemos alabar a Dios, proclamar el glorioso mensaje de su maravillosa luz o salvación.

       “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).

       “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos” (2 Co. 4:13).

    “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Co. 5:20).

    3er Título: Necesaria expiación del pecado para presentar ofrendas agradables a Dios. Versículos 14 y 15. Y sus libaciones de vino, medio hin con cada becerro, y la tercera parte de un hin con cada carnero, y la cuarta parte de un hin con cada cordero. Este es el holocausto de cada mes por todos los meses del año. Y un macho cabrío en expiación se ofrecerá a Jehová, además del holocausto continuo con su libación.  (Léase: Salmo 95:6 y 7; San Mateo 5:23 y 24).

       Comentario de los Versículos 14-15: surgió de la relación en la que el mes estaba parado con el día único. “Si la congregación debía santificar su vida y labor al Señor todos los días mediante un holocausto, no podría omitirse al comienzo de la mayor división de tiempo formada por el mes; por el contrario, era justo que el comienzo de un nuevo mes fuera santificado por un sacrificio especial. Mientras que, pues, un holocausto, en el que la idea de expiación estaba subordinada a la de consagración de la entrega al Señor, fue suficiente para el día único; durante todo el mes era necesario que, en consideración de los pecados que se habían cometido en el transcurso del mes pasado, y que habían quedado sin expiación, se ofreciera una ofrenda especial por el pecado para su expiación, a fin de que, al como base del perdón y la reconciliación con Dios que de ese modo se había obtenido, la vida del pueblo pudiera ser santificada de nuevo al Señor en el holocausto. Este significado del sacrificio de la luna nueva se intensificó aún más por el hecho de que durante la presentación del sacrificio los sacerdotes tocaban las trompetas de plata, para que fuera a la congregación un memorial delante de Dios (Números 10:10). El toque de trompeta tenía la intención de traer ante Dios las oraciones de la congregación encarnadas en el sacrificio, para que Dios pudiera recordarlos en misericordia, concediéndoles el perdón de sus pecados y poder para la santificación, y vivificándolos nuevamente en la comunión de Su gracia salvadora.”

    Comentario de Mateo (5:23-24) Enojo: la respuesta al enojo es reconciliación. Cristo tenía dos cosas sorprendentes que decir al respecto.

    ▬ 1. La urgencia de la reconciliación. La reconciliación siempre tiene que preceder a la adoración. Incluso cuando estamos entrando a la iglesia para adorar, si hay un problema con un hermano, debemos dejar la adoración de ir a nuestro hermano y buscar la reconciliación. Hay cuatro razones por las que la reconciliación es más importante que adorar.

    » a. Reconciliación es uno de los principales propósitos de la adoración. Una persona adora para buscar reconciliación y compañerismo con Dios y su pueblo. Por eso, Dios no acepta la adoración de una persona que siente malicia hacia él o hacia alguno de su pueblo. Afirmaciones de este hecho aclaran perfectamente el punto.

    • Romper con otra persona significa romper con Dios.
    • Falta de perdón hacia una persona significa falta de perdón de parte de Dios.
    • No estar bien con otra persona significa no estar bien con Dios.
    • El compañerismo roto con otra persona significa compañerismo roto con Dios.
    • Sentimientos malos hacia otra persona significa falta de aceptación por parte de Dios.
    • Enojo hacia otra persona significa rechazo por parte de Dios.

       Una persona sencillamente no puede esperar estar bien con Dios ni no está bien con su hermano (1 Jn. 4:20-21). Tiene que perdonar y reconciliarse si espera ser perdonada y reconciliada con Dios.

       «Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores» (Mt. 6:12; Lc. 11:4).

       «Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros…» (Mt. 6:14-15; Mr. 11:25-26).

       «Si alguno dice: yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano» (1 Jn. 4:20-21).

    » b. Una persona debe adorar, porque la adoración es esencial para la vida y la eternidad. Pero la adoración es inaceptable a Dios a menos que la persona esté reconciliada con todos sus hermanos.

    » c. Los sentimientos malos entre creyentes estorban la adoración. La adoración carece de sentido a menos que una persona esté bien con su hermano. La reconciliación siempre tiene que preceder a la adoración.

    » d. La adoración es un tiempo en que la persona reflexiona y examina su corazón para ver si en él hay «camino de perversidad» (Sal. 139:24). Es esencial que examine su corazón. Si hay sentimientos malos o malvados contra otros en el corazón humano la adoración no es aceptable.

       Pensamiento 1. ¡Cuán engañoso es el corazón humano!

    1) Algunas personas tratan de adorar mientras hay sentimientos malos entre ellas y otras personas (Mt. 5:23-24).

    2) Algunas personas tratan de orar con ira en su corazón (1 Ti. 2:8; Is. 1:15).

    3) Algunas personas dicen, «amo a Dios» cuando están odiando a su hermano (l Jn. 4:20).

       ¡Y cada persona cree que es aceptable a Dios!

       Pensamiento 2. Algunas personas dicen que se apartan de la adoración porque tienen algo contra un hermano. El mensaje de Cristo es claro: Arréglate con tu hermano y vayan a adorar. Un pecado sumado a otro es doblemente peligroso y causará doble juicio.

    ▬ 2. La oportunidad para la reconciliación es cuando aún existe alguna apertura entre ambas partes. La reconciliación debería ser intentada inmediatamente

    • mientras la persona todavía está en presencia de un hermano: «entre tanto que estás con él en el camino» (v. 25).
    • antes que el sol se ponga sobre la ira de la persona.

       «Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo» (Ef. 4:26).

    • porque la persona no puede adorar verdaderamente con barreras en su corazón.
    • porque la persona no puede ofrecer oraciones aceptables habiendo barreras en su corazón.
    • porque la persona podría morir antes de la reconciliación y ser obligada a ir a juicio con algún pecado no confesado.

       «Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone vuestras ofensas» (Mr. 11:25).

    Domingo 05 de abril de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 30 DE MARZO DE 2026. “RECIBIENDO TRISTE NOTICIA: LA MUERTE DEL REY Y DE SU GRAN AMIGO JONATÁN”.

    Lección: 2° de Samuel 1:1 al 10. Aconteció después de la muerte de Saúl, que vuelto David de la derrota de los amalecitas, estuvo dos días en Siclag. Al tercer día, sucedió que vino uno del campamento de Saúl, rotos sus vestidos, y tierra sobre su cabeza; y llegando a David, se postró en tierra e hizo reverencia. Y le preguntó David: ¿De dónde vienes? Y él respondió: Me he escapado del campamento de Israel. David le dijo: ¿Qué ha acontecido? Te ruego que me lo digas. Y él respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos del pueblo cayeron y son muertos; también Saúl y Jonatán su hijo murieron. Dijo David a aquel joven que le daba las nuevas: ¿Cómo sabes que han muerto Saúl y Jonatán su hijo? El joven que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo. Y mirando él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: Heme aquí. Y me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita. El me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues mi vida está aún toda en mí. Yo entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su brazo, y las he traído acá a mi señor.

       Comentario del contexto bíblico: Un amalequita trae la noticia a David, 1:1–16. David permaneció por algún tiempo bajo la protección del rey filisteo Aquis, con el cual hizo una alianza para protegerse de Saúl. Aquis en retorno por la alianza dio a David la ciudad de Siglag, y allí permaneció David junto con sus dos esposas Ajinoam y Abigail. Cuando el amalequita trajo la noticia de la muerte de Saúl, David se encontraba en Siglag; la ciudad había sido incursionada e incendiada por un ejército de amalequitas, pero David los persiguió y los destruyó. Tres días después de su victoria, vino un amalequita que servía en el ejército de Saúl, quien traía su ropa rasgada y su cabeza llena de tierra en señal de dolor y duelo; el ejército israelita había sido derrotado en Gilboa y Saúl y Jonatán habían caído muertos en la batalla.

       El amalequita trajo la noticia a David seguramente para ganar el favor de David, trajo a David la diadema y la argolla de Saúl, y mintió diciendo que él había terminado de dar muerte a Saúl (de acuerdo con 1ª Samuel 31:4, Saúl mismo había tomado su propia espada para quitarse la vida). David lamentó mucho la muerte de Saúl, Jonatán y los demás israelitas en el monte de Gilboa. En expresión de su dolor, David y los que le acompañaban se rasgaron sus vestiduras, lloraron y ayunaron hasta el anochecer; fue una expresión genuina de dolor por la muerte de aquellos israelitas. David, aunque estaba en alianza con un rey filisteo por razones de seguridad y protección, no se había vuelto traidor a su propio pueblo.

       David sintió furor contra el amalequita que decía haber terminado con la vida de Saúl; ni David mismo se había atrevido a matar a Saúl; fue de mucha indignación para David el atrevimiento de aquel amalequita. David, quien siempre había demostrado respeto hacia la autoridad de Saúl, mandó la ejecución del amalequita.

       Comentario de (2)2 Samuel 1 narra la reacción de David ante la muerte del rey Saúl y su amigo Jonatán en la batalla contra los filisteos. En lugar de celebrar, David llora sinceramente y ordena la ejecución del amalecita que afirmó haber matado a Saúl. El capítulo destaca la integridad de David y su profundo respeto por «el ungido de Jehová», cerrando con el conmovedor cántico de lamento conocido como «El canto del arco».

       Noticia trágica y la lealtad de David: Un amalecita llega a Siclag con la corona de Saúl, alegando haberlo matado por petición del propio rey moribundo para ganar el favor de David. A pesar de que Saúl lo persiguió para matarlo, David no ve la muerte de su enemigo como una oportunidad política, sino como una tragedia nacional.

    Juicio al amalecita: David ordena matar al hombre que confesó dar muerte al rey, demostrando que no se debe tocar al «ungido de Jehová». Esta acción subraya el alto concepto que David tenía de la autoridad establecida por Dios.

    El lamento por Saúl y Jonatán: David compone una elegía sincera, «El canto del arco», honrando la valentía de Saúl y la lealtad de su gran amigo Jonatán. La frase icónica «¡Cómo han caído los valientes!» resalta la pérdida de los líderes de Israel.

    Lecciones espirituales:

    Perdón sobre amargura: David enseña a no guardar rencor, a pesar del maltrato recibido.

    Respeto a la autoridad: David muestra reverencia por la posición de Saúl, incluso cuando este se había apartado de Dios.

    Corazón conforme a Dios: La respuesta de David muestra su dolor genuino, marcando una diferencia con la actitud egoísta del mensajero amalecita.

    Este capítulo marca la transición al reinado de David, subrayando su carácter humilde y su lealtad antes de asumir el trono.

       Referencias Bíblicas: 1ª de Crónicas 10:1 al 9. «Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada y traspásame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y hagan escarnio de mí; pero su escudero no quiso, porque tenía mucho miedo. Entonces Saúl tomó la espada, y se echó sobre ella. Cuando su escudero vio a Saúl muerto, él también se echó sobre su espada y se mató. Así murieron Saúl y sus tres hijos; y toda su casa murió juntamente con él. Y viendo todos los de Israel que habitaban en el valle, que habían huido, y que Saúl y sus hijos eran muertos, dejaron sus ciudades y huyeron, y vinieron los filisteos y habitaron en ellas. Sucedió al día siguiente, que, al venir los filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Saúl y a sus hijos tendidos en el monte de Gilboa. Y luego que le despojaron, tomaron su cabeza y sus armas, y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos para dar las nuevas a sus ídolos y al pueblo.»

       2ª de Samuel 21:10-12. «Entonces Rizpa hija de Aja tomó una tela de cilicio y la tendió para sí sobre el peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; y no dejó que ninguna ave del cielo se posase sobre ellos de día, ni fieras del campo de noche. Y fue dicho a David lo que hacía Rizpa hija de Aja, concubina de Saúl. Entonces David fue y tomó los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo, de los hombres de Jabes de Galaad, que los habían hurtado de la plaza de Betsán, donde los habían colgado los filisteos, cuando los filisteos mataron a Saúl en Gilboa.»

    1er Título: Falso aspecto de humillación del que trae los noticias. Versículos 1 al 4. Aconteció después de la muerte de Saúl, que vuelto David de la derrota de los amalecitas, estuvo dos días en Siclag. Al tercer día, sucedió que vino uno del campamento de Saúl, rotos sus vestidos, y tierra sobre su cabeza; y llegando a David, se postró en tierra e hizo reverencia. Y le preguntó David: ¿De dónde vienes? Y él respondió: Me he escapado del campamento de Israel. David le dijo: ¿Qué ha acontecido? Te ruego que me lo digas. Y él respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos del pueblo cayeron y son muertos; también Saúl y Jonatán su hijo murieron.  (Léase: San Mateo 6:1. Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. ▬ Proverbios 26:28 La lengua falsa atormenta al que ha lastimado, Y la boca lisonjera hace resbalar.).

       Comentario: a. Tras la muerte de Saúl El rey Saúl y sus tres hijos murieron en batalla contra los filisteos, en las laderas del monte Gilboa (1ª Samuel 31:1-8). Fue el triste final de una vida trágica, que concluyó la historia de un hombre que ascendió al trono con humildad, pero lo abandonó endurecido y amargado contra Dios y los hombres.

       » b. Cuando David regresó de la matanza de los amalecitas: Hacia el final de 1 Samuel, desesperado, David abandonó al pueblo de Dios y se alió con los filisteos. Dios impidió una alianza completa y lo trajo de vuelta a través de circunstancias desgarradoras (los amalecitas robaron a las familias y posesiones de David y sus hombres). Fortaleciéndose en Dios (1ª Samuel 30:6), David derrotó a los amalecitas y recuperó a todos y todo.

      David se entera de la muerte de Saúl y Jonatán. (1-4) David se entera de la noticia en Siclag.

    • Aunque David aún vivía entre los filisteos, era un hombre transformado desde sus desgarradoras circunstancias y desde que se fortaleció en el SEÑOR.
    • Cuando David regresó triunfante a Siclag, sabía que acababa de terminar una batalla entre los filisteos y los israelitas. Sin duda, le preocupaba el resultado de esa batalla.

      » c. Un hombre llegó del campamento de Saúl con la ropa rasgada y polvo en la cabeza: David supo que eran malas noticias porque el mensajero llevaba las típicas señales de duelo por los muertos: la ropa rasgada y polvo en la cabeza. Por lo tanto, reaccionó de inmediato con un humilde duelo.

      Falso aspecto de humillación: El falso aspecto de humillación, a menudo relacionado con la falsa modestia o humildad, es una conducta donde se finge bajeza, incompetencia o vergüenza para obtener validación, elogios o evitar responsabilidades. Se disfraza de «carencia» para llamar la atención, ocultando una necesidad de superioridad o autopromoción encubierta, a menudo mediante quejas fingidas.

       La falsa humildad bíblica (o «falso aspecto de humillación») es una forma de legalismo y orgullo disfrazado, condenado en Colosenses 2:23 como una devoción afectada que no sirve frente a los apetitos de la carne. Se caracteriza por una falsa modestia o mortificación impuesta que busca admiración, contraria a la verdadera gracia y sumisión a Dios.

       Referencias bíblicas: Colosenses 2:23. «Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.»

       Lucas 18:9 al 14. «A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.»

    Mateo 12:34. «¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.»

    2° Titulo: El siervo de Dios indaga al que trae un falso relato. Versículo 5. Dijo David a aquel joven que le daba las nuevas: ¿Cómo sabes que han muerto Saúl y Jonatán su hijo?  (Léase: Los Hechos 5:8 al 10. Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto. Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido. ▬ 1ª de Reyes 3:22 al 27. Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvió a decir: No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Así hablaban delante del rey. El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto; y la otra dice: No, más el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada. En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra. Entonces la mujer de quien era el hijo vivo habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo. Entonces el rey respondió y dijo: Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis; ella es su madre.).

       Falso relato: El falso significado bíblico se refiere a la distorsión, enseñanza errónea o malinterpretación deliberada de las Escrituras para engañar, a menudo asociados con falsos profetas, maestros o doctrinas ajenas a la verdad de Dios. Bíblicamente, esto implica engaño, hipocresía, testimonios falsos y enseñanzas que contradicen la santidad y justicia divinas.

       Un siervo de Dios indaga en la Biblia para cumplir la voluntad divina, caracterizándose por ser humilde, paciente y apto para enseñar, reflejando las cualidades descritas en las escrituras. Estudia la misión de Jesús como el «Siervo del Señor» (Isaías 53, Mateo 12:18-21), buscando vivir rectamente, dar fruto espiritual y servir a Dios con fidelidad en lugar de contención, según señalan diversas enseñanzas bíblicas.

       El siervo de Dios tiene el deber de investigar y rechazar los relatos falsos, la calumnia y el falso testimonio, ya que la verdad es fundamental en la fe cristiana. La Biblia aborrece la lengua mentirosa y exhorta a considerar solo lo verdadero, alejándose de chismes o testimonios que buscan sembrar discordia o engañar.

       Referencias Bíblicas: (indagar). 1ª de Pedro 1:10 al 12. «Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.»

       Lucas 12:45 al 48. «Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.»

    3er Título: Mintiendo para congraciarse con David. Versículos 6 al 10. El joven que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo. Y mirando él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: Heme aquí. Y me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita. El me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues mi vida está aún toda en mí. Yo entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su brazo, y las he traído acá a mi señor. (Léase: 1ª de Samuel 31:4 y 5. Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada, y traspásame con ella, para que no vengan estos incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Mas su escudero no quería, porque tenía gran temor. Entonces tomó Saúl su propia espada y se echó sobre ella. Y viendo su escudero a Saúl muerto, él también se echó sobre su espada, y murió con él. ▬ 2ª de Samuel 18:27 al 29. Y el atalaya volvió a decir: Me parece el correr del primero como el correr de Ahimaas hijo de Sadoc. Y respondió el rey: Ese es hombre de bien, y viene con buenas nuevas. Entonces Ahimaas dijo en alta voz al rey: Paz. Y se inclinó a tierra delante del rey, y dijo: Bendito sea Jehová Dios tuyo, que ha entregado a los hombres que habían levantado sus manos contra mi señor el rey. Y el rey dijo: ¿El joven Absalón está bien? Y Ahimaas respondió: Vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era.).

       Mintiendo para congraciarse con David. Mentir para congraciarse con David, en el contexto bíblico, implica una adulación manipuladora o falsedad para ganar favor, a menudo entristeciendo el corazón del justo. Un ejemplo destacado es la traición de Ahitofel, quien pasó de ser consejero de David a aliarse con Absalón, o las noticias falsas tras la muerte de Saúl.

       La Biblia muestra que el rey David, a pesar de sus errores, solía reaccionar con juicio contra aquellos que intentaban manipularlo con noticias falsas para su propio beneficio

       Un amalecita mintió a David diciendo que mató al rey Saúl para ganarse su favor tras la batalla, entregándole la corona y el brazalete de Saúl como prueba según. Aunque buscaba recompensa, David lo condenó a muerte por atreverse a matar al «ungido de Jehová». Este episodio muestra la desaprobación de David hacia la deslealtad y la mentira para beneficio propio.

        Definición de mentira: La Biblia condena la mentira como pecado y abominación (Proverbios 6:16-19), asociándola con el engaño y el diablo. Sin embargo, narra casos donde personajes mintieron para salvar vidas o cumplir propósitos divinos, siendo a veces recompensados (ej. Rahab, las parteras egipcias). Dios es la verdad, por lo que la mentira corrompe.

       Perspectiva Bíblica:

       Aunque la mentira es generalmente pecaminosa, algunos teólogos sugieren que en situaciones extremas (salvaguardar la vida), la misericordia prevalece sobre la veracidad. La Biblia enseña que mentir tiene consecuencias negativas y que la verdad es el camino de integridad.

       Casos destacados de mentiras en la Biblia:

    • Rahab: Mintió a los guardias de Jericó para esconder a los espías israelitas, acción elogiada por su fe y protección de vidas.
    • Las parteras egipcias (Sifra y Púa): Mintieron al Faraón para salvar a los niños hebreos, y Dios las recompensó, según Éxodo 1.
    • Abraham: Dijo que su esposa Sara era su hermana en dos ocasiones por temor.
    • Jacob: Engañó a su padre Isaac para obtener la bendición de la primogenitura.
    • Pedro: Negó conocer a Jesús tres veces por miedo.

       Consecuencias de la mentira en la Biblia

       Las mentiras traen consecuencias graves. En las Escrituras, la mentira está asociada a la destrucción, al juicio divino y a la exclusión del reino de Dios (Apocalipsis 21:8). La mentira actúa como una mala hierba, corrompiendo relaciones y desviando a las personas de la verdad, que es fundamental en la vida cristiana (Efesios 4:25).

       Mentir no es solo falsificar hechos y relatos, sino también implica manipulación y falsedad en el comportamiento, lo cual es igual de perjudicial. Por eso, la Biblia condena la práctica de la mentira. Veamos algunas consecuencias principales de la mentira.

       Referencias bíblicas: Efesios 4:25. «Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.»

       Apocalipsis 21:8. «Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.»

       Colosenses 3:9-10. «No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.»

       Congraciarse: En la Biblia, específicamente en Proverbios 19:6. «Muchos buscan el favor del generoso, Y cada uno es amigo del hombre que da.», congraciarse se refiere a buscar el favor o la buena voluntad de personas poderosas o influyentes, a menudo mediante regalos o lisonjas. El texto señala que «muchos buscan congraciarse con el generoso» o con los poderosos, destacando una tendencia humana a buscar beneficios personales a través de la amistad con quienes tienen recursos.

       Hechos 25:9. «Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, respondiendo a Pablo dijo: ¿Quieres subir a Jerusalén, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí?»

       Hechos 24:27. «Pero al cabo de dos años recibió Félix por sucesor a Porcio Festo; y queriendo Félix congraciarse con los judíos, dejó preso a Pablo.»

    Lunes 30 de marzo de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 23 AL 29 DE MARZO “EL BUEN JUICIO Y LA NATURALEZA CONFIRMAN LA PERFECCIÓN DE LO ORDENADO POR DIOS”.

    LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 11:11 AL 16. 11. Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; 12. porque, así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios. 13. Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? 14. La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? 15. Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. 16. Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

       Comentarios del contexto bíblico: (11:11-12) Relación, hombre y mujer ▬ Familia: El cuarto principio es reconocer la relación esencial entre el hombre y la mujer. Este elemento se plantea sencilla y claramente:

    => Ni el hombre ni la mujer son independientes uno del otro. Dependen mutuamente el uno del otro. El Señor lo ha ordenado.

    => La mujer le pertenece al hombre, creada de su costilla; y el hombre le pertenece a la mujer, nacido de ella.

    => Todas las cosas son de Dios: Tanto el hombre como la mujer.

       Sucede lo siguiente: No importa quién le pertenezca a quién, ya sea el hombre a la mujer o la mujer al hombre.

    Ambos le pertenecen a Dios, y ambos tienen su lugar y función, llamado y propósito en el universo. Por consiguiente, ambos le deben su lealtad a Dios. Ambos deben serle fieles a Dios en su lugar y responsabilidad.

       “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella” (Ef. 5:22-25).

       “Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido” (Ef. 5:33).

       (11:13-15) Costumbre Sabiduría: El quinto principio es usar el buen sentido común. Por lo general una persona puede analizar una situación y decidir qué hacer, si es inteligente y honesta. Pero es necesario que sea inteligente y honesta. La gran tragedia es que no muchas personas piensan inteligentemente en los problemas de la vida e incluso son menos honestas cuando piensan verdaderamente. Pablo apela a los corintios a juzgar la situación ellos mismos, a pensar en el asunto honesta e inteligentemente.

    ▬ 1. Una mujer debe pensar en la relación entre ella, su esposo, y Dios. Ella no debe orar en la iglesia cuando esté vestida indebidamente, exponiéndose. Debe llevar el velo, vestida apropiadamente tanto en la adoración como en la vida social.

    ▬ 2. Un hombre debe pensar en la naturaleza y la creación. Dios lo creó para tener autoridad y someter al mundo y a la naturaleza con sus desastres catastróficos (cp. Gn. 1:28). Por consiguiente, no debe estar en rebeldía ni inconforme con las costumbres, ni siquiera en un asunto tan sencillo como el largo del cabello. Él no debe consumirse con asuntos tan triviales. Su tiempo y energía deben estar puestos en la autoridad y obra que Dios le ha otorgado.

       “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla” (Gn. 1:28).

       (11:16) Costumbres: El sexto principio es directo y exigente. No debemos contender ni discutir por las costumbres. Los creyentes deben conformarse a las costumbres esperadas de la conducta cristiana y del orden de la iglesia y no discutirlas ni rebelarse contra ellas. La implicación es la siguiente:

      “No estamos en la tierra para discutir y pelear por asuntos triviales, sino para perpetuar el ministerio de la iglesia de Dios”. Hay demasiadas personas desesperadas en el mundo que mueren de hambre, sed, pobreza, enfermedad, y pecado, demasiadas personas que necesitan nuestra ayuda, para que nosotros nos enfrasquemos en discutir por los derechos personales y las costumbres.

       “Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:19-22).

       “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).

    Nota del expositor Bíblico: «La sensatez y los principios establecidos por Dios en la naturaleza nos enseñan, con claridad, la importancia de la presentación personal y de las sanas relaciones en la Iglesia de Dios».

    1er TÍTULO: Perfecta unidad y complementariedad del hombre y lo mujer. Versículos 11 y 12. Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque, así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios.  (Léase: Génesis 2:18 al 23. Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; más para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. ▬ 1ª de Pedro 3:7. Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.).

       Comentario de 1ª de Corintios 11:11. Sin embargo, en el Señor la mujer nada es aparte del hombre ni el hombre es nada aparte de la mujer. 12. Porque, así como la mujer procede del hombre, así el hombre viene a través de la mujer, y todo procede de Dios.

    ▬ a. Estructura. Estos dos versículos sirven de equilibrio a dos versículos precedentes (vv. 8,9) y muestran casi un paralelismo perfecto, siempre y cuando tomemos el versículo 10 como una especie de paréntesis. Los sujetos (hombre y mujer) de los versículos 8 y 12 están en orden quiástico:

    ▬ b. Intención. ¿Qué está tratando de comunicar Pablo con la estructura literaria de este pasaje? Primero, el versículo 8a forma un contraste con el versículo 12b, mientras que los versículos 8b y 12b corresponden. Pablo afirma que a través del nacimiento natural el hombre (y también la mujer) tiene su origen biológico por medio de la mujer. Sólo Adán puede decir que Dios le dio vida en forma directa, los demás hombres y mujeres la reciben por nacimiento. Pablo no dice esto para minar el orden de la creación, ya que en el versículo 12a repite lo que dijo en el versículo 8b (que la mujer procede del hombre). Con estos dos versículos comunica la idea de que en lo que respecta al nacimiento natural, hombres y mujeres son iguales.

       Además, el contenido de los versículos 9a y 11b, reforzado por el adversativo, sin embargo, nos recuerda con fuerza la realidad. Junto con esto, el versículo 11 hace una afirmación significativa: «en el Señor», la cual yo he colocado al comienzo de este versículo Con estos dos modificativos en mente, examinemos cuidadosamente estos versículos.

       Pablo afirma: «Por cierto, el hombre no fue creado por causa de la mujer» (v. 9), lo cual armoniza con el orden de la creación. A esto añade: «Sin embargo, en el Señor … el hombre es nada aparte de la mujer» (v. 11b). ¡Una obvia afirmación sincera! La segunda parte es igualmente reveladora: «la mujer [fue creada] por causa del hombre» (v. 9b), lo cual viene seguido por: «Sin embargo, la mujer nada es aparte del hombre» (v. 11a).

       Pablo apunta a la forma en que el esposo y la esposa dependen el uno del otro, complementándose uno al otro en forma maravillosa. Aunque el esposo es la cabeza de la esposa, depende de ella en muchas formas. A la vez, la esposa necesita de su esposo tanto como él la necesita a ella. Cuando la muerte o el divorcio separan a la pareja, lo que se experimenta es la destrucción de lazo matrimonial que los unía. Mientras el Señor les conceda vida, que el esposo y la esposa estén unidos en amor y servicio mutuo.

       Pablo no debilita en nada el orden de la creación. Añade una segunda afirmación modificativa de estos dos versículos: «y todo procede de Dios». Con esto quiere decir que el esposo no tiene ninguna ventaja sobre la esposa por el hecho de que Adán haya sido creado primero que Eva. En el Señor, los dos se mantienen en una relación de reciprocidad, y ambos dependen y se ayudan el uno al otro, pues es Dios mismo quien ha determinado que todo sea así. Todo viene de Dios: el hombre, la mujer, el nacimiento, las relaciones y la vida matrimonial.

    Consideraciones prácticas en 11:11–12

       El cristianismo ha sido y se mantiene como una fuerza que libera a las mujeres de la opresión y el servilismo. En muchas otras religiones, los padres son los dueños de sus hijas en virtud del nacimiento. Después el matrimonio convierte al esposo en dueño de la esposa. Las mujeres no tienen libertad, viven en esclavitud y carecen de igualdad. Aun en el antiguo Israel, el hombre precedía a la mujer. Hay una oración judía que en una parte de la décimo octava petición, el hombre le agradece a Dios porque no lo hizo esclavo, ni gentil ni mujer. La mujer no era digna de estudiar la Escritura y se le negaba la educación.

       El Nuevo Testamento enseña que en lo básico el hombre y la mujer son iguales. Por ejemplo, tanto en su Evangelio como en Hechos, Lucas menciona a hombres y mujeres: Zacarías y Elisabeth, José y María, Simeón y Ana, Ananías y Safira, Aquila y Priscila. Pablo afirma sin equivocación que en Cristo Jesús el hombre y la mujer son uno (Gá. 3:28). Alaba a las obreras en la causa del evangelio, entre las que estaban Febe, Priscila, María, Trifena, Trifosa, Pérsida y Julia (Ro. 16:1–15).

       Los libros de historia registran los esfuerzos misioneros de numerosas mujeres y las alaban por haber hecho crecer a la iglesia de Cristo. En nuestro país, las mujeres piadosas son la silenciosa fuerza que fortalece a la iglesia y la hace productiva. Una madre piadosa lleva a sus hijos a Jesús y los educa en el temor del Señor. Aunque las mujeres cumplen papeles distintos a los de los hombres, en casa y en la iglesia ambos están en pie de igualdad. Ambos dependen el uno del otro (11:11), porque ambos se dan cuenta que dependen del Señor para todo (11:12).

       Comentario de 1ª de Pedro 3:7 (3:7) Esposas ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben morar junto a sus esposas. La palabra griega sunoikein significa “vivir con, permanecer con, vivir juntos”. Alan Stibbs señala que es una palabra que con frecuencia se usa en griego para referirse a las relaciones sexuales. Es similar a la palabra hebrea “conocer”, que significa que un hombre y una mujer se conocen sexualmente.

       La cuestión es esta: el esposo debe vivir con su esposa y con nadie más. No debe “conocer” a nadie más, no debe mantener relaciones sexuales con ninguna otra mujer. El esposo tiene una sola esposa y debe vivir con ella en pureza, justicia y santidad, y no en adulterio.

        Advierta también otro hecho: morar con su esposa significa que no debe irse todo el tiempo. Permanece en su hogar y vive con ella: es un compañero íntimo y que brinda respaldo.

       No entra y sale del hogar todo el tiempo detrás de sus propios intereses y pasatiempos. Un buen esposo mora en su hogar; está cerca de su esposa y la apoya en todos los asuntos de la vida. De hecho, el término “morar con” significa morar juntos.

       El esposo y la esposa son un equipo; son como un solo cuerpo, un cuerpo que mora vive y se mueve junto. Esto no significa dejar de lado la individualidad. Pero la individualidad nunca ha sido ni nunca será el problema dentro de un matrimonio de personas normales. El problema con las personas normales siempre será negar su yo y darse en sacrificio a su cónyuge. Los esposos siempre tienen que recordar esto: deben morar con vivir, moverse y tener su ser con ― sus propias esposas.

       “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mr. 10:7-9).

       “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:23-24).

       “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo

    del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas de- bajo del sol” (Ec. 9:9).

       (3:7) Esposas ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben vivir con sus esposas sabiamente. Esto abre los ojos, es un hecho que con frecuencia se ignora y descuida. Pero las Escrituras son claras: un esposo no debe ser ignorante al vivir con su esposa. Debe conocer y entender…

    • la relación matrimonial: qué es el matrimonio y qué debe ser.
    • a su esposa: su naturaleza y composición emocional; lo que necesita y quiere emocional y espiritualmente, sus puntos fuertes y débiles.
    • la Palabra de Dios: lo que Dios dice acerca del esposo y sus deberes.

       Un esposo debe ser una persona informado y comprensivo. Debe vivir con su esposa, no como un insensato e ignorante, no como un ciego y una bestia de mente estrecha, no como un observador distante y desconsiderado. El esposo no debe ser un insensato, una bestia ni un espectador. Debe ser un hombre de conocimiento, un esposo que conoce y comprende a su esposa y el matrimonio, y que entiende a Dios y su propio deber como esposo.

       Pensamiento 1. Matthew Henry lo expresa en una forma sencilla y específica:

       “[Los esposos deben vivir] con la esposa sabiamente, no de acuerdo con la lujuria, como brutos; no de acuerdo

    a la pasión, como diablos; sino de acuerdo con el conocimiento, como hombres sabios y sobrios, que conocen la palabra de Dios y su propio deber” (Matthew Henryš Commentary, [Comentario de Matthew Henryj, Ibi. 6, p.

    1023).

       (3:7) Esposo – Matrimonio: los esposos deben honrar a sus esposas. La palabra “honrar” (timen) significa valorar; estimar; valorizar; considerar precioso. Un esposo debe considerar a su esposa como una piedra preciosa, como un premio de sumo valor. Debe estimarla mucho, colocarla en un pedestal ante sus propios ojos. Advierta tres puntos.

    ▬ 1. El esposo debe honrar a su esposa como el vaso más frágil. Por naturaleza, la esposa es más delicada y frágil. Esto significa que el esposo debe…

    • protegerla • ser el proveedor principal • tomar la iniciativa • supervisar a la familia y su bienestar. • ser la fuerza impulsora. • marcar el camino. • ser el iniciador.

       Los esposos deben honrar a sus esposas amándolas y ocupándose de ellas tiernamente. Deben cuidarlas y hacerse cargo de ellas con calidez y ternura, tratándolas con el más precioso de los espíritus y estimándolas de manera muy elevada.

       “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Ef. 5:25).

       “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud” (Pr. 5:18).

    ▬ 2. El esposo debe honrar a su esposa como coheredera de la gracia de la vida. Advierta este punto: a los ojos de Dios, los hombres y las mujeres son coherederos o herederos iguales. El esposo no está por encima de la esposa ni la esposa por encima del esposo. Dios no tiene favoritos. Los dones y derechos espirituales se otorgan por igual a esposas y esposos. Las mujeres reciben los dones espirituales de Dios al igual que los hombres.

       La cuestión está bien explicada: los esposos deben honrar a sus esposas como iguales en la vida. La vida es una gracia, un don inmerecido de Dios. Por lo tanto, en la vida, el esposo debe tratar a la esposa como a un igual. No debe ser un tirano, no debe dominarla ni esclavizarla para servirlo y satisfacer sus necesidades y deseos. Debe ser comprensivo, amoroso, amable y considerado. Debe honrarla como su coheredera en la vida de la maravillosa gracia y del don de la vida que Dios nos ha dado a todos.

       “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:15-17).

       “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gá. 3:27-29).

       “Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:7).

    ▬ 3. El no honrar a la esposa estorba las oraciones del esposo. Dios no responderá a las oraciones de ningún esposo que deshonre a su esposa, no importa quién sea él o cuánto profese a Cristo. Lo que Dios oye es el suspiro de la esposa, no las oraciones de un esposo cruel y dominante. El esposo puede clamar a Dios todo lo que quiera, pero Dios le ha dado la espalda y se ha vuelto hacia el suspiro de la esposa. Dios oirá el corazón contrito y quebrantado, no las oraciones del espíritu arrogante y dominador. Tanto el esposo como la esposa deben amarse uno al otro y vivir como Dios dice que hay que vivir, ambos deben cumplir con su deber hacia el otro, si es que quieren que Dios responda sus oraciones.

       “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18).

       “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Is. 59:2).

    2° TÍTULO: Ejerciendo el sano juicio para considerar cómo presentarse en el culto de adoración a Dios. Versículos 13 al 15. Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. (Léase: Zacarías 7:9. Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano. ▬ San Juan 7:24. No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio. ▬ Eclesiastés 5:1. Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.).

       Comentario de 1ª Corintios Versículos 13 al 15. El hombre y la mujer otra vez:

       Un estudio cuidadoso de los versículos 13–15 demostrará que Pablo usa fraseología idéntica a los versículos 4–7. Las palabras que ocurren en estas dos secciones son las siguientes: mujer, descubierta, orar, hombre, gloria. Así como los primeros dos versículos (vv. 2, 3) introducen toda esta sección, así el versículo 16 le sirve de conclusión. En suma, este segmento es una pieza de literatura bellamente construida que sigue un desarrollo ordenado, a medida que Pablo enseña acerca de la relación hombre-mujer dentro del culto.

       Versículo 13. Juzgad por vosotros mismos: ¿Es propio que una mujer ore a Dios con su cabeza descubierta?

    » a. Mandato. Al llegar a sus observaciones finales, Pablo quiere que los lectores se involucren pensando en lo que él ha venido exponiendo. Les dice que analicen los hechos, usen su mente y juzguen por sí mismos. En otra sección dice lo mismo (véase 10:15).

    » b. Preguntas. Por medio de dos preguntas retóricas, Pablo desafía a sus lectores a que respondan. Espera que respondan negativamente a la primera pregunta (v. 13) y afirmativamente a la segunda (vv. 14, 15a). Discutamos la primera inquietud: «¿Es propio que una mujer ore a Dios con su cabeza descubierta?». En base a que Pablo dijo que la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra a su cabeza (v. 5a), el lector debería responder en forma negativa la pregunta que se le hace. Notemos que en la pregunta que hace, Pablo omite el verbo profetizar, ya que no quiere subrayar tanto la función que la mujer cumple en el culto, sino la forma en que se conduce.

       Pablo pregunta si es propio. Cuando uno asiste y participa en un culto dedicado a adorar a Dios, uno debe hacerlo con decoro. Cuando adoramos al Señor nos acercamos a un Dios que mora en la santidad. Los ángeles cubren sus rostros en la presencia de Dios y dicen: «Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria» (Is. 6:2, 3). Por eso, Pablo pregunta si es propio que una mujer ore a Dios con la cabeza descubierta. Se esperaba que ella siguiera las prácticas culturales de la época, esto es, que viniese a la iglesia vestida apropiadamente y que así participara del culto.

       ¿Qué quiere decir Pablo con cabeza descubierta? Le dice a la mujer que en público ella debiera mantener su honor y dignidad femenina. Esto lo hará llevando la cabeza cubierta. En esa época y cultura, las mujeres llevaban velos para diferenciarse marcadamente de los hombres. Dios creó una diferencia distintiva entre hombres y mujeres, y desea que su pueblo muestre esta diferencia mediante una vestimenta apropiada. Si una mujer rehúsa seguir estos códigos, niega expresamente la diferencia que Dios ha establecido.

       En los dos versículos siguientes (vv. 14, 15), Pablo apela a la naturaleza misma para demostrar que las diferencias entre hombres y mujeres está basada en un orden natural que se origina en la creación. En otras palabras, Pablo afirma que las mujeres no tienen derecho a abandonar las normas culturales por el hecho de que son libres en Jesucristo.

       Más bien, Pablo quiere que vivan en armonía con el orden de la creación y que se mantengan dentro de las costumbres de su tiempo. ¿Es propio que una mujer de Corinto adore a Dios con la cabeza descubierta? La respuesta es no.

       Versículos 14 y 15. ¿No os enseña la naturaleza misma que es una desgracia que el hombre se deje crecer el cabello? [15]. pero si una mujer se deja crecer el cabello, es su gloria? Porque su cabello largo le ha sido dado a ella por cubierta.

    » a. «¿No os enseña la naturaleza misma?». Con la palabra naturaleza, Pablo apunta al orden natural que Dios ha creado. Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, al hombre le dio el cabello más corto que a la mujer. «La naturaleza (esto es, Dios) ha hecho a los hombres diferentes que las mujeres, y ha provisto una indicación visible de dicha diferencia por medio de la cantidad de cabello que le asignó a cada uno». Epicteto fue un filósofo estoico que enseñó a mediados del primer siglo. Aun él habla de la diferencia que hay entre hombres y mujeres respecto al cabello. Concluye: «Por tanto, debemos preservar las señales que Dios nos ha dado. No debemos echarlas a la basura. Hasta donde dependa de nosotros, no debemos confundir los sexos que se diferencian de este modo».

       Hasta este escritor pagano reconoce la diferencia que Dios creó y que hizo parte del orden de la creación.

    » b. «[No les enseña la naturaleza misma] que es una desgracia que el hombre se deje crecer el cabello». Pablo coloca una pregunta retórica que demanda una respuesta afirmativa. En el contexto cultural en el que Pablo se movía, el cabello largo se consideraba como una desgracia en el hombre, pero era la gloria de la mujer. Los judíos se cortaban el cabello. En ciertas ocasiones se lo dejaban crecer por un tiempo determinado, pues habían hecho un voto (véase Hch. 18:18; 21:24), pero después se lo cortaban.

       Las monedas, estatuas y pinturas que describen a los hombres del mundo grecorromano del primer siglo, los presentan con el cabello corto. Unos siglos antes, los espartanos de la península del Peloponeso usaron el cabello largo. Los autores griegos no dejaron de mencionar este hecho, añadiendo que en Grecia los hombres por lo general se dejan el cabello corto, y son las mujeres la que se lo dejan crecer. En el tiempo de Pablo, los corintios se cortaban el cabello, siguiendo así la corriente cultural de griegos y romanos. A no ser por motivo religioso o por duelo, el dejarse crecer el cabello era vergonzoso.

    » c. «Pero si una mujer se deja crecer el cabello, es su gloria». El contraste cultural en cuanto al cabello se encuentra en las palabras desgracia para los hombres y gloria para las mujeres. Pablo equilibra el término negativo con uno positivo.

       La contraparte de la pregunta retórica que espera una respuesta afirmativa tiene que ver con la mujer. Pablo ya dijo que era una desgracia para la mujer que se cortara o afeitara el cabello (v. 6). Ahora postula la parte positiva, afirmando que el cabello largo es la gloria de la mujer. Con sabiduría evita opinar sobre cuán largo debe llevar la mujer su cabello o sobre qué peinados debiera usar, ya que esto tiene que ver con la moda y el uso, lo que es materia del gusto de cada una. Por ejemplo, la cultura israelita establecía que la mujer no debía soltarse el cabello en público. Cualquier mujer que se presentase en público con el cabello suelto, sería identificada con una prostituta. No sorprende que Simón, el fariseo, se escandalizara de que una prostituta entrara en su hogar y que con sus cabellos secara los pies de Jesús (Lc. 7:36–50). Pero Pablo no habla de llevar el cabello suelto o amarrado, sólo se refiere al hecho de que el cabello largo es bello en la mujer. Su cabello largo será el gozo de su esposo.

    » d. «Porque su cabello largo le ha sido dado a ella por cubierta». Esta última parte del versículo es muy breve, lo cual impide entender con facilidad lo que se dice. ¿Qué se quiere decir con las palabras por y cubierta?

       Si tomamos lo que dice el griego en el orden en que Pablo lo presenta, esta oración causal sirve para respaldar la respuesta positiva a la pregunta retórica. Pablo entrega la razón de por qué la mujer debe usar el cabello largo: se le ha dado como cubierta. Al verbo pasivo ha sido dado se le debe suplir el agente por Dios, que como Creador ha dotado a las mujeres de un velo o cubierta natural. Con todo, la palabra griega anti (traducida por) crea problemas, pues podría significar «en lugar de». Interpretada así, el texto estaría diciendo que el cabello toma el lugar del velo. En este caso, podríamos traducir: «Su cabello largo se le ha dado en lugar de velo». Mi propia traducción de anti indica que una cosa equivale a la otra, por lo cual su sentido es «por, como»50 (p. ej., «ojo por ojo, diente por diente» [Mt. 5:38]). En vista de todo el contexto que habla del decoro que es propio, los eruditos prefieren esta segunda traducción.

       Los versículos 5b y 6 son la contraparte del versículo 15b. En esa contraparte, Pablo les dice a las mujeres de Corinto que en público se cubran la cabeza. Se da por sentado que ellas usaban una cubierta en la forma de un velo o pañoleta. Si las mujeres se negaban a usarla, estaban renunciando a la autoridad de sus esposos y repudiando el principio divino de que el hombre es la cabeza del hogar (v. 3). En el versículo 15, la palabra cubierta apunta a un artículo de vestir, a algo hecho de tela.

       En la forma de una declaración general, la segunda oración del versículo 15 resume el alegato de Pablo: la forma de vestir de los corintios debe exhibir las diferencias sexuales dadas en la creación. No son los hombres, sino las mujeres las que deben dejarse crecer el cabello, pues les sirve de cubierta. La naturaleza le ha provisto a la mujer del cabello, el cual les sirve para destacar esta diferencia. Pablo sugiere que, aparte de su cabello largo, las mujeres deben vestir un velo, que es símbolo de que honran a sus esposos y que son sumisas a ellos.

       En la cultura de hoy, la mujer no usa el sombrero como símbolo de que está subordinada a su esposo. Pablo no está pidiéndole a la mujer que use algo en la cabeza o que se haga un moño. Lo que busca es que la mujer sea distintivamente femenina en la forma en que se viste y usa el cabello, para que así pueda cumplir con el papel que Dios le dio desde la creación. Quiere que en su femineidad sea sumisa a su esposo. «La belleza única de la mujer se manifiesta en forma gloriosa en la forma en que su cabello y su cuidado por las costumbres femeninas manifiestan su femineidad distintiva».

    3er TÍTULO: Armonía, sujeción y respeto que caracterizan a la Iglesia de Dios. Versículo 16. Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios. (Léase: Efesios 4:1 al 3. Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. ▬ 2ª a Timoteo 2:14. Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes.).

       Comentario de 1ª Corintios 11:16. Pero si alguno se inclina a ser contencioso, nosotros no tenemos semejante costumbre, ni tampoco las iglesias de Dios.

       Pablo concluye de esta manera su discusión acerca de la conducta apropiada que deben seguir las mujeres. Cuando un escritor o conferencista da un tema que afecta los gustos personales, es de esperarse que la platea o los destinatarios reaccionen de alguna manera. Pablo lo indica con una oración condicional que plantea un hecho simple. En el auditorio de Pablo hay gente que quiere afirmar sus derechos individuales. Quizá usan el lema: «Todo me está permitido» (6:12; 10:23) y reclaman por su libertad personal. Aun cuando Pablo promueve la libertad cristiana, también enseña que debemos obedecer a las ordenanzas y preceptos divinos. Su deseo es que todo se haga decentemente y con orden.

    » a. «Pero si alguno se inclina a ser contencioso». Al usar el término alguno, Pablo habla en forma general. No se dirige a los hombres, ni a las mujeres, ni a un grupo. Si alguno, aun con buenas intenciones, quiere argumentar sobre esta materia, Pablo no lo escuchará. No tiene tiempo para aquel cuya mente se centra en debatir por debatir. El término que Pablo usa describe al «que ama el polemizar». La persona podría ser una mujer que busca afirmarse a sí misma con respecto de normas sociales de la que quisiera verse libre. También podría ser un hombre que sale a defensa y discute con Pablo. El resumen final no nos entrega detalles.

    » b. «Nosotros no tenemos semejante costumbre, ni tampoco las iglesias de Dios». Pablo no se deja desafiar en cuanto a enseñanzas que se basan en el Antiguo Testamento. Sabe que tiene el apoyo del resto de los apóstoles y que, por tanto, puede escribir nosotros con confianza.

       ¿Qué significa la palabra costumbre en este contexto?  opinaba que Pablo apuntaba al hábito de argumentar y discutir por todo. Esta conducta debió haber sido evidente entre cristianos judíos y gentiles, especialmente en lo que toca a asuntos de conducta personal. Con todo, el pasaje mismo da la idea que Pablo se refiere a la práctica cultural de su tiempo: que las mujeres usaban velos durante el culto público. Lo que afirma es que él y el resto de los apóstoles e iglesias respetan la regla de asistir al culto vestidos con propiedad. En suma, Pablo apela al testimonio de toda la iglesia. En sus escritos, con frecuencia se refiere a la iglesia. Hace que la unidad de la iglesia tenga algo que decir sobre el tema. En forma implícita da a entender que el contencioso está solo en su disputa, teniendo que enfrentarse con toda la iglesia.

       Comentario de Efesios 4 (4:1-2) Creyente, Camino: ¿De qué manera puede el creyente caminar con dignidad? ¿Qué deben hacer los creyentes para complacer a Dios en la vida cotidiana… • en el trabajo? • en la iglesia? • con sus compañeros creyentes? • en el juego? • en el hogar? • con su familia? • en la escuela? • con los vecinos? • con los amigos?

       Una vez que una persona cree en Jesucristo y se convierte en miembro del pueblo de Dios y de la iglesia de Dios, ¿qué debe hacer para caminar digno del gran llamado de Dios, para traer honra al nombre de Cristo y a su iglesia?

    ▬1. El creyente debe caminar con toda humildad (ver nota, Humildad, Fil. 2:3 para mayor discusión al respecto.

    ▬2. El creyente debe caminar con toda mansedumbre (ver nota, Mansedumbre, Gá. 5:22-23 para una mayor discusión al respecto).

    ▬3. El creyente debe caminar con paciencia (ver nota, Paciencia, Gá. 5:22-23 para mayor discusión).

    ▬4. El creyente debe caminar amando a los demás (ver nota, Amon Gá. 5:22-23. También ver notas, Amor, Gá. 5: 13-15 para mayor discusión al respecto).

       (4:3) Unidad -Hermandad: El propósito de caminar digno es uno solo: la unidad. Los creyentes deben trabajar para mantener la paz para poder estar unidos en la unidad del Espíritu de Dios. Jesucristo ha derribado todos los muros y las barreras existentes entre los hombres. Todos pueden ahora ser salvos: • todas las nacionalidades • los pobres • los blancos • todos los pueblos • los ricos • los de piel roja

    • todos los idiomas • los negros • los amarillos.

       Toda persona es preciosa a la vista de Dios. Cuando una persona se acerca a Dios a través de Jesucristo, se torna como cualquier otro: en el mismo plano y en el mismo nivel. No es mejor ni peor que cualquier otro. Es un hombre que tiene necesidad del perdón de Dios y él, junto con todos los demás, se postra ante Cristo y lo acepta como su Señor y Amo. El hombre, tal como cualquier otro, se está sometiendo a convertirse en el siervo de Cristo. La riqueza, la posición, la condición social, todo se olvida. Lo único que importa es la salvación y la vida que ofrece Cristo.

       El punto es este: Cuando una persona llega a Cristo con tal espíritu, el Espíritu de Dios ingresa a su vida y vincula a la persona con todos los demás creyentes. Hay un gran vínculo de paz espiritual forjado por el Espíritu de Dios entre todos los creyentes. Todas las divisiones, diferencias y prejuicios quedan de lado y existe un espíritu de amor, paz y unidad.

       Dentro de la iglesia hay un espíritu de paz prevaleciente forjado por el Espíritu de Dios. Sin embargo, advierta un hecho trágico: No todo creyente camina en el Espíritu, no todo el tiempo. Con demasiada frecuencia, los creyentes permiten que el yo y la antigua vida vuelvan a ingresar a escena, su(s) viejo(s): • prejuicios • quejas • orgullo • diferencias • críticas • arrogancia • heridas • refunfuños • comparaciones • envidias • miserias • desagrados

       El resultado es catastrófico para la iglesia: división y un disturbio de la paz y del espíritu de unidad. Esta es la razón de esta acusación. Advierta la palabra “solícitos” (spoudazontes). Significa ser diligente, trabajar para ocuparse y hacer lo mejor que uno puede, y hacerlo con todo empeño. La única forma de caminar digno del gran llamado de Dios es trabajar para mantener la paz y la unidad que Dios nos ha dado. Nada hiere tanto el corazón de Dios como la división entre su gente, la división que destroza su iglesia. Lo que está haciendo Dios es crear un nuevo cuerpo de personas que vivan juntas en el amor y la unidad de su Hijo. Va a crear cielos nuevos y tierra donde no habrá otro espíritu. Por lo tanto, Él espera que nosotros vivamos en el amor y unidad de su Espíritu ahora.

       “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y

    que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).

       “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).

       “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).

       “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).

       “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).

       Comentario de 2ª a Timoteo 2:14 (2:14) Palabras ▬ Conversaciones ▬ Especulación: Recordatorio 1: No discutan y contiendan sobre palabras que no es de provecho para los oyentes, es decir, no discutan y contiendan por cosas insignificantes, teorías religiosas, especulaciones e ideas. El tiempo es corto y las oportunidades de estar juntos y confraternizar no son tantas. Por tanto, cuando nos reunimos debemos ser comunicativos y dar a conocer las palabras que nos beneficien a todos. Sin embargo, a menudo este no es el caso. Con frecuencia nuestras palabras son inútiles y sin provecho y a veces son incluso molestas y destructivas. Imagine cuáles son estas palabras molestas y destructivas que se escuchan en la iglesia entre los creyentes, las discusiones y contiendas sobre palabras que no aprovechan a los oyentes. Son…

    • palabras acerca de cosas insignificantes. (Piense en algunas de los asuntos sin importancia que se suceden en la iglesia.)
    • palabras sobre edificios, tradiciones y rituales.
    • palabras sobre personas, rumores, chismes y críticas.
    • palabras sobre asuntos triviales de la vida cotidiana.
    • palabras para malgastar y pasar el tiempo.
    • palabras que se enfocan en el debate de posiciones teológicas, especulaciones e ideas.
    • palabras acerca de ideas y teorías favoritas.

       Hay esencialmente tres tipos de pláticas sin provecho que se desarrollan entre los creyentes.

    => En primer lugar, está la conversación trivial para pasar el tiempo, conversaciones que no edifican en lo absoluto al creyente.

    => En segundo lugar, está la conversación que cae en críticas y chismes, conversaciones que destruyen a las personas.

    => En tercer lugar, está la conversación que disfruta discutir las teorías y especulaciones teológicas William Barclay tiene una discusión tan excelente sobre este aspecto que amerita que cada creyente la lea, especial- mente por los estudiantes y maestros del evangelio:

       “Las discusiones pueden ser estimulantes y vigorizantes para aquellos cuyo enfoque de la fe cristiana es intelectual, para aquellos que tienen un trasfondo de conocimiento y cultura, para aquellos que son característicamente estudiantes, para aquellos que tienen un conocimiento real de o interés en la teología. Pero a veces sucede que una persona de mente sencilla se encuentre en un grupo que esté lanzando herejías y proponiendo preguntas para las que no existe respuesta, y puede muy bien suceder la fe de esa persona simple, lejos de ser ayudada, se turbe… Y muy bien puede suceder que la discusión perspicaz, sutil, especulativa, destructiva e intelectualmente temeraria tenga un efecto demoledor en vez de constructivo sobre la fe de alguna persona simple que se vea involucrada en ella. Como en todas las cosas, hay tiempo para discutir y tiempo para guardar silencio”.

       “ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora” (1 Ti. 1:4).

       “está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas” (1 Ti. 6:4).

       “Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas” (2 Ti. 2:23).

        “Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho” (Tit. 3:9).

       La idea central es esta: El predicador y el maestro deben recordarles a los creyentes, no discutan y contiendan sobre palabras que no aprovechan a los oyentes. No perturben ni destruyan a las personas con sus palabras.

    Semana del 23 al 29 de marzo de 2026 (2)

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 23 AL 29 DE MARZO. “EL BUEN JUICIO Y LA NATURALEZA CONFIRMAN LA PERFECCIÓN DE LO ORDENADO POR DIOS”.

    LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 11:11 AL 16. 11. Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; 12. porque, así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios. 13. Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? 14. La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? 15. Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. 16. Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

       Comentarios del contexto bíblico: (11:11-12) Relación, hombre y mujer ▬ Familia: El cuarto principio es reconocer la relación esencial entre el hombre y la mujer. Este elemento se plantea sencilla y claramente:

    => Ni el hombre ni la mujer son independientes uno del otro. Dependen mutuamente el uno del otro. El Señor lo ha ordenado.

    => La mujer le pertenece al hombre, creada de su costilla; y el hombre le pertenece a la mujer, nacido de ella.

    => Todas las cosas son de Dios: Tanto el hombre como la mujer.

       Sucede lo siguiente: No importa quién le pertenezca a quién, ya sea el hombre a la mujer o la mujer al hombre.

    Ambos le pertenecen a Dios, y ambos tienen su lugar y función, llamado y propósito en el universo. Por consiguiente, ambos le deben su lealtad a Dios. Ambos deben serle fieles a Dios en su lugar y responsabilidad.

       “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella” (Ef. 5:22-25).

       “Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido” (Ef. 5:33).

       (11:13-15) Costumbre Sabiduría: El quinto principio es usar el buen sentido común. Por lo general una persona puede analizar una situación y decidir qué hacer, si es inteligente y honesta. Pero es necesario que sea inteligente y honesta. La gran tragedia es que no muchas personas piensan inteligentemente en los problemas de la vida e incluso son menos honestas cuando piensan verdaderamente. Pablo apela a los corintios a juzgar la situación ellos mismos, a pensar en el asunto honesta e inteligentemente.

    ▬ 1. Una mujer debe pensar en la relación entre ella, su esposo, y Dios. Ella no debe orar en la iglesia cuando esté vestida indebidamente, exponiéndose. Debe llevar el velo, vestida apropiadamente tanto en la adoración como en la vida social.

    ▬ 2. Un hombre debe pensar en la naturaleza y la creación. Dios lo creó para tener autoridad y someter al mundo y a la naturaleza con sus desastres catastróficos (cp. Gn. 1:28). Por consiguiente, no debe estar en rebeldía ni inconforme con las costumbres, ni siquiera en un asunto tan sencillo como el largo del cabello. Él no debe consumirse con asuntos tan triviales. Su tiempo y energía deben estar puestos en la autoridad y obra que Dios le ha otorgado.

       “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla” (Gn. 1:28).

       (11:16) Costumbres: El sexto principio es directo y exigente. No debemos contender ni discutir por las costumbres. Los creyentes deben conformarse a las costumbres esperadas de la conducta cristiana y del orden de la iglesia y no discutirlas ni rebelarse contra ellas. La implicación es la siguiente:

      “No estamos en la tierra para discutir y pelear por asuntos triviales, sino para perpetuar el ministerio de la iglesia de Dios”. Hay demasiadas personas desesperadas en el mundo que mueren de hambre, sed, pobreza, enfermedad, y pecado, demasiadas personas que necesitan nuestra ayuda, para que nosotros nos enfrasquemos en discutir por los derechos personales y las costumbres.

       “Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:19-22).

       “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).

    Nota del expositor Bíblico: «La sensatez y los principios establecidos por Dios en la naturaleza nos enseñan, con claridad, la importancia de la presentación personal y de las sanas relaciones en la Iglesia de Dios».

    1er TÍTULO: Perfecta unidad y complementariedad del hombre y lo mujer. Versículos 11 y 12. Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque, así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios.  (Léase: Génesis 2:18 al 23. Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; más para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. ▬ 1ª de Pedro 3:7. Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.).

       Comentario de 1ª de Corintios 11:11. Sin embargo, en el Señor la mujer nada es aparte del hombre ni el hombre es nada aparte de la mujer. 12. Porque, así como la mujer procede del hombre, así el hombre viene a través de la mujer, y todo procede de Dios.

    ▬ a. Estructura. Estos dos versículos sirven de equilibrio a dos versículos precedentes (vv. 8,9) y muestran casi un paralelismo perfecto, siempre y cuando tomemos el versículo 10 como una especie de paréntesis. Los sujetos (hombre y mujer) de los versículos 8 y 12 están en orden quiástico:

    ▬ b. Intención. ¿Qué está tratando de comunicar Pablo con la estructura literaria de este pasaje? Primero, el versículo 8a forma un contraste con el versículo 12b, mientras que los versículos 8b y 12b corresponden. Pablo afirma que a través del nacimiento natural el hombre (y también la mujer) tiene su origen biológico por medio de la mujer. Sólo Adán puede decir que Dios le dio vida en forma directa, los demás hombres y mujeres la reciben por nacimiento. Pablo no dice esto para minar el orden de la creación, ya que en el versículo 12a repite lo que dijo en el versículo 8b (que la mujer procede del hombre). Con estos dos versículos comunica la idea de que en lo que respecta al nacimiento natural, hombres y mujeres son iguales.

       Además, el contenido de los versículos 9a y 11b, reforzado por el adversativo, sin embargo, nos recuerda con fuerza la realidad. Junto con esto, el versículo 11 hace una afirmación significativa: «en el Señor», la cual yo he colocado al comienzo de este versículo Con estos dos modificativos en mente, examinemos cuidadosamente estos versículos.

       Pablo afirma: «Por cierto, el hombre no fue creado por causa de la mujer» (v. 9), lo cual armoniza con el orden de la creación. A esto añade: «Sin embargo, en el Señor … el hombre es nada aparte de la mujer» (v. 11b). ¡Una obvia afirmación sincera! La segunda parte es igualmente reveladora: «la mujer [fue creada] por causa del hombre» (v. 9b), lo cual viene seguido por: «Sin embargo, la mujer nada es aparte del hombre» (v. 11a).

       Pablo apunta a la forma en que el esposo y la esposa dependen el uno del otro, complementándose uno al otro en forma maravillosa. Aunque el esposo es la cabeza de la esposa, depende de ella en muchas formas. A la vez, la esposa necesita de su esposo tanto como él la necesita a ella. Cuando la muerte o el divorcio separan a la pareja, lo que se experimenta es la destrucción de lazo matrimonial que los unía. Mientras el Señor les conceda vida, que el esposo y la esposa estén unidos en amor y servicio mutuo.

       Pablo no debilita en nada el orden de la creación. Añade una segunda afirmación modificativa de estos dos versículos: «y todo procede de Dios». Con esto quiere decir que el esposo no tiene ninguna ventaja sobre la esposa por el hecho de que Adán haya sido creado primero que Eva. En el Señor, los dos se mantienen en una relación de reciprocidad, y ambos dependen y se ayudan el uno al otro, pues es Dios mismo quien ha determinado que todo sea así. Todo viene de Dios: el hombre, la mujer, el nacimiento, las relaciones y la vida matrimonial.

    Consideraciones prácticas en 11:11–12

       El cristianismo ha sido y se mantiene como una fuerza que libera a las mujeres de la opresión y el servilismo. En muchas otras religiones, los padres son los dueños de sus hijas en virtud del nacimiento. Después el matrimonio convierte al esposo en dueño de la esposa. Las mujeres no tienen libertad, viven en esclavitud y carecen de igualdad. Aun en el antiguo Israel, el hombre precedía a la mujer. Hay una oración judía que en una parte de la décimo octava petición, el hombre le agradece a Dios porque no lo hizo esclavo, ni gentil ni mujer. La mujer no era digna de estudiar la Escritura y se le negaba la educación.

       El Nuevo Testamento enseña que en lo básico el hombre y la mujer son iguales. Por ejemplo, tanto en su Evangelio como en Hechos, Lucas menciona a hombres y mujeres: Zacarías y Elisabeth, José y María, Simeón y Ana, Ananías y Safira, Aquila y Priscila. Pablo afirma sin equivocación que en Cristo Jesús el hombre y la mujer son uno (Gá. 3:28). Alaba a las obreras en la causa del evangelio, entre las que estaban Febe, Priscila, María, Trifena, Trifosa, Pérsida y Julia (Ro. 16:1–15).

       Los libros de historia registran los esfuerzos misioneros de numerosas mujeres y las alaban por haber hecho crecer a la iglesia de Cristo. En nuestro país, las mujeres piadosas son la silenciosa fuerza que fortalece a la iglesia y la hace productiva. Una madre piadosa lleva a sus hijos a Jesús y los educa en el temor del Señor. Aunque las mujeres cumplen papeles distintos a los de los hombres, en casa y en la iglesia ambos están en pie de igualdad. Ambos dependen el uno del otro (11:11), porque ambos se dan cuenta que dependen del Señor para todo (11:12).

       Comentario de 1ª de Pedro 3:7 (3:7) Esposas ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben morar junto a sus esposas. La palabra griega sunoikein significa “vivir con, permanecer con, vivir juntos”. Alan Stibbs señala que es una palabra que con frecuencia se usa en griego para referirse a las relaciones sexuales. Es similar a la palabra hebrea “conocer”, que significa que un hombre y una mujer se conocen sexualmente.

       La cuestión es esta: el esposo debe vivir con su esposa y con nadie más. No debe “conocer” a nadie más, no debe mantener relaciones sexuales con ninguna otra mujer. El esposo tiene una sola esposa y debe vivir con ella en pureza, justicia y santidad, y no en adulterio.

        Advierta también otro hecho: morar con su esposa significa que no debe irse todo el tiempo. Permanece en su hogar y vive con ella: es un compañero íntimo y que brinda respaldo.

       No entra y sale del hogar todo el tiempo detrás de sus propios intereses y pasatiempos. Un buen esposo mora en su hogar; está cerca de su esposa y la apoya en todos los asuntos de la vida. De hecho, el término “morar con” significa morar juntos.

       El esposo y la esposa son un equipo; son como un solo cuerpo, un cuerpo que mora vive y se mueve junto. Esto no significa dejar de lado la individualidad. Pero la individualidad nunca ha sido ni nunca será el problema dentro de un matrimonio de personas normales. El problema con las personas normales siempre será negar su yo y darse en sacrificio a su cónyuge. Los esposos siempre tienen que recordar esto: deben morar con vivir, moverse y tener su ser con ― sus propias esposas.

       “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mr. 10:7-9).

       “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:23-24).

       “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo

    del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas de- bajo del sol” (Ec. 9:9).

       (3:7) Esposas ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben vivir con sus esposas sabiamente. Esto abre los ojos, es un hecho que con frecuencia se ignora y descuida. Pero las Escrituras son claras: un esposo no debe ser ignorante al vivir con su esposa. Debe conocer y entender…

    • la relación matrimonial: qué es el matrimonio y qué debe ser.
    • a su esposa: su naturaleza y composición emocional; lo que necesita y quiere emocional y espiritualmente, sus puntos fuertes y débiles.
    • la Palabra de Dios: lo que Dios dice acerca del esposo y sus deberes.

       Un esposo debe ser una persona informado y comprensivo. Debe vivir con su esposa, no como un insensato e ignorante, no como un ciego y una bestia de mente estrecha, no como un observador distante y desconsiderado. El esposo no debe ser un insensato, una bestia ni un espectador. Debe ser un hombre de conocimiento, un esposo que conoce y comprende a su esposa y el matrimonio, y que entiende a Dios y su propio deber como esposo.

       Pensamiento 1. Matthew Henry lo expresa en una forma sencilla y específica:

       “[Los esposos deben vivir] con la esposa sabiamente, no de acuerdo con la lujuria, como brutos; no de acuerdo

    a la pasión, como diablos; sino de acuerdo con el conocimiento, como hombres sabios y sobrios, que conocen la palabra de Dios y su propio deber” (Matthew Henryš Commentary, [Comentario de Matthew Henryj, Ibi. 6, p.

    1023).

       (3:7) Esposo – Matrimonio: los esposos deben honrar a sus esposas. La palabra “honrar” (timen) significa valorar; estimar; valorizar; considerar precioso. Un esposo debe considerar a su esposa como una piedra preciosa, como un premio de sumo valor. Debe estimarla mucho, colocarla en un pedestal ante sus propios ojos. Advierta tres puntos.

    ▬ 1. El esposo debe honrar a su esposa como el vaso más frágil. Por naturaleza, la esposa es más delicada y frágil. Esto significa que el esposo debe…

    • protegerla • ser el proveedor principal • tomar la iniciativa • supervisar a la familia y su bienestar. • ser la fuerza impulsora. • marcar el camino. • ser el iniciador.

       Los esposos deben honrar a sus esposas amándolas y ocupándose de ellas tiernamente. Deben cuidarlas y hacerse cargo de ellas con calidez y ternura, tratándolas con el más precioso de los espíritus y estimándolas de manera muy elevada.

       “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Ef. 5:25).

       “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud” (Pr. 5:18).

    ▬ 2. El esposo debe honrar a su esposa como coheredera de la gracia de la vida. Advierta este punto: a los ojos de Dios, los hombres y las mujeres son coherederos o herederos iguales. El esposo no está por encima de la esposa ni la esposa por encima del esposo. Dios no tiene favoritos. Los dones y derechos espirituales se otorgan por igual a esposas y esposos. Las mujeres reciben los dones espirituales de Dios al igual que los hombres.

       La cuestión está bien explicada: los esposos deben honrar a sus esposas como iguales en la vida. La vida es una gracia, un don inmerecido de Dios. Por lo tanto, en la vida, el esposo debe tratar a la esposa como a un igual. No debe ser un tirano, no debe dominarla ni esclavizarla para servirlo y satisfacer sus necesidades y deseos. Debe ser comprensivo, amoroso, amable y considerado. Debe honrarla como su coheredera en la vida de la maravillosa gracia y del don de la vida que Dios nos ha dado a todos.

       “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:15-17).

       “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gá. 3:27-29).

       “Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:7).

    ▬ 3. El no honrar a la esposa estorba las oraciones del esposo. Dios no responderá a las oraciones de ningún esposo que deshonre a su esposa, no importa quién sea él o cuánto profese a Cristo. Lo que Dios oye es el suspiro de la esposa, no las oraciones de un esposo cruel y dominante. El esposo puede clamar a Dios todo lo que quiera, pero Dios le ha dado la espalda y se ha vuelto hacia el suspiro de la esposa. Dios oirá el corazón contrito y quebrantado, no las oraciones del espíritu arrogante y dominador. Tanto el esposo como la esposa deben amarse uno al otro y vivir como Dios dice que hay que vivir, ambos deben cumplir con su deber hacia el otro, si es que quieren que Dios responda sus oraciones.

       “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18).

       “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Is. 59:2).

    2° TÍTULO: Ejerciendo el sano juicio para considerar cómo presentarse en el culto de adoración a Dios. Versículos 13 al 15. Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. (Léase: Zacarías 7:9. Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano. ▬ San Juan 7:24. No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio. ▬ Eclesiastés 5:1. Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.).

       Comentario de 1ª Corintios Versículos 13 al 15. El hombre y la mujer otra vez:

       Un estudio cuidadoso de los versículos 13–15 demostrará que Pablo usa fraseología idéntica a los versículos 4–7. Las palabras que ocurren en estas dos secciones son las siguientes: mujer, descubierta, orar, hombre, gloria. Así como los primeros dos versículos (vv. 2, 3) introducen toda esta sección, así el versículo 16 le sirve de conclusión. En suma, este segmento es una pieza de literatura bellamente construida que sigue un desarrollo ordenado, a medida que Pablo enseña acerca de la relación hombre-mujer dentro del culto.

       Versículo 13. Juzgad por vosotros mismos: ¿Es propio que una mujer ore a Dios con su cabeza descubierta?

    » a. Mandato. Al llegar a sus observaciones finales, Pablo quiere que los lectores se involucren pensando en lo que él ha venido exponiendo. Les dice que analicen los hechos, usen su mente y juzguen por sí mismos. En otra sección dice lo mismo (véase 10:15).

    » b. Preguntas. Por medio de dos preguntas retóricas, Pablo desafía a sus lectores a que respondan. Espera que respondan negativamente a la primera pregunta (v. 13) y afirmativamente a la segunda (vv. 14, 15a). Discutamos la primera inquietud: «¿Es propio que una mujer ore a Dios con su cabeza descubierta?». En base a que Pablo dijo que la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra a su cabeza (v. 5a), el lector debería responder en forma negativa la pregunta que se le hace. Notemos que en la pregunta que hace, Pablo omite el verbo profetizar, ya que no quiere subrayar tanto la función que la mujer cumple en el culto, sino la forma en que se conduce.

       Pablo pregunta si es propio. Cuando uno asiste y participa en un culto dedicado a adorar a Dios, uno debe hacerlo con decoro. Cuando adoramos al Señor nos acercamos a un Dios que mora en la santidad. Los ángeles cubren sus rostros en la presencia de Dios y dicen: «Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria» (Is. 6:2, 3). Por eso, Pablo pregunta si es propio que una mujer ore a Dios con la cabeza descubierta. Se esperaba que ella siguiera las prácticas culturales de la época, esto es, que viniese a la iglesia vestida apropiadamente y que así participara del culto.

       ¿Qué quiere decir Pablo con cabeza descubierta? Le dice a la mujer que en público ella debiera mantener su honor y dignidad femenina. Esto lo hará llevando la cabeza cubierta. En esa época y cultura, las mujeres llevaban velos para diferenciarse marcadamente de los hombres. Dios creó una diferencia distintiva entre hombres y mujeres, y desea que su pueblo muestre esta diferencia mediante una vestimenta apropiada. Si una mujer rehúsa seguir estos códigos, niega expresamente la diferencia que Dios ha establecido.

       En los dos versículos siguientes (vv. 14, 15), Pablo apela a la naturaleza misma para demostrar que las diferencias entre hombres y mujeres está basada en un orden natural que se origina en la creación. En otras palabras, Pablo afirma que las mujeres no tienen derecho a abandonar las normas culturales por el hecho de que son libres en Jesucristo.

       Más bien, Pablo quiere que vivan en armonía con el orden de la creación y que se mantengan dentro de las costumbres de su tiempo. ¿Es propio que una mujer de Corinto adore a Dios con la cabeza descubierta? La respuesta es no.

       Versículos 14 y 15. ¿No os enseña la naturaleza misma que es una desgracia que el hombre se deje crecer el cabello? [15]. pero si una mujer se deja crecer el cabello, es su gloria? Porque su cabello largo le ha sido dado a ella por cubierta.

    » a. «¿No os enseña la naturaleza misma?». Con la palabra naturaleza, Pablo apunta al orden natural que Dios ha creado. Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, al hombre le dio el cabello más corto que a la mujer. «La naturaleza (esto es, Dios) ha hecho a los hombres diferentes que las mujeres, y ha provisto una indicación visible de dicha diferencia por medio de la cantidad de cabello que le asignó a cada uno». Epicteto fue un filósofo estoico que enseñó a mediados del primer siglo. Aun él habla de la diferencia que hay entre hombres y mujeres respecto al cabello. Concluye: «Por tanto, debemos preservar las señales que Dios nos ha dado. No debemos echarlas a la basura. Hasta donde dependa de nosotros, no debemos confundir los sexos que se diferencian de este modo».

       Hasta este escritor pagano reconoce la diferencia que Dios creó y que hizo parte del orden de la creación.

    » b. «[No les enseña la naturaleza misma] que es una desgracia que el hombre se deje crecer el cabello». Pablo coloca una pregunta retórica que demanda una respuesta afirmativa. En el contexto cultural en el que Pablo se movía, el cabello largo se consideraba como una desgracia en el hombre, pero era la gloria de la mujer. Los judíos se cortaban el cabello. En ciertas ocasiones se lo dejaban crecer por un tiempo determinado, pues habían hecho un voto (véase Hch. 18:18; 21:24), pero después se lo cortaban.

       Las monedas, estatuas y pinturas que describen a los hombres del mundo grecorromano del primer siglo, los presentan con el cabello corto. Unos siglos antes, los espartanos de la península del Peloponeso usaron el cabello largo. Los autores griegos no dejaron de mencionar este hecho, añadiendo que en Grecia los hombres por lo general se dejan el cabello corto, y son las mujeres la que se lo dejan crecer. En el tiempo de Pablo, los corintios se cortaban el cabello, siguiendo así la corriente cultural de griegos y romanos. A no ser por motivo religioso o por duelo, el dejarse crecer el cabello era vergonzoso.

    » c. «Pero si una mujer se deja crecer el cabello, es su gloria». El contraste cultural en cuanto al cabello se encuentra en las palabras desgracia para los hombres y gloria para las mujeres. Pablo equilibra el término negativo con uno positivo.

       La contraparte de la pregunta retórica que espera una respuesta afirmativa tiene que ver con la mujer. Pablo ya dijo que era una desgracia para la mujer que se cortara o afeitara el cabello (v. 6). Ahora postula la parte positiva, afirmando que el cabello largo es la gloria de la mujer. Con sabiduría evita opinar sobre cuán largo debe llevar la mujer su cabello o sobre qué peinados debiera usar, ya que esto tiene que ver con la moda y el uso, lo que es materia del gusto de cada una. Por ejemplo, la cultura israelita establecía que la mujer no debía soltarse el cabello en público. Cualquier mujer que se presentase en público con el cabello suelto, sería identificada con una prostituta. No sorprende que Simón, el fariseo, se escandalizara de que una prostituta entrara en su hogar y que con sus cabellos secara los pies de Jesús (Lc. 7:36–50). Pero Pablo no habla de llevar el cabello suelto o amarrado, sólo se refiere al hecho de que el cabello largo es bello en la mujer. Su cabello largo será el gozo de su esposo.

    » d. «Porque su cabello largo le ha sido dado a ella por cubierta». Esta última parte del versículo es muy breve, lo cual impide entender con facilidad lo que se dice. ¿Qué se quiere decir con las palabras por y cubierta?

       Si tomamos lo que dice el griego en el orden en que Pablo lo presenta, esta oración causal sirve para respaldar la respuesta positiva a la pregunta retórica. Pablo entrega la razón de por qué la mujer debe usar el cabello largo: se le ha dado como cubierta. Al verbo pasivo ha sido dado se le debe suplir el agente por Dios, que como Creador ha dotado a las mujeres de un velo o cubierta natural. Con todo, la palabra griega anti (traducida por) crea problemas, pues podría significar «en lugar de». Interpretada así, el texto estaría diciendo que el cabello toma el lugar del velo. En este caso, podríamos traducir: «Su cabello largo se le ha dado en lugar de velo». Mi propia traducción de anti indica que una cosa equivale a la otra, por lo cual su sentido es «por, como»50 (p. ej., «ojo por ojo, diente por diente» [Mt. 5:38]). En vista de todo el contexto que habla del decoro que es propio, los eruditos prefieren esta segunda traducción.

       Los versículos 5b y 6 son la contraparte del versículo 15b. En esa contraparte, Pablo les dice a las mujeres de Corinto que en público se cubran la cabeza. Se da por sentado que ellas usaban una cubierta en la forma de un velo o pañoleta. Si las mujeres se negaban a usarla, estaban renunciando a la autoridad de sus esposos y repudiando el principio divino de que el hombre es la cabeza del hogar (v. 3). En el versículo 15, la palabra cubierta apunta a un artículo de vestir, a algo hecho de tela.

       En la forma de una declaración general, la segunda oración del versículo 15 resume el alegato de Pablo: la forma de vestir de los corintios debe exhibir las diferencias sexuales dadas en la creación. No son los hombres, sino las mujeres las que deben dejarse crecer el cabello, pues les sirve de cubierta. La naturaleza le ha provisto a la mujer del cabello, el cual les sirve para destacar esta diferencia. Pablo sugiere que, aparte de su cabello largo, las mujeres deben vestir un velo, que es símbolo de que honran a sus esposos y que son sumisas a ellos.

       En la cultura de hoy, la mujer no usa el sombrero como símbolo de que está subordinada a su esposo. Pablo no está pidiéndole a la mujer que use algo en la cabeza o que se haga un moño. Lo que busca es que la mujer sea distintivamente femenina en la forma en que se viste y usa el cabello, para que así pueda cumplir con el papel que Dios le dio desde la creación. Quiere que en su femineidad sea sumisa a su esposo. «La belleza única de la mujer se manifiesta en forma gloriosa en la forma en que su cabello y su cuidado por las costumbres femeninas manifiestan su femineidad distintiva».

    3er TÍTULO: Armonía, sujeción y respeto que caracterizan a la Iglesia de Dios. Versículo 16. Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios. (Léase: Efesios 4:1 al 3. Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. ▬ 2ª a Timoteo 2:14. Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes.).

       Comentario de 1ª Corintios 11:16. Pero si alguno se inclina a ser contencioso, nosotros no tenemos semejante costumbre, ni tampoco las iglesias de Dios.

       Pablo concluye de esta manera su discusión acerca de la conducta apropiada que deben seguir las mujeres. Cuando un escritor o conferencista da un tema que afecta los gustos personales, es de esperarse que la platea o los destinatarios reaccionen de alguna manera. Pablo lo indica con una oración condicional que plantea un hecho simple. En el auditorio de Pablo hay gente que quiere afirmar sus derechos individuales. Quizá usan el lema: «Todo me está permitido» (6:12; 10:23) y reclaman por su libertad personal. Aun cuando Pablo promueve la libertad cristiana, también enseña que debemos obedecer a las ordenanzas y preceptos divinos. Su deseo es que todo se haga decentemente y con orden.

    » a. «Pero si alguno se inclina a ser contencioso». Al usar el término alguno, Pablo habla en forma general. No se dirige a los hombres, ni a las mujeres, ni a un grupo. Si alguno, aun con buenas intenciones, quiere argumentar sobre esta materia, Pablo no lo escuchará. No tiene tiempo para aquel cuya mente se centra en debatir por debatir. El término que Pablo usa describe al «que ama el polemizar». La persona podría ser una mujer que busca afirmarse a sí misma con respecto de normas sociales de la que quisiera verse libre. También podría ser un hombre que sale a defensa y discute con Pablo. El resumen final no nos entrega detalles.

    » b. «Nosotros no tenemos semejante costumbre, ni tampoco las iglesias de Dios». Pablo no se deja desafiar en cuanto a enseñanzas que se basan en el Antiguo Testamento. Sabe que tiene el apoyo del resto de los apóstoles y que, por tanto, puede escribir nosotros con confianza.

       ¿Qué significa la palabra costumbre en este contexto?  opinaba que Pablo apuntaba al hábito de argumentar y discutir por todo. Esta conducta debió haber sido evidente entre cristianos judíos y gentiles, especialmente en lo que toca a asuntos de conducta personal. Con todo, el pasaje mismo da la idea que Pablo se refiere a la práctica cultural de su tiempo: que las mujeres usaban velos durante el culto público. Lo que afirma es que él y el resto de los apóstoles e iglesias respetan la regla de asistir al culto vestidos con propiedad. En suma, Pablo apela al testimonio de toda la iglesia. En sus escritos, con frecuencia se refiere a la iglesia. Hace que la unidad de la iglesia tenga algo que decir sobre el tema. En forma implícita da a entender que el contencioso está solo en su disputa, teniendo que enfrentarse con toda la iglesia.

       Comentario de Efesios 4 (4:1-2) Creyente, Camino: ¿De qué manera puede el creyente caminar con dignidad? ¿Qué deben hacer los creyentes para complacer a Dios en la vida cotidiana… • en el trabajo? • en la iglesia? • con sus compañeros creyentes? • en el juego? • en el hogar? • con su familia? • en la escuela? • con los vecinos? • con los amigos?

       Una vez que una persona cree en Jesucristo y se convierte en miembro del pueblo de Dios y de la iglesia de Dios, ¿qué debe hacer para caminar digno del gran llamado de Dios, para traer honra al nombre de Cristo y a su iglesia?

    ▬1. El creyente debe caminar con toda humildad (ver nota, Humildad, Fil. 2:3 para mayor discusión al respecto.

    ▬2. El creyente debe caminar con toda mansedumbre (ver nota, Mansedumbre, Gá. 5:22-23 para una mayor discusión al respecto).

    ▬3. El creyente debe caminar con paciencia (ver nota, Paciencia, Gá. 5:22-23 para mayor discusión).

    ▬4. El creyente debe caminar amando a los demás (ver nota, Amon Gá. 5:22-23. También ver notas, Amor, Gá. 5: 13-15 para mayor discusión al respecto).

       (4:3) Unidad -Hermandad: El propósito de caminar digno es uno solo: la unidad. Los creyentes deben trabajar para mantener la paz para poder estar unidos en la unidad del Espíritu de Dios. Jesucristo ha derribado todos los muros y las barreras existentes entre los hombres. Todos pueden ahora ser salvos: • todas las nacionalidades • los pobres • los blancos • todos los pueblos • los ricos • los de piel roja

    • todos los idiomas • los negros • los amarillos.

       Toda persona es preciosa a la vista de Dios. Cuando una persona se acerca a Dios a través de Jesucristo, se torna como cualquier otro: en el mismo plano y en el mismo nivel. No es mejor ni peor que cualquier otro. Es un hombre que tiene necesidad del perdón de Dios y él, junto con todos los demás, se postra ante Cristo y lo acepta como su Señor y Amo. El hombre, tal como cualquier otro, se está sometiendo a convertirse en el siervo de Cristo. La riqueza, la posición, la condición social, todo se olvida. Lo único que importa es la salvación y la vida que ofrece Cristo.

       El punto es este: Cuando una persona llega a Cristo con tal espíritu, el Espíritu de Dios ingresa a su vida y vincula a la persona con todos los demás creyentes. Hay un gran vínculo de paz espiritual forjado por el Espíritu de Dios entre todos los creyentes. Todas las divisiones, diferencias y prejuicios quedan de lado y existe un espíritu de amor, paz y unidad.

       Dentro de la iglesia hay un espíritu de paz prevaleciente forjado por el Espíritu de Dios. Sin embargo, advierta un hecho trágico: No todo creyente camina en el Espíritu, no todo el tiempo. Con demasiada frecuencia, los creyentes permiten que el yo y la antigua vida vuelvan a ingresar a escena, su(s) viejo(s): • prejuicios • quejas • orgullo • diferencias • críticas • arrogancia • heridas • refunfuños • comparaciones • envidias • miserias • desagrados

       El resultado es catastrófico para la iglesia: división y un disturbio de la paz y del espíritu de unidad. Esta es la razón de esta acusación. Advierta la palabra “solícitos” (spoudazontes). Significa ser diligente, trabajar para ocuparse y hacer lo mejor que uno puede, y hacerlo con todo empeño. La única forma de caminar digno del gran llamado de Dios es trabajar para mantener la paz y la unidad que Dios nos ha dado. Nada hiere tanto el corazón de Dios como la división entre su gente, la división que destroza su iglesia. Lo que está haciendo Dios es crear un nuevo cuerpo de personas que vivan juntas en el amor y la unidad de su Hijo. Va a crear cielos nuevos y tierra donde no habrá otro espíritu. Por lo tanto, Él espera que nosotros vivamos en el amor y unidad de su Espíritu ahora.

       “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y

    que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).

       “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).

       “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).

       “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).

       “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).

       Comentario de 2ª a Timoteo 2:14 (2:14) Palabras ▬ Conversaciones ▬ Especulación: Recordatorio 1: No discutan y contiendan sobre palabras que no es de provecho para los oyentes, es decir, no discutan y contiendan por cosas insignificantes, teorías religiosas, especulaciones e ideas. El tiempo es corto y las oportunidades de estar juntos y confraternizar no son tantas. Por tanto, cuando nos reunimos debemos ser comunicativos y dar a conocer las palabras que nos beneficien a todos. Sin embargo, a menudo este no es el caso. Con frecuencia nuestras palabras son inútiles y sin provecho y a veces son incluso molestas y destructivas. Imagine cuáles son estas palabras molestas y destructivas que se escuchan en la iglesia entre los creyentes, las discusiones y contiendas sobre palabras que no aprovechan a los oyentes. Son…

    • palabras acerca de cosas insignificantes. (Piense en algunas de los asuntos sin importancia que se suceden en la iglesia.)
    • palabras sobre edificios, tradiciones y rituales.
    • palabras sobre personas, rumores, chismes y críticas.
    • palabras sobre asuntos triviales de la vida cotidiana.
    • palabras para malgastar y pasar el tiempo.
    • palabras que se enfocan en el debate de posiciones teológicas, especulaciones e ideas.
    • palabras acerca de ideas y teorías favoritas.

       Hay esencialmente tres tipos de pláticas sin provecho que se desarrollan entre los creyentes.

    => En primer lugar, está la conversación trivial para pasar el tiempo, conversaciones que no edifican en lo absoluto al creyente.

    => En segundo lugar, está la conversación que cae en críticas y chismes, conversaciones que destruyen a las personas.

    => En tercer lugar, está la conversación que disfruta discutir las teorías y especulaciones teológicas William Barclay tiene una discusión tan excelente sobre este aspecto que amerita que cada creyente la lea, especial- mente por los estudiantes y maestros del evangelio:

       “Las discusiones pueden ser estimulantes y vigorizantes para aquellos cuyo enfoque de la fe cristiana es intelectual, para aquellos que tienen un trasfondo de conocimiento y cultura, para aquellos que son característicamente estudiantes, para aquellos que tienen un conocimiento real de o interés en la teología. Pero a veces sucede que una persona de mente sencilla se encuentre en un grupo que esté lanzando herejías y proponiendo preguntas para las que no existe respuesta, y puede muy bien suceder la fe de esa persona simple, lejos de ser ayudada, se turbe… Y muy bien puede suceder que la discusión perspicaz, sutil, especulativa, destructiva e intelectualmente temeraria tenga un efecto demoledor en vez de constructivo sobre la fe de alguna persona simple que se vea involucrada en ella. Como en todas las cosas, hay tiempo para discutir y tiempo para guardar silencio”.

       “ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora” (1 Ti. 1:4).

       “está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas” (1 Ti. 6:4).

       “Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas” (2 Ti. 2:23).

        “Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho” (Tit. 3:9).

       La idea central es esta: El predicador y el maestro deben recordarles a los creyentes, no discutan y contiendan sobre palabras que no aprovechan a los oyentes. No perturben ni destruyan a las personas con sus palabras.

    Semana del 23 al 29 de marzo de 2026 (2)

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 29 DE MARZO DE 2026. “LAS OFRENDAS INSTITUIDAS POR DIOS PARA BENDICIÓN DE SU PUEBLO”.

    LECCIÓN: Números 28:1 al 8. 1. Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2. Manda a los hijos de Israel, y diles: Mi ofrenda, mi pan con mis ofrendas encendidas en olor grato a mí, guardaréis, ofreciéndomelo a su tiempo.  3. Y les dirás: Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis a Jehová: dos corderos sin tacha de un año, cada día, será el holocausto continuo. 4. Un cordero ofrecerás por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde; 5. y la décima parte de un efa de flor de harina, amasada con un cuarto de un hin de aceite de olivas machacadas, en ofrenda. 6. Es holocausto continuo, que fue ordenado en el monte Sinaí para olor grato, ofrenda encendida a Jehová. 7. Y su libación, la cuarta parte de un hin con cada cordero; derramarás libación de vino superior ante Jehová en el santuario. 8. Y ofrecerás el segundo cordero a la caída de la tarde; conforme a la ofrenda de la mañana y conforme a su libación ofrecerás, ofrenda encendida en olor grato a Jehová. 

       Referencias Bíblicas: «Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.» (2ª de Corintios 9:6-7).

       «Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto» (Proverbios 3:9-10).

       «Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; más ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía.» (Lucas 21:1 al 4).

       «Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.» (Hebreos 13:5).

       Definición: La finalidad principal de la ofrenda en el Antiguo Testamento era establecer un puente de comunión entre un Dios santo y un pueblo pecador, sirviendo como expiación de pecados, reconocimiento de la soberanía divina, gratitud por sus bendiciones y consagración de la vida del adorador a través de sacrificios.

    Los propósitos clave incluían:

    Expiación y Perdón (Ofrendas por el pecado): La ofrenda (generalmente animales) actuaba como un sustituto que recibía el castigo por los pecados, permitiendo el perdón y la purificación.

    Adoración y Consagración (Holocaustos): El holocausto, consumido totalmente por el fuego, simbolizaba la entrega total y la sumisión de la persona a Dios.

    Gratitud y Fraternidad (Ofrendas de paz/presentes): Expresaban agradecimiento y alegría, y a menudo compartían una comida entre Dios (representado por el altar), los sacerdotes y el oferente.

    Reconocimiento de Mayordomía: Reconocer que todo lo que tenían provenía de Dios, devolviéndole una parte como señal de fidelidad.

       Las ofrendas en el Antiguo Testamento también funcionaban como «sombras» o un anticipo del sacrificio perfecto y definitivo de Jesús, eliminando la necesidad de sacrificios animales continuos en la era cristiana.

       En el Nuevo Testamento, la finalidad de la ofrenda pasó de ser un sacrificio ritual a un acto voluntario de adoración, gratitud y amor hacia Dios.

       Busca sostener la obra del ministerio, ayudar a los necesitados (especialmente a los hermanos en la fe) y fomentar la generosidad sin obligación, reflejando el amor de Cristo.

       Principio del Nuevo Testamento: Pablo enseña que la ofrenda debe ser dada con alegría, generosidad y según lo que cada uno haya decidido en su corazón, no por tristeza ni necesidad.

       Las ofrendas instituidas por dios para bendición de su pueblo: Variaciones de un tema majestuoso: Los dos capítulos siguientes (28–29) describen las ofrendas y fiestas de Israel durante el período de un año. Estos sacrificios solamente se podían ofrecer después de que el pueblo se hubiera asentado en Canaán, puesto que requerían productos de ganado y agricultura, lo cual era imposible en el árido desierto. Las fiestas anuales no se podían celebrar de la manera que se debía hasta que el pueblo se hubiera convertido en una comunidad establecida. Las instrucciones que Dios dio para la adoración de Israel les aseguraban de que cruzarían el Jordán, como prometió.

       Los dos capítulos nos presentan el calendario de un sacerdote que describe el patrón de adoración de la comunidad para sus celebraciones diarias (28:1–8), semanales (28:9–10), mensuales (28:11–15) y anuales (28:16–29:40). Hay listas similares anteriormente en Números (15:1–16) y en otros lugares de las Escrituras. Este calendario en particular se centra en las responsabilidades de los sacerdotes en el orden correcto del sistema de sacrificios, mientras que la lista de Levítico trata más sobre las obligaciones del adorador. El sumo sacerdote, Eleazar (27:21), y sus compañeros le acababan de recordar a Josué el papel importante que debía desempeñar en la vida espiritual de la comunidad. Después de eso, hay una descripción de sus deberes y privilegios cada día del año. La adoración y celebración dominan este capítulo.

      El patrón de adoración de Israel se transmitía de dos formas. Los sacrificios eran “oraciones dramatizadas” que expresaban sus anhelos humanos más profundos, y “promesas o advertencias divinas dramatizadas” que comunicaban visualmente la voluntad del Señor para la vida diaria de su pueblo. Las sorprendentes ayudas visuales menos, a creer que un día podrían presentar tales ofrendas a Dios. Ahora, la nueva generación tenía el país prometido ante sí y su patrón de adoración incluía la presentación de ofrendas de una tierra rica y fértil. Este calendario es un testimonio más de la fiabilidad de las promesas de Dios. Entrarían en una tierra de abundancia. Dios se merece lo mejor que tenemos, pero, además, mantiene su palabra y siempre da lo mejor a su pueblo.

       Dios se merece lo mejor de nosotros

       La adoración es el reconocimiento gozoso de que Dios es digno. Este calendario de devoción israelita comienza con el mandato de Dios a su pueblo: “Tendréis cuidado de presentar mi ofrenda, mi alimento para mis ofrendas encendidas” (28:2). Las normas que regulaban este sacrificio en Levítico 1 insisten una y otra vez en que la ofrenda se debe quemar por completo. Otros sacrificios, aunque expresaban la adoración de Israel, eran divididos por el sacerdote: una parte se ofrecía al Señor, otras se distribuían a los sacerdotes y sus familias, y a veces se ofrecían algunas en una comida de celebración. Sin embargo, en el holocausto, que es el primero de la lista, “el sacerdote lo quemará todo sobre el altar”. No se guardaba nada para uso personal o sacerdotal. Simbolizaba la verdad de que el Señor se merece lo mejor que le podamos dar.

       La misma verdad también está representada por la alta calidad de todo lo que se ofrece. Los corderos debían ser físicamente intachables, sin defecto (3, 9), al igual que los novillos (11, 19). Los sacrificios tenían que ser completamente perfectos (28:31; 29:2, 8, 13, 17, 20, 23, 26, 29, 32, 36). Así también para su ofrenda diaria de cereal debían utilizar flor de harina (28:5, 9, 12, 13, 20, 28; 29:3, 9, 14) o “harina de su elección” de “la más alta calidad”, la mejor harina que hubiera sido molida con todo cuidado y no preparada rápidamente. Del mismo modo, aceite batido (5) significa “aceite puro” que se hubiera “batido en un mortero”. La lámpara del tabernáculo y esas ofrendas de cereal diarias necesitaban este “aceite claro batido”. Estas ofrendas cotidianas mostraban visualmente la verdad de que Dios era tan grande y generoso, que sólo lo mejor era lo suficientemente bueno para él. Por desgracia, el pueblo de Dios no siempre ha ofrecido lo mejor que tenían. En los años posteriores al exilio, Malaquías habló sin temor ante ambos sacerdotes y las personas que tenían la desfachatez de presentar animales lisiados y enfermos. Estas ofrendas representaban un acto de desdén en lugar de gratitud. Dios prefería que dejaran los altares sin encender; no tenía intención de aceptar sacrificios tan refutables.

       Dios da lo que promete

       Los dones que se requieren en la presentación diaria de estas ofrendas de cereal no se podían presentar durante los viajes de Israel a través del desierto. El árido terreno del desierto, el clima precario y las migraciones frecuentes no eran condiciones propicias para cosechar y, por supuesto, no se les pedían sacrificios en esas circunstancias. Ahora, estaban en el umbral de una tierra que “mana leche y miel”; dentro de poco, el maná dejaría de caer alrededor de su campamento y comerían una gran variedad de productos en un país mejor. En la estructura literaria de este libro, hay normas sobre las ofrendas de cereal (15:1–21) que aparecieron inmediatamente después de que Israel se negara a entrar en Canaán. Esto animaba a los jóvenes, por lo menos, a creer que un día podrían presentar tales ofrendas a Dios. Ahora, la nueva generación tenía el país prometido ante sí y su patrón de adoración incluía la presentación de ofrendas de una tierra rica y fértil. Este calendario es un testimonio más de la fiabilidad de las promesas de Dios. Entrarían en una tierra de abundancia. Dios se merece lo mejor que tenemos, pero, además, mantiene su palabra y siempre da lo mejor a su pueblo.

       A Dios le complace nuestra obediencia

       Una frase familiar sacerdotal está plasmada en estos capítulos. Las ofrendas de Israel serían aroma agradable para el Señor (28:2, 6, 8, 13, 24, 27; 29:2, 6, 8, 13, 36). Dios se complacería tanto con el aroma como con los sacrificios de sus hijos obedientes a sus mandatos. Una vez que los sacrificios dejaron de expresar amor y obediencia, empezaron a ser ofensivos para Dios. El Señor no soportaba el ruido incesante de pisadas mientras las personas religiosas, pero sin amor, llenaban el templo en Jerusalén en el siglo VIII a.C. Isaías arremetió contra los rituales que llevaban a cabo meticulosamente: eran tan inaceptables como vacíos. A través de Isaías, el Señor les dijo a estas personas que estaba “harto” incluso de los mejores de sus animales más cebados. Estos sacrificios no eran un “aroma agradable” para el Señor, sino que suponían un despreciable “regalo de nada”.

       En nuestra cultura posmoderna, la sumisión al plan de Dios para la vida humana no es un concepto popular, ni mucho menos. Se anima a las personas a que hagan cualquier cosa que les proporcione placer inmediato y supremo. Su atención no se debe desviar de sus propios deseos ni debe quedar afectada por tradiciones religiosas, convenciones morales o normas sociales. “Si te proporciona placer, hazlo” es el lema para el comportamiento de hoy en día. Este pensamiento egocéntrico choca de lleno con el patrón de Dios para la vida humana, que se muestra perfectamente en Cristo, quien se rindió completamente para hacer la perfecta voluntad de Dios. En ningún momento anheló buscar su propia satisfacción. Vino a este mundo específicamente para cumplir el propósito del Padre para su vida.783 La mayor ambición cristiana es seguir sus pasos, no los nuestros.

    TEXTO: «“Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y delo recibido de tu mano te damos”» (1ª de Crónicas 29:14)

       Comentario del texto: David bendice a Jehovah, 29:10–20. Es significativo que después de grandes contribuciones de David y también de la congregación, el Cronista registre una gran oración de alabanza. Ni David ni la congregación buscaban forma de hacer alarde de lo hecho por ellos; David sólo tiene palabras de gratitud a Dios por lo que él ha hecho. Así debe ser. El que conoce a Dios y se entrega a él nunca encuentra bases para vanagloriarse; sólo hay fundamentos para glorificar a Dios. Hay que recordar que estas palabras de alabanza no son únicamente las de David; el Cronista se hace presente mediante su selección de palabras, mediante su propia teología. Bien ha dicho Clyde Francisco que el Cronista no es sólo un propagandista a favor de David; es, más bien, un hombre sincero de fe; esta fe genuina se deja ver en esta composición tan linda. No es sorprendente, pues, el que los vv. 10–13 sean usados por los judíos en su liturgia. Se nota que en la composición de esta oración el Cronista emplea otros pasajes de Escritura tal y como lo hacía en 28:1–10. Se nota que hay considerable afinidad entre el v. 15 y el Salmo 39:12. Esta semejanza refleja el sentir del Cronista tanto como el del Salmista. Este sentir expresa una gran verdad: aunque el pueblo es de Dios, lo es por la pura gracia. El mismo pueblo reconoce, si es honesto consigo mismo, que su relación con Dios se debe únicamente a él; no hay nada en el mismo pueblo que lo haga merecedor de esa relación.

        La segunda parte del v. 15 se asemeja a Job 8:9 y 14:2. Ambos pasajes reconocen la calidad del pueblo como ínfima, pues es sumamente pasajera y efímera. Es casi una quimera. Lo único permanente es el mismo Dios que hace que el pueblo exista.

       Históricamente, el pueblo se habría desesperado de jamás volver a la gloria del tiempo de David; el Cronista, no obstante, recuerda al pueblo en esta oración que el Dios de David es el de ellos. En este Dios están el poder y el reino (vv. 11, 12). Al igual que sus antepasados, los patriarcas, son advenedizos y forasteros. Si tienen que ofrecer a Dios ahora para la construcción de su templo, se debe únicamente a todos los largos años en que Dios los ha acompañado desde sus inicios (v. 14).

       Al final de la oración, David intercede por su hijo con el fin de que éste continúe la dinastía y termine la construcción del templo (v. 19).

       De igual modo que David había dado primero de sus bienes para luego pedir a la congregación que hiciera lo mismo, ahora David desafía a la congregación a que bendiga a Jehovah después de haberlo hecho él mismo (v. 20). No es de extrañarse, pues, de que se le tuviera a David en alta estima como caudillo. Sólo pedía que otros hiciesen algo después de haber puesto el ejemplo él mismo. ¿No establece esto alguna clase de reto para nosotros?

    1er Titulo: El dar: acto de gratitud y reconocimiento a Dios, a quien pertenece todo. Versículos 1 y 2. Habló Jehová a Moisés, diciendo: Manda a los hijos de Israel, y diles: Mi ofrenda, mi pan con mis ofrendas encendidas en olor grato a mí, guardaréis, ofreciéndomelo a su tiempo.  (Léase: 1ª de Crónicas 16:28 y 29. Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, Dad a Jehová gloria y poder. Dad a Jehová la honra debida a su nombre; Traed ofrenda, y venid delante de él; Postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad.).

       Comentario de los 1-2. Versículo 1: Cuando Israel estuvo preparado para la conquista de la tierra prometida por la nueva numeración y alistamiento de sus hombres, y por el nombramiento de Josué como comandante, su relación con el Señor fue regulada por una ley que determinaba los sacrificios a través de los cuales debía mantener su comunión con su Dios día a día, y servirle como su pueblo (Nm 28 y 29). Por este orden de sacrificio, cuyo objeto era formar y santificar toda la vida de la congregación en un culto continuo, las leyes sacrificiales y festivas ya dadas en Éxodo 23:14-17; Éxodo 29:38-42; Éxodo 31:12-17; Levítico 23:1 y Números 25:1-12 fueron completados y ordenados en un todo unido y bien ordenado. “Era muy apropiado que esta ley se emitiera poco tiempo antes del avance hacia Canaán; porque fue allí primero donde los israelitas estuvieron en condiciones de llevar a cabo el culto sacrificial en toda su extensión, y de observar todas las leyes sacrificiales y festivas” (Knobel). La ley comienza con el holocausto diario por la mañana y por la tarde (Números 28:3-8), que fue instituido en el Sinaí en la dedicación del altar. No es meramente en aras de la exhaustividad que se introduce aquí, o con el propósito de incluir todos los sacrificios nacionales que debían ofrecerse durante todo el año en un resumen general; pero también por una razón interna, a saber, que el sacrificio diario también debía ofrecerse en los sábados y días festivos, para acompañar a los sacrificios festivos generales y especiales, y para formar el sustrato común para todos ellos. Luego sigue en Números 28:9-15 los sacrificios que se ofrecen en el sábado y en la luna nueva; y en Núm 28,16 – Núm 29,38 los sacrificios generales para las diversas fiestas anuales, que debían añadirse a los sacrificios propios de cada fiesta particular, señalados en el tiempo de su primera institución, y siendo especialmente adaptado para dar expresión a su carácter específico, de modo que, en las fiestas anuales, la congregación tenía que ofrecer sus diferentes tipos de sacrificios: (a) el sacrificio diario de la mañana y de la tarde; (b) los sacrificios generales que se ofrecían en cada día de fiesta; y (c) los sacrificios festivos que eran peculiares a cada fiesta en particular. Este arreglo acumulativo debe explicarse por el significado de los sacrificios diarios y festivos. En el holocausto diario, la congregación de Israel, como congregación de Jehová, debía santificar su vida, cuerpo, alma y espíritu al Señor su Dios; y en los días de fiesta del Señor debía dar expresión a esta santificación en una forma intensificada. Esta exhibición práctica más fuerte de la santificación de la vida fue encarnada en la adoración por la elevación y graduación del sacrificio diario, mediante la adición de una segunda y mucho más considerable ofrenda quemada, ofrenda de carne y ofrenda de bebida. La graduación estaba regulada por la importancia de las festividades. En los sábados se duplicaba el sacrificio diario, mediante la presentación de un holocausto consistente en dos corderos. En los demás días de fiesta se aumentaba con un holocausto compuesto de bueyes, carneros y corderos de un año, que siempre iba precedido de una ofrenda por el pecado. – Como el séptimo día de la semana, siendo sábado, se distinguía de los demás días de la semana, como día consagrado al Señor en mayor grado que los demás, por un holocausto aumentado, una ofrenda de cereal , y libación; de modo que el séptimo mes, siendo un mes sabático, fue elevado por encima de los otros meses del año, y santificado como un mes festivo, por el hecho de que, además de los sacrificios ordinarios de luna nueva de dos becerros, un carnero y siete corderos de un año, también se ofrecía un sacrificio festivo especial, que consistía en un becerro, un carnero y siete corderos de un año (Números 29:2), que también se repetía en el día de la expiación, y al final de la fiesta de los Tabernáculos ( Números 29:8, Números 29:36); y también que la fiesta de los Tabernáculos, que caía en este mes, se celebraría con un número mucho mayor de holocaustos, como la fiesta más grande y sagrada de la congregación de Israel.

       (Nota: los comentarios de Knobel en cuanto a la diferencia en los sacrificios no solo son erróneos, sino que también pueden inducir a error y tienden a oscurecer y distorsionar los hechos reales. fiesta a Jehová, es decir, la porción sabática de la séptima luna nueva, el día de expiación y el día de cierre de las fiestas anuales, los sacrificios consistían en un becerro, un carnero y siete corderos de un año (Números 29:2, Números 29:8, Números 29:36); mientras que en las fiestas más antiguas que hacían referencia a la naturaleza, como las lunas nuevas, los días de los panes sin levadura y la fiesta de las Semanas, consistían en dos becerros, un carnero, y siete corderos de un año (Números 28:11, Números 28:19, Números 28:24, Números 28:27; Números 29:6), y en la fiesta de los Tabernáculos de un número aún mayor, especialmente de becerros (Números 29: 12.) En el último, Jehová fue especialmente honrado, por haber derramado Su bendición sobre la naturaleza, y concedido una abundante cosecha al cultivo del suelo. El buey era la bestia de la agricultura.” No eran las llamadas “fiestas más antiguas que hacían referencia a la naturaleza” las que se distinguían por un mayor número de animales de sacrificio, por encima de las fiestas que tenían por objeto ser fiestas generales para Jehová, sino únicamente las fiestas del séptimo mes. Así, el día de la séptima luna nueva se celebraba con un sacrificio doble de luna nueva, a saber, con tres bueyes, dos carneros y catorce corderos de un año; la fiesta de la expiación, como fiesta introductoria de la fiesta de los Tabernáculos, mediante un sacrificio festivo especial, mientras que el día de la Pascua, que le correspondía en el primer ciclo festivo, como fiesta introductoria de la fiesta de los panes sin levadura, no tenía sacrificios festivos generales; y, finalmente, la fiesta de los Tabernáculos, no sólo por un aumento muy considerable en el número de los sacrificios festivos en cada uno de los siete días, sino también por la adición de un octavo día, como octava de la fiesta, y un sacrificio festivo correspondiente a los del primero y séptimo día de este mes.)

       Todas las fiestas de todo el año, por ejemplo, formaban un ciclo de días festivos, ordenados según el número siete, que tenía su punto de partida y centro en el sábado, y se regulaba según la división del tiempo establecida en la creación, en semanas, meses, años y períodos de años, ascendiendo del sábado semanal al sábado mensual, al año sabático y al año del jubileo. En este ciclo de períodos sagrados, regulado como estaba por el número siete, y siempre expandiéndose en círculos cada vez más grandes, estaba encarnada toda la revolución de festivales que se repiten anualmente, establecidos para conmemorar las obras poderosas del Señor para la preservación e inspiración de su pueblo Y esto se hizo de la siguiente manera: en primer lugar, el número de fiestas anuales ascendía a exactamente siete, de las cuales las dos principales (Mazzot y la fiesta de los Tabernáculos) duraban siete días; en segundo lugar, en todas las fiestas, algunas de las cuales duraban sólo un día, mientras que otras duraban siete días, sólo había siete días que debían observarse con descanso sabático y santa reunión; y en tercer lugar, las siete fiestas se formaban en dos grandes círculos festivos, cada uno de los cuales consistía en una fiesta de introducción, la fiesta principal de siete días y una fiesta de clausura de un día. El primero de estos círculos festivos conmemoraba la elevación de Israel a la nación de Dios y su subsiguiente preservación. Comenzó el 14 de Abib (Nisán) con la Pascua, que fue designada para conmemorar la liberación de Israel del ángel destructor que hirió a los primogénitos de Egipto, como la fiesta introductoria. Culminó en la fiesta de los siete días de los panes sin levadura, como la fiesta de la liberación de Israel de la esclavitud, y su elevación a la nación de Dios; y cerró con la fiesta de las Semanas, Pentecostés, o la fiesta de la Cosecha, que se celebraba siete semanas después de la ofrenda de la gavilla de las primicias, en el segundo día de Mazzot. Este círculo festivo contenía solo tres días que debían guardarse con descanso sabático y una reunión santa (a saber, el primero y el séptimo día de Mazzot y el día de Pentecostés). El segundo círculo festivo caía íntegramente en el mes séptimo, y su objeto principal era inspirar a los israelitas a gozar de las bendiciones de su Dios: por eso se celebraba con la presentación de gran número de holocaustos. Este círculo festivo se abrió con el día de la expiación, que fue designado para el décimo día del séptimo mes, como la fiesta introductoria, culminó con la fiesta de los siete días de los Tabernáculos, y se cerró con el octavo día, que se agregó a los siete días. fiestas como la octava de este círculo festivo, o el cierre solemne de todas las fiestas del año. Esto también incluía solo tres días que debían conmemorarse con un descanso sabático y una reunión santa (el 10, 15 y 22 del mes); pero a estos hay que añadir el día de las trompetas, con que comenzaba el mes, que era también sábado de descanso con santa reunión; y esto completa los siete días de descanso.

    Versículo 2: Números 28:2 contiene la instrucción general de ofrecer al Señor Su ofrenda sacrificial “en el tiempo señalado por Él”. Sobre corbán, véase en Levítico 1:2; sobre “el pan de Jehová”, en Levítico 3:11; sobre el “sacrificio hecho por fuego” y “olor grato”, en Levítico 1:9; y sobre “moed”, en Levítico 23:2, Levítico 23:4.

    2° Título: Vida consagrada a Dios, que debe ser presentada diariamente. Versículos 3 al 5. Y les dirás: Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis a Jehová: dos corderos sin tacha de un año, cada día, será el holocausto continuo. Un cordero ofrecerás por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde; y la décima parte de un efa de flor de harina, amasada con un cuarto de un hin de aceite de olivas machacadas, en ofrenda.  (Léase: Romanos 12:1 y 2. Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.).

       Vida consagrada a Dios: En la Biblia, la palabra consagración significa «la separación que uno hace de las cosas impuras, especialmente de cualquier cosa que pueda contaminar nuestra relación con un Dios perfecto». Consagración también tiene la connotación de santificación, santidad o pureza.

       La importancia de ser consagrados o puros en nuestra relación con Dios se enfatiza en un acontecimiento del libro de Josué. Después de cuarenta años en el desierto, los hijos de Israel estaban a punto de cruzar el río Jordán hacia la tierra prometida. Luego se les dio una orden y una promesa: «Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque el Señor hará mañana maravillas entre vosotros’». (Josué 3:5).

       Al pueblo de Dios se le ordenó bañarse y cambiarse de ropa; los matrimonios debían dedicarse por completo al Señor (1 Corintios 7:1-6). El significado de este mandamiento era que en la antigüedad se consideraba que el agua era un lujo y como tal no se utilizaba para la higiene personal. El baño y el cambio de ropa simbolizaban un nuevo comienzo con el Señor. Lo que se quiere mostrar aquí es que el pecado es la contaminación (Salmo 51:2, 7), y tenemos que estar limpios antes de poder seguir verdaderamente a Dios.

       Referencias bíblicas: «Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré» (2ª Corintios 6.17).

       «Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.» (1ª de Pedro 2:9-10).

      «Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.» (Efesios 4:26-27).

       Comentario de Romanos 12: 1-2: Estos dos versículos proporcionan una transición del significado del evangelio a sus implicaciones en la conducta cristiana y es sin duda uno de los pasajes más profundos y significativos de toda la Escritura. El “por lo tanto” introductorio (oun) nos dice que esta es una conclusión o inferencia de todo lo anterior (1:18–11:36). El verbo fuerte “exhorto” (parakalō) es una mejor traducción que la NVI “ruego” en este contexto. Esta es una proclamación autorizada que exige una atención seria. Es uno de los verbos favoritos de Pablo en contextos de enseñanza y le dice al lector que escuche y actúe según lo que se dice.

       Ofrezcan todo su ser como sacrificio a Dios (12:1)

       La frase “tomando en cuenta la misericordia de Dios,” se remonta al énfasis de la misericordia de Dios en 11:30–36, pero en realidad resume los once capítulos sobre cómo Dios ha traído la salvación a la humanidad a través de la muerte de Cristo. Aunque Pablo menciona la misericordia de Dios solo en los capítulos 9–11, es la base de todo en Romanos. La gracia a menudo se define como “misericordia inmerecida”, y el evangelio en sí mismo puede ser etiquetado como el resultado de la misericordia de Dios con los pecadores.

       No se amolden sino sean transformados (12:2)

       En el versículo 1, Pablo describe el qué de la vida cristiana (ofrécete a ti mismo como un sacrificio a Dios), y en el versículo 2 describe el cómo (negarse a amoldarse al mundo actual y dejarse transformar por el Espíritu). Los dos aspectos interdependientes de la vida sacrificada involucran tanto lo negativo (no se amolden) como lo positivo (sean transformados). Los eruditos solían definir “amoldar” (syschēmatizō) como el lado externo que trata con las apariencias y “transformar” (metamorphoō) como el lado interno y poderoso, pero eso ha sido refutado. El primero significa modelarse según otra persona o cosa; J. B Phillips traduce esto de forma correcta: “no dejes que el mundo te apriete en su molde”, como lo dice la NTV, “No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo”.

        Las fuerzas del “mundo actual” (el tiempo en que reina el pecado, 5:21; 7:17, 20, 23) están invadiendo y ganando control, obligando a creyentes y no creyentes a amoldarse a sus ideales: el consumismo, el deseo de estatus y éxito, el principio del placer, el sexo y la buena apariencia, etc. Pedro describe este proceso en 1 Pedro 4:4, la gente de este mundo “les parece extraño que ustedes ya no corran con ellos en ese mismo desbordamiento de inmoralidad, y por eso los insultan”. Esta es una excelente definición de la presión de grupo. La única solución viable es rechazar y recurrir al Espíritu para que la fuerza se eleve por encima de la presión. También debemos asegurarnos de que nuestros amigos más cercanos sean creyentes sólidos que estarán allí para agregar su fuerza en nuestro momento de debilidad (Hebreos 12:12–13).

    El antídoto contra amoldarnos al mundo es: “sean transformados por la renovación de su mente”. Hay un sentido pasivo aquí en donde el poder transformador es el Espíritu Santo, que penetra hasta lo más profundo de nuestro ser y nos da forma. Una nueva creación (2Co 5:17). El término griego (metamorphoō) nos ha dado en español metamorfosis, que significa “cambiar paso a paso” a una nueva criatura en Cristo como un presagio de lo que seremos por toda la eternidad.

    3er Título: Vida íntegra en santidad y gozo: un olor grato a Dios. Versículos 6 al 8. Es holocausto continuo, que fue ordenado en el monte Sinaí para olor grato, ofrenda encendida a Jehová. Y su libación, la cuarta parte de un hin con cada cordero; derramarás libación de vino superior ante Jehová en el santuario. Y ofrecerás el segundo cordero a la caída de la tarde; conforme a la ofrenda de la mañana y conforme a su libación ofrecerás, ofrenda encendida en olor grato a Jehová.  (Léase: Salmo 24:3 al 6. ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación. Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh, Dios de Jacob. Selah. ▬ Eclesiastés 9:8. En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.).

       Comentario del Versículos 6 al 8: “El sacrificio diario: como ya había sido instituido en el Sinaí (Éxodo 29:38-42). Versículos 7-8 “En el santuario”, es decir, περὶ τὸν βωμόν (alrededor del altar), como lo parafrasea Josefo (Ant. iii. 10); no “con (en) vasos sagrados”, como lo interpretan Jonathan y otros. “Derramad una libación, como שׁכר para Jehová.” (Shecar) no significa bebida embriagante aquí (ver Levítico 10:9), sino bebida fuerte, a diferencia del agua como simple bebida. La libación consistía únicamente en vino (ver en Números 15:5); y por eso Onkelos lo parafrasea, “de vino añejo”

    Vida íntegra en santidad y gozo: un olor grato a Dios: Una vida íntegra en santidad y gozo es un aroma grato a Dios, reflejando el carácter de Cristo mediante la obediencia, el amor y la separación del pecado. Esta fragancia espiritual se cultiva diariamente en todas las áreas de la vida —trabajo, hogar, redes sociales—, transformando al creyente en un testimonio vivo de esperanza.

       Referencias Bíblicas: «Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a estos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquellos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente? Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que, con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.» (2ª de Corintios 2:15-17).

      Ejemplo de olor fragante: «Mas tuve por necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro mensajero, y ministrador de mis necesidades; porque él tenía gran deseo de veros a todos vosotros, y gravemente se angustió porque habíais oído que había enfermado. Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza. Así que le envío con mayor solicitud, para que, al verle de nuevo, os gocéis, y yo esté con menos tristeza. Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él; porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte, exponiendo su vida para suplir lo que faltaba en vuestro servicio por mí.» (Filipenses 2:25-30).

    Domingo 29 de marzo de 2026

    Amen Para La Honra Y Gloria De Dios.