Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
  • «EL ARREBATAMIENTO DE LA IGLESIA Y LA PRIMERA RESURRECCIÓN»

    “¡Maranata!” … “El Señor viene” (1 Corintios 16:22)

       La Pascua de la Resurrección es el signo de la era actual, que empezó con la resurrección del Redentor y termina con la resurrección de los redimidos. (Oseas 6:2. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él). Entre estos dos polos se extiende la época de la resurrección espiritual de quienes participan de la vida del Señor resucitado (Ro. 6:4-11. Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; más en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.  ▬ Col. 3:1. Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.). Nuestra vida se desenvuelve, por lo tanto, entre dos resurrecciones, tocándonos el deber de brillar como luminares en el mundo entre estas dos manifestaciones del resplandor de la luz eterna (epifanía, Fil. 2:15. para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; ▬ 2 Ti. 1:10. pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio; ▬ Tit 2:13. aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo). En la potencia de la primera resurrección proseguimos adelante hacia la segunda, pues el levantamiento de la Cabeza garantiza la nueva vida de todos los miembros. y el árbol de la vida de la resurrección ha de llevar fruto de plena madurez.

    La esperanza de la Iglesia incluye las cuatro fases siguientes:

    • El arrebatamiento de la Iglesia y la primera resurrección (1 Ts.4: 13- 18. Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.).
    • El tribunal de Cristo (2 Co. 5:10. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.).
    • Las bodas del Cordero (Ap. 19:7-8. Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.).
    • El dominio venidero de los santos sobre el mundo (1ª Co. 6:2-3. ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?).

    EL MOMENTO DEL ARREBATAMIENTO

    Las dos resurrecciones

       Las Sagradas Escrituras no enseñan que habrá una resurrección general y simultánea de los muertos seguida por un juicio único y final que abarque tanto a los justos como a los injustos. Antes bien presenta una “resurrección de entre los muertos” (Lc. 20:35), o sea una primera resurrección (Ap. 20:6) y aun recalca que es una “resurrección para fuera de entre los muertos” (Fil. 3:11, lit.). En 1ª Corintios 15: 15-24 se habla de distintos órdenes en relación con la resurrección, y se subraya que éstos se hallan separados por distintos períodos de tiempo: “Porque como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados. Mas cada uno en su propio orden (divisiones en un ejército): Cristo las primicias; luego (después) los que son de Cristo, en su venida; luego (después) el fin…” (es decir, el fin de la resurrección, cuando se levanten los muertos que habrán quedado, 1 Co. 15:22-24).

       En el Antiguo Testamento “la resurrección para vida eterna” y “la resurrección para vergüenza y confusión perpetua” se presentaron en un solo cuadro (Dn. 12:2, 13), característica que perdura aún en ciertas profecías del Señor Jesucristo (Jn. 5:28-29; cp. Hch. 24:15) pero en el curso del desarrollo de la revelación profética (Jn. 16:12-13) los dos aspectos llegaron a distinguirse como dos acontecimientos distintos: la resurrección de los justos antes de la inauguración del reino mesiánico, y la resurrección de los injustos después del reino milenial, al fin del mundo. El versículo clave es Apocalipsis 20:4-5: “Estos [los sacerdotes de Dios y de Cristo] vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero el resto de los muertos no tomaron a vivir hasta que sean cumplidos mil años.” Como parte esencial de la glorificación del Cristo como Cabeza, los miembros suyos han de participar en una resurrección especial, que corno la suya propia, es una “resurrección de entre los muertos” (Mr. 9:9-10; Lc. 20:35). Términos como éstos se hallan 34 veces en relación con la resurrección de Cristo (p. ej., l P. 1:3; Gá. 1:1) y cuatro veces en relación con la resurrección de los suyos (Mr. 12:25; Lc. 20:35; Hch. 4:2; Fil. 3:1 1).

    • La primera resurrección habla de su hora en el programa de Dios (Ap. 20:5, 6).
    • La resurrección de entre (o fuera de) los muertos señalan su extensión (Fil. 3:11; Lc. 20:35).
    • La resurrección de los justos indica su carácter (Lc. 14:14).
    • La resurrección para vida eterna recalca la consumación de la salvación (Dn. 12:2; Jn. 5:29).

       Por lo tanto, la Palabra declara solemnemente: “Bienaventurado y santo es aquel que tiene su parte en la primera resurrección” (Ap. 20:6).

    Los “días” de Dios

       La primera manifestación del Cristo señaló el principio de los “postreros días” en el calendario de Dios (Hch. 2:17), y los primeros cristianos estaban convencidos de que la encarnación del Hijo había dado comienzo al “tiempo del fin” (He. 1:2; Jn. 2:18). Cristo es la meta hacia la cual los siglos anteriores progresaban (Hch. 9:26) de modo que su primera manifestación es el principio del fin, de la forma en que su segunda manifestación señalará el fin del fin. Por eso dice Pablo que los “fines de los siglos” han venido a parar sobre nosotros que vivimos en esta edad mesiánica y cristiana (1ª Co. 10:11). Como dijera Ph. Bachmann: “La Iglesia de Cristo es la meta de la historia.” Según el Nuevo Testamento, pues. la historia del fin no es solamente la de la crisis final, sino la de toda la historia de la salvación, en la que se ve el desarrollo progresivo de la historia del fin. En Cristo se ha manifestado el principio de la consumación, de modo que todo lo sucedido después se incluye ya en la historia del “tiempo del fin”.

        El día de salvación (2 Co. 6:2) es el “día” en que la gracia busca a los perdidos, o en otras palabras, la “hora” de la plena proclamación de la salvación, y a la vez la “hora” en que los verdaderos adoradores adoran al Padre en espíritu y en verdad” (He. 4:7; Jn. 16:25; 4:21-23). La meta del día de salvación es:

       El día de Dios (2 P. 3:12) que abarca la nueva creación de los cielos y de la tierra, siendo también el “día de la eternidad” (2 P. 3:18, VHA). Entre estos dos “días” se extiende:

       El último día. Este “día” indica un período prolongado (2 P. 3:8) que empieza con la resurrección de los justos y termina con el juicio de los perdidos (Jn. 6:39-40, 44, 54; 11:24; 12:48). Puesto que el reino mesiánico (el milenio) halla lugar entre estos dos extremos, abarca un período de más de mil años (Ap. 20:5). Empieza con el recogimiento de la Iglesia, o sea el “día de Cristo” (Fil. 2:16; 1:6, 10; 1 Co. 1:8; 2 Co. 1:14, etc.) que coincide con el “día del Señor» (día de Jehová de los profetas del A.T.) en la tierra (2 Ts. 2:2-4, VHA; Joel 2: 1-2; 3: 14) y se prolonga a través del reino glorioso del Mesías, cuando se cumplirán “aquellos días” tantas veces mencionados por los profetas, del resplandor de la tierra vieja (Jer. 3:16; Joel 3:2; Zac. 8:23, etc.). Terminará con el “día del juicio” (Mt. 10:15; 11:22, 24; 12:36) cuando tanto los hombres como los ángeles recibirán sus recompensas (Jud. 6) y se llegará al ajuste final de toda cuestión pendiente del gran trono blanco (Ap. 20:11-15; 2 P. 2:9; 3:7; Ro. 2:5).

       Este “día postrero” amanece con la “estrella de la mañana (2 P. 1:19; Ap. 22: 16), pero se levanta una gran tormenta antes del mediodía (Ap. 6-19) que pasa para dejar lugar a la claridad del sol a mediodía y por la primera parte de la tarde (Mt. 4:2 que se refiere al reino milenial), habiendo fulgor de relámpagos otra vez hace el anochecer (Ap. 20:8 que describe la rebelión de Gog y Magog y su juicio fulminante).

       El fin del “día postrero” dará lugar a la clara luz del día de la eternidad, y a la nueva creación surgirá de las ruinas de la destrucción del sistema viejo y caducado.

    La consumación del siglo

       La consumación de este siglo se señalará por la venida y la manifestación del Señor. La hora exacta del arrebatamiento de la Iglesia no puede determinarse, y todos los cálculos, aun de hermanos entendidos y espirituales, han fallado, sin hablar de las predicciones contradictorias de los adventistas, etc. “No toca vosotros saber los tiempos o las sazones” dijo el Maestro antes de su ascensión (Hch. 1:7; cp. Mt. 24:36 y Mr. 13:32) y hacemos bien en respetar el secreto. Desde cierto punto de vista el tiempo de la gloria está cerca, porque el Señor declara: “He aquí que vengo en breve” (Ap. 22:20; 2 P. 3:8-9), pero desde otro punto de vista está distante, ya que se dice del Esposo que tarda en la parábola de las diez vírgenes (Mt. 25:5), como también en otra parábola el hombre noble se fue a una tierra distante para recibir un reino, y solamente después de largo tiempo volvió a hacer cuentas con sus siervos (Lc. 19:11, 12; cp. Mt. 25:19). Como es normal dentro de la perspectiva profética, lo cercano y lo lejano se tocan. Como lección práctica hemos de velar, puesto que nuestro Dios desea que estemos alerta y dispuestos para pasar a la eternidad. Los acontecimientos del fin han de ocupar el primer lugar en nuestro pensamiento según la exhortación: “Estén ceñidos vuestros lomos y vuestras antorchas encendidas, y vosotros semejantes a hombres que esperan cuando su señor ha de volver” (Lc. 12:35-36, 40; cp. Mt. 25: 13; Mr. 13:32-37).

       Aun entre hombres eminentes por su santidad y erudición bíblica han existido siempre muchas diferencias de interpretación en cuanto a los detalles de la profecía por cumplirse aún, y este hecho debiera salvamos de todo dogmatismo, induciendo en nosotros un espíritu tolerante que no cese de inquirir reverente y humildemente en los arcanos de Dios. Es en este espíritu que hemos de fijar nuestra mirada en los últimos tiempos y considerar los diversos aspectos de la venida de nuestro Señor.

    • Con relación al reino universal de Cristo, su venida determinará la “consumación del siglo”.
    • Con relación a la ausencia actual del Señor de los suyos. Su venida será la parousía (su llegada y su presencia después).
    • Con referencia al encubrimiento de Cristo de la vista del mundo en este siglo, será la revelación (apocalipsis).
    • Con referencia a la gloria del Cristo, será una brillante manifestación (epifaneia).

       La frase “la consumación del siglo» se halla cinco veces en el Nuevo Testamento, y siempre en Mateo: 13:39; 13:40; 13:49; 24:3; 28:20).

       Parousía se halla 17 veces en el Nuevo Testamento con referencia a la segunda venida de Cristo (Mt. 24:3, 27, 37; l Co. 15:23; 1 Ts. 2:19; 3:13, etc.). No significa solamente la venida, sino más bien la llegada de una persona y su estancia y presencia después de haber llegado (l Co. 16: 17; 2 Co. 7:6). En el mundo oriental de los tiempos de Pablo los términos parousía y Epifaneia se empleaban corrientemente para la visita de un rey o emperador, y se hallan referencias en las crónicas de entonces a la parusía de Nerón y a la Epifaneia de Adriano, etc. En el pensamiento de los cristianos del primer siglo, estos términos subrayaban el concepto de la realeza de Cristo, como “Rey de gloria”. “He aquí tu Rey vendrá a ti!” (Zac. 9:9). Apocalipsis o revelación se aplican cinco veces al retomo del Cristo (1 Co. 1:7; 2Ts. 1:7; 1 P. 1:7-13; 4:13).

      Epifaneia. La base de este término es la palabra griega phaino, bhillar como en Juan 1:5; y pone de relieve el resplandor de la gloria intrínseca del Señor.

    LA NATURALEZA DEL ARREBATAMIENTO DE LA IGLESIA

       Los pasajes básicos son 1 Corintios 15:51 y 1 Tesalonicenses 4:16-17 con sus contextos: “He aquí os declaro un misterio: todos ciertamente no dormiremos, mas todos seremos transformados… Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero; luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire; y así estaremos siempre con el Señor.”

       Podemos discernir cinco facetas o momentos en este gran acontecimiento:

    • Un arrebatamiento fuera del mundo.
    • Un arrebatamiento para el cielo.
    • Una transfiguración.
    • Un triunfo.
    • Una entrada en un estado de bendición.

    El arrebatamiento fuera del mundo

       Al ser arrebatados dejaremos atrás toda angustia y aflicción del alma y del cuerpo (2 Co. 5:2, 4; Fil. 3:21) y seremos librados de toda persecución y opresión en manos de los enemigos, y aun de la presencia del pecado y de la muerte (Ro. 6:6; 7:24). Es el día en que empezaremos a reposar con todos los santos, y el “día de la redención [venidera]” (2 Ts. 1:7; Ef. 4:30; Ro. 8:23).

       El arrebatamiento de los santos es, por lo tanto, una operación de la gracia de Dios, “la gracia que se os ha de traer cuando Jesucristo fuere revelado” (1 P. 1:13, VHA) que nos librará”, aun de la presencia del pecado.

       Es también una operación de la misericordia de Dios: aquella misericordia que esperamos “de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna” (Jud. v. 21) y que nos librará de toda tristeza; “la gracia quita el pecado, y la misericordia quita la tristeza” (John Bengel).

       Es, además, una operación de la omnipotencia de Dios, que nos transformará en la semejanza del Redentor, dándonos posesión del glorioso cuerpo espiritual. En aquel momento el mismo poder que mueve el universo actuará sobre nuestro cuerpo con el sorprendente resultado que Pablo describe en Filipenses 3:21: “El cual transformará nuestro cuerpo de humillación para ser semejante a su cuerpo de gloria, según la operación con que él puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”

       Pablo se sirve del vocablo griego harpao para describir este arrebatamiento (1 Ts. 4:17), que significa echar mano a una persona precipitadamente y robarle con violencia o arrebatar por medio de un movimiento repentino. Así Lucas empleó la palabra al describir cómo Pablo fue arrebatado por los soldados romanos en medio de la turba de sus opresores (Hch. 23:10). En 1 Tesalonicenses 1:10 Pablo dice que el arrebatamiento es una liberación de la ira venidera”, cuando la palabra que emplea es rhuo, o liberar con poder (cp. 2 Ti. 4:17). Notemos además el cúmulo de metáforas militares que emplea el apóstol en relación con el gran acontecimiento ya que el Señor “descenderá con voz de mando”, con “pregón de arcángel» y con “trompeta de Dios» a la cabeza de las huestes celestiales con el fin de recoger a sus guerreros que han luchado en la tierra, uniéndolos consigo mismo para siempre.

    Un recogimiento para el cielo

       Llegamos aquí al aspecto más importante de la venida, ya que los miembros han de unirse manifiestamente con la Cabeza y estarán con El para siempre (l Ts. 4:16-17). Según la figura de Efesios 5:27 Cristo presentará la Iglesia glorificada a sí mismo como “Esposa” perfeccionando así su propia gloria como Redentor (Ef. 1:23). Esta relación personal se recalca también en Juan 14:2-3: “Vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy nosotros también estéis.”

       Además, todos los miembros se unirán los unos con los otros, ya que los que viven serán arrebatados juntamente con aquellos que habrán muerto en cuanto al cuerpo, y por vez primera se verá en su armonioso conjunto la Iglesia de todos los tiempos y de todas las tierras, pero no sobre la tierra, sino en el aire” (1 Ts. 4:17). Hasta el momento del arrebatamiento las iglesias existen en número plural (Ap. 22: 16), y solamente se halla sobre la tierra en un tiempo determinado aquella parte de la Iglesia que corresponde a una generación dada, pero en el gran acontecimiento habrá un ascenso, no de un solo Elías rodeado de los carros de Israel y de su gente de a caballo, sino de millones de santos, atraídos por la santa potencia de Dios, quienes llenarán las regiones celestes de sus aleluyas.

    La transfiguración

       En el aire se ha de producir un maravilloso cambio que transformará el cuerpo de nuestra humillación en el cuerpo resucitado de gloria, y en “un abrir de ojo” esto corruptible será vestido de incorrupción, y lo mortal de inmortalidad (Fil. 3:21; l Co. 15:51, 53).

    El triunfo

       Es significativo que esta transformación ha de realizarse precisamente “en el aire”, que es la base actual de las operaciones del “príncipe de la potestad del aire» (Ef. 2:2; 6:12). En el mismo cuartel general del enemigo, pues, el Vencedor se reúne con sus huestes, como manifestación de la más excelsa victoria que pueda imaginarse, echándose de ver que tanto Cristo como los suyos han triunfado de la manera más absoluta.

    La introducción al estado de bendición

       La esfera de las luchas y los padecimientos habrá quedado muy atrás, y los santos entrarán con su Señor en las esferas de eterna bienaventuranza. Por eso la venida se llama la “bienaventurado esperanza” de los creyentes. “¡Despertad y cantad, vosotros que moráis en el polvo! Porque como el rocío de hierbas es tu rocío, y la tierra echará fuera los muertos” (Is. 26: 19; cp. Is. 35: 10; 51:11).

    EL CUERPO ESPIRITUAL DEL PORVENIR

    Es una necesidad

       ¿Por qué ha de haber precisamente una resurrección del cuerpo? ¿No bastaría que el espíritu en su pura esencia fuese redimido? La razón se halla en que el cuerpo no se ha de considerar como la cárcel del alma, sino como parte esencial del hombre total, sin la cual se halla desnudo (2 Co. 5:3). Además, aun aquí abajo el cuerpo terrenal ha sido ennoblecido por ser hecho “templo del Espíritu Santo”, y por lo tanto no puede ser abandonado (Ro. 8:11; 1ª Co. 6:19).

       Por la acción del pecado sobre el ser humano el alma y el espíritu se separan del cuerpo por la muerte física, de modo que, sin la resurrección del cuerpo, algunos de los efectos del pecado quedarían en los redimidos por la permanencia de tal separación. Dios, sin embargo, creó al hombre como un conjunto armonioso, y como tal le ha de redimir. La mera permanencia del espíritu en un estado de inmortalidad no sería más que una continuación parcial de la vida total del hombre, y así la redención también no pasaría de ser parcial. Dios no abandona la obra de sus manos; la materia es un pensamiento suyo como Creador, siendo el producto de sus poderosas operaciones, y por lo tanto, no puede permitir que alguna parte de sus redimidos permanezca en la muerte. Solamente por medio de la resurrección del cuerpo podrá ser “sorbida la muerte en victoria» (1 Co. 15:55-57; 2 Co. 5:4; Is. 25:8; Os. 13:14).

       Por consiguiente, es imposible que Dios permita una redención que no haga más que libramos del cuerpo, sino que ha de haber una redención del mismo cuerpo (Ro. 8:23). Cristo, por lo tanto. considera el levantamiento de los muertos como su obra característica en su calidad de Salvador, siendo El mismo resurrección y vida (Jn.5:21-29; 11:25). De ahí las reiteradas declaraciones del capítulo 6 del evangelio según Juan (6139, 44, 54): “Ninguno puede venir a mí si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitare’ en el día postrero el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el día postrero.”

    Es una realidad

       Se ha dicho que Dios obra preferentemente por una manifestación del espíritu por medio del cuerpo, como puede verse al considerar lo que los evangelistas dicen del cuerpo de resurrección del Señor Jesús, que era visible a los ojos humanos, y palpable al contacto de las manos. El Señor resucitado se dignó comer miel y pescado, testificando que su cuerpo era de “carne y hueso”. “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy: palpad y ved, que el espíritu no tiene carne ni hueso como veis que yo tengo” (Lc. 24:39; cp. 24:40-43 y Jn. 20:27). La palabra griega es ostea (hueso) que se halla tanto en Juan 1:36 como en Hebreos 11:22.

       Es pues falsa la enseñanza de que el Resucitado no tenía un cuerpo real, sino solamente el poder de hacerse visible por medio de un cuerpo, utilizando tal cuerpo únicamente con el fin de manifestarse a los hombres, abandonándolo después de sus apariciones. Tal teoría contradice abiertamente el pasaje que hemos visto en Lucas 24:39, en el que el Señor declara que no era sólo espíritu. Según la errónea opinión que examinamos, habría sido normalmente espíritu sin carne y hueso, en cuyo caso habría engañado a sus discípulos al decir: “Un espíritu no tiene carne y hueso como veis que yo tengo”, y debiera haber dicho en tal caso: “Un espíritu no puede asumir carne y hueso.”

       El Resucitado es la norma y prototipo de la vida de todos los santos que se hallarán perfeccionados delante del trono celestial, y nuestro cuerpo de resurrección se conformará a su cuerpo de gloria (Jn. 3:2; Ro. 8:29; Fil. 3:21; I Co. 15:49). En su Cuerpo, por lo tanto, percibimos ciertas características básicas que corresponderán

    a nuestro cuerpo futuro, y si el suyo consiste de materia glorificada como fundamento, el nuestro será igual.

       En 1 Corintios 15:50 leemos que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, pero eso no contradice lo que venimos exponiendo, porque el contexto aclara que se refiere a carne y sangre sin transformar y sin glorificar. Hemos de interpretar 1ª Corintios 15:44 de igual manera. Es muy cierto que el cuerpo de resurrección se llama espiritual, pero eso no significa que es sólo espíritu sin materia alguna. Es preciso examinar los términos soma pneumatíkon (cuerpo espiritual) y soma psuchikon (traducido por cuerpo natural o animal). Los adjetivos indican la base de la naturaleza del cuerpo. En el cuerpo espiritual el espíritu dominará de la forma en que domina el alma en el cuerpo actual, pues psuchikon indica aquello que se relaciona con el alma. No quiere decir pues que el cuerpo espiritual consiste solamente de espíritu, como tampoco es verdad que nuestro ser actual consiste tan sólo de alma. El cambio del cuerpo actual (relacionado con el alma) en el cuerpo espiritual de la resurrección no significa el desnudarse de vestidura externa, sino que se habla precisamente de todo lo contrario: “anhelando revestimos de nuestra morada celestial…  porque es menester que esto corruptible se vista de incorruptibilidad, y esto mortal se vista de inmortalidad” (2 Co. 5:2-4; 1 Co. 15:53, 54). La naturaleza y el modo de este cambio no admiten explicaciones, siendo un misterio -como también lo es la constitución de la materia celestial del nuevo cuerpo– que se revelará solamente en la eternidad.

    Es una verdadera resurrección

       Por el hecho de ser real el cuerpo nuevo, las Escrituras hablan de la resurrección de cuerpos que salen de sus sepulcros: “Vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán la voz del hijo del hombre» (Jn. 5:28-29). “El cuerpo de nuestra humillación será transformado» (Fil. 3:21). “Este cuerpo mortal será vivificado» (Ro. 8:11). Es el cuerpo sembrado en corrupción que se levantó en incorrupción (l Co. 15:42, 43, 53, 54; cp. Job 19:25. 26).

        Si no hubiera cuerpo espiritual, y si no hubiera una relación directa entre el cuerpo actual y el del futuro, no habría necesidad de abrir los sepulcros, y de hecho no se produciría ninguna resurrección real, pues en tal caso el cuerpo sería completamente diferente. y no este cuerpo que se siembra en corrupción. Tiene que haber, pues, una relación entre el cuerpo anterior y el nuevo. y no sólo entre el alma y la personalidad de ahora y las del futuro.

       Quizá nuestro pobre pensamiento será ayudado a vislumbrar algo de este gran misterio si nos acordamos de que los átomos de nuestro cuerpo se van mudando constantemente por el proceso del metabolismo, y los científicos nos aseguran que se efectúa una transformación total de la materia del cuerpo cada siete años, de forma que no queda después ni un solo átomo de la materia anterior a este período. Pero al mismo tiempo no deja de ser el mismo cuerpo. Por medio de las potencias con las cuales el Creador ha dotado el alma, ésta aprovecha constantemente el material circundante para construir un cuerpo nuevo. El cuerpo en sí, pues, se compone de materiales sacados de la naturaleza circundante, que el alma vivifica y gobierna, amoldándolo todo en una unidad superior que corresponde a su propia esencia.

       Aun en el cuerpo terreno, por lo tanto, la materia no es el elemento que dirige el proceso, pues el control corresponde a aquellas potencias del alma que son capaces de construir el cuerpo. Existe, pues, un elemento en el cuerpo que no se destruye, a pesar de los cambios del metabolismo, y será este elemento permanente que será revestido de la morada celestial en el momento de la transformación y la resurrección del cuerpo. Sólo así podemos formamos una idea de un cuerpo que resucitará, que se describe al mismo tiempo como la semilla del cuerpo que ha de ser. El proceso que consideramos es a la vez una disolución y una reedificación, la conservación de un enlace, y a la vez, una nueva creación.

       El apóstol Pablo se vale de la analogía de una planta que muere, y de la cual no sobrevive más que un solo elemento; pero éste, bajo la influencia de la luz, y aprovechando las riquezas de la tierra, atrae a sí mismo aquella materia que necesita para formar otra planta, que es igual a la anterior a causa del elemento que persiste, pero a la vez es otra (1 Co.15:35-38). Así, aun después de la disolución del cuerpo humano, sobrevive un elemento que encierra en sí la posibilidad de una nueva formación corporal que es una continuación de la primera, y al mismo tiempo nueva. Se puede considerar el alma como el imán del cuerpo de donde procede el poder para atraer y organizar los millones de átomos del cuerpo. En el trance de la muerte el imán pierde su potencia, y los átomos se disgregan, pero en la resurrección el alma recobra su potencia en un grado mucho más perfecto y elevado, en virtud de la cual se vuelve a vestir de un nuevo cuerpo, perfecto y glorioso (2 Co. 5:2-4). Se trata esencialmente de la omnipotencia de aquel que es resurrección y vida: “el cual transformará el cuerpo de nuestra humillación, para ser semejante a su cuerpo de gloria. según la operación con que él puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Fil. 3:21).

      No podemos formamos idea alguna sobre la materia del cuerpo celestial pues se trata de una esfera completamente distinta, velada aun a nuestros sentidos corporales, de modo que no podemos valernos sino de metáforas y de símiles. Pensemos en el diamante con sus múltiples y brillantes facetos, acordándonos de que se cristalizó en las entrañas de la tierra, siendo la “materia prima” un pedacito de carbono negro. Pensemos en el brillo de la llama de una lámpara de gas, acordándonos de que procede del carbón que carece de lustre y forma. Pensemos en las joyas que adornan la diadema de un monarca, acordándonos de que se sacaron de capas de tierra. Así los cementerios de los hombres llegan a ser los semilleros de la resurrección, y siendo del pueblo de Dios, se convierten mediante el “rocío celestial” en los campos de la Resurrección, y del perfeccionamiento del hombre según la promesa (Is. 26: 19).

       Las Escrituras dicen poco de las circunstancias del alma entre la muerte y la resurrección, pero es cierto que el perfeccionamiento del creyente se relaciona siempre con la resurrección, y que no se produce en el momento de la muerte. Las Sagradas Escrituras enfocan su luz sobre la meta, con sólo unas breves referencias u lo que pasa en el intervalo, y así esperamos la venida del Señor, y no la muerte del cuerpo. Sabemos, sin embargo, que para el alma creyente hay un estado de bendición y de espera en el paraíso (Lc. 23:43) con Cristo (Fil. 1:23; 2 Co. 5:8; Hch. 7:59), en el “seno de Abraham” (Lc. 16:22) donde el creyente estará “mucho mejor» que aquí abajo (Fil. 1:23). Para el alma no salva empieza en seguida aquello que se significa por el fuego (Lc. 16:22-24) en el hades mientras espera el juicio final del gran trono blanco (Ap. 20:11-15). Para el creyente la primera ganancia se recibe al pasar a la presencia del Señor, y la segunda en el arrebatamiento (Fil. 1:2I). mientras que no le cabe al incrédulo sino la terrible expectación del juicio de Dios. En ambos casos el cumplimiento es la resurrección o para vida o para muerte (Jn. 5:29).

    SIETE FACETAS DE LA GLORIA DEL CUERPO DE RESURRECCIÓN

       Como el nuevo cuerpo no se puede describir en términos de la vida material aquí, las Escrituras no nos dan sino indicios figurados de su naturaleza.

    Su espiritualidad

       El cuerpo de nuestra humillación es psuchikos en el que el alma predomina, mientras que el celestial será espiritual, o sea, controlado por el espíritu (l Co. 15:44-46).

    Será sujeto al espíritu

       El cuerpo de humillación es un instrumento útil y necesario aquí, pero también limita y estorba el servicio de Dios; en cambio el cuerpo de gloria será el instrumento perfecto de nuestro servicio. El cuerpo de humillación, dominado por el alma, manifiesta cierta independencia del espíritu, que a veces llega hasta un conflicto entre el cuerpo y el espíritu (Ro. 7:5, 23; 1 Co. 9:27; Ro. 6:6), pero el cuerpo de gloria estará bajo el control absoluto del espíritu, y en esta sujeción, será el instrumento perfecto de nuestra vida consumada. Esto es todo lo contrario de lo que experimentamos aquí abajo.

    Su superioridad

      Mientras que el cuerpo de nuestra humillación obra en cierta medida en independencia del espíritu, se halla muy sujeto y limitado en lo que se refiere a las condiciones naturales de la vida. En cambio, el cuerpo de gloria precisamente por estar sujeto al espíritu, se halla independiente y libre frente a las condiciones naturales. Este cuerpo necesita el alimento y siempre está expuesto a la enfermedad o a la desgracia, pero el cuerpo venidero gozará de una libertad real, siendo superior a todas las restricciones de la materia, del espacio y del tiempo.

       Por la norma del cuerpo de resurrección del Señor sabemos que será posible comer, pero no necesario, lo que ilustra su superioridad sobre la materia (Lc. 24:41-43).

       El Señor, en cuerpo de resurrección, apareció en el aposento alto, estando cerradas las puertas, lo que indica que el nuevo cuerpo será libre de las restricciones del espacio y de la materia (Jn. 20:19; cp. Lc. 24:31, 36).

       El cuerpo de resurrección es inmortal en la esfera eterna (1 Co. 15:54, 42) de modo que está libre de toda limitación impuesta por el tiempo.

    Su exaltación

       Nuestro cuerpo actual es de “nuestra humillación” y también de deshonra, pero en contraste con el cuerpo de gloria pertenecerá a nuestra exaltación (Fil. 3:21; 1 Co. 15:43, 48, 49). La humillación de este cuerpo se echa de ver por las enfermedades que padece, y la muerte que determina su disolución, como también por las circunstancias de su concepción, nacimiento y alimentación (1 Co. 6:13). La dignidad del cuerpo venidero exige que cesen estas condiciones, y el mismo Señor declara que “en la resurrección ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres maridos, más son como los ángeles de Dios en el cielo” (Mt. 22:30).

       Hemos de fijamos bien en que no se dice que “serán ángeles”, sino que, en cuanto a su modo de existencia, serán “como los ángeles». Ningún ser humano llega a ser un ángel cuando muere, bien que los redimidos estarán en armoniosa comunión con ellos (Hc.12:22; Lc. 16:22). La sorprendente verdad es que seremos mayores que los ángeles, siendo “las primicias de sus criaturas e hijos de Dios” (1 Co. 6:2-3; Stg. 1:18; Ro. 8:14).

    Su bienaventuranza

       Las aflicciones y el dolor del cuerpo actual no pasarán al cuerpo de gloria, que existirá en un estado de perfecta bienaventuranza en el que no habrá hambre ni sed, habiendo pasado el llanto. el clamor y el dolor con “las primeras cosas”. En lugar de la corruptibilidad de este cuerpo experimentaremos la incorrupción; no habrá deshonra, sino honra y gloria, y lo que se siembra en flaqueza se levantará en potencia (2 Co. 5:2, 4; Is. 49:10; Ap. 7:16-17; 21:4; I Co. l5:42-43).

    Su gloria

        En 2 Corintios 5:1-4 Pablo declara que nuestro cuerpo de humillación es cual una pobre tienda de campaña en contraste con el cuerpo que se compara con un palacio transparente y radiante. Revestido así “los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre” (Mt. 13:43) describiendo su gloria por los símiles que siguen:

    • Como la nieve blanca y deslumbradora (Mr. 9:3; Fil. 3:21).
    • Como el rocío transparente (Is. 26: 19).
    • Como la luna y las estrellas (Dn. 12:3).
    • Como el resplandor del firmamento (Dn. 12:3).
    • Como el sol cuando resplandece en su fuerza (Mt. 13:43; 17:2; Ap. 1:16).
    • Como el mismo Señor Jesucristo en la luz de su gloria (Fil. 3:21; Jn. 3:2; 2 Co. 3:18).

       Hermosísima es la promesa hecha a los entendidos y a los señores de justicia en Daniel 12:3: “Y los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que enseñan a justicia la multitud como las estrellas a perpetua eternidad.”

       He aquí la magnificencia que esperamos, comparada con la cual este cuerpo terrenal no es más que una semilla al lado de la gloria de la flor en su pleno desarrollo. De la forma en que es difícil que discernamos el brillo de la amapola en su diminuta semilla, o la majestad del roble en la bellota, o el fructífero manzano en la pequeña pepita, de igual modo pasa más allá de nuestra imaginación comprender toda la gloria del cuerpo venidero al contemplar solamente el cuerpo terrenal que conocemos aquí.

    Su conformidad con el cuerpo de Cristo

       El rasgo más glorioso del porvenir de los redimidos será su conformidad con la persona de su Señor: seremos semejantes a Él, porque le veremos como Él es (1 Jn. 3:2) y el cuerpo nuestro será transformado en la semejanza del suyo (Fil. 3:21). Llevaremos su imagen ya que El será el “primogénito entre muchos hermanos” (Ro. 8:29; Col. 1:18; cp. 2 Co. 3: 18). “E1 primer hombre es de la tierra, del polvo; el segundo hombre es del cielo. Cual el que es del polvo, así aquellos que son del polvo, y cual el celestial, así también los celestiales. Y como hemos llevado la imagen de aquel que es del polvo, así también llevaremos la imagen del celestial” (1 Co. 5:48-49, trad. lit.). (Tomado del Triunfo del Crucificado)

    El Arrebatamiento-2

    AMÉN, PARA LA HONRA Y GLORIA DE DIOS

  • SEMANA DEL 13 AL 19 DE ABRIL 2026. “EL SIERVO DE DIOS CORRIGE MALAS PRÁCTICAS EN EL SACRAMENTO DE LA CENA DEL SEÑOR”

    Lectura Bíblica: 1ª a los Corintios 11: 20 AL 22. 20. Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor. 21. Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. 22. Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.

        Comentario del contexto bíblico: (11:18-22) Cena del Señor: La corrupción de la Cena del Señor. Los corintios estaban abusando trágicamente de la Cena del Señor. Los abusos pueden parecerle extraños a algunas iglesias de la actualidad porque sencillamente participan de una migaja de pan y una pequeña copita de vino o jugo de uva para celebrar la Cena del Señor. Sin embargo, según se ha planteado en la nota introductoria, los corintios celebraban la Cena del Señor con una comida con todas las de la ley o un Banquete de Amor [Ágape]. Había cuatro abusos, algunos de los cuales se aplican muy bien y hablan directamente a las iglesias de todas las generaciones.

    ▬ 1. Había divisiones y camarillas dentro de la iglesia que corrompían la Cena del Señor (w. 18-19). Cuando existen divisiones, camarillas, facciones, y partidos, el espíritu de la iglesia se encuentra en desorden. La mente y el corazón de cada uno de sus miembros no están puestos en el Señor ni están en paz con el Señor no con el pueblo del Señor. La per- turbación, el dolor, la ira, la murmuración, el chisme, el orgullo, el egoísmo, el malentendido y la tergiversación siempre predominan cuando hay divisiones y camarillas dentro de una iglesia.

       Nota: Pablo dijo que él solo creía parte de lo que había escuchado. Él sabía muy bien cómo los problemas comienzan a crecer y rodearse de rumores, insinuaciones y exageraciones. De todas formas, había parte de verdad en lo que había escuchado, y él lo sabía, y la iglesia debía corregirlo.

       Observe otro asunto que es de importancia crucial para los creyentes genuinos de la iglesia. Las divisiones y las camarillas en la iglesia no toman a Dios ni desprevenido ni por sorpresa. Por el contrario, Dios permite las divisiones y las camarillas por una razón muy especial: “La división hace que el creyente genuino se diferencie mucho más”. Las personas que son divisivas y propensas a formar camarillas hacen que el amor y la verdad de los creyentes genuinos resplandezcan con mucho más brillo. En las propias palabras de las Escrituras:

       “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados”.

       Pensamiento 1. Este planteamiento alienta en gran manera al ministro de Dios y a los creyentes genuinos en la medida en que se enfrentan a la división, las camarillas, y la oposición de los camales y los no salvos en la iglesia.

       Note también la amonestación en este elemento.

       Cualquier persona que se encuentre dentro de un grupo que sea divisivo o propenso a formar camarillas corre un peligro terrible. La división y la propensión a la formación de camarillas constituyen pruebas de que una persona no es genuina. Debe arrepentirse y encomendar su vida al amor y la misión del Señor (cp. 1 Co. 15:33).

       “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis toda una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).

       “porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” (1 Co. 3:3).

       “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).

       “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).

       “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).

    Tema de esta semana: “El siervo de dios corrige malas prácticas en el sacramento de la cena del señor”.

    ▬ 2. Había engaño de sí mismo que corrompía la Cena del Señor (v. 20). De un modo sencillo, los corintios solo se estaban engañando a sí mismos al congregarse y participar de la copa y el pan. Puede que hayan pensado que estaban celebrando la Cena del Señor, pero no era así; estaban completamente engañados. Lo que estaban haciendo no era recordar y honrar al Señor. Resultaba completamente imposible tener un espíritu divisivo y propenso a la formación de camarillas y honrar al Señor. Su congregación le resultaba completamente sin sentido e inútil al Señor.

       “Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, así mismo se engaña” (Gá. 6:3).

       “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gá. 6:7).

       “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Stg. 1:22).

       “Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana” (Stg. 1:26).

       “Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo” (1 Jn. 3:7).

       “Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Ap. 3:16, 17).

       “Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, de que su iniquidad no será hallada y aborrecida” (Sal. 36:2).

    ▬ 3. Estaba el egoísmo y el descuido de otros que corrompían la Cena del Señor (v. 21). Cuando la iglesia primitiva se congregaba para el Banquete de amor [Ágape], todo el mundo traía toda la comida que podía. Esto permitía que hubiera bastante para todo el mundo, incluso para los pobres y lo esclavos que no podrían traer mucho. La idea era tener una cena común donde todo el mundo compartiera.

    • el rico y el pobre • el libre y el esclavo
    • el judío y el gentil • el letrado y el analfabeto
    • la clase alta y la baja • el hombre y la mujer
    • el adulto y el niño

       Sin embargo, la iglesia de Corinto había comenzado a abusar de la Cena del Señor. En lugar de compartir, todo el mundo se sentaba separado en su propio grupo de amigos y compartían su comida solo entre ellos. El resultado era trágico:

    => Algunos eran descuidados, y tenían poco que comer, de tener algo. Esto sucedía en particular con los esclavos.

    => Algunos se complacían a sí mismos y actuaban como glotones.

    => Algunos trataban el asunto como si fuera una reunión social, bebiendo hasta emborracharse.

       No se experimentaba amor ni fraternidad cristiana reales de ningún tipo. Y aunque la iglesia participaba del pan y de la copa, no estaba celebrando la Cena del Señor. Lo que estaban haciendo era totalmente sin sentido e inútil. Lo que estaban celebrando era un banquete al espíritu maligno del egoísmo y la complacencia, no al Señor.

    ▬ 4. Estaba el abuso de la santidad de la iglesia y la vergüenza del pobre que corrompía la Cena del Señor. Note que este versículo es una serie de preguntas que se responden solas y debieran despertar condenación en el corazón de los culpables.

    => ¿No tienen casas donde comer y beber? La iglesia no es el lugar donde debemos comer y beber. Es el lugar de adoración.

    => ¿No están abusando de la iglesia y avergonzando a los pobres por medio de la división, las camarillas, el egoísmo, la complacencia, y el acaparamiento?

    ¡Por supuesto que sí!

    => “¿Qué os diré? ¿Os alabaré? ¡En esto no os alabo!”

    Nota del expositor: «Es deber de todo creyente mantener la pureza y santidad en la conmemoración de la cena del Señor, evitando los excesos y las malas prácticas que pueden rodear este santo sacramento» (Éxodo 12:14).

    1er Título: Disensión que invalida la cena del Señor. Versículo 20. Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor.  (Léase: 1ª a los Corintios 10:15 al 17. Como a sensatos os hablo; juzgad vosotros lo que digo. La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.  ▬ Judas 12. Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados.).

    Comentario de 1ª a los Corintios (10:15-17) Idolatría: Primero, ¿nuestra participación en reuniones sociales identifica a quién adoramos? Observe seis elementos.

    ▬ 1. La participación en la Cena del Señor nos identifica como adoradores del Señor (v. 16). Cuando participamos de la copa y el pan, declaramos que adoramos al Señor:

    • Que gozamos de fraternidad y comunión con Él.
    • Que estamos atados a Cristo por su cuerpo y su sangre.
    • Que le hemos entregado a Él nuestra vida.
    • Que estamos comprometidos con su muerte y con su propósito.

    ▬ 2. La participación con otras personas nos identifica con su reunión o actividad (v. 17). Los creyentes que se juntan para participar de la Cena del Señor están identificados como adoradores del Señor. Su propósito para congregarse es participar del pan como una comunión de creyentes. Por consiguiente, es natural que se les mire e identifique como adoradores del Señor. Sucede lo siguiente: A los creyentes que se juntan con los incrédulos en sus reuniones se les identifica con la reunión de los incrédulos.

       Comentario de Judas 12. (v. 12) Maestros, falsos – Placer, búsqueda: los falsos maestros son manchas en la hermandad de la iglesia. La palabra griega para “manchas” (spilas) puede significar piedras sumergidas o rocas escondidas que pueden hacer que un barco se hunda. Los falsos maestros son rocas dentro de la iglesia, que pueden hacer hundir la hermandad de la iglesia. Los traductores difieren respecto de cuál fue el significado que Judas intentó. Posiblemente, quiso significar ambas cosas, ya que ambas cosas ciertamente son verdad.

       Las festividades del amor se referían a lo que la iglesia primitiva denominó festividades del amor. Eran comidas de camaradería que la iglesia celebraba después de los servicios del Dia del Señor. Cada familia traía la comida que podía. Esto, por supuesto, significaba que los ricos traían mucho y los pobres traían poco o nada. Recuerde que muchos de los creyentes eran esclavos en esos días, de manera que algunos de ellos no podían traer nada de comida. Muchas iglesias tenían la camaradería plena de regocijo alrededor de las festividades del amor. Estas festividades brindaban un momento en el que los creyentes podían compartir la calidez de sus corazones y crecer juntos en hermandad. Era el momento en el que el Espíritu Santo podía juntar los corazones de los creyentes en amor y regocijo, cuidado y participación. Era un momento que el Espíritu Santo podía utilizar para unir a los creyentes en sentimientos mutuos, en la calidez y en la ternura.

       El punto es el siguiente: la camaradería entre los creyentes es un tiempo maravilloso, una oportunidad única para crecer y compartir. Pero cuando los falsos maestros están presentes, la escena es completamente diferente.

    => Los falsos maestros son manchas sobre la camaradería de los creyentes. Ensucian y manchan el nombre de Cristo y el testimonio de la Iglesia. Profesan ser creyentes e inclusive son maestros de la Palabra de Dios, pero no son puros. Su falsa enseñanza altera a los creyentes genuinos y causa divisiones dentro de la camaradería de la iglesia. Aquellos que no están arraigados en Cristo y en la Palabra de Dios siguen y apoyan al falso maestro; aquellos que están arraigados en Cristo y en la Palabra de Dios rechazan al falso maestro. Los falsos maestros siempre manchan y ensucian la camaradería de la iglesia porque causan división entre la gente y destruyen el Espíritu de Cristo entre ellos.

    => Los falsos maestros son escollos o rocas sumergidas que hacen hundir la camaradería de la iglesia. Sus enseñanzas son a menudo inyectadas en la iglesia en forma tranquila e insidiosa, completamente inadvertida para los miembros de la congregación. Por lo tanto, la camaradería está sujeta a ser hundida como un barco sobre los escollos de las falsas enseñanzas.

       Advierta que los falsos maestros se alimentan a ellos mismos —es decir, se acompañan de creyentes— sin temor alguno. No existe temor de Dios ni del pensamiento sobre el daño que hacen a la hermandad de la iglesia. Su interés es impulsarse a ellos mismos, ser reconocidos como predicadores o maestros excelentes, una persona de talentos poco comunes, un maestro con nuevos pensamientos, un maestro progresista, que está por encima de los demás.

       Pensamiento 1. La camaradería de los creyentes es espiritual. No es una camaradería social, basada en sentimientos emocionales por los demás. Es una camaradería brindada por el Espíritu de Dios. Los sentimientos están presentes; pero más allá de esto existe amor, regocijo, paz, propósito, significado e importancia piadosos, todo centrado en Jesucristo. Cuando la falsa enseñanza está presente, todo esto se rompe. Por lo tanto, la falsa enseñanza nunca debe ser permitida en la verdadera iglesia. Pero cuando los creyentes maduros se dan cuenta de ella, en Cristo están forzados a rechazarla y denunciarla.

       “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt. 18:20).

       “Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad” (Mt. 23:28).

       “En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía” (Lc. 12:1).

       “Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” (Lc. 24:32).

       “Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios” (Ro. 3:13).

       “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor” (1 Co. 1:9).

       “Por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia” (1 Ti. 4:2).

       “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra” (Tit. 1:16).

       “Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo” (1 Jn. 1:3).

       “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Ap. 3:20).

       (v. 12) Maestro, falso ▬ Vacío ▬ Inestabilidad: los falsos maestros son completamente vacíos e inestables. Se dan dos ilustraciones.

    => Son como nubes que ofrecen lluvia al granjero, pero cuando las nubes llegan, son corridas por los terribles vientos de tormenta.

    => Son como los árboles de frutos que parecen estar floreciendo y que prometen frutos, pero cuando llega la época de la cosecha, no existe ningún fruto.

       Esta es una imagen de los falsos maestros que ofrecen esperanza a la gente, pero su esperanza está vacía e inestable, tan vacía e inestable como todas las nubes mundanas de esperanza y promesas sin fundamento de frutos. Los falsos maestros no pueden regar la semilla de la Palabra de Dios en los corazones de la gente, ni pueden sus enseñanzas llevar frutos dentro de la gente. Las opiniones de los falsos maestros no pueden ayudar a la gente a enfrentar los juicios y las tentaciones de la vida, ni pueden preparar a la gente a enfrentar la eternidad que se cierne sobre el horizonte. Al tratar con la eternidad ―con Dios, Cristo y la Santa Escritura— el falso maestro no es nada más que una nube sin agua y un árbol sin fruto. Puede parecer que ofrece esperanza, seguridad y plenitud de vida, pero su mensaje es inestable y vacío y dejará a la persona desesperanzada cuando se encuentre con Dios cara a cara.

       “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente” (Ef. 4:17).

       “Por la mañana dirás: ¡Quién diera que fuese la tarde! y a la tarde dirás: ¡Quién diera que fuese la mañana! por el miedo de tu corazón con que estarás amedrentado, y por lo que verán tus ojos” (Dt. 28:67).

       “Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol” (Ec. 2:11).

       “Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias; aun de noche su corazón no reposa. Esto también es vanidad” (Ec. 2:23).

       “¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura” (Is. 55:2).

       “Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo” (Is. 57:20).

       “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”

    2° Título: Conducta egoísta que profano el sacramento de la cena del Señor. Versículo 21. Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. (Léase: San Marcos 14:17 al 20. Y cuando llegó la noche, vino él con los doce. Y cuando se sentaron a la mesa, mientras comían, dijo Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me va a entregar. Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle uno por uno: ¿Seré yo? Y el otro: ¿Seré yo? El, respondiendo, les dijo: Es uno de los doce, el que moja conmigo en el plato.   ▬ 1ª a los Corintios 5:6 al 8. No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.).

        Comentario de Marcos. (14:13-17) Judas-negación-traición: Jesús sabía de la negación y traición de Judas. Aparentemente ése es el tema de lo relatado en estos versículos. Judas acababa de complotarse contra Jesús con los principales sacerdotes (Mr. 14:10-11). Judas estaba negando y traicionando a Jesús. Jesús lo sabía, de modo que se vio precisado a mantener en silencio y en secreto sus planes y movimientos. No podía permitir que Judas los supiera, de lo contrario Judas llevaría a las autoridades a detenerlo en el aposento alto antes de haber cumplido su misión con los discípulos. Note el tema de este pasaje.

    ▬ 1. Jesús había mantenido en secreto sus planes y movimientos. Los discípulos no sabían dónde quería celebrar la pascua. Jesús no podía revelar sus planes a un discípulo pecador y caído que lo estaba negando y traicionando. Ese discípulo (Judas) no haría sino interrumpir lo que Jesús estaba haciendo con sus discípulos fieles en el aposento alto. No haría otra cosa que destruir, perturbar, impedir y obstaculizar la obra de Jesús.

    ▬ 2. Jesús solamente podía compartirlo con sus discípulos fieles. Note que Jesús tenía un plan, y que lo siguió hasta el mínimo detalle. Aparentemente había preparado todo con anticipación. Envió a dos discípulos confiables a cumplir con los arreglos. Estos cumplieron minuciosamente las instrucciones. Pero note el carácter secreto de esas instrucciones. Era preciso que los preparativos fuesen en secreto porque Judas y las autoridades buscaban prender a Jesús en un lugar tranquilo, apartado de la gente. El aposento alto hubiera sido el lugar ideal para arrestar a Jesús.

    » a. Hubo una señal predeterminada; un hombre llevando un recipiente de agua en la cabeza. Este sería un cuadro por demás inusual. Normalmente eran las mujeres quienes llevaban recipientes en sus cabezas. Aparentemente era una señal que los discípulos debían seguir en silencio.

    » b. Jesús no mencionó al propietario ni la dirección de la casa. Sencillamente mandó que siguieran al hombre con el recipiente de agua en la cabeza, y luego a decir al dueño de casa «El Maestro» necesita el aposento.

    ▬ 3. Jesús cumplió su plan a pesar del traidor y de aquellos que querían detenerlo. Note el coraje y poder de Jesús para controlar las circunstancias y los eventos.

       Pensamiento. Note vario puntos llamativos y convincentes.

    1) Jesús conoce la negación y traición de cualquier persona, así como sabía de la de Judas.

    2) Jesús no revela sus planes y movimientos al hombre que lo niega y traiciona. La persona que niega a Jesús lo sabe. No tiene sentido ni es consciente de la presencia de Jesús. Los planes del Señor no le son conocidos, y los movimientos del Espíritu de Dios no son percibidos ni experimentados.

    3) Jesús comparte sus planes y movimientos solamente con los discípulos fieles y confiables.

    4) Los planes de Jesús son seguros; inamovibles. Así como no pudieron ser detenidos por Judas, tampoco pueden ser detenidos ahora, no importa la negación y traición. Jesús cumple sus planes, haciendo todo lo que sea necesario para cumplirlos.

       «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados» (Ro. 8:28).

       «Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente» (1 Co. 2:14).

       «El que anda en tinieblas, no sabe a dónde va» (Jn. 12:35).

       (14:18-20) Judas-negación-traición: Jesús le dio a Judas todas las oportunidades posibles para arrepentirse.

    ▬ 1. La primera oportunidad fue un intento de hacer que Judas se sintiera convicto. Jesús dijo: «uno de vosotros, que come conmigo, me va a entregar». Judas estaba sentado allí. Escuchó las palabras de Jesús. ¿Cuáles serían sus pensamientos? Había intentado ocultar su pecado, y lo había hecho bien. Según él, nadie sabía de su pecado (complot), ni siquiera los discípulos que eran sus allegados más íntimos. Pero Judas se preguntaba «¿Acaso sabe Jesús, o está tanteando en la oscuridad, suponiendo, sospechando, consciente de que algo se está cocinando, pero sin saber qué?» Las Escrituras callan en cuanto a los pensamientos del traidor. Pero una cosa es sabida: Judas no se sintió convicto por su pecado, no lo suficiente para arrepentirse. En cambio, note lo que pasó a los discípulos fieles y confiables.

    » a. Sintieron una profunda tristeza (pesadumbre) en sus corazones. La palabra «entristecerse›› (lupeísthai) significa apenarse, tener mucha pena en el corazón. Sus corazones se sintieron verdaderamente apesadumbrados, con un gran peso de dolor.

    » b. Se sintieron impulsados a hacer un auto examen de sus propios corazones. Preguntaron: «¿Seré yo?» Note cuánto habían madurado. Conocían la debilidad de la carne, sabían cuán fácilmente podían fallar. Cada uno tuvo temor de estar ante una gran caída.

      Note también que no buscaron la falla en los otros, sino que se miraron a sí mismos ¡Qué lección para todos nosotros!

       Pensamiento 1. El hombre que debía…

    • haberse sentido convicto, no lo hizo.
    • haber estado triste, no lo estuvo.
    • haber estado apenado, no lo estuvo.
    • haber estado arrepentido, no lo estuvo.
    • haber examinado su propio corazón, no lo hizo.

       Pensamiento 2. Dos cosas son cruciales, incluso para el más fiel y el más confiable.

    1) Conocer la debilidad de la carne humana, el gran peligro de caer.

    2) Examinarse siempre a sí mismo y no a los otros.

    ▬ 2. La segunda oportunidad dada a Judas lo dejaba sin excusas en caso de rehusarse. Jesús reveló conocer el monstruoso engaño (v. 20). «Es uno de los doce», uno «que moja conmigo en el plato». ¡Qué engaño! El pecador estaba sentado con Jesús, participando de la última cena, culpable del más terrible de los pecados.

       Note que se le dijo a Judas que su pecado era conocido. Sin embargo, aun después de oírlo, siguió creyendo que podía continuar impunemente. Se rehusó a arrepentirse. Vivió en su engaño. rechazando oportunidad tras oportunidad.

       «Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente» (Lc. 13:3, 5).

       «Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio» (Hch. 3:19).

       «Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón» (1-Ich. 8:22).

       Comentario de 1ª a los Corintios (5:6) Iglesia, problemas: La iglesia debe saber algo, un poco de levadura (pecado) leuda toda la masa. La levadura o el pecado de la iglesia de Corinto era su “jactancia”. La iglesia se creía una iglesia fuerte y espiritual, una iglesia grandemente bendecida y dotada por Dios. Todo don concebible del Espíritu se le había dado a la iglesia, y los miembros se deleitaban y se jactaban de sus dones y bendiciones (vea las notas _ l Co. 1:5-7; 1:12; 1:26; 2:6-13; 3:18-23; 4:1-5; 4:6; 4:7; 4:8; 5:2. Una ojeada rápida a estas notas proporcionará una panorámica de la jactancia y el orgullo de la iglesia de Corinto y de la jactancia y el orgullo que pueden calar cualquier iglesia.)

       Sin embargo, la mayor envergadura del orgullo pecaminoso se alcanza cuando una iglesia comienza a enorgullecerse del hecho de que ciertos lideres pertenecen a su comunión. Este fue al parecer uno de los pecados terribles de la iglesia de Corinto.

       La iglesia se estaba “jactando” del hombre que era culpable del pecado de inmoralidad (v. 6). La iglesia, desde luego, no se habría estado jactando del pecado del hombre. Su jactancia era por el hombre como tal: su talla moral, su prestigio, quién era, el dinero que podía dar, el aporte que podía hacer, su liderazgo, y quizá sus riquezas. La palabra “jactarse” (kauchema) lo señala fuertemente. Significa que se estaban jactando, vanagloriando, y enorgulleciéndose del hombre a pesar del conocimiento de su pecado. Quizá fuera un hombre de un liderazgo extraordinario en la comunidad o la ciudad de Corinto. Quizá se había convertido en líder de una de las facciones de la iglesia. Cualquiera que sea el caso, la iglesia pasó por alto este pecado y se enorgulleció del hecho de que un hombre de su talla moral se sumara y formara parte de su fraternidad.

       Pensamiento 1. Con gran frecuencia, la iglesia pasa por alto el pecado y el estilo de vida de un hombre porque es líder de la comunidad, el gobierno o una empresa. De hecho, con gran frecuencia una iglesia se jacta del hecho de que un hombre es miembro de su fraternidad. Según declaran las Escrituras: “Hermanos, estas cosas no deben suceder”.

       Sucede lo siguiente: La iglesia debe despertar y aprender algo. Un poco de levadura (pecado) leuda toda la masa. La levadura es un tipo de pecado en la Biblia. Por consiguiente, si se permite que el hombre y su pecado de inmoralidad permanezcan en la iglesia, el pecado del hombre se esparcirá. Si la iglesia acepta al hombre que está viviendo claramente en pecado, otros comenzarán a creer que ellos, también, pueden ser aceptos, aunque pecaran. Si no hay restricción sobre el pecado, entonces el pecado crecerá. Si el pecado se acepta, el pecado, no la justicia, es el que impera. Si la justicia no es el fundamento de la aceptación, entonces la justicia no reina, sino que reina el pecado. Si la iglesia acepta a la persona que vive claramente en pecado, entonces la iglesia está permitiendo que impere el pecado, y el pecado se esparcirá. El hombre que vive en función del pecado influye a los otros para que vivan en función del pecado.

       Observe lo que dicen las Escrituras: Solo hace falta un poco de levadura, no mucho, para que el pecado crezca. Aceptar a un hombre que vive según el mundo y según el pecado haría que otros comiencen a llevar una vida mundana y pecaminosa.

       “Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado” (Ro. 14:15).

       “Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad? Esta persuasión no procede de aquel que os llama. Un poco de levadura leuda toda la masa” (Gá. 5:7-9).

       “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno” (Mt. 18:6-8).

       “Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura, al que es estimado como sabio y honorable” (Ec. 10:1).

       “Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en cierne” (Cnt. 2:15).

       (5:7) Iglesia, deber: La iglesia debe limpiarse de la levadura (pecado). Hay dos razones por la que la iglesia y sus creyentes deben limpiarse de todo pecado.

    ▬ 1. Los creyentes son nuevas criaturas. Da la idea de la fiesta de Pascua judía. A la familia judía se le exigía por ley que eliminara toda la levadura de la casa antes de celebrar la Pascua. Se les exigía incluso que encendieran velas y buscaran en toda la casa migajas de levadura que hubieran caído al suelo y debajo de la mesa y otros muebles. La purga de toda la levadura simbolizaba al pueblo purgando la influencia corruptora del pecado en la vida de cada uno de ellos.

       Note el planteamiento: “sin levadura como sois”. Los creyentes de la iglesia ya eran sin levadura; eran nuevas masas, nuevas criaturas; por consiguiente, no debían salir de la familia y entrar al mundo para traer la vieja levadura de vuelta a la familia. El creyente se ha convertido en una “nueva criatura” en Cristo. Se han echado de la casa sus viejos pecados y su viejo hombre; por consiguiente, no debe permitir que los viejos pecados regresen a su vida y tampoco a la familia de Dios, es decir, la iglesia.

       “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17).

       “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación” (Gá. 6:15).

       “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:22-24).

       “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:9, 10).

    ▬ 2. Cristo nuestra Pascua se ha sacrificado por nosotros y por la iglesia. Acá, también, hay una ilustración de la Pascua. En la Pascua judía, cada familia mataba Lm cordero de Pascua y con su sangre pintaba el dintel de la entrada principal de la casa. Esto simbolizaba que la familia creía en la Palabra de Dios, que Dios salvaría a la familia del juicio cuando Dios viera que la sangre del cordero de Pascua cubría su casa.

       Resulta sorprendente: El cordero de Pascua de la fiesta y del Antiguo Testamento simbolizaba el gran Cordero de Pascua de Dios, Jesucristo. Cristo nuestra Pascua se sacrifica por nosotros; por consiguiente, debemos purgar la levadura, el pecado y su influencia corruptora, de nuestra vida. Debemos purgar todo el pecado y tomar la sangre de Jesucristo y cubrirnos nosotros mismos y a nuestra casa si deseamos que el juicio de Dios nos pase por alto.

       Ahora bien, note la idea: Si continuamos practicando y aceptando el pecado, eso demuestra que no creemos realmente que la sangre de Cristo nos limpia. Aceptar el pecado y vivir en pecado demuestra que no tenemos interés en librarnos del pecado. Aceptar el pecado y vivir en pecado demuestra que amamos el pecado, que nos agrada tanto lo que el pecado nos puede hacer que no estamos dispuestos a purgarlo de nuestra vida y de la iglesia. Si permitimos la vieja levadura, el viejo pecado en nuestra vida y nuestra iglesia, eso demuestra que tenemos poco interés en una vida limpia y pura. Le demuestra a Dios que nos preocupa poco el poder limpiador de la sangre de Cristo nuestra Pascua. El planteamiento es contundente, y constituye una amonestación. Por consiguiente, debemos purgar la vieja levadura, los viejos pecados tanto de nuestra vida como de nuestra iglesia.

       “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1:29).

       “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Co. 5:7).

       “el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre” (Gá. 1:4).

       “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Ef. 5:2).

       “quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tit. 2:14).

       “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 P. 1:18, 19).

       “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Jn. 3:16).

       “y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Ap. 1:5).

        (5:8) Iglesia, deber: La iglesia debe celebrar la fiesta, es decir, debe limpiarse. Este punto se plantea de la forma más clara posible: “La iglesia debe mantenerse limpia y pura”. No debe permitir malicia ni maldad en su fraternidad. Debe llevar una vida de sinceridad y verdad. Observe cinco elementos:

    ▬ 1. La palabra “malicia” señala que al parecer algunas personas en la iglesia se oponían a la presencia inmoral del hombre en la iglesia. Pero los que apoyaban al hombre se mantenían firmes, y la malicia se instaló entre los dos grupos.

    ▬ 2. La palabra “maldad” (ponerias) significa más que solo pecado y carencia. Significa sentir placer en el mal. La iglesia debe purgarse de su orgullo en los hombres prestigiosos que vivían en pecados inmorales. Tal maldad debe purgarse.

    ▬ 3. La palabra “sinceridad” (eilikpinias) significa puro, caro, transparente. Es algo a través de lo cual puede pasar la luz del sol demostrando una pureza impecable.

    ▬ 4. La palabra “verdad” (aletheias) significa no adulterado, conforme a la naturaleza de cualquier cosa que sea cierta. Dios es verdad; por consiguiente, quiere decir ser igual a Dios. Significa vivir y hacer la verdad; por lo tanto, la iglesia debe hacer precisamente lo que es correcto. Debe disciplinarse ella misma y al hombre inmoral. La iglesia debe purgar el pecado dentro de sí misma.

    ▬ 5. La palabra “celebremos” está en el tiempo gramatical presente, lo que significa acción continua. La iglesia debe continuar celebrando la fiesta, continuar purgando la vieja levadura del pecado y sus influencias corruptoras. No solo se debe disciplinar ella misma y al hombre que está viviendo en pecado inmoral, debe continuar manteniéndose pura, continuar celebrando la fiesta de pureza ante Dios.

       “Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que, con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros” (2 Co. 1:12).

       “Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que, con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo” (2 Co. 2:17).

       “Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo” (Fil. 1:9, 10).

       “presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad” (Tit. 2:7).

       “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Jn. 3:18).

    3er Título: Dura reprensión para quienes menosprecian el cuerpo de Cristo y a los pobres de la Iglesia. Versículo 22. Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo. (Léase: Proverbios 17:5. El que escarnece al pobre, afrenta a su Hacedor; Y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo.  ▬ Filipenses 3:18 y 19. Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.).

       Comentarios de Filipenses. (3: 18-19) Testimonio, Jesucristo, Cruz: Debemos mirar a los que se conducen como ejemplo, en segundo lugar, porque muchos se conducen como enemigos de la cruz. ¿Quiénes son los enemigos de la cruz? Muchos comentaristas dicen que son los creyentes hipócritas y falsos que están dentro de la iglesia, aquellos que son cristianos nominales. Dicen que la palabra

       “conducirse” es empleada respecto de los cristianos en el versículo 17; por lo tanto, también se refiere a los miembros de la iglesia del versículo 18. También se dice que Pablo lloraría sólo por los falsos creyentes que estaban dentro de la iglesia.

       Es cierto que Pablo se podría estar refiriendo a creyentes falsos e hipócritas que están dentro de la iglesia. No obstante, cada incrédulo tanto fuera como dentro de la iglesia se conduce como un enemigo de la cruz…

    • Ya sea el líder de una nación o un movimiento establecido para borrar la iglesia y la cruz.
    • Ya sea un creyente profesante que realmente duda de la muerte por sustitución y resurrección de Jesucristo.

       Advierta también otra cosa: Es algo común que los creyentes lloren por los perdidos. Por cierto, Pablo lloró muchas veces por los perdidos del mundo y no sólo por los falsos creyentes que estaban dentro de la iglesia (cp. Mt. 23:37; Lc. 13:34; Ro. 9:1-3, 10:1; 1 Ti. 2:1-4).

       “Exhorto, ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Ti. 2:1-4).

       Nuevamente, ¿quiénes son los enemigos de la cruz? Parecería ser preferible tomar el versículo tal como se expresa: Hay muchos que se conducen como “los enemigos de la cruz”, no importa quiénes son, si están dentro 0 fuera de la iglesia. Incuestionablemente, los enemigos de la cruz son muchos.

    Advierta lo que se dice sobre ellos.

    ▬ 1. Su fin es la destrucción (apoleia). La palabra significa perdición, destrucción, saqueo; perder lo bueno del ser; perderse, desperdiciarse, arruinarse y darse a una existencia sin valor. No significa que una persona dejará de existir. Sino que una persona será destruida y devastada y condenada a una existencia sin valor. Sufrirá pérdidas y miserias y ruinas por siempre y para siempre

       Si una persona es enemiga de la cruz, será destruida. No importa quién sea, si está dentro 0 fuera de la iglesia, sufrirá la perdición, es decir, la destrucción completa. ¿Quién es enemigo de la cruz? Es la persona…

    • Que rechaza la cruz de Cristo como el único camino a Dios.
    • Que no acepta la muerte de Cristo como pago por sus pecados.
    • Que no cree que Cristo murió por él, es decir, como castigo a sus transgresiones.
    • Que no cree que el castigo por su imperfección fue cargado por Cristo en la cruz.
    • Que no se acerca a Dios argumentando que llega por la muerte de Cristo, es decir, que quiere que Dios lo acepte en la muerte de Cristo.
    • Que sostiene que hay otros caminos para acercarse a Dios, otros caminos que no son la cruz de Cristo.
    • Que considera la cruz de Cristo como una tontería.
    • Que se opone y maldice a Cristo y a su cruz.
    • Que persigue e intenta borrar a Cristo y a su cruz.
    • Que niega y cuestiona que Cristo murió por nuestros pecados.

       “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mt. 25:46; cp. w. 25-45).

       “Pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno” (Mr. 3:29).

       “Su aventador está en su mano, y limpiará su era, y recogerá el trigo en su granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará” (Lc. 3:17).

       “Pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego” (Ro. 2:8-9).

       “Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder” (2 Ts. 1:7-9).

        “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo” (He. 10:29-30).

       “Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio” (2 P. 2:9).

       “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Ap. 20:15).

       “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Ap. 21:8).

    ▬ 2 Su dios es su vientre (koilia), es decir, su apetito, su sensualidad, su deseo por los placeres físicos de este mundo. La gratificación física y material es su dios. Centran sus vidas alrededor de… • posesiones y propiedades

    • placer y sexo • casas y equipamientos • aceptación y posición social • alimentos y apetito • posición y éxito • comodidad y abundancia • honor y fama • dinero y riqueza

       Simplemente tómese un instante y piense en cualquier elemento de la lista, sobre cómo algunas personas centran su vida en esas cosas. Algunas dedican más tiempo frente a un espejo o comiendo o pensando acerca de la aceptación o el éxito o las posesiones o algún negocio que lo que le dedican a la oración.

       La cuestión es que cuando una persona tiene anhelos y apetito por tales cosas, estas se convierten en su Dios. El anhelo comienza a consumir sus pensamientos, su energía y su esfuerzo. A poco andar su anhelo requiere tanto de su energía que tiene muy poco tiempo, si lo tiene, para Dios o para cualquier otra cosa. su apetito y su anhelo, o como dicen las Escrituras, su vientre, se convierte en su Dios. Marvin Vincents cita los cíclopes en Eurípides diciendo: “Mis rebaños que sacrifico a nadie más que a mi mismo, y no a los dioses, y a este mi vientre el mayor de los dioses: para comer y beber cada día, y no crearse problemas, este es el Dios de los hombres sabios”.

       “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Ro. 8:5-6).

       “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:13).

       “Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos” (Ro. 16:18).

       “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Ef. 4:17-19).

    ▬ 3. Su gloria es su vergüenza. Esto simplemente significa que los hombres alardean en sus pecados y vergüenza. Alardean y se enorgullecen…

    • en su comodidad • en sus juergas • en su ebriedad • en lo que comen • en su glotonería • en lo que han adquirido • en sus conquistas • en su autoridad y poder • en su sexo • en cuánto tienen

       “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lc. 12:15).

       “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Ef. 5:3).

       “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).

       “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré” (He. 13:5).

       “Porque el malo se jacta del deseo de su alma, bendice al codicioso, y desprecia a Jehová” (Sal. 10:3).

       “Los que confían en sus bienes, y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan. Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate” (Sal. 49:6-7).

       “Como nubes y vientos sin lluvia, así es el hombre que se jacta de falsa liberalidad” (Pr. 25:14).

       “No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día” (Pr. 27:1).

    ▬ 4. Tienen su mente en cosas terrenales. Esta es simplemente otra forma de decir que una persona es mundana. Centra su mente, energía y esfuerzo sobre las cosas del mundo. Pero adviertas Las cosas de este mundo incluyen mucho más que las gratificaciones físicas y espirituales de este mundo. Las cosas mundanas también incluyen las cosas recomendadas que son aceptadas por la sociedad, tales como por ejemplo…

    • Religiones y búsquedas espirituales
    • Programas de desarrollo propio
    • Reglas de virtud y moralidad
    • La búsqueda de ambición o éxito
    • El empleo, el trabajo y los negocios

       Como ya se ha dicho, tales cosas son recomendables y algunas incluso necesarias para la supervivencia y la salud. Pero la cuestión es que la base de nuestra vida debe ser la cruz de Cristo, no las cosas de este mundo. La única esperanza de conquistar las enfermedades y la corrupción de la sociedad, y la maldad y la muerte del hombre es la cruz de Cristo. Nada en esta tierra, sin importar cuán bueno y beneficioso sea, nos puede dar vida, vida abundante y eterna. Sólo Jesucristo puede damos una vida que conquiste todo y que nos infunda con vida que perdure para siempre. Por lo tanto, el centro de nuestras vidas debe ser Cristo y su cruz. Si, debemos prestar nuestra atención a nuestros trabajos y familias y a las otras búsquedas buenas y beneficiosas de la vida, pero subyaciendo a todo debemos ser Cristo y su cruz. Él y su cruz deben ser la pasión y el propósito que consumen nuestra vida. La persona que fija su mente en cosas terrenales es un enemigo de la cruz de Cristo.

       “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Ro. 8:5-6).

       “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:2).

       “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Co. 10:5).

    Semana del 13 al 19 de abril del 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 19 DE ABRIL DE 2026. “PRIMICIAS TRAÍDAS A DIOS REFLEJAN UN CORAZÓN PLENAMENTE AGRADECIDO”.

       Lección: Números 28:26 al 31. 26. Además, el día de las primicias, cuando presentéis ofrenda nueva a Jehová en vuestras semanas, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis. 27. Y ofreceréis en holocausto, en olor grato a Jehová, dos becerros de la vacada, un carnero, siete corderos de un año; 28. y la ofrenda de ellos, flor de harina amasada con aceite, tres décimas con cada becerro, dos décimas con cada carnero, 29. y con cada uno de los siete corderos una décima; 30. y un macho cabrío para hacer expiación por vosotros. 31. Los ofreceréis, además del holocausto continuo con sus ofrendas, y sus libaciones; serán sin defecto.

       Comentario del contexto bíblico: Versículos 26-31: El mismo número de sacrificios está señalado para el día de las primicias, es decir, para la fiesta de las Semanas o fiesta de la Cosecha (cf. Levítico 23,15-22). El holocausto festivo y la ofrenda por el pecado de este día eran independientes del holocausto y la ofrenda por el pecado suplementarios de los panes mecidos señalados en (Levítico 23:18. Y ofreceréis con el pan siete corderos de un año, sin defecto, un becerro de la vacada, y dos carneros; serán holocausto a Jehová, con su ofrenda y sus libaciones, ofrenda encendida de olor grato para Jehová.), y debían ofrecerse antes de estos y después del sacrificio matutino diario.

       Pregunta: ¿Qué era la ofrenda de primicias? ¿Deben los cristianos dar hoy en día una ofrenda de primicias?

       Respuesta

       Las primicias eran una fiesta judía que se celebraba a principios de la primavera, al comienzo de la cosecha de granos. Se celebraba el 16 de Nisán, que era el tercer día después de la Pascua y el segundo día de la Fiesta de los Panes sin Levadura. Las primicias eran un momento de acción de gracias por la provisión de Dios.

       Levítico 23:9-14 instituye la ofrenda de las primicias. El pueblo debía llevar una gavilla de grano al sacerdote, quien la agitaría ante el Señor. También se exigían en ese momento un holocausto, una ofrenda y una libación. Deuteronomio 26:1-10 da aún más detalles sobre el procedimiento de las primicias.

       No debía cosecharse grano alguno hasta que se presentara al Señor la ofrenda de las primicias (Levítico 23:14. No comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatuto perpetuo es por vuestras edades en dondequiera que habitéis.). La ofrenda se hacía en memoria de la estancia de Israel en Egipto, la liberación del Señor de la esclavitud y su posesión de una «tierra que mana leche y miel». El día de la ofrenda de las primicias también se utilizaba para calcular el momento adecuado de la Fiesta de las Semanas (Levítico 23:15-16. Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová.).

       En el Nuevo Testamento, la ofrenda de las primicias se menciona siete veces, siempre simbólicamente. Pablo llama a Epeneto y a la familia de Estéfanas «primicias de Acaya» (Romanos 16:5. Saludad también a la iglesia de su casa. Saludad a Epeneto, amado mío, que es el primer fruto de Acaya para Cristo.  ▬ 1 Corintios 16:15. Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos.). Su significado es que, al igual que la ofrenda de las primicias era la primera porción de una mies mayor, estos individuos eran los primeros de muchos conversos en aquella región. Santiago llama a los creyentes «primicias de sus criaturas» (Santiago 1:18. El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.). Al igual que la gavilla de grano fue apartada para el Señor, así los creyentes son apartados para la gloria de Dios.

       La ofrenda de las primicias encontró su cumplimiento en Jesús. «Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron» (1ª Corintios 15:20, Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.). La resurrección de Jesús ha preparado el camino para nuestra resurrección. Significativamente, si Jesús fue asesinado en la Pascua, entonces su resurrección al tercer día habría caído el 16 de Nisán, la fiesta de las primicias.

       La ofrenda de las primicias nunca se aplica directamente a las ofrendas cristianas en el Nuevo Testamento. Sin embargo, Pablo enseñó a los creyentes de Corinto a hacer una colecta «el primer día de la semana» (1ª Corintios 16:2. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.). Y, al igual que la ofrenda de las primicias era ocasión de acción de gracias, el cristiano debe dar con alegría.

       En resumen, las primicias simbolizan la cosecha de almas de Dios, ilustran el dar a Dios desde un corazón agradecido, y establecen el patrón de devolverle lo primero (y lo mejor) de lo que nos ha dado. Al no estar bajo la Ley del Antiguo Testamento, el cristiano no tiene más obligación que la de dar alegre y liberalmente (2 Corintios 9:6-7. Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre).

       Pensamiento 2: Primicias traídas o dios reflejan un corazón plenamente agradecido: Las primicias en la Biblia se conceptualizan como el dar a Dios lo primero y mejor de los frutos, reconociéndolo como proveedor. Aunque en el Antiguo Testamento se entregaban a los sacerdotes (Ezequiel 44:30. Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda de todo lo que se presente de todas vuestras ofrendas, será de los sacerdotes; asimismo daréis al sacerdote las primicias de todas vuestras masas, para que repose la bendición en vuestras casas.), hoy en día se interpretan mayormente como un acto voluntario de honra a Dios, siendo el pastor quien administra estos recursos en muchas iglesias. Fundamento Bíblico (Antiguo Testamento): (Éxodo 22:29-31. No demorarás la primicia de tu cosecha ni de tu lagar. Me darás el primogénito de tus hijos. Lo mismo harás con el de tu buey y de tu oveja; siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás. Y me seréis varones santos. No comeréis carne destrozada por las fieras en el campo; a los perros la echaréis). y Ezequiel 44:30 establecen que las primicias de la cosecha, masa y ofrendas se entregaban a los sacerdotes para que descansara la bendición sobre las casas. Interpretación Actual: Se considera un principio de poner a Dios primero para recibir bendición, a menudo entregado al pastor o iglesia como representante de la obra de Dios. Voluntariedad: Se enfatiza que las primicias deben ser un acto voluntario de amor y gratitud, no una negociación, y se entregan con alegría según lo propuesto en el corazón. El enfoque del Nuevo Testamento: Se enfoca más en el espíritu del dador alegre (2 Corintios 9:6-7. Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre) y en Jesús como la «primicia» de la resurrección, más que en la obligatoriedad legal de los frutos. Algunas congregaciones enseñan dar las primicias directamente al pastor como lo hacían en la Biblia, mientras que otras lo integran en el sustento general de la iglesia.

    Texto: «»¿Honra a Jehová con tus bienes, y con las primacías de todos tus frutos?» (Proverbios 3:9).

       Comentarios del texto: El contenido de los vv. 9 y 10 trata con un tema totalmente nuevo, ya que se encuentra un diálogo sobre las posesiones. Se une a los pasajes anteriores con la mención de Jehovah: Confía en Jehovah (v. 5), teme a Jehovah (v. 7) y ahora, honra a Jehovah (v. 9). El verbo honra sobresale porque recibe el énfasis del orden en la oración, siendo la primera palabra en el texto hebreo, y porque se encuentra en el modo verbal de piel, es decir el verbo está intensificado. Se puede leer el versículo: «Honra profundamente a Jehovah con tus riquezas…»

       El v. 9 entrega el desafío-mandato al joven y el v. 10 propone la promesa divina cuando se logra. La presencia de la palabra riquezas no debe entenderse como un dicho sólo para los ricos, pues este proverbio está dirigido a todos los jóvenes. Sin duda muchos de los jóvenes varones, recibiendo las enseñanzas del maestro del tiempo de Salomón y del tiempo de Ezequías, eran jóvenes que iban a tener la responsabilidad de manejar los bienes, o de su familia o del estado (1 Rey. 4). La palabra primicias puede significar «los primeros frutos» o «los mejores frutos». Las riquezas representas lo acumulado durante años y las primicias de todos tus frutos representa el esfuerzo del trabajo.

       En el texto no se dice cómo honrar a Jehovah con las riquezas y las primicias. Quizá el maestro sabe que el sacerdote ya ha enseñado el porqué y el cómo de la ofrenda a Dios (Lev. 27:30; Núm. 15:21; 18:12 s.; Deut. 14:22 ss.; 18:4; 26:1 ss.; Isa. 43:23; Mal. 3:10–12).

       Al cumplirse el v. 9, el joven podría esperar las bendiciones de Dios en una forma muy concreta. La escena de graneros llenos y lagares rebosando pinta una imagen deseada por cualquier hebreo del tiempo de Salomón. Los graneros se llenaban de trigo y de cebada. Los lagares se llenaban del vino nuevo, recién hecho de las uvas buenas. Todavía hoy en día tantos factores de la cosecha dependen de la naturaleza y, por ende, de Dios.

    1er Título: Convocados para dedicarse solo a la adoración a Dios. Versículo 26. Además, el día de las primicias, cuando presentéis ofrenda nueva a Jehová en vuestras semanas, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis.  (Léase: Eclesiastés 5:1. Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal. ▬ Hebreos 10:25. no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.).

       Las primicias y la iglesia actual: El pueblo de Dios recibió leyes e instrucciones para celebrar siete fiestas cada año, entre las cuales están la fiesta de la Pascua y de las primicias.[3] De acuerdo con el apóstol Pablo, toda fiesta, prescripción y mandamiento ceremonial que era exigido al pueblo del Antiguo Testamento solo era la sombra de lo que habría de venir:

       «Por tanto, que nadie se constituya en juez de ustedes con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposo, cosas que solo son sombra de lo que ha de venir, pero el cuerpo pertenece a Cristo» (Colosenses 2:16-17.).

       Si todo esto solo era sombra de lo que habría de venir, entonces nuestra prioridad debe estar en reconocer que la Pascua para los creyentes no consiste en celebrar una fiesta, sino en reconocer que Cristo es nuestra pascua (1 Co 5:7). Reconocemos que las ofrendas económicas demuestran que nuestro Dios es proveedor y sustentador, pero también debemos enfocarnos en reconocer y vivir conforme a la certeza de que Cristo es las primicias de los que resucitan: «Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron» (1 Co 15:20).

       En el Antiguo Testamento aprendemos que las primicias tenían que ver con lo que el pueblo entregaba al Señor. Sin embargo, en el Nuevo Testamento y para los cristianos, las primicias consisten primeramente en lo que Dios entregó por amor para salvación de un pueblo espiritual. Si nosotros damos algo al Señor es porque Él nos lo dio todo primero.

        Comentario de Eclesiastés 5:1: Dios es uno de los absolutos en el pensamiento del sabio. Nuestro pasaje tiene que ver con la conducta ante Dios que debe ser seria, meditada, reverente, como lo requiere la infinita distancia que hay entre Dios y el hombre. Encontramos dos divisiones naturales: Cuando vayas a la casa de Dios y cuando hagas un voto a Dios; 5:1 y 5:4, respectivamente. Ambos pasajes terminan de una manera similar, sin que tengamos que pensar que en algún momento del texto se encontraban uno después del otro. Adorar a Dios y prometer a Dios, dice el sabio, es algo que el hombre no puede hacer a la ligera. Ni debe permitir que elementos extraños enturbien la relación con Dios obrando neciamente y obteniendo de esta comunión con Dios sólo frustración.

       Guarda tu pie, “cuida tu conducta” (Dios Habla Hoy; ver Salmos 119:101). El comportamiento en la casa de Dios debe ser motivo de preocupación para el que asiste a ella, (ver. Sal. 26:12). El sacrificio de los necios: La ofrenda del adorador, el sacrificio, era el momento solemne del culto; éste puede ser menoscabado por una disposición impropia del momento.

       Comentario de Hebreos (10:25) Iglesia -Asistencia ▬ Congregación: El cuarto deber es congregarnos y nunca dejar de congregarnos, no descuidarnos tan siquiera por un período de tiempo breve. Este es el significado de esta exhortación. Los creyentes deben congregarse…

    • para la adoración
    • para la oración
    • para el estudio de la Palabra de Dios
    • para el ministerio y el testimonio

       Lea el versículo detenidamente y verá claramente que con frecuencia la idea es: Debemos congregarnos a menudo y nunca dejar de congregarnos. Los verdaderos creyentes se necesitan unos a otros, la presencia, fraternidad, fuerza, exhortación, cuidado y amor de cada uno.

       Pero note: Algunos han abandonado la iglesia incluso en la época temprana de la iglesia. Muy parecido a algunos en cada generación. La necesidad es nada más lo que este versículo dice: Exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. ¿Qué día? El día del regreso del Señor. Su regreso se encuentra muy cerca. Por lo tanto, debemos exhortar a aquellos que han recaído, no sea que pierdan la salvación de su venida y tengan que enfrentarse a su juicio.

       Pensamiento 1. William Barclay analiza este punto de un modo excelente que merece nuestra atención para cuando vayamos a ministrar este versículo a nuestros compañeros. Él toma los tres puntos de Moffatt en el Comentario critico internacional. Él plantea que hay tres razones que impiden que una persona se congregue con otros cristianos.

    1) ‘Puede que no vaya a la iglesia por miedo. Puede que le avergüence mostrar su lealtad al ser visto (asistiendo) ir yendo a la iglesia. Puede que viva o trabaje entre personas que se rían de aquellos que van a la iglesia. Puede que tenga amigos que no les interese ese tipo de cosa, y puede que le tema a la crítica y al desprecio de ellos. Puede que trate de ser un discípulo secreto; pero bien se ha dicho que es imposible ser un discípulo secreto porque el discipulado mata el secreto, o el secreto mata el discipulado. Seria bueno recordar que, aparte de todo, ir a la iglesia es demostrar donde yace nuestra lealtad. Aunque el sermón sea pobre y la adoración de mal gusto, aun así, la iglesia nos da la oportunidad de demostrarles a los hombres de qué lado estamos.

    2). “Puede que no vaya por desagrado. Puede que le desagraden las personas comunes; puede que se aísle del contacto con las personas que ‘no son como él”. Hay iglesias, incluso en este país, que tanto como parecen iglesias parecen clubes. Puede que estén en vecindarios donde la categoría social ha decaído; y los miembros que han permanecido fieles a ellas se avergonzarían tanto como se deleitarían si los pobres y la gente de barrio de la zona comenzaran a visitarlos en grandes números. No debemos olvidar nunca que no existe ‘el hombre común ante los ojos de Dios. Cristo murió por todos los hombres, no solo por las clases respetables.

    3) ‘Puede que no vaya por engaño. Francamente, puede que crea y plantee que él no necesita la iglesia; (pues) que intelectualmente (sobrepasa el nivel de la prédica del lugar) haya sobrepasado la norma de predicar allí. Puede que el esnobismo social sea malo, el esnobismo espiritual e intelectual es peor. El más sabio de los hombres es un tonto ante los ojos de Dios; y el más fuerte de los hombres es débil en el momento de la tentación. No hay hombre que pueda llevar la vida cristiana y descuidar la fraternidad de la iglesia. Si algún hombre siente que puede lograrlo recuérdele que él va a la iglesia, no solo a recibir, sino también a dar. Él debe ir no solo a recibir, sino a hacer su propia contribución a la vida de la iglesia. Si él siente que la iglesia comete errores, es su deber ir y ayudar a enmendarlos”

       “Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones” (Lc. 2:36-37).

       “Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer” (Lc. 4:16).

       “Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén” (Lc. 24:52-53).

       “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Jn. 4:24).

       “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón” (Hch. 2:46).

       “Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración” (Hch. 3:1).

       “Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquia de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron” (Hch. 13:14).

       “sino que el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner alli su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis” (Dt. 12:5).

       “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días” (Sal. 23:6).

       “Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar de la morada de tu gloria” (Sal. 26:8).

    2° Titulo: Dios especifica lo que se le debía ofrecer como olor grato. Versículos 27 al 30. Y ofreceréis en holocausto, en olor grato a Jehová, dos becerros de la vacada, un carnero, siete corderos de un año; y la ofrenda de ellos, flor de harina amasada con aceite, tres décimas con cada becerro, dos décimas con cada carnero, y con cada uno de los siete corderos una décima; y un macho cabrío para hacer expiación por vosotros.  (Léase: Filipenses 4:18. Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. ▬ Hebreos 13:16. Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.).

       Comentario de Filipenses (4:17-18) Administración, Misión: La dádiva de la iglesia fue con sacrificio, y fue vista y recompensada por Dios. El dar le costó a la iglesia filipense. Era una iglesia que daba, no sólo un porcentaje (por así decirlo) sino con sacrificio. Esto se ve en dos puntos. Se dice que su don era un verdadero sacrificio, aceptable y complaciente para Dios. También se dice que su don había creado una necesidad entre ellos. Pero Pablo les contesta: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en

    Cristo Jesús” (v. 19). Advierta tres cuestiones.

    ▬ 1. Dios vio quién dio con sacrificio para apoyar a Pablo y depositó una recompensa en su cuenta (v. 17). Esto fue lo que Pablo deseaba en cuanto a dar: No un don para si, sino una recompensa para el dador. Pablo sabía que Dios veía y recompensaba a los creyentes que daban con sacrificio; por lo tanto, Pablo deseó que los creyentes dieran y dieran con sacrificio.

       “Sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan” (Mt. 6:20).

       “Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mt. 19:21).

       “Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye” (Lc. 12:33).

       “Que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna” (Lc. 18:30).

    ▬ 2. Dios estaba muy complacido con la dádiva de los filipenses (v. 18). Pablo lo compara a un sacrificio del Antiguo Testamento que una persona ofrecía a Dios. El compromiso de sacrificio de una persona con Dios era como el agradable aroma del sacrificio animal. Era aceptable. El compromiso de sacrificio era un aroma suave o placentero para Dios. Así era y así es con respecto a la dádiva de sacrificio. El compromiso del don es aceptable para Dios tal como el agradable aroma de un sacrificio animal.

       “Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios” (Fil. 4:18).

       “Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios” (He. 13:16).

       “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 P. 2:5).

       Comentario de Hebreos 13:16 ▬1. El creyente debe ofrecer el sacrificio de alabanza a Dios constantemente (v. l5). Pero note cómo: Mediante Cristo. Dios merece alabanza, pero Dios no acepta nada, ni siquiera la alabanza, a menos que se ofrezca mediante Cristo. Una persona no puede acercarse a Dios mediante algún otro sacrificio, persona o religión, ni siquiera para alabarlo, no si la persona quiere que su ofrenda sea aceptada por Dios. Dios no acepta alabanza por ningún otro medio que no sea por medio del Señor Jesucristo mismo.

       “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6).

       “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Ti. 2:5).

       “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas” (He. 8:6).

       “y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle” (He. 9:5).

       “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (He. 9:24).

       “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Jn. 2:1).

       “Ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo” (Sal. 107:22).

        “Te ofreceré sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre de Jehová” (Sal. 116:17).

    ▬ 2. El creyente debe hacer bien y dar a modo de sacrificio (v. 16). Oliver Greene tiene un comentario excelente sobre este punto que merece nuestra atención.

       “Notarán que hay tres sacrificios que agradan a Dios, y no debemos dejar de ofrecer estos sacrificios constantemente: Primero, confesar su nombre; segundo, llevar una vida santa, haciendo bien; tercero, darles a aquellos que lo necesitan, compartiendo nuestras bendiciones con aquellos menos afortunados. Es un hipócrita quien alabe a Dios con palabras y no lleve una vida santa, una vida de fe, compartiendo las bendiciones con otros. Una persona así puede dar un espectáculo convincente, pero Dios mira al corazón.

    “Hay tantas cosas que podemos compartir con otros, puede que solo sea una palabra dulce o una sonrisa de corazón con amor y comprensión, puede ser un vaso de agua dado en el nombre de Jesús. Puede ser un regalo, grande o pequeño, si podemos ayudan con las necesidades básicas de la vida, alimento o un par de zapatos para un niño necesitado. Hay tantas maneras en las que podemos compartir nuestras bendiciones con aquellos que son menos afortunados. La mayoría de nosotros no necesitamos esperar hasta que encontrar a alguien menos afortunado que nosotros. Es tan fácil pasar por alto oportunidades para servir, honrar y alabar a Dios ayudando a otros.

       “Dios está bien complacido con estas ofrendas y sacrificios, ya sea con acciones o con palabras, si lo que hacemos lo hacemos en el nombre de Jesús y para la gloria de Dios; y traerá recompensas al final del viaje de la vida”

       “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5:16).

       “Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos” (1 Ti. 6:18).

       “presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad” (Tit. 2:7).

       “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras” (He. 10:24).

       “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” (Stg. 2:17-18).

       “manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras” (1 P. 2:12).

       “Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela” (Sal. 34:14).

       “Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad” (Sal. 37:3).

       “Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos” (Lc. 6:35).

       “Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios” (He. 13:16).

       “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Stg. 4:17).

       “Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mt- 9:37-38).

       “¿No decís vosotros Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega” (Jn. 4:35-36).

    3er Título: Cristo, la ofrenda perfecta ante Dios para expiar nuestros pecados. Versículo 31. Los ofreceréis, además del holocausto continuo con sus ofrendas, y sus libaciones; serán sin defecto. (Léase: Hebreos 7:25. por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. ▬ 1ª de Juan 2:1 y 2. Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.).

       Comentario de Hebreos 7:25 (7:25) Jesucristo, Sumo sacerdote ▬ Salvación: Jesucristo es el Sumo sacerdote con un poder perfecto. Este es uno de los grandes versículos de las Escrituras. Note el poder de lo que se está proclamando:

    “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (v. 25).

       Se dicen cuatro cosas significativas acerca de Jesucristo:

    ▬ 1. Jesucristo vive para siempre en la presencia de Dios. Note se proclama esta verdad gloriosa una y otra vez en este solo capítulo.

    => Él tiene una “vida eterna” (v. 16).

    => Él “continúa para siempre” (v. 24).

    => El “tiene un sacerdocio invariable” (v. 24).

    => Él “siempre vive”, vive para siempre y para la eternidad (v. 25).

    => Él se “consagra para siempre” (v. 28).

    ▬ 2. Jesucristo vive para interceder por el hombre. Esta es la función de Jesucristo como Sumo sacerdote ante Dios. Pero note: No significa lo que tan a menudo se refleja, que Jesucristo tiene que rogarle y suplicarle a Dios con sus brazos extendidos para que reciba al hombre. Dios Padre ama al hombre con un amor perfecto, lo que quiere decir que Dios salvará al hombre. Pero Dios también es justo, perfectamente recto y justo. Por lo tanto, Dios tiene que juzgar y castigar el pecado de la misma manera en la que tiene que salvar al hombre. ¿Cómo Dios pudo hacer las dos cosas? Solo había una manera:

    => Dios tuvo que enviar a su propio Hijo a la tierra a morir por el hombre. Dios tuvo que dar a su propio Hijo para que soportara la culpa y el castigo del pecado por el hombre. Dios tuvo que enviar a su propio Hijo a soportar la justicia y el juicio de Dios contra el pecado.

       Por lo tanto, en Jesucristo vemos tanto el amor perfecto como la justicia de Dios. Vemos el amor de Dios ya que estuvo dispuesto y determinado a enviar a su Hijo a morir por el hombre. Y vemos la justicia de Dios ya que Él estuvo dispuesto a lanzar la ira de su justicia contra su propio Hijo cuando Dios asumió todos los pecados de los hombres.

       Sucede lo siguiente: Jesucristo ha vivido en la tierra como el Dios perfecto-Hombre. Por ende, Él es para siempre ante Dios el Representante del hombre y el intercesor del hombre. Este es su propósito de vivir ante Dios: para interceder por el hombre, para ofrecer su propio sacrificio por los pecados en nombre del hombre.

    ▬ 3. Jesucristo puede salvar a todas las personas al máximo. ¿Qué quiere decir ser salvo al máximo (panteles)? Significa ser salvo “completamente, perfectamente, finalmente y por toda la eternidad” (Nuevo Testamento Ampliado). Quiere decir que Jesucristo nos presenta ante Dios como perfectos. Él nos presenta en su justicia como perfeccionados para siempre. Por lo tanto, en Cristo, porque Él intercede por nosotros y porque Él es ante Dios el sacrificio eterno y perfecto por nuestros pecados, ganamos la aceptación de Dios. Pero quiere decir mucho más. A forma de subíndice, cuando Jesucristo nos salva al máximo quiere decir…

    • que nos salva del pecado, la muerte y la condenación (Jn. 5:24; Ro. 8:34).
    • que nos salva para vivir con Dios eternamente (Jn. 3:16; Ro. 8:39).
    • que nos salva para ser ciudadanos del cielo nuevo y la tierra nueva (2 P. 3:10-13; Ap. 21:ls).
    • que nos salva para gobernar y reinar sobre el universo conjuntamente con ÉL para toda la eternidad (Lc. 12:42-44; 22:28-29; 1 Co. 6:2-3).

    ▬ 4. Jesucristo salva solo a aquellos que vienen a Dios por medio de Él. Nota: Debemos venir a Dios. No debemos maldecir a Dios, negar a Dios, descuidar a Dios, ignorar a Dios, rebelarnos contra Dios, ni rechazar a Dios. Debemos venir a Dios, pero debemos venir a Dios por medio de Jesucristo. Solo Jesucristo puede interceder por el hombre. Solo el Hijo de Dios mismo está ante Dios como Sumo sacerdote eterno y perfecto. Solo Él puede salvar al hombre al máximo. Por lo tanto, una persona debe venir a Dios a través de Él y solo de Él.

       “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (Ro. 8:34).

       “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Ti. 2:5).

       “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (He. 7:25).

       “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas” (He. 8:6).

       “Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna… Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (He. 9:15, 24).

       “a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel” (He. 12:24).

       “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Jn. 2:1).

       Comentario de (1 Jn. 2:2) Propiciación (hilasmos): sacrificarse para apaciguar; para satisfacer; para cubrir; para pagar la pena. Es una palabra sacrificial. En el Antiguo Testamento cuando un hombre pecaba o algo salía mal, le llevaba un sacrificio a Dios. La idea era que el sacrificio apaciguara, pacificara y satisficiera a Dios. Él confiaba en que Dios le prodigara su gracia y colocara el castigo por su pecado sobre el animal. Cuando las cosas van mal, el hombre siempre hace ayuno y oración y ofrece servicio con vigor renovado, o bien se compromete a dejar algunos placeres o posesiones significativos. Existe un sentimiento de que este tipo de negación o sacrificio renovado apacigua o satisface a Dios.

       Es verdad que Dios le dijo a Israel que ofreciera sacrificios. Pero Él lo hizo por una razón: enseñar a Israel, y a través de ellos al mundo, que la respuesta no descansa en el sacrificio animal o humano. Un sacrificio humano no puede causar una relación correcta con Dios. El problema del hombre es demasiado profundo para el sacrificio humano; su contaminación es demasiado severa; su enfermedad demasiado terrible; su infección es mortal. La parafernalia del sacrificio terrenal nunca puede arreglar las cosas con Dios.

       La razón se establece sencillamente. El pecado del hombre lo ha alejado de Dios, ha vulnerado su relación con Dios, lo puso a Dios fuera del alcance de la mano. El hombre siente esto instintivamente. Así, cuando el hombre obtiene satisfacción de su sacrificio, a menudo regresa a su comportamiento y prácticas anteriores.

       Lo que el hombre necesita es ser desinfectado y cubrir sus pecados. Él necesita saber sin lugar a dudas que Dios lo acepta y está satisfecho con él. Y luego necesita poder para vivir para Dios.

       Esto viene con la propiciación. Es necesario mencionar cuatro cosas sobre la propiciación.

    ▬ 1. Dios es el Único que debe ser apaciguado, satisfecho y propiciado. La Biblia no está hablando de reconciliación. La Biblia nunca dice que Dios tiene que re- conciliarse con el hombre. Dios ya es amigo del hombre; El ama al hombre. Es el hombre quien necesita reconciliarse con Dios. El hombre es el que mantiene la enemistad, quien ignora, niega y rechaza a Dios. Así, Dios es el Único que debe ser apaciguado o propiciado (cp. Lc. 18:13).

       Existe otro pensamiento aquí también. Dios es justo y santo, y su justicia y santidad tienen que ser satisfechas. El solo puede aceptar a la persona que es perfectamente justa y santa. Podría decirse que todo aquello por debajo de la perfección contaminaría la atmósfera circundante de Dios. Y la presencia y la morada de Dios ya no sería la utopía que Dios ha preparado para el creyente y la cual es soñada por el hombre.

    ▬ 2. Jesucristo es la propiciación, la satisfacción de los pecados. Cristo fue completamente justo y santo; por lo tanto, Él fue el hombre perfecto e ideal. Esto significa que su muerte fue el sacrificio ideal y perfecto. Dios pudo satisfacer su justicia contra los pecados cargándoselos a Cristo. El sacrificio perfecto de Jesucristo satisfizo y apaciguó la justicia de Dios completamente (1 Jn. 4:9-10).

    ▬ 3. La propiciación significa cobertura. Cristo cubre nuestros pecados de manera que Dios ya no los vea (Ro. 3:25; He. 2:17; 1 Jn. 2:2).

    ▬ 4. La propiciación encuentra su lugar en el asiento de la misericordia (el propiciatorio), es decir, sobre la cobertura del arca (He. 9:5). Dios ha dicho que el hombre debía acercarse a El mediante el sacrificio de un animal, por medio del derramamiento de sangre. La cobertura o tapa del arca se rociaba una vez al año con la sangre de un animal perfecto. Esto significaba que la gente ofrecía su vida a Dios en la sangre de la víctima. Dios entonces quedaba apaciguado y satisfecho. (Cp. Lc. 18:13; Ro. 3:25; He. 2:17; 1 Jn. 2:2; 4:10.)

    Domingo 19 de abril de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 13 DE ABRIL DE 2026. “REVERENCIA Y RESPETO DE DAVID POR LA AUTORIDAD ESCOGIDA POR DIOS”.

    Lección: 2° de Samuel 1:11 al 16. 11. Entonces David, asiendo de sus vestidos, los rasgó; y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él. 12. Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche, por Saúl y por Jonatán su hijo, por el pueblo de Jehová y por la casa de Israel, porque habían caído a filo de espada. 13. Y David dijo a aquel joven que le había traído las nuevas: ¿De dónde eres tú? Y él respondió: Yo soy hijo de un extranjero, amalecita. 14. Y le dijo David: ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová? 15. Entonces llamó David a uno de sus hombres, y le dijo: Ve y mátalo. Y él lo hirió, y murió. 16. Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová. 

       Comentario del contexto Bíblico: Un amalequita trae la noticia a David, 1:1–16. David permaneció por algún tiempo bajo la protección del rey filisteo Aquis, con el cual hizo una alianza para protegerse de Saúl. Aquis en retorno por la alianza dio a David la ciudad de Siglag, y allí permaneció David junto con sus dos esposas Ajinoam y Abigail. Cuando el amalequita trajo la noticia de la muerte de Saúl, David se encontraba en Siglag; la ciudad había sido incursionada e incendiada por un ejército de amalequitas, pero David los per-siguió y los destruyó. Tres días después de su victoria, vino un amalequita que servía en el ejército de Saúl, quien traía su ropa rasgada y su cabeza llena de tierra en señal de dolor y duelo; el ejército israelita había sido derrotado en Gilboa y Saúl y Jonatán habían caído muertos en la batalla.

    El amalequita trajo la noticia a David seguramente para ganar el favor de David, trajo a David la diadema y la argolla de Saúl, y mintió diciendo que él había terminado de dar muerte a Saúl (de acuerdo a 1 Samuel 31:4, Saúl mismo había tomado su propia espada para quitarse la vida). David lamentó mucho la muerte de Saúl, Jonatán y los demás israelitas en el monte de Gilboa. En expresión de su dolor, David y los que le acompañaban se rasgaron sus vestiduras, lloraron y ayunaron hasta el anochecer; fue una expresión genuina de dolor por la muerte de aquellos israelitas. David, aunque estaba en alianza con un rey filisteo por razones de seguridad y protección, no se había vuelto traidor a su propio pueblo.

    David sintió furor contra el amalequita que decía haber terminado con la vida de Saúl; ni David mismo se había atrevido a matar a Saúl; fue de mucha indignación para David el atrevimiento de aquel amalequita. David, quien siempre había demostrado respeto hacia la autoridad de Saúl, mandó la ejecución del amalequita.

    Reverencia y respeto de David por la autoridad escogida por Dios: La reverencia de David por la autoridad divina se demostró al negarse a matar a Saúl, a pesar de tener la oportunidad y ser perseguido injustamente. David respetó a Saúl como el «ungido de Jehová», confiando el juicio a Dios en lugar de tomar venganza personal, evidenciando un corazón conforme al de Dios.. Esta conducta posicionó a David como un líder humilde que valoraba el propósito divino por encima de sus propios intereses.

    La reverencia bíblica. es un profundo respeto, asombro y amor hacia Dios, motivado por su santidad y poder, que se manifiesta tanto en la actitud interior como en el comportamiento externo. No es terror, sino un temor reverencial que reconoce la grandeza divina y lleva a la obediencia, adoración y honra

    Pensamiento: Algunos se preguntan cómo pudo haber hecho esto David sin ser detectados. Saúl pudo haber dejado aparte su manto en alguna parte de la cueva, y haber hecho sus necesidades en otro lado, y así David no tuvo que ponerse justo al lado de Saúl para cortar la orilla de su manto. O, también puede ser que había suficiente ruido y conmoción de los miles de hombres fuera de la cueva junto con sus caballos que David simplemente era indetectable.

    David decidió perdonar la vida de Saúl porque sabía que la promesa de Dios decía: “Tú heredarás el trono de Israel”. Sabía que Saúl se interponía con esa promesa. Pero también sabía que sería desobediencia de su parte matar a Saúl, porque Dios puso a Saúl en una posición de autoridad y era el trabajo de Dios encargarse de Saúl no de David. David quería que se cumpliera la promesa, pero se negoció a tratar de cumplirla a través de su propia desobediencia.

     Algunas veces cuando tenemos una promesa de Dios creemos que estamos justificados al pecar persiguiendo esa promesa. Esto siempre está mal. Dios cumplirá sus promesas, pero lo hará a su manera, y lo hará con justicia. Más bien tenemos que ser como Abraham, quien obedeció a Dios incluso cuando parecía ser a expensas de la promesa de Dios, estando dispuesto a sacrificar al hijo de la promesa (Génesis 22). Aún más, necesitamos ser como Jesús, que no tomó la oferta de Satanás “ganarse al mundo” a expensas de la obediencia (Lucas 4:5-8).

    En todo esto, vemos que David supo no sólo cómo esperar en Jehová, sino también cómo esperar por Jehová. “Nosotros esperamos en el Señor en oración y súplica, esperando la indicación de su voluntad; nosotros esperamos por el Señor en paciencia y sumisión, buscando la intervención de su mano”. (Meyer) David estaba decidido a que cuando se sentara en el trono de Israel no sería porque sacó a Saúl del camino sino porque Dios sacó a Saúl del camino. Él quería las huellas de Dios en ese trabajo, no las suyas, y quería la conciencia limpia que viene de saber que fue obra de Dios.

     También vemos que el corazón de David no almacenó amargura ni ira hacia Saúl. Incluso cuando Saúl hizo la vida de David totalmente miserable, David siguió llevándolo a Jehová, y recibió la limpieza del daño y de la amargura que Jehová puede dar. Si David hubiera guardado amargura o ira hacia Saúl probablemente no hubiera podido resistir la tentación de matarlo cuando parecía ser una oportunidad “libre de riesgos”.

    Referencias Bíblicas: 1ª de Samuel 24:7 al 7. «Entonces los hombres de David le dijeron: He aquí el día de que te dijo Jehová: He aquí que entrego a tu enemigo en tu mano, y harás con él como te pareciere. Y se levantó David, y calladamente cortó la orilla del manto de Saúl. Después de esto se turbó el corazón de David, porque había cortado la orilla del manto de Saúl. Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová. Así reprimió David a sus hombres con palabras, y no les permitió que se levantasen contra Saúl. Y Saúl, saliendo de la cueva, siguió su camino.»

       Proverbios 1:7. «El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.»

       Levítico 19:30. «Mis días de reposo guardaréis, y mi santuario tendréis en reverencia. Yo Jehová»

       Hebreos 12:28-29. «Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.»

    1er Título: Profundo dolor por la muerte del ungido de Jehová. Versículos 11 y 12. Entonces David, asiendo de sus vestidos, los rasgó; y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él. Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche, por Saúl y por Jonatán su hijo, por el pueblo de Jehová y por la casa de Israel, porque habían caído a filo de espada.  (Léase: Deuteronomio 34:7 y 8. Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor. Y lloraron los hijos de Israel a Moisés en los campos de Moab treinta días; y así se cumplieron los días del lloro y del luto de Moisés.  ▬ Los Hechos 8:2. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él.).

       Profundo dolor por la muerte del ungido de Jehová. El profundo dolor de David por la muerte de Saúl y Jonatán (2 Samuel 1:11-27) refleja respeto absoluto por la autoridad divina, a pesar de sus conflictos personales. David rasgó sus vestiduras, ayunó y ordenó la ejecución del amalecita que afirmó haber matado al «ungido de Jehová», honrando su posición como elegido de Dios.

    Duelo Genuino: David no se alegró de la muerte de su perseguidor; en su lugar, compuso una elegía («Cántico del arco») lamentando la caída de los líderes de Israel.

    Respeto al Ungido: La reacción de David subraya que Saúl, aunque desobediente, seguía siendo el rey designado por Dios. David se negó a levantar la mano contra él en vida y lo honró tras su muerte.

    Lección de Liderazgo: Este relato muestra que el verdadero liderazgo espiritual se manifiesta en el respeto por la autoridad establecida y la confianza en los tiempos divinos, no en el resentimiento.

       Referencias bíblicas: Apocalipsis 21:3-4. «Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.»

       Genesis 23:2. «Y murió Sara en Quiriat-arba, que es Hebrón, en la tierra de Canaán; y vino Abraham a hacer duelo por Sara, y a llorarla»

       Levítico 10.6. «Entonces Moisés dijo a Aarón, y a Eleazar e Itamar sus hijos: No descubráis vuestras cabezas, ni rasguéis vuestros vestidos en señal de duelo, para que no muráis, ni se levante la ira sobre toda la congregación; pero vuestros hermanos, toda la casa de Israel, sí lamentarán por el incendio que Jehová ha hecho.»

       Salmo 116:15. «Estimada es a los ojos de Jehová. La muerte de sus santos.»

    2° Título: Falta de temor: levantar la mano contra el siervo de Dios. Versículos 13 y 14. Y David dijo a aquel joven que le había traído las nuevas: ¿De dónde eres tú? Y él respondió: Yo soy hijo de un extranjero, amalecita. Y le dijo David: ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová? (Léase: 2ª a Timoteo 4:14 y 15. Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor les pague conforme a sus hechos. Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras. ▬ 1ª de Samuel 26:8 y 9. Entonces dijo Abisai a David: Hoy ha entregado Dios a tu enemigo en tu mano; ahora, pues, déjame que le hiera con la lanza, y lo enclavaré en la tierra de un golpe, y no le daré segundo golpe. Y David respondió a Abisai: No le mates; porque ¿quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová, y será inocente?).

       Falta de temor: La falta de temor de Dios se manifiesta al atacar o difamar a líderes espirituales (ungidos como siervos de Dios), un principio basado en el respeto a la soberanía divina, no a la perfección humana. David ejemplificó esto al rehusar matar a Saúl, reconociendo que dañar al ungido es ofensivo para Dios. Levantar la mano contra ellos es ignorar la autoridad divina.

      La historia bíblica subraya que la integridad del siervo no radica en ser intocable, sino en el temor de quien reconoce la autoridad de Dios sobre el liderazgo.

       Nota: El verdadero Ungido de Dios

       El Antiguo Testamento registra que el acto de ungir a un nuevo rey estaba compuesto por dos elementos: el aceite de la santa unción, que era derramado sobre el nuevo rey, y la llegada del Espíritu Santo a su vida, por lo general acompañada de alguna manifestación sobrenatural como en el caso de Saúl (1 S 10:9-13).

       No obstante, en el Nuevo Testamento, «El ungido» es el título exclusivo para nuestro Salvador Jesús, pues se le llama Cristo, «ungido» en griego, y sobre Él hablaron los autores del Antiguo Testamento, quienes lo llamaron Mesías, «ungido» en hebreo (p. ej., Sal 2:1 ss; Lm 4:20). Jesús es el Rey elegido por Dios y lleno del Espíritu Santo.

       Además, todo el que cree en el mensaje del evangelio también ha sido ungido, en Cristo, por el Espíritu (p. ej., 1 Jn 2:20, 27). Su presencia en nosotros hizo que experimentemos los beneficios de la salvación. Por la Palabra sabemos que Su unción o presencia en nuestras vidas es suficiente, permanente y no necesitamos pedir una doble unción (Jn 14:16).

       Es por esto que la expresión «ungido de Dios» nunca se usa en la Biblia para referirse al pastor de una iglesia local. Más bien, se habla del pastor como siervo de todos, no como señor de todos, lo que hace una gran diferencia (cp. 1 P 5:1-4). Después de todo, el Señor puso a los líderes de la iglesia para su edificación.

       Gracias al mensaje del evangelio, todos los creyentes somos ungidos por el Espíritu, pero Jesús mantiene la supremacía del título de Ungido de Dios

       De hecho, los pastores pueden ser probados y disciplinados también (1 Ti 5:19-20). Al mismo tiempo, la Biblia nos llama a honrar a nuestros pastores, amarlos, apoyarlos y seguir su ejemplo después de considerar el resultado de su conducta (Heb 13:7-25). Es por eso que un verdadero siervo de Dios debe evitar usar la frase «no toques al ungido de Dios» para eludir a un pastor de su responsabilidad de rendir cuentas a la iglesia y de caminar con transparencia.

       Palabras finales

       Cuando hay hermanos que se encuentran en conflictos por un líder que es señalado, como en el ejemplo al inicio de este artículo, mi anhelo es que las partes involucradas encuentren una solución que honre a Dios y los bendiga. No digo que los satisfaga, pues en estos casos es difícil que todos queden satisfechos debido al pecado que influencia el corazón, incluso el de los creyentes. Sin embargo, lo que debe primar al buscar soluciones es la honra al Dueño de la obra y la unidad de Su iglesia.

      Por eso no pretendo dar consejos concretos sobre lo que deberíamos hacer con un líder señalado de pecado. Cada misión, denominación o asociación de iglesias tiene reglamentos y protocolos sobre cómo proceder en cada caso particular. Habrá momentos en los que se puede proceder bíblicamente frente al pecado de un pastor y habrá casos cuando lo mejor es dejar la iglesia. Además, es importante que recuerdes que necesitas amar a la iglesia más que a su salud, siempre y cuando estés convencido de que estás en una iglesia sana que por ahora está pasando por una crisis, pero que puede superarla.

       Recuerda esto: gracias al mensaje del evangelio, todos los creyentes somos ungidos por el Espíritu, pero Jesús mantiene la supremacía del título «el Ungido de Dios». Nadie en la creación debería atreverse a usar este título para demandar una autoridad sobre el pueblo de Dios que solo le pertenece al Mesías Rey.

    3er Título: Justicia divina alcanzo al que actúa con irreverencia. Versículos 15 y 16. Entonces llamó David a uno de sus hombres, y le dijo: Ve y mátalo. Y él lo hirió, y murió. Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová. (Léase: Deuteronomio 17:12. Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu Dios, o al juez, el tal morirá; y quitarás el mal de en medio de Israel. ▬ Números 15:30. Mas la persona que hiciere algo con soberbia, así el natural como el extranjero, ultraja a Jehová; esa persona será cortada de en medio de su pueblo.).

       Justicia divina alcanzo al que actúa con irreverencia. La justicia divina alcanza a quienes actúan con irreverencia, ya que la Biblia enseña que Dios es justo, santo y no tolera el pecado, advirtiendo que la falta de respeto hacia lo sagrado trae consecuencias severas. Aunque Dios es misericordioso, la irreverencia endurece el corazón, haciendo inevitables las consecuencias de sus acciones.

       La justicia divina es un concepto teológico que representa la equidad, rectitud y autoridad moral de Dios al gobernar el universo, recompensando el bien y castigando el mal, a menudo más allá de la comprensión humana. Se considera perfecta, imparcial y superior a la justicia humana, actuando a menudo como retribución final o karma.

       La justicia divina también es defendida en teología, pero a veces cuestionada ante la presencia de sufrimiento en el mundo. En muchas tradiciones, busca el bienestar de la víctima más que simplemente el castigo del victimario.

       Referencia Bíblica: 1ª de Samuel 6:19 al 21. «Entonces Dios hizo morir a los hombres de Bet-semes, porque habían mirado dentro del arca de Jehová; hizo morir del pueblo a cincuenta mil setenta hombres. Y lloró el pueblo, porque Jehová lo había herido con tan gran mortandad. Y dijeron los de Bet-semes: ¿Quién podrá estar delante de Jehová el Dios santo? ¿A quién subirá desde nosotros? Y enviaron mensajeros a los habitantes de Quiriat-jearim, diciendo: Los filisteos han devuelto el arca de Jehová; descended, pues, y llevadla a vosotros.»

       Santiago 3:18. «Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.»

       Apocalipsis 18:20. «Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos, apóstoles y profetas; porque Dios os ha hecho justicia en ella.»

        La irreverencia en la Biblia: es la falta de respeto, veneración o temor reverente hacia Dios, su santidad, su palabra o las cosas sagradas. Se manifiesta en la conducta impía, el desprecio por los mandatos divinos, la adoración falsa y la familiaridad excesiva que ignora la majestad de Dios.

        Romanos 1:21. «Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.»

       Hebreos 10.29. «¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?»

    Lunes 13 de abril de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 12 DE ABRIL DE 2026. “FIESTAS SOLEMNES QUE RECUERDAN AL PUEBLO DE DIOS LA LIBERACIÓN DE LA ESCLAVITUD”.

       LECCIÓN: Números 28:16 al 25. «16. Pero en el mes primero, a los catorce días del mes, será la pascua de Jehová. 17. Y a los quince días de este mes, la fiesta solemne; por siete días se comerán panes sin levadura. 18. El primer día será santa convocación; ninguna obra de siervos haréis. 19. Y ofreceréis como ofrenda encendida en holocausto a Jehová, dos becerros de la vacada, y un carnero, y siete corderos de un año; serán sin defecto. 20. Y su ofrenda de harina amasada con aceite: tres décimas con cada becerro, y dos décimas con cada carnero; 21. y con cada uno de los siete corderos ofreceréis una décima. 22. Y un macho cabrío por expiación, para reconciliaros. 23. Esto ofreceréis además del holocausto de la mañana, que es el holocausto continuo. 24. Conforme a esto ofreceréis cada uno de los siete días, vianda y ofrenda encendida en olor grato a Jehová; se ofrecerá además del holocausto continuo, con su libación. 25. Y el séptimo día tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis.» 

    Liberación: La Biblia enseña que la gratitud por la liberación del pecado nace del perdón recibido a través de la sangre de Jesucristo. Al ser liberados de la esclavitud del pecado, los creyentes pasan a servir a la justicia, recibiendo santificación y vida eterna como regalo de Dios, transformando la vida en un acto de gratitud.

    ref. Biblica: Romanos 6: 17-18. «Pero gracias a Dios, que, aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.»

    Efesios 1:7. «en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia»

       Comentario del contexto bíblico: Dios obra poderosamente por nosotros con amor: Después de que el calendario resuma las ofrendas que se deben presentar cada día, semana y mes, sigue con una descripción de las grandes fiestas anuales del pueblo de Israel, comenzando con la Pascua (28:16–25). Esta celebración recuerda la liberación de la comunidad de sus esclavizadores egipcios. Durante 400 años, anhelaron la libertad, pero la esperanza de salvación era sólo un sueño.

       Dios planeó que su pueblo conmemorara cada año los acontecimientos de su espectacular salvación, recordando deliberadamente la noche en la que salieron. La Pascua anual se convirtió en un recordatorio de la salvación pasada y en un símbolo de la liberación perpetua. A lo largo de su historia, Israel siguió siendo una minoría vulnerable, amenazada por naciones con un poder militar mucho mayor. Egipcios, madianitas, filisteos, asirios, babilonios, persas, griegos, romanos…, la sombría lista de opresores sucesivos se extiende a lo largo de los siglos.

        La Pascua no sólo declaraba el poder de Dios, sino también su justicia. Durante cuatro siglos, el pueblo israelita había sido maltratado cruelmente por los egipcios, pero este festival anual anunciaba que el Señor rescata a las minorías y a los oprimidos de cada generación. A lo largo de la historia, el acontecimiento del éxodo ha sido poderoso para las personas más allá del sufrimiento de Israel bajo un régimen opresor. En muchas partes del mundo, hay personas que se encuentran cautivas o privadas de libertad. La Pascua era un recordatorio anual de que Dios actúa con justicia con los oprimidos. Los evangélicos reconocen la necesidad de mantener estos temas en la agenda constantemente. Una de las veintiuna afirmaciones del Manifiesto de Manila, que se creó, en 1989, en el Congreso Internacional de Evangelización Mundial (“Lausana II”), declara: “Afirmamos que la proclamación del reino de Dios de paz y justicia exige la denuncia de toda injusticia y opresión, tanto personal como estructural; no nos alejaremos de este testimonio profético”.

       ▬ 2. La Pascua era la primera de las fiestas anuales que los hijos de Israel debían guardar. Todo el calendario religioso se basaba en la liberación de Egipto. Cada primavera, tan pronto como hubiera pasado la luna llena después del equinoccio de primavera, el pueblo, mediante la fiesta de la Pascua, debía recordar el momento en el que el Señor los había liberado misericordiosamente de la esclavitud en Egipto. Todos iban a participar, comiendo pan sin levadura, asistiendo a la asamblea solemne y dejando de trabajar el primero o el último día de la fiesta. Los rituales y los sacrificios de la Pascua se debían realizar aparte de los sacrificios regulares diarios. Los sacrificios de la Pascua también debían ser adicionales a los preparativos y a la celebración que se hacía en cada hogar.

       Los sacrificios prescritos debían ser en nombre de toda la nación y así iban a conmemorar la protección de los primogénitos de la muerte, la liberación de Egipto y el nacimiento de la nación.

       De manera similar, en el Nuevo Testamento nos concentramos durante la estación de la primavera en la fiesta de la Pascua de Resurrección. Como nuestro Salvador se ha levantado como vencedor sobre el pecado, Satanás y la muerte, podemos celebrar nuestra liberación de estos tres malignos. Las fiestas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, como una celebración de liberación de la muerte, tienen algunos conceptos paralelos, aunque los rituales no son idénticos.

       TEXTO: «“Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel”» (Isaías 12:6)

        Comentario del texto: Agradecimiento por la liberación divina, 12:1-6: El cap. 12 constituye un salmo, y viene a manera de epílogo de la primera parte del libro de Isaías, a la cual nosotros hemos subdivido en dos a la altura del cap. 6 (ver Introducción.)

       La ubicación de este salmo, después de una profecía del retorno a Sion desde todas las naciones y que Babilonia esté incluida (ver nota RVA para “Sinar” en 11:11), hace suponer a algunos investigadores que este salmo no fuera de Isaías ni de su época, sino del editor del libro en una época posterior al retorno a Sion. Esto no despoja de hecho la paternidad a Isaías, porque él también ha proferido exclamaciones de grande alegría por la restauración futura del remanente. Por ejemplo, las palabras de 10:21–23 casi constituyen un salmo, y en la primera parte del presente salmo resalta la palabra favorita de Isaías: Yeshuáh, salvación (v. 2), y en la segunda aparece el nombre de su Dios como el Santo de Israel (v. 6). Por otro lado, como este salmo no alude claramente a un retorno a Sion, sino a la “salvación” o liberación llevada a cabo por Jehovah, podría ser posterior a la invasión de Senaquerib y la liberación de Jerusalén de manera milagrosa. En realidad, el salmo tiene todas las características del estilo de Isaías.

    Verdades prácticas… Liberación, un vocablo tan usado en nuestro tiempo, pero también usado de acuerdo a las circunstancias, por su uso e interpretación con un significado muy peculiar.

    El poema de Isaías 12 es impresionante, magistralmente realizado y de gran contenido espiritual.

    En nuestro tiempo se habla de «liberación» femenina, económica, política, social, sexual y hasta de liberación teológica. Es cierto que vivimos en una época cuando multitudes, que anteriormente habían vivido con las cadenas de opresión, están buscando la manera de experimentar la libertad.

    Seguramente vamos a ver progreso en cada una de estas esferas en los años venideros.

    Para los creyentes en Jehovah, «liberación» tiene un significado más profundo. La liberación aquí es la liberación del pecado. Obra poderosa que solo Dios, en la persona del Gran Libertador Jesucristo, puede hacer.

    Esta liberación espiritual es la dádiva más grande que el ser humano puede obtener. ¡Yes gratis! Todo lo que uno tiene que hacer es entregarse espiritualmente a Cristo y creer en él. Cristo es el que verdaderamente nos libera de toda cadena que pueda tenernos preso.

       1er Titulo: La Pascua: gran festividad de gratitud que nos recuerda a Cristo, el Cordero inmolado. Versículos 16 y 17. Pero en el mes primero, a los catorce días del mes, será la pascua de Jehová. Y a los quince días de este mes, la fiesta solemne; por siete días se comerán panes sin levadura.  (Léase: Éxodo 12:3 al 6. Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. ▬ Isaías 53:7. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.).

       Comentario de los Versículos 16-22. Se debía ofrecer el mismo número de sacrificios que en la luna nueva en cada uno de los siete días de la fiesta de los panes sin levadura (Mazzoth), del 15 al 21 del mes, mientras que no había ofrenda general de fiesta en el día de la Pascua, o el 14 del mes (Éxodo 12:3-14). Con respecto a la fiesta de Mazzoth, se repite la regla de Éxodo 12:15-20 y Levítico 23:6-8, que en el primer y séptimo día habría un descanso sabático y una reunión santa.

       Comentario de Éxodo 12:3 al 6. (12:3-4) Pascua ▬ Fiestas ▬ Familia: ¿Quién celebraría la fiesta de la Pascua?

    » 1. Toda la congregación de Israel. Fíjese que a Israel se le llamaba una “congregación” (edah). Esta es la primera vez que este término se utiliza en las Escrituras. E1 término se usa más de cien veces para referirse al pueblo de Dios que se congregaba ya fuera para adorar al SEÑOR o para escuchar la palabra del SEÑOR.

       Observe el siguiente hecho también: Existe además otra palabra hebrea que significa congregación (qahal). Esta palabra se usa a menudo en Deuteronomio, así como en los libros proféticos y se dice que significa lo mismo que la palabra griega que aparece en el Nuevo Testamento que se refiere a asamblea o iglesia (ekklesia). Obviamente, cuando

    Dios contempló a Israel, Él vio a las personas que realmente creían en Él, a los verdaderos creyentes diseminados por toda la nación, y los llamó su congregación de personas.

    » 2. Cada familia, cada casa, celebraría la fiesta de la Pascua. Cada casa debía buscar un cordero el décimo día del mes. Observe que la Pascua estaba orientada a la familia. J. Vernon McGee dice lo siguiente

       “Cuando Israel entró a Egipto, fue como una familia. Cuando salieron de Egipto, fue como una nación. El aspecto interesante es que Dios pone aquí el énfasis en la familia porque esta constituye el elemento fundamental a partir del cual se creó la nación…Un viejo cliché dice: ‘Ninguna nación es más fuerte que las familias de esa nación ‘.

       «Los israelitas se han convertido en una nación y Dios los librará, pero lo hará por familias y por los individuos de la familia. Debía haber un cordero en todas las casas”.

    » 3. Las familias pequeñas compartirían el cordero con los vecinos (v. 4). J. Vernon McGee tiene una explicación excelente de este aspecto en particular:

       “Este versículo no dice nada en particular de que el cordero fuera demasiado pequeño para la familia. Eso no sucedería; el cordero era suficiente. Sin embargo, sí es posible que la familia fuera demasiado pequeña para el cordero. A Dios le interesa cada miembro individual de la familia. Cada familia debía tener un cordero, pero ¿qué sucedía si un hombre y una mujer no tenían hijos o tenían hijos casados que no vivían con ellos? Se suponía entonces que esta pareja se uniera a los vecinos que tenían su misma situación y dividieran el cordero. Cada individuo de cada familia deberá recibir una parte del cordero. La celebración de la fiesta de la Pascua deberá ser un asunto personal y privado. Es la redención para la nación, pero se centra en la familia. Debe ser recibida y aceptada por cada miembro individual de la familia. La Pascua es un asunto de familia.

       «Dios presenta el procedimiento por medio del cual salvará a los individuos. Nadie es salvo porque sea miembro de una nación o una familia… cada miembro de una familia realizó una transacción con el cordero; cada uno de ellos tenía que compartir el cordero… Todos los miembros debían mostrar su fe de esta manera.

       ” …Cada uno [debía] participar y compartir [el cordero] para caer bajo la protección y la redención de la sangre que está afuera en el dintel de la casa”.

       Pensamiento 1. Nunca se podrá insistir lo suficiente en la importancia de la familia centrando la atención en el Cordero de Dios. Los padres deben de ir a la cabeza a la hora de atraer a los hijos en torno al Cordero de Dios, Cristo mismo. Estas han sido las instrucciones de Dios desde el comienzo mismo de la historia de la humanidad.

       “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos” (Dt. 4:9).

       “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Dt. 6:6-7).

       (12:5) Cordero ▬ Pascua: ¿Qué cualidades debía tener el cordero de la Pascua? Dios estableció cualidades muy específicas que debía tener el cordero escogido como cordero de la Pascua (v. 5). El cordero:

    • Debía tener un año, es decir, en la flor de la vida.
    • Debía ser sin imperfecciones ni defectos, es decir, perfecto.
    • Debía ser o una oveja o una cabra.

       El cordero debía ser como se indica: De un año, en la flor de la vida y sin imperfecciones ni defectos de ningún tipo. Esta fue la ley establecida por Dios en las Escrituras. Lo que se planteaba era lo siguiente: Dios es perfecto, perfecto en su santidad y su justicia. Por lo tanto, cualquier cosa que se ofrezca a Dios, debe ser perfecto para que le resulte acepto ante Él.

       Pero fíjese en el problema con las ofrendas presentadas por los israelitas. El mismo problema existe con las ofrendas y sacrificios que nosotros le ofrecemos a Dios.

    “…ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto” (He. 9:9).

       Toda persona honrada e inteligente sabe que no podemos ser perfectos, no completamente perfectos. ¿Cómo podemos entonces ser aceptos ante Dios? A través de la fe en el Cordero perfecto de Dios, el Hijo de Dios mismo, el Señor Jesucristo. Dios acepta y considera nuestra fe en su Hijo como perfección. No somos perfectos ni nunca lo seremos, pero si creemos, realmente creemos, en el Cordero perfecto de Dios, el Señor Jesucristo, Dios considera nuestra fe como perfección. Él nos justifica, nos considera como si fuéramos sin pecado. Esta es la maravillosa misericordia de Dios.

    => Los antiguos creyentes creían en la promesa de Dios, que la sangre del cordero sin defecto los salvaría. Por tanto, Dios aceptó la fe que tenían los creyentes en su promesa y los consideró aceptos ante Él.

    => el creyente de hoy cree en la promesa del Hijo de Dios, que su sangre nos deja libres de pecado y nos hace aceptos ante Dios. Por tanto, Dios acepta nuestra fe en Cristo y nos considera perfectos y aceptos en Cristo, el Cordero de Dios que elimina los pecados del mundo.

       Pensamiento 1. El cordero de la Pascua era un tipo del Señor Jesucristo.

    1) El sacrificio de la Pascua debía ser un cordero o una cabra joven. El cordero era la imagen del Señor Jesucristo, el Cordero de Dios mismo. fíjese en lo siguiente: Jesucristo no era solo la Simiente prometida y el Salvador que fuera prometido a Abraham y sus descendientes, no era solo la Simiente prometida y el Salvador que debía bajar a salvar el mundo, Jesucristo era el Cordero de Dios mismo, el Cordero de Dios al que se le daría muerte por los pecados del mundo. Jesucristo era el Cordero de Dios simbolizado en el cordero de la Pascua. Esto es exactamente lo que proclaman las Escrituras.

       “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1:29).

       “Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios” (Jn. 1:36).

       “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Ef. 1:7).

       “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 P. 1:18-19).

    2). El cordero de la Pascua debía tener un año, debía estar en la flor de la vida. Jesucristo se ofreció a si mismo en la fortaleza y el vigor de la vida, no de niño ni de anciano.

    3). El cordero de la Pascua no debía tener ni imperfecciones ni defectos. Jesucristo no tenía imperfecciones ni defectos No conocía pecado alguno; Él era el Hijo perfecto de Dios.

       “Y se dispuso con los impíos su sepultura, más con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca” (Is. 53:9).

       “¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?” (Jn. 8:46).

       (12: 6) Cordero ▬ Pascua ▬ Sacrificios – Sistema del sacrificio: Las instrucciones en cuanto al sacrificio del cordero también eran muy específicas (v. 6).

    » 1. El cordero debía ser inmolado, pero inmolado en un momento muy específico: En la noche del día 14 del mes (v. 6).

       Pensamiento 1. Observe dos símbolos definidos.

    » 1) Símbolo 1: El cordero tenía que morir, tenía que ser inmolado. Esto simboliza que Jesucristo tenía que

    morir: Era necesario que Él muriera. ¿Por qué?

    » a) Porque el pecado se castiga con la muerte; nuestra rebelión e insurrección contra Dios se castiga con la muerte.

       “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Ro. 3:23).

       “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro. 6:23).

    » b) Porque solo puede existir una forma de escapar del castigo por el pecado y de la muerte. Alguien. una persona perfecta y libre de pecado que sea acepto ante Dios, tiene que dar un paso adelante y hacer dos cosas por nosotros:

    => Asumir Él el castigo de nuestros pecados.

    => Pagar por nuestros pecados.

       “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Is. 53:5).

       “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (Is. 53:7).

    » c) Porque Dios el Padre predestinó la muerte de su Hijo, predestinó que la forma de salvación y redención sería a través de la sangre derramada en la cruz.

        “Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole” (Hch. 2:22-23).

       “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos” (Gá. 4:4-5).

       Símbolo 2: El cordero tenía que ser inmolado en un momento muy específico. Esto simbolizaba que Jesucristo tenía que bajar a la tierra y morir *en un momento determinado, que su muerte y el momento de su muerte eran fijados por Dios. Dios envió a su Hijo a la tierra en un momento preciso.

       “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos” (Gá. 4:4-5).

       “diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio” (Mr. 1:15).

       2° Título: Ofrendas y sacrificios: figuras de Cristo para salvación. Versículos 18 al 22. El primer día será santa convocación; ninguna obra de siervos haréis. Y ofreceréis como ofrenda encendida en holocausto a Jehová, dos becerros de la vacada, y un carnero, y siete corderos de un año; serán sin defecto. Y su ofrenda de harina amasada con aceite: tres décimas con cada becerro, y dos décimas con cada carnero; y con cada uno de los siete corderos ofreceréis una décima. Y un macho cabrío por expiación, para reconciliaros. (Léase: Isaías 53:5. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. ▬ Los Hechos 4:12. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.).

       Comentario de Los Hechos 4:12. (4:12) Jesucristo, La Piedra ▬ Salvación: Pedro y Juan proclamaron la salvación. Pedro acababa de declarar la fuente de su poder, el nombre de Jesucristo. Ahora proclama la salvación que es en Jesús. Y para que lo entendieran, usó la declaración de la Escritura profética.

    » 1. Jesucristo es la cabeza, es decir, la piedra que es la cabeza del ángulo del edificio de Dios (cp. Sal 118:22).

    » a. Dios le dio al hombre la Cabeza del ángulo para Su edificio, la vida que Él quiere que fabrique el hombre. Pero el hombre desechó la piedra haciéndola como no buena, inaceptable, sin valor. El hombre rechazó la Piedra Angular de Dios y se fue a buscar su cabeza del ángulo para fabricar su vida a su manera.

    » b. Pero Dios tomó su Piedra, a pesar del rechazo del hombre, y lo hizo la Cabeza del ángulo. Dios exaltó a Jesucristo y lo hizo la cabeza de la vida.

       “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo” (Hch. 4:11).

       “Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: la piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo? ¿El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?” (Mt. 21:42).

       “Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Ef. 2:20).

       “Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él, no será avergonzado” (1 P. 2:6).

    » 2. Solo Jesucristo salva. No hay otra cabeza, ni otro Señor exaltado; por lo tanto, ningún hombre se puede salvar…

    • por otra cabeza o señor.
    • por ningún otro nombre bajo el cielo.

       Ningún maestro es suficientemente capaz, ningún profeta es suficientemente noble, ningún ministro es suficientemente bueno para salvarse a si mismo, mucho menos a otra persona. Así que, no importa qué proclame, no importa la indulgencia y poder del nombre, el hombre se queda lejos, muy lejos de ser la cabeza elegida de Dios. Ningún hombre tiene el nombre con el cual Dios salve a los hombres. Todos los hombres son mortales. Ningún hombre puede hacer a otro hombre inmortal. Así que la Cabeza de Dios, el nombre que Dios usa para salvar a los hombres, debe ser eterno, y solo un hombre es eterno: Jesucristo el Hijo del Hombre.

       “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

       “Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn. 6:68).

       “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hch. 4:12).

    3er Título: Nuestra vida, como salvados, debe estar en permanente adoración a Dios. Versículos 23 al 25. Esto ofreceréis además del holocausto de la mañana, que es el holocausto continuo. Conforme a esto ofreceréis cada uno de los siete días, vianda y ofrenda encendida en olor grato a Jehová; se ofrecerá además del holocausto continuo, con su libación. Y el séptimo día tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis. (Léase: San Juan 4:23 y 24. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. ▬ Hebreos 13:15. Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.).

       Comentario de los Versículos 23-25. Los sacrificios festivos de los siete días debían prepararse “además del holocausto de la mañana, que servía como holocausto continuo”. Esto implica que los sacrificios festivos ordenados debían prepararse y ofrecerse todos los días después del sacrificio de la mañana.

       Comentario de San Juan 4:23 y 24: Adorar: Tercero, los verdaderos adoradores adoran a Dios en espíritu y en verdad. Advierta cuatro puntos.

    » 1. Advierta el cambio en la adoración. “La hora viene, y ahora es”. Cristo cambió la adoración. Antes de Cristo, los hombres adoraban a Dios en lugares especiales, por ejemplo: en templos y ante altares. A partir de Cristo, el lugar y la localidad no significan nada. Cristo ha abierto la puerta a la presencia de Dios desde cualquier lugar del universo.

    » 2. Advierta la naturaleza de la adoración. El hombre debe adorar a Dios en espíritu y en verdad.

    » a. Adorar a Dios en espíritu significa adorar a Dios…

    • con el impulso espiritual y la capacidad del alma, buscando la comunión y el compañerismo más íntimo con Dios.
    • con el centro espiritual de la vida de uno y siendo, confiando y descansando en la aceptación, amor y cuidado de Dios.

    » b. Adorar a Dios en verdad significa…

    • acercarse a Dios de la manera cierta o correcta. Hay solo una manera: mediante su Hijo Jesucristo. (Ver Jn. 4:21; 14:6.)
    • adorar a Dios en forma sincera y verdadera, no llegando con el corazón a medias, con la mente vagando y los ojos cerrados por el sueño.

    » 3. Advierta la razón para adorar. El Padre busca que los hombres lo adoren. Dios desea la adoración, ya que Él creó al hombre para adorarlo. Por lo tanto, Dios busca a hombres que lo adorarán en espíritu y verdad.

        “Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, y aun al impío para el día malo” (Pr. 16:4).

        “Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía he creado, los formé y los hice… Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mino era formado Dios, ni lo será después de mí” (Is. 43:7, 10).

       “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Ro. 8:29).

       “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado” (Ef. 1:4-6).

       “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 P. 2:9; cp. Ro. 15:6; 1 Co. 6:20).

    » 4. Advierta un factor esencial de la adoración: No es el lugar importante en la adoración, sino cómo una persona adora a Dios. Una persona debe adorar a Dios en espíritu y en verdad. hay otro modo. “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.

    Adorar en espíritu significa…

    • desde el impulso espiritual y la profundidad del alma.
    • desde el centro espiritual de la vida y el ser.

    Adorar en verdad significa…

    • como lo indica Dios, es decir, la adoración debe ser en el nombre del Hijo de Dios, Jesucristo.
    • con sinceridad.

       “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Mt. 4:10).

       “Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo” (Lc. 24:52).

       Comentario de Hebreos 13:15 (13:15) Creyentes, deber: El deber de los creyentes. ¿Cómo se puede proteger un creyente de enseñanzas extrañas? ¿Cómo se puede proteger él mismo? ¿Cómo puede estar él absolutamente seguro de que nunca será alejado por doctrinas extrañas? Él debe hacer cuatro cosas.

    » 1. El creyente debe ofrecer el sacrificio de alabanza a Dios constantemente (v. 15). Pero note cómo: Mediante Cristo. Dios merece alabanza, pero Dios no acepta nada, ni siquiera la alabanza, a menos que se ofrezca mediante Cristo. Una persona no puede acercarse a Dios mediante algún otro sacrificio, persona o religión, ni siquiera para alabarlo, no si la persona quiere que su ofrenda sea aceptada por Dios. Dios no acepta alabanza por ningún otro medio que no sea por medio del Señor Jesucristo mismo.

       “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6).

       “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Ti. 2:5).

       “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas” (He. 8:6).

       “y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle” (He. 9:5).

       “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (He. 9:24).

       “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Jn. 2:1).

       “Ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo” (Sal. 107:22).

       “Te ofreceré sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre de Jehová” (Sal. 116:17).

    Domingo 12 de abril de 2026

    Amen, Para La Honra Y Gloria De Dios.