Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
Lunes 20 de octubre de 2025. “EJEMPLAR ACTÍTUD DE RESPETO Y HUMILDAD DE DAVID”.

Lección: 1ª de Samuel 26:22 al 25. Y David respondió y dijo: He aquí la lanza del rey; pase acá uno de los criados y tómela. Y Jehová pagué a cada uno su justicia y su lealtad; pues Jehová te había entregado hoy en mi mano, más yo no quise extender mi mano contra el ungido de Jehová. Y he aquí, como tu vida ha sido estimada preciosa hoy a mis ojos, así sea mi vida a los ojos de Jehová, y me libre de toda aflicción. Y Saúl dijo a David: Bendito eres tú, hijo mío David; sin duda emprenderás tú cosas grandes, y prevalecerás. Entonces David se fue por su camino, y Saúl se volvió a su lugar.

   Comentario del contexto bíblico: David protesta haber sido expulsado sin motivo de su herencia y da su acceso al lugar de adoración. Es como si estuvieran diciéndole a David: “Ve y sirva a otros dioses”. Él había actuado con justicia y lealtad, y la prueba una vez más de esta verdad sería la entrega de Saúl en sus manos (v. 23). Había tratado su vida como algo valioso (v. 24), palabra que la LXX traduce “grande” o “magnificada”. Había manifestado los atributos y las características de Dios, estimando la vida de Saúl como algo de gran valor. Pide no más que Dios le mire a él de igual manera y le proteja.

   Saúl proféticamente anunció que David triunfaría y luego volvió a su lugar. Parece que con esto Saúl se da por vencido porque nunca vuelve a perseguir a David. Nos recuerda de un misionero llamado Gobat que recibió la invitación de un jefe druso para que le visitara en las montañas del Líbano. Aceptó el misionero, pero antes de poder ir, se enfermó. En una segunda ocasión surgió otro inconveniente y a la tercera vez se espantó su guía cuando una hiena se le cruzó en el camino. Al fin [PAG 168] se enteró Gobat que el jefe realmente quería asesinarlo. Pero al ver que algo invisible le había protegido en cada caso, exclamó: “Este misionero tiene que ser siervo de Dios. Envié mensajero tras mensajero para poderle asechar en el camino, pero siempre ha sido imposible que llegara.” Así fue con David, puesto que Dios siempre le libraba de todas sus aflicciones. Lea el Salmo 64 y medite la frase: “Mas Dios” en este contexto. Vea también Romanos 5:8; 1 Corintios 3:7 y 10:13. Consulte el Salmo 124 y medite: “Si no hubiera sido por Jehovah.”

   Comentario de tema: Una actitud ejemplar de respeto y humildad se manifiesta en la capacidad de reconocer las propias fortalezas y debilidades, valorar a los demás sin comparaciones ni prejuicios, y escuchar activamente sus puntos de vista. Implica tratar a todos con cortesía, admitir errores y estar abierto al aprendizaje continuo, evitando la soberbia y la arrogancia.

Ejemplos de respeto y humildad en la práctica

  • Escuchar activamente:

Prestar atención cuando alguien habla y esperar el turno para expresarse, usando un tono de voz adecuado y evitando gritar.

  • Aceptar diferencias:

Respetar las opiniones, decisiones y estilos de vida de los demás, incluso cuando no se está de acuerdo, y no esperar que cambien para ser aceptados.

  • Reconocer errores:

Admitir las equivocaciones de forma clara y pedir perdón cuando sea necesario, mostrando arrepentimiento y disposición para enmendar la situación.

  • Valorar a los demás:

Reconocer el esfuerzo y los logros de otras personas, sin necesidad de compararse ni de sentirse superior.

  • Ser consciente de las propias limitaciones:

Entender que siempre hay algo nuevo que aprender y que se puede mejorar, y estar dispuesto a recibir consejos y críticas constructivas.

  • Mostrar empatía:

Esforzarse por comprender la perspectiva de otras personas y ponerse en su lugar.

  • Actuar con sencillez:

Mantener una actitud de servicio y cooperación, sin buscar protagonismo ni menospreciar a los demás.

  • Respetar a todos por igual:

Tratar con el mismo respeto a las personas, sin importar su condición, experiencia o posición social.

   Jesucristo, el rey David y Moisés son algunos de los principales ejemplos de humildad en la Biblia. Jesús ejemplifica la humildad al depender del Padre y al servir a otros, incluso hasta la muerte en la cruz. El rey David mostró humildad al confesar su pecado y arrepentirse después de que el profeta Natán lo confrontara. Moisés también es citado como un hombre humilde que buscó servir a Dios y no su propia gloria.

Ejemplos de humildad en la Biblia

  • Jesucristo:

Es considerado el máximo ejemplo de humildad.

    • Reconoció que su poder venía del Padre y afirmó: «No puedo yo hacer nada por mí mismo» (Juan 5:30).
    • Se humilló como siervo, incluso hasta la muerte en la cruz (Filipenses 2:8).
    • Jesús enseñó a sus discípulos a ser mansos y humildes de corazón (Mateo 11:29).
  • Rey David:

Después de su pecado con Betsabé, Dios envió al profeta Natán para confrontarlo.

    • En lugar de negarlo o defenderse, David confesó humildemente: «He pecado contra el Señor» (2 Samuel 12:13).
    • Demostró que la humildad no es no cometer errores, sino reconocerlos y buscar el perdón de Dios.
  • Moisés:

Fue descrito como el hombre más humilde de la Tierra (Números 12:3).

    • No buscó su propia gloria, sino que se esforzó por hacer la voluntad de Dios.
    • Su ejemplo enseña a no dar demasiada importancia a la posición de autoridad, y a poner la confianza en Jehová en lugar de en la propia inteligencia (Proverbios 3:5-6).
  • Daniel:

A pesar de ser un hombre de gran sabiduría, Daniel se mantuvo humilde ante el rey Belsasar.

    • Cuando el rey le ofreció grandes recompensas por interpretar un mensaje escrito en la pared, Daniel rechazó la recompensa y se centró en entregar el mensaje de Dios, demostrando que la humildad pone la voluntad de Dios y los intereses de otros por encima de los propios.

   La Biblia describe la humildad como mansedumbre, humillación y la ausencia del ego. La palabra griega traducida «humildad» en Colosenses 3:12. («Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia») y en otros lugares, literalmente significa «humildad de mente», entonces vemos que la humildad es una actitud del corazón, no simplemente una conducta externa. Alguien podría tener una apariencia de humildad, pero con un corazón lleno de orgullo y arrogancia. Jesús dijo que aquellos que son «pobres en espíritu» tendrían el reino de los cielos (Mateo 5:3. Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.). Ser pobre en espíritu significa que sólo aquellos que admiten una ruina absoluta de la condición espiritual, heredarán la vida eterna. Por lo tanto, la humildad es un prerrequisito para el cristiano.

   Cuando venimos a Cristo en nuestra condición pecaminosa, debemos venir en humildad. Reconocemos que somos pobres y mendigos, que venimos sin nada que ofrecerle, excepto nuestro pecado y nuestra necesidad de salvación. Reconocemos nuestra falta de mérito y nuestra completa incapacidad para salvarnos a nosotros mismos. Entonces, cuando Él ofrece la gracia y misericordia de Dios, aceptamos con humilde gratitud y comprometemos nuestras vidas para Él y los demás. «Morimos a nosotros mismos», a fin de que podamos vivir como una nueva creación en Cristo (2 Corintios 5:17. De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.). Nunca debemos olvidar que Él ha intercambiado nuestra ineptitud por Su infinito mérito, nuestro pecado por Su justicia, y la vida que ahora vivimos, la vivimos por fe en el Hijo de Dios, que nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros (Gálatas 2:20. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí). Esa es la verdadera humildad.

   La humildad bíblica no sólo es necesaria para entrar en el reino, también es necesaria para ser grande en el reino (Mateo 20:26-27). Aquí Jesús es nuestro modelo. Así como Él no vino para ser servido, sino para servir, nosotros debemos comprometernos a servir a los demás, considerando sus intereses por encima de los nuestros (Filipenses 2:3). Esta actitud se opone a la ambición, vanidad y las luchas egoístas que vienen con la autojustificación y la defensa propia. Jesús no se avergonzó por humillarse a sí mismo como un siervo (Juan 13:1-16), incluso hasta la muerte de cruz (Filipenses 2:8). En su humildad, fue siempre obediente al Padre, y así el cristiano humilde debería estar dispuesto a dejar de lado todo egoísmo y sujetarse en obediencia a Dios y a Su palabra. La verdadera humildad produce piedad, contentamiento y seguridad.

   Dios ha prometido dar gracia a los humildes, mientras que a los soberbios los resiste (Proverbios 3:34; 1 Pedro 5:5). Por lo tanto, debemos confesar y dejar a un lado el orgullo. Si nos exaltamos a nosotros mismos, nos colocamos en contra de Dios, quien, en Su gracia y por nuestro propio bien, nos humillara. Pero si nos humillamos, Dios nos da más gracia y nos exalta (Lucas 14:11). Junto con Jesús, Pablo también es nuestro ejemplo de humildad. A pesar de los grandes dones y entendimiento que había recibido, Pablo se vio a sí mismo como «el más pequeño de los apóstoles» y el «primero de los pecadores» (1 Timoteo 1:15; 1 Corintios 15:9). Al igual que Pablo, el verdaderamente humilde se gloriará en la gracia de Dios y en la cruz, no en la arrogancia (Filipenses 3:3-9).

1er Titulo: El hombre sin Dios es completamente vulnerable. Versículo 22. Y David respondió y dijo: He aquí la lanza del rey; pase acá uno de los criados y tómela.  (Léase: Génesis 4:13 y 14. Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. ▬ Efesios 2:1 al 3. Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.).

   ¿Qué significa «mujeres vulnerables» en 2 Timoteo 3:6 (NTV)?

En 2 Timoteo 3:6, Pablo explica cómo los falsos maestros «se las ingenian para meterse en las casas de otros y ganarse la confianza de mujeres vulnerables que cargan con la culpa del pecado y están dominadas por todo tipo de deseos» (NTV). La palabra griega para «vulnerables» es gunaikaria, que se refiere a las mujeres que son fácilmente engañadas o manipuladas. Al parecer, había mujeres en Éfeso que habían sido engañadas y manipuladas por falsos maestros a causa de su culpabilidad y su falta de autocontrol, que («cargan con la culpa del pecado y están dominadas por todo tipo de deseos», NTV).

   Pablo comienza el tercer capítulo de 2 Timoteo con una descripción de los falsos maestros de los últimos días (2 Timoteo 3:1-9, NBLA). En los últimos días, «los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios; teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder» (versículos 1-5). En este contexto, Pablo menciona a las «mujeres vulnerables», que se dejan influir fácilmente por los falsos maestros debido a la carga de su pecado.

   La palabra gunaikaria, traducida «mujeres vulnerables» en la NTV, es una palabra diminutiva, que significa literalmente «mujeres diminutas» o «mujeres pequeñas». Estas mujeres eran «pequeñas» en su fortaleza, «pequeñas» en su discernimiento y «pequeñas» en su conocimiento de la verdad y su compromiso con ella. Estas mujeres eran el objetivo de los falsos maestros que «se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas» (2 Timoteo 3:6). Los charlatanes trataban de ganarse el favor de las mujeres de voluntad débil, prometiéndoles alivio de su culpa y aprovechándose de sus deseos desenfrenados. De este modo, los falsos maestros seguían el ejemplo del propio Satanás, que tentó a Eva en el jardín, en lugar de atacar directamente a Adán. Si conseguían poner a las mujeres de su parte, los falsos maestros tenían un punto de apoyo en el hogar.

   Nada en este pasaje sugiere que todas las mujeres sean «vulnerables» o de voluntad débil. Pablo se refiere a un tipo concreto de mujer que era víctima de los falsos maestros. Por lo general, en la época de Pablo, a las mujeres se las mantenía aisladas y se las consideraba de una clase social inferior a la de los hombres. La mayoría eran incultas y unas pocas se relacionaban mucho en público. Fue entre estas mujeres donde los falsos maestros buscaron la forma de introducirse. Los fraudes religiosos sin escrúpulos se aprovechaban de las mujeres y de sus problemas.

   Todos necesitamos madurez espiritual y discernimiento para protegernos de los falsos maestros. El apóstol Juan exhorta: «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo» (1 Juan 4:1). Los cristianos deben mantenerse firmes en la verdad. Otros pasajes, como Efesios 4:14, subrayan la necesidad de que los creyentes no se dejen llevar «por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error» (NBLA).

   Los falsos maestros «se meten en las casas» (2 Timoteo 3: 6) para encontrar a sus víctimas, explotando a mujeres vulnerables en beneficio propio. Las tácticas de los falsos maestros deberían ser una advertencia para que todos los creyentes estén alertas. En Mateo 7:15, Jesús advierte sobre los falsos profetas: «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces». Introducirse sigilosamente en los hogares es aún más fácil hoy en día, con la proliferación de falsas enseñanzas en la televisión y en los dispositivos de streaming.

   La mención de «mujeres vulnerables» o «mujeres pequeñas» en 2 Timoteo 3:6 es significativa para los creyentes de hoy. No debemos ser «pequeños» en fortaleza, discernimiento o conocimiento. Debemos tener una voluntad firme. Debemos crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor. Debemos permanecer arraigados y cimentados en Cristo, que es el fundamento de nuestra fe. Además, no debemos sentirnos agobiados por la culpa del pasado; por el contrario, debemos confiar y creer que Cristo cubrió nuestros pecados pasados, presentes y futuros. «Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9, NBLA).

   Los líderes de la iglesia deben proteger a su congregación, especialmente a los vulnerables, de las prácticas engañosas de los falsos maestros. La forma principal de hacerlo es enseñar la sana doctrina. Pablo insta a Timoteo: «Predica la palabra. Insiste a tiempo y fuera de tiempo. Amonesta, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción» (2 Timoteo 4:2, NBLA). Los líderes deben enseñar la sana doctrina, instruir, corregir y animar. Al hacerlo, pueden proteger a las mujeres vulnerables y a otros creyentes de la influencia de los falsos maestros.

    Génesis 4:13 y 14. El primer homicidio y su castigo, 4:6–16. Dios nota la reacción de Caín y le ofrece ayuda de tres maneras: Primera, le hace reconocer su sentimiento negativo. Reconocer los sentimientos es el primer paso hacia una resolución correcta. Segunda, le indica que la razón de no mirar con agrado a su ofrenda está en él mismo y no en Abel. No se debe eludir la responsabilidad y echar la culpa a otro, sino corregirse y mejorar. Tercera, le advierte del pecado al que su sentimiento lo puede llevar. No obstante, Caín es responsable y capaz de dominar la situación y resolverla correctamente. Jesús elabora sobre este tema en Mateo 5:21–26 declarando que la reconciliación con el hermano (prójimo) es la solución correcta al enojo.

    Caín, sin hacer caso a Dios, descarga su resentimiento matando a Abel su hermano. Este es el primer crimen registrado en la Biblia. Fue una acción calculada fríamente y con engaño. No se especifica el diálogo que mantuvieron los hermanos ni la forma en que Caín mató a Abel, pero sí que hubo derramamiento de sangre.

   Dios confronta nuevamente a Caín quien intenta eludir toda responsabilidad. Aunque Abel está muerto, su vida no está extinguida. Su sangre, expresión de vida en el pensar bíblico, clama a Dios, Señor de la vida. Caín no muestra señal de arrepentimiento —respuesta correcta a Dios ante el pecado— y Dios lo castiga. La maldición de la tierra y el ser errante afectan a la relación de Caín con la tierra de la cual depende grandemente por su vocación. Ante el temor expresado por Caín de ser muerto por cualquiera, Dios le provee de una protección poniéndole una señal. Esta señal es expresión de misericordia de Dios (da oportunidad de arrepentimiento) y de afirmación que sólo él es el Señor de la vida.

    Efesios 2:1 al 3: (2:1) Muerte: Antes de la conversión el hombre vive una vida de muerte. Advierta las palabras “vosotros… estabais muertos”. ¿Cómo puede ser que un hombre esté vivo y a la vez muerto? La muerte nunca significa extinción, aniquilación, falta de existencia o inactividad. La muerte simplemente significa que una persona es separada, ya sea separada de su cuerpo o de Dios o de ambos. H. S. Miller dice: “La muerte es la separación de una persona del propósito o uso que era intención darle”. El hombre fue creado para conocer, comulgar, adorar y sen/ir a Dios, pero el hombre no lo hace. Si es que siquiera adora, adora sus propias ideas y conceptos de Dios, creando un dios que se ajuste a sus propias nociones, un dios que le permitirá avanzar y vivir como le plazca.

   El punto es este: El hombre no cumple su propósito en la tierra, no el propósito para el cual fue creado. Tiene poco o nada que ver con Dios. Es separado de y muerto para Dios. La Biblia habla de tres muertes.

▬ 1 La muerte física: La separación del espíritu de un hombre de su cuerpo. Esto es lo que los hombres comúnmente denominan muerte. Es cuando una persona deja de existir en esta tierra y es enterrado.

   “Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” (1 Co. 15:21-22).

   “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He. 9:27).

▬ 2. La muerte espiritual: La separación de un hombre de Dios mientras vive y camina por la tierra. Este es el estado natural de un hombre en la tierra sin Jesucristo. Al hombre se lo ve pecando y muerto para Dios.

[] Una persona puede andar por la vida sin Dios y sin Cristo, rechazando, rebelándose y maldiciendo a Dios. El hombre está espiritualmente separado de Dios: está muerto para Dios.

[] Una persona puede andar por la vida como una persona religiosa, adorando a un dios de sus propios pensamientos y nociones, rechazando al único Dios vivo y verdadero que fue revelado por Jesucristo. La persona religiosa está espiritualmente separada de Dios, está muerta para Dios.

   La muerte espiritual habla de una persona que está muerta mientras vive (1 Ti. 5:6). Es un hombre natural que vive en este mundo actual, pero se dice que está muerto para el Señor Jesucristo y para Dios y sus asuntos espirituales.

» a. Una persona que gasta su vida en una forma de vivir licenciosa está espiritualmente muerta.

   “Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado” (Lc. 15:32).

» b. Una persona que no comparte con Cristo está espiritualmente muerta.

   “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros” (Jn. 6:53).

» c. De una persona que no tiene el espíritu de Cristo se dice que está espiritualmente muerta.

   “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Ro. 8:9).

» d. De una persona que vive en pecado se dice que está espiritualmente muerta.

   “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Ef. 2:1).

   “Y a vosotros, estando muertos en pecado y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados” (Col. 2:13).

» e. De una persona que está separada de Dios se dice que está espiritualmente muerta.

   “Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Ef. 4:18, 19).

» f. Una persona que duerme en pecado está espiritualmente muerta.

   “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Ef. 5:14).

» g. Una persona que vive en el placer pecaminoso está muerta al tiempo que vive.

“Pero la que se entrega a los placeres, viviendo está muerta” (1 Ti. 5:6).

» h. Una persona que no tiene al Hijo de Dios está muerta.

   “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Jn. 5:12).

» Una persona que hace grandes obras religiosas, pero hace las obras incorrectas está muerta.

   “Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto” (Ap. 3:1).

▬ 3. Muerte eterna: La separación del hombre de la presencia de Dios para siempre. Esta es la segunda muerte, un estado

eterno de estar muerto para Dios. Es la muerte espiritual, la separación de Dios que se prolonga más allá de la muerte del

cuerpo. Se la llama la “segunda muerte” o muerte eterna.

   “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro. 6:23).

   “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Ro. 8:6).

   “Los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder” (2 Ts. 1:9).

   “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).

   “Sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados” (Stg. 5:20).

   “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte” (Ap. 2:11).

   “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Ap. 21:8).

   “El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él” (Ez. 18:20).

   Pensamiento 1: Todo el que no ha confiado en Cristo está espiritualmente muerto, muerto para Dios, muerto aun cuando vive sobre esta tierra. Esta era la vida del creyente antes de convertirse.

   (2:2) Delito, Pecado, Satanás, Mundanalidad: Antes de la conversión, el hombre vive una vida de delitos y pecados. Advierta que son estos delitos y pecados los que separan a los hombres de Dios, que lo sitúan en un estado 0 proceso de muerte. Es mientras los hombres están viviendo con delitos y pecados que están muertos (separados de Dios).

La palabra “delitos” (paraptoma) significa caer, deslizarse, tropezarse, desviarse, descarrilarse o ir a los tumbos. Es una persona que…

  • Se sale del camino correcto.
  • No hace lo que debería hacer.
  • Tropieza y fracasa.
  • Se desvía del camino correcto.
  • Se aleja de lo que es correcto.
  • Se separa de Dios y la justicia.

   “[Cristo] El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Ro. 4:25).

   “Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación” (2 Co. 5:19).

   “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Ef. 1:7).

   “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Ef. 2:1).

   “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados” (Col. 2:13).

   La palabra “pecados” (hamartia) significa perder el blanco. W E. Vine señala que el pecado es el término utilizado con mayor frecuencia para describir la condición de caído del hombre. Es lo que quiere significarse al decir que uno se queda corto de la gloria de Dios. El hombre debería vivir en un estado de gloria de Dios, pero es evidente que no lo hace. No hay gloria, ni brillo, ni esplendor, ni brillantez, ni luz que emane de su comportamiento. El hecho de escuchar un programa de noticias cualquier día es una clara evidencia del comportamiento no glorioso del hombre.

   El punto es este: Dios es perfecto pero el hombre es imperfecto. Y la imperfección es tan diferente de la perfección como lo es el día de la noche. La imperfección es escasa *total y absolutamente escasa- de perfección. El hombre siempre está lejos de la gloria perfecta de Dios:

» El hombre no puede medirse con Dios.

» El hombre no está en el mismo nivel que Dios.

» El hombre no alcanza al lugar donde está Dios.

   El hombre peca. Pierde el blanco de la vida. No vive una vida perfecta. Puede ser respetable, pero es imperfecto. Nunca es todo lo que podría llegar a ser.

» Ningún esposo o esposa está libre del egoísmo y los conflictos todo el tiempo, no en forma perfecta.

» Ningún padre ni ninguna madre tratan a su hijo como deberían todo el tiempo, no en forma perfecta.

» Ningún niño obedece a su madre o a su padre todo el tiempo, no en forma perfecta.

» Ningún trabajador es diligente en su trabajo cada minuto de cada día, no en forma perfecta.

» Ningún vecino es tan bueno, cordial y voluntarioso como debería ser todo el tiempo, no en forma perfecta.

» Ninguna persona disciplina a su cuerpo al comer, ejercitarse y dormir todo el tiempo, no en forma perfecta.

» Ninguna persona controla su mente de pensamientos impuros y egoístas todo el tiempo, no en forma perfecta.

» Ninguna persona utiliza su mente a pleno, al máximo todo el tiempo, no en forma perfecta.

   El hombre no es perfecto, está lejos de la perfección, lejos de la gloria de Dios, lejos del propósito por el cual Dios lo creó. Esto es lo que quiere significarse por pecado. El pecado separa al hombre de Dios. El hombre está muerto (separado) en delitos y pecados. Está muerto porque tropieza y está lejos de Dios.

   “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Ro. 3:23).

   “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Ro. 5:12).

    “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias” (Ro. 6:12).

   Ahora bien, advierta un hecho significativo: Se dice que el hombre que peca anda detrás de tres cosas.

▬ 1. El pecador anda detrás del “curso de este mundo [o época, aion, griego] Esto simplemente significa que sigue al mundo en su(s)…

  • opiniones • posiciones • propósitos • vida • popularidad • tecnología • especulaciones • honor • posesiones • placeres • religión • ciencia • egoísmo • valores • normas

   “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mt. 16:26).

   “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lc. 21:34).

   “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Stg. 4:4).

   “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Jn. 2:15).

▬ 2. El pecador anda bajo el poder de Satanás. Advierta que Satanás es llamado “el príncipe del poder del aire”. El hombre jamás fue creado para ser malo o para hacer el mal. El mal se originó con una fuerza extraña, una fuerza extraña que existe en otro mundo, el mundo espiritual o dimensión del ser. La Biblia denomina a dicha fuerza a una persona y esa persona se llama Satanás o el diablo. El mundo espiritual tiene acceso a este mundo y puede influir el espíritu del hombre. Lo que ha sucedido es que el hombre, que tiene libre albedrío, ha elegido seguir el camino de maldad de Satanás. Cuando Satanás intenta influir el espíritu del hombre para que peque, el hombre con frecuencia escucha y peca. Esto es exactamente lo que declaran las Escrituras:

   “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

   “Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase” (Jn. 13:2).

   “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre Los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios e este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Co. 4:3-4).

   “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:12).

   “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (He. 2:14).

   “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).

   “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Jn. 3:8).

   “En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios” (1 Jn. 3:10).

▬ 3. El pecador anda en desobediencia. Muy simplemente, se niega a obedecer a Dios, se niega a hacer lo que Dios dice. Elige hacer lo que él quiere en lugar de lo que debería hacer. Y advierta: Es clasificado por Dios como uno de los “hijos de la desobediencia”. Él es un hijo de la desobediencia, es decir, está en la familia de la desobediencia, no en la familia de Dios.

   “Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina” (Mt. 7:26-27).

   “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas” (1 P. 2:25).

   “Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad” (2 P. 2:15).

   “El hombre que se aparta del camino de la sabiduría vendrá a parar en la compañía de los muertos” (Pr. 21:16).

   (2:3) Lujurias: Antes de la conversión el hombre vive una vida con el desobediente del mundo. Advierta las palabras “entre los cuales”. Se refiere a los hijos de la desobediencia mencionados en el versículo anterior. Advierta que el mayor énfasis de la desobediencia está colocado en los deseos de la carne y de la mente. Cuando la mayoría de las personas piensa en deseo o lujuria, piensa en los pecados de la carne tales como:

  • Sexo ilícito • Glotonería • Intoxicación • Pereza • Pornógrafa

   Pero advierta: La mente también desea y siente lujuria. Algunas lujurias pecaminosas de la mente serian:

  • pensamientos inmorales • idolatría • enojo • envidia • incredulidad • falsas creencias

   El punto es este: E1 hombre no convertido vive para satisfacer los deseos de su carne y de su mente. En realidad, no tiene nada más para qué vivir. No conoce nada más que este mundo y sus atractivos. Por lo tanto, busca lo que más pueda poseer y disfrutar de este mundo. Su vida está centrada en si mismo, no en Dios. Centrada en el mundo, no en el cielo. Es egoísta, no es un dador. Pensando en asuntos mundanos y en rivalidades, no en sacrificios, ni en satisfacer las necesidades de un mundo que atraviesa una necesidad desesperada y la muerte. El hombre no convertido pasa su vida con el desobediente del mundo viviendo tras los deseos de la carne y de la mente.

   “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt. 5:28).

   “Pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa” (Mr. 4:19).

   “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en si mismos la retribución debida a su extravío” (Ro. 1:26-27).

   “Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte” (Ro. 7:5).

   “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gá. 5:16-17).

   “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).

   “Que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios” (1 Ts. 4:4-5).

   “Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Stg. 1:15).

   “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Stg. 4:1-4).

   “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 P. 2:11).

   “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:16).

   (2:3) Ira, de Dios: Antes de la conversión, el hombre vive bajo la ira de Dios. Advierta la redacción de este enunciado: ▌ “éramos por naturaleza hijos de ira”.

▌ El hombre no convertido actúa en contra de Dios, no actúa para Dios.

▌ El hombre no convertido rechaza a Dios, no recibe a Dios.

▌ El hombre no convertido ignora a Dios, no confiesa a Dios.

▌ El hombre no convertido niega a Dios, no reconoce a Dios.

▌ El hombre no convertido maldice a Dios, no alaba a Dios.

▌ El hombre no convertido sirve a la religión, no sirve a Dios.

▌ El hombre no convertido honra una idea personal, no honra a Cristo, el mismo Hijo de Dios.

   El hombre actúa con ira en contra de Dios: Es un hijo de la ira, no un hijo de Dios. Por lo tanto, segará lo que sembró. Así como ha medido a Dios, así será medido él. La ira de Dios caerá sobre él.

   “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).

   “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Ro. 1:18).

   “Pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia” (Ro. 2:8).

   “Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia” (Ef. 5:6).

   “Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo” (2 Ts. 1:7-8).

   “Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron” (He. 2:2-3).

2º Titulo: Respetando y esperando en la justicia de Dios. Versículos 23 y 24. Y Jehová pagué a cada uno su justicia y su lealtad; pues Jehová te había entregado hoy en mi mano, más yo no quise extender mi mano contra el ungido de Jehová. Y he aquí, como tu vida ha sido estimada preciosa hoy a mis ojos, así sea mi vida a los ojos de Jehová, y me libre de toda aflicción.   (Léase: Proverbios 11:18. El impío hace obra falsa; Mas el que siembra justicia tendrá galardón firme.  ▬ San Mateo 7:2. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.).

   Pensamiento: «Respetando y esperando en la justicia de Dios» significa vivir conforme a los principios divinos mientras se confía en que Dios impartirá justicia en su tiempo y manera, incluso si las situaciones actuales son injustas. Implica no tomar la justicia en nuestras propias manos, sino refugiarse en Él y confiar en su justicia, que se considera más certera que la humana. La Biblia enseña que esta postura se fundamenta en la fe, la paciencia y la esperanza en los tiempos de Dios.

Actuar con justicia y misericordia

  • Hacer justicia: Se refiere a actuar de manera honorable y correcta en la vida diaria.
  • Amar la misericordia: Significa ser bondadosos y compasivos con los demás, especialmente con los más débiles.
  • Caminar humildemente con Dios: Implica vivir en una relación correcta con Él, reconociendo Su voluntad y Sus normas.

Esperar la justicia divina

  • Confianza en Dios:

Es la creencia de que, al esperar en Él, se está confiando en la persona que puede realmente defendernos y hacer justicia de manera perfecta.

  • Paciencia:

La Biblia insta a ser pacientes, entendiendo que la paciencia del Señor es para salvación.

  • Perseverancia:

Se nos llama a ser persistentes en la oración y en la búsqueda de la justicia, ya que Dios escucha el clamor de los que esperan en Él.

El futuro de la justicia divina

  • Justicia final:

La esperanza se basa en la promesa de que «en el día de Dios» habrá un nuevo cielo y una nueva tierra donde reinará la justicia.

  • Recompensa para los justos:

Los salmos mencionan que los que aman la paz y la justicia tendrán un futuro maravilloso y que Dios nunca abandonará a los justos.

   Proverbios 11:18. En el v. 18 las palabras shaqer 8267 (“engañador”) y seqer 7940 (“recompensa”) forman un juego de sonidos parecidos. Por un lado, el impío o malvado (ver 10:3) recibe una recompensa “engañosa”, mientras el “sembrador de justicia” (ver 10:2 “rectitud”) recibirá una recompensa, que se define como fiel o verdadera. El impío es un ladrón, porque toma un salario no merecido. Pablo exhortaba a los tesalonicenses diciendo: … les ordenamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo que trabajando sosegadamente coman su propio pan (2 Tes. 3:12). Además, él afirma que nunca fue gravoso a ninguno y que no había comido de balde el pan de nadie (2 Tes. 3:7, 8). El que engaña en el lugar de trabajo es una carga para los demás.

    San Mateo 7:2. (7:2) Criticar ▬ juzgar: el que critica será juzgado. Note tres cosas.

▬ 1. El que critica será juzgado, precisamente por el asunto que critica. Sea lo que fuere lo que critica, por eso mismo será condenado. ¡Y qué aterrador! Su condenación será de parte de Dios mismo, no simplemente de otra persona. Tal pensamiento debe impulsamos a cuidar y amar y a vivir una vida de compasión.

▬ 2. El que critica será juzgado por una sola ley. la ley de pesas iguales. La ley puede ser expresada de diferentes formas.

  • La ley del juicio similar.
  • La ley de pesos iguales.
  • La ley de medidas iguales.
  • La ley de proporciones iguales.
  • La ley de igual retribución.
  • La ley del talión.
  • La ley de acción recíproca.
  • La ley del mismo pecado.

▬ 3., Otros pasajes de las Escrituras dicen que quien critica realmente recibirá mayor condenación.

   «Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo» (Stg. 3:1-2).

» a. No habrá para él misericordia.

   «Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio» (Stg. 2:13).

» b. Será juzgado.

«Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido» (Mt. 7:2).

» c. Será condenado.

   «Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación» (Stg. 3:1).

» d. No será perdonado.

   «Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados» (Lc. 6:36-37).

   El creyente tiene que estar seguro de que su confesión no es mera profesión.

   Pensamiento 1. La persona que juzga y critica puede esperar ser juzgada. Porque juzgada será.

   «Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo» (Ro. 2:1; cp. w. 2-16).

   Pensamiento 2. Dios perdona al pecador humilde y arrepentido, pero juzgará al que juzga y critica. No habrá misericordia alguna para la persona que no muestra misericordia (Stg. 2:13).

   Pensamiento 3. Hay dos grandes motivos por los cuales ser compasivos y no juzgar ni criticar.

1) «Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad» (Stg. 2: 1 l~l2).

2) «Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta» (Stg. 5:9).

3er Titulo: Confesión superficial desprovista de verdadera reconciliación. Versículo 25. Y Saúl dijo a David: Bendito eres tú, hijo mío David; sin duda emprenderás tú cosas grandes, y prevalecerás. Entonces David se fue por su camino, y Saúl se volvió a su lugar. (Léase: Proverbios 11:23. El deseo de los justos es solamente el bien; Mas la esperanza de los impíos es el enojo. ▬ San Mateo 18:33 al 35. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.).

   Léase: Proverbios 11:23. El v. 23 muestra que los justos tienen un deseo exclusivo, es decir para lo bueno o el bien. Por otra parte, el impío (ver 10:3) ha de esperar la ira divina (ver 11:4 para “ira”). Una segunda y menos probable interpretación contrapone el deseo del justo para el bien con el deseo del impío para el mal. Asimismo, la ira debe verse en el sentido del mal que el impío desea producir.

   San Mateo 18:33 al 35. (18:32-34) Muerte-juicio-maldad: llegó el gran día de rendir cuentas. Es un día que espera en el futuro de toda persona. Se trata al mismo tiempo del llamado de la muerte como del llamado a comparecer ante Dios para ser juzgado. Es la muerte y el día de juicio lo que toda persona tiene que encarar (He. 9:26).

   Note las dos bases para el juicio.

▬ 1. La primera base del juicio es el perdón de Dios. El perdón de Dios ha sido provisto en Cristo y siempre es accesible. Cristo es «la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo» (1 Jn. 2:2).

    «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna  El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios» (Jn. 3:16, 18).

▬ 2. La segunda base para el juicio es la maldad del hombre. Es importante comprender lo que son la maldad y el pecado. Primordialmente, maldad y pecado, es «no alcanzar la gloria de Dios», no alcanzar lo que es Dios. Esto queda claramente ilustrado por este siervo malo (miembro de la iglesia). Era un hombre justo y legalmente correcto. Era un alto oficial en el gobierno y la política, servía bajo las órdenes directas del rey. Era totalmente respetado y honrado, un ciudadano sobresaliente, pero no era como Dios. No era compasivo y misericordioso, lleno de amor y perdón en su trato con otros. Hay dos grandes mandamientos que debe obedecer el siervo del Rey. Este siervo trató de obedecer el mandamiento primero: «Amar s al Señor tu Dios»; pero ignoró el segundo: «Y a tu prójimo como a ti mismo» (Mt. 22:39).

   Expresado en forma muy sencilla, un hombre malo es un hombre que no cree honestamente en Dios ni trata con diligencia de vivir como Dios (He. 11:16). Es un hombre que no cree en la realidad de Dios; no cree al punto que ello cambie su vida. Su vida no tiene compasión, misericordia ni perdón. Por eso debe encarar el juicio del Rey y ser condenado.

   «¿0 menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?» (Ro. 2:4).

   Note el juicio y la condenación que va a experimentar el hombre.

▬ 1. El hombre experimentará el enojo del Señor. Dos cosas son extremadamente detestables para Dios y encienden su enojo: no creer en Él, y no tener compasión y misericordia ni amor ni perdón para con los otros.

   «Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios» (He. 10:26-27).

   «Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación» (Jer. 10:10).

▬ 2. El hombre experimentará justicia. Note dos cosas referidas a la justicia ejecutada.

» a. El siervo carente de misericordia recibió perfecta justicia. Recibió exactamente lo que le correspondía. Tuvo que pagar; fue castigado únicamente por lo que él debía, ni más ni menos. Recibió la pena exacta, el castigo exacto que le correspondía.

» b. El Rey, Dios, fue perfectamente justo. Meramente ejecutó la perfecta justicia. Ejecutó lo que el siervo mismo había escogido: el pago de la correspondiente deuda.

   «Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan» (2 Ts. 1:6).

   «Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron» (He. 2:2-3).

   «Así, pues, haré yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; haré recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas» (Esd. 9:10).

   «Mas a aquellos cuyo corazón anda tras el deseo de sus idolatrías y de sus abominaciones, yo traigo su camino sobre sus propias cabezas, dice Jehová el Señor» (Esd. 11:21).

(18:35) Juicio: El tema es este, la persona que no perdona será juzgada. Es un asunto claro y crucial. Crucial porque determina nuestro destino eterno. No solamente tenemos que perdonar, tenemos

que vivir una vida de perdón y misericordia. Tenemos que desarrollar

una naturaleza de perdón y compasión. De misericordia y amor hacia otros. Si no perdonamos de todo nuestro corazón Dios tampoco nos perdonará. Note tres cosas.

▬ 1. El perdón sale del corazón, de la nueva naturaleza obrada por Cristo.

▬ 2. Cristo dice «Mi Padre», no «vuestro Padre». Dios no era el Padre del siervo. El siervo no era un genuino seguidor de Dios. Solo lo era de palabra.

▬ 3. La persona que no perdona a otros no conoce el perdón de Dios. Es de tanta importancia tener un espíritu perdonador que Cristo lo enseñó una y otra vez.

    «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mt. 5:7).

   «Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto» (Mt. 5:44, 48; cp. Lc. 6:35-36).

   «Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas» (Mt. 6:12, 14-15).

   «Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio» (Stg. 2:13).

Amén, para la honra y gloria de Dios.

Lunes 20 de octubre de 2025

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