Lectura Bíblica: 1ª a los Corintios 9:7 al 11. 7. ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? 8. ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? 9. Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. 11. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?
Comentario general del contexto: (9:4-11). Ministro, derechos: El ministro tiene el derecho de recibir sustento. Pablo reafirma tres derechos que lidian con el sustento financiero de la iglesia al ministro, luego proporciona cinco argumentos de apoyo. La palabra “derecho” (exousia) significa autoridad o facultad en todo este pasaje.
▬ 1. El derecho de ser alimentado. El ministro y su familia tienen que comer; por consiguiente, es deber de la iglesia
proveer alimentos para sus ministros.
▬ 2. El derecho de recibir sustento para viajar. Los ministros de la época de Pablo siempre estaban viajando de un lado a otro ministrando a un número de iglesias. Los ministros de todas las generaciones han recibido sustento para gastos de viajes; por consiguiente, es responsabilidad de las iglesias proveer para los gastos de viaje. Observe dos elementos.
> a. Los apóstoles y otros ministros llevaban a sus familias con ellos en sus viajes ministeriales. Al parecer esto señala que la mayoría estaban casados.
> b. La referencia a los “hermanos del Señor” constituye un testimonio fuerte a la deidad de Cristo. Sus propios medios hermanos que habían vivido con él día tras día se convirtieron en sus seguidores y ministros después de su resurrección (cp. Mt. 13:55-56).
▬ 3. El derecho de recibir ingresos suficientes para que pueda ministrar a tiempo completo (v. 6). Pablo dice que él y Bernabé trabajaban y se ganaban la vida mientras ministraban en Corinto. Pero tenían el derecho de recibir sustento de la iglesia.
▬ 4. Los argumentos de apoyo. Note cuán claramente se ilustra y se ve este problema en estos argumentos. La iglesia sin duda alguna es responsable del sustento de sus ministros.
> a. El derecho del soldado: ¿Qué soldado va a la guerra a sus propias expensas? El ministro es un soldado de Cristo. Él guía al pueblo de Dios en su lucha espiritual. Por consiguiente, deben sustentarlo aquellos a quienes él dirige en la batalla.
> b. El derecho del agricultor: ¿Qué agricultor planta viña y no come del fruto? El ministro es un agricultor que siembra la semilla de la Palabra de Dios. Él planta y cosecha el fruto para el Señor y para la iglesia. Por consiguiente, la iglesia debe ver que él recoge la cosecha y come del fruto.
> c. El derecho del que apacienta: ¿Qué pastor apacienta al rebaño y no toma de la leche del rebaño? El ministro es quien apacienta el rebaño de Dios y quien alimenta el rebaño de Dios; por consiguiente, debe ser alimentado y sustentado por el rebaño.
> d. La ley 0 la Palabra de Dios dice que este derecho le pertenece al ministro. Pablo dice que él no tiene que hablar como un hombre usando ilustraciones humanas para demostrar su tesis. La Palabra de Dios dice lo mismo:
“Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes?” (v. 9; cp. Dt. 25:4).
Observe la pregunta: “¿Tiene Dios cuidado de los bueyes?” Sí, Él ha provisto en su Palabra para los bueyes. Los hombres deben alimentar a los bueyes, porque los bueyes sirven a los hombres. Si Dios espera que los hombres se ocupen de las bestias que los sirven, ¿cuánto más espera Él que los hombres se ocupen de los ministros que obran por su bienestar espiritual?
> e. La conclusión es contundente: Estas cosas están escritas por el bien del pueblo de Dios. El griego es fuerte en su énfasis: Estas cosas se dicen enteramente, con toda certeza, y sin la menor duda por nuestro bien. Por consiguiente, el ministro o predicador del evangelio debe obrar y obrar diligentemente con esperanza, porque Dios recompensará su esperanza. Dios se encargará de que el ministro sea partícipe de su esperanza. Dios se encargará de que el ministro tenga todas las necesidades de la vida cubiertas. (Cp. Mt. 6:24-34.)
▬ 5. La pregunta fundamental es directa: ¿El trabajo espiritual merece el salario material? ¿Merece pago ministrarles a las personas las cualidades más altas de la vida?
Cualidades como proclamar, enseñar, y alentar…
- salvación y redención
- vida, tanto abundante como eterna
- amor, gozo, paz paciencia
- benignidad, bondad
- fe, mansedumbre. templanza
La respuesta es obvia. No cabe duda, porque no hay mayor necesidad que la de ministrarles a las personas en la proclamación y enseñanza de las grandes cualidades que todos los hombres anhelan.
“No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento” (Mt. 10:9, 10).
“Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.” (1 Co. 9:14).
“El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye” (Gá. 6:6).
“Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación” (Fil. 4:14).
“Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario” (1 Ti.5:18). –
Nota del Expositor bíblico: Es necesario que todos colaboremos para engrandecer la obra del Señor. Las nuevas generaciones, entendiendo que Su Palabra es eterna, también deben contribuir y bendecir a otros con lo que puedan aportar.
1er Titulo: Preguntas que exhortan a la Iglesia a suplir las necesidades del siervo de Dios. Versículo 7. ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? (Léase: Proverbios 27:18. Quien cuida la higuera comerá su fruto, Y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra.; 2ª a Timoteo 2:6. El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.).
Proverbios 27:18: Un análisis del carácter humano, 27:17-22
Las dos partes del v. 17 se unen por la palabra que se traduce afila (traducido afina en la segunda parte). La interacción entre dos personas puede mejorar a las dos personas. Tal inspiración se refleja en 1 Tesalonicenses 5:11, que dice: … animaos los unos a los otros y edificaos los unos a los otros… Por supuesto, el lado opuesto también tiene razón: “Una manzana podrida pudre a las demás.” Hay que elegir a los amigos con mucha sabiduría (ver 1:10–19).
El v. 18 subraya que el trabajo es productivo. El obrero que cuida de su higuera como el siervo que atiende a su señor reciben su recompensa (es decir su fruto y la honra). El versículo motiva a creer en el valor del trabajo.
En el v. 19 la claridad del agua para reflejar la cara (sea el hombre o sea alguna otra cosa) se compara con el corazón, que refleja la verdadera realidad del hombre. Un dicho popular afirma que “se ven caras, pero no corazones”, acentuando lo difícil que es ver el corazón humano. No es así con Dios, quien puede ver sin dificultad el corazón del hombre. En conclusión, el v. 19 enseña que el agua y el corazón no pueden falsificarse.
En el v. 20, Seol, el lugar donde el hombre va cuando muere, y Abadón, el lugar donde se encuentra la destrucción total, son mencionados como lugares que nunca se llenan (lit. “se satisfacen”; ver 1:12; 5:5; 7:27; 9:18; 15:11, 24; 23:14; 30:16). Por lo tanto, la falta de satisfacción se nota en los ojos del hombre (ver 1 Jn. 2:16). Se subraya la curiosidad del hombre en un sentido positivo o la codicia del hombre en un sentido negativo. Parece que el sentido negativo es paralelo con la primera parte del versículo.
La primera parte del v. 21 se encuentra en 17:3. La reacción de un hombre a la alabanza humana muestra algo de la persona (ver 27:2). Siempre la alabanza divina es lo que cuenta.
El v. 22 ilustra la insensatez del insensato (ver 15:2, 4) a través del pisón de un mortero, donde se muele el grano. “Contra viento y marea”, el insensato va a mantenerse insensato.
Comentario de 2ª Timoteo (2:6) Labrador ▬ Creyente: El cuarto cuadro es el de un labrador, un labrador que en verdad trabaja. la palabra “trabajar” (kopiao) se refiere a un trabajo diligente, difícil, agotador. Es la imagen de un labrador que trabaja hasta el cansancio, hasta estar tan cansado que no puede dar un paso más.
Fíjese en el punto más significativo: Es el labrador diligente que trabaja arduamente -el que trabaja hasta el agotamiento- el que será el primero en participar de los frutos. El labrador perezoso…
- es el último en recibir la recompensa de su cosecha y de los frutos.
- nunca logra una cosecha completa y nunca recibe la recompensa de una cosecha completa.
La razón es que el labrador perezoso o siembra menos semillas o siembra mucho después de cuando debiera. Note cuál es la idea central: El labrador diligente será el primero en ser recompensado. Será el primero en participar de los frutos de la cosecha.
Esto también se cumple con los creyentes cristianos. El creyente diligente será el primero en ser recompensado por Dios, o sea, Dios le dará la mayor recompensa. Oliver Greene dice:
“Muchos cristianos piensan que todos recibiremos las recompensas por igual en aquel día cuando el Juez justo recompensará a sus siervos fieles, ¡pero esas amadas personas se llevarán tremenda sorpresa. Cada creyente será recompensado de acuerdo a la fidelidad de su mayordomía… Estoy seguro de que habrá muchos en el cielo sin recompensas”.
“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Co. 5:10).
“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque, así como por fuego” (1 Co. 3:11-15).
Matthew Henry dice:
“Si vamos a participar de los frutos, debemos trabajar; si vamos a obtener el premio, debemos correr la carrera. Además, debemos trabajar primero como los hace el agricultor con diligencia y paciencia, para poder participar de los frutos; debemos hacer la voluntad de Dios antes de recibir las promesas” (Matthew Henry´s Commentary, vol. 5, p. 838).
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).
“porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa” (He. 10:36).
“Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca” (Stg. 5:7-8).
2° Titulo: El mantenimiento de aquellos que trabajan en la obra de Dios, respaldado por las Sagradas Escrituras. Versículos 8 al 10. ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. (Léase: Filipenses 4:15 y 16. Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que, al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aún a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. ▬ 1ª a Timoteo 5:18. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario.).
Comentario de Filipenses (4: 15-16) Administración, Ministro, Misiones: La dádiva de la iglesia fue diferente, ellos fueron la única iglesia que dio y lo hizo de forma continuada. Este es un punto que debe seguirse con desesperación por parte de las iglesias de todo el mundo. Cuando se fundó la iglesia filipense, subscribió el ministerio de Pablo y fue congruente en su apoyo. Advierta que era la única iglesia que estaba apoyando a Pablo. La falta de fidelidad de las otras iglesias lastimó el corazón de Pablo. Esto resulta claro a partir de las palabras de que ninguna iglesia lo apoyó, ninguna salvo la iglesia filipense.
Fue mientras estaba en Tesalónica que los filipenses seguían apoyando su misión. Y cómo necesitó su apoyo en Tesalónica, puesto que fue allí donde enfrentó una severa persecución (cp. Hch. 17: 1ss).
Pensamiento 1: ¡Imagine! ¡Sólo una iglesia apoyando a Pablo y su misión en el mundo! Y se trataba de una iglesia que acababa de ser fundada. Todos nosotros debemos hacemos insistentemente dos preguntas:
1) ¿Qué estamos haciendo por los Pablos y las misiones de hoy día?
2) ¿Nos hemos comprometido a apoyar cualquier ministerio o misión y nos arrepentimos del compromiso?
“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos” (Mt. 19:23).
“Pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa” (Mr. 4:19).
“Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar” (1 Ti. 6:7).
“Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición” (1 Ti. 6:9).
“Pues verá que aun los sabios mueren; que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, y dejan a otros sus riquezas” (Sal. 49:10).
“¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo” (Pr. 23:5).
“Porque las riquezas no duran para siempre; ¿y será la corona para perpetuas generaciones?” (Pr. 27:24).
“Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que injustamente amontona riquezas; en la mitad de sus días las dejará, y en su postrimería será insensato” (Jer. 17:11).
Comentario de 1ª a Timoteo (5:17-18) Anciano ▬ Ministro, sostenimiento financiero: La iglesia debe honrar a su ministro: estimarlo, respetarlo, agradecerle y reconocerlo. Debe ser querido por el creyente con todo el corazón y debe tenérsele en muy alta estima. De hecho, fíjese lo que dicen las Escrituras: Deben ser “tenidos por dignos de doble honor”.
Pero note que hay una condición ligada a la idea de honrar al ministro. Los ministros que deben ser honrados son aquellos “que gobiernan bien”. La palabra “gobiernan” (proistemi) es una palabra general que significa supervisar, administrar y atender. El ministro digno de doble honor es el ministro que labora y labora, trabaja y trabaja. Si va a recibir doble honor entonces debe demostrar un redoblado compromiso para con Cristo y la iglesia.
Note también que todo el equipo ministerial está comprendido en este encargo. Todos los ministros de una iglesia deben ser tenidos por dignos de doble honor, pero hay un ministerio que se considera aparte: El ministro que trabaja en la Palabra y la doctrina, es decir, que predica y enseña. Sobre él recae una gran responsabilidad: Es el ministro que va a la cabeza en la edificación y crecimiento del creyente y la iglesia. Es el que tiene que pasar horas sobre su rostro delante de Dios y en la Palabra para predicar y enseñar, además de liderar en el resto de los deberes y ministerios de la iglesia. Si es un ministro entregado, un ministro que labora y labora para Cristo y trabaja y trabaja para la iglesia, es digno de doble honor
Ahora bien, note otro hecho significativo. La palabra “honor” (time) significa más que simplemente estima y respeto. Significa pagar y otorgar lo que se debe. A un ministro se le debe un honorario; se le debe compensación, algún pago, algún salario por su labor. Y si lo hace bien, si trabaja y trabaja sin cesar, entonces merece doble honor. ¿Es esto algo que debemos tomar literalmente? ¿Debe la iglesia pagarle doble salario? A. T. Robertson señala que “existen numerosos ejemplos de soldados romanos quienes recibían doble salario por servicios inusuales” (Word Pictures in the New Testament, vol. 4, p. 588). Una cosa es segura: El pago doble implica un apoyo financiero adecuado, amplio, suficiente y generoso.
El buey usado para triturar el maíz es un ejemplo. En el Oriente se han usado bueyes para mover molinos de piedra una y otra vez. Al buey nunca se le ponían bozal. Se le permitía comer tanto grano como quisiera ya que se consideraba que él se había ganado ese derecho. Así mismo debe ser con el ministro de Dios. Él es digno de su trabajo. Al trillar y trillar en la cosecha de las almas de Dios y su iglesia, el ministro debe recibir apoyo financiero más que suficiente.
Pensamiento 1. Las Escrituras desaprueban la ambición por el dinero (l Ti.3:3). De igual manera Dios desaprueba la compensación inadecuada. La idea es que, si Dios ordenó que debía cuidarse al buey que trilla, ¡cuánto más ha ordenado a la iglesia que cuide adecuadamente del ministro que trabaja!
“No pondrás bozal al buey cuando trillare’ (Dt. 25:4).
“No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento” (Mt. 10:9-10).
“Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante” (Lc. 10:7-8).
“Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes?” (1 Co. 9:9).
“Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Co. 9:14).
“Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario” (1 Ti. 5:17-18).
3er Titulo: La Iglesia proveyendo los recursos necesarios para la expansión del evangelio de Cristo. versículo 11. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? (Léase: San Juan 4:36. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega. ▬ Romanos 15:27. Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales.).
Comentario de San Juan (4:36) Recompensas: Trabajar porque hay recompensas y grandes beneficios. Cristo mencionó seis recompensas y beneficios en particular.
▬ 1. El trabajador recibirá su salario. Dios pagará al creyente y le pagará bien. Advierta que los salarios ya están allí, listos para ser pagados (Ver, Recompensas – Lc. 16: 10-12; Mt. 20:8-16. Cp. Lc. 10:7; 2 Ti. 2:6).
“Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna” (Mt. 19:29).
“Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mt. 25:23).
“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Dn. 12:3).
▬ 2. El trabajador recoge frutos para vida eterna. Lo que hace es de un valor supremo. Es la mayor obra imaginable. Su obra es duradera; dura por siempre. Su trabajo en realidad libera a las personas hasta de la muerte y hace que Dios les de vida abundante y eterna.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:16).
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).
▬ 3. El trabajador experimenta el magnífico gozo de servir a Dios junto a otros trabajadores. (Ver, Gozo, Fil. 1:4.) Nota: No hay envidia ni conflicto entre los dos trabajadores.
Ambos trabajan y se regocijan juntos. (¡Qué diferente de tantos otros!)
“Y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento” (Lc. 15:6, 7).
“Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? Vosotros sois nuestra gloria y gozo” (1 Ts. 2:19, 20).
“Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Sal. 126:6).
▬ 4. Al trabajador se le da el privilegio de tener una parte específica en la gran obra de Dios. Puede que sea sembrar; puede que sea cosechar. No tiene importancia. Cada hombre tiene solo una parte. Ningún hombre lo hace todo. Un hombre planta y otro cosecha. La tarea es demasiado grande para un hombre. Se necesita a todos.
꓿» Si el que siembra falla al sembrar, el cosechador no puede cosechar. Algún alma no es bien alimentada para madurar y ser cosechada.
꓿» Si el cosechador no cosecha, el alma madura plantada por quien la plantó pasa su momento de utilidad, se pudre y cae al piso, arruinada.
“Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo. ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa: aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor” (1 Co. 3:6-8).
▬ 5. El trabajador tiene el privilegio de ser elegido y enviado por Cristo, el mismo Hijo de Dios.
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn. 15:16).
▬ 6. Al trabajador se le da el privilegio de servir con otros grandes siervos. Otros grandes creyentes están trabajando, y cada siervo participa de las labores de todos los demás. (¡Vaya reto a orar por todos los siervos de Dios y participar en la tarea de plantar o cosechar, cualquiera sea la tarea que Dios nos haya encomendado!)
“Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Co. 3:9-11).
Comentario de Romanos (15:25-27) Ministrar: el ministro de Dios no olvida las necesidades inmediatas mientras hace planes futuros o de alcance mundial. Así como había un anhelo tan grande en Pablo por predicar el evangelio en Roma y España, había también una necesidad muy inmediata que le presionaba, una necesidad de enormes proporciones. Los santos de Dios a través de Judea estaban sufriendo de una profunda pobreza. Sin duda algunos de ellos habían perdido sus trabajos debido a su testimonio por Cristo, y parece que la tierra había padecido hambre en alguna forma.
Fuese cual fuere la causa, muchos del pueblo de Dios estaban hambrientos, sin ropa y sin casa donde refugiarse. Necesitaban ayuda y era tarea del ministro (Pablo) ayudarles. Por esta razón, Pablo había tomado una ofrenda especial de todas las iglesias en Macedonia y Acaya para ayudar a los santos pobres de Jerusalén.
Note la fuerza de los sentimientos de Pablo en el sentido de que los santos deben ayudarse unos a otros cuando están en necesidad.
Decía que las iglesias gentiles eran deudoras de los santos pobres de Jerusalén. ¿Por qué? Porque el evangelio se había empezado a difundir por los creyentes de Jerusalén. Puesto que ellos habían ministrado los dones espirituales a las iglesias gentiles, las iglesias gentiles ahora estaban en deuda con los creyentes de Jerusalén y debían ayudarles en su necesidad material.
Nuestra tarea es siempre hacer frente a las necesidades (verdaderas) de los santos locales antes de avanzar para ir a solucionar las necesidades de los que están en otras naciones. Si no resolvemos las necesidades de nuestros hermanos de la puerta vecina, ¿cómo podemos esperar que Dios nos bendiga cuando tratamos de hacer frente a las necesidades de los que viven en otros países?
«En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir» (Hch. 20:35).
«Compartiendo para las necesidades de los santos» (Ro. 12:13).
«Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe» (Gá. 6:10).
«A los ricos de este mundo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino con el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos» (1 Ti. 6:17-18).
«Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios» (He. 13:16).
«En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos» (1 Jn. 3:16).
Pensamiento. Los creyentes son deudores de ayudar a otros creyentes alrededor del mundo cuando enfrentan necesidades fundamentales. ¿Por qué? Porque los creyentes genuinos están ministrándose mutuamente por medio de las oraciones diarias y otros dones espirituales. Los verdaderos creyentes son los receptores de las oraciones y dones de los demás creyentes mientras se ministran mutuamente en forma cotidiana por medio de la presencia y poder del Espíritu de Dios.
Semana del 10 al 16 de noviembre de 2025
Amén, para la honra y gloria de Dios.


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