Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa

LUNES 10 DE NOVIEMBRE DE 2025

“EL DESALIENTO PUEDE LLEVAR A LA TURBACION”.

LECCIÓN: 1ª de samuel 27:5 al 8. 5. Y David dijo a Aquis: Si he hallado gracia ante tus ojos, séame dado lugar en alguna de las aldeas para que habite allí; pues ¿por qué ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real? 6. Y Aquis le dio aquel día a Siclag, por lo cual Siclag vino a ser de los reyes de Judá hasta hoy. 7. Fue el número de los días que David habitó en la tierra de los filisteos, un año y cuatro meses. 8. Y subía David con sus hombres, y hacían incursiones contra los gesuritas, los gezritas y los amalecitas; porque éstos habitaban de largo tiempo la tierra, desde como quien va a Shur hasta la tierra de Egipto. 

   Desaliento: El desaliento es la pérdida de ánimo o coraje, un decaimiento del ánimo o de las fuerzas que se manifiesta como desánimo, abatimiento o tristeza. Se puede experimentar como una sensación de falta de energía, agotamiento o cansancio.

   En la Biblia, el desaliento se entiende como una pérdida de ánimo y confianza que puede paralizar el servicio a Dios y afectar la percepción de Su poder. Se considera un arma espiritual, alimentada por el temor, la soledad, la injusticia o la culpa, y puede manifestarse como agotamiento mental, pérdida de rumbo o pensamientos negativos. Sin embargo, la Biblia ofrece maneras de combatirlo, como buscar el poder de Dios, recordar sus promesas, poner la esperanza en Él y examinar el corazón para corregir las motivaciones.

   Sí, el desaliento puede llevar a la turbación. La pérdida de ánimo y energía asociada al desaliento (la apatía, la tristeza y la falta de motivación) puede desencadenar estados de ansiedad, temor, estrés e incluso bloqueo mental, impidiendo la toma de decisiones objetivas y la acción.

Turbación: En el contexto bíblico, turbación significa alteración, desorden o agitación emocional del corazón o del ánimo, causada por la confusión, el miedo o la angustia. La expresión más conocida es «no se turbe vuestro corazón» (Juan 14:1), que invita a la confianza en Dios y su plan a pesar de las tribulaciones, confiando en la ayuda del Espíritu Santo y en la promesa de salvación.

   Referencias Bíblicas: «Fíate de Jehová de todo tu corazón. Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo. Y refrigerio para tus huesos.» (Proverbios 3:7 al 8).

«¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.» (Salmo 42:11).

   «En su cerviz está la fuerza, Y delante de él se esparce el desaliento.» (Job. 41:22).

    «Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.» (Efesios 6.16).

   Comentario general del contexto Bíblico: David con los filisteos, 27:1–7. David huye otra vez a refugiarse con Aquis (ver 21:10), pero el tiempo había pasado y ahora los filisteos están convencidos de que David es enemigo de Saúl. Es lógico que David ahora lucharía contra su soberano y ayudaría a los filisteos. Además, David no llega solo como antes. Trae consigo por lo menos seiscientos hombres de guerra y sus familias. Con la excusa de no querer ser carga para Aquis, pide que se le dé una ciudad del campo (palabra usada para designar a veces un lugar tierra adentro; otras veces en medio del campo o en las orillas de una concentración de habitantes). Aquis le da Siclag.

   El sitio de Siclag no ha sido identificado positivamente. Algunos lo han identificado con Tel esh shariah, unos 25 km. al sudeste de Gaza y más de 40 km. distante de Gat. Otros han dicho que sería Tel el Khutweilfel, unos 16 km. al norte de Beerseba. Actualmente siguen las excavaciones en Tel Halif aprox. en el mismo lugar donde se cree que Siclag existía. Con certeza se ubicaba en el extremo sur de Israel un poco al norte de Beerseba. De esta manera Aquis pensaba usar a David para proteger su flanco de ataque. Según el v. 7 pasó un año y cuatro meses en Siclag. La expresión “un año” es lit. “días”, pero a base de Jueces 17:10 y 2 Samuel 14:26, debe ser la expresión idiomática para decir un año.

   Muchos comentaristas han criticado severamente a David por haberse ido con los filisteos. Es difícil a esta altura juzgar sus motivos o entender completamente sus razones. Es claro, sin embargo, que Da-vid salió beneficiado por esta experiencia. En primer lugar, es razonable pensar que los filisteos introdujeron la tecnología férrea en la Palestina. Artefactos de hierro de este período (siglo XI) se encuentran en Israel, pero armas de hierro se han encontrado solamente en los territorios controlados por los filisteos. Esto concuerda con 13:19. David se hubiera enterado de la fabricación de armas como resultado de su contacto con los filisteos. Además, es posible que siendo músico hubiera aprendido algo de las melodías y de los instrumentos de los filisteos. Las anotaciones que introducen los Salmos 8, 81, 84 mencionan la palabra Guitit, que según Kirkpatrick sería un adjetivo femenino derivado de gat y quizás se refiere a un instrumento de los geteos. Así también dice el Targum: “El arpa que David trajo de Gat, o una melodía de Gat como de la marcha getea” (2 Sam. 15:18). Esta explicación es posible considerando el interés musical que tenía David.

   Mientras David permanecía en Siclag muchos guerreros se juntaron a él según 1 Crónicas 12. Pare-ce que había un descontento con Saúl y con la situación en Israel de tal manera que estos querían poner a David por rey. Es interesante que aun de la tribu de Benjamín, la de Saúl, vinieron a él 23 líderes (1 Crón. 12:2–7). Así que su ejército creció y se hizo un gran ejército (1 Crón. 12:22). No faltaban amigos tampoco de entre los mismos filisteos. 2 Samuel 15:18 menciona a seiscientos de Gat que se aliaron con él. Fue un período muy importante en la consolidación de su poder.

   David combate en el desierto, 27:8–12. El texto nos informa que David y sus hombres se iban lejos de Siclag atacando a las tribus nómadas. Se identifican como de Gesur, gente quizás de Siria que no había sido conquistada en los días de Josué (Jos. 13:2). Los de Gezer eran habitantes antiguos de esta tierra entre los cananeos. Los amalequitas eran los antiguos enemigos de Israel. Ellos fueron los primeros en resistirles cuando salieron de Egipto (Éxo. 17:8). Descendientes de Esaú (Gén. 36:12), no fueron destruidos por Saúl cuando él tenía que haberlo hecho (1 Sam. 15:8). Todos estos serían acérrimos enemigos de Israel. Así que David no sólo conseguía provisiones y comida para su ejército, sino que también derrotaba a sus enemigos.

   Muy posiblemente estas tribus habrán sido aliadas con los filisteos y por lo tanto no se atrevían a divulgar al rey Aquis la verdad de sus actividades. Más bien le informaban que ellos habían merodeado en el Néguev (desierto) de Judá o Jerameel (de la tribu de Judá según 1 Crónicas 2:9; 25–33, o de los que-neos que eran descendientes de Caleb). Todos estos lógicamente serían israelitas de la misma tribu que David. Nunca los hubiera podido atacar a ellos. Pero Aquis le creía (v. 12) y pensaba que David se había hecho hediondo a su propio pueblo, que aseguraba su permanencia y fidelidad a los filisteos.

   Obviamente David practicaba el engaño y la mentira. Y siempre se pregunta si esto se puede justificar. La Biblia no aprueba tales cosas sino solamente las narra. Pero como dice Archer, la obligación de decir solamente la verdad no lleva en sí el compromiso de decir todo, especialmente si al hacerlo las vidas peligrarían. Tenemos que recordar que David vivía en tiempos de guerra y aunque había acordado un pacto de tregua con los filisteos todavía éstos eran enemigos de Israel. Reconocemos muchas fallas en David, pero Dios lo escogió porque era varón conforme a su corazón (Hech. 13:22). Realmente deseaba hacer la voluntad de Dios y se arrepentía de sus pecados cuando se lo señalaban. Vivía en tiempos muy peligrosos y difíciles bajo el Antiguo Pacto de la dispensación de la ley de Moisés. No tenía la luz del NT ni la orientación que ahora tenemos. Y como rey designado para Israel se conducía de manera más gubernamental que individual en su misión de traer la paz y la seguridad a Israel en el nombre de Dios.

1er Titulo: La falta de fe en Dios hace buscar el favor humano. Versículos 5 y 6. Y David dijo a Aquis: Si he hallado gracia ante tus ojos, séame dado lugar en alguna de las aldeas para que habite allí; pues ¿por qué ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real? Y Aquis le dio aquel día a Siclag, por lo cual Siclag vino a ser de los reyes de Judá hasta hoy.  (Léase: Jeremías 17:5. Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. ▬ Gálatas 1:10. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.).

   Los dos caminos, Jeremías 17:5–13. Los vv. 5–8 traen a la memoria el Salmo 1. Es una enseñanza sapiencial.

Maldito el hombre que se confía en sí mismo, que busca su propia autonomía en todo. Al hacerlo, se aparta del Señor. Se le compara con la retama en el Arabá, plantada entre los pedregales del desierto. No produce fruto, no tiene un propósito, no vale nada.

Al otro lado: Bendito es el hombre que confía en Jehovah, … Será como un árbol plantado junto a las aguas… No tiene que preocuparse ni por el calor ni por la sequía porque tiene sus raíces firmemente plantadas. Su confianza en el Señor dará estabilidad a su vida. El destino de su vida depende de la relación con él.

   Los vv. 9, 10 dan un comentario sobre los dos versículos anteriores. El corazón del hombre es engañoso y el Señor está escudriñándolo constantemente. En el v. 1 se habló del pecado grabado en el corazón, en el v. 5 ha hablado del corazón que se aparta del Señor y aquí se describe al corazón como engañoso. Es interesante que la palabra engañoso tiene la misma raíz que el nombre Jacob (comp. Gén. 27:36). Al leer los pasajes de su vida se nota como este “suplantador” engañaba y fue engañado vez tras vez en su vida.

   El concepto hebreo del corazón no es solamente el centro de las emociones y los sentimientos, es también el centro de la actividad racional, la voluntad y la toma de decisiones de parte de la persona. Con el corazón uno reflexiona y decide en cuando a lo que debe hacer. En el concepto del corazón se combina la acción de la voluntad, la intención, los sentimientos, la devoción, la mente; es una forma de dar expresión a lo más profundo de quién es la persona. Si la persona llena su corazón con sus propias ideas o de su propia autonomía, apartándose del Señor, va a la ruina, porque ha rechazado las enseñanzas y la guía de su Creador, el que conoce al ser más íntimo de la persona. Al contrario, cuando la persona pone al Señor y sus enseñanzas en su corazón recibirá la fuerza y dirección para las decisiones que deberá tomar. Será bendecida por el Señor.

   (Gálatas 1:10). Ministro, Pablo: El ministro buscaba complacer a Dios, no a los hombres. Los críticos de Pablo decían que era incoherente…

  • Al buscar el favor y la aprobación de los hombres en lugar de la de Dios.
  • Al luchar por complacer a los hombres en lugar de Dios.
  • Al vivir cumpliendo la ley cuando estaba con los extremistas religiosos (judíos) y vivir una vida más liviana cuando estaba con los paganos y los no extremistas religiosos (gentiles).
  • Al decirle a un grupo una casa y a otro algo distinto.
  • Al vivir una vida de duplicidad y engaño a fin de asegurarse el apoyo de la gente.

   Pablo no escatimó palabras; disparó dos preguntas a sus críticos: “¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres?”. Como dijimos anteriormente, Pablo no escatimó palabras. Respondió sus propias preguntas mediante una declaración asombrosa: estaba de acuerdo con sus críticos. “Si todavía [aún] agradara a los hombres, no sería esclavo de Cristo”.

   El punto es claro: Advierta la palabra “todavía” o aún. Pablo estaba diciendo que en algún momento quería agradar a los hombres, un momento en que buscaba el favor y la aprobación de los hombres en lugar de la de Dios. Pero ya no más: Él no “estaba todavía agradando a los hombres”. Ahora estaba buscando agradar a Dios y únicamente a Dios. Agradar a los hombres, buscar sus favores y asegurar su aceptación, aprobación, reconocimiento, honor, posición y riquezas eran cosas que ya no le importaban. Ahora quería solo una cosa: el favor y la aprobación de Dios. Por este motivo, era el esclavo (doulos) de Jesucristo.

   “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará” (Jn. 12:26).

   “Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo” (1 Co. 7:22).

   “No sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” (Ef. 6:6-7).

   “Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Col. 3:24).

   “Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo” (1 Ts. 2:4-5).

2º Titulo: Tiempo desperdiciado por vivir en decadencia espiritual. Versículo 7. Fue el número de los días que David habitó en la tierra de los filisteos, un año y cuatro meses. (Léase: Gálatas 1:6. Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.  ▬ Efesios 5:15 al 17. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.).

[Gálatas 1:6] (1:6) Evangelio: El evangelio de Dios acababa de ser declarado claramente por Pablo.

   “El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre” (Gá. 1:4. Ver nota, Gá. 1:4-5 para mayor discusión al respecto).

   El mensaje del evangelio es que Cristo murió para rescatamos de este presente mundo malo, esto es, de estos pecados del mundo…

  • ilegalidad • falta de justicia • corrupción • envejecimiento • deterioro • muerte • juicio • condena • destino

   Cristo murió para que pudiéramos ser liberados del pecado y de la muerte y vivir eternamente con Dios en un nuevo cielo y una nueva tierra.

   En la práctica, lo que sucede es esto: Cuando una persona ve a Jesucristo y cree verdaderamente en que Cristo tomó sus pecados para si y murió por ellos, Dios lo considera. Dios lo toma como un hecho. Dios ve a Cristo cargando con el pecado de la persona y Él observa a la persona como si no tuviera pecado y fuera perfecta, es decir, completamente libre de pecado. Por lo tanto, la persona se torna aceptable ante Dios. Dios lo ve en Cristo que es sin pecado, completamente justo y perfecto. Pero advierta un hecho critico: La persona no es libre de pecado; ninguna persona lo es; ninguna persona es perfectamente justa. Pero Dios lo considera libre de pecado, como perfectamente justo.

   ¿Por qué Dios hace una cosa tan maravillosa e increíble? Porque Él nos ama mucho. Nos ama con un amor eterno, ilimitado. Este es el mensaje del glorioso evangelio. No podemos ganar la aceptación de Dios, porque somos injustos e imperfectos, y solo la justicia y la perfección pueden vivir en presencia de Dios. Pero Dios nos ama tanto que Él nos ha brindado el camino para que seamos justos y aceptables ante Él. Esto es lo que se quiere significar por la justificación y la maravillosa gracia de Cristo. Este es el mensaje glorioso del evangelio.

   “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1:29).

   “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

   “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Ro. 5:6).

   “Mas Dios muestra su amor ara con nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más estando a justificados en su sangre por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Ro. 5:8-10).

   “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucito al tercer día, conforme a las Escrituras: y que apareció a Cefas, y después a los doce” (1ª Cor. 15:3-5).

    Efesios 5:15 al 17 (5:15) Creyente, Camino: Caminar con cuidado y en forma estricta mirando alrededor y cuidando cada paso. La vida es un camino, un sendero que recorremos todos los días. Cuando nos levantamos por la mañana, comenzamos a caminar. Dios espera que nosotros caminemos en forma circunspecta (akribos), es decir, con cuidado y precisión, exactamente como deberíamos.

    Nota: Hay dos tipos de personas que caminan por la vida.

▬ 1. Está el tonto o la persona poco sabia: Esto simplemente significa la persona que no piensa, que es descuidada, sin

importarle nada y con mentalidad mundana. El poco sabio es la persona que piensa poco sobre dónde debería ir y dónde no debería ir. Simplemente se levanta por la mañana y va a trabajar o hace su rutina diaria pensando muy poco en Dios y en lo que sucede más allá de su vida. Si comete un error aquí o allá, no tiene tanta importancia. Cometer errores forma parte de la vida humana.

   Piensa que será aceptable a cualquier Dios que haya, si simplemente vive una vida…

  • Que es bastante decente, honorable y útil.
  • Que paga sus obligaciones con Dios aquí y allá.

   La persona poco sabia no se ocupa de cuidar cada paso que da ni de estar alerta a cualquier tentación y atracción de la vida. Poco le importa la lucha y ser exacto y estricto en la vida. Llevar una vida cuidadosa, precisa, estricta, disciplinada, controlada no es tan importante para él.

▬ 2. Está la persona sabia: La persona pensante, cuidadosa, que se ocupa, con mentalidad espiritual. Esta es la persona que está en la misión. Conoce a Dios personalmente y sabe que él está en la tierra para vivir una vida justa y divina y para dar testimonio al Señor Jesucristo. Por lo tanto, cuando se levanta por la mañana y va a trabajar o a realizar sus asuntos cotidianos, camina en la presencia y alabanza de Dios. Sus pensamientos están en Dios a lo largo de todo el día. A él le importan las equivocaciones. Todo importa, los informes diarios y la conversación sobre las siguientes características del hombre:

  • pecado • guerra • vergüenza • egoísmo • maldición • hambre • maldad • lucha de poderes • homicidio • divorcio • bromas de mal gusto • rechazo • inmoralidad • sufrimiento • obesidad • odio • ebriedad • drogas

   El hombre sabio no solo se preocupa por cada etapa de la vida, sino que lucha por cuidar cada paso, con el objeto de asegurarse de que camina por la vida en forma exacta, estricta, disciplinada y controlada. Sabe que la única respuesta a la maldad y a los problemas de la vida es Jesucristo y su justicia.

   “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gá. 5:16).

   “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados” (Ef. 4:1).

   “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios” (Ef. 5:15).

   “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él” (Col. 2:6).

   “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Jn. 1:7).

   “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1 Jn. 2:6).

   (5:16) Tiempo, Oportunidad: Caminar con cuidado y estrictamente redimiendo el tiempo. La idea no es la de comprar tiempo. El tiempo es el don de Dios; un hombre tiene tiempo. Lo que hará es utilizar su tiempo para comprar cosas de valor. Debe redimir el tiempo, dar su tiempo por cosas de valor. Esto significa dos cosas.

▬ 1. Una persona debe utilizar su tiempo sabiamente, no debe derrocharlo. El tiempo es un don de Dios. Un hombre no tiene que redimir ni comprar el tiempo. Él ya lo tiene. Cuando nació en este mundo, nació con tiempo. El tiempo existe, está aquí con o sin nosotros. No tenemos que hacer ni una sola cosa para redimirlo. Lo que tenemos que hacer es utilizar el tiempo -utilizarlo con sabiduría- utilizarlo para hacer lo mejor que podamos.

   Pensamiento 1: La opción es nuestra. Podemos sentarnos y malgastar las horas y participar de actividades y conversaciones de poca importancia, si es que la tienen, o podemos utilizar el tiempo sabiamente, manteniendo ocupados nuestros pensamientos y nuestras manos…

  • En nuestra profesión y trabajo, contribuyendo al bien de la sociedad.
  • En nuestra adoración y servicio para Cristo -todo el día- uniéndonos con otras personas de la iglesia de Dios para dar testimonio y ministrar a los perdidos y necesitados de nuestras comunidades y ciudades.
  • Satisfaciendo las necesidades de Lm mundo que gira bajo el peso de masas sufrientes desesperadas.
  • En el pecado y la muerte.

▬ 2. Una persona debe usar su tiempo aprovechando las oportunidades que surgen durante el día. Esto, también, es lo que significa redimir el tiempo. El creyente debe redimir las oportunidades…

  • De vivir justa y divinamente.
  • De dar testimonio y compartir a Cristo.
  • De ser diligente en el trabajo.
  • De dar un ejemplo de compromiso y disciplina en el trabajo, el hogar y la recreación.
  • De ser fiel a Dios y a la familia.
  • De hablar por Cristo y la justicia.
  • De orar en lugar de permitir que se derroche el tiempo.

   Advierta por qué debemos redimir el tiempo: Porque los días son malos. Esto se refiere a todo el mal que enfrenta el creyente mientras camina día tras día, tanto mal que debe mantenerse alerta de caer y fallar. Debe estar alerta de vivir con justicia y de dar testimonio a Cristo. La maldad puede oscilar desde tentaciones pequeñas hasta persecuciones, desde problemas de poco dinero hasta un colapso económico mundial, desde un disturbio familiar menor hasta la guerra. La maldad del mundo siempre está ante nosotros: ya sea pequeña o grande. La tarea del creyente es la de redimir el tiempo, de aprovecharlo al máximo. Pasará pronto la oportunidad porque los días son malos.

▐ La oportunidad de dar testimonio pasará.

▐ La oportunidad de demostrar diligencia pasará.

▐ La oportunidad de hablar pasará.

▐ La oportunidad de amar pasará.

▐ La oportunidad de ministrar pasará.

▐ La oportunidad de trabajar arduamente pasará.

▐ La oportunidad de orar pasará.

▐ La oportunidad de dar pasará.

   Pensamiento 1: ¿Cuántos de nosotros derrochamos el tiempo? Tanto tiempo es derrochado por muchos…

  • por no sentirse eficientes
  • en lo que leemos
  • por mirar televisión
  • en restaurantes
  • por la falta de diligencia en el trabajo
  • en las noches en nuestros hogares
  • por actividades sin provecho en los fines de semana

   Cada uno de nosotros necesita tomarse un momento y pensar dónde derrochamos tanto tiempo y corregirlo. Más que nunca debemos entregamos a hacer una contribución significativa a nuestro trabajo y nuestra sociedad, a nuestra iglesia y comunidad, a vivir en forma justa y divina, a dar testimonio y ayudar a un mundo de personas que están desalentadas y solas, hambrientas y con frio, heridas y sufriendo, necesitadas y desvalidas -todas perdidas en el pecado- todas sin el conocimiento de Cristo y de la vida eterna. Ha llegado la hora de redimir el tiempo.

    Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como sino la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa” (1 Co. 7:29-31).

   “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Co. 10:5).

   “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Fil. 4:8).

   “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Ef. 5:15-16).

   “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo” (Col. 4:5).

   “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Sal. 90:12).

   “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Ec. 12:1).

   (5:17) Jesucristo, Voluntad de – Creyente, Camino: Caminar con cuidado y estrictamente comprendiendo la voluntad del Señor. Advierta cómo tanto el hombre sabio como el no sabio son definidos en este versículo.

[] El hombre no sabio es un hombre que no entiende la voluntad del Señor.

[] El hombre sabio es un hombre que entiende la voluntad del Señor.

   La palabra “entender” (suniemi) significa comprender, percibir, ver con la mente y abarcar. Como se dijo en el versículo anterior, los días son malos, llenos de todo tipo de maldad. El creyente debe entender cuál es la voluntad de Dios a fin de conquistar la maldad. Si no lo hace, entonces es un tonto y no actúa sabiamente. ¿Cómo puede saber una persona cuál es la voluntad de Dios?

[] Conociendo la Palabra de Dios, conociéndola tan bien que pueda aplicarla a la situación que enfrenta todos los días.

   “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn. 8:31-32).

   “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Jn. 17:17).

   “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Ti. 2:15).

   “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Ti. 3:16).

   “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

   “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón” (Sal. 40:8).

   “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” (Sal. 119:9).

   “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Sal. 119:11).

[] Siendo sensible al liderazgo del Espíritu Santo.

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn. 14:26).

   “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Jn. 16:7-8).

   “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Jn. 16:13-14).

   “Para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu” (Ro. 8:4-5).

   “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro. 8:13-14).

“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud” (Sal. 143:10).

3er Titulo: Conducta inconsecuente que muestra el pobre estado espiritual. Versículo 8. Y subía David con sus hombres, y hacían incursiones contra los gesuritas, los gezritas y los amalecitas; porque éstos habitaban de largo tiempo la tierra, desde como quien va a Shur hasta la tierra de Egipto.  (Léase: Santiago 1:8. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.  ▬ Santiago 4:8. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.).

   Santiago 1:8: Tentación ▬ Sabiduría: ¿Cómo puede un creyente vencer las pruebas y tentaciones? Primero, debe pedirle sabiduría a Dios. Sabiduría quiere decir mucho más que conocimiento, mucho más que ser un intelectual de la vida o de alguna área de la vida. El conocimiento es la asimilación de datos, y muchísimas personas del mundo tienen sus cabezas llenas de datos.

=> Piense nada más en todas las escuelas del mundo: escuelas para niños, escuelas para jóvenes, escuelas para hombres y mujeres, escuelas para trabajadores.

=> Piense nada más en los millones de agricultores, científicos, hombres de negocios, obreros, mecánicos, contratistas, médicos y así sucesivamente.

   Millones y millones de nosotros somos personas cultas. Las personas llenas de conocimiento son muy comunes. Pero al enfrentar las pruebas y tentaciones de la vida, se necesita algo más que una cabeza llena de datos e información. No basta con ser una persona culta para ser una persona de éxitos y logros en la vida. Se necesita mucho más: “Se necesita sabiduría”. ¿Qué es sabiduría? ¿Qué quiere decir la Biblia con sabiduría? Sabiduría no es tener la cabeza llena de datos.

No se trata sencillamente de ver y saber todo acerca de la vida, es ver y saber qué hacer con respecto a la vida. Sabiduría no es solo ver y saber la verdad, es ver y saber qué hacer con la verdad.

   La sabiduría toma las grandes verdades de la vida. Se ocupa de las pruebas y tentaciones que hay alrededor de la vida y la muerte, de Dios y el hombre, del tiempo y la eternidad, del bien y del mal, de las grandes cosas del universo y de Dios. Pero la sabiduría no solo toma estos datos, la sabiduría sabe qué hacer con ellos y lo hace. La sabiduría no solo comprende las pruebas y tentaciones, sino que comprende qué hacer con ellas y cómo hacerlo y lo hace. La sabiduría actúa, triunfa, y vence las pruebas y tentaciones.

   Ahora bien, si no contamos con ese tipo de sabiduría, si no comprendemos, si no sabemos cómo vencer a la vida o alguna prueba y tentación, entonces hay un camino seguro para obtener la sabiduría:

   “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).

   El camino para vencer las pruebas y tentaciones de la vida es pedirle sabiduría a Dios. Ahora bien, note dos elementos significativos.

▬ 1. Note las promesas maravillosas que hemos recibido cuando le pedimos sabiduría a Dios.

=> Dios nos dará sabiduría.

=> Dios nos dará sabiduría en abundancia.

=> Dios no nos reprochará ni nos reprenderá, no nos reconvendrá, por no saber cómo manejar la prueba o la tentación. La idea es que Dios ni siquiera nos cuestionará por no tener sabiduría ni por no saber qué hacer.

   Dios nos ama: Somos sus hijos. Él es nuestro Padre y Él quiere suplir cada una de nuestras necesidades. Por ende, Dios escuchará nuestra petición y nuestro llamado; Él nos dará la sabiduría para vencer las pruebas y tentaciones de la vida.

   “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina” (Mt. 7:24-27).

   “porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan” (Lc. 21:15).

   “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Ro. 11:33).

   “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Ti. 3:15).

   “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).

   “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Stg. 3:17).

   “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino” (Pr. 3:13-14).

   “Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella” (Pr. 8:11).

   “Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia” (Job 28:28).

   “¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Jehová son rectos, y los justos andarán por ellos; más los rebeldes caerán en ellos” (Os. 14:9).

▬ 2. Note un elemento importante: Tenemos una responsabilidad. Debemos hacer algo, y que Dios nos escuche o no depende de que nosotros hagamos esta única cosa. Si la hacemos, Dios nos escucha y nos da la sabiduría para vencer las pruebas y tentaciones. Si no la hacemos, Dios no puede escucharnos. ¿Qué es lo que debemos hacer? Cuando le pidamos a Dios que nos dé sabiduría para vencer alguna prueba o tentación, debemos pedir con fe y no dudar. Debemos creer que Dios nos ama y que Él realmente se preocupa por nosotros y escuchará nuestros llamados y nuestras oraciones y nos suplirá cada una de nuestras necesidades. Al orar y pedir a Dios, no podemos dudar; es decir, no podemos pedir y luego…

  • preguntarnos si Dios existe realmente
  • preguntarnos si Dios nos escuchará realmente
  • preguntarnos si Dios puede hacer realmente lo que le pedimos
  • preguntarnos si realmente conocemos a Dios lo suficiente como para que Él nos escuche
  • preguntarnos si la petición es la voluntad de Dios.

   Tal duda Dios no puede escucharla. Dios no puede responder a la oración de una persona que siente dudas. Si lo hiciera, entonces estaría recompensando la duda, recompensando a los que no creen ni confían en Él. Estaría recompensando a los que dudan, ignoran, descuidan, cuestionan y en muchos casos maldicen, niegan, luchan contra Él. Dios no puede escuchar y responder a una persona que duda en su fe. Debemos creer que Dios es, que Dios existe y que Él sí nos ama y se preocupa por nosotros y que nos escuchará y nos responderá cuando le pidamos sabiduría para enfrentar las pruebas y tentaciones de la vida.

   Note lo que dicen las Escrituras acerca de la persona que duda en la fe.

▬ a. Primero, la persona es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.

▬ b. Segundo, la persona no recibirá cosa alguna del Señor. ¿Por qué? Porque una persona que flaquea no conoce el valor de los regalos de Dios. Si Dios los diera, la persona no siempre los usaría ni tampoco usaría los regalos como debería usarlos. Si Dios le diera sabiduría a una persona para que venciera las pruebas y tentaciones de la vida, la persona podría o no usarla o podría usarla de modo irregular. No valoraría ni usaría la sabiduría ni ningún otro regalo de Dios, con certeza no al grado que debería hacerlo. Lo usaría incorrectamente, los usaría incorrectamente de un modo terrible y abusaría del mismo. Por ende, la persona que duda en la fe no recibirá cosa alguna de Dios.

▬ c. Tercero, la persona que duda en la fe es una persona de doble ánimo y es inconstante en todos sus caminos. Una persona que duda en la fe lleva una vida de altas y bajas, de buenas y malas. Toda su conducta es inconstante y no confiable. Es como una persona con dos mentes: no está seguro; es inseguro; piensa que sí y luego piensa que no. Comienza a hacer algo y luego se retracta, luego comienza de nuevo. Cree y luego descree, actúa y luego desconfía y se retracta. Es inconstante en su oración y vida con Dios.

   Pensamiento 1. Qué ilustración tan descriptiva de tantas personas. Esta es la razón misma por la que muchos de nosotros recibimos tan poco de Dios. No pedimos o de lo contrario cuando pedimos, dudamos al creer que Dios nos escuchará y nos contestará. Cuando nos enfrentamos a las pruebas y tentaciones de la vida, debemos pedirle sabiduría a Dios y creer que Dios nos escuchará y nos mostrará el camino y el poder para vencer. Cuando oremos creyendo, Dios nos escuchará y nos contestará.

   “Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos” (Mt. 13:58).

   “Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?” (Mr. 4:40).

   “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, 0 estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Lc. 16:13).

   “Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (He. 4:11).

   “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Stg. 1:8).

   “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Stg. 4:8).

   Santiago 4:8. Tentación ▬ Arrepentimiento: ¿Cómo podemos vencer la tentación? Paso #2, acercarse a Dios y arrepentirse. Este es el privilegio más grande de todo el mundo: Tener el privilegio glorioso de acercarse a Dios, la Majestad soberana del universo, el Creador y Señor del universo. Piensen nada más, los creyentes pueden acercarse a Dios y hablar y relacionarse con El en cualquier momento y lugar. La puerta que da a la presencia de Dios nunca se cierra. Pero note lo que enseñan las Escrituras: La puerta que da a la presencia de Dios no solo se encuentra abierta, sino que a nosotros se nos alienta e insta fuertemente a acercarnos a Dios. Nuevamente este versículo constituye un imperativo fuerte: “Acercaos a Dios”. La tentación asesta su golpe; es inmediato, inesperado, fiero. ¿Qué podemos hacer? ¿Cuál es nuestra esperanza? Dios, acercarnos a Dios. La idea es más que solo someterse a Dios, es mucho más que eso. Acercarse quiere decir acercarse bien, acercarse lo más posible a Dios. Ubicarse junto a Él. Comenzar a hablar y relacionarse con El. ¿Cómo hacemos esto?

=> Leyendo la Palabra de Dios, la Santa Biblia o si no tenemos acceso a la Palabra de Dios cuando la tentación asesta el golpe, revisando mentalmente los versículos de las Escrituras una y otra vez.

=> Por medio de la oración, pidiéndole a Dios fuerza y poder, misericordia y gracia. Pero note: La oración debe ser positiva, centrándose en Dios y su fuerza y su Palabra, no en la tentación. No piense en la tentación y piense en Dios.

   Céntrese en Dios y solo en Dios. Acérquese a Dios. Acérquese a Dios tanto como le sea posible y tenga en cuenta la promesa gloriosa: Dios se acercará a usted. Se acercará a usted lo abrazará, lo fortalecerá y lo liberará. Esto es exactamente lo que Dios nos ha prometido hacer.

   “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Co. 10:13).

   “Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (He. 2:18).

   “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no queda compadecerse de nuestras debilidades sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia para alcanzar misericordia hallar gracia para el oportuno socorro” (He. 4:15-16).

   “Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré” (Sal. 28:7).

   “ero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras.”. (Sal 73:28).

   “No temas, porque yo estoy contigo, no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de justicia” (Is. 41:10).

   Sin embargo, note que el acercamiento a Dios es condicional. Hay una persona a la que Dios no le permite acercarse a Él. ¿Quién? La persona con manos inmundas y pecaminosas y un corazón impuro y dudoso. Una persona debe hacer dos cosas para poder acercarse a Dios.

▬ 1. La persona debe limpiar sus manos. Algunos tenían manos inmundas y pecaminosas y Santiago no se anduvo con miramientos. Él los llamó lo que eran: pecadores. Si alguno de nosotros tiene manos inmundas, si hemos tocado lo que Dios nos prohíbe tocar, no solo hemos pecado, sino que somos pecadores. Un título terrible sumado a nuestros nombres. No obstante, las Escrituras expresan que una persona que toque cuando Dios dice que no se puede tocar es un pecador.

   Sucede lo siguiente: Nuestras manos deben estar limpias de pecado para poder acercarnos a Dios. Dios no responderá, no se acercará a una persona a menos que sus manos estén limpias de pecado.

    “Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo” (Is. 1:16).

   “Lava tu corazón de maldad, oh, Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?” (Jer. 4:14).

   “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hch. 22:16).

   “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Co. 7:1).

   “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra” (2 Ti. 2:21).

   “Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1 Jn. 3:3).

▬ 2. La persona debe purificar su corazón y dejar de dudar entre Dios y la tentación. Una persona no puede tener una lealtad dividida entre Dios y el mundo. Dios no permite una lealtad dividida. Dios exige lealtad total o nada. Una persona de doble ánimo, que trate de seguir a Dios algunas veces y otras al mundo, no se puede acercar a Dios. Dios no la acepta ni se acerca a ella. Una persona debe purificar su corazón, entregar su corazón total y completamente al Señor Jesucristo. Un corazón puro, un corazón totalmente comprometido y leal a Jesucristo, es el único corazón que Dios aceptará y al que se acercará.

   Sucede lo siguiente: Una persona no puede acercarse a Dios, no puede llegar cerca de Dios, a menos que tenga manos limpias y un corazón puro, un corazón totalmente comprometido con el Señor Jesucristo. Por consiguiente, una persona debe arrepentirse, alejarse del pecado y acercarse a Dios. Si esa persona se acerca, entonces Dios se acercará a ella y se mantendrá disponible para esa persona todo el tiempo.

   Pensamiento 1. El creyente que tiene el derecho de acercarse a Dios es el creyente que anda en una fraternidad y comunión abiertas con Dios, que mantiene sus manos limpias y su corazón puro. Que anda en oración todo el día, confesándose y manteniéndose puro. Este es el creyente a quien Dios ama y a quien Dios siempre se acerca. Es el creyente que siempre fraterniza y tiene comunión con Dios y quien triunfa sobre la tentación. El creyente que siempre se acerca a Dios es el creyente que vence las tentaciones y pruebas de la vida. Ese creyente es el gran vencedor de Dios, al que Dios siempre amará.

   “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt. 5:8).

   “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lc. 9:62).

   “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Lc. 16:13).

   “No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios” (1 Co. 10:21).

   “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (1 Ti. 1:5).

   “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura” (He. 10:22).

   “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Stg. 1:8).

   “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Stg. 4:8).

   “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

   “Está dividido su corazón. Ahora serán hallados culpables; Jehová demolerá sus altares, destruirá sus ídolos” (Os. 10:2).

Lunes 10 de Noviembre de 2025

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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