LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 9:12 AL 15. 12. Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. 13. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? 14. Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. 15. Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria.
Comentario general del contexto Bíblico: (9:12-14). Ministro, derechos: El ministro tiene el derecho de ser la primera persona sustentada por la iglesia. El asunto es comprometedor: Si otros tienen el derecho de recibir sustento de la iglesia, ¿no tiene el ministro primeramente el derecho de sustento? La iglesia de Corinto había reconocido los derechos de otros de recibir sustento, pero trágicamente no habían reconocido ese derecho en Pablo. ¡Imagínese una iglesia descuidándose en sustentar adecuadamente a Pablo! Todo cuanto tenga que decir es una crítica contra la iglesia de Corinto y contra cualquier otra iglesia que no cumpla esta obligación dada por Dios.
▬ 1. Ni la iglesia ni el ministro deben abusar de ese sustento (v. 12). Pablo no exigió sustento cuando estuvo en Corinto (inicialmente un ministerio de tres años). Observe que él dice que lo soporta todo; es decir, él soportó hambre y todo tipo de penurias, y la idea es que las sufrió en silencio. No se lo dijo a nadie. ¿Por qué? Porque había algunas personas que se oponían a su ministerio, y lo habrían acusado de preocuparse por asuntos mundanos, o de estar en el ministerio solo por dinero, o de tener motivaciones incorrectas o de un sinnúmero de otras acusaciones falsas. Pablo sencillamente no quería obstaculizar el evangelio de ninguna manera. Sin embargo, la iglesia le falló a Pablo y le falló de un modo lamentable. No se ocupó ni cuidó de él como debió haberlo hecho. ¡Imagínese su sufrimiento por falta de alimentación, ropa apropiada y adecuada, y una vivienda adecuada!
“Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; más el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza” (Mt. 8:20).
▬ 2. La práctica histórica de sustentar a los ministros se debe cumplir rigurosamente: Los ministros siempre han participado del altar. Los ministros que han ministrado cosas sagradas a las personas siempre han vivido del altar o templo, es decir, han recibido sustento porque han proclamado a Dios desde el altar.
▬ 3. El Señor mismo ha ordenado que los ministros vivan del evangelio. Esta es la autoridad suprema, el Señor mismo. El Señor exige: Si un hombre predica el evangelio, debe vivir del evangelio.
“No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento” (Mt. 10:9, 10).
“Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante” (Lc. 10:7, 8).
(9:15). Ministro, derechos: El ministro tiene el derecho de decidir si recibe salario o no. Pablo tomó la decisión de recibir salario de los corintios. Sencillamente esa fue su estrategia con los corintios. Eso le permitió hacerles frente a sus enemigos y refutar cualquier acusación de predicar por dinero. Él no recibió sustento en otras situaciones (Fil. 4:10s).
Note dos elementos:
▬ 1. Pablo dice claramente que él no ha escrito para avergonzar a los corintios y que lo sustenten. Su propósito ha sido enseñarlos a cómo tratar a sus ministros.
▬ 2. Pablo dice que él no quiere que la iglesia comience a sustentarlo, porque él puede gloriarse en su obra por Cristo y por la iglesia. Lo que él quiere decir es que pudo hacerles frente a sus enemigos con confianza porque llevó una vida de abnegación.
Pensamiento 1. La ley de Cristo es que los ministros sean sustentados por el pueblo de Dios. Sin embargo, en
ocasiones las circunstancias exigen que los ministros trabajen en trabajos seculares, y es necesario que se reconozcan estas circunstancias cuando se les eleve al Señor en oración y se les juzgue por sus propios méritos.
“Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar” (1 Ti. 5:17).
“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe” (He. 13:7).
“Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt. 16:25).
Nota del expositor bíblico: Es necesario que el servicio a Dios en la Iglesia sea transparente, para no ser motivo de tropiezo a los débiles en la fe.
1er Titulo: Soportando todo por amor al evangelio de Cristo. Versículo 12. Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. (Léase: Los Hechos 20:35. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. ▬ 2ª a Timoteo 2:10. Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.).
Los Hechos 20:33-35). Ministros ▬ Apoyo financiero: El cuarto deber es el de trabajar y dar, sin codiciar riquezas
Note dos puntos contundentes.
▬ 1. Pablo no codició riquezas terrenales. No codició plata ni oro ni vestido. En el mundo antiguo, los vestidos costosos eran una señal de riqueza. Muchas personas de la iglesia tenían suficiente y algunos eran ricos. Tenían…
- dinero • ropas opulentas • propiedades • medios de transporte
Pero Pablo no codició lo que ellos tenían. Su mente y sus pensamientos no estaban centrados en las cosas terrenales. El dinero, las propiedades, los vestidos, y los más modernos medios de transporte no constituían un atractivo para él.
Anhelaba algo mucho más importante:
=> el Reino de Dios y su justicia,
=> satisfacer las desesperadas necesidades del mundo,
=> librar a los hombres de la esclavitud del pecado,
=> compartir el evangelio de vida eterna.
Pensamiento 1. Los ministros y maestros del evangelio deben estar totalmente comprometidos a compartir el evangelio, y un compromiso total incluye, no solo la predicación y la enseñanza verbal, sino esparcir el evangelio apoyando a otros financieramente. (Ver bosquejo y notas, Mt. 19:16-22; 19:23-26 para mayor discusión. Cada creyente necesita estudiar y aplicar a su vida estos dos pasajes, pero en especial los ministros y maestros del evangelio. Cp. 1 S. 12:3-5; 1Ts. 2:5-6; 1Ti. 3:3, 8; 6:10.)
▬ 2. Pablo trabajó en el mundo secular. Él era artesano, un fabricante de tiendas de campaña (ver nota, Hch. 18:3). Hay cinco razones por las cuales Pablo trabajaba en el mundo secular, cuatro de las cuales se mencionan en este pasaje.
- Para satisfacer sus propias necesidades (v. 34).
- Para ayudar a otros que estaban sirviendo junto a él (v. 34).
- Para apoyar a los débiles (v. 35).
- Para parecerse más a Jesús (v. 35). Este es un refrán de Jesús que no aparece en los evangelios: “Más bienaventurada cosa es dar que recibir”. Por supuesto que Jesús siguió esto último…
- no codiciando nada de este mundo.
- dando a otros todo lo que tenía.
- sacrificando su vida por los demás.
Pablo quería ser como su Señor, ser conformado a su imagen y por eso trabajaba en el mundo secular cuando era necesario.
- Para no ser carga ni a los creyentes ni a las iglesias. Esta razón no se menciona en este pasaje, pero sí en muchos otros (2 Co. 11:9; 1 Ts. 2:9; 2 Ts. 3:8). Pablo quería decir dos cosas con “no ser carga” para ninguno, y estas dos cosas son lecciones muy poderosas para los ministros modernos del evangelio.
En primer lugar, algunos no creyentes, y tristemente algunos creyentes carnales, estaban acusando a Pablo…
- de “codiciar” un salario a costa de las iglesias.
- de buscar confort y comodidad a expensas de los creyentes y las iglesias.
- de recibir las ofrendas y sustraer de las mismas (2 Co. 1:17-18; 8:20-22. Ver note, pt. 2, 2 Co.12: 13-18).
Al trabajar en el mundo secular y no aceptar dinero de las iglesias, Pablo podía combatir esas acusaciones y demostrar que eran mentiras. Nótese que también tenía representantes designados por las iglesias para llevar las ofrendas de estas a Jerusalén (ver nota, Hch. 20:4-6).
Segundo, Pablo quería ser libre e independiente de las iglesias y los creyentes. Él no quería que la congregación creyera que les pertenecía, que tenía que cumplir con su invitación. No quería que le pusieran frenos ni presiones sobre su derecho de ir de un lugar a otro para ministrar y predicar el evangelio según viera la necesidad.
=> No quería ningún tipo de tentación, ninguna cosa que le hiciera sentir que tenía que cumplir con los deseos, antojos y caprichos de la congregación, a menos que realmente provinieran de Dios.
Pensamiento 1. Tenga en cuenta cuatro aspectos significativos.
1) Pablo recibió apoyo financiero de algunas iglesias. No siempre tuvo un trabajo secular, no en todas las situaciones. El apreciaba el valor de estar completamente libre de la carga de preocupaciones financieras para poderse dedicar por completo al ministerio. (Ver note, Hch. 18:3 para mayor discusión.)
2) El ministro del evangelio tiene derecho a recibir salario de las iglesias. De hecho, Cristo enseñó que el ministro debía, sin duda alguna, ser sostenido por la iglesia. (Ver bosquejo y notas, Mt. 10:9-10 para discusión y consulta de las Escrituras. Este es un pasaje importante, un pasaje que todo ministro e iglesia debiera estudiar ya que es una enseñanza de nuestro Señor.)
3) Hay grandes beneficios al seguir el ejemplo de Pablo en asuntos prácticos. Tener libertad financiera para ministrar según Dios dirija sin la influencia de prejuicio: carnales y caprichos, tiene ventajas, como ya se señaló arriba. Sin embargo, todo ministro debe recordar siempre que hay algunos en cada iglesia genuina que han marchado muy cerca del Señor y así lo han hecho durante años. Dios le ha dado su visión a esa iglesia y les ha dado la comunidad que les rodea. Solo han carecido de una cosa: un ministro lleno del Espíritu que les ayude. El ministro necesita escuchar a estos queridos creyentes incluso cuando él se sostenga a sí mismo.
4) Cada ministro debe trabajar para que pueda ayudar a los débiles (v. 35). No importa de dónde provengan sus ingresos, él debe dar el ejemplo a otros en cuanto a satisfacer las carencias de los necesitados.
“En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch. 20:35).
“Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).
“También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).
(2ª a Timoteo 2:10). Perseverancia -Evangelio: El evangelio nos hace perseverar en todas las cosas. ¿Cómo? Por resultados. Dios ha prometido salvar a las personas mediante el evangelio. Cuando predicamos y enseñamos la salvación en Cristo Jesús
-salvación con gloria eterna– Dios salva a las personas.
Esta es la única esperanza para las personas y no podría existir una esperanza mayor. ¡Imagine poder vivir por siempre en gloria eterna! Una vida así está más allá de nuestra imaginación y, no obstante, es precisamente de lo que trata el evangelio. Por lo tanto, no importa cuál sea el costo -no importa cuánto sufrimiento tengamos que soportar_ debemos hacerlo todo por la salvación de las personas. Esta es la idea que Pablo quiere transmitir: El evangelio -la gloriosa verdad de que las personas pueden realmente ser salvos y recibir gloria eterna- impulsaba a Pablo a sufrir todas las cosas. Pablo deseaba que las personas oyeran el evangelio para que pudieran ser salvas. Este debe ser también nuestro propósito y nuestro objetivo en la vida. Nosotros también debemos proclamar el evangelio, sin importar el sufrimiento y el sacrificio. Debemos pagar el precio que sea necesario para ver que las personas escuchen el evangelio, pues esta es la única manera en que las personas pueden ser salvas y recibir gloria eterna.
“Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt. 16:25).
“Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido” (Mr. 10:28).
“Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lc. 14:33).
“Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio, de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás. Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor” (Fil. 1:12-14).
“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Fil. 3:8).
2ª Titulo: Sustento ordenado por Dios para los que trabajan en su obra. Versículos 13 y 14. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. (Léase: San Lucas 10:7. Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. ▬ Gálatas 6:6. El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.).
San Lucas 10:7: (10:7) Mayordomía-ministro, compensación: en quinto lugar, aceptar la compensación, pero sin buscar lujo. Hay tres asuntos para ser acentuados.
▬ 1. «El obrero es digno de su salario››; por eso se le debe compensar su trabajo y se debe cuidar de El (1 Ti. 5:18). Las Escrituras dicen que en realidad el obrero es digno de doble compensación, y que se le debe expresar el aprecio de su trabajo (1ª Ti. 5:17). Nunca nadie debe aprovecharse de Él. Se debe cuidar de él de modo que tenga vivienda, comida y bebida, y cubiertas todas las necesidades de la vida.
«Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio» (1 Co. 9:14).
«El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que le instruye» (Gá. 6:6).
«Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación» (Fil. 4:14).
«Pues las Escrituras dicen: No pondrás bozal al buey que trilla; y: digno es el obrero de su salario» (1 Ti. 5:18).
«A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da a todos las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos» (1 Ti. 6:17-18).
▬ 2. El obrero debía aceptar la compensación de su trabajo. No debía mostrarse orgulloso ni avergonzado por recibir el pago de su trabajo.
▬ 3. Sin embargo, no debía buscar lujo yendo de casa en casa ya de persona en persona procurando más y más de las cosas buenas de la vida. El obrero debía vivir con sencillez, entregándolo todo más allá de sus necesidades-dando todo para satisfacer las necesidades de otros. Procuraría cubrir las necesidades de los hombres y no asegurarse de las cosas de este mundo. Qué contraste de valores: cosas versus personas. Con cuánta frecuencia los hombres dan lugar a una confusión de valores.
«Si, pues, habéis resucitado con Cristo. buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra» (Col. 3:1-2).
«Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz» (Rom. 8:5-6).
«Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubieran estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad››*(He. 11:13-16).
«Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón» (He. 11:24-26).
Gálatas 6:6: (6:6) Maestro: ¿De qué manera le hace el bien un creyente a un maestro? Muy simplemente, comunicándose y compartiendo el ministerio del maestro. Esto significa mucho más que solo contribuir con un apoyo financiero. Por supuesto que significa ayuda financiera, pero como se ha dicho, significa mucho más. Advierta que las Escrituras hablan directamente al que aprende, es decir, a un creyente de la iglesia, a la persona a la que se le enseña la Palabra de Dios. El que aprende tiene una responsabilidad con el maestro, así como el maestro tiene una responsabilidad con el que aprende. ¿Cuál es esa responsabilidad? Compartir con el maestro todas las cosas buenas y participar en el ministerio del maestro. El que aprende comparte el ministerio del maestro…
- Estando presente cuando el maestro enseña.
- Estando atento y aprendiendo lo que enseña el maestro.
- Compartiendo y cambiando opiniones acerca de lo que enseña el maestro.
- Transfiriendo lo que enseña el maestro.
- Participando con el maestro en todo su ministerio.
- Apoyando al maestro financieramente.
- Alentando a otras personas a venir y aprender del maestro.
Advierta otro punto: La referencia a la “Palabra” significa la Palabra de Dios. Un maestro siempre debe enseñar la Palabra de Dios y la persona que aprende siempre debe estar segura de que está bajo un maestro que enseña la Palabra de Dios.
“No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento” (Mt. 10:9-10)
“Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Co. 9:14)
“Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación” (Fil. 4:14)
“Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la escritura dice: no pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario” (1ª a Timoteo 5.17-18).
3er Titulo: Sirviendo a Dios con honestidad y limpia conciencia. Versículo 15. Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria. (Léase: 1ª a los Tesalonicenses 2:9. Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios. ▬ 2ª a Timoteo 4:5. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.).
(1ª a los Tesalonicenses 2:9). Ministro: El ministro fuerte y verdadero predica y ministra, trabajando día y noche. John Walvoord señala algo significativo: Pablo no tenía una semana de cinco días ni de cuarenta horas. No trabajaba hasta las cuatro o las cinco o hasta que anocheciera y luego tenía el resto del día para sí mismo.
Pablo era un siervo de Cristo para satisfacer las grandes necesidades del mundo y para alcanzar a los hombres con la gloriosa noticia de que Cristo podía salvarlos de la muerte y darles vida eterna. ¿Cómo podía descansar y relajarse cuando había personas en cada ciudad y comunidad que morían a diario? Por supuesto que necesitaba dormir, al igual que todos los hombres, pero queda claro en las cartas de Pablo que este solo dormía y descansaba lo necesario. No era perezoso ni holgazán cuando se trataba de dormir o de descansar. Y fíjese por qué: porque no quería ser gravoso para ningún hombre. ¿Qué quería decir con esto? Sencillamente lo que Dios dice: que cada ministro y cada creyente tiene la sangre del mundo en sus manos y tendrá que rendir cuentas por llevarles el mensaje, el mensaje de que pueden salvarse de la muerte y recibir vida eterna.
“Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena” (Mt. 7:26).
“¿No decís vosotros: ¿Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega” (Jn. 4:35-36).
“Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró” (Jn. 9:37-38).
“Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:1-2).
“Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Ts. 5:17-18).
“según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado. Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Ti. 1:11- 12).
“y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador” (Tit. 1:3).
“Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes” (Lc. 12:47).
“Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano. Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida” (Ez. 33:8-9).
(2ª a Timoteo 4:5) Predicación ▬ Ministros: Predicar la Palabra, cumple tu ministerio. Debes “cumplir tu ministerio hasta el máximo”. Tristemente…
- no todo ministro completa su ministerio
- no todo ministro lleva su ministerio hasta el máximo
- no todo ministro hace todo lo que Cristo quiere que él haga.
- no todo ministro asume cada ministerio que Dios desea para él.
- no todo ministro lleva hasta el máximo cada ministerio que asume.
Algunos sí, podemos mirar a nuestro alrededor y ver algunos ministros que sirven fielmente. Alguno no está tan dotado como otros y sirven en lo que los hombres llaman pequeños ministerios, pero lo hacen fielmente y bien. ¿Cómo podemos todos volvernos fieles y cumplir con nuestros ministerios? ¿Cómo podemos llevar nuestros ministerios hasta el máximo? Pablo le dijo a Timoteo que tenía que hacer cuatro cosas para cumplir con su ministerio.
▬ 1. El ministro debe ser sobrio en todo. La palabra “sobrio” (nephe) significa calmado y alerta, tener una mente ecuánime, calmada y tranquila; tener una vida y espíritu controlados y disciplinados. Y observe que el ministro debe ser así en todas las cosas: En cuerpo, mente y espíritu, en pensamiento, palabra y conducta. El ministro debe estar alerta, estar siempre calmado, controlado y ser disciplinado sin tener en cuenta el tipo de actividad o conducta.
“Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mt. 26:41).
“Por tanto, velad, acordándoos que, por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno” (Hch. 20:31).
“Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga (1 Co. 10:12).
“Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos” (1 Co. 16:13).
“Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias” (Col. 4:2).
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).
▬ 2. El ministro debe “soportar las aflicciones” (kakopatheo). La palabra significa sufrir durezas, problemas, dificultades y maldades. Kenneth Wuest ofrece una excelente discusión acerca de este punto, una discusión que amerita la atención de todo ministro que sienta alguna preocupación por las personas.
“El verbo [soportar las aflicciones] está en imperativo aoristo. Es una orden tajante que se da con aire militar. Eso era lo que Timoteo necesitaba. Él no estaba fundido en un molde heroico. ¡Cuánto necesitamos esa orden los que estamos en el ministerio de la Palabra en estos tiempos! A veces somos ‘débiles ‘, con miedo de proclamar claramente la verdad y asumir nuestra postura con respecto a las falsas doctrinas por temor al ostracismo de nuestros semejantes, al disgusto eclesiástico de nuestros superiores o a que se nos elimine nuestra entrada financiera. Prefiero caminar a solas con Jesús que estar sin su compañía en medio de la multitud, ¿y usted? Prefiero vivir en una cabaña y comer sencillamente, teniéndolo a Él como cabeza de mi casa y huésped invisible de mi mesa que vivir como la realeza, pero sin Él”.
“Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 10:22)
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).
“Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza” (Fil. 2:27).
“Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él” (Fil. 1:29).
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (He. 12:1).
“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (Stg. 1:12).
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 P. 5:8-9).
▬ 3. El ministro debe hacer obra de evangelista. Esto no significa que el ministro debe convertirse en un evangelista itinerante o profesional. Quiere decir que su obra debe ser evangelística, debe buscar ganar almas en todo lo que hace. Debe expresar el amor y el juicio de Dios en todas sus predicaciones, enseñanzas y en todo lo demás que hace. Lo que impulse su ministerio debe ser el reconciliar a las personas con Dios, dar a conocer las gloriosas noticias del amor de Dios y del juicio venidero: Que Dios salva y que juzgará a las personas a través de su Hijo, el Señor Jesucristo.
“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).
“porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hch. 4:20).
“Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos” (2 Co. 4:13).
“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios” (2 Ti. 1:6-8).
“sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 P. 3:15).
▬ 4. El ministro debe cumplir su ministerio, completarlo y llenarlo hasta desbordar. Debe llevar a cabo su ministerio hasta el final, ejecutar a cabalidad todos sus deberes. Una vez más Kenneth Wuest tiene un excelente comentario sobre este punto:
“Ministerio’ proviene de una palabra griega (diakonia) que habla del trabajo cristiano en general, abarcando todas las modalidades del servicio. Una de las principales tentaciones del pastorado es la holgazanería y el abandono. Pablo vive una vida intensa y tremendamente activa. La palabra ‘dinamismo ‘le caracteriza perfectamente. Como dice el refrán: ‘Es mejor gastarse en la obra del Señor que oxidarse.
“Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra” (Jn. 4:34).
“Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Jn. 17:14).
“Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas” (Jn. 21:17).
“Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabé mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.” (Hch. 20:24).
“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hch. 20:28).
“Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Ti. 1:12).
“Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar” (1 Ti. 3:2).
“Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Ti. 4:6-8).
“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto” (1 P. 5:2).
“Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis” (Is. 62:6).
“y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jer. 3:15).
“Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová” (Jer. 23:4).
Semana del 17 al 23 de noviembre de 2025
Amen, para la honra y gloria de Dios.


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